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| Aliaga Montesinos: TROMBA EN EL TITIKAKA |
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| N. Chambilla: VERBENA EN LA PLAZA |
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| Uriel Montufar: ALPACAS EN CONTRALUZ |
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| Juan José Choquehuanca (Finch) PLACIDEZ EN LA BAHIA |
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| Víctor Neira: ATRAVEZANDO EL PASTIZAL |
LA LECCIÓN DE MARIÁTEGUI:
CREACIÓN
HEROICA O COPIA SERVIL
Por: Jorge Luis Choque
|
A |
132 años del nacimiento de José Carlos
Mariátegui, recordarlo no debe quedar reducido a una reverencia pasiva o a un
ritual de calendario. Comprender su dimensión exige confrontar su pensamiento
con un escenario político actual saturado de siglas y facciones que exhiben su
retrato y se autodenominan "mariateguistas", pero que, en la
práctica, convierten su herencia en un dogma inerte o la ignoran cuando sus
decisiones requieren una audacia teórica y programática real.
Como señalará Héctor
Alimonda, "su vida y su obra forman una unidad; toda su sangre está puesta
en sus ideas".¹ Fragmentar esa
coherencia para convertir al Amauta en un fetiche electoral o en una cita
cómoda de discursos es traicionar la esencia de su proyecto. En tiempos que
demandan respuestas estructurales, la vigencia de Mariátegui no está en la
repetición mecánica de sus textos, sino en la radicalidad de su método.
La distancia principal entre
Mariátegui y quienes hoy usurpan su nombre radica en el rechazo absoluto al
dogmatismo de manual. Mientras organizaciones contemporáneas importan esquemas
rígidos o aplican recetas enlatadas, el Amauta propuso una ruptura con la
ortodoxia eurocéntrica de su época, promoviendo una adaptación creativa del
marxismo a la realidad peruana.
Aníbal Quijano calificó los
Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana (1928) como "una
primera y decisiva ruptura con el eurocentrismo... una subversión epistémica y
teórica”.² En la misma línea,
Alberto Flores Galindo señaló que el marxismo de Mariátegui se distinguía del
ortodoxo de la Komintern por su rechazo a la ideología lineal del progreso y a
la teleología eurocéntrica de la historia.³
Para Mariátegui, el
socialismo era un fenómeno global que exigía traducción cultural y audacia
teórica. En "Aniversario y balance" (Amauta, 1928) escribió con
claridad: "El socialismo no es, indudablemente, una doctrina indoamericana
[...] No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia.
Debe ser creación heroica. Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad,
en nuestro propio lenguaje, al socialismo indoamericano”. ⁴ Esa exigencia de
invención crítica choca con la práctica de grupos que reclaman su legado sin
proponer transformaciones originales.
La fractura entre el pensamiento mariateguiano y la práctica política contemporánea resulta especialmente evidente en el tratamiento del problema indígena y popular. Frente a las posturas paternalistas o folklóricas, Amauta articuló un indigenismo de matriz económica, social y revolucionaria. Mariátegui no planteó la marginación del indio como un déficit cultural a corregir mediante educación caritativa; la situó en las relaciones de producción y en el despojo territorial ejercido por el gamonalismo.⁵
Las comunidades agrarias,
para él, no eran un lastre a disolver sino núcleos vivos de resistencia. El
"comunismo incaico", descrito como un comunismo agrario, ofrecía un
sustrato colectivista susceptible de articularse con un programa revolucionario
moderno. El pasado no era nostalgia reaccionaria, sino fuerza viva: "La
revolución ha reivindicado nuestra tradición más antigua", escribió en
"La tradición nacional”.⁶
Esa riqueza intelectual se
condensó en los 32 números de la revista Amauta, hoy reconocida como Patrimonio
Cultural de la Nación. Michael Löwy subrayó cómo la obra de Mariátegui alcanzó
una dimensión universal al conectar corrientes artísticas y científicas
contemporáneas (psicoanálisis, vanguardias, novedosa narrativa rusa) con la
realidad concreta de la región.⁷
A diferencia del sectarismo
cerrado que hoy caracteriza a ciertos partidos, Amauta fue un espacio de
confluencia y debate. Mariátegui definió su empresa así: "Amauta ha venido
para inaugurar y organizar un debate; no para clausurarlo. Es un comienzo y no
un fin... me conformaré con que influyan, en la acción, en los hechos,
prácticamente, en la medida de su coincidencia con el sentimiento de mi
generación y con el ritmo de la historia".⁸ Esta apertura intelectual es la antítesis del dogmatismo que
reduce la teoría a consignas mudas.
La fuerza revolucionaria, nos
recordaba en los Siete ensayos, no reside en la fría acumulación de manuales
científicos sino en "su fe, en su pasión, en su voluntad. Es una fuerza
religiosa, mística, espiritual. Es la fuerza del Mito", entendida como
capacidad movilizadora y creadora de los pueblos.⁹ Rescatar a Mariátegui
implica, por tanto, recuperar esa capacidad inventiva y movilizadora, no calcar
pasivamente recetas ajenas.
Rendirle homenaje auténtico a
José Carlos Mariátegui exige arrancar su memoria de las declaraciones retóricas
y de las solapas de los burócratas partidarios. Su vigencia pide reactivar su
audacia metodológica: pensar la realidad nacional sin anteojeras ideológicas y
sin someterse a dictados extranjeros o recetas pretéritas.
El "socialismo
indoamericano" no es una fórmula congelada de 1928; es un mandato de
invención. Es un llamado a las nuevas generaciones para construir respuestas
inéditas frente a la explotación, la desigualdad y la dependencia que
persisten. Como escribió el Amauta: "Mi ideal no es el Perú colonial ni el
Perú incaico sino un Perú integral. Aquí estamos los que queremos crear un Perú
nuevo en el mundo nuevo”.¹⁰
Todo homenaje que no asuma
ese compromiso de creación heroica permanece como calco y copia vacía. <>
_________________________
Notas
1. Héctor Alimonda, "Introducción", en José Carlos Mariátegui, Obras completas, Tomo I, Siglo XXI Editores, 2006, p. 15.
2. Aníbal Quijano, "Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina", en Comunicación y Cultura, Siglo XXI Editores, 2000, p. 27.
3. Alberto
Flores Galindo, "Por la senda del marxismo peruano", en José Carlos Mariátegui. Una antología,
Fondo Editorial de la PUCP, 1999, p. 42.
4. José
Carlos Mariátegui, "Aniversario y balance", Amauta, 1928; reproducido en Obras
completas, Tomo II, Fondo Editorial de la PUCP, 2012, p. 311.
5. José
Carlos Mariátegui, "La cuestión indígena", Amauta y artículos reunidos en Obras
completas, Tomo I, Fondo Editorial de la PUCP, 2012, pp. 198–205.
6. José
Carlos Mariátegui, "La tradición nacional", Variedades y Ensayos, 1927; reproducido en Obras completas, Tomo I, Fondo Editorial de la PUCP, 2012, p. 157.
7. Michael
Löwy, José Carlos Mariátegui: ensayo
sobre praxis y fantasía, Siglo XXI Editores, 1987, p. 65.
8. José
Carlos Mariátegui, "Presentación de Amauta", Amauta, Nº 1, 1926; reproducido en Obras completas, Tomo I, Fondo Editorial de la PUCP, 2012, p. 23.
9. José
Carlos Mariátegui, Siete ensayos de
interpretación de la realidad peruana, 1928; edición crítica, Fondo
Editorial de la PUCP, 2019, p. 128.
10. José
Carlos Mariátegui, "Mi ideal", Amauta,
1927; reproducido en Obras completas,
Tomo II, Fondo Editorial de la PUCP, 2012, p. 274.
Perú: 14/06/2026
LA DESGRACIA DE NUESTROS DERECHOS HUMANOS
Escribe: Milciades Ruiz
Lo más valioso de todo país, son
sus recursos humanos. Los agricultores crían con mucho cariño y esmero sus
plantas desde la germinación, para que se desarrollen esplendorosamente, porque
de eso, depende la cosecha que obtendrán y los consiguientes beneficios
familiares. Es lo que todo país debería hacer cultivando de la mejor manera a
su gente desde la niñez pues, de esto depende el florecimiento nacional
en todo aspecto, para todo futuro.
Pero el agricultor trata
por igual a todas sus plantas, sin segregaciones ni privilegios. No maltrata a
sus plantas por ser de la serranía, de la selva, ni las abandona por estar en
zonas alejadas. No menosprecia a sus plantas por ser de origen nativo. En
cambio, en Perú, los partidos políticos gobernantes, conducen al país, aplicando
el sistema de dominación capitalista que se sustenta necesariamente en la
desigualdad. Esta, puede ser desde moderada hasta extrema, según la vileza de
los gobernantes.
No hay capitalismo sin
desigualdad. El asunto es, en qué medida, cada gobierno ocasiona desigualdades.
La torta es una sola, pero en la repartición, las tajadas más grandes son a
costa de quitarle a las demás. En este sistema, lo que importa son las
ganancias del capital invertido y no, las personas. No interesa lo que pase con
la población porque esta, no es su objetivo. Lo que se ambiciona es obtener las
máximas ganancias para acumular capital y con ello, tener mayor poder sobre los
demás. De allí el proceder indolente de los beneficiarios del sistema de
dominación capitalista.
Muchos pueden estar pasando
hambre, pero no se corrigen las fallas del sistema que causan la desigualdad de
condiciones de vida. Se actúa sobre las consecuencias, poniendo parches para
taparlas mediante programas sociales a cuenta de los impuestos que pagamos (IGV,
rentas y demás). Con esta mentalidad capitalista, los partidos gobernantes,
distribuyen el presupuesto nacional de manera arbitraria, según su mentalidad y
conveniencia. El presupuesto nacional no responde a una estrategia de
desarrollo nacional porque no la tenemos. Vamos a la deriva, sin rumbo ni
horizonte, según conveniencia de los depredadores de nuestras riquezas.
Pero es así, como se
manejan los recursos del presupuesto nacional. Se posterga siempre a la sierra
y selva. En cambio, conceden mayores recursos a los que más tienen, a los más
influyentes. Así, según el MEF, el presupuesto aprobado por los partidos
políticos gobernantes para el 2026, asciende a S/ 257,562 millones que se
distribuye bajo la siguiente estructura:
• Gobierno Nacional: S/ 164,223 millones
(63,7 %).
• Gobiernos Regionales (25): S/ 59,164 millones
(22,9 %).
• Gobiernos Locales (2,087): S/ 35,795
millones (13,4 %).
Pero al Departamento de
Lima se le asigna S/ 127,069 millones, lo que equivale al 49,3 % del
presupuesto total de la República (casi la mitad). El saldo, es para el resto
del país. Pero, además, la mayor parte va para los bolsillos de intermediarios
burocráticos y, lo que llega a los pueblos es casi nada. Esto es así, porque lo
permitimos. Nos hemos acostumbrado a la desigualdad. Lo aceptamos sin
protestar, porque la desigualdad, es lo normal y la equidad es impensable.
En esta práctica de
gobierno, el cesante Congreso de la República, aprobó hace poco la Ley 32561
para favorecer a los que menos aportan a la economía nacional y, hasta cierto
punto, son una carga para el país. Esta ley, otorga a la oficialidad militar y
policial pensiones de jubilación y otros beneficios que, aumentan drásticamente
la desigualdad social. Compárese esta desigualdad en los siguientes cuadros
oficiales contra los ingresos de los civiles que mayor aportan al erario
nacional, pero cuya pensión de jubilación es mísera.
Los salarios de civiles en actividad son menores y,
sus pensiones peor aún. Aunque el ingreso promedio mensual en el 2025 fue de
S/. 1,887.2, los profesionales y demás trabajadores de planilla en el ámbito
rural solo perciben S/. 955.50. Más aún, los trabajadores de la agricultura
familiar no tienen mensualidad.
Son pues, los partidos políticos gobernantes los que
ocasionan las desigualdades sociales. Lo vienen haciendo durante toda la
república. Lo hacen en todos los aspectos ocasionado desigualdades económicas
al extremo, con la consiguiente desigualdad social, educativa, sanitaria,
laboral, etc. La desigualdad de un solo lado, genera más pobreza en el otro
lado. Entonces, son los partidos políticos gobernantes los que generan pobreza
en el lado más desprotegido y, la pobreza extrema lleva a la desesperación de
nuestros recursos humanos.
Mientras los favorecidos por el sistema, acumulan
capitales, la contraparte acumula pobreza. Riqueza extrema y pobreza extrema
son los polos opuestos de una misma unidad. El año pasado la pobreza monetaria
en el Perú (capacidad de gasto con dinero efectivo) afectó al 25,7% de la
población, según el INEI. Uno de cada cuatro de nosotros no tiene dinero
suficiente para cubrir la canasta alimentaria básica. Pero, mirando más atrás,
tenemos:
Esta forma de gobernar, afecta más a la sierra rural,
que contiene a los más pobres de los recursos humanos del país. Así, se
maltrata a nuestro capital humano.
Esto no es de ahora. Es de siempre hasta que se cambie la falsa democracia que genera pobreza.
Es que, en el sistema de dominación capitalista, las personas valen según su capacidad de gasto. Si desde niños, nuestros recursos humanos no cuentan con capacidad para estudiar y prepararse para la vida, tendrán un futuro tenebroso. Pero en sus capacidades está el futuro nacional. Los peruanos que nacieron a comienzos de siglo tienen un presente desastroso. Muchos de ellos han caído al abismo de la delincuencia, empujados por las desigualdades generadas por los partidos gobernantes.
Estos, que han sumido en la precariedad económica a
los que son “El futuro de la Nación”, no entienden, ni quieren entender que,
conforme crece la población tiene que crecer el empleo. De lo contrario, el
déficit dejará sin ingresos familiares a la creciente población desempleada.
Nuestro país, tiene abundante materia prima pero el valor agregado y su
procesamiento, se va al extranjero para generar empleo en los países que
depredan nuestros recursos naturales.
La madera de nuestros bosques se exporta en estado
natural y después de generar empleo extranjero, la importamos ya procesada.
Importamos más de 30 mil TM de papa pre frita y tipo snack pagando 47 millones
de dólares para empobrecer a los productores nacionales quitándoles parte de su
mercado. Los productores de arroz, de selva mayormente, han tenido que bloquear
carreteras en paro agrario porque importamos 158 mil TM en el 2025, pagando 111
millones de dólares para empobrecer a nuestros campesinos. (Fuente: SUNAT)
Son pues, los partidos políticos gobernantes los que
deciden estas políticas de estado. No son los jóvenes los culpables de su
desgracia ni del desborde delincuencial. ¿Qué haríamos nosotros de encontrarnos
en la situación de los jóvenes de hoy? Los jóvenes, en situación de pobreza,
tienen menores oportunidades en todo. Si
no tiene dinero para estudiar, tampoco podrán están preparados para trabajar en
alguna especialidad. Entonces padecen de exclusión social y, están al borde del
abismo de la delincuencia.
En el Perú, aproximadamente
1.5 a 1.6 millones de jóvenes entre 15 y 29 años son «ninis» (ni estudian ni
trabajan), representando cerca del 18% al 20% de la población juvenil (2 de
cada 10 jóvenes), una cifra creciente tras la pandemia. La mayoría son mujeres
(61.2%), dedicadas a labores domésticas o de cuidado, y el 43% de “ninis”, se
concentra en Lima. Entre el 2010 y 2024, la tasa de crecimiento de “ninis”
aumentó del 15.2% al 23,6%. En el caso de las mujeres jóvenes el porcentaje es
mayor. Véase el siguiente gráfico preparado por el CEPLAN (PCM). 
En fin, hay mucho que decir sobre esta temática y pocas esperanzas de cambio ya que, el Poder Legislativo electo, tiene las mismas características que el anterior. Los partidos políticos gobernantes seguirán en las mismas de siempre, mientras no se cambie el sistema de gobierno dando acceso a la representación directa de los sectores socioeconómicos del país. Pero quizá lo dicho, active la reflexión y las iniciativas. <>Junio 13 / 2025
LA AMENAZA EXTERIOR
*Una crónica sobre cómo se
fue armando la narrativa de que los votos de los peruanos en el extranjero
voltearían la tortilla presentada por Ipsos-Transparencia en el conteo rápido
Eloy
Marchán
|
E |
l lunes en la mañana, luego de la jomada electoral,
en Fuerza Popular todo era nervios y caras de preocupación. Los números que
manejaban en el búnker fujimorista de San Isidro coincidían con el conteo rápido
de Ipsos.
Keiko Fujimori perdía por cuarta vez consecutiva una
segunda vuelta presidencial.
Entonces se puso en marcha un operativo, ordenado
por la misma Fujimori, que consistía en vender la idea de que remontarían
gracias a los votos del exteriory que la ventaja que en ese momento le sacaba
Sánchez era pasajera. Así lo cuentan tres informantes naranjas con los que
conversó este semanario. Y los medios de comunicación empezaron a repetir el
estribillo.
Entre el lunes y miércoles, mientras Fujimori
invocaba en público a ‘esperar hasta el final” y decía que “respetará los
resultados”, en privado mandaba a su equipo de campaña a hacer circular
mensajes y audios diciendo que ellos tenían todas las actas y que su conteo
los daba como ganadores.
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| Intenso trabajo en consulados |
Este semanario accedió a cinco audios de dirigentes
fujimoristas ejecutando el operativo. Dos son de Chlimper y uno de Dyer. ‘Ya se terminaron de procesar todas las
actas en poder del data center nuestro.
Lo que viene a continuación son cifras duras y no estimaciones. Keiko, cuando
cierre la operación, va a ganar con 59,850 votos”, dice Chlimper en un audio que circuló el
miércoles por la mañana. La información, por supuesto, es falsa.
“No hay que tener mayor
preocupación. A partir del cierre de la última acta de La Convención (Cusco),
con todas las actas que aparezcan del extranjero comenzará a reducirse la
brecha. En el extranjero hay un panorama bastante alentador. El resultado será
en favor de Keiko de 50,02 sobre 49 puntos y tantos de Sánchez”, se escucha en otro audio atribuido a Dyer que dio
vueltas el martes en la tarde.
Al operativo fujimorista le cayó como anillo al dedo
la aparición en redes sociales de supuestos especialistas en estadísticas
electorales que daban ganadora a la señora K. Los canales de televisión no
tardaron en ponerles cámaras y micrófonos.
El “tour de medios” confirma lo denunciado por la
Misión de Observación Electoral de la Unión Europea que, en el informe
presentado esta semana, da cuenta del sesgo
de los canales de señal abierta y de los diarios que se jugaron por Keiko
Fujimori.
“El operativo de imponer la narrativa de que Keiko iba a ganar pese a
que los primeros resultados eran adversos ha sido bastante positivo. Gracias a
eso tenemos un pie y medio en Palacio de Gobierno. En el 2016 y 2021 los caviares
nos sacaron ventaja en la batalla comunicacional y eso les permitió que fueran
preparando el terreno para que la ONPE los dé como ganadores”, cuenta un asesor de la señora K.
La rutina de Fujimori a lo largo de esta semana ha sido salir de su casa de San Borja a las 9 de la mañana, dar declaraciones llamando a la tranquilidad y luego irse a su oficina de San Isidro. En el búnker naranja se quedaba hasta pasadas las 8 de la noche. Según fuentes de su entorno, cada dos horas recibía los reportes actualizados de la ONPE.
A diferencia de las elecciones pasadas, este año el
fujimorismo tuvo colaboradores extranjeros para su conteo de los votos. Son
jóvenes argentinos que trabajan con Femando
Cerimedo, el marquetero digital que ha asesorado a Jair Bolsonaro, Rodrigo Paz
y Javier Milei. El equipo de Cerimedo también supervisó la campaña de las
redes sociales de Fuerza Popular.
En el búnker fujimorista ha llamado la atención la presencia de un argentino de nombre “Gerardo”, de unos 60 años aproximadamente, con el que Fujimori solo habla en inglés y se van a almorzar juntos. “Gerardo”, según los informantes, es economista y trabaja para el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Neutralizar digitalmente las denuncias de irregularidades en las votaciones de los peruanos en el exterior fue uno de los encargos que Fujimori les dio a los argentinos. “Como el voto del extranjero iba a definir todo, no debía tener manchas de fraude. Esa fue la orden”, dice un informante.
Este semanario accedió a tres videos grabados por peruanos en Génova, California y Salt Lake mostrando irregularidades, pero que ningún medio peruano ha rebotado. En el de Génova se ve a un señor con la camiseta de la selección peruana de fútbol pegando en el local de votación cédulas marcadas en favor de Fujimori.
En el de California se observa a una señora
reclamando que el presidente de su mesa de votación le dijo que marque la K
cuando le entregó su cédula. En el video de Salt Lake City se ve a una miembro
de mesa diciendo a los electores marcar una equis en la cara de Fujimori.
Al cierre de esta edición y con el conteo de la ONPE
al 98,2% y 1,623 actas aún en revisión en los jurados electorales especiales,
Fujimori tiene una preocupación que aún no logra resolver: las protestas que
habrá contra ella en los próximos días.
La señora K cree que el gobierno de José María
Balcázar no tiene la firmeza para controlar a los ciudadanos que no votaron
por ella y que se manifestarán en las calles en contra suya.
El miércoles Fujimori pidió a sus congresistas y al
alcalde interino de Lima, Renzo Reggiardo, que presionen a Balcázar para que
declare en estado de emergencia la capital y salgan los militares para
intimidar a los manifestantes.
Reggiardo, excongresista fujimorista, resultó
bastante obediente. Ayer jueves envió una carta al mandatario pidiéndole
declarar emergencia por 60 días en Lima Metropolitana debido al “clima de
incertidumbre y amenazas de violencia”. <■>
César Hildebrandt
En HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 786, 12JUN26
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C |
on casi todas las instituciones raptadas y el aparato empresarial y mediático batallando a su favor, la señora Fujimori no pudo ganar como sus financistas esperaban. Si lo logra finalmente, será un triunfo mísero y discutible.
Pero
llegaron las elecciones de la segunda vuelta y resultó que Sánchez ganó en los
dos conteos rápidos y luego sobrepasó a la señora Fujimori en las sumas de la
ONPE y llegó a sacar más de 40,000 votos de ventaja. Entonces apareció Alfredo
Torres con cara de abusado y dijo que su conteo no valía y que en los
escenarios preparados por otros especialistas lo más probable es que ganara la
señora Fujimori.
¿Cómo?
¿No era que los conteos rápidos de Ipsos eran infalibles, como lo sostuvo un
jactancioso aviso institucional publicado cuando se confirmaron las cifras de
la primera vuelta? ¿No era que en las cifras lanzadas la noche del domingo 7 ya
estaba incluido el voto de los peruanos en el exterior?
Pues
no. No era así. Ahora resultaba que todo podía pasar. Podía pasar, por ejemplo,
que los votos en el exterior no se digitalizaran, como lo observó la OEA, y que
estuvieran bajo custodia de una cancillería al mando de un personaje
notoriamente afín a Fuerza Popular. Podía suceder -y sucedió- que el manejo de
muchas mesas de votación en el extranjero fuera dudoso y que, como se documentó
en varios testimonios grabados y vertidos en las redes, las protestas de
algunos votantes no fueran escuchadas.
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| Torres: Todo estaba previsto de antemano |
Medio
país le ha vuelto a decir que no a la señora que esperaba ser encumbrada de
modo fulminante. Y que Roberto Sánchez tampoco crea que la mitad saludable que
lo ha acompañado ha votado por sus virtudes. Ese 50% de peruanos ha vuelto a
rechazar lo que Fujimori representa, el sindicato criminal que la acompaña, el
conservadorismo mercenario y sin bandera que la banca.
Medio país ha optado por la indignidad de elegir a quien se proclama orgullosa heredera de un señor que huyó del país y quiso ser senador del Japón. Ese sigue siendo el Perú que premió a Manuel Prado, hijo del traidor Mariano Ignacio Prado, con dos presidencias. Ese sigue siendo el Perú que combatió junto a Chile en contra de la Confederación Perú-boliviana. Ese sigue siendo el país que anuló las elecciones de 1936 cuando Eguiguren, el candidato apoyado por el Apra, las iba ganando claramente. Ese sigue siendo el país que aduló a Bolívar hasta la náusea y luego, en su ausencia, renegó de él hasta la cobardía. Ese sigue siendo el país que ha permitido que Miguel Iglesias, armado y dirigido por un ejército de ocupación, esté en el Panteón de los Proceres. Es el viejo Perú del disimulo y el agachamiento.
La
señora Fujimori ya gobernaba. Tiene bajo su control todas las instituciones que
debían haber conservado su soberanía, como lo demuestra el hecho de que la
podrida Junta Nacional de Justicia haya suspendido por seis meses al juez
Richard Concepción Carhuancho y como lo confirma el retorno de Víctor Rodríguez
Monteza, implicado en el proceso Cuellos Blancos, al ámbito de los fiscales
supremos que actúan en banda junto a Tomás Aladino Gálvez, alias Fiscal de la
Nación.
La
señora Fujimori irá a Palacio a desatar sus iras y a vengarse de aquel medio
Perú que sigue nombrándola con repulsión.
Se vienen tiempos más que recios. En lo que a nosotros respecta, está claro qué debemos esperar. Pero está clarísimo que no cambiaremos. No dejaremos de luchar porque siempre hemos creído que nuestra lucha es justa y elemental: luchamos porque la decencia prevalezca. Así de breve y sencillo.
En estos días el oportunismo empieza a tocar puertas y ventanas. Voces de la tele que parecían independientes se alinean ahora con el fujimorismo inminente. Escribidores que habían mantenido cierta cautela, expresan su disfrute. Y la vieja derecha muestra lo peor de sus odios, lo más rancio de su esterilidad. Han vuelto a ganar. Gobernaban sin haber ganado y ahora han sido premiados. Sienten que tienen patente de corso. No saben qué furias pueden despertar otra vez. Lo que sí saben es que si necesitan disparar, darán la orden sin vacilaciones. <☻>
PERÚ: DOS PAÍSES EN EL MISMO TERRITORIO
Por: Jorge Luis Choque
|
P |
ara entender el Perú actual no hace
falta revisar teorías abstractas; basta con observar sus calles. En un lado de
la acera, un edificio empresarial de cristal en San Isidro conectado a los
mercados globales financieros; en la otra, un vendedor ambulante en la avenida
Abancay que sobrevive el día a día sin seguro, sin CTS y sin un Estado que lo
respalde. La macroeconomía nos dice con orgullo que el país crece, pero la
realidad nos grita que ese crecimiento camina sobre una falla geológica
histórica. El Perú no es una nación a ritmos distintos; son dos mundos
colisionando en un mismo suelo.
Mariátegui recordó
que lo social, lo nacional y lo cultural son inseparables: “No hay programa
verdaderamente nacional si no es también social”. Por eso, las cifras de
crecimiento son vacías si no atienden las raíces culturales y raciales de la
exclusión; el verdadero cambio debe enfrentar las estructuras coloniales que
convierten la pobreza en estigma y deciden quién merece ciudadanía plena. Esta brecha no es un
accidente. Es el resultado de un diseño político y económico donde una minoría
oligárquica utiliza a la clase gobernante como brazo ejecutor para garantizar
que las reglas del juego nunca cambien.
José María Arguedas lo
advirtió con nitidez: "El Perú es, en efecto, dos naciones
profundamente distintas y hasta contrarias: una, la indoamericana... y la otra,
la occidental, que es la minoría, pero la que ha ejercido hasta ahora el
poder". Aníbal Quijano denominó a esto la "colonialidad del
poder", una matriz que empuja sistemáticamente a las mayorías andinas
y amazónicas a la periferia del desarrollo. Fernando Tincopa define el colapso
institucional actual: "Tenemos dos Perú: uno con ciudadanos que acceden
a derechos básicos y otro con población marginada del Estado".
Todo esto, es el síntoma de
la exclusión. José Matos Mar lo decodificó como el choque entre el "Perú
Oficial" (el Estado, la banca, las leyes de escritorio) y el "Perú
Marginado" (los ambulantes, los talleres clandestinos). Al verse excluidas
del Perú oficial, las mayorías inventan su propia economía.
Efraín Gonzales de Olarte
detalla este divorcio: "Tenemos dos Perú económicos: un Perú moderno
con empresas formales, tecnología y acceso al crédito; y otro Perú informal con
microempresas, precariedad y sin acceso a servicios financieros". Las
consecuencias son catastróficas: el 60% de la población trabaja en la
informalidad y solo el 25% tiene acceso a seguridad social. Si enfermas o
envejeces en el Perú desprotegido, estás solo.
¿Por qué la clase política
perpetúa este escenario? Manuel Burga y Alberto Flores Galindo explican que "el
sistema oligárquico fue un régimen de exclusión social y política, en el que
las mayorías del país fueron marginadas y explotadas para mantener los
privilegios de la minoría gobernante". Para ello, la oligarquía
demostró una enorme "capacidad de adaptación" controlando el
Estado mediante "el fraude electoral, la corrupción, la manipulación de
la justicia y el uso sistemático de la violencia".
Hoy la oligarquía controla
redes financieras, fusiones y adquisiciones. Germán Alarco, César Castillo y
Favio Leiva (Riqueza y Desigualdad en el Perú) exponen la gravedad de
esta concentración patrimonial: "Al 2014, la riqueza de ocho familias
era equivalente al ingreso que tienen 7 millones 62 mil peruanos... Al 2017, ya
eran seis las familias que poseían la misma riqueza que 8,2 millones de
peruanos, es decir, la inequidad aumentó".
La desigualdad peruana no es
un bache técnico corregible con programas asistenciales. El crecimiento
económico reciente no distribuyó la riqueza, sino que multiplicó su
concentración en la cúspide.
Esta asimetría extrema es la muerte lenta de la
democracia. Mientras el "Perú Oficial" siga gobernando para blindar
los privilegios de unos cuantos apellidos, el "Perú Marginado"
acumulará una indignación histórica legítima. Si no somos capaces de desmontar
esta matriz colonial, el desborde popular dejará de ser una advertencia teórica
y volverá a ser nuestro destino inevitable. <☻>
Perú: 12 de junio de 2026
PLANES GOLPISTAS DE LA REACCIÓN
Por Gustavo
Espinoza M.
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P |
oniéndose
a tono con el mundial de fútbol y como si estuviéramos en una competencia
deportiva local, la ultraderecha peruana, que perdió en la cancha, el partido
que jugara el 7 de junio busca revertir em mesa los resultados de la contienda.
El
punto de partida de lo que ocurre hoy, fue la “encuesta” a
boca de urna que difundiera la televisión local a las 5 de la tarde del domingo
pasado y que otorgaba la victoria a Keiko Fujimori al igual que en el 2011, el
2016 y el 2021.
Después,
el retraso con el que se entregó el “conteo rápido” previsto
originalmente para las 8 de la noche y que solamente se diera a conocer poco
antes de las 1. Este, corregía la versión y ponía las cosas en su lugar: Pedro
Sánchez ocupaba el primer lugar en el escrutinio y ganaba la elección por algo
más de 40 mil votos.
A partir de allí comenzaron las maniobras, los cubileteos y los enjuagues electores orientados a cambiar el rostro del proceso: Como se ha dicho, a ganar en mesa lo que Keiko perdió en cancha.
Aunque
formalmente se admitió la información del domingo en la noche, se buscó desde
un inicio atenuar sus efectos, asegurando que eso apenas reflejaba “un
empate estadístico” del que no podía deducirse ningún ganador. Luego
asomaron los “argumentos” orientados a justificar “la esperanza” de los
perdedores.
Se
dijo que “el computo no había concluido”, que faltaban “plazas
fuertes” del fujimorismo. Cuando pese a cambios puntuales en cifras
episódicas, no se modificaba el cuadro general, se sostuvo que “faltaba
el cómputo del voto en el exterior”, aunque la propia ONPE debió
admitir que ya había introducida la votación de importantes ciudades como Nueva
York, Nueva Jersey, Roma, Oslo y otras, en los resultados entregados.
Después
se supo que, en Londres y Madrid, Keiko Fujimori no había obtenido el respaldo
electoral que esperaba; y finalmente se ingresó a la recta final del “voto
de afuera”.
En
el 98% del cómputo oficial, se sumó un nuevo argumento: las boletas impugnadas,
arguyendo que las de Lima y Callao “favorecían largamente” a
Keiko.
De
por medio -por si fuera necesario- se agitó el demonio del anticomunismo de
manera frenética, para “ambientar” lo que cínicamente se llama “la defensa
de la democracia”. Y es que. si todo eso finalmente fallara, el último
recurso sería el Golpe de Estado: Un gobierno militar que arrase con todo.
Gestándolo,
desde distintas trincheras se habla ya de un “Golpe Militar
Democrático”, que “salve al Perú del comunismo”. Por
lo pronto, pareciera que el Comando Conjunto de la Fuerza Armada se habría
comprado el pleito. Y es que asumió un “pronunciamiento” asegurando
que actuaría contra cualquier amenaza que pusiera en riesgo “el orden
constitucional” .
Es
bueno que se recuerde que el anticomunismo es una vieja y sucia bandera usada
en el plano mundial por las fuerzas más reaccionarias del planeta. En nuestro
país sirvió siempre para defender los privilegios de la clase dominante y
apañar los abusos inmisericordes contra los pueblos. El APRA hizo aquí el gran
negocio con ese “discurso”.
El
propio Haya de la Torre enarboló la bandera del anticomunismo para lograr para
sí el respaldo de Washington. Demostrar a Estados Unidos que era “el
muro de contención” contra “la amenaza roja”, le
sirvió para lograr el respaldo de la Casa Blanca en los comicios del 62 y de
allí para adelante.
La
descomposición del APRA, llevó a Keiko a tomar esa bandera. Y ahí la tienen
señalando que “el enemigo del Perú es la Izquierda” a la que teme
porque le sabe todas, y porque está cada vez más unida y organizada, y
dispuesta a derribar su Poder, precario y poco consistente.
Por
lo pronto, verá al país convertido en una llaga abierta. El pueblo no aceptará
la maniobra extradeportiva que pretende usar Fuerza Popular ´para quebrar la
voluntad ciudadana. La llama de la resistencia está encendida y alumbrará el
camino de millones de peruanos.
Y
Keiko deberá saber si eventualmente llegara a asumir la presidencia de la
República, que no será reconocida en la inmensa mayoría de ciudades y poblados
de nuestro territorio. Ni siquiera podrá convocar libremente una concentración
ciudadana en Puno, Cusco, Apurímac, Huancavelica, Ayacucho y muchas
otras ciudades del país.
No
podrá, entonces, ejercer autoridad alguna, salvo que busque ganarla “a
la fuerza”. Pero eso implicaría recurrir a la violencia extrema- En
otras palabras, al fascismo. Los planes
golpistas, finalmente, serán derrotados <->