domingo, 6 de mayo de 2018

ESTUDIO DE INTERES SOBRE DISCRIMINACION


UN SUR QUE
DISCRIMINA
Escribe: Raúl Mendoza
LA REPUBLICA, suplemento DOMINGO 6MAY18
E
l estudio se llama Experien­cias de discriminación étnico-cultural en el Perú (IOP-PUCP) y confirma lo que es un viejo problema en nuestro país: un 31,4% de personas adultas a nivel nacional, es decir, uno de cada tres peruanos ha sufrido discriminación alguna vez o muchas veces en su vida.
Las razones son por ser pobre (16,2%), por su color de piel, raza o etnia (14,6%), por la ciudad región o lugar de donde proviene (13%), por algún aspecto de su apariencia física (12,8%), por su acento o forma de hablar (11,9%).
"Son resultados que se es­peraban, pero se constatan con este estudio. Las perso­nas de sectores económicos más bajos, las que poseen un idioma materno distinto del castellano, y personas que se autoperciben como quechuas, afroperuanos y aymaras son las que reportan mayor discri­minación hacia ellas", comenta Jan Marc Rottenbacher, direc­tor ejecutivo del Instituto de Opinión Pública de la PUCP.
Cynthia Sanbom, vicerrectora de investigación de la Uni­versidad del Pacífico, llama la atención por su parte sobre el casi 70% que no se han sen­tido rechazados, molestados o "mal mirados" por alguna de las razones indicadas en la encuesta. "Espero que esto signifique que los prejuicios efectivamente se están redu­ciendo y que, por el contrario, no signifique que la mayoría de personas, o no perciben el maltrato, o no desean admitir lo que experimentan", precisa. 

Hay otros hallazgos intere­santes: contra lo que pudiera pensarse, el estudio muestra que en el ámbito 'interior ru­ral' se discrimina mucho más que en el ámbito de 'Lima y Callao’. Mientras que en Lima y Callao un 27,5% señala haber sido discriminado por alguna de las razones mencionadas, en zonas del interior rural un 40,2% afirma haber pasado por lo mismo.
Si hacemos un acercamien­to geográfico a este fenómeno, encontramos que el centro y sur del país son las zonas donde más se discrimina por cuestiones étnico-culturales.
A la pregunta: Pensando en los dos últimos años ¿se ha senti­do usted rechazado, molestado o mal mirado por su color de piel, raza o etnia?, el sur tiene el más alto porcentaje de discri­minación por este motivo con 20,4%, seguido por el centro del país con 17,2%. En Lima solo un 12,7% se ha sentido discriminado. A quienes más se discrimina por esta razón es a las personas de origen aymara y a personas del nivel socioeconómico D/E.
Los mismos resultados se repiten cuando se pregunta a los encuestados si se han sentido discriminados por ser pobres o por la ciudad, región o lugar de procedencia: el sur del país aparece como el más discriminador y los más afectados por esta situación son los quechuas, aymaras y se discrimina por esta razón es a las personas de origen aymara y a personas del nivel socioeconómico D/E.
"El panorama no se mues­tra muy alentador. Según este estudio, en el Perú se despre­cia y discrimina todo aquello que se aleje de una especie de estereotipo ideal "blanco- hispano-europeo-occidental con dinero", dice Jan Marc Rottenbacher, director del IOP.
Sorprende también que aymaras y quechuas sean discriminados por no hablar bien el castellano. Según la en­cuesta, un 52,8% de aymaras se han sentido discriminados alguna vez por este motivo y un 46,6% de quechuas también. "no hay maneras correctas o incorrectas de hablar el castellano. Una persona que tiene como idioma materno uno distinto del castellano siempre lo va a hablar diferente", explica Rottenbacher.
El recojo de datos de este estudio se realizó a mediados y finales de 2017, en 19 regiones, con2.377personas entrevista­das mayores de 18 años.
Los resultados, decíamos, constatan algo ya conocido: las personas más pobres, con menos educación, con idioma materno distinto del castellano y procedentes del ámbito rural o parte de una minoría como la afroperuana son los más discriminados. "Un elemento central que permite explicar este fenómeno es la distribu­ción desigual del poder y del status social entre los diversos grupos y su reproducción a lo largo del tiempo", dice el politólogo David Sulmont.
Para dejar atrás este fenó­meno, plantea políticas redis­tributivas que rompan la con­centración del poder y generen mayores oportunidades de mo­vilidad social a estos sectores. Y claro: educar a las nuevas generaciones en la tolerancia, el respeto y la valoración de la diversidad humana.



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