sábado, 30 de mayo de 2026
viernes, 29 de mayo de 2026
EN CONMEMORACION AL ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO
LA ESCUELA NUEVA EN EL PERÚ Y EL LEGADO DE JOSÉ ANTONIO ENCINAS
"El maestro
debe luchar a brazo partido porque los gobiernos no se dediquen a imponer la
desigualdad y la injusticia; en todo caso, el maestro será siempre abanderado
de la justicia social".
— José Portugal (1988)
Por: Jorge Luis Choque
Perú: 29/05/2026
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a obra Un ensayo
de escuela nueva en el Perú de José Antonio Encinas constituye uno de los
pilares más importantes del pensamiento educativo latinoamericano del siglo XX.
En ella, el autor no solo teoriza, sino que articula una crítica mordaz al
modelo escolar tradicional —memorístico, autoritario y alienado de la realidad—
para proponer una reforma integral y activa. El valor de su propuesta radica en
que no importó pasivamente las corrientes europeas de la Escuela Nueva, sino
que las reinterpretó desde las venas abiertas de la realidad peruana, cruzada
por la desigualdad y el abandono de la escuela rural.
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| José Antonio Encinas |
Asimismo, fue un
enemigo acérrimo del "comercialismo" y de las instituciones que
prometían formar educadores en cursos exprés de tres meses. Para el pensador
puneño, la docencia no podía reducirse a un frío manual técnico, pues "el
magisterio es ante todo un apostolado que exige una permanente agitación
espiritual".
Frente al viejo
paradigma, Encinas propuso una escuela “democrática, utilitaria y libre”,
donde el conocimiento se construya a partir de la experiencia, el trabajo, la
comunidad y la cultura del niño. Sin embargo, advirtió que ninguna reforma
pedagógica real puede ser superficial; debe transformar estructuralmente tres
ejes fundamentales: “Para que cualquier reforma funcione tenemos que tener
en cuenta tres elementos: Maestro, escuela y estudiante”.
Bajo este enfoque
humanista, el estudiante se convierte en el centro del proceso educativo, la
escuela en un espacio vivo y conectado con el entorno, y el saber en una
herramienta útil para la emancipación social.
En la pedagogía de
Encinas, el docente abandona el rol de simple transmisor de datos para
convertirse en guía y ejemplo moral. Su conocida y a veces malinterpretada máxima
lo define con claridad: “El maestro debe ser un político”. Con esto,
Encinas no se refería a la militancia partidaria, sino al compromiso ético
ineludible del educador con la justicia social y la transformación de su
comunidad.
Esta visión de la educación como un territorio de lucha y transformación fue compartida por otros intelectuales de la época. Gamaliel Churata, sintonizando con el espíritu de Encinas, sentenció con la misma fuerza: “La escuela debe mantenerse en un estado latente de revolución. ¡Triste destino el de los profesores que comprendiendo este deber ejercen su ministerio con holgura paquidérmica! [...] Si hay una responsabilidad ante la naturaleza y la civilización, esa responsabilidad es la del maestro”.
A décadas de su
publicación, Un ensayo de escuela nueva en el Perú no es una pieza de
museo pedagógico, sino un espejo incómodo para el presente. Los problemas que
Encinas denunció —la desigualdad en el acceso, la desatención del mundo rural y
la deshumanización de la enseñanza— siguen siendo tareas pendientes en la
agenda educativa nacional.
El legado de José
Antonio Encinas sobrevive como una referencia indispensable. Nos recuerda que
la educación no es mera instrucción técnica ni un negocio de mercado, sino el
instrumento más potente para construir una sociedad más justa, humana,
inclusiva y transformadora.
Referencias
1.
Encinas, J. A. (s.f.). Un ensayo de escuela nueva en el Perú.
2.
José Antonio Encinas, maestro de maestros. (29 de mayo de 2020). La
Patria.
3.
Un ensayo de escuela nueva en el Perú: análisis y reflexiones. (s.f.). Estudio.
4.
Un ensayo de escuela nueva en el Perú. (s.f.). Librería
El Virrey.
5.
Un ensayo de escuela nueva en el Perú. (s.f.). Casa del
Corregidor.
PROCESO ELECTORAL PERUANO: LA HORA DE LOS OPINOLOGOS
KEIKO PRESIDENTA
César Hildebrandt
En
HILDEBANDT EN SUS TRECE Nº 784, 29MAY26
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stamos ante el peligro
inminente de caer plenamente en las manos de la mafia fujimorista. Empleo el adverbio
plenamente con deliberada justeza. Porque ya estamos parcialmente en manos del lumpen.
El triunfo electoral de la jefa de esa organización que reclama la herencia de
Alberto Fujimori significará la ocupación de todo el aparato del Estado y la
instauración de un régimen que nos hará maldecir haber nacido en el Perú.
Gobernarán para sus
dadores y crearán alianzas clientelistas que dependerán del presupuesto público
y del grado de obediencia que demuestren alcaldes y gobernadores. Una vasta
red de agradecimientos maliciosos volverá a prevalecer mientras que el
empresariado dado al parasitismo -no el que crea, no el que innova, no el que
pelea cada día para mantenerse formal y diurno- pagará a sus lobistas
congresales.
Seremos otra vez el país
que Alberto Fujimori pudrió hasta el tuétano y habrá los que abran champañas
cuando su hija lo recuerde apologéticamente en Palacio. Será la recaída.
Ese era el país de
Alberto Fujimori. Y ahora su hija está probablemente a punto de ganar la
presidencia que su padre convirtió en shogunato. Volveremos a ser el Perú
donde el orgulloso Manuel Delgado Parker, fundador de RPP, iba a dar consejos
políticos y a concertar políticas informativas con Montesinos y donde su
hermano, el orgullosísimo Genaro Delgado Parker, le pedía al jefe del SIN que
torciera a su favor el juicio por millones de dólares que mantenía con parte de
su familia. Y Montesinos aceptaba, a cambio de que Genaro me borrara de la
pantalla, cosa que sucedía de modo inexorable. Volveremos a ser el país en que
los militares robaban en cada tajada de suministros y donde las mayorías del
Congreso podían obtenerse chantajeando a quienes previamente se había grabado
-en video o en audio- en circunstancias comprometedoras.
| Pese a los agoreros, el triunfo se acerca |
Keiko Fujimori no
necesita a Vladimiro Montesinos, que sigue llamándola, familiarmente, “la
chica”. Ella es su padre y Montesinos a la vez. Lo demostró cuando liquidó a su
hermano, cuando gobernó inconstitucionalmente desde el Congreso, cuando
ordenaba a su bancada darle “aplausos protocolares” a Vizcarra, cuando denunció
un fraude inexistente creyendo que el JNE la secundaría. Ella es Alberto y
Vladimiro en una sola entidad revuelta y dominada por el odio. Y, claro, los
tiempos han cambiado. Tampoco necesita prensa chicha porque con la que cuenta
es más que suficiente. Y tampoco requiere comprar contenidos en las
televisiones porque las televisiones se acuestan con ella de un modo tan
voluntario como ardoroso. De igual modo, ya no necesita convocar a una Blanca
Nélida Colán porque tiene a Tomás Aladino Gálvez, alias Fiscal de la Nación. Ni
requiere asustar al Tribunal Constitucional con eso de “la interpretación
auténtica” porque el TC actual salió de su sistema digestivo. Ni está en la
obligación de buscar al chino Rodríguez Medrano porque la Junta Nacional de
Justicia es antro de su pertenencia. Hasta se dará el lujo de no poner dólares
en el bolsillo de algún parlamentario porque, con los votos de su porcino
aliado, ya tiene mayoría en el Senado (que será su comparsa).
De modo que allá vamos.
Estamos a punto de elegir a la heredera del crimen y a hacerle monumentos y
solemnes desagravios al hombre que huyó del Perú, renunció por fax y quiso ser
senador japonés. El Perú se casará en segundas nupcias con el más vulgar de sus
verdugos. <->
miércoles, 27 de mayo de 2026
COMO NOS VEN DESDE EL EXTERIOR: ESPAÑA
PERÚ: ELECCIONES
AL FILO DE LA NAVAJA
Renzo
Gómez Vega
Diario EL PAIS, may25
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n su novela Al
filo de la navaja, publicada en 1944, William Somerset Maugham retrató el
drama interior de un individuo desalentado por el derrumbe del mundo en que
vivía. El momento en que debió optar entre quedar atrapado en un pasado que ya
no existía o saltar hacia un futuro imprevisible quedó grabado en el título de
la obra. Dicha imagen pasó luego al uso coloquial para describir esa situación
límite e inevitable frente a la que solo resta decidir, sin saber a ciencia
cierta cuál será el resultado.
La escena política peruana de estos días muestra un dilema parecido. La primera vuelta electoral del pasado 12 de abril dejó unas elecciones empañadas por dificultades organizativas, retrasos, desánimo y hasta denuncias de fraude. Tras la borrasca electoral, la situación parece haber vuelto a la normalidad. Pero no a la normalidad de un clima de estabilidad democrática capaz de procesar unos comicios difíciles. Ocurre más bien lo contrario. Lo habitual en el Perú no es la vigencia de las instituciones y las reglas de juego democráticas, sino una crisis política permanente, acompañada de inestabilidad al límite y deterioro acelerado. Ese cóctel pone en riesgo hasta lo elemental. El funcionamiento mínimo de un régimen político basado en la legitimidad de la alternancia electoral, por ejemplo.
La segunda vuelta del próximo 7 de junio, zanjará
unas elecciones sujetas a las reglas de juego impuestas por el Congreso, como
parte de un pacto de mutuas conveniencias entre agrupaciones políticas
coludidas para mantener el control del poder. El principal beneficiario es
Fuerza Popular, agrupación heredera de la dictadura que encabezó Alberto
Fujimori durante la década final del siglo pasado. Debido al modo de
distribución de escaños, el fujimorismo obtendrá mayoría relativa tanto en
diputados como en senadores. La novedad será la reinstalación de una cámara
alta tres décadas y media después de haber sido suprimida por la autocracia
fujimorista. Pero el nuevo senado no responde al objetivo de incrementar la
representatividad, sino más bien al interés del fujimorismo y sus aliados para
ganar cupos laborales y concentrar influencia política. Será un superpoder
mediante el cual el Legislativo buscará seguir controlando a un Ejecutivo
maniatado.
El telón de fondo es una crisis de representación
endémica que ha derruido en gran medida el tejido de mediación política. La
recuperación democrática de este siglo no cuajó en la instalación de un nuevo
sistema de partidos. Estos terminaron reemplazados por redes políticas de
distinto tamaño y orientación ideológica: redes obedientes al mandato de dueños
y caudillos que resultan ser hábiles empresarios políticos empeñados en ganar
poder y otros beneficios. Los partidos programáticos del pasado simplemente
brillan por su ausencia.
La elección presidencial se definirá entre dos
candidaturas contrapuestas que, en conjunto, acaban de conseguir menos del 30%
del total de votos válidos en la primera vuelta. Keiko Fujimori, convertida
luego de un conflicto intestino con su hermano en única dueña de la herencia
electoral del exdictador, por cuarta vez consecutiva busca llegar a la
presidencia. En realidad, controla muchas cosas desde 2016, cuando obtuvo 73
escaños parlamentarios de un total de 130, pasando a ejercer un poder
desmesurado que desató una tremenda inestabilidad presidencial sin visos de
acabar pronto. Perú exhibe el triste récord de haber tenido nueve presidentes
en la última década, con solo dos elegidos directamente en las urnas. El manejo
mafioso del actual Congreso muestra la cara inversa del fin del
presidencialismo que caracterizó al Estado peruano desde su creación
republicana, a inicios del siglo XIX.
La campaña fujimorista se basó en la promesa de
recuperar el orden. En un país asolado por la criminalidad, la informalidad y
la pérdida de confianza, dicho mensaje capitalizó la memoria de eficacia y mano
dura vinculada a la imagen de Alberto Fujimori. Pero ese cóctel discursivo
busca ocultar el legado de corrupción, autoritarismo y violaciones a los
derechos humanos que dejó su régimen. Con su discurso del orden, Keiko Fujimori
ha asegurado el pase a la segunda vuelta, junto al control de la primera de las
minorías electorales actualmente existentes en la política peruana. En medio de
la extrema fragmentación política, reflejada en 35 candidaturas presidenciales,
el fujimorismo ha podido rearticularse y reaparecer con cierto aparato y
presencia territorial. Sin embargo, también sigue generando fuerte oposición y
rechazo, los cuales resultarán decisivos en la segunda vuelta.
La opción opuesta la encarna Roberto Sánchez,
actual congresista de izquierda y exministro durante el gobierno de Pedro
Castillo. Su candidatura proviene de la alianza pragmática de varios grupos de
izquierda y nacionalistas interesados en alcanzar alguna cuota de poder.
Jalando a su favor el respaldo popular que Castillo obtuvo en los comicios de
2021, consiguió irrumpir como sorpresa electoral, sacudiendo el tinglado
político en el último tramo de la primera vuelta. Con buen cálculo electoral,
Sánchez impulsa su campaña llevando el sombrero típico que Castillo exhibió en
la elección anterior, ofreciendo liberarlo e impulsar un cambio de rumbo
estructural en el país. Esto le permitió captar el voto provinciano, rural y
campesino, en lo que ha sido visto como una repetición de los resultados
electorales de 2021. Pero dicho voto no es una simple réplica de los resultados
obtenidos anteriormente por Castillo.
El gobierno castillista fue una exhibición de
falta de rumbo, ineficacia e improvisación, que debió enfrentar, además, la
arremetida del Congreso. El triste corolario ocurrió el 7 de diciembre de 2022,
cuando Castillo decretó un golpe de Estado que nadie obedeció, regalando a sus
opositores del Congreso el motivo perfecto para destituirlo y enviarlo a la
cárcel. Posteriormente, a pesar del descrédito de su gobierno, Castillo pasó a
convertirse en una víctima, una suerte de mito movilizador que, desde los ojos
de sus votantes, tiene que ser reivindicado en las urnas. El factor que explica
esto se halla en la avalancha del pacto congresal que defenestró a Castillo,
así como en el nefasto gobierno de quien fuera su exvicepresidenta y sucesora,
Dina Boluarte. Prestándose a ser la herramienta de los enemigos de Castillo,
Boluarte asumió la presidencia sin imaginar que ello desataría un estallido
social de protestas en exigencia de su renuncia. La respuesta fue una represión
estatal brutal causante de medio centenar de muertos, la gran mayoría de origen
provinciano e indígena.
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| Roberto Sánchez |
El mayor perdedor de la primera vuelta ha sido
Rafael López Aliaga, exalcalde de Lima y candidato de extrema derecha, a quien
Sánchez superó por poco más de 20 000 votos. Tras denunciar un presunto fraude,
López Aliaga cuestionó a los organismos electorales y promovió movilizaciones
para obligarlos a anular los comicios o realizar elecciones complementarias,
donde se presentaron dificultades para instalar las mesas de votación. Su
rabieta incluyó, además, la exigencia de anular el voto de centros poblados
alejados de Lima, mayoritariamente rurales e indígenas. Esto evidencia el
racismo y clasismo de la nueva derecha peruana, con el respaldo de parte de la
élite empresarial y mediática, alarmada por los resultados de las urnas.
Puestas así las cosas la campaña de segunda vuelta recién parece activarse, faltando apenas dos semanas para los comicios. La interrogante que plantea el desempeño político ya conocido de Keiko Fujimori es hasta qué punto, y de qué forma, buscará concentrar el poder y dar nuevo impulso al modelo de desarrollo neoliberal autocrático legado por su padre. En el caso de Roberto Sánchez, la gran pregunta es si podrá llevar adelante sus promesas de cambio de ese modelo, sacudiéndose de sus antecedentes políticos pragmáticos e inescrupulosos, para asumir la representación de un bloque popular y de izquierda suficientemente amplio. Lo que queda de la democracia peruana parece sucumbir frente a dicho dilema. La polarización en las urnas, otra vez, refleja la encrucijada de unas elecciones situadas al filo de la navaja, entre el riesgo de la regresión al pasado autoritario o el simple salto al vacío. <->
PARA LA HISTORIA DE LA EDUCACIÒN EN EL PERU
LA UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS, DECANA DE AMÉRICA[1]
Jorge
Rendón Vásquez
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a
Universidad Nacional Mayor de San Marcos fue creada por la Real Cédula de
Valladolid del 12 de mayo de 1551, a solicitud del Cabildo de Lima, al que
representaron ante la Corona española con este fin el dominico fray Tomás de
San Martin y el laico capitán Jerónimo de Aliaga. A esta decisión siguió el
Breve (bula papal de extensión reducida) de Pio V del 25 de julio de 1571,
reconociéndola.
Luego
fue creada la Universidad de México por la Real Cédula de Toro del 21 de
octubre de 1551 y reconocida por la Bula de Clemente VIII del 7 de octubre de
1595. Sin embargo, esta Universidad fue clausurada por el decreto del 30 de
noviembre de 1865, expedido a raíz de la invasión francesa de ese país, y
reabierta es 1910 cuando fue refundada por el Presidente Porfidio Díaz.
La
Universidad de Santo Domingo fue fundada por la Real Cédula de Toro del 23 de
febrero de 1558, como Universidad Santiago de Paz dirigida por los jesuitas. Al
lado de esta Universidad comenzó a funcionar otra, denominada Universidad Santo
Tomás de Aquino, que pretendía haber sido creada por una Bula del 28 de octubre
de 1538. No obstante, esta creación, no habiendo sido dispuesta por el Rey de
España, careció de validez. Como entonces se había ya afirmado el poder real,
el Papa Paulo III ordenó recoger todas las bulas, breves y otros documentos
papales relativos a América que no hubiesen sido conocidos y aprobados por el
Rey de España, y entre ellos la bula relativa a la Universidad Santo Tomás de
Aquino, los que, por ello, fueron nulos y sin valor para las propias
autoridades eclesiásticas. La Universidad Santiago de Paz fue cerrada al ser
expulsados los jesuitas de América; y la Universidad Santo Tomas de Aquino,
regida por las Constituciones de la Universidad de La Habana, tuvo que cerrar
sus puertas en 1800 por la invasión haitiana de Santo Domingo y, aunque luego
se le reabrió en 1814, fue clausurada definitivamente en 1823 por una nueva
invasión haitiana. En 1914, el Presidente Baez de ese país creó la actual
Universidad Republicana de Santo Domingo.
La
Universidad de San Marcos fue una cuna de las ideas de libertad que llevaron a
nuestro país a su independencia de España. A comienzos del siglo XIX absorbió a
los Colegios Mayores: el Convictorio de San Carlos, cuyo local era la actual
Casona del Parque Universitario, y el Colegio de Medicina de San Fernando
creado por Hipólito Unanue. Luego, para distinguirse de los Colegios Menores
(como luego el de Guadalupe), San Marcos quedo con la denominación de
Universidad Mayor.
Más
que por su antigüedad, por la calidad y el prestigio de sus profesores, San
Marcos es hoy conocida en casi todo el mundo. Seleccionados por un examen de
ingreso riguroso, sus estudiantes ofrecen un nivel intelectual elevado. Desde
mediados del siglo XX, cuando empezaron a llegar a sus cátedras profesores no
pertenecientes a los estratos sociales de gran poder económico y formados en
sus aulas, San Marcos ha dejado de ser una universidad socialmente elitista. Es
ahora un centro de estudios superiores de gran prestigio donde se forman
profesionales de calidad y con una conciencia de renovación y democracia. <>
[i] Este artículo de
Jorge Rendón Vásquez fue publicado en el libro Flexibilidad o derechos
sociales, Lima, EDIAL, octubre 2001, en el que se trascribieron los
estudios de Derecho del Trabajo y Seguridad Social presentados al Encuentro
Nacional e Internacional de Derecho del Trabajo y Seguridad Social organizado
por la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Nacional Mayor
de San Marcos en homenaje a esta Universidad por el 450º aniversario de su
fundación.
2 San Marcos, la más antigua Universidad de América, Lima, Edit. Médica, 1950; San Marcos, cuna de la cultura peruana, Lima, Imprenta de la UNMSM, 1978. El Autor, Carlos Daniel Valcárcel, narra en ambas obras la historia de esta Universidad desde su fundación, respaldándola con documentos originales.
OPINION: EL CALIENTE CASO BOLIVIANO ACTUAL, DESDE VISIONES NO COMPROMETIDAS
JULIÁN APAZA, EL WILLKA ZÁRATE Y EL MALLKU FELIPE QUISPE
Pedro Portugal Mollinedo*
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os
bloqueos que van por su cuarta semana y que ponen en jaque al gobierno de
Rodrigo Paz confunden en su caracterización a la mayoría de los políticos,
analistas y estudiosos. Muchos los conciben como una manipulación política orquestada por Evo Morales en
su afán por retornar al protagonismo político en Bolivia.
Esta interpretación es la que tiene mayor difusión y es desarrollada tanto
desde los medios de comunicación estatales como en los artículos de opinión de
conocidos analistas independientes. Uno de estos, Diego Ayo, en un reciente
artículo interpreta la exacerbación progresiva de las protestas como la
“hiperradicalización” de la gente cercana a Evo, es decir, como el
comportamiento cada vez más radical de los “soldados” de Morales.
Indudablemente, Evo
Morales y sus adláteres tienen mucho que ver con el curso actual de estos
acontecimientos. Sin embargo, considerar que el actual movimiento indígena
depende únicamente de ese impulso implica ignorar la propia historia del
movimiento y su repercusión en el devenir de Bolivia.
A lo largo de los períodos colonial y republicano de Bolivia, las sublevaciones y movimientos indígenas presentan regularidades y características compartidas que nos permiten determinar su naturaleza y prever ciertas dinámicas generales. La subversión de Julián Apaza, Túpac Katari, fue la más clara expresión de una guerra descolonizadora y un proyecto emancipador: expulsar al invasor ibérico e instaurar un gobierno propio en el que “solo reinasen los indios”, como lo expresó Bartolina Sisa durante la guerra de 1780–1781.
Ese impulso descolonizador adquirió otra modalidad con el paso del tiempo. Al final, la expulsión del español la realizaron los hijos de los colonos y no los indígenas. Además, la naciente Bolivia no integró a los indios en su proyecto: la república fue, incluso, más discriminadora y opresiva que la anterior administración española.
Es evidente que el indígena buscó instaurar sus derechos en ese nuevo contexto. El desenlace de la llamada Guerra Federal de 1898 en Bolivia fue favorable al bando de José Manuel Pando gracias al apoyo militar del Willka Zárate. Este, en su Proclama de Caracollo, señala que su lucha es por "la regeneración de Bolivia". En dicho documento, Zárate advierte que “...deben respetar los blancos o vecinos a los indígenas, porque somos de una misma sangre e hijos de Bolivia”. Sin embargo, una vez triunfante Pando, el aliado indígena fue ignorado y físicamente desaparecido.
La contraparte boliviana no cumplió su compromiso; Bolivia continuó su afirmación estatal ignorando y reprimiendo al indio. Las grandes reformas, como la de 1952, se realizaron utilizando y “canalizando” el ímpetu indígena, y no mediante su participación autónoma: el capítulo emancipador de Laureano Machaca terminó siendo solo una nota –relevante, de todas maneras– dentro del gran relato del nacionalismo criollo boliviano.
A principios del siglo XXI emergió en esta historia otro gigante: El Mallku aymara Felipe Quispe Huanca. Fue él quien reordenó la relación del State boliviano en torno al protagonismo indígena. Militante del Mitka, fundador luego de los Ayllus Rojos y del EGTK [Ejército Guerrillero Túpac Katari], y finalmente como secretario ejecutivo de la CsutcbB, Quispe trastocó el curso de la historia política de este país. Las caídas de los gobiernos de Hugo Banzer, Gonzalo Sánchez de Lozada y Carlos Mesa fueron fruto de su ímpetu político y militante.
Sin embargo, Quispe no logró cosechar el fruto del poder debido a su elección estratégica: se inspiró más en Julián Apaza que en el Willka Zárate, en un tránsito histórico que exigía precisamente lo contrario.
La consecuencia fue que un outsider de los inicios de esa época, Evo Morales Ayma, terminó desplazando a El Mallku aprovechando, sardónicamente, su impulso hasta llegar a la Presidencia de la república. Morales parece ser el beneficiario de una lógica histórica que logró imponerse soslayando la dicotomía Julián Apaza –Willka Zárate, merced a que el poder y la iniciativa real la tuvieron los criollos –encabezados por Álvaro García Linera– y no los indígenas.
Lo que muchos analistas notan y remarcan (y se asustan) en los actuales bloqueos, no son las regularidades históricas, sino las anécdotas circunstanciales: que un dirigente indígena declare a la prensa: “Vamos a alfombrar la carretera La Paz-Oruro de cadáveres”; que un senador indígena indique públicamente: “...vamos a cambiar la Constitución Política del Estado, tenemos que reformarla para fusilar a estos ladrones políticos” o que otro de sus colegas aymaras en el parlamento apostrofe: “Ningún q'ara asqueroso va a meter bala a mi pueblo”.
Las declaraciones son solo señales de un momento de indefinición de una población que retoma energías. Están en la disyuntiva de optar por el camino de Túpac Katari o el del Willka Zárate, más que en una pugna por satisfacer la libido de poder de Evo Morales.
Es ese desasosiego coyuntural el que debería preocuparnos. Se trata de una confusión generada y alimentada por la irresolución del actual gobierno, que no supo responder a la expectativa de sus electores (entre ellos, la mayoría de quienes ahora protestan y bloquean ciudades y caminos) y que, lejos de asegurar un periodo de transición política, parece encaminado a la disolución de sus responsabilidades históricas. <>
____________________
*Pedro Portugal Mollinedo es historiador
boliviano, especialista en temática indígena
martes, 26 de mayo de 2026
PROCESO ELECTORAL PERUANO: ENFOQUES DE COYUNTURA
CONTRA EL VOTO NULO O BLANCO
Diego
Trelles Paz
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D |
ebo confesar que ahora que leo a señores blancos profesionales y
respetados de Lima, como Ernesto de la
Jara o Augusto Ortiz de Zeballos,
por citar a dos, defender el voto nulo
con un estoicismo digno del «que ya gobierne Keiko, qué me importa»,
recuerdo claramente la elección de 2016 cuando decidí votar, con pena y con
asco, por otro señor blanco pero también gringo llamado Pedro Pablo Kuczynski, quien, a diferencia de Roberto Sánchez, era
conocido como «el Presidente de lujo»
Del «Presidente de lujo» teníamos un historial de
lobbismo tan robusto y sinvergüenza que uno no sabía por dónde empezar sin
ruborizarse. El congresista Manuel Dammert, ya fallecido, lo investigó
al milímetro.
Pero no era solo eso. Uno de los grandes problemas
era que PPK, antes de pasar a segunda vuelta contra Keiko, había participado en un mitin de Alberto Fujimori y salía
bailando en el estrado «El baile del chino». Y cuando pensaba que no iba a
pasar a segunda vuelta, porque su campaña era pésima, no solo dijo ser «de izquierda» sino que, en plena campaña, se dejó
agarrar los testículos frente a las cámaras por una de sus seguidoras como
si esto hubiera sido espontáneo y no armado.
Vuelvo a pensar en mí y en tantos que estábamos en la disyuntiva de apoyar a
una persona inescrupulosa y delincuencial como PPK y recuerdo bien ese instante
en el cual me dije: «a la mierda:
prefiero comer arsénico a votar por Keiko: votaré con asco contra el regreso de la dictadura y de la muerte».
Desde luego esa decisión que para mí fue muy
difícil, terminó siendo natural, lógica y espontánea para esas personas de Lima
que ahora nos dicen que «respeten su voto» y que «no les hagan bullying»
porque, como dice Ortiz de Zeballos, se
niegan a votar «por dos feas combis sin hoja de ruta y con llenadores»
Lo que hacen ambos: esa idea alucinada y
deshonrosa de que Keiko y el fujimorismo
que dirigen el «Pacto Mafioso» y controlan
prácticamente todos los Poderes y organismos del Estado, es equiparable a
Juntos por el Perú y a un Roberto Sánchez porque representan a Pedro Castillo
(en serio, el post de De la Jara es vergonzoso,
pero, normal nomás, porque no es el primero) no tiene ningún sentido.
Voy a citar a ambos:
![]() |
| Augusto Ortiz de Zevallos |
«Creo que Jorge Nieto acierta en negarse a votar
por ninguna de estas dos feas combis sin hoja de ruta y con llenadores.
Debilitar esas candidaturas caudillistas ayudará a que necesiten entender que
no representan al 70% del país»
Ernesto de la Jara hablando desde la lógica
del «mal menor»:
«¿La lógica del “mal menor” tiene límites? Para
algunos sectores, no; para otros, sí”.
Explico mi posición: la vez pasada voté por
Castillo, pero esta vez no lo haré»
![]() |
| Ernesto de la Jara |
¿Y por qué es eso? ¿Porque PPK amigo es blanco y
limeño y si se dejó tocar los huevos en un armani grosero y eso sí es chistoso
(imaginen si Sánchez hace algo parecido e imaginen el Armagedón)?
![]() |
| GRACIAS AUGUSTO, GRACIAS ERNESTO, CON VUESTRO APOYO TENTARÈMOS JUNTOS EL TRIUNFO. ¡ORDEN! |
La derecha
histérica y violenta que tenemos y también las Fuerzas Armadas han dado múltiples muestras de que se puede dar
tranquilamente un golpe de estado si
gana Sánchez. Lo dijo Norma Yarrow
con todas sus letras y lo corroboró el candidato a vicepresidente, Miki Torres, en una rarísima confesión
televisada en la que aceptó que Fuerza Popular, el Congreso y la Fiscalía le
dieron un golpe de estado al Castillo que tanto indigna al señor De la Jara. Lo dicho por Torres por cierto es admitir
un delito por sedición y ahora mismo Juntos por el Perú ha presentado una
denuncia contra él.
Pero no son solo ellos, no. El periodismo de la oligarquía te lo
refriega sin roche. Es el caso del periodista Diego Acuña quien pidió abiertamente un «golpe de Estado democrático» por la supuesta trafa en las
elecciones que no pudo probar el fraudismo y luego, dos o tres militares en retiro salieron a explicar el mismo término
en los medios bajo la misma amenaza contra la democracia.
¿A quién defiende toda esta gente? ¿A Roberto
Sánchez?
Por cierto, para quienes hayan visto el debate que ganó Juntos por el Perú,
habría que pensar también en dos cosas:
1. Roberto Sánchez y Juntos por el Perú ya han dado el paso a distanciarse del plan de gobierno previo. Han
dicho claramente que no habrá estatizaciones, que se respetará la autonomía del
Banco Central de Reserva y que Julio Velarde sigue. Pero, desde luego, es un gobierno que entra a enderezar el
desastre ampuloso que ha llevado a cabo este Congreso que, con la mayoría de
votos de Keiko Fujimori en su bancada, se subió el sueldo tres veces, cambió la
Constitución a destajo (por eso votamos sobre una sábana con 36 candidatos),
pasó leyes pro crimen para proteger a los extorsionadores y se bajó las becas
de los estudiantes peruanos sin asco, entre tantísimas cosas más.
2. El fujimorismo, por el
contrario, se siente seguro y no promete cambiar nada (y si lo prometiera
daría igual porque Keiko no ha respetado nada de lo que ha firmado, prometido,
jurado en las tres veces previas que perdió). Son tan conchudos que llevan en
el equipo técnico a una señora que también votó por bajarse el presupuesto para
la Beca 18 de los jóvenes del Perú y comenzó prometiendo una mejor educación y
más becas para los jóvenes si sale Keiko.
La única forma de detener esta desgracia es votando contra Keiko Fujimori y dando un voto estratégico a Roberto Sánchez,
mientras se le apoya para hacerle frente al golpismo y al Congreso que querrá
hacer de nuevo lo que Miki Torres describió con total sangre fría.
Esta gente cree
realmente que el Perú le pertenece a la Lima pudiente. Tomar equidistancia
como lo ha hecho el calculador sobrino de Montesinos [o sea, Nieto Montesinos]
es darle el gobierno a la muerte del país que encarnan Keiko Fujimori y la
mafia naranja que ya lo controlan en un 70%. <+>
lunes, 25 de mayo de 2026
GRANDES PINTORES PUNEÑOS
ENRIQUE MASÍAS,
EL PIONERO
![]() |
| Calle de los puentes |
Se
ha dicho que en sus primeras obras aún no se definía su estilo, pero en ellas
ya estaban los elementos que lo llevarían a ser uno de los grandes de la
plástica puneña. En 1921 expuso en Lima, pero después, en 1922, lo hace por
primera vez en Puno. Tenía 23 años de edad. La muestra se realizó en el Salón
de Actos de la Sociedad Fraternal de Artesanos de Puno, con ocasión del
Centenario de la creación Política de Puno.
Los
visitantes admiraron obras como “Balseros del Titicaca”, “Patio del Conde
Lemos”, “Chullpas de Sillustani”, “Chullpas de Cutimbo”, concebidas en colores
vibrantes que poco gustaron a Gamaliel Churata: “Enrique Masías es amigo de las
calles ruinosas, su pintura tiene sentimiento arequipeño, es neurótica,
abigarrada, el color produce vértigo”.
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| Patio de casona arequipeña |
Su
genio abrió nuevas puertas. <+>
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Fuente:
BRISAS BOLETÍN AÑO I - N° 5 - Mayo 2026
OPTICAS SOBRE EL PROCESO ELECTORAL PERUANO EN MARCHA
LA DICTADURA DEL CAOS:
EL VERDADERO "ORDEN" DE KEIKO
FUJIMORI
Por: Jorge Luis Choque
|
A |
unque cualquiera
pensaría que tres derrotas consecutivas en segunda vuelta y sus respectivos
berrinches por supuestos "fraudes" convierten a Keiko Fujimori en una
perdedora profesional, reducirla a eso es no entender el verdadero negocio de
un fujimorismo que no necesita ganar la presidencia para secuestrar y gobernar
al país desde la sombra. Así, mientras en campaña sacan a pasear el
"orden" y la mano dura como la solución definitiva contra la
delincuencia y la crisis económica, su verdadera hoja de vida demuestra que esa
supuesta estabilidad es, en realidad, una dictadura del caos fríamente
calculada: una demolición institucional diseñada no para salvar al Perú, sino
para garantizar que la cúpula del partido jamás termine en Barbadillo.
El mito del orden fujimorista se desmorona en las urnas, donde Keiko aplica una curiosa democracia: si gana, es justicia; si pierde, es un "fraude". Ante el rechazo mayoritario, el fujimorismo activa de inmediato su protocolo del caos: denunciar conspiraciones inexistentes con firmas falsas, incendiar la pradera y polarizar el país hasta hacer temblar la economía.
En el año 2016, la ciudadanía, en un arranque de generosidad, le
regaló una aplastante mayoría de 73 congresistas. ¿El Perú obtuvo orden? Por
supuesto que no; obtuvo una demolición en vivo y en directo. Uso el Parlamento
como su arma de venganza personal, se dedicó a demoler al Ejecutivo hasta que
forzó la renuncia de un presidente electo (PPK). Su filosofía es: si Keiko no
se sienta en el sillón presidencial, entonces rompamos el sillón, rompamos la
sala y que no haya país para nadie.
El libreto fujimorista en el Congreso ya es alta comedia negra. Hay
que ser bien hipócrita para llorar por la inseguridad en los medios mientras se
aprueban leyes que dejen trabajar tranquilos a los delincuentes. Desarmar a la
policía y castrar a la fiscalía es la solución perfecta: si nadie investiga, el
crimen no existe. El "orden" de la impunidad. Lo que el fujimorismo
vende como "principio de autoridad" es la ley del embudo en su máxima
expresión: impunidad total y VIP para los de arriba, y que el ciudadano de a
pie se defienda como pueda con su celular en la mano.
El descontrol no es un error de cálculo, sino un diseño. Mientras la
ciudadanía vive aterrada por la delincuencia, el fujimorismo aprovecha el
pánico para saquear las instituciones y capturar el TC, la JNJ y la Defensoría.
Con el país distraído, modificaron la Constitución para imponer la reelección
congresal y un Senado que nadie pidió, coronando la faena con amnistías para el
ayer y blindajes para el hoy. Al final, en río revuelto, el "Caso
Cócteles" se archiva sin hacer ruido.
El romance con Dina Boluarte es el monumento fujimorista al cinismo.
Le pusieron un chaleco antibalas judicial a un gobierno que acumulaba cadáveres,
demostrando que su concepto de "paz social" encaja perfectamente en
una fosa común. Con una empatía conmovedora, la bancada llamó
"terroristas" a los caídos para transformar la brutalidad estatal en
un patriótico acto cívico. El orden de los cementerios.
Su concepto de estabilidad económica es tener un país sumiso, con la
prensa libre arrinconada por denuncias, donde se les niega un sueldo mínimo
digno a los trabajadores bajo el sacrosanto pretexto de la
"austeridad". Eso sí, la austeridad es para los vulnerables; para el
Congreso hay bonos navideños, aumentos de presupuesto y compras de aviones de
guerra para combatir enemigos imaginarios. Es el populismo VIP financiado con
los impuestos de la gente que ellos mismos empobrecen.
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