YA INSTALADO EL GOBIERNO
PRO USA
Ricardo Pose*
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E |
n las elecciones peruanas ya llegadas a su término,
confrontaron dos modelos: los programas que consolidan el poder de las élites
económicamente dominantes bajo la sombra del águila norteamericana y
aquellos que proponen una distribución más equitativa del
ingreso y la riqueza en actualizada remembranza del imperio del sol de los
incas.
El
Perú social
La
población peruana alcanza los 34,5 millones de habitantes en
un proceso de envejecimiento acelerado; la tasa de natalidad ha caído a 1,7
hijos por mujer. El país enfrenta un estancamiento en sus indicadores de
desarrollo, con desafíos críticos en seguridad, pobreza y acceso a servicios
básicos, según datos de la CEPAL.
Desde
2020, Perú muestra una caída gradual en esos indicadores. El pilar referido
a necesidades básicas humanas (puesto 100) es el más débil de
todos. Los indicadores relacionados con seguridad, nutrición y cuidados médicos
básicos requieren atención urgente por su bajo desempeño y su impacto directo
en el bienestar de la población.
Perú
es el segundo mayor productor mundial de cocaína y hoja de coca después
de Colombia, con una producción estimada de 400 toneladas anuales.
El epicentro es el valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM),
aunque los cultivos se han expandido a regiones amazónicas como Ucayali.
Históricamente,
la hoja de coca ha sido consumida con fines culturales,
tradicionales y medicinales por millones de habitantes en las regiones andinas,
una práctica legal y protegida por el Estado.
Gran
parte de la cocaína peruana se traslada como pasta base hacia Bolivia a
través de redes transfronterizas. Desde allí se procesa y se distribuye a
mercados emergentes; el clorhidrato de cocaína de alta pureza se camufla en
productos de exportación —frutas, por ejemplo— y sale por puertos principales
como Paita, con destino a Europa y América del Norte.
Las
denuncias sobre la presencia de narcotraficantes en la campaña electoral han
sido utilizadas por sectores de la derecha contra Roberto Sánchez;
las autoridades las han desestimado.
Keiko
Fujimori no
tiene condenas ni acusaciones fiscales directas por tráfico de cocaína, pero el
fujimorismo ha estado vinculado a escándalos relacionados con el narcotráfico
desde los años noventa. El caso más emblemático fue el de Limasa,
en 2013, cuando la policía encontró un contenedor con droga que representó el
vínculo más directo con un cargamento de estupefacientes e involucró a sus
hermanos Kenji, Hiro y Sachie Fujimori.
Chancay:
la pesadilla de Trump
Aunque
el presidente de Estados Unidos no se ha manifestado con el apoyo decidido a
Fujimori que mostró en otras elecciones, un triunfo de la derecha peruana le
daría un nuevo socio para el Escudo y un aliado en su guerra contra la presencia
de China en la región.
Perú
es el segundo mayor receptor de inversión extranjera directa china en
América Latina, después de Brasil. En febrero, la administración Trump acusó
públicamente al país de renunciar a su soberanía al permitir que una empresa china
construyera y operara un megapuerto en su costa.
El puerto de
Chancay se convierte en un centro neurálgico de la disputa geopolítica, y
cuyo resultado electoral, impacta en las decisiones del Departamento de Estado
en su guerra contra la presencia China en la región.
El megapuerto
está ubicado a unos 80 kilómetros de Lima. Inaugurado en 2024 con capitales
chinos, el proyecto es considerado una de las inversiones más importantes de
Beijing en la región y aspira a convertirse en el principal centro logístico
para conectar Sudamérica con Asia. La terminal pertenece en un 60 % a
la empresa estatal china Cosco Shipping y en un 40 % a
la minera peruana Volcan; su capacidad y ubicación le permiten
reducir tiempos y costos de transporte para las exportaciones sudamericanas con
destino al mercado asiático.
La
disputa por Chancay es la punta del iceberg de una batalla que Estados Unidos
viene librando contra la presencia del gigante asiático. Durante las últimas
décadas, China se consolidó como el principal socio comercial de Perú y
uno de sus mayores inversores extranjeros. Las empresas chinas tienen fuerte
presencia en sectores estratégicos como la minería, la energía eléctrica, la
infraestructura y la logística; además de conducir importantes proyectos
cupríferos, adquirieron participación en compañías distribuidoras de
electricidad y expandieron su actividad en obras de transporte.
Cerca
de un tercio de las exportaciones peruanas tienen como destino
China y una proporción similar de las importaciones proviene del país asiático.
Esa relación económica convirtió a Perú en uno de los principales aliados
comerciales de Beijing en América Latina.
Para
contrarrestar la notable gravitación económica del megapuerto de Chancay, Estados
Unidos promueve e invierte a través de empresas de ese país, la remodelación del
puerto del Callao y sondea, además,
la financiación para la construcción del puerto de Corio en la costa sur de Arequipa.
Frente
a todo ello, Keiko Fujimori, candidata de la derecha, ya declaró su
alineamiento con la política estadounidense. «Mi rol, de ser elegida
presidenta, será motivar a que los Estados Unidos vuelvan a participar más
activamente en la economía peruana», afirmó. Agregó que «Latinoamérica
está girando hacia una corriente en donde se está priorizando la libertad, las
inversiones y recuperar el control y la seguridad», y confirmó su adhesión
al Escudo de las Américas junto a líderes como Javier
Milei, José Antonio Kast, Daniel Noboa y Rodrigo Paz.
En
conclusión, la presidencia de Fujimori favorecerá un aun mayor
acercamiento a Washington y a las inversiones occidentales, y
será menos receptiva a profundizar la relación económica con China y
a avanzar en los proyectos estratégicos vinculados a Beijing. <>
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* Ricardo Pose periodista venezolano es autor
del artículo cuyo texto ha sido condensado por la redacción de este blog. Fue publicado
en teleSUR. 7 junio 2026





















