domingo, 1 de noviembre de 2026

ACTUALIDAD POLITICA AMERICANA

 LULA: GRAN VICTORIA POPULAR

Por Miguel Muñante

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a victoria de Luiz Inácio Lula da Silva es mucho más que un triunfo electoral: representa una derrota de la extrema derecha brasileña, un respaldo a la soberanía nacional y un acontecimiento de enorme trascendencia para América Latina y el equilibrio mundial. Con el 51,79 % de los votos y más de 64 millones de sufragios, Lula derrotó a Flávio Bolsonaro, revirtiendo los resultados de la primera vuelta. En un continente sometido a crecientes presiones políticas, económicas y geopolíticas, Brasil se consolida como un importante contrapeso frente a las pretensiones de hegemonía estadounidense.

La analista política Laura Arroyo identifica tres enseñanzas fundamentales de este triunfo que merecen especial atención.

La primera es la radicalidad política.

Lula no renunció a su identidad ni ocultó su vinculación histórica con los trabajadores. Su campaña demuestra que la disputa electoral exige confrontar proyectos políticos, defender convicciones y recuperar la iniciativa ideológica, en lugar de asumir que toda victoria depende de desplazarse hacia el centro.

La segunda es la tecnopolítica.

En tiempos en que las plataformas digitales constituyen escenarios decisivos de confrontación ideológica, la izquierda no puede abandonar las redes a la manipulación informativa, los algoritmos y las campañas de desinformación. La movilización digital desempeñó un papel importante en la remontada electoral brasileña.

La tercera es la militancia popular.

Ninguna victoria nace exclusivamente de una campaña publicitaria. Detrás del triunfo estuvieron las organizaciones sociales, los movimientos populares, los estudiantes y miles de militantes que trabajaron en las calles, los barrios y las redes. La organización colectiva sigue siendo una fuerza insustituible para transformar la realidad.

El significado geopolítico de esta victoria.

La continuidad de Lula fortalece la participación de Brasil en los BRICS y su apuesta por un orden internacional multipolar. En un escenario dominado por la confrontación económica y tecnológica entre China y Estados Unidos, el país reivindica su derecho a mantener relaciones con ambas potencias sin aceptar imposiciones ni subordinaciones.

Los BRICS representan una oportunidad para ampliar la cooperación Sur-Sur, diversificar los mecanismos financieros y comerciales y reducir la dependencia de las estructuras tradicionales del poder económico mundial. No constituyen todavía una alternativa homogénea al orden dominante, pero expresan el surgimiento de nuevos espacios de negociación internacional. Brasil posee, además, una posición estratégica para intervenir diplomáticamente en las tensiones comerciales entre Washington y Pekín. Su fortaleza económica, sus recursos naturales y sus relaciones internacionales pueden contribuir a ampliar los márgenes de autonomía latinoamericana.

La lección fundamental es clara: la soberanía nacional exige organización popular, independencia económica y voluntad política. También que es posible resistir la ofensiva de la extrema derecha, pero también plantea un desafío histórico: que América Latina debe de convertirse en sujeto de su propio destino, no basta con ganar elecciones: es necesario transformar las relaciones de poder que perpetúan la dependencia, la desigualdad y la subordinación de nuestros pueblos. <>

sábado, 31 de octubre de 2026

GOBIERNO PERUANO: EN POS DE IMITAR EXPERIENCIAS FORÁNEAS

 ARMAS, Y NO LIBROS

Por Gustavo Espinoza M.

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ajo el pretexto  de “restaurar el orden” el gobierno de Keiko Fujimori busca obsesivamente imponer un “modelo”  autoritario  que bien podría resumirse en la idea de renunciar a los libros y optar por las armas. Armas si, libros no, parecieran decir los voceros de un régimen que pretende convertir las escuelas y las cárceles en centros de reclusión militar, en cuarteles. 

El pretexto es burdo. Se alimenta con una ola delictiva que crece no porque se incremente la perversión humana, sino porque se acelera la descomposición capitalista sin que la clase dominante atine a encontrar un camino sensato para la recuperación del país.   

El delito no se multiplica por generación espontánea. Se alimenta porque la sociedad está basada en la opresión y el abuso, se afirma en el robo y en la injusticia y justifica las prácticas sinuosas de una oligarquía envilecida que carece en absoluto de valores y principios. 

En esta sociedad, quienes tienen en sus manos los resortes del Poder actúan en función de sus intereses y no toman para nada en cuenta lo que ocurre en el Perú de hoy. 

Ahora mismo, quien ejerce la Primera Magistratura de la Nación ha dicho a los peruanos que se defiendan solos porque su gobierno no puede hacer nada ante los embates de la naturaleza que ya azotan el norte del país; y luego se ha ido de viaje encabezando una faraónica comitiva presidencial integrada por ministros, autoridades, asesores, periodistas y publicistas de todo pelaje. Estará 8 días fuera del país mirando desde lejos lo que ocurra en estas tierras castigadas por maléficos designios y oscuros intereses. 

El gobierno tiene tema con la situación de los Centros Penitenciarios de la República con capacidad de albergar a 40 mil personas privadas de su libertad, pero donde hoy mismo viven 106 mil en condiciones simplemente infrahumanas. 

Usando como argumento el “haber descubierto” que algunos delitos se cometieron a partir de llamadas telefónicas hechas desde los Penales, el gobierno resolvió de la noche a la mañana militarizar las cárceles, hacer “redadas” internas, traslados inopinados, eliminar las visitas familiares, prohibir el ingreso de alimentos y hasta apoderarse de los pocos bienes de los internos destrozando sus precarios muebles y dormitorios. 

Lejos de cualquier prejuicio, urge que los parlamentarios de la República, los organismos de Derechos Humanos y la Defensoría del Pueblo informe claramente al país lo que realmente ocurre en los Penales, que no se puede circunscribir a llamadas ocasionales o anteras neutralizadas sino a la situación que se afronta allí y que puede derivar -como en el pasado- a matanzas horrendas.   

La “Prensa Grande” ya se puso al servicio de estas prácticas, de modo que “informó” cómo “las autoridades restablecían el orden penitenciario combatiendo la criminalidad”. Nada de eso impidió que tanto en Lima como en el interior del país se asesinara a transportistas o se cometieran crímenes día a día. 

Un promedio de 7 muertes diarias sacude hoy los titulares de los medios de comunicación mientras los voceros del régimen hablan hasta por los codos de la “actividad incansable” de los ministros y sobre todo del “Comando Unificado”, creado como bálsamo mágico para “poner fin a la criminalidad” y que objetivamente sólo sirve para que el régimen haga propaganda a su propia “gestión”. 

El “argumento” orientado a justificar todo esto se basa en un concepto tramposo: Lo que importa son los derechos humanos de los inocentes, y no los de los delincuentes, repiten hasta el cansancio; para no reconocer, por ejemplo, que el 60%  de la población penitenciaria sobrevive en condiciones de desnutrición y virtual indigencia, que el porcentaje de TBC y de SIDA es muy alto en las prisiones, y que muchos de los verdaderos delincuentes no solamente andan sueltos sino que además desempeñan funciones públicas muy bien remuneradas. Eso, lo sabe el país entero. 

Pero no sólo los presos están en la mira del régimen. También los niños y adolescentes. Bajo la batuta del titular del portafolio de Educación Eugenio Chang, quien también fuera ministro del sector en el gobierno aprista de Alan García, se ha dispuesto los llamados “lineamientos de disciplina escolar” cuyos principios de orientan a “restituir la autoridad docente”. 

Bajo esta idea se restablece la expulsión de alumnos de los centros educativos, a la vez que se prohíbe el cabello largo, el uso de aretes, tatuajes o pintura de pelo y se dispone que las faldas se usen obligatoriamente “más abajo de las rodillas”. Como lo recuerda el exministro Ricardo Cuenca, la presidenta ha dicho sin rubor alguno que hoy se prohíbe el cabello largo, pero se prohibirán también las ideologías. 

En estas frases se refleja una concepción de la Escuela como un centro destinado a corregir y castigar, a moldear a las personas y adocenarlas para que piensen como se les ordene pensar. De ese modo, se busca formar generaciones dóciles e incondicionales,  y alentar la sumisión y el vasallaje, para que nadie se rebele ni discuta. La Escuela crítica, así, se tornará un sueño. 

Claro que este mecanismo habrá de funcionar para los escolares que concurran a los planteles estatales, porque a los privados no se les prohíbe nada. Ellos actuarán con entera libertad y seguirán haciendo el lucrativo negocio de la educación sin reparo alguno. 

La coacción se habrá de ejercer sobre los pobres, que no tienen más alternativa que recurrir a la educación pública. Los “clientes” que estudian en los colegios privados, gozarán de la más entera libertad.  Con ellos, no es la cosa.  

Es verdad que la educación peruana atraviesa una grave crisis. Los resultados referidos a comprensión lectora y razonamiento matemático, nos colocan en los últimos lugares en los países de la región. Pero la debilidad principal no es disciplinaria, sino de aprendizaje y conocimiento. La tarea de la escuela no es entonces asegurar que los niños lleven el pelo corto, sino que aprendan; pero, además, que se formen en valores, para no asumir el ejemplo de quienes gobiernan. 

Por lo demás, el docente goza de aprecio por lo que es como profesional de la educación, por lo que sabe y por lo que enseña, pero también por el respeto que muestra por sus propios alumnos Un docente que va al colegio con zapatillas, jean y polo y que cree que Cesar Vallejo es un equipo de futbol y no el mayor poeta nacional, nunca va a ser respetado por sus alumnos.  


Y la prioridad no es asegurar que los adolescentes no usen tatuajes, sino que los centros educativos sirvan realmente para los fines previstos, y los locales escolares tengan los requerimientos indispensables para su uso cotidiano; que los estudiantes conozcan el Perú, su historia y su grandeza, y que tengan verdadera conciencia de Patria. Los lineamientos esbozados por la Reforma puesta en marcha en los años de Velasco simbolizan esa urgencia. 

En cuanto al Maestro se refiere, éste se ganará el respeto de la comunidad educativa si lo ve erguido y capaz de defender sus derechos más elementales. 

Si los escolares ven a sus maestros doblegarse ante el Poder, si éste les declara ilegales sus acciones de lucha y les recorta sus escuálidos salarios sin merecer una categórica respuesta, entonces le perderá el respeto. 

La historia social del Perú así lo demuestra. Y la verdad hay que buscarla invirtiendo la consigna del gobierno: libros si, armas no.  <>

viernes, 30 de octubre de 2026

DERECHOS FUNDAMENTALES DE LA PERSONA HUMANA: EDUCACION

 LA DESIDEOLOGIZACIÓN DEL CURRÍCULO:

EL MITO DE LA NEUTRALIDAD

Por: Jorge Luis Choque

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a propuesta de “desideologizar” el currículo nacional, formulada por el Ministro de Educación José Antonio Chang, se presenta como una medida de sentido común: retirar las ideologías de la escuela para enseñar únicamente “datos”, “estadísticas” e “información real”. Sin embargo, ese mensaje descansa sobre un error teórico fundamental: no existe educación sin valores. Todo currículo selecciona qué contenidos enseñar, qué actores históricos visibilizar, qué conflictos explicar y qué futuro nacional imaginar. Por ello, la discusión democrática no debería ser si la escuela tiene una orientación ideológica, sino cuáles valores —igualdad, derechos, pluralismo, justicia o autoridad— pretende formar en las nuevas generaciones.

La idea de que puede existir una investigación o una enseñanza neutral ha sido cuestionada con firmeza por Jason Stanley. En su libro, Cómo funciona el fascismo, el filósofo sostiene que toda investigación hace presuposiciones y que exigir neutralidad es filosóficamente incoherente, pues tales demandas suelen enmascarar agendas políticas bajo la apariencia de objetividad (Stanley, 2018). Aplicado al currículo, esto significa que presentar la desigualdad, el racismo, la violencia estatal o la desigualdad de género como temas “ideológicos”, mientras se presenta el orden vigente como realidad neutral, no elimina la política: la oculta. La supuesta neutralidad se convierte así en una forma sofisticada de ideología.

Antonio Gramsci ayuda a comprender por qué esta pretensión resulta tan eficaz. La hegemonía no se sostiene solamente mediante la coerción, sino mediante la construcción del consentimiento: los intereses de los grupos dominantes deben aparecer como sentido común, como verdades evidentes que la mayoría acepta sin discutirlas (Gramsci, 1971). “Desideologizar” el currículo puede cumplir precisamente esa función: convertir una concepción jerárquica y autoritaria del país en el lenguaje de la normalidad, mientras se estigmatizan como propaganda las perspectivas críticas, interculturales, feministas o de derechos humanos. No se expulsa la ideología del aula; se impone una ideología concreta, la que requiere el poder.

Noam Chomsky ofrece una advertencia complementaria. Para él, el sistema educativo puede funcionar como un filtro que expulsa a quienes piensan de manera independiente y no aprenden a ser sumisos, porque esa autonomía resulta disfuncional para las instituciones. Desde esta perspectiva, una escuela que prohíbe preguntar por el poder, la desigualdad o la memoria histórica no forma ciudadanos libres: adiestra conformidad. Chomsky también distingue entre educación y adoctrinación: la primera busca que las personas aprendan a pensar por sí mismas; la segunda, que acepten marcos de interpretación impuestos sin examinarlos críticamente.

Esta lógica se acerca a rasgos que Umberto Eco identificó en el fascismo y las posturas contemporáneas. El fascismo, escribió Eco, crece explotando el miedo a la diferencia y dirige su primer llamado contra los “intrusos”. En el Perú, el ataque al enfoque de género, a la educación intercultural y a la memoria crítica del conflicto armado interno ha sido acompañado por discursos que asocian la diversidad, el feminismo o la crítica social con el terrorismo y el totalitarismo. Una investigación de la PUCP documenta que, desde 2016, la oposición a la llamada “ideología de género” impulsó una cruzada para atacar y expulsar el enfoque género del Currículo Nacional y presionar a sus defensores.

Henry Giroux advierte que la exigencia de neutralidad funciona como un guion para despolitizar la educación y silenciar el debate académico. Lejos de provocar apatía, esa despolitización beneficia al poder: si la política se reduce a administración, seguridad y orden, se debilita la capacidad de preguntar quién decide, quién distribuye recursos y quién define qué significa ser peruano. Stanley señala que dicha postura fascista busca reemplazar la verdad por el mito y transformar la educación en un instrumento para glorificar el pasado y la herencia de la oligarquí. La complejidad aparece entonces como confusión, el análisis como ideología y la memoria incómoda como amenaza a la unidad nacional.


La alternativa democrática no es una escuela “sin ideología”, sino una escuela consciente de sus valores y comprometida con la evidencia, el contraste de fuentes y el pensamiento crítico. Un currículo plural debería permitir analizar el conflicto armado interno en toda su complejidad, reconocer la violencia de Sendero Luminoso y también la del Estado, discutir la desigualdad estructural y formar estudiantes capaces de distinguir entre información, opinión e ideología. Como planteaba Gramsci, el intelectual democrático debe ser un organizador y un persuasor permanente en la vida práctica (Gramsci, 1971). “Desideologizar” el currículo, entendido como expulsar del aula las preguntas sobre poder, derechos e injusticia, no protege la neutralidad: consolida una hegemonía autoritaria.

Perú: 30/10/2026

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 Referencias

1.     Chomsky, N. (2003). Comprender el poder: El Chomsky imprescindible. The New Press.

2.     Eco, U. (1995). Ur-Fascismo. The New York Reseña de Libros.

3.     Gramsci, A. (1971). Selección de los Cuadernos de la cárcel..

4.     Cultura Abierta. (2012, 8 de noviembre). Noam Chomsky expone el propósito de la educación

5.     Pontificia Universidad Católica del Perú. (2024). Investigación sobre el discurso contra la ideología de género y el Currículo Nacional.

6.     Stanley, J. (2018). Cómo funciona el fascismo: La política del «nosotros» y el «ellos». Random House.

jueves, 29 de octubre de 2026

A PROPÓSITO DEL DIA JUBILAR DE LA CIUDAD DE PUNO

LOS SUCESOS DE LAYCACOTA 

EN BREVÍSIMA SINTESIS

Extracto de la carta que el conde de Lemos dirige a la reina, fechada en Lima el 27 de diciembre de 1668, documento que -según sus difusores N. Domínguez y Loayza en “Historia Mínima de Puno”- obra en el Archivo General de Indias de Sevilla.

“El 7 de junio me embarqué en la Capitana rumbo al puerto de Islay, con 250 soldados del presidio del Callao, mis criados y asesores. Nombré como maestre de campo a don Blas Ramiro Maldonado. Tras 33 días llegamos a Islay, pasé por Arequipa y luego a Puno, llevando conmigo al asesor don Pedro García de Ovalle y al fiscal licenciado Diego de Baeza.

Apenas llegué, supe que se preparaba una emboscada para forzarme a conceder un indulto general. José de Salcedo había reforzado un fuerte, armado con artillería, en abierta desobediencia. Procedí a su arresto y al de otros implicados. Juzgados conforme a derecho, mandé ahorcar a José de Salcedo por traición a la Corona, y confisqué sus bienes y minas. De 64 sentenciados a muerte, 28 fueron ejecutados, y otros 23 remitidos al presidio de Valdivia, en Chile.

Con este castigo, se restableció el respeto a la justicia real. Ordené demoler Laycacota, ciudad ilegalmente construida sobre el cerro rico, y fundé una nueva población media legua más allá, repartiendo solares al modo de Potosí.

Me disponía a volver a Lima cuando recibí noticias de nuevas inquietudes en el Cusco. Fui allá, puse orden y regresé a Arequipa. Me embarqué en Islay, llevando preso a Gaspar de Salcedo y dejé a otros en el fuerte de Puno. Encargué a los corregidores que ejecutaran justicia contra los bandidos ausentes.

Nombré como corregidor de Puno a don Joseph Ordóñez del Aguila, hombre íntegro, y dejé al cuidado de las minas confiscadas a don Juan Ramírez de Arellano.

Tras desembarcar en el Callao el 2 de diciembre, me retiré satisfecho por haber restablecido el orden y asegurado el reino. Las confiscaciones rendirán gran fruto para la Real Hacienda y honra para la Corona.”

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NOTA: ¿El virrey conocía ya el tambo de Puñuy pampa con el nombre de Puno?


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 EL TEMPLO DE LOS INDIOS Y LA MEMORIA DE PUÑUYPAMPA

Rolando Waldo Gómez Poma.- Mucho antes de que existieran plazas, fronteras o trazas virreinales, el espacio que hoy conocemos como el Parque Pino ya latió como un verdadero punto neurálgico del Altiplano: la ancestral pampa de descanso de Puñuypampa. Un tambo o punto de descanso obligatorio que unía Paucarcolla con Chucuito. Lo que demuestra que la historia de Puno como ciudad no nació el 04 de noviembre, porque la historia de la ciudad de Puno es precolonial y concatena con el dominio del Inca.

Del antiguo Tambo Inca al Templo de los Indios en tiempos prehispánicos, esta explanada fue una parada fundamental en la red del Qhapaq Ñan. Era el espacio de pernocte (puñuy = descansar), intercambio (qatu) y veneración a las sagradas huacas locales.

Tras las reducciones indígenas organizadas en el siglo XVI, la administración colonial levantó la primitiva Iglesia de San Juan Bautista precisamente sobre este espacio sagrado y de flujo nativo. Al estar destinada al servicio espiritual de la población aymara, uro y mestiza, se consagró popular e históricamente como el «Templo de los Indios», diferenciándose más tarde de la iglesia matriz de las élites hispanas.  

Originalidad, cosmovisión y devoción viva se experimenta entre los puneños de hoy, porque el sincretismo es profundo: Las devociones nativas a la fertilidad y el agua no desaparecieron; se transformaron y fusionaron con la fe mariana.

De ser una huaca o un adoratorio de los Dioses de las poblaciones nativas, hoy se erige el Santuario de la Candelaria; con el tiempo, esta misma parroquia de naturales fue elevada a Santuario de la Santísima Virgen de la Candelaria, convirtiéndose en el epicentro espiritual de la festividad más grande del folclore altiplánico. Hoy indios, mestizos y los “otros” se agrupan bajo el manto de la madre de Cristo, aunque la memoria histórica lleva a los descendientes de las culturas ancestrales a reconocer las deidades de nuestros antepasados.

Visitar el atrio del Templo de San Juan no es solo contemplar su arquitectura; es pisar el viejo suelo de Puñuypampa, recordar la memoria viva del pueblo indígena y comprender cómo la fe y la cosmovisión andina siguen en pie tras siglos de historia. <> 

miércoles, 28 de octubre de 2026

AFICHE OFICIAL DE LA FESTIVIDAD CANDELARIA 2027

 


Yadini Heidi Ochoa Chipana, artista plástica puneña, ganó el Concurso del Afiche Oficial de la Festividad Virgen de la Candelaria 2027, frente a otras 18 propuestas artísticas que compitieron en el evento. Su triunfo resalta porque fue ganadora también del concurso del afiche de la Candelaria 2024

La obra seleccionada expresa en alto plano la fe y devoción a la Virgen Candelaria de Puno y al mismo tiempo muestra algunas de las expresiones socioculturales que fundamentan la identidad regional, en especial en el campo del arte coreográfico popular tradicional.

La presentación del afiche se hará durante el lanzamiento de la festividad en Lima, en noviembre próximo.


LO QUE PUDO HABER SIDO, PERO POR DESGRACIA, NO FUE

 LA CONFEDERACIÓN

PERÚ-BOLIVIANA

Rubén Cerdeña Ocola ·

Tomado de Facebook 28OCT26

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n día como hoy hace 190 años, el 28 de octubre de 1836, Andrés de Santa Cruz quien fue el promotor de un Estado Confederado que uniera los territorios de Perú y Bolivia, reunió en Tacna a los representantes de cada Estado y se acordó la creación de la Confederación y el nombramiento de Santa Cruz como protector por diez años renovables. Santa Cruz quería devolverle al interior del Perú la hegemonía que había perdido frente al centralismo limeño y para ello promulgó la Constitución autoritaria de 1837.

Sin embargo el 9 de mayo de 1837 fue oficialmente promulgada la Confederación Perú-Boliviana, aunque su vigencia dató desde 1836 de facto, con el término de la Guerra entre Salaverry y Santa Cruz.

El objetivo de la Confederación Perú-Boliviana era crear un Estado confederado que uniera los territorios de Perú y Bolivia, para restaurar los circuitos comerciales que habían articulado el sur peruano y Bolivia desde épocas prehispánicas, ya que dicho circuito se truncó cuando el Alto Perú, fue incorporado al virreinato del Río de la Plata (1776-1814) y más adelante, con la creación de Bolivia en 1825. Este proyecto cuyo principal promotor fue Andrés de Santa Cruz, fue rechazado por Chile y algunos sectores del país, por resultar contrario a sus intereses.

Conflictos Previos

En el Perú, el gobierno del presidente Luis José Orbegoso enfrentó una fallida rebelión al mando del general Agustín Gamarra quien, tras su fracaso, se instalo en Bolivia. Allí sostuvo conversaciones con el presidente Andrés de Santa Cruz, quien le propuso unir ambos países sobre la base de tres Estados confederados: Estado Nor Peruano, Estado Sur Peruano y Estado Boliviano. Gamarra y Santa Cruz dieron el primer paso invadiendo el Cuzco.

En Lima, Orbegozo había sido destituido por el general Felipe Santiago Salaverry, enemigo de Gamarra. Orbegozo negoció secretamente con Santa Cruz para que el ejército del general boliviano ocupara el Perú y le devolviera la presidencia, mientras que Orbegozo reconocería la creación de los tres Estados de la Confederación. Esta alianza provoca que Gamarra retirara su apoyo al presidente de Bolivia y se aliara con Salaverry. Tras ser derrotado en la batalla de Yanacocha por las tropas de Santa Cruz, Gamarra huyó hacia Lima, pero allí fue desterrado por los partidarios de Salaverry. Por su parte, Salaverry fue vencido por Santa Cruz en la batalla de Socabaya y fusilado junto a sus partidarios en la plaza de armas de Arequipa el 18 de febrero de 1836.

Santa Cruz y la Confederación

Se procedió al establecimiento de sendos congresos constituyentes en cada uno de los tres estados fundacionales de la confederación, en las ciudades de Huaura (Nor-Perú), Sicuani (Sud-Perú) y Socabaya (Bolivia). En forma inmediata, los representantes del nuevo estado se comprometieron a celebrar a la brevedad la unión a la Confederación Perú-Boliviana.

Estado Sur-Peruano

La Asamblea de Sicuani, se estableció con fecha 16 de marzo de 1836, habiéndose convocado a la misma a diputados de los departamentos de Arequipa, Ayacucho, Cuzco y Puno, quienes, con fecha 17 de marzo de 1836, declararon solemnemente la independencia del Estado Sud-Peruano. En esa misma asamblea se procedió a la creación de los símbolos patrios (bandera y escudo nacional). Se nombró a Andrés de Santa Cruz como "Supremo Protector del Estado Sur Peruano".

El Estado Sud-Peruano comprendió los antiguos departamentos peruanos de Arequipa, Cusco, Ayacucho y Puno. La capital quedó establecida en la ciudad de Tacna.

Estado Boliviano

El 21 de junio de 1836 se reunió en Congreso de Tapacarí,​ en el cual Andrés de Santa Cruz solicitó la autorización para usar el título de Supremo Protector del Estado Sur Peruano, que le había otorgado la Asamblea de Sicuani. El Congreso accedió a su pedido y le autorizó para nombrar a los integrantes de un Congreso de plenipotenciarios peruanos y bolivianos, cuya sede sería elegida por el mismo Santa Cruz, en donde se fijarían las bases administrativas de la Confederación. Asimismo se designo a Mariano Enrique Calvo como vicepresidente de Santa Cruz, quien más tarde asumiría como Presidente Interino de Bolivia, en ausencia de Santa Cruz.

La República Boliviana se unió a la confederación como estado confederado, convirtiéndose en el Estado Boliviano. En el año de su unión, estaba dividido en los departamentos de Cochabamba, Chuquisaca, La Paz, Potosí, Santa Cruz y Tarija, su capital era la ciudad de Sucre.

Estado Nor- Peruano

Otorgado el poder político a Santa Cruz, tanto del Sur como del Norte del Perú, una comisión de la Asamblea de Huaura se constituyó en Lima para tomarle juramento. Santa Cruz, que había esperado en Tarma mientras debatía la Asamblea, entró triunfalmente a Lima el 15 de agosto de 1836, asumiendo el mando como Supremo Protector de los Estados Sud y Nor Peruanos.

El Estado Nor-Peruano comprendía los antiguos departamentos peruanos de La Libertad, Amazonas, Lima y Junín y su capital quedó establecida en la ciudad de Lima.

Establecimiento de la Confederación

Provisto pues, de todos los elementos legales que le otorgaron las asambleas de los tres estados (Nor-Perú, Sud-Perú y Bolivia), Santa Cruz decretó establecida la Confederación Perú-Boliviana, por decreto dado en Lima el 28 de octubre de 1836.

El 18 de abril de 1837 se inauguró el Congreso de Tacna, con la presencia de los nueve delegados. Estos firmaron sin discusión el documento denominado «Ley fundamental de la Confederación Perú-Boliviana», conocido desde entonces como el «Pacto de Tacna» y por el cual se ratificó la Confederación de los tres Estados, así como dejaron establecidas sus bases políticas el 1 de mayo de 1837.

Es así que el 9 de mayo de 1837 la Confederación fue oficialmente promulgada por los representantes de las tres regiones en el Congreso de Tacna. Ese mismo día, Santa Cruz tomó el poder como Supremo Protector de la Confederación Perú-Boliviana, quedando Orbegoso como presidente del Estado Nor-Peruano.

Estructura política

El Estado confederal estaba conformado según la división de poderes:

La jefatura del gobierno estaba a cargo del Protector.

- El poder ejecutivo general residía en el Protector, además jefe de Estado, de Gobierno y General de las fuerzas armadas, y en el Consejo de Ministros.

- El poder legislativo general residía en un congreso bicameral representativo.

- El poder judicial general, por su parte, residía en una corte superior a las Cortes Supremas de las repúblicas conformantes.

LA OPOSICIÓN CHILENA

Con el propósito de acabar con la Confederación, Chile envió una primera expedición restauradora al Perú, bajo el mando de Manuel Blanco Encalada, que fue derrotado en Paucarpata (Arequipa). La segunda expedición chilena, liderada por Manuel Bulnes, contó con el apoyo decisivo de los emigrados, nombre que se le dio a un sector de la oposición peruana, que guiaron a los ejércitos chilenos en territorio peruano para lograr la derrota definitiva de Santa Cruz en la batalla de Yungay, el 20 de enero de 1839. Así llego el fin de la Confederación. Frustrado por el proyecto de Santa Cruz, Gamarra asumió la presidencia del Perú. Intento acabar con un movimiento que se había generado en Bolivia a favor de Santa Cruz. Así, invadió Bolivia pero fue derrotado y murió en la batalla de Ingavi, el 18 de noviembre.

¿Qué beneficios trajo la Confederación al Perú?

Santa Cruz con mano dura, intentó hacer en la Confederación aquello que había hecho en Bolivia, creó los ministerios del interior y relaciones exteriores, y de guerra y marina; incrementó las rentas con una buena política de recaudación, recortó los sueldos excesivos de algunos funcionarios públicos, inició la estadística oficial, promulgó los códigos civil, penal y de enjuiciamientos, el reglamento de tribunales, publicó el reglamento de escuelas primarias, pagó sueldos puntualmente a los empleados y jubilados, firmó tratados de amistad con EE. UU., Inglaterra, Irlanda y Ecuador, declaró puertos libres al Callao, Paita, Arica y Cobija, favoreciendo el comercio con Europa. Creó impuestos a toda mercancía que no llegara directamente al país.

Se rodeó de buenos ministros; no temía que le hicieran sombra como estadista. Confiaba más en asesores extranjeros, principalmente ingleses, considerados entonces como los mejores economistas de su tiempo.

Fueron dos años de crecimiento para el Perú, con relativa estabilidad, aunque no alcanzara todavía desarrollo. Tal vez este período fue superior al de Castilla en cuyo gobierno se extendió la burocracia estatal.

¿Por qué fracasó la Confederación?

Siendo presidente de Bolivia, Santa Cruz buscaba ampliar su salida al mar por un territorio favorable por su cercanía, este espacio era Arica. Bolivia no empleaba su salida al mar por Atacama, la distancia hacía esta ruta era muy cara. Como protector de la Confederación, aspiró a mejorar el comercio con el fomento de un mercado común interno.

Los comerciantes de Puno, Cuzco y en especial Arequipa se vieron beneficiados por la liberación de barreras aduaneras. Arequipa vio resurgir los antiquísimos lazos de comercio lanero con Bolivia, era la oportunidad para ampliar su mercado y convertirse en intermediario entre el altiplano y la Gran Bretaña.

En este contexto, la sierra adquiría supremacía frente a la costa, en especial la sierra sur sobre el norte. Se le inflingía así un duro golpe al centralismo limeño.

La liberación de puertos en el Perú (zonas francas), significó la asfixia de la economía chilena, en especial para el puerto de Valparaíso que se convirtió en el descanso para varios barcos mercantes que venían al Perú. Este hecho decidió a Chile destruir la Confederación, pues amenazaba su proyecto expansionista al norte y su autonomía en el Océano Pacífico.

Chile encontró eco en la oligarquía de Lima y de la costa norte que se opusieron totalmente a la Confederación, pues tenían intereses comerciales con el país del sur. La costa norte del Perú, siempre tuvo una economía proteccionista, reclamaba elevadas tarifas aduaneras para las mercancías importadas con la finalidad de proteger las nativas y mantener un comercio cerrado con Chile.

Por citar un ejemplo, del Callao salía azúcar para Valparaíso a cambio de trigo chileno. Una política liberal como la que Santa Cruz implantó suponía la llegada masiva de trigo y azúcar a bajos precios ―¡era la ruina! Gamarra y Salaverry supieron interpretar estos sentimientos y aprovecharse de ellos.

A estas razones de tipo económico, se unieron las de tipo ideológico. La oligarquía peruana enmascaró sus sentimientos racistas con un discurso nacionalista que rechazaba a Santa Cruz bajo la figura del “invasor”, “conquistador”, “extranjero”, “el indio” que gobernaba al Perú.

Nunca la clase gobernante peruana estuvo tan colérica, pensaban que el Perú estaba compuesto por sólo la minoría de criollos que deseaban gozar de todo, incluso del gobierno Veían con desprecio al mestizo, al cholo y al negro.

Santa Cruz como hijo de una cacica aborigen representaba a estos sectores postergados; en aquel tiempo, tener rasgos indígenas era un estigma. Uno de sus principales detractores fue Felipe Pardo y Aliaga, quien satirizara su figura con epítetos como:

“Alejandro guanaco” ( en alusión al conquistador Alejandro Magno)

"Jetiskán” (en alusión a Gengis Khan) o “Cholo jetón”.

Dentro de esta forma de pensar, el indio debía servir. El racismo era parte de la vida pública y reflejaba también el temor al indio. Sin embargo, Santa Cruz, no perseguía la idea de crear una república india, ni restaurar el imperio incaico; tenía el objetivo de unir la Confederación con Europa.

A manera de Conclusión

Si bien es cierto, la Confederación fue una gran idea, no lo fue dividir al Perú en dos. Teniendo como base la correspondencia de Santa Cruz, hoy se piensa que a pesar de sus virtudes, a la larga se habría parcializado por Bolivia. La división en estado Nor-Peruano y Sur-Peruano fue hecha al Perú y no a Bolivia. Este fue el peligro para nuestro país, pues a la larga todo indica que Bolivia se fortalecería con el estado Sur Peruano por razones económicas, culturales, históricas, etc.

En cambio, muy alejado se encontraba el estado Nor Peruano. Y como ya lo describimos, sus intereses eran otros. Por esto se explica que aquí en el Norte se pusiera fin a la Confederación en la Batalla de Yungay (20 de enero de 1839).

Fue un proyecto que no tuvo el tiempo suficiente para consolidarse y se presentó como un proyecto personal: el de Santa Cruz. Eliminado este personaje de la escena política, se eliminó la Confederación. <>

sábado, 24 de octubre de 2026

COREOGRAFIA POPULAR: HUAYÑO

 EL HUAYÑO PANDILLERO

EJE TRANSVERSAL DE NUESTRO MESTIZAJE

Javier Salas Ávila (*)

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odas las manifestaciones culturales, siempre han estado construidas por las poblaciones de menos poder económico, político y social, en las diferentes colectividades de nuestros territorios.

Muchas veces en el Virreinato, la autoridad colonial ordenaba que los pobladores Incas participaran de diferentes actos culturales artísticos a pedido de la autoridad colonial que, a su vez disponía como debían de vestir y qué debían de bailar e interpretar.

Tras el advenimiento de la Republica, el poblador citadino de las recientes urbes, quien era al mismo tiempo el menos pudiente, fue quien generó las propuestas de una liberación cultural, aprovechando que las prohibiciones exageradas de la Colonia ya se habían retirado.

De ese modo, habiendo quedado muy arraigadas las festividades religiosas dejadas por los españoles: las clases medias y menos pudientes de las ciudades, empezaron a pragmatizar sus alegrías y sus devociones a través del canto y el baile; naciendo con esto, nuevas formas musicales y danzarías que de manera sincretizada, se fueron creando y permaneciendo en las nuevas colectividades urbanas del Perú republicano.

Con relación al Huayño Pandillero, residente vital de los carnavales puneños, sin duda, fueron aquellas bases menos pudientes, las que dieron los primeros pasos en la construcción de este baile, que en primera instancia se representaba en el caso de las mujeres con el traje acostumbrado de las Señoras que vendían en el mercado o traían productos de pan llevar a las antiguas casas coloniales puneñas.

Se tiene que decir que las mujeres puneñas, ya vestían el traje español pollera, sombrero y mantón, no solo para defenderse del frio si no para acomodarse a las nuevas costumbres de vestimenta.

La mujer campesina, seguía vistiéndose con sus ropas ancestrales pero la chola citadina, tomo la imposición de la fuerza social de entonces de agiornarse a los tiempos; y esa fue la clásica vestimenta de la cholita puneña citadina, que anduvo desde entonces con ese traje que la identifica a lo largo del tiempo.

Es ahí donde nace la pandilla y el “cholo” pandillero, para estar a tono con la elegancia de su cholita, luce saco y sombrero, a la usanza de los caballeros de entonces. Fue así como se configuró dicha Vestimenta a la hora de los Carnavales para bailar lo que luego se conoció, primero como sobrenombre desde las clases pudientes, LA PANDILLA.

Antes, hacia los años finales del siglo IX el huayño ya se tocaba con instrumentos llegados de España, se desechó la Quena y la Zampoña y por el contrario, se tocaban Mandolinas, precisamente con el aporte de las primeras familias Italianas llegadas a Puno, la guitarra también se hizo puneña y se empezó a tocar ese huayño “reaparecido” y que era más o menos homogéneo en todo el Sur. La prueba está en la grabación de 1928 de la Estudiantina Luis Duncker Lavalle que grabaría huayños cuyo tempo era rápido (92 ppm ) y que sin duda, a ese ritmo se acomodó el paso de la Pandilla de entonces, eso es irrefutable.

EL INGRESO DE LOS HACENDADOS

Añamuro Chambi
Cuando nace La Lira como agrupación organizada para bailar y festejar el carnaval puneño, a fin de poner más orden, elegancia y uniformidad, son los hacendados y grupos de puneños citadinos de prestancia social, que encontraron en la pandilla una bonita manera de cortejar y empezaron a entusiasmarse con dicho Baile.

Pero no querían bailar al paso de ese huayño apurado que interpretaba Alberto Rivarola con su Conjunto, a inicios del siglo XX, y se fueron forjando, ensayo tras ensayo, lo que yo diría, el paso de los señores encopetados, que querían lucirse con más elegancia, garbo y prestancia, de acuerdo a su posición social, y de esa manera, empezó a “ralentizarse” la velocidad (tempo) buscando en la música el respaldo necesario, y de ese modo y en esa búsqueda vienen los compositores como Víctor Masías, Eladio Quiroga, Cástor Vera, que le dan al huayño pandillero un tempo más lento (75 ppm) y más concordante al paso más garboso de los hacendados ya insertos en el Carnaval.

Lo interesante aquí, es que ese Huayño no pierde su esencia puneña, y por el contrario se aleja del tempo del huayño sureño (cusqueño, arequipeño etc.) y engarza sus ritmos sobre el pie rítmico y los compases del SIKURI, y aparece un huayño más lento, algunos dicen, más de salón y en esa coyuntura, Don Carlos Cornejo Roselló Vizcardo, como Presidente de la Lira, junto a otros distinguidos intérpretes del huayño, marcan con solvencia la textura y estructura de los pasos del huayño, para mostrarlo con más estética y uniformidad al público que se concitaba a las fiestas febrerianas.

A raíz de esta circunstancia social, y con el afán de alejarse de la cosmogonía rural y mostrar raíz eminentemente citadina, solo se permiten instrumentos de cuerda europeos, Mandolinas napolitanas (había muchas en Puno) guitarras, etc. se impulsó luego la construcción del GUITARRÓN PUNEÑO, para cubrir la parte más baja de las tesituras instrumentales. No se permitían instrumentos de percusión y aerófonos andinos como la Quena y la Zampoña. En alguna foto inserta en el libro CASTOR VERA “EL ALMA MUSICAL DE PUNO”, el Dr. Augusto Vera muestra una Estudiantina con un Clarinete, más pareciera, diría yo, de algún músico circunstancial o de la Banda del Ejercito, que apoyó en los Carnavales a fin de fortalecer la sonoridad del grupo.

LOS TIEMPOS CAMBIAN

 Los hacendados ya no existen, y la población se ha horizontalizado de alguna manera, y no lo digo con alegría, por el contrario, con la nostalgia que siento cuando ya no encuentro al Puno de los techos de teja con inmensos patios solariegos con piedritas de Amantaní, donde la pintura, la literatura, los pensamientos ilustrados y el arte en general, se combinaban con los manjares más exquisitos de las cocinas puneñas.

Ahora, con el crecimiento poblacional, en cierta forma se han homogenizado las posibilidades de participación en el baile del carnaval y con ello se ha favorecido el acrecentamiento -en la práctica- de dicha manifestación coreográfica.


No se puede dejar de mencionar un dato social muy importante; han migrado a la ciudad de Puno, olas grandes de jóvenes de las diferentes provincias, por razones de estudio y esos jóvenes, en lugar ir a marchar en favor del Hip hop, el reggaetón, la cumbia sureña y el huayño con arpa, etc. han logrado consubstanciarse con los encantos del Huayño Pandillero, vivo emblema de nuestra cultura, y ahora se baila pandilla, en Puno, Juliaca, Ayaviri, Macusani, Crucero y en otros lugares, justamente a cargo de jóvenes, que han tomado la posta para bailar la Pandilla con orgullo puneño.

Pero como sabemos, toda expresión coreográfica, es una respuesta a tu cosmovisión, tus costumbres, tus modos, tu lenguaje, tu ejercicio y manejo de la estética y en general, tu cultura y tu socio emocionabilidad.

Al paso de los años, hemos perdido parte del garbo de la Pandilla de los años 60 y hoy en día, el paso de la cholita se ha circunscrito a un giro constante, en vaivén y a un esfuerzo de batir la pollera, como si ese detalle fuera el más importante. Batir la pollera no tiene ningún sentido coreográfico, ni estético, por el contrario, le quita belleza al baile de la cholita. La pollera debe moverse acompañando el paso de la dama, su alegría, su disfrute al lado de su pareja, y entonces, los malos ejemplos cunden y se masifican y se distorsiona el marco teórico coreográfico de la pandilla, que es una danza eminentemente de cortejo y de enamoramiento, donde ambos, después de la marinera, disfrutan juntos, la unión de sus querencias y el amor por su tierra.

En los años 90, experimenté en carne propia lo que la música pandillera estaba forjando, buscábamos los huayños más alegres, para cantarlos con unción y disfrutar así, de nuestro acervo, en esa dirección y por esa razón, el año 2010 y para acompañar a la APAFIT, compuse “Pandillero Bandido”, y con esa entrega musical, se abrió una nueva etapa en el estilo interpretativo musical del huayño del Carnaval. Hoy en día, varios compositores han seguido la línea, y ahora contamos con huayños nuevos que están engalanando nuestras fiestas pandilleras, siendo cantados a todo pulmón inclusive por los danzarines.

Con relacion al Orgánico de las Estudiantinas de Carnaval (configuración instrumental) se han unido Aerófonos de madera y metal e instrumentos de percusión, lo cual ha enriquecido la sonoridad, a fin de atender la demanda, dada la presencia de muchísimas más parejas de baile, que necesitan de mayor volumetría para disfrutar en las calles de la música que les acompaña.

No es cierto que no deben de existir instrumentos de Percusión. Para que el mensaje musical sea pertinente y holístico, se deben de dar cabida a la mayor cantidad de familias instrumentales, cuidando siempre la cordofonía inicial y sin saturar de sonoridades extrañas al formato original, más bien recomiendo a los directores musicales que cuiden mucho la sobresaturación de Idiófonos que pueden llegar a inestabilizar, el sonido original del estilo puneño.

Larga vida a la PANDILLA.

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(*) Pedagogo, Músico, Compositor e investigador cultural.

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A propósito del Huayño, siguiendo la temática en que se inscribe el trabajo del músico maestro Javier Salas Avila, creemos que siempre es posible su reivindicación frente a actitudes despectivas que respecto a sus manifestaciones como música y danza, emanan de ciertas capas sociales. Nunca dejaremos de insistir que el Huayño como estampa coreográfica popular domina orgullosamente en el Perú y algunos países vecinos, a despecho de la agresión cultural que por obra de los medios de comunicación soporta en nuestra realidad social. Por eso traemos a colación -una vez más- un “Escrito por la puneñidad” sobre el asunto, de nuestro Director.

BAILE NACIONAL: ¿MARINERA O HUAYÑO?.

Por:  Guillermo Vásquez Cuentas

Desde hace algún tiempo, se advierte en algunos medios artísticos y “culturales” el esfuerzo por vender la idea de que el baile representativo del Perú es la Marinera.  Esta afirmación, que de entrada rechazamos por incorrecta, merece algunos comentarios. Pues es tan incorrecta como alguna norma administrativa oficial de rango menor, que anda por ahí otorgando a la Marinera un status de privilegio.

Creemos que un “baile nacional”, para ser considerado como tal, responde o debe responder con la mayor fidelidad posible a las esencias del ser nacional.

Al respecto y por ahora, nos referimos sólo a dos aspectos de la realidad peruana a cuya luz podemos examinar la situación de nuestra coreografía popular: En primer término, las profundas raíces históricas de colectividad nacional que nos hacen distinguibles en los pueblos del mundo; y en segundo término, la práctica consuetudinaria y permanente por las mayorías nacionales de la música y danza que podrían erigirse como representativas de esa colectividad nacional. 

¿Cumple la Marinera frente a ambos aspectos, los mínimos, naturales y lógicos requerimientos para ser considerada como “baile nacional”?. Pensamos que no y creemos, además, que es el Huayño la expresión musical y coreográfica que cumple largamente las exigencias para ser considerado el Baile Nacional.  Veamos por qué:

Desde el punto de vista histórico

La Marinera, al igual que las Cuecas boliviana y chilena, es hija de la samacueca o zamacueca, baile traído y desarrollado por los negros venidos en la época colonial. Se la conocía también como baile de tierra, tondero o mozamala. Esta cueca -que se denominaba “Chilena” por razones que francamente ignoramos- bailada en buques de nuestra armada en momentos especiales de nuestra conflictiva historia con el país vecino del sur, pasó a denominarse, por eso, como “Marinera” gracias a la propuesta de corte pariotico del escritor y periodista peruano Abelardo Gamarra Rondó, conocido con el seudónimo de "El Tunante", en marzo de 1879, tras iniciarse la guerra chilena de rapiña llamada “del Pacífico”.

Con el tiempo, esa versión ya peruana de la cueca, cada vez con renovados desarrollos, llegó a ganar ciertos círculos y salones de algunas ciudades de la costa peruana, sobre todo en Lima y en el norte, así como en algunas ciudades en la sierra.

El Huayño (según Bertonio el término vendría del aymara “huayñusiña”: emparejarse hombre y mujer enamorándose y alegrándose) se extendió por los confines del ámbito territorial que ocupó la cultura andina desde los tiempos preincaicos, pasó con perfiles nítidos por el incario, se consolidó y extendió aún más durante la dominación española pese a la persecución de los desfacedores de idolatrías, y llegó hasta nuestros días invicto, enriquecido, siempre vigente y diversificado en estilos regionales y locales.

En efecto, el Huayño puneño, “pandillero”, cadencioso (en el que los puneños tenemos a la Marinera como un agradable entremés), no es el cajamarquino rítmico y saltarín, ni el melancólico y sentimental Huayño ayacuchano, ni es el pletórico “huaylars” huancaíno; así como tampoco el alegre y pastoril “carnavalito” (nombre del huayño en el norte argentino) no es el brioso y a la vez amoroso “sanjuanito” ecuatoriano. Todas ellas y algunas otras, son variantes de estilo que sin embargo no pierden la línea característica fundamental del antiguo Huayño, bien metido en la historia sociocultural de esta parte del planeta.

En la práctica cultural

El pueblo baila Huayño
Objetivamente, la ejecución de la Marinera como baile, no ha podido superar un elitismo indudable y al parecer intencional, tal vez por algunas rigurosidades coreográficas que son exigibles en su práctica. Entidades de variado tipo y significación, identificables en Lima y ciudades del norte del Perú, así como circunscritos grupos de nuestra sociedad, cultivan esta danza. Lo masivo que podría presentar la Marinera estaría dado por los  públicos que concurren a expectar periódicos concursos en coliseos deportivos de esas ciudades o  que asisten a presentaciones en teatros y otros locales similares, lógicamente cuando los programas contienen demostraciones de Marinera.

En cambio, el Huayño es cultivado, practicado y desarrollado todos los días por millones de personas, en las casas, calles, plazas y campos de todo el espacio andino. En las mismas ciudades en las que se baila la Marinera, el Huayño, conserva e incrementa la adhesión mayoritaria del pueblo a contrapelo de la machacona aculturación extranjerizante. La producción discográfica y fonográfica en nuestro país, comparativamente hablando, es muy largamente favorable al Huayño, no sólo frente a la Marinera (sensiblemente mínima) sino también frente a otras manifestaciones musicales nacionales o foráneas, lo cual dice mucho de su arraigo en los más gruesos sectores poblacionales.

Por cierto, estos comentarios no desmerecen en absoluto la belleza coreográfica de la Marinera y todas las virtudes que se puedan adjudicar a esta hermosa expresión folklórica. Pero todo eso no basta ni bastará para erigirla en “Baile Nacional”, porque esa calificación no condice con la realidad histórica del Perú de siempre ni con la realidad cultural del Perú de hoy.

Por todo lo expuesto, resulta inconveniente para la forja de la identidad nacional –factor crítico de la seguridad integral de la nación- propugnar como propio lo que en puridad de verdad es importado, así como sostener la idea de que los actos culturales de circunscritas minorías puedan asumir la representatividad de una manifestación cultural mayoritaria, masiva y realmente popular.

 De paso, resulta impropio que en instituciones que proclaman una identidad cultural serrana o andina, ciertos presentadores de espectáculos promuevan y proclamen a la Marinera como baile nacional, porque eso no corresponde a lo que en verdad nos distingue a los peruanos.

EL HUAYÑO ES EL BAILE NACIONAL, QUÉ DUDA CABE.