VER SU TRAYECTORIA, COPIANDO EN SU NAVEGADOR EL SIGUIENTE ENLACE:
https://drive.google.com/file/d/1vZVsYLZB9414H9B5WCp3EglJ6f1orUMh/view?usp=sharing
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URIEL MONTÚFAR:
PRESERVANDO LA MEMORIA VIVA
DE LOS ANDES
Soledad Quartucci REPÚBLICA LATINA 6AGO26
|
P |
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| Uriel Montùfar |
Nacido
en Puno, Perú, y conocido profesionalmente como Uriel Montúfar creció en la
sierra andina, donde el lago Titicaca, las imponentes montañas y las
tradiciones de las comunidades quechua y aimara dan forma a la vida cotidiana.
Criado en una familia quechua y rodeado de comunidades aimara, Montúfar
reconoce que este rico entorno cultural influyó profundamente tanto en su
visión del mundo como en su visión artística.
“Crecí
en un lugar donde la naturaleza y la cultura se funden en una sola”,
afirma. “El tiempo transcurre a un ritmo
diferente, y la vida gira en torno a la comunidad, las fiestas tradicionales,
los ciclos agrícolas y una profunda conexión espiritual con la Pachamama”.
Esa crianza le enseñó a observar con paciencia y respeto, cualidades que se han
convertido en la base de su obra. Montúfar se esfuerza por contar historias
sobre la memoria, la identidad y la resiliencia cultural del pueblo andino.
Su
afición por la fotografía comenzó a temprana edad, impulsado por el deseo de
preservar aquello que veía desaparecer gradualmente. Pronto comprendió que una
fotografía podía convertirse en un testimonio para las generaciones futuras.
“Comprendí que la fotografía podía preservar
la memoria de las comunidades”, explica. “Lo que más me cautivó fue su
capacidad para conmover a la gente sin una sola palabra”. Desde ese momento,
supo que la cámara se convertiría en su lenguaje: una forma de conectar con los
demás y contar las historias de la tierra que lo forjó.
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| The big flute of Layo, Cusco |
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| Diablo Caporal en Festividad Candelaria |
Aunque al principio fue en gran medida autodidacta —aprendiendo a través de la práctica, los libros y el estudio del trabajo de otros fotógrafos—, más tarde complementó su formación con talleres y cursos especializados. Aun así, cree que su mayor aprendizaje lo ha obtenido en otros ámbitos.
“Mi verdadera
formación ha sido trabajar sobre el terreno y convivir con las comunidades que
fotografío”,
afirma.
Actualmente,
el trabajo de Montúfar se centra en la fotografía documental y artística,
explorando la identidad andina, el patrimonio cultural, la espiritualidad, las
fiestas tradicionales, los paisajes y la perdurable relación entre las personas
y la naturaleza. Cada proyecto se fundamenta en el respeto, la confianza y una
auténtica conexión humana.
“Creo que una
imagen puede convertirse en un puente entre culturas”, afirma, “y ayudar a la gente a reconocer la belleza
y el significado de aquello que a menudo pasa desapercibido”.
Trabajar
en proyectos documentales a largo plazo en regiones remotas de Perú presenta
desafíos importantes. Las oportunidades de financiación y los espacios de
exhibición son limitados fuera de los principales centros culturales del país.
Sin embargo, Montúfar cree que la distancia también se ha convertido en una de
sus mayores fortalezas, permitiéndole desarrollar relaciones más profundas y
crear obras más significativas.
Una
de las mayores recompensas ha sido ver cómo historias nacidas en pequeñas
comunidades andinas resuenan en audiencias de todo el mundo.
“Cada
reconocimiento internacional que he recibido lo siento como un reconocimiento
para las personas que aparecen en mis fotografías”, afirma.
Para
Montúfar, la preparación es tan importante como el momento de tomar una
fotografía. Antes de coger su cámara, dedica tiempo a investigar, escuchar y
entablar relaciones.
“La confianza se
construye mucho antes de que aparezca la cámara”, explica.
Su
objetivo no es simplemente crear fotografías impactantes, sino capturar la
emoción, la humanidad y la identidad de manera que los espectadores sientan que
están presenciando una historia real.
Entre
sus proyectos más importantes en curso se encuentra Candelaria:
Senderos de Fe , una exploración documental a largo plazo de la Fiesta
de la Virgen de Candelaria. El proyecto examina las intersecciones entre fe,
identidad, memoria y patrimonio cultural vivo a través de la fotografía y el
cine documental.
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| Carrera en Langui |
Una
imagen de "Jinetes del viento y la altitud" marcó un
punto de inflexión en su carrera. La fotografía, que muestra a jinetes de las
comunidades andinas de Langui y Layo enfrentándose al vasto paisaje montañoso,
confirmó algo que él sospechaba desde hacía tiempo: las historias locales
poseen un significado universal.
Una
de sus experiencias más memorables tuvo lugar después de pasar varios días
documentando a un anciano bailarín durante la Fiesta de la Virgen de la
Candelaria. Al final del tiempo que pasaron juntos, el hombre le dijo en voz
baja: «Gracias por escucharme antes de fotografiarlo».
Esas
palabras se le han quedado grabadas desde entonces.
«Confirmaron que el
verdadero trabajo documental comienza mucho antes de apretar el obturador», reflexiona
Montúfar. «Escuchar, comprender y generar
confianza son tan importantes como la habilidad técnica».
Si
pudiera darle un consejo a su yo más joven, sería muy sencillo.
“Ten
paciencia y confía en tu propia visión. No sigas las tendencias ni tomes
fotografías solo para complacer a los demás. Las imágenes más significativas
surgen cuando fotografías aquello que realmente amas y comprendes de verdad.”
Actualmente,
Montúfar continúa desarrollando Candelaria: Senderos de Fe en
formatos fotográficos y cinematográficos, a la vez que prepara Fe y
Fuego, una exposición multimedia dirigida al público internacional.
Asimismo, mantiene su compromiso con proyectos colaborativos que fortalecen la
memoria cultural y la narrativa visual en las comunidades andinas.
De
cara al futuro, espera profundizar en sus exploraciones a largo plazo sobre el
patrimonio, la identidad y el territorio, al tiempo que expande la fotografía
documental a través de instalaciones audiovisuales y narraciones inmersivas.
En última instancia, sin embargo, su mayor ambición va más allá de cualquier exposición o premio.
“Mi sueño es crear
una gran memoria visual de los Andes mediante la combinación de fotografía,
cine documental, archivos históricos y testimonios orales”, afirma. “Espero que este trabajo ayude a las futuras
generaciones a comprender la extraordinaria riqueza cultural de nuestras
comunidades, a la vez que genere un diálogo con el público de todo el mundo”.
Para Uriel Montúfar, cada fotografía es más que una imagen. Es un acto de escucha, un gesto de respeto y una forma de asegurar que la memoria viva de los Andes perdure. <>
LO CHOLO EN EL PERÚ
Escribe:
Edwin
Sarmiento
Revista SOMOS
|
E |
n
julio de 2006 el Fondo Editorial del Congreso de la República organizó un
coloquio sobre “lo cholo en el Perú”, un tema del que se habla mucho desde el
siglo pasado, pero que no ha perdido vigencia. Sobre todo, ahora que las
Fiestas Patrias nos invitan nuevamente a reflexionar sobre los lazos que nos
unen y las diferencias que nos separan, a nosotros, los nacidos en esta hermosa
tierra del Sol. En contenido concebido del evento, alcanza varios asuntos a
examinar. Veamos:
El
racismo existe, pero no es tan fuerte como hace tres décadas, no señor. La
vergüenza de ser cholo es menor en quienes hemos ocupado en nocturnidad y sin
alevosía Lima a partir de las migraciones
sucesivas de provincianos a quienes “las
locas ilusiones nos sacaron de mi pueblo para venir a conocer la capital”.
Ah, tiempos. Ahora yo choleo, tú
choleas, él cholea. Todos nos sentimos cholos, incluyendo al congresista
electo Víctor Andrés García Belaúnde,
aristocrático él, pero tiene el orgullo de ser peruano y ser feliz, que uno
huele que no es cholo, pero él dice sentirse orgullosamente cholo, como le
confesara a este periodista. Pero, ¿qué es ser cholo en el Perú? El sociólogo Gonzalo Portocarrero nos explicó que es
una condición que se vive todavía con incertidumbre. Es reconocerse
descendientes de esa plebe mestiza que hace siglos se fue asentando en el
territorio nacional. ¿Recuerdan a Garcilaso
de la Vega, nuestro cronista? Él explicó que
“…al
hijo de negro y de india o de indio y negra dicen mulato y mulata. A los hijos
de estos llaman cholo; es vocablo de las
Islas de Barlovento; quiere decir perro,
no de los castizos sino de los muy bellacos y gozones; y los españoles usan del
por infamia y vituperio”. Está en los “Comentarios Reales”.
Portocarrero,
profesor en la Pontificia Universidad Católica del Perú, dice que el cholo no
tiene aún muy definidas sus raíces, no sabe si está cambiando hacia Occidente o
está permaneciendo en los Andes. Será por eso que mis tías en Lucanas solían
decirme de chiquito que nosotros éramos diferentes a los “otros” que no sabían
lo que eran, como una manera muy andina de marcar distancia y notificarnos que
no éramos cholos para nada. Qué bonita familia. El apellido, el color de la piel, el idioma, las costumbres entre
otros, definen los rasgos de lo que conocemos como cholo. Éste se define también
a partir de lo indígena y de lo criollo occidental. Portocarrero advierte
cierto sentimiento de orfandad en quienes se sienten cholos por lo mismo que
son excluidos y a veces muy malamente en el entorno social.
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| Dina Paucar |
“…se
le llama cholo a alguien que viene de los pueblos indígenas, que habla muy bien
su lengua materna y trata de aprender el castellano, que confunde la ‘e’ con la ‘i’ y la ‘o’ con la ‘u’ y que hace esfuerzos notables para desprenderse de sus
hábitos culturales indígenas y adoptar los occidentales. De esa confusión
deriva otro insulto: “cholo motoso”.
Lo biológico y lo cultural se combinan y mezclan, pero el componente cultural
es el más importante”.
En
el coloquio sobre “lo cholo en el Perú”, Cholos o no, los legisladores tendrán
la oportunidad de escuchar en su propia casa, los muchos enfoques que se han
elaborado para entender mejor nuestras raíces sociales y culturales. Iluminados
por las sabias palabras de los estudiosos más enjundiosos del medio, los padres
de la patria verán el rostro, color tierra, de la realidad peruana y muchos se verán
a sí mismos reflejados en el análisis de lo que los sociólogos llaman en su
extraño neologismo el “laberinto de la
choledad”. Se tiene previsto que el evento se hable sobre lo cholo y la
nueva modernidad, la cultura y la
identidad chola, lo cholo y la esperanza religiosa, los pagos al cerro,
Sarita Colonia y los misayocs urbanos. La familia, las mujeres, el amor y la
sexualidad cholas tampoco estarán ausentes en las mesas de discusión.
Asimismo, está previsto que se hable también de la comida y el mestizaje. Se conozca qué es una pachamanca, saber si la comida criolla es chola y si aquello que adorna su mesa todos los días, mi querido señor o señora, es un plato que en su origen fue tan cholo como las hojas de atajo que crecen en los Andes. Es necesaria la presencia de
Isabel Álvarez, Bernardo Roca Rey, Cucho La Rosa, Gastón Acurio y Rodolfo Hinostroza para que digan una vez más que la comida peruana es la más variada y la más rica del mundo. Y también chola, por supuesto. Para cocinar contamos con carnes y verduras de toda clase. Nuestra topografía muy especial nos permite tener faunas y floras poco menos que inagotables. Imagínese. Tenemos pescado de río, pescado de mar y pescado de lago. ¿Y cómo no citar a nuestra papa que se transforma, en la mesa, en platos distintos, como es el caso del muy andino chuño blanco que, hervido con leche y con queso tierno, es uno de los platos más originales y sabrosos del mundo? ¿Y qué decir del olluco y la oca? ¿Sabía usted que el chupe, en cualquier forma que se sirva, lleva en su origen el signo distintivo de su choledad? ¿Desde el chupe de camarones, hasta los grandes chupes de tierra adentro como el chairo, el chaque, el timpusca, el pebre, el chupe de ollucos, el chupe de conejos y el chupe de habas?
![]() |
| Chupe de camarones |
YA INSTALADO EL GOBIERNO
PRO USA
Ricardo Pose*
|
E |
n las elecciones peruanas ya llegadas a su término,
confrontaron dos modelos: los programas que consolidan el poder de las élites
económicamente dominantes bajo la sombra del águila norteamericana y
aquellos que proponen una distribución más equitativa del
ingreso y la riqueza en actualizada remembranza del imperio del sol de los
incas.
El
Perú social
La
población peruana alcanza los 34,5 millones de habitantes en
un proceso de envejecimiento acelerado; la tasa de natalidad ha caído a 1,7
hijos por mujer. El país enfrenta un estancamiento en sus indicadores de
desarrollo, con desafíos críticos en seguridad, pobreza y acceso a servicios
básicos, según datos de la CEPAL.
Desde
2020, Perú muestra una caída gradual en esos indicadores. El pilar referido
a necesidades básicas humanas (puesto 100) es el más débil de
todos. Los indicadores relacionados con seguridad, nutrición y cuidados médicos
básicos requieren atención urgente por su bajo desempeño y su impacto directo
en el bienestar de la población.
Perú
es el segundo mayor productor mundial de cocaína y hoja de coca después
de Colombia, con una producción estimada de 400 toneladas anuales.
El epicentro es el valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM),
aunque los cultivos se han expandido a regiones amazónicas como Ucayali.
Históricamente,
la hoja de coca ha sido consumida con fines culturales,
tradicionales y medicinales por millones de habitantes en las regiones andinas,
una práctica legal y protegida por el Estado.
Gran
parte de la cocaína peruana se traslada como pasta base hacia Bolivia a
través de redes transfronterizas. Desde allí se procesa y se distribuye a
mercados emergentes; el clorhidrato de cocaína de alta pureza se camufla en
productos de exportación —frutas, por ejemplo— y sale por puertos principales
como Paita, con destino a Europa y América del Norte.
Las
denuncias sobre la presencia de narcotraficantes en la campaña electoral han
sido utilizadas por sectores de la derecha contra Roberto Sánchez;
las autoridades las han desestimado.
Keiko
Fujimori no
tiene condenas ni acusaciones fiscales directas por tráfico de cocaína, pero el
fujimorismo ha estado vinculado a escándalos relacionados con el narcotráfico
desde los años noventa. El caso más emblemático fue el de Limasa,
en 2013, cuando la policía encontró un contenedor con droga que representó el
vínculo más directo con un cargamento de estupefacientes e involucró a sus
hermanos Kenji, Hiro y Sachie Fujimori.
Chancay:
la pesadilla de Trump
Aunque
el presidente de Estados Unidos no se ha manifestado con el apoyo decidido a
Fujimori que mostró en otras elecciones, un triunfo de la derecha peruana le
daría un nuevo socio para el Escudo y un aliado en su guerra contra la presencia
de China en la región.
Perú
es el segundo mayor receptor de inversión extranjera directa china en
América Latina, después de Brasil. En febrero, la administración Trump acusó
públicamente al país de renunciar a su soberanía al permitir que una empresa china
construyera y operara un megapuerto en su costa.
El puerto de
Chancay se convierte en un centro neurálgico de la disputa geopolítica, y
cuyo resultado electoral, impacta en las decisiones del Departamento de Estado
en su guerra contra la presencia China en la región.
El megapuerto
está ubicado a unos 80 kilómetros de Lima. Inaugurado en 2024 con capitales
chinos, el proyecto es considerado una de las inversiones más importantes de
Beijing en la región y aspira a convertirse en el principal centro logístico
para conectar Sudamérica con Asia. La terminal pertenece en un 60 % a
la empresa estatal china Cosco Shipping y en un 40 % a
la minera peruana Volcan; su capacidad y ubicación le permiten
reducir tiempos y costos de transporte para las exportaciones sudamericanas con
destino al mercado asiático.
La
disputa por Chancay es la punta del iceberg de una batalla que Estados Unidos
viene librando contra la presencia del gigante asiático. Durante las últimas
décadas, China se consolidó como el principal socio comercial de Perú y
uno de sus mayores inversores extranjeros. Las empresas chinas tienen fuerte
presencia en sectores estratégicos como la minería, la energía eléctrica, la
infraestructura y la logística; además de conducir importantes proyectos
cupríferos, adquirieron participación en compañías distribuidoras de
electricidad y expandieron su actividad en obras de transporte.
Cerca
de un tercio de las exportaciones peruanas tienen como destino
China y una proporción similar de las importaciones proviene del país asiático.
Esa relación económica convirtió a Perú en uno de los principales aliados
comerciales de Beijing en América Latina.
Para
contrarrestar la notable gravitación económica del megapuerto de Chancay, Estados
Unidos promueve e invierte a través de empresas de ese país, la remodelación del
puerto del Callao y sondea, además,
la financiación para la construcción del puerto de Corio en la costa sur de Arequipa.
Frente
a todo ello, Keiko Fujimori, candidata de la derecha, ya declaró su
alineamiento con la política estadounidense. «Mi rol, de ser elegida
presidenta, será motivar a que los Estados Unidos vuelvan a participar más
activamente en la economía peruana», afirmó. Agregó que «Latinoamérica
está girando hacia una corriente en donde se está priorizando la libertad, las
inversiones y recuperar el control y la seguridad», y confirmó su adhesión
al Escudo de las Américas junto a líderes como Javier
Milei, José Antonio Kast, Daniel Noboa y Rodrigo Paz.
En
conclusión, la presidencia de Fujimori favorecerá un aun mayor
acercamiento a Washington y a las inversiones occidentales, y
será menos receptiva a profundizar la relación económica con China y
a avanzar en los proyectos estratégicos vinculados a Beijing. <>
___________________
* Ricardo Pose periodista venezolano es autor
del artículo cuyo texto ha sido condensado por la redacción de este blog. Fue publicado
en teleSUR. 7 junio 2026
EL ESCUDO DE LAS AMERICAS
Por
Gustavo Espinoza M.
|
E |
l
Escudo de las Américas es una estructura de carácter militar creada en el
Estado de La Florida el 26 de marzo pasado en una Cumbre de Jefes de Estado y
de Gobierno de la región convocada por el presidente de los Estados Unidos,
Donald Trump bajo el pretexto de combatir delitos de carácter continental, como
el narcotráfico, la delincuencia, el terrorismo y otros.
Aunque
algunas palabas buscaron encubrir propósitos políticos en esa alianza ideada
por la Casa Blanca, bien pronto se hizo evidente la naturaleza del acuerdo
saludado por los regímenes más conservadores de nuestro continente.
El
21 de mayo del presente, en efecto, los países del Escudo de las Américas
emitieron una Declaración de innegable carácter partidista apoyando sin tapujos
al presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, que enfrentaba masivas protestas
ciudadanas que aún subsisten.
En América Latina este curioso “Escudo” fue cálidamente recibido por Javier Milei, José Antonio Kast, Daniel Noboa y otros mandatarios identificados claramente con las orientaciones de Washington formuladas a viva voz por el Departamento de Estado de los Estados Unidos a cargo de Marco Rubio, el promotor de las iniciativas más violentes y agresivas contra Venezuela, Nicaragua y sobre todo Cuba.
Por
cierto, este “Escudo” ha alentado más bien todas las agresiones promovidas por
el gobierno de Trump contra la Independencia y la Soberanía de Venezuela así
como el bloqueo genocida que ese régimen mantiene contra Cuba y que se
agrava puntualmente cada día.
Ahora,
a pocos meses de constituido este curioso aparato de “defensa continental”,
está claro el rumbo que ha tomado su política. No se trata, en efecto, de
combatir fenómenos delictivos que son consustanciales al régimen capitalista,
sino de preparar y organizar a las naciones del continente, para que estén
listos a defender a los Estados Unidos, y más precisamente a las grandes
corporaciones norteamericanas que pugnan por retener bajo su control los
recursos naturales y las riquezas de los países situados el sur del río Bravo.
Cada
día asoma más evidente que este “Escudo” forma parte de la estrategia mundial
del Imperialismo, convencido de la necesidad de “cerrar” el continente
para hacer frente a la “amenaza del socialismo” representada en el caso
por China Popular, su pueblo y su gobierno.
Eso
explica el interés de Washington por inmiscuirse en los asuntos internos de los
países situados en la región, a la que considera inequívocamente
como “zona de influencia” de los Estados Unidos.
Por
lo demás, no se trata sólo de la “influencia”, sino de asuntos más prosaicos:
el petróleo y las riquezas materiales. Eso es lo que mueve a los gobernantes
del Vecino del Norte empeñados en apoderarse de todo, desde el oro negro hasta
las tierras raras, pasando por los minerales y el agua.
Aunque
la injerencia yanqui en la región es casi proverbial y quedó registrada desde
la guerra de anexión librada a mediados del siglo XIX contra México, ella se
tornó más evidente a lo largo del siglo pasado, cuando los Infantes de Marina
USA desembarcaron en las costas de todos los países de centro américa para
someterlos a su dominio, al tiempo que la Casa Blanca auspiciaba regímenes
corruptos y dictaduras asesinas en casi todos los países de América del sur.
La
caída de dictaduras siniestras como la de Pinochet en Chile, Somoza en
Nicaragua, Videla en Argentina o los militares de la Escuela Superior de Guerra
en el Brasil, y sobre todo el triunfo y la afirmación del socialismo en Cuba,
parecieron marcar un rumbo diferente en el continente.
Y
lo fue, en buena medida con el surgimiento del Proceso Emancipado Bolivariano
que se abrió paso en Venezuela y generó un nuevo derrotero en el escenario
americano. La experiencia de Velasco Alvarado en el Perú y el heroísmo de
Salvador Allende en el Chile de los años 70 del siglo pasado marcó un hito en
esa historia.
Las
fuerzas progresistas que alentaron este proceso no percibieron cabalmente que
no era posible introducir cambios radicales en la sociedad latinoamericana
manteniendo la vieja estructura de dominación capitalista y burguesa.
Avanzar
con la idea de transformar realmente la realidad encarando y resolviendo los
problemas vitales de los pueblos, presuponía Revoluciones tangibles, y no sólo
reformas avanzadas. La frustración de algunas experiencias permitió
finalmente que la clase dominante -a la sombra del Imperio- lograra retomar la
iniciativa recuperando posiciones y fuerzas.
Eso
fue, en definitiva, lo que posibilitó a la administración Trump diseñar su
nueva política de dominación poniendo énfasis en la necesidad de atar a los
gobiernos de la región a sus designios guerreristas. La suma de esa política es
entonces el Escudo de las Américas que hoy luce agresivo y bravucón en el
empeño de aplastar a los pueblos..
El interés desorbitado del nuevo gobierno peruano por incorporarse a esa orientación belicista carece, sin embargo, de esencia y contenido. Fuerza Popular no es un Partido con definiciones políticas ni ideología. Es apenas una suma de segmentos empeñados en perpetuar la dominación de una casta envilecida y en derrota que se aferra al Poder por afanes personales y mezquinos. El servilismo es su divisa.
Keiko
Fujimori parece estar convencida que, a la sombra de Donald Trump, tiene
asegurado un futuro de bienestar personal y de grandeza material. Se equivoca.
El propio futuro del Cromagnón que hoy vive en la Casa Blanca, es precario y es
incierto. Un día cualquiera, Keiko podrá despertar y encontrarse ante un
escenario nuevo, sin el siniestro hombre de las nieves al que hoy mira como si
fuera un Elegido.
El Escudo de las Américas tendrá una vida corta y un final feliz para los pueblos, vale decir, una muerte prematura como instrumento de agresión y de guerra. <>
100 AÑOS DEL BOLETÍN TITIKAKA
Christian Reynoso
|
E |
n
agosto de 1926, hace 100 años, se editó el primer número del llamado Boletín
Titikaka, en Puno. En verdad era el “Boletín” de la Editorial Titicaca. Una
publicación de cuatro páginas en tamaño A4, destinada a difundir el éxito de
las publicaciones de dicha editorial y a informar de las que vendrían
posteriormente. Fue así como nació este boletín bajo la batuta de los hermanos
Arturo y Alejandro Peralta Miranda (el primero de ellos más conocido como
Gamaliel Churata), sin saber que inauguraban una revista ―un boletín― que,
durante los siguientes cinco años alcanzaría una dimensión hispanoamericana y
se convertiría en una de las más importantes de la vanguardia indigenista.
El
primer número consigna comentarios acerca del libro de poesía “Ande” (1926), de
Alejandro Peralta, con la intención de ponerlo en valor más allá del ámbito
local. Se anuncia la próxima aparición del poemario “Falo” (1926), de Emilio
Armaza. Se incluyen los poemas “Egolatría” de la chilena María Rosa Gonzáles e
“Invitación profunda” de la mexicana María del Mar. Se anuncia que el libro “23
de mayo” de Víctor Raúl Haya de la Torre está en prensa en Argentina.
Finalmente, se transcribe un artículo aparecido en el vespertino “Crítica” de
Buenos Aires, que recoge las impresiones que Emilio Armaza ha dado en esa
ciudad respecto de las vanguardias literarias en el Perú. Pone a “Trilce”
(1922), de César Vallejo, en un lugar especial.
Se publicaron 35 números del Boletín Titikaka entre 1926 y 1930 (o 34, en razón de que existen dos ediciones del número 25) y sus páginas fueron variando del tono inicial divulgativo a una propuesta literaria y acaso política en la que el pensamiento indoamericanista se imponía como eje de una estética y forma de ver el mundo desde el sur andino. La América India como base de una resistencia a lo occidental. De esta forma, el Boletín traspasó las fronteras locales y reunió en sus páginas a diversos autores latinoamericanos. Su contenido gráfico, asimismo, estuvo determinado por el uso del grabado en manos de Diego Kunurana (Demetrio Peralta, el tercer hermano), junto a otros artistas.
Hoy
en día el Boletín Titikaka es referente insoslayable en los estudios sobre las
vanguardias, y comparte la importancia de otras revistas peruanas como
“Amauta”, dentro de un extenso panorama de revistas de la época, pero su
alcance y su propuesta ideológica lo hace particular. Se han editado al menos
tres ediciones facsimilares de los números completos (que registran un error de
compaginación en un par de hojas, en comparación con la edición que se
encuentra en la BNP, como he advertido en un artículo, en 2017). Hay que decir
que la lectura y estudio del Boletín Titikaka resulta fundamental para conocer
las claves del movimiento literario que se gestó a fines del veinte y comienzos
del treinta en el Perú e Hispanoamérica. <>
JULI: ARTE Y EVANGELIZACIÓN
Elena Amerio*
En
Boletin QUIPU Nº 322. Ed. Centro Cultural Inca Garcilaso del Ministerio de
RR.EE. https://www.ccíncagarcilaso.gob.pe/quipu-vírt
Se
cumplen 450 años del establecimiento de una de las misiones jesuitas de mayor
impacto en los dominios del antiguo Virreinato del Perú.
|
“ |
Ya a comienzos del siglo XVII, apenas treinta años después de su llegada, la Compañía de Jesús había convertido Juli en un centro religioso de referencia para toda la región: un lugar donde tanto los habitantes locales como los viajeros de paso encontraban alivio para el alma y para el cuerpo, y donde los niños y niñas del pueblo aprendían a leer, a contar y, sobre todo, música, materia en la que Juli no tardaría en volverse un auténtico modelo a seguir. En la fase temprana de este proyecto -entre 1585 y 1600- resultaron decisivas las figuras de dos rectores de origen italiano: el ya mencionado Nicoló Mastrilli y Pier Vincenzo Pizzuti (Cosenza, 1559-Juli, 1631), quienes compartían una misma formación y sensibilidad cultural. Mastrilli, más tarde provincial del Paraguay y, en dos ocasiones, del Perú, tuvo un papel clave en la organización administrativa y económica de Juli. Pizzuti, en cambio, prácticamente desconocido para la historiografía, excelente predicador y gran conocedor de la lengua aimara, fue una presencia constante en la misión durante cuarenta años, ejerciendo el rectorado en 1595 y en 1619. Fue también gracias a ellos que se otorgó un lugar central al arte y a la arquitectura: convencidos de que la pintura y la escultura eran aliados esenciales para la evangelización, los padres destinaron importantes recursos a la construcción y decoración de las cuatro iglesias del pueblo -San Pedro, Nuestra Señora de la Asunción, San Juan de Letrán y Santa Cruz de Jerusalén-, esta última levantada por la orden ignaciana.
![]() |
| Bitti: La asunción de la virgen María |
Para la decoración de estos templos, la Compañía envió a uno de los mejores artistas con los que contaba entre sus filas: el hermano Bernardo Bitti (Camerino, 1548-Lima, 1610), llegado al virreinato peruano en 1575. Como recuerda el padre Anello Oliva, su llegada se debió al papel que su arte podía desempeñar en el plan evangelizador de la Compañía, «significándole lo mucho que pueden para con los indios las cosas exteriores, en especial las pinturas, de suerte que mediante ellas cobren estima y hagan concepto de las espirituales». Bitti llegó a Juli por primera vez en 1584, quedándose apenas un breve período antes de pasar al colegio de La Paz. Regresó probablemente en 1586, esta vez por otro año y medio, antes de partir de nuevo hacia Lima; volvería una tercera vez hacia 1591. Era, en efecto, una figura tan valiosa para la Compañía que su presencia en un mismo colegio o residencia casi nunca superó los dos o tres años consecutivos -una movilidad que ha sido posible reconstruir en detalle gracias a estudios recientes, siguiendo sus desplazamientos por toda la provincia, desde Lima hasta el Alto Perú y La Plata. Fue precisamente durante sus estancias en Juli cuando realizó los primeros retablos y pinturas de las iglesias del pueblo. Hoy en día se conserva solo una parte de aquellas obras: las máquinas arquitectónicas de estilo renacentista que las albergaban se perdieron, víctimas del paso de los años y del cambio de gusto. Aun así, en Juli sigue siendo posible admirar pinturas y relieves policromados y estofados que representan los instrumentos mismos de la evangelización jesuíta.
Entre ellos destacan el
Bautismo de Cristo, parte del primer retablo mayor de San Juan de
Letrán, y la Sagrada Familia de la Pera. Especialmente relevante resulta
el imponente relieve de la Asunción de la Virgen, cuyos ángeles músicos se
inspiran en aquellos que Federico Zuccari pintó hacia 1567 para el ábside de la
Annunziata, en el Colegio Romano -la importante institución educativa
de los jesuítas que, con toda probabilidad, Bitti conoció antes de partir hacia
América. Es probable que Bitti realizara más obras hoy perdidas, como un Juicio
Universal, del que tenemos testimonió gracias a una Carta Anua de la provincia
del Perú, donde se narra que algunas mujeres indígenas invocaban los tormentos
allí representados para disuadir a los hombres de cometer actos de violencia:
un ejemplo elocuente de cómo el arte y la predicación funcionaban como piezas
complementarias dentro del programa de evangelización jesuita.
![]() |
| Arco y al fondo, torre del tempo de La Asunciòn |
De aquellos años de
inmersión en la lengua aimara nacería su legado más perdurable: una serie de
obras gramaticales y lexicográficas que constituyen el primer intento
sistemático de codificación escrita del idioma, entre ellas el Arte de la
lengua aymara (Roma, 1603; reeditado en juli en 1612), el Vocabulario
de la lengua armara (1612) y el Libro de la vida y milagros de
Nuestro Señor Jesuchristo (1612), el texto más extenso jamás escrito en
aimara. Aquella labor no fue, sin embargo, un simple ejercicio técnico: antes
que limitarse a trasladar sobre el aimara las categorías gramaticales
aprendidas en el Colegio Romano, Bertonio contribuyó, junto con otros jesuitas
de su generación, a crear un espacio lingüístico Compartido en el que la
comunicación entre misioneros e indígenas pudiera estandarizarse y ampliarse un
proceso que implicó, necesariamente, transformar la propia lengua al fijarla
por primera vez en su forma escrita. Para esta labor, Bertonio no trabajó
solo: la colaboración de los propios indígenas, verdaderos hablantes nativos,
resultó decisiva. La historiografía recuerda, en tal sentido, a Martín de Santa
Cruz Hanansaya, juleño de familia aristocrática aimara y, probablemente,
formado en las escuelas jesuitas, cuyo aporte fue fundamental para la redacción
de los textos de Bertonio. Hoy en día, la Plaza de Armas de Juli lleva, por
cierto, el nombre de Bertonio, en homenaje a su legado.
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| Santa Cruz, antes de su destrucción |
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*Historiadora del arte por la Universidad Autónoma de Madrid con la monumental tesis Arre, misión trabajo colectivo: Bernardo Bitti y el modelo de artista jesuita entre Italia y el Virreinato del Perù (1568-1610).
¡VENDEPATRIAS EN TODAS LAS ÉPOCAS!
Herbert Mujica Rojas
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E |
sta clase de especímenes
regalones de lo que no es suyo, aparece con bombo y platillo cuando se inician
administraciones o gobiernos. Sobre sí ostenta múltiples credenciales
partidarias y hoy niega lo que ayer afirmaba. Los vendepatrias están en todas
las épocas.
Los hay, esos que no
dudan en socavar a sus países en contratos de estabilidad jurídica muy
concesivos, los que idolatran a las potencias foráneas y los que sugieren sus
planes estratégicos para que fuerzas militares extranjeras invadan sus propios
países con el pretexto de que hay dictaduras.
Olvidando que entre los
planes más activos de Estados Unidos y que propagandiza Mr. Trump, a todos los
vientos, está el llamado escudo, que no es otra cosa que la extensión del manto
imperialista para morigerar a los chinos, por nuestros lares, la flamante
presidente Keiko y su canciller Espá, ya anunciaron simpatía y concesivo
enrolamiento de Perú.
No descartemos que el
activista de la embajada, nomine como Gigante del Pacífico a la señora en
funciones en Palacio. Vocinglero y mediático es el activista de marras.
A los vendepatria se los
encuentra en las grandes instituciones financieras, en los ministerios en que
compiten quiénes más concurren a las fiestitas en las embajadas y prefieren el
gran garrote en lugar de pelearla en su cuna de origen.
El vendepatria ofrece
como pócima mágica que las inversiones son la piedra filosofal que resuelve
todos los grandes y complejos problemas peruanos. Obvio que para que eso ocurra,
la compra de conciencias con viajes, medallas, visitas guiadas y favores no
publicados, son moneda corriente.
¿Recuerdan que la prensa
continental “celebró” la invasión militar de Venezuela, la captura de Maduro y
que hoy insinúa que esa “solución” debía aplicarse en Cuba? La majadería no
puede ser más ominosa ni sucia.
En Argentina se llamaba a
los vendepatria, serviles orgánicos,
esos monstruos concesivos, regalones de lo que no era suyo, Mamarrachos
burocráticos enquistados en todos los gobiernos, y así lo acuñó el brillante
periodista platense cuasi olvidado, Raúl Scalabrini Ortiz.
El cuentazo siempre es
el mismo: “el Estado es ineficiente”, “sólo los privados tienen experiencia y
respaldo financiero”, “es más rentable que lo haga la inversión extranjera” y
cantinelas por el estilo.
Entonces hay que
desacreditar al Estado y a sus obras como es el caso de la Refinería de Talara.
No es un acápite
aislado. ¡De ninguna manera!
Los siervos,
vendepatrias orgánicos, no hesitan en alquilar la muelle conciencia de
comunicadores que defienden a capa y espada, según lo que les paguen y con
tarifas internacionales.
El Perú en manos de los
vendepatrias corre el peligro, como en los años 90 de Kenya Fujimori, de ser
presa de reparto masivo en concesiones. ¡No importa que la nación pierda
presencia y afirmación! ¡Lo único que interesa a estos miserables, es la venta
de activos y las coimisiones que traen consigo! ¡Gratis, no es!
La presidente Keiko
Fujimori anunció que tomaría como inspiración de su mandato, el régimen de
Kenya, por tanto las claudicaciones ya han sido ominosamente anticipadas. Y una
de las preseas más codiciadas es la Refinería de Talara que pertenece a todos
los peruanos.
La historia, madre y
maestra, siempre trae lecciones. A pesar de los cánticos de los nuevos teóricos
que sostienen que el imperialismo ya no existe y que son quimeras antiguas, Mr.
Trump, desde su mensaje inicial, se ha encargado de enmendarles la plana al
100%.
Perú es un tabladillo de
box en que dos superpotencias, China y Estados Unidos, miden fuerzas e ingenio.
Para la comisión de sus trampas y trucos, requieren de empleados serviles,
incapaces de sentir a la Patria y hábiles en venderse en dólares, euros y con
depósitos cifrados en paraísos fiscales.
El vendepatria orgánico actúa
con todo el descaro que una prensa miserable otorga pero no de una manera
gratuita sino muy bien remunerada.
En el Perú vivimos en un
estado de hipocresía permanente. Al imbécil, llamamos analista; y al repetidor
y copión, politólogo.
Al juecesito marrullero,
le nominamos jurista aunque todo nos indique de su nepotismo, de su mediocridad
insuperable y de su vanidad infinita y sus fallos siempre controversiales.
En otra oportunidad recordaremos
a un señoritingo que fuera ministro de Relaciones Exteriores y condecoraba a
Soledad Alvear cuando en Chile (2002) ¡pulverizaban a Aerocontinente, vía mañas
de diverso calibre!
Y entonces cuando se
llama vendepatria orgánica a una ministra o a un ministro, por la razón de sus
actos públicos, todos traidores, hay voces invocando “cordura”.
¡Ataquemos al poder, el
gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo
que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz! <>
2-8-2026
CAFE PUNEÑO CONQUISTA PARIS
COOPERATIVAS Y FAMILIAS CAFICULTORAS OBTIENEN NUEVE RECONOCIMIENTOS EN EL XII CONCURSO INTERNACIONAL AVPA PARÍS 2026
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E |
l
café de la región Puno volvió a destacar entre los mejores del mundo. Cooperativas cafetaleras de la provincia de
Sandia lideradas por CECOVASA y asistidas por Devida, obtuvieron dos medallas
de oro, cuatro de plata, una de bronce y dos medallas Gourmet en el XII
CONCURSO INTERNACIONAL DE CAFÉS TOSTADOS DE ORIGEN AVPA PARÍS 2026, uno de los
certámenes más prestigiosos de la industria cafetera, que reúne muestras de
cerca de 30 países productores de café.
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| Rigurosas comprobaciones |
La
Cooperativa Agraria Cafetalera San Jorge
Ltda., integrada por 177 socios, obtuvo dos Medallas Gourmet de Plata en las categorías Café filtrado de perfil suave y
afrutado y Café filtrado de perfil suave con notas vegetales. Sus cafés de la
marca Tunkiwasi son producidos bajo sistemas agroforestales, destacan por sus
notas florales, frutales y de chocolate, cualidades que consolidan el prestigio
internacional del café puneño.
La Cooperativa
Agraria Cafetalera Inambari Ltda. consiguió una Medalla Gourmet de Plata en Café espresso de perfil afrutado y
acidez brillante y una Medalla Gourmet
de Bronce en Café filtrado con perfil suave y notas afrutadas. Esta
organización reúne a 266 familias caficultoras del distrito de Alto Inambari,
que transforman su producción bajo la marca Inambari Coffee, con estándares que
hoy reciben reconocimiento internacional.
Otro
de los galardones fue para la Cooperativa
Agraria Cafetalera Charuyo Ltda., distinguida con una Medalla Gourmet en la
categoría Café filtrado de perfil suave y afrutado. La cooperativa reúne a 374
pequeños productores de la provincia de Sandia, quienes cultivan alrededor de
145 hectáreas de café y continúan posicionando los cafés especiales en mercados
de alta exigencia.
A
estos resultados se suma el proyecto de Café promovido por la Municipalidad Distrital de Alto Inambari,
que alcanzó una Medalla de Oro en la
categoría “Perfil Ácido-Frutal – Cata de Espresso” y medalla de plata a la marca Ccori Soncco Cofee. El reconocimiento
distingue el trabajo de 1,014 familias cafetaleras que cultivan 1,274 hectáreas
en 26 sectores del distrito y producen cafés con un perfil sensorial de alta
calidad.
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| En Alto Inambari |
DATO:
El Concurso Internacional AVPA París
es considerado uno de los principales escenarios mundiales para evaluar cafés
tostados en origen. En cada edición reúne cerca de 200 muestras provenientes de
los principales países productores y
reconoce la excelencia sensorial de cafés transformados en su lugar de origen. <>