martes, 31 de marzo de 2026

RESUMEN : ANALISIS DE TODA LA SITUACION ACTUAL DE LA GUERRA EE.UU-ISRAEL VS IRAN

 UN MES DE GUERRA

EN MEDIO ORIENTE:

DESTRUCCIÓN, DIPLOMACIA ESTANCADA Y ESCALADA IMPREDECIBLE

FRANCE 24, 27/03/2026

Medio Oriente

C

uando Estados Unidos e Israel lanzaron su guerra contra Irán el 28 de febrero pasado, sus líderes la justificaron con miras a destruir las capacidades balísticas y nucleares iraníes y, en última instancia, causar el colapso del régimen. Transcurrido el primer mes, esos objetivos están lejos de cumplirse, la República Islámica mantiene el pulso (a costa de su propia población) con ataques en toda la región, tensiona la economía global con el bloqueo al estrecho de Ormuz y es reacio a los intentos de diálogo. Trump parece buscar una salida al conflicto, entre negociaciones infructuosas o una peligrosa incursión terrestre.

Con los ataques a gran escala de Estados Unidos e Israel a Irán el 28 de febrero pasado y la previsible represalia iraní hacia posiciones estadounidenses, israelíes o de sus aliados en el Golfo Pérsico, Medio Oriente se convirtió en escenario de una guerra que sumerge a la región en una era de inestabilidad, cuyo alcance aún está por verse.

Un mes de incesantes y mortíferos bombardeos le han permitido a Washington e Israel cumplir objetivos iniciales, como reducir las capacidades de defensa y de lanzamiento de misiles de Teherán o matar a los altos mandos del régimen, incluyendo al líder supremo Alí Jamenei, asesinado en el primer día de asalto.

Pero, lejos de la meta de causar su caída, el régimen islámico ha absorbido los golpes y, de momento, parece haberse reorganizado para contragolpear, con una estrategia que apunta a prolongar el conflicto –sin importar demasiado las vidas de iraníes que se sigue cobrando– y maximizar el daño en la economía global y la opinión pública.

Irán, entre las bombas ajenas y la represión interna

En una guerra aérea que se libra a largas distancias y cuya atención mediática y en redes se centra en imágenes impactantes y debates sobre los costes económicos, es fácil perder el foco sobre la magnitud del impacto sobre las vidas de los civiles.

Hasta el viernes 27 de marzo, y a sabiendas de que algunos recuentos son conservadores, el conflicto contabiliza más de 3.000 muertos, la abrumadora mayoría en Irán y Líbano.

Según señaló el viceministro de Salud iraní, Ali Jafarian, a la cadena catarí 'Al Jazeera' el jueves, más de 1.900 personas, incluyendo 240 mujeres y 212 niños, han muerto en ese país como consecuencia de los ataques estadounidenses-israelíes, que además han provocado más de 24.000 heridos y más de 3,2 millones de desplazados forzados, según cifras de la ONU.

Por su lado, un reporte publicado este viernes por las ONG Human Rights Activists in Iran (HRA), Center for Civilians in Conflict (CIVIC) y Airwars documentó, entre el 28 de febrero y el 23 de marzo, al menos 1.443 muertes de civiles, entre ellos 217 menores, como resultado de los ataques de EE. UU. e Israel, cifras que, aclararon, "representan mínimos verificados y se prevé que aumenten".

Esta misma jornada, el presidente de la Media Luna Roja de Irán, Pir Hosein Kolivand, denunció que más de 71 mil viviendas y cerca de 20 mil locales comerciales han sufrido daños y que los ataques también han alcanzado a 290 centros sanitarios y 600 escuelas.

Lejos del levantamiento popular que dijeron querer alentar el presidente estadounidense Donald Trum y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, los iraníes viven entre buscar refugio de sus bombardeos y evitar la represión doméstica del régimen de los ayatolás.

En su informe, HRA afirma haber documentado una expansión de los arrestos arbitrarios (al menos 1.830 hasta el 19 de marzo), de los rígidos controles en las calles y de la retórica oficial que amenaza con la prisión o incluso la muerte a sus detractores. El texto señala que la vulnerabilidad social se agrava por las restricciones al movimiento y la información, con la conectividad a Internet reducida a cerca del 1% de sus niveles habituales desde el 28 de febrero.

"Los ataques aéreos en zonas pobladas han provocado la pérdida repentina de vidas, desplazamientos y daños a infraestructuras críticas, mientras que la intensificación de la represión interna ha restringido aún más la capacidad de las personas para desplazarse, comunicarse o buscar atención médica y seguridad", advierte el mencionado documento.


En tanto, en Líbano, el Ministerio de Salud local ya ha reportado más de 1.100 víctimas mortales por los bombardeos masivos de Israel, enfocados sobre todo en el sur y este del país, en los suburbios de Beirut y algunos registrados en el centro de la capital libanesa. A eso se suman más de 3.200 heridos y más de un millón de desplazados forzados –unos 370.000 niños, según Unicef–.

El país se ha visto arrastrado al conflicto desde el 2 de marzo, cuando el partido-milicia chiita Hezbolá, en represalia por la muerte de Jamenei, se metió de lleno lanzando proyectiles hacia Israel, que aprovechó para iniciar una extensa campaña de bombardeos, a la que ha sumado una creciente invasión del sur libanés.

Bajo el argumento de "ampliar su zona de seguridad" y arrasar infraestructura de Hezbolá, el Estado hebreo ha amasado tropas en la zona fronteriza con Líbano y pretende tomar el área hasta el río Litani, a unos 30 kilómetros de la divisoria, un avance que se teme se convierta en una ocupación permanente.

Karolina Lindholm Billing, representante de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en Beirut, advirtió este viernes que uno de cada cinco residentes se han visto forzados a abandonar sus hogares por los ataques israelíes y que Líbano enfrenta "un riesgo de una catástrofe humanitaria".

A eso sumó que unas 150.000 personas han quedado aisladas en el sur de Líbano por la destrucción deliberada de puentes clave causada por Israel, lo que limita gravemente el acceso a la ayuda humanitaria y suministros esenciales.

Los países del Golfo se debaten entre mediar o escalar

En el triste escalafón de víctimas mortales, Irak es el tercer país más afectado. Son más de 90 muertos, en un país atrapado por el fuego cruzado de los ataques de EE. UU. e Israel contra milicias proiraníes y de los lanzamientos de drones iraníes a bases militares estadounidenses o los ataques en el Kurdistán iraquí de los grupos aliados a Teherán.

En Israel, las víctimas superan la veintena, con al menos 15 civiles muertos por ataques de Irán o Hezbolá, un civil alcanzado por 'fuego amigo' en el norte, y cuatro soldados caídos en la actual invasión israelí en el sur de Líbano.

En paralelo, otras cuatro mujeres palestinas fueron víctimas de una munición de un misil de racimo iraní, interceptado por Israel, que cayó en la ciudad de Beit Awwa, en Cisjordania ocupada, donde las poblaciones palestinas no cuentan con refugios.

Asimismo, Estados Unidos sufrió la pérdida de 13 soldados, siete caídos en países del Golfo Pérsico y seis en Irak.

Hasta la fecha, los otros países de la región con víctimas mortales son EmiratosÁrabesUnidos (11), Kuwait (6), Siria (4), Omán (3), Bahrein (3) y Arabia Saudita (2).

Pese al impacto económico y a la disrupción que han significado los ataques de represalia iraníes –que inicialmente se centraron en bases militares estadounidenses pero se han extendido a algunas infraestructuras críticas–, los países del Golfo se han mantenido, por ahora, al margen de las hostilidades, aunque eso podría cambiar.

Trabajadores evacúan la zona alrededor de la refinería de petróleo Ras Tanura de Saudi Aramco mientras se eleva el humo tras un presunto ataque con drones iraníes, el 2 de marzo de 2026. © Redes sociales / vía Reuters

Reuters reporta que, por un lado, Qatar, Omán y Kuwait presionan para que la guerra termine rápido por temor a las consecuencias económicas y las represalias.

Pero por el otro, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Bahrein se dicen listos para afrontar una escalada y no aceptarán un Irán que, tras la guerra, siga utilizando el Estrecho de Ormuz como moneda de cambio.

En una columna de opinión en el Wall Street Journal, Yousef Al-Otaiba, embajador emiratí en Estados Unidos, advirtió que "un simple cese al fuego no es suficiente". "Necesitamos un resultado concluyente que aborde la totalidad de las amenazas de Irán: capacidades nucleares, misiles, drones, grupos terroristas afines y bloqueos de rutas marítimas internacionales", resumió.

Según una fuente de inteligencia saudita citada por The Guardian, el príncipe heredero saudita Mohamed bin Salman transmitió un mensaje similar a Washington, instándolo a aumentar los ataques y sopesando sumarse a la ofensiva si fracasa el tibio intento diplomático iniciado días atrás por Trump.

El bloqueo iraní del estrecho de Ormuz, en el centro del conflicto

A pesar de que los bombardeos diarios siguen dañando sus capacidades militares y de defensa y cobrándose vidas, Irán sigue acosando a sus vecinos árabes del Golfo y a Israel con misiles y drones –que lanza en pequeñas cantidades, para contar con municiones que le permitan extender sus ataques por más tiempo– y mantiene un bloqueo parcial del tráfico en el estrecho de Ormuz.

El impacto que causa en la economía global el control del flujo por esa vía marítima, por la que pasa el 20% del petróleo mundial, se ha convertido en la mayor ventaja estratégica de Teherán. El régimen, también en una precaria situación económica y con el riesgo de un estallido interno, se aferra a su supervivencia en gran medida por el daño que inflige a otros.

En esa ruta marítima clave, además, la Guardia Revolucionaria iraní está imponiendo de facto un régimen de peaje, según la empresa de información marítima Lloyd's List Intelligence, que señala que las "intermediarios" de las fuerzas iraníes presionan (y en casos puntuales, cobran) a barcos para garantizarles protección en el cruce.

El petrolero Shenlong Suezmax, con bandera de Liberia, que transportaba petróleo crudo procedente de Arabia Saudita y que llegó tras cruzar el estrecho de Ormuz, se observa en el puerto de Mumbai, en India, el 12 de marzo de 2026. © Rafiq Maqbool / AP

El bloqueo del estrecho está provocando un alza de los precios del petróleo, vaivenes en las bolsas de valores y aumentos en los precios de muchos productos básicos, temas que ejercen presión sobre el presidente estadounidense Donald Trump, más sensible a la estabilidad de los mercados y el coste político interno que al coste humano de la guerra.

En ese contexto, Trump ha optado por abrir una vía diplomática con Irán, que ha endurecido su postura y ha rechazado una propuesta inicial de 15 puntos, tildada de "parcial e injusta" por Teherán. Aun así, se estima que podría darse algún encuentro directo entre funcionarios de ambos países en los próximos días.

Aunque las posiciones de ambas partes parecen lejanas, el presidente estadounidense ha postergado hasta las 00:00 GMT del 7 de abril su ultimátum para atacar las plantas energéticas iraníes si Teherán no reabre el estrecho.

Pero si, como todo parece indicar, las conversaciones no llegan a buen puerto, Trump podría optar por una escalada aún mayor, y, según informó Axios, dar un "golpe final masivo" a Irán, que le permita mejorar su posición negociadora o conseguir una 'imagen de victoria' para dar por concluido el conflicto, una apuesta arriesgada que, lejos de servir de cierre, podría causar una peligrosa escalada.

Aviones de la Armada y del Cuerpo de Marines de EE. UU., pertenecientes al Ala Aérea Embarcada (CVW) 9, se encuentran desplegados en la cubierta de vuelo del portaaviones de clase Nimitz USS Abraham Lincoln durante el ataque de la Operación Furia Épica contra Irán, desde una ubicación no revelada, el 10 de marzo de 2026. © Armada de EE. UU./Vía Reuters

Entre las opciones que barajaría el Pentágono está alguna operación terrestre para tomar la isla de Kharg –principal centro de exportación de petróleo iraní– u otras posiciones iraníes en el Estrecho de Ormuz, lo que involucraría la impopular decisión de utilizar a los alrededor de 7.000 soldados (unos 5.000 marines y casi 2.000 paracaidistas) que está trasladando a Medio Oriente.

De acuerdo a The Wall Street Journal, de hecho, la Administración Trump evalúa desplegar hasta 10.000 tropas más en Medio Oriente, incluyendo unidades de infantería y vehículos blindados.

Por su lado, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, aseguró este viernes que los ataques de su Ejército en Irán "se intensificarán y se extenderán", mientras medios israelíes estiman que el gobierno de Netanyahu busca maximizar los daños a Irán frente a la posibilidad de que Trump declare unilateralmente un cese al fuego.

Mientras cada parte realiza sus cálculos, Medio Oriente sigue al filo de un conflicto que puede salirse de control, agudizando aún más el sufrimiento de los civiles en la región. <>

lunes, 30 de marzo de 2026

ENCUESTAS CON SINO FALIBLE. PROCESO ELECCIONARIO 2026

Publicada 29 de marzo 2026

 

COMO VEN EL PROCESO ELECTORAL PERUANO DESDE EUROPA

 PERÚ:  36 CANDIDATOS PARA UN CARGO DEVALUADO

INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR •30 DE MARZO DE 2026

P

erú, que ha tenido ocho presidentes desde 2016, casi todos destituidos por el Congreso, acudirá a las urnas el 12 de abril para votar entre 36 candidatos, la oferta política más desproporcionada de la región.

En un contexto internacional marcado por las tensiones impulsadas por Donald Trump, el destino político del cuarto país más extenso de la región y su quinta economía resulta clave para los equilibrios políticos regionales.

Un 66% de sus exportaciones corresponde a metales: oro, plata, zinc, estaño o tungsteno. Tras Chile, Perú es el segundo exportador mundial de cobre, un recurso estratégico imprescindible para la transición energética.

Pese a contar con niveles de desaprobación cercanos al 90%, el Congreso se ha convertido en el verdadero centro del poder al instaurar, de facto, un sistema parlamentario. Lo ha hecho recurriendo a un artículo de la Constitución que permite destituir al presidente por “incapacidad moral permanente”, una fórmula deliberadamente ambigua que, en la práctica, queda al arbitrio de la mayoría parlamentaria. El legislativo ha transformado así la presidencia en una figura casi decorativa, sin necesidad de reforma constitucional, asamblea constituyente ni consenso social.

La primera “vacancia” fue traumática. La segunda, menos. Las siguientes, ya un procedimiento rutinario. Paradójicamente, la devaluación de la figura presidencial ha contribuido a sostener el dinamismo económico al blindar al Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) frente a injerencias políticas. Su presidente, Julio Velarde, en el cargo desde 2006, ha sido ratificado por diez mandatarios distintos. En este contexto, el marco macroeconómico permanece estable pese a la caída recurrente de gobiernos. De hecho, los mercados han llegado a interpretar la debilidad política como un factor de estabilidad.

El caso peruano muestra que la anarquía política puede coexistir con la ortodoxia fiscal. En 2025, la inflación fue del 1,7%, la más baja de la región, con un crecimiento del 3,2%, pese a la extrema impopularidad de Dina Boluarte, destituida en noviembre. Cuando el Congreso destituyó en febrero a su sucesor, José Jerí, el dólar apenas reaccionó. Los peruanos se han habituado a considerar a sus presidentes como figuras transitorias. En el Rule of Law Index del World Justice Project, el país ocupa hoy el puesto 90, frente al 60 que registraba entre 2015 y 2018.

A menos de un mes de las elecciones, los tres principales candidatos concentran apenas el 29% de la intención de voto, mientras que un 42% del electorado sigue indeciso. Saben que, sea quien sea el ganador, gobernará sin mayoría parlamentaria y bajo la amenaza constante de la “vacancia”. Los candidatos mejor posicionados –Rafael López Aliaga y Keiko Fujimori– se mueven en torno al 11%–13%, en un escenario tan fragmentado como el que llevó al poder en 2021 a Pedro Castillo, un exmaestro rural que fue destituido en diciembre de 2022 tras intentar un golpe de Estado. López Aliaga y Fujimori compiten por el mismo electorado, concentrado en Lima y la costa norte. El rechazo a López Aliaga –exalcalde de Lima y admirador de Nayib Bukele– supera el 57%, mientras que el de la heredera del fujimorismo alcanza el 77%.

En 2021, a estas alturas, Castillo apenas contaba con un 2% de intención de voto y terminó ganando en segunda vuelta gracias al respaldo de las regiones andinas. Por ahora, no se vislumbra un outsider con capacidad de replicar ese fenómeno. Las tres veces que Keiko Fujimori ha llegado a la segunda ronda, ha sido derrotada por el frente antifujimorista, probablemente el mayor actor político del país.

Por la izquierda destaca Alfonso López Chau (6,5%), exrector universitario con opciones de alcanzar la segunda vuelta si mantiene su tendencia ascendente. Sea cual sea el resultado, el verdadero vencedor será el restituido Senado, que no podrá ser disuelto por el presidente y concentrará amplias competencias, entre ellas la designación de los miembros del Tribunal Constitucional y del directorio del BCRP, así como otros cargos clave del Estado.

Nadie parece cuestionar el peculiar sistema político resultante: presidencial en teoría, parlamentario en la práctica y disfuncional en la gestión cotidiana. Tras el breve mandato de Castillo, los principales grupos parlamentarios –de derecha e izquierda– comprendieron que podían gobernar mediante acuerdos que neutralizan al Ejecutivo.

 Entre 2016 y 2025, la economía peruana solo dejó de crecer en 2020, debido a la pandemia. El auge de los precios del cobre y otros metales, exportados en gran medida a China, ha permitido reducir a la mitad la población que vive con menos de 8,30 dólares al día desde 2001. La elevada informalidad (70%) actúa como amortiguador social.

Entre enero de 2015 y diciembre de 2025, la minería ilegal generó flujos estimados en 11.969 millones de dólares, lo que representa un 44% de la economía delictiva, según datos oficiales.

LA MUSICA TAMBIEN ES LINDA

 

También lo es la intérprete 

domingo, 29 de marzo de 2026

EL PUEBLO PERUANO FRENTE A LAS NECESIDAD DE CAMBIOS POLITICOS PROFUNDOS EN LA REALIDAD NACIONAL

 EL PRÓXIMO VOTO DEBE SER UN MANDATO DE CAMBIO

MÁS DE 90% DE PERUANOS CREEN QUE EL SISTEMA POLÍTICO DEBE CAMBIAR CASI POR COMPLETO.

Editorial del diario La República 29mar26

E

l Perú llega a las urnas en un momento de profunda crisis en el sistema político, pero con un valor extra que se precisa puntualizar. Los resultados más recientes del Barómetro de las Américas revelan una ciudadanía consciente de la magnitud del desafío político y atenta a la necesidad de impulsar transformaciones de fondo.

Que el 93% de los peruanos demande reformas profundas habla de un país que quiere renovar las bases de su vida democrática y abrir un nuevo ciclo de gobernabilidad.

Este proceso electoral ofrece una oportunidad para canalizar esa voluntad que según las estadísticas es claramente colectiva. El respaldo a la democracia convive con una firme convicción de respeto a los resultados electorales. El mismo estudio concluye que el 82% sostiene que los resultados deben respetarse, independientemente del candidato o partido que resulte vencedor. En ese punto se sostiene una base cívica valiosa para orientar el rumbo del país.

En paralelo el país convive con un entramado de poder que ha encontrado en la crisis un terreno fértil para reproducirse. Un pacto de intereses desde el Congreso ha convertido a diversas instituciones públicas en espacios funcionales a la impunidad y en plataformas de distribución de empleos sin rédito de gestión eficiente de lo público.

La extendida percepción de corrupción expresa con claridad esta fractura. El 82% de los ciudadanos considera que la mitad o la totalidad de los políticos está involucrada en corrupción, mientras que el 76% cree que muchos reciben financiamiento de organizaciones criminales.

En este escenario, el voto adquiere un significado mayor. Representa una decisión sobre el tipo de sistema político que el país quiere construir. Cada elector tiene en sus manos la posibilidad de evaluar, comparar y elegir con criterio, atendiendo a propuestas concretas, trayectorias verificables y compromisos con la reforma institucional.

Informarse, contrastar y deliberar se vuelven actos centrales de responsabilidad cívica.

La elección convoca a respaldar propuestas que impulsen reformas institucionales y aseguren mecanismos efectivos de rendición de cuentas. Ese horizonte se construye desde una ciudadanía activa, vigilante y comprometida con el interés público.

El Perú tiene ante sí la posibilidad de convertir esta elección en un verdadero punto de inflexión, en una crisis cuesta arriba. El próximo voto puede expresar una voluntad de cambio que abra paso a una etapa de restitución de la integridad del Estado. Ese camino comienza con una decisión informada y consciente, a la altura del momento que vive el país. <+>