EL “NIÑO” POLÍTICO
Escribe: Milciades Ruiz
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stamos finalizando el mes de los vientos que, en
algunas zonas geográficas adquieren capacidades que estremecen nuestro planeta.
Pero este año, tenemos sobrecalentamiento proveniente de explosiones solares
como ya lo expliqué bajo el título cuidado-con-el-clima. Pero el nuevo gobierno no tiene consciencia
de los alcances de este problema ni de lo que se viene, lo que hace prever que a
la par con los desastres climáticos se podría generar un desastre político,
por lo siguiente:
Se trata de una anomalía inesperada que afecta a todo
el sistema planetario ocasionando trastornos meteorológicos en nuestro planeta.
Por consiguiente, todos los países sufren las consecuencias en mayor y menor
medida según sus condiciones ecológicas. Nuestro país, por su ubicación
geográfica y las características de su territorio andino atravesará una
situación particularmente nociva.
Esta anormalidad, afecta nuestros ecosistemas desde
el mar hasta la cordillera y selva, alterando la vida vegetal y animal. La vida
humana depende de estos alimentos. Más aún, se alteran las condiciones
ambientales y del subsuelo. Pero también, afecta las condiciones económicas
que sirven de sustento a todos los aspectos, incluyendo lo político, porque
las decisiones gubernamentales, tienen que concordar con esta dinámica inesperada.
De lo contrario, se desencadenarán problemas sociales.
Se trata pues, de un problema planetario y, no solo de
un fenómeno de “El Niño”. Este se presenta todos los años en el solsticio de
verano, con mayor o menor intensidad, cada 21 de diciembre y de allí su
nombre, popularizado por los pescadores del norte peruano. A fin de año,
nuevamente lo tendremos, incrementando su temperatura por el sobrecalentamiento
planetario. Entonces, la producción de alimentos será afectada por la
alteración climática y de sus procesos vitales.
Sin embargo, las políticas de Estado se están
orientando solo a prevenir los desastres naturales de la costa urbana, sin
tomar en cuenta los desastres rurales en las actividades productivas y
todas sus implicancias. El desarrollo de las plantas en cada piso altitudinal,
está adaptado al calendario climático que varía mes a mes. En condiciones
normales, lo que se siembra en setiembre ya no se puede hacer en noviembre
porque las condiciones son otras.
Pero con un clima tropicalizado los cultivos carecerán
de las condiciones apropiadas, además de quedar expuestos a plagas y
enfermedades que los destruyen. También los humanos quedan expuestos a plagas y
enfermedades, como el “dengue” y otros males tropicales. Pero en el sur de
nuestro país, la sequedad ya empieza a sentirse y, la ganadería diversa, sufrirá
las consecuencias. Las comunidades campesinas están desamparadas frente a un
desastre climático.
Pero un mal año agrícola, tiene consecuencias
macroeconómicas. La caída en cultivos industriales y de exportación, como en
cultivos alimenticios, ocasiona una baja del crecimiento económico del país,
empleo, inflación, déficit estatal y, daños en actividades conexas. El deterioro
de vida en los sectores sociales afectados e indefensos generará condiciones
para la movilización social. Con ello, crecerá el incendio en la pradera
política.
Por lo pronto, ya empezaron a subir los precios de los alimentos. Todos los derivados del trigo importado, incluyendo pan, tienden al alza, como también del maíz importado que es insumo del pollo industrial y derivados.
Si a esto se suman los trastornos ocasionados por la
prepotencia militar, guerra comercial y tecnológica emprendida por EE. UU., tratando
de recuperar su hegemonía monopólica perdida, tendríamos un horizonte
borrascoso, por el deterioro económico mundial. Todo esto, hace prever un
sobrecalentamiento político en este y el año próximo, ya que, el nuevo
gobierno viene dando muestras de ineptitud.
Su enfoque equivocado lo conduce al fracaso por más
que disponga declaraciones de emergencia impotentes. No puede ni con la
criminalidad que aumenta con el deterioro de la economía. La plaga social
es generada por las políticas de Estado respecto a la pobreza. Generaciones
enteras son condenadas a la incapacidad laboral por falta de preparación
educativa al no contar con medios económicos. La represión extrema no resuelve
este problema, por más que se recurra a las fuerzas armadas cuya criminalidad
histórica contra la población indefensa es conocida.
Para apagar los incendios, el gobierno recurrirá
a mayores gastos creyendo que la realidad social se combate con mayores
presupuestos. Pero esta es la trampa del búmeran. Ese gasto deja sin fondos
a las actividades de beneficio social y, conducen al déficit en las cuentas
nacionales. Entonces recurrirá posiblemente al endeudamiento ante Fondo
Monetario Internacional (FMI) que se adueña del manejo económico
nacional. Esas son sus condiciones. Esto ya lo hemos sufrido con el fujimorismo
y lo tenemos con el modelo neoliberal.
Lo que viene sufriendo el pueblo argentino es una
muestra de este recorrido. Pero es así como el gobierno internacional nos tiene
bajo su férula, como incondicionales del amo yanqui. En esta línea estamos con el
nuevo gobierno fujimorista que actúa improvisadamente porque no tiene un
horizonte de gestión gubernativa. La presidenta no se dedica a conducir la
administración estatal y pasa el tiempo en presentaciones públicas improductivas.
Desconoce la gravedad de la situación nacional.
Las autoridades estatales de todo nivel reclaman
“obras” de construcción civil, para prevención de desastres por el fenómeno de
“El Niño”, porque de cada proyecto hay un porcentaje de auto soborno
(coimas) que se carga a los costos que se pagan con nuestros tributos. Tenemos
varios ex presidentes en la cárcel, por esta modalidad, pero esta continúa imparable
como práctica de gobierno.
Aunque esta proyección es pesimista, creo que se
están gestando condiciones para un mal clima político. El reto de la oposición
en el Congreso es cumplir un rol responsable y no ser “furgón de cola” que
actúa con posterioridad. Tiene que preparar sus propuestas y proyectos de ley
oportunas. Su postura debería guardar concordancia con las condiciones reales
para postular medidas acertadas que respondan a la situación que atraviesan
las masas indefensas. Si no tiene consciencia de lo que se avecina su papel
será desalentador.
Para los movimientos políticos que presumen defender
los intereses populares, el reto es informarse, organizar la defensa social
para no improvisar y pronunciarse públicamente ante cada desatino gubernamental,
para generar condiciones como las que generaron “la marcha de los cuatro suyos”
en caso necesario. El Ejecutivo, ha pedido facultades legislativas al Congreso
sin tomar en cuenta lo descrito, porque no ven esta problemática. A la
oposición le corresponde plantearlo.
Salvo mejor parecer.
Agosto 30/2026.


















