LAS BRAVUCONADAS DEL RÉGIMEN
Por Gustavo Espinoza M.
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n la medida que se confirma la incapacidad del régimen
para enfrentar los problemas del país, crecen las bravuconadas del oficialismo.
En los últimos días Keiko y algunos de sus voceros han alzado la voz
descalificando a la oposición en tanto que otros han optado por guardar un
púdico silencio. La diferencia es obvia: mientras unos se han sentido aludidos
por criticas parlamentarias, otros han preferido silbar de costado con la
esperanza que no les llueva nada. También en las filas del oficialismo hay quienes
optan por el silencio. Es cuestión de conveniencia.
La agresividad se ha mostrado, sin
embargo, desde el más alto nivel. Sin artificios literarios que la amparen,
Keiko llamó “perros” a los Senadores de la Oposición porque Ruth Luque puso en
evidencia la corrupción existente en el plano de las fuerzas policiales y el
Senador Maravi se quejó porque la parlamentaria de “Ahora Nación” era
indebidamente interrumpida.
No se necesita ser un escrupuloso observador de la política para darse cuenta de que el ministro Astudillo perdió los papeles cuando le dijeron que tenía miedo de enfrentar la corrupción policial. Muy valiente -valientísimo, sin duda- murmuró algunas imprecaciones contra la Senadora Luque y le exigió al congresista Maravi que “se calle la boca” cuando este protestó por la interrupción a su compañera. Lo demás fue gráfico: el corpulento Senador Giampietri metió su inmensa humanidad en el pleito y desafió procazmente a Maravi, un hombre ya cargado en años, a “salir a la calle”.
Fue el incidente mayor que ha
ocurrido en lo que va de la función legislativa del flamante Senado. El hecho
sirvió para que algunos recordaran al señor Giampietri la suerte de la brigada
de jóvenes paracaidistas que se vio afectada por su culpa, y hasta por la
desaparición de uno de ellos, hecho del cual nunca dio cuenta.
Keiko Fujimori, en el marco de su
evocación canina, se “solidarizó” con el titular del Interior a quien consideró
“intocable”. Recordemos -dijo- que “es un héroe”. No se refirió a la
condena por enriquecerse vendiendo gasolina del Ejército, ni a procesos
abiertos por otros delitos. Aludió apenas al rescate de los rehenes en
1997, sin recordar siquiera que Astudillo no ingresó a ese lugar en aquella
circunstancia. No le importó. Astudillo, es su héroe.
Lo que le importa es haber creado un así llamado “Comando Unificado” para derrotar al crimen. Es claro que este “Comando…” no es sino una frase pomposa, un rótulo formal. Y nada hará para enfrentar con soldados, cañones, aviones de guerra y submarinos de la armada a los extorsionadores ni a los sicarios, que tienen un accionar mucho más efectivo y práctico. Aunque exista el “Comando”, igual seguirán muriendo transportistas, moto taxistas, pasajeros y transeúntes. Todos lo saben.
En lo dicho por Keiko hay otro
elemento más peligroso: presentó una disyuntiva falsa: elegir entre la
democracia y el terrorismo, Fue un modo de darle al asunto una connotación
“política”. No es así, la disyuntiva que el país tiene planteada es otra, entre
la ley y la delincuencia. Esa a la que el gobierno no sabe enfrentar porque
está coludida con ella.
En su momento, la presidente fue
acusada de liderar una organización criminal. Y el caso nunca fue juzgado. La
presión de la clase dominante hizo que, finalmente, fuera cerrado antes de su
trámite legal. Pero quedaron pendientes las acusaciones, las pruebas, los
testimonios y los cargos. Nada fue materia de juicio. Para salvar el
pellejo, el fujimorismo dictó las leyes “pro - crimen”, que nunca quiso
derogar, aunque se comprometió a “revisar”, lo que tampoco hizo. Esas leyes,
objetivamente, sirven hoy a las mafias para ponerse a buen recaudo y eludir sus
penas.
Como una manera de encubrir fu
política sinuosa referida a la inseguridad ciudadana, el gobierno insiste en el
tema de “los Penales”. Como no puede -o no quiere- capturar a los
que “están afuera”, se dedica a atormentar a “los que están adentro”: les priva
de luz, agua y alimentos, de visitas y de posibilidades absolutas de
comunicación incluso con sus familiares más directos. El argumento es
baladí: se ha “demostrado” -dice- que las llamadas previas a los delitos
provienen de los penales. Muestran entonces tres o cuatro llamadas
presuntamente “interferidas”, y las consideran “pruebas”. Admitamos por un
momento eso como una “verdad”, pero ¿cuántas llamadas han sido “descubiertas”
para ese fin? 3, 4, 100, 500, incluso 1000, pero ¿cuántos presos hay en
los penales? 104 mil. ¿Se puede castigar bárbaramente a 104 mil personas
por la acción de algunas decenas de ellas? ¿Eso puede hacerlo un gobierno que
se llame “democrático”? Hoy los Penales están abarrotados. En celdas para 2 o
3, viven 7 u 8 presos, En El Milagro, de Trujillo, concebido para 1,600 presos,
viven 6,000. Y ahora a Keiko no se le ocurre otra idea sino construir más
cárceles. Pareciera que lo que se busca es desesperar a “los de adentro” para
provocar un motín carcelario y “meter mano dura” -como se hizo antes- Habrá muertos,
claro, pero ni importa: “era delincuentes”.
Y es que este gobierno habrá de ser
recordado no por construir escuelas, hospitales, o fábricas, sino cárceles. Y
necesitará muchas más al paso que va. Por lo pronto, Keiko exige a los jueces
que no liberen a nadie de los que detenga la policía, como si la policía
tuviera en sus manos decidir quién es delincuente y quién no.
Objetivamente muchas personas
detenidas -o incluso condenadas- o son inocentes, o no merecen las penas que
recibieron. Pero muchas más serán detenidas por “sospechosas” de la
comisión de delitos, Y no se les podrá liberar. Si un juez lo hace dirán que es
cómplice del crimen, o a lo mejor del terrorismo, o del Movadef. Se trata
entonces de imponer la ley del Fujimorato: los detenidos serán culpables
mientras no logren probar su inocencia. Las liebres detrás de las escopetas.
Por ahora, Keiko busca militarizar su
gobierno. Y para “darle forma a la idea” asiste a todos los eventos castrenses,
se luce con los uniformados y aparece en fotos flanqueada por soldados
encapuchados con arma en ristre. Parafernalia completa, sin duda.
Otro tema preocupante son los
incendios forestales que afectan gran parte del territorio nacional y que son
insuficientemente combatidos por el Estado bajo el argumento que “no hay
recursos”, Por eso el gobierno pidió un “crédito suplementario” de 8 mil
millones de soles, Lo que dijo es que 1,800 millones se irán ya USA por el pago
de aviones F-16 que vendrán en tres años; pero 200 servirán para pagar a la
“Prensa Grande” y otros para financiar gastos de viaje de Keiko y
comitiva.
Keiko Fujimori ya viajó en busca de
instrucciones y lucimiento personal, a Estados Unidos. En los próximos días
viajará a El Salvador y luego a España. En Centroamérica hará turismo
penitenciario. Y en Europa rememorará experiencias románticas.
No le importa saber, sin embargo, que
Nagyb Bukele está sindicado como uno de los mandatarios más vinculados al
narcotráfico ni que oculte tras sus gigantescas prisiones gruesos desaguisados
que pronto habrán de salir a luz.
Tampoco le importa la reunión Ibero
Americana que tendrá lugar en España. Su interés, es otro. <>


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