sábado, 11 de julio de 2026

TEMAS DE LA REALIDAD GLOBAL AMERICANA

 FASCISMO GLOBAL, NARCOTRÁFICO

Y DISPUTA POR LOS RECURSOS NATURALES EN AMÉRICA LATINA

Por: Jorge Luis Choque

L

a reconfiguración internacional —marcada por el avance de derechas radicalizadas, nacionalismos excluyentes y nuevas formas de autoritarismo— debe leerse también como una disputa por hegemonía, es decir, por la capacidad de imponer sentidos comunes, alianzas sociales y formas de tutela estatal que normalizan determinados proyectos económicos y políticos. Esta idea, retomada de Antonio Gramsci, ayuda a comprender por qué la extrema derecha contemporánea, según Enzo Traverso, no es una réplica literal del fascismo histórico sino una configuración adaptada al neoliberalismo y a las crisis de las democracias formales.[1][2]

La "coca nostra"
América Latina sigue ocupando un lugar estratégico por sus minerales, hidrocarburos, biodiversidad y rutas comerciales. Eduardo Galeano lo resumió con crudeza al señalar que “la división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder”. Esa frase sigue describiendo una estructura de dependencia en la que la región produce riqueza, pero muchas veces no decide sobre su destino. En ese contexto, la presión externa y las élites internas convergen para preservar modelos de acumulación que privilegian la exportación de materias primas y el control político de los territorios.

Leer el narcotráfico como un fenómeno solo criminal empobrece el análisis; mejor entenderlo como un componente de la lucha por hegemonía donde actores ilícitos se insertan en redes políticas, económicas y sociales para disputar consentimiento y coerción. El concepto de “narcopolítica” —empleado por investigadores como Jaime Antezana Rivera— describe ese entrelazamiento y cómo el dinero ilícito penetra campañas, gobiernos locales y redes de poder, transformando a veces a las mafias en actores integrados al bloque dominante. Cuando las estructuras del Estado y la sociedad civil son débiles, la guerra por la hegemonía se libra tanto en el terreno de la fuerza como en el de la construcción de sentido; es decir, mediante la combinación de coerción abierta y manufactura de consenso.[4]

A ello se suma la expansión de economías ilegales —minería clandestina, lavado de activos, contrabando— que no solo compiten por recursos, sino por la capacidad de crear nuevas bases sociales de apoyo local. Robert Dahl advertía que la democracia conserva su forma, pero pierde contenido; cuando esas instituciones son capturadas, la forma democrática puede permanecer mientras su contenido se erosiona. Desde la perspectiva gramsciana, hablamos de una hegemonía que conserva apariencias institucionales, pero desactiva la soberanía efectiva y la representación real.[5][1]

En América Latina, la retórica de la “mano dura” suele reaparecer cuando crecen la violencia y la frustración social. Sin embargo, la historia demuestra que la promesa de orden no siempre se traduce en fortalecimiento institucional; muchas veces sirve para consolidar poderes concentrados, militarizar la vida pública y justificar abusos. El autoritarismo se presenta entonces como solución, pero termina funcionando como un mecanismo de protección de intereses económicos y políticos que necesitan un Estado débil, selectivo o capturado.[6][1]


El Perú es un caso especialmente delicado. La fragmentación política, crisis de representación y la penetración de economías ilícitas han reducido la capacidad estatal para ejercer decisiones soberanas sobre recursos. La captura parcial del Estado no siempre adopta la forma de una narcodictadura abierta; pero es eficaz al corroer la capacidad de decidir, cooptar partidos y normalizar arreglos clientelares; en términos gramscianos, erosiona la batalla por la hegemonía cultural y política desde adentro. Estudios sobre narcotráfico, corrupción y gobernabilidad muestran cómo estas dinámicas producen un statu quo donde las formas democráticas existen, pero el poder real está parcial o totalmente desplazado.[4][5] 

Por eso, la disputa central en la región no es solo quién gobierna, sino qué intereses representan los gobiernos y si los Estados conservan capacidad real para decidir sobre sus riquezas. La defensa democrática exige enfrentar el crimen organizado, pero también resistir cualquier proyecto que use la seguridad como pretexto para restringir derechos o normalizar el autoritarismo. En América Latina, el desafío de fondo sigue siendo el mismo: convertir la política nuevamente en un instrumento de soberanía, justicia social y control democrático de los recursos.

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 Notas y referencias

1.     Gramsci, Antonio. Selections from the Prison Notebooks. Edited and translated by Quintin Hoare and Geoffrey NowellSmith. London: Lawrence & Wishart, 1971 (edición canónica en inglés para citas sobre hegemonía, intelectuales orgánicos y guerra de posición/movimiento)..[7][3]

2.     Enzo Traverso, Las nuevas caras de la derecha radical (Barcelona: Pasado y Presente, 2019) y entrevistas posteriores sobre las formas contemporáneas de la extrema derecha.[2]

3.     Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina (Montevideo: Siglo XXI Editores, 1971).[3]

4.     Jaime Antezana Rivera, análisis sobre narcopolítica, financiamiento ilícito y captura institucional en el Perú (selección de artículos y ensayos).[4]

5.     Robert A. Dahl, La democracia y sus críticos (Buenos Aires: Paidós, 1992), y Poliarquía: Participación y oposición (Madrid: Tecnos, 1989) sobre condiciones institucionales de la democracia.[5]

Perú: 10/07/2026

 

viernes, 10 de julio de 2026

HILDEBRANDT SOBRE FUTBOL MUNDIAL

 EL JUEGO DE LA PELOTA

Cesar HILDEBRANDT

Tomado de HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 790, 10JUL26

E

l fútbol era un asunto serio hasta que la FIFA ter­minó embarrándolo.

Amaba ese deporte porque era una de las ma­neras más vistosas de ser bípedo, una variante en clave de la inteligencia, un modo de ser comunitario y admitir el talento individual al mismo tiempo.

Guillermo Delgado y Alberto Terry
Vi a Pelé y entonces conozco el paraíso y puedo describirlo: no había algoritmos y los jugadores resistían como podían y todo era improvisación y repentismo. Era un duelo de raperos. Era jazz del bueno. Importaban más los ataques que las defensas porque el gol era la felicidad y las formaciones clásicas incluían a tres defensas, dos volantes y cinco delanteros.

La primera vez que fui al estadio nacio­nal asistí a un encontronazo entre Alianza Lima y Deportivo Municipal. Quedaron 5 a 3 en favor de los negros de mi tribu y a partir de allí contraje esta adicción. El fútbol era un rito cruel para los arqueros y una fiesta para quienes los acribillaban.

El fútbol no intentaba parecerse a la vida sino mejorarla. Donde la vida ponía cálculo y avaricia, el fútbol era Adán su­dando no por la maldición divina sino para meter una pelota en la malla de la porte­ría. Si la vida ponía lo roído y la rutina, el fútbol estallaba en cambios de color y velocidades repentinas. Donde la vida se esmeraba en escasear el éxito, el fútbol te ofrecía, algunas veces, el néctar triunfal por el solo hecho de tener una camiseta.

Al fútbol moderno lo inventaron unos ingleses que debían estar hartos de que les dijeran que los humanos nos distinguimos por las manos. Por eso las prohibieron. Usar sólo los pies tiene algo de humor ne­gro: la especie que hizo su mundo gracias a la separación de los dedos pulgares debía aceptar el desafío. Fue un mano a mano con nuestro pasado de primates victoriosos.

Viví la época de un fútbol generoso en el que las sumas y los contratos de hoy eran felizmente impensables. Eran los tiempos en que Toto Terry no se movía de la U y Guillermo Delgado permanecía en Alianza por más tentaciones que se le acercaran. El romanticismo, que le dicen.

Mbappè
Lo fenicio fue viniendo. Crecieron los estadios, los fanatismos, las espaldas financieras. El negocio había empezado, El gran negocio estaba por llegar. Y llegó con la televisión. Los miles fueron cientos de miles y estos fueron cientos de millones. Y junto a ese comercio exponencial vino el bazar de los jugadores, que ya no era sólo los chicos que jugaban bien sino aquellos escogidos por el comentarismo deportivo, esa especie rapaz y mercenaria.

Como los millones estaban en juego y estos dependían de los resultados, vino entonces el fútbol italiano a enseñamos la escuela de la miseria retrechera. Ya no valía la gloria del espectáculo sino el centaveo y la guadaña. Surgieron los carniceros de las zagas, los asaltantes del mediocampo y los empates rácanos. Argentina fue un discípulo eminente del tamaño crimen y Estudiantes de la Plata fue su obra maestra. Lo que importaba eran los resultados y para demostrarlo allí estaba, años después, la jactancia nacional por un gol metido con la mano. Todo valía. Hasta la cocaína. El idiotismo mundial lo celebraba. Dios era celestial.

Afearon el fútbol y malograron las tribunas. Los entusiasmos fueron pasiones de borracho y detrás del hinchaje se escondie­ron psicópatas surtidos. Hubo barras bravas, filos de cuchillos, muertos por rivalidad. Y el arbitraje se corrompió hasta llegar al Caso Negreira, que fue el pago que el Barcelona le hizo al vice­presidente de los árbitros durante 17 años seguidos. Y estamos hablando de 8,4 millones de euros.

Eso no fue lo peor. La FIFA se hizo madame del gran burdel y llegaron los jeques montados en gibas de oro y el fútbol, que era el vivo grafiti de la meritocracia, llegó a ser este negocio gigante de las cadenas de TV y de los auspiciadores de cerveza. Junto a los sultanes forrados llegaron los capitales de los fondos de inver­sión y entonces muchos clubes dejaron a sus socios y rindieron cuentas a fondos buitres.

Entonces aterrizó Infantino y nos quedamos con la FIFA casi fujimorista que hoy padecemos. Infantino borró todas las normas, cruzó todas las líneas y cobró to­das las regalías sucias que podía cobrar. Para que todo tuviera un aire tecnológico de infalibilidad, consolidaron el VAR, que se aplica cuando Egipto anota después de un foul irrelevante pero que no se aplica cuando Argentina mete un gol después de una falta semejante.

Infantino ha permitido que Trump, a quien entregó un pre­mio pomposo e inventado, meta sus manos sucias en el tribunal de sanciones de la FIFA, ha tolerado que los iraníes sean tratados como basura y ha autorizado que ondeen banderas de Israel en el estadio donde Egipto tenía que perder. Esto ya es demasiado. El fútbol se parece al mundo que intentaba alegrar y mejorar. Ahora sí. <>

miércoles, 8 de julio de 2026

COMO VEN LA COYUNTURA POLITICA PERUANA, DESDE EL EXTERIOR

EL FUJIMORISMO

REGRESA AL PODER

INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR • 6 DE JULIO DE 2026 p. 5.

T

ras un interminable recuento, tres campañas presidenciales perdidas en segunda vuelta y años de problemas judiciales que la llevaron a pasar más de 500 días en prisión preventiva, Keiko Fujimori (50,1%) finalmente alcanzó la presidencia peruana, aunque por un margen exiguo.

En realidad, el fujimorismo ya ejercía una influencia decisiva sobre buena parte del Estado. Gracias a las mayorías que ha mantenido en el Congreso desde 2016 y a su capacidad para tejer alianzas con otras fuerzas políticas, ha logrado influir en instituciones clave como el Tribunal Constitucional, la Fiscalía, la Defensoría del Pueblo y la Junta Nacional de Justicia, responsable del nombramiento de jueces y fiscales supremos.

La fragmentación política volvió a marcar la primera vuelta de abril. Fujimori obtuvo apenas el 17,19% de los votos, seguida por Roberto Sánchez (12,03%), en uno de los resultados más dispersos de la historia reciente del país. Es, además, la tercera elección presidencial consecutiva que se decide por menos de 50.000 votos.

Ahora, Fujimori promete “un camino de orden”, un discurso que la acerca al creciente bloque conservador latinoamericano próximo a Donald Trump. Sin embargo, la Casa Blanca evitó cualquier gesto explícito de respaldo durante la campaña, una ausencia que ha llamado la atención en Lima.

Su padre, Alberto Fujimori (1990-2000) autorizó la primera gran inversión minera china en América Latina, protagonizada por Shougang. Como él, Keiko ha cultivado una relación fluida con Pekín y ha visitado el país en varias ocasiones. En 2015 fue recibida por Zhao Leji, entonces miembro del Politburó del Partido Comunista Chino. Los analistas temen que, bajo la bandera del orden, el nuevo gobierno limite derechos como la libertad de reunión, manifestación o protesta. Tras confirmarse su victoria, Fujimori afirmó que el país necesitaba “sanar sus heridas mediante un proceso de reconciliación y unidad”.

A diferencia de elecciones anteriores, esta vez solo seis partidos obtuvieron representación parlamentaria. En la cámara baja, la fujimorista Fuerza Popular (FP) y sus aliados de derecha sumarán 56 escaños de 130. En el Senado, ambos bloques quedarán empatados, con 30 senadores cada uno.

Alberto Fujimori nunca destacó por su capacidad para gobernar con oposición. Su hija, pese a haber demostrado una notable habilidad para derribar presidentes desde el Congreso, tampoco dispondrá de un periodo de gracia. Para buena parte de los nueve millones de peruanos que no la respaldaron en la segunda vuelta, su triunfo representa un agravio moral, al asociar todavía el fujimorismo con el autoritarismo y la corrupción.

Su impopularidad podría crecer rápidamente si cumple la promesa de reivindicar el legado de su padre, que la nombró primera dama y la preparó durante años como heredera política de la dinastía nikkei.

La derrota del terrorismo y las reformas económicas de los años noventa –ajuste fiscal, privatizaciones, liberalización de precios y apertura económica– siguen explicando buena parte del persistente atractivo electoral del fujimorismo. Entre 2001 y 2025, el sol peruano se apreció un 2% mientras que el peso chileno perdió cerca de un 50% de su valor y el colombiano un 76%.

Ese éxito macroeconómico, sin embargo, convive con profundas desigualdades sociales. El 0,1% más rico concentra el 22% de la renta nacional, la mayor proporción de América Latina; en Chile, el segundo país de la lista, esa cifra ronda el 14%. Además, gracias a su implantación territorial y organización interna, Fuerza Popular sigue siendo el único partido con una estructura verdaderamente nacional, mientras que el antifujimorismo continúa fragmentado.

El sur andino, de mayoría quechua y aymara, respaldó de forma abrumadora a Roberto Sánchez, como ya hiciera con Pedro Castillo en 2021. En los distritos donde ganó Juntos por el Perú, el partido de Sánchez, el 42,9% de la población carece de acceso a agua potable y cerca del 30% no dispone de suministro eléctrico.

El Fondo Monetario Internacional prevé que la economía peruana crezca un 3,4% en 2026, con una inflación del 3,9%. Muchos votantes percibieron que Sánchez, pese a moderar su discurso durante la campaña, no ofrecía suficientes garantías de estabilidad tras años de crisis política. En los últimos cinco años, Perú ha tenido 15 ministros del Interior, reflejo de una enorme inestabilidad institucional y del deterioro de la seguridad ciudadana. <> 



martes, 7 de julio de 2026

DESTACADOS ARTISTAS PUNEÑOS

 CARLOS RUBINA BURGOS

EL LEGADO DE UN ARTISTA MULTIFACÉTICO DE PUNO.
En : Puno Histórico

Tomado de diario LOS ANDES

 

C

arlos Rubina Burgos fue una de las personalidades más sobresalientes del panorama artístico y cultural de Puno durante el siglo XX. Su trayectoria se distinguió por una notable versatilidad, desarrollándose con éxito como pintor, músico, escultor, arquitecto autodidacta, promotor cultural, impulsor del deporte lacustre y servidor público. Su obra y gestión constituyen un aporte significativo al patrimonio histórico y cultural de la región.

Autoretrato
En el campo de la pintura, destacó por su dominio de la técnica del óleo y por la fuerza expresiva de sus composiciones. Su obra más representativa, La Tempestad, es considerada un referente de la plástica puneña por retratar con gran dramatismo la lucha del balsero del Titicaca frente a la inmensidad y la fuerza del lago, convirtiéndose en una de las imágenes más emblemáticas del imaginario regional.

Como músico y educador, ejerció la docencia en el Colegio Nacional San Carlos, donde formó a numerosas generaciones de estudiantes. Fundó y dirigió la Estudiantina Puno, agrupación integrada por destacados músicos locales que obtuvo el primer lugar en el Concurso Departamental de Estudiantinas. Su rigurosidad pedagógica y liderazgo contribuyeron al fortalecimiento de la educación musical en Puno.

Su labor como promotor cultural alcanzó proyección nacional en 1957, cuando integró la Embajada Puneña, delegación artística que representó a la región en la ciudad de Lima y reunió a destacados pintores, escritores y poetas puneños, consolidando la presencia de la cultura altiplánica en los principales escenarios del país.

Rubina también incursionó con éxito en la escultura y la arquitectura, disciplinas que desarrolló de manera autodidacta. En su taller produjo esculturas y modelados en yeso de notable calidad, mientras que el diseño y construcción de su propia vivienda evidencian su creatividad y sensibilidad estética aplicadas al espacio urbano.

Su compromiso con el desarrollo de la ciudad se manifestó igualmente en el ámbito deportivo, donde promovió la práctica del remo y la natación en el lago Titicaca. Impulsó la construcción de las primeras yolas utilizadas por estudiantes puneños y organizó festivales acuáticos que contribuyeron a consolidar una tradición deportiva en la ciudad.

Paralelamente, desempeñó funciones como alcalde de Puno, impulsando obras de infraestructura urbana y destacándose por su carácter emprendedor, ingenio y cercanía con la población, cualidades que fortalecieron su reconocimiento como líder cívico.

En conjunto, la trayectoria de Carlos Rubina Burgos representa un ejemplo excepcional de creatividad, vocación de servicio y compromiso con el desarrollo cultural de Puno. Su legado artístico, educativo y social lo sitúa entre las figuras más relevantes de la historia cultural puneña y constituye un referente indispensable para comprender la riqueza del patrimonio intelectual y artístico del altiplano peruano. <>

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ALGUNOS JUICIOS DE VALOR

Christian Reynoso

La tradición de la plástica en Puno tiene en Carlos Rubina Burgos (1895-1959), a uno de sus más importantes exponentes con una obra sólida, aunque se encuentre desperdigada. Una pintura influida por el indigenismo que, en el pincel de Rubina, se orienta especialmente al paisaje puneño y circunlacustre. Aunque Rubina nació en Arequipa, pronto vivió y creció en Puno, en donde cultivó además del trabajo pictórico, la música, la docencia y una pedagogía heredada de José Antonio Encinas. Mientras que en los últimos años de su vida ejerció la función pública como alcalde de Puno.

Sofía Pachas Maceda

Estamos ante un pintor esencialmente paisajista, nutrido del encuentro con la naturaleza y el paisaje en el que el lago Titicaca tiene preponderancia. Destaca su destreza en el manejo de la luz. Rubina es el pintor con mayor proyección del Círculo Pictórico Laykakota (1933-1940).

Martha Giraldo

Hombre brillante, con sólida formación en muchos campos, profesor y director del Colegio San Carlos, respetado por ser docente que imponía disciplina y fomentaba la creatividad en sus alumnos y colegas. Reconocido por su talento múltiple como pintor, artista, diseñador, músico, ensayista. 

Julio Cesar Quijhua

Pocos artistas fueron tan comple­tos, en el altiplano peruano, como don Carlos Rubina Burgos. Su des­treza para la pintura, lo mismo que para la música, lo encumbran hoy en lo más alto del firmamento cultural puneño, bien merecidamen­te.

Destacó en la pintura merced al Círculo Pictórico Laykakota, que se constituyó hacia 1933, junto con brillantes pintores como Amadeo Landaeta, Carlos Dreyer, Genaro Escobar, Joaquín Chávez, Florenti­no Sosa, entre otros.

En este círculo. Rubina Bur­gos produjo la que es, acaso, su mejor y más conocida obra pic­tórica: "Tempestad en el Lago". Muestra, con su inigualable talen­to, el lago y el hombre andino, cual si vivieran un combate inter­minable, haciendo gala cada uno de sus fuerzas, en un día nublado del altiplano.

  Semejante brillantez tiene también, Carlos Rubina Burgos, en la música. En este rubro, este puneño de pura cepa, destacó como pocos, trascendiendo las barreras internacionales. Famo­sísimo es, por ejemplo, su tema ”Pollerita color naranja".

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Por sus brillantes cualidades artísticas como paisajista y retratista, la Escuela de Formación Artística de Puno, lleva el nombre de Carlos Rubina Burgos; reconcomiendo que se consagra en la Resolución Ministerial Nº 6119 de 4 de diciembre de 1964.

lunes, 6 de julio de 2026

OPTICAS SOBRE HECHOS DE LA HISTORIA POLITICA DEL PERU

 ¡TRUJILLO 1932,

A SANGRE Y FUEGO!

Herbert Mujica Rojas

Señal de Alerta, 5-7-2026

L

a insurgencia armada, el levantamiento protagonizado por los cañeros, estudiantes, obreros, hombres y mujeres que la madrugada del jueves 7 de julio de 1932 atacaron el Cuartel O’Donovan en Trujillo, no es sólo un acontecimiento en la historia del aprismo auroral, pertenece, como página insurgente al pueblo peruano y rebasa las fronteras partidarias para significar un hecho que tiene que estudiarse y analizarse por las nuevas generaciones.

Entonces la prédica partidaria y la limpieza de los líderes permitieron la entrega heroica de decenas y miles de hombres y mujeres que, rifle al hombro, dispararon desde las copas de los árboles defendiendo lo que era para ellos la revolución.

Preguntar hoy, si acaso la más mínima protesta, pudiera encontrar ecos de fronda y alzamiento en esas huestes raleadas, constituiría un ejercicio inútil. Signos y sospechas de falta de honradez, aprovechamiento de la cosa pública, abandono total de las ideas germinales y angurria por la cosa pública como menú normal de su comportamiento, han reducido al mínimo vergonzante a esa colectividad.

¡A ninguno de esa agrupación insurgente se le habría ocurrido la indignidad de ir a ofrecer sus servicios rentados a un gobierno que nace con precaria mayoría y un extenso historial de crímenes contra la Patria!.

Difundida pintura de Felipe Cossio del Pomar, sobre fusilamientos en Chan Chan
Entonces, 1932, el gobierno de Sánchez Cerro había desatado una persecución sañuda contra los apristas. Haya estaba preso en la Penitenciaría, muchos deportados y más aún presos.

La mentira, desidia oficial, la ficción creada por el odio cainita y visceral de los todopoderosos generó y aisló a una insurrección para confinarla como un fenómeno solitario, ajeno a los pueblos y no comprometido con lo que fue la esperanza de justicia social que encarnó ese movimiento temprano.

Por tanto, como primera premisa, en honor a la efeméride que cumple este próximo 7 de julio, 94 años de ocurrida, debemos señalar que la rebeldía fue clamor de un pueblo herido y aplastado por un gobierno reaccionario que aplicó violencia criminal.

Un nuevo Perú

En octubre de 1931, la oligarquía birló el triunfo a Haya de la Torre y colocó al comandante Luis M. Sánchez Cerro en la presidencia. Apenas si 27 representantes apristas llegaron a la Asamblea Constituyente.

Los locales partidarios fueron asaltados, sus militantes malamente heridos o asesinados como la Navidad de sangre en Trujillo (diciembre 1931), donde se abaleó a mujeres y niños pacíficos. El Perú enlutecía sus hogares en una pelea desigual, antihistórica, absurda, ignominiosa.

Comienzan los desmanes

En el 2001, narrando cómo se hizo El Partido del Pueblo. Historia Gráfica del Aprismo, escribí: “En febrero de 1932, el año de la barbarie, los constituyentes apristas fueron apresados y deportados. Víctor Raúl perseguido fieramente, cayó preso en mayo. La marinería se sublevó y fusilaron a 8 de ellos por el delito de alzarse en nombre de la democracia.

La madrugada del jueves 7 de julio, los cañeros, estudiantes y militantes apristas insurgieron en Trujillo y capturaron, a sangre y fuego, el Cuartel O’Donovan. Manuel Búfalo Barreto fue el primero en caer y su valentía bautizó como “búfalos” a todos los del partido.

Y la barbarie estalló ensañándose con crueldad rayana en lo más oscuro del alma imaginable contra Trujillo. El pueblo fue bombardeado por la aviación y los combates se sucedieron a diario. Fue entonces que el heroísmo dio lecciones y escribió su impronta para elevarse como huella imborrable a los fastos de la historia popular del Perú. Es historia que no se lee en los textos escolares, porque el odio cainita pudo más y se ha pretendido negar que esto ocurrió.

Y sin embargo así fue. Los estudiantes que fugaron con los fusiles de sus prácticas pre-militares disparaban contra los soldados desde las copas de los árboles y caían cuando el agotamiento de sus fuerzas era un hecho o porque el parque de municiones había colapsado.

Mujeres como Agripina Mimbela y María Luisa Obregón de las que aún queda el registro de sus nombres, bramaban carajos instando a no bajar la guardia y alimentando a sus combatientes o disparando ellas mismas. Los alzados se turnaban en las guardias para avisar de los avances militares y de la presencia de soplones.

El Comercio se encargó de difundir historias absurdas que engañaron a muchos peruanos sobre la verdad de lo ocurrido en Trujillo. En cambio nunca habló de los paredones que empezaron a fusilar por decenas y centenas a los trujillanos. Ni las lágrimas ni los ayes más dramáticos pudieron hacer nada contra las draconianas órdenes que Lima impartía.

Ilustración de la época
Trujillo 1932 fue, pues, la respuesta insurreccional y bravía de un pueblo malamente armado pero galvanizado en su aspiración de justicia social hasta la más íntima fibra.

Ninguna autoridad militar, ni política, ni aún la Corte Marcial, se preocupó de, por lo menos, iniciar una investigación para dar con los culpables de la masacre en la cárcel. Al menos, los hechos así lo merecían.


En La Insurrección de Trujillo, Margarita Giesecke escribió: “Al mismo tiempo, la revolución no fue una derrota total para el Apra. Es cierto que se vieron aislados y que la masacre producida en la prisión de Trujillo, tan aprovechada por la prensa civilista, había hecho desvanecerse la posibilidad de encontrar aliados entre los militares….. Toda una ciudad y la región circundante habían respaldado a Haya y al Apra hasta el punto de alzarse en franca rebeldía. Aunque el levantamiento había sido infructuoso, el Apra era reconocido ahora como una seria amenaza a la hegemonía civilista”.  p. 338, julio 2010.

De las trincheras insurgentes de entonces, la parábola no puede ser más atrabiliaria: hoy los mamarrachos ruegan por puestos y figuración en el ocaso deslucido de sus vidas. Haya de la Torre habría flagelado a estos miserables. <>

domingo, 5 de julio de 2026

OPINIONES: RESUMEN PARA LA HISTORIA DEL PASADO PROCESO ELECTORAL EN EL PERU

 EL RETORNO DE KEIKO FUJIMORI

Jacqueline Fowks

Desde: Centre di Ricerca, Università Cattolica di Sacro Cuore (Milano) 2 julio 2026

P

oco después de las diez de la noche del 7 de junio, día de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Perú, la candidata Keiko Fujimori se reunió en un gran salón de hotel con el círculo interno del partido Fuerza Popular, así como con senadores y diputados electos. Algunas figuras del gobierno dictatorial de su padre, Alberto Fujimori, estuvieron presentes, como Luz Salgado: una de las parlamentarias más leales al autócrata en los noventa, visitante habitual del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) dirigido por Vladimiro Montesinos, jefe de facto de las fuerzas armadas y asesor presidencial. 

"Caserita" del SIN
En una oficina del SIN, Montesinos filmó con cámara oculta a decenas de funcionarios, magistrados y empresarios implicados en pactos de corrupción para asegurar el poder y la reelección en el año 2000. Las grabaciones, llamadas vladivideos, son hoy muy actuales debido al poder omnipresente que la hija del dictador ha tejido desde 2022, a través de un gobierno parlamentario autocrático, con nuevas leyes inconstitucionales para subyugar o destituir jueces y fiscales, y cooptar instituciones estatales. Es decir: no hay independencia ni contrapeso de poderes ni garantías democráticas, y las fuerzas del orden han sido favorecidas por al menos cinco leyes recientes sobre "gatillo fácil", impunidad y amnistía.

La exparlamentaria Salgado aparece en vladivideo 806, que grabó una reunión de Montesinos con el grupo parlamentario fujimorista en 1998: el consejero explicó de forma didáctica la necesidad de controlar el Poder Judicial para asegurar el poder total en caso de que Fujimori obtuviera una tercera reelección en 2000. Dicha reelección era ilegal, pero en 1996 Montesinos maniobró la aprobación de una ley de "interpretación auténtica" de la Constitución para que el autócrata pudiera presentarse de nuevo, y en 1997 los tres miembros del Tribunal Constitucional que no se inclinaron y rechazaron la norma fueron destituidos.

La actualidad peruana evoca un poco de ese horrible pasado. Basta con revisar las palabras de Montesinos en vladivideo 806 para compararlas con la política criminal del Estado que el fujimorismo ha cambiado desde diciembre de 2022, tras concentrar el poder en un pacto de corrupción con otros partidos políticos aliados en el Congreso, y con el apoyo de las empresas y casi todos los medios tradicionales. Para que esa alianza pro-impunidad funcionara, el poder político —con su núcleo en el Congreso— capturó al Ejecutivo, la Defensoría del Pueblo, el Tribunal Constitucional, la Junta Nacional de Justicia y el Ministerio Público. Además, a través de sanciones recientes e ilegales contra jueces honestos y destacados, este año ha acorralado al poder judicial.

"Estamos en abril del 98, en el gobierno no podemos dejar de reconocer que tenemos el control del Poder Judicial y del Ministerio Público, tuvimos al Consejo Nacional de la Magistratura en nuestra contra, y el Tribunal Constitucional estaba en contra del asunto que ya conoces.

"Hemos pasado a tener una situación positiva aquí, y aquí, y aquí. Mi pregunta es: vayamos al año 2000, gana el presidente Fujimori. ¿Qué ocurre en ese momento? No sabemos si tendremos mayoría en el Congreso. ¿Qué ocurre si perdemos el control del Poder Judicial y de la Fiscalía y tenemos un Consejo del Poder Judicial en contra? ¿Qué pasará con el Ejecutivo?"

preguntó Montesinos al grupo parlamentario fujimorista del que Salgado era miembro.

"Nos matan", "nos dan una paliza", "nos cuelgan",

Dos cabezas, pero un solo pensamiento
respondieron los parlamentarios poco a poco como estudiantes en un aula, en ese abril de 1998.

Montesinos respondió que, para evitar otro autogolpe como el del 5 de abril de 1992, estaban trabajando para asegurar que la reforma del Poder Judicial "dure hasta las calendas griegas, porque es la única forma para que el Gobierno controle el Tribunal Supremo con los magistrados provisionales".

El régimen autoritario liderado por Keiko Fujimori desde el parlamento, que terminará el 27 de julio con un presidente títere llamado José Balcázar, sigue pendiente de la aprobación de un proyecto de ley para modificar la Ley Orgánica del Ministerio Público y la Ley de la Carrera Judicial. Ambos buscan derribar completamente la autonomía e independencia del Poder Judicial, aunque ya han dado pasos en esta dirección con un nuevo marco regulatorio y con los organismos estatales ya capturados. Por esta razón, la perspectiva de un nuevo gobierno de la hija mayor del autócrata parece más autoritaria que nunca, en la línea de lo que Montesinos sugirió a finales de los noventa: extender la concentración del poder "hasta las calendas griegas".

Un poder no legítimo

El pasado lunes 29 de junio, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) concluyó la votación oficial de la segunda vuelta, y la diferencia entre Fujimori y el candidato izquierdista Roberto Sánchez fue de 49.461 votos. La lideresa de Fuerza Popular obtuvo el 50,1% y el líder de Juntos por el Perú el 49,8% de los votos válidos. Considerando solo los colegios electorales en territorio peruano, Sánchez obtuvo el 50% y Fujimori el 49,9%. Entre los votantes peruanos en el extranjero, Fuerza Popular obtuvo un 63,2% frente al 36,7% de Juntos por el Perú, el partido que representaba al expresidente Pedro Castillo, quien està en prisión por el fallido intento de autogolpe en diciembre de 2022.

Sánchez presentó un recurso ante la justicia electoral por irregularidades en el voto en el extranjero, ya que, a petición del Ministerio de Relaciones Exteriores, las oficinas consulares encargadas de las elecciones no digitalizaron los registros de votación en la segunda vuelta. Juntos por el Perú solo tenía representantes en el 40% de los colegios electorales fuera de Perú, y los sobres con las actas de la votación de Buenos Aires llegaron a Lima tres días después de las elecciones, cuando el plazo para impugnar las irregularidades ya había expirado. El candidato disputó la ausencia de una cadena de custodia de los documentos. El actual ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Pareja, ha sido cercano al fujimorismo desde los años noventa; por esta razón, ha aumentado la desconfianza sobre la ilegitimidad de la elección de Keiko Fujimori, que se presenta a la presidencia por cuarta vez.

"El próximo gobierno será cívico-militar, no hay duda: la principal característica del fujimorismo es la imposición de una autoridad fuerte, y para ello necesitan las fuerzas armadas, en la calle o donde sea necesario. Intrínsecamente, el fujimorismo y el militarismo son una combinación indisoluble: el fujimorismo no habría existido sin el consentimiento militar. Como dice Sánchez, este gobierno no será legítimo, un punto de vista compartido por millones de peruanos: ni social, ni política, ni electoral",

comentó uno de los principales periodistas peruanos, César Hildebrandt, pocas horas después del final de la votación oficial.

No hay garantías en justicia

Hildebrandt entrevistó a uno de los jueces recientemente sancionados de manera irregular e ilegal. La verdadera razón del castigo es la autonomía, no haberse sometido y algunas decisiones que en ese momento no agradaron a los fujimoristas ni a sus aliados. Richard Concepción Carhuancho ordenó la detención preventiva de Keiko Fujimori al inicio de la investigación sobre el caso Odebrecht en 2018, juicio por el que fue juzgada entre 2024 y 2025. La candidata recibió millones de dólares en financiación no declarada de la empresa constructora brasileña y otras empresas peruanas para sus campañas presidenciales de 2011 y 2016; por ello fue acusada de blanqueo de dinero y asociación criminal, entre otros delitos.

El Congreso, que finalizará su mandato en unas semanas, ha cambiado las normas para que los partidos políticos no puedan ser procesados por asociación delictiva, también ha reducido la duración de los procedimientos de colaboración efectiva en casos de corrupción y ha establecido nuevas condiciones para que los registros judiciales no sean inesperados, sino que deben realizarse en presencia de los sospechosos con sus abogados. Gracias a estas y otras normas, miembros del Tribunal Constitucional cercanos al Congreso emitieron sentencias para expulsar a dos de los coacusados de Keiko Fujimori del juicio, y luego también a ella misma.

"¿Cuándo cambia el sol al estilo copernicano? Cuando el actual Tribunal Constitucional declara que ese hecho no fue un delito", comentó el juez Concepción, cuestionado sobre la decisión que canceló el juicio en curso contra Fujimori y otros 30 acusados, acusados de simular que la financiación empresarial era microdonaciones de ciudadanos individuales.

El magistrado Concepción se había dado a conocer y distinguido desde que emitió una condena en un caso de corrupción vinculado a una organización criminal con raíces en un gobierno regional en la última década. La Junta Nacional de Justicia, el órgano punitivo del Congreso, le ha suspendido durante seis meses y tiene la intención de expulsarlo de su carrera judicial por otra razón: no querer aplicar una de las leyes pro-impunidad en favor de las fuerzas del orden, promovidas recientemente por el conocido parlamentario de la Fuerza Popular Fernando Rospigliosi. La mayoría de los jueces se negó a aplicar las leyes a favor de la amnistía y el plazo de prescripción por graves violaciones de derechos humanos cometidas por el ejército y la policía. Esta legislación, promulgada y aprobada entre 2025 y 2026, contraviene la Constitución y la Convención Americana sobre los Derechos Humanos, y ha recibido críticas en varias ocasiones por parte del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk.

Ex militante de extrema izquierda, ahora "terruquea" 
Rospigliosi amenazó en enero con querer "barrer" con el Poder Judicial, mientras los magistrados seguían tomando decisiones a favor de las víctimas y no de los responsables. Desde el año pasado, 2025, la Junta Nacional de Justicia, en conjunto con el Congreso y las autoridades supervisoras del sistema judicial, ha sancionado o destituido a los tres fiscales anticorrupción más importantes, así como a varios jueces con un perfil similar al de Concepción Carhuancho. Solo por haber defendido el debido proceso, la constitucionalidad y la "convencionalidad" de sus decisiones, y la autonomía del Poder Judicial.

Esta maquinación ha sido orquestada por Keiko Fujimori durante los últimos tres años, en coalición con políticos de otros partidos, que también están siendo investigados o juzgados por corrupción, ya sea de derechas, de izquierdas o pragmáticos. Así que allanó el camino para que él permaneciera en el poder y asumiera, esta vez con su propio rostro, el Ejecutivo.

En el Congreso bicameral que tomará posesión el 28 de julio, Fuerza Popular y su aliado de extrema derecha Renovación Popular no alcanzan la mayoría, pero los grupos parlamentarios de los partidos Obras y Buen Gobierno no dan señales firmes de querer oponerse a ellos. Por ahora, solo Juntos por el Perú y el centroizquierdista Ahora Nación insisten con su promesa de derogar las leyes pro-crimen y pro-impunidad.

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Jacqueline Fowks es periodista, actualmente profesora en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).