sábado, 13 de junio de 2026

CONTRIBUCIONES AL ANALISIS DE LA REALIDAD PERUANA

 LA DESGRACIA DE NUESTROS DERECHOS HUMANOS

Escribe: Milciades Ruiz

Lo más valioso de todo país, son sus recursos humanos. Los agricultores crían con mucho cariño y esmero sus plantas desde la germinación, para que se desarrollen esplendorosamente, porque de eso, depende la cosecha que obtendrán y los consiguientes beneficios familiares. Es lo que todo país debería hacer cultivando de la mejor manera a su gente desde la niñez pues, de esto depende el florecimiento nacional en todo aspecto, para todo futuro.

Pero el agricultor trata por igual a todas sus plantas, sin segregaciones ni privilegios. No maltrata a sus plantas por ser de la serranía, de la selva, ni las abandona por estar en zonas alejadas. No menosprecia a sus plantas por ser de origen nativo. En cambio, en Perú, los partidos políticos gobernantes, conducen al país, aplicando el sistema de dominación capitalista que se sustenta necesariamente en la desigualdad. Esta, puede ser desde moderada hasta extrema, según la vileza de los gobernantes.

No hay capitalismo sin desigualdad. El asunto es, en qué medida, cada gobierno ocasiona desigualdades. La torta es una sola, pero en la repartición, las tajadas más grandes son a costa de quitarle a las demás. En este sistema, lo que importa son las ganancias del capital invertido y no, las personas. No interesa lo que pase con la población porque esta, no es su objetivo. Lo que se ambiciona es obtener las máximas ganancias para acumular capital y con ello, tener mayor poder sobre los demás. De allí el proceder indolente de los beneficiarios del sistema de dominación capitalista.

Muchos pueden estar pasando hambre, pero no se corrigen las fallas del sistema que causan la desigualdad de condiciones de vida. Se actúa sobre las consecuencias, poniendo parches para taparlas mediante programas sociales a cuenta de los impuestos que pagamos (IGV, rentas y demás). Con esta mentalidad capitalista, los partidos gobernantes, distribuyen el presupuesto nacional de manera arbitraria, según su mentalidad y conveniencia. El presupuesto nacional no responde a una estrategia de desarrollo nacional porque no la tenemos. Vamos a la deriva, sin rumbo ni horizonte, según conveniencia de los depredadores de nuestras riquezas.

Pero es así, como se manejan los recursos del presupuesto nacional. Se posterga siempre a la sierra y selva. En cambio, conceden mayores recursos a los que más tienen, a los más influyentes. Así, según el MEF, el presupuesto aprobado por los partidos políticos gobernantes para el 2026, asciende a S/ 257,562 millones que se distribuye bajo la siguiente estructura:

         Gobierno Nacional: S/ 164,223 millones (63,7 %).

         Gobiernos Regionales (25): S/ 59,164 millones (22,9 %).

         Gobiernos Locales (2,087): S/ 35,795 millones (13,4 %).

Pero al Departamento de Lima se le asigna S/ 127,069 millones, lo que equivale al 49,3 % del presupuesto total de la República (casi la mitad). El saldo, es para el resto del país. Pero, además, la mayor parte va para los bolsillos de intermediarios burocráticos y, lo que llega a los pueblos es casi nada. Esto es así, porque lo permitimos. Nos hemos acostumbrado a la desigualdad. Lo aceptamos sin protestar, porque la desigualdad, es lo normal y la equidad es impensable.

En esta práctica de gobierno, el cesante Congreso de la República, aprobó hace poco la Ley 32561 para favorecer a los que menos aportan a la economía nacional y, hasta cierto punto, son una carga para el país. Esta ley, otorga a la oficialidad militar y policial pensiones de jubilación y otros beneficios que, aumentan drásticamente la desigualdad social. Compárese esta desigualdad en los siguientes cuadros oficiales contra los ingresos de los civiles que mayor aportan al erario nacional, pero cuya pensión de jubilación es mísera.



Los salarios de civiles en actividad son menores y, sus pensiones peor aún. Aunque el ingreso promedio mensual en el 2025 fue de S/. 1,887.2, los profesionales y demás trabajadores de planilla en el ámbito rural solo perciben S/. 955.50. Más aún, los trabajadores de la agricultura familiar no tienen mensualidad.

Los pensionistas civiles de la ley 19990 solo reciben S/. 600 si han aportado 20 años o más. Quienes aportaron entre 10 y 20 años desde S/ 300 hasta S/ 400. Ni qué decir de la pensión de viudez para militares: 100% del sueldo y cobertura para hijos hasta los 28 años. Para viudas de civiles solo S/. 400, y cobertura para hijos hasta los 18 años. Los pensionistas de la casta militar -policial, representan apenas el 9% del total de pensionistas, pero concentran cerca del 50% de los subsidios estatales destinados a pensiones.

Son pues, los partidos políticos gobernantes los que ocasionan las desigualdades sociales. Lo vienen haciendo durante toda la república. Lo hacen en todos los aspectos ocasionado desigualdades económicas al extremo, con la consiguiente desigualdad social, educativa, sanitaria, laboral, etc. La desigualdad de un solo lado, genera más pobreza en el otro lado. Entonces, son los partidos políticos gobernantes los que generan pobreza en el lado más desprotegido y, la pobreza extrema lleva a la desesperación de nuestros recursos humanos.

Mientras los favorecidos por el sistema, acumulan capitales, la contraparte acumula pobreza. Riqueza extrema y pobreza extrema son los polos opuestos de una misma unidad. El año pasado la pobreza monetaria en el Perú (capacidad de gasto con dinero efectivo) afectó al 25,7% de la población, según el INEI. Uno de cada cuatro de nosotros no tiene dinero suficiente para cubrir la canasta alimentaria básica. Pero, mirando más atrás, tenemos:



Esta forma de gobernar, afecta más a la sierra rural, que contiene a los más pobres de los recursos humanos del país. Así, se maltrata a nuestro capital humano.



Esto no es de ahora. Es de siempre hasta que se cambie la falsa democracia que genera pobreza.

Es que, en el sistema de dominación capitalista, las personas valen según su capacidad de gasto. Si desde niños, nuestros recursos humanos no cuentan con capacidad para estudiar y prepararse para la vida, tendrán un futuro tenebroso. Pero en sus capacidades está el futuro nacional. Los peruanos que nacieron a comienzos de siglo tienen un presente desastroso. Muchos de ellos han caído al abismo de la delincuencia, empujados por las desigualdades generadas por los partidos gobernantes.

Estos, que han sumido en la precariedad económica a los que son “El futuro de la Nación”, no entienden, ni quieren entender que, conforme crece la población tiene que crecer el empleo. De lo contrario, el déficit dejará sin ingresos familiares a la creciente población desempleada. Nuestro país, tiene abundante materia prima pero el valor agregado y su procesamiento, se va al extranjero para generar empleo en los países que depredan nuestros recursos naturales.

La madera de nuestros bosques se exporta en estado natural y después de generar empleo extranjero, la importamos ya procesada. Importamos más de 30 mil TM de papa pre frita y tipo snack pagando 47 millones de dólares para empobrecer a los productores nacionales quitándoles parte de su mercado. Los productores de arroz, de selva mayormente, han tenido que bloquear carreteras en paro agrario porque importamos 158 mil TM en el 2025, pagando 111 millones de dólares para empobrecer a nuestros campesinos. (Fuente: SUNAT)

Son pues, los partidos políticos gobernantes los que deciden estas políticas de estado. No son los jóvenes los culpables de su desgracia ni del desborde delincuencial. ¿Qué haríamos nosotros de encontrarnos en la situación de los jóvenes de hoy? Los jóvenes, en situación de pobreza, tienen menores oportunidades en todo. Si no tiene dinero para estudiar, tampoco podrán están preparados para trabajar en alguna especialidad. Entonces padecen de exclusión social y, están al borde del abismo de la delincuencia.

En el Perú, aproximadamente 1.5 a 1.6 millones de jóvenes entre 15 y 29 años son «ninis» (ni estudian ni trabajan), representando cerca del 18% al 20% de la población juvenil (2 de cada 10 jóvenes), una cifra creciente tras la pandemia. La mayoría son mujeres (61.2%), dedicadas a labores domésticas o de cuidado, y el 43% de “ninis”, se concentra en Lima. Entre el 2010 y 2024, la tasa de crecimiento de “ninis” aumentó del 15.2% al 23,6%. En el caso de las mujeres jóvenes el porcentaje es mayor. Véase el siguiente gráfico preparado por el CEPLAN (PCM). 

En fin, hay mucho que decir sobre esta temática y pocas esperanzas de cambio ya que, el Poder Legislativo electo, tiene las mismas características que el anterior. Los partidos políticos gobernantes seguirán en las mismas de siempre, mientras no se cambie el sistema de gobierno dando acceso a la representación directa de los sectores socioeconómicos del país. Pero quizá lo dicho, active la reflexión y las iniciativas. <>Junio 13 / 2025

viernes, 12 de junio de 2026

IMPORTANTE ENCUENTRO ARTISTICO




 

ANALIZANDO EL PROCESO ELECTORAL EN EL PERU

 LA AMENAZA EXTERIOR

*Una crónica sobre cómo se fue armando la narrativa de que los votos de los peruanos en el extranjero voltearían la tortilla presentada por Ipsos-Transparencia en el conteo rápido

Eloy Marchán

E

l lunes en la mañana, luego de la jomada electoral, en Fuerza Popular todo era ner­vios y caras de preocupación. Los números que maneja­ban en el búnker fujimorista de San Isidro coincidían con el conteo rápido de Ipsos.

Keiko Fujimori perdía por cuarta vez consecutiva una segunda vuelta presidencial.

Entonces se puso en mar­cha un operativo, ordenado por la misma Fujimori, que consistía en vender la idea de que remontarían gracias a los votos del exteriory que la ventaja que en ese momento le sa­caba Sánchez era pasajera. Así lo cuentan tres informantes naranjas con los que conversó este semanario. Y los medios de comunicación empezaron a repetir el estribillo.

Entre el lunes y miércoles, mientras Fujimori invocaba en público a ‘esperar hasta el final” y decía que “respe­tará los resultados”, en privado mandaba a su equipo de campaña a hacer circular mensajes y audios diciendo que ellos tenían todas las ac­tas y que su conteo los daba como ganadores.

Intenso trabajo en consulados
José Chlimper, de vuelta en el núcleo más íntimo de Fujimori, y Luis Dyer Fer­nández, jefe de personeros de Fuerza Popular, se encargaron de cumplir con la or­den. Ellos enviaron mensajes haciendo números y pidiendo no dejarse llevar por lo que había sacado Ipsos ni lo que reportaba la ONPE.

Este semanario accedió a cinco audios de dirigentes fujimoristas ejecutando el ope­rativo. Dos son de Chlimper y uno de Dyer. ‘Ya se termi­naron de procesar todas las actas en poder del data center nuestro. Lo que viene a conti­nuación son cifras duras y no estimaciones. Keiko, cuando cierre la operación, va a ga­nar con 59,850 votos”, dice Chlimper en un audio que circuló el miércoles por la mañana. La información, por supuesto, es falsa.

“No hay que tener mayor preocupación. A partir del cierre de la última acta de La Convención (Cusco), con todas las actas que aparezcan del extranjero comenzará a redu­cirse la brecha. En el extranje­ro hay un panorama bastante alentador. El resultado será en favor de Keiko de 50,02 sobre 49 puntos y tantos de Sánchez”, se escucha en otro audio atribuido a Dyer que dio vueltas el martes en la tarde.

Al operativo fujimorista le cayó como anillo al dedo la aparición en redes sociales de supuestos especialistas en estadísticas electorales que daban ganadora a la señora K. Los canales de televisión no tardaron en ponerles cámaras y micrófonos.

El “tour de medios” confir­ma lo denunciado por la Mi­sión de Observación Electoral de la Unión Europea que, en el informe presentado esta semana, da cuenta del sesgo de los canales de señal abierta y de los diarios que se jugaron por Keiko Fujimori.

“El operativo de imponer la narrativa de que Keiko iba a ganar pese a que los primeros resultados eran adversos ha sido bastante positivo. Gra­cias a eso tenemos un pie y medio en Palacio de Gobierno. En el 2016 y 2021 los cavia­res nos sacaron ventaja en la batalla comunicacional y eso les permitió que fueran pre­parando el terreno para que la ONPE los dé como gana­dores”, cuenta un asesor de la señora K.

La rutina de Fujimori a lo largo de esta semana ha sido salir de su casa de San Borja a las 9 de la mañana, dar declaraciones llamando a la tranquilidad y luego irse a su oficina de San Isidro. En el búnker naranja se queda­ba hasta pasadas las 8 de la noche. Según fuentes de su entorno, cada dos horas reci­bía los reportes actualizados de la ONPE.

A diferencia de las eleccio­nes pasadas, este año el fujimorismo tuvo colaboradores extranjeros para su conteo de los votos. Son jóvenes argenti­nos que trabajan con Feman­do Cerimedo, el marquetero digital que ha asesorado a Jair Bolsonaro, Rodrigo Paz y Javier Milei. El equipo de Ce­rimedo también supervisó la campaña de las redes sociales de Fuerza Popular.

En el búnker fujimoris­ta ha llamado la atención la presencia de un argentino de nombre “Gerardo”, de unos 60 años aproximadamente, con el que Fujimori solo habla en inglés y se van a almorzar juntos. “Gerardo”, según los informantes, es economista y trabaja para el Fondo Mo­netario Internacional (FMI).

Neutralizar digitalmente las denuncias de irregularida­des en las votaciones de los peruanos en el exterior fue uno de los encargos que Fu­jimori les dio a los argentinos. “Como el voto del extranjero iba a definir todo, no debía tener manchas de fraude. Esa fue la orden”, dice un infor­mante.

Este semanario accedió a tres videos grabados por pe­ruanos en Génova, California y Salt Lake mostrando irre­gularidades, pero que ningún medio peruano ha rebotado. En el de Génova se ve a un señor con la camiseta de la selección peruana de fútbol pegando en el local de vo­tación cédulas marcadas en favor de Fujimori.


En el de California se obser­va a una señora reclamando que el presidente de su mesa de votación le dijo que marque la K cuando le entregó su cé­dula. En el video de Salt Lake City se ve a una miembro de mesa diciendo a los electores marcar una equis en la cara de Fujimori.

Al cierre de esta edición y con el conteo de la ONPE al 98,2% y 1,623 actas aún en revisión en los jurados electorales especiales, Fu­jimori tiene una preocu­pación que aún no logra resolver: las protestas que habrá contra ella en los próximos días.

La señora K cree que el gobierno de José María Balcázar no tiene la firmeza para controlar a los ciuda­danos que no votaron por ella y que se manifestarán en las calles en contra suya.

El miércoles Fujimori pidió a sus congresistas y al alcal­de interino de Lima, Renzo Reggiardo, que presionen a Balcázar para que declare en estado de emergencia la capi­tal y salgan los militares para intimidar a los manifestantes.

Reggiardo, excongresista fujimorista, resultó bastante obediente. Ayer jueves envió una carta al mandatario pi­diéndole declarar emergencia por 60 días en Lima Metro­politana debido al “clima de incertidumbre y amenazas de violencia”. <■>

PROCESO ELECTORAL PERUANO: UN FINAL METICULOSAMENTE PLANEADO

 FUJIMORI SEGUIRÁ GOBERNANDO

César Hildebrandt

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 786, 12JUN26 

C

on casi todas las instituciones raptadas y el aparato empresarial y mediático batallando a su favor, la señora Fujimori no pudo ganar como sus financis­tas esperaban. Si lo logra finalmente, será un triunfo mísero y discutible.

Era el cuarto intento y la estrategia de la derecha fue el bombardeo masivo y sin pausa de una sola idea: el Perú se desangraría si Juntos por el Perú ganaba las elecciones. Con "El Comercio” a la cabeza, se lanzó una campaña de unanimidades destinada a sembrar el terror. En el callejón de Canal N, en los barracones de Willax, en el bazar de “Perú21”, todos los días era lo mismo: Satán debía ser detenido, la patria peligraba, el cielo se desplomaría sobre tanta insolencia.

Pero llegaron las elecciones de la segun­da vuelta y resultó que Sánchez ganó en los dos conteos rápidos y luego sobrepasó a la señora Fujimori en las sumas de la ONPE y llegó a sacar más de 40,000 votos de ventaja. Entonces apareció Alfredo Torres con cara de abusado y dijo que su conteo no valía y que en los escenarios preparados por otros especialistas lo más probable es que ganara la señora Fujimori.

¿Cómo? ¿No era que los conteos rápidos de Ipsos eran infalibles, como lo sostuvo un jac­tancioso aviso institucional publicado cuando se confirmaron las cifras de la primera vuelta? ¿No era que en las cifras lanzadas la noche del domingo 7 ya estaba incluido el voto de los peruanos en el exterior?

Pues no. No era así. Ahora resultaba que todo podía pasar. Podía pasar, por ejemplo, que los votos en el exterior no se digitalizaran, como lo observó la OEA, y que estuvieran bajo custodia de una cancillería al mando de un personaje notoriamente afín a Fuerza Popular. Podía suceder -y sucedió- que el manejo de muchas mesas de votación en el extranjero fuera dudoso y que, como se documentó en varios testimonios grabados y vertidos en las redes, las protestas de algunos votantes no fueran escuchadas.

Torres: Todo estaba previsto de antemano
La señora Fujimori disputaba el puesto que le negaron tres derrotas con alguien que había tenido que cambiar su programa de gobierno en una semana. Peleaba con alguien que cantaba la balada de la mode­ración después de haber hecho dúo guarapero con Antauro Humala. Competía con alguien que se había puesto el sombrero castillista de los fracasos y del golpe de Estado. Es decir, la señora Fujimori tenía que arrasar, barrer, sepultar y caminar sobre cadáveres, como hizo su padre en aquella escalera de la residencia del embajador japonés.

Pero no fue así. El tsunami se hizo olita, la marejada se convirtió en resaca amarillenta y lo que iba a ser la consagración redentora del fujimorismo se volvió esta película de suspenso donde cada voto, incluyendo a los dignos de sospecha que proceden de algunas plazas del extranjero, se cuenta como si fuera un tesoro.

Medio país le ha vuelto a decir que no a la señora que esperaba ser encumbrada de modo fulminante. Y que Roberto Sánchez tam­poco crea que la mitad saludable que lo ha acompañado ha votado por sus virtudes. Ese 50% de peruanos ha vuelto a rechazar lo que Fujimori representa, el sindicato criminal que la acompaña, el conservadorismo mercenario y sin bandera que la banca.

Medio país ha optado por la indignidad de elegir a quien se pro­clama orgullosa heredera de un señor que huyó del país y quiso ser senador del Japón. Ese sigue siendo el Perú que premió a Manuel Prado, hijo del traidor Mariano Ignacio Prado, con dos presidencias. Ese sigue siendo el Perú que combatió junto a Chile en contra de la Confederación Perú-boliviana. Ese sigue siendo el país que anuló las elecciones de 1936 cuando Eguiguren, el candidato apoyado por el Apra, las iba ganando claramente. Ese sigue siendo el país que aduló a Bolívar hasta la náusea y luego, en su ausencia, renegó de él hasta la cobardía. Ese sigue siendo el país que ha permitido que Miguel Iglesias, armado y dirigido por un ejército de ocupación, esté en el Panteón de los Proceres. Es el viejo Perú del disimulo y el agachamiento.

La señora Fujimori ya gobernaba. Tiene bajo su control todas las instituciones que debían haber conservado su so­beranía, como lo demuestra el hecho de que la podrida Junta Nacional de Justicia haya suspendido por seis meses al juez Richard Concepción Carhuancho y como lo confirma el retorno de Víctor Rodríguez Monteza, implicado en el proce­so Cuellos Blancos, al ámbito de los fiscales supremos que actúan en banda junto a Tomás Aladino Gálvez, alias Fiscal de la Nación.

La señora Fujimori irá a Pala­cio a desatar sus iras y a vengar­se de aquel medio Perú que sigue nombrándola con repulsión.

Se vienen tiempos más que re­cios. En lo que a nosotros respecta, está claro qué debemos esperar. Pero está clarísimo que no cambiaremos. No dejaremos de luchar porque siempre hemos creído que nuestra lucha es justa y elemental: luchamos porque la decencia prevalezca. Así de breve y sencillo.

En estos días el oportunismo empieza a tocar puertas y ventanas. Voces de la tele que parecían independientes se alinean ahora con el fujimorismo inminente. Escribidores que habían mantenido cierta cautela, expresan su disfrute. Y la vieja derecha muestra lo peor de sus odios, lo más rancio de su esterilidad. Han vuelto a ganar. Gobernaban sin haber ganado y ahora han sido premiados. Sienten que tienen patente de corso. No saben qué furias pueden despertar otra vez. Lo que sí saben es que si necesitan disparar, darán la orden sin vacilaciones. <>



0PINIONES SOBRE PROCESO ELECTORAL AUN EN MARCHA

 PERÚ: DOS PAÍSES EN EL MISMO TERRITORIO

Por: Jorge Luis Choque

P

ara entender el Perú actual no hace falta revisar teorías abstractas; basta con observar sus calles. En un lado de la acera, un edificio empresarial de cristal en San Isidro conectado a los mercados globales financieros; en la otra, un vendedor ambulante en la avenida Abancay que sobrevive el día a día sin seguro, sin CTS y sin un Estado que lo respalde. La macroeconomía nos dice con orgullo que el país crece, pero la realidad nos grita que ese crecimiento camina sobre una falla geológica histórica. El Perú no es una nación a ritmos distintos; son dos mundos colisionando en un mismo suelo.

Mariátegui recordó que lo social, lo nacional y lo cultural son inseparables: “No hay programa verdaderamente nacional si no es también social”. Por eso, las cifras de crecimiento son vacías si no atienden las raíces culturales y raciales de la exclusión; el verdadero cambio debe enfrentar las estructuras coloniales que convierten la pobreza en estigma y deciden quién merece ciudadanía plena. Esta brecha no es un accidente. Es el resultado de un diseño político y económico donde una minoría oligárquica utiliza a la clase gobernante como brazo ejecutor para garantizar que las reglas del juego nunca cambien.

José María Arguedas lo advirtió con nitidez: "El Perú es, en efecto, dos naciones profundamente distintas y hasta contrarias: una, la indoamericana... y la otra, la occidental, que es la minoría, pero la que ha ejercido hasta ahora el poder". Aníbal Quijano denominó a esto la "colonialidad del poder", una matriz que empuja sistemáticamente a las mayorías andinas y amazónicas a la periferia del desarrollo. Fernando Tincopa define el colapso institucional actual: "Tenemos dos Perú: uno con ciudadanos que acceden a derechos básicos y otro con población marginada del Estado".

Mientras el Perú Moderno (Lima) registra un PIB per cápita de $12,000 USD, un 95% de acceso a agua, 45% de educación superior y un 70% de economía formal, el Perú Tradicional (Regiones) sobrevive en la precariedad: su PIB per cápita cae a $4,500 USD, el acceso a agua se desploma al 45%, la educación superior al 12% y la formalidad laboral a apenas un 35%. El resultado de este abandono se refleja en la esperanza de vida, mientras en la capital es de 78 años, diez años más que los 68 años del resto del país. ¿Qué determina la supervivencia?.

Todo esto, es el síntoma de la exclusión. José Matos Mar lo decodificó como el choque entre el "Perú Oficial" (el Estado, la banca, las leyes de escritorio) y el "Perú Marginado" (los ambulantes, los talleres clandestinos). Al verse excluidas del Perú oficial, las mayorías inventan su propia economía.

Efraín Gonzales de Olarte detalla este divorcio: "Tenemos dos Perú económicos: un Perú moderno con empresas formales, tecnología y acceso al crédito; y otro Perú informal con microempresas, precariedad y sin acceso a servicios financieros". Las consecuencias son catastróficas: el 60% de la población trabaja en la informalidad y solo el 25% tiene acceso a seguridad social. Si enfermas o envejeces en el Perú desprotegido, estás solo.

¿Por qué la clase política perpetúa este escenario? Manuel Burga y Alberto Flores Galindo explican que "el sistema oligárquico fue un régimen de exclusión social y política, en el que las mayorías del país fueron marginadas y explotadas para mantener los privilegios de la minoría gobernante". Para ello, la oligarquía demostró una enorme "capacidad de adaptación" controlando el Estado mediante "el fraude electoral, la corrupción, la manipulación de la justicia y el uso sistemático de la violencia".

Hoy la oligarquía controla redes financieras, fusiones y adquisiciones. Germán Alarco, César Castillo y Favio Leiva (Riqueza y Desigualdad en el Perú) exponen la gravedad de esta concentración patrimonial: "Al 2014, la riqueza de ocho familias era equivalente al ingreso que tienen 7 millones 62 mil peruanos... Al 2017, ya eran seis las familias que poseían la misma riqueza que 8,2 millones de peruanos, es decir, la inequidad aumentó".

La desigualdad peruana no es un bache técnico corregible con programas asistenciales. El crecimiento económico reciente no distribuyó la riqueza, sino que multiplicó su concentración en la cúspide.

Esta asimetría extrema es la muerte lenta de la democracia. Mientras el "Perú Oficial" siga gobernando para blindar los privilegios de unos cuantos apellidos, el "Perú Marginado" acumulará una indignación histórica legítima. Si no somos capaces de desmontar esta matriz colonial, el desborde popular dejará de ser una advertencia teórica y volverá a ser nuestro destino inevitable. <>

Perú: 12 de junio de 2026

jueves, 11 de junio de 2026

PROCESO ELECTORAL PERU: REMONTADA DE LA FUJIMORI CON MUCHAS DUDAS

 PLANES GOLPISTAS DE LA REACCIÓN 

Por Gustavo Espinoza M.

P

oniéndose a tono con el mundial de fútbol y como si estuviéramos en una competencia deportiva local, la ultraderecha peruana, que perdió en la cancha, el partido que jugara el 7 de junio busca revertir em mesa los resultados de la contienda.

El punto de partida de lo que ocurre hoy, fue la “encuesta” a boca de urna que difundiera la televisión local a las 5 de la tarde del domingo pasado y que otorgaba la victoria a Keiko Fujimori al igual que en el 2011, el 2016 y el 2021.

Después, el retraso con el que se entregó el “conteo rápido” previsto originalmente para las 8 de la noche y que solamente se diera a conocer poco antes de las 1. Este, corregía la versión y ponía las cosas en su lugar: Pedro Sánchez ocupaba el primer lugar en el escrutinio y ganaba la elección por algo más de 40 mil votos.

A partir de allí comenzaron las maniobras, los cubileteos y los enjuagues electores orientados a cambiar el rostro del proceso: Como se ha dicho, a ganar en mesa lo que Keiko perdió en cancha.

Aunque formalmente se admitió la información del domingo en la noche, se buscó desde un inicio atenuar sus efectos, asegurando que eso apenas reflejaba “un empate estadístico” del que no podía deducirse ningún ganador. Luego asomaron los “argumentos” orientados a justificar “la esperanza” de los perdedores.

Se dijo que “el computo no había concluido”, que faltaban “plazas fuertes” del fujimorismo. Cuando pese a cambios puntuales en cifras episódicas, no se modificaba el cuadro general, se sostuvo que “faltaba el cómputo del voto en el exterior”, aunque la propia ONPE debió admitir que ya había introducida la votación de importantes ciudades como Nueva York, Nueva Jersey, Roma, Oslo y otras, en los resultados entregados.  

Después se supo que, en Londres y Madrid, Keiko Fujimori no había obtenido el respaldo electoral que esperaba; y finalmente se ingresó a la recta final del “voto de afuera”.  

En el 98% del cómputo oficial, se sumó un nuevo argumento: las boletas impugnadas, arguyendo que las de Lima y Callao “favorecían largamente” a Keiko.

De por medio -por si fuera necesario- se agitó el demonio del anticomunismo de manera frenética, para “ambientar” lo que cínicamente se llama “la defensa de la democracia”. Y es que. si todo eso finalmente fallara, el último recurso sería el Golpe de Estado: Un gobierno militar que arrase con todo.  

Gestándolo, desde distintas trincheras se habla ya de un “Golpe Militar Democrático”, que “salve al Perú del comunismo”. Por lo pronto, pareciera que el Comando Conjunto de la Fuerza Armada se habría comprado el pleito. Y es que asumió un “pronunciamiento” asegurando que actuaría contra cualquier amenaza que pusiera en riesgo “el orden constitucional” .

Es bueno que se recuerde que el anticomunismo es una vieja y sucia bandera usada en el plano mundial por las fuerzas más reaccionarias del planeta. En nuestro país sirvió siempre para defender los privilegios de la clase dominante y apañar los abusos inmisericordes contra los pueblos. El APRA hizo aquí el gran negocio con ese “discurso”.

El propio Haya de la Torre enarboló la bandera del anticomunismo para lograr para sí el respaldo de Washington. Demostrar a Estados Unidos que era “el muro de contención” contra “la amenaza roja”, le sirvió para lograr el respaldo de la Casa Blanca en los comicios del 62 y de allí para adelante.

La descomposición del APRA, llevó a Keiko a tomar esa bandera. Y ahí la tienen señalando que “el enemigo del Perú es la Izquierda” a la que teme porque le sabe todas, y porque está cada vez más unida y organizada, y dispuesta a derribar su Poder, precario y poco consistente.

Objetivamente, incluso al margen de los cómputos “oficiales” que en su momento dè la ONPE, Keiko Fujimori perdió las elecciones en el Perú, Podrá haber ganado en Paterson, o en el Estado de La Florida, pero perdió en el Perú, en el 80% del territorio nacional habitado por 22 de los 34 millones de peruanos. Esa es una verdad que quedará grabada en piedra para que perdure en la memoria de todos.

Por lo pronto, verá al país convertido en una llaga abierta. El pueblo no aceptará la maniobra extradeportiva que pretende usar Fuerza Popular ´para quebrar la voluntad ciudadana. La llama de la resistencia está encendida y alumbrará el camino de millones de peruanos.  

Y Keiko deberá saber si eventualmente llegara a asumir la presidencia de la República, que no será reconocida en la inmensa mayoría de ciudades y poblados de nuestro territorio. Ni siquiera podrá convocar libremente una concentración ciudadana en Puno, Cusco, Apurímac, Huancavelica, Ayacucho y muchas otras ciudades del país.

No podrá, entonces, ejercer autoridad alguna, salvo que busque ganarla “a la fuerza”.  Pero eso implicaría recurrir a la violencia extrema- En otras palabras, al fascismo.   Los planes golpistas, finalmente, serán derrotados <->

miércoles, 10 de junio de 2026

CALLES DE PUEBLO CON PINCELES DE PINTORES PUNEÑOS

 

Humareda: NOCTURNAL


Edwin Romero: PUMA UTA


Allca Merma: Calle Cruz Verde AQP


ESQUINA DEL MERCADO PUNO

Curi Gutierrez: EN SELVA ALTA


martes, 9 de junio de 2026

PROCESO ELECTORAL PERUANO: FASE DE CONTEO DE VOTOS

 50 / 50

Christian Reynoso

L

a espera desespera, suelen decir. Pero en el Perú ya estamos acostumbrados a esperar. Los resultados de la ONPE, tras el proceso electoral de la segunda vuelta, se hacen esperar, tal vez más de la cuenta, aunque se supone que dentro de lo razonable. Poco a poco, en horarios indistintos, se va actualizando el conteo, en tanto que el porcentaje se va acercando al 100% de las actas contabilizadas. En este momento, en que escribo estas líneas, se muestra al 95.977% (11.16 a.m. del 9/6/26), con 50.057% para Roberto Sánchez y 49.943% para Keiko Fujimori.

Por otra parte, el resultado del Conteo rápido de la encuestadora Ipsos, que, de acuerdo con el historial de las últimas cinco elecciones, ha sido exactamente igual o solo diferente por algunas décimas, en comparación con el resultado al 100% de la ONPE, esta vez, ha dicho su presidente ejecutivo, podría cambiar. ¿Cómo así, por qué? No me queda claro. Con ello, la tendencia de los resultados que apuntaba a una victoria de Sánchez tras el Conteo rápido, podría no ser así. Esto ha provocado la sensación de estar frente a un ambiente enrarecido, con más incertidumbres que certezas.

Dicen que el Perú se ha partido
en un lado y en su opuesto

Está claro que cualquiera de los dos candidatos que gane lo hará con un pequeño margen sobre el otro. Pero este 50/50 que se observa en la votación, también expresa lo que ocurre en el país: dos maneras distintas de concebir la política y lo que se espera de su ejercicio, y en el modo de sentirse representados. Aunque ello no debería ser una anormalidad en un estado democrático, en nuestro país genera más bien una polarización exacerbada, colmada de insultos, racismo, difamación, ignorancia, mirada vertical y el delirio de la etiqueta ideológica, que ponen en cuestión el respeto, pero al mismo tiempo develan el alma de cada quien. Por lo menos el alma política.

Tal vez sucede que entre peruanos no nos conocemos, o nos conocemos demasiado bien, y por eso nos resulta difícil dialogar y entendernos, y encontrar un proyecto común de país más allá del apuro de la sobrevivencia del día a día. 50/50, mita mita, fifty-fifty, en este contexto, está lejos de sugerir el equilibrio y lo equitativo. No queda más que esperar, seguir esperando. Casi un deporte nacional. Esperar a que el Perú cambie alguna vez, sin corrupción, sin pobreza, con educación, con paz. <:>

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NOTAS DEL DIFUSOR

1.  LAS MESAS EN ESTADOS UNIDOS DEBEN SER VIGILADAS PARA EVITAR UNA IRREGULARIDAD EN ESTE PAÍS, ya que el voto en el exterior lo controla la cancillería peruana (favorable al fujimorismo) y no el poder electoral. (Resumen de la Situación Electoral 09/06/2026)

2. HILDEBRANDT SOSPECHA ALGO TRAS LAS REVELACIONES DEL DIRECTOR DE IPSOS SOBRE UNA POSIBLE VICTORIA DE KEIKO FUJIMORI BAJO FUERTE PRESIÓN POLÍTICA

César Hildebrandt volvió a pronunciarse en medio de la tensión electoral y recordó que los conteos rápidos de IPSOS históricamente han mantenido un elevado nivel de precisión en las elecciones presidenciales. Por ello, diversos sectores consideran que cualquier escenario distinto al reflejado inicialmente por esas cifras deberá ser explicado con absoluta transparencia.

La polémica aumentó luego de que el director de IPSOS, Alfredo Torres, afirmara que, según todos los algoritmos matemáticos y escenarios posibles, Keiko Fujimori terminaría imponiéndose a Roberto Sánchez por una diferencia mínima, pese a que el conteo oficial seguía mostrando una disputa extremadamente ajustada.

A ello se suman las filtraciones, audios y especulaciones que han circulado durante las últimas horas sobre las actas observadas y el peso del voto extranjero, alimentando las dudas y recordando a muchos ciudadanos otros momentos polémicos de la historia electoral peruana.

En una de las elecciones más reñidas de los últimos años, la exigencia de millones de peruanos sigue siendo una sola: que se respete la voluntad popular expresada en las urnas y que el resultado final esté acompañado de total transparencia y confianza ciudadana.

3.   TORRES DE IPSOS SE TRAE ALGO BAJO LA MANGA.- El diputado electo por Lambayeque, Ernesto Zunini, lanza una dura crítica hacia el jefe de Ipsos, “Es muy “extraño” que el Sr. Alfredo Torres de Ipsos salga a desmentirse a sí mismo, a despreciar su propio estudio ¿desde cuándo la estadística dejó de ser ciencia? ¿Qué opina sobre esto Transparencia?

lunes, 8 de junio de 2026

ENFOCANDO NUESTRA REALIDAD SOCIAL

 RACISMO EN EL PERÚ

Por: Moisés Suxo Yapuchura

Introducción

L

a historia de la migración interna en el Perú es también la historia de la lucha por el reconocimiento. Miles de personas de origen andino, muchas de ellas hablantes de lenguas originarias como el aimara o el quechua, migraron a las ciudades en busca de mejores condiciones de vida. Pero lo que encontraron fue, muchas veces, un país que no los reconocía como parte legítima de su identidad nacional.

Este artículo presenta y analiza dos testimonios de abuelos migrantes aimaras: Jacobo, quien vivió la experiencia migratoria en la década de 1950, y Pablo, cuya experiencia es de la década de 1960. A través de sus voces, podemos comprender no solo los efectos del racismo estructural, sino también la evolución de las formas de resistencia y afirmación identitaria en el Perú.

1. Testimonios

Jacobo en su testimonio señaló que “En esos años, 1956, hablar de aimara era un poquito vergonzoso a veces porque también el trato era un poco diferente, que tú vienes es como cualquier cosa, que serrano, entonces te evitas, ya no aceptas. Muchas veces los paisanos se pasan, dicen yo soy arequipeño, soy de Tacna, así hacían esos, se avergonzaban... Antes era arrinconado, marginado, había marginalidad, por ejemplo, en Lima, los huarochiranos en La Parada cuando entré a trabajar en los negocios: ¡serranos! ¡llamas!, decían.”

Este testimonio revela una época marcada por el racismo abierto y estructural entres los propios migrantes. Jacobo experimenta la discriminación lingüística, geográfica y étnica. El solo hecho de hablar aimara, o ser identificado como "serrano", era motivo de burla y marginación. La respuesta de muchos migrantes fue ocultar su origen, adoptando identidades regionales más aceptadas por la sociedad limeña.

Por otro lado, Pablo dijo que “Con los compañeros de trabajo éramos como amigos. Como somos ya grupo, entonces ya, un mes, un mes así por ahí no más he trabajado yo en el campo (jardinería), después a la oficina. Sí, así he trabajado yo. Ya, ahí, entonces, de ahí he salido ya. No, no, no he tenido ningún problema.”

Prosiguió: “En el trabajo me encontraba con personas de Cajamarca, Huancayo, Cerro de Pasco... Cada uno con su propia forma de ser. Algunos no sabían quién fue Atahualpa, otros no conocían Puno, ni Huancho, ni Huancané. Yo sí les decía: ‘Soy puneño, de cerca de Bolivia’. Y ya, así nos conocíamos, nos entendíamos hablando castellano.”

El relato de Pablo representa una realidad distinta y más integradora. Aunque persisten las diferencias culturales y geográficas entre migrantes, no hay una experiencia directa de discriminación. Pablo afirma su identidad puneña con orgullo, y señala una convivencia más horizontal en el entorno laboral limeño.

2. Análisis comparativo

2.1. Migración como choque cultural

Ambos testimonios reflejan la experiencia común de la migración interna en el Perú. Personas de los Andes, hablantes de lenguas originarias como el aimara, se trasladan a Lima en busca de trabajo. Sin embargo, al llegar, se enfrentan a una sociedad urbana que no los reconoce y muchas veces los discrimina.

• Jacobo vivió la migración en la década de 1950, cuando hablar aimara era motivo de vergüenza.

• Pablo, aunque en un tiempo después, 1960, también experimenta esa diversidad, pero desde una perspectiva más integradora.

Ambos casos revelan cómo la migración reconfigura las relaciones sociales y pone en tensión las identidades regionales, lingüísticas e históricas.

Brigida Curo candidata a vicepresidenta
2.2. Identidad: de la vergüenza al orgullo

• Jacobo muestra cómo el racismo obligaba a los migrantes a negar su identidad para sobrevivir. Hablar aimara era motivo de burla, y muchos fingían ser de otras regiones más aceptadas. Su experiencia está marcada por vergüenza, ocultamiento y exclusión.

• Pablo, en cambio, representa un contexto donde hay más apertura. Aun cuando existe desconocimiento cultural, él afirma con orgullo su identidad puneña. Rechaza el silencio y defiende su origen andino sin conflictos aparentes.

Mientras que en el pasado la identidad andina era algo que debía ocultarse para evitar la exclusión, en el testimonio de Pablo se muestra como un orgullo cultural, aunque siga siendo una minoría frente al predominio del castellano y la cultura costeña. Esto habla de un cambio de paradigma generacional, aunque no necesariamente de la desaparición del racismo.

2.3. Lengua y memoria como fronteras

La lengua aimara aparece en los dos casos como un marcador identitario importante. Mientras que para Jacobo el aimara lo marginaba, para Pablo, el castellano es la lengua común entre migrantes, aunque ello implique cierta pérdida del aimara.

Ambos coinciden en que los migrantes llegan con referencias geográficas e históricas distintas, lo que genera desconexión. No todos conocen figuras como Atahualpa, ni ubican Puno o Huancané. Esto deja en evidencia que el Perú sigue siendo un país fragmentado culturalmente, donde las regiones aún no se reconocen entre sí. La migración interna hace visibles esas diferencias, forzando a los sujetos a redefinirse y posicionarse culturalmente.

2.4. Relaciones laborales: de la hostilidad al compañerismo

• Jacobo denuncia violencia verbal directa, estigmatización ("¡serrano!", "¡llama!"), y una ciudad hostil hacia los migrantes.

• Pablo, en contraste, destaca la amistad y la convivencia en el trabajo: "con los compañeros éramos como amigos", dice, y enfatiza que no tuvo ningún problema en su entorno laboral. Incluso experimentó movilidad, pasando de la jardinería a la oficina.

Esto podría mostrar una transformación en las relaciones laborales y sociales entre migrantes en la ciudad: de una lógica de discriminación excluyente (Jacobo) a una de coexistencia y cierta integración (Pablo). Sin embargo, también puede ser que las formas de racismo hayan mutado, volviéndose más sutiles o menos explícitas.

A continuación, se presenta un cuadro comparativo resumido.

Ver Cuadro "eje temático"

3. Conclusión

Los testimonios de Jacobo y Pablo no solo nos cuentan sus vidas, sino que también nos permiten pensar en el Perú como una sociedad profundamente marcada por el racismo, la desigualdad y la lucha por el reconocimiento.

Jacobo representa una época de marginación abierta, donde los migrantes eran empujados a ocultar su cultura. Pablo, en cambio, muestra un momento de mayor afirmación, donde se puede decir con orgullo "soy puneño", aunque el desconocimiento entre peruanos persista.

Ambas voces revelan que la migración interna no es solo un fenómeno económico, sino también una historia emocional, cultural y política, que sigue vigente.

4. Llamado a la acción

¡Nunca más vergüenza por ser quienes somos!

“Antes era arrinconado, marginado... Ahora digo con orgullo: soy puneño.”

Los testimonios de Jacobo y Pablo son una memoria viva del racismo y la resistencia. Hoy, te invitamos a construir una sociedad plural, intercultural y distinta.

¿Qué podemos hacer?

• Valorar todas las culturas del Perú —no solo las dominantes.

• Denunciar el racismo y la exclusión, en cualquier forma.

• Educar en interculturalidad desde las escuelas, medios y familias.

• Escuchar a los migrantes, no como "otros", sino como parte de “nosotros”.

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Referencia

Suxo Yapuchura, Moisés: RAÍCES AIMARAS EN LIMA. DOS HISTORIAS DE VIDA/ LIMA MARKANA AYMARA SAPHINAKA: PAYA JAKAÑA SARNAQÄWI. (En prensa).

Moisés Suxo Yapuchura, es magister en Planificación y gestión de la educación intercultural bilingüe por la Universidad Mayor de San Simón de Bolivia. Egresado de Antropología de la Pontificia Universidad Católica del Perú.