sábado, 18 de abril de 2026
viernes, 17 de abril de 2026
PROCESO ELECTORAL PERUANO 2026. ANALISTAS DE COYUNTURA
EL RETRATO DEL PERU
Por Gustavo
Espinoza M.
|
B |
ien
podría decirse que el prolongado proceso electoral peruano iniciado el 12
de abril y cuyos resultados aún no se conocen plenamente, tuvo la virtud de
mostrar de manera gráfica el verdadero rostro del país. Fue, en efecto un
espejo del Perú y lo mostró con una crudeza pocas veces registrada en el
escenario nacional.
¿Cuáles
han sido los principales rasgos
puestos en evidencia en esta circunstancia? Veamos:
En
primer lugar, una “clase política”
muy deteriorada que debió recurrir a la dispersión electoral para
“captar” votos, dado que los actores principales del proceso carecen realmente
de respaldo ciudadano. Se registraron, por eso, 35 opciones presidenciales,
cifra sin parangón en la historia del Perú y sin comparación en América Latina.
El
que los candidatos que pasen a una segunda vuelta electoral lo hagan orillando
un promedio del 15% de votos, muestra la precariedad real de las figuras que
han venido representando al país en las últimas décadas, y más precisamente
desde los años 90 del siglo pasado. Nadie -ni persona ni partido- es capaz de
aglutinar por si solo la voluntad popular. Nadie puede cautivar multitudes ni
ganar voluntades. Todos asoman como pequeñas expresiones de una crisis política
que no tiene salida en los términos de la dominación capitalista.
El
segundo elemento que debe subrayarse
es un hecho muy importante: Estos comicios han servido para limpiar el
escenario nacional barriendo parte de la Mafia oscura que tiene acogotado al
país. En efecto, César Acuña, José Luna, la camarilla dirigente del APRA, el
núcleo de Acción Popular, “Somos Perú” y capillas menudas como las de los vice
almirantes Cueto y Montoya, o gentes como Cavero o Tudela han sido
simplemente borrados por el electorado peruano en una acción profiláctica
encomiable. Pero más aún, otros “alto mandos” como los generales José Williams
Zapata, Roberto Chiabra, Wolfang Grosso y otros, no lograron entusiasmar a
nadie con sus discursos cargados de odio y violencia,
El caso de “Perú Libre” merece otra reflexión. Se trata de un partido que se proclama revolucionario y aún más, se dice “marxista- leninista -Mariateguista” y que asume revindicar el socialismo. Objetivamente ha sufrido una muy dura derrota. Es verdad, como sostiene Vladimir Cerrón, que ha perdido en un partido en el que no le permitieron entrar en la cancha, pero es verdad también que sumó un accionar extraordinariamente errático desde el 2021 hasta la fecha. Su peor aporte, fue pactar con la Mafia, y en particular con el fujmorismo, al que le dio el control absoluto de los órganos del Estado como el Tribunal Constitucional y la Junta Nacional de Justicia, y la Fiscalía de la Nación y hasta le facilitó todas sus truhanerías a lo largo de los años, a cambio de prebendas de orden personal y familiar.
Por
lo demás, PL escindió gravemente al movimiento popular al considerar como el
“enemigo principal” del pueblo peruano a sectores progresistas, a los que
denominó “caviares” con la complacencia de la reacción. Esa política de
confusión ayudó objetivamente a la clase dominante a quebrar cualquier
resistencia a su política antinacional y anti obrera.
El
tercer elemento que fluye del
escenario que comentamos, fue la distancia que separa a la capital, del resto del
país, Una es la opinión de Lima, y otra la del Perú real, el mundo
provinciano y rural, que no sólo asoma diferente, sino sobre todo contestatario
y contrapuesto a la expresión formal del Perú Republicano. Aunque en Lima
tampoco han sido altos los niveles de votación avanzados por unos u otros, si
han tenido un signo distinto. En Lima se ha impuesto “la derecha”, y en la gran
mayoría del interior del país, ha ganado “la izquierda”.
El
cuarto elemento de esta crisis se
perfila a partir del tipo de lenguaje usado por los candidatos. Objetivamente
se impuso el lenguaje tremendista y violento. Ganó espacio el discurso
represivo y autoritario. Y logró mayor receptividad quien propuso implantar la
Pena de Muerte, construir nuevas cárceles, aplicar la Cadena Perpetua, crear
campos de concentración en la selva y privar a los actuales reclusos de
alimentos, vestidos y visitas.
Y
claro, todo eso, en medio de la burla a los Derechos Humanos, a la justicia
plena, a las garantías individuales y a las libertades ciudadanas. En
otras palabras, ganaron la batalla los portavoces del terror, en tanto que
quedaron completamente a la defensiva los que tuvieron -aunque no plantearon-
una salida democrática y popular a la crisis. Fue casi una competencia de
propuesta de ese corte, que llevó a alguno a demandar la creación de Tribunales
Especiales, jueces sin rostro, condenas a muerte hasta sin “el debido proceso”.
En el extremo. desde “la izquierda” se propuso crear un “Comando de
aniquilamientos” para acabar con los delincuentes,
No
se trataba de acabar con la miseria, ni el atraso, la ignorancia, la enfermedad
o el analfabetismo; ni terminar con la mala educación, ni la precariedad en la
salud, ni con la escasez de vivienda, o de empleo, con la informalidad o con la
violación de los derechos laborales. No. Eso, estuvo ausente. El tema era
acabar con los delincuentes
La sociedad punitiva y carcelera tomó el mando de las propuestas en los debates, sin que hubiese fuerza alguna capaz de colocar las cosas en su verdadero lugar: el drama del Perú es la dependencia y el subdesarrollo, el sometimiento al Gran Capital, la fuga de sus recursos naturales y la precariedad de la educación y la salud, la falta de empleo y la exigua atención a la mano de obra y a la promoción de nuevas generaciones de peruanos que “patean latas” sin encontrarte ocupación alguna.
Y
deplorable fue ausencia total de una definición en materia de política
internacional. Pese a que la Constitución establece que la política exterior la
dirige el presidente de la República, los candidatos a este puesto eludieron
definirse en la materia por no chocar con las posiciones de la clase dominante
y el imperialismo. No obstante, la gravísima crisis regional que vive América
Latina estuvo ausente. El miedo hizo que no se hablara de Cuba ni de
Venezuela, que se callara en todos los idiomas respecto a las bravuconadas de
Donald Trump en el escenario mundial. Fue solo el miedo “a perder votos” lo que
silenció una definición que lucía indispensable.
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| Roberto Sanchez |
Esa
fuerza unida bien podría haber arribado en la primera ronda electoral a un 30%
de los votos, ganando largamente a cualquier candidato de la derecha. Y
consolidado en esa unidad podría fácilmente llegar a un 50% y ofrecer un cambio
real al país. Esta vez no fueron diferencias políticas ni ideológicas las que
separaron a unos de otros. Ni siquiera partidistas. Simplemente personales,
vinculadas a objetivos individuales de quienes querían alcanzar un puesto en
las listas presidenciales o parlamentarias para ”avanzar” en objetivos
propios. Aunque algunos lo hayan logrado en el plano individual, en muy
poco tiempo los trabajadores podrán comprobar que también esta vez fueron
engañados.
Todo
indica, finalmente, que los resultados electorales arrojan una victoria
precaria de Keiko Fujimori con algo más del 16% de los votos y un segundo
lugar para Robert Sánchez con un 12.5%. Podría ocurrir incluso que Nieto pase
al tercer lugar y Porky quede cuarto. Eso abrirá la compuerta para una
confrontación mayor. De ella, nos ocuparemos después. <>
OPINION: HILDEBRANDT SOBRE COYUNTURA POLITICA ELECTORAL 2026
LA SEÑORA QUERRÁ QUEDARSE
César
Hildebrandt
En:
HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 778, 17MAR26
|
L |
os discos rayados sonaban toc, toc, toc cuando
tropezaban con el surco defectuoso.
Así suena el Perú: toc, toc, toc.
¿Estamos en el 2016 y la dama de la dictadura
volverá a competir con PPK, que ahora es Porky?
¿O estamos en el2021y la dama de la dictadura
volverá a competir con Pedro Castillo, que ahora es Roberto Sánchez?
Estamos en 2026 y nos estamos remedando otra vez.
No salimos del círculo, nuestros viajes terminan en
el mismo puerto. Volvimos a ser la obstinación en el error. ¿Por qué? Porque
nuestra política está podrida y está en manos de quienes la degradaron. Y no la
van a soltar.
Creimos por un instante que esta vez sí saldríamos
del túnel. Pero no emergió nadie del tamaño del reto, ningún partido que nos
esperanzara, ninguna idea fuerza que nos sacara de la sombra.
Ahora tenemos que elegir entre una señora asociada
carnalmente al crimen y unos señores a los que no les compraríamos un carro de
segunda mano.
El señor López Aliaga es un hombre extraño porque
pudiendo ser sobrio siempre anda en demasías y pudiendo ser claro y ordenado se
expresa como un loco. Es extraño porque pudiendo ofrecer lo posible, prefiere
prometer lo sideral y ama las frases ridículas salidas de un patriotismo
inflamatorio. Es extraño porque modera sus tentaciones castigándose con púas y
es capaz, siendo empresario, de desconocer contratos exponiendo a la ciudad
(que abandonó) a indemnizaciones que no se podrán pagar. Es un hombre extraño
porque trae trenes tan viejos como sus fobias de matamoros franquista. Pero la
suerte es que de López Aliaga nos podremos librar con relativa facilidad.
El señor Roberto Sánchez tiene un concepto diminuto
de la lealtad y es capaz de cualquier asociación, pero esos no son sus peores
defectos. Lo peor de Sánchez es que cree que la economía es una bóveda que hay
que abrir porque los demonios la cerraron y ya es tiempo de repartir esos
tesoros. El pobre hombre [sic] no tiene idea
y a veces, encima, escucha los consejos dopados de Antauro Humala, que está
convencido de que el festival de Woodstock no ha terminado, que Cáceres es
fuente de inspiración ideológica y que el tronar de los fusilamientos con que
sueña será la redención del país. Pero la suerte es que de Roberto Sánchez nos
podremos librar con relativa facilidad.
De la señora, en cambio, no nos espera, si ganara,
un episodio quinquenal. Nos espera “una era”. La dama de la dictadura está
convencida de que un periodo presidencial es un plazo mezquino para traer el
orden y el progreso y está dispuesta a cambiar el artículo 112 de la Constitución
para permitirse, por lo pronto, la reelección inmediata. Eso sólo podrá ser
obtenido replicando la fórmula de su padre: reconcentrar el poder, neutralizar
a los adversarios, lograr el apoyo de los grandes medios de prensa. Los métodos
para lograr todo eso serán, previsiblemente, los mismos: el uso sin escrúpulos
de los fondos públicos, el empleo del poder judicial secuestrado (“barrido”,
como dice Rospigliosi) y unas alianza de hierro con la clase empresarial que esté
dispuesta a unas nueva aventura autocrática.
Ni en López Aliaga ni en Sánchez hay un gen
mesiánico que nos permita imaginarlos como conspiradores dispuestos a todo con
tal de permanecer en Palacio. La señora, en cambio, viene de un ADN continuista
y de un partido que cree tener un destino manifiesto dictado por la voluntad
popular. No es difícil pensarla, acosada por las manifestaciones en el sur,
saliendo una noche en la tele unánime para anunciar que ha decidido, junto a
los militares y aconsejada por el bien común, disolver el Congreso y asumir el
control total. Toc, toc toc.
Eso es lo que está en juego. <:>
miércoles, 15 de abril de 2026
COMO HAS CAMBIADO NIETO, PELÓN
lunes, 13 de abril de 2026
ASI VA EL PROCESO ELECTORAL PERUANO
ELECCIONES 2026. PRIMER CONTEO RAPIDO INTEGRAL
EN EL SUR: ROBERTO SÁNCHEZ ARRASA CON 20.8% Y KEIKO
FUJIMORI SE DESPLOMA CON 6.9%
Ricardo
Belmont obtuvo la segunda mayor votación en la Macroregión Sur con 14% y Alfonso
López Chau con 11.6%.
Por Redacción El Búho | 13 abril,
2026
|
L |
os resultados del Conteo Rápido Integral correspondiente
a las Elecciones 2026, elaborado por Ipsos Perú por encargo de
Transparencia con la colaboración del National Democratic Institute (NDI), ya
tienen cifras desagregadas por macroregiones. Al 95.7% de actas procesadas (991
mesas recibidas de una muestra de 1,037), el comportamiento del voto en
el Sur del país muestra diferencias abismales respecto al promedio
nacional. Mientras que a nivel nacional Keiko Fujimori lidera con 17.1%, en la
zona sur su respaldo cae a solo 6.9%.
El desglose por macroregiones (Lima, Norte,
Centro, Sur y Oriente) evidencia que el candidato de Juntos por el Perú,
Roberto Sánchez, es el claro favorito en el sur. En el Sur obtiene un contundente 20.8%, muy por
encima de su rendimiento nacional (12.4%) y de sus resultados en otras regiones
como Lima (3%) o el Norte (15.9%). En contraste, Rafael López Aliaga, que a
nivel nacional suma 11.3%, apenas alcanza el 5.9% en el sur.
Otro dato llamativo de las Elecciones 2026 en
el sur es el desempeño de Ricardo Belmont, del Partido Cívico OBRAS. Mientras
que su votación nacional es de 10.2%, en la macroregión Sur sube hasta
el 14%, superando ampliamente a figuras como López Aliaga y Jorge Nieto.
Incluso se acerca al segundo lugar regional, ocupado por Roberto Sánchez.
Alfonso López Chau, de Ahora Nación, también tiene un buen desempeño en el sur
con 11.6%, muy superior a su promedio nacional (7.4%).
Por el contrario, Jorge Nieto (Partido del Buen
Gobierno) se queda en 9.7% en el sur, por debajo de su 10.7% nacional. Carlos Álvarez (País para Todos) es el menos votado en la zona sur con
solo 4.1%, mientras que la categoría OTROS suma un altísimo 27% en
esa macroregión, lo que refleja una fragmentación extrema del voto.
Participación ciudadana supera la de 2021
A nivel nacional, el Conteo Rápido Integral de
las Elecciones 2026 también arroja datos comparativos con la
primera vuelta de 2021. La participación ciudadana alcanza el 81.3% (+/-1.8),
muy por encima del 70.048% registrado por la ONPE hace cinco años. Los votos en
blanco disminuyeron del 12.364% al 9.7% (+/-0.6), y los votos
nulos bajaron del 6.340% al 4.1% (+/-0.3). Estas cifras
confirman una mayor concurrencia a las urnas y una leve reducción del voto
protesta.
El Conteo Rápido Integral al 95.7% de Ipsos para
las Elecciones 2026 se basa en una muestra probabilística,
polietápica y estratificada de 1,037 actas de mesas de sufragio, con cobertura
nacional y de residentes en el extranjero. El nivel de confianza es del 95%, y
los márgenes de error son individuales para cada candidato (por ejemplo, +/-1.0
para Keiko Fujimori, +/-1.3 para Roberto Sánchez). Desde 2001, Ipsos Perú ha
registrado diferencias por debajo de 1 punto porcentual respecto a los
resultados oficiales de la ONPE.
Conteo Rápido Integral – Ipsos / Transparencia (al 95.7%)
|
Candidato |
Partido |
Total Nacional (%) |
Macroregión Sur (%) |
Diferencia (Sur – Nacional) |
|
Keiko Fujimori |
Fuerza Popular |
17.1% |
6.9% |
-10.2% |
|
Roberto Sánchez |
Juntos por el Perú |
12.4% |
20.8% |
+8.4% |
|
Rafael López Aliaga |
Renovación Popular |
11.3% |
5.9% |
-5.4% |
|
Jorge Nieto |
Partido del Buen Gobierno |
10.7% |
9.7% |
-1.0% |
|
Ricardo Belmont |
Partido Cívico OBRAS |
10.2% |
14.0% |
+3.8% |
|
Carlos Álvarez |
País para Todos |
8.0% |
4.1% |
-3.9% |
|
Alfonso López Chau |
Ahora Nación |
7.4% |
11.6% |
+4.2% |
|
OTROS |
— |
22.9% |
27.0% |
+4.1% |
Los
márgenes de error para cada candidato a nivel nacional son: Keiko Fujimori
+/-1.0, Roberto Sánchez +/-1.3, Rafael López Aliaga +/-1.2, Jorge Nieto +/-0.9,
Ricardo Belmont +/-0.5, Carlos Álvarez +/-0.5, Alfonso López Chau +/-0.5. La
macroregión Sur comprende los departamentos del sur del Perú según la
estratificación de Ipsos.
Por ejemplo, en Cajamarca mantiene una ventaja considerable,
pues con el 9% de los votos procesados supera a Fujimori por más de 20 puntos
porcentuales. Asimismo, en Puno se ubica en el primer lugar con el 20% de
respaldo, seguido por Belmont. De igual manera, en Amazonas también se impone
sobre Fujimori, aunque con una diferencia más ajustada de tres puntos
porcentuales.
En tanto, en Ayacucho lidera por encima de Alfonso López
Chau, quien ocupa el segundo lugar. Finalmente, en Huancavelica, Sánchez
registra una amplia ventaja frente a Belmont, superándolo por más de 30 puntos
porcentuales. <:>
domingo, 12 de abril de 2026
PROCESO ELECCIONARIO PERUANO: PUNTOS DE VISTA
¿TIMBA POLÍTICA O
DEBER CIUDADANO?
Por Carmen McEvoy
EL
COMERCIO 12/04/2026
|
E |
l
Perú es un país extraordinario, aunque con hábitos atávicos, entre ellos el de
jugarse, a los dados, su futuro un día sí y el otro también. Ese pasado timbero
incorporado en nuestro ADN político por los señores de la guerra, quienes, vale
recordarlo, diseñaron a balazo limpio pero también mediante ‘fake news’ (la
niebla de la guerra) nuestro caótico modelo electoral, sigue vigente. He
señalado en múltiples ocasiones que el Estado Peruano viene implosionando y, si
no hacemos algo al respecto, la debacle nos espera a la vuelta de la esquina.
Más aún, luego de observar el panorama electoral, con 35 candidatos luego de una retahíla de vacancias
presidenciales exprés, ¿será posible afirmar que nos encontramos al
final de un ciclo político, o esta historia, como los culebrones del escribidor
Pedro Camacho de “La tía Julia y el escribidor”, tiene nuevos ‘cliffhangers’
por padecer? Porque al final, lo que realmente preocupa, y además indigna, es cuánto más puede resistir un
país con un enorme potencial económico, pero con tan escasa ética de parte de
los políticos de pacotilla que nos siguen arrastrando a un abismo eterno.
A diferencia de los que piensan que esta historia de degradación política y moral tiene un lustro, yo opino que es más vieja de lo imaginado. Desde que, a raíz del motín de “Balconcillo” (1823), Mariano José de Arce abandonó el recinto congresal vociferando que la república peruana era “un simulacro” hasta la traición a la guerrilla serrana, que posteriormente fue purgada salvajemente por el ejército realista, pasando por el golpe de Estado y la deportación sin derecho a defensa del presidente La Mar, la traición disfrazada de moralismo ha definido, junto con el robo armado, nuestra insólita historia. Con un Estado como botín, inicialmente transnacional y luego nacionalizado por los ambiciosos herederos peruanos de Simón Bolívar, la apuesta fue clarísima desde un principio. Esta consiste en hacerse de la maquinaria estatal para desde ahí gobernar, con los aliados de turno, mediante la prebenda. El perverso proceso, que fue erosionando una precaria institucionalidad ahora evidentemente socavada desde sus bases, fue escalando hasta llegar a unos límites que pusieron en peligro, incluso, la integridad física del Perú. La tendencia que, con sus obvias mutaciones, se impuso –y aquí nadie se escapa– fue defraudar a los votantes y llenarse los bolsillos con los cómplices de turno. De ahí esa comprensible desafección e incluso fatalismo que reina entre millones de votantes, que ahora toman las elecciones como una suerte de Tinka colectiva.
Hace
más de 30 años, me propuse averiguar si existieron algunos intentos de cambiar
esta suerte de mito de eterno retorno que, desgraciadamente, marca la historia
del Perú, y me encontré con las miles de cartas de la electrizante campaña
electoral de 1871-1872. Días atrás, regresé a los discursos de campaña
pronunciados por Manuel Pardo y encontré una serie de temas que vale la pena
actualizar en vísperas de estas elecciones marcadas, tal como las del siglo XIX
y también las del siglo XX, por la niebla de la guerra, es decir, por el azar y
la confusión. Cabe recordar que el triunfo de la Sociedad Independencia
Electoral, antecedente del Partido Civil, se produjo luego de medio siglo de
hegemonía militar en el poder. Y fue tanta la resistencia a la entrada de
nuevos actores –entre ellos artesanos, profesores universitarios y de escuela,
profesionales medios e incluso militares institucionalistas, unidos junto a la
clase empresarial por la preocupación ante la implosión del Estado guanero– que
el coronel Balta fue asesinado por su guardia pretoriana. Su única falta fue
aceptar que el tiempo del militarismo prebendario había terminado. El pueblo de
Lima, horrorizado ante el crimen en medio del proceso electoral, se movilizó y vengó, a través de
una ejecución pública, a los hermanos Gutiérrez, responsables directos del
magnicidio.
Frente
a la fragilidad intrínseca de un sistema secular definido por una cultura de
guerra, trasladada, junto con un hábil manejo de las comunicaciones, al campo
electoral, me permito compartir un par de ideas de Manuel Pardo. La primera es
que las asociaciones cívicas, tendientes al bien común, deben trascender las
coyunturas electorales. Y la segunda proviene de esta notable cita: “Se acerca el momento en que la
república entera, en el mismo día y en la misma hora, va a expresar su opinión
soberana sobre los destinos del Perú. En el desempeño de este sacerdocio
tened conciencia del poder que os da vuestro derecho, sin olvidar los deberes
que impone con la república del Perú”. De timba a deber. <>
viernes, 10 de abril de 2026
PROCESO ELECCIONARIO PERUANO 2026: PUNTOS DE VISTA
PUEDE SER
LA CUARTA DERROTA
César Hildebrandt
En HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 777, 10ABR26
L |
a segunda vuelta será con la nariz tapada.
Otra vez.
Por enésima vez.
El Perú es el país del
realismo mágico.
Aquí yace José Arcadio Buendía
y vuelan mariposas amarillas. Y Remedios desaparece con el viento de las sábanas.
Aquí se premia la
canallada, la vocación dictatorial, la herencia purulenta. Aquí se felicita a
la responsable mayor de las leyes que el crimen ha aplaudido. Aquí se vota por
quien se burla de tu confianza y te habrá de traicionar.
Los chilenos antes que Piérola.
Miguel Iglesias llevado
por Alan García al panteón de los próceres.
Los populachos de diversos
vestuarios.
Pumacahua combatiendo a
Túpac Amaru II.
Los monarquistas criollos
luchando contra la independencia pero simulando que eran republicanos cuando
hablaban con Bolívar.
Los peruanos que lucharon
al lado de los chilenos para traerse abajo la poderosa Confederación
Perú-boliviana.
Los que estuvieron con
Pezet a la hora en que los españoles volvieron para tomar las islas Chincha.
Los que defendieron a
Mariano Ignacio Prado después de que se largara del país siendo comandante en
jefe durante la guerra con Chile.
Los militares peruanos
que desertaron del morro de Arica: Carlos Agustín Belaunde, Manuel Revollar,
Pedro Hume.
Etcétera. Un largo
etcétera.
Y ahora esto: la Dama del Caos prometiendo el orden que su padre convirtió en siniestra dictadura. Y teniendo éxito en su cinismo, en su apuesta por la amnesia popular, en su convicción de que la indignidad la ama.
Ganará el partido que el
año 2016 decidió gobernar desde el Congreso y tramó la defunción política de
PPK. Podrá jactarse de las cifras obtenidas este domingo el partido que
desconoció la derrota del 2021 y gobernó con Dina Boluarte desde diciembre del
2022. El triunfo en primera vuelta será para el partido que ideó las leyes que
dificultan la colaboración eficaz, entorpecen la interceptación telefónica de
los jueces y la policía o hacen imposible la sorpresa en los allanamientos
criminales.
Es como si el Perú
exhibiera ante el mundo una masiva vocación por la sordidez.
Después de este domingo
quizá muchos se expliquen por qué en estas tierras la minería ilegal es un poder
que compra prensa y congresistas y por qué la policía es parte del problema. Y
por qué, en suma, la corrupción se ha instalado en el Estado al punto de
significar 24,000 millones de soles anuales, el 2,4% del Producto Bruto
Interno.
Tenemos una democracia
sin partidos, un simulacro de renovación a través de las elecciones y una
oligarquía consistente que está detrás de una ficticia economía de mercado. Por
eso los oligopolios nos exprimen y los monopolios deciden sin que nadie los
controle. Por eso seguimos teniendo una anemia de 43% en niños menores de tres
años.
Pero lo peor no es la desigualdad y la corrupción endémicas. Lo peor es lo que tenemos por políticos, los partidos que padecemos, el elenco vil que merodea el poder. De esas fuentes malogradas sale la economía ilegal, el desastre de la gestión pública, las leyes que nos están hundiendo desde el punto de vista fiscal. De esa raíz podrida ha emergido el Congreso de los delincuentes, el Tribunal Constitucional secuestrado por gentuza, la Junta Nacional de Justicia copada por el fujimorismo, la Defensoría del Pueblo al servicio de la mafia congresal, la Fiscalía de la Nación que la corrupción recuperó recientemente.
Todo eso se premiará
paradójicamente este domingo. El país se dispara al pie (como tantas otras
veces). Y una organización con vocación autoritaria y tendencia a entrar a saco
en la hacienda del Estado se prepara para concentrar el poder más amenazante
que alguien pueda imaginar. Un poder que, como ha dicho el repugnante Femando
Rospigliosi -vocero directo de la señora Fujimori-, servirá para “barrer” con
lo que queda de decente y rebelde en el Poder Judicial, la cota que la banda no
ha podido tomar todavía.
Habrá que votar en la segunda vuelta con la nariz tapada pero con la convicción de que al fujimorismo hay que detenerlo otra vez. Lo que cabe ahora es una gran cruzada nacional para impedir que una pandilla que viene del saqueo y el asesinato cante victoria, se apodere del Estado, persiga a los opositores y compre conciencias y prensa como hizo en los 90.
El éxito de la señora
este domingo podría ser su cuarta catástrofe electoral en la segunda vuelta.
Muchos que no lo hicieron pensarán ahora qué se propone hacer la señora que
traicionó a su madre, a su hermano y hasta al venerado padre que intenta
remedar.
No importa quién pase
con ella a la segunda vuelta porque ninguno de los que pelean por ese puesto
-por más debilidades que tengan y por más contradicciones que los minen-
amenaza con secuestrar el país, cosa que ella sí hará porque el fujimorismo es
incompatible con la democracia y sólo funciona como arrasamiento.
La buena noticia es que
el miedo que suscita, el repudio que convoca, la náusea que produce en
amplísimos sectores del país pueden producir su cuarta gran derrota. Sí,
señora: no cante usted victoria antes de tiempo. Sí, Rospigliosi: guarde usted
las patas de cabra por ahora.
Apure, Leiva, apure. <:>
jueves, 9 de abril de 2026
PROCESO ELECTORAL PERUANO: PUNTOS DE VISTA
UN VOTO DE CONFIANZA AL PUEBLO
Por Gustavo Espinoza M.
Prácticamente en la víspera de las elecciones
presidenciales y parlamentarias que tendrán lugar este domingo, y cuando se han
agotado ya las posibilidades de consultar encuestas y aún de hacer propaganda
política por una u otra opción electoral, sólo cabe otorgar un voto de
confianza al pueblo, que será finalmente el único que podrá encontrar un camino
de salida a una crisis que no han sabido encarar los obligados a hacerlo.
Esta crisis ha sido creada por la voracidad de la
clase dominante, por su soberbia y su extremo egoísmo, por su crueldad y
desprecio por el pueblo, sus concepciones racistas y su desvergonzada manera de
hacer política.
Pero debió haber sido encarada por una Izquierda seria
que, con conciencia de clase y proyección de futuro, hubiese renunciado
al sectarismo estrecho y a la pequeñez de miras; limitaciones todas que le
impidieron forjar la unidad indispensable para enfrentar exitosamente lo que se
avecina.
En tal caso, lograrían también una clara mayoría
parlamentaria tanto en la Cámara de Diputadas como en el super poderoso Senado.
Ese podría ser el sueño de Fujimori, López Aliaga o Álvarez, que la Prensa
Grande aplaudiría a rabiar, pero que asomaría como una pesadilla para el país.
Tras ese juego está otro que le permitiría a esa misma
coalición alcanzar una sólida mayoría en el Senado. Esta, a su vez, implicaría
dos vertientes: una política -dar la mayoría a la ultra derecha para hacer y
deshacer a su antojo- y la otra de corte social: Un Senado centralista y
capitalino que expresara su menosprecio al Perú rural y provinciano, con un
claro matiz racista de por medio.
Eso, que asoma por cierto muy improbable, podría no
haberse siquiera asomado si el movimiento popular hubiese marchado unido a esta
contienda. Bien podría una alianza de fuerzas progresistas, alcanzar un 30%
suficiente para ganare holgadamente una primera vuelta. La división en
casi 4 corrientes podría dar lugar en cambio a que cada una de ellas obtenga un
7% de votos y una escuálida representación parlamentaria.
Claro que nada de esto es fatal. También podría
ocurrió que alguno del campo popular se
despunte y logre pasar a la segunda vuelita con una significativa
representación congresal. En tal caso -y cualquiera que fuese el protagonista de esa acción- tendría que recibir
el apoyo certero de los otros grupos y fuerzas afines para vencer en la
segunda vuelta a la candidatura de la extrema derecha y hacerle frente en el
Poder Legislativo.
¿Eso, es posible? Ciertamente que lo es. Solo que
sería una “salida” casi impuesta por el pueblo mismo. La dirigencia del
movimiento tendría que mirar autocríticamente lo actuado por ellas, y corregir
de inmediato lo mal andado. En otras palabras, tendría que reconocer que
por allí fue que debió haberse comenzado
Es claro que el pueblo es consciente de todo ello.
Cualquier ciudadano ligado al movimiento popular obraría así en similar
sentido. Y buscaría forzar la unidad sabiendo que ese es el único camino que
garantiza la victoria. Eso lo sabe el pueblo porque posee un rasgo esencial: el
instinto de clase.
Confiando en ese instinto de clase, es que sólo cabe
hoy otorgarle un Voto de Confianza al pueblo. <>

















