martes, 1 de septiembre de 2026

NUESTRAS LENGUAS ORIGINARIAS: EL QUECHUA

 EL USO DEL QUECHUA

EN EL PERÚ

Theresa Renker(*)

Comentado en YUYAY Nº 20

Resumen

Introducción: el problema del quechua como problema social Renker plantea que el Perú vive una contradicción fundamental. Mientras el país promueve internacionalmente su herencia incaica y la riqueza de sus pueblos indígenas como símbolos nacionales y atractivos turísticos, los propios pueblos indígenas continúan enfrentando cotidianamente racismo y discriminación. La ideología dominante suele asociar la identidad indígena con pobreza, atraso y falta de educación, por lo que hablar quechua deja de ser únicamente una práctica lingüística y se convierte en un marcador visible de exclusión social.

La autora argumenta que en el Perú la discriminación no depende solo del origen étnico, sino también de elementos culturales como la vestimenta tradicional, las costumbres y, sobre todo, el uso de una lengua indígena, lo cual atañe no solo al quechua sino también al aymara y demás lenguas originarias del país. Debido a ello, muchas personas deben decidir entre conservar su identidad cultural o facilitar su integración social y económica en una sociedad “blanca” mediante el uso exclusivo del español. El problema del quechua, por tanto, no puede entenderse aislado de las relaciones históricas de poder heredadas desde la colonia.

El estado actual del quechua

La autora explica que el quechua continúa siendo la lengua indígena más hablada de América, con millones de hablantes distribuidos en varios países andinos. Sin embargo, esa cifra puede resultar engañosa porque la lengua atraviesa un proceso continuo de desplazamiento hacia el español. Renker muestra que el monolingüismo en quechua ha disminuido progresivamente durante el siglo XX mientras aumenta el uso exclusivo del español. El bilingüismo muchas veces representa solamente una etapa transitoria antes del abandono definitivo del quechua. Numerosos padres dejan de transmitir la lengua a sus hijos porque consideran que dominar el español ofrece mayores oportunidades laborales, educativas y de movilidad social.

Otro aspecto importante señalado por la autora es la enorme diversidad interna del quechua. No existe una única variedad uniforme, sino numerosas variantes regionales que, en algunos casos, dificultan la comunicación entre hablantes de distintas zonas. Esta diversidad complica los esfuerzos de estandarización, enseñanza y revitalización del idioma.

Domingo Huaman Peñalosa: Enseñando
Además, la migración del campo hacia las ciudades modifica profundamente las comunidades lingüísticas. Al trasladarse a espacios urbanos, muchos hablantes abandonan progresivamente el uso cotidiano del quechua para adaptarse a un entorno donde predomina el español. La violencia política, la falta de oportunidades educativas y la crisis económica han acelerado este proceso durante las últimas décadas.

La autora concluye que el debilitamiento del quechua no obedece principalmente a problemas lingüísticos, sino a factores sociales, económicos e ideológicos que favorecen sistemáticamente el español como lengua del progreso.

Discriminación cultural y “performance” del mestizaje

En la parte central de su trabajo, Renker sostiene que el quechua ha sido históricamente asociado con pobreza, ignorancia y atraso, mientras el español simboliza educación, inteligencia y modernidad. Estas asociaciones no son naturales, sino el resultado de una larga tradición colonial que continúa influyendo en la sociedad peruana y subestimando a la población indígena y sus saberes.

Según la autora, durante la colonia el español fue impuesto como la lengua del poder, mientras las lenguas indígenas quedaron vinculadas a posiciones subordinadas. Aunque el colonialismo terminó formalmente con la así llamada “independencia”, su legado ideológico permanece vigente. Muchas personas indígenas han interiorizado esos valores y llegan incluso a considerar que su propia lengua carece de utilidad práctica.

Renker muestra que numerosos quechuahablantes abandonan voluntariamente el idioma, no porque rechacen su cultura, sino porque buscan mejorar sus condiciones de vida. Hablar español facilita el acceso a la educación, al empleo y al reconocimiento social. En consecuencia, el cambio lingüístico representa muchas veces una estrategia de supervivencia.

Aruskipañani, conversemos
Para explicar este fenómeno, la autora recurre al concepto de “performance” desarrollado por Judith Butler. Así como el género puede entenderse como una construcción social representada mediante determinadas prácticas, la identidad mestiza también puede interpretarse como una actuación condicionada por las expectativas sociales.

Muchos indígenas continúan sintiéndose profundamente vinculados con su cultura, pero modifican públicamente ciertos rasgos visibles —como la lengua, la ropa o las costumbres—para ser aceptados dentro de la sociedad dominante. No abandonan necesariamente su identidad interior; simplemente representan una identidad mestiza que les permite reducir la discriminación y ampliar sus oportunidades.

 Desde esta perspectiva, el abandono del quechua no expresa una falta de orgullo cultural, sino la presión ejercida por una sociedad que recompensa la asimilación y penaliza la diferencia.

Autenticidad cultural e idealización del quechua

En la última parte del trabajo, Renker analiza otra forma más sutil de discriminación: la idealización del mundo indígena.

La autora sostiene que tanto el Estado peruano como el turismo nacional e internacional suelen presentar el quechua y las culturas andinas como vestigios gloriosos del Imperio inca. Machu Picchu, las ruinas arqueológicas y la imagen romántica del pasado incaico reciben enorme valoración simbólica, pero esa admiración no se traduce casi nunca en respeto hacia los pueblos indígenas actuales y reales.

Según Renker, esta visión convierte el quechua en un objeto de nostalgia antes que en una lengua viva. Muchas personas afirman valorar el idioma porque representa la historia del Perú, pero no reconocen la realidad contemporánea de quienes lo hablan diariamente en la actualidad.

La autora también analiza el concepto de autenticidad cultural. En numerosos contextos se considera que solamente son verdaderamente indígenas quienes conservan el idioma, la vestimenta tradicional y un estilo de vida rural. Quienes migran a las ciudades o dejan de usar el quechua son percibidos como menos auténticos, aunque sigan identificándose con su cultura.


Esta situación genera una contradicción profunda. Por un lado, la discriminación impulsa a muchos indígenas a abandonar el quechua para acceder a mejores oportunidades. Por otro, cuando dejan de hablar la lengua son cuestionados respecto a su autenticidad cultural. De este modo quedan atrapados entre dos formas distintas de exclusión.

La autora extiende este análisis al turismo en ciudades como Cusco, donde la identidad indígena puede convertirse en una mercancía. Los visitantes buscan experiencias consideradas auténticas, lo que incentiva determinadas representaciones estereotipadas del mundo andino. En consecuencia, muchas personas terminan interpretando públicamente una identidad indígena ajustada a las expectativas del mercado turístico más que a la complejidad de sus propias experiencias culturales.

Conclusiones

Renker concluye que el futuro del quechua depende mucho menos de reformas lingüísticas aisladas que de una transformación profunda de la cultura peruana. Mientras el español continúe siendo considerado el único camino hacia el progreso y el quechua siga asociado con atraso o reducido a un símbolo folclórico del pasado, cualquier política de revitalización tendrá resultados limitados. Desde el punto de vista de la autora, el quechua constituye un componente esencial de la identidad de millones de personas. Incluso cuando muchos hablantes dejan de usarlo cotidianamente, la lengua permanece como parte de su memoria, de su historia familiar y de su pertenencia cultural. Por ello, Renker sostiene que la verdadera revitalización del quechua requiere modificar las estructuras sociales e ideológicas que sostienen la discriminación. El problema principal no es que los hablantes indígenas deban cambiar su comportamiento lingüístico, sino que la sociedad peruana debe abandonar las concepciones coloniales que continúan marginando sus lenguas y culturas originarias. Solo cuando cambie esa conciencia colectiva será posible garantizar la supervivencia y el fortalecimiento del quechua como lengua viva y no únicamente como patrimonio histórico. <>

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(*) Este artículo es un resumen del original de Renker, Theresa A., "Quechua Language Use in Modern Peru: An Investigation of Cultural Authenticity and Identity construction" (2014). URC UNH Restricted. 82. https:// scholars.unh.edu/urc/82 University of New Hampschire

lunes, 31 de agosto de 2026

PARA OIR UNA BELLA Y CUAJADA VOZ PUNEÑA


 

ENFOQUES EXTERNOS SOBRE LA FESTIVIDAD RELIGIOSA MAS GRANDE DEL PERU

 LA VIRGEN DE LA CANDELARIA:

ORIGEN, REPRESENTACIÓN Y FE EN EL ALTIPLANO PERUANO

Arql. Neiser Ruben Jalca Espinoza 

Proyecto Qhapaq Ñan 

A

l hablar del sentir religioso en nuestro país, es obligatorio hacer mención a la Virgen de la Candelaria, por su historia e importancia reflejada en una fuerte devoción imperante en toda el área altiplánica y fuera de ella; pues, durante su mundialmente conocida celebración en febrero, se aprecia la congregación de miles de espectadores provenientes de distintas provincias y países, entre curiosos, devotos y apreciadores del arte, quienes son espectadores, y en algunos casos participantes, del despliegue de horas y días colmados de celebraciones y danzas de gran diversidad. 

Origen del culto 

Tras la famosa festividad, surge la interrogante respecto al origen del despliegue multitudinario de fe hacia la Virgen de la Candelaria. Para resolverla, debemos remontarnos al año 1392 en Tenerife, España. Tenerife es la isla más grande del archipiélago de las Canarias, la cual era parada obligatoria en los viajes desde dicho país hacia América, por ello, su imagen fue inculcada en el territorio colonial. 

Según De Orellana (2015) la devoción en Perú se originó en el pueblo de Huancané, en Arcani, al norte de Puno. La imagen obtuvo un número cada vez mayor de seguidores, los cuales lograron que ésta fuera trasladada a la iglesia de San Juan de Puno, convirtiéndose en el Santuario de la Virgen de la Candelaria, quien obtuvo mayor aceptación y veneración que el mismo patrón San Juan. 

Sikuris, estilo umasuyos
La devoción a esta virgen, en el altiplano, se desarrolla con intensidad desde la atribución de la protección de la villa de Puno en 1781, cercada por las fuerzas rebeldes de Túpac Catari, pues su imagen (traída el 2 de febrero de 1583 desde Cádiz o de Sevilla, España) fue sacada en procesión, lo que generó el repliegue de los guerreros al pensar que se trataba de fuerzas de apoyo para el ejército español allí guarecido. Desde aquel suceso, la Virgen de la Candelaria se convirtió en la patrona de Puno. 

Significado de la denominación Candelaria 

Si bien apreciamos cómo la sagrada imagen llegó a Perú, la duda aún continua, pues, como bien sabemos, existen muchas representaciones de la virgen María, y la denominación de candelaria tiene tras sí, un pasaje específico de la vida de la madre de Dios. 

La Virgen de la Candelaria lleva este nombre debido a la vela encendida que porta en su mano derecha. Junto al elemento mencionado, en la misma mano porta una canasta con dos tórtolas ofrecidas en sacrificio, que representan la purificación de la maternidad posterior a los 40 días del alumbramiento según la tradición judía; además, carga al niño Jesús con el brazo izquierdo para presentarlo en el templo de Jerusalén. 

De Orellana (2015) menciona que, según la tradición canaria, en 1392, la Virgen apareció en la cima de una roca ubicada en un barranco, frente a unos pastores guanches (habitantes nativos de la isla). Ella portaba unas palomas en las manos, a un niño en el brazo derecho, y en el izquierdo un cirio, por ello, en dicha isla se confeccionó su imagen en madera con aquellas características, la cual fue destruida en 1892 a causa de un fuerte temporal. 

Festividad de la Virgen de la Candelaria 

José María Arguedas en 1967 nos relata “En ninguna región del Perú y sin duda de América latina pueden encontrarse tan variadas y tantas danzas como en Puno... La danza y el canto fueron no solamente el único lenguaje permitido a la población sojuzgada, sino que además están sustentados en una tradición milenaria. Esas formas de arte fueron en la antigüedad el lenguaje predilecto de la multitud. Por eso el desfile de las danzas puneñas en las calles y Plaza de Armas de Puno fue el espectáculo más impresionante y cargado de significado que vi nunca”. 

La festividad de la Virgen de la Candelaria es la celebración más grande de nuestro país y una de las más grandes de América, agrupando a una fastuosa cantidad de danzantes, músicos y espectadores unidos bajo la devoción a su madre protectora. Fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación en 2003 y Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO el 27 de setiembre de 2014. 

Como fue mencionado por Arguedas, las danzas cuentan con un origen prehispánico, pero durante la época colonial, en el proceso de evangelización, durante los siglos XVI y XVII, se hizo uso de las manifestaciones religiosas de la población local, como los takis o

danzas, para que, mediante ellas, se venere a las imágenes sagradas cristianas. Dicho sincretismo se generó, según Marzal (2002) gracias a la “...apropiación de los santos por el indio a causa de la similitud entre las características presentadas por éstos y las huacas móviles. El culto fue creciendo y siendo aceptado pues obtenían las mismas “recompensas” tras su adoración.” En la actualidad, tras el sincretismo generado, las danzas que hacen apología a las divinidades cristianas y nativas, se convirtieron en parte del acervo cultural de Puno. 

La festividad contemporánea surgió mediante la organización del Instituto Americano de Arte y posteriormente por la Federación Regional de Folklore y Cultura de Puno. 

La festividad inicia el 24 de enero y culmina el 18 de febrero, días en los cuales se llevan a cabo diversas ceremonias. Los días más importantes son el día 2 de febrero, día central de la fiesta, donde se celebra misa, procesión y el “Gran Concurso de Danzas Autóctonas” en el estadio Torres Belón, con presentaciones como los llameritos, ayarachis, wifalas, etc. La Octava, realizada siete días después, está comprendida por la celebración de la misa, procesión y el Concurso de Trajes de Luces, también llamados mestizos. Las danzas más representativas son la diablada, morenada y caporales. Los sikuris se encuentran en ambas facciones, deleitando con el sonido de sus sikus, antaras o zampoñas.

Durante todos estos días, no se escatima en comida, bebida ni adornos, tanto en las calles como en los trajes, pues, según Celestino (1998) “En los Andes hay que resituar el milagro y la promesa dentro de la dinámica de la reciprocidad, que también se plantea en la religión. Cumplir y pasar los múltiples cargos, llevar a buen fin todas las promesas empeñadas es dar para recibir o recibir sabiendo que en un momento dado habrá que retribuir.” Es decir, se pide y agradece por la intersección milagrosa de la virgen de la manera más fastuosa posible para cada participante. 

Aunque, según Rivera (2015), poco más del 20% de la población puneña no practica el catolicismo, la ciudad de Puno reúne una cantidad asombrosa de danzantes, músicos y espectadores, motivados por su fe y el espíritu de algarabía que inunda las calles del altiplano peruano, expresado en pasos coordinados, figuras complejas y piruetas gimnásticas en honor a la mamita Candelaria. 

Las danzas autóctonas y las de luces, cada una con su marcado estilo y diversidad, atraen la mirada de locales y foráneos por sus trajes sumamente elaborados y la interpretación de los hombres y mujeres que asumen los roles de campesinos, pastores y hasta míticos demonios y bíblicos ángeles, al compás de las bandas peruanas y bolivianas, pues en nombre de la fe, las fronteras geopolíticas carecen de importancia. 

Teniendo en cuenta el enunciado de Podjajcer & Mennelli (2009) «...las fiestas constituirían una región privilegiada para penetrar en la cultura, su ideología dominante y el sistema de valores de quienes participan de las mismas.» Debemos tener en cuenta que cada danza busca representar un tema en especial, como hechos cotidianos del ámbito rural, sucesos históricos, e incluso batallas bíblicas entre ángeles y demonios.

Diablada
Para adentrarnos a aquel mundo realizado tras una colosal puesta en escena que lleva meses de preparación, protagonizada por miles de jóvenes y adultos unidos por un mismo sentimiento, tendremos que distinguir cuales son las diferencias entre las danzas autóctonas y las danzas de luces. 

Basándonos en Bravo (1994), Portugal (1981) y Valencia (2010), veremos una breve descripción de algunas de las principales danzas autóctonas y de luces presentes durante la festividad. 

Danzas autóctonas: 

Se caracterizan por su origen rural. Estas danzas buscan conservar las tradiciones de antaño y son inmutables, es decir, no cambian, por lo cual sus vestimentas no presentan modificaciones en los colores, instrumentos utilizados, materiales de confección o ejecución de los pasos. 

 Los sikuris 

Su origen se remonta al Tawantinsuyu o Imperio Inca, según lo presenciado y narrado por los cronistas Inca Garcilaso de la Vega y Felipe Huamán Poma de Ayala, y por el padre Bernabé Cobo. Actualmente, su mayor auge se ubica en el altiplano peruano boliviano. 

El atuendo de los sikuris consiste en un chullo con orejeras, en algunos casos se adiciona penachos de plumas, también se usa chaleco, o en otros casos, chaqueta; el calzado es compuesto por ojotas. Según los conjuntos, se adiciona el uso de chuspas cruzadas (similar a un morral). 

 Danza de los Ayarachis 

Realizada por danzantes que a la vez tocan un tambor y una zampoña, acompañados por hombres y mujeres que portan comida y bebidas, vestidos elegantemente. Dichos danzantes-músicos tienen un característico atuendo en el cual destaca su gran tocado de plumas de suri (un ave sudamericana similar al ñandú y el avestruz). 

Portan pantalones largos, con aberturas en las vastas y un saco de tela gruesa, ambos suelen ser de color negro con adornos en los bordes. Las mujeres que portan los alimentos, visten con un sombrero de copa pequeño, de color negro con adornos de cintas de colores y monedas, también usan muchas polleras negras, adornadas del mismo modo. Los hombres portadores de alimentos, visten similar a los danzantes, pero con menos adornos y sin el gran tocado de plumas. La danza tiene un tono funerario y su procedencia se remonta a finales del Imperio Inca. 

 Los choqqelas 

Proviene de las provincias de Puno, Huancané y Chucuito y se realiza a modo de ritual aymara para propiciar una caza exitosa de vicuñas y de sus depredadores. A su vez, se pide por el incremento de estos camélidos. 

Si bien su origen, probablemente sea prehispánico, en la actualidad combina características religiosas tanto del mundo andino como del cristiano (sincretismo), pues se realizan invocaciones a los antepasados, a los apus (dioses), a los santos católicos y a la virgen. 

Su música es realizada con tambores y unas quenas de tamaño considerable de 45 cm. de largo. Las mujeres participantes son las encargadas del canto, en el cual narran los acontecimientos durante la caza. 

Danzas de luces: 

También denominadas como danzas mestizas. A diferencia de las danzas autóctonas, éstas permiten la integración de nuevos elementos. Dicha particularidad es aprovechada por sus danzantes para presentar diversas coreografías y nuevas características en sus trajes cada año, por lo cual, nunca se verá una representación idéntica a la de años pasados. 

 Diablada 

Danza tradicional tanto de Puno como de Oruro (Bolivia). Existen diversas hipótesis sobre su origen, una de las más aceptadas hace mención a la representación de autos sacramentales (teatro de pasajes religiosos) sobre los siete pecados capitales y la lucha entre ángeles y demonios, realizados en Juli, Puno, como modo de evangelización por parte de los sacerdotes jesuitas, quienes enseñaron esta danza a los pobladores locales. 

Se representa a diversos personajes ataviados con trajes lujosos y máscaras muy elaboradas, como al arcángel San Miguel y su lucha con Lucifer. También a los diablos y las chinas diablas, y otros foráneos: el mexicano, el piel roja, Superman; y animales: el león, el oso, gorila, etc. Los pasos son enérgicos y llenos de saltos. Su música se realiza con zampoñas, tambores, bombos, triángulos y platillos.

Morenada
 La morenada 

Se origina en el país hermano de Bolivia. Esta danza imita las faenas de los esclavos llegados durante la época colonial. Respecto a su origen, son dos las versiones que se consideran: la primera menciona que esta danza es la imitación de las faenas de esclavos durante la preparación de vino en la costa, que consistía en pisar uvas. La segunda versión hace referencia a la explotación sufrida por la población africana en las minas de azogue (mercurio) de la sierra del Alto Perú (hoy Bolivia). 

Su vestimenta satiriza los bailes de las cortes virreinales de Felipe III. Los lujos del ropaje simbolizan el alto precio a pagar por cada trabajador, y el sonido de las matracas que llevan representa el sonido de las cadenas que portaban. Durante esta danza se observa cuatro tipos de personajes: los morenos, las danzarinas, los achachis (personas de avanzada edad) y figuras (como osos, conejos, perros y jirafas). 

La llamerada 

Deviene de la danza llamada “Llameros”. Representa la alegría de los pastores de camélidos durante los rodeos de llamas, para realizar la esquila y las ofrendas a los dioses del Ande. Con el tiempo tuvo muchas modificaciones y por ello es considerada una danza mestiza. También hacen alusión a las caravanas de llamas que llevaban presentes al Inca, por ello, los encargados portaban sus mejores vestimentas para dicho encuentro. 

Se baila en parejas, la mujer viste con una blusa clara, polleras brillosas, zapatos planos y un atado en la espalda. Los hombres portan una máscara la cual está en postura de silbido, poncho, camisa blanca, pantalón elegante y faja. Las parejas portan una llamita hecha de lana de alpaca y un wichi wichi. 

Características de los danzantes: 

Según Portilla (2014) si bien las danzas son ejecutadas de manera grupal, cada danzante debe reflejar carisma mediante la alegría y la fuerza de los pasos o la suavidad de los mismos, según la coreografía lo requiera. El traje que portan es pieza fundamental, pues su correcta colocación no solo refleja elegancia, también evitará que diversos elementos que lo integran puedan ocasionar molestias en sus portadores, ya que la ejecución de las coreografías suele prolongarse durante mucho tiempo. 

La edad cumple un rol que no debemos dejar desapercibido pues, por lo general, mientras más cubierto esté el cuerpo, mayor es la edad del danzante. Otro elemento esencial durante la puesta en escena es la calidad interpretativa de la banda que los acompaña, pues un sonido débil puede generar que otras bandas opaquen la danza, incluso generar confusión. 

BIBLIOGRAFÍA 

Arguedas, José María  1967 : “La otra capital del Perú”. Diario El Comercio. 12 de noviembre de 1967. 

Bravo, Enrique : 1994 Festividad de la Candelaria y sus danzas. Puno: Artes Gráficas Camacho E.I.R.L 

Celestino, Olinda , 1998 : “Transformaciones religiosas en los Andes peruanos. 2. Evangelizaciones” Gazeta de antropología. N° 14, pp. 1-22 

De Orellana, Juan  . 2015 “Variaciones sobre el tema de la virgen de la Candelaria: La advocación mariana en el sur andino peruano y la evolución de su iconografía” Revista de arquitectura . UNIFÉ. Vol.2, N°1, pp. 91-128 

Podjajcer, Adil y Mennelli, Yanina : 2009 “La mamita y pachamama en las performances de carnaval y la fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria en Puno y en Humahuaca” Cuadernos de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales – Universidad Nacional de Jujuy. N° 36, pp. 69, 92  

Portilla, Erik  : 2014 “Volveré a bailar por ti”. Documental sobre la festividad de la Virgen de la Candelaria en Puno. Tesis para optar el grado de Magíster en Antropología Visual. Pontifica Universidad Católica del Perú. 

Portugal, José  : 1981 Danzas y bailes del Altiplano. Lima: Editorial Universo. 

Rivera, Enrique  : 2015 “Conversión religiosa e identidad cultural en el altiplano peruano” Revista Cultura y Religión. Vol. 9, N°1

Valencia, Américo 2010  :  “Danzas autóctonas de Puno”. Cuadernos Arguedianos. 10 (12).

domingo, 30 de agosto de 2026

OPINION. EFECTOS PREVISIBLES DEL GRAVE FENOMENO CLIMATICO QUE SE AVECINA

 EL “NIÑO” POLÍTICO

Escribe: Milciades Ruiz

E

stamos finalizando el mes de los vientos que, en algunas zonas geográficas adquieren capacidades que estremecen nuestro planeta. Pero este año, tenemos sobrecalentamiento proveniente de explosiones solares como ya lo expliqué bajo el título cuidado-con-el-clima. Pero el nuevo gobierno no tiene consciencia de los alcances de este problema ni de lo que se viene, lo que hace prever que a la par con los desastres climáticos se podría generar un desastre político, por lo siguiente:

Se trata de una anomalía inesperada que afecta a todo el sistema planetario ocasionando trastornos meteorológicos en nuestro planeta. Por consiguiente, todos los países sufren las consecuencias en mayor y menor medida según sus condiciones ecológicas. Nuestro país, por su ubicación geográfica y las características de su territorio andino atravesará una situación particularmente nociva.

Esta anormalidad, afecta nuestros ecosistemas desde el mar hasta la cordillera y selva, alterando la vida vegetal y animal. La vida humana depende de estos alimentos. Más aún, se alteran las condiciones ambientales y del subsuelo. Pero también, afecta las condiciones económicas que sirven de sustento a todos los aspectos, incluyendo lo político, porque las decisiones gubernamentales, tienen que concordar con esta dinámica inesperada. De lo contrario, se desencadenarán problemas sociales.

Se trata pues, de un problema planetario y, no solo de un fenómeno de “El Niño”. Este se presenta todos los años en el solsticio de verano, con mayor o menor intensidad, cada 21 de diciembre y de allí su nombre, popularizado por los pescadores del norte peruano. A fin de año, nuevamente lo tendremos, incrementando su temperatura por el sobrecalentamiento planetario. Entonces, la producción de alimentos será afectada por la alteración climática y de sus procesos vitales.

Sin embargo, las políticas de Estado se están orientando solo a prevenir los desastres naturales de la costa urbana, sin tomar en cuenta los desastres rurales en las actividades productivas y todas sus implicancias. El desarrollo de las plantas en cada piso altitudinal, está adaptado al calendario climático que varía mes a mes. En condiciones normales, lo que se siembra en setiembre ya no se puede hacer en noviembre porque las condiciones son otras.

Pero con un clima tropicalizado los cultivos carecerán de las condiciones apropiadas, además de quedar expuestos a plagas y enfermedades que los destruyen. También los humanos quedan expuestos a plagas y enfermedades, como el “dengue” y otros males tropicales. Pero en el sur de nuestro país, la sequedad ya empieza a sentirse y, la ganadería diversa, sufrirá las consecuencias. Las comunidades campesinas están desamparadas frente a un desastre climático.

Pero un mal año agrícola, tiene consecuencias macroeconómicas. La caída en cultivos industriales y de exportación, como en cultivos alimenticios, ocasiona una baja del crecimiento económico del país, empleo, inflación, déficit estatal y, daños en actividades conexas. El deterioro de vida en los sectores sociales afectados e indefensos generará condiciones para la movilización social. Con ello, crecerá el incendio en la pradera política.

Por lo pronto, ya empezaron a subir los precios de los alimentos. Todos los derivados del trigo importado, incluyendo pan, tienden al alza, como también del maíz importado que es insumo del pollo industrial y derivados. 


La campaña agrícola grande recién empieza y las cosechas con pronóstico reservado serán el año próximo. Mientras tanto, habrá que tomar medidas oportunas y proponer soluciones coherentes.


Si a esto se suman los trastornos ocasionados por la prepotencia militar, guerra comercial y tecnológica emprendida por EE. UU., tratando de recuperar su hegemonía monopólica perdida, tendríamos un horizonte borrascoso, por el deterioro económico mundial. Todo esto, hace prever un sobrecalentamiento político en este y el año próximo, ya que, el nuevo gobierno viene dando muestras de ineptitud.

Su enfoque equivocado lo conduce al fracaso por más que disponga declaraciones de emergencia impotentes. No puede ni con la criminalidad que aumenta con el deterioro de la economía. La plaga social es generada por las políticas de Estado respecto a la pobreza. Generaciones enteras son condenadas a la incapacidad laboral por falta de preparación educativa al no contar con medios económicos. La represión extrema no resuelve este problema, por más que se recurra a las fuerzas armadas cuya criminalidad histórica contra la población indefensa es conocida.

Para apagar los incendios, el gobierno recurrirá a mayores gastos creyendo que la realidad social se combate con mayores presupuestos. Pero esta es la trampa del búmeran. Ese gasto deja sin fondos a las actividades de beneficio social y, conducen al déficit en las cuentas nacionales. Entonces recurrirá posiblemente al endeudamiento ante Fondo Monetario Internacional (FMI) que se adueña del manejo económico nacional. Esas son sus condiciones. Esto ya lo hemos sufrido con el fujimorismo y lo tenemos con el modelo neoliberal.

Lo que viene sufriendo el pueblo argentino es una muestra de este recorrido. Pero es así como el gobierno internacional nos tiene bajo su férula, como incondicionales del amo yanqui. En esta línea estamos con el nuevo gobierno fujimorista que actúa improvisadamente porque no tiene un horizonte de gestión gubernativa. La presidenta no se dedica a conducir la administración estatal y pasa el tiempo en presentaciones públicas improductivas. Desconoce la gravedad de la situación nacional.

Las autoridades estatales de todo nivel reclaman “obras” de construcción civil, para prevención de desastres por el fenómeno de “El Niño”, porque de cada proyecto hay un porcentaje de auto soborno (coimas) que se carga a los costos que se pagan con nuestros tributos. Tenemos varios ex presidentes en la cárcel, por esta modalidad, pero esta continúa imparable como práctica de gobierno.

Aunque esta proyección es pesimista, creo que se están gestando condiciones para un mal clima político. El reto de la oposición en el Congreso es cumplir un rol responsable y no ser “furgón de cola” que actúa con posterioridad. Tiene que preparar sus propuestas y proyectos de ley oportunas. Su postura debería guardar concordancia con las condiciones reales para postular medidas acertadas que respondan a la situación que atraviesan las masas indefensas. Si no tiene consciencia de lo que se avecina su papel será desalentador.

Para los movimientos políticos que presumen defender los intereses populares, el reto es informarse, organizar la defensa social para no improvisar y pronunciarse públicamente ante cada desatino gubernamental, para generar condiciones como las que generaron “la marcha de los cuatro suyos” en caso necesario. El Ejecutivo, ha pedido facultades legislativas al Congreso sin tomar en cuenta lo descrito, porque no ven esta problemática. A la oposición le corresponde plantearlo.

Salvo mejor parecer.

Agosto 30/2026.

POLITICA INTERNACIONAL PERUANA. AHORA CON "VISITADOR REGIO"

 UNA VISITA DE INSPECCIÓN   

 Por Gustavo Espinoza M.   

E

l próximo miércoles 9 de septiembre arribará a nuestro país el secretario de Estado de los Estados Unidos, el indescriptible Marcos Rubio.  La noticia, anunciada vanamente varias veces, debe ser cierta, dado que esta vez fue anunciada por un funcionario de la embajada USA en Lima que hoy ejerce el cargo de ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno de Keiko Fujimori, el señor Carlos Espá.

 Se tratará, si duda, de una visita inspectiva, la primera del representante de Donald Trump a la tierra de Túpac Amaru y José Carlos Mariátegui, razón por la cual habrá de venir previamente vacunado con dosis reforzada. No vaya ocurrido que lo coja aquí un sarampión subversivo que le haga recordar sus ancestros cubanos, hoy casi echados a perder.

 La prensa oficialista se ha encargado de alumbrar la visita iluminándola con diversos temas. De modo general, los ha clasificado en dos segmentos. Por un lado, los “beneficios” que no deparará la cercanía con la Casa Blanca; y por otro, los requerimientos que Estados Unidos nos demanda para que hagamos honor a la “ingente ayuda” que la administración Trump nos habrá de proporcionar,

 Como un anticipo de intenciones, el señor Espá aludió a la presencia en Lima de una Misión del FBI, que “nos ayuda” a combatir la delincuencia y el crimen. Omitió, sin embargo, recordar que esa entidad actúa entre nosotros desde hace varios años, probablemente desde el segundo gobierno de Alan García, y que quizá por eso es que se incrementó en todo este periodo la ola delictiva que tanto nos agobia.

 Pero, sobre todo, olvidó decir que junto al FBI opera la Agencia Central de Inteligencia -la CIA- que tuvo que interrumpir su accionar en 1969, cuando el gobierno del general Velasco Alvarado descubrió que ponía en riesgo la seguridad nacional, y la expulsó del país sin mayor miramiento.  A partir del felón Morales Bermúdez volvió a estos predios para hacer su agosto hasta nuestros días.

 Espá no dejó sin mencionar la “benéfica” presencia gringa entre nosotros, aludiendo a la próxima llegada del navío “Confort”, considerado uno de los hospitales flotantes más caros del mundo, que estará en nuestras costas para “asistir” a los peruanos entre febrero y marzo del 2027 y así “aliviar” los efectos de El Niño.

 Todo eso, por cierto, en el marco de desorbitados elogios a su jefe de hoy, el embajador norteamericano en Lima, Bernie Navarro, gracias al cual, probablemente, ostenta una nueva función: es el titular de Torre Tagle

 A cambio de esto, le pasó factura a la administración de Lima señalado que deberá “liderar” la lucha contra la delincuencia y el terrorismo. Y para que se entienda el sentido de esa afirmación del advenedizo de marras, debíamos “ser muy claros en nuestra condena a regímenes dictatoriales, como es el caso de Cuba, y el régimen horrible de Nicaragua”.

 En otras palabras, que debíamos ser los primeros en apuntalar los objetivos de Donald Trump aplicando dócilmente la tarea que se nos asigna como nuevos integrantes del “Escudo de las Américas”. A cambio -dijo- recibiremos otros beneficios. En otras palabras: te pago más si te me portas bien.

 A Washington no se le escapa el lugar de privilegio que ostenta el Perú en el escenario latinoamericano, por su ubicación geográfico, sus riquezas, su historia, y por el sitial que obtendrá pronto desde la presidencia del Eje del Pacífico. Desde allí podrá, sin duda, ofrecer resistencia a la política soberana y digna que impulsa México, acosado sistemático por el Imperio. Como se ve, aquí no se da puntuda sin nudo.

 Todo esto tiene un solo objetivo: cerrar filas tras la política guerrerista del Pentágono alentada y aplicada por Donald Trump y que se expresa en un interés concreto: apoderarse de todo el continente para usarlo en sus planes belicistas contra China y Rusia. Vale decir, usara los países de América como escudo de los intereses yanquis y, al mismo tiempo, como proveedor sistemático de todas sus riquezas en provecho del Gran Capital y del Complejo Militar Industrial de los Estados Unidos.  

 Un verdadero circo pretenderá hacer el gobierno de Keiko Fujimori con la presencia de Marco Rubio en Lima. No sólo presentará “la mejor cara” del Imperio para sorprender a incautos, sino también la usará para que pasen desapercibidos todos sus desaguisados internos: el caso del ministro Chang con su “amiga”, la tendera Tania Ramírez; el ministro Beingolea, con los nombramientos de sus amigas del PPC; la contratación de la esposa del primer ministro en el Congreso de la República, pero sobre todo sus propias andanzas con el estafador argentino Damián Valenzuela puestas en evidencia por César Hildebrandt,

Fernando Cerimedo y Keiko Fujimori

Este último caso tiene cola. El Valenzuela y Keiko están muy estrechamente vinculados a Fernando Cerimedo. Consejero del presidente boliviano Martin Paz, especialista en redes y detenido en el país altiplánico por feminicidio; y a Carlos Díaz Rosillo, pájaro de alto vuelo, asesor de Donald Trump y consejero directo de Keiko Fujimori en la reciente campaña electoral peruana.

 Ambos estuvieron presumiblemente ligados a la organización del fraude electoral que le dio el triunfo a Keiko en la votación de los peruanos en Estados Unidos, y que se convirtiera en la llave de su “victoria”.

 Un lío gordo se avecina entonces. con repercusiones en el escenario continental, porque de por medio existe personajes que trabajan en diversos países y que asoman relacionados estrechamente a los procesos electorales realizados recientemente en Ecuador, Honduras, Bolivia, Chile. Perú y Colombia; todos los cuales fueron digitados por la administración norteamericana a través de gentes que hoy están -uno- en el banquillo de los acusados, y los otros en una poco confortable silla de espera.

 Y es que aquí se aplica también el viejo aforisma: cuando el río suena, es porque piedras trae. <>

 

viernes, 28 de agosto de 2026

POLITÓLOGO PAULO VILCA SOBRE LA NO OLVIDADA MASACRE DE JULIACA

 “HAY HERIDAS PROFUNDAS EN EL SUR ANDINO POR LA REPRESIÓN DE 2023”: 

FUJIMORI UTILIZARÁ EL ESTADO DE EMERGENCIA PARA “AVANZAR EN SU AGENDA” Y ACTUAR CONTRA CUALQUIER PROTESTA

Andy Robinson

En LA VANGUARDIA, 23/08/2026

E

l día de esta entrevista, Paulo Vilca, politólogo del Instituto de Estudios Peruanos, había dado una conferencia sobre el nuevo gobierno conservador de Keiko Fujimori ante un centenar de empresarios en la sede de Ernst & Young, en San Isidro, el distrito financiero de Lima. Es un entorno muy alejado de las comunidades quechua y aimara del sur andino donde Vilca nació, en la combativa ciudad de Puno. Hace tres años y medio, tras  el encarcelamiento de Pedro Castillo, Puno fue el epicentro de la protesta y las heridas no se han cerrado.

Paulo Vilca
¿Keiko Fujimori será una aliada estrecha de Trump y de la alianza “Escudo de las Américas”?

Sí. El nuevo canciller, Carlos Espá, que fue el encargado de la Oficina de Comunicaciones de la Embajada de Estados Unidos en Lima, lo ha dicho. Espá fue candidato presidencial y tuvo un discurso antichino muy fuerte, muy radical. Pero lo que llama más la atención es que, hasta el momento, Donald Trump no ha enviado ningún tipo de saludo a Keiko Fujimori, ninguna mención a su triunfo. Ni siquiera Marco Rubio ha dicho nada. Es más, quien vino en representación de Estados Unidos a la toma de posesión de Keiko Fujimori fue un subsecretario de Estado, un funcionario de tercer nivel.

¿Por qué Trump no respalda más explícitamente a  Fujimori?

No estoy muy seguro, pero creo que Trump y Rubio esperan cobrar un precio alto por el apoyo que Keiko Fujimori está mendigando en este momento. El puerto de Chancay (el nuevo puerto en el Pacífico peruano gestionado por China) es un tema. Pero no solamente es eso, sino todo  lo que está vinculado a la relación con China. El embajador de Estados Unidos en Perú, Bernie Navarro, es un antichino. Y hay otro motivo: Trump ha estado más cerca de Rafael López Aliaga, el exalcalde de Lima, que es más de la extrema derecha, próximo a Milei. 

¿Keiko no forma parte de la ola de extrema derecha en América Latina?

No. No es de extrema derecha como López Aliaga. Esto ha sido una ventaja para ella para llegar a la presidencia. A diferencia de Kast, de Milei o de Noboa, no es producto de una crisis económica o una crisis de seguridad. No somos Ecuador.

Pero ella arranca con el anuncio del estado de emergencia, al igual que Noboa o Nayib Bukele (presidente de El Salvador)...

Sí. Fujimori usa el fenómeno de El Niño o la inseguridad ciudadana para justificar un estado de emergencia. Pero es más que eso: quieren avanzar en su agenda sin problemas en el Congreso. En las últimas elecciones peruanas, el triunfo siempre se lo llevaba el mal menor. Y en el poder tuvo que moderarse. Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski y, claramente, Pedro Castillo tuvieron que moderar su programa. Ya no es así. El fujimorismo ha ganado las elecciones, eso sí, por muy pocos votos, pero este gobierno no se ve en Lima como el mal menor. El padrón electoral en el Perú es de 27 millones de personas. Keiko Fujimori solo sacó 2,7 millones en primera vuelta. Pero ellos no se sienten obligados a moderarse. El establishment político peruano en Lima es el principal aliado del fujimorismo. 

¿Fujimori tendrá un arranque tranquilo pese a las dudas sobre fraude en las elecciones?

Va a tener una luna de miel en Lima. No en el sur, y en los Andes en general. En el sur y centro andino, solo el 42% considera legítimo al gobierno. En Lima es el 74%. Las masacres en  el sur  que hubo en 2023, luego de la caída de Pedro Castillo, han generado una herida muy profunda. Hubo 49 muertos. 19 en Puno en una sola jornada. Y ningún ministro dimitió. Fue una represión atroz. 

¿Cree que las protestas se repetirán?

Creo que en este momento no hay un escenario de protestas en el país, en general, y tampoco en el sur. Las protestas son una respuesta frente a un agravio y, por el momento, no hay. Y la gente está cansada. Pero esto puede cambiar.  El Niño usualmente se traduce en el sur andino en sequía. Y mucho dependerá del tipo de respuesta que pueda dar el gobierno. Por supuesto, el estado de emergencia creará  un régimen legal mucho más laxo para que las fuerzas de seguridad puedan actuar en cualquier situación de protesta. 

Desde su encarcelamiento, Pedro Castillo parece haberse convertido en un símbolo importante para la población andina, ¿no?

Sí. Con Castillo en la presidencia, el racismo de las élites políticas y económicas del Perú se hizo muy evidente. Y el campesino vio eso: que ni siendo presidente  te van a respetar. Mi padre es un campesino de Puno, un comunero campesino. Y él me decía durante las presiones contra Castillo. “¿Has visto cómo nos tratan?” No decía “cómo lo tratan al presidente”, sino “cómo NOS tratan”.

¿Castillo volverá a la política?

Las elecciones pusieron a Pedro Castillo, otra vez, como un protagonista político importante. El centro penitenciario donde él y los otros expresidentes están internados se transformó, durante  la campaña electoral, en un centro político, donde iban simpatizantes y, por supuesto, Roberto Sánchez,  para buscar una suerte de bendición política de Pedro Castillo. Es decir que Castillo tiene capital político. <>

PATENTE INEFICIENCIA DEL PODER GOBERNANTE FRENTE A LA SEGURIDAD PUBLICA

 LA APATÍA ESTATAL

ANTE EL CRIMEN EN EL PERÚ

Por: Jorge Luis Choque

V

eintiocho días no bastan para un balance definitivo, pero sobran para encender alarmas. Más que inexperiencia, esta gestión exhibe una preocupante incapacidad para dimensionar la crisis nacional. Mientras el país se desborda bajo el crimen y la extorsión, el Ejecutivo se enfoca en la banalidad de las redes sociales y la autopromoción. Tras 15 años y cuatro campañas electorales, Fuerza Popular solo ofrece la misma improvisación y reciclaje de cuadros que nos trajeron hasta aquí. La pregunta es inevitable: ¿se prepararon para gobernar o solo para capturar el poder?

La inseguridad y la extorsión han dejado de ser episodios aislados de criminalidad para convertirse en la manifestación más cruenta del desmantelamiento estatal. Frente al desamparo de la ciudadanía, la respuesta del Gobierno y del aparato público permanece anclada en la improvisación y una profunda apatía institucional. Se multiplican los estados de emergencia, la militarización de las calles y las consignas de “mano dura”, mientras el Estado carece intencionadamente de una estrategia sostenida de inteligencia criminal, persecución financiera, reforma penitenciaria y protección real a las víctimas.

Como advierten analistas como Gabriel Kessler, Lucía Dammert, Andrés Antillano y José Alfredo Zavaleta, la seguridad no se resuelve con despliegues policiales: es un problema político, social e institucional. La extorsión no es fortuita ni se erradica elevando penas; es una renta criminal que despoja a transportistas, comerciantes y trabajadores. Las mafias no solo ejercen violencia: GOBIERNAN TERRITORIOS Y REGULAN ECONOMÍAS ante un Estado que solo reacciona para reprimir la protesta.

La negligencia gubernamental linda con la complicidad cuando las autoridades priorizan anuncios mediáticos —compra de patrulleros, cámaras o megapenales en cuarteles— sin articular el trabajo de la Policía, la Fiscalía, el Poder Judicial y el INPE. La evidencia es clara: los estados de emergencia no resuelven nada, desplazan el delito hacia zonas adyacentes y dejan intactas las estructuras operativas del crimen.

El escenario se torna francamente crítico cuando el propio Congreso aprueba reformas que desmantelan la investigación penal, entorpecen la persecución del crimen organizado y terminan blindando a funcionarios investigados por corrupción. Al recortar atribuciones a fiscales y policías y flexibilizar los estándares de prueba, el poder político envía un mensaje inequívoco a las mafias: delinquir en el Perú es altamente rentable y las conexiones con el poder garantizan impunidad.

La impunidad es el principal motor de la extorsión. Como señala Carlos Basombrío, cuando la probabilidad de ser investigado y sancionado es mínima, el delito se consolida como una empresa de bajo riesgo y altísima rentabilidad. De nada sirve detener al eslabón más débil —el cobrador o el sicario— si no se desmantelen los flujos de lavado de activos, las redes de corrupción penitenciaria y los nexos empresariales que oxigenan la economía ilegal.

Esta práctica criminal fue advertida por Jaime Antezana sobre el ingreso del crimen organizado en las estructuras de poder. Las economías ilegales —extorsión, minería ilegal, narcotráfico y contrabando— ya no solo operan en la clandestinidad: financian campañas políticas, compran voluntades institucionales y colocan operadores en puestos claves de decisión. La cooptación institucional por parte del dinero ilícito trasciende la inseguridad ciudadana; se transforma en un ataque frontal a la democracia y a la soberanía popular.


Superar este colapso exige abandonar la falsa dicotomía entre prevención social y represión. Se requiere presencia estatal integral —educación, salud, empleo y servicios públicos en los sectores vulnerables— a la par de una policía profesionalizada, inteligencia especializada y un sistema de justicia verdaderamente independiente. La intervención de las FFAA, si resultara indispensable, debe ser estrictamente excepcional, temporal y subordinada al poder civil.

El Perú no necesita propaganda ni marcos legales para la impunidad. La seguridad real exige Estado social, inteligencia, justicia independiente y control democrático. Mientras el Gobierno y el Congreso antepongan el cálculo político al deber, el crimen organizado usará el pánico social para dominar el país. Decir que las soluciones vendrán el próximo año, como plantea Keiko Fujimori ante la sangre de hoy, es abdicar del Estado.

Cuando el agua nos llegue al cuello, los responsables del desastre vendrán a vendernos los salvavidas.<>

Perú: 28/08/2026

ASPECTOS DE LA COYUNTURA POLITICA PERUANA, VISTOS POR ANALISTAS DE NOTA

 LA BOMBA DE FUJIMORI

César Hildebrandt

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 795, 28AGO26

F

ujimori (Alberto) entendió la psicología del pe­ruano promedio, la interpretó y la llevó a los extremos. Esa fue la masa crítica con la que hizo la bomba que nos devastó.

Ese artefacto estalló en abril de 1992. De pronto, una noche, después de una reventazón cegadora, nos quedamos sin senadores, sin diputados, sin jueces, sin fiscales, sin Constitución y sin magistrados del TC. Estábamos en manos de un nissei que hablaba apenas un caste­llano averiado, mentía a diario y había jurado no realizar el programa de ajuste que Vargas Llosa anunciaba con candidez.

Y la gente aplaudió. Salieron a decir, con vo­cecitas, que estaba muy bien lo que se había he­cho y que el Perú estaba primero y por encima de los quejosos formalistas que lloraban porque el imperio de la ley era asunto del pasado. Y sa­lieron a advertir, con vo­zarrones, que la política no regresaría del exilio, que los partidos habían sido enterrados, que la prensa debía tratar al caudillo con el debido respeto. La gente aplaudió más todavía. Y la prensa, en general, mostró su comprensión y activó sus pandillas de editorialistas para encontrar aún más razones que justifica­ran la escombrera en que se había convertido la crisis. Una luz general de neón se encendía en las noches. Todo tenía un halo espectral.

Fujimori, que había tenido un negocio de vulcanización de llantas, entendió perfectamente que la temperatura ideal de los peruanos es la de la ebullición. Y para esos hervores, nada mejor que crear grandes enemigos, monstruos de cola grande, amenazas escamadas. En el anime del chino de la yuca, Godzilla fue el Congreso, la oposición, la prensa que no se le rendía.

La bomba lo hizo todo. En esa Hiroshima institucional del 5 de abril de 1992, los peruanos que habían perdido la democracia se saludaban como zombis y en harapos. No sa­bían dónde sentarse ni qué comerían al día siguiente, pero la explosión los había librado de las lentitudes de la democracia, el aburrimiento de las discusiones, las formalidades horribles de la política. Ahora sí tendrían al almirante Yamamoto enfilando hacia el futuro.

Chillico: El amor en tiempos del SPA
Fujimori fue aprendiendo que el peruano promedio acepta el poder brutal con sorprendente resignación. Que un pueblo aplauda el comienzo de una dictadura, es algo que a Ceaucescu nunca le preocupó demasiado. Que esa dictadura, con algu­nos disimulos impuestos por la OEA, produzca una Constitución que parecía dictada por el FMI, lleve a la gloria a su líder, es algo que ni Pinochet pudo lograr. Y que esa dictadura, hecha sífilis, ganara por aplastamiento las eleccio­nes de 1995, cambiara su propia carta magna para llegar al triunfo fraudulento del 2000 y aspirara a sobrepasar el calendario longevo de Leguía con el consentimiento del pueblo y la alegría de gran parte del periodismo, eso es algo sólo atribuible a las magias de Porfirio Díaz.

El Perú se tragó todos los sapos de la mata atlántica brasileña y pidió más. El gran sapo gobernante estaba feliz. Porque a Alberto Fujimori no lo sacó que hiciera de la Fuerza Armada un club de miserables en busca de compras coimeras. No lo hizo caer que adquiriera en el SIN las televisio­nes de las Bozzo y los Winter. No le causó ni siquiera un tropezón que arrasara con los derechos sindicales, que negociara a precio vil las 240 empresas del Estado de las que nos desprendimos, que condecorara a los Colina, que man­tuviera a Montesinos cuando ya se sabía que era un ladrón, que concentrara el poder como si de un shogunato se tratara.

No. A Fujimori (Alberto) lo sacó un casette de video. Fujimori murió políticamente de VHS.

¿Murió? ¡Borren eso! Ahora está en Palacio aquella hija que vio a su mami hecha añicos y le dio la espalda. Aquella hija que el peruano tragasapos ha reivindicado en nombre del olvido y en homenaje santarrosino a la mortificación. La señora cuyo amigo íntimo ha jurado que no parará hasta vemos quebrados y en prisión. Sí, hablo de ese compadrito porteño salido del tango Cambalache. <>