lunes, 9 de junio de 2025

PARA LA HISTORIA DE PUNO

 TADEO GÁRATE, EL ÚLTIMO INTENDENTE DE PUNO (1817-1824)

Extractos del artículo de Nicanor Domínguez Faura: APUNTES SOBRE TADEO GÁRATE (LA PAZ,1774-MADRID,1858): EL ÚLTIMO INTENDENTE DE PUNO (1817-1824), publicado en  la revista HISTORIA Y CULTURA 2024  N° 35  pp. 43 - 87

C

omo contrapunto a la imagen del “patriotismo criollo” durante las Guerras de Independencia (1809-1825), presentamos la trayectoria “fidelista” del abogado paceño Joaquín Tadeo Narciso Gárate y Cañizares: sus estudios de Derecho en el Cuzco, su vinculación con el obispo Bartolomé María de las Heras y con el virrey José Fernando de Abascal, su nombramiento de subdelegado de Chucuito, su participación como asesor legal de Goyeneche contra la “Junta Tuitiva” de La Paz, su elección como diputado por Puno a las Cortes de Cádiz, su viaje a España y su decidido apoyo al absolutismo de Fernando VII, su nombramiento de intendente de Puno, cargo que ejerció hasta la derrota realista en Ayacucho, y su exilio español de tres décadas. Su caso ayuda a complejizar el estudio del proceso de la Independencia peruana al enfocarse en un “godo” (criollo fidelista) que actuó consistentemente con los valores de un catolicismo conservador y un monarquismo absolutista propios del “Antiguo Régimen” borbónico en el contexto de la crisis terminal de ese sistema político.

Nombramiento de subdelegado de Chucuito (1807)

El nuevo arzobispo Las Heras debió interceder con el virrey Abascal en favor de las aspiraciones de su exsecretario en las últimas semanas de 1806. Era el caso que el subdelegado de Chucuito, Manuel Urrialde, había sido suspendido del cargo. Esto le permitió a Abascal designar a Gárate en su reemplazo, como se indica en la “Relación de méritos”:

“En siete de enero de mil ochocientos siete le nombró el virrey del Perú por subdelegado interino del partido de Chucuito en la provincia de Puno, expidiendo á su favor el titulo correspondiente en diez del propio mes”[1]. De inmediato el flamante “subdelegado interino” registró el título ante el Tribunal Mayor de Cuentas, la Contaduría General de Tributos, la Caja Real de Lima y la Contaduría General del Ejército, y pagó los derechos requeridos, la “media annata” y la “fianza de residencia”. Lo que le tomó casi dos meses fue conseguir los fiadores para “los ramos de Tributos y Hospital de dicho Partido”, que ascendían a 60 920 pesos y 1 real. El 5 de marzo pudo presentar “treinta y vn sujetos de conocido abono en este Comercio y vecindario”, es decir, comerciantes que respaldaban con 2 000 pesos cada uno que se cumpliría con la recaudación tributaria de la provincia. No conocemos los nombres de esos fiadores, pero sin duda debían tener intereses económicos previos en el Sur Andino.

El 16 de marzo solicitó Gárate presentarse ante la Audiencia de Lima para juramentar su cargo, cosa que hizo el día 20. Debió partir inmediatamente de la capital virreinal, porque menos de un mes después, el 18 de junio, se encontraba en el Cuzco registrando su título ante la Audiencia cuzqueña. Tampoco estuvo mucho tiempo con su familia en la ciudad donde había residido desde 1790. Tres semanas después se reunía con el intendente de Puno, Manuel Quimper Benítez del Pino, en la localidad de Desaguadero (7 de julio), para luego registrar su título en la Contaduría de la capital de la intendencia (10 de julio). Finalmente, poco más de seis meses después de haber sido nombrado, Gárate asumió el cargo en la ciudad de Chucuito, el 13 de julio de ese año 1807.[2]

La provincia o partido de Chucuito formaba parte de la Intendencia de Puno, establecida por una Real Orden del 5 de junio de 1784. La jurisdicción estaba conformada por las cinco provincias de Carabaya, Lampa, Azángaro, Paucarcolla (o Huancané) y por Chucuito, que era la más meridional. Desde 1776 las cinco provincias eran parte del nuevo Virreinato del Río de la Plata, con capital en la ciudad-puerto de Buenos Aires. Pero dos décadas después, en 1796, habían regresado a la jurisdicción del virreinato peruano. Según datos de 1803, la población de Carabaya (28 000), Lampa (37 000), Azángaro (3 000), Paucarcolla (26 000), y Chucuito (30 000), sumaba un total de 124 000 habitantes. El partido de Chucuito estaba conformado por siete pueblos principales cercanos al Lago Titicaca (Chucuito, Acora, Ilave, Juli, Pomata, Yunguyo y Zepita), así como siete centros mineros en la cordillera (San Antonio de Esquilache, Pichacani, Chungurani, Saacata, Santa Rosa, Pisacoma y Huacullani). Además incluía el estratégico paso del Desaguadero (con un puente flotante de balsas de totora sobre el río del mismo nombre), [3].

La represión de la “Junta Tuitiva” de La Paz y la campaña contra Castelli

La crisis metropolitana, causada por la invasión francesa de España en 1808, dio origen a las “Juntas de Gobierno” peninsulares. Las autoridades coloniales españolas en América enfrentaron desde 1809 la formación de “Juntas” en diversas ciudades, como Chuquisaca (25 de mayo), La Paz (16 de julio) y Quito (10 de agosto). En Puno el intendente Quimper recibió la noticia de la rebelión paceña en la misma semana de iniciada. Realizó dos reuniones consultivas (20 y 22 de julio), tras las cuales envió una “circular reservada” a los subdelegados de Huancané y Chucuito, ordenándoles preparar discretamente a las milicias provinciales (24 de julio), e informó al virrey en Lima. Abascal, interviniendo en la jurisdicción del vecino Virreinato de Buenos Aires, dio órdenes al nuevo presidente interino de la Audiencia del Cuzco, el arequipeño Juan Manuel de Goyeneche, para que encabezara un ejército contra la “Junta Tuitiva” paceña (15 y 18 de agosto). Esta primera campaña duró nueve meses, de setiembre de 1809 a mayo de 1810. Se logró derrotar a los rebeldes y ocupar militarmente La Paz, el 24 de octubre de 1809. Goyeneche capturó, juzgó e hizo ejecutar a los principales dirigentes en enero y febrero de 1810.

En su “Relación de méritos” Gárate indica que: “luego que adviritió las alteraciones de la ciudad de la Paz expidió las providencias mas activas, mediante las quales consiguió que la insurreccion no trascendiese á su partido, manteniendole en paz y tranquilidad por medio de las proclamas que dirigió á sus habitantes y á los curas párrocos”.  En estas últimas notificaciones reprobaba a los “sacrílegos” rebeldes paceños diciendo:

“…que sujetos que habían desconocido autoridades, quemado  documentos creditorios del fisco, depuesto y desterrado á Obispo [Remigio Santa y Ortega] é Intendente [Tadeo Fernández Dávila], incautándose de los tributos, movilizando fuerzas, dispuesto de la Caja Real y demás administraciones, no podían engañar con protestaciones de vasallaje cuando no tenían otra norma que la de Marat y Robespierre y desconocían el origen sagrado de la monarquía, siendo por el ende insurrección sacrílega del punto de vista religioso, pues no miraba las decisiones del Concilio toledano, criminal en el orden político desde que arrebataba facultades de exclusiva competencia de la Corona, siendo socialmente peligrosa”.

Además, el 20 de octubre de 1809, antes de iniciar la marcha sobre La Paz, Goyeneche lo nombró “comandante de armas del punto del Desaguadero”, al mando de 50 soldados y sus oficiales, para que “custodiase tan importante posición”. En carta al virrey del 28 de febrero de 1810, Goyeneche resaltaba: ”los méritos que este interesado [Gárate] tenia contraídos en la pacificación de su partido de Chucuito; en los avisos que dió y aceleraron la marcha del exército; en acopiar viveres á su costa para la manutencion de las tropas; en aprontar los transportes y bagages necesarios; y en la vigilancia y conducta que habia observado todo el tiempo que se mantuvo de comandante de la raya ó punto del Desaguadero”.

Asimismo, puso sus conocimientos jurídicos al servicio de la represión de los rebeldes, como Goyeneche asimismo reconocía, pues: “enterado de su talento y pericia en la profesion de abogado le nombró asociado á su auditor de guerra [Dr. Pedro López de Segovia] por uno de los comisionados en la causa sustanciada á los principales cómplices de la sublevacion de la ciudad de la Paz, cuyo encargo desempeñó á su satisfaccion”.[4]

Cuando Goyeneche salió de La Paz de regreso al Cuzco, en marzo de 1810, la situación en el Alto Perú y en el Virreinato del Río de la Plata parecía estar completamente bajo control. Pero solo dos meses después, en la capital virreinal de Buenos Aires, se formó una “Junta Provisional Gubernativa” (25 de mayo de 1810), que depuso al virrey Baltazar Hidalgo de Cisneros. Para defenderse de la reacción de las fuerzas realistas y extender el control territorial de la nueva junta bonaerense, se organizó el “Ejército del Norte”, que avanzó hasta Jujuy, en el límite con la Audiencia de Charcas (setiembre 1810).  Estas  tropas  rioplatenses, comandadas por el general Antonio González Balcarce y el abogado Juan José Castelli, ocuparon las ciudades altoperuanas entre octubre de 1810 y junio de 1811.[5]

 Para enfrentar a los “insurgentes” porteños, Abascal decretó la incorporación de las provincias fieles de Charcas y del Tucumán al virreinato del Perú (Bando de 13 de julio de 1810)[6], y ordenó a Goyeneche dirigirse nuevamente al Alto Perú. Con el apoyo reiterado del intendente Quimper en Puno y del subdelegado Gárate en Chucuito, el ejército realista —formado mayormente por criollos, mestizos e indios del Cuzco, Puno y Arequipa—, se concentró una vez más en el Desaguadero. Goyeneche informó al virrey, el 12 de enero de 1811: “haciéndole presente los méritos que nuevamente había contraido el subdelegado Garate y seguía contrayendo con el mayor entusiasmo á favor de la buena causa, y cumpliendo con las dedicadas é interesantes [= importantes] comisiones que frecuentemente ponia á su cuidado”[7].

Castelli había recibido órdenes de no entrar en el territorio del virreinato peruano, quedando las acciones militares suspendidas por varios meses, hasta que el ejército de Goyeneche cruzó sorpresivamente el Desaguadero y atacó al ejército rioplatense en Guaqui (20 de junio de 1811). Las tropas “patriotas” se retiraron desorganizadamente, colapsando así la ampaña altoperuana de  Castelli. En los meses que siguieron Goyeneche avanzó sobre La Paz, Oruro, Cochabamba, Potosí y Chuquisaca, recuperando estos territorios para el gobierno virreinal limeño[8]. Sin embargo, en las provincias de la Intendencia de La Paz se produjo una rebelión indígena dirigida por Juan Manuel de Cáceres, que fue reprimida a fines de 1811 por nuevos refuerzos comandados por los caciques realistas Mateo García Pumacahua, de Chinchero (Cuzco), y Manuel José Choquehuanca, de Azángaro (Puno). Goyeneche siguió al mando casi dos años más, hasta mayo de 1813, en que volvió a Arequipa, regresando finalmente a España en 1814.

A mediados de 1811, cuando en Puno se ignoraba la suerte  del  avance de Goyeneche más allá de Oruro y Cochabamba, Gárate propuso una arriesgada incursión deapoyo a La Paz. Afirmaba que  “la fiel indiada de este partido” de Chucuito, “tres o quatro mil indios fieles y de satisfaccion al mando de seis casiques recaudadores provados en lealtad [y] cinco curas que poseen el idioma y asendiente sobre ellos”, podían apoyar al ejército regular estacionado en Desaguadero, pues “los soldados saben guardar su pocicion, haser uso de la arma ofensa y defensa como que ocho dias basta segun la experience me á enseñado para adestrarlos: Aseguro que nada ay que reselan por la retaguardia. Todo [h]abitante en lo que yo mando [Chucuito] esta de buena feé” [9].

…

Después de su elección como diputado por Puno y su participación en las Cortes de Cádiz, Gárate llegó de regreso al Callao el 23 de setiembre de 1816. Tras permanecer un mes en Lima, el 25 de noviembre obtuvo un pasaporte del virrey Pezuela para dirigirse a su intendencia (sería el último intendente de Puno (1817-1824)). Unas cinco semanas después, el 2 de enero de 1817, tramitó su salida del Cuzco en dirección a Puno. Tres semanas después asumió su flamante cargo en la ciudad del lago, el 22 de enero de ese año. El historiador español Juan Marchena calculó que en las cuatro décadas comprendidas entre 1784-1824, se nombraron en los virreinatos del Perú y del Río de la Plata, así como en la Audiencia de Quito, hasta 55 intendentes: 27 en el Perú, 15 en Charcas, 11 en el Río de la Plata, 2 en Quito. De ellos, 43 fueron españoles, 3 europeos (de Portugal, Francia e Irlanda) y solo 9 americanos. Además, 38 eran oficiales militares (28 del ejército y 10 de la marina) y solo 17 “civiles” (5 sin datos laborales, pero 12 fueron burócratas, muchos de ellos abogados). El caso de Gárate combina estos dos grupos minoritarios: un intendente nacido en América y, pese a sus acciones en la defensa de la provincia de Chucuito a órdenes de Goyeneche en 1809-1810 y 1811, sin formación militar, por eso se le nombró “intendente honorario del Ejército” (27 de julio de 1815). Todos los anteriores intendentes de Puno sí tuvieron títulos militares efectivos y sólo Quimper fue americano (oficial de marina limeño que había residido 20 años en España y en México).

Gárate sirvió en Puno bajo el gobierno de los virreyes Pezuela (7 de julio de 1816-29 de enero de 1821) y La Serna (29 de enero de 1821-9 de diciembre de 1824). Este último, tras la llegada al Perú de la “Expedición Libertadora” comandada por José de San Martín (setiembre de 1820), decidió abandonar la capital virreinal limeña (julio de 1821) y asentar la última corte virreinal en la ciudad del Cuzco (diciembre de 1821). El intendente Gárate, durante los ocho años en que estuvo al mando (enero 1817-diciembre  1824),  continuó con la misma política que desde 1809 habían aplicado sus predecesores en el Altiplano septentrional: proveer constantemente a los ejércitos del rey de refuerzos militares, y de pertrechos y recursos, tanto en dinero como en especie[10].

El gobierno del último virrey coincidió con el llamado “Trienio Liberal” español (1820-1823), cuando la rebelión del teniente coronel Rafael del Riego obligó a Fernando VII a restablecer la Constitución de 1812. A Gárate, irónicamente, le correspondió presidir la jura de la Constitución en Puno el 15 de octubre de 1820, con misa oficiada por el párroco de la ciudad, Manuel Poblete, y el vicario de la provincia de Huancané, Isidoro José de  Gálvez[11].  Esta situación política motivó nuevamente elecciones constitucionales en las ciudades bajo control del ejército realista. En 1821, en las elecciones ocurridas en La Paz, Gárate fue paradójicamente elegido diputado a las Cortes, pero nunca ejerció este cargo.

En 1822-1823 presidió la Diputación Provincial de Puno, proponiendo reformas al gobierno virreinal del Cuzco, que no prosperaron por la guerra.

Derrota realista en Ayacucho y Garate huye de Puno

El último intendente de Puno se mantuvo en su puesto por casi ocho años, apoyando, como se ha dicho, con el envío permanente de recursos al ejército español en el Perú, hasta recibir noticias de la Capitulación de Ayacucho del 9 de diciembre de 1824. Irónicamente, en Madrid, el día anterior, 8 de diciembre, en premio a su constante apoyo a la Corona, se le había nombrado ministro del Consejo de Indias. Gárate abandonó precipitadamente Puno, donde el lunes 27 de diciembre se proclamó la Independencia.

Refugiado en Arequipa, el ejército patriota le exigió un cupo de 20 000 pesos, aunque otras fuentes mencionan la mitad de esa cantidad.

El general Sucre, que había pasado por Puno en enero de 1825, escribió a Bolívar el 23 de marzo desde el camino entre Oruro y Potosí: “El señor Garate es un hombre que se ha hecho rico y poderoso en la guerra y ha sido un malvado; no sé si esté en Arequipa; sería bien exigirle algunos diez o doce mil pesos y si U. gusta se los mandaré sacar. Hace poco que le vino de Potosí á Puno 4.000 onzas de oro que mandó sellar en la [Casa de] moneda”.

En los seis meses que permaneció en la ciudad mistiana, estuvo bajo constante presión de la nueva administración republicana. El 16 de junio, desde Lampa, Bolívar ordenó al prefecto Antonio Gutiérrez de la Fuente que “exija á dicho Gárate, que reside en esa ciudad, los 10,000 pesos, poniéndolo en prisión hasta que cumpla con la exhibicion que tiempo há debió hacer”.

En 9 de julio, desde el Cuzco, Bolívar insistió con el prefecto que, junto con otros personajes, fuesen “remitidos á España directamente, si es posible, y cuando nó á otro punto de Europa, costeándose ellos mismos con sus propios bienes”, puntualizando que: “La partida de Gárate se verificará luego que haya enterado en el Tesoro Público la cantidad que resta al completo de los $ 10.000”.

Gárate se embarcó finalmente en el puerto de Quilca. Antes de partir, redactó una proclama a bordo de la fragata ‘Telégrafo’, fechada el 25 de julio de 1825:

“Peruanos: no llevo ni arrastrar remordimientos que atormenten mi alma en el destino que me espera. La conciencia dulce compañera del hombre honrado en sus desgracias solo se muestra enemiga interior de los criminales. Razones de estado que ignoro me alejan indefinidamente de mi país: ellas no siempre suponen delitos y antes bien son comúnmente el cuchillo feroz de los desgraciados. Soy deportado en virtud de una orden dictatorial intimada por el Prefecto de Arequipa, que como comprobante de no ser yo ese hombre tan cargado de delitos, como se me ha pintado en papeles públicos y pasquines, ofrezco gustoso a mis paisanos, igualmente que mi contestación noble y muy ajena de los malvados. Perdono de corazón a los que hayan así lastimado mi honor y mis sentimientos, les recuerdo las justas quejas del gran Vacon [sic] en su testamento; y no obstante nada conservo para con sus autores, sino la buena disposición de retribuirles con servicios, sin que su procedimiento sea para mí más que una de las infantiles complacencias en los primeros días de las revoluciones”.

Se presentaba como víctima inocente de las calumnias de sus detractores, sobre quienes su reclamada honradez le garantizaba la superioridad moral a la que hacía referencia con la mención al testamento de Francis Bacon, el famoso jurista y filósofo inglés de principios del siglo XVII. Gárate nunca regresó al Perú, y se ha supuesto que murió en la pobreza algunos años después, en algún lugar de España.Sin embargo, esto no es correcto. <>

_______________________________

[1] Fuente. Archivo Histórico Nacional, Madrid, FC-Mº_HACIENDA, Leg. 3417-1, Exp. 811 (impreso de 4 fs.) RELACION / DE LOS MERITOS / Y SERVICIOS / DEL INTENDENTE HONORARIO DE EXÉRCITO / DON TADEO JOAQUIN DE GARATE, / gobernador intendente de la provincia de Puno en el / virreynato del Perú.

[2] En Aranjuez, el 3 de enero de 1808, se confirmó su nombramiento de “subdelegado interino”; AHN, FC-Mº_HACIENDA, Leg. 3417-1, Exp. 811; anexo n° 2, certificación oficial de 11 mayo, 1842

[3] Véase el mapa o “Plan Corográfico” de 1802 en el Anexo

[4] Su febril dedicación a la defensa, en el Desaguadero, en Copacabana y en el estrecho de Tiquina, impidió que Gárate cobrara los tributos del año 1809. Pidió a Quimper que el teniente asesor de la Intendencia, el abogado arequipeño Mariano Agustín del Carpio, realizara esa labor. Véase Luis Miguel Glave, “Furores campesinos: Puno y las revoluciones de 1809 y 1814”, Historia 50 (2022), 11-37 y 16-18.47 

[5] El general Juan Ramírez, segundo al mando, confirmó “que en los años de mil ochocientos diez y mil ochocientos once en que aquellas [tropas] se mantuvieron detenidas en los puntos del Desaguadero y Sepita [= Zepita, Gárate] pasó revista á las milicias del partido de su mando, colectándolas para aumentarlas; continuó ausiliando á las tropas con los víveres, bagages y demas necesario para su subsistencia, y cooperó en la parte mas esencial de la organización del exército que en la actualidad se hallaba de operaciones contra el de los rebeldes de Buenos-Ayres” (Apéndice 1, fol. 2r-2v)

[6] Lo registra José Toribio Medina, La Imprenta en Lima (Santiago de Chile: Impreso y grabado en casa del autor, 1904-1907), 4 vols.; t. III, n° 2194, 407-408.

 

[8] Véase el mapa de la “Región del lago Titicaca”, incluyendo Puno, La Paz y Oruro, sin fecha pero probablemente de 1811-1812, en el Anexo

[9] “Oficio de don Tadeo Gárate al coronel Pedro Benavente donde le comunica que estudia la situación de La Paz sitiada y del ejército sin comunicaciones, proponiendo planes de defensa. Zepita, 30 de agosto de 1811”, en Colección Gutiérrez de Quintanilla (Buenos Aires, 1971-1974), doc. n° 124, t. II, 125-128.

[10] Su participación en el esfuerzo de guerra, en base a documentación del Archivo Regional de Puno, es tratada por Néstor Pilco Contreras, Puno durante la Independencia (1809-1825) (Puno: Universidad Nacional del Altiplano, 2021).

[11] Néstor Pilco, “Situación socioeconómica y política de Puno durante la Independencia, 1815-1825” (Tesis de Licenciatura, Universidad Nacional del Altiplano, 2017), 28.

 

domingo, 8 de junio de 2025

LITERATURA SUR PERUANA. POESIA

 LOS MARAVILLOSOS SONETOS

DE PORFIRIO VÁSQUEZ

Por: Jorge Rendón Vásquez

E

n toda sociedad, los poetas son una minoría tan pequeña que los dedos de la mano serían excesivos para contarlos.

¿Por qué? Porque para serlo se requiere haber nacido con una inteligencia extraordinaria, poseer una sensibilidad aguzada para percibir la esencia de los sentimientos y reconocer la belleza en todas sus manifestaciones, formarse leyendo y escribiendo sin reparar en el paso del tiempo, disponer de una imaginación creativa y manejar el idioma haciendo jugar todas sus constelaciones.

Porfirio Vásquez fue uno de estos seres privilegiados.

Había nacido en 1911 en Viraco, una descomunal cornisa de los Andes del departamento de Arequipa a 3,600 metros de altitud. A los 18 años se trasladó a la ciudad de Arequipa a estudiar Derecho en la Universidad de San Agustín. Debería haberse recibido en 1936 a lo sumo. Pero no lo hizo. Como otros jóvenes se entregó con tesón a la lucha política por los trabajadores y los campesinos y en sus ratos libres a la lectura en la biblioteca de la Universidad y, cada vez más, en los libros que adquiriría.

Y así se topó con la poesía en la cual se fue enfrascando hasta hacer de ella una parte fundamental de su vida. Por alguna razón de la cual solo él podía dar cuenta, se instaló en el siglo de oro español y, tomando como ejemplo a los clásicos, decidió seguir sus pasos, entendiendo que esa era la auténtica poesía. Y escribió y escribió desde las tres hasta las nueve de la mañana, hora a la cual dejaba el cuartito de la Calle Nueva donde habitaba y se iba a la biblioteca.

Lo he recordado en mi cuento Vox populi vox Dei, el primero de mi libro de cuentos La Calle Nueva (2004, 2008), presentándolo como Polidoro Bardo. Digo allí:

“Cuando Polidoro terminó el quinto año de derecho con notas excelentes y todo hacía esperar que comenzaría a preparar su tesis de bachiller, obligatoria en ese tiempo antes de sustentar los expedientes civil y penal para recibirse de abogado, se convenció de que su vocación no lo conducía al derecho, sino a la poesía. Este cambio se había producido en la Biblioteca Municipal a la que comenzó a concurrir en pos de un lugar tranquilo donde redactar su tesis. Sin saber cómo ni por qué, un día pasó del fichero de derecho al de literatura y sacó varios libros de poesía que fueron capturando su atención. Buscó el poema dedicado a Irene y lo leyó de nuevo. Lo comparó con las poesías de esos libros y se dijo que el suyo no estaba mal, y que podía hacer otros mejores. Los días pasaron y Polidoro se metía más en la poesía. La leía y escribía. Del verso libre pasó a los sonetos rimados y metrados que pronto le salieron más fácilmente, como si hubieran estado esperando la oportunidad de ser rescatados del limbo donde tal vez dormían. Una tarde se los leyó a Irene esperando su aprobación, pero ella no los entendió ni aún con el estímulo del véspero. Al contrario, se alarmó por la nueva inclinación de su enamorado, y como éste insistiese en lo que estimó una locura, pese a sus llamados a la reflexión, no tardó en decepcionarse y se alejó de él para aceptar el galanteo de un médico recién recibido. A Polidoro no le dolió mucho la ruptura, porque estaba ya comprometido con las musas y sentía que la poesía épica lo convocaba. Leyó de cabo a rabo a Homero, Virgilio, Dante, Milton y Ercilla, y se entregó a escribir una sucesión interminable de endecasílabos, muy aparentes, a su juicio, para contener ideas completas sobre el cosmos y la historia, sin menoscabar su musicalidad. Y los años pasaron plenos de inspiración y poesía.”

Porfirio Vásquez se nos fue en 1976. Creo que algo aprendí de su creatividad y de sus libros que me ofrecía y me dejaba tomar de los rimeros que colmaban su pequeño cuarto. Era uno de los hermanos menores de mi madre.

Y, como el movimiento se demuestra andando, les ofrezco algunos de sus sonetos.

                           AREQUIPA

 

¿Dónde es el Hemisferio más grandioso,

el cielo más azul, el sol más puro,

más hogareña la urbe, más seguro

el surco de la tierra y más jugoso?

 

¿Dónde el volcán se encuentra más hermoso,

el Apu tutelar del patrio muro,

del avaro terror y el templo obscuro?

¿Dónde, en fin, el pensil más fragancioso?

 

Arequipa robó sus esmeraldas

al mar, al sol sus bóvedas azules,

el sillar a Plutón, el trigo a Ceres.

 

Es Minerva y es Marte en luces gualdas.

Tiene ángeles rebeldes, gallos gules

y casas donde hay Venus. ¡Qué mujeres!


CUSCO

 Viejo Sol del ombligo de los Andes,

tu faz monumental de antiguos runas

observo desde aquí y tus hechos grandes,

Garcilaso de piedra entre las punas.

 

Desde el Sacsayhuamán se te ve puro,

cual síntesis de espadas y de mazas,

de piedra megalítica y muro

artesonado, joya de dos razas.

 

Cuna del socialismo, tus andenes

con la raíz hasta hoy del Kjorikancha,

donde Cristo plantó sus amapolas.

 

Tus Comentarios Reales son edenes

que el Inka y el Quijote de la Mancha

cultivan bajo tejas españolas.

 

A MACHUPIKCHU

 

Quiso la mano del poder que arredra

en la roca labrar eternidades

y crear maravillas y saudades

la del platero y el orfebre en piedra.

 

Te hicieron, pues, a ti junto a la hiedra

que es sangre en tus abismos y oquedades,

para que el tiempo de las mil edades

no te arruíne ni el polvo que en él medra.

 

Naturaleza te enroscó de plata

un fiel reptil que con tu peso muerdes:

el sonante Urubamba a tus pies verdes.

 

Y te dio un cielo azul que no delata,

megalítica alta urbe, tus milenios

porque lo eterno la formó y sus genios.

 

Arequipa, 17/2/1960


(Comentos, 8/6/2025)

MAS SOBRE LA REPUBLICA ALTOPERUANA

LAS OPCIONES DE BOLIVIA PARA SALIR DE SUS MÚLTIPLES CRISIS

Rosa Muñoz Lima https://p.dw.com/p/4vUBY

6 de junio de 2025

G

obernada por el artífice de su deteriorado "milagro económico" de inicios de siglo, Bolivia enfrenta una "crisis múltiple". ¿Cómo llegará el país a las elecciones del 17 de agosto, y qué se puede esperar de ellas?

A inicios de este quinquenio, el expresidente de Bolivia, Evo Morales, aún se jugaba la carta del "milagro económico" boliviano, proponiendo a su artífice y delfín, Luis Arce, como candidato presidencial del Movimiento al Socialismo (MAS).

Desde entonces, sin embargo, se ha vuelto un lugar común sostener que Bolivia vive una "crisis múltiple". Avivada por la fractura del antes monolítico MAS y la cada vez más enconada pugna entre "evistas" y "arcistas". Acompañada de denuncias públicas contra el Gobierno sobre redes de corrupción y hasta de narcotráfico, y de acusaciones contra Morales por estupro, obstrucción de elecciones o terrorismo. 

Ya a finales de pasado año, algunos medios auguraban una "guerra electoral" en Bolivia en 2025. "Crisis, desconfianza, polarización e incertidumbre". Con estas cuatro palabras resume hoy la situación el politólogo boliviano José Luis Exeni, coordinador de proyectos en democracia de la Fundación Friedrich Ebert (FES) en Bolivia.

Crisis política: polarización y radicalización

"Hay un descalabro de las instituciones, de todas, y una debilidad extrema del sistema de representación política", afirma Exeni a DW. Los partidos políticos están en crisis: "Tenemos partidos sin candidato que alquilan siglas. Y candidatos sin partido que también alquilan siglas que no tienen vida orgánica, liderazgos, estructuras, ni presencia territorial", explica.

A la polarización de larga data entre "evistas" y "antievistas" se ha sumado la implosión del MAS, que no se debe a una disputa programática ni de visiones de país, sino a la disputa por la candidatura presidencial, destaca el también expresidente de la Corte Nacional Electoral (CNE) y exvicepresidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Exeni critica "la excesiva y grotesca judicialización de la política y de las elecciones". Se refiere así a la inhabilitación de partidos y candidaturas como la de Evo Morales por parte del Tribunal Constitucional y de salas constitucionales, en decisiones que, a su juicio, son competencia exclusiva del Tribunal Supremo Electoral, máxima instancia del país en la materia.

"Siempre hemos tenido politización de la justicia, pero ahora esta lógica de judicialización de la política tiene que ver, sobre todo, con este suprapoder que está decidiendo por encima de los otros poderes públicos", juzga el exfuncionario electoral sobre el Tribunal Constitucional.

La lucha por el poder entre Evo Morales y Luis Arce "ha generado una radicalización política aún mayor", observa la politóloga boliviana Ana Soliz, investigadora de la Universidad de las Fuerzas Armadas alemanas. Además, ha demostrado que "el Estado no controla zonas del país, como la del Chapare", dice. Y llama la atención sobre la sucesión de marchas y bloqueos de carreteras que, según el oficialismo, causan pérdidas millonarias a la economía.

En vez de alternativas, los expertos observan una fragmentación de la oposición, sin propuestas importantes ni visiones de futuro claras. "No han logrado presentar un candidato único. Ha quedado en evidencia que han prevalecido los intereses y ambiciones personales, y no han mostrado una real intención de sacar al MAS del poder", opina Soliz.

Crisis económica: faltan combustible y dólares

Mientras tanto, "la falta de dólares en el país ha impedido la importación de combustible, como gasolina y diésel, lo que además está afectando a los productores de alimentos. A esto se suman las dificultades para importar otros productos vitales como los medicamentos", describe la politóloga boliviana.

Esta crisis económica, que se expresa claramente en el aumento de precios (inflación), es "lo que más resiente la ciudadanía", advierte Exeni. En un país en el que la OIT estima que más del 80 % de la economía es informal, la economía de las familias, de los ciudadanos de a pie, se ve fuerte e inmediatamente afectada, coincide Soliz.

Desconfianza, incertidumbre y rabia a "cortísimo plazo"

No extraña entonces que diferentes estudios muestren que "la ciudadanía no confía en las instituciones, pero tampoco confía en los liderazgos, en ninguno de ellos", subraya Exeni. Y muestran también que "el sentimiento predominante es una incertidumbre de cortísimo plazo: ¿Habrá gasolina en agosto? ¿Habrá elecciones? ¿Nos alcanzará el salario para comer?", ilustra el politólogo boliviano.

Lo más riesgoso de esta incertidumbre es que se combina con rabia: "La gente está muy molesta, muy descontenta con lo que está pasando", comenta.

¿"Sin Evo no hay elecciones"?

"Llamativa" y "alarmante" considera Soliz la aparente inacción del Gobierno de Luis Arce en este contexto: "Declarando que toma medidas que no son efectivas en la realidad, el Gobierno está permaneciendo como un observador más de este proceso de crisis múltiple en que se encuentra Bolivia", sostiene.

"Si el Gobierno de Luis Arce no permite la libre importación de combustible, se corre el riesgo de profundizar la escasez de alimentos".  Además, "hay riesgos de enfrentamientos armados entre los grupos indígenas y sociales que apoyan a Morales y Arce", advierte la investigadora de la Universidad de las Fuerzas Armadas alemanas.

A poco más de dos meses para las elecciones, el descontento social crece. A movilizaciones bajo la consigna de "Sin Evo no hay elecciones", se suman otras de diferentes sectores afectados por la crisis económica. "Sin embargo, los ciudadanos saben que, en caso de un colapso social, se corre el riesgo de que no quieran llamar a elecciones", prevé Soliz. "Hoy mismo, la pregunta es: ¿llegaremos a las elecciones del 17 de agosto?", resume Exeni.

A movilizaciones bajo la consigna de "Sin Evo no hay elecciones", se suman otras de diferentes sectores afectados por la crisis económica. Imagen: Claudia Morales/REUTERS

Garantizar las elecciones y el día después

En esta coyuntura crítica, el objetivo mayor y común de todos los actores sociales debería ser garantizar las elecciones: el único elemento de contención de posibles escenarios de violencia, la única perspectiva de cambio a la vista, coinciden los expertos. El reto es garantizar que sean justas y competitivas, acota Exeni. La oposición boliviana "aún podría generar acuerdos y presentar un candidato único", aventura Soliz.

Sea cual sea, el próximo Gobierno necesitará la mayor legitimidad posible para enfrentar una agenda muy compleja, prevé el politólogo y exfuncionario electoral Exeni: "Tienen que asumir medidas anticrisis muy difíciles, con costos sociales y económicos. Tienen que impulsar procesos ampliados de reforma político-institucional. Y, sobre todo, tienen que gestionar una gobernabilidad mínima", enumera.

Y se refiere a conseguir mayoría en el Parlamento para tomar decisiones. O a gestionar una constelación de minorías que no repita el actual escenario de parálisis decisoria y bloqueo institucional, porque "un Gobierno que no tiene mayoría en la Asamblea no puede aprobar ni un crédito". <:> 

RECONOCIMIENTOS A MANIFESTACIONES CULTURALES DEL ALTIPLANO PUNEÑO

 QHASWA DE CAPACHICA Y CARNAVAL DE JULIACA : SALVAGUARDIA Y RECONOCIMIENTO COMO PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÒN

El pasado 3 de junio se promulgó la LEY Nº 32363 por la que se “declara de interés nacional la implementación de medidas de salvaguardia a los usos, manifestaciones y expresiones culturales asociados a las danzas de los departamentos de Puno y Piura, así como el reconocimiento como patrimonio cultural de la nación a la Festividad del carnaval de Juliaca”

La parte dispositiva de dicha disposición legal, reza:

“Artículo único. Declaración de interés nacional

Se declaran de interés nacional las siguientes acciones:

a) La implementación de medidas de salvaguardia en favor de los usos, manifestaciones y expresiones culturales asociados a la danza qhaswa del carnaval de Capachica del distrito de Capachica de la provincia de Puno del departamento de Puno y a la danza de los diablicos de la provincia de Huancabamba del departamento de Piura.

b) El reconocimiento como patrimonio cultural de la nación a la festividad del carnaval de Juliaca, en homenaje a la Pachamama, celebrada de enero a marzo en el distrito de Juliaca de la provincia de San Román del
departamento de Puno.

Para tal fin, los ministerios de Cultura y de Comercio Exterior y Turismo, los gobiernos regionales y los gobiernos locales de las jurisdicciones correspondientes coordinan en el marco de sus atribuciones y competencias para que prioricen las acciones orientadas por esta declaratoria”.


 

viernes, 6 de junio de 2025

LA IZQUIERDA PERUANA EN DEBATE POLITICO: HILDEBANDT OPINA

 LA IZQUIERDA

COMO DESERCIÓN

César Hildebrandt

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE N° 736, 6JUN25

L

a derecha me parece inaceptable porque es encomen­dera, egoísta y vulgar. Pero empiezo a pensar que la izquierda peruana es definitivamente un desastre. La derecha hizo este país deforme que no puede mandar a hacer bien un aeropuerto, pero, a estas al­turas de mi vida, me pregunto: ¿qué es la izquierda? El derecho a la utopía lo perdió hace ya tiempo esa izquierda que viene de Mariátegui y se dirige a ninguna parte. Eso se hizo peda­zos cuando los herederos de Lenin y Stalin se autodisolvieron en una asamblea que nació en Moscú y cubrió la Europa oriental. Y esa escombrera aumentó de tamaño cuando la China de Mao se convir­tió en la potencia capitalista que hoy aspira a suceder a los Estados Unidos en el campeonato hegemónico mundial.

Nada queda de esos sueños proletarios. Sólo hay desperta­res desilusionados y legañas. Una de esas legañas, salidas del ojo enfermo de Pol Pot, hijo del maoísmo en modo Marat, fue Abimael Guzmán. Y a estas alturas es bueno recordar que gran parte de la izquierda nacional se negó a condenar, con todo el énfasis que era necesario, el proyecto canalla de ese hombre que apenas podía escribir algo legible y se creía discípulo de Kant y sucesor de Marx.

No hay Mariátegui, no hay referentes, no hay ideas en la iz­quierda del Perú actual gobernado por el lumpen. Lo que hay es Cerrón y Bermejo y Antauro. Y en vez de Patria Roja, la Derrama. Y en lugar de Barrantes, Pedro Castillo, que iba a ser Túpac Amaru III y terminó siendo el Chapulín Colorado del pasaje Sarratea.

Histórica marcha de unidad

La derecha desprecia al Perú y esa tara es hereditaria. Les viene de lejos y los acompañará siempre. Pero la izquierda ama sus propias ruinas y hace muy poco por reconstruirse. Aspira al Congreso, a la figuración en los medios de prensa y, cada vez en más casos, a la complicidad con el crimen. Ahí están sus votaciones, haciendo de furgón de cola del fujimorismo y colaborando con el régimen más abyecto que el desorden del Perú hubo de engendrar.

Hoy la izquierda late, felizmente, en algunas ONG, en el ambientalismo, en sectores del arte y la universidad. Sobrevive a duras penas en esos ámbitos porque todavía hay gente dispuesta a dar la contra y enfrentar el tsunami de procacidad conservadora que nos arrasa. Pero la izquierda política ha desaparecido justo en el momento histórico en que hay cientos de motivos para protestar.

Los precios de lo que vendemos suben, las cifras macro se citan con entusiasmo, pero la pobreza urbana no cede y la miseria rural se estanca. Y allí están la anemia infantil, el incremento de la desigualdad, las exoneraciones tributa­rias para los privilegiados de siempre, los robos en el gasto público, la ilegitimidad del gobierno congresal copado por quie­nes perdieron las elecciones del 2021.

¿Y dónde está la izquierda institucio­nal ante todo esto? Es un fantasma, una orfandad, una declara­da inexistencia. Se disfraza de aquel loco que quiere fusilar a su hermano o aparenta venir de La Habana pero con los modales carcelarios de Batista.

Y pensar que esa izquierda llegó a ser casi un tercio de los votos del Perú. Hoy ni siquiera tiene un candidato digno de ser nombrado.

¿Qué pasó? Pregúntenles a los rusos y a los chinos. sáquele una respuesta a la tumba doblemente maldita de Ceaucescu. El fracaso mundial del experimento comunista explica la implosión de la izquierda nacional, pero no justifica su actual deserción.

En todos estos años de duelo debió surgir una generación que, admitiendo la derrota paterna, interpretara los nuevos retos e iniciara el rearme programático.

La izquierda no puede reducirse a las batallas distractivas que el enemigo le impone. La lucha por un mundo distinto no tiene que limitarse a las discusiones woke y a las reivindicaciones de las minorías sexuales. El mundo actual es la pesadilla depravada de un psicópata. Allí están Gaza, la Europa decadente, el trumpismo fenicio para demostrarlo. Mientras tanto, los mares padecen de continentes móviles de plástico, el calentamiento global muestra las garras, los ricos no saben qué hacer con las cifras colosales que se embolsican y diversos neofascismos erizan las fronteras que quieren cruzar los pobres diablos de siempre pero esta vez en mancha. La historia, como siempre, la hacen los asesinos y la escriben los cómplices.

¿No hay motivos para inscribirse en alguna rebeldía y man­dar al demonio a quienes nos dicen que la tecnología terminará por deslumbramos? Claro que los hay y por montones. Pero la izquierda en el Perú ha dejado de existir. <:>



jueves, 5 de junio de 2025

IMAGENES DE LA CATEDRAL DE LA CIUDAD DE PUNO. UNA TORRE

 








DEBATE ELECTORAL 2026

PREPARARNOS PARA TRIUNFAR

Escribe: Milciades Ruiz

Actualmente, las organizaciones políticas populares tienen dificultades para desarrollarse exitosamente. No solo son los obstáculos que interpone el sistema de dominación los que impiden su desarrollo, sino también, las condiciones desfavorables en las que nos encontramos, en la evolución de la humanidad que, repercuten en nuestro estado de ánimo. Esto, nos plantea la necesidad de encarar los retos de nuestro tiempo, de manera eficiente y eficaz.

Todo en el universo suce­de, según las condiciones, en que se desarrollen los hechos, en cada tiempo y, espacio. Son esas condiciones las que determinan las ca­racterísticas de los hechos. Algunos sucesos pueden parecernos se­mejantes o iguales, pero el tiempo ya es otro y, el espacio también, porque el movimiento es interminable, desencadenando y encadenando situaciones infinitamente.

Al no haber nada estático, la cantidad del movimiento va cambiando la calidad, como sucede con nuestro ciclo de vida desde los años iniciales, hasta la ancianidad. No podemos pensar ni actuar como jóvenes, si ya estamos en condiciones decadentes, mientras el mundo está en constante renovación. Podemos complementar virtudes si somos contemporáneos, pero no, si somos extemporáneos. Hoy, nuestros ciclos, de vida tienen, un contexto, distinto al que tenían los revolucionarios del siglo XIX, por ejemplo.

De modo que, si no tenemos consciencia de la evolución integral, de la humanidad, nuestro criterio adolecerá de fallas discordantes. Algunas consignas, esquemas ideológicos, métodos, frases “bíblicas”, van perdiendo concordancia con la realidad, a medida que esta, evoluciona. Ya no encajan, en las nuevas condiciones políticas de nuestro tiempo, siendo preciso renovar nuestras ideas en concordancia con la evolución del proceso histórico social.

A falta de renovación, suele recurrirse a los dichos de los “profetas” ideológicos, que desarrollaron sus pensamientos en otro contexto histórico pretérito. Pero la caducidad es inexorable y, van perdiendo vigencia en algunos aspectos debido a la evolución. Si son verdades dialécticas, permanecerán en lo esencial, pero en no en lo particular. Lo abstracto podrá ser duradero, pero lo concreto, ya no.

Podemos decir entonces que, los grupos humanos actúan impactados por las condiciones de vida imperantes. Si estas los enardece, reaccionan instintivamente, en defensa propia. Pero actúan racionalmente cuando adquieren consciencia de las causas que condicionan sus sufrimientos. Si todos los oprimidos fueran conscientes de los mecanismos que utiliza el sistema de opresión para mantenerlos dominados, otra sería su situación.

De ser conscientes, buscarán la forma de liberarse. Sus convicciones le darán seguridad del camino correcto. Se agruparán, harán planes, estrategias y métodos de lucha, orientados a romper las cadenas de la dominación. Los opresores hacen lo contrario: Evitar que los dominados sean conscientes de su realidad, alienándolos de toda forma. Esta es la confrontación en la que se encuentra la humanidad condicionada por la predominancia del poder de los dominadores.

Es la lucha por la predominancia en una situación o, en todas. Si son pocos los que logran tener consciencia política, el movimiento político será débil y no crecerá para alcanzar predominancia. Si son muchos, será fuerte y crecerá. Ante esta situación, surge claramente, la misión de las organizaciones populares. Actuar con inteligencia para contrarrestar situaciones adversas.

Si somos conscientes de nuestras debilidades para alcanzar la eficiencia requerida, lo lógico sería elevar nuestra capacidad política. Mayor producción y mayor productividad política. No podremos rendir al máximo, si no nos preparamos debidamente, como hacen los clubes deportivos con sus jugadores, para ganar al club adversario.

Sobra entusiasmo, pero falta consistencia ideológica. Podremos ser buenos activistas, pero sin fundamento ideológico, no habrá fortaleza para ganar terreno político. La capacitación ideológica, hace rebrotar ideas, que se expanden como sucedió en el periodo de “la ilustración” que precedió las revoluciones europeas y americanas, en el contexto del siglo XVIII y XIX. Hoy, los motores de nuestras filas, parecen estar apagados. A falta de líderes ideológicos, la mediocridad caudillista impera.

En el universo, no hay movimiento sin energía (materia). Si la energía se reduce el movimiento será menor y viceversa. A grandes movimientos, corresponde mayores magnitudes de energía, como ocurre en las explosiones siderales. Así también, ocurre en el movimiento social cuando hay una fuerza energética que la impulsa. Túpac Amaru II, aglutinó gran masa combativa porque su accionar respondía al sentir de la población nativa. Ese sentir era la fuerza energética del movimiento rebelde.

En el futbol, el deseo de ver triunfar al equipo favorito genera energía social que impulsa a las personas a alentarlo con entusiasmo y, cada gol se festeja con estridencia. El entusiasmo llena estadios si los triunfos son consecutivos, pero si defecciona reiteradamente, se pierde el estímulo energético. Entonces, el estadio tendrá muy poco público, debido a que la energía se ha reducido por falta de estímulo

En el caso de los movimientos sociales, luchar por una causa justa moviliza multitudes, siempre que concuerde con el sentir de la población. El derecho de participación equitativa de los sectores sociales en el gobierno nacional, ¿Es una causa justa? O es que el gobierno es propiedad privada de los partidos políticos. ¿Tienen derechos a estar representados en la Asamblea Nacional de Gobierno, los pueblos nativos o nacionalidades indígenas? ¿Los trabajadores agrícolas y pecuarios, pesqueros, mineros, fabriles, construcción, educación, no tienen derecho a estar representados en el Parlamento?

El autogobierno de los pueblos del interior, está en el sentir de gran parte del electorado, pero no se enarbola esta bandera porque se desconoce esta aspiración popular, este sentir que puede inflamarse y extenderse como el fuego. Pero, asuntos como los sugeridos, hay muchos en el sentir popular que, son ignorados por las plataformas políticas. Las cúpulas menosprecian el sentir y sufrimiento popular.

Desarrollar ideológicamente, los fundamentos de las demandas populares, es una tarea a emprender. La lucha por los derechos de los oprimidos, sustentados inobjetablemente, nos dará la fuerza energética para impulsar el empoderamiento de la población oprimida. Estos derechos, están en todos los aspectos de la vida nacional, tanto en lo político como en lo económico, salud, educación, empleo remunerado, cultura, ciudadanía y demás que, la segregación, posterga.

No se trata de elaborar un programa teórico de gobierno desde las cúpulas oportunistas, para imponerlo sobre el pueblo electoral. Es a la inversa. Debería ser el resultado de un proceso democrático, gestado desde la base social, cuyos portavoces sean los líderes representativos de cada sector económico y social. Allí está el semillero de los nuevos liderazgos. Una confederación nacional de Trabajadores rurales, tendría más militantes que cualquier partido político. Un partido político que otorgue el derecho de representación a las federaciones nacionales por rama de actividad, sería más democrático y crecerá.

Acepto que, una cosa es hablar y, otra hacer. Pero al menos, trato de contribuir al debate de la problemática, para superar la postración de nuestras filas. Quizá para muchos, la coyuntura política podría ser más interesante que esta reflexión. Disculpen la impertinencia. <+>