domingo, 10 de mayo de 2026

PROCESO ELECCIONARIO EN EL PERU: ENFOQUES ANALITICOS

 ELECCIONES 2026:

LA VENGANZA DEL CÓNDOR

«Este fenómeno se volvió a manifestar subjetivamente como una vindicación de importantes sectores ciudadanos en las elecciones de primera vuelta» 

Por Nicolás Lynch 

En: https://elbuho.pe/2026/05/   10 mayo, 2026

 

T

omo el título de un cuento de Ventura García Calderón, escritor de estirpe oligárquica y cercano a la generación “futurista” de la primera mitad del siglo XX. Esa narración expresa, desde la distancia aristocrática del autor, lo que no ha encontrado todavía un cauce ni menos una solución en el Perú de nuestros días. Este fenómeno se volvió a manifestar subjetivamente como una vindicación de importantes sectores ciudadanos en las elecciones de primera vuelta, frente a lo que ya sucedió entre 2021 y 2023 y que amenaza con continuar repitiéndose en los próximos tiempos si la ceguera de las élites continúa.

El pase a segunda vuelta de Keiko Fujimori con algo más del 17% de la votación y de Roberto Sánchez, rozando por encima del 12%, no eran, definitivamente, los resultados esperados al principio de la campaña electoral. La sorpresa la ha dado Sánchez, recogiendo la indignación popular que se levantó luego de la caída de Pedro Castillo en diciembre de 2022. La furia que se manifestó en esas doce semanas de movilización entre diciembre de 2022 y marzo de 2023, y fue saldada con 49 muertos producto directamente de la represión de las fuerzas armadas y policiales y 60 en total, si contamos los fallecidos indirectamente. Una represión que se ensañó en el espinazo andino del Perú, especialmente en el sur, hogar de los pueblos quechua y aymara, tradicionalmente rebeldes frente al poder central. Todo esto con el agravante de la impunidad.

A tres años de los hechos no conocemos culpables ni tampoco el detalle de las diligencias que el Ministerio Público y el Poder Judicial hayan realizado para esclarecer los hechos.

Los peruanos observamos en esos sucesos que nuevamente, volvía a gobernar la extrema derecha neoliberal que había perdido las elecciones del 2021. 

Sin embargo, estos muertos han ganado después de muertos, con el aluvión electoral que se manifiesta en los resultados de la primera vuelta. Digo aluvión, porque la representación política ha encontrado ya otros cauces en el Perú, mucho menos predecibles que los de antaño. Ya no existen partidos con referentes políticos y/o sociales claros, a los que los dirigentes puedan orientar. Existen más bien audiencias que se guían por señales de distinto tipo. Y se pasan la voz para votar por el candidato que les parezca más favorable a sus intereses en cada coyuntura.

El avance de Roberto Sánchez y Juntos por el Perú se debe, en este caso, a que supo recoger cuánto había calado en el sentimiento popular la indignación por el maltrato a Pedro Castillo. Yo mismo, menosprecié este sentimiento y no creí que fuera tan relevante en el momento de la votación. Por la importancia, vale la pena una brevísima recapitulación. Castillo intentó un golpe de Estado luego de que la extrema derecha, durante año y medio, le impidió cotidianamente gobernar. Su impericia lo llevó al golpe, pero la respuesta fue brutal, tanto por la falta de respeto a sus fueros como Presidente de la República como por la represión posterior que no trepidó en el uso de la violencia estatal como violencia criminal, para terminar con la movilización.

Nuestra derecha, como extrema derecha, no parece haber aprendido nada. En estas semanas, entre primera y segunda vuelta, echa mano de la gastada retórica del fraude para agitar las aguas y deslegitimar la elección. En otras palabras, nada que no la favorezca puede ser verdad. Ningún organismo, nacional ni internacional, le ha dado la razón. Pero ha conseguido una victoria parcial con la renuncia del jefe de la ONPE Piero Corvetto. Sin embargo, parece continuar por este camino, hasta algún despistado por allí ha llamado a un “golpe democrático”. Una contradicción en los términos, pero para esta extrema derecha, que se caracteriza por renegar del gobierno de la ley qué importa. 

Nos acercamos a la segunda vuelta en un mar de incertidumbre. No tanto por los números que parecen claros, sin por la actitud de los que niegan los resultados. Existe la amenaza, no sólo de un fraude en la segunda vuelta, por esa eterna perdedora que es Keiko Fujimori –sería la cuarta vez que pierde en una segunda vuelta– sino también de un giro autoritario que puede tomar diversas formas. Desde un golpe militar tradicional hasta un gobierno cívico militar fabricado por una ONPE recompuesta. 

Así, ¿cuál debería ser la actitud de Roberto Sánchez para detener los intentos de golpe y/o fraude desde la derecha y ganar en segunda vuelta? Algunos señalan que debería aliarse con todos los candidatos que sean o se parezcan al centro. Otros que debe reafirmarse en su base indignada para convertirla en mayoría nacional. La verdad es que a estas alturas es difícil ubicar y saber ¿qué es el centro político? ¿qué plantea frente al descalabro actual?

Me parece que debe partir de una lealtad a su base indignada con la mentira y la corrupción que caracterizan a la política peruana. Y combinar esto con un llamado al centro. Aunque sea imaginario, para convocar a un gobierno de mayorías sobre la base de un programa amplio, pero que insista en la necesidad del cambio y no de la continuidad en el Perú. Un cambio hacia una mayor justicia que brinde bienestar. Y recoja la tan vapuleada bandera de la soberanía nacional, sin F16 ni privatización de Petroperú de por medio. Lo contrario sería suicida, así gane o pierda en la segunda vuelta.

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Nicolás Javier Lynch Gamero es sociólogo, investigador, escritor, columnista, diplomático y político. Es docente universitario principal en San Marcos. Fue embajador del Perú en Argentina desde el año 2011 hasta el 2012 durante el gobierno de Ollanta Humala y ministro de Educación en el gobierno de Alejandro Toledo.

ANALIZANDO LA REALIDAD SOCIOECONÒMICA DEL PERU

 LA CORRUPCIÓN EN EL PERÚ

YA NO DA ASCO, DA VOTOS

Por: Jorge Luis Choque

Perú: 08/05/2026

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n el Perú, la coherencia es el sacrificio que hacemos en el altar de la desidia. Si tienes 75 años y pretendes vender tu propiedad, el sistema te detiene: exige un certificado de salud mental para proteger tu patrimonio. Sin embargo, para gobernar un país con 33 millones de almas, a los 83 años no se exige ni un análisis de sangre. Esta asimetría legal es un síntoma de una enfermedad más profunda. Como decía Manuel González Prada: "En el Perú, donde se pone el dedo, salta la pus". Hoy, esa pus es la absoluta falta de filtros para quienes manejan el destino nacional.

Si se levantan...
Es una burla al ciudadano que la lucidez sea obligatoria para firmar una escritura, pero opcional para declarar una guerra o administrar el tesoro público. El cargo de mayor responsabilidad carece del filtro básico que le pedimos a un abuelo para vender su cochera. Pero la culpa no es solo del sistema legal, sino de una clase política que se protege a sí misma en su mediocridad. Bertolt Brecht advertía que "el peor analfabeto es el analfabeto político", aquel que no oye, no habla, ni participa en los acontecimientos políticos. En nuestro caso, el analfabetismo es selectivo: vemos la corrupción, la cuestionamos en la sobremesa, pero la validamos en la urna.

Mientras en Japón el político que roba pierde el honor y se retira a la oscuridad de la muerte civil, en el Perú el corrupto es un equilibrista del cinismo. El que mintió es reciclado como "analista"; el que traicionó es "cuadro técnico".

La riqueza de una nación no está en su subsuelo. Japón, tras la Segunda Guerra Mundial, no tenía petróleo ni minas, solo tenía vergüenza social. Nosotros tenemos oro, cobre, gas y una ubicación estratégica, pero nos falta el recurso más escaso en la Plaza Bolívar: la dignidad. Jorge Basadre distinguía entre el Perú legal y el Perú profundo, pero hoy debemos hablar de un Perú inmoral que ha normalizado el descaro.

Hay que ser implacables, la tragedia peruana no es que existan políticos corruptos —especies que habitan en todo el planeta—, sino que aquí la corrupción da votos. El cínico "robó pero hizo obra" es el certificado de defunción de nuestra ética nacional. Al votar por los mismos que despreciamos, nos convertimos en cómplices de nuestro propio saqueo.

Hannah Arendt señalaba que "la banalidad del mal" ocurre cuando los ciudadanos renuncian a su capacidad crítica y aceptan lo inaceptable como algo normal. Al aplaudir al corrupto o defenderlo bajo el pretexto de que "el otro era peor", estamos canjeando hospitales, escuelas y carreteras por una lealtad ciega a verdugos con traje.

No somos un país pobre; somos un país saqueado con el consentimiento del saqueado. La clase política que hoy detenta el poder no teme a la ley porque controla a quienes la aplican; solo temería al desprecio social, pero nosotros les regalamos alfombras rojas y cámaras de televisión.

Un país empieza a cambiar el día que el corrupto entiende que su carrera ha muerto. Si el corrupto sigue teniendo futuro político, el Perú no lo tiene. La pregunta ya no es qué van a hacer los políticos por nosotros, sino cuándo vamos a dejar de ser el país que perdió la vergüenza para volver a ser el país que reclama su dignidad. ¿De verdad somos pobres, o somos simplemente cómplices de nuestra propia miseria? <>

DRAMATICA REALIDAD SOCIOECONOMICA QUE DEMANDA SER ENCARADA CON URGENCIA Y AGRESIVA ACCIÒN POLITICA

 PERÚ: ¡20’095,000 (58.5%) POBRES MONETARIOS Y VULNERABLES!

Herbert Mujica Rojas

https://senaldealerta.pe/  7-5-2026

E

l total de pobres monetarios (pobres extremos, más pobres no extremos) es conformado por 8’828,000 seres humanos, 25.7% (Rural: 35.5%; Urbana: 23.4%).

Las personas vulnerables o susceptibles de caer en pobreza (por pérdida del empleo, quiebra del negocio, pérdida de la cosecha, o enfermedad grave, lo conforman 11’267,000 seres humanos, 32.8%.

El total de pobres monetarios y personas vulnerables de caer en pobreza es de 20’095,000, siendo el 58.5% del total de la población del Perú que es de 34’350,000 habitantes.

Para efectos didácticos hacemos recensión de definiciones usuales con que los economistas y allegados a mediciones, clasifican a las sociedades. Leamos.

¿Qué es una pobreza monetaria?

Comprende a las personas cuyos hogares tienen ingresos o consumo per cápita inferiores al costo de una canasta total de bienes y servicios mínimos esenciales.

¿Cuáles son los 3 tipos de pobreza?

Pobreza por ingresos, la cual se determina en tres niveles: pobreza alimentaria, de capacidades y patrimonial.

¿Qué es ser pobre económicamente?

La pobreza económica o monetaria es la incapacidad de los hogares para cubrir una canasta básica de bienes y servicios (alimentos, vivienda, educación) debido a ingresos insuficientes. Se clasifica en pobreza extrema (falta de recursos para alimentos) y pobreza total.

¿Cuáles son las 10 causas de la pobreza?

-Desigualdad entre países.
-Desigualdad social y desempleo.
-Carencias educativas.
-Guerras y desastres climáticos.
-Malnutrición.
-Epidemias.
-Bajo desarrollo humano.
-Exclusión social.

Los números son fríos y filudos. ¡Casi el 60% de peruanos es pobre o con riesgo peligroso de caer en la miseria. Todas las cantatas, profecías, buenas intenciones, deseos y sueños demagógicos de los sucesivos gobiernos desde 1821, se estrellan, sin atenuantes con guarismos como los consignados. Denotan aquellos, vergüenza de una realidad inocultable y también ineficacia cuanto que otra faceta a la que no se alude casi nunca.

Pobreza moral de gobernantes

Apenas llegadas las taifas de termitas, a las reparticiones del gobierno, la lucha se concentra en la negociación con las pandillas que se van y los propósitos no pueden ser peores: “amnistía”, perdón, juicios administrativos leves; sombreado (encubrimientos legales) y licencias sin goces de haber para que tengan tranquilidad los veteranos y dejen gozar a campo traviesa, a los nuevos.

¿Por qué el apetito?

¿Notó amigo lector que los encargados de la economía, del Banco Central, han construido murallas inexpugnables a las que llaman autonomía? La urticante pregunta es: ¿autonomía de qué? si es el pueblo el que paga sus abultados emolumentos.

Todo aquél que cuestione la fórmula sagrada de la “autonomía” se arriesga a ser quemado vivo en las hogueras mediáticas de los secretistas.

Verbi gracia

Perú ha comprado por US$ 3500 millones de dólares, aviones caza a Lockheed. Los intervinientes son de múltiples canteras: Relaciones Exteriores, Ministerios militares, embajadores foráneos pero profusos en la “defensa de los intereses de su país” y burócratas que ocultan las tratativas.

Se construirá otra base naval, por un monto de US$ 1500 millones de dólares. ¿Cómo se dio la autorización; de a cuánto la coimisión (peruanismo que junta dos términos: coima y comisión) y quiénes estuvieron en las tratativas?

No es poco dinero

Sólo los dos conceptos de compras: aviones y base naval, suman la friolera de US$ 5 mil millones de dólares. ¿Qué habría pasado si esa gigantesca suma de dinero, se empleaba, atacando el mal expresado en dígitos irrebatibles y que integran más de 20 millones de peruanos pobres y en riesgo de volverse tales?

¿No son necesarias las obras de infraestructura, hospitales, carreteras, colegios con ese dinero para obras indispensables para la salud económica y mental de tantos compatriotas?

¡Mudez criminal!

Los clubes electorales, esas pandillas de ganapanes que buscan siempre el asalto del presupuesto nacional, guardan silencio cómplice. Con tal que los avituallen en diputados y senadores, cada 30 de mes con su sueldo fijo; brigadas de asesores, batallones de secretarias y choferes, coro de no pocos adulones mañana, tarde y noche, están felices, impostan la voz, usan terno y se felicitan entre sí por méritos inexistentes.

¡En Perú llueve para arriba!

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sábado, 9 de mayo de 2026

COSTUMBRES DE MI TIERRA

 ALASITAS:

FIESTA DE FE Y FANTASÍA.

Liliana Quinto Laguna*

A

lasita en el idioma aymara significa: Cómprame.

La fiesta de las Alasitas se celebra cada año en la ciudad de Puno, en el mes de mayo, siendo el tres el día central. Está cohesionada con la celebración ritual de la Cruz que se encuentra en la capilla del barrio Bellavista, a la cual se acercan los devotos para sus oraciones con productos adquiridos en la feria. Esta festividad cuenta con alferados que se comprometen a cumplir con la ritualidad, tradición y costumbres, lo cual se realiza también en diversas provincias de la Región de Puno.

En mayo, la ciudad de Puno se viste de color y creatividad, gracias a la exposición de diversos objetos elaborados en miniatura con el empleo de diferentes materiales como yeso, arcilla, vidrio, cuero, hojalata, hierro, madera, tela, lana, entre otros. Esta es también la feria de la creatividad donde los artesanos hacen gala de su arte, habilidad y paciencia para la elaboración de productos en miniatura, que dejan admirados a quienes los adquieren, gracias a lo meticuloso y a la belleza de sus acabados, convirtiéndose de ese modo en verdaderas obras de arte, muchas de ellas coleccionables.

La fantasía y la fe se abren paso; es esa capacidad humana de imaginar, idealizar, representar mentalmente lo que tanto se anhela con la seguridad o con la confianza de lograrlo; es un sentimiento firme que se asocia con creencias religiosas ya sea en deidades o doctrinas; todo ello aunado con la certeza de ver plasmado en la realidad lo que se aspira gracias al trabajo constante y esfuerzo indesmayable. Y es precisamente en la Feria de las Alasitas en la que el poblador ve posibilidades para lograr sus sueños. Por eso, con ansias y ternura busca los objetos anhelados, tales como casitas, carritos, negocitos, mueblecitos, trajecitos, titulitos (en los que hacen consignar sus nombres) fajos de dinerito, costalitos de alimentos, entre muchos otros objetos en miniatura. Uno de los trabajos de arte que sobresale por su representación y belleza en su elaboración, es el torito de Pukará.

Los productos adquiridos con emoción y fe posteriormente son bendecidos y sahumados por los vendedores. Para el sahumerio queman hierbas o maderas aromáticas para purificar, aromatizar o limpiar energéticamente objetos; práctica ancestral para liberar energías negativas y elevar vibraciones. Luego de esta ritualidad la persona llega a su hogar con el ánimo y anhelo de lograr su real objetivo.

Estas prácticas inmersas en la ritualidad se transmiten de generación en generación, muchos de ellos conservan celosamente los ritos ancestrales.

El personaje central de esta festividad de las alasitas es el Ekeko, un personaje de tez clara, regordete, bonachón en apariencia, de amplia sonrisa y con los brazos abiertos ataviado con traje andino, con ojotas y chullo, cubierto de variedad de cosas y productos, como dinero, objetos de construcción, alimentos, etc. Este personaje representa la fortuna y abundancia. En varios lugares collavinos, hay familias que tienen por costumbre hacerle fumar en determinados días del mes, ya que de esta manera fortifican su fe e ilusión para obtener logros en sus deseos. En algunos hogares se siente regocijo y bienestar con el Ekeko entronizado, esperando así, éxitos y bonanzas.

Para este año la Municipalidad Provincial de Puno junto a la comisión organizadora de Alasitas, convocaron al segundo concurso de miniatura artesanal, con el objetivo de promover, preservar y revalorar el arte en miniatura artesanal puneña, en el marco de esta tradicional festividad de las alasitas. Para próximos años se espera mayor planificación y orden de stands con la premisa de que es una feria exclusivamente para productos en miniatura.

Y que continúe la magia de ilusión y ternura con el niño o niña que todos llevamos dentro. <:>


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* Texto y fotografías: Liliana Quinto Laguna


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PROCESO ELECTORAL PERUANO: ANALIZANDO LA COYUNTURA POLITICA

 EL ASCENSO DE LA IZQUIERDA REGIONAL

Y EL NUEVO MAPA DE PODER EN EL PERÚ

Paulo Vilca

LA REPÚBLICA, 8MAY26

E

sta izquierda se caracteriza por carecer de grandes pretensiones ideológicas, optando por un populismo militante enfocado en la "soberanía del bolsillo".

El proceso electoral del 2021 no debe entenderse simplemente como el ascenso accidental de un profesor chotano, sino como el síntoma de una transformación estructural en la representación política del país. La llegada de Pedro Castillo a la presidencia trajo consigo el mayor número de parlamentarios de izquierda desde la década de 1980. Agrupados inicialmente en Perú Libre y, en menor medida, en Juntos por el Perú, marcaron una ruptura política y sociológica con el pasado.

En contraste con periodos legislativos anteriores, donde la izquierda peruana estaba vinculada o era liderada por actores con trayectorias en el establishment limeño —proveniente de la academia y las clases medias ilustradas—, la representación de 2021 fue mayoritariamente provinciana. Nombres entonces poco conocidos como Guido Bellido, Silvana Robles o Jaime Quito, irrumpieron en escena con un denominador común: su distancia de los círculos de poder de la capital y su arraigo en las dinámicas regionales.

La descentralización de facto y el nuevo perfil dirigencial

Si bien la llegada de "actores periféricos" se ha observado también en grupos de centro o derecha, es en la izquierda donde este fenómeno ha permitido avizorar una recomposición real del poder. Estamos ante una suerte de "descentralización política de facto". El contraste es nítido: frente a la izquierda capitalina cosmopolita y mesocrática, se erige una nueva ola de raigambre popular y regional.

A diferencia del Humalismo de 2006 y 2011 y del Frente Amplio de 2016, que integraron a intelectuales y tecnócratas progresistas en sus filas legislativas, la izquierda de 2021 presentó una identidad sindicalista y magisterial. Estos nuevos parlamentarios no eran rostros frecuentes en los comités directivos de las organizaciones de sociedad civil ni ocupaban espacios de opinión en los grandes medios de comunicación. En su mayoría eran dirigentes y operadores locales de sindicatos y organizaciones sociales de base con conocimiento del territorio y una capacidad de movilización que superaban con creces los sofisticados discursos ideológicos de sus antecesores.

Independientemente de las críticas sobre su desempeño, los resultados del 2026 han ratificado esta tendencia. La representación electoral de la izquierda se ha desplazado de forma irreversible fuera de Lima, favoreciendo a cuadros que antes eran sistemáticamente ignorados o considerados periféricos por las élites. El ascenso de Castillo y la consolidación de figuras como Roberto Sánchez no son accidentes históricos, sino evidencias claras de un cambio en la estructura de la agencia política nacional.

El pragmatismo de Roberto Sánchez: política en tiempos de crisis

En este panorama, la figura de Sánchez emerge como un actor central que a menudo pasó desapercibido frente al protagonismo de Castillo y Vladimir Cerrón. El 2021 nos trajo al médico huancaíno, al profesor cajamarquino y al psicólogo huaralino, que ha demostrado ser un político versátil para los tiempos de crisis que vive la democracia peruana: lidera un partido con historia desde inicios de siglo, logró ser el ministro más longevo del gabinete de Castillo, preservó una bancada parlamentaria y eludió las acusaciones que buscaron su desafuero.

Para las elecciones de 2026, Sánchez forjó una alianza estratégica que unió las distintas vertientes del castillismo con actores como Antauro Humala, colegas parlamentarios y un nutrido grupo de dirigentes sociales. Su perfil refleja fielmente a esta izquierda periférica cuyo arraigo social y económico está más cerca de los puestos de mercado que de las cafeterías y universidades privadas. No vienen de las ONG o los think tanks, sino del pliego de reclamos, la huelga y la gestión pública subnacional.

Esta izquierda se caracteriza por carecer de grandes pretensiones ideológicas, optando por un populismo militante enfocado en la "soberanía del bolsillo". Actúa con pragmatismo negociador y prefiere canjear la "revolución imposible" por mejoras laborales para sus agremiados o un nuevo régimen de concesiones mineras. Además, mientras otros reniegan de Pedro Castillo, Sánchez y sus aliados se reclaman sus herederos y reivindican el legado histórico que significa haber tenido un campesino ocupando la silla presidencial. El sombrero cajamarquino se convierte en un símbolo de identidad, lucha y victoria popular.

Las vicepresidentas y la nueva representación femenina

La transición hacia esta izquierda popular también se manifiesta en las figuras de Analí Márquez y Brígida Curo, vicepresidentas de Juntos por el Perú. Ellas personifican el paso de la "segunda línea" dirigencial al protagonismo nacional, aportando una carga simbólica que la izquierda tradicional ha intentado articular discursivamente pero que ellas encarnan de forma orgánica. Asimismo, rompen el molde del feminismo urbano y académico que predominaba en la representación izquierdista durante los últimos años.

Antauro y Roberto
Su presencia muestra que la participación femenina en este nuevo esquema debe ir acompañada de una representatividad territorial real. No basta con cumplir con la cuota de género, se requiere una identidad ligada al territorio. La procedencia de ambas candidatas aleja la oferta política de los discursos tecnocráticos y conecta directamente con las demandas anticentralistas del sur peruano. Y en el caso de Curo la variable identitaria indígena se vuelve un eje esencial, elevando a quienes antes se consideraban secundarios a las esferas más altas del Poder Ejecutivo.

El análisis de las demandas de la izquierda de la periferia muestra una brecha crucial con la izquierda tradicional. Mientras esta última se enfoca en reformas institucionales, derechos civiles progresistas y conservación ambiental; la primera prioriza la redistribución de recursos, el control de los recursos naturales y mantiene una agenda social conservadora. Sin embargo, existen puntos de consenso ineludibles: la convocatoria a una Asamblea Constituyente, el fortalecimiento del rol del Estado en la economía y la regulación estricta de la actividad empresarial privada.

Sobre la voluntad antidemocrática del último mensaje de Pedro Castillo -que para muchos analistas es la prueba irrefutable de un golpismo latente-, los grupos de esta izquierda emergente mantienen una visión distinta: consideran dicha medida como la acción desesperada de un maestro rural acorralado por sus enemigos políticos, más que un intento serio de instaurar un régimen autoritario.

El escenario parlamentario

En el Parlamento elegido el 12 de abril de 2026, esta tendencia no se limita a Juntos por el Perú, sino que abarca a sectores de Obras. Ambos grupos comparten orígenes provincianos, trayectorias dirigenciales y lenguaje nacionalista radical. Temas como la nacionalización del gas o la defensa de Petroperú son ejes centrales de su discurso en sintonía con el antaurismo.

No está de más mencionar que a diferencia del Perú Libre de 2021, la experiencia de los últimos cinco años los ha hecho más conscientes de sus limitaciones y tampoco se ven a sí mismos como la única y verdadera izquierda. Por supuesto, nada de lo dicho implica que en el ajetreo de la vida parlamentaria y la crisis política, dicha agenda sea abandonada y algunos repitan los extremos oportunistas del “fujicerronismo” o acaben como Guido Bellido buscando la reelección en el partido de José Luna, compartiendo militancia y spot de campaña con Daniel Urresti.

La nueva reconfiguración

El futuro mostrará si esta reconfiguración política se confirma como una tendencia consolidada. Por ahora queda claro que el Congreso ya no es un espejo de la élite política limeña. La izquierda que sobrevive y se expande es aquella que "camina por el territorio". Es una izquierda que ha comprendido que para llegar a la Plaza Bolívar no necesita el visto bueno de la capital, sino el respaldo que alcance en las calles y plazas del interior del país. <=>

viernes, 8 de mayo de 2026

MÀS SOBRE EL GOLPE MILITAR "DEMOCRATICO" ANTE LA POSIBILIDAD DEL TRIUNFO DE LA IZQUIERDA

 EL GOLPE AVISA

Ricardo Velasco

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 781. 8MAY26

La posibilidad de que Roberto Sánchez derrote a Keiko Fujimori ha agitado un avispero que amenaza con una “intervención militar controlada” y se llena de frases patrióticas y lanza vaticinios sobre una presunta guerra civil que está a la vuelta del conteo. 

L

a idea de que Roberto Sánchez se convierta en el panetón 2026 ha empeza­do a generar pánico entre las facciones de la derecha radical. Un grupo de mili­tares en retiro y de streamers están promoviendo la instalación de un gobierno militar que desconozca los resultados de la primera vuelta y organice nuevas elecciones. El objetivo úl­timo es evitar que Sánchez se enfunde la banda presi­dencial.

El general del Ejército en retiro Roger Zevallos Rodríguez, jubilado desde el 2017 tras 40 años de servicio, señala:

“Mi alternativa de so­lución es un ‘golpe militar democrático’. Es una figura que escapa a la Constitución y la ley. Es tomar el poder por un año y convocar a elecciones justas y trans­parentes. Existen dos vías para realizarlo: una pacífi­ca, que sería a través de la negociación, y la otra vio­lenta, por la presión con las armas. He conversado con compañeros que están en actividad y en retiro. Hay quienes están a favor y otros en contra”.

Zevallos Rodríguez parti­cipó en la operación “Chavín de Huántar” y fue jefe de inteligencia del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. En la década pasada la Policía y la revista Caretas denunciaron que regentaba dos clubes nocturnos donde se ejercía la prostitución.

“No voy a negar que he tenido bajo mi cargo un nightclub con todas las autorizaciones legales, si eso es un pecado moral, que me disculpen los moralistas”, dice.

Por estos días no lo se­duce la noche sino un go­bierno de botas y fusiles:

 “El tema del golpe surgió cuando las irregularidades electorales se convierten en un fraude desde mi punto de vista. Abrigué la esperanza de que se realizaran eleccio­nes complementarias, pero el Jurado Nacional de Elec­ciones (JNE) dijo que no se harían por falta de tiempo. Entonces repasé los golpes en la historia que fueron breves y restablecieron la tranquilidad de la pobla­ción. Así llegué al concepto del ‘golpe militar democrá­tico’ acuñado por el abogado turco Ozan Varol”, precisó.

La propuesta incluye clausurar el Congreso. “Se gobernaría por decreto. Se desactivaría la ONPE para hacer una purga general y solicitaríamos lo mismo para el JNE”, dice el oficial retirado.

Zevallos asegura que no defiende “ningún color po­lítico”, pero que el modelo electoral favorece a Sán­chez. “Si el ganador fuera Sánchez, ya tenemos como ejemplo lo que vivimos con Pedro Castillo. Creo que la población que no comulga con el socialismo y el comu­nismo podría reaccionar con violencia”, dice.

Otro militar jubilado que anda en las mismas es el coronel EP (r) Alejandro Cacho Acosta. “Un ‘golpe de Estado democrático’ va a ser un acto legítimo de salvación nacio­nal”, dice. Cacho asegura que no simpatiza políticamente con nadie, pero que hay una suerte de boicot sistemáti­co contra la candidatura de Keiko Fujimori.

“Es la cuarta vez que Keiko está postulando con un partido que quiere salir adelante y la izquierda no la deja. Hay venezolanos y cubanos metidos en esto. Sánchez quiere desaparecer a la iglesia y al capitalismo. Quiere sacar a Julio Velarde para apoderarse de las reser­vas”, dice.

Cacho preside la Asocia­ción Civil Patriotas Unidos en Defensa del Perú. Trabajó como jefe de seguridad del Congreso entre el 2019 y el 2020. “En la asociación so­mos unas 40 personas, entre militares retirados y civiles. Todos son de derecha, mili­tan en Fuerza Popular o en Renovación Popular. El gru­po nació cuando fue elegido Pedro Castillo en el 2021”, señala.

Cacho sirvió 35 años en el Ejército hasta que pasó al retiro en el 2019. Está con­vencido de que la extrema izquierda y los simpatizantes de Sendero Luminoso han “tomado” el control de todas las instituciones estatales.

Cacho precisa:

 “Tenemos un presidente de la izquierda radical, un Poder Judicial y un Ministerio Público con magistrados prosenderistas que se niegan a aplicar las leyes de amnistía para los militares y hasta un Congreso donde llegó gente ideologizada como Guillermo Ber­mejo, que ahora está preso. También han invadido los 18 ministerios y por eso los organismos electorales no están funcionando y la Policía no tiene seguridad jurídica para actuar. Las au­toridades que son de Sen­dero Luminoso y el MRTA lo han tomado todo”, dice Cacho.

Para concretar el golpe propone que “Lima se pa­ralice y todos acudan al cen­tro de la ciudad para exigir nuevo presidente y nuevas elecciones, sacar a Balcázar y constituir un gobierno cí­vico militar”. Los planes de este oficial también inclu­yen intervenir “el Poder Judicial para limpiarlo y sacar a toditos los de la ONPE”.

Otro militar en retiro que apoya la idea es Augusto Arenas Ávalos, un tenien­te que sirvió durante once años en el Ejército. Es uno de los fundadores de “Arica no se Rinde”, un colectivo de ultraderecha que ha ido ganando adeptos. Según sus cálculos, tiene algo de mil integrantes. “Si las cosas se ponen peor, tenemos una reserva de gente con la que tendremos que reunirnos para tomar acciones”, dice.

La semana pasada Arenas colgó un video amenazando a las autoridades con tomar las armas.

Dice Arenas a esta revista:

 “¡Si ustedes se atreven a condonar este fraude vamos a luchar en la forma en que nos enseñaron y en la que estamos entrena­dos. El comando nunca deja de ser comando. Todo nues­tro entrenamiento, nuestro conocimiento lo tenemos. Así que ya saben ustedes izquierdistas, socialistas, que están ahí apañando toda esa miserablada (sic)!”, se le escucha decir en el video.

“Nosotros tenemos una posición clara, el general Zevallos salió proponiendo lo del golpe militar y somos muchos los que le hemos dado nuestro respaldo. Hay un plan del Foro de Sao Pau­lo para imponer un gobierno autoritario. Sánchez quiere acomodar oficiales afines en el alto mando y ahí sí nos olvidamos de la democracia y la libertad”, manifestò.

El general (r) Zevallos señala:

“Yo avizoro que ni el fujimorismo ni los seguidores de Sánchez van a aceptar los resultados de segunda vuelta. Más aún si la fuerza de derecha es la que gana. Esto puede hacer que la población se enfrente en mar­chas violentas, convulsión generalizada y posiblemente una guerra civil”.

Cacho dice:

“El JNE, la ONPE y hasta el RENIEC están ejerciendo un poder opresor. Al tratar de dirigir el voto popular es­tán creando un caos político y una disputa que lleve al fi­nal a una guerra civil. El país está dividido entre norte y sur”.

Arenas añade:

“La métrica en Whats-App, YouTube e Instagram muestra que el 85% de la población estaría de acuerdo con que se haga un ‘golpe militar democrático’. No tendríamos que restringir la libertad”, dice Zevallos. “Yo camino todos los días por la calle y la mayoría de gente está a favor de un go­bierno de transición y que este cuente con el apoyo de las Fuerzas Armadas”.

En esa misma línea opina el periodista Mario Bryce, exconductor de América Televisión y Canal N. Justificatoriamente Bryce señala:

El fastidio puede durar unas semanas, pero luego todo se tranquilizará porque el país tiene que seguir andando. Esta medida sería como para dar un ajustón”.

Tras archivarse una in­vestigación fiscal en su contra por racismo, aho­ra conduce el podcast “La Política no se mancha”. El lunes pasado se pronunció apoyando la idea del golpe. En su cuenta de “X”, Bryce escribió:

 “La segunda vuelta debería ser anulada y convocarse a nuevas elecciones. Si el JNE no lo hace, lo harán los mili­tares. Anulen las elecciones o va a ser peor”. … Creo que las FF.AA. son las que defienden al país y creo que, o por la razón o por la fuerza, si nadie se pone los pantalones para poner orden, tienen que entrarlos militares por el bienestar del Perú”, agregó.

En la misma línea está Diego Acuña, conductor del programa Edición Especial, trasmitido por YouTube. La semana pasada, en ese pro­grama, dijo que:

“el proceso electoral no merece ningu­na credibilidad. Las marchas tienen que ser agresivas. Yo me mostré abierto a un golpe militar y que nos go­bierne una junta de notables militares”.

Otro incitador al golpe es el periodista Fabricio Escajadillo. A finales de abril, desde su programa Resurge TV dirigido al sector evangé­lico, el periodista entrevistó al general (r) Zevallos. “General, usted me habla de un patriotismo que espero aun haya (sic) patriotas, sobre todo en las Fuerzas Armadas. Un patriota que diga “esto se acabó”, dijo el conductor durante la entrevista. Ninguno de los dos quiso participar en este reportaje. <>

jueves, 7 de mayo de 2026

PROCESO ELECTORAL PERUANO: ANALISIS DE HECHOS SALTANTES DE LA COYUNTURA POLITICA

EN BUSCA DEL

GOLPE DE ESTADO

Por: Gustavo Espinoza M.

M

arcel Proust, el eximio escritor francés del siglo pasado, dedicó buena parte de su vida a escribir sugerentes reflexiones referidas a su tiempo, que publicó bajo el título de “En busca del tiempo perdido”. En cambio los fascistas criollos de aquí dedican su esfuerzo a buscar obsesivamente un Golpe de Estado, que anhelan sea como el que consumara Augusto Pinochet en septiembre de 1973 y que regara Chile de sangre y muerte.

Bien podría decirse, aludiendo en todo caso a lo perdido, que promover y alentar un Golpe de Estado de corte fascista en el Perú de hoy, es también un tiempo perdido. incluso en el caso de que lograsen ejecutarlo. 

El ejemplo más claro lo tuvimos recientemente en el propio país araucano. Allí, cuando se recordaba el 51 aniversario de la decisión del gobierno militar de entonces de ”desaparecer al Partido Comunista, la organización política creada por Luis Emilio Recavarren en 1912, obtuvo en los últimos comicios nada menos que cinco millones de votos, por lo que habría que haberle dicho al jefe militar chileno: “los muertos que vos mataste, gozan de buena salud”.

Y es que acabar con un Partido Comunista -o con un pueblo rebelde- es como pretender vaciar el océano sacándole el agua con una cuchara, como se lo dijera al mismo Pinochet otro héroe del pueblo chileno, el “chino” Díaz, de permanente recordación.

En realidad, lo que ocurre es que los fascistas criollos están aterrados porque una vez más han perdido. Y eso, cuando menos lo esperaban.  Estaban seguros de ganar claramente en la contienda del 12 de abril. Daban por descontado, en todo caso, que entre Keiko y López Aliaga se disputaría la segunda vuelta y que entre una y otro existía identidad de propósitos y objetivos.

Las cosas no les salieron, y entonces la vida los puso ante una confrontación -la del 7 de junio- que tiene todos los visos de configurar una nueva derrota para la costa corrupta.

Juegan con fuego los que hoy alientan un Golpe de Estado. Hoy, con la mayor desfachatez, cuando clamaban para que Pedro castillo “se pudriera en la cárcel” por intentar “un golpe e Estado” el 7 de diciembre del 2022, ellos lo piden.

Hablan de “un golpe militar democrático” y lo comparan con el de Pinochet, como si hubiese sido democrático el zarpazo de la hiena del sur, y como si creyeren en su infinita ingenuidad que es posible concebir “un fascismo con rostro humano”.

Lo que les importa no es la democracia, sino la muerte, la de sus adversarios, claro, que como es natural, son los que luchan en defensa de los intereses del país y de los trabajadores.

Es bueno que les advirtamos, entonces, algunas cosas: Roberto Sánchez, no es comunista. Y Juntos por el Perú no es tampoco un Partido Comunista, Y eso, lo sabemos muy bien los comunistas, que podemos asegurarlo sin engañar a nadie.

Roberto Sánchez y sus compañeros ofrecen, en todo caso, un gobierno popular, democrático y progresista. Quizá incluso antiimperialista en la medida que habrán de defender -si son consecuentes con sus promesas- la Independencia y la Soberanía del Estado Peruano, acosado también por la insaciable voracidad de los Estados Unidos. 

Es claro que los comunistas peruanos lo apoyaremos. Y eso no es sólo lógico, sino también natural. No sería sólo un derecho, el hacerlo, sino también un deber y una responsabilidad ante nuestro pueblo y ante la historia de nuestro continente. 

¿De qué otra manera podría ser nuestra conducta? ¿Podríamos los comunistas peruanos enfrentarnos y combatir a un régimen patriótico, democrático y antimperialista? Eso sería simplemente absurdo.

Y ese apoyo no sólo seria de los comunistas. Sería de todo el pueblo porque marcaría un verdadero hito en la historia de nuestro país, en el que se han sucedido gobiernos oligárquicos, reaccionarios y proimperialistas que han destruido la vida nacional y dejado en el hambre y la miseria a millones de peruanos.

Si hoy el Perú vive una crisis “sin salida”, si campea la violencia y el crimen, si reina el desgobierno, el caos, el abuso y la impunidad; si se impone el terror desenfrenado, la corrupción galopante y el asesinato impune e institucionalizado: eso no es culpa ni de los comunistas, ni del pueblo peruano. Esa es culpa directa e inequívoca de lo que Velasco llamara sabiamente “una oligarquía envilecida y en derrota”.

Eso lo sabe también la clase dominante. Por eso, su anticomunismo es falso. Simplemente se esgrime como un pretexto porqué lo que quiere es golpear al pueblo, quebrar la resistencia de los trabajadores, doblegar a los campesinos, humillar a las mujeres, desorientar a los jóvenes y, sobre todo, destruir a todos los que cuestionan el “modelo Neoliberal, que es el negocio de los ricos, y que anhela perpetuar. 

No obstante, tentar un Golpe de Estado para eso, es más bien algo así como abrir una Caja de Pandora. Fue la curiosidad la que llevó a la hija de Zeus a abrirla para conocer su contenido. Hoy, no sería la curiosidad, sino el miedo el que podría incitar a los explotadores a actuar como la grácil doncella de la mitología griega. Pero las consecuencias, serían similares: Todos los males se abatirían sobre la sociedad peruana y los primeros que tendrían que pagar por eso serían los mismos golpistas. Que nadie lo dude. <>