viernes, 13 de febrero de 2026

PROCESO ELECTORAL 2026: CANDIDATOS PRESIDENCIALES

 BARNECHEA

César Hildebrandt

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 769, 13FEB26

H

ace muchos años, tantos que pesan como una lápida, Alfredo Bamechea y yo caminamos toda la avenida Arequipa conversando sobre libros, poetas de los buenos y de los malos, el estado de la nación -gobernaban los militares-, la po­sibilidad de una guerra nuclear, la revolución cubana y su deriva hacia el modelo de Stalin y no recuerdo cuán­tas cosas más. Debieron ser muchas porque recorrimos de noche, bordeando la madrugada, toda esa avenida que llevó alguna vez el nombre de Leguía.

Éramos jóvenes -él casi cuatro años menor que yo- y estába­mos convencidos, a pesar de nuestras dudas y pesares, de que el mundo cambiaría para bien, que nuestros hijos heredarían algo menos oscuro y visco­so y que el país donde habíamos nacido conocería el entusiasmo de un proyecto que le sirviera de amalgama y reconciliación.

Éramos amigos Al­fredo y yo y lo que más nos unía eran los libros, las lecturas socarronas, las críticas despiadadas, el desmontaje de las mentiras evidentes de nuestra política. Nos unía también “Caretas”, donde yo era jefe de algo y él empezaba como un valioso colaborador. Y nos juntaba también un reconocimiento, cauto pero claro, de que al­gunas de las reformas impuestas por Velasco eran imprescindibles para descomprimir la caldera de la desigualdad.

La vida, los yugos, las mareas nos fueron separando. De regreso a la democracia quinquenal, Alfredo se unió al Apra -cosa que nunca entendí del todo- y fue candidato a la alcaldía de Lima en nombre del partido de Haya de la Torre, a quien había entrevistado años atrás en un cèlebre programa de televisión autorizado opor el gobierno de Morales Bermúdez. Yo tuve que ser el moderador del debate entre Barnechea y Alfonso Barrantes, el arrollador candidato de la entonces musculosa Izquierda Unida. Frejolito ganó por largos puntos porque tenía calle, derramaba lisura y tenía canela en el cacharro. A Alfredo, que habría sido un gran alcalde sin duda, lo traicionó la sobradera, la convicción de su propia inteligencia, la conciencia de su pinta gaullista. La leyenda negra había empezado ese mismo año, cuando Alfredo decidió casarse al estilo monegasco con Claudia Ganoza. De allí que los malevos de toda la vida evoca­ran a Saint-Exupéry cada vez que nombraran al fallido candidato.

Pasaron los años y Alfredo escribió libros -algunos de veras importantes y magníficamente escritos- y extendió su red de influencias y amistades internacionales gracias no sólo a su talento sino a la ventaja de que Javier Pérez de Cuéllar era el padrastro de su mujer. Alguna vez estuvo en la Casa Blanca en una reunión convocada por Clinton y fue asesor de instituciones como el Banco Interamericano de Desarrollo. Hasta que llegó el día en que Javier Alva Orlandini lo invitó a inscribirse en Acción Popular, un partido que proponía que el Perú no era un país sino una doctrina inspiradora. Tampoco entendí esa decisión, pero eso es lo de menos. Lo que pasó es que Alfredo, que se había tuteado con García Márquez y había sido condecorado por el gobierno de Chile, entró a ese partido cuando Femando Belaunde estaba enterra­do y eran las gárgolas las que mandaban. El partido era un botín y los métodos tenían que ver con el cogoteo, el cabe y el filo navajero, lo que no impi­dió, sin embargo, que en el año 2016 Alfredo fuera el candidato presidencial. Llegó en cuarto lugar, detrás de Verónika Mendoza. La leyenda negra volvió a rozarlo cuando tuvo el gesto, salido del fondo de su alma de capeto honorario, de rechazar un pan con chicharrón y harta cebolla.

Para estas elecciones, Acción Popular ya no era un partido en ruinas sino una banda de niños al asalto. Y si algún notorio ajeno a la bancada criminal hubiese tenido dos dedos de frente, habría hecho lo necesario para que Barnechea fuese el candidato. Era el único que podía sacar el ba­cín cargado que apes­taba en la sala. Pero no fue así. Y Alfredo tuvo la pésima idea de autorizar que sus personeros imitaran a sus enemigos y recurrieran a una damisela dada a la trampa, pretexto suficiente como para que las autoridades electorales lo sacaran del medio.

Alfredo Barnechea tiene, como todos, un bazar de defectos. Pero es un hombre culto y extraordinariamente inteligente y me im­porta un comino, a es­tas alturas, que se crea marqués de Huacachina. Entre tanto candidato que ni siquiera llegará a algún pie de página en letra bastardilla de siete puntos, Barnechea habría dado prestigio a estas elecciones de grisuras co­diciosas. Pero la política le ha vuelto a decir que no como si le diera a entender, otra vez, que haber leído mucho y haber escrito libros es algo digno de sospecha en un país donde César Acuña funda universidades y Erasmo Wong es el Ciudadano K. <ô>

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jueves, 12 de febrero de 2026

COSTUMBRES DE MI TIERRA: ENTRE HUATIA Y PACHAMANCA

 ENTRE PIEDRAS CALIENTES Y MEMORIA AYMARA

Moisés Suxo Yapuchura1

En : https://www.markapacha.com/

Una jornada familiar en Unicachi donde el horno artesanal no solo cocina alimentos, sino que preserva identidad y saberes ancestrales.

L

a lluvia fina golpeaba la calamina, mientras el humo de la leña se mezclaba con el olor de la tierra mojada en Unicachi, comunidad fronteriza de la provincia de Yunguyo, al sur de Puno, a pocos pasos de Bolivia y a orillas del lago Wiñaymarka2. Allí, el tiempo parece avanzar más lento que la migración, todavía se encienden hornos artesanales que no solo cuecen alimentos: mantienen viva la memoria aymara.

Manos mayores retiran las piedras del horno artesanal,
donde el calor también conserva la memoria aymara.
Con días de anticipación habíamos coordinado con mi tío Cirilo y mi tía Liberata3 la preparación en familia de la tradicional pachamanca. Esta vez, en lugar de carne de cerdo, se eligió la trucha. No se trataba únicamente de cocinar, sino de reunirnos, compartir y reactivar saberes que nacen en el campo y se sostienen en el trabajo colectivo.

El lunes 19 de enero de 2026, cerca de las once de la mañana, partimos con mi esposa y mis hijos Ajayu, Katari y Nayra llevando arroz graneado, verduras y otros insumos. Cruzamos la comunidad desde el sector de Winqalla hasta Patskachi. El suelo mojado y el cielo gris acompañaban una jornada que prometía calor humano.

Al llegar, nos saludamos efusivamente en aymara y castellano. Mi tío, con su sobrero típico, ya había encendido el horno con leña bajo un cobertizo armado con palos de eucalipto y techo de calamina para protegernos de la lluvia. Las piedras, apiladas una sobre otra, empezaban a blanquearse por el fuego. Mi tía Liberata permanecía cerca, con su sombrero, su pollera y su chal, atenta a cada detalle. Una vecina se sumó al trabajo, porque en estas tareas nadie cocina solo. Mientras el horno terminaba de calentarse, conversamos sobre cómo había sido armado y protegido de manera rústica en ese día lluvioso.

Cuando el horno alcanzó su punto, lo derrumbamos con palas. Con telas gruesas retiramos las piedras una a una y las acomodamos sobre una calamina extendida en el suelo. El calor atravesaba la protección y el choque seco de las piedras marcaba el ritmo del momento. No había órdenes, solo coordinación: cada quien sabía qué hacer porque el conocimiento ya estaba en el cuerpo.

En el fondo del horno colocamos papas con cáscara y, encima, armamos una base de piedras calientes. Mi tío puso en una lata las truchas partidas y en otra las ch’uqi muntaratanaka4. Cubrimos todo con bolsas mojadas de azúcar y luego con más piedras calientes. Después añadimos camotes y otra capa de piedras, sellando el calor, como si la tierra guardara el alimento para devolverlo transformado.

Las truchas habían llegado temprano desde el lago Wiñaymarka, compradas a los esposos Roger y Pasisa, del fondo de Qaqawara5, quienes las crían en jaulas. Así, el lago también entraba al horno y a nuestra mesa, aunque no estuviera cerca del patio verde donde estábamos.

Mi tío olvidó tener lista la q’uwa,6 la hierba que da aroma a los alimentos horneados, pero corrió a la parte alta de su casa, cortó un manojo del tamaño de un abrazo y lo acomodó alrededor del horno. Luego pusimos paja seca, mantas, ponchos usados y una bolsa grande encima, asegurándolo todo con piedras. El horno quedó cubierto, respirando vapor por dentro durante una hora. En este tramo final también apoyó la tía Liberata, aunque antes había estado alistando las truchas, papas y camotes.

No había prisa. El horno no entiende de relojes: entiende de paciencia.

Mientras esperábamos, la tía Liberata nos invitó a su cocina. Compartimos una sopa típica de Unicachi con fideos, chuño, habas y productos de la zona. Entre cucharas, conversación y recuerdos, el tiempo se hizo corto. No era solo un descanso: era otra forma de reunión alrededor del alimento.

Al volver, destapamos el horno en el mismo orden en que lo habíamos cubierto. Primero salieron los camotes, luego las latas con papas y truchas y, finalmente, las papas con cáscara. Al retirar las bolsas apareció el aroma que llenó el patio: humo, q’uwa, tierra y pescado mezclados en una cocción precisa, sin apuro.

el horno devuelve el alimento transformado 
Nos sentamos todos en la banca larga de madera y en las sillas dispuestas en el patio verde. En ese momento salió un sol radiante. La tía Liberata y la vecina sirvieron la trucha junto con arroz graneado y ensalada. Comer allí tenía otro sentido: no solo alimentábamos el cuerpo, también la historia familiar y comunitaria que se transmite sin discursos, solo con la práctica.

Mi tío comentó que era apenas la segunda vez que preparaban trucha en el horno artesanal; en una ocasión anterior también lo hicieron con familiares llegados de La Paz. Lo común sigue siendo el asado de cerdo o la pachamanca tradicional. Pero la reflexión fue más profunda: en Unicachi casi no quedan niños. Los hijos migraron a la ciudad. Solo permanecen los adultos mayores, guardianes silenciosos de estos saberes.

Mientras ayudaba a recoger las piedras, comprendí que ese horno no solo cocina alimentos: cocina historia. Cada piedra sostiene un conocimiento que puede enfriarse si no hay manos jóvenes que lo hereden. La jornada no fue solo una degustación; fue un gesto de continuidad cultural frente al olvido.

Entre lluvia, sol por momentos, humo y piedras calientes, Unicachi recordó que la tradición no vive en los libros, sino en el fuego que todavía alguien se anima a encender.

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Crónica de Moisés Suxo Yapuchura, Doctor en Antropología por la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Pueblo eterno sumergido, según las historias, en el fondo del lago.
Pareja de la tercera edad, cercana a los 80 años.
Papas peladas.
Nombre del lugar al que llega el agua del Wiñaymarka.
Planta conocida como muña.

miércoles, 11 de febrero de 2026

DE PROXIMA APARICION

 



HISTORIA MINIMA DE PUNO

Nicanor Dominguez / Alex Loayza

Lima: IEP, 2026. 

PRIMERA PARTE: Puno prehispánico

Capítulo 1: De los inicios a las sociedades agropastoriles

Capítulo 2. De la sociedad Pukara al dominio Inca

 

SEGUNDA PARTE: Puno colonial

Capítulo 3: Conquista y guerras civiles

Capítulo 4: La constitución del orden colonial

Capítulo 5: El orden económico

Capítulo 6: De las reformas borbónicas a las vísperas de la independencia

 

TERCERA PARTE: El siglo XIX

Capítulo 7: La independencia y los inicios de la república

Capítulo 8: El primer militarismo y la cuestión boliviana

Capítulo 9: Reconfiguración económica y continuidades

Capítulo 10: Los años del guano y la lana

Capítulo 11: La guerra y la reconstrucción

 

CUARTA PARTE: El siglo XX

Capítulo 12: La llegada de la modernidad

Capítulo 13: Tensiones y reacción

Capítulo 14: De Odría a Belaunde

Capítulo 15: Reformas militares y democracia

Capítulo 16: Puno en los años del neoliberalismo

 

Epílogo: El siglo XXI: crecimiento económico y protestas sociales


LA DEVALUACIÓN DEL DÓLAR DEBILITA LA ECONOMÍA NORTEAMERICANA

 LA DECADENCIA DEL DEPREDADOR

Escribe: Milcíades Ruiz

E

l pueblo trabaja sin estar informado de que, en el mundo, suceden hechos que lo involucra, pero se le oculta. Lo cierto es que, el poderío de EE UU, el peor enemigo de los pueblos latinoamericanos, cuyos abusos son repudiados, viene decayendo sostenidamente. Según sus propias estimaciones, en la primera mitad de 2025, la pérdida de valor del dólar, fue del 11%, la mayor en más de 50 años, desde 1973 y, se espera que, para fines del 2026, podría depreciarse un 10% adicional. ¿Qué tiene que ver esto, con nosotros?

Tiene mucho que ver. Desde 1944, somos prisioneros del dólar. Tras la derrota de Hitler que desató la segunda guerra mundial, la economía europea quedó destrozada. Esto no sucedió con EE UU ya que la guerra no llegó a su territorio y sacó provecho de esa ventaja. Sus fábricas, instalaciones viales y población, no fueron bombardeadas ni sus tesoros saqueados. Vendió aviones, buques, tanques, alimentos etc. a los países europeos en guerra, haciendo un gran negocio. Pero los europeos quedaron endeudados extremadamente y sin capacidad de pago.

EE UU reunió a los países deudores en el balneario de Bretton Woods (Nueva York), condicionando el problema de la deuda bajo sus intereses. Uno de los principales enganches fue imponer a los 44 países representados, la obligación de adoptar el dólar como divisa internacional y moneda comercial para todos los negocios internacionales. Esta medida se extendió a todos los países del mundo. Es allí que, empieza a funcionar la vampirezca succión de riqueza extraída a todos los países en beneficio de EE UU y nos convirtió en esclavos del dólar.

Fue así como se creó la necesidad mundial de comprar dólares para cubrir fondos estatales y obtener toda clase de mercadería importada, transporte internacional, estudios en el extranjero, etc. etc. La mayor demanda del dólar hizo elevar automáticamente su valor, generando riqueza para EE UU. A mayor demanda su precio sube y tenemos que poner más monedas nuestras, dando mayor valor agregado al dólar y devaluando nuestra moneda. Si esto lo hace toda la población mundial, es de imaginar la inmensa riqueza que EE UU viene captando por más de 80 años.

Todo el pan que comemos es de trigo importado comprado con dólares, como todos los fideos, galletas y demás harinas procesadas. Todos los insumos para la crianza de pollos, para fertilizar cultivos, para combustible de motores, vehículos, y más de mil tipos de mercancía extranjera, tenemos que adquirirlos comprando dólares, de manera directa e indirecta. Así, nuestra moneda se ha venido devaluando constantemente por el sobreprecio del dólar. Hasta hemos tenido que cambiar nuestra moneda por pérdida de valor, como sucedió en el gobierno de Alan García, en que pagábamos los pasajes de bus con varios billetes y los ahorros quedaron sin valor.

Pero esta prisión ha empezado a derrumbarse. Algunos países, ya no están negociando con dólares, sino con monedas propias y los bancos centrales desconfiando del dólar, prefieren guardar sus reservas en oro y otras monedas. EE UU viene utilizando aranceles como medida de extorsión política contra países que no se sometan a sus mandatos, aumentando mayores impuestos a las ventas extranjeras en su mercado y así, captar fondos. Pero con ello, agrava la situación, porque disminuye el abastecimiento encareciendo la vida interna y, reduciendo el movimiento económico, con lo cual, el dólar pierde valor.

 


En sus perspectivas de la economía mundial, el FMI, publicado en enero 2026, estimó que el mundo seguirá estancado en su crecimiento económico por tercer año consecutivo (3%). El crecimiento de EEUU, en el 2024 fue solo del 1,8 y, en el 2025 bajó a 1,7. A menor crecimiento, mundial y norteamericano, menor es la circulación monetaria, el dólar se debilita y EE UU deja de percibir valor agregado, por tipo de cambio desfavorable.

La participación del dólar en las reservas de los bancos centrales ha disminuido notablemente en los últimos 20 años. Así, mientras que en 2001 la moneda estadounidense representaba el 72,7 % de las reservas mundiales, en 2025 este porcentaje cayó al 56,3 %. La depreciación del dólar impactará en los consumidores estadounidenses, empresas, inversores y, en toda la economía yanqui. Por ejemplo. será más caro para ellos, viajar al extranjero.

La creciente preocupación por el crecimiento, la inflación y la deuda pública también impactará negativamente al dólar. La persecución de migrantes debilita el mercado laboral, encareciendo costos. La política arancelaria del presidente Trump está provocando que los inversores abandonen masivamente los activos estadounidenses, lo que está provocando una caída del valor de los bonos, las acciones y la propia moneda.

Hay preocupación entre los más adinerados que tienen sus fortunas en dólares. Cada caída del dólar hace disminuir sus fondos. Esta semana, el multimillonario Ray Dalio, del fondo de cobertura (hedge fund) más grande del mundo, aseveró que el sistema monetario de EE.UU. se encuentra próximo al colapso e instó a tomarse en serio las posibilidades de una guerra civil en el país. Dijo que tanto los bancos centrales, como los fondos soberanos están recurriendo al oro como refugio ante este peligro y que, los conflictos comerciales en el mundo están generando "guerras de capital".

Por la desconfianza en la economía yanqui, los tenedores de bonos del Tesoro de EE.UU. buscan deshacerse de estos. China que era el mayor tenedor mundial, ya se deshizo hasta casi a la mitad de los mismos, bajando a 683.000 millones de dólares en noviembre pasado, el nivel más bajo desde 2008. Igual están haciendo otros acreedores de la deuda estadounidense.

En el Perú, la devaluación del dólar también es evidente.

 

Por último, la depreciación del dólar hace bajar la rentabilidad de las exportaciones y el fisco recauda menores montos para el presupuesto nacional. Pero también, el dólar barato favorece las importaciones y la mayor rentabilidad de los grupos de poder importadores, como el grupo Romero a través de su empresa corporativa ALICORP. Los menores costos no se reflejan en el precio de los derivados del trigo, aceite comestible y una serie de productos fabricados con insumos importados que siguen costando igual.

De esto, nada dicen las empresas periodísticas que, son sufragadas por las empresas de los grupos de poder. La leche evaporada y otros productos lácteos, procesados fraudulentamente con leche en polvo importada, sigue costando igual. El grupo Gloria financia a las empresas periodísticas con avisaje y, lo mismo hace el grupo Romero, el mayor importador de trigo, soya y otros insumos. Sería largo enumerar los casos.

Es que la prensa maneja la opinión pública. Pero la prensa está en manos de empresas internacionales y nacionales que, lucran con este negocio, sin importar la moralidad. Reciben de sus auspiciadores, pagos para ocultar la verdad, para tergiversar las noticias y manejan el negocio siguiendo métodos neurológicos con los que inducen conductas masivas de acuerdo a su conveniencia. De este modo, generan miedo, entusiasmo, rechazos, conformidad, etc. Los resultados electorales dependen de este manejo mediático.

Pero el mundo está cambiando y la tendencia es que la hegemonía de EE UU va llegando a su fin. Un nuevo orden mundial se está gestando y el monopolio monetario del dólar será insostenible. Por más que EE UU recurra a la fuerza y a sus amenazas, el proceso histórico es irreversible. El país, no puede ir contra la corriente. La dominación internacional y nacional vigente están en contra de la renovación. Quieren conservar el modelo de desigualdad imperante porque les favorece. Quieren que el Perú, siga bajo el dominio de EE UU.

Sería bueno que los candidatos se pronuncien sobre esta temática, pero están en otra onda, donde la hipocresía abunda. En esta campaña electoral, la prensa ya viene orientando el voto popular a favor de los candidatos de los grupos dominantes. El pueblo mayoritario está por el cambio, pero no tiene acceso al poder. Abrir las compuertas para que ejerza su legítimo derecho de gobernar es nuestra tarea. Salvo mejor parecer. <>

Febrero 10/ 2026

martes, 10 de febrero de 2026

PROCESO ELECTORAL 2026. CANDIDATOS PRESIDENCIALES

 LOPEZ CHAU

Por: Carlos León Moya

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 768, 6FEB26

E

l sábado llegué a Juliaca en el mismo avión que Alfon­so López Chau para cubrir su inicio de campaña: una caminata a cielo abierto desde el aeropuerto, y un discurso público en la Plaza Zarumilla. Sin embargo, “cubrir” es un exceso semántico, porque voy a votar por él y no ten­go -ni aspiro a tener- la distancia necesaria que implica una cober­tura periodística. Aun así, hago mi mayor esfuerzo por separar mis deseos de mis observaciones.

Volviendo a Juliaca, debo decir que el evento salió mucho mejor de lo que yo esperaba como repor­tero y como elector. Calculé siete mil personas en la Plaza. No es­taba llena, y no era ni por asomo la enorme cantidad de gente que reunió Pedro Castillo el 2021, pero para ser el enero de la campaña más fría que recuerde estuvo bastante bien.

Y hay un detalle no menor: fue un mitin a cielo abierto. No fue en un lugar techado, con seguridad masiva en la puerta y gente queriendo botarlo, como con Rafael López Aliaga en el Teatro Félix de Arequipa. Aunque no es el primer candidato que hace eso en Juliaca -ya ocurrió con Roberto Sánchez-, sí es el único de los cuatro primeros en las encuestas que lo hace.

La derecha carga con un peso gigan­te: no puede viajar a la sierra sur. Antes no podían ganar sus votos. Ahora no pueden ni acercárseles (léase, Phillip Butters). A lo más pueden viajar a la ciudad de Arequipa y Tacna. La razón es su complicidad en las masacres de Dina Boluarte: de los 49 manifestantes asesinados, 43 son de la sierra sur: 21 de Puno, 10 de Ayacucho, 7 de Apurímac, 3 de Arequipa y 2 de Cusco. La impunidad procesal no implica, por suerte, impunidad electoral. La gente se las quiere cobrar.

Por eso la imagen de López Chau en el mitin de Juliaca, lleno de gente y de banderas, ha sido tan fuerte. Para un sector anti-pacto mafioso, ha causado una nueva simpatía del tipo “este pue­de ganarles”, o “este puede llevarse el sur”. Para el sector más conservador ha sido una especie de alerta y empezaron a golpear a López Chau como a una piñata nueva.

Y este mismo sector y sus candidatos -López Aliaga, Keiko Fujimori, César Acuña- viven atrapados en una franja costera que va desde Tumbes hasta lca. Engloba toda la costa norte y su voto más hacia la derecha se concentra en Lima, y su tercio total de electores, y termina en la frontera entre lca y Arequipa. Lue­go, salta con garrocha hacia Cayma.

Este es el espacio preferido de la derecha. El que más visitan, en el que mejor los reciben, en el que pueden hablar de seguridad una y otra vez –en teoría su principal demanda- y creerán que realmente los escuchan. Si ven a dónde viajan los candidatos de derecha en el Perú, verán que es solo a esa franja. El sueño de la derecha es que Perú tenga la forma de Chile, con Marcona como tierra del fuego y que lo que haya al otro lado de Los Andes sea otro país: Argentina, Bolivia, cual­quier cosa. Así dejarían de perder las segundas vueltas.

Pero el Perú, por suerte, es más grande que la costa norte. Y la de­recha, hasta ahora, no puede salir de allí. Además, su peso electoral no es tan grande como parece. Sin hacer distinciones entre costa y sie­rra, las regiones de Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad y Ancash suman 5.290.828 electores según el último padrón. En cambio, y sin hacer distinciones entre ciudades grandes e intermedias y entre zo­nas urbanas y rurales, las regiones de Puno, Cusco, Arequipa, Apurímac, Ayacucho y Huancavelica suman 4.554.792 electores. Y de estos, López Aliaga, puntero en las encuestas, solo puede visitar a aquellos que entren en los locales que alquila. Ni hablar del fujimorismo. Más que electores, tienen aforo.

Dependerá de López Chau qué hace en adelante. Tiene dos opciones: o con­solida ese voto del sur andino que nadie visita, al que ya le ha hablado y parece estarle respondiendo, o va a conquistar el “sólido norte” que en realidad es el norte abarrotado y esquivo, lleno de candidatos que no tienen a dónde más viajar. Si ratifica su imagen de candida­to de izquierda, que es como lo percibe la mayoría del país, o si deja que sus rivales lo acusen de cierta nostalgia aprista. Si se mantiene como el can­didato que está del lado de las víctimas de Dina Boluarte y su pedido de justicia, o si cae en las empantanadas aguas de la seguridad y la mano dura. <>

LAWA KUMUS (PALOS CURVOS) DE ACORA, CAMPEONES EN EL CONCURSO DE DANZAS ORIGINARIAS. FESTIVIDAD CANDELARIA 2026

 






LUCHA ENTRE CONCEPCIONES IDEOPOLITICAS GLOBALES

 EL FIN DE FUKUYAMA

Por: Jorge Alemán

TELESURTV 8 de febrero de 2026

U

na serie de eventos históricos dieron lugar a la célebre tesis de Fukuyama. El famoso Fin de la Historia, deducido de los seminarios de Kojeve y de últimas del gran Hegel, no proclamaba que no se producirían sucesos políticos y bélicos de distinto tipo; esta fue una interpretación apresurada del ensayista.

Francis Fukuyama
El Fin, en un aspecto semejante al saber absoluto hegeliano, pretendía afirmar que el capitalismo y la democracia liberal eran insuperables. Era el “absoluto” al que todas las civilizaciones iban a llegar de un modo u otro.

Un cambio radical en los dispositivos del capitalismo ha dejado atrás este planteo.

Actualmente, las mega corporaciones se proponen nuevos proyectos en marcha.

En primer lugar, separar el capitalismo de la democracia y diseñar un nuevo tipo de estado de excepción bajo el simulacro de un estado parlamentario.

En segundo lugar, y este es el más estratégico, es el que proyecta desde las nuevas mega corporaciones, cambiar al ser humano histórico y reemplazarlo por un nuevo híbrido donde se conecten la subjetividad, el cerebro y las prácticas de lenguaje. Lo que los teóricos de los Mega designan con la curiosa designación de Singularidad y lo que los intelectuales de la denominada “ilustración oscura” permita pensar en la superación del ser humano por un transhumanismo que producirá una nueva hibridación entre sujeto, máquinas y decisiones, que formarán parte de una nueva mutación antropológica.

Engels
Después de todo, no es tan sorprendente que el nuevo poder del capitalismo anhele extinguir la política y los deseos con el que los seres humanos pueden a veces querer finalizar con la dominación.

Por ahora existen razones suficientes como para pensar que esto es improbable y que los intelectuales trumpistas se equivocarán como Fukuyama.


Por ahora. <->

domingo, 8 de febrero de 2026

PRESTIGIADO CONJUNTO PUNEÑO DE SICURIS CUMPLE UN AÑO MAS DE FRUCTIFERA VIDA

 SIKURIS 27 DE JUNIO NUEVA ERA

Durante parte de la noche de ayer 7 de febrero, esta organización musical celebró otro aniversario en acto cultural realizado en el Teatro Municipal de Puno y lo hicieron con lo mejor que realizan: Música, danza, proyección y aporte cultural. 

Los sikuris (ejecutores prácticos del antiquísimo instrumento musical, conocido como "siku") estuvieron acompañados por diferentes organizaciones y grupos musicales de la misma estirpe musical, las que al ritmo de zampoñas y bombos deleitaron al público que se dio cita en el Teatro.

La actividad contó con la activa participación del destacado periodista y gestor cultural César Suaña Centeno, integrante de esta organización, quien ofició de Maestro de Ceremonias. En un momento del desarrollo del programa especial preparado para la ocasión, Suaña expuso una ilustradora presentación de todos los participantes.

Sicuris 27 de junio, Nueva Era lleva bastantes años, desde 1972, de apostar por la cultura viva.  Ha ganado continuidad como agrupación de músicos, lo que le permite seguir reivindicando la música de sicuris y a su instrumento principal como patrimonio cultural de los pueblos altiplánicos.

¡Felicitaciones a toda esta Gran Familia, orgullo peruano!

 (Nota y foto: Liliana Quinto Laguna. 8 de febrero 2026)

viernes, 6 de febrero de 2026

ACERCA DEL MOMENTO POLITICO EN EL PERU

JERI NO VINO DE LA NADA

César Hildebrandt

J

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 768, 6FEB26

osé Jeri estuvo en una borrachera que terminó en la violación de una mujer que fue acallada. En esa época la ruleta no lo había puesto en Palacio todavía.

Pero ahora, ejerciendo de primer man­datario, le confía a una alfombrada entrevistadora que la mu­jer de sus sueños es una tal señorita Samantha Batallanos, princesa de la farándula. Y hace desfilar en su despa­cho, a la hora en que Cenicienta debía huir, a chicas de muy buen ver a las que luego nombra con grandes sueldos en cualquiera de los puestos que se pagan con los impuestos de todos. O, como demostró esta revista en una nota de la pasada semana, designa viceministras a quienes merodeó en una red social dándoles besitos y aprobación.

Mechain en PERU21
Este es el presidente que la derecha corrompida quiere tener en Palacio. El mismo de los negocios con chinos ma­ñosos, el que aumentó mil por ciento su patrimonio desde que fue congre­sista, el mismo miembro o presidente de comisión que pedía dinero para que algunas obras salieran presupuestadas y listas. El mismo que Tomás Aladino Gálvez no investigará.

Pero Jerí no está solo. Lo avalan fundamentalmente Fuerza Popular, con el gánster Rospigliosi a la cabeza y la señora Keiko detrás dando instrucciones, y Alianza para el Progreso, el negocio montado por ese deficiente mental que es el que más títulos universitarios reparte en el Perú.

Jerí no surgió de la nada. Es parte del menú lumpen que la derecha peruana ha cocinado en estos tiempos recios. A esa derecha no le era suficiente el discurso conservador de algunos figurones sobrevivientes del siglo XX. En esta época de batallas que parecen decisivas -aquí y en el mundo-, en estos años en los que el occidente no parece venir de Roma sino de los bárbaros que ayudaron a destruirla, en esta década donde no queda norma ilesa y decencia en pie, y los lenguajes deben ser otros.

Los abogados se fueron y llegaron los abogaduchos que defienden sólo escoria. Las ideas fueron expulsadas y vinieron las frases breves, los memes del enten­dimiento tiktokero. Ya no se convence porque nadie exige argumentos sino gestos, guiños rituales. El mundo es un cómic en el que Tartufo Tacones derrota a Dick Tracy. Somos involuntarios shakespearianos: nuestra vida es un cuento contado por un idiota, aunque lleno de ruido y furia.

Y si Trump, ese lóbrego mamífero vallejiano, es presi­dente del país que antes era Mailer, Capote y Roosevelt (Franklin), ¿por qué no Jerí en esta trastienda? Y si la Unión Europea reúne a esas medianías paralizadas por las viejas culpas y los nuevos amos, ¿por qué no Jerí en este país de extramuros?

Si “El Comercio” es este suplemento vagabundo, si Pa­namericana está en manos de un buscaoro californiano de adopción y Willax es la Rosa de Tokio que desmoralizaba a las tropas norteamericanas en el Pacífico, ¿por qué no Jerí?

Buscando nuevas funcionarias. Por Chillico

Jerí encaja perfectamente. Es el protodelincuente que esta guerra exigía. Y esta guerra no es contra una izquierda cada día más tenue: es contra quienes crean que tienen derecho a oponerse. La derecha sabe que este modelo, en el que la pobreza rural multidimensional llega al 69% al mismo tiempo que las exportaciones baten todas las marcas, requerirá violencia y sangre. Para eso necesitó a Dina Boluarte. Para eso piensa en la paz que el fujimorismo pueda darle, a balazos, en el futuro. Para eso arropa el interinato inmundo de Jerí.

Que no se nos escape la verdad. Jerí no es el pequeño monstruo neurológicamente divergente salido de las fal­das de Patricia Li. Jerí es lo que la derecha considera hoy imprescindible y es, además, el comandante en jefe de unas fuerzas armadas dispuestas a matar.  <.> 

jueves, 5 de febrero de 2026

PERSONAJES DEL CONJUNTO DE SICURIS MAÑAZO DE PUNO

 EL BRUJO DEL CANCHARANI

Christian Reynoso

E


l Brujo. El Brujo del Cancharani[1]. La alameda del poncho de vicuña se convierte en una flor sobre sus hombros cuando se lo pone, y cubre su pecho, su estómago (ahí donde se maceran los cientos de alcoholes de botellitas graciosas), y su sexo candela. Arropado así, chaleco antibalas, se protege del frío y de los asaltantes y adquiere una nueva piel para este mundo azul. Toma enseguida la máscara rojiverde con el amaru infinito y el cóndor volador estampados en su yeso de cocaína, y cubre su rostro, y sus ojos empiezan a ver al revés.

La transformación se acumula en su reloj de pulsera. Cande-cande-candelaria toma un candelabro en sus manos enguantadas, mientras camina con dirección borrachita al santuario ejemplar. Arriba abajo al centro a la derecha a la izquierda la festividad se adueña de todos los resquicios posibles. Los polvitos, las hojitas de coca, la botellita graciosa, y la música sikuriana y pesada de una tierra mañaceña de cráneos que lleva en su chuspa, en la que cabe el mundo azul, le ayudan a resistir el encanto, pero también le sirven para torcer el destino a su gusto. El destino tuyo y suyo en Lago Grande.

Los cocorocos y los care piedra lo llaman y le piden embrujos. Quieren sacar, expulsar o cambiar los elams que llevan dentro, así marchitos o super excesivos. El Brujo les pone una condición. Que rocíen con agua florida sus oídos para que puedan escuchar el soplo de las cañas que vienen del Huajsapata durante las albas. Algunos lo hacen y luego caminan derechito; quienes no, siguen en el juego de una ruleta sin suerte. Cuando los elams toman viada a donde quiera que sea, el cuerpo se afloja como una telita mojada y la tensión de las sienes se esfuma y sobreviene la calma.

Allí El Brujo ve algunas cosas que es mejor no revelar, porque son como las trazas de un giro peligroso que puede torcer el cuello por más que estés mirando al revés. Ver hacia adentro y sentir lo de adentro no es cosa de todos los días, pero es posible cuando llegan los días en que la danza se instala en la ciudad y se convierte en un lenguaje natural que no necesita palabrería ni poesía. Movimiento y brujería coinciden en un mismo espacio dentro de la chuspa del Brujo, en la que, como se ha dicho, cabe el mundo azul y, más allá, la belleza y la tierrita del Cancharani en sus manos y zapatos. <*>

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[1] El cerro más alto de los que rodean la ciudad de Puno