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| Yannis Chura |
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| Quispe Valencia |
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| Pio Chambi |
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| Benigno Aguilar |
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Mayuli |
EL VERDADERO FRAUDE NO ESTÁ EN LAS
ACTAS, ESTÁ EN EL DISEÑO
Muchos
buscan irregularidades en el conteo de votos de este abril de 2026, pero el
golpe maestro se dio mucho antes. Fuerza Popular no necesitó
"robar" votos el día de la elección porque ya habían
"robado" las reglas del juego en el Congreso.
¿Cómo
es posible que con solo un 16% de votos, un solo partido se
lleve 22 de los 60 senadores? Aquí te explico la ingeniería del
engaño:
1.
La Trampa de la "Bicameralidad a Medida"
En
2024, ignorando el referéndum donde el pueblo dijo NO, este Congreso impuso el
retorno al Senado. Pero no lo hicieron por la democracia, sino por el control.
Diseñaron un sistema donde 30 senadores se eligen por "Distrito
Electoral Único Regional" (uno por departamento).
2.
El truco del "Ganador Único"
Al
haber un solo senador por región (en la mayoría de departamentos), el que queda
primero, aunque sea por un solo voto de diferencia, se lleva el 100% de
la representación.
Fuerza
Popular impulsó leyes que permitieron que 35 partidos participen.
¿Para qué? Para pulverizar el voto. Sabían que mientras más candidatos hubiera,
menos votos se necesitan para quedar primero. Es la estrategia del "Divide
y Vencerás".
4. El Botín: El Control Total del Estado
Esos
22 senadores no están ahí solo para legislar. El Senado es quien pone a dedo a
los miembros del Tribunal Constitucional, al Defensor del Pueblo y al
Contralor.
5.
Conclusión:
No
hubo necesidad de hackear sistemas ni
llenar ánforas. El fraude fue legislativo. Cambiaron el manual de
instrucciones para que, incluso perdiendo en las calles, ganaran en el poder.
¡El
robo no está en el voto, está en el tablero!
(Toño Rodríguez 27abr26)
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| Tomado de diario EL COMERCIO |
ELECCIONES EN PERÚ:
UN DÉJÀ VU [1]
POLÍTICO QUE REVIVE VIEJAS TENSIONES
Ociel Alí López
Rusia Today:21 abr 2026
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L |
o que ocurre en Perú en los últimos días,
especialmente luego de transcurrir la primera vuelta electoral el domingo
antepasado, parece más bien un retorno a lo que ha sido este país los últimos
años.
Después de un interinato de casi cuatro años en el
que gobernaron tres presidentes, la situación política parece no haber variado
mucho. Los actores siguen siendo muy similares, incluso los mismos. La
confrontación tiene características semejantes, los grupos sociales en
pugna poseen un equiparable y marcado carácter histórico.
Como se sospechó desde el primer momento, la
destitución reiterada de presidentes (haciendo especial mención a los que
fueron elegidos por voto popular), la judicialización de partidos que han
ocupado el mayor número de escaños, como es el caso de Perú Libre, y el
constante "terruqueo" —como se dice en el país andino a la
criminalización de los sectores progresistas y de izquierda que pulsan por una
transformación de las estructuras coloniales que se mantienen— no han cambiado
mucho el panorama social y político del país.
Así las cosas, la tensión que se vive en medio del
conteo a cámara lenta y la imprecisión sobre el momento en que se darán los
resultados definitivos solo recuerda tiempos previos que no cesan de
volver de manera reiterada.
La situación parece la misma debido a varias
razones. Primero, porque la candidata de derecha, Keiko Fujimori (Fuerza
Popular), heredera del fujimorismo —ese movimiento populista conservador que
gobernó desde 1990 hasta el 2000—, pasaría al balotaje por cuarta vez. Es
decir, tenemos tres presidenciales donde la hija predilecta de
Alberto Fujimori pasa a la segunda vuelta; sin embargo, hasta
ahora siempre ha perdido en la misma.
Esto se explica porque su movimiento posee un
nicho sólido, muy duro y efectivo, pero de la misma forma cuenta con un alto
grado de rechazo que hasta ahora ha sido mayoritario y permite el triunfo de
sus competidores, cualquiera sea el signo político de estos.
Pero el déjà vu no se circunscribe a Keiko.
Una situación similar vive el movimiento popular, cuyo candidato, el
psicólogo Roberto Sánchez (Juntos
por el Perú) —que aparecía relegado en todas las encuestas—, sorprendió como en
2021 lo hizo el presidente depuesto y encarcelado, Pedro Castillo, un maestro desconocido que se impuso montando a
caballo, con un lápiz en la mano y un sombrero campechano en la cabeza.
A pesar de las vejaciones, persecución y represión
contra sus seguidores, Sánchez[2]
no escondió en ningún momento su simpatía por Castillo y logró arrasar en el
territorio de confort del movimiento indígena y campesino.
En la segunda vuelta de aquel año, Castillo
necesitó más de un mes para que reconocieran su triunfo, que fue escamoteado
desde el día uno hasta su destitución, la cual lucía inminente semana tras
semana en su accidentada y corta gestión. A pesar de las vejaciones,
persecución y represión contra sus seguidores, Sánchez, un miembro de su
gabinete, decidió tomar las mismas banderas, no escondió en ningún momento su
simpatía por Castillo y logró arrasar en el territorio de confort del
movimiento indígena y campesino, en el sur del Perú, para así pasar por encima
de otros 33 candidatos, muchos de los cuales contaban con un ingente poder
mediático y financiero.
Todo esto ocurrirá si el Jurado Nacional de
Elecciones corrobora su pase. Aunque aún falta por contabilizar alrededor de un
7 % de las mesas, según los datos oficiales divulgados, el izquierdista va al
frente, aunque por poco, dilatando ventajas en la medida que el lejano voto
rural es contabilizado. Este segundo puesto puede permitirle ganar la
presidencia ya que, si bien su resultado actual ronda los 12 puntos, en su
momento Castillo aumentó su votación en más de 30 puntos entre la primera y
segunda vuelta, mientras Fujimori tiene un "techo bajo"
debido al grado de antipatía que ha demostrado en el electorado en
cada evento electoral.
La derecha extrema también se repite
En todo caso, lo que se está mostrando aquí —y
este es un retornelo ya histórico— es la separación existente entre el mundo
rural y el mundo urbano de Perú, entre los sectores excluidos y las clases
incluidas. Lo que le está sucediendo a Rafael López Aliaga (Renovación
Popular) también pareciera un "eterno retorno".
Como en 2021, en esta ocasión López quedó de
tercero con un porcentaje muy similar (en torno al 10 %), a pesar de que
durante los últimos años viene de ser alcalde de la ciudad de Lima y ha contado con un formidable apoyo
mediático y financiero. El ultraconservador mantiene sus votos
duros en las clases medias y altas, que suelen tener una influencia
exagerada en la opinión pública, pero luego en las urnas termina demostrando
mucha debilidad.
Otro elemento que recuerda el histórico choque de
fuerzas es la manera como ha respondido López[3],
quien ha desconocido el resultado. Sin ningún tipo de pruebas, ha denunciado
fraude y ha ofrecido una altísima cantidad de dinero (5.000 dólares) a los
funcionarios que den alguna muestra de ello. Aquí, lo similar a la
coyuntura de 2021 es la forma
reaccionaria como las clases medias y altas responden a la posibilidad de
triunfo de un líder que reivindica el mundo de lo popular.
De hecho, el candidato derechista ha planteado que
los votantes rurales "no tienen los medios para formarse bien", como
una forma de otorgar más valor a sus votos que a los de los sectores rurales
donde ha perdido. Durante la campaña
había llamado "gente de mierda" a los electores de la provincia de
Andahuaylas, donde no fue bienvenido. Muchos de los 'influencers' que le
siguen han disparado andanadas de exclamaciones
racistas contra los votantes del sur del país una vez han sido sorprendidos
por la votación de Sánchez.
Si algo ha cambiado en esta coyuntura electoral,
en comparación con las anteriores, es la
fragmentación de las opciones electorales, que llegaron a batir récords (35
candidatos a presidente), pero sobre todo, la fusión del malestar en los votos
en blanco y nulos, que superaron cómodamente al resultado del primer lugar.
En lo que puede evidenciarse como un mensaje
político de hartazgo, el electorado envía un "mensaje a García" que
da cuenta de que la pugnacidad no solo
no ha muerto, sino que parece prolongarse hasta tanto no haya cambios de fondo
en la política peruana.
Otra cosa que no ha sucedido en esta ocasión han
sido las grandes movilizaciones populares y la consecuente represión militar y
policial como la que hubo en 2022, 2023 y 2024, en la que decenas de
manifestantes murieron en su protesta contra el derrocamiento del presidente
Castillo y la imposición de un gobierno interino que se prolongó de manera
excesiva usando la fuerza.
Esperemos que
en esta oportunidad la institucionalidad
democrática dé pasos en firme para respetar la voluntad del pueblo peruano
y que estas movilizaciones de protesta no tengan que repetirse. <ᴥ>
[2] Sánchez dijo "Invocamos
y le decimos a todo el Perú, a las fuerzas sociales, que estaremos atentos, que
estén vigilantes a nuestro llamado. Apenas haya un indicio de no querer
respetar el voto ciudadano llamaremos a una movilización, a la defensa
democrática, a la defensa social... Llamamos a la comunidad internacional a
acompañar y hacer vigilia para que se respete el voto ciudadano de
manera sagrada. Sin narrativas de fraude como el proceso anterior. El voto
andino, amazónico, rural se va a respetar".
LA FAMILIA RODRIGUEZ
QUENAS, ZAMPOÑAS… ECOS DEL IMPERIO
Por: Miguel Castillejo Zolezzi
Revista
MENSAJES Nº 26, Lima 1984
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a influencia de la
música sobre el hombre, en todas las épocas y en todos los pueblos, está
presente desde el nacimiento hasta la muerte.
Esta presencia que,
naturalmente, tiene características especiales en cada lugar del mundo, cobra
en nuestra Zona Andina rasgos particulares por su variedad, colorido y
temática.
En el Cuzco, magnificente
corazón del Imperio Incaico, se conjugaron las expresiones más importantes del
arte musical y de la danza, su hermana indesligable, como consecuencia de sus
manifestaciones autóctonas, así como la llegada de los pueblos sojuzgados.
Posteriormente, la
Colonia aporta manifestaciones propias, españolas, que progresivamente
introduce a la gama pentafónica indígena los semitonos, desconocidos por los
músicos incaicos, así como nuevos instrumentos, elementos que son asimilados
por los artistas nativos. Ello dio nacimiento a una nueva variedad de música y
danza, es decir, al folklore cuzqueño actual.
La riqueza musical que desde tiempos ancestrales han adquirido los cuzqueños, tienen entre sus intérpretes a celebrados artistas. Entre ellos destaca un conjunto integrado por todos los miembros de una familia compuesta por Alberto Rodríguez y Dina Núñez de Rodríguez, los padres, y ocho hijos, tres varones y cinco mujeres: Moisés, Dina, Marcia, Gabriel, Ramón, Irma, María Jesús y Maritza, cuyas edades van de los siete a los 23 años... hasta el momento, porque en breve se incorporarán Alberto y Francisco, de cuatro y dos años respectivamente.
Los esposos Rodríguez
son descendientes de antiguas familias cusqueñas. Alberto es oriundo de la
Pampa de Anta, ubicada a 25 kilómetros de la Ciudad Imperial y Dina nació en
el célebre Barrio de San Blas. Alberto manifiesta con énfasis, que su vocación
por la música y la de su esposa e hijos, obedece en gran medida a un factor
hereditario. “No puede ser de otra manera -señala- puesto que tanto mi familia
como la de Dina han tenido, desde siempre, una especial predilección por la
música”. Todos, abuelos, padres, hermanos, dominan por lo menos un
instrumento. “La música ennoblece al hombre, por eso estoy muy orgulloso de la
inclinación de mis hijos por la música”, afirma con toda razón Alberto
Rodríguez.
Es así que el amor por
la música en general y por los instrumentos andinos nacionales, llevaron a dos
de sus hijos, Ramón y Moisés, a estudiar y desarrollar la tradicional zampoña
que normalmente tienen seis y siete tubos de carrizo, creando el “Perúfono” que
es una gran zampoña de 37 tubos que reproduce exactamente la escala del piano,
con la cual se puede ejecutar todo tipo de música.
Acuciosos recopiladores
y compositores del folklore de su departamento, la familia Rodríguez
interpreta con gran fidelidad, asimismo, las manifestaciones musicales regionales
del País. Sin embargo, refiriéndose a la amplitud y variedad del acervo
cuzqueño, Alberto afirma que toda una vida dedicada exclusivamente a la
recopilación no alcanzaría para compendiarla, debido a que pueblos separados
por apenas cinco o siete kilómetros, tienen manifestaciones muy propias y
absolutamente diferentes.
La versatilidad musical
y la destreza en la ejecución de sus instrumentos tradicionales —charangos,
quenas, guitarras, zamponas, bombo—, así como un serio y constante estudio artístico,
ha permitido a la Familia Rodríguez ampliar considerablemente su panorama interpretativo,
logrando ejecutar con gracia y propiedad, ancestral música autóctona, es decir,
las expresiones musicalizadas de costumbres, ritos, creencias, leyendas, fábulas,
recibidas por transmisión oral desde la época del Imperio Incaico que subsisten
hasta hoy, por tradición.
Igualmente, la música
mestiza española-peruana, que se produce y practica desde la Colonia, y con
influencia, en menor escala, de otros países, así como las más representativas
piezas del folklore latinoamericano.
El constante desarrollo artístico de la "Familia Rodríguez", —patrocinada por la Asociación Festivales Culturales del Pacífico, que dirige el periodista Octavio Gálvez Gamboa, y que ha merecido el reconocimiento del Ministerio de Relaciones Exteriores, que auspicia la presentación semanal del espectáculo "Folklore del Perú y del Mundo", en la Asociación de Artistas Aficionados (AAA), así como en otros locales culturales, embajadas, etc.— se expresa, en la entrega adicional en cada programa, de ejecuciones de mayor envergadura, como ser la música culta, interpretando bellas y clásicas composiciones como la Marcha Turca, de Mozart y Guillermo Tell, de Giacomo Rossinni, entre otras, empleando solamente instrumentos andinos tradicionales como el charango, quenas y bombo. Sin embargo, pese a lo insólito de los instrumentos para este género musical, el resultado es de gran belleza y propiedad. El entusiasta aplauso del público así lo corrobora.
Alberto Rodríguez señala con modestia, que ello se debe a la nobleza de los instrumentos creados por nuestros antepasados, como por ejemplo, el charango, pequeño guitarrín que puede ser fabricado íntegramente de madera o de material mixto; en este caso usando como caja de resonancia la caparazón del armadillo o "quirquincho". El afinamiento del charango, o "charanguito", dulce diminutivo que le dan los músicos andinos, es más complicado que el de la guitarra, pues consta de 10 cuerdas, templadas por pares y cruzadas. Este afinamiento o temple es un desafío del músico andino a la guitarra española, dice sonriente Alberto Rodríguez.
Para el público que aprecia emocionado las actuaciones de la “Familia Rodríguez”,
es el virtuosismo de sus intérpretes el factor fundamental de su éxito. Una
familia unida en un solo propósito: cultivar el arte y difundirlo. <>
_________________
Miguel Montesinos Lujan, en su libro “Brisas
del Titicaca. Génesis” Ed. Brisas del Titicaca,
Lima 2023, p. 178, dice: PEÑA FOLKLORICA
DE LA FAMILIA RODRIGUEZ.- Hablar de la
familia Rodríguez, es hablar de un grupo musical que marcó toda una época. Con
sus melodiosas voces interpretaban música peruana y latinoamericana, cautivando
a todo el país.
El año 1979, la Familia Rodríguez
administraba una especie de peñita los fines de semana (viernes y sábado) los
asociados ‘invadieron la casa con alrededor de 50 personas; entonces ellos
abrieron las puertas como si estuviéramos en nuestro propio hogar, degustando
los deliciosos chicharrones que preparaba mamá Dina.
En las noches, la Familia en pleno cantaba y
tocaba sus instrumentos musicales, luego hacían un ‘recorrido’ por los tres
ambientes de la casa a semejanza de un pasacalle; era una verdadera serenata y
fiesta, mientras nuestra Estudiantina ACBT interpretaba música puneña. También
era parte del espectáculo la música criolla al piano, interpretado por el
músico y compositor don Jorge Huirse Reyes.
Durante el año 1978, papá Alberto visitaba el
local de Brisas de Jesús María, en el mes de julio de aquel año, toda la
familia realizó una presentación musical nocturna que suscitó una gran
aceptación y asistencia de socios e invitados. El ilustre músico don Jorge
Huirse deleitaba a los asociados con música puneña y criolla los fines de
semana, en aquel piano que estuvo en uno de los ambientes del local de Av.
Santa Cruz en Jesús María.
SEGUNDA VUELTA 2026
DEFINITVO: EL BALOTAJE
SERÀ ENTRE KEIKO FUJIMORI Y ROBERTO SÁNCHEZ. HABRÁ ENTONCES UNA VERSIÓN
CORREGIDA Y AUMENTADA DEL 2021
Americo Zambrano
En: HILDEBRANDTH EN SUS TRECE Nº 779 24ABR26
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M |
ientras el conteo oficial sigue abierto, los primeros
ejercicios de proyección sobre actas observadas, voto del exterior y mesas
afectadas por retrasos comienzan a perfilar al izquierdista Roberto Sánchez
como probable rival de Keiko Fujimori en una eventual segunda vuelta.
En paralelo, los cálculos disponibles no encuentran
evidencia suficiente para sostener que las demoras logísticas y el ausentismo
hayan alterado el orden entre el se- gundoyel tercer lugar. Incluso bajo
distintos escenarios, el ultraderechista Rafael López Aliaga se mantendría detrás
de Sánchez.
El margen entre ambos candidatos sigue siendo
estrecho en el conteo oficial preliminar -poco más de 21,773 votos a favor de
Sánchez al 95,040% de avance-, lo que ha convertido a las actas pendientes en
el factor decisivo. Ese universo incluye actas observadas, mesas aún en
revisióny el voto en el exterior, que históricamente presenta patrones
distintos al voto nacional.
Sobre ese conjunto incompleto es que se construyen
las proyecciones. Se trata de estimaciones independientes, no oficiales. El
analista de datos y consultor en tecnología Matías Faure, por ejemplo, ha
trabajado a partir de las actas observadas descargadas en formato PDF y de estimaciones
para aquellas sin información disponible.
‘Todo empieza por la API de la ONPE”, señaló Faure
refiriéndose al sistema que permite acceder directamente a la información
electoral. A diferencia de la página web
-explicó-, esta herramienta es utilizada por los
programado- res para consultar datos específicos -como resultados por distrito
o por mesa- sin pasar por el navegador y con mayor nivel de detalle. A través
de ese acceso, pudo identificar, descargar y procesar las actas observadas aún
no incorporadas al conteo oficial, tanto con PDF como sin él, en el país y en
el exterior.
Para las actas que sí cuentan con PDF, Faure, de 34
años, extrajo directamente los votos consignados por los miembros de mesa. En
los casos en que los documentos eran escaneos -la mayoría- utilizó un sistema
de reconocimiento óptico de caracteres (OCR) para convertir las imágenes en
datos. Con ese procedimiento obtuvo un primer conteo parcial de votos para
Sánchez y López Aliaga dentro del total de actas observadas.
El problema es que no todas las actas están
disponibles en ese formato. Una parte no tiene PDF, por lo que sus resultados
no pueden leerse directamente. Para ese grupo,
Faure aplicó una estimación aparentemente simple:
asignó valores en función del comportamiento electoral del distrito al que
pertenece cada mesa. Es decir, asignó votos replicando la proporción que ambos
candidatos ya registran en esa misma zona.
La composición de esas actas también resulta
relevante. De las más de 5,600 actas observadas, alrededor del 43% proviene de
regiones donde Sánchez lidera la votación, mientras que cerca del 19%
corresponde a zonas en las que el puntero es López Aliaga. Esa distribución
territorial introduce un sesgo que, en conjunto, tiende a favorecer al
candidato de JP.
Con la combinación de datos duros más estimaciones,
reconstruyó un escenario más completo de las actas pendientes. Ese primer
cálculo arrojó una ventaja mayor para el candidato de Juntos por el Perú (JP),
de .aproximadamente 31,360 votos, que luego se redujo al incorporar el voto en
el exterior, donde López Aliaga tiene mejor desempeño.
Con la base de datos ya actualizada -luego de que la
API de la ONPE comenzara a reflejar las mismas actas que la web oficial-, Faure
ajustó su proyección. El efecto del voto exterior recorta parte de esa ventaja,
pero no la revierte. Faure estima que, al cierre del 100% del conteo, Sánchez
mantendría una ventaja cercana a los 23,000 votos sobre López Aliaga. “Dentro
de estas actas observadas, el resultado es positivo para Sánchez”, dijo Faure
en una conversación con este semanario.
Otros análisis independientes, con metodologías
distintas, apuntan en la misma dirección. El ingeniero informático Gonzalo
Márquez elaboró tres escenarios a partir de la información disponible. En todos
los casos, Sánchez se mantiene en el segundo lugar.
En una proyección regional, la diferencia alcanza
los 21,568 votos. Un segundo ejercicio, basado en estimaciones distritales, la
reduce en 16,430. Y en un tercer escenario, que incorpora las actas impugnadas
bajo un criterio conservador, la brecha se amplía hasta los 25,630votos.
"Las tres convergen”, sostuvo Márquez: "Sánchez consolida el segundo
lugar por entre 16,000 y 26,000 votos”.
La discusión se traslada entonces a un segundo
punto: si las demoras en la instalación de mesas, especialmente en Lima,
pudieron alterar el resultado. López Aliaga ha sostenido que esos retrasos
afectaron su votación.
Faure abordó esa pregunta midiendo la relación entre
la hora de la apertura de las mesas y el nivel de participación. A partir de
los registros de la ONPE, identificó un patrón: por cada hora de demora en la
instalación, el ausentismo aumentó en aproximadamente 0,79 puntos porcentuales
en los distritos más afectados por los retrasos.
El propio analista advierte, sin embargo, que los
datos disponibles sobre la hora de instalación de las mesas no comprenden todos
los casos de retraso. Transparencia estimó que el 13 % de mesas no
había abierto aún a las 2 de la tarde, un dato que no aparece en los registros
utilizados para este análisis. Aun así, esa limitación no impidió estimar el
efecto general de las demoras, aunque sí introdujo un margen de incertidumbre
en los casos más extremos.
Con esa relación, Faure estimó el efecto de las demoras
sobre la participación y proyectó cómo se habrían distribuido esos votos entre
los principales candidatos. El cálculo se hizo mesa por mesa. Primero determinó
el ausentismo atribuible al retraso, luego asignó esos votos según la
proporción de cada candidato y, finalmente, obtuvo un impacto total.
Según el análisis, en los nueve distritos más
afectados por la demora de la entrega del material electoral (Miradores, San
Borja, Surco, Pachacámac, San Juan de Miraflores, Villa El Salvador, San
Bartolo, Lu- rín y Pucusana), López Aliaga habría dejado de obtener una ventaja
de 7,462votos. Extendiendo el análisis a toda Lima, esa cifra ascendería a
12,070 votos.
Faure también ensayó un escenario más exigente para
compensar la falta de información sobre las mesas tardías. En ese ejercicio,
asumió que hasta el 20% de las mesas en Lima se vio afectado por los retrasos y
que el impacto sobre el ausentismo fué considerablemente mayor, hasta 2,5
puntos porcentuales por hora, más de tres veces el observado en los datos
reales. Bajo esos supuestos, la pérdida estimada para el candidato de
Renovación Popular en las mesas de nueve distritos de Lima se ubicaría en tomo
a los 9,800 votos.
Ninguno de estos escenarios, sin embargo, se acerca
a la ventaja proyectada de 23,000 votos a favor de Sánchez en el conteo final.
Según concluye el analista de datos, las demoras pudieron influir en la participación,
pero no alcanzan, con la evidencia disponible, para que López Aliaga supere a
Sánchez y pase a la segunda vuelta.
Un segundo análisis independiente, realizado por el
ingeniero Gonzalo Márquez, llega a conclusiones parecidas a partir de un
enfoque distinto. El experto observó qué ocurrió en distritos específicos.
Márquez analizó el caso de Miraflores, uno de los lugares
donde las demoras en la apertura de mesas fueron evidentes y donde, además,
López Aliaga obtuvo una votación mayoritaria. Sus resultados confirman que en
dicho distrito cada hora de demora en la apertura de meses estuvo asociada a un
mayor ausentismo.
A partir de esos datos, estimó cuántas personas
dejaron de votar por la tardanza. El resultado es una cifra cercana a los
3,700 votos no emitidos en Miraflores, equivalente a cerca del 2,8% del padrón
del distrito.
Ese efecto, sin embargo, parece ser limitado.
Incluso en Miraflores, donde el candidato de Renovación Popular concentra apoyo
mayoritario, esos votos habrían ampliado su ventaja local, pero no registrarían
alteraciones en el resultado general, según el experto. A escala nacional,
representan una proporción mínima del electorado y no alteran la disputa por el
segundo lugar.
El caso de Miraflores, además, no se replica
automáticamente en toda la capital. Cuando el análisis se amplía a varios
distritos, como en los cálculos de Faure, el impacto total del ausentismo se amplifica,
aunque se mantiene por debajo de la diferencia proyectada entre Sánchez y López
Aliaga.
“¿Eso cambia quién pasa a la segunda vuelta? No”, concluyó Márquez en su análisis. “La apertura tardía de las mesas no generó un efecto en el ausentismo que cambie el orden de los resultados”, añadió.
Las conclusiones de estos análisis contrastan
con la posición de López Aliaga, quien ha planteado la convocatoria de
elecciones complementarias en las mesas que abrieron con retraso en Lima, o
incluso la nulidad del proceso.
El argumento se apoya en el
nivel de ausentismo registrado en la capital. Según cifras de la ONPE, este
alcanzó el 23,6% en Lima Metropolitana, por encima del 13,9% registrado en
2016. En términos absolutos, esto equivale a cerca de 1,84 millones de
electores que no acudieron a votar, casi 930,000 más que hace una década.
Este aumento, sin embargo, no se explica únicamente
por las demoras en la instalación de mesas, según funcionarios de la ONPE
consultados por esta revista. Si bien os retrasos pudieron incidir en la
participación en distritos específicos, el crecimiento del ausentismo responde
también a dinámicas más amplias de comportamiento electoral en la ciudad.
Para López Aliaga, sin embargo, ese ausentismo es
clave para explicar su ubicación en el conteo. Pero los análisis revisados en
esta nota muestran que el impacto de las demoras, aunque real, sería
insuficiente para revertir la diferencia con Sánchez. Cualquier cambio en el
resultado no dependería del conteo de votos sino de alguna decisión de
emergencia del Jurado Nacional de Elecciones (JNE).
Por lo pronto, el miércoles último el pleno del JNE
decidió, por tres votos contra dos, desestimar de momento la convocatoria de
elecciones complementarias en Lima, tal como lo había solicitado el candidato
de renovación Popular.
Con ese escenario y de acuerdo con las proyecciones
independientes, el conteo final mantendría a López Aliaga fuera del balotaje y
a Sánchez en el segundo lugar. <<>>
EL MIEDO LOS ENLOQUECE
Por Gustavo Espinoza M.
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C |
oncluido
el cómputo oficial de votos efectuado por la Oficina Nacional de Procesos
Electorales (ONPE) se confirmó el segundo lugar en el escrutinio general
para el candidato de Juntos por el Perú Roberto Sánchez, abanderado del movimiento Popular, en los comicios
nacionales celebrados recientemente.
22,096
votos marcaron finalmente la distancia entre el candidato del Sombrero y el
hombre de la gorra, Rafael López Aliaga.
quien hizo todo lo que pudo para presentarse como “el Trump peruano” lo que
permitió que algunos ingeniosos lo llamaran simplemente “el tramposo peruano”.
En verdad que este hombre resultó un fiasco para quienes confiaron en él. No ganó en ninguna de las 24 regiones que tiene el país. Se podría decir que, en Lima, pero eso no es exacto. Lima tiene 9 provincias, y “Porky” -como también se le llama- ganó apenas en una: Lima Metropolitana y eso le permitió redondear el 11% de la votación total.
De
este modo se confirmó que el ballotage -es decir, la segunda vuelta- tendrá
lugar el 7 de junio, fecha en la que Keiko Fujimori y Roberto Sánchez dirimirán
la victoria en unos comicios que han asustado en extremo a la clase dominante.
Las
cosas podrían haber ocurrido con toda normalidad. Eso no fue así porque, aunque
la Mafia en el Poder preparó todo para “ganar”, la realidad fue distinta y eso
permitió que cundiera el pánico en las filas del oficialismo.
A
partir de entonces, el miedo llevó a los dueños del Poder a cometer sucesivos
errores que le asestaron una nueva derrota política: la pérdida de la
credulidad. Hoy, ni ellos mismos creen en las patrañas que inventan para
revertir su derrota, de modo que sólo les queda repetir millones de veces lo
que afirman, para ver si ellos mismos se convencen de lo que dicen.
Nunca
se ha registrado en el Perú un proceso electoral enteramente limpio y cabal.
Todos -sin excepción- conocieron de irregularidades más o menos
graves y ellas perjudicaron siempre a uno u otro segmento de la población.
En esta oportunidad no se abrieron las mesas de sufragio para 52 mil electores
en algunas zonas del Cono Sur de la capital, por lo que tuvieron que votar al
día siguiente. “Porky” clamó entonces por “fraude” y exigió se habilitaría una
elección para ellos, asegurando que todos los electores de esas Mesas eran
“suyos”. Así se amplió la votación, pero el escrutinio de esos votos, no
favoreció a López Aliaga.
El
siguiente objetivo, fue el gerente de la ONPE, Piero Corvetto. A este funcionario -también “hombre de Inteligencia”, se
la tenían jurada desde el 2021. Aún se recuerda que en las elecciones de ese
año, lo culparon de la derrota de Keiko. Incluso pretendieron agredirlo
cuando concurrió a un almuerzo familiar en el Club Regatas de la capital.
Pensaban quitarlo de la ONPE, pero “se les pasó”.
Cuando
se vio su caso, los “cerebros” de la Mafia estaban ocupados adivinando quiénes
podían ser candidatos presidenciales, para meterlos presos o inhabilitarlos por
diez años para que no pudieran postular. Corvetto no estaba en esa la lista, de
modo que ”se les fue”. Pero ahora, lo pusieron en su colimador.
Aunque
la ley le prohíbe renunciar al cargo, y no permite su cambio, igualmente
exigieron su salida y lo obligaron a renunciar. Luego de eso, demandaron que
“se pudra en la cárcel”, una suerte que desean fervorosamente también a todos
sus enemigos. Eso no impidió, sin embargo, que la ONPE continuara
con su escrutinio que terminó reconociendo la victoria de Roberto Sánchez.
Como
las cosas no podían cambiar dieron entonces otro paso: demandaron la
convocatoria a elecciones “complementarias” para que votaran en ellas los que
no habían hecho uso del derecho al sufragio. Tamaño despropósito no podía
prosperar porque supondría anular todo lo actuado. Sólo de esa manera
podría abrirse paso a una nueva votación.
Para
“hacer más fácil” la cosa, demandaron que la nulidad se circunscribe a la
fórmula presidencial, no a la votación parlamentaria, con lo cual se les cayó
todo el sustento. Admitir la propuesta implicaba considerar fraudulenta la
elección presidencial, pero válida la parlamentaria, no obstante corresponder
las dos a un mismo proceso y haberse hecho incluso con la misma cédula de
votación.
Como
el Jurado Nacional de Elecciones descartó la idea, alzaron otra: la nulidad de
todo el proceso electoral y la convocatoria a nuevas elecciones. Y esa propuesta,
tampoco tuvo acogida.
En
el extremo de orfandad de ideas. se aferraron a un hecho completamente
distinto: la compra de aviones F-16 a
una empresa norteamericana y que fuera “diferida” por el presidente Balcázar.
En torno al tema montaron un verdadero escándalo y hasta acusaron al Jefe
de Estado poco menos que de “traición a la Patria”.
Ha
sido descomunal el show. Todos los medio comunicación se sumaron a esa
campaña. La prensa escrita, radial y televisada desplegó una ofensiva pocas
veces registrada en el país para “protestar” contra el Jefe del Estado por no
haber refrendado el acuerdo. Dieron tribuna a ex ministros, parlamentarios,
militares en retiro y personalidades de diverso signo para que ataquen la
decisión presidencial marcándola a fuego por haber puesto “en riesgo” la
relación entre el Perú y los Estados Unidos. .
De
por medio cabe señalar que el Presidente Balcázar simplemente dijo que era
mejor espera unos meses para que esa decisión tan costosa fuera asumida por el
nuevo gobierno ¿Por qué entonces arman tanto alboroto? Muy simple: ellos
piensan que a lo mejor, “el nuevo gobierno”, revierta el caso y no compre los
aviones. Ahora, o nunca, pareciera, por eso, ser la consigna.
En
ese marco, la conducta del Virrey, es decir el embajador yanqui en el Perú, fue
la expresión de la prepotencia más descarada. Pero no hubo una sola crítica en
su contra. Al contrario, solidaridad con su causa, porque representaba la
civilización “occidental y democrática”, que tanto ama la clase dominante en
nuestro país,
En
el extremo estos “pro yanquis” buscan ahora “vacar” al presidente Balcázar en
el transcurso de la próxima semana. Pero si no lograran hacerlo, por lo menos
ya metieron una pica en Flandes: el
nuevo ministro de Defensa es un fujimorista de tomo y lomo. Cotiza para el
“partido” y asesora a congresistas de FP. Y Keiko dice, con el cinismo que le
caracteriza, que “no representa” a Fuerza Popular.
La
ofensiva reaccionaria vino por oleadas. Pidió primero la nulidad de todo,
después, la nulidad de Lima, luego, que voten los que no votaron. Todo les
falló. Y les falló también el cómputo en mesa y con audiencias públicas.
En suma, perdieron todo. Y ahora buscan un Golpe de Estado que declare
“ilegales” los comicios realizados y prolongue el mandato del parlamento
actual. Pocas veces han abierto con tanto descaro las puertas de la guerra
civil en el Perú,
En
definitiva, la batalla no ha concluido. Ahora hay que ganar en la segunda
vuelta y recuperar para los peruanos la capacidad de decisión soberana. Si a
eso, le llaman “comunismo”, tendrán tiempo para desasnarse más adelante. Por
ahora, el pueblo habrá de seguir su marcha. <.>
NEOFASCISMO:
EL VERDADERO ROSTRO DEL RACISMO EN EL PERÚ
Por: Jorge Luis Choque
Perú: 24/04/2026
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E |
n
el Perú, la democracia no es un ejercicio de soberanía, sino una máscara de
conveniencia. Se ajusta con cinismo durante los meses de campaña, cuando los
candidatos de la oligarquía bajan a las plazas a mendigar el voto que luego
despreciarán. Pero esa máscara se cae apenas los resultados electorales
favorecen a quienes la élite limeña y los partidos de derecha consideran
"intrusos". Detrás de la retórica de la "meritocracia" y la
"preparación técnica", no hay un afán académico, sino un odio
atávico: un racismo estructural que ningunea al hombre del ande, a la mujer
campesina y al provinciano, sindicándolos como el "lastre" que impide
un progreso que solo beneficia a unos pocos.
Este
comportamiento fascista no sería posible sin la complicidad de los medios de
comunicación masivos centralizados en Lima. Convertidos en voceros de la
ultraderecha, estos medios alientan y protegen prácticas discriminatorias bajo
el disfraz de "opinión pública". La derecha peruana ha perfeccionado
un mecanismo de defensa perverso: cuando el ciudadano de a pie, el comunero o
el dirigente rural reclama un espacio de notoriedad, el ataque es sistemático y
televisado.
Cualquier
asomo de reivindicación social es bautizado como "rojo",
"zurdo" o, el calificativo final para deshumanizar al adversario:
"terrorista". Este "terruqueo" no es más que una
actualización del desprecio colonial. Como bien señala la socióloga Nury García
a propósito de los ataques contra Brígida Curo: "el castigo es más rápido
y cargado de desprecio cuando se es mujer, del sur e indígena". El sistema
tolera al corrupto con maestría, pero desprecia a la lideresa con trayectoria
comunal.
Este fenómeno no es una anomalía local, sino el eco de una corriente neofascista global que pretende capturar el poder mediante la exclusión. Personajes como Donald Trump, Javier Milei y las posturas ultranacionalistas de Benjamín Netanyahu (primer ministro Israelí) representan los rostros de una derecha que utiliza el miedo al "otro" para consolidar su hegemonía.
Según
el análisis de Lawrence Britt y diversos informes de la ONU, el neofascismo
contemporáneo ha "edulcorado" su retórica, pero mantiene su esencia:
Se justifica la desigualdad mediante narrativas neoconservadoras (xenofobia y
racismo); Se prioriza una "seguridad" punitiva sobre la dignidad
humana (Desprecio por los Derechos Humanos); En Europa es el inmigrante; en el
Perú es el "indio" o el "provinciano" que se atreve a
cuestionar el statu quo.
Para
entender esta dinámica, Gramsci definió el fascismo como una "revolución
pasiva" donde la burguesía instrumentaliza a las masas para evitar cambios
estructurales. Hoy, esa élite manipula a sectores desclasados contra el campo y
la ciudad, cumpliendo la advertencia de Trotsky: el fascismo explota la miseria
popular para destruir sus propias organizaciones. En el Perú, esto se traduce
en captar el voto rural con hipocresía para luego, desde el Congreso y los
medios, aplastar cualquier asomo de soberanía popular.
En
el Perú, el racismo opera bajo una hipocresía que todo lo absuelve o lo condena
según la casta. Se perdona la vulgaridad y la incapacidad de un Rafael López
Aliaga porque pertenece al círculo del poder y el color de piel, pero se
despliega un ensañamiento por el acento, el origen y el nivel educativo de un
indígena. El lema subyacente de esta élite es tan cínico como vigente, es mejor
los “choros” conocidos (delincuentes de cuello blanco) que los “cholos” en el
poder.
Como
bien apunta Eland Vera, la verdadera "preparación" para gobernar no
es solo un título universitario; es la capacidad de liderar voluntades y el
sentido ético de trabajar por la justicia. El neofascismo peruano, alimentado
por colectivos como "Con mis hijos no te metas", vincula el
fundamentalismo religioso con el racismo para blindar jerarquías donde Lima domina
a las regiones y lo blanco se impone sobre lo andino.
Mientras
la derecha trate al provinciano como un enemigo que silenciar o doblegar,
nuestra democracia será una farsa. El cuestionamiento a su “preparación” no es
rigor académico; es racismo disfrazado de meritocracia: hay un profundo,
cobarde y violento miedo a que el Perú Real finalmente tome las riendas de su
propio destino y desmonte, de una vez por todas, el banquete de la oligarquía. <+>
César Hildebrandt
En
HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 779 24SEP26
|
N |
o tenemos Congreso
porque los okupas de la política lo invadieron y dieron las leyes pro crimen y
las leyes del lobismo a tanto el párrafo y las leyes que perforaron el
equilibrio fiscal. Rospigliosi no preside el Congreso: regenta un prostíbulo.
No tenemos Tribunal
Constitucional ni Junta Nacional de Justicia ni Fiscalía de la Nación ni
Defensoría del Pueblo, porque todas esas instituciones están copadas por la
coalición gobernante que preside Keiko Fujimori, confirmada de modo redundante
para la segunda vuelta del próximo junio.
Y ahora resulta que
tampoco tenemos presidente de la república.
José María Balcázar dijo que la compra de los F-16 estaba suspendida y que el próximo gobierno sería el encargado de ver el asunto y decidir. Pero el insignificante Hugo de Zela, su canciller, lo llamó mentiroso y renunció en una radio al mismo tiempo que el ministro de defensa. Ambos dijeron que Balcázar no tenía derecho de vetar un negocio ya emprendido y dieron a entender que su condición de jefe de las fuerzas armadas no le era reconocida por ningún estamento militar.
Era una versión perdularia de un golpe de Estado. Era una comedia de algún Segura montada en el Canout. Eran risas grandes en un piso con aserrín. Y sobre esas miserias llegó la prensa de siempre a decir lo previsto: que se trataba de un asunto de seguridad nacional y que a Estados Unidos, nuestro socio y protector, no se le juega sucio (como había escrito el embajador yanqui en Lima).
Lo que cabía en ese
momento era que Balcázar saliera a denunciar el intento golpista y que exigiera
a sus subordinados constitucionales -los jefes de las tres armas- que le
dieran respaldo.
Pero no. Lo que pasó fue
que Balcázar salió, trémulo y más desencajado que nunca, a decir que él no
estaba contra la compra sino que discrepaba de la oportunidad de la misma y que
seguía creyendo que debía ser el próximo gobierno el que tomara la decisión.
La respuesta fue
inmediata. Un día después, el Ministerio de Economía y Finanzas entregó los
primeros 462 millones de dólares de la compra a la empresa fabricante de los
F-16.
Era el entierro político
de Balcázar. Era la publicación de su deceso en las páginas necrológicas de El
Comercio. Era decirle al viejo presidente que no presidía nada porque en este
país de óperas bufas los que mandan, como en los 90, son la derecha, los
milicos y la Casa Blanca. Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga aprobaron lo
sucedido, cómo no. Y un idiota salió a gritar que eso pasa por nombrar a un
marxista como presidente. Le faltó decir que este es un marxista de Groucho y
no de Karl. Y todavía quieren censurar y vacar a Balcázar. Es como ordenar la
decapitación del jinete sin cabeza.
Tendremos una flota
carísima de aviones caza y nos habremos congraciado con los estadounidenses,
esos mismos a los que Femando Rospigliosi acudió para que impidieran que
Ollanta Humala llegara a Palacio. La derecha sin patria habrá demostrado, una
vez más, que la dignidad le es bien ajeno.
Los militares, que aún
recuerdan el acta de sujeción firmada de rodillas, repetirán que el país debe
armarse para una guerra hipotética (que ojalá no pierdan como perdieron la del
Cenepa).
Todo un asco. Todo
viscoso. Como las elecciones.
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| Carlin en LA REPUBLICA. El poder real |
Sánchez no necesitaba de ningún fraude para quedar como el desafío de Fujimori en el balotaje. Pero lo cierto es que el nivel de las elecciones del 12 de abril pertenece al cuarto mundo y despierta más de una sospecha razonable. No importa lo que digan en los predios de esa izquierda que ama las becas y los nombramientos pero no la verdad.
No tenemos presidente.
No tuvimos elecciones sin mancha. Tendremos aviones comprados a espaldas de un
presidente fantasmal. Un cuello blanco que tiene el alias de Fiscal de la
Nación investiga a Corvetto, que renunció a su cargo irrenunciable. Seguimos
siendo un paisete. ■