martes, 3 de febrero de 2026

PARADOJA ELECTORAL. ELECCIONES GENERALES 2026

 MÁS PARTIDOS, MENOS REPRESENTACIÓN

Por: Jorge Luis Choque

Perú: 16/01/2026

E

l panorama político peruano hacia las elecciones de 2026 presenta una fragmentación sin precedentes en la historia republicana del país. Con un total de 43 partidos políticos inscritos ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y 36 fórmulas presidenciales que han solicitado su inscripción, la oferta electoral se encuentra atomizada al extremo. Estamos ante una paradoja peligrosa, mientras el sistema nos ofrece 36 opciones para elegir, casi la mitad del país no elige a ninguna. Este desinterés —o desafección— se traduce en que hoy el voto de rechazo supera a cualquier candidato, confirmando que la población se siente huérfana de líderes reales. Según mediciones recientes, el voto blanco y viciado alcanza aproximadamente el 24.5%, mientras que la indecisión o el rechazo total a las opciones actuales suma un 43% del electorado. Este escenario no solo dificulta la consolidación de mayorías, sino que sitúa al país en un estado de incertidumbre donde la legitimidad del futuro mandatario nacerá, previsiblemente, de un respaldo popular mínimo en primera vuelta.

Estructuralmente, la crisis de representación se ve agravada por un sistema electoral que, según analistas como Luis Benavente, facilita la participación de figuras con antecedentes cuestionables. La normativa actual, validada por un Congreso con altos niveles de desaprobación, permite que la oferta política esté compuesta por candidatos que muchos sectores consideran "impresentables", alimentando un ciclo de corrupción que ha llevado a siete presidentes a enfrentar procesos judiciales o prisión en menos de una década. Este desajuste entre la oferta política y las expectativas de integridad de la población genera una barrera de desconfianza que impide que las demandas de justicia y bienestar social sean canalizadas a través de las instituciones democráticas tradicionales.

Diario EL COMERCIO
Desde una perspectiva sociocultural, el antropólogo Ramón Pajuelo advierte que el conflicto electoral trasciende lo económico para situarse en el diseño mismo del Estado. Existe un choque fundamental entre propuestas que buscan mantener la lógica de acumulación y exclusión, y sectores históricamente marginados —especialmente en el sur andino— que exigen transformaciones profundas que atiendan la discriminación estructural. La falta de un proyecto ideológico consolidado en las opciones de cambio no disminuye la potencia del "voto de rechazo", el cual podría detonar salidas antisistema o propuestas radicales. El resentimiento social se nutre así de la percepción de que el crecimiento macroeconómico no se traduce en servicios básicos eficientes, sino en el enriquecimiento de una clase política percibida como parasitaria.

En el ámbito macroeconómico, las implicancias de esta volatilidad son críticas. El exministro Luis Miguel Castilla señala que la incertidumbre electoral suele provocar una fuga de capitales y una depreciación del tipo de cambio, similar a lo ocurrido en el año 2021. La desconfianza del inversor, sumada a la debilidad de los partidos políticos, genera un entorno donde el dólar y la inversión privada reaccionan negativamente ante la posibilidad de un gobierno sin cuadros técnicos o con agendas de ruptura económica. Esta fragilidad financiera expone al país a una crisis de estabilidad que podría profundizar la pobreza y reducir aún más el margen de maniobra para cualquier reforma social necesaria.

Finalmente, el escenario hacia 2026 se define como una encrucijada entre la continuidad de un sistema capturado por intereses particulares y la emergencia de una insurrección electoral o social. Mientras el fujimorismo y sus aliados mantienen el control del aparato estatal y el Congreso, la brecha entre la "superestructura" política y la realidad de las masas trabajadoras se ensancha. Sin liderazgos capaces de unificar las demandas de democratización efectiva y reconocimiento de derechos, el Perú se encamina a un proceso electoral donde el mayor protagonista no será un candidato, sino el rechazo consciente a un sistema que parece haber agotado su capacidad de respuesta ante la ciudadanía. <:>

lunes, 2 de febrero de 2026

FESTIVIDAD VIRGEN CANDELARIA 2026. CONCURSO DE DANZAS AUTOCTONAS

 


DANZA LAWA K’UMUS SON PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓN

DECLARADA MEDIANTE RESOLUCIÓN VICEMINISTERIAL N° 037-2016-VMPCIC-MC

 El Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación a la Música y Danza Los Chacareros, Lawa K’umus o Chacareros-Lawa K’umus, interpretada en diferentes centros poblados de las zonas lago y centro del distrito de Acora así como algunos centros poblados del distrito de Platería, en la provincia y región Puno.

 En la Resolución Viceministerial N° 037-2016-VMPCIC-MC que hace efectiva la declaratoria, publicada en el Diario Oficial El Peruano, se resalta que esta expresión involucra una forma danzaria, el instrumento musical acompañante y su estilo de interpretación, constituyendo una compleja manifestación cultural de los profundos vínculos que entrelazan expresiones artísticas con prácticas rituales de manejo y control de tierras, además de un sentido de veneración y respeto por la naturaleza proveniente de una cosmovisión propia de la cultura aymara, y heredada del antiguo pueblo Lupaqa.

 La danza Chacareros o Lawa K’umus es de carácter básicamente agrícola, ligado al cuidado ritual de las chacras o campos de cultivo que se practica en las celebraciones del carnaval aymara o anata entre los meses de febrero y marzo, coincidiendo con el florecimiento de las primeras cosechas de papa. Su representación cumple un rol significativo durante el lunes de carnaval acompañando el ritual familiar del Jatha Katu en el que se ‘asegura’ o ‘atrapa’ simbólicamente las semillas para la siguiente campaña de siembra, agradeciendo a la madre tierra y propiciando la abundancia de las cosechas.

 


En tanto, el instrumento musical ‘lawa k’umu’ es una flauta de pico semitapada de unos 65 centímetros de longitud, contando con 6 orificios tallados de forma equidistante en la sección inferior de la parte delantera del cuerpo, así como un canal de insuflación tallado al interior. Su uso musical forma parte de los rituales desarrollados para prevenir heladas y granizadas. La música que se interpreta con el mismo, y que acompaña la danza, no sigue un único patrón melódico, pues cada año se componen nuevas melodías para ser interpretadas durante los carnavales y otros contextos relacionados a actividades agrícolas.

 Actualmente, la danza Chacareros o Lawa K’umus está atravesando por un periodo de afirmación y posicionamiento como símbolo de identidad local, lo que se ve expresado en el fortalecimiento de sus niveles de convocatoria y participación colectiva. Este es el caso de su destacada participación, a través de diferentes conjuntos y asociaciones, en el concurso de Danzas Autóctonas en honor a la Santísima Virgen de la Candelaria.




viernes, 30 de enero de 2026

HILDEBRANDT EN DOS EN UNO

 ESTÚPIDO

César Hildebrandt

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 763, 23ENE26

E

scuchar a José Jeri en el congreso intentando explicar lo que no tiene explicación conduce a una conclusión breve y limpia: El señor que finge ser presidente pero que es conserje de la mafia, padece de estupidez.

El problema con los estúpidos es que siempre son mayoría y tienen público de sobra. El problema con los estúpidos en el Perú es que son ahora mayoría aplastante y se avalan entre si o se defienden entre ellos de un modo fulminante, como hizo el presidente del Consejo de Ministros con el enmascarado de Palacio.

Jerí dice que no recuerda a quién gritaba por teléfono el día que fue al almacén clausurado “para comprar caramelos”. Dice que el chino del chifa servía la comida pero tenía dificultades con el castellano, cuando lo cierto es que la embajada lo tiene registrado como traductor oficial del castellano. Y dice que no sabía que el local de Zhihua Yang estaba cerrado por orden municipal cuando había tres letreros grandes en la puerta anun­ciando el suceso. Así son los estúpidos.

El cerebro dañado de Jerí supone que esas son salidas in­geniosas, ocurrencias que espantarán sospechas y dudas. No se equivoca: hay una vasta platea de estúpidos que comparte su cociente intelectual y acredita sus versiones. Y hay un pal­co decisivo de sinvergüenzas -los fujimoristas, para empezar, los acuñistas para seguir, los de Podemos para terminar- que necesita avalarlo para que la farsa continúe.

Jerí es un encapuchado que ya probó lo que es obtener plata haciendo de mediador de proyectos públicos. Como lo demues­tra César Acuña, para robar no se requiere de talento alguno. Jerí es lo que sale cuando en una licuadora metes a Patricia Li y varias piezas carnosas y deshuesadas de codicia y viertes luego el contenido en una olla que pones a hervir en el fuego lento de los presupuestos, las obras por impuestos, los decretos de urgencia, las licitaciones amañadas, las viviendas de interés social que cuestan medio millón de soles. Ese caldo humeante es la dieta preferida de hombres como Jerí y el menú añorado por quie­nes lo imitarían fácilmente si llegaran a ocupar algún cargo de importancia y con acceso a la alcancía del Estado. Ese es su club de fans.

Jerí representa la tragedia del Perú. Fuimos alguna vez un país con líderes y partidos políticos, con personalidades de alcance internacional metidas en el oficio de administrar el Estado. Fuimos también la tierra de Mariátegui, Haya de la Torre, Riva Agüero. Hoy somos lo que vemos: alguien, desde su balbuceante taradez, le dice a la gente que va a comprar golosinas a la guarida de un chino con negocios oscuros y pro­blemas diversos. Ese tarado presunto preside el país en ruinas que tiene la marca mundial de presidentes encarcelados por corrupción y el récord internacional insuperable de aspirantes a la presidencia de la república.

Pero ese tarado complacido en su espectáculo de autodestrucción es necesario para que Keiko Fujimori y César Acuña sigan gobernando mientras simulan que no lo hacen. Es imprescin­dible para que todo siga igual y las elecciones sean la fiesta conservadora que termine en una nueva versión de la reincidencia.

Porque de eso se trata el asunto: que en abril las cosas no se salgan de control y la garúa excre­menticia que nos cae desde hace años siga salpi­cándonos. Si el Congreso no echa a Jerí es porque Jerí representa al Congreso y a la alianza viciosa que gobierna.

Yo respeto la investidura presidencial. Por eso no respeto a Jerí. Yo respeto la Constitución. Por eso digo que el Tribunal Constitucional está plagado de forajidos.

Yo respeto la Fiscalía. Por eso digo que alias Fis­cal de la Nación es el impostor que la mafia nos ha impuesto.

Yo respeto la Junta Nacional de Justicia. Por eso digo que la actual JNJ está moralmente descalifica­da por haber sido engendrada por el fujimorismo.

Yo respeto la Defensoría del Pueblo. Por eso no puedo sino condenar a quien detenta hoy su jefatura.

En suma, yo respeto y amo al Perú. Por eso odio lo que ha hecho de él la mafia que nos manda y ensucia. <+>

MONSTRUO

César Hildebrandt

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 767, 30ENE26

H

a llegado el monstruo, pero el monstruo ya estaba aquí.

El Monstruo no es un delincuente impío. Es lo que hemos hecho con el país.

Somos monstruosos porque hemos aceptado que nos gobierne el hampa y porque simulamos que las elecciones convocadas por ese conjunto de alias con curul serán una salida a esta crisis que asfixia y envilece.

Monstruoso no es que las cosas de­generen. Monstruoso es que a nosotros nos parezca que la decadencia sea nor­malidad, que el Estado incompetente y ladrón sea lo que Dios nos dio como regalo, que los partidos políticos sean federaciones de atracadores al acecho.

Monstruoso es que hayamos aceptado que la SUNEDU ya no fiscalice el nivel de la educación universitaria y que las leyes pro crimen se hayan dado una tras otra en un escenario en el que la violen­cia y la extorsión dinamitera nos tenían arrinconados.

No me asombra que el Perú sufra este derrumbe. Lo que me deja perplejo es que la mayoría haya optado por acos­tumbrarse. Es la dictadura del miedo, la somnolencia de las viejas servidum­bres, la resignación de quienes están convencidos de que del cielo vienen estos cánones.

También es monstruoso que en un país donde la desigualdad es fundamento, haya una izquierda pálida que dejó de pensar y que repite eslóganes con musgo y vende antigüedades. ¿Cuba no es un fracaso? ¿Ortega no es una caricatura? ¿El chavismo no fue un experimento suicida? No, contestan los tristes bisnietos de Mariátegui. Nada está claro para ellos, toda es la nube gris que nubla su camino, todo lo que callan procede del hábito que Stalin impuso con su mano de hierro. Hablan en vinilo y cantan trovas que pasaron de moda.

La revolución, cuando venga, no impondrá una dictadura de expropiadores y delatores. La transformación que nos espera será liberamos del consumo, hacemos conscientes de que la obscenidad de las grandes fortunas debe acabar por consenso universal. El gran cambio consistirá en tratar de evitar la catástrofe ambiental y dotamos de un filosófico desprecio por la acumulación de cosas y prejuicios. El nuevo mundo será en muchos sentidos socialista, pero no como lo conciben quie­nes siguen creyendo que el socialismo es unanimidad y mortal aburrimiento.

Monstruoso es que tengamos a Jerí, un hombre destinado a llevarle el male­tín a Patricia Li, como presidente de la república. Mundialmente monstruoso es que en Davos se haya presentado el proyecto para hacer de Gaza un balneario para ricos y de los palestinos martirizados habitantes obligados de un campo de concentración bajo control tecnológico. Monstruoso es este siglo en el que Europa abandonó toda aspiración de ser ejemplo y monstruosa es la prensa que logra, con mucho éxito, que la gente contraiga la adicción de no pensar. Monstruosas son las redes que colonizan el cerebro de los jóvenes y los habitúan a ser felices viendo y oyendo coloridas misceláneas de la nada.


Monstruosas son las derechas -incluida la peruana- que ven en Donald Trump al hombre del futuro y no al delincuente internacional que salta de liana en liana y tiene una excelente comunicación con sus hermanos simiescos. Monstruoso es apostar en el Perú por el inmovilismo y la condena perenne de los pobres. Y más monstruoso aún es prometer el orden

fujimorista como la tabla que nos sacará del voraz remolino del naufragio. El orden de Fujimori fue mentir desde el origen, arrasar con los derechos del trabajador, gobernar para los de arriba y viajar a los pueblos paupérrimos a ofrecer obras me­nores. Si ese orden regresara, parte del Perú -empezando por el sur andino- se alzaría. Quizá así tendríamos la revolución francesa que no tuvimos.

Alias Monstruo ha llegado. No es un retorno: es una re­dundancia. <>

jueves, 29 de enero de 2026

CUBANOS MUERTOS EN COMBATE EL 3 DE ENERO EN VENEZUELA

 MEDIOS DE EE.UU. RECONOCEN SU VALENTÍA Y PROFESIONALIDAD

Por Ramón Labaiño.

E

l New York Times señala que Cuba mantiene relaciones estrechas con Venezuela. Con el agravamiento de la hostilidad de Estados Unidos hacia Venezuela, a solicitud de las autoridades venezolanas, las fuerzas militares y los organismos de seguridad cubanos seleccionaron elementos élite para despacharlos al lado de Nicolás Maduro y otros altos funcionarios venezolanos, encargándose de su seguridad personal.

El ex diplomático de alto rango estadounidense Thomas Shannon declaró que, durante la última década, los guardaespaldas cubanos han cumplido sus funciones de manera excelente.

Según el Hamilton Spectator canadiense, desde agosto de 2025, Estados Unidos ha estado reubicando tropas y desplegando recursos militares en la región del Mar Caribe cercana a Venezuela. Ante la creciente presión externa, Maduro solicitó apoyo al Gobierno cubano y este último respondió intensificando las medidas de protección hacia él.

Algunos de la heroica resistencia
El Wall Street Journal indica que, a fin de evitar filtraciones de información, los guardaespaldas cubanos no portan bajo ningún concepto teléfonos móviles ni otros dispositivos electrónicos. Asimismo, son ellos quienes protegen a la pareja presidencial de Maduro, y cambian de residencia cada noche para evitar que sus ubicaciones sean localizadas por Estados Unidos.

Según el sitio web estadounidense The War Zone, para determinar la ruta de movimiento de Maduro, Estados Unidos no solo ha infiltrado agentes secretos en el territorio venezolano, sino que incluso ha empleado drones furtivos y satélites de reconocimiento espacial.

Según revelaciones de la Associated Press (AP), los agentes estadounidenses también han recurrido a tácticas de coacción y seducción, intentando incitar al piloto del avión presidencial de Venezuela a secuestrar a Maduro. Sin embargo, el coronel de la Fuerza Aérea Venezolana respondió a los estadounidenses con una sola frase: «Nuca seremos traidores».

Los hechos han demostrado que el trabajo del equipo de seguridad cubano ha sido sumamente efectivo. Mark Milley, Jefe del Consejo Conjunto de Jefes de Estado Mayor de los Estados Unidos, admitió que los servicios de inteligencia estadounidenses dedicaron varios meses a intentar descifrar las pautas de actividad de Maduro.

Según Defense News de Estados Unidos, no fue hasta principios de diciembre de 2025 que las autoridades estadounidenses lograron dominar básicamente las rutas de movimiento del objetivo, y la operación de asalto entró en su fase final de cuenta regresiva.

En la madrugada del 3 de enero de 2026, un comando de élite estadounidense, apoyado por más de 150 aviones aéreos y decenas de navíos navales, fue escoltado por una gran cantidad de helicópteros armados y se dirigió directamente a la residencia de la pareja presidencial de Maduro.

Las fuentes oficiales estadounidenses y cubanas han confirmado que, frente a un enemigo con clara superioridad en número de efectivos y potencia de fuego, estos guardaespaldas cubanos, equipados únicamente con armas ligeras, no retrocedieron ni un paso y lucharon hasta el último momento de sus vidas.

Aunque estaban francamente superados en número, según declaraciones de fuentes estadounidenses: «Ellos [los guardaespaldas cubanos] ofrecieron una resistencia feroz, y en un instante las detonaciones de armas se hicieron oír a todas partes».

Según el canal de noticias estadounidense Fox News, durante el enfrentamiento acérrimo, un helicóptero militar estadounidense sufrió daños graves y varios soldados resultaron heridos.

Por su parte, Reuters ha citado una declaración oficial cubana que indica que los guardaespaldas cubanos «cumplieron sus deberes con valentía y abnegación, sacrificándose o bien en el combate contra los atacantes, o bien tras el bombardeo de las instalaciones donde se encontraban.

Previamente, en una entrevista con medios estadounidenses, Blair Latell, ex agente de la Central Intelligence Agency (CIA) de Estados Unidos, elogió encarecidamente a los militares cubanos, calificándolos de «personas de rigurosa disciplina y excelentes habilidades profesionales» y considerándolos un adversario sumamente valioso y formidable. <>

lunes, 26 de enero de 2026

ALFREDO CURAZZI Y LA IDENTIDAD DE UNA NACION TRIESTATAL

 NO SOY PERUANO NI BOLIVIANO,

SOY AIMARA

Por: Antonio Muñoz Monge

Mientras conversamos con el memorioso maestro Alfredo Curazzi, le comentamos que nos sorprendía la precisión de los datos, el recuerdo de fechas, de números y, sobre todo, la pulcritud y el orden de sus escritos que mostraban una hermosa y muy cuidada letra. "Letra de imprenta", le dijimos y él nos dijo: "Yo aprendí a escribir con el sistema del método Palmer en una escuela evangélica de La Paz en Bolivia”.

"Parte de su infancia la vivió usted en Bolivia, estudió ahí", le comentamos, "¿llegó en algún momento a identificarse o a sentirse boliviano?".

Se puso de pie, dio unos pasos en la pequeña habitación, se dirigió a la pizarra, tomó una tiza y dibujó el Lago Titicaca con la facilidad habitual de quien conoce muy bien lo que está haciendo. Volteó a mirarnos, solo para ver si estábamos ahí y soltó una frase contundente: "No soy peruano ni boliviano, soy aimara". Luego agregó: "Bolívar cortó con su sable imaginariamente el Lago Titicaca en dos, lo que originó odio entre los aimaras del Altiplano". Nos preguntamos en voz baja, casi inaudible: "¿Titi..., caca?". "Caca, no: Qaqa", nos corrigió la pronunciación y nos aclaró el significado: "Titi es gato montés plateado, como las aguas del Lago; Qaqa significa algún objeto que perdió el color original por exponerse mucho al sol, al viento, a la lluvia; por ejemplo una prenda gastada, ajada, arrugada por el uso.

El Lago Titicaca, color azul plateado, es el felino que se está lanzando sobre su presa. Es una Paqarina, un lugar sagrado, un lugar de origen mítico de muchos pueblos andinos, por eso le rendían culto y le dejaban ofrendas. De las aguas de ese lago salieron Manco Cápac y Mama Ocllo para fundar el Imperio Inca".

"No soy peruano ni boliviano, soy aimara", nos ha repetido varias veces en las conversaciones que hemos sostenido él. Quizás nos estamos acostumbrando a frases parecidas que escuchamos y dejamos pasar, acaso por la inercia con la que convivimos diariamente, sin detenernos a reflexionar en el espectro de significados que pueden tener. Casi siempre, somos ligeros en nuestras apreciaciones y no pensamos en su sentido, en lo serio y grave del sentido, en la profundidad de las expresiones, pero no podemos soslayar estas palabras del maestro. No son una frase gratuita, antojadiza y ocurrente. Las dice un hombre cuajado ante la vida, las dice un profesor, un músico las dice un peruano.

El sentido de estas palabras es muy doloroso y muy fuerte. ¡Cuántos ciudadanos del Perú podrían hacerlas y sentirlas suyas! ¡Cuántos miles, millones, no se sienten peruanos en lo más íntimo de sus existencias! ¿Por qué? ¿Qué ha pasado en nuestra historia? ¿Qué nos ha pasado como país? La realidad nos golpea en el rostro y nos da la certidumbre de que seguimos fraccionados. y, cómo no, cuando el maestro Curazzi nos dice: "No soy peruano ni boliviano, soy aimara”.

¿Qué tono de voz tuvieron, tienen o tendrán, estas palabras? ¿Qué intención? ¿Por qué nos las dijo? ¿Nos las dijo a manera de advertencia, de señuelo o de observación, para no olvidarnos de ellas? Y nuestras interrogantes tampoco son ociosas, tienen necesidad de una respuesta. Si hemos escuchado al maestro decir repetidas veces: "No soy peruano ni boliviano, soy aimara", entonces, ¿dónde está el pueblo aimara? Sabemos por historia y geografía que el pueblo aimara está en el Altiplano, en la meseta del Collao, en el departamento de Puno, en las islas del Lago Titicaca y en el hermano país de Bolivia.

Las palabras de Alfredo Curazzi no son palabras que aparecieron en el momento, obligadas por la circunstancia, sino que siguen sonando en nuestra conciencia y nos siguen acompañando a través de nuestras innumerables conversaciones.

Y descubrimos que el espíritu de esas palabras dolorosas y sentidas, está en todos los momentos de su vida. Su pueblo, su infancia, su adolescencia, su familia, sus estudios, sus trabajos, toda su existencia tiene ese amargo sabor que puede ser resentimiento u olvido, pero también paciencia, espera y comprensión. Creemos que esas palabras tienen también un sentido más amplio, desgarradoramente más profundo.

Son un credo, un auto de afirmación de su yo, de su identidad espiritual y de su quehacer cotidiano. Para seguir afirmándose, no puede dejar en ningún momento esa presencia que es un soporte o un ancla de sobrevivencia; es un grito en su propia casa que muchas veces la encuentra vacía, ajena, lejana, ocupada por otras gentes. Sin embargo, no es una voz individual, aislada, subjetiva y caprichosa; ya lo dijimos, es la voz de una raza, de una sangre, de una cultura, de un tiempo.

En otro momento manifestó: "Soy aimara, como tantos seres de origen incierto. Nos mataron, acribillaron a fuego, pólvora, cuchillo y metralla, pero no sangrábamos y nos enterraron sin nuestros restos. Los nuestros nos buscaron, llegaron a los lugares de nuestro fin; no encontraron nuestros cuerpos, pero sí sangraban nuestras sombras a través de forados ocasionados por las armas a la altura del corazón”.

"Maestro", le decimos, "por favor, podría explicarnos. ¿cómo es eso de que les enterraron sin sus restos?".

 "Así es, amigo", nos respondió seguro y calmo:

"Soy aimara de origen incierto, yo estoy muerto, me enterraron sin mis restos, solo encontraron mi sombra en cada escalera. Significa que los aimara, hace siglos fuimos eliminados, ignorados, olvidados, pero, estamos vivos aún, diferenciándonos de muchos 'vivos' muertos que padecen de los males no curables: la mentira, el ocio, el descanso, el odio y la inacción. Sin embargo, nos obligan a trabajar con látigo y decretos en la mano. Constatamos que ellos, los herederos de no hacer nada, están muertos desde hace siglos".

Hizo un espacio entre él y nosotros, una distancia, hasta dar la impresión de que nos hablaba desde otro lugar. Y agregó:

"El aimara es un espíritu que tiene miles de años, pero muchas veces nos han enterrado y nos siguen marginando, ignorando, matándonos todos los días y sus noches hasta hoy; pero seguimos viviendo. Entierran sombras nada más, entierran oscuridad; nunca podrán enterrar nuestro espíritu, nuestra palabra, nuestras leyes y costumbres".

Son palabras que las escuchamos y las sentimos casi físicamente, son algo más que palabras, y las preguntas se lanzan ahora, innumerables, contra nuestra conciencia.

Le pedimos que nos explicara qué significa "solo encontraron mi sombra en cada escalera." "Sí, claro, más adelante, con todo gusto", nos contesta. Y descubrimos una sonrisa que nos quiere decir algo más.

No insistimos, esperamos que nos lo explique cuando crea conveniente. <+>

domingo, 25 de enero de 2026

PROCESO ELECTORAL 2026. I

 LÓPEZ CHAU EN PUNO

DEL RECTOR SOLIDARIO A LAS LISTAS IMPROVISADAS QUE TRAICIONAN LA MERITOCRACIA

Por: Fredy Itusaca

A

lfonso López Chau llega a Puno con una doble imagen: para muchos puneños es el académico solidario que abrió las puertas de la UNI a los manifestantes del sur andino en pleno estallido social; para otros, el líder de un partido que hoy reproduce las mismas improvisaciones y contradicciones que han vaciado de representación real al sistema político peruano en las últimas décadas. Esa distancia entre el discurso de renovación y la práctica concreta en la selección de candidatos en Puno es el núcleo del problema que los votantes deben mirar de frente.

De los abrazos en la UNI a la candidatura presidencial

Ahora Nación nació en medio de la crisis 2022–2023, con López Chau convertido en figura pública por acoger a ciudadanos que llegaron a Lima desde regiones como Puno para protestar contra el Congreso y exigir Asamblea Constituyente. Ese gesto lo conectó con un sentimiento extendido en el altiplano: hartazgo frente a la élite política limeña y búsqueda de referentes que se muestren cercanos y solidarios.

El partido se inscribió oficialmente en el Registro de Organizaciones Políticas en 2024 y se presenta a las elecciones generales de 2026 con López Chau como candidato presidencial, reivindicando una identidad de centroizquierda, socialdemócrata, “renovadora” y con énfasis en las regiones. Puno, que vivió uno de los capítulos más dolorosos del estallido social y suma decenas de muertos en la confrontación con el Estado, se ha convertido en un escenario simbólico central para su campaña. No es casual que López Chau haya iniciado actividades electorales fuertes desde el sur andino y que busque capitalizar la memoria de las marchas de hace algunos años.

La lista de Puno: la meritocracia que se quedó en el discurso

Cuando un académico que se presenta como garante de meritocracia y “nueva política” arma su primera lista al Congreso, lo mínimo que se espera es coherencia entre el relato y los nombres. En el caso de Puno, lo que se observa es una plancha de precandidatos a Senado y Diputados donde predominan figuras desconocidas, sin trayectoria pública visible, sin trabajo sostenido en organizaciones sociales, gobiernos locales o espacios técnicos vinculados a la región.

Según la información del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), en Puno se han presentado como candidatos a Diputados Helard Bladimir Sonco Villanueva, Karim Mavel Castro Quilly, Mirella Shirley Camapaza Quispe, Juan José Espinoza Barrantes y Lady Rosmery Ccopa Acrota, todos desconocidos y excepción de Fredy Dante Calisaya Quispe, que es de la provincia de Chucuito, que tiene arraigo aymara. La lista en su conjunto no expresa ni la pluralidad social del altiplano ni la densidad de liderazgos que Puno ha construido a fuerza de protestas, rondas, frentes de defensa, organizaciones campesinas y gremios.

El propio partido reconoce, a través de fuentes internas citadas por medios regionales, que hubo fricciones en la definición de candidaturas y que al final “tuvieron que tomar la decisión” para cerrar listas. Esa frase es reveladora: decisiones tomadas a último momento, con criterios poco transparentes, hablan más de acuerdos de grupo que de procesos abiertos, competitivos y meritocráticos. En la práctica, el mensaje para la ciudadanía puneña es claro: el discurso de excelencia y selección rigurosa no se ha traducido en una representación a la altura de la promesa inicial.

Puno y la historia de la representación traicionada

Lo que ocurre con Ahora Nación en Puno no es una anécdota aislada; encaja en un patrón histórico de cómo los partidos nacionales han tratado a las regiones del sur andino. Desde los años de los viejos partidos de cuadros hasta las maquinarias personalistas recientes, Puno ha sido visto muchas veces como “territorio electoral” más que como sujeto político: se busca votos, no cuadros; se firma alianzas con grupos locales, no se invierte en formación ni se construyen proyectos de largo plazo.

La improvisación de candidatos sin trayectoria o sin legitimidad social ha sido una constante: se llenan listas con desconocidos que sirven para completar cuotas de género, juventud o territorios, o con personajes que solo tienen capital económico o vínculos con cúpulas, pero no con las comunidades a las que dicen representar. Esa lógica, que ya vació de contenido a partidos tradicionales y a nuevas agrupaciones “antisistema”, se repite ahora bajo un envoltorio de modernidad, datos y lenguaje académico. Puno, que ha sido protagonista de las protestas contra la actual élite política nacional, vuelve a enfrentarse al riesgo de elegir representantes que no vuelvan a la región, no rindan cuentas y terminen absorbidos por los mismos vicios que se critican.

El caso Colchado: símbolo de la contradicción nacional

Mientras en Puno se improvisan listas poco sólidas, a nivel nacional Ahora Nación exhibe como principal figura parlamentaria al coronel en retiro Harvey Colchado, exjefe de la Diviac y protagonista de la detención del expresidente Pedro Castillo. Colchado encabezará la lista por Lima y aporta a la campaña una narrativa de mano dura contra la corrupción y el crimen organizado, con fuerte impacto mediático en la capital.

El problema es evidente: una parte importante de la población del sur andino, incluyendo sectores de Puno, respaldó a Castillo en las urnas y luego en las movilizaciones del 2023, muchas de las cuales terminaron reprimidas con violencia y dejaron muertos y heridos. Llevar como rostro emblemático a quien simboliza, para una franja del electorado, la caída del presidente que canalizó ese descontento, tensiona el vínculo que López Chau intentó construir cuando abrió las puertas de la UNI a los manifestantes.

Más aún, mientras el partido proclama criterios de “honorabilidad y transparencia” en la selección de candidatos, se prioriza una figura con un fuerte peso simbólico nacional, pero se descuida la calidad y la legitimidad de quienes deben representar a Puno. El contraste es brutal: tecnicismo y narrativa anticorrupción en Lima, debilidad, anonimato e improvisación en la región que se coloca al centro del relato de reconciliación.

Lo que Puno debe preguntarle a López Chau

Frente a este escenario, la ciudadanía puneña tiene todo el derecho —y la responsabilidad— de plantear preguntas directas antes de otorgar un voto que puede marcar cinco años de representación:

¿Cómo se seleccionó realmente a los candidatos al Senado y a la Cámara de Diputados por Puno? ¿Hubo elecciones internas abiertas, debates públicos, exigencias mínimas de trayectoria social, o solo acuerdos entre grupos cercanos a la dirigencia?

¿Qué experiencia concreta tienen estos postulantes en defensa de derechos, gestión pública, economía regional, conflictos socioambientales, autonomías locales o interculturalidad, temas que definen la vida cotidiana en el altiplano?

¿Cómo se justifica que un partido que se presenta como ejemplo de meritocracia y transparencia termine colocando en Puno listas con nombres desconocidos y con escaso o nulo reconocimiento en las bases sociales de la región?

¿Qué lectura hace López Chau de la memoria de las protestas de 2022–2023, cuando por un lado se solidariza con quienes marcharon a Lima y, por otro, promociona como carta fuerte a quien encabezó la detención del presidente respaldado por buena parte de esos mismos sectores?

Estas no son preguntas retóricas ni ataques gratuitos; son interrogantes mínimas para cualquier ciudadano que no quiera repetir el ciclo de siempre: votar por promesas de cambio que, ya en la práctica, se deshacen en arreglos internos, candidaturas sin sustento y congresistas ausentes.

En un contexto donde Puno registra decenas de muertos en la confrontación con el Estado y donde el descrédito de la clase política es casi total, improvisar candidatos es algo más que un error técnico; es una falta de respeto política y ética hacia una región que ha puesto el cuerpo en las calles. Si López Chau quiere ser coherente con la imagen del académico solidario que protegió a los manifestantes en la UNI, tiene que empezar por responder con precisión por qué su partido presenta en Puno listas que no están a la altura ni de la historia del departamento ni del discurso que lo llevó a ser visto, alguna vez, como una esperanza distinta. <->


sábado, 24 de enero de 2026

IMPACTANTE : MARK CARNEY PREMIER DE CANADA EN DAVOS

 DISCURSO COMPLETO

E

s a la vez un placer y un deber estar con ustedes esta noche, en este momento crucial que atraviesan Canadá y el mundo.

Hoy quiero hablar de una ruptura en el orden mundial, del fin de una ficción cómoda y del inicio de una realidad dura, en la que la geopolítica —donde las grandes potencias— parece no estar sometida a límites ni restricciones.

Por otro lado, quiero decirles que los demás países, especialmente las potencias intermedias como Canadá, no son impotentes. Tienen la capacidad de construir un nuevo orden que incorpore nuestros valores, como el respeto a los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la solidaridad, la soberanía y la integridad territorial de los distintos Estados.

El poder de quienes tienen menos poder comienza con la honestidad.

Parece que todos los días se nos recuerda que vivimos en una era de rivalidad entre grandes potencias, que el orden internacional basado en reglas se desvanece, que los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben. Y este aforismo de Tucídides se presenta como inevitable, como la lógica natural de las relaciones internacionales reafirmándose.

Frente a esta lógica, existe una fuerte tendencia de los países a acomodarse, a evitar problemas, a esperar que la complacencia compre seguridad.

Pues bien, no lo hará. Entonces, ¿cuáles son nuestras opciones?
En 1978, el disidente checo Václav Havel, quien más tarde sería presidente, escribió un ensayo titulado El poder de los sin poder, y en él planteó una pregunta sencilla: ¿cómo se sostenía el sistema comunista?

Su respuesta comenzaba con un verdulero.

Cada mañana, este comerciante colocaba un cartel en su escaparate: “¡Proletarios del mundo, uníos!”. No creía en ello, nadie lo hacía, pero lo colocaba para evitar problemas, para mostrar obediencia, para seguir adelante. Y como cada comerciante en cada calle hacía lo mismo, el sistema persistía, no solo por la violencia, sino por la participación de personas comunes en rituales que en privado sabían que eran falsos.Havel llamó a esto “vivir dentro de la mentira”.

El poder del sistema no provenía de su verdad, sino de la disposición de todos a actuar como si fuera verdadero, y su fragilidad provenía de la misma fuente. Cuando incluso una sola persona deja de actuar, cuando el verdulero quita el cartel, la ilusión comienza a resquebrajarse. Amigos, ha llegado el momento de que las empresas y los países quiten sus carteles.

Durante décadas, países como Canadá prosperaron bajo lo que llamamos el orden internacional basado en reglas. Nos unimos a sus instituciones, elogiamos sus principios y nos beneficiamos de su previsibilidad. Gracias a ello, pudimos impulsar políticas exteriores basadas en valores bajo su protección.

Sabíamos que la historia del orden internacional basado en reglas era parcialmente falsa: que los más fuertes se eximían cuando les convenía, que las reglas comerciales se aplicaban de manera asimétrica. Y sabíamos que el derecho internacional se aplicaba con distinto rigor dependiendo de la identidad del acusado o de la víctima.

Esta ficción era útil, y la hegemonía estadounidense, en particular, ayudó a proporcionar bienes públicos, rutas marítimas abiertas, un sistema financiero estable, seguridad colectiva y marcos para la resolución de disputas.

Así que colocamos el cartel en la ventana. Participamos en los rituales y, en gran medida, evitamos señalar las brechas entre la retórica y la realidad. 

Este pacto ya no funciona. Permítanme ser directo: estamos en medio de una ruptura, no de una transición.
En las últimas dos décadas, una serie de crisis —financieras, sanitarias, energéticas y geopolíticas— han dejado al descubierto los riesgos de una integración global extrema. Pero más recientemente, las grandes potencias han comenzado a usar la integración económica como arma: los aranceles como palanca, la infraestructura financiera como coerción, las cadenas de suministro como vulnerabilidades a explotar.

No se puede vivir dentro de la mentira del beneficio mutuo de la integración cuando la integración se convierte en la fuente de tu subordinación.

Las instituciones multilaterales en las que las potencias intermedias han confiado —la OMC, la ONU, las COP—, la arquitectura misma de la solución colectiva de problemas, están bajo amenaza. Como resultado, muchos países están llegando a la misma conclusión: deben desarrollar una mayor autonomía estratégica en energía, alimentos, minerales críticos, finanzas y cadenas de suministro.

Este impulso es comprensible. Un país que no puede alimentarse, abastecerse de energía o defenderse tiene pocas opciones. Cuando las reglas ya no te protegen, debes protegerte a ti mismo.
Pero seamos claros sobre a dónde conduce esto.

Un mundo de fortalezas será más pobre, más frágil y menos sostenible. Y hay otra verdad: si las grandes potencias abandonan incluso la apariencia de reglas y valores para perseguir sin restricciones su poder e intereses, las ganancias del transaccionalismo serán cada vez más difíciles de replicar.
Las hegemonías no pueden monetizar indefinidamente sus relaciones.

Los aliados diversificarán para cubrirse ante la incertidumbre.
Buscarán seguros, aumentarán opciones para reconstruir su soberanía —una soberanía que antes se sustentaba en reglas, pero que cada vez más se anclará en la capacidad de resistir presiones—.

Quienes están en esta sala saben que esto es gestión de riesgos. La gestión de riesgos tiene un costo, pero ese costo de la autonomía estratégica, de la soberanía, también puede compartirse.

Las inversiones colectivas en resiliencia son más baratas que que cada quien construya su propia fortaleza. Los estándares compartidos reducen la fragmentación. Las complementariedades generan beneficios de suma positiva.

La pregunta para las potencias intermedias como Canadá no es si debemos adaptarnos a la nueva realidad —debemos hacerlo—. La pregunta es si nos adaptamos simplemente levantando muros más altos, o si podemos hacer algo más ambicioso.

 Canadá fue uno de los primeros en escuchar la llamada de atención, lo que nos llevó a cambiar de manera fundamental nuestra postura estratégica.

Los canadienses saben que nuestras viejas y cómodas suposiciones —que nuestra geografía y nuestras alianzas garantizaban automáticamente prosperidad y seguridad— ya no son válidas. Nuestro nuevo enfoque se basa en lo que Alexander Stubb, presidente de Finlandia, ha llamado “realismo basado en valores”.

O, dicho de otro modo, buscamos ser tanto firmes en principios como pragmáticos: firmes en nuestro compromiso con los valores fundamentales, la soberanía, la integridad territorial, la prohibición del uso de la fuerza salvo conforme a la Carta de la ONU, y el respeto a los derechos humanos; y pragmáticos al reconocer que el progreso suele ser incremental, que los intereses divergen y que no todos los socios compartirán todos nuestros valores.
Por ello, nos estamos comprometiendo de manera amplia y estratégica, con los ojos abiertos. Nos enfrentamos activamente al mundo tal como es, no esperamos a un mundo que desearíamos que existiera.

Estamos calibrando nuestras relaciones para que su profundidad refleje nuestros valores y priorizando una amplia participación para maximizar nuestra influencia, dadas la fluidez del momento, los riesgos que plantea y lo que está en juego para lo que viene.
Y ya no confiamos únicamente en la fuerza de nuestros valores, sino también en el valor de nuestra fortaleza. Estamos construyendo esa fortaleza en casa.

Desde que mi gobierno asumió el cargo, hemos reducido impuestos sobre ingresos, ganancias de capital e inversión empresarial. Hemos eliminado todas las barreras federales al comercio interprovincial. Estamos acelerando inversiones por un billón de dólares en energía, inteligencia artificial, minerales críticos, nuevos corredores comerciales y más. Estamos duplicando nuestro gasto en defensa para el final de esta década, y lo hacemos de manera que fortalezca nuestras industrias nacionales.

Y nos estamos diversificando rápidamente en el exterior. Hemos acordado una asociación estratégica integral con la Unión Europea, incluida nuestra incorporación a SAFE, los mecanismos europeos de adquisiciones de defensa. Hemos firmado otros 12 acuerdos comerciales y de seguridad en cuatro continentes en seis meses. En los últimos días, hemos concluido nuevas asociaciones estratégicas con China y Catar. Estamos negociando tratados de libre comercio con India, la ASEAN, Tailandia, Filipinas y el Mercosur.

Estamos haciendo algo más. Para ayudar a resolver problemas globales, estamos impulsando una geometría variable: diferentes coaliciones para diferentes temas, basadas en valores e intereses comunes.

Así, en Ucrania, somos miembros clave de la Coalición de los Dispuestos y uno de los mayores contribuyentes per cápita a su defensa y seguridad.

En soberanía ártica, respaldamos firmemente a Groenlandia y Dinamarca, y apoyamos plenamente su derecho exclusivo a decidir el futuro de Groenlandia.

Nuestro compromiso con el Artículo 5 de la OTAN es inquebrantable, por lo que trabajamos con nuestros aliados —incluidos los países nórdicos y bálticos— para asegurar los flancos norte y oeste de la alianza, mediante inversiones sin precedentes en radares de largo alcance, submarinos, aeronaves y presencia militar sobre el terreno, sobre el hielo.

Canadá se opone firmemente a los aranceles relacionados con Groenlandia y llama a entablar conversaciones focalizadas para alcanzar nuestros objetivos compartidos de seguridad y prosperidad en el Ártico.

En comercio plurilateral, promovemos la construcción de un puente entre el Acuerdo Transpacífico y la Unión Europea, lo que crearía un nuevo bloque comercial de 1.500 millones de personas. En minerales críticos, estamos formando clubes de compradores anclados en el G7 para que el mundo pueda diversificar su suministro. Y en inteligencia artificial, cooperamos con democracias afines para no vernos obligados a elegir entre hegemonías e hiperescaladores tecnológicos.

Esto no es multilateralismo ingenuo ni dependencia de instituciones que ya no funcionan. Es construir coaliciones que funcionen, tema por tema, con socios que compartan suficientes puntos en común para actuar juntos.

En algunos casos, eso incluirá a la gran mayoría de las naciones.
Lo que se está creando es una densa red de conexiones en comercio, inversión y cultura, de la cual podremos echar mano ante futuros desafíos y oportunidades.

Las potencias intermedias deben actuar juntas, porque si no estamos en la mesa, estamos en el menú.

También diría que las grandes potencias, por ahora, pueden permitirse actuar solas. Tienen el tamaño de mercado, la capacidad militar y la influencia para imponer condiciones. Las potencias intermedias no.

Cuando negociamos solo de forma bilateral con una hegemonía, lo hacemos desde la debilidad. Aceptamos lo que se nos ofrece. Competimos entre nosotros por ser los más complacientes.
Eso no es soberanía. Es la representación de la soberanía mientras se acepta la subordinación.

En un mundo de rivalidad entre grandes potencias, los países intermedios tienen una opción: competir entre sí por el favor, o unirse para crear un tercer camino con impacto.

No debemos permitir que el auge del poder duro nos ciegue ante el hecho de que el poder de la legitimidad, la integridad y las reglas seguirá siendo fuerte, si decidimos ejercerlo juntos. Y eso nos devuelve a Havel.

¿Qué significa para las potencias intermedias vivir en la verdad?
Primero, nombrar la realidad. Dejar de invocar el orden internacional basado en reglas como si aún funcionara como se anuncia. Llamarlo por lo que es: un sistema de creciente rivalidad entre grandes potencias, donde los más poderosos persiguen sus intereses utilizando la integración económica como coerción.
Significa actuar con coherencia, aplicar los mismos estándares a aliados y rivales. Cuando criticamos la intimidación económica de un lado, pero guardamos silencio cuando proviene de otro, seguimos dejando el cartel en la ventana.

Significa construir aquello en lo que decimos creer, en lugar de esperar a que el viejo orden sea restaurado. Significa crear instituciones y acuerdos que funcionen como se describe. Y significa reducir el margen de coerción: construir una economía nacional fuerte debe ser la prioridad inmediata de todo gobierno.
La diversificación internacional no es solo prudencia económica; es la base material de una política exterior honesta, porque los países ganan el derecho a posturas de principios al reducir su vulnerabilidad a represalias.

Canadá tiene lo que el mundo necesita. Somos una superpotencia energética. Poseemos vastas reservas de minerales críticos. Tenemos a la población más educada del mundo. Nuestros fondos de pensiones se encuentran entre los más grandes y sofisticados del planeta. En otras palabras, tenemos capital, talento y un gobierno con una enorme capacidad fiscal para actuar con decisión. Y tenemos valores a los que muchos aspiran.

Canadá es una sociedad plural que funciona. Nuestro espacio público es ruidoso, diverso y libre. Los canadienses siguen comprometidos con la sostenibilidad. Somos un socio estable y confiable en un mundo que no lo es.

Y tenemos algo más: el reconocimiento de lo que está ocurriendo y la determinación de actuar en consecuencia. Entendemos que esta ruptura exige algo más que adaptación. Exige honestidad sobre el mundo tal como es.

Estamos retirando el cartel de la ventana. Sabemos que el viejo orden no volverá. No debemos lamentarlo. La nostalgia no es una estrategia. Creemos que, a partir de la fractura, podemos construir algo más grande, mejor, más fuerte y más justo.

Esta es la tarea de las potencias intermedias: los países que más tienen que perder en un mundo de fortalezas y más que ganar con una cooperación genuina.

Los poderosos tienen su poder.

Pero nosotros también tenemos algo: la capacidad de dejar de fingir, de nombrar la realidad, de fortalecer nuestra base interna y de actuar juntos.

Ese es el camino de Canadá. Lo elegimos abierta y confiadamente, y es un camino abierto a cualquier país dispuesto a recorrerlo con nosotros.

Muchas gracias.

martes, 20 de enero de 2026

LA CALIENTE COYUNTURA MUNDIAL


“MAPA DEL REPARTO 

TRIPOLAR”

por Alfredo Jalife-Rahme

https://www.voltairenet.org/

E

s sorprendente el mapa que ha publicado Andrei Martyanov, especialista con estrechos vínculos en el ejército ruso. Según ese mapa, los presidentes Donald Trump, Vladimir Putin y Xi Jinping se habrían “repartido” el mundo en función de lo que el presidente ruso y el presidente estadounidense conversaron en Anchorage (Alaska), el 15 de agosto de 2025. Para Estados Unidos: las Américas, desde Alaska hasta la Patagonia. Para Rusia: todo el continente europeo y también el Reino Unido. Para China: toda Asia, Oceanía y el Levante, incluyendo Israel.

Red Voltaire | Ciudad de México (México) | 12 de enero de 2026

En medio del estira y afloja entre las tres superpotencias Estados Unidos, Rusia y China, la jefa de prensa de la Casa Blanca, la católica Karoline Leavitt, expresó que, pese al contencioso de Venezuela, Trump preservará buenas (sic) relaciones con Putin y Xi: «Creo que el presidente mantiene una relación muy abierta, honesta y buena, tanto con el presidente Putin de Rusia como con el presidente Xi de China (…). Ha hablado con ellos en numerosas ocasiones desde que asumió el cargo, hace un año, y creo que esas relaciones personales van a continuar» [1].

Hoy, los límites del irredentismo de Estados Unidos son los intereses inalienables de Rusia y China, que operan como un G2.

El Financial Times reporta que «China, Rusia e Irán enviaron barcos a Sudáfrica, con antelación a sus ejercicios navales»: los ejercicios «preprogramados “BRICS Plus” siguen al surgimiento de tensiones sobre las operaciones militares de Estados Unidos en Venezuela y el Atlántico» [2].

El mundo hoy se mueve en medio del caos globalizado, donde subsisten lo que he denominado “fractales de la paz”, como es el caso de la liberación de dos marinos rusos de un misterioso barco pirata [3]), lo que valió el agradecimiento de Moscú a sus homólogos de Estados Unidos [4].

Entretanto, Trump, en su ya célebre entrevista con el New York Times, sentenció que «no existen las leyes internacionales» y que los límites de su accionar son su «moralidad» [5].

Que Trump, agobiado por sus serios líos domésticos, haya pasado a una riesgosa ofensiva de alcances globales, no significa que Rusia (lanzamiento de su segundo misil hipersónico Oreshnik) y China (recientes ejercicios militares alrededor de Taiwán) se mantengan inermes en sus propias esferas de influencia.

Pareciera descabellado en esta delicada coyuntura de alta tensión global que el connotado analista militar ruso Andrei Martyanov haya divulgado un mapa del reparto tripolar entre Trump, Putin y Xi Jinping, sin especificar la autoría [6].

El mapa del reparto tripolar no tendría validez alguna de no ser por la divulgación de Andrei Martyanov, quien ostenta una estrecha relación con el ejército ruso.

1- La esfera de influencia de “Trump” va de Groenlandia hasta la frontera de la Antártida, con o sin anexiones, al unísono de Latinoamérica y el Caribe (la CELAC). Sorprende la absorción de Islandia y algunos países de África occidental (Mauritania, Senegal, Sierra Leona, Liberia).

2- La esfera de influencia de “Putin” abarcaría toda Europa, incluyendo Gran Bretaña (sic), gran parte del norte de África, así como Turquía, el Cáucaso, el Sahel africano y las islas noruegas del norte (islas Svalbard). Denota una línea divisoria con la parte china de la que forman parte Egipto y los países del mar Mediterráneo oriental (Siria, Líbano, etcétera).

3- La esfera de influencia de “Xi Jinping” comprende Mongolia, las dos Coreas, Japón, Filipinas, todo el sudeste asiático, Australia, Nueva Zelanda, el subcontinente indio (con la India y Pakistán), Irán, gran parte de Kazajistán, Asia Central, la península Arábiga y la mayor parte de África.

Llama poderosamente la atención que el “mapa tripolar” divulgado por Andrei Martyanov no haya provocado el impacto que se merece. Aquí lo que vale la pena rescatar, más que las líneas divisorias etéreas, es que Andrei Martyanov lo haya expuesto sin tapujos.

Recuerdo que Newsweek esbozó un mapa de «cómo Trump, Putin y Xi pueden repartirse el mundo» [7].

Tales mapas se encuentran en un punto de bifurcación: entre una Tercera Guerra Mundial nuclear y una subrepticia negociación de las tres superpotencias.

En caso de una Tercera Guerra Mundial nuclear no habría ni mapa ni rastro de seres vivientes de la creación cuando el mismo Trump ha externado que Estados Unidos detenta la capacidad de destruir el planeta 150 veces. <>

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[1] “White House thinks Trump will preserve good relations with Putin, Xi, despite Venezuela”, Tass, 7 de enero de 2026.

[2] “China, Russia and Iran send ships to South Africa ahead of naval drills”, Financial Times, 9de enero de 2026.

[3] «El “barco ruso” FAKE que siempre no fue ruso sino Ucraniano», Alfredo Jalife-Rahme, YouTube, 9 de enero de 2026.

[4] “Russia grateful to US for decision to release two Russians from Marinera crew — diplomat”, Tass, 9 de enero de 2026.

[5] “Trump Lays Out a Vision of Power Restrained Only by ‘My Own Morality’”, David E. Sanger Tyler-Pager Katie Rogers y Zolan Kanno-Youngs, The New York Times, 8 de enero de 2026.

[6] Ver minuto 26 de “Orthodox Christmas”, Andrei Martyanov, YouTube, 8 de enero de 2026.

[7] “Map Shows How Trump, Putin and Xi Could Carve Up the Globe”, John Feng y Brendan Cole, Newsweek, 13 de abril de 2025; «Reparto del mundo: el “mapa tripolar” de Newsweek», Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada, 16 de abril de 2025.