sábado, 11 de julio de 2026

LO QUE TRAJO EL MUNDIAL DE FUTBOL 2026

 


Solo pienso en ti 






Adiós Egipto



Tambien paradita de pecho







































Gooooooool...!

TEMAS DE LA REALIDAD GLOBAL AMERICANA

 PREDOMINANCIA DERECHISTA

Escribe: Milcíades Ruiz

H

asta ahora, siete de los 10 países que componen Sudamérica (Sin considerar las pequeñas Guyana, Surinam y Guayana francesa), tienen gobiernos de derecha, bajo la férula de EE UU. ¿Es una casualidad, tendencia o, estrategia de un sistema de dominación? Todos, han sido colonias y, arrastran desde los inicios republicanos la predominancia de poder neocolonial que ha prolongado la sumisión de la población mayoritaria.

No es un problema solo de Perú. Tampoco es un problema de ahora. La historia registra que, cada vez que un gobierno se atreve a mejorar las condiciones de vida popular, acogiendo las demandas sociales, la derecha con el apoyo de EE UU y sus aliados, desarrollan planes para socavarlo y propiciar el restablecimiento del orden establecido por la dominación. Si los medios políticos no son suficientes, utilizan los medios militares para proceder de facto. Es un círculo vicioso en espiral.

Los medios políticos utilizados por la dominación son de amplitud diversa. La red incluye prensa, medios diplomáticos, organismos internacionales, fondos financieros internacionales, apoyo económico a actividades y movimientos políticos opositores, sobornos, etc. Lo sucedido con el gobierno de Allende en Chile, lo que pasó con el gobierno del Gral. Juan Velasco y otros casos en Latinoamérica, son una clara demostración de esto. En esta misma dirección va lo que se hace con Cuba y Venezuela. Toda opción popular es considerada una amenaza al sistema imperante y todo vale para la dominación con el fin de evitar el empoderamiento popular

Si esta apreciación es válida, nos llevaría a replantear nuestra conducta política. No solo mirar la coyuntura política, sino ampliar el panorama con sus antecedentes. Nuestro desempeño sería mejor si tenemos consciencia política de las causas y no enfocarnos solo en las consecuencias. El sistema ha creado mecanismos invisibles que hacen a nuestro pueblo, marchar a la derecha. La población alienada, no logra ver las trampas electorales, ni la democracia del dinero. Muchos caen en la trampa.

En nuestro caso, no solo se trata de un candidato perdedor, ni de un solo partido. Es toda la izquierda la que está debilitada, lo que favorece a su lado contrario que, se ha fortalecido. Esa es nuestra disyuntiva. Si la izquierda decepciona, pierde la confianza del pueblo y pierde peso político. “Perú Libre”, ganó las elecciones generales en el 2021, pero su aberrante conducta política le hizo perder la fe de sus votantes, a tal punto que ha quedado fuera por la escasa votación.

No siempre la derecha tiene la culpa de nuestro fracaso y, si cometemos errores de gobierno, damos motivos para que la oposición los aproveche a su favor. Durante dos décadas, la izquierda gobernó en Uruguay, Argentina, Brasil, Venezuela, Chile y Bolivia, pero su desempeño no ha sido satisfactorio para las masas electorales. Esto facilita la estrategia de la dominación continental. 

Entonces se produce un viraje hacia la derecha. Si la izquierda no desarrolla una estrategia de crecimiento, volveremos a lo mismo de siempre. Si un gobierno de izquierda no aprovecha la oportunidad para cambiar las reglas electorales para una democracia directa sostenible en vez de la democracia del dinero, habrá siempre el peligro de retroceder.

La dialéctica de la sociedad, se cumple en su dimensión local, nacional e internacional tanto en el pasado, como en el presente y proseguirá en el futuro. El predominio es determinante y, condiciona muchas situaciones materiales y mentales. En toda situación, predominan las fuerzas de mayor poder. La predominancia la podemos observar en la economía, en la política, cultura, deporte y, en todo campo, porque todo depende de ella, aunque con las particularidades de cada caso.

Podemos comprobar esto con los colores de las cosas, pues si uno de ellos tiene predominancia sobre los demás, le dará una tonalidad que le cambiará el aspecto al conjunto. Hablaremos entonces de una coloración verduzca o, rojiza, con lo cual ya estamos señalando una tonalidad predominante. Entonces vemos que la predominancia define una característica, y así, podríamos decir que la población peruana es predominantemente joven, lo cual es determinante para ciertos planes de fortalecimiento popular.

El movimiento estudiantil en el pasado, fue la fuente de nuevos liderazgos. En la década de 1960, había en la juventud, una predominancia revolucionaria. Salía a luchar y hacía paro universitario hasta por el aumento de los pasajes urbanos, logrando el medio pasaje para estudiantes. Con motivo de la visita del vicepresidente de Estados Unidos Richard Nixon, en mayo de 1958, el estudiantado salió a protestar junto a la población. Hubo protestas masivas y hechos violentos, siendo el momento más crítico en el Parque Universitario cuando los estudiantes impidieron su ingreso a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Pero también los escolares de secundaria en Huanta, se enfrentaron a la brutalidad militar, protestando con sus padres, contra la eliminación de gratuidad de la enseñanza y la multa de cien soles de la época, por desaprobar el año escolar. Hubo muchas muertes, pero hicieron retroceder la medida del gobierno militar. De esa época proviene el canto de “La flor de retama” que siempre escuchamos en los eventos y reuniones populares.

Es conocida la predominancia de la lucha popular en el Valle de Tambo (Arequipa), que hizo retroceder la predominancia de poderosos inversionistas depredadores, coludidos con la corrupción gobernativa. Pero la predominancia política de la derecha condiciona nuestra historia, porque el régimen político de democracia representativa exclusivo para los partidos políticos, deja de lado la participación directa de los sectores socioeconómicos. La población se siente suplantada por una representación que no la reconoce como suya.

El enfoque dialéctico de la predominancia también nos hace modificar el concepto que tengamos de los acontecimientos, pues al cambiar las características de la predominancia, la apreciación varía. Es lo que sucede con los partidos políticos que gobiernan con mucha predominancia electoral, pero terminan siendo repudiados. El carácter del Estado nacional, depende de la predominancia posesionada del gobierno nacional. La índole de la predominancia política condiciona la vida nacional.

Hay actualmente una predominancia derechista en Latinoamérica y en nuestro país. Pero una fuerza predominante puede ser contrarrestada, atenuada, desviada y anulada si se le interponen resistencias apropiadas. El predominio de la derecha es mayor, si no encuentra resistencia. El Parlamento cesante ha dictado leyes arbitrariamente escandalosas porque lo hemos permitido, sin salir a las calles a protestar. Nuestra combatividad está en un nivel muy bajo.

En cambio, podríamos hablar de la predominancia política popular a fines de la década de 1990, con “La marcha de los cuatro suyos”, cuando la resistencia popular desbordó sobre la represión, con una predominancia mayor a la del gobierno, haciendo huir a los cabecillas del régimen fujimorista. Pero también podemos ver la predominancia fujimorista en el Parlamento actual. Imponen su predominancia aprobando leyes de impunidad a los crímenes de lesa humanidad.

En fin, hay mucho que decir en esta temática. Pero lo deseable es que, la izquierda reflexione sobre la situación actual, incluyendo la nuestra. Escalar posiciones de predominancia es nuestra consigna. La tarea no es fácil, pero peor es dejar las cosas están. Se hace necesario una renovación en todos los aspectos, en concordancia con el momento histórico que nos ha tocado vivir. Tenemos que acercarnos al seno popular para recoger sus demandas. La desvinculación nos hace postular medidas de gobierno que no responden a las necesidades y sufrimiento de nuestro pueblo.

Salvo mejor parecer.

10 de julio/2026

TEMAS DE LA REALIDAD GLOBAL AMERICANA

 FASCISMO GLOBAL, NARCOTRÁFICO

Y DISPUTA POR LOS RECURSOS NATURALES EN AMÉRICA LATINA

Por: Jorge Luis Choque

L

a reconfiguración internacional —marcada por el avance de derechas radicalizadas, nacionalismos excluyentes y nuevas formas de autoritarismo— debe leerse también como una disputa por hegemonía, es decir, por la capacidad de imponer sentidos comunes, alianzas sociales y formas de tutela estatal que normalizan determinados proyectos económicos y políticos. Esta idea, retomada de Antonio Gramsci, ayuda a comprender por qué la extrema derecha contemporánea, según Enzo Traverso, no es una réplica literal del fascismo histórico sino una configuración adaptada al neoliberalismo y a las crisis de las democracias formales.[1][2]

La "coca nostra"
América Latina sigue ocupando un lugar estratégico por sus minerales, hidrocarburos, biodiversidad y rutas comerciales. Eduardo Galeano lo resumió con crudeza al señalar que “la división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder”. Esa frase sigue describiendo una estructura de dependencia en la que la región produce riqueza, pero muchas veces no decide sobre su destino. En ese contexto, la presión externa y las élites internas convergen para preservar modelos de acumulación que privilegian la exportación de materias primas y el control político de los territorios.

Leer el narcotráfico como un fenómeno solo criminal empobrece el análisis; mejor entenderlo como un componente de la lucha por hegemonía donde actores ilícitos se insertan en redes políticas, económicas y sociales para disputar consentimiento y coerción. El concepto de “narcopolítica” —empleado por investigadores como Jaime Antezana Rivera— describe ese entrelazamiento y cómo el dinero ilícito penetra campañas, gobiernos locales y redes de poder, transformando a veces a las mafias en actores integrados al bloque dominante. Cuando las estructuras del Estado y la sociedad civil son débiles, la guerra por la hegemonía se libra tanto en el terreno de la fuerza como en el de la construcción de sentido; es decir, mediante la combinación de coerción abierta y manufactura de consenso.[4]

A ello se suma la expansión de economías ilegales —minería clandestina, lavado de activos, contrabando— que no solo compiten por recursos, sino por la capacidad de crear nuevas bases sociales de apoyo local. Robert Dahl advertía que la democracia conserva su forma, pero pierde contenido; cuando esas instituciones son capturadas, la forma democrática puede permanecer mientras su contenido se erosiona. Desde la perspectiva gramsciana, hablamos de una hegemonía que conserva apariencias institucionales, pero desactiva la soberanía efectiva y la representación real.[5][1]

En América Latina, la retórica de la “mano dura” suele reaparecer cuando crecen la violencia y la frustración social. Sin embargo, la historia demuestra que la promesa de orden no siempre se traduce en fortalecimiento institucional; muchas veces sirve para consolidar poderes concentrados, militarizar la vida pública y justificar abusos. El autoritarismo se presenta entonces como solución, pero termina funcionando como un mecanismo de protección de intereses económicos y políticos que necesitan un Estado débil, selectivo o capturado.[6][1]


El Perú es un caso especialmente delicado. La fragmentación política, crisis de representación y la penetración de economías ilícitas han reducido la capacidad estatal para ejercer decisiones soberanas sobre recursos. La captura parcial del Estado no siempre adopta la forma de una narcodictadura abierta; pero es eficaz al corroer la capacidad de decidir, cooptar partidos y normalizar arreglos clientelares; en términos gramscianos, erosiona la batalla por la hegemonía cultural y política desde adentro. Estudios sobre narcotráfico, corrupción y gobernabilidad muestran cómo estas dinámicas producen un statu quo donde las formas democráticas existen, pero el poder real está parcial o totalmente desplazado.[4][5] 

Por eso, la disputa central en la región no es solo quién gobierna, sino qué intereses representan los gobiernos y si los Estados conservan capacidad real para decidir sobre sus riquezas. La defensa democrática exige enfrentar el crimen organizado, pero también resistir cualquier proyecto que use la seguridad como pretexto para restringir derechos o normalizar el autoritarismo. En América Latina, el desafío de fondo sigue siendo el mismo: convertir la política nuevamente en un instrumento de soberanía, justicia social y control democrático de los recursos.

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 Notas y referencias

1.     Gramsci, Antonio. Selections from the Prison Notebooks. Edited and translated by Quintin Hoare and Geoffrey NowellSmith. London: Lawrence & Wishart, 1971 (edición canónica en inglés para citas sobre hegemonía, intelectuales orgánicos y guerra de posición/movimiento)..[7][3]

2.     Enzo Traverso, Las nuevas caras de la derecha radical (Barcelona: Pasado y Presente, 2019) y entrevistas posteriores sobre las formas contemporáneas de la extrema derecha.[2]

3.     Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina (Montevideo: Siglo XXI Editores, 1971).[3]

4.     Jaime Antezana Rivera, análisis sobre narcopolítica, financiamiento ilícito y captura institucional en el Perú (selección de artículos y ensayos).[4]

5.     Robert A. Dahl, La democracia y sus críticos (Buenos Aires: Paidós, 1992), y Poliarquía: Participación y oposición (Madrid: Tecnos, 1989) sobre condiciones institucionales de la democracia.[5]

Perú: 10/07/2026

 

viernes, 10 de julio de 2026

HILDEBRANDT SOBRE FUTBOL MUNDIAL

 EL JUEGO DE LA PELOTA

Cesar HILDEBRANDT

Tomado de HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 790, 10JUL26

E

l fútbol era un asunto serio hasta que la FIFA ter­minó embarrándolo.

Amaba ese deporte porque era una de las ma­neras más vistosas de ser bípedo, una variante en clave de la inteligencia, un modo de ser comunitario y admitir el talento individual al mismo tiempo.

Guillermo Delgado y Alberto Terry
Vi a Pelé y entonces conozco el paraíso y puedo describirlo: no había algoritmos y los jugadores resistían como podían y todo era improvisación y repentismo. Era un duelo de raperos. Era jazz del bueno. Importaban más los ataques que las defensas porque el gol era la felicidad y las formaciones clásicas incluían a tres defensas, dos volantes y cinco delanteros.

La primera vez que fui al estadio nacio­nal asistí a un encontronazo entre Alianza Lima y Deportivo Municipal. Quedaron 5 a 3 en favor de los negros de mi tribu y a partir de allí contraje esta adicción. El fútbol era un rito cruel para los arqueros y una fiesta para quienes los acribillaban.

El fútbol no intentaba parecerse a la vida sino mejorarla. Donde la vida ponía cálculo y avaricia, el fútbol era Adán su­dando no por la maldición divina sino para meter una pelota en la malla de la porte­ría. Si la vida ponía lo roído y la rutina, el fútbol estallaba en cambios de color y velocidades repentinas. Donde la vida se esmeraba en escasear el éxito, el fútbol te ofrecía, algunas veces, el néctar triunfal por el solo hecho de tener una camiseta.

Al fútbol moderno lo inventaron unos ingleses que debían estar hartos de que les dijeran que los humanos nos distinguimos por las manos. Por eso las prohibieron. Usar sólo los pies tiene algo de humor ne­gro: la especie que hizo su mundo gracias a la separación de los dedos pulgares debía aceptar el desafío. Fue un mano a mano con nuestro pasado de primates victoriosos.

Viví la época de un fútbol generoso en el que las sumas y los contratos de hoy eran felizmente impensables. Eran los tiempos en que Toto Terry no se movía de la U y Guillermo Delgado permanecía en Alianza por más tentaciones que se le acercaran. El romanticismo, que le dicen.

Mbappè
Lo fenicio fue viniendo. Crecieron los estadios, los fanatismos, las espaldas financieras. El negocio había empezado, El gran negocio estaba por llegar. Y llegó con la televisión. Los miles fueron cientos de miles y estos fueron cientos de millones. Y junto a ese comercio exponencial vino el bazar de los jugadores, que ya no era sólo los chicos que jugaban bien sino aquellos escogidos por el comentarismo deportivo, esa especie rapaz y mercenaria.

Como los millones estaban en juego y estos dependían de los resultados, vino entonces el fútbol italiano a enseñamos la escuela de la miseria retrechera. Ya no valía la gloria del espectáculo sino el centaveo y la guadaña. Surgieron los carniceros de las zagas, los asaltantes del mediocampo y los empates rácanos. Argentina fue un discípulo eminente del tamaño crimen y Estudiantes de la Plata fue su obra maestra. Lo que importaba eran los resultados y para demostrarlo allí estaba, años después, la jactancia nacional por un gol metido con la mano. Todo valía. Hasta la cocaína. El idiotismo mundial lo celebraba. Dios era celestial.

Afearon el fútbol y malograron las tribunas. Los entusiasmos fueron pasiones de borracho y detrás del hinchaje se escondie­ron psicópatas surtidos. Hubo barras bravas, filos de cuchillos, muertos por rivalidad. Y el arbitraje se corrompió hasta llegar al Caso Negreira, que fue el pago que el Barcelona le hizo al vice­presidente de los árbitros durante 17 años seguidos. Y estamos hablando de 8,4 millones de euros.

Eso no fue lo peor. La FIFA se hizo madame del gran burdel y llegaron los jeques montados en gibas de oro y el fútbol, que era el vivo grafiti de la meritocracia, llegó a ser este negocio gigante de las cadenas de TV y de los auspiciadores de cerveza. Junto a los sultanes forrados llegaron los capitales de los fondos de inver­sión y entonces muchos clubes dejaron a sus socios y rindieron cuentas a fondos buitres.

Entonces aterrizó Infantino y nos quedamos con la FIFA casi fujimorista que hoy padecemos. Infantino borró todas las normas, cruzó todas las líneas y cobró to­das las regalías sucias que podía cobrar. Para que todo tuviera un aire tecnológico de infalibilidad, consolidaron el VAR, que se aplica cuando Egipto anota después de un foul irrelevante pero que no se aplica cuando Argentina mete un gol después de una falta semejante.

Infantino ha permitido que Trump, a quien entregó un pre­mio pomposo e inventado, meta sus manos sucias en el tribunal de sanciones de la FIFA, ha tolerado que los iraníes sean tratados como basura y ha autorizado que ondeen banderas de Israel en el estadio donde Egipto tenía que perder. Esto ya es demasiado. El fútbol se parece al mundo que intentaba alegrar y mejorar. Ahora sí. <>

miércoles, 8 de julio de 2026

COMO VEN LA COYUNTURA POLITICA PERUANA, DESDE EL EXTERIOR

EL FUJIMORISMO

REGRESA AL PODER

INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR • 6 DE JULIO DE 2026 p. 5.

T

ras un interminable recuento, tres campañas presidenciales perdidas en segunda vuelta y años de problemas judiciales que la llevaron a pasar más de 500 días en prisión preventiva, Keiko Fujimori (50,1%) finalmente alcanzó la presidencia peruana, aunque por un margen exiguo.

En realidad, el fujimorismo ya ejercía una influencia decisiva sobre buena parte del Estado. Gracias a las mayorías que ha mantenido en el Congreso desde 2016 y a su capacidad para tejer alianzas con otras fuerzas políticas, ha logrado influir en instituciones clave como el Tribunal Constitucional, la Fiscalía, la Defensoría del Pueblo y la Junta Nacional de Justicia, responsable del nombramiento de jueces y fiscales supremos.

La fragmentación política volvió a marcar la primera vuelta de abril. Fujimori obtuvo apenas el 17,19% de los votos, seguida por Roberto Sánchez (12,03%), en uno de los resultados más dispersos de la historia reciente del país. Es, además, la tercera elección presidencial consecutiva que se decide por menos de 50.000 votos.

Ahora, Fujimori promete “un camino de orden”, un discurso que la acerca al creciente bloque conservador latinoamericano próximo a Donald Trump. Sin embargo, la Casa Blanca evitó cualquier gesto explícito de respaldo durante la campaña, una ausencia que ha llamado la atención en Lima.

Su padre, Alberto Fujimori (1990-2000) autorizó la primera gran inversión minera china en América Latina, protagonizada por Shougang. Como él, Keiko ha cultivado una relación fluida con Pekín y ha visitado el país en varias ocasiones. En 2015 fue recibida por Zhao Leji, entonces miembro del Politburó del Partido Comunista Chino. Los analistas temen que, bajo la bandera del orden, el nuevo gobierno limite derechos como la libertad de reunión, manifestación o protesta. Tras confirmarse su victoria, Fujimori afirmó que el país necesitaba “sanar sus heridas mediante un proceso de reconciliación y unidad”.

A diferencia de elecciones anteriores, esta vez solo seis partidos obtuvieron representación parlamentaria. En la cámara baja, la fujimorista Fuerza Popular (FP) y sus aliados de derecha sumarán 56 escaños de 130. En el Senado, ambos bloques quedarán empatados, con 30 senadores cada uno.

Alberto Fujimori nunca destacó por su capacidad para gobernar con oposición. Su hija, pese a haber demostrado una notable habilidad para derribar presidentes desde el Congreso, tampoco dispondrá de un periodo de gracia. Para buena parte de los nueve millones de peruanos que no la respaldaron en la segunda vuelta, su triunfo representa un agravio moral, al asociar todavía el fujimorismo con el autoritarismo y la corrupción.

Su impopularidad podría crecer rápidamente si cumple la promesa de reivindicar el legado de su padre, que la nombró primera dama y la preparó durante años como heredera política de la dinastía nikkei.

La derrota del terrorismo y las reformas económicas de los años noventa –ajuste fiscal, privatizaciones, liberalización de precios y apertura económica– siguen explicando buena parte del persistente atractivo electoral del fujimorismo. Entre 2001 y 2025, el sol peruano se apreció un 2% mientras que el peso chileno perdió cerca de un 50% de su valor y el colombiano un 76%.

Ese éxito macroeconómico, sin embargo, convive con profundas desigualdades sociales. El 0,1% más rico concentra el 22% de la renta nacional, la mayor proporción de América Latina; en Chile, el segundo país de la lista, esa cifra ronda el 14%. Además, gracias a su implantación territorial y organización interna, Fuerza Popular sigue siendo el único partido con una estructura verdaderamente nacional, mientras que el antifujimorismo continúa fragmentado.

El sur andino, de mayoría quechua y aymara, respaldó de forma abrumadora a Roberto Sánchez, como ya hiciera con Pedro Castillo en 2021. En los distritos donde ganó Juntos por el Perú, el partido de Sánchez, el 42,9% de la población carece de acceso a agua potable y cerca del 30% no dispone de suministro eléctrico.

El Fondo Monetario Internacional prevé que la economía peruana crezca un 3,4% en 2026, con una inflación del 3,9%. Muchos votantes percibieron que Sánchez, pese a moderar su discurso durante la campaña, no ofrecía suficientes garantías de estabilidad tras años de crisis política. En los últimos cinco años, Perú ha tenido 15 ministros del Interior, reflejo de una enorme inestabilidad institucional y del deterioro de la seguridad ciudadana. <> 



martes, 7 de julio de 2026

DESTACADOS ARTISTAS PUNEÑOS

 CARLOS RUBINA BURGOS

EL LEGADO DE UN ARTISTA MULTIFACÉTICO DE PUNO.
En : Puno Histórico

Tomado de diario LOS ANDES

 

C

arlos Rubina Burgos fue una de las personalidades más sobresalientes del panorama artístico y cultural de Puno durante el siglo XX. Su trayectoria se distinguió por una notable versatilidad, desarrollándose con éxito como pintor, músico, escultor, arquitecto autodidacta, promotor cultural, impulsor del deporte lacustre y servidor público. Su obra y gestión constituyen un aporte significativo al patrimonio histórico y cultural de la región.

Autoretrato
En el campo de la pintura, destacó por su dominio de la técnica del óleo y por la fuerza expresiva de sus composiciones. Su obra más representativa, La Tempestad, es considerada un referente de la plástica puneña por retratar con gran dramatismo la lucha del balsero del Titicaca frente a la inmensidad y la fuerza del lago, convirtiéndose en una de las imágenes más emblemáticas del imaginario regional.

Como músico y educador, ejerció la docencia en el Colegio Nacional San Carlos, donde formó a numerosas generaciones de estudiantes. Fundó y dirigió la Estudiantina Puno, agrupación integrada por destacados músicos locales que obtuvo el primer lugar en el Concurso Departamental de Estudiantinas. Su rigurosidad pedagógica y liderazgo contribuyeron al fortalecimiento de la educación musical en Puno.

Su labor como promotor cultural alcanzó proyección nacional en 1957, cuando integró la Embajada Puneña, delegación artística que representó a la región en la ciudad de Lima y reunió a destacados pintores, escritores y poetas puneños, consolidando la presencia de la cultura altiplánica en los principales escenarios del país.

Rubina también incursionó con éxito en la escultura y la arquitectura, disciplinas que desarrolló de manera autodidacta. En su taller produjo esculturas y modelados en yeso de notable calidad, mientras que el diseño y construcción de su propia vivienda evidencian su creatividad y sensibilidad estética aplicadas al espacio urbano.

Su compromiso con el desarrollo de la ciudad se manifestó igualmente en el ámbito deportivo, donde promovió la práctica del remo y la natación en el lago Titicaca. Impulsó la construcción de las primeras yolas utilizadas por estudiantes puneños y organizó festivales acuáticos que contribuyeron a consolidar una tradición deportiva en la ciudad.

Paralelamente, desempeñó funciones como alcalde de Puno, impulsando obras de infraestructura urbana y destacándose por su carácter emprendedor, ingenio y cercanía con la población, cualidades que fortalecieron su reconocimiento como líder cívico.

En conjunto, la trayectoria de Carlos Rubina Burgos representa un ejemplo excepcional de creatividad, vocación de servicio y compromiso con el desarrollo cultural de Puno. Su legado artístico, educativo y social lo sitúa entre las figuras más relevantes de la historia cultural puneña y constituye un referente indispensable para comprender la riqueza del patrimonio intelectual y artístico del altiplano peruano. <>

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ALGUNOS JUICIOS DE VALOR

Christian Reynoso

La tradición de la plástica en Puno tiene en Carlos Rubina Burgos (1895-1959), a uno de sus más importantes exponentes con una obra sólida, aunque se encuentre desperdigada. Una pintura influida por el indigenismo que, en el pincel de Rubina, se orienta especialmente al paisaje puneño y circunlacustre. Aunque Rubina nació en Arequipa, pronto vivió y creció en Puno, en donde cultivó además del trabajo pictórico, la música, la docencia y una pedagogía heredada de José Antonio Encinas. Mientras que en los últimos años de su vida ejerció la función pública como alcalde de Puno.

Sofía Pachas Maceda

Estamos ante un pintor esencialmente paisajista, nutrido del encuentro con la naturaleza y el paisaje en el que el lago Titicaca tiene preponderancia. Destaca su destreza en el manejo de la luz. Rubina es el pintor con mayor proyección del Círculo Pictórico Laykakota (1933-1940).

Martha Giraldo

Hombre brillante, con sólida formación en muchos campos, profesor y director del Colegio San Carlos, respetado por ser docente que imponía disciplina y fomentaba la creatividad en sus alumnos y colegas. Reconocido por su talento múltiple como pintor, artista, diseñador, músico, ensayista. 

Julio Cesar Quijhua

Pocos artistas fueron tan comple­tos, en el altiplano peruano, como don Carlos Rubina Burgos. Su des­treza para la pintura, lo mismo que para la música, lo encumbran hoy en lo más alto del firmamento cultural puneño, bien merecidamen­te.

Destacó en la pintura merced al Círculo Pictórico Laykakota, que se constituyó hacia 1933, junto con brillantes pintores como Amadeo Landaeta, Carlos Dreyer, Genaro Escobar, Joaquín Chávez, Florenti­no Sosa, entre otros.

En este círculo. Rubina Bur­gos produjo la que es, acaso, su mejor y más conocida obra pic­tórica: "Tempestad en el Lago". Muestra, con su inigualable talen­to, el lago y el hombre andino, cual si vivieran un combate inter­minable, haciendo gala cada uno de sus fuerzas, en un día nublado del altiplano.

  Semejante brillantez tiene también, Carlos Rubina Burgos, en la música. En este rubro, este puneño de pura cepa, destacó como pocos, trascendiendo las barreras internacionales. Famo­sísimo es, por ejemplo, su tema ”Pollerita color naranja".

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Por sus brillantes cualidades artísticas como paisajista y retratista, la Escuela de Formación Artística de Puno, lleva el nombre de Carlos Rubina Burgos; reconcomiendo que se consagra en la Resolución Ministerial Nº 6119 de 4 de diciembre de 1964.

lunes, 6 de julio de 2026

OPTICAS SOBRE HECHOS DE LA HISTORIA POLITICA DEL PERU

 ¡TRUJILLO 1932,

A SANGRE Y FUEGO!

Herbert Mujica Rojas

Señal de Alerta, 5-7-2026

L

a insurgencia armada, el levantamiento protagonizado por los cañeros, estudiantes, obreros, hombres y mujeres que la madrugada del jueves 7 de julio de 1932 atacaron el Cuartel O’Donovan en Trujillo, no es sólo un acontecimiento en la historia del aprismo auroral, pertenece, como página insurgente al pueblo peruano y rebasa las fronteras partidarias para significar un hecho que tiene que estudiarse y analizarse por las nuevas generaciones.

Entonces la prédica partidaria y la limpieza de los líderes permitieron la entrega heroica de decenas y miles de hombres y mujeres que, rifle al hombro, dispararon desde las copas de los árboles defendiendo lo que era para ellos la revolución.

Preguntar hoy, si acaso la más mínima protesta, pudiera encontrar ecos de fronda y alzamiento en esas huestes raleadas, constituiría un ejercicio inútil. Signos y sospechas de falta de honradez, aprovechamiento de la cosa pública, abandono total de las ideas germinales y angurria por la cosa pública como menú normal de su comportamiento, han reducido al mínimo vergonzante a esa colectividad.

¡A ninguno de esa agrupación insurgente se le habría ocurrido la indignidad de ir a ofrecer sus servicios rentados a un gobierno que nace con precaria mayoría y un extenso historial de crímenes contra la Patria!.

Difundida pintura de Felipe Cossio del Pomar, sobre fusilamientos en Chan Chan
Entonces, 1932, el gobierno de Sánchez Cerro había desatado una persecución sañuda contra los apristas. Haya estaba preso en la Penitenciaría, muchos deportados y más aún presos.

La mentira, desidia oficial, la ficción creada por el odio cainita y visceral de los todopoderosos generó y aisló a una insurrección para confinarla como un fenómeno solitario, ajeno a los pueblos y no comprometido con lo que fue la esperanza de justicia social que encarnó ese movimiento temprano.

Por tanto, como primera premisa, en honor a la efeméride que cumple este próximo 7 de julio, 94 años de ocurrida, debemos señalar que la rebeldía fue clamor de un pueblo herido y aplastado por un gobierno reaccionario que aplicó violencia criminal.

Un nuevo Perú

En octubre de 1931, la oligarquía birló el triunfo a Haya de la Torre y colocó al comandante Luis M. Sánchez Cerro en la presidencia. Apenas si 27 representantes apristas llegaron a la Asamblea Constituyente.

Los locales partidarios fueron asaltados, sus militantes malamente heridos o asesinados como la Navidad de sangre en Trujillo (diciembre 1931), donde se abaleó a mujeres y niños pacíficos. El Perú enlutecía sus hogares en una pelea desigual, antihistórica, absurda, ignominiosa.

Comienzan los desmanes

En el 2001, narrando cómo se hizo El Partido del Pueblo. Historia Gráfica del Aprismo, escribí: “En febrero de 1932, el año de la barbarie, los constituyentes apristas fueron apresados y deportados. Víctor Raúl perseguido fieramente, cayó preso en mayo. La marinería se sublevó y fusilaron a 8 de ellos por el delito de alzarse en nombre de la democracia.

La madrugada del jueves 7 de julio, los cañeros, estudiantes y militantes apristas insurgieron en Trujillo y capturaron, a sangre y fuego, el Cuartel O’Donovan. Manuel Búfalo Barreto fue el primero en caer y su valentía bautizó como “búfalos” a todos los del partido.

Y la barbarie estalló ensañándose con crueldad rayana en lo más oscuro del alma imaginable contra Trujillo. El pueblo fue bombardeado por la aviación y los combates se sucedieron a diario. Fue entonces que el heroísmo dio lecciones y escribió su impronta para elevarse como huella imborrable a los fastos de la historia popular del Perú. Es historia que no se lee en los textos escolares, porque el odio cainita pudo más y se ha pretendido negar que esto ocurrió.

Y sin embargo así fue. Los estudiantes que fugaron con los fusiles de sus prácticas pre-militares disparaban contra los soldados desde las copas de los árboles y caían cuando el agotamiento de sus fuerzas era un hecho o porque el parque de municiones había colapsado.

Mujeres como Agripina Mimbela y María Luisa Obregón de las que aún queda el registro de sus nombres, bramaban carajos instando a no bajar la guardia y alimentando a sus combatientes o disparando ellas mismas. Los alzados se turnaban en las guardias para avisar de los avances militares y de la presencia de soplones.

El Comercio se encargó de difundir historias absurdas que engañaron a muchos peruanos sobre la verdad de lo ocurrido en Trujillo. En cambio nunca habló de los paredones que empezaron a fusilar por decenas y centenas a los trujillanos. Ni las lágrimas ni los ayes más dramáticos pudieron hacer nada contra las draconianas órdenes que Lima impartía.

Ilustración de la época
Trujillo 1932 fue, pues, la respuesta insurreccional y bravía de un pueblo malamente armado pero galvanizado en su aspiración de justicia social hasta la más íntima fibra.

Ninguna autoridad militar, ni política, ni aún la Corte Marcial, se preocupó de, por lo menos, iniciar una investigación para dar con los culpables de la masacre en la cárcel. Al menos, los hechos así lo merecían.


En La Insurrección de Trujillo, Margarita Giesecke escribió: “Al mismo tiempo, la revolución no fue una derrota total para el Apra. Es cierto que se vieron aislados y que la masacre producida en la prisión de Trujillo, tan aprovechada por la prensa civilista, había hecho desvanecerse la posibilidad de encontrar aliados entre los militares….. Toda una ciudad y la región circundante habían respaldado a Haya y al Apra hasta el punto de alzarse en franca rebeldía. Aunque el levantamiento había sido infructuoso, el Apra era reconocido ahora como una seria amenaza a la hegemonía civilista”.  p. 338, julio 2010.

De las trincheras insurgentes de entonces, la parábola no puede ser más atrabiliaria: hoy los mamarrachos ruegan por puestos y figuración en el ocaso deslucido de sus vidas. Haya de la Torre habría flagelado a estos miserables. <>