domingo, 8 de marzo de 2026

LA COYUNTURA ELECTORAL: ENFOQUES

 ¿POR QUÉ TANTOS AFANES

 PARA LLEGAR AL CONGRESO?

Rolando Luque Mogrovejo

H

e participado como elector en veinte elecciones generales, dos asambleas constituyentes, algunos referendos, y muchas, muchas elecciones distritales, provinciales y regionales. Soy, como muchos, testigo de la decadencia de nuestra democracia. Y nada ilustra mejor su estado que la cédula de votación: un papelote sobrecargado de figurillas y nombrecitos en la que habremos de hurgar en busca de alguien decente por quién votar.

¿Por qué esta multiplicación repentina? ¿hay de pronto un incontenible amor por el Perú, una fiebre política que impulsa a viejos y nuevos políticos a hacer el bien? ¿O es que están mirando hacia otro lado, y los incentivos de la actual industria electoral han sido generados con ese fin a lo largo de estos años?

Aquí algunos de estos incentivos:

a. La desafección hacia la política ha reducido la participación y generado partidos minoritarios. Entonces, cada uno siente que “la cancha está para cualquiera”, que con 9% puedes estar en la segunda vuelta, e incluso con menos, lograr escaños en el Congreso.

b. El debilitamiento de las PASO (primarias abiertas) ha facilitado el control de las listas por parte de cúpulas partidarias, familias, clanes, mafias.

c. La venta de posiciones en las listas al Congreso, suponen ingresos directos al bolsillo de los dueños del partido.

d. El acceso a financiamiento del Estado en caso pasen la valla electoral. El dinero público puede convertirse en privado de muchas maneras, más aún si la supervisión es laxa.

e. El acceso al financiamiento de la franja electoral. Se han denunciado varios casos de concentración de esos fondos en medios de comunicación de poca relevancia, y vinculados a los partidos.

f. La fragmentación que se viene en el Congreso eleva el valor de los votos de los partidos minoritarios. Negociarán sin rubor cada ley en el “mercado legislativo”. Y pactarán la neutralización de todos los controles internos y externos para actuar a sus anchas.

En una democracia el fortalecimiento de las instituciones es la decisión estratégica más importante. La lucha por el poder, la implementación de políticas públicas, ocurren dentro de una estructura política. Hoy por hoy esa estructura está gangrenada por la corrupción. Si no se prioriza las reformas políticas, será como nadar en el mismo charco. ><

EL DIA INTERNACIONAL DE

 LA MUJER

 Por Gustavo Espinoza M.

www.nuestrabandera,pe / Domingo 8 de marzo 2026  

F

ue en el Congreso Internacional de Mujeres celebrado en Copenhague, en 1910, que la dirigente comunista polaca Clara Zetkin propuso que se celebrada el 10 de marzo de cada año el Día Internacional de la Mujer Trabajadora

Clara Zetkin
Al año siguiente, el 25 de marzo de 1911, ocurrió un hecho infausto en la vida de los pueblos. Las mujeres, obreras textileras de la fábrica Triangle, de Nueva York que se encontraban en huelga, decidieron quedarse en las instalaciones de la empresa para demandar a sus patronos el pago de salarios y el establecimiento de mejores condiciones de vida. Los dueños de la empresa, en lugar de atender la demanda, prendieron fuego a la fábrica para forzar la salida de las trabajadoras. Ellas no salieron. Y murieron las 140 obreras en esa circunstancia.

A partir de entonces, el Día Internacional de la Mujer, tuvo una connotación particular: Simboliza la heroica lucha de la mujer trabajadora por una sociedad mejor.

La Revolución Francesa fue el primer movimiento social que levantó consignas vinculadas a la igualdad entre hombres y mujeres y enarboló los derechos de la mujer y sus posibilidades de participar en la lucha social. A su manera, Carlota Corday fue un símbolo de esa realidad.

Pero fue el socialismo el que, por ideología y doctrina, reivindicó el papel de la mujer en la batalla por la transformación de la sociedad.

Carlos Marx apreció altamente el papel de las mujeres en esta tarea y se vinculó a los círculos proletarios europeos con un mensaje que interesó por igual a hombres y mujeres. De una mujer de ascendencia peruana -Flora Tristán- Marx tomó la consigna: “¡Proletarios de todos los países, Uníos…”  y la convirtió primero en el lema de la Liga de los Comunistas y luego en la consigna del Manifiesto Comunista de 1848.

En el siglo XX destacadas mujeres jugaron un rol protagónico. Hay que subrayar el aporte social de Clara Zetkin, la revolucionaria de origen polaco que se hizo figura mundial en la lucha por los derechos de la mujer, a la que llegó a representar en el parlamento alemán hasta el advenimiento de Hitler; Rosa Luxemburgo, que tuvo brillante participación en la Revolución Alemana de noviembre de 1919, y que fue vilmente asesinada por la policía del régimen germano de la época, al lado de Carlos Liebnek; y Alejandra Kollantay, la rusa que participó en la revolución socialista de octubre de 1917, que lideró la lucha por los derechos de los trabajadores en la Rusia Soviética y que luego fue embajadora de la URSS en Europa Occidental.

También Inessa Armand, valerosa combatiente revolucionaria francesa, que murió en Rusia en 1920 enferma de Tifus, y que fue cabal colaboradora de Lenin desde los años de exilio en Francia del líder bolchevique y destacada figura de la intelectualidad francesa.

En el Perú hay que destacar el aporte que significó la lucha de las mujeres por los derechos de los trabajadores de nuestra patria.

En la historia se recuerda la valentía suprema de Micaela Bastidas y de Tomasa Tito Condemayta, que acompañaron a Tupac Amaru en la rebelión de 1780. En la batalla contra el coloniaje asomó la figura de María Parado de Bellido. Y luego, en el siglo XIX, de  Clorinda Matto y de Mercedes Cabello, exponentes del sentimiento patriótico y democrático, consustancial a los sectores progresistas de la sociedad peruana. 

En el siglo XX destacó la participación de las mujeres en la lucha por la Jornada de las 8 horas. En esta circunstancia Manuela Chaflajo e Irene Salvador ofrendaron sus vidas combatiendo por esta causa.  Y después, en Laredo lo hicieron  Agripina Mimbela y María Luisa Obregón. Las luchas sociales en el Callao, Huacho, Trujillo, Lima y otras ciudades arrancaron conquistas de primera importancia, y permitieron confirmar el papel decisivo de la mujer trabajadora en la batalla por una sociedad mejor.

A ese periodo corresponde también la imagen de Zoila Aurora Cáceres, la primera peruana que convocó mítines obreros y habló en ellos. Los historiadores recuerdan sus intervenciones en el antiguo Parque Neptuno, que sembraron conciencia y sentimiento de clase. A ella se sumó Dora Mayer, quien defendió vigorosamente a los trabajadores mineros y agrícolas combatiendo por sus derechos

Posteriormente, Angela RamosMagda Portal o Adela Montesinos, contribuyeron a crear conciencia de clase aportando un mensaje solidario en diversos segmentos de la población.

En el mundo de hoy, globalizado y en crisis, cuando asoman los retos de la naturaleza a la lucha social, se suma el combate por la ecología, la defensa del medio ambiente humano y el medio ambiente de trabajo; los pueblos se enfrentan a la agresión imperialista y asoman crecientes peligros para la humanidad. En este marco, el papel de la mujer se hace aún más notable.

Se trata de lucha contra la guerra, la opresión y la barbarie; contra la explotación capitalista y el saqueo de los recursos de los pueblos; de combatir la corrupción, la desvergüenza política, la demagogia y el oportunismo; de mantener una línea de trabajo coherente y consecuente, vinculada a las necesidades de las grandes mayorías

En ambos casos han sido las mujeres las que han sufrido más los efectos del malestar de la naturaleza y han sido las primeras víctimas de lo ocurrido, en Gaza, Venezuela o el Oriente Medio.

Pero esto que ha sucedido en países hermanos, está aconteciendo también en el nuestro. Los sucesos del sur andino en la lucha contra el ignominioso régimen de Dina Boluarte, dejaron un saldo doloroso de muerte y desolación. Y más recientemente, en Arequipa y Piura los desbordes de la naturaleza golpearon severamente a las poblaciones. En esos hechos, las mujeres fueron víctimas de la insania de la clase dominante y sus autoridades.

En nuestro país, las mujeres están llamadas a jugar un papel decisivo en la tarea de  cambiar la realidad nacional. Eso pasa por modificar radicalmente el escenario político que hoy nos agobia. 

No debemos permitir que el símbolo de la participación de las mujeres sea detentado por figurines como Keiko Fujimori y la corte mafiosa que la secunda. Para lograrlo hay que afirmar la participación masiva de las mujeres en la lucha social y su valioso aporte a la concreción de la unidad de las fuerzas democráticas y progresistas, que constituye un reto esencial en nuestro tiempo.  

América Latina no es más el patio trasero de la dominación imperialista. Es hoy un campo de batalla en el que se libran duras jornadas. Hace 67 años en nuestro continente, la Revolución Cubana abrió un camino nuevo, de tránsito difícil, pero lleno de retos para los pueblos. Hay que marchar en ese derrotero. Esa es la ruta que, en medio de grandes dificultades y en función de sus propias realidades, transitan pueblos, como Venezuela o Nicaragua.

Hay que afirmar ese derrotero produciendo, creando, escribiendo, combatiendo, pintando a colores nuestra realidad; sembrando conciencia y sentimiento de clase; y uniendo a nuestro pueblo para que luche más y mejor.

Sólo así se afirmará el derrotero del futuro y el Perú será realmente libre. <:>

 



sábado, 7 de marzo de 2026

ESTAMPAS DE LA COREOGRAFIA POPULAR EN PUNO Y EL PERU

 EL WAYÑO

Emilio Vásquez

Fragmento del ensayo corto INTERPRETACION DEL ALTIPLANO PUNEÑO, en Revista del IAA N° 5 , noviembre 1956, pag. 9 y ss.

(…)

El drama de la vida altiplánica ha estructurado un arte lírico propio. Es el wayño, expresión de la genuina psiquis individual y muestra inequívoca del espíritu colectivo, esto es, del ayllu milenario puneño.

Ei wayño, en su doble significación de música y danza, es la simiente, el brote y la floración estética de la vida del hombre de estas elevaciones surperuanos. El wayño puneño no es la música dulzona de las quebradas cusqueñas, ni es el febril zapateo de la música costeña. El wayño puneño es la materialización lírica (si se me permite la aparente incongruencia) de la vida del hombre de las estepas altiplánicas. Tampoco, por otro lado, el wayño de las sierras altas y las punas, es el de los bajíos lacustres. Hay diferencias de estructura, de acento y acaso de tema. El wayño cordillerano es viril, rudo, casi salvaje y de pocos compases. No presenta, sino en su sentido más hondo y remoto, influencias neo-indígenas, mestizas y de otros estratos. Es música de acentos fuertes, debido al fraseo pentafónico de su estructura. Evoca la silente perla de los roquedos, el eco de las montañas, trocados en melodías. Y el baile, la ejecución plástica de ese todo, es amplio, franco y de denodados desplazamientos. El baile de la cordillera, llamado específicamente kajelo, no acepta sino excepcionalmente el danzar individual. Lo propio es bailar en conjunto, en corro.

Cuando al atardecer ulula la quena o suena el charango, o arrulla la guitarrilla de factura vernácula, quiere decir que en alguno de los lugares indicados, habrá danzar lugareño, es decir, wayño nocturno.

Acariciando a sus parejitas, en la pandilla puneña

Desarrollo coreográfico, bien a la luz de la luna, bien a la lumbre de la ttola (leña) crepitante. Allí tendrán arrobos amorosos, diálogos que suponen pactos matrimoniales, que todos auspician y qua no establecen a través de las coplas que cantan músicos y bailadores.

El wayño de los bajíos refleja el ambiente lacustre, donde la vida comporta marcadas diferencias psíquicas, sociológicas y económicas, mucho más llevaderas, desde luego, que en las altas punas. El wayño del Titikaka es el trasunto de la vida de los pueblos ribereños y las ciudades altiplánicas. De mayor número de compases, de ritmo más lento, el wayño neo-indio es más arrullo, más lírico, más romántico, si cabe. Las olas lacustres, las aves canoras de los totorales, la balsa del pescador que vuela en busca de la redada, el brillar de la luna en las aguas quietas de los auspiciosos octubres puneños, todo eso está contenido en el wayño neo-indígena, mejor dicho, en el wayño cholo. El danzar mismo se hace cada vez más asequible a nuevas incorporaciones coreográficas, como en el caso del takirari paceño. Y es que las ciudades puneñas están más cerca de la civilización, lo cual determina una mayor adaptabilidad. Los instrumentos destinados a exponer e] wayño puneño, son ahora la guitarra, la mandolina, el violín, el clarinete, el saxofóno, el piano y, en fin, todos los instrumentos hasta aquí conocidos. Unos con mayor fidelidad que otros, dan finalmente curso al wayño. Los artistas mestizos, más cultos que los tocadores de las cordilleras y los poblados, tienen más oportunidad hoy de crear nuevas formas.

La pandilla puneña —famosa en el mundo de las artes líricas de América— el resultado de una larga y paciente depuración coreográfica del arte popular y de su música, de consiguiente. A mi juicio, Genaro A. Escobar, gran ejecutante del acordeón, fue la esperanza del verdadero creador del wayño puneño. Gran artista, acucioso, bohemio y de depurado gusto, captó o hizo, sin duda, los mejores wayños puneños, que el pueblo recuerda no obstante los  cinco lustres transcurridos. Hoy queda Miguel Angles, el de Moho, en cuya concertina el wayño puneño de Huancané, suele tener algo de demiurgico a la par que de desolación y muerte.

(…)

EL ALMA DEL HUAYÑO

Raúl Castillo Gamarra

En Folleto de la Estudiantina Departamental Arequipa 1990

 El huayño es la música puneña en la plenitud de su expresión. Es la canción que brota del murmullo del oleaje del Titicaca, de los ríos, de los pajonales, del tronar de las tempestades. Es la canción de la naturaleza, que se convierte en melodías que se aferran consciente o inconscientemente en el alma, que se prenden inexplicablemente en el corazón.

Huayño para todos logs géneros y edades
Música puneña que flota en las cordilleras al conjuro de los vientos. Música que domina los aires de la gran meseta. Música que remonta la cordillera oriental y vibra en la cabecera de la selva.

Sí, es la canción del altiplano, de las orillas del Titicaca, de las pampas inconmensurables, de los pueblos que dormitan recostados en las faldas acariciadoras de las estribaciones andinas.

Huayño puneño, latidos del corazón de la tierra convertidos en notas llenas de ternura y añoranza. Ese es mi huayño. Ese es mi cantar.

Pasarán los años y las generaciones y el huayño seguirá palpitando en los andes y en el corazón. Que se mantenga por los siglos es una exigencia vital que todos debemos de asumir como un compromiso de los que somos como somos: la gente puneña. <>

BAILE NACIONAL:

¿MARINERA O HUAYÑO?

Por Guillermo Vásquez Cuentas

En ESCRITOS POR LA PUNEÑIDAD, Ed. UNAP, Puno 1996

Desde hace algún tiempo, se advierte en algunos medios artísticos y “culturales” el esfuerzo por vender la idea de que el baile representativo del Perú es la Marinera. Esta afirmación, que de entrada rechazamos por incorrecta, merece algunos comentarios.

Creemos que un “baile nacional”, para ser considerado como tal, responde o debe responder con la mayor fidelidad posible a las esencias del ser nacional.

Al respecto y por ahora, nos referimos sólo a dos aspectos de la realidad peruana a cuya luz podemos examinar la situación de nuestra coreografía popular: En primer término, las profundas raíces históricas de colectividad nacional que nos hacen distinguibles en los pueblos del mundo; y en segundo término, la práctica consuetudinaria y permanente por las mayorías nacionales de la música y danza que podrían erigirse como representativas de esa colectividad nacional.

¿Cumple la Marinera frente a ambos aspectos, los mínimos, naturales y lógicos requerimientos para ser considerada como “baile nacional”?. Pensamos que no y creemos, además, que es el Huayño la expresión musical y coreográfica que cumple largamente las exigencias para ser considerado el Baile Nacional. Veamos por qué:

La Marinera, al igual que las Cuecas boliviana y chilena, es hija de la samacueca o zamacueca, baile traído y desarrollado por los negros venidos en la época colonial. La cueca -que se denominaba “Chileña” por razones que francamente ignoramos- bailada en buques de nuestra armada en momentos especiales de nuestra conflictiva historia con el país vecino del sur, pasó a denominarse, por eso, como “Marinera”. Con el tiempo, esa versión ya peruana de la cueca, cada vez con renovados desarrollos, llegó a ganar ciertos círculos y salones de algunas ciudades de la costa peruana, sobre todo en Lima y en el norte, así como en algunas ciudades en la sierra.

El Huayño (según Bertonio del aymara “huayñusiña”, emparejarse hombre y mujer enamorándose y alegrándose) se extendió por los confines del ámbito territorial que ocupó la cultura andina desde los tiempos preincaicos, pasó con perfiles nítidos por el incario, se consolidó y extendió aún más durante la dominación española pese a la persecución de los desfacedores de idolatrías, y llegó hasta nuestros días invicto, enriquecido, siempre vigente y diversificado en estilos regionales y locales.

En efecto, el Huayño puneño, “pandillero”, cadencioso (en el que los puneños tenemos a la Marinera como un agradable entremés), no es el cajamarquino rítmico y saltarín, ni el melancólico y sentimental huayño ayacuchano ni es el pletórico “huaylars” huancaíno; así como tampoco el alegre y pastoril “carnavalito” (nombre del huayño en el norte argentino) es el brioso y a la vez amoroso “sanjuanito” ecuatoriano. Todas ellas y algunas otras, son variantes que sin embargo no pierden la línea característica fundamental del antiguo Huayño, bien metido en la historia sociocultural de esta parte del planeta.

Objetivamente, la ejecución de la Marinera como baile, no ha podido superar un elitismo indudable y al parecer intencional, tal vez por algunas rigurosidades coreográficas que son exigibles en su práctica. Entidades de variado tipo y significación, identificables en Lima y ciudades del norte del Perú, así como circunscritos grupos de nuestra sociedad, cultivan esta danza. Lo masivo que podría presentar la Marinera estaría dado por los públicos que concurren a expectar periódicos concursos en coliseos deportivos de esas ciudades o que asisten a presentaciones en teatros y otros locales similares, lógicamente cuando los programas contienen demostraciones de Marinera.

En cambio, el Huayño es cultivado, practicado y desarrollado todos los días por millones de personas, en las casas, calles, plazas y campos de todo el espacio andino. En las mismas ciudades en las que se baila la Marinera, el Huayño, conserva e incrementa la adhesión mayoritaria del pueblo a contrapelo de la machacona aculturación extranjerizante. La producción discográfica y fonográfica en nuestro país, comparativamente hablando, es muy largamente favorable al Huayño, no sólo frente a la Marinera (sensiblemente mínima) sino también frente a otras manifestaciones musicales nacionales o foráneas, lo cual dice mucho de su arraigo en los más gruesos sectores poblacionales.

Por cierto, estos comentarios no desmerecen en absoluto la belleza coreográfica de la Marinera y todas las virtudes que se puedan adjudicar a esta hermosa expresión folklórica. Pero todo eso no basta ni bastará para erigirla en “Baile Nacional”, porque esa calificación no condice con la realidad histórica del Perú de siempre ni con la realidad cultural del Perú de hoy.

Por todo lo expuesto, resulta inconveniente para la forja de la identidad nacional –factor crítico de la seguridad integral de la nación- propugnar como propio lo que en puridad de verdad e importado, así como sostener la idea de que los actos culturales de circunscritas minorías puedan asumir la representatividad de una manifestación cultural mayoritaria, masiva y realmente popular.

De paso, resulta impropio que en instituciones que proclaman una identidad cultural serrana o andina, ciertos presentadores de espectáculos promuevan y proclamen a la Marinera como baile nacional, porque eso no corresponde a lo que en verdad nos distingue a los peruanos. El Huayño es el Baile Nacional, qué duda cabe. <>

martes, 3 de marzo de 2026

LA COYUNTURA MUNDIAL: LAS REALES MOTIVACIONES DE LA GUERRA A IRAN

 PLAN GEOESTRATEGICO MAESTRO 

https://leer.cutetopin.com/  3 Marzo, 2026 

E

n un giro dramático que ha puesto al mundo al borde de un conflicto a escala global, Estados Unidos e Israel han iniciado una ofensiva militar directa contra la República Islámica de Irán. Lo que inicialmente se presentó como una operación limitada para neutralizar capacidades nucleares ha quedado desenmascarado, por palabras del propio Donald Trump, como una guerra abierta de cambio de régimen. Este movimiento no solo desafía la soberanía nacional de un país de 93 millones de habitantes, sino que ignora la autoridad constitucional del Congreso estadounidense y el derecho internacional.

La Admisión de una Guerra de Agresión

El reciente discurso de Donald Trump ha eliminado cualquier ambigüedad diplomática. Tras los ataques lanzados contra miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica y las fuerzas de seguridad iraníes, el mandatario fue contundente: “Deben deponer sus armas y tendrán inmunidad completa o, en la alternativa, enfrentar muerte cierta”. Este lenguaje no pertenece a una operación de defensa o desarme; es la retórica de un derrocamiento sistemático.

Misiles. Arma clave en la defensa iranì
Trump instó directamente al pueblo iraní a aprovechar el caos de los bombardeos: “Cuando terminemos, tomen su gobierno. Será suyo para tomar”. A este llamado se sumó el Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien afirmó que la operación conjunta busca crear las condiciones para que el pueblo iraní se libere del “yugo de la tiranía”. Sin embargo, estas declaraciones plantean una pregunta fundamental para cualquier defensor de la soberanía: ¿Quién tiene el derecho de decidir el gobierno de Irán? Si la autodeterminación es un principio válido, la intervención extranjera mediante el uso de la fuerza masiva lo invalida por completo.

El Fantasma de Irak y Libia: Un Patrón de Destrucción

La historia reciente de las intervenciones estadounidenses en Oriente Medio ofrece un panorama desolador. El plan de derrocar siete gobiernos en la región —Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán—, revelado hace años por el general Wesley Clark, parece estar llegando a su etapa final. Hasta ahora, seis de esos siete países han sufrido las consecuencias de estas políticas.

El paralelismo con Irak es inevitable y alarmante. Irán es un país tres veces más grande que Irak, con un terreno montañoso difícil y una historia de resistencia feroz. Las experiencias previas en Libia, hoy un estado fallido con mercados de esclavos, y en Siria, devastada por una guerra civil alimentada por potencias externas, sugieren que el “cambio de régimen” rara vez conduce a la estabilidad o a una democracia real. En cambio, suele dejar un vacío de poder que es llenado por el caos sectario y grupos extremistas.

Diplomacia de Engaño y el Factor Constitucional

Uno de los puntos más críticos de esta escalada es la erosión de la credibilidad diplomática de Estados Unidos. En 2015, Irán firmó el JCPOA, un acuerdo nuclear ratificado por el Consejo de Seguridad de la ONU que Teherán cumplía rigurosamente, según la OIEA. No obstante, en 2018, la administración Trump rompió unilateralmente el acuerdo, destruyendo años de trabajo diplomático.

Reportes actuales sugieren que los recientes intentos de negociación en 2025 fueron simplemente una “artimaña” o cobertura para planear el ataque sorpresa ejecutado en febrero de 2026. Esta estrategia de negociar de mala fe mientras se prepara una ofensiva militar es vista por analistas internacionales como una traición a la diplomacia tradicional.

Además, existe una crisis constitucional interna en EE. UU. La Constitución otorga exclusivamente al Congreso la facultad de declarar la guerra. Sin embargo, esta ofensiva se está llevando a cabo sin autorización legislativa y en contra de la opinión pública, ya que las encuestas indican que el 79% de los estadounidenses se oponen a un conflicto directo con Irán.

¿Democracia o Reinstauración de una Monarquía Títere?

La retórica de “libertad” se ve empañada por los informes de reuniones secretas entre la administración Trump y Reza Pahlavi, el príncipe heredero exiliado e hijo del Sha de Irán. Cabe recordar que el Sha fue instalado en 1953 mediante un golpe de Estado orquestado por la CIA y el MI6, derrocando al primer ministro democráticamente electo, Mohammad Mossadegh, simplemente porque este nacionalizó el petróleo iraní.

Nuevo líder máximo: Mojtaba Jamenei
Intentar reinstalar al hijo de un dictador que nunca ha sido elegido y que ha vivido décadas bajo el amparo de Washington contradice cualquier pretensión de promover la democracia. Pahlavi ha calificado los bombardeos actuales como una “intervención humanitaria”, una etiqueta que resulta difícil de aceptar cuando se trata de ataques aéreos masivos contra un país soberano.

Intereses Energéticos y Geopolítica contra China

Más allá de los discursos ideológicos, el factor económico es innegable. Irán posee las cuartas reservas de petróleo más grandes del mundo y las segundas de gas natural. El control del Golfo Pérsico implica controlar el 20% de la producción mundial de crudo.

En el contexto de la nueva Guerra Fría, debilitar a Irán es también un golpe directo a China, que compra aproximadamente el 80% de las exportaciones petroleras iraníes. Estados Unidos busca cortar este suministro vital para frenar el crecimiento de su principal competidor global. Este conflicto no es solo una cuestión de derechos humanos o seguridad regional; es una lucha por la hegemonía energética y económica.

Un Ciclo Sin Fin

La respuesta de Irán no se ha hecho esperar, con ataques a bases estadounidenses en Qatar, Bahrein, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos. Con más de 40,000 tropas estadounidenses en la región, el riesgo de bajas es inmenso, algo que el propio Trump ha reconocido.

Estamos presenciando la repetición de un ciclo de intervención que genera una reacción violenta, la cual se utiliza luego para justificar más intervención. Si no se respeta la soberanía nacional y el derecho internacional, el camino hacia el caos global parece inevitable. La pregunta que queda en el aire es: ¿Aprenderá el mundo de los errores de Irak y Libia, o está condenado a repetirlos a una escala mucho más devastadora en Irán? <>

domingo, 1 de marzo de 2026

LA COYUNTURA POLITICA EN EL PERU

 ENTRE TRIFULCAS

Y EMBROLLOS

Por Gustavo Espinoza M.

F

inalmente, el martes pasado juramentó el nuevo Consejo de Ministros, encabezado sorpresivamente por una economista que venía desempeñando funciones de gobierno desde la cartera de la Avenida Abancay. Ahora, Dennis Miralles se instaló en Palacio de Gobierno para estar “más cerca” del Poder que busca representar.

Complicado ha sido para el país arribar a ese final precario y transitorio. Desde que el 17 de febrero la mayoría parlamentaria censuró a José Jeri y le arrebató las funciones presidenciales que le había conferido en octubre pasados; la situación se tornaba tensa en “las altas esferas” de la política doméstica.

La designación de José María Balcázar -al día siguiente de la censura a Jeri- no devolvió la calma a quienes se sienten dueños del Perú, sino más bien los alborotó aún más. Ellos, plácidamente, esperaban un final tranquilo, pero la “Prensa Grande” les quitó el sueño.

A partir de ese instante, al unísono proclamaron el arribo de un peligro inaudito: el Perú ha caído -dijeron- “bajo las garras del comunismo”, Poco les faltó para hablar de la instalación de una República Soviética en estas tierras que José Carlos Mariátegui llamara simplemente “mansas y desabridas”.

A partir de ahí se desataron las fábulas. “enfrentaremos un régimen marxista-leninista”. Seremos “un territorio cautivo” bajo las órdenes de la China Comunista, añadieron; al tiempo que llamaron a todos a “cautelar sus propiedades, antes que los comunistas se les arrebaten”. “Quieren quitarnos todo lo que tenemos”, “destruir todo lo que hemos conquistado”, aseguraron al borde del soponcio.

Y como un caudillo victorioso, soberbio hasta el fin, Vladimir Cerrón hizo ostentación de su “maravillosa táctica” que le había permitido “afirmarse en el Poder” explotando “las contradicciones en el campo enemigo”, como genialmente lo habría hecho un Lenin criollo.

Olvidó una cosa: ser comunista no es solamente decirlo. No basta que alguien proclame serlo. Ni siquiera es suficiente que sea un erudito en el dominio de la teoría marxista -podría ser un Marxólogo, y no un Marxista. Resulta indispensable una tercera condición: una práctica comunista, Vale decir,. un accionar cotidiano que acredite un comportamiento y una coherencia de principios y valores.

Lenin decía: “no se puede construir el socialismo con las manos sucias”. Eso equivale a decir: no se puede ser comunista con el alma rota. En palabras nuestras, no se puede serlo entregando los resortes del Poder a Keiko Fujimori y su pandilla.

De alguna manera volvimos entonces a los años 80 del siglo pasado, cuando los medios de comunicación exaltaban la genialidad terrorista del presidente Gonzalo y los admiradores de éste aseguraban que por algo era la Cuarta Espada de la Revolución Mundial, es decir, el más grande revolucionario vivo de nuestro tiempo. Unos y otros, maniatados por el mismo hilo, manipulaban muñecos para sorprender incautos.

La clase dominante en el fondo, se valía de la misma arma de la que nos hablara el argentino Aníbal Ponce: “explotando la vanidad nunca dormida y la ambición siempre despierta” se daba maña para corromper el alma proletaria y confundir a los advenedizos hablándoles de una “revolución” a las puertas de Lima, que había logrado ya “el equilibrio estratégico” y que estaba “a punto de lograr la victoria”. Para impedirlo, claro, felizmente…¡Llegó Fujimori…!

En este caso, quien habría de llegar, sería Hernando de Soto, sólo que vestido de presidente del Consejo de ministros. Solo entonces, el alma les volvería al cuerpo. Pero eso, tampoco sucedió. El alambicado señor De Soto se quedó prendido de la brocha porque le quitaron la escalera. Ahora está, entonces, la señora Miralles que marchará al Congreso en busca del “voto de investidura”.

Unos han adelantado ya que “no se lo darán”. Otros dicen que “lo pensarán”. En realidad, nadie está pensando. Simplemente están calculando, viendo qué les conviene, “cuánto hay” como suele decirse en los bajos fondos. Y es que, lo que aquí manda, son los intereses.

En el Congreso, no hay Partidos Políticos sino bandas operativas que accionan en función de aquello que le sale más a cuenta, No tiene importancia, entonces, que el Gabinete sea encabezado por uno, o por otro. Les da igual, cuando obtienen lo mismo.

De todos modos, cabe hacer un par de reflexiones: El señor De Soto, no es el único “agente” yanqui, y quizá ni el más presentable. Su presencia habría sido sin duda, una pera en dulce para la Casa Blanca, pero ella no requiere necesariamente de ese tipo de postres. Bien puede vivir sin ellos. En todo caso, se le brinda un Canciller con rodilleras puestas. Quien hoy desempeña la Cartera, las usa sin tapujos.

Y lo otro. El Congreso no ofrece garantía alguna a nadie. Porque ahí no se lucha por principios, ni por valores. No hay ideología, ni política. Simplemente hay mercenarismo con nombre propio

Por lo demás, la “línea del gobierno” la dicta el presidente. Y el señor Balcázar quiere seguir siendo el presidente hasta el 28 de julio de este año. No arriesgará el puesto, de modo que, en la materia, el servilismo seguirá campeando.

Una evidencia absoluta de que eso es la manera cómo se ha impuesto el nuevo embajador de los Estados Unidos, quien visita Palacio de Gobierno cada vez que le place, habla con el presidente como quien conversa con su secretario, y opina sobre lo que se le antoja sin tomar en cuenta que sus prácticas son injerencistas y constituyen una ofensa a la soberanía nacional y a la dignidad de los peruanos,

Adicionalmente, esa “línea” es largamente compatible con la que tiene en mente la “mayoría parlamentaria” de este despreciable Congreso donde lo que prima es la trifulca y los embrollos. <:>

VISTAZO AL PANORAMA ELECTORAL 2026

 CIFRAS LÍQUIDAS

Nadie está seguro de pasar a la segunda vuelta y el único que parece tener vida en las últimas encuestas es López Chau. Álvarez, Vizcarra y Espá integran la lista de desahuciados.

Eloy Marchán

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 771, 27FEB26

N

i Porky tiene asegurado su pase a la segun­da ronda electo­ral. A 44 días de las eleccio­nes generales, un 42% de los electores no sabe por quién votará, según la encuesta de Ipsos publicada ayer, 26 de febrero.

En ese mismo sondeo el “favorito”, que es Porky, tie­ne sólo un 10% de intención de voto. En la contienda pre­sidencial del 2021, a estas al­turas del partido, los indecisos eran el 29%. Y quien resultó ganador del embate fue Pedro Castillo, un candidato que fi­guraba en el puesto 12 con 2%.

“El primer lugar en estos momentos es de los indecisos. Lo que está diciendo la ciuda­danía es: ‘ninguno de los que está arriba me convence’. Si bien Rafael López Aliaga lleva semanas en el primer lugar, no tiene asegurado su pase a la segunda vuelta”, explica Ornar Castro, gerente de CPI.

Repudio provinciano. la reciben con bombazos de efluvios humanos

Para Hernán Chaparro, psi­cólogo social, el alto porcentaje de indecisos refleja el rechazo generalizado de la ciudadanía a la política.

“Los candidatos conocidos no gustan. Hay mucha des­confianza y por eso la gente se resiste tanto a decidir. En la elección pasada había ya una crisis de representación, pero hoy la crisis es mayor”, explica Chaparro.

“El punto -añade el psicólo­go social- está en que hay un 40% que no define, que está más concentrado en el interior del país y en las mujeres, que son muy pragmáticas, que definen al final porque están hartas de la política”.

Rafael López Aliaga, según los estudios de Ipsos, lleva sie­te meses en el primer lugar, siempre moviéndose entre el 9% y 12% de intención de voto. La situación de Keiko Fu­jimori, la segunda en la tabla, es similar, deambulando entre el 7 y 9%.

Guillermo Loli, director de Estudios de Opinión de Ipsos, explica que Fujimori y López Aliaga disputan el mismo elec­torado y, hasta el momento, la subida de uno ha significado la caída del otro. Ese escenario no significa que tengan bole­to comprado para la segunda vuelta.

“Las peleas entre los dos pueden hacer que crezca otra candidatura de derecha. Recordemos que Keiko Fujimorí es la candidata con más antivoto y tenemos también las reacciones que pueden ge­nerar los comportamientos no aprobados de López Aliaga”, dice Loli.

El director de Ipsos señala que el voto de derecha podría irse a Wolfgang Grozo o José Williams. “Nosotros -sostie­ne Loli- hemos registrado un crecimiento, poquito aún, de Williams”.

En la última encuesta de Ipsos, cuyo trabajo de campo se realizó entre el 19 y 20 de febrero -después de la crisis Jerí-Balcázar-, López Aliaga aparece con 10% y Fujimori con 9%. En la composición del voto de ambos hay detalles para analizar.

En Lima, López Aliaga tiene 16%, mientras que en el in­terior cae a 7% en promedio. En el norte el candidato de Renovación Popular alcanza 5%, pero en el sur llega a un 10%. Fujimori en Lima tiene 12%, pero en el interior está cr en 8% en promedio. En el norte duplica a López Aliaga, pero en el sur se invierten los resultados: ella tiene 4 y Porky la dobla en intención de voto.

“Fujimori ha enfilado su campaña contra López Aliaga porque sabe que él es su rival directo. Para ella conquistar votos nuevos es muy difícil, por lo que, obligatoriamen­te, tiene que quitarle votos a López Aliaga”, dice Castro, de CPI.

Fuentes del entorno de Fujimori reconocen que su objetivo a demoler no son “los caviares” sino Porky y para ello pondrán los reflectores en “la pésima gestión de López Alia­ga como alcalde de Lima”, dice la fuente.

“Estamos recolectando todas las barbaridades que ha dicho López Aliaga. Des­de que pondrá un botón del hambre en los cerros hasta las cárceles vigiladas por shushupes. El objetivo es mostrarlo como alguien incapacitado para gobernar y, a la vez, el responsable de la llegada de Balcázar a la presidencia”, anota el informante.

Tres de las candidaturas que en algún momento gene­raron expectativas hoy están en caída libre en las encuestas: Carlos Álvarez (3%), Mario Vizcarra (2%) y Carlos Espá, quien ha regresado al pelotón de Otros en el último estudio de Ipsos.

“A estas alturas, cuando empiezas a caer, difícilmen­te te levantas. Si bien las encuestadoras decimos: ‘esto es una foto del momento’, lo que estamos viendo con Espá, Álvarez y Vizcarra es una tendencia”, dice Castro.

“Lo de Mario Vizcarra -aña­de Castro- es una nueva demostración de que en el Perú no se endosan votos. Para la gente una cosa es Martín Vizcarra y otra su hermano”.

Quienes apoyaban a los Vizcarra han dejado de ir al local de campaña ubicado en Santa Catalina y se les ha visto apoyando a Alfonso López Chau. Una situación similar se vive en Perú para Todos, el partido dé Carlos Álvarez. Los que se habían entusiasmado con su candidatura ahora sim­patizan con Williams y Grozo.

“El problema con Carlos es que al único que escucha es a Raúl Dávila, quien es desde su guardaespaldas hasta su asesor político. Como no sabe qué decir, ahora Carlos se la pasa haciendo chistes en los mítines. Nosotros hemos deci­dido hacer campaña al margen de él. Nuestro objetivo es al menos pasar la valla”, dice una candidata a senadora de Perú para Todos.

La falta de plata tam­poco ayuda a calentar la campaña. “Si te das cuenta, el general Williams hace dos semanas ha bajado las revolu­ciones de la campaña. No ha hecho nuevos videos y ya no está viajando. Falta plata, es la verdad”, anota un estratega político de Avanza País.

“Luego de Lava Jato, los empresarios ya no quieren dar dinero. Ese problema no lo tienen López Aliaga, Keiko, Acuña o José Luna”, dice un consejero de la campaña de Vizcarra.

Si algo le sobra a César Acu­ña es dinero. Por eso comen­zará una segunda fase en su estrategia de redes sociales. La primera consistió en contratar influencers y figuras de la red social Kick para que lo entre­visten y llegar así a los votan­tes menores de 25 años. Ahora Acuña ha contratado cuentas de TikTok para viralizar sus ofertas de campaña.

López Chau, avanza desde el sur. Lento pero avanza
En las próximas semanas, José Luna recorrerá el país junto a Daniel Urresti, con­denado por el asesinato del periodista Hugo Bustíos y liberado por la banda que ha tomado el Tribunal Constitu­cional.

Pero en el caso de Acuña y Luna el tamaño de sus bille­teras no les ha servido para conquistar votos al mismo ritmo que el de Alfonso Ló­pez Chau. El exrector de la UNI ha logrado hacer del sur su bastión electoral.

En la última encuesta de Ipsos el candidato de Ahora Nación obtiene 4% a nivel nacional y 9% en el sur. “En el segundo grupo de intención de voto, con 4%, López Chau comienza a pintar mejor y Acuña se mantiene”, anota Loli.

CPI le da 5,1% a nivel na­cional y 8% en el sur a López Chau. “Quien está creciendo más es López Chau, sobre todo en el sur del país, pese a que no es un típico candi­dato de la izquierda con un discurso rabioso”, dice Cas­tro, de CPI.

“Lo único que se está mo­viendo en las encuestas es la intención de voto de López Chau, avanza de un punto en un punto, mes a mes. De ahí está todo igual. Eso refleja que la gente tiene una vida pa­ralela a la política. Ha habido tremendos terremotos, pero la gente está en otra”, dice Hernán Chaparro.

Guillermo Loli apunta a los debates electorales como un hito importante de la carrera a Palacio.

“Yo creo que sobre todo el postdebate tendrá significan­cia, moverá las redes, las répli­cas, los memes y las bromas. Todo eso -parece mentira- se toma en cuenta. Las encues­tas finales también porque habrá un electorado que co­menzará a decir: mi voto se va a perder y eso puede hacer que cambien de candidato”, dice Loli.

“Los debates pueden mover votos, pero lo más importan­te será el rebote mediático y digital, el “boca a boca”. Yo creo que -dice Chaparro- todo se va a mover recién faltando dos semanas”. <·>

POLITICA PERUANA: PERSONAJES ACTUANTES

 EL FUJIMORISMO

Y LA DICTADURA DEL CAOS

PARTE II

Por: Jorge Luis Choque

Perú: 27/02/2026

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a tragedia del Perú contemporáneo no radica solo en la rotación frenética de mandatarios, sino en la metamorfosis de los partidos en cascarones vacíos. El hemiciclo ya no alberga instituciones con proyectos de país; hoy es un mercado de "vientres de alquiler", diseñados exclusivamente para el lucro de caudillos y financistas. Esta "democracia sin partidos" ha pulverizado el Congreso, sustituyendo el debate nacional por una vulgar negociación de prebendas, cuya prueba más obscena es la reciente composición del gabinete de José Balcázar. Con una confianza ciudadana hundida en un pavoroso 3.9%, cada elección se ha vuelto una lotería donde el pueblo siempre pierde, y cada gestión es apenas una administración provisional que sobrevive bajo el dictado de intereses subalternos.

El motor de este colapso es un diseño constitucional agotado. La Constitución de 1993, parida en el autoritarismo, engendró un sistema híbrido que hoy opera como un arma de demolición mutua. La "vacancia por incapacidad moral" se ha desnaturalizado: pasó de ser un control excepcional a una herramienta de extorsión legislativa cotidiana. Mientras el Ejecutivo se consume intentando sobrevivir y el Congreso se dedica a la amenaza constante, las instituciones se vacían. El voto ha perdido su valor. En el Perú, la voluntad popular sucumbe ante la precariedad, el destino del Ejecutivo no lo decide el ciudadano en las urnas, sino los intereses de un Congreso repudiado por nueve de cada diez peruanos.

La responsabilidad de este descalabro mancha a todo el espectro político. Si bien el fujimorismo ha liderado la lógica del bloqueo, ha encontrado cómplices ideales en una clase política oportunista que ha normalizado la excepción. El ánimo social es demoledor: el 75.9% de los peruanos define su relación con la política a través de la desconfianza y la decepción, sentimiento que escala al 78.5% en el interior del país. No enfrentamos una polarización ideológica de ideas, sino una fragmentación de intereses sombríos donde la calle es el único termómetro de una legitimidad que las urnas ya no pueden sostener.

El costo de esta irresponsabilidad se traslada directamente a la mesa familiar de 9 de cada 10 ciudadanos. Mientras la macroeconomía resiste como un paciente sedado, el crecimiento potencial se desploma, condenando a millones a la precariedad de la informalidad. Cerca del 79.4% de los peruanos expresa una insatisfacción profunda con el sistema. Esta desconfianza estructural ha paralizado la inversión y profundizado la grieta entre una Lima centralista y unas regiones que ven al Estado no como un protector, sino como un mercado de lobistas.

Los datos advierten un retroceso democrático que pavimenta el camino a salidas peligrosas. Ante el naufragio institucional, 2 de cada 3 peruanos reclaman un "líder fuerte", incluso si este decide ignorar las formas democráticas. Solo el 40% prefiere la democracia sobre cualquier otro sistema. La ciudadanía ya no percibe al sistema como un motor de bienestar, sino como un teatro lóbrego donde la corrupción y el abuso de autoridad son los protagonistas indiscutibles.

Esta crisis de representatividad se ve agravada por una fractura profunda entre la realidad territorial y la narrativa oficial. Mientras las encuestadoras sitúan a figuras como Keiko Fujimori o Rafael López Aliaga a la vanguardia de la intención de voto, el interior del país los desmiente con violencia. La expulsión de Fujimori de la selva central bajo una lluvia de insultos evidencia que los sondeos han dejado de ser herramientas de medición para convertirse en medios de propaganda, intentando fabricar un respaldo que la calle ya les ha negado.

El Perú se encamina a las elecciones de 2026 bajo una sombra de pesimismo absoluto. Con apenas un 4.7% de optimismo y una mitad del país convencida de que no existen opciones viables, el sistema parece diseñado para el fracaso de quien asuma el mando. Si no se logra purgar a los "traficantes del poder" y estructurar la competencia sobre programas reales, el país seguirá atrapado en este ciclo de presidentes efímeros. El peligro real no es quién ganará la banda presidencial, sino si el país logrará sobrevivir a una clase dirigente que ha convertido nuestra democracia en una carcajada de impunidad. <+>