sábado, 3 de septiembre de 2022

ARTE POPULAR MUSICAL EN PUNO

 LAS ESTUDIANTINAS

Escribe: Julio César Arteta Jiménez

Tomado de JULI ETERNO Nº 50

L

as ya conocidas estudiantinas, o centros musicales que existen en el departamento de Puno, son agrupaciones musicales integradas por músicos no siempre de estudiantes, pese a ello, llevan el nombre de ESTUDIANTINAS, ya que todas las personas que los conforman son gente con dominio y habilidad para tocar los instrumentos musicales.

Están compuestas generalmente por: Charangos y/o Chilladores, que son los que darán ese sabor al huayño puneño, más si son solistas en el género cordillerano con mayor razón; acordeones, que con dulzura emiten melodías al tocar sus teclas que sobresalen en las canciones; mandolinas, instrumento que lleva la voz cantante en primeras, así como segundas y hasta terceras, contraltos y que es el sello característico de la música citadina; violines, que elevaran sus voces matizando con sublimidad las melodías pandilleras; guitarras, que harán base en la música con sus característicos bordoneos altiplánicos que se van perdiendo, para muchos difícil de ejecutarlos, les dan dulzura a nuestros huayños pandilleros; guitarrones, que son el tic, tac, del corazón del huayño y además llevan el compás de su estructura Algunas agrupaciones musicales de Puno llevan el Contrabajo, que siempre es ejecutado por uno de baja estatura.

También las estudiantinas están compuestas para los salones con la batería y ni hablar de las trompetas que son ejecutadas con las sordinas. Las quenas, zampoñas pinquillos que también viene a formar parte mínima las llamadas estudiantinas.

A modo de anécdota, las estudiantinas en los concursos que se realizan por la semana de Puno, hacen su preparación impecable en todo sentido, siempre introduciendo la habilidad, el puneño incorpora otros elementos que al final los hace como instrumentos.

 La Estudiantina que acompaña musicalmente a una familia, a un grupo danzante o a la Pandilla Puneña, constituye la expresión más nítida del desarrollo de la música popular en el Altiplano peruano. La costumbre de salir en “pandilla” al son de los diversos conjuntos músico-coreográficos, constituye una tradición muy antigua que probablemente se remonta a épocas prehispánicas. Sin embargo, la “pandilla,” acompañada musicalmente por un conjunto de cuerdas, o una “estudiantina”, tiene una historia relativamente reciente.

 Para tener un conocimiento casi cabal de las estudiantinas, hacemos un tanto de historia, diciendo que, las “estudiantinas o “tunas” españolas, se formaron en diversas universidades españolas, las que estaban compuestas por estudiantes que para sobrevivir y costear sus estudios se dedicaban a tocar por paga. De ahí, el nombre del conjunto: “estudiantina”.

Generalmente, las estudiantinas estaban compuestas por laúdes, guitarras, flautines y otros instrumentos de viento y diferentes idiófonos como el pandero.

Las estudiantinas españolas datan de mucho tiempo: Alfonso X el Sabio, tan temprano como es el siglo XI, se refiere a estos conjuntos musicales constituidos por estudiantes pobres en la Universidad de Murcia. La tradición de la estudiantina continuó a lo largo de los siglos en España y llegó a América con los conquistadores.

 En tiempos de la colonia y en los primeros años de la república, las diferentes estudiantinas fueron conformadas por españoles y criollos, quienes muy ajenos a la música y danza indígena, se dedicaron a interpretar géneros hispanos y europeos. Sin embargo, se tiene referencias que los jesuitas en el Altiplano y en particular en Juli, a partir de las últimas décadas del siglo XVI, como parte de su política de evangelización, tradujeron una amplia variedad de canciones españolas a los idiomas nativos y enseñaron a los indígenas a tocar instrumentos de cuerda.

Enseñaron también a los nativos las danzas populares hispanas, establecieron conjuntos musicales a la manera de las estudiantinas españolas. De modo, que los sectores populares y medios de los pueblos del Altiplano, especialmente en Juli, tuvieron la oportunidad desde muy temprano en la colonia, de conformar sus propios conjuntos musicales con instrumentos de cuerda.


Histórica fotografía: Centro Musical Juli, década del 50, siglo pasado

 En un complejo proceso que incluye el sincretismo, la modernización y otros fenómenos, los conjuntos altiplánicos al estilo de las estudiantinas españolas, fueron ganadas por la cultura aimara y terminaron como dispositivos que permitieron el surgimiento de una nueva forma de expresión de la música andina.

 La Estudiantina y Pandilla puneña, tal como se le conoce en la actualidad, se fue gestando en el siglo XIX como expresión de los sectores medios de la ciudad.

Con la independencia, las comunidades indígenas que en la colonia fueron declaradas propiedad del rey de España, quedaron a merced de los hacendados ávidos por extender sus haciendas y explotar al indígena, para exportar la lana que la Europa industrial de la época demandaba. Aparecen los sectores medios intermediarios de la clase dominante, constituida por comerciantes emigrantes de la costa y otros lugares de la sierra, abogados, burócratas, miembros del poder judicial y político, empleados, intelectuales, etc., quienes se constituyeron en los conspicuos habitantes de las ciudades y pueblos importantes del Altiplano; mientras los grandes hacendados en su mayoría prefirieron residir en otras ciudades como Arequipa o en la capital del país. Fueron estos sectores medios tradicionales, los que adoptaron la Estudiantina y Pandilla en el Altiplano como su expresión en las fiestas.


Una característica de estos conjuntos musicales en los pueblos aimaras y especialmente en Juli, era que se constituyeron en el centro de la alegría y convivencia de la juventud, caso especial la celebración de los carnavales, en que cada institución estudiantil, cultural o barrial tienen su estudiantina o conjunto musical para cada uno de los días, como “Entrada del Ño Carnavalón”, el “Jjatakatu”, el “Chiuchico”, y los días de las pandillas, así como para la celebración de los aniversarios de las entidades indicadas, haciendo derroche de calidad interpretativa, la creación de piezas musicales y canciones alusivas a cada ocasión; no olvidando que, en los primeras décadas del siglo pasado las estudiantinas eran utilizadas, para los matrimonios, bautizos y todas las fiestas sociales del ayer; y hoy, tan solo quedan recuerdos de los conjuntos que hicieron historia y los músicos que por su talento u otra habilidad se les recuerda con cariño. <:>

viernes, 2 de septiembre de 2022

OPINIONES SOBRE LA COYUNTURA POLITICA PERUANA

 


EL TIRO POR LA CULATA

Por: Juan Manuel Robles

Esta semana el hostiga­miento contra Pedro Cas­tillo pasó a otro nivel con un elemento perturbador: la crueldad. Qué facilidad para decirle al presidente que, dado que su cuñada Yenifer Pa­redes (criada como su hija, como en tantos hogares del Perú) está con prisión preventiva, a él le corres­ponde entregarse, dimitir, dejar ese sinsentido audaz de mantenerse en Palacio y dar un paso al costado, como haría cualquier padre bueno. Oiga usted, señor, mire lo que le pasa por ter­co, rectifique o aténgase a las consecuencias. La fiscal Barreto confirma el juego perverso declarando que la prisión de Paredes “podría variarse con una colabora­ción eficaz...”, con tufillo a lawfare. No espero nada de los golpistas, pero qué rápido caen en este secues­tro simbólico algunos “mo­derados” de la prensa. Qué fácil les calza el lenguaje de la extorsión. Con qué gus­to se prestan para jugar al policía bueno. Ya pues, pro­sor, mire que la siguiente es su esposa.

No saben en qué país viven. No tienen idea de lo que genera esa actitud, qué fantasmas activa, qué fibras toca. Como no ven a Yenifer Paredes como una igual -una mujer joven que hace lobbismos similares a los vistos en el pasado-, no les es posible ya ni asom­brarse por la magnitud de la pena: treinta meses, todo un alarde de severidad que lleva nombre propio.

Después se preguntan por qué crece Castillo. Por qué sobrevive.

Habría que recordarles que el Perú, para los que no tienen nada, es un país kafkiano en el que no se diferencia al que delinque del que no, sino la forma en que te trata el policía o el juez según quién seas. Lo sabe el hombre que comete una palomillada de tres cifras en su declaración anual y ve cómo la Sunat le embarga la cuenta ipso facto, mientras Telefó­nica evade el pago de millones y no le pasa nada. Lo saben un montón de líderes sociales que deben vivir con acusaciones penales abusivas, que los criminalizan y los hacen vulnerables desde muy jóvenes. Lo sabe la mujer que defiende su propiedad frente a una minera gigante depre­dadora, y ve que, como parte del ata­que, hostigan a su familia.

Meterse con la familia es una parte habitual de las persecuciones cotidianas en países desiguales. Hijos. Hermanos. Padres. "Se la han lleva­do de testigo / por un asunto que es na’ más conmigo”, cantaba Rubén Blades en Desaparecidos. El pasado de guerra sucia en América Latina dejó marcas que prevalecen.

Encarcelar en tiempo récord a la hija de Pedro Castillo y tener la san­gre fría, para usar este hecho como una forma de presionar al mandata­rio para que se “entregue” o “confie­se” es también un eco de épocas feas de nuestro propio terror. Autorida­des abusivas ensañándose contra civiles, usando a los hijos para presionar.

Lo loco es que Lima arrogante no se da cuenta de que millones de peruanos lo perciben así y les da asco. Porque el abuso judicial y policial en nombre de la lucha contra la corrup­ción, de parte de políticos probada­mente corruptos -que enaltecen a corruptos-, solo puede ser una pan­tomima. Y de justicia convertida en pantomima arruinándote la vida, los peruanos algo conocen.

“Los pecados de unos no eximen a los otros”, dicen pausadamente el cen­tro y el progresismo, que hace tiem­po decidieron mirar para el otro lado mientras los golpistas arman su banquete. Pero tomar contra unos acciones judiciales que jamás se tomarían contra otros no está bien, es discriminador y violento. Esa di­ferencia es medular cuando hablamos de las injusticias del país, injusticias que, en­tre otras cosas, han hecho que Castillo sea presidente.

Castillo es un individuo poco transparente que, al parecer, buscó usar el cargo para beneficiar a allegados con contratos públicos. Pero no nos hagamos los idiotas: eso en el Perú no saca del sillón presidencial a nadie. Ese es el problema: las acciones de fiscalización contra Castillo se han he­cho primero pensando en la vacancia (para justificar­la), no al revés. Y ha sido una búsqueda tan delirante que para sacarlo lo han que­rido encauzar por traición a la patria por declararse en favor de la salida al mar de Bolivia en una entrevis­ta, o por hacer su tesis con plagios. Como el delirio no funcionó, ahora prueban la crueldad, alimentada por periodistas a los que se les sale el espíritu patronal.

Lo interesante es que aho­ra, con su severidad selectiva -que en realidad es vileza chantajista-, le dan a Castillo una oportunidad de oro.

Resistirse a ceder aun cuando capturan a un hijo tuyo para presionar­te y que te rindas, es algo que está en tradiciones de mártires militares, héroes y caudillos de todos los tiempos. Se la han puesto recontra fácil a Castillo. Lo único que tiene que hacer el presidente es no ceder (y ya su escudero Salas adelantó que esa será su reacción). De no ser nadie, ahora es el presidente al que, en una acción de un ensañamiento inédito, le en­carcelaron a la hija. Le han regalado perfil emocional a una gesta más bien gris. Le han puesto corazón al hombrecillo de Palacio, y lo loco es que lo han hecho sus propios ene­migos. Ahora sí no tengo dudas: se quedará hasta el 2026. <:>




miércoles, 31 de agosto de 2022

OPINIONES SOBRE LA COYUNTURA MUNDIAL

 GORVACHOV

Y LA DECADENCIA DE LOS PARTIDOS 

COMUNISTAS
Por Jorge Rendón Vásquez


M

ijail Gorvachov, fallecido el 30 de agosto de 2022, fue un personaje central en la disolución de la Unión Soviética y el fin del régimen establecido por el Partido Bolchevique y Lenin en noviembre de 1917.

De mi libro en elaboración Páginas de marxismo transcribo las partes siguientes:

Gorvachov, un hombre de la generación posterior a la revolución de 1917 (había nacido en 1931), percibió adónde podía llevar la insatisfacción de la mayor parte de la población por el avance tan lento hacia el bienestar que los países capitalistas tenían hacía décadas, cuyo conocimiento se filtraba desde fuera, y por la prohibición de manifestar ideas contrarias a las permitidas oficialmente. Su propuesta para salir de ambos problemas se resumió en dos palabras: perestroika y glásnost.

La perestroika o reorganización fue el siguiente paso hacia la privatización y el mercado; tuvo el efecto inmediato de estimular la presión de los tecnoburócratas jóvenes y erosionar la resistencia del grupo tradicional stalinista. Una de sus causas fue el lanzamiento de la política de privatización y liberalización de la economía en China por Deng Xiaoping, en 1978.[1] Consistió en darle a las empresas mayor libertad, reduciendo, por lo tanto, los alcances de la planificación, permitir la propiedad privada por cooperativas de servicios, manufactureras y ciertos aspectos del comercio exterior. Se derogó la colectivización de la tierra y se facultó a las cooperativas agrarias a disolverse, y a los propietarios agrarios a alquilar la tierra y vender libremente sus productos en el mercado.

Por la glásnost o transparencia, destinada a desvanecer el autoritarismo del partido, se dio mayor libertad de expresión y de religión. En enero de 1987, el pleno del comité central del Partido Comunista tuvo que aprobarla, siguiendo con un acuerdo de la XIX conferencia del partido, del 1 de julio de 1988, para suprimir del Código Penal la figura del crimen de propaganda antisoviética, utilizado para reprimir y encarcelar a quienes manifestaran opiniones contrarias al Partido Comunista, al gobierno y al régimen.

Esta política de distención se prolongó a las relaciones internacionales, y, en diciembre de 1987, Gorvachov y el presidente de Estados Unidos Ronald Reagan firmaron en Washington un tratado para desmantelar los misiles con armas nucleares. En febrero de 1989, las tropas soviéticas comenzaron a ser retiradas de Afganistán y, en diciembre de 1989, Gorvachov y George H.W. Bush, presidente de Estados Unidos, decidieron dar por terminada la guerra fría.

Frente a estas medidas en los frentes interno y externo, los dirigentes y militantes del partido se dividieron: los administradores jóvenes de las empresas las aplaudieron; la vieja guardia stalinista, a cargo de los puestos más altos en el Estado las criticaron y combatieron. En la práctica, la glásnost fue el puente hacia la consunción del sistema que Gorvachov, tal vez, quería dejar en un estadio de socialismo mezclado de capitalismo. No pudo ser; la ola del cambio se desbordó en seguida.


A propuesta de Gorvachov, la XIX conferencia del Partido Comunista aprobó la creación del cargo de presidente de la Unión Soviética y de un congreso de diputados del Pueblo. El congreso fue elegido en marzo y abril de 1989, y en marzo de 1990, este eligió a Gorvachov presidente de la Unión Soviética.

Pero la conspiración de los comunistas contrarios al comité central del partido ya no podía ser detenida.

El 12 de julio de 1990, el Congreso de Diputados del Pueblo de la República Rusa aprobó la Declaración de la Soberanía de este país, y en las elecciones de ese día, Boris Yeltsin, quien había sido secretario general del Partido Comunista en la República Rusa, ganó la presidencia de esta República con el 57% de los votos de este cuerpo. El día anterior a la elección había renunciado al Partido Comunista en el XXVIII congreso de este.

La respuesta de un grupo de militantes del partido Comunista y funcionarios de la KGB sobrevino en seguida: el 19 de marzo de 1991, intentaron un golpe de estado contra Gorvachov, parapetándose en algunos edificios públicos. Boris Yeltsin replicó, llamando a la población a salir a las calles. Solo lo acompañaron en Moscú unos cuantos miles de manifestantes, frente a la pasividad de la mayor parte de la población que se enteraba por la televisión de lo que sucedía en su país. Los trabajadores observaron pasivamente el enfrentamiento sin que les importara su desenlace, y la burocracia más recalcitrante, desalentada, no atinó a una respuesta de masas ni de las fuerzas armadas que se negaron a obedecerla. Debelada la tentativa de golpe por un destacamento del ejército, se liberó a Gorvachov del arresto en su dacha por los sublevados. Yeltsin y los disidentes que lo acompañaban siguieron gobernando en la República de Rusia, la más grande de la Unión Soviética.

El 24 de agosto de 1991, el parlamento nacional de Ucrania declaró la independencia de esta y, unos días después el parlamento de Bielorrusia hizo lo propio. Yeltsin se reunió con los jefes de gobierno de estas dos repúblicas, firmando con ellos el tratado de Belovezhkaya, el 8 de diciembre de 1991, por el cual acordaron disolver la Unión Soviética. El referéndum de marzo de ese año, favorable a la continuación de la Unión Soviética por el 78%, no fue tenido en cuenta. Este tratado fue ratificado en Alma Ata, capital de Mongolia, el 25 de diciembre, por los once jefes de las exrepúblicas soviéticas. Gorvachov renunció ese día a todas sus funciones.[2]

También, en diciembre de 1991, Yeltsin ilegalizó al partido Comunista en el territorio de Rusia.[3]

Asegurado el control político y militar, los vencedores del aparatchic comunista, avanzaron hacia el cambio de la estructura económica, para lo cual pidieron el asesoramiento y apoyo económico del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. Los expertos de ambas organizaciones recomendaron una privatización radical y rápida de las empresas estatales, como se había hecho en los estados europeos con regímenes similares disueltos.

La privatización tuvo dos manifestaciones: la liberalización del mercado y la venta de la mayor parte de las empresas estatales.

Por la primera, a partir del 2 de enero de 1992, el 90% de la producción quedó sometido a la comercialización libre en el mercado; se exceptuó el vodka, la energía y los transportes; se suprimieron los subsidios del Estado a las empresas, las que debían dar beneficios; y se liberalizó los precios.

En cuanto a la segunda medida, en 1992, se privatizó, por una parte, el 18% del total de empresas de los sectores comercio, restauración, construcción, producción agroalimentaria e industria ligera y, por otra, 30,000 departamentos urbanos destinados a viviendas.

Siguió la privatización de otras empresas hasta llegar al 70%. El 30% restante quedó en poder del Estado.

El procedimiento de privatización consistió en distribuir entre la población vales o “vouchers” con un valor nominal resultante de dividir el valor de las empresas a ser transferidas entre los habitantes de Rusia. Con estos vales se podía comprar acciones de las empresas. Lo que sucedió fue que los ejecutivos de estas, todos comunistas o excomunistas, compraron en masa esos vales, cuyo precio descendió, en ciertos casos, hasta menos del 10% de su valor nominal, debido a que casi todos querían salir de ellos. De este modo esos ejecutivos se convirtieron en los nuevos capitalistas de Rusia. ¿De dónde obtuvieron el dinero para adquirir esos vales? De préstamos bancarios que el Banco Central suministraba imprimiendo billetes sin respaldo y confiriendo a los bancos los préstamos con el dinero del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. El panorama fue de una corrupción descomunal.

Era el epílogo de la transición de una economía burocratizada al capitalismo, un cambio cualitativo, que en 1992 hizo descender el PBI en un 20% y sumió en la miseria a numerosos hogares. Muchos de los nuevos capitalistas se hicieron multimillonarios y, con sus familias y amigas, se tornaron clientes habituales de los balnearios, hoteles, tiendas, espectáculos y casinos más caros de los países europeos y Estados Unidos.

[…]

Con el capitalismo y sus superestructuras bien instalados en los países que formaron la Unión Soviética y otros semejantes del Este europeo no parece posible que los partidos comunistas vuelvan a gobernarlos ni que se restablezca un socialismo como el perimido en 1991 u otro régimen semejante a este. En los demás países, los partidos comunistas siguieron reduciéndose y perdiendo significación en una caída, al parecer, irreversible.

 (Comentos, 1/9/2022)



[1] Paul Krugman, Pourquoi les crisis reviennent toujours, Paris, Editions du Seuil, 2009, pág. 15.

[2] En los países capitalistas se contemplaba con estupefacción esta caída. “La cuestión verdaderamente nueva es la extraordinaria fragilidad del comunismo en su fase terminal. Puesto que el hundimiento de 1989-1991 ha sido en efecto sorprendente, y nada en el comunismo impactó tanto como su manera de salir de la historia: una de las dos superpotencias mundiales explotaba sin que sus tutores ofrecieran la menor resistencia seria a su desastre.” Martin Malia, La tragédie soviétique, Histoire du socialismo en Russie 1917-1991, Paris, Éditions du Seuil, 1995, pág. 602.

[3] En consecuencia, quedaron eliminados los subsidios del gobierno a numerosos partidos comunistas, organizaciones sindicales y otras entidades del exterior y los viajes gratuitos a la Unión Soviética de los dirigentes de los partidos comunistas, sus cónyuges e hijos. La lista de las organizaciones beneficiarias de esos subsidios se dio a conocer a la prensa exterior. Paul Krugman dice: “Otro efecto del colapso del régimen soviético fue que gobiernos que dependían de su generosidad ahora se quedaban solos. Como algunos de estos Estados habían sido idealizados y convertidos en ídolos por los opositores del capitalismo, su repentina pobreza, y la correspondiente revelación de su anterior dependencia, ayudaron a socavar la legitimidad de tales movimientos. Cuando Cuba parecía una nación heroica, al enfrentarse sola y con el puño cerrado a Estados Unidos, era un símbolo atractivo para los revolucionarios de toda América Latina, por supuesto mucho más atractivo que los burócratas grises de Moscú. La pobreza de la Cuba postsoviética no solo es una desilusión en sí, sino que clara y dolorosamente muestra que la heroica postura del pasado fue solo posible debido a los enormes subsidios de esos mismos burócratas.” De vuelta a la economía de la Gran Depresión, Editorial Norma, 1999, pág. 27.

martes, 30 de agosto de 2022

GENTE Y COSTUMBRES EN EL ALTIPLANO

 UROS:

LAS CASAS FLOTANTES DEL LAGO TITICACA

por Stefano Montali

Viajes de la BBC, 14 de agosto de 2022:

https://www.bbc.com/travel/article/20220814-the-floating-homes-of-lake-titicaca

C

readas por los indígenas Uros como protección contra los ataques de los Incas, las Islas Uros son una de las proezas de ingeniería humana más innovadoras del mundo.

En 2011, la artista peruano-estadounidense Grimanesa Amorós bajó de un bote hecho de totora a una isla, también hecha de totora, en la parte noroeste del lago Titicaca. El cuerpo de agua navegable más alto del mundo se encuentra a unos 3.810 m sobre el nivel del mar en la Cordillera de los Andes y es compartido por Perú y Bolivia. También alberga una de las hazañas de ingeniería humana más innovadoras del mundo: las islas de los Uros.

Los islotes flotantes hechos por el hombre, que son el hogar de los indígenas Uros, se crean apilando capas sobre capas de raíces de totora y juncos. Esta planta resistente al agua crece en el lago y es el sustento de la comunidad de los Uros: se usa para hacer botes, casas, techos, colchones y más. La planta también se come (llamada en broma "plátano del lago") y se aplica como medicina, y sus flores se usan para hacer té.

Artesanía típica del lugar
"Había algo muy inquietante y atractivo en esta amplia gama de creación a partir de un solo material", dijo Amorós, cuyo arte a menudo se inspira en los legados culturales y las comunidades peruanas.

Sin embargo, los Uros no siempre fueron dependientes de la totora, esa adaptación fue impulsada por la necesidad. Hace más de 500 años, el creciente Imperio Inca comenzó a invadir las aldeas continentales de los Uros. Para combatir esta amenaza, los Uros comenzaron a construir las islas, que podían lanzarse al interior del Titicaca, lejos del peligro. Cientos de años después, ahora hay alrededor de 120 de estas islas construidas, con alrededor de 1300 personas viviendo en ellas.

A pesar de su singularidad, las Islas de los Uros no suelen estar en lo más alto de los itinerarios turísticos, muchas veces eclipsadas por las maravillas de Macchu Picchu y las Líneas de Nazca. Amorós se crió en Lima, pero solo oyó hablar de las islas durante las décadas que pasó viviendo fuera de su país de origen. Pero su visita la inspiró tanto que usó su próxima instalación pública, una comisión para el renombrado Armory Show de Nueva York, para resaltar a los Uros. Presentada en el Times Square de Nueva York en 2011, Uros House es una lámpara que representa una estructura tradicional de los Uros hecha de totora.

Aunque crecí con una madre peruana, yo tampoco había oído hablar de las islas de los Uros, que se encuentran a solo 5 km de la ciudad continental de Puno, hasta que busqué un viaje de mochilero en 2016. Más tarde ese año, tomé un barco desde Puno. a visitar las islas, donde me maravilló su ingenio sencillo que perdura hasta el día de hoy. La innovación comienza con los componentes más básicos y vitales de las islas: la raíz y la caña de totora.

La planta es notablemente fuerte y flexible, y se ha utilizado en la construcción en la zona durante siglos. En un estudio de 2002, Alexei Vranich, profesor de arqueología de la Universidad de Varsovia, investigó su fuerza de primera mano al proponerse recrear un viaje hipotético a través del Titicaca junto con el marinero Paul Harmon. Su objetivo era ver si las enormes piedras de un lado del lago podrían haber sido transportadas a través de él utilizando un gran bote hecho únicamente de totora. Su estudio se centró en los aimaras, un grupo indígena diferente de la zona, cuyos usos de la totora en la construcción de embarcaciones son casi idénticos a los de los uros. El viaje fue un éxito, lo que fortaleció la creencia de que los barcos de totora eran un método común de transporte de material pesado en los siglos pasados.

"La estructura de la totora es celular. Es un material muy resistente y estable que también es flexible pero evita que se doble", explicó Vranich. "La gente solía hacer esquís con una sola pieza de madera. Hoy en día, replican la forma interior de una sección transversal de totora".

Habitáculos de totora

Para construir las islas, cada una de las cuales alberga de dos a seis familias, los Uros primero recolectan grandes bloques de raíces de totora, que a menudo flotan en la superficie durante la temporada de lluvias. Se juntan múltiples bloques, y las raíces y las cañas se mezclan naturalmente para formar una capa de aproximadamente 1-2 m de espesor, llamada khili.

Balsas de totora, estilo vikingo
Para cosechar la caña de totora, que se coloca encima de esta base flotante, los Uros usan una herramienta larga parecida a una guadaña para llegar al fondo del agua y cortar la planta por encima de la base. Luego, las cañas se secan al sol durante una a cuatro semanas y se atan juntas con una cuerda de nailon. En el pasado, los Uros usaban totora en lugar de la cuerda, pero como se deterioró rápidamente, se hizo el cambio moderno. Una vez secas, las cañas de totora se colocan en direcciones alternas sobre los bloques de raíces y se convierten en el suelo sobre el que los Uros caminan y construyen sus casas.

‟ Las islas y los hogares están en un constante estado de cambio, de creación y decadencia. Esta efímera es mágica

Para asegurarse de que las islas no se desplacen, se clavan varillas de eucalipto en el fondo del lago como anclas y se atan a los bloques de raíces con una cuerda. Cada 15 a 20 días, las cañas de totora se pudren y necesitan ser repuestas con otras frescas. Es un ciclo laborioso e interminable que es esencial para las islas y la supervivencia de los Uros en ellas. "Lo que más me impactó fue cómo las islas y los hogares están en un constante estado de cambio, de creación y decadencia", dijo Amorós. "Esta efímera es mágica".


Si bien la mayoría de los Uros conocen los conceptos básicos del proceso de reabastecimiento de caña, algunos hombres se especializan en el oficio y específicamente cosechan totora para venderla a otros miembros. Dado que la existencia de los Uros se basa en el agua, las embarcaciones son esenciales para cualquier viaje a tierra firme oa una isla vecina, o para cazar, pescar y guiar a los turistas. Si bien en la actualidad algunos uros usan botes motorizados, muchas embarcaciones todavía se construyen tradicionalmente con caña de totora.

“Si no hubiera totora, no habría islas”, dijo Nelson Colia Lujano, un hombre de los Uros que se desempeñó como presidente electo de la comunidad el año pasado. Me dijo que cuando él era niño, la gente de los Uros estaba asentada en tres islas principales mucho más lejos en el lago. Lujano creció en uno de ellos, llamado Santa María, con su abuela y sus 12 hijos. "Era lo suficientemente grande para que los niños pudiéramos jugar al fútbol", dijo.

Pero las cosas cambiaron drásticamente en 1986 cuando una gran tormenta azotó el Titicaca. “Nos dijeron que fue porque fue cuando pasó el cometa Haley. De la misma manera que la Tierra se abre durante un terremoto, nuestras islas se abrieron durante la tormenta”, dijo Lujano. “Los adultos subieron a todos los niños a uno de los botes de totora para protegernos. El viento del norte era tan fuerte que se llevó islas enteras, e incluso nuestra escuela, hacia el lado boliviano del lago. Esas islas las perdimos por bueno."

La totora, gran regalo de la naturaleza
La tormenta fue un punto de inflexión para la comunidad. Decidieron reubicarse más cerca de Puno y esta nueva proximidad con el continente peruano eventualmente cambió la fuente de sustento de los Uros de la pesca al turismo, vendiendo artesanías y mostrando a los visitantes la forma de vida de los Uros.

“Antes, casi ninguno de los uros de la isla había estado en la ciudad, pero ahora podías ir y venir tan fácilmente”, dijo Lujano, explicando que la comunidad comenzó a interactuar con mucha más frecuencia con el continente.

Hoy en día, las influencias urbanas son evidentes en las islas: los paneles solares alimentan las luces de los dormitorios y los televisores pequeños; una estación de radio opera en la isla principal; y Uros ofrecen sus casas o hospedajes privados en Airbnb. Pero los visitantes aún podrán aprender sobre el estilo de vida tradicional y los métodos de construcción, aunque eso ha ido cambiando a lo largo de los años a medida que las islas atienden cada vez más a los turistas.

"Las formas de vida tradicionales pueden corromperse [ya que algunas personas] pueden abandonar sus islas si ya no se sienten cómodas o si ya no pueden ganarse la vida de su forma tradicional", dijo Rachel Dodds, profesora de la Universidad Metropolitana de Toronto, quien coeditó un artículo sobre el turismo en el lago Titicaca.

Si bien han venido menos visitantes a las islas en los últimos años debido a la pandemia, Lujano espera que más personas vengan a dar un paseo por las islas flotantes por sí mismos. Me dijo que el gobierno de Puno todavía no aprecia completamente cuán vitales son los Uros y sus islas para el atractivo turístico de la ciudad. Sin embargo, eso puede cambiar pronto: “Ya nos llamaron desde Lima, diciendo que estamos en el proceso de convertirnos en una maravilla del mundo oficial”, dijo.

Ya sea que eso suceda o no, es evidente que estos cambios modernos y el turismo han alterado la vida de los Uros en el lago. Sin embargo, una cosa sigue siendo cierta: mientras haya totora creciendo en el lago Titicaca, los cimientos arraigados de las islas seguirán siendo los mismos.



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GENTE Y COSTUMBRES DEL TITIKAKA: LOS TAQUILEÑOS

 TAQUILE:

DONDE LA VIRILIDAD SE BASA EN EL TEJIDO DE PUNTO

Por Erin Rhone, BBC, 1 de septiembre de 2021

D

urante casi 500 años, los hombres en esta pequeña isla peruana han atraído a sus parejas tejiendo elaborados sombreros andinos.

En la pequeña isla peruana de Taquile, el valor de un hombre no se mide en su capacidad para cazar o pescar, sino en su capacidad para tejer.

Alejandro Flores Huatta nació en la isla de 1.300 personas, que se encuentra en el lado peruano del lago Titicaca, a tres horas en bote de la ciudad más cercana de Puno. El hombre de 67 años aprendió a tejer el icónico chullo (un sombrero andino alto y flexible) cuando era niño, con su hermano mayor y su abuelo enseñándole el uso de las espinas de un cactus como agujas de tejer.

"La mayoría de la gente aprende mirando, mirando. Debido a que no tengo padre, mi hermano mayor [y mi abuelo] me enseñaron a tejer. Así que al mirar, aprendí poco a poco", dijo, hablando a través de un traductor de quechua.

Taquile es famoso por sus textiles y ropa, y mientras las mujeres tejen y atienden a las ovejas que proporcionan la lana, los hombres son los que producen exclusivamente los sombreros de punto de la isla. Los chullos son vistos como culturalmente significativos, desempeñando un papel clave en la estructura social de la isla y permitiendo a los hombres mostrar su creatividad al mismo tiempo que muestran su estado civil, sueños y aspiraciones; algunos hombres incluso lo usan para mostrar su estado de ánimo. Es una tradición que los isleños están trabajando duro para preservar.

Los residentes estuvieron relativamente aislados del continente hasta la década de 1950, y el aislamiento de la isla ha ayudado a mantener intacto su patrimonio y forma de vida. Los lugareños cumplen con el código inca de "Ama sua, ama llulla, ama qhilla", (quechua para, "No robes, no mientas, no seas perezoso"). Los taquileanos son agricultores tradicionalmente; las seis comunidades insulares se turnan para rotar los cultivos de papa, maíz, frijol y cebada en terrazas en las laderas de las montañas. Crían ovejas, conejillos de indias, pollos y cerdos en la tierra y pescan en el lago. El turismo comenzó en la década de 1970, dando a los lugareños una fuente de ingresos con decenas de miles de visitantes atraídos a la isla anualmente para recorrer los pueblos y el lago circundante. Los visitantes suelen alojarse con los lugareños en alojamientos humildes y de gestión familiar; prestar una cosecha manual de cultivos; pruebe especialidades locales como trucha frita y papas con arroz, frijoles y té de menta; y comprar los famosos textiles hechos a mano de la isla.

En 2005, el arte textil de Taquile fue considerado tan valioso que la Unesco lo consideró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Alejandro es uno de los siete hombres de la isla reconocidos como Maestros de textiles, junto con el presidente de la isla, Juan Quispe Huatta.

Al igual que otros hombres en la isla, Alejandro aprendió a tejer
de los hombres de su familia cuando era niño (Crédito: Romel Velasquez)
La tradición ha existido durante la mayor parte de los 500 años, con raíces en las antiguas civilizaciones de los pueblos Inca, Pukara y Colla. Los incas en particular, usaban sus tocados de manera similar al chullo taquileano, para mostrar las insignias específicas de su provincia en particular, pero ahí es donde terminan las similitudes. El chullo taquileano y los tocados incas se ven muy diferentes. Los ancianos de la isla cuentan que el diseño de chullo llegó con la conquista española en 1535, y el abuelo de Alejandro transmitió historias de los primeros conquistadores que usaban sombreros similares que eran blancos con cubiertas para las orejas, "pero no los mismos patrones o símbolos", dijo Alejandro.

A los niños taquileanos se les enseña a tejer desde la edad de cinco o seis años, con la habilidad transmitida de un hombre a otro. El primer chullo que un niño teje es blanco, aunque más tarde usará lana de oveja teñida con plantas y minerales de origen local, y el método se refina hasta que pueda tejer un sombrero apretado y ordenado. Es un proceso minuciosamente lento: incluso los tejedores más experimentados de la isla necesitan la mayor parte de un mes para hacer un chullo debido a los intrincados patrones y la iconografía específica que refleja los tótems agrícolas, estacionales y familiares.

Los chullos también juegan un papel clave en el emparejamiento de parejas jóvenes. Los hombres son elegidos por sus compañeros en función de su capacidad para tejer con éxito un chullo con pequeñas agujas delgadas como un alambre. Hoy en día, algunos hombres incluso usan radios de bicicleta. "Los buscamos porque son buenos para tejer. Son delgados y no se rompen fácilmente", dijo Alejandro.

Según Alejandro, el signo de buena pareja es aquel que puede hacer un chullo apretado al alfiler, uno tejido tan bien que es capaz de retener el agua a grandes distancias cuando se gira boca abajo. Los aspirantes a suegros a menudo prueban los chullos de los posibles esposos de sus hijas de esta manera. Alejandro explicó con orgullo que su chullo podía aguantar hasta 30 metros sin perder una sola caída, y era lo suficientemente impresionante como para atraer a su esposa, Teodosia Marca Willy, hace 44 años.

El chullo ajustado a Alejandro atrajo a Teodosia hace 44
 años y han estado casados desde entonces 
"Ella vio buenas habilidades aparentemente en mi chullo. Solía hacer un sombrero realmente bueno; Era un buen tejedor", dijo.

"Las chicas buscan el mejor chullo. Entonces, si usas un buen sombrero, tienes más [oportunidades] de conseguir una novia antes y más rápido", agregó Juan, explicando que a menudo es un espectáculo comunitario cuando el suegro verifica la calidad de tejido de los posibles novios. "[Cuando] el suegro [vierte] el agua en el chullo, entonces el novio tiene que ser capaz de mostrar el agua en el chullo a todos los que se están reuniendo allí. Toda la familia reunida tiene que poder ver el agua en el sombrero", dijo.

Si bien cada chullo es tan individual como el hombre que lo teje, la iconografía y los colores a menudo se repiten. Está la rosa de seis pétalos (un guiño a las seis comunidades de la isla); aves como la garceta bovina y el cóndor; y animales como las ovejas. Los símbolos agrícolas también aparecen en gran medida, ya que los lugareños dependen de las plantas y flores nativas para dictar cuándo es el mejor momento para plantar semillas o rotar sus cultivos de papa, quinua o maíz. La lana roja representa un antiguo derramamiento de sangre, mientras que el azul es un homenaje a Mama Cocha, el lago circundante que proporciona sustento a su comunidad.

Mientras que los novios tejen los sombreros ellos mismos, sus pintay o coloridos chullos rojos de "matrimonio" les son presentados el día de su boda por sus padrinos como una especie de iniciación a la edad adulta.

"Un hombre que teje un chullo realmente bueno, [solo entonces] puede ser llamado hombre", dijo Alejandro.

Los chullos continúan cambiando a lo largo de la vida de un hombre, dependiendo de su estado. Los nuevos chullos se hacen cuando un hombre está casado o divorciado o cuando su posición en la jerarquía de la isla cambia. "Más tarde, cuando esta persona se convierte en una persona importante, un líder, una autoridad, y se le considera un anciano ... necesitamos cambiar nuestro chullo, usar uno diferente", dijo Juan.

Mientras los hombres tejen, son las mujeres las que tejen los coloridos chumpis, el cinturón que se presenta a su novio el día de su boda. El proceso es profundamente personal, con el cabello de una mujer tejido en el cinturón, en su capa interna. Cuando un joven es soltero, el cabello dentro de su chumpi pertenece a su madre. Una vez que está casado, el cabello utilizado pertenece a su esposa. Las ilustraciones en los cinturones a menudo reflejan los chullos y son específicas de cada familia y región de la isla; las diferentes comunidades de Taquile a menudo aparecen en forma de flor, la serpiente de dos cabezas (un presagio que presagia una muerte en la familia) y la careewa amarilla que significa que es hora de plantar semillas.

Los chumpis a menudo se conocen como "cinturones de calendario", con 12 paneles para representar los 12 meses del año. "Nuestra iconografía ha sido siempre la misma. Son únicos en el mundo. Vienen de nuestros antepasados", dijo Juan. "Cuando vemos a un amigo, prestamos atención a su cinturón. Solo por ver su cinturón... podemos saber qué planes tiene. Podemos leer con solo ver la iconografía y los colores".

"Si la niña es una muy buena tejedora, entonces verás muchos símbolos y patrones en el chumpi", agregó Alejandro. "Pueden contar toda la historia en el cinturón".

Las mujeres taquileñas transmiten esta habilidad a sus hijas y nietas, explicó Teodosia. Los cinturones también cumplen un propósito funcional, actuando como un soporte posterior para el trabajo manual involucrado en la siembra y cultivo de cultivos y esquila de ovejas.

La cultura taquileña es bastante progresista, con Alejandro y su esposa considerados autoridades en la isla, compartiendo responsabilidades en la toma de decisiones.

“Ambos estamos a cargo, siempre trabajamos juntos, tomamos decisiones juntos”, dijo Teodosia. "Un hombre soltero no puede ser un líder solo. Siempre necesita a su esposa. En la antigüedad [también] era así".

Ubicado en el lago Titicaca, la larga historia de aislamiento
de Taquile ha ayudado a preservar su cultura única 
Si bien la isla estuvo aislada durante mucho tiempo de la civilización, no se ha librado del Covid-19. La isla estuvo completamente cerrada a los visitantes durante 12 meses, despojando a los lugareños de su principal fuente de ingresos y obligándolos a depender de su herencia agrícola para sobrevivir. Irónicamente, los efectos de la pandemia ya han llegado a los chullos que están creando las generaciones más jóvenes de la isla, y Juan explica que un niño recientemente tejió la imagen de un círculo con los enormes tentáculos del coronavirus.

Para Alejandro, Juan y los otros tejedores de Taquile, los cambios recientes que han presenciado hacen que la preservación de su cultura y tradiciones sea aún más importante, especialmente porque su dialecto nativo del idioma quechua no está escrito. Ambos hombres ya han pasado sus habilidades de tejido a sus hijos.

"Tenemos mucho conocimiento de nuestros antepasados, y necesito ayudar [a las generaciones más jóvenes] a entender que eso debe estar siempre en nuestras mentes, en nuestra conciencia, porque ese es el conocimiento y la sabiduría que no deben perderse ni olvidarse, nunca", dijo Juan. "Si se acercan los tiempos modernos, tenemos que aceptarlo, pero sin olvidar nuestros antecedentes".

Después de todo, Alejandro agregó: "Como dijo mi abuelo, 'Un hombre que no teje no es un hombre'".-




 

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