martes, 4 de agosto de 2026

OPINION. LA COYUNTURA MILITAR AMERICANA

EL ESCUDO DE LAS AMERICAS 

 Por Gustavo Espinoza M.

E

l Escudo de las Américas es una estructura de carácter militar creada en el Estado de La Florida el 26 de marzo pasado en una Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la región convocada por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump bajo el pretexto de combatir delitos de carácter continental, como el narcotráfico, la delincuencia, el terrorismo y otros.

 Aunque algunas palabas buscaron encubrir propósitos políticos en esa alianza ideada por la Casa Blanca, bien pronto se hizo evidente la naturaleza del acuerdo saludado por  los regímenes más conservadores de nuestro continente.

  El 21 de mayo del presente, en efecto, los países del Escudo de las Américas emitieron una Declaración de innegable carácter partidista apoyando sin tapujos al presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, que enfrentaba masivas protestas ciudadanas que aún subsisten.

En América Latina este curioso “Escudo” fue cálidamente recibido por Javier Milei, José Antonio Kast, Daniel Noboa y otros mandatarios identificados claramente con las orientaciones de Washington formuladas a viva voz por el Departamento de Estado de los Estados Unidos a cargo de Marco Rubio, el promotor de las iniciativas más violentes y agresivas contra Venezuela, Nicaragua y sobre todo Cuba.

 Por cierto, este “Escudo” ha alentado más bien todas las agresiones promovidas por el gobierno de Trump contra la Independencia y la Soberanía de Venezuela así como  el bloqueo genocida que ese régimen mantiene contra Cuba y que se agrava puntualmente cada día.

 Ahora, a pocos meses de constituido este curioso aparato de “defensa continental”, está claro el rumbo que ha tomado su política. No se trata, en efecto, de combatir fenómenos delictivos que son consustanciales al régimen capitalista, sino de preparar y organizar a las naciones del continente, para que estén listos a defender a los Estados Unidos, y más precisamente a las grandes corporaciones norteamericanas que pugnan por retener bajo su control los recursos naturales y las riquezas de los países situados el sur del río Bravo.   

 Cada día asoma más evidente que este “Escudo” forma parte de la estrategia mundial del Imperialismo, convencido de la necesidad de “cerrar” el continente  para hacer frente a  la “amenaza del socialismo” representada en el caso por China Popular, su pueblo y su gobierno. 

 Eso explica el interés de Washington por inmiscuirse en los asuntos internos de los países situados en la región, a la que considera inequívocamente como   “zona de influencia” de los Estados Unidos.

 Por lo demás, no se trata sólo de la “influencia”, sino de asuntos más prosaicos: el petróleo y las riquezas materiales. Eso es lo que mueve a los gobernantes del Vecino del Norte empeñados en apoderarse de todo, desde el oro negro hasta las tierras raras, pasando por los minerales y el agua.

 Aunque la injerencia yanqui en la región es casi proverbial y quedó registrada desde la guerra de anexión librada a mediados del siglo XIX contra México, ella se tornó más evidente a lo largo del siglo pasado, cuando los Infantes de Marina USA desembarcaron en las costas de todos los países de centro américa para someterlos a su dominio, al tiempo que la Casa Blanca auspiciaba regímenes corruptos y dictaduras asesinas en casi todos los países de América del sur.

 La caída de dictaduras siniestras como la de Pinochet en Chile, Somoza en Nicaragua, Videla en Argentina o los militares de la Escuela Superior de Guerra en el Brasil, y sobre todo el triunfo y la afirmación del socialismo en Cuba, parecieron marcar un rumbo diferente en el continente.  

 Y lo fue, en buena medida con el surgimiento del Proceso Emancipado Bolivariano que se abrió paso en Venezuela y generó un nuevo derrotero en el escenario americano. La experiencia de Velasco Alvarado en el Perú y el heroísmo de Salvador Allende en el Chile de los años 70 del siglo pasado marcó un hito en esa historia. 

 Las fuerzas progresistas que alentaron este proceso no percibieron cabalmente que no era posible introducir cambios radicales en la sociedad latinoamericana manteniendo la vieja estructura de dominación capitalista y burguesa.

 Avanzar con la idea de transformar realmente la realidad encarando y resolviendo los problemas vitales de los pueblos, presuponía Revoluciones tangibles, y no sólo reformas avanzadas.  La frustración de algunas experiencias permitió finalmente que la clase dominante -a la sombra del Imperio- lograra retomar la iniciativa recuperando posiciones y fuerzas.

 Eso fue, en definitiva, lo que posibilitó a la administración Trump diseñar su nueva política de dominación poniendo énfasis en la necesidad de atar a los gobiernos de la región a sus designios guerreristas. La suma de esa política es entonces el Escudo de las Américas que hoy luce agresivo y bravucón en el empeño de aplastar a los pueblos..

 El interés desorbitado del nuevo gobierno peruano por incorporarse a esa orientación belicista carece, sin embargo, de esencia y contenido. Fuerza Popular no es un Partido con definiciones políticas ni ideología. Es apenas una suma de segmentos empeñados en perpetuar la dominación de una casta envilecida y en derrota que se aferra al Poder por afanes personales y mezquinos. El servilismo es su divisa.

 Keiko Fujimori parece estar convencida que, a la sombra de Donald Trump, tiene asegurado un futuro de bienestar personal y de grandeza material. Se equivoca. El propio futuro del Cromagnón que hoy vive en la Casa Blanca, es precario y es incierto. Un día cualquiera, Keiko podrá despertar y encontrarse ante un escenario nuevo, sin el siniestro hombre de las nieves al que hoy mira como si fuera un Elegido.

 El Escudo de las Américas tendrá una vida corta y un final feliz para los pueblos, vale decir, una muerte prematura como instrumento de agresión y de guerra. <>  

JALON HISTORICO DE LA LITERATURA PUNEÑA

 100 AÑOS DEL BOLETÍN TITIKAKA

Christian Reynoso

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n agosto de 1926, hace 100 años, se editó el primer número del llamado Boletín Titikaka, en Puno. En verdad era el “Boletín” de la Editorial Titicaca. Una publicación de cuatro páginas en tamaño A4, destinada a difundir el éxito de las publicaciones de dicha editorial y a informar de las que vendrían posteriormente. Fue así como nació este boletín bajo la batuta de los hermanos Arturo y Alejandro Peralta Miranda (el primero de ellos más conocido como Gamaliel Churata), sin saber que inauguraban una revista ―un boletín― que, durante los siguientes cinco años alcanzaría una dimensión hispanoamericana y se convertiría en una de las más importantes de la vanguardia indigenista.

El primer número consigna comentarios acerca del libro de poesía “Ande” (1926), de Alejandro Peralta, con la intención de ponerlo en valor más allá del ámbito local. Se anuncia la próxima aparición del poemario “Falo” (1926), de Emilio Armaza. Se incluyen los poemas “Egolatría” de la chilena María Rosa Gonzáles e “Invitación profunda” de la mexicana María del Mar. Se anuncia que el libro “23 de mayo” de Víctor Raúl Haya de la Torre está en prensa en Argentina. Finalmente, se transcribe un artículo aparecido en el vespertino “Crítica” de Buenos Aires, que recoge las impresiones que Emilio Armaza ha dado en esa ciudad respecto de las vanguardias literarias en el Perú. Pone a “Trilce” (1922), de César Vallejo, en un lugar especial.

Se publicaron 35 números del Boletín Titikaka entre 1926 y 1930 (o 34, en razón de que existen dos ediciones del número 25) y sus páginas fueron variando del tono inicial divulgativo a una propuesta literaria y acaso política en la que el pensamiento indoamericanista se imponía como eje de una estética y forma de ver el mundo desde el sur andino. La América India como base de una resistencia a lo occidental. De esta forma, el Boletín traspasó las fronteras locales y reunió en sus páginas a diversos autores latinoamericanos. Su contenido gráfico, asimismo, estuvo determinado por el uso del grabado en manos de Diego Kunurana (Demetrio Peralta, el tercer hermano), junto a otros artistas.



Hoy en día el Boletín Titikaka es referente insoslayable en los estudios sobre las vanguardias, y comparte la importancia de otras revistas peruanas como “Amauta”, dentro de un extenso panorama de revistas de la época, pero su alcance y su propuesta ideológica lo hace particular. Se han editado al menos tres ediciones facsimilares de los números completos (que registran un error de compaginación en un par de hojas, en comparación con la edición que se encuentra en la BNP, como he advertido en un artículo, en 2017). Hay que decir que la lectura y estudio del Boletín Titikaka resulta fundamental para conocer las claves del movimiento literario que se gestó a fines del veinte y comienzos del treinta en el Perú e Hispanoamérica. <>

lunes, 3 de agosto de 2026

PARA LA HISTORIA DE LOS PUEBLOS COLLAVINOS

JULI: ARTE Y EVANGELIZACIÓN

Elena Amerio*

En Boletin QUIPU Nº 322. Ed. Centro Cultural Inca Garcilaso del Ministerio de RR.EE.  https://www.ccíncagarcilaso.gob.pe/quipu-vírt

Se cumplen 450 años del establecimiento de una de las misiones jesuitas de mayor impacto en los dominios del antiguo Virreinato del Perú.

Es voz común llamarse este pueblo. Pueblo Santo, Roma del Perú; el adorno, música y culto de las iglesias es superior a todos» Con estas palabras, en 1635, el provincial de la Com­pañía de Jesús en el Perú, el italiano Nicoló Duran Mastrilli (Nápoles, 1569-Lima, 1653), describía -en una carta dirigida al rey de Es­paña, Felipe IV- una de las misiones más emblemáticas para la orden ignaciana: Juli, pueblo situado a orillas del lago Titicaca, al sureste de la ciudad de Puno. La historia de esta misión jesuita se remonta a 1576, cuan­do, tras un largo debate interno, la Compa­ñía asumió la cura de almas de las cuatro pa­rroquias de indios aimaras que componían el territorio, tras el fracaso de los misioneros dominicos que hasta entonces se habían encargado de evangelizar la zona. Su ubicación no era casual: se en­contraba en un punto estratégico de la Ruta de la Plata, el camino que unía las minas de Potosí con el Cuzco y Lima, y muy cerca de Desaguadero, donde se congrega­ban los mitayos -indígenas obligados, por el sistema de la mita, a trabajar en las minas potosinas- antes de partir hacia aquel destino. Su emplazamiento resultaba idóneo tanto para la evangelización como para el aprendizaje de las lenguas nativas, sobre todo el quechua y el aimara: un verdadero taller para los «obreros de indios», como se co­nocía entonces a los jesuitas especializados en la misión entre las comunidades indígenas.

Ya a comienzos del siglo XVII, apenas treinta años después de su llegada, la Compañía de Jesús había con­vertido Juli en un centro religioso de referencia para toda la región: un lugar donde tanto los habitantes lo­cales como los viajeros de paso encontraban alivio para el alma y para el cuerpo, y donde los niños y niñas del pueblo aprendían a leer, a contar y, sobre todo, música, materia en la que Juli no tardaría en volverse un auténti­co modelo a seguir. En la fase temprana de este proyecto -entre 1585 y 1600- resultaron decisivas las figuras de dos rectores de origen italiano: el ya mencionado Nicoló Mastrilli y Pier Vincenzo Pizzuti (Cosenza, 1559-Juli, 1631), quienes compartían una misma formación y sensibilidad cultural. Mastrilli, más tarde provincial del Paraguay y, en dos ocasiones, del Perú, tuvo un papel clave en la organiza­ción administrativa y económica de Juli. Pi­zzuti, en cambio, prácticamente desconocido para la historiografía, excelente predicador y gran conocedor de la lengua aimara, fue una presencia constante en la misión durante cuarenta años, ejerciendo el rectorado en 1595 y en 1619. Fue también gracias a ellos que se otorgó un lugar central al arte y a la arquitectura: convencidos de que la pintura y la escultu­ra eran aliados esenciales para la evangelización, los pa­dres destinaron importantes recursos a la construcción y decoración de las cuatro iglesias del pueblo -San Pedro, Nuestra Señora de la Asunción, San Juan de Letrán y Santa Cruz de Jerusalén-, esta última levantada por la or­den ignaciana.

Bitti: La asunción de la virgen María

Para la decoración de estos templos, la Compañía envió a uno de los mejores artistas con los que conta­ba entre sus filas: el hermano Bernardo Bitti (Camerino, 1548-Lima, 1610), llegado al virreinato peruano en 1575. Como recuerda el padre Anello Oliva, su llegada se de­bió al papel que su arte podía desempeñar en el plan evangelizador de la Compañía, «significándole lo mucho que pueden para con los indios las cosas exteriores, en especial las pinturas, de suerte que mediante ellas cobren estima y hagan concepto de las espirituales». Bitti llegó a Juli por primera vez en 1584, quedándose apenas un breve período antes de pasar al colegio de La Paz. Re­gresó probablemente en 1586, esta vez por otro año y medio, antes de partir de nuevo hacia Lima; volvería una tercera vez hacia 1591. Era, en efecto, una figura tan va­liosa para la Compañía que su presencia en un mismo colegio o residencia casi nun­ca superó los dos o tres años consecutivos -una movilidad que ha sido posible recons­truir en detalle gracias a estu­dios recientes, siguiendo sus desplazamientos por toda la provincia, desde Lima hasta el Alto Perú y La Plata. Fue precisamente durante sus es­tancias en Juli cuando realizó los primeros retablos y pintu­ras de las iglesias del pueblo. Hoy en día se conserva solo una parte de aquellas obras: las máquinas arquitectónicas de estilo renacentista que las albergaban se perdieron, víctimas del paso de los años y del cambio de gusto. Aun así, en Juli sigue siendo posible admirar pinturas y relieves policromados y estofados que representan los instrumentos mismos de la evangelización jesuíta. 

Entre ellos destacan el Bautismo de Cristo, parte del primer re­tablo mayor de San Juan de Letrán, y la Sagrada Familia de la Pera. Especialmente relevante resulta el imponente relieve de la Asunción de la Virgen, cuyos ángeles músicos se inspiran en aquellos que Federico Zuccari pintó hacia 1567 para el ábside de la Annunziata, en el Colegio Ro­mano -la importante institución educativa de los jesuítas que, con toda probabilidad, Bitti conoció antes de partir hacia América. Es probable que Bitti realizara más obras hoy perdidas, como un Juicio Universal, del que tenemos testimonió gracias a una Carta Anua de la provincia del Perú, donde se narra que algunas mujeres indígenas in­vocaban los tormentos allí representados para disuadir a los hombres de cometer actos de violencia: un ejemplo elocuente de cómo el arte y la predicación funcionaban como piezas complementarias dentro del programa de evangelización jesuita.

Arco y al fondo, torre del tempo de La Asunciòn
Sin embargo, era la palabra hablada -sobre todo en lengua nativa- la que debía guiar la lectura de aquellas obras artísticas: en este terreno, la otra figura fundamen­tal para la misión fue Ludovico Bertonio (Rocca Contra­da, actual Arcevia, 1555-Lima, 1625) -natural también él de la región italiana de Las Marcas, como Bitti-, quien ingresó en el noviciado jesuita de Roma, en 1574, y se formó en gramática y humanidades en el Colegio Roma­no. Zarpó hacia el Perú en 1581 y fue ordenado sacerdote en Lima por Santo Toribio de Mogrovejo, hacía 1582. Desde 1585 se estableció en Juli, dando inicio a una lar­ga estancia entre las comunidades de habla aimara que se prolongaría, con solo un breve paréntesis en Potosí, a caballo entre los dos siglos, durante más de tres décadas; fue allí donde, el 1 de noviembre de 1590, pronunció sus últimos votos como profeso de tres votos. En una carta escrita en italiano y dirigida al padre general Acquaviva ese mismo año, el propio Bertonio describía las activida­des que llevaba a cabo en la misión.

De aquellos años de inmersión en la lengua aima­ra nacería su legado más perdurable: una serie de obras gramaticales y lexicográficas que constituyen el primer intento sistemático de codificación escrita del idioma, entre ellas el Arte de la lengua aymara (Roma, 1603; ree­ditado en juli en 1612), el Vocabulario de la lengua armara (1612) y el Libro de la vida y milagros de Nuestro Señor Jesuchristo (1612), el texto más extenso jamás escrito en aimara. Aquella labor no fue, sin embargo, un simple ejercicio técnico: antes que limitarse a trasladar sobre el aimara las categorías gramaticales aprendidas en el Colegio Roma­no, Bertonio contribuyó, junto con otros jesuitas de su generación, a crear un espacio lingüístico Compartido en el que la comunicación entre misioneros e indígenas pu­diera estandarizarse y ampliarse un proceso que implicó, necesariamente, transformar la propia lengua al fijarla por primera vez en su forma escrita. Para esta labor, Ber­tonio no trabajó solo: la colaboración de los propios indígenas, verdaderos hablantes nativos, resultó decisiva. La historiografía recuerda, en tal sentido, a Martín de Santa Cruz Hanansaya, juleño de familia aristocrática aimara y, probablemente, formado en las escuelas jesuitas, cuyo aporte fue fundamental para la redacción de los textos de Bertonio. Hoy en día, la Plaza de Armas de Juli lleva, por cierto, el nombre de Bertonio, en homenaje a su legado.

Santa Cruz, antes de su destrucción
Fue esta presencia italiana -jesuitas de notable for­mación intelectual, animadas por una curiosidad genuina y llegados al Perú con el más puro espíritu ígnaciano de entrega a los demás- la que sentó las bases de una misión destinada a convertirse en modelo para toda América del Sur y la que encumbró a Juli como «Roma del Perú». Los jesuitas permanecerían en Juli hasta su expulsión en 1767. Los inventarios de bienes redactados en aquella ocasión por la Junta de Temporalidades, dan testimonio del considerable esfuerzo de recursos que los jesuitas habían invertido en esta misión, tanto en el pla­no artístico como en el intelectual: entre estos últimos destaca una biblioteca de notables dimensiones, que al­bergaba algunos de los textos teológicos más importantes de la época, así como valiosos volúmenes de grabados, entre ellos las Evangelicae Historiae Imagines (1593) de Je­rónimo Nadal. En este año en que se conmemoran los 450 años de la llegada de los jesuítas, resulta necesario y urgente devolver la luz a Juli -un lugar que, pese a su apa­rente lejanía y pequeñez, tanto dio a la historia artística, lingüística y cultural del virreinato peruano- e impulsar nuevos estudios sobre estos territorios.

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*Historiadora del arte por la Universidad Autónoma de Madrid con la monumental tesis Arre, misión trabajo colectivo: Bernardo Bitti y el modelo de artista jesuita entre Italia y el Virreinato del Perù (1568-1610). 

domingo, 2 de agosto de 2026

CORRUPCION GUBERNAMENTAL EMPIEZA A COBRAR IMPULSO

 ¡VENDEPATRIAS EN TODAS LAS ÉPOCAS!

Herbert Mujica Rojas

E

sta clase de especímenes regalones de lo que no es suyo, aparece con bombo y platillo cuando se inician administraciones o gobiernos. Sobre sí ostenta múltiples credenciales partidarias y hoy niega lo que ayer afirmaba. Los vendepatrias están en todas las épocas.

Los hay, esos que no dudan en socavar a sus países en contratos de estabilidad jurídica muy concesivos, los que idolatran a las potencias foráneas y los que sugieren sus planes estratégicos para que fuerzas militares extranjeras invadan sus propios países con el pretexto de que hay dictaduras.

Olvidando que entre los planes más activos de Estados Unidos y que propagandiza Mr. Trump, a todos los vientos, está el llamado escudo, que no es otra cosa que la extensión del manto imperialista para morigerar a los chinos, por nuestros lares, la flamante presidente Keiko y su canciller Espá, ya anunciaron simpatía y concesivo enrolamiento de Perú.

No descartemos que el activista de la embajada, nomine como Gigante del Pacífico a la señora en funciones en Palacio. Vocinglero y mediático es el activista de marras.

A los vendepatria se los encuentra en las grandes instituciones financieras, en los ministerios en que compiten quiénes más concurren a las fiestitas en las embajadas y prefieren el gran garrote en lugar de pelearla en su cuna de origen.

El vendepatria ofrece como pócima mágica que las inversiones son la piedra filosofal que resuelve todos los grandes y complejos problemas peruanos. Obvio que para que eso ocurra, la compra de conciencias con viajes, medallas, visitas guiadas y favores no publicados, son moneda corriente.

¿Recuerdan que la prensa continental “celebró” la invasión militar de Venezuela, la captura de Maduro y que hoy insinúa que esa “solución” debía aplicarse en Cuba? La majadería no puede ser más ominosa ni sucia.

En Argentina se llamaba a los vendepatria, serviles orgánicos, esos monstruos concesivos, regalones de lo que no era suyo, Mamarrachos burocráticos enquistados en todos los gobiernos, y así lo acuñó el brillante periodista platense cuasi olvidado, Raúl Scalabrini Ortiz.

A mí me gusta la combinación vendepatrias orgánicos, a aquellos que genéticamente, deshonrando a la nación y traicionando al Perú, salen a defender cual bestias enfurecidas a empresas foráneas, depredadoras, abusivas de siempre y coimeras a granel.

El cuentazo siempre es el mismo: “el Estado es ineficiente”, “sólo los privados tienen experiencia y respaldo financiero”, “es más rentable que lo haga la inversión extranjera” y cantinelas por el estilo.

Entonces hay que desacreditar al Estado y a sus obras como es el caso de la Refinería de Talara.

No es un acápite aislado. ¡De ninguna manera!

Los siervos, vendepatrias orgánicos, no hesitan en alquilar la muelle conciencia de comunicadores que defienden a capa y espada, según lo que les paguen y con tarifas internacionales.

Verbi gracia.

El Perú en manos de los vendepatrias corre el peligro, como en los años 90 de Kenya Fujimori, de ser presa de reparto masivo en concesiones. ¡No importa que la nación pierda presencia y afirmación! ¡Lo único que interesa a estos miserables, es la venta de activos y las coimisiones que traen consigo! ¡Gratis, no es!

La presidente Keiko Fujimori anunció que tomaría como inspiración de su mandato, el régimen de Kenya, por tanto las claudicaciones ya han sido ominosamente anticipadas. Y una de las preseas más codiciadas es la Refinería de Talara que pertenece a todos los peruanos.

La historia, madre y maestra, siempre trae lecciones. A pesar de los cánticos de los nuevos teóricos que sostienen que el imperialismo ya no existe y que son quimeras antiguas, Mr. Trump, desde su mensaje inicial, se ha encargado de enmendarles la plana al 100%.

Perú es un tabladillo de box en que dos superpotencias, China y Estados Unidos, miden fuerzas e ingenio. Para la comisión de sus trampas y trucos, requieren de empleados serviles, incapaces de sentir a la Patria y hábiles en venderse en dólares, euros y con depósitos cifrados en paraísos fiscales.

El vendepatria orgánico actúa con todo el descaro que una prensa miserable otorga pero no de una manera gratuita sino muy bien remunerada.

En el Perú vivimos en un estado de hipocresía permanente. Al imbécil, llamamos analista; y al repetidor y copión, politólogo.

Al juecesito marrullero, le nominamos jurista aunque todo nos indique de su nepotismo, de su mediocridad insuperable y de su vanidad infinita y sus fallos siempre controversiales.

En otra oportunidad recordaremos a un señoritingo que fuera ministro de Relaciones Exteriores y condecoraba a Soledad Alvear cuando en Chile (2002) ¡pulverizaban a Aerocontinente, vía mañas de diverso calibre!

Y entonces cuando se llama vendepatria orgánica a una ministra o a un ministro, por la razón de sus actos públicos, todos traidores, hay voces invocando “cordura”.

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz! <>

 

2-8-2026

PUNO CONFIRMA SU CALIDAD DE CAFE EN EL MUNDO

 CAFE PUNEÑO CONQUISTA PARIS 

COOPERATIVAS Y FAMILIAS CAFICULTORAS OBTIENEN NUEVE RECONOCIMIENTOS EN EL XII CONCURSO INTERNACIONAL AVPA PARÍS 2026

E

l café de la región Puno volvió a destacar entre los mejores del mundo. Cooperativas cafetaleras de la provincia de Sandia lideradas por CECOVASA y asistidas por Devida, obtuvieron dos medallas de oro, cuatro de plata, una de bronce y dos medallas Gourmet en el XII CONCURSO INTERNACIONAL DE CAFÉS TOSTADOS DE ORIGEN AVPA PARÍS 2026, uno de los certámenes más prestigiosos de la industria cafetera, que reúne muestras de cerca de 30 países productores de café.

Rigurosas comprobaciones
El mayor reconocimiento correspondió a la Central de Cooperativas Agrarias Cafetaleras de los Valles de Sandia (CECOVASA), que obtuvo una Medalla de Oro en la categoría "Café espresso de perfil afrutado y acidez brillante" y una Medalla Gourmet en "Espresso de perfil suave con notas vegetales". La organización agrupa a alrededor de 967 productores de 8 cooperativas cafetaleras de las provincias de Sandia y Carabaya, cuyos cafés especiales de altura mantienen una trayectoria de tres campeonatos internacionales y siete títulos nacionales.

La Cooperativa Agraria Cafetalera San Jorge Ltda., integrada por 177 socios, obtuvo dos Medallas Gourmet de Plata en las categorías Café filtrado de perfil suave y afrutado y Café filtrado de perfil suave con notas vegetales. Sus cafés de la marca Tunkiwasi son producidos bajo sistemas agroforestales, destacan por sus notas florales, frutales y de chocolate, cualidades que consolidan el prestigio internacional del café puneño.

La Cooperativa Agraria Cafetalera Inambari Ltda. consiguió una Medalla Gourmet de Plata en Café espresso de perfil afrutado y acidez brillante y una Medalla Gourmet de Bronce en Café filtrado con perfil suave y notas afrutadas. Esta organización reúne a 266 familias caficultoras del distrito de Alto Inambari, que transforman su producción bajo la marca Inambari Coffee, con estándares que hoy reciben reconocimiento internacional.

Otro de los galardones fue para la Cooperativa Agraria Cafetalera Charuyo Ltda., distinguida con una Medalla Gourmet en la categoría Café filtrado de perfil suave y afrutado. La cooperativa reúne a 374 pequeños productores de la provincia de Sandia, quienes cultivan alrededor de 145 hectáreas de café y continúan posicionando los cafés especiales en mercados de alta exigencia.

A estos resultados se suma el proyecto de Café promovido por la Municipalidad Distrital de Alto Inambari, que alcanzó una Medalla de Oro en la categoría “Perfil Ácido-Frutal – Cata de Espresso” y medalla de plata a la marca Ccori Soncco Cofee. El reconocimiento distingue el trabajo de 1,014 familias cafetaleras que cultivan 1,274 hectáreas en 26 sectores del distrito y producen cafés con un perfil sensorial de alta calidad.

En Alto Inambari
Estos reconocimientos son resultado del trabajo articulado entre las organizaciones cafetaleras y la asistencia técnica de Devida, que acompaña a las familias en el manejo del cultivo, la cosecha, la poscosecha, la transformación y la comercialización. Este modelo fortalece la competitividad del café peruano, incrementa los ingresos rurales y contribuye a que más familias en zonas vulnerables consoliden una alternativa económica sostenible, alejándose de las economías vinculadas al narcotráfico.

DATO: El Concurso Internacional AVPA París es considerado uno de los principales escenarios mundiales para evaluar cafés tostados en origen. En cada edición reúne cerca de 200 muestras provenientes de los principales países productores y reconoce la excelencia sensorial de cafés transformados en su lugar de origen. <>

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Tomado de FACEBOOK



ARTE FOTOGRAFICO. EL TITIKAKA DESDE EL ESPACIO

 












sábado, 1 de agosto de 2026

GOBIERNO FUJIMORISTA: AFIRMANDO LA DEPENDENCIA

 EL ESCUDO DE LA SUMISIÓN,

LA SOBERANÍA PERUANA EN SUBASTA

Por: Jorge Luis Choque

E

l anuncio de la electa presidenta Keiko Fujimori de adherir al Perú al denominado “Escudo de las Américas” no es un acto de pragmatismo diplomático, sino una claudicación histórica. Bajo el viejo y gastado ropaje de la "cooperación en seguridad", la nueva administración pretende hipotecar la soberanía de un país libre y poner en juego nuestros recursos naturales. Pedir que el ejército de los Estados Unidos venga a garantizar nuestra seguridad interna es la confesión más humillante que un gobernante pueda hacer: es admitir, ante el mundo, que hemos dejado de creer en nuestras propias fuerzas y en la capacidad de quienes juraron defender esta tierra.

Esta claudicación representa una verdadera vergüenza nacional. Rebaja la dignidad de todo un pueblo para suplir con bayonetas extranjeras la negligencia y la corrupción de la clase política que nos gobierna. No nos equivoquemos: aquí no hay falta de valor en nuestros militares, lo que hay es una alarmante falta de decoro y patriotismo en nuestras élites de poder. Permitir que fuerzas militares extranjeras pisen nuestra patria para "poner orden" es escupir a la historia, a la bandera y a cada soldado peruano que entregó su vida por la independencia. Es la flagrante derrota de un gobierno que prefiere depender de afuera antes que sanear y fortalecer sus propias instituciones.

Para entender la gravedad del asunto, desnudemos la retórica oficial. El "Escudo de las Américas" es una iniciativa de seguridad hemisférica impulsada por la administración Trump en este 2026. Aunque el discurso público lo venda como una plataforma coordinada contra el narcotráfico y la migración irregular, su objetivo político central es descarnadamente geopolítico: reforzar la influencia de Washington en el hemisferio occidental mediante una arquitectura militar alineada con su estrategia de “América Primero”. No busca protegernos; busca contener de forma agresiva la presencia comercial y política de potencias rivales como China en la región. Como bien señalaba el pensador crítico Noam Chomsky, la pretensión hegemónica de EE. UU. en América Latina opera históricamente como una forma de dominación política y militar, legitimada por discursos de seguridad y lucha antidrogas, pero orientada en realidad a preservar el control de sus zonas de influencia. "América Latina ha conservado su primacía en la planeación global de Estados Unidos", advertía Chomsky, recordando que, para el imperio, si Washington no puede controlar su entorno cercano, no puede esperar dominar el resto del mundo.

Y es que, en la geopolítica del siglo XXI, la seguridad no es más que la vanguardia de la captura económica. El Perú no es cualquier territorio: es una de las joyas de la corona en la carrera global por la transición energética y los recursos del futuro. Consolidado como el segundo productor mundial de cobre y poseedor de una cartera minera que supera los 64,000 millones de dólares distribuidos en 67 megaproyectos estratégicos, nuestro subsuelo rebosa de los "minerales críticos" que la industria tecnológica y militar norteamericana necesita con urgencia. A esto se suma nuestra colosal ventaja energética: el gas natural de Camisea y las millonarias reservas prospectivas de hidrocarburos que definen nuestra competitividad, junto al enorme potencial de la Amazonía. Al abrirle la puerta al "Escudo", Fujimori no solo entrega el control de nuestras fronteras; expone nuestra riqueza mineral, nuestro gas y nuestra biodiversidad a la tutela de un socio extranjero que históricamente ha confundido cooperación con expropiación comercial.

La historia y la dignidad latinoamericana ya han respondido con firmeza a este tipo de arrogancia imperial. Voces continentales de diversas corrientes han rechazado históricamente esta tutela. En su momento, desde la diplomacia regional se denunció que "América Latina y el Caribe no es patio trasero ni siquiera delantero de nadie; somos Estados soberanos y las riquezas naturales pertenecen a nuestros pueblos". Asimismo, líderes de la región han advertido con claridad que los tiempos en que Washington reprimía pueblos y saqueaba recursos bajo el pretexto de la seguridad han terminado: "Defenderemos nuestros recursos naturales como nuestra vida y nuestra dignidad". Incluso desde sectores moderados, como el ex canciller chileno Heraldo Muñoz ante pretensiones similares en el pasado, se ha calificado de "arrogante" la visión de quienes asumen que el continente sigue siendo un feudo norteamericano.

La decisión de Keiko Fujimori de someter al Perú a este "escudo" protector no nos hará más seguros; nos hará más dependientes, más vulnerables y menos dueños de nuestro propio destino. Un país que entrega el monopolio de su seguridad a una potencia extranjera pierde el derecho a llamarse soberano. El verdadero escudo del Perú debe ser la solidez de sus instituciones, la limpieza de su política y el desarrollo autogestionado de sus recursos, nunca la genuflexión ante los intereses estratégicos de un imperio. <>

viernes, 31 de julio de 2026

COMO SE PRESENTA EL NUEVO REGIMEN POLITICO

 LA CATÁSTROFE ES ELLA

*De arranque, presentó su coartada: le estaban entregando un país en calamitoso estado. Lo que no dijo es que la culpa es suya

Eloy Marchán

A

rranca su gestión con una coar­tada bajo el brazo.

Alegar que recibió el “país en estado ca­tastrófico” será el pretexto cuando le exijan resultados y no tenga algo que mostrar. El problema de Keiko Fuji­mori es la responsabilidad que tiene en la presunta hecatombe.

Desde el sabotaje al go­bierno de Pedro Pablo Kuczynski, cuando prometió go­bernar desde el Congreso, hasta la patada en las nalgas al interino José María Balcázar, las desventuras del país han sido obra y gracia de Fujimori y sus eventuales aliados.

Creación de universidades a lo bestia
“La vulneración fiscal ac­tual del país ha sido provo­cada por la organización que jefatura la señora Fujimori. Fuerza Popular ha cumplido un rol activo y entusiasta, por ejemplo, en darle los beneficios tributarios a las agroexportadoras que cuestan S/ 20,000 millones. También fueron los que im­pulsaron las leyes que bene­ficiaron tributariamente a los restaurantes, peluque­rías y hoteles, sectores que no son parte de la matriz económica del país”, anota Eduardo Recoba, economis­ta de la agencia financiera iForex Latam.

Para Recoba, el objetivo de Fujimori es “crear una narrativa” que deje bien pa­rado a su gobierno. “Cuan­do dijo que el país está en estado catastrófico fue ex­tremadamente ligera. Solo en temas económicos metió en el mismo saco la política monetaria y la política fiscal, que son cosas distintas. Creo que ella suelta cosas porque no tiene argumen­tos ni experiencia en gestión pública. Esperamos que con Elmer Cuba la señora Fuji­mori sea más responsable”, señala el economista.

Antes de enfundarse la banda presidencial, Fuji­mori y el jefe del Equipo de Transferencia, Marco Vinelli, se comprometieron a entregar un informe del estado en el que recibían el país. El día clave era el sá­bado 25 de julio. Al cierre de este reportaje, no había rastro del informe.

Lo que hizo la señora Fujimori es una lavada de manos. Ella y su partido han sido actores en primera línea de la situación en la que está el país. En el 2016 se dedi­caron a destruir el gobierno de PPK y lo que ocurrió en el 2021 en adelante, sobre todo con Boluarte, fue ente­ra responsabilidad de ella y sus aliados”, dice Flor Pablo, exministra de Educación y excongresista.

“Si Keiko Fujimori quiere empezar bien su gobier­no -añade-, primero debe hacerse cargo de los des­trozos de su bancada. Hizo tantos que da que pensar que nunca quiso gobernar. El sello de Fuerza Popular está en el desequilibrio de poderes, en las millonarias exoneraciones tributarias a las agroexportadoras y en el hecho de que las víctimas de las masacres no encuentran justicia”.

Tres de las catorce pági­nas que tenía el Mensaje a la Nación de Fujimori están dedicadas al presunto des­calabro del Perú. Dijo que recibía un “país marcado por el abandono”, “un Es­tado debilitado por la improvisación” y “un Estado a la deriva por la carencia de una gestión estratégica”.

Y ejemplificó la catástro­fe recordando que el Perú tiene “la mayor desigualdad de ingresos de toda América Latina”. Omitió mencionar la política fiscal impuesta a punta de leyes por Fuerza Popular y sus satélites par­lamentarios.

Fueron en total 268 leyes con impacto fiscal adverso, según los especialistas en materia económica. Suman­do gastos extraordinarios y restando exoneraciones tri­butarias el golpe en recau­dación significó S/109,600 millones, equivalente al 9,l % del PBI.

En julio del 2024 Fuerza Popular (en mancha) votó a favor de la ley que en­trega una bonificación por preparación de clases a los profesores y que costó al fisco S/ 40,500 millones. La fujimorista Rosangella Barbarán, como presidenta de la Comisión de Economía, defendió la ley para entregar un bono de reconocimiento a los afiliados a la ONP, que significó un desembolso de S/ 6,380 millones.

La gastadera contó con la bendición del Tribunal Constitucional. Los tribu­nos, que le deben el puesto al Congreso, metieron pata de cabra al candado del ar­tículo 79 que impedía al Parlamento promover le­yes que implicaran gasto al Estado. Ahora que Fujimori se instaló en Palacio, el TC ha repuesto el candado.

En el Mensaje a la Nación, Fujimori mencionó 15 “obras bandera” que se compro­metió a ejecutar durante su gobierno. Solo diez de ellas -cuatro aún no tienen estu­dios técnicos: Líneas 5 y 6 del Metro de Lima y los metros de Trujillo, Piura y Arequipa- suman S/ 76,900 millones.

¿Si el país está hecho un caos, cuántos ministros cen­suró el fujimorismo? Sólo tres desde que en diciembre del 2022 Dina Boluarte llegó al poder. Los ministros del Interior Vicente Romero y Juan José Santiváñez se fueron en medio de escán­dalos por la inseguridad ciudadana. Rómulo Mucho se fue por la presión de los mi­neros informales e ilegales.

“La señora Fujimori no puede decir que hereda un país inseguro sino el que ella construyó con sus aliados. Lo que corresponde por lo tanto es un mea culpa y, so­bre la base de ello, corregir la legislación favorable al crimen que armó su ban­cada”, dice Víctor Manuel Quinteros, especialista en seguridad ciudadana y pro­fesor de la PUCP.

Para Quinteros, Fujimori debe “rectificar el escenario caótico” que impulsaron el fujimorismo y sus aliados en el Parlamento anterior.

Algunas de esas normas son la llamada “Ley Soto”, que acortó el plazo de prescripción de los delitos, la ley que impide a la Policía incautar equipos de la minería ilegal, la que restringe la colabora­ción eficaz, la que condiciona la tipificación de organización criminal y la que debilita los allanamientos.

Pero lo cierto es que Keiko Fujimori ha desbaratado su propia coartada el 28 de julio en la tarde al nombrar a tres ministros con cargos protagónicos en las últimas gestiones.

El ministro de Justicia, Ernesto Álvarez, fue pre­mier durante los cua­tro meses del manda­to de José Jerí, entre octubre del 2025 y febrero del 2026.

César Astudillo, ministro del Interior y nuevo zar de la lu­cha contra la insegu­ridad ciudadana, fue comandante general del Ejército, primero, y luego jefe del Co­mando Conjunto de las Fuerzas Armadas (2017-2021). Astudi­llo afrontó cinco esta­dos de emergencia sin resultados de los que presumir en su foja de servicio.

Juan Carlos Reque­jo, flamante ministro de la Producción, ha desfilado por varios entes estatales desde el 2020. Fue jefe de SUNAFIL, viceminis­tro de Trabajo, gerente central del SENAMHI y re­cientemente viceministro de MYPE e Industrial.

El hoy senador fujimorista José Arista fue entre febrero del 2024 y enero del 2025 ministro de Economía de Dina Boluarte. Arista fue quien abrió el candado para el aumento de las pensiones a militares y policías, me­dida que costará al fisco S/ 23,000 millones.

“Decir que recibe un país catastrófico es una narra­tiva de victimización, para venderse como buena y no asumir su responsabilidad. Todos los peruanos hemos visto lo que la señora Fujimori, su bancada y aliados han hecho en los últimos diez años. No me lo están contando, yo lo vi, como ministra y congresista. Ella ahora dice que busca la reconciliación, pero primero debe hacer un mea culpa”, dice Flor Pablo. <>

HILDEBRANDT Y SU SUEÑO BENEVOLENTE

 METAMORFOSIS

César Hildebrandt

En: HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nro. 793, 31JUL26

C

¿El color naranja, ahora es la voz?
uando el director de este semanario se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un mons­truoso insecto. Entonces, tembloroso, escribió el siguiente texto, que fue hallado después del incendio:

«El Perú se refunda. La epopeya ha empezado.

Para esa gesta están los minis­tros nombrados por la presidente y Luis Galarreta.

Por ejemplo, Luis Dyer, el hom­bre de acero, que transformará el sector salud dotándolo de lo que carece y asegurando un servicio sin pausa.

Pero no sólo Dyer. También está Carlos Espá, que adquirió una experiencia decisiva trabajando con los embajadores de los Estados Unidos acreditados en Lima. No cabía una elección más apropiada en un momento en que la admi­nistración Trump nos castiga con nuevos aranceles y tiene en la mira el puerto de Chancay y el peso desmesurado de las inversiones chinas en nuestro país.

Dicen los hipercríticos biliosos que Alberto Beingolea nada tiene que ver con la cultura. ¿Ignoran que fue candidato presidencial de un partido importante? ¿Que dio muestras durante los debates en los que participó de un amplio conocimiento sobre gestión pública y administración de recursos? ¿O es que el hecho de que tenga ideas conservadoras sobre ciertos aspectos lo invalida como funcionario?

¿No es posible poner en pausa el odio y reconocer que estamos ante un gobierno que comienza y que merece, por lo menos, el be­neficio de la duda? Como lo sostienen “Willax’ y “Perú 21”, ¿no será que el izquierdismo perdedor lo que no perdona es la derrota? Lo sabemos: duele hablar y escribir desde la amargura, pero duele todavía más tener que ver en la cúspide del poder a quien durante años fue presentada como un súcubo de piel amarillenta.

Dicen que Rafael Belaunde Llosa será un mal ministro de Defensa porque no sabe de armas ni de estrategias militares. Ignoran que un ministro es un representante de la presi­dencia de la república y que bastará con que se rodee de la gente adecuada, de los expertos pertinentes, para que sugestión sea un éxi­to y sus decisiones se optimicen. Lo mismo puede decirse de Rafael Rey en la cartera de Transportes y Comunicaciones. A Rey se le ha escogido -es evidente- por su reconocida honradez y por los antecedentes poco edificantes que el sector tiene, según informes de la Controlaría. Es el mismo caso de Juan Sheput, que ayer fue crítico de Fuerza Popular y que hoy no ha dudado en sumarse a un esfuerzo nacional de reconstrucción de la confianza.

Chillico. Volvió la yuca
Es difícil entender a ciertos sectores. Si la presidente de la república hubiese elegido un gabinete partidario y militante, habrían dicho que el sectarismo quedaba demostrado. Como la elección ha sido plural. dicen ahora que se trata de gente con pasado cuya heterogeneidad hará difícil la conducción del gobierno. No comprenden esos sectores invariablemente adversarios que la crisis que vivimos y la inminencia del Fenómeno del Niño, del mismo modo que los impredecibles factores de la eco­nomía internacional supeditada a más de un conflicto de global extensión, exigen la unidad del país. Ese es el criterio que ha prevalecido a la hora de nombrar a los ministros y convocar a todos los sectores en el discurso ante el Congreso y ese será el talante de las medidas que se habrán de tomar en los próximos días. Esa es la idea que está detrás de la decisión de duplicar el monto de Pensión 65 y de elevar a 1,300 soles el salario mínimo, deman­da que sostuvo la oposición en la campaña y que ahora, según al­gunos sectores, resulta populista.

No es que las calles se van a llenar de tanques y batallones militares. Es que la logística de las fuerzas armadas contribuirá a la lucha contra el crimen orga­nizado. Esa batalla la ganaremos todos, desde los municipios hasta las rondas campesinas, pero será encabezada por una Policía Nacional del Perú reequipada y reor­ganizada. Que nadie dude de eso.

Este gobierno que recién empieza ha jurado respetar los cinco años de mandato. Y ha garantizado que la autonomía de los poderes no se verá amenazada. Entre la continuidad del caos y la vigencia de un orden afirmado en la Constitución, el pueblo ha elegido. ¿No es el momento de arriar las banderas de la insidia y apostar por el pabellón nacional? <>