domingo, 2 de agosto de 2026

CORRUPCION GUBERNAMENTAL EMPIEZA A COBRAR IMPULSO

 ¡VENDEPATRIAS EN TODAS LAS ÉPOCAS!

Herbert Mujica Rojas

E

sta clase de especímenes regalones de lo que no es suyo, aparece con bombo y platillo cuando se inician administraciones o gobiernos. Sobre sí ostenta múltiples credenciales partidarias y hoy niega lo que ayer afirmaba. Los vendepatrias están en todas las épocas.

Los hay, esos que no dudan en socavar a sus países en contratos de estabilidad jurídica muy concesivos, los que idolatran a las potencias foráneas y los que sugieren sus planes estratégicos para que fuerzas militares extranjeras invadan sus propios países con el pretexto de que hay dictaduras.

Olvidando que entre los planes más activos de Estados Unidos y que propagandiza Mr. Trump, a todos los vientos, está el llamado escudo, que no es otra cosa que la extensión del manto imperialista para morigerar a los chinos, por nuestros lares, la flamante presidente Keiko y su canciller Espá, ya anunciaron simpatía y concesivo enrolamiento de Perú.

No descartemos que el activista de la embajada, nomine como Gigante del Pacífico a la señora en funciones en Palacio. Vocinglero y mediático es el activista de marras.

A los vendepatria se los encuentra en las grandes instituciones financieras, en los ministerios en que compiten quiénes más concurren a las fiestitas en las embajadas y prefieren el gran garrote en lugar de pelearla en su cuna de origen.

El vendepatria ofrece como pócima mágica que las inversiones son la piedra filosofal que resuelve todos los grandes y complejos problemas peruanos. Obvio que para que eso ocurra, la compra de conciencias con viajes, medallas, visitas guiadas y favores no publicados, son moneda corriente.

¿Recuerdan que la prensa continental “celebró” la invasión militar de Venezuela, la captura de Maduro y que hoy insinúa que esa “solución” debía aplicarse en Cuba? La majadería no puede ser más ominosa ni sucia.

En Argentina se llamaba a los vendepatria, serviles orgánicos, esos monstruos concesivos, regalones de lo que no era suyo, Mamarrachos burocráticos enquistados en todos los gobiernos, y así lo acuñó el brillante periodista platense cuasi olvidado, Raúl Scalabrini Ortiz.

A mí me gusta la combinación vendepatrias orgánicos, a aquellos que genéticamente, deshonrando a la nación y traicionando al Perú, salen a defender cual bestias enfurecidas a empresas foráneas, depredadoras, abusivas de siempre y coimeras a granel.

El cuentazo siempre es el mismo: “el Estado es ineficiente”, “sólo los privados tienen experiencia y respaldo financiero”, “es más rentable que lo haga la inversión extranjera” y cantinelas por el estilo.

Entonces hay que desacreditar al Estado y a sus obras como es el caso de la Refinería de Talara.

No es un acápite aislado. ¡De ninguna manera!

Los siervos, vendepatrias orgánicos, no hesitan en alquilar la muelle conciencia de comunicadores que defienden a capa y espada, según lo que les paguen y con tarifas internacionales.

Verbi gracia.

El Perú en manos de los vendepatrias corre el peligro, como en los años 90 de Kenya Fujimori, de ser presa de reparto masivo en concesiones. ¡No importa que la nación pierda presencia y afirmación! ¡Lo único que interesa a estos miserables, es la venta de activos y las coimisiones que traen consigo! ¡Gratis, no es!

La presidente Keiko Fujimori anunció que tomaría como inspiración de su mandato, el régimen de Kenya, por tanto las claudicaciones ya han sido ominosamente anticipadas. Y una de las preseas más codiciadas es la Refinería de Talara que pertenece a todos los peruanos.

La historia, madre y maestra, siempre trae lecciones. A pesar de los cánticos de los nuevos teóricos que sostienen que el imperialismo ya no existe y que son quimeras antiguas, Mr. Trump, desde su mensaje inicial, se ha encargado de enmendarles la plana al 100%.

Perú es un tabladillo de box en que dos superpotencias, China y Estados Unidos, miden fuerzas e ingenio. Para la comisión de sus trampas y trucos, requieren de empleados serviles, incapaces de sentir a la Patria y hábiles en venderse en dólares, euros y con depósitos cifrados en paraísos fiscales.

El vendepatria orgánico actúa con todo el descaro que una prensa miserable otorga pero no de una manera gratuita sino muy bien remunerada.

En el Perú vivimos en un estado de hipocresía permanente. Al imbécil, llamamos analista; y al repetidor y copión, politólogo.

Al juecesito marrullero, le nominamos jurista aunque todo nos indique de su nepotismo, de su mediocridad insuperable y de su vanidad infinita y sus fallos siempre controversiales.

En otra oportunidad recordaremos a un señoritingo que fuera ministro de Relaciones Exteriores y condecoraba a Soledad Alvear cuando en Chile (2002) ¡pulverizaban a Aerocontinente, vía mañas de diverso calibre!

Y entonces cuando se llama vendepatria orgánica a una ministra o a un ministro, por la razón de sus actos públicos, todos traidores, hay voces invocando “cordura”.

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz! <>

 

2-8-2026

PUNO CONFIRMA SU CALIDAD DE CAFE EN EL MUNDO

 CAFE PUNEÑO CONQUISTA PARIS 

COOPERATIVAS Y FAMILIAS CAFICULTORAS OBTIENEN NUEVE RECONOCIMIENTOS EN EL XII CONCURSO INTERNACIONAL AVPA PARÍS 2026

E

l café de la región Puno volvió a destacar entre los mejores del mundo. Cooperativas cafetaleras de la provincia de Sandia lideradas por CECOVASA y asistidas por Devida, obtuvieron dos medallas de oro, cuatro de plata, una de bronce y dos medallas Gourmet en el XII CONCURSO INTERNACIONAL DE CAFÉS TOSTADOS DE ORIGEN AVPA PARÍS 2026, uno de los certámenes más prestigiosos de la industria cafetera, que reúne muestras de cerca de 30 países productores de café.

Rigurosas comprobaciones
El mayor reconocimiento correspondió a la Central de Cooperativas Agrarias Cafetaleras de los Valles de Sandia (CECOVASA), que obtuvo una Medalla de Oro en la categoría "Café espresso de perfil afrutado y acidez brillante" y una Medalla Gourmet en "Espresso de perfil suave con notas vegetales". La organización agrupa a alrededor de 967 productores de 8 cooperativas cafetaleras de las provincias de Sandia y Carabaya, cuyos cafés especiales de altura mantienen una trayectoria de tres campeonatos internacionales y siete títulos nacionales.

La Cooperativa Agraria Cafetalera San Jorge Ltda., integrada por 177 socios, obtuvo dos Medallas Gourmet de Plata en las categorías Café filtrado de perfil suave y afrutado y Café filtrado de perfil suave con notas vegetales. Sus cafés de la marca Tunkiwasi son producidos bajo sistemas agroforestales, destacan por sus notas florales, frutales y de chocolate, cualidades que consolidan el prestigio internacional del café puneño.

La Cooperativa Agraria Cafetalera Inambari Ltda. consiguió una Medalla Gourmet de Plata en Café espresso de perfil afrutado y acidez brillante y una Medalla Gourmet de Bronce en Café filtrado con perfil suave y notas afrutadas. Esta organización reúne a 266 familias caficultoras del distrito de Alto Inambari, que transforman su producción bajo la marca Inambari Coffee, con estándares que hoy reciben reconocimiento internacional.

Otro de los galardones fue para la Cooperativa Agraria Cafetalera Charuyo Ltda., distinguida con una Medalla Gourmet en la categoría Café filtrado de perfil suave y afrutado. La cooperativa reúne a 374 pequeños productores de la provincia de Sandia, quienes cultivan alrededor de 145 hectáreas de café y continúan posicionando los cafés especiales en mercados de alta exigencia.

A estos resultados se suma el proyecto de Café promovido por la Municipalidad Distrital de Alto Inambari, que alcanzó una Medalla de Oro en la categoría “Perfil Ácido-Frutal – Cata de Espresso” y medalla de plata a la marca Ccori Soncco Cofee. El reconocimiento distingue el trabajo de 1,014 familias cafetaleras que cultivan 1,274 hectáreas en 26 sectores del distrito y producen cafés con un perfil sensorial de alta calidad.

En Alto Inambari
Estos reconocimientos son resultado del trabajo articulado entre las organizaciones cafetaleras y la asistencia técnica de Devida, que acompaña a las familias en el manejo del cultivo, la cosecha, la poscosecha, la transformación y la comercialización. Este modelo fortalece la competitividad del café peruano, incrementa los ingresos rurales y contribuye a que más familias en zonas vulnerables consoliden una alternativa económica sostenible, alejándose de las economías vinculadas al narcotráfico.

DATO: El Concurso Internacional AVPA París es considerado uno de los principales escenarios mundiales para evaluar cafés tostados en origen. En cada edición reúne cerca de 200 muestras provenientes de los principales países productores y reconoce la excelencia sensorial de cafés transformados en su lugar de origen. <>

 ______________________________ 

Tomado de FACEBOOK



ARTE FOTOGRAFICO. EL TITIKAKA DESDE EL ESPACIO

 












sábado, 1 de agosto de 2026

GOBIERNO FUJIMORISTA: AFIRMANDO LA DEPENDENCIA

 EL ESCUDO DE LA SUMISIÓN,

LA SOBERANÍA PERUANA EN SUBASTA

Por: Jorge Luis Choque

E

l anuncio de la electa presidenta Keiko Fujimori de adherir al Perú al denominado “Escudo de las Américas” no es un acto de pragmatismo diplomático, sino una claudicación histórica. Bajo el viejo y gastado ropaje de la "cooperación en seguridad", la nueva administración pretende hipotecar la soberanía de un país libre y poner en juego nuestros recursos naturales. Pedir que el ejército de los Estados Unidos venga a garantizar nuestra seguridad interna es la confesión más humillante que un gobernante pueda hacer: es admitir, ante el mundo, que hemos dejado de creer en nuestras propias fuerzas y en la capacidad de quienes juraron defender esta tierra.

Esta claudicación representa una verdadera vergüenza nacional. Rebaja la dignidad de todo un pueblo para suplir con bayonetas extranjeras la negligencia y la corrupción de la clase política que nos gobierna. No nos equivoquemos: aquí no hay falta de valor en nuestros militares, lo que hay es una alarmante falta de decoro y patriotismo en nuestras élites de poder. Permitir que fuerzas militares extranjeras pisen nuestra patria para "poner orden" es escupir a la historia, a la bandera y a cada soldado peruano que entregó su vida por la independencia. Es la flagrante derrota de un gobierno que prefiere depender de afuera antes que sanear y fortalecer sus propias instituciones.

Para entender la gravedad del asunto, desnudemos la retórica oficial. El "Escudo de las Américas" es una iniciativa de seguridad hemisférica impulsada por la administración Trump en este 2026. Aunque el discurso público lo venda como una plataforma coordinada contra el narcotráfico y la migración irregular, su objetivo político central es descarnadamente geopolítico: reforzar la influencia de Washington en el hemisferio occidental mediante una arquitectura militar alineada con su estrategia de “América Primero”. No busca protegernos; busca contener de forma agresiva la presencia comercial y política de potencias rivales como China en la región. Como bien señalaba el pensador crítico Noam Chomsky, la pretensión hegemónica de EE. UU. en América Latina opera históricamente como una forma de dominación política y militar, legitimada por discursos de seguridad y lucha antidrogas, pero orientada en realidad a preservar el control de sus zonas de influencia. "América Latina ha conservado su primacía en la planeación global de Estados Unidos", advertía Chomsky, recordando que, para el imperio, si Washington no puede controlar su entorno cercano, no puede esperar dominar el resto del mundo.

Y es que, en la geopolítica del siglo XXI, la seguridad no es más que la vanguardia de la captura económica. El Perú no es cualquier territorio: es una de las joyas de la corona en la carrera global por la transición energética y los recursos del futuro. Consolidado como el segundo productor mundial de cobre y poseedor de una cartera minera que supera los 64,000 millones de dólares distribuidos en 67 megaproyectos estratégicos, nuestro subsuelo rebosa de los "minerales críticos" que la industria tecnológica y militar norteamericana necesita con urgencia. A esto se suma nuestra colosal ventaja energética: el gas natural de Camisea y las millonarias reservas prospectivas de hidrocarburos que definen nuestra competitividad, junto al enorme potencial de la Amazonía. Al abrirle la puerta al "Escudo", Fujimori no solo entrega el control de nuestras fronteras; expone nuestra riqueza mineral, nuestro gas y nuestra biodiversidad a la tutela de un socio extranjero que históricamente ha confundido cooperación con expropiación comercial.

La historia y la dignidad latinoamericana ya han respondido con firmeza a este tipo de arrogancia imperial. Voces continentales de diversas corrientes han rechazado históricamente esta tutela. En su momento, desde la diplomacia regional se denunció que "América Latina y el Caribe no es patio trasero ni siquiera delantero de nadie; somos Estados soberanos y las riquezas naturales pertenecen a nuestros pueblos". Asimismo, líderes de la región han advertido con claridad que los tiempos en que Washington reprimía pueblos y saqueaba recursos bajo el pretexto de la seguridad han terminado: "Defenderemos nuestros recursos naturales como nuestra vida y nuestra dignidad". Incluso desde sectores moderados, como el ex canciller chileno Heraldo Muñoz ante pretensiones similares en el pasado, se ha calificado de "arrogante" la visión de quienes asumen que el continente sigue siendo un feudo norteamericano.

La decisión de Keiko Fujimori de someter al Perú a este "escudo" protector no nos hará más seguros; nos hará más dependientes, más vulnerables y menos dueños de nuestro propio destino. Un país que entrega el monopolio de su seguridad a una potencia extranjera pierde el derecho a llamarse soberano. El verdadero escudo del Perú debe ser la solidez de sus instituciones, la limpieza de su política y el desarrollo autogestionado de sus recursos, nunca la genuflexión ante los intereses estratégicos de un imperio. <>

viernes, 31 de julio de 2026

COMO SE PRESENTA EL NUEVO REGIMEN POLITICO

 LA CATÁSTROFE ES ELLA

*De arranque, presentó su coartada: le estaban entregando un país en calamitoso estado. Lo que no dijo es que la culpa es suya

Eloy Marchán

A

rranca su gestión con una coar­tada bajo el brazo.

Alegar que recibió el “país en estado ca­tastrófico” será el pretexto cuando le exijan resultados y no tenga algo que mostrar. El problema de Keiko Fuji­mori es la responsabilidad que tiene en la presunta hecatombe.

Desde el sabotaje al go­bierno de Pedro Pablo Kuczynski, cuando prometió go­bernar desde el Congreso, hasta la patada en las nalgas al interino José María Balcázar, las desventuras del país han sido obra y gracia de Fujimori y sus eventuales aliados.

Creación de universidades a lo bestia
“La vulneración fiscal ac­tual del país ha sido provo­cada por la organización que jefatura la señora Fujimori. Fuerza Popular ha cumplido un rol activo y entusiasta, por ejemplo, en darle los beneficios tributarios a las agroexportadoras que cuestan S/ 20,000 millones. También fueron los que im­pulsaron las leyes que bene­ficiaron tributariamente a los restaurantes, peluque­rías y hoteles, sectores que no son parte de la matriz económica del país”, anota Eduardo Recoba, economis­ta de la agencia financiera iForex Latam.

Para Recoba, el objetivo de Fujimori es “crear una narrativa” que deje bien pa­rado a su gobierno. “Cuan­do dijo que el país está en estado catastrófico fue ex­tremadamente ligera. Solo en temas económicos metió en el mismo saco la política monetaria y la política fiscal, que son cosas distintas. Creo que ella suelta cosas porque no tiene argumen­tos ni experiencia en gestión pública. Esperamos que con Elmer Cuba la señora Fuji­mori sea más responsable”, señala el economista.

Antes de enfundarse la banda presidencial, Fuji­mori y el jefe del Equipo de Transferencia, Marco Vinelli, se comprometieron a entregar un informe del estado en el que recibían el país. El día clave era el sá­bado 25 de julio. Al cierre de este reportaje, no había rastro del informe.

Lo que hizo la señora Fujimori es una lavada de manos. Ella y su partido han sido actores en primera línea de la situación en la que está el país. En el 2016 se dedi­caron a destruir el gobierno de PPK y lo que ocurrió en el 2021 en adelante, sobre todo con Boluarte, fue ente­ra responsabilidad de ella y sus aliados”, dice Flor Pablo, exministra de Educación y excongresista.

“Si Keiko Fujimori quiere empezar bien su gobier­no -añade-, primero debe hacerse cargo de los des­trozos de su bancada. Hizo tantos que da que pensar que nunca quiso gobernar. El sello de Fuerza Popular está en el desequilibrio de poderes, en las millonarias exoneraciones tributarias a las agroexportadoras y en el hecho de que las víctimas de las masacres no encuentran justicia”.

Tres de las catorce pági­nas que tenía el Mensaje a la Nación de Fujimori están dedicadas al presunto des­calabro del Perú. Dijo que recibía un “país marcado por el abandono”, “un Es­tado debilitado por la improvisación” y “un Estado a la deriva por la carencia de una gestión estratégica”.

Y ejemplificó la catástro­fe recordando que el Perú tiene “la mayor desigualdad de ingresos de toda América Latina”. Omitió mencionar la política fiscal impuesta a punta de leyes por Fuerza Popular y sus satélites par­lamentarios.

Fueron en total 268 leyes con impacto fiscal adverso, según los especialistas en materia económica. Suman­do gastos extraordinarios y restando exoneraciones tri­butarias el golpe en recau­dación significó S/109,600 millones, equivalente al 9,l % del PBI.

En julio del 2024 Fuerza Popular (en mancha) votó a favor de la ley que en­trega una bonificación por preparación de clases a los profesores y que costó al fisco S/ 40,500 millones. La fujimorista Rosangella Barbarán, como presidenta de la Comisión de Economía, defendió la ley para entregar un bono de reconocimiento a los afiliados a la ONP, que significó un desembolso de S/ 6,380 millones.

La gastadera contó con la bendición del Tribunal Constitucional. Los tribu­nos, que le deben el puesto al Congreso, metieron pata de cabra al candado del ar­tículo 79 que impedía al Parlamento promover le­yes que implicaran gasto al Estado. Ahora que Fujimori se instaló en Palacio, el TC ha repuesto el candado.

En el Mensaje a la Nación, Fujimori mencionó 15 “obras bandera” que se compro­metió a ejecutar durante su gobierno. Solo diez de ellas -cuatro aún no tienen estu­dios técnicos: Líneas 5 y 6 del Metro de Lima y los metros de Trujillo, Piura y Arequipa- suman S/ 76,900 millones.

¿Si el país está hecho un caos, cuántos ministros cen­suró el fujimorismo? Sólo tres desde que en diciembre del 2022 Dina Boluarte llegó al poder. Los ministros del Interior Vicente Romero y Juan José Santiváñez se fueron en medio de escán­dalos por la inseguridad ciudadana. Rómulo Mucho se fue por la presión de los mi­neros informales e ilegales.

“La señora Fujimori no puede decir que hereda un país inseguro sino el que ella construyó con sus aliados. Lo que corresponde por lo tanto es un mea culpa y, so­bre la base de ello, corregir la legislación favorable al crimen que armó su ban­cada”, dice Víctor Manuel Quinteros, especialista en seguridad ciudadana y pro­fesor de la PUCP.

Para Quinteros, Fujimori debe “rectificar el escenario caótico” que impulsaron el fujimorismo y sus aliados en el Parlamento anterior.

Algunas de esas normas son la llamada “Ley Soto”, que acortó el plazo de prescripción de los delitos, la ley que impide a la Policía incautar equipos de la minería ilegal, la que restringe la colabora­ción eficaz, la que condiciona la tipificación de organización criminal y la que debilita los allanamientos.

Pero lo cierto es que Keiko Fujimori ha desbaratado su propia coartada el 28 de julio en la tarde al nombrar a tres ministros con cargos protagónicos en las últimas gestiones.

El ministro de Justicia, Ernesto Álvarez, fue pre­mier durante los cua­tro meses del manda­to de José Jerí, entre octubre del 2025 y febrero del 2026.

César Astudillo, ministro del Interior y nuevo zar de la lu­cha contra la insegu­ridad ciudadana, fue comandante general del Ejército, primero, y luego jefe del Co­mando Conjunto de las Fuerzas Armadas (2017-2021). Astudi­llo afrontó cinco esta­dos de emergencia sin resultados de los que presumir en su foja de servicio.

Juan Carlos Reque­jo, flamante ministro de la Producción, ha desfilado por varios entes estatales desde el 2020. Fue jefe de SUNAFIL, viceminis­tro de Trabajo, gerente central del SENAMHI y re­cientemente viceministro de MYPE e Industrial.

El hoy senador fujimorista José Arista fue entre febrero del 2024 y enero del 2025 ministro de Economía de Dina Boluarte. Arista fue quien abrió el candado para el aumento de las pensiones a militares y policías, me­dida que costará al fisco S/ 23,000 millones.

“Decir que recibe un país catastrófico es una narra­tiva de victimización, para venderse como buena y no asumir su responsabilidad. Todos los peruanos hemos visto lo que la señora Fujimori, su bancada y aliados han hecho en los últimos diez años. No me lo están contando, yo lo vi, como ministra y congresista. Ella ahora dice que busca la reconciliación, pero primero debe hacer un mea culpa”, dice Flor Pablo. <>

HILDEBRANDT Y SU SUEÑO BENEVOLENTE

 METAMORFOSIS

César Hildebrandt

En: HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nro. 793, 31JUL26

C

¿El color naranja, ahora es la voz?
uando el director de este semanario se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un mons­truoso insecto. Entonces, tembloroso, escribió el siguiente texto, que fue hallado después del incendio:

«El Perú se refunda. La epopeya ha empezado.

Para esa gesta están los minis­tros nombrados por la presidente y Luis Galarreta.

Por ejemplo, Luis Dyer, el hom­bre de acero, que transformará el sector salud dotándolo de lo que carece y asegurando un servicio sin pausa.

Pero no sólo Dyer. También está Carlos Espá, que adquirió una experiencia decisiva trabajando con los embajadores de los Estados Unidos acreditados en Lima. No cabía una elección más apropiada en un momento en que la admi­nistración Trump nos castiga con nuevos aranceles y tiene en la mira el puerto de Chancay y el peso desmesurado de las inversiones chinas en nuestro país.

Dicen los hipercríticos biliosos que Alberto Beingolea nada tiene que ver con la cultura. ¿Ignoran que fue candidato presidencial de un partido importante? ¿Que dio muestras durante los debates en los que participó de un amplio conocimiento sobre gestión pública y administración de recursos? ¿O es que el hecho de que tenga ideas conservadoras sobre ciertos aspectos lo invalida como funcionario?

¿No es posible poner en pausa el odio y reconocer que estamos ante un gobierno que comienza y que merece, por lo menos, el be­neficio de la duda? Como lo sostienen “Willax’ y “Perú 21”, ¿no será que el izquierdismo perdedor lo que no perdona es la derrota? Lo sabemos: duele hablar y escribir desde la amargura, pero duele todavía más tener que ver en la cúspide del poder a quien durante años fue presentada como un súcubo de piel amarillenta.

Dicen que Rafael Belaunde Llosa será un mal ministro de Defensa porque no sabe de armas ni de estrategias militares. Ignoran que un ministro es un representante de la presi­dencia de la república y que bastará con que se rodee de la gente adecuada, de los expertos pertinentes, para que sugestión sea un éxi­to y sus decisiones se optimicen. Lo mismo puede decirse de Rafael Rey en la cartera de Transportes y Comunicaciones. A Rey se le ha escogido -es evidente- por su reconocida honradez y por los antecedentes poco edificantes que el sector tiene, según informes de la Controlaría. Es el mismo caso de Juan Sheput, que ayer fue crítico de Fuerza Popular y que hoy no ha dudado en sumarse a un esfuerzo nacional de reconstrucción de la confianza.

Chillico. Volvió la yuca
Es difícil entender a ciertos sectores. Si la presidente de la república hubiese elegido un gabinete partidario y militante, habrían dicho que el sectarismo quedaba demostrado. Como la elección ha sido plural. dicen ahora que se trata de gente con pasado cuya heterogeneidad hará difícil la conducción del gobierno. No comprenden esos sectores invariablemente adversarios que la crisis que vivimos y la inminencia del Fenómeno del Niño, del mismo modo que los impredecibles factores de la eco­nomía internacional supeditada a más de un conflicto de global extensión, exigen la unidad del país. Ese es el criterio que ha prevalecido a la hora de nombrar a los ministros y convocar a todos los sectores en el discurso ante el Congreso y ese será el talante de las medidas que se habrán de tomar en los próximos días. Esa es la idea que está detrás de la decisión de duplicar el monto de Pensión 65 y de elevar a 1,300 soles el salario mínimo, deman­da que sostuvo la oposición en la campaña y que ahora, según al­gunos sectores, resulta populista.

No es que las calles se van a llenar de tanques y batallones militares. Es que la logística de las fuerzas armadas contribuirá a la lucha contra el crimen orga­nizado. Esa batalla la ganaremos todos, desde los municipios hasta las rondas campesinas, pero será encabezada por una Policía Nacional del Perú reequipada y reor­ganizada. Que nadie dude de eso.

Este gobierno que recién empieza ha jurado respetar los cinco años de mandato. Y ha garantizado que la autonomía de los poderes no se verá amenazada. Entre la continuidad del caos y la vigencia de un orden afirmado en la Constitución, el pueblo ha elegido. ¿No es el momento de arriar las banderas de la insidia y apostar por el pabellón nacional? <>

jueves, 30 de julio de 2026

ANALIZANDO LA REALIDAD POLITICA PERUANA

 EL PANORAMA ELECTORAL EN EL PERÚ

Por Jorge Rendón Vásquez

E

n el Perú, como en los otros países con democracia real o solo formal, nos hemos habituado a votar en los procesos electorales convocados cada cierto tiempo por las burocracias encargadas de organizarlos. El acto de votar es una obligación y un derecho de cada ciudadano de máxima importancia para la sociedad, porque por él se elije a los integrantes de los órganos legislativos y de gobierno del Estado. Su fundamento es la igualdad de todas las personas ante la ley y su decisión de mantenerse asociados con ciertas obligaciones y derechos por el pacto social formalizado como la constitución política. Por ese acto delegan las funciones de legislar y gobernar que ellos no podrían ejercer por sí mismos.

Sin embargo, a pesar de su importancia, no todos los ciudadanos piensan del mismo modo sobre el acto de votar. Para algunos, muy pocos, conocedores de la organización del Estado y los requerimientos de la sociedad, su necesidad es absoluta y seleccionan racionalmente a los candidatos que compiten; para otros, con menos conocimientos de la organización política y de lo que se puede hacer por la sociedad desde los órganos del Estado o por cierta predisposición, por lo general inducida, su voto es un instrumento de adhesión a ciertos candidatos; y para otros, la mayor parte, votar es simplemente una obligación legal y la manera de expresar los condicionamientos de la propaganda electoral.

Esta diferente manera de situarse frente a los procesos electorales es una manifestación de nuestra evolución política y podría ser esquematizada en un gráfico de forma piramidal.

Composición de la población como base de la política

Desde la conquista de nuestro país por los españoles en el siglo XVI, la población peruana se ha estratificado en tres grandes grupos conformantes de determinadas clases sociales caracterizadas por su poder económico y esquemáticamente agrupadas en una pirámide.

En la cima de esta se sitúan las clases de máximo poder económico, poseedoras directa o indirectamente del poder de mandar, es decir de manejar las entidades de gobierno del Estado y de la sociedad. Es un grupo racialmente blanco descendiente de los conquistadores españoles cuya riqueza se constituyó por la explotación hasta el aniquilamiento de la población india, mestiza y negra en la extracción minera y en el trabajo de la tierra. Este grupo blanco fue colocado en la cima de la división de la sociedad colonial por castas raciales y acreditaba su condición de blanco con el certificado de pureza de sangre. Al ser declarada la independencia del Perú heredó, como por derecho natural, esta prevalencia social a la que las castas subyugadas fueron obligadas a someterse.

A continuación se estratifican las clases con un poder económico bastante menor y con una parte de sus sujetos con cierta formación cultural y profesional, sometidas a las clases altas o con el rol de sus intermediarias en los aspectos económico, político y cultural. Inicialmente, este grupo estuvo formado por individuos blancos que habían perdido su riqueza, por inmigrantes de origen europeo y luego por integrantes del tercer grupo, mestizos, indios y negros, que se promovieron económica y culturalmente por la educación, la formación universitaria o la acumulación de cierta cantidad de riqueza. La mayor parte de estas clases reside en las ciudades y, si es blanca o de rasgos blancos, desdeña a los grupos indios, mestizos y de color más o menos ostenciblemente.

En la base se extienden las clases trabajadoras urbanas y rurales, casi todas constituidas por personas mestizas, indias y de otros tipos raciales de color, con un poder económico reducido que les permite la subsistencia y, según su formación profesional a medida que el sistema capitalista se expande, poseedoras de un nivel de vida algo más elevado y cierta posibilidad de promoción social por la educación y la formación universitaria. Estos grupos fueron excluidos del derecho de votar en las elecciones, primero directamente y luego con la exigencia de saber leer y escribir inalcanzable para ellos porque hasta fines del siglo XIX eran analfabetos. Desde ese momento, a medida que la educación primaria se hizo obligatoria y pudieron leer y escribir, obtuvieron el derecho de votar. Finalmente, la Constitución de 1979 eliminó este requisito para el ejercicio pleno de la ciudadanía.

 Los que gobiernan

Tras la instauración de la República en nuestro país, hace 200 años, todos estos grupos sociales deberían haber participado en la formación de las entidades legislativas, de gobierno y judiciales, como práctica de las nociones de la igualdad de todos ante la ley y del contrato social que fueron los fundamentos de la república y la democracia a las que entonces se accedía. No sucedió así, sin embargo.

En primer lugar, porque la independencia y la república no fueron la obra de esos tres conglomerados sociales, sino, sobre todo, de ejércitos procedentes de Argentina, Chile y la Gran Colombia que vinieron al Perú a extinguir el poder de España en América del Sur, cuyo centro era Lima, y asegurar así definitivamente la independencia de sus países. Tales grupos contaron con el apoyo económico y logístico de Inglaterra que se había propuesto extender su comercio e influencia sobre el continente americano. En segundo lugar, porque el poder de mandar en la sociedad y el Estado fue asumido por las familias del grupo oligárquico y blanco.

El primer paso en la conformación electoral en el Perú fue la elección por los notables de Lima, integrantes del primer grupo mencionado, de quienes habrían de conformar la primera asamblea constituyente por decisión de San Martín tras declarar la independencia del Perú el 28 de julio de 1821. Luego que los ejércitos libertadores se retiraron del Perú la exclusividad de ese grupo en la formación de los poderes del Estado y su burocracia continuó de manera absoluta durante el siglo XIX con una característica: reproduciendo su tradición en la época de la colonia no pudo crear una elite intelectual que aspirara a la formación estable de un movimiento político con un proyecto económico, social y cultural para nuestro país. Sus integrantes se conformaron con seguir su estilo de vida fácil basado en la explotación de los esclavos, siervos y otros trabajadores sometidos y humillados hasta la degradación y en esquilmar los recursos naturales del Estado. Por lo tanto, para el ejercicio del gobierno de nuestro país se atuvieron, en un primer momento, a los caudillos militares y luego a los caudillos civiles. A partir de la creación del partido Civil por Manuel Pardo y Barreda, uno de los suyos educado en Chile y España, este grupo se adhirió a ese partido que gobernó de 1872 a 1879 y de 1895 a 1919. Augusto B. Leguía, un profesional quien gobernó como uno de los suyos de 1908 a 1912,  se apartó de ellos durante su gobierno de 1919 a 1930 con su partido Patria Nueva para iniciar a nuestro país un período de economía capitalista más dinámico. El partido Civil desapareció y, después, el grupo oligárquico, que ya no se interesó en la organización de un partido propio, prefirió utilizar a caudillos militares y civiles, a ciertos partidos políticos y, luego, a aventureros de la política.

El período de los partidos políticos en el Perú se prolongó en el siglo XX con nuevas creaciones afirmadas en ideologías surgidas en Europa que habían dado lugar allí a partidos sólidamente organizados. A partir de la tercera década del siglo XX, sugieron: el Apra, como una versión acriollada de la Socialdemocracia europea y profundamente anticomunista; el Partido Comunista fundado por José Carlos Mariátegui; el Partido Socialista como otra expresión de la Socialdemocracia y radicado en el norte del Perú; la Unión Revolucionaria que reproducía la ideología del partido Fascista italiano; el Partido Demócrata Cristiano, como manifestación de la Iglesia Católica de Roma y los partidos europeos inspirados por esta; el partido Acción Popular, fundado por Fernando Belaúnde Terry para impulsar el capitalismo nacional; y un conglomerado de grupos de la llamada izquierda que aparecieron como escisiones de los partidos Aprista, Comunista y Demócrata Cristiano. Todos estos partidos tenían como animadores a personas pertenecientes al grupo intermedio de la sociedad y, en su mayor parte, a profesionales y estudiantes universitarios. Por lo tanto, de un modo u otro, representaban los intereses y reivindicaciones de este grupo.

Hacia fines del siglo XX se agotaron las expectativas de los partidos políticos para ganar el apoyo de las masas más numerosas de electores y fueron sustituidos por grupos de aventureros de la política, cuyas primeras expresiones fueron los candidatos Mario Vargas Llosa y Alberto Fujimori en las elecciones de 1990. Les siguieron los candidatos a la Presidencia de la República y los presidentes elegidos (5) y sus reemplazantes cuando los vacaron (7), más los miembros del Congreso de la República y sus allegados hasta ahora. Su acción en el Congreso de la República y en el gobierno expresó con variantes la voluntad y los intereses del grupo oligárquico, el de sus mentores del segundo grupo y los suyos, afectando en diverso grado los derechos sociales de los trabajadores.

En el proceso electoral de 2026 los aventureros de la política se multiplicaron. 46 de ellos pidieron intervenir como candidatos a la Presidencia de la República con sus colas de candidatos a las vicepresidencias y a senadores y diputados. Procedían, en su mayor parte, del segundo grupo intermedio de la sociedad y eran casi todos profesionales. Solo fueron admitidos 36, lo que de todos modos fue un récord mundial. Ninguno basaba sus ofertas en alguna ideología ni en proyectos viables sobre la manera de tratar los problemas más apremiantes del Perú: crecimiento económico sostenido, educación, formación profesional, empleo, salud, pensiones de vejez, saneamiento ambiental y seguridad. Su objetivo evidente era llegar a los poderes Legislativo y Ejecutivo para percibir los elevados sueldos atribuidos a sus integrantes y utilizar el poder de mandar en su beneficio, en el de sus allegados y en el de quienes les financiaban sus campañas electorales.

Una excepción a esta regla de pertenencia al grupo intermedio fue Pedro Castillo, elegido Presidente de la República en 2021, quien, como profesor primario, había salido del tercer grupo formado por trabajadores. Le fue mal, sin embargo. Su ignorancia de la ciencia de la economía y del derecho, su carencia de preparación política, su  irresponsabilidad hacia quienes le habían dado su voto y su ingenuidad facilitaron el propósito de sus adversarios y de algunos de sus sostenedores de erradicarlo de la presidencia. Lo lograron el 7 de diciembre de 2022, se puede suponer luego de que alguien con interés lo convenciara para leer ante un canal de TV un aberrante comunicado que le pusieron en la mano por el cual amenazaba con disolver el Congreso de la República. Obviamente, ni el grupo oligárquico ni el grupo intermedio podían tolerar la presencia de un representante del tercer grupo de trabajadores en la dirección del Estado peruano.

Los que votan

¿Cómo votan los integrantes de los tres grupos que conforman la sociedad peruana?

El grupo oligárquico, cuyo número no llega ni al 1% de la población electoral, vota por ciertos candidatos cuyas campañas electorales financia. En realidad, su voto no importa mucho en el recuento.

El grupo intermedio, que podría llegar al 30% de la población electoral, distribuye mayoritariamente su voto entre ciertos candidatos cuyas ofertas se resumen en dejar las cosas del país como están o por su rechazo a los partidos o grupos calificados como de izquierda. La expresión atribuida al presidente de la oligarquía Manuel Prado parece ser su lema “En el Perú, hay dos tipos de problemas, los que no tienen solución y los que se resuelven solos”. Son un campo de práctica de la alienación y, salvo a una minoría intelectual, no les interesa la ideología de sus preferidos si acaso estos la tuvieran.

El tercer grupo, conformado por trabajadores y sus familias, aproximadamente un 70% de la población electoral, divide su voto entre los candidatos del segundo grupo. De ellos, más de la mitad vota por las opciones que le parecen de izquierda o por candidatos que se asemejan racial y culturalmente a ellos con la esperanza incierta de obtener algunos derechos para su grupo. Los demás optan por los candidatos del centro o la derecha, condicionados por la alienación y el residuo subconsciente de la sumisión a la casta blanca y a sus variantes que la educación manipulada no ha erradicado.

Tanto en el segundo como en el tercer grupo hay una cantidad minoritaria de electores que advierte la estática y la dinámica del panorama electoral y quisiera contar con partidos sustentados en fundamentos ideológicos y programas necesarios para nuestro país y las grandes mayorías sociales. Como tales partidos o movimientos no existen o no les es posible agruparse para formarlos se limitan a votar por el mal menor a su criterio o por lo que consideran alguna opción de cambio.

La perspectiva en el futuro

La sociedad y sobre todo la economía en el Perú no han decantado una nueva perspectiva política. Los integrantes de los poderes Legislativo y Ejecutivo se mantienen aferrados a la situación existente y a sus relaciones y movimientos que se repiten año a año como diálogos intrascedentes y un quehacer burocrático. Son una parte del corto plazo y no pueden hacer otra cosa por su insuficiente formación y compromisos con el poder económico. Las proyecciones de desarrollo de nuestro país dependen ahora del lento aumento de la producción y del consumo internos, del crecimiento de la población y, en mayor medida, de la demanda y las necesidades de otros países y sus economías en desarrollo a los cuales tienen que adaptarse las empresas peruanas y la masa laboral. Ese corto plazo ya predeterminado y repetido forma el largo plazo con pequeños cambios acumulados.

Por lo tanto, el espectáculo político habrá de proseguir con el mismo libreto y los mismos y otros personajes del mismo jaez, tanto en el escenario que comparten los poderes del Estado y otras entidades, como en las barras de periodistas y opinólogos, hasta el próximo relevo electoral, cuyos caracteres, posiblemente, no difieran de los anteriores.

¿Podría cambiar este panorama?

La condición para dejar atrás el ciclo de los aventureros y encaminar a la población peruana hacia los cambios sustanciales que le permitan, en una primera etapa, aumentar su potencial productivo, su nivel profesional y sus ingresos, por lo menos, hasta duplicar el actual PBI per cápita, reducir la informalidad laboral hasta la mitad y elevar su nivel cultural promedio hasta llegar a la lectura de unos dos libros por año por persona, debería ser la formación de un conjunto de profesionales que estudie a fondo la situación de nuestro país y sus condicionamientos externos, coincida en sus investigaciones económicas, políticas y culturales y formule los planteamientos necesarios, es decir se requiere una corriente ideológica sustentada en la confianza de sus actores y en su difusión entre las grandes masas electorales las que, al comprender su función y poder, posibilitarían esos cambios con su apoyo y compartiendo el protagonismo.

(Comentos, 27/7/2026)

OPINION. LOS ALTOS FUNCIONARIOS DEL NUEVO GOBIERNO

 EL FIN DE LOS RITUALES

Por Gustavo Espinoza M. 

L

a elección de la Mesa Directiva en las Cántaras Legislativas, la instalación del gobierno Fujimori en el hemiciclo del Congreso Nacional y la juramentación del Gabinete Ministerial, sellaron los rituales que convalidaron el ascenso de un gobierno que inicia su gestión coincidiendo con los 205 años de la proclamación de la República.

 Cada uno de estos episodios tuvo su propia dinámica, pero los tres pusieron en evidencia la naturaleza del régimen que se inicia y que deberá ser resistido y combatido por los peruanos. Veamos.

Experto en birlibirloques
 Desde un comienzo se tuvo la idea que la elección de las Directivas del Congreso seria particularmente reñida. Gracias al mecanismo tramposo que le diera 22 de 60 cupos del Senado a Fuerza Popular que alcanzara apenas el 10% de los votos y que este partido aliado al ultra derechista Renovación Nacional copara exactamente el 50 del Senado; se sabía que ningún partido tendría votación suficiente para imponerse.

¿Habrà sido ella?
 Lo que no se previó fue que el oficialismo, digitado por Fernando Rospigliosi, recurriera a una maniobra descarada, pero efectiva para restar un voto a la bancada opositora.

 Esa maniobra de corte típicamente estudiantil universitaria, sirvió para que el propio Rospigliosi anulara un voto al Frente Democrático y le permitiera así “ganar” la elección a Micky Torres, el hombre del oficialismo. En verdad, Torres no ganó nunca porque para que ello ocurriese debió reunir 31 votos, y sólo alcanzó 30 en las dos votaciones, al mediodía del sábado 27.

 El voto declarado “nulo” era nítidamente marcado por la candidatura del Frente Democrático.  Simplemente que alguien insertó con plumón una línea al costado del otro casillero, lo que fue usado como pretexto de nulidad del sufragio.

 Lo primero que habría que descartar es que fuera la misma persona, lapicero o tinta, la que hizo un signo y el otro. Una simple mirada a la boleta muestra una diferencia absoluta entre el sesgo del voto y la raya marcada en el otro casillero. Nada tienen en común,

 Pero la maniobra fue bien pensada. No sólo para anular un voto y otorgar una mayoría ficticia al gobierno, sino también para generar una secuela.  Al instante, surgió la idea de una traición, de alguien que deliberadamente había “marcado” la cédula para invalidar el voto. Los ojos miraron a una Silvana Robles, una Senadora que no mostró su voto como si lo hicieran los demás. A ella la acusaron de traición. Lo sensato es suponer que la trampa se hizo en la mesa, y corrió a cargo del diligente “conductor” del evento ciertamente ducho en esos menesteres.

Y se hizo así para lograr en carambola esos varios objetivos: Ganar la Mesa Directiva del Senado, dejar en minoría a la Oposición generándole una crisis irremediable y, liquidar a una parlamentaria que desde hace cinco años venia combatiendo firmemente al fujimorismo en el Congreso Unicameral.

Tres pájaros de un tiro, se diría. Casi una palomillada perfecta, que no se podía hacer en diputados porque allí la diferencia era muy grande: 18 votos. Eso fue lo que le dio la victoria a la oposición.

 La instalación del nuevo gobierno trajo dos novedades: una suerte de cónclave fascista que permitió sumar a Milei, Noboa, Kats, Mulino y Nasfure; juntándolos con Rodrigo Paz, y el paraguayo Peña. En ese conglomerado, el presidente del Uruguay Yamandú Orsi, asomó como una mosca blanca. Por eso los medios de comunicación advertidos, no le dieron cobertura alguna.

 La cita estuvo orientada por el Vice Secretario Landau, el adjunto de Marco Rubio, y por el embajador yanqui en Lima, Bernie Navarro, que asoma como “consejero en la sombra” de Keiko Fujimori

 Pero por cierto, el plato de fondo en la ceremonia fue el discurso de instalación de Keiko Fujimori al asumir el gobierno.

 Hizo bien la bancada de la oposición al dejar constancia de su desagrado y retirarse de la ceremonia aún antes del discurso. Era una manera legítima de mostrar desacuerdo con lo que estaba ocurriendo. Los medios procuraron vanamente que el hecho pase inadvertido.

 El discurso de la Mandataria tuvo un mérito: fue breve. Pero, al igual que en otras ocasiones, en esta Keiko arrojó muchas palabras y muy poca consistencia. Mucho más fue lo que calló que lo que dijo. 

 Omitió clamorosamente referirse a lo ocurrido en el quinquenio anterior, que era el que más le tocaba. Ella le declaró la guerra al gobierno de Castillo y luchó para derribarlo, como lo confesara el propio Micky Torres en su momento.  Ella puso a Dina Boluarte y respaldó su política de sangre y fuego. Y es por eso responsable también de las muertes ocurridas en esa circunstancia. Por eso tiene vetado su ingreso al sur andino. Y por eso calló cuando debió hablar sobre el tema.  Su silencio de ahora le cerrará las puertas de esa región por los próximos años.

 No hubo una sola mención a Puno, o Ayacucho, ninguna alusión al mundo andino. Pero tampoco a los crímenes cometidos contra el pueblo -incluidos los transportistas- a los Derechos Humanos, a la situación de la Mujer, o a los altos índices de Feminicidios. Ni siquiera la simple voluntad de investigar las causas de esas muertes horrendas.

Pero calló también cuando habló el “desastre” que había recibido como gobierno. Ese desastre lo construyó ella misma, y lo recibió como legado de sus protegidos: Dina y sus sucesores. Por eso no se atrevió a deslindar responsabilidades. Hablar, era como picar el anzuelo. 

 Pero si dijo que ella sería respetuosa de la “independencia de Poderes”. Mentira. Si fuera cierto, no habría puesto al vicepresidente del Ejecutivo -es decir su vicepresidente- como presidente del Congreso y del Senado incluso con trampa. Lo que ocurre, es que quiere controlarlo todo. Y tiene miedo de todo.   

 Y como lo dijimos antes, su preocupación principal se orientó no a pacificar el país, sino a encarcelar a más peruanos. Por eso habló menos de educación y más de la necesidad de construir cárceles para que sean verdaderos “centros de reclusión” y no lugares de rehabilitación.

Torres preside Senado
Al tiempo que se pronunciaba el discurso, centenares de miles de peruanos se movilizaban en señal de protesta en todo el país, en acciones también soslayadas por la “Prensa Grande”. Eran verdaderas expresiones de lucha que reflejaban una decisión que no está dispuesta a doblegarse y que constituye la semilla de la resistencia y el combate que se avecina. El último elemento de la parafernalia expuesta en las 48 horas recientes fue la juramentación del nuevo consejo de ministros.  Como se puede advertir incluso a primera vista, el Gabinete Galarreta es más ruido que nueces.

 Está integrado por gentes que antes fueron ministros y que tuvieron arte y parte en el desastre legado a la Fujimori. Pero también hay otros que, aunque no fueron ministros, si figuraron como dirigentes de núcleos fujimoristas, apristas o simplemente ultra derechistas, lo que sirve para perfilar mejor el “equipo de trabajo” que acompañará a Keiko. De todo un poco, pero de mal para mal.



Canciller: 20 años empleado de USA Embassy

 Ministro de Salud fue nombrado el organizador de personeros en la campaña electoral de Keiko. ¿Conocerá el tema? ¿Sabrá algo de cultura el locutor deportivo nombrado para el sector por la señora Keiko, o será mejor comenzar por culturizarlo a él?. ¿Podrá Rafael Rey administrar el sector Transportes cuando no ha tenido ninguna experiencia en ese terreno?

 ¿Cómo hará Juan Sheput cuando lo único que sabe es arrastrarse en procura de un cargo después de haber denostado públicamente de Fujimori y su legado? ¿Qué méritos hizo Vinelli, su director de campaña, para ser ministro ahora?  ¿Cómo hará el Ministro del Interior, el general Astudillo, para eludir la orden de captura dispuesta contra él por su participación en el delito de contrabando de combustible? ¿Y Ernesto Álvarez para que se olviden que fue el primer ministro de Jerí en todo su funesto mandato censura por el propio Congreso? ¿O Elmer Cuba, el hombre de Macro Consult que tuvo a su cargo la privatización de las empresas públicas en los años de Alberto Fujimori?

 Pero la tapa de la bombonera fue la designación de Carlos Spa. Habría que suponer que la embajada de os Estados Unidos le prestó a ese su empleado durante 18 años, para que fungiera como Canciller peruano en este periodo tal vez para asegura la inclusión del Perú en el “Escudo” de Trump. En otras palabras, el servilismo extremo.

 En suma, llegó el fin de los rituales. Ahora, comienza la batalla de los hechos. <->