miércoles, 12 de agosto de 2026

ALGO EN LA VIDA DEL MAYOR VATE PUNEÑO

 PRESENCIA DEL POETA PUNEÑO CARLOS OQUENDO DE AMAT EN HUANCANE

ALGUNOS DATOS BIOGRAFICOS

Por: Leónidas Cuentas Gamarra

En su libro PUEBLOS SIN NOMBRE, Huancané 1988

E

l calendario marcaba el año de 1929, cuándo hizo su aparición por esta comarca, el Señor Carlos Oquendo de Amat aún no se sabía cómo ni de dónde venía. Era un personaje misterioso de estatura regular casi alto, de ojos grandes y negros como las profundidades del Titicaca, de mirada escrutadora y penetrante; de hombros enjutos y cabello lacio vestido de plomo de pantalones anchos en el bota píe a la moda de esa fecha, cubierto con un abrigo también plomo, que le caía sobre Ies pantorrillas, muy largo para protegerse del gélido frío de las punas, cubierto con un sombrero gacho y alón que hacía juego con su atuendo, cubriéndole la cabeza hasta media frente. Se distinguía el cintillo negro que lo contorneaba. Llevaba puestos zapatos de Charol lastimados por el tiempo. Tiene su andar era lento pero cadencioso como el péndulo de un reloj de pared que no se cansa de marcar el tiempo que pasa.

¿Quién era y de dónde venía?. Solo lo sabían sus amigos. Los lugareños decían que lo había transportado el "Payi", (leyenda de los bohemios noctámbulos que estando en un sitio, inconscientemente se aparecían en otro lugar a veces muy lejano de sus lares), hermosa leyenda larga de describir, pero no era así, era precisamente el personaje de nuestra modesta descripción.

LA CASA DONDE VIVÍA

Era una casona solariega en donde por las noches solo se oía el bronco y atronador ladrido de un gigante mastín, en cuya puerta principal de entrada se leía hasta no hace mucho un pequeño letrero en madera tallada que decía "Ricardo Villalba". Más en esa fecha ya pertenecía a don Manuel E. Cordero, por haberla heredado al contraer matrimonio con la viuda del lustroso tallado.

La Casa está ubicada en el crucero de las Calles Lima y Arica, a una cuadra de la plaza de Armas, techada toda ella de teja, podía decirse que era la Casa Rosada, ocupando un cuarto de manzana. Tiene cuatro tiendas sobre la Calle Lima, dos a cada lado del zaguán una de ellas destinada a la venta de abarrotes en general, la que le seguía a la venta de telas de toda clase e importadas de todas partes del mundo; luego entrando el pórtico, a mano derecha otra tienda para la venta de menudencias provenientes de las haciendas del gamonal y seguidamente, otra más pequeña que guardaba licores de toda clase, desde el wisky más apetecido hasta el tremebundo alcohol de cuarenta grados para emborrachar a la indiada, cuyas tierras iban a pasar a la propiedad del patrón por una cuartilla de licor y un puñado de coca. El portón de pino oregón o puerta de calle es el mismo que aún luce en la actualidad, pero con el deterioro del tiempo que nada perdona.

La casona se cerraba a las seis de la tarde y no se abría, para nadie sino para sus dueños. Servía de portero el llamado (Pongo) uno de los "esclavos" de la gleba, cuya obligación era pernoctar en el llamado "zaguán" sobre cantos rodados sin más colchón que unos viejos pergaminos y una cobertura de remiendos que semejaban un mapa de los tiempos virreinales. Se abrían las puertas a las cinco de la madrugada, girando pesadamente sobre sus herrumbrosos y chirriantes goznes de acero, para dar salida a la caballería del, patrón que ocupaba las caballerizas del pesebre ubicado en el fondo de la casona. A la misma hora salían los "muleros" con la caballada y los demás "esclavos" portando latas vacías de alcohol para llenar el barrigudo tinajón con las cristalinas aguas de la "Pajjcha" (vertiente). Entre tanto la vestal cenicienta "Mitani" encargada de mantener el fuego sagrado en la mugrosa cocina enhollinada con telarañas se aprestaba a preparar el desayuno para la familia extensa. Churrascos, huevos fritos, café con leche, pan, mantequilla y queso en abundantes porciones.

Seguidamente se abrían las tiendas con sus respectivos dependientes y mancebos. Transponiendo el zaguán se Llega al primer patio (las casonas antiguas tenían hasta tres y cuatro patios). El principal, rodeado de inmensas habitaciones que servían como dormitorios, salones, escritorio y comedores, sin faltar el famoso "cuarto de alojados" que por algún tiempo le serviría de dormitorio a nuestro personaje. Indudablemente por razones de amistad el dueño de la casona tenía relaciones con el poeta, por tanto tenía su lugar para convivir con ellos y participar de todas sus costumbres.

Por las noches se le veía en compañía de sus amigos, fomentando tertulias en pequeñas tiendecitas donde no faltaba el añejo pisco de uva. Se supone que allí confabulaban para formar el partido comunista, dentro de cuyos personajes podemos anotar al normalista don Humberto Valencia, de brillante trayectoria profesional, Vicente Mendoza Díaz cuándo aún era estudiante universitario, sin dejar de anotar a don Francisco Cuentas Gamarra, Julio Arce Valencia y otros cuyo recuerdo se pierde en la noche de los tiempos.

Su vida social discurría apaciblemente, aunque con ciertas limitaciones, porque se cuchicheaba que adolecía de una enfermedad, por entonces incurable (T.B.C)

En tanto sus amigos cumplían con sus tareas profesionales u ocupacionales, don Carlos, contemplaba desde los cerros Santa Bárbara y Pocco-Pacca que abrazan tiernamente al poblado, su paisaje pintoresco de paleta de pintor; recostado sobre sus roquedales que le transmitían el perdido mensaje de una tierra olvidada o la sonrisa coquetona de la hermosa mujer lugareña, de negras trenzas que se perdían como caminos de ilusión.

Sus pensamientos se difuminaban en el infinito, columpiados de los picachos andinos, donde solo habitan los cóndores.

Producida la caída del Presidente Leguía, los esbirros del nuevo orden lo encarcelaron vilmente con varios de sus amigos, dentro de una tenebrosa mazmorra ubicada en la Plaza de Armas, bajo el pretexto de que pertenecían al partido comunista. Dicen los testigos de esa fecha que fueron maniatados de pies y manos, amordazados y tirados en el suelo pelado. Crueldad impía por el solo delito de saber pensar. Dizque cuándo uno de los gendarmes le arrojaba su comida, reaccionó el león herido, catapultándolo de un plantillazo en el pecho tirándole al suelo, fuera del calabozo, para luego seguir siendo víctima del sadismo de los guardianes.

Después de una corta permanencia, siguió la ruta de su destino al Poblado de Moho "La Perla del Titicaca "donde fue candorosamente recibido por los familiares y amigos de su señora madre, la gran matrona doña Zoraida de Amat Machicao, de hermosa estampa y distinguido abolengo.

Se dice que allí estuvo alojado en varias casonas de propiedad de los vecinos notables don Abdón Gálvez Olvea, Santiago Machicao, Miguel N. Angles y otras personalidades de ese tiempo que se disputaban el honor de hospedarlo, gracias a sus especiales dotes personales y su talento poético.

En ese hermoso jardín del Altiplano, colgado del cielo cuál verde pañuelo, su inspiración poética seguramente se profundizó mucho más, hasta alcanzar las estrellas y transponer el infinito.

Allímismo se dice que conoció, al amor de sus amores, la hermosa dama doña Angélica Basulto, de alta estatura, de andar cimbreante, piernas contorneadas, tez blanca cabellos rubios coma los de la mazorca del maíz, cintura de rueca y ojos negros azabache. La cabellera suelta sobre sus hombros acariciaba su busto escultural. Vivía esta beldad en la casona del distinguido caballero don Eloy Angles, ubicada sobre la Plaza de Armas, haciendo juego con las flores más hermosas del mundo.

Tuvo la oportunidad de conocer varias "Quintas" (pequeños predios pintorescos aledaños a la población). Tenía preferencia por la Quinta "Milli-Milli",donde inclusive pernoctaba, por su encanto misterioso.

No podía ser menos, ya que desde allí contemplaba el horizonte encendido de fuego, saturado del perfumado ambiente que expelían las rosas, violetas, tulipanes, orquídeas y los gigantes pensamientos de ropaje aterciopelado, rodeado del néctar embriagador de los habales en flor.

No podía ser menos, cuándo despertaba al compás de la sinfonía eterna del trinar de los juguetones jilgueros, huraños gorriones y jacarandosos ruiseñores. Cuánta inspiración para el gran poeta, magnificada por el embrujo de las notas de las zampoñas expectoradas por mil años de esclavitud.

Su estancia por estos lares, obedecía al invalorable deseo de conocer la tierra de sus ancestros. Esto explica su estancia en, Moho, a la par que pretendía detener cuándo menos los estragos de su dolencia, ya que para aquellas épocas era común y corriente comentar a las gentes, que los tebecianos se curaban en las alturas con el gélido frío de sus punas. De allí el dicho popular "a Jauja”

Si Carlos Oquendo de Amat había nacido poeta mártir, todo su cúmulo de experiencias y otros sitios de la República, a través de su corta existencia, apenas sí le dieron la oportunidad de cristalizar su estro en sus "Cinco Metros de Poemas".

Huancané 3 de Marzo de 1993

 

domingo, 9 de agosto de 2026

ENTREGUISMO: KEIKISMO EXONERA DE IMPUESTOS A LA EMPRESA COCA COLA

Y LA AYUDA A ENVENENAR MAS A LA POBLACION

José Ignacio Reaño

"La flamante presidenta ha anunciado que se ha firmado un convenio con Coca-Cola Perú y Arca Continental Lindley, según el cual la empresa norteamericana quedaría exonerada por un monto de 1000 millones de dólares, por cinco años o más, del pago de impuestos.

Es decir, con el canje y convenio de impuesto por inversión, más de 3 mil millones de soles dejarían de ingresar a nuestras arcas. Según estimaciones, Coca-Cola paga al Estado peruano un promedio en impuestos de 200 millones anuales.

Bien, ahora que alguien me explique la utilidad y necesidad pública de este acuerdo. Más aún si a cambio la Coca Cola ofrece que cerca US$ 500 millones se destinarán a acondicionar los pequeños comercios (entiéndase a pintar bodegas con sus logotipos y anuncios, y regalarles una congeladora y una mesa); además, a mejorar la "cadena de valor local", es decir, hacer más eficiente la distribución de sus propios productos comprando camiones, javas, accesorios, etc

Todo lo cual, tal como se pinta, en el fondo sólo redundará en beneficio de la empresa que mejorará sus ventas con el auspicio del Estado peruano y a costa del recorte del pago de impuestos. Algo que incluso podría resultar inconstitucional, pues estaríamos ante una forma encubierta y sutil de exoneración.

Así mismo, se anunció la donación de dos millones de litros de agua y 150 000 mantas para las poblaciones vulnerables afectadas por el fenómeno de El Niño. Una bicoca para la multinacional y una de las que más ingresos genera a nivel global.

Demás está decir que la Coca-Cola es una bebida causante de muchos males en sectores más vulnerables. Asimismo la principal responsable de la contaminación planetaria por causa del plástico.

Que algún experto me explique, por favor, ¿cuál era la urgencia y necesidad de este convenio, y quien en realidad gana: nuestro país o la "generosa" Coca-Cola company?"

 COCA-COLA, OBRAS POR IMPUESTOS Y LA REPÚBLICA EN VENTA

Por Jorge Luis Choque

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 pocos días de asumir el mandato, la presidenta Keiko Fujimori anunció una inversión de más de 1.000 millones de dólares de Coca-Cola Perú y Arca Continental Lindley, incluyendo un proyecto de agua y alcantarillado en Pucusana por 90 millones mediante Obras por Impuestos (OxI), sumado a donaciones de agua y mantas (Presidencia de la República del Perú, 2026).

El entusiasmo oficial no debe postergar las preguntas de fondo: ¿cuánto de ese monto es inversión real y cuánto crédito tributario? ¿Responde el proyecto a una urgencia pública o al posicionamiento de una corporación?

Obras por Impuestos no significa que la empresa “regale” una obra al Estado. Es un mecanismo mediante el cual la compañía financia y, eventualmente, ejecuta un proyecto priorizado por una entidad pública; posteriormente recibe un certificado emitido por el Ministerio de Economía y Finanzas que puede utilizar para pagar hasta el 50% del Impuesto a la Renta correspondiente, según las reglas vigentes.

Por tanto, se trata de un adelanto de recursos privados a cambio de un reconocimiento tributario. Esta modalidad puede ser útil cuando acelera proyectos necesarios y evita la lentitud de la inversión pública. Pero también presenta riesgos: puede orientar la infraestructura hacia zonas estratégicas para la empresa, reducir el margen de decisión presupuestaria del Estado y generar dependencia de corporaciones con capacidad para influir en las prioridades públicas.

El problema central de la participación empresarial radica en el riesgo de que la conveniencia corporativa reemplace la planificación estatal, desviando las prioridades públicas hacia proyectos orientados a la visibilidad y la rentabilidad privada en lugar de atender a las poblaciones más vulnerables; a ello se suma que la celeridad en la ejecución no justifica flexibilizar el control gubernamental, pues, tal como advierte la Contraloría en diversos proyectos de saneamiento, construir más rápido no garantiza la eficiencia técnica ni la protección de los recursos públicos.

La responsabilidad social empresarial tampoco debe confundirse con el cumplimiento de las obligaciones tributarias. Carroll (1991) sostuvo que la responsabilidad empresarial posee dimensiones económicas, legales, éticas y filantrópicas. Una donación puede aliviar una emergencia, pero no reemplaza el pago de impuestos ni la obligación estatal de garantizar servicios públicos permanentes.

Los impuestos financian hospitales, escuelas, agua potable, seguridad y transporte. Las donaciones, en cambio, suelen ser temporales, selectivas y dependientes de la voluntad de una empresa. Por eso, convertir una entrega de agua o mantas en el principal símbolo de una política contra la pobreza significa reducir un problema estructural a una ceremonia de asistencia.

La OECD (2023) ha señalado que la evasión, la informalidad y la complejidad del sistema tributario limitan la recaudación peruana y la capacidad del Estado para financiar servicios esenciales. En este contexto, toda alianza con grandes corporaciones debe estar acompañada de contratos públicos, información tributaria clara, evaluación independiente, control de costos y rendición de cuentas.


Aberrante comienzo de proceso desperuanizador

Guillermo O’Donnell (1998) explicó que una democracia necesita mecanismos de accountability horizontal: instituciones autónomas capaces de controlar las decisiones del poder. Ese principio debe aplicarse también a las alianzas con el sector privado. No basta con inaugurar obras; es necesario demostrar que fueron priorizadas correctamente, que no existen conflictos de interés y que la ciudadanía recibió el mejor resultado posible.

En conclusión, el uso distorsionado e irregular del mecanismo de Obras por Impuestos termina postergando el desarrollo estructural en desmedro de los verdaderos intereses nacionales, configurando un modelo donde el beneficio tributario privado prevalece sobre la planificación estatal. En ese sentido, el régimen de Keiko Fujimori ejemplifica este «carnaval de entregas» al más puro estilo noventero cuando, a menos de quince días de haber asumido el poder, estrena su agenda económica firmando un publicitado acuerdo con la transnacional Coca-Cola que prioriza la imagen corporativa sobre la soberanía fiscal del país. <>

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Referencias

1.     Carroll, A. B. (1991). La pirámide de la responsabilidad social corporativa: Hacia la gestión moral de las partes interesadas de la organización. Horizontes empresariales, 34 (4), 39–48. https://doi.org/10.1016/0007-6813(91)90005-G

2.     Ministerio de Economía y Finanzas. (s. f.). Preguntas frecuentes: Obras por Impuestos. Gobierno del Perú.mef.gob

3.     O’Donnell, G. (1998). Responsabilidad horizontal en las nuevas democracias. Revista de Democracia, 9(3), 112–126.

4.     OCDE. (2023). Encuestas económicas de la OCDE: Perú 2023. Publicaciones de la OCDE. https://doi.org/10.1787/081e0906-es Presidencia de la República del Perú. (2026, 4 de agosto).

5.     Presidenta Fujimori: inversión de más de US$ 1,000 millones de Coca-Cola Perú y Arca Continental Lindley confirma confianza en el país. Gobierno del Perú

sábado, 8 de agosto de 2026

ARTISTAS PLASTICOS PUNEÑISTAS SOBRESALIENTES: CARLOS DREYER

 


VER SU TRAYECTORIA, COPIANDO EN SU NAVEGADOR EL SIGUIENTE ENLACE:

https://drive.google.com/file/d/1vZVsYLZB9414H9B5WCp3EglJ6f1orUMh/view?usp=sharing

viernes, 7 de agosto de 2026

ARTE FOTOGRAFICO POR PUNEÑOS

URIEL MONTÚFAR:

PRESERVANDO LA MEMORIA VIVA DE LOS ANDES

Soledad Quartucci REPÚBLICA LATINA 6AGO26

P

Uriel Montùfar
ara Uriel Montúfar, la fotografía nunca ha consistido simplemente en documentar la realidad. Es un acto de preservación, un diálogo con la tierra y una forma de salvaguardar historias que, de otro modo, podrían desvanecerse con el tiempo.

Nacido en Puno, Perú, y conocido profesionalmente como Uriel Montúfar creció en la sierra andina, donde el lago Titicaca, las imponentes montañas y las tradiciones de las comunidades quechua y aimara dan forma a la vida cotidiana. Criado en una familia quechua y rodeado de comunidades aimara, Montúfar reconoce que este rico entorno cultural influyó profundamente tanto en su visión del mundo como en su visión artística.

 “Crecí en un lugar donde la naturaleza y la cultura se funden en una sola”, afirma. “El tiempo transcurre a un ritmo diferente, y la vida gira en torno a la comunidad, las fiestas tradicionales, los ciclos agrícolas y una profunda conexión espiritual con la Pachamama”. Esa crianza le enseñó a observar con paciencia y respeto, cualidades que se han convertido en la base de su obra. Montúfar se esfuerza por contar historias sobre la memoria, la identidad y la resiliencia cultural del pueblo andino.

Su afición por la fotografía comenzó a temprana edad, impulsado por el deseo de preservar aquello que veía desaparecer gradualmente. Pronto comprendió que una fotografía podía convertirse en un testimonio para las generaciones futuras.

 “Comprendí que la fotografía podía preservar la memoria de las comunidades”, explica. “Lo que más me cautivó fue su capacidad para conmover a la gente sin una sola palabra”. Desde ese momento, supo que la cámara se convertiría en su lenguaje: una forma de conectar con los demás y contar las historias de la tierra que lo forjó.

The big flute of Layo, Cusco
La expresión artística siempre ha formado parte de la herencia familiar de Montúfar. Su abuelo, Uriel Montúfar Montúfar, fue un distinguido poeta quechua cuyos libros y diccionarios quechua-español contribuyeron a preservar tanto la lengua como la memoria cultural. Dos de sus tíos, Milton Montúfar y Carlos Montúfar, son pintores, y crecer rodeado de expresión creativa alimentó su propia trayectoria artística.
Diablo Caporal en Festividad Candelaria

 Aunque al principio fue en gran medida autodidacta —aprendiendo a través de la práctica, los libros y el estudio del trabajo de otros fotógrafos—, más tarde complementó su formación con talleres y cursos especializados. Aun así, cree que su mayor aprendizaje lo ha obtenido en otros ámbitos.

“Mi verdadera formación ha sido trabajar sobre el terreno y convivir con las comunidades que fotografío”, afirma.

Actualmente, el trabajo de Montúfar se centra en la fotografía documental y artística, explorando la identidad andina, el patrimonio cultural, la espiritualidad, las fiestas tradicionales, los paisajes y la perdurable relación entre las personas y la naturaleza. Cada proyecto se fundamenta en el respeto, la confianza y una auténtica conexión humana.

“Creo que una imagen puede convertirse en un puente entre culturas”, afirma, “y ayudar a la gente a reconocer la belleza y el significado de aquello que a menudo pasa desapercibido”.

Trabajar en proyectos documentales a largo plazo en regiones remotas de Perú presenta desafíos importantes. Las oportunidades de financiación y los espacios de exhibición son limitados fuera de los principales centros culturales del país. Sin embargo, Montúfar cree que la distancia también se ha convertido en una de sus mayores fortalezas, permitiéndole desarrollar relaciones más profundas y crear obras más significativas.

Una de las mayores recompensas ha sido ver cómo historias nacidas en pequeñas comunidades andinas resuenan en audiencias de todo el mundo.

“Cada reconocimiento internacional que he recibido lo siento como un reconocimiento para las personas que aparecen en mis fotografías”, afirma.

Para Montúfar, la preparación es tan importante como el momento de tomar una fotografía. Antes de coger su cámara, dedica tiempo a investigar, escuchar y entablar relaciones.

“La confianza se construye mucho antes de que aparezca la cámara”, explica.

Su objetivo no es simplemente crear fotografías impactantes, sino capturar la emoción, la humanidad y la identidad de manera que los espectadores sientan que están presenciando una historia real.

Entre sus proyectos más importantes en curso se encuentra Candelaria: Senderos de Fe , una exploración documental a largo plazo de la Fiesta de la Virgen de Candelaria. El proyecto examina las intersecciones entre fe, identidad, memoria y patrimonio cultural vivo a través de la fotografía y el cine documental.

Carrera en Langui
 Entre sus otras obras principales se encuentran Willka Nina, que explora el fuego y la espiritualidad andina; Jinetes del Viento y la Altitud, que documenta a los jinetes de las tierras altas; y La Luz de Antauta, un proyecto comunitario centrado en la memoria colectiva. Cada vez más, incorpora elementos multimedia —como cine, archivos históricos e historias orales— para ampliar las posibilidades de la narrativa documental.

Una imagen de "Jinetes del viento y la altitud" marcó un punto de inflexión en su carrera. La fotografía, que muestra a jinetes de las comunidades andinas de Langui y Layo enfrentándose al vasto paisaje montañoso, confirmó algo que él sospechaba desde hacía tiempo: las historias locales poseen un significado universal.

Una de sus experiencias más memorables tuvo lugar después de pasar varios días documentando a un anciano bailarín durante la Fiesta de la Virgen de la Candelaria. Al final del tiempo que pasaron juntos, el hombre le dijo en voz baja: «Gracias por escucharme antes de fotografiarlo».

Esas palabras se le han quedado grabadas desde entonces.

«Confirmaron que el verdadero trabajo documental comienza mucho antes de apretar el obturador», reflexiona Montúfar. «Escuchar, comprender y generar confianza son tan importantes como la habilidad técnica».

Si pudiera darle un consejo a su yo más joven, sería muy sencillo.

 “Ten paciencia y confía en tu propia visión. No sigas las tendencias ni tomes fotografías solo para complacer a los demás. Las imágenes más significativas surgen cuando fotografías aquello que realmente amas y comprendes de verdad.”

Actualmente, Montúfar continúa desarrollando Candelaria: Senderos de Fe en formatos fotográficos y cinematográficos, a la vez que prepara Fe y Fuego, una exposición multimedia dirigida al público internacional. Asimismo, mantiene su compromiso con proyectos colaborativos que fortalecen la memoria cultural y la narrativa visual en las comunidades andinas.

 De cara al futuro, espera profundizar en sus exploraciones a largo plazo sobre el patrimonio, la identidad y el territorio, al tiempo que expande la fotografía documental a través de instalaciones audiovisuales y narraciones inmersivas.

En última instancia, sin embargo, su mayor ambición va más allá de cualquier exposición o premio.

“Mi sueño es crear una gran memoria visual de los Andes mediante la combinación de fotografía, cine documental, archivos históricos y testimonios orales”, afirma. “Espero que este trabajo ayude a las futuras generaciones a comprender la extraordinaria riqueza cultural de nuestras comunidades, a la vez que genere un diálogo con el público de todo el mundo”.

Para Uriel Montúfar, cada fotografía es más que una imagen. Es un acto de escucha, un gesto de respeto y una forma de asegurar que la memoria viva de los Andes perdure. <> 

jueves, 6 de agosto de 2026

ASPECTOS DE LA REALIDAD SOCIAL PERUANA

LO CHOLO EN EL PERÚ

Escribe: Edwin Sarmiento

Revista SOMOS

E

n julio de 2006 el Fondo Editorial del Congreso de la República organizó un coloquio sobre “lo cholo en el Perú”, un tema del que se habla mucho desde el siglo pasado, pero que no ha perdido vigencia. Sobre todo, ahora que las Fiestas Patrias nos invitan nuevamente a reflexionar sobre los lazos que nos unen y las diferencias que nos separan, a nosotros, los nacidos en esta hermosa tierra del Sol. En contenido concebido del evento, alcanza varios asuntos a examinar. Veamos:

Cholo soy y no me compadezcas. Lindo mi Luis Abanto Morales, con sus anillos grandes, de oro macizo y sus cadenas también de oro. La cara chola, el color cholo, cholo él y qué. Eran otros tiempos cuando cantaba, dando brinquitos salerosos, “déjame en la puna vivir a mis anchas, trepar por los cerros, detrás de mis cabras, arando la tierra, tejiendo mis ponchos, pastando mis llamas y echar a los vientos la voz de mi quena”. Desde entonces, el país ha cambiado, Kausachum Perú.

El racismo existe, pero no es tan fuerte como hace tres décadas, no señor. La vergüenza de ser cholo es menor en quienes hemos ocupado en nocturnidad y sin alevosía Lima a partir de las migraciones sucesivas de provincianos a quienes “las locas ilusiones nos sacaron de mi pueblo para venir a conocer la capital”. Ah, tiempos. Ahora yo choleo, tú choleas, él cholea. Todos nos sentimos cholos, incluyendo al congresista electo Víctor Andrés García Belaúnde, aristocrático él, pero tiene el orgullo de ser peruano y ser feliz, que uno huele que no es cholo, pero él dice sentirse orgullosamente cholo, como le confesara a este periodista. Pero, ¿qué es ser cholo en el Perú? El sociólogo Gonzalo Portocarrero nos explicó que es una condición que se vive todavía con incertidumbre. Es reconocerse descendientes de esa plebe mestiza que hace siglos se fue asentando en el territorio nacional. ¿Recuerdan a Garcilaso de la Vega, nuestro cronista? Él explicó que

“…al hijo de negro y de india o de indio y negra dicen mulato y mulata. A los hijos de estos llaman cholo; es vocablo de las Islas de Barlovento; quiere decir perro, no de los castizos sino de los muy bellacos y gozones; y los españoles usan del por infamia y vituperio”. Está en los “Comentarios Reales”.

Portocarrero, profesor en la Pontificia Universidad Católica del Perú, dice que el cholo no tiene aún muy definidas sus raíces, no sabe si está cambiando hacia Occidente o está permaneciendo en los Andes. Será por eso que mis tías en Lucanas solían decirme de chiquito que nosotros éramos diferentes a los “otros” que no sabían lo que eran, como una manera muy andina de marcar distancia y notificarnos que no éramos cholos para nada. Qué bonita familia. El apellido, el color de la piel, el idioma, las costumbres entre otros, definen los rasgos de lo que conocemos como cholo. Éste se define también a partir de lo indígena y de lo criollo occidental. Portocarrero advierte cierto sentimiento de orfandad en quienes se sienten cholos por lo mismo que son excluidos y a veces muy malamente en el entorno social.

Dina Paucar
La cantante Dina Páucar nos cuenta que cuando llegó a Lima se reían de ella, por su condición andina. Y por eso lloraba mucho. Ahora que es muy popular y ha triunfado, se ríe al recordar esos pasajes de su vida y exhibe con orgullo su condición de chola. Rodrigo Montoya, a su vez, doctor en Antropología por la Universidad de París, escritor prolífico y mi paisano de Puquio --que es lo más importante-- dice que

“…se le llama cholo a alguien que viene de los pueblos indígenas, que habla muy bien su lengua materna y trata de aprender el castellano, que confunde la ‘e’ con la ‘i’ y la ‘o’ con la ‘u’ y que hace esfuerzos notables para desprenderse de sus hábitos culturales indígenas y adoptar los occidentales. De esa confusión deriva otro insulto: “cholo motoso”. Lo biológico y lo cultural se combinan y mezclan, pero el componente cultural es el más importante”.

En el coloquio sobre “lo cholo en el Perú”, Cholos o no, los legisladores tendrán la oportunidad de escuchar en su propia casa, los muchos enfoques que se han elaborado para entender mejor nuestras raíces sociales y culturales. Iluminados por las sabias palabras de los estudiosos más enjundiosos del medio, los padres de la patria verán el rostro, color tierra, de la realidad peruana y muchos se verán a sí mismos reflejados en el análisis de lo que los sociólogos llaman en su extraño neologismo el “laberinto de la choledad”. Se tiene previsto que el evento se hable sobre lo cholo y la nueva modernidad, la cultura y la identidad chola, lo cholo y la esperanza religiosa, los pagos al cerro, Sarita Colonia y los misayocs urbanos. La familia, las mujeres, el amor y la sexualidad cholas tampoco estarán ausentes en las mesas de discusión.

Asimismo, está previsto que se hable también de la comida y el mestizaje. Se conozca qué es una pachamanca, saber si la comida criolla es chola y si aquello que adorna su mesa todos los días, mi querido señor o señora, es un plato que en su origen fue tan cholo como las hojas de atajo que crecen en los Andes. Es necesaria la presencia de

Isabel Álvarez, Bernardo Roca Rey, Cucho La Rosa, Gastón Acurio y Rodolfo Hinostroza para que digan una vez más que la comida peruana es la más variada y la más rica del mundo. Y también chola, por supuesto. Para cocinar contamos con carnes y verduras de toda clase. Nuestra topografía muy especial nos permite tener faunas y floras poco menos que inagotables. Imagínese. Tenemos pescado de río, pescado de mar y pescado de lago. ¿Y cómo no citar a nuestra papa que se transforma, en la mesa, en platos distintos, como es el caso del muy andino chuño blanco que, hervido con leche y con queso tierno, es uno de los platos más originales y sabrosos del mundo? ¿Y qué decir del olluco y la oca? ¿Sabía usted que el chupe, en cualquier forma que se sirva, lleva en su origen el signo distintivo de su choledad? ¿Desde el chupe de camarones, hasta los grandes chupes de tierra adentro como el chairo, el chaque, el timpusca, el pebre, el chupe de ollucos, el chupe de conejos y el chupe de habas?

Chupe de camarones
¿Encontrará, usted, algún plato que pueda competir con nuestra carapulca, ese suntuoso guiso de papa seca, de carne de chancho y de maní? ¿Sigo? Quien no ha comido el timpusca, chupe hecho a base de cecina de carnero y de algas marinas o lacustres, puede decir que no ha comido del todo bien. ¿Y qué decir del tamal? Se dice que cuando nuestra primera negrita hizo el primer tamal lo probó y dijo: ¡Notamal!, entonces el nombre quedó. Nuestro caucau, aromatizado con tomillo, con yerba buena y con comino y una punta de ají es otro de los platos tan peruanos, tan cholos, que siempre agradarán en cualquier mesa. Y si de yerbas hablamos no podemos dejar de citar las emblemáticamente peruanas: el huacatay, el paico y la muña, de aromas especiales y muy andinos. Con estas yerbas, el plato más humilde adquiere categoría y elegancia. De todo esto y de algo más, deben hablar los expertos cuando se explique lo cholo en el Perú. Entre los ponentes están considerados también Miguel Gutiérrez y Luis Nieto Degregori para hablar sobre los cholos y las cholas en la novela peruana. Y la música chola no podrá faltar. Se hablará de la cumbia, del huaiño, del rock y el tecno, cómo no. Gustavo Buntix, Leslie Lee y Manuel Munive ilustrarán al auditorio sobre la plástica chola y mestiza del Perú. No pueden faltar los testimonios de Dina Páucar, Tulio Loza, Ada Chura y Julio Simeón, a quien usted conoce como “Chapulín el dulce”. Se debe hablar de todo, cholito, pero nunca se podrá decir del evento en ciernes que será “la misma chola con diferente calzón”, pues debe ser innovador. <> 

DESDE EL EXTRANJERO: ANALISIS DE LA COYUNTURA PERUANA

 YA INSTALADO EL GOBIERNO

PRO USA

Ricardo Pose*

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n las elecciones peruanas ya llegadas a su término, confrontaron dos modelos: los programas que consolidan el poder de las élites económicamente dominantes bajo la sombra del águila norteamericana y aquellos que proponen una distribución más equitativa del ingreso y la riqueza en actualizada remembranza del imperio del sol de los incas.

El Perú social

La población peruana alcanza los 34,5 millones de habitantes en un proceso de envejecimiento acelerado; la tasa de natalidad ha caído a 1,7 hijos por mujer. El país enfrenta un estancamiento en sus indicadores de desarrollo, con desafíos críticos en seguridad, pobreza y acceso a servicios básicos, según datos de la CEPAL.

Desde 2020, Perú muestra una caída gradual en esos indicadores. El pilar referido a necesidades básicas humanas (puesto 100) es el más débil de todos. Los indicadores relacionados con seguridad, nutrición y cuidados médicos básicos requieren atención urgente por su bajo desempeño y su impacto directo en el bienestar de la población.

Ni chicha ni limonada… Coca

Perú es el segundo mayor productor mundial de cocaína y hoja de coca después de Colombia, con una producción estimada de 400 toneladas anuales. El epicentro es el valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), aunque los cultivos se han expandido a regiones amazónicas como Ucayali.

Históricamente, la hoja de coca ha sido consumida con fines culturales, tradicionales y medicinales por millones de habitantes en las regiones andinas, una práctica legal y protegida por el Estado.

Gran parte de la cocaína peruana se traslada como pasta base hacia Bolivia a través de redes transfronterizas. Desde allí se procesa y se distribuye a mercados emergentes; el clorhidrato de cocaína de alta pureza se camufla en productos de exportación —frutas, por ejemplo— y sale por puertos principales como Paita, con destino a Europa y América del Norte.

Las denuncias sobre la presencia de narcotraficantes en la campaña electoral han sido utilizadas por sectores de la derecha contra Roberto Sánchez; las autoridades las han desestimado.

Keiko Fujimori no tiene condenas ni acusaciones fiscales directas por tráfico de cocaína, pero el fujimorismo ha estado vinculado a escándalos relacionados con el narcotráfico desde los años noventa. El caso más emblemático fue el de Limasa, en 2013, cuando la policía encontró un contenedor con droga que representó el vínculo más directo con un cargamento de estupefacientes e involucró a sus hermanos Kenji, Hiro y Sachie Fujimori.

Chancay: la pesadilla de Trump

Aunque el presidente de Estados Unidos no se ha manifestado con el apoyo decidido a Fujimori que mostró en otras elecciones, un triunfo de la derecha peruana le daría un nuevo socio para el Escudo y un aliado en su guerra contra la presencia de China en la región.

Perú es el segundo mayor receptor de inversión extranjera directa china en América Latina, después de Brasil. En febrero, la administración Trump acusó públicamente al país de renunciar a su soberanía al permitir que una empresa china construyera y operara un megapuerto en su costa.

El puerto de Chancay se convierte en un centro neurálgico de la disputa geopolítica, y cuyo resultado electoral, impacta en las decisiones del Departamento de Estado en su guerra contra la presencia China en la región.

El megapuerto está ubicado a unos 80 kilómetros de Lima. Inaugurado en 2024 con capitales chinos, el proyecto es considerado una de las inversiones más importantes de Beijing en la región y aspira a convertirse en el principal centro logístico para conectar Sudamérica con Asia. La terminal pertenece en un 60 % a la empresa estatal china Cosco Shipping y en un 40 % a la minera peruana Volcan; su capacidad y ubicación le permiten reducir tiempos y costos de transporte para las exportaciones sudamericanas con destino al mercado asiático.

La disputa por Chancay es la punta del iceberg de una batalla que Estados Unidos viene librando contra la presencia del gigante asiático. Durante las últimas décadas, China se consolidó como el principal socio comercial de Perú y uno de sus mayores inversores extranjeros. Las empresas chinas tienen fuerte presencia en sectores estratégicos como la minería, la energía eléctrica, la infraestructura y la logística; además de conducir importantes proyectos cupríferos, adquirieron participación en compañías distribuidoras de electricidad y expandieron su actividad en obras de transporte.

Cerca de un tercio de las exportaciones peruanas tienen como destino China y una proporción similar de las importaciones proviene del país asiático. Esa relación económica convirtió a Perú en uno de los principales aliados comerciales de Beijing en América Latina.

A la relevancia de Chancay, que ya de por sí desvela al mandatario estadounidense, se suma otro proyecto capaz de modificar las rutas del comercio mundial: el tren bioceánico impulsado por Brasil y China. La iniciativa contempla una conexión ferroviaria de más de 4.000 kilómetros entre la costa atlántica brasileña y el Pacífico peruano, con el objetivo de acelerar el traslado de productos agrícolas, minerales y materias primas hacia Asia, reduciendo la dependencia de rutas tradicionales como el Canal de Panamá.

Para contrarrestar la notable gravitación económica del megapuerto de Chancay, Estados Unidos promueve e invierte a través de empresas de ese país, la remodelación del puerto del Callao y sondea, además, la financiación para la construcción del puerto de Corio en la costa sur de Arequipa.

Frente a todo ello, Keiko Fujimori, candidata de la derecha, ya declaró su alineamiento con la política estadounidense. «Mi rol, de ser elegida presidenta, será motivar a que los Estados Unidos vuelvan a participar más activamente en la economía peruana», afirmó. Agregó que «Latinoamérica está girando hacia una corriente en donde se está priorizando la libertad, las inversiones y recuperar el control y la seguridad», y confirmó su adhesión al Escudo de las Américas junto a líderes como Javier Milei, José Antonio Kast, Daniel Noboa y Rodrigo Paz.

En conclusión, la presidencia de Fujimori favorecerá un aun mayor acercamiento a Washington y a las inversiones occidentales, y será menos receptiva a profundizar la relación económica con China y a avanzar en los proyectos estratégicos vinculados a Beijing. <>

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* Ricardo Pose periodista venezolano es autor del artículo cuyo texto ha sido condensado por la redacción de este blog. Fue publicado en teleSUR. 7 junio 2026

martes, 4 de agosto de 2026

OPINION. LA COYUNTURA MILITAR AMERICANA

EL ESCUDO DE LAS AMERICAS 

 Por Gustavo Espinoza M.

E

l Escudo de las Américas es una estructura de carácter militar creada en el Estado de La Florida el 26 de marzo pasado en una Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la región convocada por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump bajo el pretexto de combatir delitos de carácter continental, como el narcotráfico, la delincuencia, el terrorismo y otros.

 Aunque algunas palabas buscaron encubrir propósitos políticos en esa alianza ideada por la Casa Blanca, bien pronto se hizo evidente la naturaleza del acuerdo saludado por  los regímenes más conservadores de nuestro continente.

  El 21 de mayo del presente, en efecto, los países del Escudo de las Américas emitieron una Declaración de innegable carácter partidista apoyando sin tapujos al presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, que enfrentaba masivas protestas ciudadanas que aún subsisten.

En América Latina este curioso “Escudo” fue cálidamente recibido por Javier Milei, José Antonio Kast, Daniel Noboa y otros mandatarios identificados claramente con las orientaciones de Washington formuladas a viva voz por el Departamento de Estado de los Estados Unidos a cargo de Marco Rubio, el promotor de las iniciativas más violentes y agresivas contra Venezuela, Nicaragua y sobre todo Cuba.

 Por cierto, este “Escudo” ha alentado más bien todas las agresiones promovidas por el gobierno de Trump contra la Independencia y la Soberanía de Venezuela así como  el bloqueo genocida que ese régimen mantiene contra Cuba y que se agrava puntualmente cada día.

 Ahora, a pocos meses de constituido este curioso aparato de “defensa continental”, está claro el rumbo que ha tomado su política. No se trata, en efecto, de combatir fenómenos delictivos que son consustanciales al régimen capitalista, sino de preparar y organizar a las naciones del continente, para que estén listos a defender a los Estados Unidos, y más precisamente a las grandes corporaciones norteamericanas que pugnan por retener bajo su control los recursos naturales y las riquezas de los países situados el sur del río Bravo.   

 Cada día asoma más evidente que este “Escudo” forma parte de la estrategia mundial del Imperialismo, convencido de la necesidad de “cerrar” el continente  para hacer frente a  la “amenaza del socialismo” representada en el caso por China Popular, su pueblo y su gobierno. 

 Eso explica el interés de Washington por inmiscuirse en los asuntos internos de los países situados en la región, a la que considera inequívocamente como   “zona de influencia” de los Estados Unidos.

 Por lo demás, no se trata sólo de la “influencia”, sino de asuntos más prosaicos: el petróleo y las riquezas materiales. Eso es lo que mueve a los gobernantes del Vecino del Norte empeñados en apoderarse de todo, desde el oro negro hasta las tierras raras, pasando por los minerales y el agua.

 Aunque la injerencia yanqui en la región es casi proverbial y quedó registrada desde la guerra de anexión librada a mediados del siglo XIX contra México, ella se tornó más evidente a lo largo del siglo pasado, cuando los Infantes de Marina USA desembarcaron en las costas de todos los países de centro américa para someterlos a su dominio, al tiempo que la Casa Blanca auspiciaba regímenes corruptos y dictaduras asesinas en casi todos los países de América del sur.

 La caída de dictaduras siniestras como la de Pinochet en Chile, Somoza en Nicaragua, Videla en Argentina o los militares de la Escuela Superior de Guerra en el Brasil, y sobre todo el triunfo y la afirmación del socialismo en Cuba, parecieron marcar un rumbo diferente en el continente.  

 Y lo fue, en buena medida con el surgimiento del Proceso Emancipado Bolivariano que se abrió paso en Venezuela y generó un nuevo derrotero en el escenario americano. La experiencia de Velasco Alvarado en el Perú y el heroísmo de Salvador Allende en el Chile de los años 70 del siglo pasado marcó un hito en esa historia. 

 Las fuerzas progresistas que alentaron este proceso no percibieron cabalmente que no era posible introducir cambios radicales en la sociedad latinoamericana manteniendo la vieja estructura de dominación capitalista y burguesa.

 Avanzar con la idea de transformar realmente la realidad encarando y resolviendo los problemas vitales de los pueblos, presuponía Revoluciones tangibles, y no sólo reformas avanzadas.  La frustración de algunas experiencias permitió finalmente que la clase dominante -a la sombra del Imperio- lograra retomar la iniciativa recuperando posiciones y fuerzas.

 Eso fue, en definitiva, lo que posibilitó a la administración Trump diseñar su nueva política de dominación poniendo énfasis en la necesidad de atar a los gobiernos de la región a sus designios guerreristas. La suma de esa política es entonces el Escudo de las Américas que hoy luce agresivo y bravucón en el empeño de aplastar a los pueblos..

 El interés desorbitado del nuevo gobierno peruano por incorporarse a esa orientación belicista carece, sin embargo, de esencia y contenido. Fuerza Popular no es un Partido con definiciones políticas ni ideología. Es apenas una suma de segmentos empeñados en perpetuar la dominación de una casta envilecida y en derrota que se aferra al Poder por afanes personales y mezquinos. El servilismo es su divisa.

 Keiko Fujimori parece estar convencida que, a la sombra de Donald Trump, tiene asegurado un futuro de bienestar personal y de grandeza material. Se equivoca. El propio futuro del Cromagnón que hoy vive en la Casa Blanca, es precario y es incierto. Un día cualquiera, Keiko podrá despertar y encontrarse ante un escenario nuevo, sin el siniestro hombre de las nieves al que hoy mira como si fuera un Elegido.

 El Escudo de las Américas tendrá una vida corta y un final feliz para los pueblos, vale decir, una muerte prematura como instrumento de agresión y de guerra. <>