viernes, 30 de enero de 2026

HILDEBRANDT EN DOS EN UNO

 ESTÚPIDO

César Hildebrandt

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 763, 23ENE26

E

scuchar a José Jeri en el congreso intentando explicar lo que no tiene explicación conduce a una conclusión breve y limpia: El señor que finge ser presidente pero que es conserje de la mafia, padece de estupidez.

El problema con los estúpidos es que siempre son mayoría y tienen público de sobra. El problema con los estúpidos en el Perú es que son ahora mayoría aplastante y se avalan entre si o se defienden entre ellos de un modo fulminante, como hizo el presidente del Consejo de Ministros con el enmascarado de Palacio.

Jerí dice que no recuerda a quién gritaba por teléfono el día que fue al almacén clausurado “para comprar caramelos”. Dice que el chino del chifa servía la comida pero tenía dificultades con el castellano, cuando lo cierto es que la embajada lo tiene registrado como traductor oficial del castellano. Y dice que no sabía que el local de Zhihua Yang estaba cerrado por orden municipal cuando había tres letreros grandes en la puerta anun­ciando el suceso. Así son los estúpidos.

El cerebro dañado de Jerí supone que esas son salidas in­geniosas, ocurrencias que espantarán sospechas y dudas. No se equivoca: hay una vasta platea de estúpidos que comparte su cociente intelectual y acredita sus versiones. Y hay un pal­co decisivo de sinvergüenzas -los fujimoristas, para empezar, los acuñistas para seguir, los de Podemos para terminar- que necesita avalarlo para que la farsa continúe.

Jerí es un encapuchado que ya probó lo que es obtener plata haciendo de mediador de proyectos públicos. Como lo demues­tra César Acuña, para robar no se requiere de talento alguno. Jerí es lo que sale cuando en una licuadora metes a Patricia Li y varias piezas carnosas y deshuesadas de codicia y viertes luego el contenido en una olla que pones a hervir en el fuego lento de los presupuestos, las obras por impuestos, los decretos de urgencia, las licitaciones amañadas, las viviendas de interés social que cuestan medio millón de soles. Ese caldo humeante es la dieta preferida de hombres como Jerí y el menú añorado por quie­nes lo imitarían fácilmente si llegaran a ocupar algún cargo de importancia y con acceso a la alcancía del Estado. Ese es su club de fans.

Jerí representa la tragedia del Perú. Fuimos alguna vez un país con líderes y partidos políticos, con personalidades de alcance internacional metidas en el oficio de administrar el Estado. Fuimos también la tierra de Mariátegui, Haya de la Torre, Riva Agüero. Hoy somos lo que vemos: alguien, desde su balbuceante taradez, le dice a la gente que va a comprar golosinas a la guarida de un chino con negocios oscuros y pro­blemas diversos. Ese tarado presunto preside el país en ruinas que tiene la marca mundial de presidentes encarcelados por corrupción y el récord internacional insuperable de aspirantes a la presidencia de la república.

Pero ese tarado complacido en su espectáculo de autodestrucción es necesario para que Keiko Fujimori y César Acuña sigan gobernando mientras simulan que no lo hacen. Es imprescin­dible para que todo siga igual y las elecciones sean la fiesta conservadora que termine en una nueva versión de la reincidencia.

Porque de eso se trata el asunto: que en abril las cosas no se salgan de control y la garúa excre­menticia que nos cae desde hace años siga salpi­cándonos. Si el Congreso no echa a Jerí es porque Jerí representa al Congreso y a la alianza viciosa que gobierna.

Yo respeto la investidura presidencial. Por eso no respeto a Jerí. Yo respeto la Constitución. Por eso digo que el Tribunal Constitucional está plagado de forajidos.

Yo respeto la Fiscalía. Por eso digo que alias Fis­cal de la Nación es el impostor que la mafia nos ha impuesto.

Yo respeto la Junta Nacional de Justicia. Por eso digo que la actual JNJ está moralmente descalifica­da por haber sido engendrada por el fujimorismo.

Yo respeto la Defensoría del Pueblo. Por eso no puedo sino condenar a quien detenta hoy su jefatura.

En suma, yo respeto y amo al Perú. Por eso odio lo que ha hecho de él la mafia que nos manda y ensucia. <+>

MONSTRUO

César Hildebrandt

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 767, 30ENE26

H

a llegado el monstruo, pero el monstruo ya estaba aquí.

El Monstruo no es un delincuente impío. Es lo que hemos hecho con el país.

Somos monstruosos porque hemos aceptado que nos gobierne el hampa y porque simulamos que las elecciones convocadas por ese conjunto de alias con curul serán una salida a esta crisis que asfixia y envilece.

Monstruoso no es que las cosas de­generen. Monstruoso es que a nosotros nos parezca que la decadencia sea nor­malidad, que el Estado incompetente y ladrón sea lo que Dios nos dio como regalo, que los partidos políticos sean federaciones de atracadores al acecho.

Monstruoso es que hayamos aceptado que la SUNEDU ya no fiscalice el nivel de la educación universitaria y que las leyes pro crimen se hayan dado una tras otra en un escenario en el que la violen­cia y la extorsión dinamitera nos tenían arrinconados.

No me asombra que el Perú sufra este derrumbe. Lo que me deja perplejo es que la mayoría haya optado por acos­tumbrarse. Es la dictadura del miedo, la somnolencia de las viejas servidum­bres, la resignación de quienes están convencidos de que del cielo vienen estos cánones.

También es monstruoso que en un país donde la desigualdad es fundamento, haya una izquierda pálida que dejó de pensar y que repite eslóganes con musgo y vende antigüedades. ¿Cuba no es un fracaso? ¿Ortega no es una caricatura? ¿El chavismo no fue un experimento suicida? No, contestan los tristes bisnietos de Mariátegui. Nada está claro para ellos, toda es la nube gris que nubla su camino, todo lo que callan procede del hábito que Stalin impuso con su mano de hierro. Hablan en vinilo y cantan trovas que pasaron de moda.

La revolución, cuando venga, no impondrá una dictadura de expropiadores y delatores. La transformación que nos espera será liberamos del consumo, hacemos conscientes de que la obscenidad de las grandes fortunas debe acabar por consenso universal. El gran cambio consistirá en tratar de evitar la catástrofe ambiental y dotamos de un filosófico desprecio por la acumulación de cosas y prejuicios. El nuevo mundo será en muchos sentidos socialista, pero no como lo conciben quie­nes siguen creyendo que el socialismo es unanimidad y mortal aburrimiento.

Monstruoso es que tengamos a Jerí, un hombre destinado a llevarle el male­tín a Patricia Li, como presidente de la república. Mundialmente monstruoso es que en Davos se haya presentado el proyecto para hacer de Gaza un balneario para ricos y de los palestinos martirizados habitantes obligados de un campo de concentración bajo control tecnológico. Monstruoso es este siglo en el que Europa abandonó toda aspiración de ser ejemplo y monstruosa es la prensa que logra, con mucho éxito, que la gente contraiga la adicción de no pensar. Monstruosas son las redes que colonizan el cerebro de los jóvenes y los habitúan a ser felices viendo y oyendo coloridas misceláneas de la nada.


Monstruosas son las derechas -incluida la peruana- que ven en Donald Trump al hombre del futuro y no al delincuente internacional que salta de liana en liana y tiene una excelente comunicación con sus hermanos simiescos. Monstruoso es apostar en el Perú por el inmovilismo y la condena perenne de los pobres. Y más monstruoso aún es prometer el orden

fujimorista como la tabla que nos sacará del voraz remolino del naufragio. El orden de Fujimori fue mentir desde el origen, arrasar con los derechos del trabajador, gobernar para los de arriba y viajar a los pueblos paupérrimos a ofrecer obras me­nores. Si ese orden regresara, parte del Perú -empezando por el sur andino- se alzaría. Quizá así tendríamos la revolución francesa que no tuvimos.

Alias Monstruo ha llegado. No es un retorno: es una re­dundancia. <>

jueves, 29 de enero de 2026

CUBANOS MUERTOS EN COMBATE EL 3 DE ENERO EN VENEZUELA

 MEDIOS DE EE.UU. RECONOCEN SU VALENTÍA Y PROFESIONALIDAD

Por Ramón Labaiño.

E

l New York Times señala que Cuba mantiene relaciones estrechas con Venezuela. Con el agravamiento de la hostilidad de Estados Unidos hacia Venezuela, a solicitud de las autoridades venezolanas, las fuerzas militares y los organismos de seguridad cubanos seleccionaron elementos élite para despacharlos al lado de Nicolás Maduro y otros altos funcionarios venezolanos, encargándose de su seguridad personal.

El ex diplomático de alto rango estadounidense Thomas Shannon declaró que, durante la última década, los guardaespaldas cubanos han cumplido sus funciones de manera excelente.

Según el Hamilton Spectator canadiense, desde agosto de 2025, Estados Unidos ha estado reubicando tropas y desplegando recursos militares en la región del Mar Caribe cercana a Venezuela. Ante la creciente presión externa, Maduro solicitó apoyo al Gobierno cubano y este último respondió intensificando las medidas de protección hacia él.

Algunos de la heroica resistencia
El Wall Street Journal indica que, a fin de evitar filtraciones de información, los guardaespaldas cubanos no portan bajo ningún concepto teléfonos móviles ni otros dispositivos electrónicos. Asimismo, son ellos quienes protegen a la pareja presidencial de Maduro, y cambian de residencia cada noche para evitar que sus ubicaciones sean localizadas por Estados Unidos.

Según el sitio web estadounidense The War Zone, para determinar la ruta de movimiento de Maduro, Estados Unidos no solo ha infiltrado agentes secretos en el territorio venezolano, sino que incluso ha empleado drones furtivos y satélites de reconocimiento espacial.

Según revelaciones de la Associated Press (AP), los agentes estadounidenses también han recurrido a tácticas de coacción y seducción, intentando incitar al piloto del avión presidencial de Venezuela a secuestrar a Maduro. Sin embargo, el coronel de la Fuerza Aérea Venezolana respondió a los estadounidenses con una sola frase: «Nuca seremos traidores».

Los hechos han demostrado que el trabajo del equipo de seguridad cubano ha sido sumamente efectivo. Mark Milley, Jefe del Consejo Conjunto de Jefes de Estado Mayor de los Estados Unidos, admitió que los servicios de inteligencia estadounidenses dedicaron varios meses a intentar descifrar las pautas de actividad de Maduro.

Según Defense News de Estados Unidos, no fue hasta principios de diciembre de 2025 que las autoridades estadounidenses lograron dominar básicamente las rutas de movimiento del objetivo, y la operación de asalto entró en su fase final de cuenta regresiva.

En la madrugada del 3 de enero de 2026, un comando de élite estadounidense, apoyado por más de 150 aviones aéreos y decenas de navíos navales, fue escoltado por una gran cantidad de helicópteros armados y se dirigió directamente a la residencia de la pareja presidencial de Maduro.

Las fuentes oficiales estadounidenses y cubanas han confirmado que, frente a un enemigo con clara superioridad en número de efectivos y potencia de fuego, estos guardaespaldas cubanos, equipados únicamente con armas ligeras, no retrocedieron ni un paso y lucharon hasta el último momento de sus vidas.

Aunque estaban francamente superados en número, según declaraciones de fuentes estadounidenses: «Ellos [los guardaespaldas cubanos] ofrecieron una resistencia feroz, y en un instante las detonaciones de armas se hicieron oír a todas partes».

Según el canal de noticias estadounidense Fox News, durante el enfrentamiento acérrimo, un helicóptero militar estadounidense sufrió daños graves y varios soldados resultaron heridos.

Por su parte, Reuters ha citado una declaración oficial cubana que indica que los guardaespaldas cubanos «cumplieron sus deberes con valentía y abnegación, sacrificándose o bien en el combate contra los atacantes, o bien tras el bombardeo de las instalaciones donde se encontraban.

Previamente, en una entrevista con medios estadounidenses, Blair Latell, ex agente de la Central Intelligence Agency (CIA) de Estados Unidos, elogió encarecidamente a los militares cubanos, calificándolos de «personas de rigurosa disciplina y excelentes habilidades profesionales» y considerándolos un adversario sumamente valioso y formidable. <>

lunes, 26 de enero de 2026

ALFREDO CURAZZI Y LA IDENTIDAD DE UNA NACION TRIESTATAL

 NO SOY PERUANO NI BOLIVIANO,

SOY AIMARA

Por: Antonio Muñoz Monge

Mientras conversamos con el memorioso maestro Alfredo Curazzi, le comentamos que nos sorprendía la precisión de los datos, el recuerdo de fechas, de números y, sobre todo, la pulcritud y el orden de sus escritos que mostraban una hermosa y muy cuidada letra. "Letra de imprenta", le dijimos y él nos dijo: "Yo aprendí a escribir con el sistema del método Palmer en una escuela evangélica de La Paz en Bolivia”.

"Parte de su infancia la vivió usted en Bolivia, estudió ahí", le comentamos, "¿llegó en algún momento a identificarse o a sentirse boliviano?".

Se puso de pie, dio unos pasos en la pequeña habitación, se dirigió a la pizarra, tomó una tiza y dibujó el Lago Titicaca con la facilidad habitual de quien conoce muy bien lo que está haciendo. Volteó a mirarnos, solo para ver si estábamos ahí y soltó una frase contundente: "No soy peruano ni boliviano, soy aimara". Luego agregó: "Bolívar cortó con su sable imaginariamente el Lago Titicaca en dos, lo que originó odio entre los aimaras del Altiplano". Nos preguntamos en voz baja, casi inaudible: "¿Titi..., caca?". "Caca, no: Qaqa", nos corrigió la pronunciación y nos aclaró el significado: "Titi es gato montés plateado, como las aguas del Lago; Qaqa significa algún objeto que perdió el color original por exponerse mucho al sol, al viento, a la lluvia; por ejemplo una prenda gastada, ajada, arrugada por el uso.

El Lago Titicaca, color azul plateado, es el felino que se está lanzando sobre su presa. Es una Paqarina, un lugar sagrado, un lugar de origen mítico de muchos pueblos andinos, por eso le rendían culto y le dejaban ofrendas. De las aguas de ese lago salieron Manco Cápac y Mama Ocllo para fundar el Imperio Inca".

"No soy peruano ni boliviano, soy aimara", nos ha repetido varias veces en las conversaciones que hemos sostenido él. Quizás nos estamos acostumbrando a frases parecidas que escuchamos y dejamos pasar, acaso por la inercia con la que convivimos diariamente, sin detenernos a reflexionar en el espectro de significados que pueden tener. Casi siempre, somos ligeros en nuestras apreciaciones y no pensamos en su sentido, en lo serio y grave del sentido, en la profundidad de las expresiones, pero no podemos soslayar estas palabras del maestro. No son una frase gratuita, antojadiza y ocurrente. Las dice un hombre cuajado ante la vida, las dice un profesor, un músico las dice un peruano.

El sentido de estas palabras es muy doloroso y muy fuerte. ¡Cuántos ciudadanos del Perú podrían hacerlas y sentirlas suyas! ¡Cuántos miles, millones, no se sienten peruanos en lo más íntimo de sus existencias! ¿Por qué? ¿Qué ha pasado en nuestra historia? ¿Qué nos ha pasado como país? La realidad nos golpea en el rostro y nos da la certidumbre de que seguimos fraccionados. y, cómo no, cuando el maestro Curazzi nos dice: "No soy peruano ni boliviano, soy aimara”.

¿Qué tono de voz tuvieron, tienen o tendrán, estas palabras? ¿Qué intención? ¿Por qué nos las dijo? ¿Nos las dijo a manera de advertencia, de señuelo o de observación, para no olvidarnos de ellas? Y nuestras interrogantes tampoco son ociosas, tienen necesidad de una respuesta. Si hemos escuchado al maestro decir repetidas veces: "No soy peruano ni boliviano, soy aimara", entonces, ¿dónde está el pueblo aimara? Sabemos por historia y geografía que el pueblo aimara está en el Altiplano, en la meseta del Collao, en el departamento de Puno, en las islas del Lago Titicaca y en el hermano país de Bolivia.

Las palabras de Alfredo Curazzi no son palabras que aparecieron en el momento, obligadas por la circunstancia, sino que siguen sonando en nuestra conciencia y nos siguen acompañando a través de nuestras innumerables conversaciones.

Y descubrimos que el espíritu de esas palabras dolorosas y sentidas, está en todos los momentos de su vida. Su pueblo, su infancia, su adolescencia, su familia, sus estudios, sus trabajos, toda su existencia tiene ese amargo sabor que puede ser resentimiento u olvido, pero también paciencia, espera y comprensión. Creemos que esas palabras tienen también un sentido más amplio, desgarradoramente más profundo.

Son un credo, un auto de afirmación de su yo, de su identidad espiritual y de su quehacer cotidiano. Para seguir afirmándose, no puede dejar en ningún momento esa presencia que es un soporte o un ancla de sobrevivencia; es un grito en su propia casa que muchas veces la encuentra vacía, ajena, lejana, ocupada por otras gentes. Sin embargo, no es una voz individual, aislada, subjetiva y caprichosa; ya lo dijimos, es la voz de una raza, de una sangre, de una cultura, de un tiempo.

En otro momento manifestó: "Soy aimara, como tantos seres de origen incierto. Nos mataron, acribillaron a fuego, pólvora, cuchillo y metralla, pero no sangrábamos y nos enterraron sin nuestros restos. Los nuestros nos buscaron, llegaron a los lugares de nuestro fin; no encontraron nuestros cuerpos, pero sí sangraban nuestras sombras a través de forados ocasionados por las armas a la altura del corazón”.

"Maestro", le decimos, "por favor, podría explicarnos. ¿cómo es eso de que les enterraron sin sus restos?".

 "Así es, amigo", nos respondió seguro y calmo:

"Soy aimara de origen incierto, yo estoy muerto, me enterraron sin mis restos, solo encontraron mi sombra en cada escalera. Significa que los aimara, hace siglos fuimos eliminados, ignorados, olvidados, pero, estamos vivos aún, diferenciándonos de muchos 'vivos' muertos que padecen de los males no curables: la mentira, el ocio, el descanso, el odio y la inacción. Sin embargo, nos obligan a trabajar con látigo y decretos en la mano. Constatamos que ellos, los herederos de no hacer nada, están muertos desde hace siglos".

Hizo un espacio entre él y nosotros, una distancia, hasta dar la impresión de que nos hablaba desde otro lugar. Y agregó:

"El aimara es un espíritu que tiene miles de años, pero muchas veces nos han enterrado y nos siguen marginando, ignorando, matándonos todos los días y sus noches hasta hoy; pero seguimos viviendo. Entierran sombras nada más, entierran oscuridad; nunca podrán enterrar nuestro espíritu, nuestra palabra, nuestras leyes y costumbres".

Son palabras que las escuchamos y las sentimos casi físicamente, son algo más que palabras, y las preguntas se lanzan ahora, innumerables, contra nuestra conciencia.

Le pedimos que nos explicara qué significa "solo encontraron mi sombra en cada escalera." "Sí, claro, más adelante, con todo gusto", nos contesta. Y descubrimos una sonrisa que nos quiere decir algo más.

No insistimos, esperamos que nos lo explique cuando crea conveniente. <+>

domingo, 25 de enero de 2026

PROCESO ELECTORAL 2026. I

 LÓPEZ CHAU EN PUNO

DEL RECTOR SOLIDARIO A LAS LISTAS IMPROVISADAS QUE TRAICIONAN LA MERITOCRACIA

Por: Fredy Itusaca

A

lfonso López Chau llega a Puno con una doble imagen: para muchos puneños es el académico solidario que abrió las puertas de la UNI a los manifestantes del sur andino en pleno estallido social; para otros, el líder de un partido que hoy reproduce las mismas improvisaciones y contradicciones que han vaciado de representación real al sistema político peruano en las últimas décadas. Esa distancia entre el discurso de renovación y la práctica concreta en la selección de candidatos en Puno es el núcleo del problema que los votantes deben mirar de frente.

De los abrazos en la UNI a la candidatura presidencial

Ahora Nación nació en medio de la crisis 2022–2023, con López Chau convertido en figura pública por acoger a ciudadanos que llegaron a Lima desde regiones como Puno para protestar contra el Congreso y exigir Asamblea Constituyente. Ese gesto lo conectó con un sentimiento extendido en el altiplano: hartazgo frente a la élite política limeña y búsqueda de referentes que se muestren cercanos y solidarios.

El partido se inscribió oficialmente en el Registro de Organizaciones Políticas en 2024 y se presenta a las elecciones generales de 2026 con López Chau como candidato presidencial, reivindicando una identidad de centroizquierda, socialdemócrata, “renovadora” y con énfasis en las regiones. Puno, que vivió uno de los capítulos más dolorosos del estallido social y suma decenas de muertos en la confrontación con el Estado, se ha convertido en un escenario simbólico central para su campaña. No es casual que López Chau haya iniciado actividades electorales fuertes desde el sur andino y que busque capitalizar la memoria de las marchas de hace algunos años.

La lista de Puno: la meritocracia que se quedó en el discurso

Cuando un académico que se presenta como garante de meritocracia y “nueva política” arma su primera lista al Congreso, lo mínimo que se espera es coherencia entre el relato y los nombres. En el caso de Puno, lo que se observa es una plancha de precandidatos a Senado y Diputados donde predominan figuras desconocidas, sin trayectoria pública visible, sin trabajo sostenido en organizaciones sociales, gobiernos locales o espacios técnicos vinculados a la región.

Según la información del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), en Puno se han presentado como candidatos a Diputados Helard Bladimir Sonco Villanueva, Karim Mavel Castro Quilly, Mirella Shirley Camapaza Quispe, Juan José Espinoza Barrantes y Lady Rosmery Ccopa Acrota, todos desconocidos y excepción de Fredy Dante Calisaya Quispe, que es de la provincia de Chucuito, que tiene arraigo aymara. La lista en su conjunto no expresa ni la pluralidad social del altiplano ni la densidad de liderazgos que Puno ha construido a fuerza de protestas, rondas, frentes de defensa, organizaciones campesinas y gremios.

El propio partido reconoce, a través de fuentes internas citadas por medios regionales, que hubo fricciones en la definición de candidaturas y que al final “tuvieron que tomar la decisión” para cerrar listas. Esa frase es reveladora: decisiones tomadas a último momento, con criterios poco transparentes, hablan más de acuerdos de grupo que de procesos abiertos, competitivos y meritocráticos. En la práctica, el mensaje para la ciudadanía puneña es claro: el discurso de excelencia y selección rigurosa no se ha traducido en una representación a la altura de la promesa inicial.

Puno y la historia de la representación traicionada

Lo que ocurre con Ahora Nación en Puno no es una anécdota aislada; encaja en un patrón histórico de cómo los partidos nacionales han tratado a las regiones del sur andino. Desde los años de los viejos partidos de cuadros hasta las maquinarias personalistas recientes, Puno ha sido visto muchas veces como “territorio electoral” más que como sujeto político: se busca votos, no cuadros; se firma alianzas con grupos locales, no se invierte en formación ni se construyen proyectos de largo plazo.

La improvisación de candidatos sin trayectoria o sin legitimidad social ha sido una constante: se llenan listas con desconocidos que sirven para completar cuotas de género, juventud o territorios, o con personajes que solo tienen capital económico o vínculos con cúpulas, pero no con las comunidades a las que dicen representar. Esa lógica, que ya vació de contenido a partidos tradicionales y a nuevas agrupaciones “antisistema”, se repite ahora bajo un envoltorio de modernidad, datos y lenguaje académico. Puno, que ha sido protagonista de las protestas contra la actual élite política nacional, vuelve a enfrentarse al riesgo de elegir representantes que no vuelvan a la región, no rindan cuentas y terminen absorbidos por los mismos vicios que se critican.

El caso Colchado: símbolo de la contradicción nacional

Mientras en Puno se improvisan listas poco sólidas, a nivel nacional Ahora Nación exhibe como principal figura parlamentaria al coronel en retiro Harvey Colchado, exjefe de la Diviac y protagonista de la detención del expresidente Pedro Castillo. Colchado encabezará la lista por Lima y aporta a la campaña una narrativa de mano dura contra la corrupción y el crimen organizado, con fuerte impacto mediático en la capital.

El problema es evidente: una parte importante de la población del sur andino, incluyendo sectores de Puno, respaldó a Castillo en las urnas y luego en las movilizaciones del 2023, muchas de las cuales terminaron reprimidas con violencia y dejaron muertos y heridos. Llevar como rostro emblemático a quien simboliza, para una franja del electorado, la caída del presidente que canalizó ese descontento, tensiona el vínculo que López Chau intentó construir cuando abrió las puertas de la UNI a los manifestantes.

Más aún, mientras el partido proclama criterios de “honorabilidad y transparencia” en la selección de candidatos, se prioriza una figura con un fuerte peso simbólico nacional, pero se descuida la calidad y la legitimidad de quienes deben representar a Puno. El contraste es brutal: tecnicismo y narrativa anticorrupción en Lima, debilidad, anonimato e improvisación en la región que se coloca al centro del relato de reconciliación.

Lo que Puno debe preguntarle a López Chau

Frente a este escenario, la ciudadanía puneña tiene todo el derecho —y la responsabilidad— de plantear preguntas directas antes de otorgar un voto que puede marcar cinco años de representación:

¿Cómo se seleccionó realmente a los candidatos al Senado y a la Cámara de Diputados por Puno? ¿Hubo elecciones internas abiertas, debates públicos, exigencias mínimas de trayectoria social, o solo acuerdos entre grupos cercanos a la dirigencia?

¿Qué experiencia concreta tienen estos postulantes en defensa de derechos, gestión pública, economía regional, conflictos socioambientales, autonomías locales o interculturalidad, temas que definen la vida cotidiana en el altiplano?

¿Cómo se justifica que un partido que se presenta como ejemplo de meritocracia y transparencia termine colocando en Puno listas con nombres desconocidos y con escaso o nulo reconocimiento en las bases sociales de la región?

¿Qué lectura hace López Chau de la memoria de las protestas de 2022–2023, cuando por un lado se solidariza con quienes marcharon a Lima y, por otro, promociona como carta fuerte a quien encabezó la detención del presidente respaldado por buena parte de esos mismos sectores?

Estas no son preguntas retóricas ni ataques gratuitos; son interrogantes mínimas para cualquier ciudadano que no quiera repetir el ciclo de siempre: votar por promesas de cambio que, ya en la práctica, se deshacen en arreglos internos, candidaturas sin sustento y congresistas ausentes.

En un contexto donde Puno registra decenas de muertos en la confrontación con el Estado y donde el descrédito de la clase política es casi total, improvisar candidatos es algo más que un error técnico; es una falta de respeto política y ética hacia una región que ha puesto el cuerpo en las calles. Si López Chau quiere ser coherente con la imagen del académico solidario que protegió a los manifestantes en la UNI, tiene que empezar por responder con precisión por qué su partido presenta en Puno listas que no están a la altura ni de la historia del departamento ni del discurso que lo llevó a ser visto, alguna vez, como una esperanza distinta. <->