sábado, 16 de diciembre de 2017

PRESENTACIÓN DEL LIBRO LA MÚSICA NASCA (13/12/2017)

LA ESCALA HIPERBÓLICA PREHISPÁNICA ANDINA
Américo Valencia Chacón
(…)
El tema del libro si bien es sobre la música y las antaras de la cultura Nasca, antiguos valores culturales del Perú prehispánico, como demuestro en el libro, estos valores constituyen el origen ancestral de una de las más grandes tradiciones culturales que posee Puno y el Altiplano, por las cuales nosotros los puneños nos enorgullecemos: los conjuntos orquestales de sikus bipolares, LOS SIKURIS ALTIPLANICOS. 
Nasca fue una gran cultura pre hispánica milenaria que se desarrolló en medio del desierto  en la costa sur del Perú. Tuvo su asiento principalmente en el valle del rio Grande y sus afluentes durante el periodo de la prehistoria peruana denominado Intermedio Temprano (300 a.C.-600a.C.). El gran desarrollo  técnico cultural alcanzado por los nascas se evidencia en la construcción de galerías filtrantes y un complejo de técnicas de almacenamiento y distribución del agua para poder sobrevivir en una zona de pocos recursos hídricos, la construcción de centros ceremoniales y cementerios, en el arte textil y cerámico, en los dibujos gigantescos trazados en medio del desierto conocidas como las Figuras nasca o Líneas de Nasca, y, especialmente, en su cultura musical. 
Innumerables restos arqueológicos de instrumentos musicales de esa gran cultura conocidos  como “antaras nasca” se encuentran diseminados en los diferentes museos del Perú y del mundo. Las antaras nasca son  instrumentos musicales de cerámica de varios tubos construidas con técnica depurada y precisión sonora. Existen, además, otros aerófonos nasca,  entre silbatos, quenas, trompetas e instrumentos de percusión que  muestran un alto grado de perfección y técnica. Asimismo, es notorio que las antaras nasca poseen  una gran variedad de escalas musicales, algunas de gran complejidad; lo cual, desde un inicio, llamó la atención a los estudiosos. Además, como se explica en este libro, la cultura Nasca concibió un singular sistema musical coherente  que  ha permanecido oculto hasta hoy y que aún persiste en algunas tradiciones musicales andinas. Así, la cultura Nasca alcanzó un alto grado de desarrollo en la música y en la teoría musical. A tal punto que se puede  concluir que esta cultura  representó el mayor desarrollo que jamás ninguna sociedad andina haya alcanzado ni antes ni después en materia musical. 

LA PERMANENCIA DE LOS PRINCIPIOS INTERPRETATIVOS DE LAS FLAUTAS DE PAN ANDINAS
Ya en anteriores  estudios he probado que algunas características de la interpretación de las antaras de la cultura Nasca y de la cultura Moche están aún presentes en algunas tradiciones actuales  de la flauta de pan andina; principalmente, en los conjuntos orquestales de sikus del Altiplano del Collao. Esta continuidad cultural puede resumirse en lo siguiente. La flauta de pan altiplánica, el siku o zampoña, vigente entre los aymaras y quechuas del Altiplano  tiene dos principales características: 1) su naturaleza dual y 2) su uso colectivo y músico-coreográfico.

 Respecto a la primera característica hemos señalado en múltiples estudios que  el siku o zampoña altiplánica es una flauta de pan bipolar; es decir, es una flauta de pan que tiene dos polos complementarios: ira y arca. El siku posee una escala repartida entre estos polos complementarios. De modo que para interpretarlo es necesario que dos músicos toquen mancomunadamente los dos polos del siku con una técnica peculiar que en lengua aymara se denomina Jjaktasiña irampi arcampi. Esta principal característica del siku que, además, tiene una connotación filosófica pues representa musicalmente a la dualidad andina, es una tradición que, a través  de la observación de múltiples dibujos  y relieves iconográficos de la cultura Moche,  especulábamos que podría haberse originado en esta importante cultura prehispánica de la costa norte del Perú. Estas especulaciones devinieron en certeza  con el reciente hallazgo de una flauta de pan bipolar moche existente en el Museo de Sitio de Huaca Rajada que tiene una escala repartida; hallazgo del que doy cuenta en mi último libro complementario al presente: La música moche. Fundamentos, cosmovisión y dualidad. Develando los secretos de la flauta de pan bipolar moche en Sipán, publicado el 2015, y que hace poco, en este mismo lugar, traté en una conferencia organizada por la A.C. Conjunto de Zampoñas de San Marcos y, desde luego, Brisas del Titicaca. En este libro analizo las dos  flautas de pan de Huaca Rajada probando que son las dos partes complementarias de un instrumento bipolar  moche similar al siku o zampoña aunque con una escala repartida  de peculiar naturaleza y distribución. 
La segunda característica del siku o zampoña es su uso colectivo y orquestal en conjuntos músico-coreográficos. Los quechuas y aymaras interpretan los sikus en conjuntos instrumentales de varios tamaños y afinados en diferentes octavas y quintas. Así, estos conjuntos orquestales desarrollan una música polifónica de paralelismo multi-parte y comparten una característica singular con otros conjuntos: danzan con su propia música con paso característico por lo que he optado por denominarlos, en general,  conjuntos músico-coreográficos. En mis anteriores trabajos  indiqué que había indicios de que los nasca pudieron haber utilizado sus antaras de la misma manera que los actuales aymaras y quechuas del Altiplano utilizan el siku. Es decir, que en esa gran cultura de la costa sur peruana  que  tuvo una gran producción de antaras de cerámica existieron conjuntos músico-coreográficos que interpretaban las antaras de manera  orquestal a la manera de los sikuris actuales. Prueba de ello son los restos encontrados de conjuntos de antaras arqueológicas  de diferentes tamaños, afinados a la octava, como los actuales conjuntos de sikus altiplánicos.

Incluso  indiqué una conjetura que relacionaba estos hipotéticos “sikuris nasca” con las famosas Figuras Nasca. Las Figuras Nasca son  dibujos gigantescos de un solo trazo confeccionados en el desierto por esta gran cultura. De este modo estos dibujos pudieron haber sido recorridos por conjuntos músico-coreográficos de antaras. Los detalles de la hipótesis fueron incluidos en mi artículo original El siku bipolar en el antiguo Perú publicado en 1982  en el Boletín de Lima.
Posteriormente a la publicación del artículo de 1982 en mención, conseguimos una prueba iconográfica muy importante en favor de la existencia de grupos músico-coreográficos de antaras  similares a los actuales sikuris en la cultura Nasca. Se trata de un timbal Nasca  existente en el Museo del Hombre en París. En el cuerpo de esta pieza arqueológica, a lo largo del contorno  existe la representación pictórica de siete músicos que danzan en ronda: cuatro de ellos poseen sus respectivas antaras,  dos, agitan unas sonajas; y el que parece ser el guía del conjunto músico-coreográfico toca un silbato mientras sostiene con una mano una antara. Es pues  una cabal representación del modo, simultáneo a la danza, en que los músicos nasca interpretaban sus antaras y que inmediatamente sugiere la danza en círculo alrededor del bombo (el mismo artefacto), los instrumentos complementarios utilizados (las sonajas) y hasta el silbato del guía. La escena representa la coreografía e instrumentos de un conjunto de sikuris nasca,  muy similar a la de los actuales sikuris altiplánicos.

LA CUESTIÓN DE LAS ESCALAS Y EL SISTEMA MUSICAL DE LAS FLAUTAS DE PAN PREHISPÁNICAS
Las antaras nasca ha sido objeto de múltiples estudios en diferentes épocas: Raoul y Marguerite D’Harcourt (1925), Andrés Sas (1939),  Carlos Vega (1934), Mariano Béjar Pacheco (1935), Policarpo Caballero Farfan (1946), Robert Stevenson (1959), Alberto Rossel Castro (1977), Joerg Haeberli (1979), César Bolaños (1988) y Anna Gruszczynska (2013), entre otros. En general y con excepción de los tres últimos (el de Bolaños, el de Haeberli  y el de  Gruszczynska) todos estos estudios se limitaron a obtener los sonidos de los instrumentos que en particular los investigadores encontraron; sonidos que  identificaron con las notas de la escala occidental vigente. Si bien algunos ensayaron alguna explicación sobre los sonidos y escalas obtenidas en sus respectivos análisis ninguno intento dar una explicación coherente  a las mismas; es decir,  formular el sistema musical en el que se basaban las escalas.
El importante investigador norteamericano Robert Stevenson (1959)  indicó en las conclusiones de su estudio que habiendo una gran abundancia de restos arqueológicos referidos a las flautas de pan nasca en los diversos museos, era tiempo que alguien pudiera quebrar el código musical de los nascas; es decir, descubrir su sistema musical.
César Bolaños (1988) utilizó por primera vez mediciones tonométricas con precisión de cents. Observó también algunas particularidades de las escalas nasca como  el intervalo mayor que se sucede entre el primero y segundo tubo de las antaras que denomina “intervalo nasca”,  pero no logró formular una teoría sobre el código de los nascas que Stevenson instaba a quebrarlo.
El estudio del investigador norteamericano  Joerg Haeberli (1979) en doce antaras nasca que se encuentran en el Peabody Museum y en el  Museum of the American Indians  de E.U.A. es el primer intento serio de determinar  el código de los nascas aunque  en  un reducido número de antaras. Utilizando un programa de computadora y por medios estadísticos señala que la mayoría de instrumentos que analiza tendría una escala aritmética. Jones (1982) pretendió rebatir la hipótesis de Haeberli en un corto artículo señalando que más bien las escalas estudiadas podrían ser equi-heptafónicas. Yo dudo  que ambas  propuestas (la de Haeberli y la de Jones) correspondan realmente al sistema musical empleado por los nascas y en el Capítulo  IV de mi libro indico que Haeberli se equivoca en la conceptualización de la escala aritmética en las antaras, correspondiendo más bien una escala hiperbólica.
Últimamente, la investigadora polaca Gruszczynska-Ziólkowska (2009 2014) realizó un importante estudio de un conjunto de veintiseis antaras encontradas en el Centro Ceremonial de Cahuachi. Su trabajo que incluyó la reconstrucción de los instrumentos que fueron quebrados y quemados a propósito antes de ser abandonados, hasta la fecha es el estudio más completo realizado en materia de las antaras nasca.  Gruszczynska  desplegó, como ningún otro investigador, cálculos y recursos matemáticos para descubrir el código que manejaban los nascas en la concepción de sus escalas, pero no tuvo éxito en su empeño. Como ella misma indica en las conclusiones de su extenso trabajo no logra descubrir el sistema musical de los nasca.
De modo que el libro que se presenta hoy debe ser el primero que descubre el sistema musical de los antiguos nasca, tal como Robert Stevenson reclamaba se lograra. 

LA ESCALA HIPERBÓLICA DE TRECE TONOS NASCA
A fines de la década del 80 del siglo anterior, encontrándome trabajando en la Oficina de Informática como ingeniero de sistemas en la compañía estatal  Electro Perú, realicé con ayuda de un colega un programa en lenguaje cobol en el computador central mainframe de la empresa eléctrica para procesar los datos que  había obtenido en años anteriores. Los datos consistían en las medidas de los tubos  de algunas antaras Nasca existentes en el MNAAHP. Un análisis rápido de los datos procesados  conducían a que, aparentemente, las antaras Nasca manejaban un sistema temperado de dieciséis tonos por octava. Lo cual me desconcertó pues era imposible imaginar que una civilización como la Nasca que no contaba con un sistema de escritura, que solo manejaba relaciones dimensionales simples, hubiera llegado a concebir un sistema musical  temperado que se obtiene manejando operaciones matemáticas con ecuaciones exponenciales y  logaritmos.  De modo que en espera de mayor información y análisis  archivé los resultados obtenidos  hasta unos años atrás en que,  con motivo de encontrar un tema para la tesis de doctorado en la Universidad de Helsinki, nuevamente comencé a trabajar en el asunto.
Después de múltiples mediciones, cálculos, análisis, especulaciones y procedimientos de prueba y descarte realizados estos últimos años, he llegado a la certeza de que el sistema musical de la cultura Nasca se basa  en una escala de trece sonidos por octava, tan cercanos a una escala temperada de dieciséis tonos que podrían confundirse con esta escala. Los trece sonidos del sistema corresponden a trece diferentes largos  de los tubos de las flautas de pan distribuidos en una conformación hiperbólica. El sistema musical fue un feliz y único manejo de relaciones simples que lograron los nasca, coincidente con el manejo dimensional correspondiente a una escala temperada de dieciséis tonos.
De modo que el presente libro constituye un adelanto y es parte de una investigación mayor que  realizó en diferentes museos del país en el marco del trabajo de campo para la elaboración de su tesis de doctorado en musicología en la Universidad de Helsinki, Finlandia. El libro contiene algunos capítulos de la misma. Es el inicio de la divulgación de la tesis al público en general. Espero más adelante complementarlo con otras publicaciones que abarquen toda la complejidad del sistema musical descubierto. Por otro lado, este libro puede considerarse  una publicación complementaria al libro anterior ya señalado: La música moche, pues contiene los conceptos necesarios para la comprensión de la escala hiperbólica de trece tonos que los mochica también utilizaban en la concepción de sus instrumentos. 
El libro consta de diez capítulos. Los primeros capítulos trata sobre los estudios previos efectuados en las antaras nasca, los lineamientos teóricos y los procedimientos matemáticos y estadísticos utilizados para enunciar  y sostener la hipótesis. Se realiza también una breve crítica a las hipótesis y conclusiones de Joerg Haeberli.
Luego a partir del  Capítulo V se proporciona los contrastes que prueban la hipótesis por medio de cálculos, datos medidos y estadísticos del conjunto de seis antaras de la Tumba S-III-CQT5 del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú. Analizar SLIDES 18 AL 26.
El conjunto de tres antaras  existentes en el Museum of American Indians (MAI) –conjunto que Joerg Haeberli analiza en su artículo de 1979  (SLIDE 27)
El conjunto de cinco antaras nasca existentes en el Museo del Banco Central de Reserva del Perú. 
El conjunto de veintiséis antaras del Centro Ceremonial de Cahuachi  existentes en el Museo Antonini de Nasca.
 Luego, el Capítulo IX enfoca el sistema musical Nasca  en relación a la repartición complementaria entre antaras que forman  dispositivos bipolares de escalas repartidas en los cuatro conjuntos de antaras estudiados.  Estudia también la conformación y los rangos de tesitura  de los cuatro  conjuntos indicados. 
Sikuris Nasca recorriendo la figura del colibrí. Dibujo de Roberto  Valencia Melgar

CONCLUSIONES
En el libro demuestro que los antiguos peruanos poseían un sistema musical basado en una escala hiperbólica de trece tonos por octava. Que esta escala musical  fue concebida en base a las relaciones de los largos de los tubos de las flautas de pan y coincidente con una escala cromática de dieciséis tonos. 
El sistema musical fue logrado gradualmente desde tiempos inmemoriales, desde la aparición de los silbatos con un único agujero practicado en el centro del tubo.
Si bien la existencia de este sistema musical  en este libro ha sido demostrado mediante cuatro específicos conjuntos de antaras nasca, es necesario indicar que cuento con el análisis de otros conjuntos de antaras y antaras sueltas que confirman que el sistema musical fue universal en la cultura Nasca. Además, estoy seguro que otros estudios posteriores en diferentes aerófonos andinos confirmarán la hipótesis.
En mi libro anterior: La música moche se demuestra que la escala hiperbólica de trece tonos era también conocida en la cultura Moche. De modo que Moche compartió los conceptos teóricos y el sistema musical con Nasca. Compartió, también, las técnicas de interpretación dual de las flautas de pan. La flauta de pan bipolar fue utilizada por ambas culturas aunque, al parecer, su connotación ligada a la dualidad andina y al culto a las divinidades duales relacionadas estuvo más desarrollada en la cultura Moche. Lo cual nos permite deducir que el sistema musical de trece tonos fue también conocido en otras culturas del Intermedio Temprano y en  las culturas posteriores. 
El descubrimiento revela que la escala musical prehispánica de trece tonos tuvo un rol muy similar a la actual escala cromática temperada occidental pero, desde luego, con otra base teórica. Los antiguos peruanos la concibieron como la escala completa que abarcaba el universo de los tonos a emplear, a partir de la cual diversas escalas derivadas fueron concebidas mediante una selección de esos tonos. Así lograron trifonías, tetrafonías, pentafonías, hexafonias, heptafonias y  cromatismos para sus diferentes músicas, géneros musicales o composiciones particulares. 
Esta selección de tonos se hacía efectiva en la construcción de las antaras en particular. De modo que las antaras son instrumentos que guardan información acerca de la música y los géneros musicales que practicaban los nasca. Incluso las antaras podrían considerarse como especie de partituras de una composición en particular donde están anotadas solo las alturas de los sonidos (más no, obviamente, las duraciones).
Existen en la actualidad diversas tradiciones andinas con aerófonos de un solo tubo y flautas de pan que aún poseen el sistema musical nasca o sistemas similares con la misma lógica. Una de las principales tradiciones vigentes con este sistema son los conjuntos de chunchos de Huanta y los ayarachis de Chumbivilcas.  Es necesario, por lo tanto, la realización de nuevos estudios que sigan el rastro del sistema musical descubierto hasta el presente.
El descubrimiento de un sistema musical andino en base a una escala hiperbólica de trece tonos deja de lado definitivamente el concepto que aún predomina: que la música andina fue y es esencialmente pentafónica. Desde que José Castro ([1898]1938) y Leandro Alviña ([1909]1929) propusieran la teoría pentafónica andina, a lo largo del siglo XX la tesis fue ampliamente aceptada; sobretodo,  con el gran estudio que los franceses Raoul y Marguerite D’Harcourt hicieran en 1925.
La escala hiperbólica de trece tonos como base del sistema musical de los nascas   descarta también la hipótesis de Joerg Haeberli (1979) de una escala aritmética como fundamento.
El sistema musical prehispánico hallado constituye el sistema más sofisticado jamás alcanzado antes y después por las antiguas culturas prehispánicas andinas. Y prueba el gran avance musical que llegaron a tener los antiguos peruanos. El sistema musical de trece tonos en las cultura Nasca y Moche perteneció a las clases altas de estas sociedades y fue utilizada en los diferentes ritos en los templos y centros ceremoniales de las culturas del Intermedio Temprano, como en Cahuachi y Sipán. Sin embargo, lamentablemente, muchos de los componentes de la cultura musical que engendro este sistema musical desaparecieron con la extinción de la gran cultura Nasca. Luego, durante el Horizonte Medio y  en el Intermedio Tardío, el sistema musical y la teoría musical derivada fue paulatinamente perdiéndose y solo quedó algunos conocimientos dislocados que permanecieron ocultos hasta el tiempo de los incas y la invasión hispana. Con la incorporación de las escalas modales y los conceptos tonales  europeos durante la colonia, el sistema permaneció confundida en algunas tradiciones e instrumentos actuales.
Finalmente, quiero enfatizar que el descubrimiento de sistema musical andino concebido en base a una escala de trece tonos por octava es importante, porque revela que la cultura andina, a través de las culturas nasca y moche, entre los siglos V y VII mantenía una escala musical compleja, de 13 tonos por octava, como base de su música. Se anticipó a Occidente en poseer como base una escala similar en número de tonos a la actual escala cromática temperada, desde luego  con una fundamentación muy distinta como hemos demostrado en el libro. 

__________________

Sikuri PAÑUELO BLANCO
Tomado de "SIKURIS A DOS PARTES PARA ´PIANO", Volumen I de Américo Valencia Chacón, Ed. El Arte de la Síncopa. CIDEMP, Lima, 2005


No hay comentarios: