sábado, 3 de enero de 2026

TECNOLOGIAS AGRARIAS ORIGINARIAS EN EL ALTIPLANO

 CRIANZA Y COSECHA DEL AGUA

EN LAS COMUNIDADES AYMARAS DE PUNO

Por Jorge Apaza Ticona*

En revista YUYAY Año3 Nº 16 pag. 54

En 2011 tuvo lugar en Arequipa el IV Congreso Internacional “Tiwanaku y el año nuevo andino” auspiciado por la Universidad Alas Peruanas. De este evento reproducimos la siguiente ponencia de Jorge Apaza Ticona por el enorme interés que tiene la visión andina del agua como elemento fundamental de la vida humana. Reproducimos este texto respetando estrictamente la ortografía y sintaxis del texto original. El original contiene dos fotografías en blanco y negro que no reproducimos por su bajo nivel técnico

I. Introducción:

El presente ensayo sobre la cosecha del agua en las comunidades campesinas aymaras del altiplano de Puno, en especial de las Provincias de El Collao y Puno ha sido realizado con el objetivo de mostrar la gran sabiduría milenaria de crianza y convivencia con el agua de los habitantes criadores de las plantas y animales. Desde la ciencia el agua es vista como un recurso que se debe aprovechar con fines de acumulación de bienes económicos tal como las realizan las empresas mineras y otras empresas desarrollistas 54 exógenas. Por tal razón, las reflexiones son hechas desde la visión campesina andina y comprende dos aspectos principales a saber, la visión aymara del agua y crianza y cosecha del agua.

Qotaña
II. La visión aymara del agua:

En la cosmovisión andina el agua es un ser vivo, por eso se le ve como integrante de la comunidad es decir como “Tollqa” (yerno) en los rituales. El agua, es considerado también como la sangre de los “Achachilas” (cerros protectores) y de la “Pachamama” (madre tierra) o la leche de la Pachamama que amamanta a sus hijos que somos todos integrantes de esta familia colectiva que integramos los humanos, la naturaleza y las deidades o “wakas” y como tal es fuente de vida, sin este elemento vital no abría(sic) vida vegetal, animal ni del mismo hombre, entonces el agua es quien fecunda la vida, por eso siempre mereció profundo respeto y crianza, por eso se hacen invocaciones cuando se realizan los rituales del agua desciendo(sic) “Mama qota” (madre lago), “jach’a mama qota” (la madre más grande, el océano), “Phujo awicha” (abuela pozo) o “llaullani” (manantial que alberga a los espíritus de las llamas y alpacas) ”uma irpas” (caminos de las aguas). Cuando se presentan sequías prolongadas se hace el pedido del agua o cuando se invoca para el incremento de las alpacas o llamas, por la misma relación que existe con el origen de estos animales.

Jorge Apaza en el Libro Crianza mutua de las comunidades aymaras, en la primera parte sostiene que el agua es como persona:

“Como cualquier persona viva, el agua merece respeto y cariño, se acompaña con plantas, animales, viento, sol y con otros, pero también como cualquier persona es caprichosa, según sus “estados de ánimo”, unos días estará bondadoso y prodigando favores, en cambio otros días, podrá estar amargo y hacer daño; esto supone la necesidad de establecer una conversación estrecha para comprendernos y poder vivir armoniosamente juntos. Hay otro aspecto importante ligado a la cosmovisión del agua como persona: de la misma manera que no hay una forma única de agua, sino también una gran variedad de aguas, cada agua tiene sus cualidades y defectos propios, como todas las personas naturales”.

En nuestras comunidades a todos los que vemos tienen vida, por ejemplo la piedra tiene vida y conversa con la comunidad humana, los primeros días de agosto las familias levantan las piedras planas, si en la piedra tiene gotitas de agua o está húmedo, es para que en el mes de enero llueva, así conversan los tres primeros días del mes de agosto. comunidad humana, los primeros días de agosto las familias levantan las piedras planas, si en la piedra tiene gotitas de agua o está húmedo, es para que en el mes de enero llueva, así conversan los tres primeros días del mes de agosto.

El agua es sensible, se alegra cuando la comunidad humana está alegre es decir es transmitido la actitud humana, por eso suelen decir; si estamos renegando el agua nos causa la enfermedad o nos accidentamos en los trabajos de pozos y arreglos de canales de agua. Existen aguas macho y hembra; el agua macho, son los de manantiales que salen de los cerros y aguas de los ríos. Agua hembra, son aguas de pozos y/o de los ríos silenciosos.

En la zona alpaquera hay prácticas, como antes del empadre se hace “puilla” (es llevar a las alpacas y llamas a los lugares que existe pozos femeninazos), para que las crías sean hembras, es considerado como un secreto.

Nuestros abuelos siempre habían sabido entregar los huesos de las alpacas y llamas a los lugares donde sale agua de manantiales, porque la comida favorita de los manantiales y los pozos es el hueso y además propicia más crías de ganado.

El agua es caminante y su forma de caminar es muy diversa; cuando es de manantiales y ríos siempre se va hacia abajo, sin levantar la cabeza, en su caminar puede hacer cárcavas. En relación a esta actitud de las familias campesinas a los lugares donde hace cárcavas se pone cachos de toros, entierran cráneos humanos, plantan cuchillo y en algunas veces entierran perro, esto con la finalidad de que no haga cárcavas, desde la visión andina como el agua es persona tiene miedo también al igual que un humano.

El agua es sangre de los achachilas (cerros protectores)

Las aguas que salen de los manantiales son para riego de plantas y pastizales, también forman “qotañas” (pozos), así estas aguas de nuevo vuelvan a la tierra, eso es su ciclo, entonces el agua circula por subsuelo y por eso es considerado como sangre de los achachilas.

Agua es la leche de la madre tierra

Para los pobladores de nuestra cultura el agua, tierra y sol es muy importante. Por eso los “Jilawiris” (mayores) dicen sin sol, sin agua y tierra no abría (sic) vida. Podemos aguantar de otras cosas, pero del agua no podemos es muy imprescindible para todo en especial para los seres vivos, por eso consideramos el agua es vida y leche de la madre tierra.

Agua es una deidad (sagrado)

El agua es sagrado, por eso no se puede orinar en los ojos del agua y en los manantiales, se tiene respeto, porque le puede causar enfermedad, sobre esto Víctor Quiso de la Asociación Chuyma Aru nos da su testimonio.

“Que en una oportunidad un joven había llegado de la costa Tacna en su comunidad al ver ritual que estaban haciendo los habitantes de la comunidad se ha burlado de la ceremonia y al día siguiente el joven ya no podía caminar y eso era por burlarse al agua sagrada de manantial, por eso el agua puede sancionar a los que se burlan”

Así sobre esos casos hay bastante. También cuentan que no se debe levantar con olla tiznada al agua a consecuencia de esto desaparece el agua en los pozos y al agua le conocen con el nombre de San Cristóbal, tiene su fiesta, como es persona tiene que bailar y escuchar música.

Formas de vida del agua

- Río. Hay dos ríos Asiru (culebra) que es considerado macho que va con curvas y Jamp’atu (sapo) es considerado hembra no hace bulla y no tiene muchas curvas. – Uma Jalsu (Manantiales) / - Qotas (lagunas) / - Qotañas (pozos)- / Jallu (lluvia) / - Lamar qota (agua del Mar) / - Qenaya (nubes de lluvia) / - Granizo (granizo)[1] / - Qhunu (nevada) / - Qenaya (nubes)

III. Crianza y cosecha del agua:

Construcción de nuevo canal de riego, es una forma de criar el agua, paro tal efecto en las comunidades aymaras esta actividad se inicia previo un ritual y luego se realiza el “Wilancha” (ritual de ofrendar una llama), con la finalidad de que el agua no se seque y en la construcción nadie se accidente. Otras de las actividades más importantes es la limpieza de los canales de riego y es realizado con ritual y en ayni en la comunidad en los meses julio y agosto.

Construcción de “irpa Jjaqsu” (boca toma) y construcción de canaletas, es de mucha importancia para los ganaderos, a través de esta forma de crianza del agua se tiene los pastos para alimentar a los ganados.

 Construcción de “Qotañas” (pozos). Los pozos son fundamentales para la crianza de los animales y plantas, además los pozos se acompañan con diferentes plantas y animales silvestres: 

Construcción de “Taqapu” (pozos para la cosecha del agua) para esta actividad se construye pozos grandes específicamente para cosechar agua, es decir en la época de la lluvia se almacena el agua en pozos construidos y esta agua abastece a los meses de septiembre y octubre, esto para los aymaras alpaqueros es conocida la cosecha del agua. A través del estado, se ha propiciado la forma de almacenar el agua para las épocas secas como: zanjas de filtración construidas en las orillas de los cerros y pozos. Para que el agua se acompañe con los comuneros aymaras, hay una costumbre de traer aguas de la costa. Es decir, del mar y previo un ritual esta agua se siembra a los pozos o a los manantiales con la finalidad de que esto incremente el volumen de agua y hay un dicho “el agua llama al agua”.

IV. Conclusiones:

1. Los aymaras desde su visión, al agua la consideran como un ser vivo y vivificante para toda la colectividad natural. Por lo tanto, al agua se puede criar en diferentes formas como en los pozos construidos con este fin. El agua es vida y no es recurso como para los que tienen visiones economistas.

2. Los pobladores aymaras de esta parte del altiplano tienen una sabiduría milenaria para criar y cosechar el agua. Los pobladores en su escenario de organización humana predominan el principio de reciprocidad como es ayni, con este esfuerzo construyen pozos para cosechar agua en la época de la lluvia y esta cosecha les abastece en la época seca del ciclo de este espacio andino.

3. Con la sabiduría y secretos de siempre la comunidad humana vive con el agua y con toda la comunidad natural, con el propósito de garantizar la vida sagrada de todos y no como la cultura occidental moderna propiciando la muerte.

V. Bibliografía:

 • APAZA TICONA, Jorge y otros. Conversación con el agua en La crianza mutua en las comunidades aymaras. Edit. PRATEC, Lima 1998.

• QUISO CHOQUE, Víctor. Visión de agua en los aymaras. Manuscrito. Puno 2008.

• CUTIPA FLORES, Sabino. Informe del Foro de la Contaminación del agua. Puno 2008

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[1] Mas precisamente “chijjchi” (nota del difusor)

(*) El Dr. Jorge Apaza Ticona es docente e investigador asociado a la Universidad Nacional del Altiplano (Puno) con larga trayectoria en estudios sobre la cultura andina/aymara

viernes, 2 de enero de 2026

DANZAS DEL PUNO PROFUNDO

 EL ACHACHI

DE LA VIRGEN DE LAS MERCEDES

La danza autóctona de Vilquechico, que expresa sátira, resistencia y memoria colectiva, data de los tiempos del virreinato.

Por: Darwin Arturo Bautista Bendita

En: revista BRISAS, diciembre 22025

E

n el corazón del altiplano peruano, donde el viento sopla con fuerza y la tierra guarda memorias ancestrales, en el cual los “trajes de luces” mestizos suelen acaparar la atención mediática y los escenarios principales, aún persisten expresiones culturales que sostienen, con firmeza, la memoria histórica de los pueblos. Una de ellas es la de Mercedes Achachi, danza emblemática del distrito de Vilquechico, que combina sátira, crítica social e identidad comunitaria. Lejos de ser una simple representación festiva, esta danza constituye un acto de resistencia cultural en un contexto donde las manifestaciones autóctonas compiten cada vez más por los espacios que tradicionalmente les pertenecieron. Esta danza, que podría parecer simplemente festiva a ojos desprevenidos, encierra, en realidad, una profunda carga histórica de resistencia cultural y crítica social que se remonta a la época colonial.

La sátira como arma de memoria colectiva

La danza Mercedes Achachi se sostiene sobre un cimiento esencial: la sátira como vehículo de denuncia. Su origen se remonta a la época colonial, cuando la población andina debió convivir con autoridades españolas. La danza representa la figura del “gamonal” o terrateniente español durante la colonia. El término “achachi”, que en aimara se refiere a los ancianos o personas mayores, es utilizado aquí de manera irónica para caricaturizar a estos personajes que, lejos de merecer respeto, representaban la opresión y el abuso contra las poblaciones indígenas.

Los danzantes, caracterizados con máscaras que exageran los rasgos europeos y vestidos con ropas que imitan burlonamente a los antiguos colonizadores, desarrollan una coreografía que pone en evidencia la arrogancia, la soberbia y los modales despóticos de los gamonales. Cada movimiento, cada gesto, representa a estos personajes abusivos con movimientos exagerados, pesados, toscos, casi torpes, que buscan subrayar ridículamente la forma en que estos “señores” ejercían su autoridad. Cada paso en la danza es una denuncia corporal que transforma el dolor histórico en expresión artística.

Vigencia en el ciclo ritual y en la vida social

A diferencia de algunas expresiones culturales que han quedado confinadas a museos o libros, la danza Mercedes Achachi vive y dialoga con la comunidad. Cada 23 y 24 de septiembre, en las faldas del Apu Chuncara, suenan las melodías, durante la Festividad de la Virgen de las Mercedes. Esto revela la profunda capacidad andina para fusionar tradiciones impuestas con expresiones propias. La danza, de esencia crítica e indígena, se vuelve parte de una celebración católica, demostrando que las comunidades no solo adoptaron la religión extranjera, sino que la reinterpretaron desde su propio universo simbólico.

El crecimiento reciente de la danza también es significativo. Por primera vez, participó en el Concurso de Danzas Originarias en la Festividad Virgen de la Candelaria 2025 en Puno, uno de los escenarios más importantes del folclore peruano. Esta incursión no fue improvisada; implicó meses de preparación, ensayos continuos desde diciembre y la participación unificada de todos los centros poblados y parcialidades del distrito de Vilquechico. Este esfuerzo colectivo evidencia que la danza no es solo un legado cultural, sino un proyecto comunitario de enorme valor social.

Vestuario y Música: El Lenguaje de la crítica

La crítica social que encarna la danza Mercedes Achachi se expresa también a través de una indumentaria cuidadosamente elaborada. Las máscaras de rostros arrugados, con pelucas blancas, exageran la figura del “viejo español”, mientras que el saco oscuro, la camisa blanca, espejos, los pantalones rayados o floreados, los chicotes y los chalecos coloridos presentan una estética que mezcla burla, irreverencia y simbolismo. Todo ello construye un personaje grotesco que expone la ridiculez del colonizador y su aparente autoridad. En este juego visual y simbólico participan también los “Puli-pulis”, músicos que, con pinquillos, bombos y tarolas, ejecutan con maestría por los músicos de la comunidad, establece el ritmo burlón de la danza. Sus melodías, que podrían escucharse como simples tonadas festivas, encierran en realidad la memoria sonora de la resistencia. Cada nota es un recordatorio de que, a pesar de la dominación, la cultura andina mantuvo vivas sus expresiones artísticas y las utilizó como arma de supervivencia identitaria.

Entre el reconocimiento y la lucha por la permanencia


Hoy la danza Mercedes Achachi se encuentra en una etapa decisiva. La población impulsa activamente su declaratoria como Patrimonio Cultural de la Nación, un reconocimiento que otorgaría respaldo institucional para su preservación. Su riqueza estética, máscaras con rasgos europeos, pelucas blancas, vestimentas coloridas y movimientos satírico y su profundidad histórica, la convierten en una expresión de enorme valor antropológico. Además, su música, interpretada con pinquillos, tambores y taro - las, refleja el sonido ancestral del altiplano, un sonido que hoy co - rre el riesgo de volverse eco sino se garantiza su continuidad en las futuras generaciones.

Los Mercedes Achachis y los Pulipulis representan la tenacidad de las raíces originarias. Proteger esta danza implica más que organizar concursos o presentaciones; significa, sobre todo, integrar su enseñanza en las escuelas, pro - mover talleres dirigidos a niños y adolescentes, incentivar la investigación cultural y asegurar que las instituciones locales y nacionales se comprometan con su preservación. La responsabilidad también recae en las familias, que deben transmitir no solo los pasos y la vestimenta, sino el sentido crítico profundo que la danza.

Un legado que baila hacia el mañana

Mercedes Achachi es mucho más que una danza; es un tesoro cultural que hoy resiste al olvido. Es una memoria viva de la historia, un espejo de la identidad aimara. En sus pasos desgarbados y sus máscaras burlonas, lleva inscrita una historia de resistencia y resiliencia. Es un recordatorio de que la cultura no es solo celebración, sino también crítica y reflexión. En un mundo globalizado, donde las tradiciones locales enfrentan presiones homogeneizadoras, el que los “achachis” sigan bailando cada 24 de septiembre y ahora también en los grandes escenarios de la región de Puno, es un acto de afirmación cultural profundamente cultural.

Apoyar su declaratoria como Patrimonio Cultural de la Nación no es solo un acto de justicia histórica con el distrito de Vilquechico. Es una inversión en la diversidad cultural del Perú. Mercedes Achachi nos enseña que, a veces, para sanar las heridas del pasado y enfrentar los desafíos del presente, no basta con contarlo: hay que bailarlo, con ironía, con color y con la inquebrantable fuerza de una comunidad que se niega a ser olvidada. Si la danza Mercedes Achachi desaparece, se apagará una de las danzas más autóctonas del altiplano; si la protegemos, seguirá siendo el reflejo orgulloso de un pueblo que resiste al olvido.

jueves, 1 de enero de 2026

FORMAS DE PROMOCIÒN DE LA CULTURA POPULAR

SÍ, HABLEMOS DE LA LECTURA

Por Jorge Rendón Vásquez

E

n el número 3 de Amauta, la gran revista cultural entregada a nuestro país por José Carlos Mariátegui con la ilusión de hacerlo mejor, leo un prólogo de Antenor Orrego a un libro de poemas. Decía en uno de sus párrafos: “En el Perú hay un fenómeno singular que revela la miseria intelectual y espiritual en que vejeta. Cuando la obra literaria o artística sale a las manos del público, con respecto a la actualidad del creador, es ya caduca y envejecida. No hay empresas editoriales que paguen el libro o que siquiera lo editen facilitando su difusión, ni público con la suficiente curiosidad para interesarse por la producción intelectual. El autor se ve en el caso de pagar para que se le lea. El ejercicio intelectual es, como en ningún otro país, heroico.”

Este prólogo fue escrito en 1926, hace cien años, y, desde entonces, no hemos avanzado en este campo. Hay, antes bien, señales de que hemos andado hacia atrás.

En 1963, publiqué por cuenta propia dos de mis libros, de cada uno de los cuales se tiraron 5,000 ejemplares que se vendieron en menos de un año. Luego he seguido publicando mis libros de derechos sociales y literatura con tirajes de 1,000 ejemplares. Las ediciones de los dos últimos años han bajado a 500 ejemplares. Y, sin embargo, sigo entusiasmado con esta actividad, pese al ínfimo nivel cultural de nuestro pueblo y al correspondiente nivel de la prensa escrita.

No bien asumió la presidencia de la República Pedro Castillo, en julio de 2021, me entusiasmé, porque por primera vez en nuestra historia republicana un maestro de escuela, provinciano y mestizo, un hombre del pueblo, llegaba a esa investidura por el voto popular, en fiera lucha contra una aventurera financiada por el dinero de los que siempre han gobernado este país. Redacté entonces dos proyectos de decreto supremo: uno por el cual se disponía que las municipalidades del Perú debían tener una biblioteca con libros adquiridos con recursos del Ministerio de Cultura y de las correspondientes regiones y municipalidades o donados por los vecinos; y otro por el cual en las ferias del libro el Ministerio de Cultura debía tener uno o más puestos de venta en los cuales se ofrecieran los libros publicados por los autores independientes a pedido de estos. Busqué a alguien para que entregara estos proyectos al Presidente. Ese alguien se los dio a uno de los personajes de los que el Presidente se había rodeado. Y allí sucumbieron en el fárrago de los sucuchos de sus asesores e introductores. ¿Por qué? Porque ese Presidente, sus asesores y ayayeros solo podían obrar así, como auténtica expresión de nuestro pueblo que eran. Cuando el 7 de diciembre de 2022, aquel maestrito de escuela leyó un malhadado mensaje por el cual decía que cerraría el Congreso y otras sandeces, acabó de revelar cómo era.

¿Cuál es el nivel de lectura de nuestro pueblo?

Diría, a ojo de buen cubero, que llega a un quinto de libro por año y por persona, o tal vez menos. Lo veo en los rostros de los conductores de automóviles y de los grupos humanos en las calles, los mercados, los estadios, los barrios. Se salvan las universidades, pero no todas.

Un día de 1954 le escuché decir a Raúl Galdo Pagaza, un inteligente alumno de la Universidad de San Marcos que en el Perú los lectores de libros de literatura llegaban a unos 300. Él era uno de los 12 estudiantes de esta casa de estudios que ese año fuimos aposentados en la Penitenciaría de Lima, situada en la primera cuadra del Paseo de la República. Obviamente, nosotros estábamos en ese grupo de lectores. Y entonces se me ocurrió pensar que una de las causas por las cuales la dictadura y sus esbirros nos habían encerrado allí era nuestra afición a la lectura, porque la lectura hace libres.

Se explica entonces que, para mantener al pueblo en la obediencia dócil y la alienación, haya que apartarlo de la lectura y dejarlo con una mente muy parecida a los instrumentos de producción y complementaria de estos, un resultado que se construye con una educación deficiente hasta la mayoría de edad, momento en que la mente solo servirá en adelante para admitir los reflejos y enseñanzas necesarios para el trabajo extractivo y en subdesarrollo. Es ya cosa sabida hace mucho tiempo que sin educación y sin la inversión en esta no se podrá formar el “capital humano”, actor del desarrollo económico, y que no es posible crear en los niños y adolescentes el hábito de la lectura si sus maestros no agarran jamás un libro. Se salvan de ese lóbrego y triste destino los que gracias al ambiente familiar, la influencia de algún maestro generoso o su voluntad tratan de ver más allá, el cielo azul, abriéndose paso entre la atmósfera densa que los envuelve.


He revisado los proyectos de los treinta y tantos grupos políticos que se aprestan a participar en las elecciones del próximo año. Ninguno trata de tan trágica situación de nuestro país y de la necesidad de cambiar la educación primaria, secundaria y universitaria y de acometer un plan integral de formación profesional para salir del grupo de países de cuarta y quinta categoría. Evidentemente, porque son expresiones de nuestro pueblo, tentando de tomar la posta de los que van a salir.

Puedo, sin embargo, con optimismo desear a mis amigos, a los destinatarios de mis comentos, un nuevo año con salud, satisfacciones y lectura, mucha lectura.

(Comentos, 30/12/2025)

CONGRATULACIONES POR EL AÑO 2026 

lunes, 29 de diciembre de 2025

POETAS REPRESENTATIVOS DE LA LIRICA PUNEÑA

 DANTE NAVA

POETA DEL LAGO

Boris Espezúa Salmón

En revista BRISAS, diciembre 2025

H

ay poetas que quedarán siempre en el corazón de un pueblo, en la memoria de los ciudadanos arraigados a la tierra, al  romance y a la contemplación. Y uno de ellos sin dudarlo es Dante Nava, poeta que Puno lo reconoce como hijo predilecto, a pesar de no haber nacido en el altiplano. Su puneñismo es tan terrígeno como el chairo y los sikuris. Su poesía tiene un lirismo bronco, una férrea postura de identidad y se agazapa de las vivencias y costumbres puneñas.

Nava supo destinar en la palabra poética una fibra de puneñidad que sigue ocasionando tensión de identidad y vibración emotiva en las nuevas generaciones de puneños y peruanos.

Carlos Dante Nava nació un 8 de abril de 1898, en Chorrillos Lima; hijo del matrimonio José Luis Nava Fumagalli de origen italiano y Josefina Silva Salazar, natural de Lima. Desde esta ciudad, y cuando el futuro poeta era bebé de brazos, los padres de Carlos Dante Nava deciden trasladar su residencia a Buenos Aires, país en el que no tuvieron suerte y decidieron regresar al Perú, vía Bolivia, ingresando por el puerto de Puno. Seguramente que la Ciudad del Lago agradó a José Luis Nava, por lo que decidió quedarse.

Al lado de Manuel A. Quiroga
Cuando Carlos Dante tenía solo dos años de edad, los Nava Silva emprendieron la administración del conocido hotel Extra, que posteriormente llevó el nombre de hotel Nava, ubicado entre la avenida La Torre y la calle Carlos B. Oquendo. Estudió su primaria en el conocido C.E Nro.881, que era dirigido por el maestro Encinas.

Eventualmente, se dedicó a la carpintería, apoyando a su padre; allí se vinculó con amigos coetáneos, entre los que se encontraban los hermanos Peralta, Aurelio Martínez, Leonidas Enrique Ancieta y otros que, con él, formaron una pléyade de literatos y poetas, de aquellos años gloriosos de Puno.

Nava no sólo escribió versos de amor, sino que compuso versos de contenido indigenista; simpatizó con el grupo Orkopata, aunque no perteneció al grupo de manera formal, fue un promotor cultural, escribió para muchos periódicos y revistas. En el año 1956 el Instituto Americano de Arte organizó los juegos florales siendo presidente el Dr. Enrique Cuentas Ormachea. Dante Nava, con su poema titulado Canto a Puno, ganó dicho concurso, obteniendo el galardón de la Kantuta de Oro, premio que lo reconoció como poeta laureado. Entre sus poemas y poemarios destacan el tan conocido Orgullo aymara, poema emblemático que identifica a una de las grandes culturas altiplánicas.

También escribió Báquica febril, 20 sonetos de Dante Navay dejó inéditos como Gemas de sol, así como es autor del mito indigenista Khori-Challwa.

Orgullo aymara y La Lavandera

Orgullo aymara es un poema considerado como el más emblemático de Puno, bastante conocido y recitado en todos los rincones de la región. Se identifica con una de las grandes naciones altiplánicas, como son los aymaras. Orgullo aymara fue publicado por primera vez en 1932. En 1972 alcanzó difusión nacional con la versión musical del grupo de rock El Polen. Las letras de este poema tienen una energía terrígena que, como un salto de puma, se presenta a la conciencia y al vibrar sanguíneo por donde fluye la pertenencia a una cultura rebelde y de resistencia que afirma su génesis en las aguas del lago más alto del mundo. Aquí la poesía se vuelve épica, militante, se trasluce en metáforas vibrantes y contundentes, la fragua de una memoria que jamás se extinguió, que siempre se afirmó y prosiguió vigente a pesar de negaciones, ninguneos y soslayamientos, que, venidos desde el colonialismo del poder, buscaron siempre inferiorizar nuestras culturas originarias.

En los versos del poeta Dante Nava, hay belleza, armonía, virilidad y sentimiento. También insurgencia. Nava tiene los pies bien plantados en la Madre Tierra y los ojos puestos en el paisaje arrobador del lago, en la inmensidad del altipampa y en los colosos atardeceres de los Andes.

Nava se enamoró del lago Titicaca y de los hermosos paisajes que lo rodean. Describe a la mujer aimara como una flor silvestre y sensual, pero también luchadora, heroica e invencible. En el poema La avandera, así la describe:


Buena lavandera de ojos de venado / con cutis de bronce, de espaciosa frente, de cabellos negros,/ de boca candente, de pollera roja, de mantón rosado. / Lavandera buena que todo has lavado / en el arroyuelo, junto a la vertiente / desde la camisa valiosa y decente / hasta el calzoncillo pobre y remendado. / ¡Oh lavanderita de ojos de venado / ¡Oh lavanderita que todo has lavado. / Con las manos blancas de tu dulce amor, / Con el agua alegre de tu risa amena / y el jabón rosado de tu carne buena, / lava mi alma sucia...sucia de dolor.

En este poema, el autor se pone al lado de los desposeídos, de quienes están en el rubro de los invisibilizados en el país, y desde ello habla, para ver ese país periférico, vulnerable, ya que, como se sabe, las lavanderas son quienes sufren este duro trabajo por unos soles, lavan si es posible todo el día, sin importarles el maltrato de sus manos, y el reuma que, con seguridad, les afectará.

La poesía en este caso es una forma nueva para expresar en palabras, esos espacios entrañables con su propio ritmo interior. Así el habla poética contiene humores, pasiones, vivencias y realidades distintas.

Valoración

Ernesto More diría de Nava que era poeta mestizo italo-peruano, puneño de nacimiento espiritual, artista viviente de la psicoesfera del hombre aymara; cholo gringo apegado al campo, tan cerca del indígena, que tan entrañablemente amó las kantutas en flor. Samuel Frisancho agrega: “Como todo espíritu atormentado por la tragedia de nuestro pueblo, hizo una vida bohemia intensa, recorrió en compañía de amigos los caminos del juego de azar y del trago  amargo, que mata las penas y abreva la sed del alma”. En lo político se situó entre los hombres de avanzada y como periodista sufrió la sanción por haber combatido a un clérigo sectario, lo condenaron a un día de prisión, un tribunal de la Corte Superior de Justicia de Puno. Entre sus amigos íntimos se contaba Manuel A Quiroga, Artidoro Garnica y Simón Valencia Melgar; su soneto “Orgullo aymara” lo idealizó y forjó en la figura de ese adalid prototipo del hombre rebelde y altivo que luchó por su cultura nativa.

Alguna vez Dante Nava en un discurso de agradecimiento dijo: “Yo soy carpintero, yo soy también herrero, he trabajado con la garlopa y el yunque, sé cocinar muy regular tallarines y hago batidos que a todos gustan y solo muy en la intimidad hago mis poesía, es un género de confesión a solas, una manera de conectarme silenciosamente con el mundo, una exigencia irremediable de sacar a flote, a la superficie ese caudal que fluye dentro de mí y que al salir me produce un alivio mágico indecible”. Algo singular en el poeta fue que, en 1958, junto a su amigo Díaz acordaron instalar una quinta donde pensaban dar buena comida criolla. Fundaron la Quinta Mercedes que se ubicaba en la calle Chucuito, a media cuadra de la Av. Circunvalación y muy cerca al local del grupo Orkopata. En ese local, Carlos Dante vivió y trabajó como cocinero, ya que era un excelente chef, especialista en platos italianos. Cuando la quinta iniciaba su crecimiento con sus instalaciones arregladas, el poeta cayó gravemente enfermo debido a un derrame cerebral, que fue el comienzo de un proceso cuyo desenlace fue su deceso un 28 de setiembre de 1958, en la Quinta Mercedes de Puno.

Tuvo un gran entierro. Poetas y escritores puneños leyeron discursos y poemas de despedida.

Con Mateo Jaika, Aurelio Martinez, Pantigoso
Tierra de poetas

Puno es una caudal incesante de poetas, que desde hace 100 años han descollado, universalmente, la presencia de Carlos Oquendo de Amat, Gamaliel Churata, Alejandro Peralta, Dante Nava, y, en ese orden, muchos poetas más aseguraron y aseguran pedestales significativos a esta tierra bravía, de gran sabiduría ancestral, de inmensos paisajes donde la poesía es más que una construcción lingüística en cuanto encierra significados de cargas complejas, y emotivas cuyo significado no es sólo conceptual sino también de carga vivencial, sensorial y hasta volitiva. Por eso, la poesía es el triunfo del habla sobre la lengua. Ello lo saben bien los puneños, que hacen honor a ser Tierra de artistas y poetas.

Dante Nava es uno de ellos. Un poeta que hizo de su vida poesía y de su poesía su vida, casi hecha piel en los puneños que aman con intensidad, exclaman su identidad a los cuatro vientos y afirman su descontento con la misma intensidad con que silban las pajas bravas, con la nervadura de su memoria, y la esperanza incesante de un futuro distinto. En ese marco Dante Nava siempre tendrá un lugar en los anaqueles de los habitantes del majestuoso Lago Titikaka.  <:>

DIRIGENCIAS INDIGENAS PUNEÑAS DELINEAN FINES Y OBJETIVOS

 AUTORIDADES ORIGINARIAS ACUERDAN INICIAR CONSTRUCCIÓN DE UN INSTRUMENTO POLÍTICO Y AGENDA INDÍGENA

Representantes de autoridades originarias, tenientes gobernadores, presidentes de comunidades campesinas y parcialidades, junto a organizaciones afines de la Región Puno., aprobaron el inicio de la construcción de un instrumento político impulsado desde los pueblos indígenas originarios, en el marco de un encuentro desarrollado durante dos días de trabajo colectivo.

Como parte de este proceso, también se acordó la elaboración de una agenda política y social que será presentada a los futuros candidatos, la cual recoge las principales demandas sociales, ambientales y territoriales de los pueblos indígenas. Esta agenda será debatida y consolidada rumbo al VII Congreso de Autoridades Originarias, Tenientes Gobernadores, Presidentes de Comunidades y Parcialidades, y Rondas Campesinas, programado para los días 20 y 21 de marzo de 2026.

En ese contexto, se anunciaron diversas actividades preparatorias que se desarrollarán durante los meses de enero y febrero en las ciudades de Ilave, Huancho-Lima, Azángaro, además de un acto ritual en la ciudad de Puno y dos jornadas de trabajo destinadas a la aprobación de propuestas vinculadas a escuelas de formación política.


Entre las principales demandas incluidas en la agenda destacan:

- Justicia para las víctimas de la represión durante el gobierno de Dina Boluarte;  

-Derogatoria de la Ley 32293 y del Decreto Legislativo 1620;

- Respeto al derecho a la consulta previa y la implementación efectiva del Convenio 169 de la OIT;

- Presentación de una demanda internacional para la remediación de los daños ambientales y la reparación de la salud de las poblaciones afectadas por metales pesados, en contra de las empresas responsables de la contaminación de cuencas hidrográficas y territorios comunales.

- impulsar una iniciativa legislativa orientada a la eliminación de las figuras de subprefectos y prefectos.

La actividad contó con la participación de líderes y lideresas de distintas provincias de la región, y se inició con una ceremonia ritual de ofrenda a la Pachamama, reafirmando la identidad cultural y espiritual de los pueblos originarios.

Al cierre del encuentro, se realizó un homenaje póstumo al líder y autoridad originaria Óscar Valencia Chacón, del distrito de San Antonio de Putina, en reconocimiento a su trayectoria y compromiso con la defensa de los derechos de las comunidades. <>

ARTE FOTOGRAFICO: MONUMENTAL NEVADO ILLIMANI, BOLIVIA

 

Guardian de la ciudad de La Paz

En el atardecer

Titikaka. Illimani al fondo

Monumental

Desde el aire