viernes, 17 de julio de 2026

DESTACADOS CONJUNTOS PUNEÑOS DE DANZAS

 


PATRIMONIO CULTURAL PUNEÑO

 TEMPLO DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE SANTA CRUZ DE ORURILLO

COMPLETAMENTE RESTAURADO SE RECIBE EL MIÉRCOLES 22 DE JULIO

Puno recupera una joya de su identidad

Tras años de un meticuloso trabajo de alta ingeniería y restauración artística, el Ministerio de Cultura entregará oficialmente uno de los legados religiosos y arquitectónicos más importantes del sur del Perú, cuya ejecución física estuvo magistralmente a cargo de la Dirección Desconcentrada de Cultura (DDC) de Cusco.

La Dirección Desconcentrada de Cultura (DDC) de Puno viene contribuyendo en las coordinaciones finales para la entrega formal de la monumental obra de restauración y puesta en valor del Templo de Nuestra Señora del Rosario de Santa Cruz de Orurillo, ubicado en la provincia de Melgar. La trascendental ceremonia oficial está programada para este miércoles 22 de julio.

Este hito representa la culminación con éxito del proyecto de inversión "Mejoramiento del servicio de interpretación cultural de la iglesia de Santa Cruz de Nuestra Señora del Rosario de Orurillo". Esta megaobra fue ejecutada por el Ministerio de Cultura a través de los especialistas de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco, quienes desde el año 2020 asumieron el enorme desafío técnico de salvar y devolverle el esplendor a uno de los monumentos históricos más imponentes de la región.

Una intervención integral sin precedentes a cargo de la DDC Cusco

Los trabajos, liderados por el equipo de profesionales y restauradores de la DDC Cusco, no solo detuvieron el paso del tiempo, sino que devolvieron la majestuosidad original al templo mediante una intervención técnica especializada que incluyó:

• Estructura Arquitectónica: Consolidación y restauración total de la planta física.

• Reconstrucción Histórica: Reconstrucción integral de la emblemática torre del templo, ejecutada bajo estrictos criterios internacionales de conservación y respetando fielmente su diseño original.

• Patrimonio Mueble: Rescate y restauración experta de invaluables lienzos, esculturas, retablos y elementos artísticos de la época colonial.

Un legado que data de 1571: El Templo de Orurillo es un pilar de la historia virreinal puneña. Entre sus mayores tesoros destaca su pileta bautismal colonial, una pieza única en su tipo en toda la región Puno.

Verificación final antes de la gran cita

Como antesala a este día histórico, el director de la DDC Puno, Edmundo Cordero Maldonado, junto a su equipo de especialistas, el residente del proyecto por parte de la DDC Cusco y autoridades de la Municipalidad Distrital de Orurillo, realizaron la inspección final in situ. La visita técnica sirvió para certificar la impecable culminación de los trabajos y afinar los detalles de la ceremonia que devolverá este tesoro a la población orurillana y al turismo nacional.

El renacer del patrimonio puneño

La entrega de este templo marca un momento cumbre en la agenda cultural del país, consolidándose como la segunda de las tres grandes obras monumentales financiadas por el Ministerio de Cultura y ejecutadas con la alta capacidad técnica de la DDC Cusco en Puno: El Templo San Francisco de Asís de Umachiri fue entregado en 2024; este 22 de julio se realizará la entrega oficial del restaurado Templo de Nuestra Señora del Rosario de Orurillo; mientras que la restauración del Templo Santa Cruz de Jerusalén de Juli continúa en ejecución, con un avance superior al 70 %.

Con esta entrega, Puno no solo recupera un espacio de fe y comunidad, sino un baluarte de su memoria histórica que dinamizará la identidad cultural y el turismo receptivo de la provincia de Melgar. <>

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Publicado por: Dirección Regional Desconcentrada de Cultura Puno

HISTORIA DEL PERU. EPOCA DE LA EMANCIPACION

 LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ 

Y LA PROMESA INCUMPLIDA (PARTE I)

Por: Jorge Luis Choque

C

ada 28 de julio, el Perú celebra su independencia con desfiles, discursos y gestos solemnes que suelen insistir en una épica patriótica difícil de sostener frente a la realidad nacional. Más que una simple conmemoración, la fecha debería invitar a una reflexión incómoda: ¿qué significó realmente la independencia para la mayoría de peruanos y peruanas?, ¿hasta qué punto la emancipación política se tradujo en justicia social, ciudadanía efectiva y desarrollo compartido? En esa tensión entre memoria oficial y experiencia histórica se juega una parte decisiva de nuestro presente.

Jorge Basadre entendió el Perú como una nación marcada por una promesa inconclusa: la de construir una vida republicana fundada en la dignidad, la justicia y la integración de sus diversos pueblos. Esa “promesa de la vida peruana” no puede leerse como una frase ceremonial, sino como un desafío histórico todavía pendiente. A más de dos siglos de la independencia, el problema no consiste solo en recordar la gesta emancipadora, sino en reconocer que la república no logró convertir ese acto fundacional en un proyecto de igualdad real. La independencia fue, en gran medida, un cambio de soberanía sin una transformación profunda de las estructuras sociales heredadas.

Desde una perspectiva crítica, Heraclio Bonilla y Karen Spalding plantearon que la independencia del Perú no significó una ruptura total con el orden colonial, sino el tránsito hacia nuevas formas de subordinación económica. En su interpretación, la separación política respecto de España coexistió con una inserción dependiente en un mercado internacional dominado por Gran Bretaña. Esta tesis sigue siendo útil porque cuestiona la narrativa heroica que presenta la independencia como una victoria completa y autogenerada. En realidad, el nuevo orden republicano nació con fragilidades estructurales, sin resolver la desigualdad ni construir un Estado capaz de integrar a la mayoría de la población.

Pablo Macera llevó esa crítica a un plano social más incisivo. Para él, la independencia fue un proceso inconcluso, limitado por la incapacidad de la élite criolla para articular una alianza amplia con mestizos, indígenas y sectores populares. Su mirada desmonta la idea de una nación nacida de una voluntad colectiva homogénea. Lo que aparece, más bien, es una sociedad fragmentada, donde las élites proclamaron la libertad sin democratizarla. La independencia política no eliminó las jerarquías coloniales; simplemente las reacomodó bajo nuevas legitimidades.

Basadre, por su parte, ofrece una vía complementaria, menos severa en el diagnóstico, pero igualmente exigente en el fondo. Su reflexión sobre el mestizaje y la formación histórica del Perú permite entender que la nación no puede fundarse en el culto exclusivo a próceres, batallas o símbolos vacíos. La peruanidad se construye en el encuentro, muchas veces conflictivo, entre criollos, mestizos e indígenas, y solo puede consolidarse si reconoce esa pluralidad sin convertirla en folklore. El problema del falso nacionalismo es precisamente ese: exaltar una patria abstracta mientras se excluye a los ciudadanos reales de sus beneficios.

A ello se suma una dimensión material que no puede ignorarse. Alfonso W. Quiroz mostró que incluso la administración de la deuda interna en el siglo XIX estuvo marcada por redes de poder que capturaron recursos públicos para beneficio privado. Su trabajo evidencia que la república temprana no solo heredó desigualdades coloniales, sino también prácticas de corrupción y captura del Estado que distorsionaron el desarrollo nacional. Esto es fundamental para pensar la independencia no como un punto de llegada, sino como el inicio de una disputa por el uso del Estado, la distribución de la riqueza y el sentido mismo de lo público.

María Parado de Bellido
Desde esta perspectiva, el patrioterismo resulta insuficiente. Celebrar la independencia sin examinar sus deudas históricas equivale a confundir memoria con autoelogio. El nacionalismo superficial repite consignas sobre grandeza patria, pero evita hablar de exclusión, desigualdad, racismo estructural, centralismo y corrupción. Un país no se fortalece por negar sus fracturas, sino por enfrentarlas con lucidez. La mejor manera de honrar la independencia no es con retórica vacía, sino con ciudadanía activa y responsabilidad colectiva.

Por ello, el aniversario patrio debería servir para renovar un compromiso ciudadano por encausar el desarrollo del Perú. Ese compromiso implica exigir instituciones transparentes, educación pública de calidad, respeto por la legalidad y una ética pública orientada al bien común. También supone superar la indiferencia y asumir que el destino nacional no depende solo de gobernantes o caudillos, sino de la participación informada y vigilante de la sociedad. La independencia, en ese sentido, sigue siendo una tarea inconclusa: no basta haber roto con el dominio colonial si no logramos construir una república justa, inclusiva y eficaz.

El Perú no necesita más ceremonias de exaltación vacía, sino una conciencia histórica madura. Necesita menos patrioterismo y más ciudadanía; menos mitos inmóviles y más responsabilidad pública. Solo así la promesa incumplida de la independencia podrá convertirse, por fin, en un proyecto nacional digno de ese nombre. <>

EL MOMENTO POLITICO PERUANO, CAPTADO EN LA PLUMA DE HILDEBRANDT

 EL ÉXTASIS DE LA OBVIEDAD

César Hildebrandt

Tomado de HILDEBRANDT EN SUS TRECE 791, 17JUL26

“N

os preocupa la llegada del Niño”, dice la presidente y eso le basta a la corte de ponemicros que la rodea. La prensa escrita lanza el titular en grandes caracteres: “Nos preocupa la llegada del Niño”. ¿No hubiera sido más apropiado que la señora di­jera quién encabezará los planes de emergencia para los once puntos más críticos sometidos a la amenaza? ¿No hubiera sido más prometedor que la señora precisara con qué presupuesto cuenta el gobierno que va a asumir el mando para enfrentar el Niño bestial que ya está aquí?

“Nos preocupa enfrentar directamente la delincuencia”, añade la señora. Y ese es otro megatitular. ¿Enfrentar direc­tamente? ¿De qué otro modo se puede enfrentar a quienes se han apoderado de la ciudad y matan y roban sin oposición? No hay un modo indirecto de luchar contra la extorsión que mina la economía y ha cerrado miles de pequeños empren­dimientos. El asunto se agrava cuando la policía es parte del problema pero el presidente del Congreso ha dado leyes que la protegen y empoderan antes de fumigarla.

El día de la vergonzosa ceremonia en el Jurado Nacional de Elecciones, ente que demostró su amor por la candidata aupada por la omisión de votos de la primera vuelta y el conteo dudoso del voto de la diáspora en la segunda, la señora soltó otra frase célebre: “Cada ministerio tendrá metas concretas”. Esa verdad de Perogrullo fue inmensamente destacada en “Perú21”. ¿Cada ministerio tendrá metas concretas? ¿O sea que el de Vivienda no se meterá con los ob­jetivos del de Producción? Me parece muy bien, pero eso es de elemental sentido co­mún. ¿Metas concretas quiere decir planes y cronogramas de estricto cumplimiento? No se sabe. ¿Y las prioridades? Ya veremos.

Gobernaré como mi padre
En todo caso, ¿cómo es que una frase como esa pudo ocupar todo el columnaje de un periódico? La explicación tintinea: ya vienen los presupuestos de la publicidad estatal y también vienen las voces que llamarán al orden, las que censurarán a quienes no quieran sumarse. Ya vienen también las afonías.

O sea ¿así?
Miki Torres no quiere quedarse atrás y se lanza con esto: “Retorno del
Senado comienza a ser una realidad”. Tamaña novedad se convierte en otro gran titular de la prensa servil. Torres habla del Senado que el pueblo había rechazado en referéndum, del Senado que fue creado para el reciclaje de algunos zombies y la reincidencia de los más ávidos, el Senado
de Absalón Vásquez gracias al infame fallo del JNE. Torres es Igor, el burro de Winnie the Pooh.

El diario empresarial “Gestión”, del grupo “El Comercio”, encabeza una crónica de esta manera: “Fujimori recibió cre­denciales y anunció gabinete con capacidad técnica”. ¡Vaya novedad noticiable! ¿Capacidad técnica será darle a Sheput el Ministerio de Trabajo? ¿Será muy técnico nombrar a un general del ejército, Ojeda o Astudillo, como el ministro que debe liderar la limpieza de la policía y su moder­nización? En todo caso, anunciar que el gabinete por nombrarse tendrá capacidad técnica ¿no es una manera de decirle a la gente que no se merece otra cosa que burdas generalizaciones?

Otro diario del cortejo se atreve a esta llamada: “Keiko Fujimori promete poner el Estado al ser­vido de la gente”. ¡No me diga! ¡Qué revelación primordial! ¿Sería posible imaginar un Estado al servido de empresarios como Boloña o Chlimper, de militares corruptos, del espionaje interno, del congresismo tránsfuga, de las instituciones copadas, del Congreso como furgón de cola? Sí, es posible. Ese fue el Estado del patriarca que la señora emulará.

Asistimos al éxtasis de la obviedad, la fiesta del cojudeo, la celebración de la estupidez. Es lo que nos toca. Lo que veremos los cinco años que vienen.

Pero no olvidemos el agravio suicida que está detrás de todo esto: el Perú quiso que una señora que reivindicaba al pluricriminal de su padre y que lo ataba como ejemplo de buen gobernante llegara a la presidencia. En los meses previos, esa misma señora había logrado que un delincuente fuera Fiscal de la Nación y que una banda de abo­gados a tanto el kilo y a cuánto el otrosí controlara el Tribunal Constitucional y la Junta Nacional de Justicia.

Mientras la señora era entronizada por la servidumbre dolosa del Jurado Nacional de Elecciones, Pablo Villanueva gritó desde un balcón: “Melcochita siempre estará contigo, Keiko”. El grito de Edvard Munch habría encajado mejor para la escena. <>

jueves, 16 de julio de 2026

CULTURA POLITICA: LA COYUNTURA PERUANA Y CASOS DIGNOS DE MENCION

 EL OPORTUNISMO

Y UNO DE SUS PARADIGMAS

 Por Jorge Rendón Vásquez

 El diccionario de la Real Academia Española define el oportunismo como la “actitud que consiste en aprovechar al máximo las circunstancias para obtener el mayor beneficio posible, sin tener en cuenta principios ni convicciones”. Por supuesto, los campos privilegiados del oportunismo son el político y el periodístico, ya existan o no corrientes ideológicas cuyo fundamento sea la ética.

En el Perú, el oportunismo se instaló con los conquistadores españoles y floreció como una conducta normal que continuó en la República. Desde fines del siglo pasado, el período de los aventureros los cuenta como un recurso imprescindible. Véase la composición del parlamento, de los consejos de ministros y de las dependencias de otros áulicos.

El siguiente artículo atrajo mi atención, tanto por el tema como por el personaje tratado: Azorín. Fue uno de los grandes estilistas de la prosa castellana que vino al mundo de las letras con la generación del 98. Supe de su existencia en el curso de Literatura que nos impartió el profesor Valera en el 4º año de media en el Colegio Militar Leoncio Prado y, después, desde cuando fui estudiante universitario, leí varios de sus libros con fruición a pesar de su levedad y sin hurgar en su vida privada y pública, y los dejé ahí, en alguna parte de mi biblioteca, durmiendo hasta que los despertase en algún otro momento. Ahora, por ese artículo, los he observado y no he podido menos de pensar que en el oportunismo hay también grados y precedencias.  

(Comentos, 16/7/202)

 

 EL INTELECTUAL OPORTUNISTA

 Por Pedro Batalla

En PÚBLICO, periódico digital español, 5/6/2026

Azorín fue un escritor con una obra excelsa y una vida poco edificante. Francisco Fuster la relata estupendamente en una biografía publicada el año pasado —Azorín: clásico y moderno— en la que vamos viendo los vaivenes políticos, bruscos y radicales, por los que fue pasando el literato. Anarquista en su juventud, de un año para otro se hizo conservador; un maurista que después fue, no maurista de Maura ni de Ossorio —líder del ala izquierda del movimiento—, sino de Juan de la Cierva, pope del ala derecha y uno de los ogros del movimiento obrero de la época, contra el que promovía la más dura represión. Su padrinazgo permitió a Azorín ser diputado durante varias legislaturas; un diputado discreto, que no se mataba a trabajar, que casi no dio un discurso y que solía no presentarse siquiera en la Cámara, como tampoco acostumbrará a presentarse más tarde en la Real Academia Esspañola, en la que se partió los cuernos por entrar. También fue subsecretario de Instrucción Pública, puesto cuya poltrona ocupó con idéntica galbana.  El Caballero Audaz —seudónimo del periodista José María Carretero Novillo— relataba así sus jornadas ilaborales:

«El personaje entraba en su despacho suntuoso, se sentaba ante su mesa magnífica, apoyaba un codo en el brazo del sillón y la mano en la mejilla y se estaba horas y horas absorto. A media mañana, cuando el oficial mayor entraba a traerle la firma, lo encontraba en la misma posición. El señor subsecretario no hablaba con nadie, no recibía visitas, ni dictaba ni le enviaban cartas de recomendación, ni siquiera se había ocupado de nombrar personal para su secretaría particular. […] Clavado en su sillón, la mano en la mejilla, las miradas fijas, era una esfinge, una estatua de la meditación. A la una exactamente […] tomaba su sombrero negro y su fino bastón y abandonaba su despacho».

El caso es que aquel conservador que escribía en Abc, en 1930, notando ya palpitar el futuro republicano del país (el olfato lo tenía fino), abandonó de pronto el periódico monárquico y se pasó al republicano El Sol. Y empezó a describirse como republicano federal, admirador de Pi y Margall; y ya llegada la República, a colmar de elogios a los socialistas y a los catalanistas… para luego empezar a distanciarse cuando las primeras elecciones, ya sin caciquismo, no lo hicieron diputado. Se quejaba Azorín entonces de que el nuevo régimen no contaba con los intelectuales: «La República la han hecho posible los intelectuales. Vosotros, los que ocupáis el poder, habéis sido los parteros de la República; pero permitidnos que os digamos que quienes la han engendrado hemos sido nosotros». Y en 1939, al tocar a su fin una guerra de la que ha huido el primer día, y que ha vivido en París, sabiendo que los dos bandos le podían tener ganas, lo encontramos escribiéndole a Franco para pedirle la «reintegración a la patria de la intelectualidad ausente». Retorna. Y el primer artículo que publica en Abc, al que se reincorpora en 1941, se titula «Elegía a José Antonio». Con el régimen franquista, no tendrá mayor problema hasta su muerte en 1967.

La cultura es peligrosa, decía Chirbes en una memorable entrevista: «Vivimos en una contradicción tremenda. Sin cultura eres un burro, eres un torpe, etcétera, etcétera; cualquiera puede hacer contigo lo que quiera, te engañan. Y con cultura estás a punto de ser un hijo de puta siempre, porque siempre estás a punto de venderte al poder, porque siempre estás en disposición de manejar a los que no la tienen, porque sabes los mecanismos y puedes pulsarlos o no pulsarlos y siempre estás con la tentación de pulsarlos».

El intelectual es, sí, una criatura peculiar; la suya una situación compleja, equívoca. Hace algo muy útil que sabe hacer poca gente, y que puede estar muy bien pagado: poner palabras bonitas a las cosas prosaicas, pulsar los mecanismos que hacen que el oro que caga el loro parezca oro de verdad. Pero que como modo de vida siempre es precario, porque siempre lo es el poder, su quién y su cómo. Cambian los que lo ejercen, cambia la manera de ejercerlo, cambian las palabras de moda que lo sostienen, y él, el intelectual, el maestro de las palabras, tiene que saber adaptar las alas a esas corrientes cambiantes, si quiere seguir volando; tener siempre afinado el fonendoscopio de lo que uno de ellos, Eugenio d’Ors —otro hombre que tuvo muchas chaquetas en el armario—, llamaba las «palpitaciones de los tiempos». Hoy vemos poblarse el cielo de azorines haciendo loopings. Está cambiando el viento, y hay que mover las alas: hacerse católico, decir nosequé de la izquierda y la patria, convencer a la nueva CEDA y a la nueva FET-JONS de que se olvide de los elogios que uno estuvo haciéndole al Frente Popular hasta hace media hora.

En lo literario, los dos por igual. En lo moral, más Chirbes y menos Azorín.

martes, 14 de julio de 2026

HISTORIANDO A LA SEÑORA FUJIMORI

 KEIKO FUJIMORI O EL VUELO DE LA CIGARRA

 Por Gustavo Espinoza M.

Julio 13, 2026

E

sopo, el escritor griego del siglo VI de la Era Cristiana narró con ingenio la fábula de la Cigarra y la comparó con la hormiga. La Cigarra no gustaba de trabajar. Prefería vivir tocando música y cantando al tiempo que era mantenida por quienes laboraban para ella. Sólo en su edad adulta tomaba vuelo y mostraba una imagen distinta a la anterior, placentera y acomodada.  No es necesario decir que se parecía a ciertas personalidades del escenario político peruano que adolecen de las mismas penalidades y que hoy aspiran a tomar vuelo a la sombra del drama nacional. Veamos:  

Hubo un tiempo en el que los panegiristas del fujimorismo buscaron relegar el apellido Fujimori y aludir a Keiko invocando solamente su nombre de pila. Fueron esos los años iniciales del siglo XXI., después que en noviembre de 2000, el mandatario de la “Década Dantesca” huyó del país y encontró refugio en el Japón de sus ancestros. Ese legado resuena aun hoy. Mucha más gente habla de “Keiko” a solas, y olvida consciente o inconscientemente, que apellida Fujimori. 

En la etapa más recientemente, cuando ya fallecido el dictador fue sepultado casi con honores de jefe de Estado. Keiko resolvió tímidamente, retomar su identidad inicial aludiendo al apellido de su padre e incluso revindicó “las partes buenas” de su gestión gubernativa. 

Ya recuperado su acceso al Poder, la ex primera dama ha retomado con fuerza su ya vieja identidad y se hace llamar “la señora Fujimori” sin ningún resuello. De ahora en adelante se le conocerá entonces como “La ¨presidenta Fujimori”. Con el tiempo, “Keiko” será sólo para sus íntimos 

Los inicios de una larga carrera 

No hay que olvidar, sin embargo, que la señora en cuestión tiene una larga carrera política.  Por lo demás, nacida en 1975, vivió desde el fin de su adolescencia, entre los oropeles del Poder, fue seducida por ellos y luchó siempre por respirar los  aromas palaciegos de los que, finalmente, podrá deleitarse en el próximo periodo político peruano,

El inicio de todo fue en 1990 cuando el padre, un oscuro ingeniero y profesor universitario, derrotó en las elecciones presidenciales al escritor Mario Vargas Llosa quien prometía aplicar un Shock Neoliberal para “recuperar” la economía de los peruanos afectada por una administración populista de la etapa anterior. 

Como se recuerda, el “chinito de la yuca”, como también se le conocía al ingeniero elegido ese año, libró en la etapa electoral, una campaña efectista contra ese latigazo económico, que él mismo aplicaría con entusiasmo una vez ungido como Mandatario. 

Keiko, que ya no era una niña -frisaba en ese entonces los 17 años- pudo percibir el cambio camaleónico de su padre que justificó la voltereta asegundando que la política de “Shock” era más efectiva que la que originalmente él había propuesto. 

Ese gesto, que no era una rectificación generosa sino un cambio radical de opción política llevó al presidente Alberto Fujimori a congraciarse con el Fondo Monetario Internacional, los inversores extranjeros y la clase dominante de un país ya severamente afectado por la corrupción y el engaño.  Con certeza, Keiko pudo conocer y apreciar ese “cambio de rumbo” que le mostró cómo podían servirle giros de ese corte en sus años por venir. 

En abril de 1992 Alberto Fujimori tomó el control absoluto del Poder gracias un Golpe de Estado que pudo impulsar asociándose con los núcleos más conservadores de la sociedad y la cúpula castrense que se aupó a su sombra en busca de beneficios y privilegios. 

Pocas semanas más tarde, a fines de abril y comienzos de mayo se produjo la primera crisis en la pareja conyugal y Susana Higuchi -la esposa de Fujimori- fue secuestrada, detenida, conducida a los calabozos del Servicio de Inteligencia y brutalmente torturada. Keiko siguió atentamente los hechos y al año siguiente, en 1993. Aceptó reemplazar a su madre en el puesto de primera dama de la Nación, del que fuera despojada Susana. 

Siete años cumplió esa función a la sombra de su padre.  En ese lapso, ocurrieron muchos hechos: la persecución a opositores, la detención de periodistas, el avasallamiento de las libertades principales, la destrucción del aparato productivo del país, el remate de las empresas públicas, la corrupción generalizada, los operativos del Grupo Colina y numerosas masacres en el interior del país.  Ella adquirió su “madurez política” a la sombra de esos acontecimientos. 

En esos años también ella y sus hermanos estudiaron en el exterior y el país gastó en su educación alrededor de 1 millón 350 mil dólares cancelados a Universidades de Nueva York y Boston, en los Estados Unidos. Ella administró esos recursos que le fueron entregados en moneda extranjera de manera directa por el jefe real del Servicio de Inteligencia y asesor de su padre, Keiko diría luego que ella “aconsejó “a  su padre alejar a ese asesor de su entorno y renunciar, en el año 2000 a postular a una tercera reelección presidencial. No hay prueba alguna que eso haya sido así. 

Sí hay prueba, sin embargo, de la negativa de Keiko a aceptar la realidad cuando su padre huyó del país y desde Tokio envió por Fax su carta de renuncia a la Presidencia de la República. Forzada por las circunstancias, fue finalmente obligada a abandonar las instalaciones de Palacio de Gobierno en noviembre del 2,000, lo que hizo con gran pesar. Después´ de ese hecho, y de un “descanso reparador” en los Estados Unidos, volvería al Perú para iniciar aquí su propia “carrera política”. 

La construcción de su propio proyecto 

Fue más precisamente en el 2006 que Keiko inició la tarea de construir su propia opción política. En ese entonces, su padre estaba en Japón, donde había recuperado su nacionalidad nipona para postular al Senado de ese país y contraído nupcias con una japonesa millonaria, la señora Naomi Kataoka, que lo abandonaría poco después.    

Keiko encaró su tarea con desgano.  Ya se había habituado al papel de protagonista, vale decir, primera agonista de una lucha singular. No le acomodó ser una más entre 130 parlamentarias, con poca voz y ninguna iniciativa. Por eso no se registra un solo proyecto de ley presentado por ella. Tampoco ninguna propuesta legislativa. Permaneció callada y sin apremios buena parte del periodo que comprendió su gestión parlamentaria. Pero esta no fue completa. Se tomó la libertad de pedir 500 días de “licencia”. En ese lapso, se fue a los Estados Unidos donde terminó de estudiar y encontró a Mark Vitto Villanela quien sería su esposo, un ciudadano norteamericano del que se divorciaría en el 2024. 

Fue en este periodo que se inicio contra Keiko Fujimori una seria investigación por parte del Ministerio Público. Fue acusada de la comisión de diversos delitos: cohecho, lavado de activos, falsedad genérica y otros. Como consecuencia de ello, fue encarcelada en tres oportunidades por un total de 500 días, Finalmente, y ya en e  el último tramo de la política -en el 2025- el Tribunal Constitucional a su servicio, la liberó de todos  los procesos. Ojo.. No la declaró inocente de nada, ni la absolvió de acusación alguna. Simplemente decidió que no debía iniciarse un proceso en su contra ni investigarse a ella. Y eso, por mayoría de votos en el TC. Se trataba entonces de habilitarla a cualquier precio para que pudiese ser candidata el 2026. Cuando topo eso pudo concretarse, vino la venganza: los fiscales que tuvieron a su cargo la acusación, fueron echados del Servicio Público y sometidos a una dura campaña difamatoria.  l 

Llevada por su afán de figuración y una creciente ambición de Poder, Keiko postuló a la presidencia de la república el 2011, explotando dos leyendas: la “recuperación económica” y “la derrota del terrorismo”, ambas atribuidas a tu padre por la propaganda de la clase dominante. Basado en ellas y en una furiosa campaña anticomunista, logró alcanzar la más alta votación en la primera vuelta electoral, pero fue derrotada en la segunda por un uniformado, el coronel Ollanta Humala, que levantó algunas banderas progresistas, pero luego siguió aplicando el “modelo” neoliberal heredado de Alberto Fujimori y aplicado también dócilmente por los mandatarios siguientes; Alejandro Toledo y Alan García. 

Keiko no estaba acostumbrada a la derrota. Pero eso desconoció los resultados, gritó “fraude” lo más fuerte que pudo y acusó a todos sus adversarios de haberse coludido para perjudicaría, aunque finalmente debió rendirse ante los hechos y aceptar que había perdido. Se retiró a sus “cuarteles de descanso” no sin antes asegurar su liderazgo en Fuerza Popular y garantizar un “aporte parlamentario” procedente de sus congresistas, que le permitiría vivir sin trabajar como hasta ese momento lo venía haciendo. 

El periodo 2016-2021 fue particularmente complejo y difícil para el país. Gracias a la mayoría parlamentaria alimentada por los 5 congresistas del APRA, Fuerza Popular tuvo mayoría absoluta y por tanto pudo hacer y deshacer a su antojo. Lo que hizo, fue destruir. Censuró ministros, amenazó la estabilidad política del país, diseñó modelos de gestión autoritarios y por ultimo se empeñó en declarar la vacancia de la presidencia de la República para expulsar a PPK del Gobierno, En el extremo, el presidente renunció en marzo del 2018 en el marco de un escenario convulso. 

Lo curioso fue que uno de los motivos de la confrontación entre el presidente y Keiko fue el tema de la libertad de Alberto Fujimori, que en el 2008 había sido procesado y condenado a 20 años de prisión. El antiguo mandatario, que permaneció en Tokio hasta el 2007 optó por volver al Perú, pero terminó en Chile donde fue detenido a solicitud de las autoridades peruanas y finalmente enviado al país para ser juzgado. En todo ese lapso, Keiko guardó silencio, pero cuando el 2017 PPK habló de la posibilidad de otorgarle un Indulto, Keiko se opuso. 

Ya había ocurrido algo similar el 2011 siendo presidente Alan García, quiso indultar a Fujimori al termino de su gestión, por lo que convoco a Keiko y a Ollanta Humala -las dos primeras votaciones en los comicios de ese año- a fin de recabar su opinión. Ollanta aceptó la idea, pero Keiko la rechazó. Se negaba a aceptar la libertad de su pudre porque quería disponerla ella. Y para eso, necesitaba ser presidenta. El 2017 fue su hermano Kenyi quien gestionó y pactó la libertad de Alberto Fujimori a cambio de apoyo político a la gestión presidencial. Keiko lo expulsó del Partido y lo hizo sancionar por el Congreso. Por muy poco se libró de ir preso. 

El vicepresidente de entonces -Martin Vizcarra- asumió el gobierno ante la renuncia de PPK. Contó inicialmente con la venia de Keiko, pero ella luego quiso imponerle ministros, lo que no aceptó, por lo que ella le declaró la guerra. Un primer paso, fue el cierre del Congreso por parte de Vizcarra. Y uno segundo, fue la vacancia de Vizcarra. El tercer paso, fue la inhabilitación política de Vizcarra. Su procesamiento y su condena a 15 años de cárcel. Ahí se encuentra. 

Este es un procedimiento usado por el fujimorismo: a quienes se le opusieron, los acusó de cualquier cosa y los condenó. Hoy todos están presos: Toledo.  Humala, Vizcarra, Castillo. En el íntimo de Keiko sé abrigó una idea: ustedes me encarcelaron, ahora los encarcelo a todos. Y así va. 

El 2021, la última derrota 

El 2021 fue la última derrota de Keiko.  Y para ella, fue lo último que le podría ocurrir. De ahí para adelante, nunca más. Y lo dijo en un acto partidario_ “nunca no los volverán a hacer”. El 2021 también se negó a aceptar los resultados. No sólo alegó fraude. También recurrió a los organismos internacionales, a la OEA. En el extremo, envió emisarios a los Estados Unidos para “explicar a su gobierno, la gravedad de la situación peruana si se permitía que asumiera la presidencia un comunista como Pedro Castrillo” Rafael López Aliaga, colaborador de Keiko, pidió expresamente el envío de Infantes de Marina de los Estados Unidos para impedir se consumara el hecho. 

Finalmente tuvo que allanarse a la asunción de Castillo, como el proceso electoral de ese año lo dispuso.  Pero desde el primer día conspiró para derribar a su gobierno. 

Lo primero que hizo, fue constituir un bloque de oposición uniendo a todas las fuerzas de la derecha peruana. Logró así mayoría parlamentaria. Luego, gracias a la mayoría parlamentaria, fue tomando una a una las instituciones públicas.  Así se apoderó de la Fiscalía de la Nación, de la Contraloría de la República, de la Corte Suprema, del Jurado Nacional de Elecciones, de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, de la Junta Nacional de Justicia, del Banco Central de Reserva, de la Superintendencia de la Banca y Seguros, del Tribunal Constitucional y hasta de la Defensoría del Pueblo. 

Para este “asalto” a las entidades del Estado fue posible “ganó” para su causa a Perú Libre, el Partido de Vladimir Cerrón, que se proclama de Izquierda, socialista y aún Marxista Leninista. Para “ganar” a ese partido. Le dio una Vicepresidencia del Congreso a Waldemar Cerrón, hermano de Vladimir, quien desempeñó esa función por tres años consecutivos, y la Defensoría del Pueblo, que tiene voz, pero que carece de poder real. Surgió así lo que el común de la gente llama “la Mafia gobernante”. 

A ella se debe todo: las conocidas leyes “pro crimen” que benefician a los delincuentes y favorecen sus acciones, los nombramientos de ministros y la remoción de los mismos, la designación de funcionarios en las entidades del Estado, las concesiones, los contratos y las “buenas Pro” otorgadas en provecho de los suyos, las partidas, los presupuestos, las iniciativas legislativas y todas las disposiciones emanadas de un Poder omnímodo que sin embargo acumuló  el desprecio masivo de la ciudadanía.  Ese Congreso conto en los últimos dos años, con apenas el 5% de aceptación pública, Pero la etapa decisiva de su gestión se circunscribió a un periodo inicial, el comprendido entre julio del 2021 y diciembre del 2022, cuando finalmente fue derribado Castillo. 

La caida de Castillo y la consolidación de Keiko 

Finalmente, el 7 de diciembre del 2022 la Mafia pudo derribar a Pedro Castillo y hacerse plenamente de todos los resortes del Poder. Usó como argumento una presentación del Mandatario quien mediante un mensaje televisado disponía el cierre del Congreso, para detenerlo, destituirlo y vacarlo en apenas dos horas.  La cosa fue tan precipitada, que no se respetó procedimiento alguno. Como lo dijimos en ese entonces, Pedro Castillo no podía ser detenido porque gozaba en ese instante de la Inmunidad Presidencial, pero se le interceptó en la vía pública usando patrullas armadas y se le condujo a un establecimiento restringido donde fue detenido. Poco después fue confiando en una prisión. 

En el Congreso no se discutió ninguna moción de vacancia ni se hizo uso de ningún procedimiento parlamentario. Ni siquiera se admitió una moción de Orden del día para actuar, Simplemente se puso a votación un pedido de dos parlamentarios para destituirlo del cargo, cuando él ya estaba detenido. Un procedimiento como ese, era completamente ilegal. De todos modos, en un caso extremo, podría hacerse, pero sólo con el respaldo de las 4/5 del legislativo, es decir 104 votos, cifra que nunca se alcanzó. Por lo demás, no se concedió a Castillo el más mínimo derecho a la defensa, Todo fue un procedimiento irrito. 

El mismo día, en su reemplazo fue designada su vicepresidente, Dina Boluarte, quien ya estaba coludida con la Mafia para la operación así ejecutada. Dina Boluarte gobernó hasta octubre del 2025 en estrecho contacto con Keiko Fujimori y completamente sometida a los designios de la mayoría parlamentaria que continuó su tarea “legislativa” destituyendo jueces y fiscales críticos al fujimorismo. Entretanto, con todos los resortes del Poder en sus manos, Keiko postuló una vez más a la presidencia de la República en los comicios del 2026. 

A la segura 

Con todos los organismos del Estado bajo su control, contando con endoses millonarios de dinero depositados por las grandes empresas, y con la adhesión de la cúpula militar y el apoyo de la policía nacional; Keiko Fujimori postuló por cuarta vez en el 2026. Esta vez, ganó.  Su “victoria” es ciertamente muy discutible. Ella perdió en la votación que se hizo en el Perú. Perdió también en 15 de las 24 regiones del país y por lo menos en el 75% del territorio nacional. 

Solo “ganó” en la votación en el exterior, y más precisamente en los Estados Unidos. Pero allí no se cumplieron los requisitos establecidos en la norma puesta en marcha al convocarse las elecciones: no se digitalizó la votación en mesa, como estaba previsto. Se obvió ese procedimiento de tal modo que, cuando las actas llegaron con dos días de retraso, nadie supo cual había sido el resultado de la votación en mesa. 

Sospechoso resulta el hecho que eso haya ocurrido en las mesas situadas en los Estados Unidos, que las actas hayan llegado con tanto retraso por vía consular, que personal del Jurado Electoral no haya participado, si no que hayan sido los Cónsules los encargados del traslado de los cómputos no digitalizados. Nada de eso, sin embargo, ha sido admitido por el Jurado Electoral que ha declarado simplemente “sin lugar” los recursos presentados en torno al tema. 

Y sospechoso resulta también el trajín del embajador de USA en el Perú, Bernie Navarro, quien se hizo acreditar como “veedor internacional” de las elecciones y tuvo diversas entrevistas con cada uno de los altos funcionarios del sistema electoral peruano hasta acabar recibiendo “como invitado de honor” al presidente del JNE en la recepción que ofreciera el 1 de julio celebrando los 250 años de la existencia de los EE.UU.   La injerencia norteamericana fue evidente. 

Todo el mecanismo electoral estuvo “arreglado” para garantizar una victoria inobjetable de Keiko Fujimori. Ella alcanzó apenas el 10% de los votos en la primera vuelta, pero le reconocieron un 17% añadiéndole los votos nulos y blancos y con ese porcentaje fue considerada “ganadora de la primera ronda” y pasó a la segunda en tal condición. En la segunda no alcanzó el 50% más uno como lo proclamó el JNE, sino solo el 33%, pero con el mismo juego de cifras, le añadieron los votos nulos y blancos para “regularizar” su victoria final. 

Esto resulta más llamativo si se toma en cuenta la votación parlamentaria. Con el 10% de votos en la lista de un Senado de 60 miembros, debió obtener 6 Senadores, pero le adjudicaron 22.  Y en una Cámara de Diputados de 130 miembros, debió corresponderle una cifra tope: 13 diputados. No obstante, le admitieron 41. 

Esa proporción fue admitida así para garantizarle no solamente la victoria, sino también una representación parlamentaria que le permita gobernar o incluso cogobernar en el hipotético caso de no poder alcanzar el triunfo en los comicios. En otras palabras, quienes urdieron la elección, se pusieron en las dos variantes posibles para garantizar que ella no perdiera. 

En el escenario continental 

La elección peruana forma parte de los procesos electorales celebrados en América Latina en los últimos 18 meses, más precisamente desde la victoria de Donald Trump en los Estados Unidos. El presidente norteamericano “metió las narices”  en Honduras para asegurar la victoria del presidente Nasfura; en Argentina para ayudar a Javier Milei; en Chile para respaldar a José Antonio Kast; en Ecuador para afirmar el Poder de Noboa, en Bolivia para respaldar al Demócrata Cristiano Paz, en Perú y en Colombia.  En otras palabras, para asegurar un “viraje” continental en respaldo a su política de dominación y a su estrategia guerrerista en el concierto mundial. 

Doblegando a la Venezuela Bolivariana, incrementando el bloqueo criminal contra Cuba, aislando a Nicaragua y esperando derrotar a Lula en Brasil, la administración norteamericana busca “cerrar” el continente para enfrentar la presencia económica y política de China en América Latina. 

La perspectiva peruana 

En este marco general, la perspectiva peruana se perfila ciertamente preocupante. Aunque en teoría es posible que “sectores moderados” de la derecha clásica puedan influir para “convencer” a Keiko Fujimori de hacer una gestión gubernativa formalmente democrática y respetuosa de las libertades formales precisamente para quitarle la imagen de una dictadura siniestra, es poco probable que esa sea la ruta por la que opte Keiko Fujimori. 

Ella no está acostumbrada a un escenario democrático. Ni siquiera a admitir debates internos o disidencias políticas. En eso, tiene definido el perfil de su padre y opta por un corte radical que acabe con la tolerancia.. Dirá entonces que lo que se necesita es “avanzar” y si para eso hay que reprimir, debe hacerse. Tiene todo el aparato preparado para ello. 

Por lo demás, está rodeada íntimamente por los núcleos más autoritarios. Por un lado, Williams Zapata, el general que encabezara el Comando Chavín de Huántar y antes las patrullas “Lince” en la sierra centra; por otro por Rafael López Aliaga, que propone crear campos de concentración en la selva peruana para recluir allí a “los terroristas” . De esas corrientes vienen sus principales “asesores” que, por lo demás, fueron los mismos asesores de Dina Boluarte cuando asesinó a 80 peruanos en el sur andino entre el 2022 y el 2023 y los que cumplieron la misma función con Jerí hace poco tiempo. 


Racionalmente no es previsible esperar entonces una gestión de corte democrático más adelante. Por el contrario, lo previsible es que se vaya afirmando una dictadura oprobiosa desde un inicio. Por lo pronto, ya Keiko sostuvo la necesidad de pedir “facultades legislativas delegadas” al Congreso para tomar las medidas “urgentes” que juzgue indispensable. Pero pensando que aun eso sería insuficiente, anunció ya que gobernaría con “Decretos de urgencia”, licencia constitucional para situaciones de emergencia. 

La situación, entonces, se torna particularmente delicada. Para hacerle frente será indispensable promover la más amplia unidad popular, organizar activamente a los trabajadores y a las masas populares, politizar a las grandes mayorías nacionales y promover y alentar las luchas. 

La fábula de Esopo tiene actualidad. A la Cigarra le encanta vivir plácidamente, pero ahora deberá volar. Pero ese será su ocaso. <>

 

lunes, 13 de julio de 2026

DATOS CLAVES PARA LA INVESTIGACION SOCIAL

 CENSO PARA REFLEXIONAR

Escribe: Milcíades Ruiz

M

olesto vuestra atención, para mostrar algunos resultados del último censo de población y vivienda llevado a cabo el año pasado, a fin de estimular la reflexión y análisis correspondiente.

Como resultado del último censo de población y vivienda, el INEI ha establecido que al 2025, el Perú tiene ya, 34.2 millones de habitantes, siendo la mayoría, mujeres (50.6%), pero en una situación de postergación en todo aspecto, sobre todo en el área rural y de raíces nativas. Esto, nos lleva a pensar que, esta injusticia debe ser subsanada.

Como consecuencia de los malos manejos gubernamentales de los partidos políticos de derecha que, sucesivamente se han turnado en la conducción del país, mucha gente huye de las zonas de pobreza rural, se cobija en el área urbana y, pugnan por el empleo. La oferta laboral es mayor que la demanda y la pobreza urbana también aumenta. Esto se agrava con la invasión de más de un millón de migrantes venezolanos.

La población rural también sigue creciendo sin que aumenten y mejoren las condiciones de vida. Viven en el área urbana el 80.6% de la población. La superficie urbana no llega ni al 1% del territorio nacional. En cambio, solo la superficie en la que viven y trabajan los productores agropecuarios y campesinos, es el 30% del territorio nacional. Sin embargo, nunca, los partidos políticos gobernantes han tenido una estrategia de desarrollo rural frente a este desbalance.


 En esta deformación de la sociedad peruana, tenemos los siguientes resultados que se muestran en el gráfico siguiente. Como se verá, solo en algunos departamentos de la región sierra, sobre todo en el sur, la ruralidad de la población es alta, siendo Huancavelica el más rural, con el 67.4% de su población. Por el contrario, son los departamentos de la costa los de menor ruralidad. Esto nos da una idea de la situación de la población nacional, cuya reivindicación deberíamos enarbolar políticamente.  


 Según región natural, la situación es dramática para la sierra. Durante décadas, la migración es incesante en dos vías: Hacia la costa que aumenta su población y, hacia la selva por nuevas tierras y los atractivos del narcotráfico que ofrece altos precios por el cultivo de coca. Nada de esto, conmueve a los partidos políticos gobernantes.


 No es casual que la población analfabeta siga creciendo. Desde el anterior censo ha aumentado en más de 35 mil personas, sobre todo en la sierra y entre las mujeres mayormente. Por eso, es importante plantear soluciones como banderas de lucha contra tanta injusticia.


 Los departamentos con mayor analfabetismo entre su población son los de la serranía y claro, en el área rural y entre las mujeres. Huancavelica que es el de mayor ruralidad, tiene la tasa más alta de analfabetismo.


En cuanto a los peruanos ancestrales, tenemos un mestizaje alto pues, el 62% de la población peruana se identifica como cholo o, mestizo, aunque muchos no quieren ser considerados “indios” o, de la población nativa, para no ser despreciados. Pero los que se identifican sinceramente como de origen quechua y aimara, constituyen alrededor de la quinta parte de la población peruana. En el área rural los de origen nativo suman el 44.2% de la población, entre quechuas, aimaras y naciones originarias de la selva.

Esto nos hace ver la importancia de considerar las reivindicaciones de la población nativa en nuestra plataforma política. La población afroperuana es el 6%. Pero ninguno de estos sectores tiene una representación equivalente en el poder gubernamental.

Bueno pues, se espera que lo mostrado a grandes rasgos, conmueva las consciencias, se reflexiones y, se asuma una posición política de equidad. Brindo este servicio voluntario esperanzado en que ustedes reaccionen, para ver si vale la pena continuar.

10 julio/ 2026




domingo, 12 de julio de 2026

URGEN PREVISIONES PARA ENCARAR CALAMIDADES QUE TRAERA EL ANUNCIADO FENOMENO CLIMATICO

 EL NIÑO Y LOS PRESIDENTES

Carlos Cabanillas León

En PERU21 12JUL26

H

ay un Niño antes y después de Ia descentralización. Ahora hay más presupuesto pero también más burocracia. Una diferencia clave con el vertical centralismo de los 80 y 90.

Fue el más terrible, más desastroso, más letal. No es exagerado decir que El Niño se trajo abajo al segundo gobierno de Fernando Belaunde. Eco nómica y popularmente hablando. El fenómeno fue llamado "la madre de todos los Niños". Fue uno de los diez grandes eventos lluviosos ocurridos en los últimos cinco siglos. Y fue el segundo gran Niño de los tres que hubo en el siglo XX en la costa norte peruana.

El bíblico diluvio arrasó el Perú de noviembre de 1982 a febrero de 1983. Hubo que expropiar casas para construir una defensa ribereña en Piura y Tumbes. Y ambos departamentos quedaron incomunicados. No había acceso por aire, mar o tierra. Las lluvias arrasaron los puentes y activaron varias quebradas de lodo. Los techos de las casas sucumbieron. El chapuzón también destruyó la Panamericana Norte. Hubo más de 1,700 casas inhabitables. Fue la crisis climatológica más grande de la que se tenga memoria. Aún peor que El Niño de1972-1973, que -según la hemeroteca- fue tan brutal que acabó con la preciada pesca de anchoveta. Hubo lluvias torrenciales, huaycos imposibles, inundaciones y maretazos. Y, luego del diluvio, llegaron las enfermedades de siempre. El dengue, las aguas servidas, el cólera. Según la crónica de la época, hubo un decrecimiento de hasta 13% del PBl.

Niño milenario

El fenómeno de El Niño ya azotaba los templos y colapsaba el sistema agrícola de la cultura moche, allá por el siglo Vl d.C. Y a pesar de ello, la prevención ha sido históricamente mínima frente a este flagelo desde que se tiene uso de razón. Algo improbable, considerando que en estas tierras no solo llega El Niño costero, sino también El Niño global. El Niño costero se forma por condiciones atmosféricas locales frente a Ecuador y el norte del Perú. El Niño global, en cambio, implica que se calienta todo el Pacífico sur, desde Australia hasta Sudamérica, y tiene devastadores efectos a escala mundial. Ambos Niños han marcado gravemente la historia política peruana contemporánea. Para este 2026-2027, los pronósticos no son los mejores. Se prevé que el fenómeno de El Niño costero ingrese a una fase de mayor intensidad. Y que coincida en los próximos meses con el desarrollo de El Niño global en el Pacífico central. Esto configuraría un escenario de calentamiento generalizado que podría extenderse por todo 2027. Y esta suma consolidaría un mega-Niño que crearía la tormenta perfecta.

De 1982 a 1997

Si en la costa de 1982 hubo diluvios, en la sierra hubo sequías. Y eso produjo desabastecimiento de productos de primera necesidad. En el mar también se perdieron temporalmente algunas especies. Como la temperatura subió 7 grados centígrados, aparecieron tiburones y cachalotes. Y hubo lobos marinos varados en la playa. El 28 de julio de 1983, Belaunde hizo un balance de los daños en pleno mensaje presidencial. Se contabiliza ion al menos 1'330,000 damnificados y 512 muertos Al final del desastre hubo pérdidas económicas por US $  3,000 millones. Y un saldo de 545,000 damnificados. Belaunde sentenció que el país se vio afectado por el mayor desastre natural en el presente siglo.

La crisis televisada

Nevada en alturas puneñas
Para 1997,Los científicos pronosticaron un cruce entre El Niño costero y El Niño global. Un desastre monstruoso, solo comparable al de 1982. La lección fue aprendida. Y Alberto Fujimori aseguró que la historia no volvería a repetirse. Seis meses antes de la llegada del diluvio, la prevención fue clave, pero siempre con cámaras de televisión presentes. 

Alpacas en medio de la nieve
Fujimori se puso las botas de jebe, se subió al helicóptero y se tomó miles de fotos en el teatro de operaciones. Se embarró los zapatos, se remangó la camisa y acompañó a los deudos. Fue un presidente mediático. Supo aprovechar como nadie los flashes para centralizar todas las acciones en su figura política. Es innegable que su instrumentalización autoritaria del desastre creó escuela, pero también dio resultados tangibles. Ante el inminente caos, la estrategia presidencial combinó tres políticas de emergencia, eficiencia en la prevención, clientelismo y compras de emergencia. Por un lado, repartió plata y se jaló a muchas autoridades locales para manejar los órganos ejecutores. Elaboró un plan pensando como ingeniero, pero con un ojo más puesto en su ilegal segunda reelección. Llevó a cabo sus medidas imponiéndolas al caballazo, aprovechando el centralismo autocrático. Hubo pérdidas por US $ 3,500 millones. Murieron 354 personas, hubo 112 desaparecidos y 746 heridos en todo el país. Se destruyeron 944 kilómetros de carreteras, 350 puentes,200 colegios y 70 centros de salud. Y el Estado invirtió US $ 219 millones.

A pesar del desastre generalizado, el resultado fue palpable. El gobierno repuntó ante la opinión pública porque Fujimori efectivamente redujo el impacto destructivo del mega-Niño, "Por cada US $1 invertido en prevención se ahorrarían US $ 10 en reconstrucción", dijo en su momento, aunque no lo cumplió al pie de la letra. Su conducta vertical y clientelista no fortaleció las capacidades estatales para prevenir y reconstruir. No hubo legado institucional y la sociedad quedó tan expuesta como siempre. Sin embargo, visto a la distancia, ese centralismo vertical y autoritario sin duda sería el mal menor frente a las caóticas respuestas de otros gobiernos.

PPK y Boluarte

PPK afrontó un Niño costero. Le delegó la responsabilidad a la tecnocracia. No enfrentó ia reconstrucción pensando en reducir los riesgos ante un nuevo Niño. La crisis no fue tan devastadora, en parte porque El Niño fue bastante menor al de 97. Aquel 2017 el PBI solo crecería 3% a causa de esos estragos. PPK fue más paliativo económicamente y re activo mediáticamente. Marketeó su campaña de #Una Sola Fuerza y repartió bonos a mansalva. Finalizada la crisis, anunció que el Estado invertiría S/7,000 millones en la reconstrucción del norte. Un total de 13 regiones fueron afectadas por el fenómeno de El Niño costero. Su famosa "reconstrucción con cambios" trató de subsanar los efectos de El Niño.

En El Niño de 2123-2034, Dina Boluarte anunció una inversión de S/. 1,769 millones para prevención por el fenómeno de El Niño. Como PPK, su rol se redujo a dotar de recursos preventivos y paliar económicamente las consecuencias del desastre. Y encima, el Ejército apuró el contrato millonario con una empresa para reparar helicópteros rusos.

En cuanto a El Niño, hay un antes y un después de la regionalización. Ante el cambio en las reglas de juego burocráticas, el Gobierno central delega presupuestos y deja las facultades en manos de los gobiernos regionales y municipales, que son finalmente quienes lidian con el caos. Hay más presupuesto, pero también más burocracia. Una diferencia clave con el centralismo de los 90. <>