viernes, 19 de junio de 2026

LLAMADO AL CAMPO POPULAR EN EL DESENLACE DEL PROCESO ELECCIONARIO

 SIN MIEDO ALGUNO

César Hildebrandt

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 787, 19JUN26

L

a señora prepara su gobierno. El gobierno que se parecerá al de su padre.

También nosotros deberíamos prepararnos.

Deberíamos preparar estrategias de toda ín­dole para enfrentar la retroexcavadora que ya calienta motores.

Las ONG vinculadas a los derechos humanos deberían unir esfuerzos para preparar equipos de abogados que planteen, aquí y en el exterior, recursos y de­mandas. Es hora de olvidarse de siglas y nombres y acudir a la cita de la resistencia.

Las organizaciones sindica­les debieran olvidarse de viejas divisiones de origen asiático y unirse alrededor de un menú de sobrevivencia. Se viene una tor­menta perfecta y algunos siguen creyendo que cruzarán el océano en un caballito de totora.

El centro y el centro-izquierda tendrían que llegar a un acuerdo parlamentario y programático para hacerle frente a la señora que reivindica una dictadura podrida y que ha dicho que pre­tende imitarla. Espero que Jorge Nieto, por ejemplo, no les dé la razón a quienes piensan, malig­namente, que él votará esta vez por el oportunismo de derechas.

Es hora de que la cultura, la academia -no aludo aquí a los politólogos que en manada se están pasando al fujimorismo-, los artistas plásticos, la gente del cine y el teatro, hagan causa común frente a la marea de censuras y hostilidad que se nos viene. Los pronunciamientos, las denuncias y hasta los gritos serán necesarios.

Hay que juntar también al periodismo independiente que queda y hay que defender a quienes, desde las redes, ejercen su derecho a la insumisión. Hay que combatir desde cada trinchera a esa televisión que optó por el oficio de Rahab.

Los gobiernos regionales, las autoridades municipales y las organizaciones sociales del país que votó para no caer en manos de la mafia que intentará imponerse desde el 28 de julio deberán buscar una agenda común de autodefensa. Se vienen leyes con nombre propio, causas penales planeadas en el local de Fuerza Popular, amenazas de portátiles. Habrá que darles caray coraje a cada uno de esos embates.

Somos nueve millones, la mitad del país, los que no hemos querido que la hija de la dictadura y el oprobio sea “nuestra” presidenta. La diáspora, cuyos votos se han contado sospechosamente, ha deci­dido que ella regrese al Palacio donde su padre encerró a su madre y en el que hizo de primera dama traicionera.

El problema para la cabecilla de Fuerza es que ya no habrá sorpresas. Su pa­dre, el japonesito de la honradez, se sacó de la manga el rostro de jefe de Yakuza y cerró el Congreso para someter al país al neoliberalismo sin compasión de los Boloña y, a partir de eso, construir el edificio de la dictadura. Fujimori padre fue el Pearl Harbor del Perú: en muy poco tiempo, tras un intenso bombardeo, hizo del Perú un país brutal donde todo valía para sobrevivir y en el que la informalidad ya no era un accidente sino la naturaleza misma de la sociedad. De esa polvareda salieron César Acuña y la universidad como fábrica de cartones, la degradación del trabajo, la desaparición de derechos, el monopolio chileno de la aeronavegación. De esas ruinas institucionales emergió la satrapía en la que era posible que Montesinos acumulara 48 millones de dólares en cuentas en el extranjero y que la pa­rentela del “patriarca” robara hasta las donaciones japonesas destinadas a los pobres.

Fujimori padre sorprendió al país bajándose del tractor y subiéndose al tanque de los militares corrompidos. La agenda de Fujimori hija, en cambio, está cantada. Sabemos qué se propone, a qué métodos puede recurrir, de qué mañas es capaz, de cuántas hipocresías se valdrá modulando la voz como si se doblara a sí misma. Esta vez no habrá emboscadas. Por eso es imprescindible prepararse.

Lo importante es no dejarse amedrentar. Lo básico es no te­nerles miedo. Lo decisivo será luchar, apelando inclusive a instancias internacionales. Co­metida la indignidad de llevar a la presidencia a una hija que se enorgullece de las fechorías de su padre, no permitamos esta vez que el fujimorismo redo­blado haga aguas menores so­bre la oposición y las leyes que protegen el derecho a ejercerla.

No les temamos. Alguna breve autoridad tengo para hacer esta invocación: pasé tiempos difíciles cuando ellos gobernaban, pero entendí muy pronto que nada es mejor que com­batirlos.

Vigilemos. Impidamos otra década infame. Los que más temen, en realidad, son ellos: están a punto de gobernar el país que el patriarca convirtió en cultura combi y llegarán los tiempos en que la dema­gogia populista servirá de muy poco. La derecha que representan comprobará que más valía ser una expectativa, una víspera, una posibilidad que un gobierno al que le faltará capacidad de convo­catoria y proyecto nacional.

Quizá sea bueno que la hija del dictador regrese al Palacio que su padre deshonró. Quizá estemos a punto de inyectamos la vacuna polivalente contra el fujimorismo. <>




CONCEPCIONES DEL MUNDO EN LOS ANDES

 EL AÑO NUEVO ANDINO

Y LA REIVINDICACIÓN DE LA COSMOVISIÓN EN PUNO

Por: Jorge Luis Choque

E

l Año Nuevo Andino en el Perú, celebrado cada 21 de junio coincidiendo con el solsticio de invierno, posee raíces ancestrales profundas sustentadas por la ciencia. Las investigaciones arqueológicas, físicas y astronómicas dirigidas por la doctora Ruth Shady Solís en la Civilización Caral, de 5,000 años de antigüedad, demostraron que sus impresionantes edificios piramidales —como la Pirámide Mayor, la Pirámide Menor y la Pirámide Central— fueron orientados hacia la puesta del Sol en el solsticio de invierno. Esta observación de los astros permitía a los antiguos pobladores regular sus actividades agrícolas, marcando un hito astronómico donde el Sol se encuentra a su mayor distancia de la Tierra, produciendo la noche más prolongada del año, lo cual señala el fin de la cosecha y el inicio de un nuevo ciclo de siembra.

El núcleo vivencial de esta fecha reside en la profunda conexión espiritual y terrenal a través de rituales tradicionales de agradecimiento a la naturaleza. Como recuerda el antropólogo aymara Cancio Mamani, la tradición dicta acudir antes de que salga el sol a los cerros tutelares del ayllu para realizar el ritual de reciprocidad. Existe un consenso entre investigadores de que este momento simboliza el renacimiento del dios Sol y el restablecimiento del equilibrio cósmico entre el mundo terrenal y espiritual; se trata de una festividad con fuerte arraigo en los Andes y la Amazonía peruana, especialmente en el Cusco, donde se vive como una experiencia sagrada de comunión.

Valorar este acontecimiento exige adentrarse en el debate sobre la existencia de una filosofía andina genuina y la importancia de conocer su cosmovisión. Defensores como Josef Estermann sostienen que el mundo indígena posee una racionalidad y epistemología particulares estructuradas en dimensiones como la Pachasofía (cosmología) y la Runasofía (antropología), mientras que Francisco Miró Quesada la califica como una "Filosofía Sapiencial". Aunque críticos como David Sobrevilla argumentan que se trata de un pensamiento colectivo precolombino y no de una filosofía teórica, pensadores como el cusqueño Mario Mejía Huamán afirman que la filosofía andina está en proceso de elaboración, sustentada en el idioma quechua para organizar el mundo y en una concepción del tiempo donde el hombre camina de espaldas al futuro, otorgando trascendencia al pasado mediante ritos y ceremonias.

La lógica del desarrollo andino se cimienta en la complementariedad de opuestos o yanantin, un principio relacional y simbólico que concibe el cosmos como la coexistencia paralela de realidades complementarias como el hanan (arriba) y el urin (abajo). Esta estructura mental se traduce en la vida cotidiana a través del ayni o reciprocidad, un engranaje de fuerzas colectivas que ha logrado una poderosa institucionalización legal y pedagógica en el sur del país. En el departamento de Puno, la reivindicación histórica de esta fecha —denominada Machaq Mara en la lengua aimara y Musuq Wata en quechua— goza de un impulso oficial decisivo gracias al Proyecto Curricular Regional (PCR), promoviendo que las instituciones educativas y públicas adecúen sus funciones para participar solemnemente en los saludos al sol.

En la región de Puno, esta festividad se manifiesta como una poderosa expresión de cultura viva que congrega a comunidades locales y líderes espirituales en espacios sagrados como las orillas del lago Titicaca y en los apus tutelares. Antes del amanecer, los participantes realizan ceremonias de ofrenda a la Pachamama (Madre Tierra) depositando hojas de coca, granos y flores para augurar la prosperidad del nuevo ciclo agropecuario. La transmisión intergeneracional es un aspecto central de la jornada; las familias involucran activamente a niños y jóvenes en la preparación de los rituales, asegurando la vigencia de sus costumbres frente a las influencias externas y fortaleciendo la identidad cultural del altiplano.´

Lamentablemente, esta lógica integradora es incomprendida y discriminada con posturas racistas desde las ciudades costeras del Perú, como Lima y Arequipa, cuyas élites urbanas operan bajo los límites de una mentalidad occidental intolerante que históricamente ha menospreciado el saber indígena. Si bien existen observaciones críticas sobre la verificabilidad histórica de ciertos datos —como expone la Editorial de Los Tiempos al señalar que el cálculo del año 5532 carece de rigor histórico y responde a un entramado simbólico e ideológico al sumar cinco ciclos de mil años a la fecha de 1492—, esto no le quita legitimidad a la celebración. Como concluyen los analistas, festejar el Año Nuevo Andino es plenamente correcto y valioso como expresión cultural, pues desafía el prejuicio urbano, rompe con el monopolio epistemológico eurocéntrico y reivindica con orgullo el derecho a recuperar de forma colectiva y oficial las tradiciones culturales de origen prehispánico.  <>

Perú: 19/06/2026

 

miércoles, 17 de junio de 2026

LA APASIONANTE COYUNTURA MUNDIAL

 LA GUERRA QUE TRUMP PERDIO

Editorial del New York Times

E

l acuerdo preliminar que podría poner fin a la guerra del presidente Donald Trump contra Irán, que se ha prolongado por cuatro meses, es bienvenido, pero conlleva realidades difíciles. Trump cometió un terrible error al iniciar esta guerra. La llevó a cabo de manera imprudente y en desafío abierto a la ley. Estados Unidos sale debilitado —militar, diplomática y económicamente— y pagará un alto precio estratégico en los próximos años.

Los detalles del acuerdo no están claros, pero el marco que se ha anunciado sugiere que Trump ha conseguido pocas de las condiciones que insistía en que obtendría. Es una humillante degradación para él y para el país que dirige.

Desde que empezó la guerra, dijo que Estados Unidos lograría una “victoria total y completa” y que Irán debía aceptar una “rendición incondicional”. Insinuó que se produciría un cambio de régimen. Dijo que a Irán no se le permitiría “ningún enriquecimiento” de uranio y que “Estados Unidos, en colaboración con Irán, desenterraría y retiraría todo el material nuclear de grado casi militar” que ya posee y que está bajo tierra.

Nada de esto parece ser cierto. El gobierno de línea dura de Irán sigue en el poder. Al parecer, los detalles del acuerdo nuclear se negociarán durante los próximos dos meses, pero es probable que los términos se parezcan a los del acuerdo de 2015 que negoció el presidente Barack Obama y que Trump canceló en 2018. Describió el acuerdo de Obama como el “peor acuerdo de la historia” y dijo que ponía a Irán en “el camino hacia un arma nuclear”. Lo criticó por no forzar a Irán a dejar de apoyar a grupos terroristas como Hamás y Hizbulá y por suavizar las sanciones económicas. Sin embargo, parece que su guerra destructiva lo dejará con un acuerdo similar.

Su mayor logro en el marco del alto al fuego es la esperada reapertura del estrecho de Ormuz al tráfico marítimo mundial, lo que acabará bajando los precios de la energía y otros productos. Eso, por supuesto, no es más que una vuelta al statu quo anterior a la guerra. Irán cerró el estrecho como represalia, para afectar la economía mundial y aumentar la presión política sobre Estados Unidos. La medida funcionó, y los líderes iraníes ahora entienden que tienen un arma económica poderosa.

Si se hace un balance, Irán sale como el ganador estratégico de esta guerra de cuatro meses. El país sufrió pérdidas sustanciales, como gran parte de su armada, su fuerza aérea, su capacidad militar-industrial y su liderazgo político, entre ellos el ayatolá Alí Jameneí, el líder supremo, quien fue asesinado el primer día de la guerra. Sin embargo, con el fin de la guerra, los líderes iraníes podrán empezar a reconstruir el país.

Estados Unidos, por su parte, parece más débil a los ojos del mundo. El ejército estadounidense se ha mostrado incapaz de imponerse ante un adversario mucho más pequeño, incluso después de agotar muchos de sus misiles de precisión de largo alcance e interceptores. El resultado perjudica la capacidad de este país para disuadir a otros adversarios potenciales. Para empezar a reparar el daño, Estados Unidos haría bien en recomponer las alianzas en Europa, Medio Oriente y Asia que se han deteriorado debido a los efectos militares y económicos de la guerra. El Pentágono también tendrá que modernizarse y prepararse para las guerras del futuro. Es poco probable que alguna de estas cuestiones ocurra durante el mandato del presidente Trump.


Antes de que comenzara el ataque estadounidense e israelí el 28 de febrero, los dirigentes iraníes habían pasado por dos años y medio muy duros. El gobierno estaba mucho más débil que antes del ataque de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023, grupo al que Irán financia y asesora desde hace mucho tiempo. En respuesta a ese ataque, Israel debilitó considerablemente a Hamás y a Hizbulá, otro grupo aliado de Irán. En Siria, un dictador sanguinario respaldado por Irán fue depuesto sin que los líderes iraníes hicieran mucho para intentar salvarlo. Israel y Estados Unidos dejaron en evidencia que las defensas aéreas y el programa de misiles de Irán eran poderosos en apariencia, pero en realidad inofensivos cuando bombardearon las instalaciones nucleares iraníes el verano pasado, un revés para su programa nuclear. Mientras tanto, la moneda iraní seguía cayendo a un ritmo acelerado y su economía estaba en ruinas. A finales del año pasado, los iraníes salieron a las calles a protestar y el régimen respondió matando a miles de manifestantes, si no a decenas de miles.

Todos estos problemas siguen ahí, e Irán sigue estando más débil que hace tres años. Pero la guerra le ha dado una ventaja que no tenía cuando comenzó 2026. Su régimen ha demostrado que puede sobrevivir a oleadas de ataques de sus dos mayores enemigos. Sus líderes no han tenido que abandonar sus ambiciones nucleares. Y han aprendido que el resto del mundo parece no estar dispuesto a usar la fuerza militar para reabrir el estrecho de Ormuz. Si Irán decide cerrar el estrecho en algún momento de los próximos meses o años, ¿qué hará Trump en respuesta?

Enlistamos estos hechos sin satisfacción. Irán ha sido y sigue siendo una fuerza del mal. Reprime a su pueblo, especialmente a los disidentes políticos, las mujeres, las personas de la comunidad LGBTQ y las minorías religiosas. Es líder mundial en tortura y ejecuciones, y ha financiado el terrorismo en su región y mucho más allá. Los líderes de Irán han empobrecido un país cuya renta per cápita estaba por encima del promedio mundial hasta hace tan solo unos años, en la década de 1970.

La brutalidad característica del régimen iraní debería haber sido motivo para que Estados Unidos reflexionara detenidamente y planificara con cautela cualquier guerra. La historia de las guerras modernas de Estados Unidos, especialmente en la región de Irán, está llena de la arrogancia que incuba derrotas. Sin embargo, Trump se abstuvo de una planificación reflexiva en cada paso.

Aceptó la visión optimista del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, quien predijo que el régimen iraní caería con rapidez. Trump desestimó las opiniones de sus asesores, quienes le dijeron que la predicción de Netanyahu era absurda. Trump ignoró la Constitución y se negó a solicitar la aprobación del Congreso para la guerra. No escuchó a los aliados europeos y asiáticos que se oponían a su guerra. No tuvo en cuenta la evidente capacidad de Irán para cerrar el estrecho de Ormuz. Lanzó amenazas de destruir la civilización iraní que solo lograron menoscabar la autoridad moral de Estados Unidos.

Por sus pecados, ahora ha aceptado un acuerdo de paz que todo el mundo entiende que es una derrota para él. También es un revés para Estados Unidos. <>


LAS 14 CLÁUSULAS DEL MEMORANDO DE ENTENDIMIENTO IRAN CON EE.UU.

Ale Quintero Fuentes En DEBATE GEOPOLÍTICO Y CONFLICTOS BÉLICOS

1: Cesación permanente e inmediata de la guerra en todos los frentes, incluido Líbano.

2: El compromiso de EE. UU. de no interferir en los asuntos internos de Irán y respetar la soberanía de la República Islámica de Irán.

3: Levantamiento completo del bloqueo naval en un plazo de 30 días.

4: El compromiso de EE. UU. de retirar sus fuerzas de alrededor de Irán.

5: Reapertura del Estrecho de Ormuz en un plazo de 30 días bajo arreglos iraníes.

6: Suspensión de las sanciones sobre la venta de petróleo, productos petroquímicos y derivados, y acceso total de Irán a sus recursos financieros.

7: La necesidad de que EE. UU. y sus aliados presenten planes de reconstrucción para Irán que asciendan a al menos 300.000 millones de dólares estadounidenses.

8: 60 días de negociaciones para alcanzar un acuerdo final basado en cuestiones nucleares y el levantamiento completo de las sanciones primarias y secundarias de EE. UU., y las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y la Junta de Gobernadores del OIEA.

9: Reiteración del compromiso de Irán en virtud del Tratado de No Proliferación Nuclear de no producir armas nucleares.

10: Durante el período de negociación, EE. UU. se ha comprometido a no añadir fuerzas en la región y a no imponer nuevas sanciones.

11: Liberación de 24.000 millones de dólares estadounidenses de los fondos bloqueados de Irán durante el período de negociación final de 60 días. La mitad de esta cantidad debe estar disponible para Irán antes del inicio de las negociaciones.

12: Formación de un mecanismo de supervisión para implementar el acuerdo.

13: El acuerdo final será aprobado por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.

14: Las negociaciones finales no comenzarán antes de la liberación de la mitad de los fondos bloqueados de Irán, la suspensión de las sanciones petroleras de Irán y el levantamiento del bloqueo naval, y el acuerdo final solo cubrirá el destino de los materiales enriquecidos y el enriquecimiento, el levantamiento de las sanciones y el plan de reconstrucción económica de Irán. Las discusiones sobre el programa de misiles de Irán y el apoyo a los grupos de resistencia se eliminan definitivamente de la agenda. 


Iran no se dobla

PARA LA HISTORIA PUNEÑA

 ALGUNAS FUENTES ESCRITAS EN ESPERA DE ESTUDIOSOS

Escribe: Guillermo Vásquez Cuentas

Pueblos sin historiógrafos

Algunos historiadores han señalado certeramente que los puneños -en el sentido amplio regional, no capitalino localista- no tenemos historia escrita más o menos completa, en la que se recoja todos los proyectos históricos del pasado, descifre el presente explicando nuestra identidad y señale lo que debemos ser en el futuro.
Cómo no estar de acuerdo con esa apreciación. Y no sólo con ella sino también con las denuncias contra los impunes depredadores de las bibliotecas puneñas y contra los incendiarios de archivos. Nosotros la haríamos extensiva contra aquellos que egoístamente, niegan o ponen trabas ridículas al acceso a importante documentación sobre épocas pasadas, que por diversas causas han llegado a poseer. Más aún, la censura alcanzaría también a los que especulan con escritos de indudable valor histórico, escondiendo unas veces y otras dejando de precisar, como buenos piratas, las fuentes de datos interesantes sobre nuestro pasado, cuando llegan a publicarlos.
Toda esa problemática cobra mayor gravedad cuando constatamos la ausencia de historiógrafos profesionales que escriban la historia de los puneños, tarea que debe emprenderse de una buena vez para entender cabalmente lo que fuimos, lo que somos, lo que debemos ser.

Esperando especialistas

A quienes por diversas motivaciones tenemos inclinación a hurgar viejos papeles que dicen de hechos pretéritos, no nos queda sino preparar el camino de los que vendrán para cumplir esa tarea, divulgando las fuentes escritas sobre Puno que vayamos descubriendo. En su momento, los especialistas las abordarán exhaustivamente premunidos del instrumental teórico y práctico adecuado, a fin de que lo que se escriba sobre nuestra historia sea el producto de la investigación científica, es decir un producto científico, por tanto objetivo, serio, sistemático, riguroso.
No estamos hablando pues, de aquellos libros que tratan sobre las culturas que florecieron en el altiplano peruano-boliviano, en los que sus autores tanto extranjeros como nacionales ponen en evidencia una admirable imaginación para inventar etnias, orígenes, dioses, leyendas, florecimientos, conflictos, decadencias, en fin, descripciones que pertenecen más al género novelesco que a un informe de investigación histórico-social.
En el marco de las anteriores reflexiones, esta vez queremos plasmar en el presente trabajo breves comentarios sobre el contenido de solo algunos documentos que tienen que ver con la historia de la provincia de Chucuito, muy cara y cercana a nuestros sentimientos familiares y a nuestros recuerdos.

Ámbito del señorío de los Lupaca: En la colonia, Provincia de Chucuito
Los tiempos prehispánicos

Ciertamente, existen numerosas e importantes fuentes escritas que informan sobre hechos de importancia que se dieron en distintas épocas. Así, para acercarse al conocimiento de la época Prehispánica, los escritos de los «cronistas de la historia», de todas las vertientes y tendencias, sirven mucho para ese cometido, puesto que mal o bien transmiten lo que vieron u oyeron sobre la antigua tierra de los Lupaccas.

1. La «Visita hecha a la provincia de Chucuito por Garci Diez de San Miguel en el año 1567» [1], es un documento de carácter administrativo que, por la gran riqueza de informaciones que contiene, seguirá siendo por mucho tiempo objeto de estudio para desentrañar los tiempos del señorío de los Lupi jakkes (gentes del sol) o Lupaccas, que fueron sometidos como encomienda exclusiva del rey de España. Los interesados en el tema estamos lejos de haber terminado de «huaquear» la ya famosa «Visita».
De este documento se ha dicho que reviste gran importancia para conocer la cultura de las poblaciones circunlacustres, en este caso del señorío de los Lupaccas que dominaron el sector oriental del Titicaca, quienes son retratados en su realidad global tanto en tiempos precoloniales como en el inicio mismo de la colonia.
En el voluminoso texto se distinguen dos partes: una el registro de averiguaciones, interrogatorios a las capas dirigenciales de las llamadas “cabeceras” o pueblos que componían el señorio, así como a los pocos residentes ibéricos en la zona; y, la otra, las opiniones del visitador sobre la realidad que él encontró. Ambas partes requieren relecturas más profundas por la gran riqueza de datos e informaciones que contiene sobre demografía, tributación, agricultura y ganadería, tejidos, costumbres, en suma, la vida sociocultural que con los naturales cambios se ha proyectado en los pueblos chucuiteños aún en nuestros días.

Chucuito en la colonia
Para indagar sobre la provincia de Chucuito en la Colonia, existen editados algunos libros e informes de investigación, así como buen número de artículos y notas. Por nuestra parte, citaremos sólo algunos documentos que pese a haber sido publicados, no han sido materia de una labor de investigación encaminada a profundizarlos datos e informaciones que ellos proporcionan.

2. La «Visita Secreta hecha por el Licenciado Frey Pedro Gutiérrez Flores y Juan Ramírez Zegarra por mandado del Virrey Toledo» (1573), publicada limitadamente por el historiador Franklin Pease en 1970 [2], es un interesante documento compuesto por tres «cuadernos». En los dos primeros, los visitadores -instruidos por Toledo para atender las quejas que había recibido en Juli­ dan cuenta de los sorprendentes resultados de sus reservadas pesquisas sobre lo que hacían y lo que dejaban de hacer los 23 sacerdotes dominicos que vivían en la provincia ese año de 1573. De las acusaciones de vida sin licenciosa, de amancebamientos, hijos bastardos, violencia, exacciones, expoliaciones, apropiaciones y demás delitos, no queda librado virtualmente ninguno de ellos.
El largo desfile de declarantes ante el Licenciado Gutiérrez Flores, de mallcus, víctimas y testigos, algunos con apellidos que aún subsisten, suscita una lectura apasionante en la que se mezclan sabrosos episodios con hondas reflexiones sobre lo que fue el clero de entonces. El tercer Cuaderno incluye datos estadísticos sobre la población, indios tributarios y ganado comunal existente en la provincia.

3. La «Relación de la Papeleta remitida a la ciudad de Arequipa por Dr. Joaquín de Orellana, Corregidor de la Villa de Puno, en que se refiere a los estragos acaecidos por los indios en Juli y Chucuyto» [3], contiene entre muchos datos interesantes la descripción cruda de los horrores que soportaron los juleños, en aquel abril de 1781 por efecto de la sangrienta incursión de las huestes de Tupac Katari que desde La Paz avanzaron con el propósito de llegar a Puno siendo detenidos en Chucuito. El documento describe cómo las masas indígenas fueron incendiando pueblos y eliminando a los “mistis” que en ellos residían. En el caso de Juli, en la siguiente conclusión estremecedora se resume aquel horror: «. . .no dejaron uno de bien, tanto español como indio. Saquearon las Yglesias y no dejaron caudal de varios que allí se hallaban. No dexaron muger ni criaturas pequeñas ni grandes que no pasasen a cuchillo... »

4. En el «Diario de lo acaecido en los pueblos de la provincia de Chucuito del obispado de La Paz durante la Rebelión» [4], escrito por Celedonio Bermejo, ayudante de Orellana, se describe detalladamente el avance pueblo por pueblo de los tupackataristas en la provincia. Mientras uno de los Mallcus de Juli Alejandro Chiqui, acompañado de Bernardino Chuquimia se refugiaban en Ilave, los rebeldes, el 24 de marzo de 1781, incendiaban todas las casas de Juli, matando a sus habitantes después de degollar a los «caciques» Rafael Paca y Fermín García Llaclla. La larga descripción de Bermejo sobre esos y otros hechos, es impresionante, sobrecogedora. Al hacer un balance de los efectos de aquella acción subversiva, Bermejo señala que «la célebre Iglesia de los Padres Jesuitas de Juli, que era toda una asqua de Plata, que pesaban más de seis mil los marcos, fuera de las varias piezas de oro, quedó reducida a cenizas, y llegó a tanto la barbaridad, que en los mismos Vasos Sagrados de Oro, tomaban y bebían la sangre de los españoles que degollaban y se convidaban unos a otros para esa crueldad sacrílega”

Finalizando el siglo XIX

Para el estudio e investigación de la historia de la provincia de Chucuito durante los distintos tramos de la Época Republicana, hay seguramente muchos documentos. Nosotros queremos contribuir al encuentro de respuestas a la pregunta ¿Cómo era la sociedad chucuiteña a comienzos del Siglo 1900. Para tal objeto pasamos a referimos muy escuetamente, a algunos manuscritos inéditos que datan de principios de ese siglo, los cuales dan cuenta de hechos notables cuyos protagonistas serán seguramente reconocidos por los pobladores de hoy, como sus padres, sus abuelos o sus bisabuelos.

5. «Provincia de Chucuito. Nómina Junta de Notables que eleva Prefecto Flores. Junio 1, 1896» [5]. Los días previos a esta fecha fueron de conmoción política en la provincia y cada uno de los dos bandos en que se dividió la población juleña se disputaban el control de la Municipalidad, pretendiendo reemplazar al alcalde Casto Jiménez a quien dejaron prácticamente solo sus regidores: José Sardón que se ausentó, Ernesto Estrada por asumir una judicatura de paz, Delio Castillo por renuncia, Wenceslao Salguero por cuestionamientos a su labor en la Tesorería, y Simón Valderrama que declinó el nombramiento a propuesta del entonces Prefecto Elisbán Fernández Prada.
Conocedor de la crisis municipal, el Senador por Puno Manuel A. Bejarano pidió al Ministro de Gobierno se ponga remedio a esa situación, Este solicita al Prefecto Flores la elevación de una propuesta, en cuya nómina aparecen: Martin Hernani Bonifaz, Benigno Pinazo, Miguel de la Riva Loza, Máximo Saavedra, Manuel Abdón Zavala, Roberto Palacios, Carlos Eduardo, Juan Guzmán, Ernesto Estrada, Miguel Berrios, Mariano Valderrama, Victoriano Romero y como suplentes, Cirilo Meza, Antonio Peso y Vicente Morales.
Un sector del pueblo remitió por su parte otra nómina en la que aparecían Luis Romero, Isidoro Andía, Agustín Velasco, Francisco Serrano, Angelino Sardón, Víctor Cárdenas, Saturnino Sardón, Miguel Ramos, Cleto Arce, Policarpo Iturry Loza, Cleto Catacora y Angelino Valdés.
La disputa por el poder municipal, termina con la Resolución Suprema de 9 de junio de 1896, designando a la junta propuesta por el Prefecto.

6. Informe del Prefecto Flores al Director General de Gobierno, sobre la sublevación indígena en Juli, 1896. [6] Este expediente contiene los documentos oficiales de esta sublevación poco estudiada tal vez porque fue incruenta.
Dos telegramas urgentes del Subprefecto Tejada Jiménez al Prefecto Flores, abren el manuscrito: «Anoche se tumultaron indios de cuatro parcialidades... los vecinos pidieron armas., las señoras pasaron la noche en la iglesia. Mande fuerza por vapor y municiones. Movimiento indiada obedece a plan de Pizarro y Espezúa (“agentes caceristas»)... tal vez ataquen esta noche y la catástrofe será segura».
Es que los ayllus de Sihuayro, Cullani, Callaccami, Pasiri, Yacango y Sales, habían acordaron «hacer resistencia al impuesto de la sal y a la doble contribución que el gobierno quería cobrar», rodeando la ciudad de Juli durante dos días de alarma y zozobra en su población, hasta que llegó el Prefecto Flores a bordo del «vapor Yapurá» acompañado de fuerza armada. Este debió buscar una «cabeza de turco» para calmar la euforia campesina y la encontró en el Gobernador Manuel Lázaro Zavala, a quien destituyó por «abusos y tropelías».
Flores recorrió toda la provincia para imponer la calma a un descontento que crecía al influjo de injusticias, pero también de falsas creencias sobre expropiaciones y tributos en preparación.

7. “1897. Parte elevado a la subprefectura de la provincia de Chucuito por el Comisario de Policía de Frontera informándole sobre los sucesos de Ilave”.- [7] En este documento en 22 hojas se describe con minuciosidad pocas veces vista, ese fenómeno que en el habla burocrática de esos años se conocía como “sublevación de la indiada”. El Comisario de Policía Teodoro P. Laguna, informa que “el alzamiento de los indios…procedían así porque juzgaban que el Delegado y Recaudador Fiscal había procedido a matricular a los pobladores con el intento de despojarlos de la mitad de sus intereses”.
Una gran masa de indígenas rodeó el casco urbano con intenciones de tomarlo, alentándose con la estridencia de miles de pututos. “…fuimos atacados de modo brusco y bárbaramente heroico –refiere Laguna- por enormes masas de indios”.
Ramón Valdivia, gobernador de Ilave, aporta a la descripción de los hechos relatándolos detalladamente, aunque no tanto como Elías Salazar, Jefe del piquete de Gendarmes, cuerpo armado venido de Puno que se encargó del develamiento con un considerable saldo de muertes.
El documento se presta para un estudio de caso, que sin duda será abordado alguna vez.

Juli, a principios de los 1900

Un diagnóstico excepcional

8. «Memoria elevada por el Subprefecto de la Provincia de Chucuito Federico de Amat a la Prefectura del departamento Puno. 23 de mayo de 1898» [8]. Este documento contiene un excelente diagnóstico de la provincia de Chucuito, en cuanto aborda los aspectos estadísticos, políticos, económicos y sociales que prevalecían durante la gestión de su autor informante.
Amat evidencia ser del lugar, porque demuestra conocer la realidad de la provincia. De otro modo no hubiera podido escribir tan extensa memoria en los quince días que corrieron desde que asumió el cargo en reemplazo del anterior subprefecto Manuel Pio Chávez.
Con estilo elegante describe detalladamente la demarcación territorial de la provincia así como su orografía e hidrografía. Consigna datos estadísticos de la población acompañados de juicios y reflexiones sobre el indio; toca el aspecto religioso poniendo énfasis en las creencias indígenas; describe la organización política de ese momento; se refiere a la sublevación indígena de llave en 1897 [8]; critica acremente las prácticas de rábulas que merodean los juzgados; informa sobre las obras públicas realizadas. Trata la situación de la ganadería, de la agricultura y de la casi inexistente industria.
Luego, Federico de Amat se explaya en la descripción antropológica de las «costumbres indígenas» y muestra el estado de la Instrucción (educación) haciendo notar que, a diferencia de los demás pueblos de la provincia, en Juli no había una sola escuela primaria ese año.
Al referirse al Concejo Municipal se queja del «obstáculo insuperable que significa la elección de curas y vulgares bolivianos» para los cargos ediles. El Alcalde era Simón Valderrama [el boliviano], el Teniente Alcalde el cura Fermín Manrique y los regidores, Mariano Velasco, Mariano E. Loza, Andrés Romero y Romero, Mariano Velasco, Saturnino Serrano, Francisco Espezúa, Cleto M. Arce, Cirilo Meza, Mariano Arenas, Juan Guzmán Gallegos, Vicente Morales, Genaro Paniagua y Juan Francisco Loza.
Amat nombra uno a uno, a los telegrafistas de los distintos distritos. En Juli, Pascual Serrano y Eugenio Talavera), y a los Jueces (en Juli, de 1ra Instancia, Mariano Amat y Rivero; y de Paz, Saturnino Sardón, Agustín Velasco y Miguel Barrios). Opina sobre las obras públicas necesarias, informa sobre el orden público incidiendo en las asonadas y sublevaciones ocurridas, pinta la situación de la Guardia Nacional de entonces, en fin, nada parece librarse de su minuciosa y crítica descripción.
Es sin duda un documento valioso para la provincia de Chucuito, aunque aquí hayamos señalado sólo algo de lo que atañe a Juli, sin mencionar los abundantes informaciones sobre los demás distritos de la provincia.

9. «Memoria Administrativa que presenta el Subprefecto de la Provincia de Chucuito, Mariano Vicente Cuentas. Juli Mayo de 1900». [9] Esta Memoria se refiere al año 1899. Empieza informando sobre el Orden Público, dando cuenta de las repercusiones de la sublevación del Coronel Vizcarra en Iquitos, en cuyos planes se encontraba el ingreso de armas y revolucionarios por la frontera con Bolivia. La Subprefectura terminó el conato de ataque a la provincia, apresando y poniendo a buen recaudo a los «revolucionarios» Rodríguez, Encinas y Concha.
El informe privilegia los aspectos políticos de la provincia y de su capital, cuyo Gobernador era Agustín Velasco, ayudado por Norberto Castillo y José Arce. Como Juez de Primera Instancia aparece José Mariano Amat y Rivero, quien tenía un «Conjuez»: Mariano J. Cornejo; con ambos actuaban el Escribano Público Ruperto Bustinza y los Escribanos de Estado, Domingo V. Valdivia y Juan Chuquimia.
El Alcalde Provincial Gerardo R. Eduardo era secundado por su Teniente Alcalde, al cura Fermín Manrique. Síndico de Rentas era Miguel E. Berrios y el Gastos, Alejandrino Arroyo. Los regidores eran Víctor M. Espezúa, Juan Q. Caro (también Juez de Paz), Cleto Arce, Cirilo Meza, Andrés Romero y Romero, Angelino Sardón, Manuel L. Zavala (también Juez de Paz), Mariano Velasco y Mariano Arenas. El Tesorero, Ruperto Bustinza y el Secretario, Nicanor Castillo Laguna.
Juez de 1ra Instancia era en ese momento José Mariano Amat y Rivero, que actuaba con sus secretarios Juan Chuquimia y Domingo Ucharico.
Según el informe la provincia de Chucuito tenía nueve distritos: Juli, Ilave, Pomata, Yunguyo, Zepita, Desaguadero, Huacullani, Pizacoma y Santa Rosa, cada uno de ellos “dividido en ayllus y estancias”. Esa configuración se mantuvo durante casi todo el siglo XX.
Es interesante rescatar de este informe la relación de obras públicas en construcción en todos los distritos así como las actividades de una «Sociedad Dramática», alentada por los preceptores de la escuela, Remigio Franco y Natividad Mallea de Riva.
La aspiración colectiva más importante en la coyuntura era la construcción del puente de Ilave. A ella se refiere el informe a consignar que una Directiva debe asumir la misión de “otorgar preferente atención a la necesidad de llevar a cabo el puente de Ilave sobre el río Blanco, que en la estación de aguas se hace impasable a pesar de las balsas que hay, las que casi siempre están expuestas a desgracias lamentables”.

El Puente de Ilave

Antiguo puente de Ilave soportando enorme caudal del rio.
10. «Informe del Subprefecto de la Provincia de Chucuito Mariano Vicente Cuentas, sobre cobro de erogaciones para la construcción del Puente de llave. Enero 1901”. [10] Este documento fue elaborado por el Subprefecto Cuentas por orden del Director de Gobierno, instándolo a que informe sobre las imputaciones que hizo un anónimo «corresponsal» del diario El Comercio de Lima, en el sentido de que «obligó a tributar para la construcción del puente de Ilave a niños, mujeres y transeúntes más de 40 mil soles, habiendo entregado a la Junta departamental de Obras, sólo 12 mil soles». Las investigaciones que se hicieron probarían luego que no se trató de tributos sino de erogaciones voluntarias, que en los talones de recibos no aparecían más de cuatro mujeres y un niño, que los transeúntes eran 18 ganaderos que virtualmente vivían en Ilave, de manera que –después de acuciosa investigación- el Director de Gobierno terminó informando al Ministro que «hay tanta escrupulosidad en la documentación adjunta que salta a la vista cuán injusta y calumniosa fue el despacho del corresponsal.. que ha rendido estricta y comprobada cuenta.. devolviendo escrupulosamente los saldos a la Tesorería».
Al margen del incidente señalado, el documento contiene datos interesantes en cuanto a las parcialidades y ayllus que integraban cada uno de los distritos de la provincia. No aparecen las de Juli, porque al parecer éstas fueron las únicas que no erogaron para la construcción del puente de llave, En cambio aparece la relación de los vecinos erogantes, Mariano Jacinto Cornejo, Fermín Manrique, Gerardo Eduardo, Alejandrino Arroyo, Agustín Velasco, Francisco Espezúa, Jacinto Jiménez, Delio Castillo, Ruperto Bustinza, Remigio Franco, Manuel Y. Romero, Darío Palacios, Juan Caro, Ernesto Estrada, Hermilio Herrera, Miguel Barrios, Manuel L. Zavala, Miguel Ancieta, Mariano Velasco, Domingo Ucharico, Juan Chuquimia, Evaristo Palao, Cirilo Meza, Angelino Sardón, Adolfo Villanueva, Cleto Catacora, Carlos Eduardo, Plicarpo Iturry y Nicanor Castillo.

La Junta Directiva Provincial que se organizó para recaudar las erogaciones estuvo presidida por el Subprefecto Cuentas a quien secundaba como vice Presidente el Juez Mariano Amat y Rivero y como Vocales Mariano Cornejo, Manuel Zavala, Remigio Franco, Manuel Y. Romero y Víctor Melquiades de la Riva Loza. Tesorero fue Saturnino Sardón, Secretario Ernesto Amador Estrada y Prosecretario Juan Francisco Loza.


Una sublevación muy comentada

11. Asonada en Juli, 1902. [11] Los hechos a que este documento se refiere, han merecido algunos tratamientos por algunos historiadores. Pablo Macera y Wilfredo, coautores del libro “Rebelión India”, tratan este sonado insertando en ese volumen el Informe del “Delegado del Supremo Gobierno” especialmente enviado, Alejandro Maguiña. El escritor ilaveño Luis Gallegos Arriola en su trabajo sobre Teodomiro Gutiérrez Cuevas (Rumi Maqui) trata con mayor profundidad el caso.
El documento que citamos ha sido prácticamente ignorado por tales historiadores, especialmente el informe que el Subprefecto Mariano Vicente Cuentas eleva al Prefecto Eleuterio Ponce sobre su actuación y la de las fuerzas del orden en el develamiento de la sublevación indígena ocurrida ese año. Tampoco se ha tratado analíticamente la correspondencia intercambiada entre el subprefecto y el Delegado.
Cartas, telegramas, relatos, oficios, incluidos en el informe, permiten disponer de elementos valiosos para ahondar el esclarecimiento de los hechos que se originan en los abusos del Gobernador del distrito de Santa Rosa, Melchor Sánchez, encendiendo la chispa del levantamiento que se generalizó en casi todos los pueblos de la provincia. En sus prolegómenos jugaron papel importante el cura Paniagua, junto con Telésforo Catacora, Jose Callamullo y otros.
El reemplazo de las autoridades políticas, entre ellas la de Mariano V. Cuentas por Gutiérrez Cuevas, dispuesto por Maguiña, no hizo sino agudizar el conflicto, que terminó con el empleo de las fuerzas del tenebroso destacamento «Canta» acantonado en Puno.

Final
Bien, ahora dejemos a los historiógrafos profesionales la profundización de los datos expuestos. Mientras, continuamos escarbando los viejos papeles para seguir comentando, siempre en la dirección de enriquecer la historiografía puneña.

____________________________

[1] Versión paleográfica de Waldemar Espinoza Soriano, que publicó la Casa de la cultura del Peru, Lima 1964.

[2] Apareció como Separata de la revista HISTORIA Y CULTURA Nº 4, 1970. Puede encontrarse en la Sala de Investigadores Tauro del Pino de la Biblioteca Nacional, donde se encuentra bajo el código X985.62203/P34.

[3] Colección Documental de la Independencia del Perú. La Rebelión de Túpac Amaru. Tomo II, Volumen 2do La Rebelión. Ed. Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú. 1971, pp. 623 a 627
[4] ibid. Pp. 658 a 669
[5] Sala de Investigadores Tauro del Pino de la Biblioteca Nacional. Código D5622
[6] Sala de Investigadores Tauro del Pino de la Biblioteca Nacional. Código D7811
[7] Sala de Investigadores Tauro del Pino de la Biblioteca Nacional. Código D4551
[8] Sala de Investigadores Tauro del Pino de la Biblioteca Nacional. Código D4557
[9] Sala de Investigadores Tauro del Pino de la Biblioteca Nacional. Código E727
[10] Sala de Investigadores Tauro del Pino de la Biblioteca Nacional. Código E728
[11] Sala de Investigadores Tauro del Pino de la Biblioteca Nacional. Código E217

martes, 16 de junio de 2026

INSTITUCIONES PUNEÑAS DE PRESTIGIO

 BRISAS DEL TITICACA

RECIBE LICENCIA DE USO DE LA MARCA PERÚ OTORGADA POR PROMPERÚ

Cámara de Comercio de Lima 15.06.26

E

l reconocimiento destaca más de seis décadas de trabajo dedicadas a la preservación, promoción y difusión de las expresiones culturales peruanas

En una emotiva ceremonia cargada de identidad, tradición y orgullo nacional, la Asociación Cultural Brisas del Titicaca recibió oficialmente la licencia de uso de la Marca Perú, reconocimiento otorgado por la Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo (PromPerú) en mérito a su destacada labor en la preservación, promoción y difusión de las expresiones culturales del país.

La sede institucional de Brisas del Titicaca se vistió de rojo y blanco para celebrar este importante acontecimiento, que reunió a autoridades, asociados, artistas e invitados especiales en una verdadera fiesta de peruanidad.

La ceremonia contó con la participación de representantes de PromPerú, encabezados por Carmen Rocío Arévalo Martos, presidenta ejecutiva de la institución, y Carla Urbano Donayre, jefa de la Oficina de Estrategia de Imagen y Marca País. Asimismo, asistieron las principales autoridades de la Asociación Cultural Brisas del Titicaca, lideradas por su presidente, Víctor Condori Condori, junto a los miembros del Consejo Directivo.

Durante el acto protocolar se destacó la trayectoria de más de seis décadas de Brisas del Titicaca como una de las organizaciones culturales más representativas del país, reconocida por su permanente labor en la difusión de las danzas, la música, las costumbres y las tradiciones que forman parte del patrimonio cultural peruano.

La entrega de esta licencia representa un importante reconocimiento al trabajo institucional desarrollado por Brisas del Titicaca y oficializa su incorporación al programa de licenciatarios de la Marca Perú, iniciativa que distingue a organizaciones que reflejan los valores, la diversidad, la excelencia y el espíritu que identifican al Perú ante el mundo.

Durante su intervención, el presidente de la Asociación Cultural Brisas del Titicaca expresó su agradecimiento por este reconocimiento y señaló que la obtención de la Marca Perú constituye un compromiso renovado para continuar promoviendo la cultura nacional, fortaleciendo la identidad de las nuevas generaciones y proyectando la riqueza cultural del país dentro y fuera de nuestras fronteras.

Como parte de la ceremonia, se realizó la entrega simbólica de la licencia y se reafirmó la importancia del trabajo articulado entre las instituciones culturales y los organismos encargados de promover la imagen del Perú.

Con este importante logro, la Asociación Cultural Brisas del Titicaca reafirma su misión de seguir siendo un espacio de encuentro, integración y difusión de la cultura peruana, llevando con orgullo las tradiciones y expresiones artísticas del país a cada escenario donde se presenta.




lunes, 15 de junio de 2026

EVALUANDO EL PROCESO ELECTORAL I

 PERU. CON LETRAS DE MOLDE

 Por Gustavo Espinoza M.

E

n los últimos días, y en particular a partir del jueves 11 de junio, cuando los cómputos oficiales de la ONPE formalizaron un resultado negativo para Junto por el Perú en los comicios presidenciales del día 7, se desataron diversos análisis “críticos y autocríticos” a modo de “explicar” la involución del voto por Roberto Sánchez y la aún no confirmada “victoria” de Keiko Fujimori. 

Lo primero que habría que señalar es que aún resulta prematuro esbozar avances en torno a un tema que tiene mucha tela por cortar. Tanto cuando se gana como cuando se pierde, resulta indispensable hacer primero un balance introspectivo y mirar “hacia adentro” para luego salir a la luz con formulaciones más maduras y desarrolladas. 

Espectacular concurrencia al cierre de campaña
Pero además se requiere de una mirada más amplia que nos permita situar el punto de partida para percibir mejor si la ruta escogida fue útil y la llegada más bien provisoria. Eso nos ayudará a tener una visión global del escenario que nos ocupa y darnos cuenta, finalmente, si avanzamos o retrocedimos en la tarea de enarbolar las banderas que hicimos nuestras al iniciar la ruta.  

Objetivamente, en diciembre del 2025, cuando se cerró el plazo para la inscripción de candidaturas presidenciales y otras, el movimiento popular asomaba claramente fracturado. Tres vertientes -Ahora Nación, Venceremos y Juntos por el Perú- buscaban representar la voluntad ciudadana desde una óptica avanzada y progresista. Pero, además, existía otra fuerza -Perú Libre- que por éxitos del pasado, se atribuía un nivel de representatividad que estaba ciertamente cuestionado. 

Hoy se ha hecho luz en torno al tema. “Venceremos” obtuvo una votación magra; “Ahora Nación” no logró el propósito para el que se había diseñado y “Juntos por el Perú” no sólo pasó a la segunda vuelta, sino que obtuvo la votación más alta que jamás movimiento de izquierda en el Perú había alcanzado. Por su parte, “Perú Libre” sufrió una clamorosa derrota la misma que virtualmente lo desapareció del escenario. 

Esa realidad no cuestionable, coloca a JP a la cabeza del movimiento popular y le adjudica la responsabilidad principal en la representación y conducción de las acciones del futuro más o menos inmediato. 

JP logró en la lucha por la Presidencia de la República, aglutinar a otras fuerzas y sumar a diversos movimientos y partidos. Algunos, ciertamente precarios y puntuales, como “Obras” ; y oros más definidos y coherentes, que aportaron experiencias políticas, cuadros y recursos para una campaña extremadamente compleja y difícil. 

Lo primero que cabe entonces, es ser consciente de esa realidad: Juntos por el Perú obtuvo un caudal electoral nunca alcanzado por el movimiento popular, Y lo hizo con un programa de izquierda, como una fuerza comprometida con los intereses del pueblo y dispuesta a luchar contra el Neoliberalismo y la aplicación de un programa de corte patriótico, progresista, anti oligárquico y antiimperialista. 

Ese nivel de aceptación, representación y compromiso, objetivamente no fue conseguido siquiera por Izquierda Unida. IU obtuvo 1.780 mil votos en 1985 en tanto que Juntos por el Perú ha alcanzado más de 9 millones de votos este año. El porcentaje electoral más alto de IU fue obtenido con Alfonso Barrantes en la disputa por la Alcaldía de Lima: el 37% de los votos; pero JP superó el 50% en varios momentos de sufragio del 2026. ¿Marca eso un adelanto? ¿Podría considerarse un fracaso, o una derrota, el concretar esas cifras y porcentajes? 

Por lo demás, Juntos por el Perú ganó en 1,479 distritos del país y en 18 regiones, lo que lio una apreciable mayoría en el territorio nacional. Bien puede decirse que obtuvo la victoria en un equivalente a las 3/4 partes del territorio nacional.   


Equipo Tecnico

Hay quienes creen que fue un fracaso, Y es curioso, Se mezclan en esa óptica vertientes que, en teoría, no tendrían que confluir. Isaac Humala, en representación suya y se su hijo Antauro, asegura que fue un fracaso y sostiene que él se debió a las “alianzas” que hiciera JP en la segunda vuelta. 

 Se abstiene de precisar qué otras alianzas debió haber hecho, porque no existían realmente quienes las representaran, pero además olvida cifras:  En la primera vuelta JP alcanzó 2 millones de votos, y en la segunda 9. “fracasos” así, sin duda que alientan.    

Vladimir Cerrón, de Perú Libre, asegura que la inclusión de Pedro Francke y “los caviares”, “le hizo perder votos” a JP, pero en los hechos, antes de Francke. su caudal era uno, y después fue otro. ¿Perdió?. 

Uno y otro aseguran que fueron “los caviares” los que hicieron perder la elección a JP. Al margen del giro político que persiste en considerar a “los caviares” como el enemigo principal de todo el pueblo peruano; hay que decir que antes que ellos estuvieran, Pedro Sánchez alcanzó 2 millones de votos y con ellos 7 millones más  ¡Vaya fracaso! 

Pero independientemente de que estuvieran o no “los caviares” en la segunda vuelta, cabría preguntarse; ¿Hubo cambios decisivos en el Programa de JP en la segunda vuelta?  Ciertamente que no. Y tanto no los hubo que la derecha denuncio que se quería “barnizar” un programa de “izquierda radical” como era el de JP. 

Más allá de considerar “radical” a un Programa de Izquierda, estaba claro que el de JP en primera y en segunda vuelta ofrecía la concreción de una política de corte patriótico, democrático y emancipador. Por lo demás, no hubo una sola intervención de Pedro Sánchez que se considerara alejada de esos objetivos. No hubo un solo gesto o acto que pudiese ser considerado “proimperialista” o “pro oligárquico”.  Hubo matices, es verdad. Y hasta aseveraciones contradictorias, pero no encontradas. Ellas fueron producto de una amalgama en proceso de maceración, y no el resultado de un amasijo de contradicciones insuperables.

Más allá de toda esta discusión, está claro que el objetivo de la reacción ahora es destruir a JP. Sabe que, de mantenerse unida y en voluntad de combate, será un adversario muy duro, en una etapa en la que -según parece- a los trabajadores sólo les quedará resistir y luchar. Destruir a JP, o contribuir a minarla será el mejor servicio que algunas gentes puedan aportar a la vertiente más derechista y reaccionaria que se ha perfilado en esta contienda, 

Aunque haya quienes se proclamen de “izquierda” para justificar ese discurso divisionista, la realidad habrá de mostrarlos como portavoces del enemigo de clase y adversarios de la unidad popular.

Hoy, que recordamos el 9 de junio como el día de la Insurgencia Guerrillera de Luis de la Puente; el 14, como el nacimiento de José Carlos Mariátegui; y el 16 como el natalicio de Juan Velasco Alvarado, debiéramos recordar también que en la base de los mensajes de estas grandes figuras de la historia, la palabra UNIDAD apareció escrita con letras de molde. <>

domingo, 14 de junio de 2026

ARTE FOTOGRAFICO PUNEÑO

Aliaga Montesinos: TROMBA EN EL TITIKAKA

N. Chambilla: VERBENA EN LA PLAZA


Uriel Montufar: ALPACAS EN CONTRALUZ

Juan José Choquehuanca (Finch) PLACIDEZ EN LA BAHIA


Víctor Neira: ATRAVEZANDO EL PASTIZAL