domingo, 20 de septiembre de 2015

¿QUIEN TIENE EL ARCHIVO Y BIBLIOTECA DE SAMUEL FRISANCHO PINEDA?



EL ARCHIVO DEL DIARIO LOS ANDES
Jesús Santisteban Ávila
Actualmente dónde se encuentran los ejemplares del Archivo perteneciente al  Diario Los Andes de Puno, desde su fundación allá por el año de 1930, hasta la ocurrencia del sensible fallecimiento de su Director Samuel Benjamin Frisancho Pineda?
 El Decano de la Prensa Escrita en Puno, con más o menos 70 años de intenso trajín, pudo haber coleccionado muchísimos de sus ejemplares incluyendo, claro está, los números extraordinarios y conmemorativos. El archivo Los Andes constituye fuente informativa que estimula conversación objetiva alrededor de Puno Antiguo. Libro abierto: convocatoria al estudio y la comparación. Personas, vida institucional y laborista. Palpitar de las provincias y sus distritos a través de las notas de sus Corresponsales.
Nosotros fuimos privilegiados revisando sus páginas en lectura salpicada de datos. Nos impresionó la descripción de la visita del Centro Musical Yunguyo a Puno. Y hoy día –para nuestros amigos- nos sentimos doblemente privilegiados ofreciendo algunas comparaciones paralelas.
Estamos en 1937 aproximadamente. Los integrantes del Centro Musical Yunguyo  decidieron rendir homenaje de saludo a la Ciudad de Puno, Capital Departamental, en ocasión de su fiesta jubilar de noviembre.  Yunguyo, acogedora y progresista ciudad fronteriza, devota de Tata Pancho y su fiesta del Diez de Octubre.
Con la colaboración económica del Concejo Distrital –siempre en la versión del Diario Los Andes-, los músicos iniciaron la travesía por un territorio mayoritariamente iluminado por el Lago Titicaca. Cómo era el transporte de pasajeros entre Yunguyo y Puno? Probablemente utilizando embarcaciones lacustres en algunos trechos  y, la mayor parte, a pie en tránsito por camino de  arrieros. Nos imaginamos la caravana de músicos aymaras desde Yunguyo, cuidando sus instrumentos y pertenencias en una época del año caracterizada por lluvias intermitentes.
La presentación musical y el homenaje del grupo visitante, según el Decano del Periodismo Escrito en Puno, fueron calificados de sobresalientes por la autenticidad de las canciones y melodías interpretadas. Qué canciones formaron el ramillete de homenaje? Sin duda, música acunada en el sentimiento de familias representativas: Gordillo,  Maydana;  Benavides, Arroyo, Panclas, Arce, Chuquimia.
En aquel tiempo, el surgimiento artístico musical de Puno ciudad era evidente, a partir de  La Pandilla Puneña encabezada por Montesinos y el surgimiento de Los Pampeños, El Círculo Unión Puno,  Lira Puno.  
Grupos familiares de reconocida trayectoria pandillera fueron: Pari Goyzueta, Alata, Zambrano,  Agramonte, Cano Rojas, Medina Castañeda, Miranda Gordillo, Noriega Cuentas.  Por su parte, el Conjunto Masías popularizaba temas como “Anillito de oro” y Alberto Rivarola con su inspiración “Me voy con mi paloma” galardonados en certámenes nacionales. En otro margen,  “Puñal de Cachita Blanca” - wayño popular-  y “Matajuicio”  melodía de corte aymara grabada por la Orquesta Dunker se actualizaron para llegar hasta nuestros días convertidos en “Cascabelito de Penas” y “Volatinero” gracias a la poesía de José Andrés Dávila Martínez.
Los Andes de Puno  desde su fundación hasta el sensible fallecimiento de su Director Samuel Benjamín Frisancho Pineda fue sistematizado a pulso: Sobre el peso de la columna inclinada de artesanos tipógrafos en cuyo recuerdo radican los cimientos institucionales del manejo informativo y su colegiatura. Tipeando cada palabra para formar galeras de plomo. La misma tecnología que Gamaliel Churata conocía a fondo. ¿Acaso no fue esa técnica la que hizo posible la publicación de “El Pez de oro” y el “Boletín Titicaca”?  Y no fue aquella misma la que colaboró con J. Eduardo Fournier Barrionuevo, Gustavo Manrique –Director de “El Siglo”, (1) así como Rosendo Huirse en el “Eco de Puno”.
 Hay que recordar. En un plano diferente de aplicación la misma técnica de los artesanos del Diario Los Andes hizo posible el colorido y la impresión de  capillos de bautizo y anuncios cronológicos,  programas de cine, de circos y de deportes. Personas, actitudes, destino que el periodismo encierra evocando representantes como los hermanos Camacho Ávila.
Tal vez inspirados en la actitud corporativa de los músicos del Centro Musical Yunguyo, el Instituto Americano de Arte de Puno, en su momento,  acordó instituir para su programa de trabajo y bajo la dirección del Dr. Jesús Bueno Morales y Walter Tapia Bueno,  los “Viernes Culturales”, sesiones de estímulo y de agradecimiento a todos y cada uno de los Centros Musicales y Estudiantinas del Departamento de Puno, por su participación, su música, su alegría en el marco esperado de todo aquello  que fueron las tradicionales Serenatas y Concursos de Estudiantinas.
 Nuestro aporte dejaría de ser coherente, sin la mención de los colaboradores y  Corresponsales provinciales y distritales, en actitud y servicio permanente. Todos ellos, sin estudios académicos ni colegiatura, desvelaban por retratar las necesidades y los acontecimientos de su entorno. Periodistas de convicción y compromiso con las realidades y anhelos de sus correspondientes circunscripciones. La presencia de todos ellos en el recuerdo constituye otro de los fundamentos de la imprescindible obra cumplida por el Diario Los Andes contenida en su Archivo General de utilidad renovada y extrañada.
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Nota (1) Fuente: Emilio Vásquez, 1961: “Periodismo en Puno”, publicado en Puno, Cultura y Desarrollo.
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JAVIER SALAS ÁVILA: “SOY HEREDERO DE LA MÚSICA MESTIZA”
Escribe: Los Andes | 20SET15
Músico por vocación y devoción, José Javier Salas Ávila es hoy uno de los pocos puneños que viven en Lima y hacen pública nuestra música y nuestros orígenes, con una calidad inigualable y digna de imitar para las futuras generaciones artísticas.
“Es cierto que los puneños, por alguna razón de orden cosmogónico, cosmográfico, turístico, geográfico, social y cultural, tenemos vena artística, relacionada a la pintura, a la danza, al canto, a la muisca; tenemos, por ejemplo, la fuerza de los sicuris como un respaldo histórico”, menciona.
Nacido en el distrito de Macusani (Carabaya), Salas Ávila inició sus estudios primarios en el Colegio Nacional San Carlos y los prosiguió, la secundaria, en el Gran Unidad San Carlos. “Mis padres me trajeron desde muy niño a Puno”, cuenta.
Y añade: “Crecí en medio de la música, de las estudiantinas; el primer instrumento que aprendí a tocar fue la mandolina y luego la guitarra. Tuve como maestro de música al gran Augusto Masías Hinojosa, y como profesor de coro a Félix Zambrano Velásquez”.
Pero ellos no fueron los únicos genios musicales de Puno con quienes tuvo contacto. También conoció y aprendió de los geniales Jorge Huirse, Edgar Valcárcel, entre otros, quienes aparentemente reconocieron en él a un artista nato y de proporciones significativas.
“Soy heredero de la música mestiza”, comenta, y luego recuerda que, gracias a su disciplina, hoy es docente nombrado en la Escuela Nacional Superior de Folclore “José María Arguedas”, en donde enseña lenguaje musical, teoría musical, entrenamiento auditivo y taller de coro, así como historia de la música peruana y puneña.
“Mucha gente no sabe, y otra no quiere reconocer, que fui fundador y propulsor de la creación de la carrera de arte de la UNA”, señala en otro momento, para luego añadir que tiene varias composiciones, entre las que destacan dos cantatas, una de las cuales se estrenó en Lima (2000).
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