miércoles, 28 de octubre de 2026

AFICHE OFICIAL DE LA FESTIVIDAD CANDELARIA 2027

 


Yadini Heidi Ochoa Chipana, artista plástica puneña, ganó el Concurso del Afiche Oficial de la Festividad Virgen de la Candelaria 2027, frente a otras 18 propuestas artísticas que compitieron en el evento. Su triunfo resalta porque fue ganadora también del concurso del afiche de la Candelaria 2024

La obra seleccionada expresa en alto plano la fe y devoción a la Virgen Candelaria de Puno y al mismo tiempo muestra algunas de las expresiones socioculturales que fundamentan la identidad regional, en especial en el campo del arte coreográfico popular tradicional.

La presentación del afiche se hará durante el lanzamiento de la festividad en Lima, en noviembre próximo.


LO QUE PUDO HABER SIDO, PERO POR DESGRACIA, NO FUE

 LA CONFEDERACIÓN

PERÚ-BOLIVIANA

Rubén Cerdeña Ocola ·

Tomado de Facebook 28OCT26

U

n día como hoy hace 190 años, el 28 de octubre de 1836, Andrés de Santa Cruz quien fue el promotor de un Estado Confederado que uniera los territorios de Perú y Bolivia, reunió en Tacna a los representantes de cada Estado y se acordó la creación de la Confederación y el nombramiento de Santa Cruz como protector por diez años renovables. Santa Cruz quería devolverle al interior del Perú la hegemonía que había perdido frente al centralismo limeño y para ello promulgó la Constitución autoritaria de 1837.

Sin embargo el 9 de mayo de 1837 fue oficialmente promulgada la Confederación Perú-Boliviana, aunque su vigencia dató desde 1836 de facto, con el término de la Guerra entre Salaverry y Santa Cruz.

El objetivo de la Confederación Perú-Boliviana era crear un Estado confederado que uniera los territorios de Perú y Bolivia, para restaurar los circuitos comerciales que habían articulado el sur peruano y Bolivia desde épocas prehispánicas, ya que dicho circuito se truncó cuando el Alto Perú, fue incorporado al virreinato del Río de la Plata (1776-1814) y más adelante, con la creación de Bolivia en 1825. Este proyecto cuyo principal promotor fue Andrés de Santa Cruz, fue rechazado por Chile y algunos sectores del país, por resultar contrario a sus intereses.

Conflictos Previos

En el Perú, el gobierno del presidente Luis José Orbegoso enfrentó una fallida rebelión al mando del general Agustín Gamarra quien, tras su fracaso, se instalo en Bolivia. Allí sostuvo conversaciones con el presidente Andrés de Santa Cruz, quien le propuso unir ambos países sobre la base de tres Estados confederados: Estado Nor Peruano, Estado Sur Peruano y Estado Boliviano. Gamarra y Santa Cruz dieron el primer paso invadiendo el Cuzco.

En Lima, Orbegozo había sido destituido por el general Felipe Santiago Salaverry, enemigo de Gamarra. Orbegozo negoció secretamente con Santa Cruz para que el ejército del general boliviano ocupara el Perú y le devolviera la presidencia, mientras que Orbegozo reconocería la creación de los tres Estados de la Confederación. Esta alianza provoca que Gamarra retirara su apoyo al presidente de Bolivia y se aliara con Salaverry. Tras ser derrotado en la batalla de Yanacocha por las tropas de Santa Cruz, Gamarra huyó hacia Lima, pero allí fue desterrado por los partidarios de Salaverry. Por su parte, Salaverry fue vencido por Santa Cruz en la batalla de Socabaya y fusilado junto a sus partidarios en la plaza de armas de Arequipa el 18 de febrero de 1836.

Santa Cruz y la Confederación

Se procedió al establecimiento de sendos congresos constituyentes en cada uno de los tres estados fundacionales de la confederación, en las ciudades de Huaura (Nor-Perú), Sicuani (Sud-Perú) y Socabaya (Bolivia). En forma inmediata, los representantes del nuevo estado se comprometieron a celebrar a la brevedad la unión a la Confederación Perú-Boliviana.

Estado Sur-Peruano

La Asamblea de Sicuani, se estableció con fecha 16 de marzo de 1836, habiéndose convocado a la misma a diputados de los departamentos de Arequipa, Ayacucho, Cuzco y Puno, quienes, con fecha 17 de marzo de 1836, declararon solemnemente la independencia del Estado Sud-Peruano. En esa misma asamblea se procedió a la creación de los símbolos patrios (bandera y escudo nacional). Se nombró a Andrés de Santa Cruz como "Supremo Protector del Estado Sur Peruano".

El Estado Sud-Peruano comprendió los antiguos departamentos peruanos de Arequipa, Cusco, Ayacucho y Puno. La capital quedó establecida en la ciudad de Tacna.

Estado Boliviano

El 21 de junio de 1836 se reunió en Congreso de Tapacarí,​ en el cual Andrés de Santa Cruz solicitó la autorización para usar el título de Supremo Protector del Estado Sur Peruano, que le había otorgado la Asamblea de Sicuani. El Congreso accedió a su pedido y le autorizó para nombrar a los integrantes de un Congreso de plenipotenciarios peruanos y bolivianos, cuya sede sería elegida por el mismo Santa Cruz, en donde se fijarían las bases administrativas de la Confederación. Asimismo se designo a Mariano Enrique Calvo como vicepresidente de Santa Cruz, quien más tarde asumiría como Presidente Interino de Bolivia, en ausencia de Santa Cruz.

La República Boliviana se unió a la confederación como estado confederado, convirtiéndose en el Estado Boliviano. En el año de su unión, estaba dividido en los departamentos de Cochabamba, Chuquisaca, La Paz, Potosí, Santa Cruz y Tarija, su capital era la ciudad de Sucre.

Estado Nor- Peruano

Otorgado el poder político a Santa Cruz, tanto del Sur como del Norte del Perú, una comisión de la Asamblea de Huaura se constituyó en Lima para tomarle juramento. Santa Cruz, que había esperado en Tarma mientras debatía la Asamblea, entró triunfalmente a Lima el 15 de agosto de 1836, asumiendo el mando como Supremo Protector de los Estados Sud y Nor Peruanos.

El Estado Nor-Peruano comprendía los antiguos departamentos peruanos de La Libertad, Amazonas, Lima y Junín y su capital quedó establecida en la ciudad de Lima.

Establecimiento de la Confederación

Provisto pues, de todos los elementos legales que le otorgaron las asambleas de los tres estados (Nor-Perú, Sud-Perú y Bolivia), Santa Cruz decretó establecida la Confederación Perú-Boliviana, por decreto dado en Lima el 28 de octubre de 1836.

El 18 de abril de 1837 se inauguró el Congreso de Tacna, con la presencia de los nueve delegados. Estos firmaron sin discusión el documento denominado «Ley fundamental de la Confederación Perú-Boliviana», conocido desde entonces como el «Pacto de Tacna» y por el cual se ratificó la Confederación de los tres Estados, así como dejaron establecidas sus bases políticas el 1 de mayo de 1837.

Es así que el 9 de mayo de 1837 la Confederación fue oficialmente promulgada por los representantes de las tres regiones en el Congreso de Tacna. Ese mismo día, Santa Cruz tomó el poder como Supremo Protector de la Confederación Perú-Boliviana, quedando Orbegoso como presidente del Estado Nor-Peruano.

Estructura política

El Estado confederal estaba conformado según la división de poderes:

La jefatura del gobierno estaba a cargo del Protector.

- El poder ejecutivo general residía en el Protector, además jefe de Estado, de Gobierno y General de las fuerzas armadas, y en el Consejo de Ministros.

- El poder legislativo general residía en un congreso bicameral representativo.

- El poder judicial general, por su parte, residía en una corte superior a las Cortes Supremas de las repúblicas conformantes.

LA OPOSICIÓN CHILENA

Con el propósito de acabar con la Confederación, Chile envió una primera expedición restauradora al Perú, bajo el mando de Manuel Blanco Encalada, que fue derrotado en Paucarpata (Arequipa). La segunda expedición chilena, liderada por Manuel Bulnes, contó con el apoyo decisivo de los emigrados, nombre que se le dio a un sector de la oposición peruana, que guiaron a los ejércitos chilenos en territorio peruano para lograr la derrota definitiva de Santa Cruz en la batalla de Yungay, el 20 de enero de 1839. Así llego el fin de la Confederación. Frustrado por el proyecto de Santa Cruz, Gamarra asumió la presidencia del Perú. Intento acabar con un movimiento que se había generado en Bolivia a favor de Santa Cruz. Así, invadió Bolivia pero fue derrotado y murió en la batalla de Ingavi, el 18 de noviembre.

¿Qué beneficios trajo la Confederación al Perú?

Santa Cruz con mano dura, intentó hacer en la Confederación aquello que había hecho en Bolivia, creó los ministerios del interior y relaciones exteriores, y de guerra y marina; incrementó las rentas con una buena política de recaudación, recortó los sueldos excesivos de algunos funcionarios públicos, inició la estadística oficial, promulgó los códigos civil, penal y de enjuiciamientos, el reglamento de tribunales, publicó el reglamento de escuelas primarias, pagó sueldos puntualmente a los empleados y jubilados, firmó tratados de amistad con EE. UU., Inglaterra, Irlanda y Ecuador, declaró puertos libres al Callao, Paita, Arica y Cobija, favoreciendo el comercio con Europa. Creó impuestos a toda mercancía que no llegara directamente al país.

Se rodeó de buenos ministros; no temía que le hicieran sombra como estadista. Confiaba más en asesores extranjeros, principalmente ingleses, considerados entonces como los mejores economistas de su tiempo.

Fueron dos años de crecimiento para el Perú, con relativa estabilidad, aunque no alcanzara todavía desarrollo. Tal vez este período fue superior al de Castilla en cuyo gobierno se extendió la burocracia estatal.

¿Por qué fracasó la Confederación?

Siendo presidente de Bolivia, Santa Cruz buscaba ampliar su salida al mar por un territorio favorable por su cercanía, este espacio era Arica. Bolivia no empleaba su salida al mar por Atacama, la distancia hacía esta ruta era muy cara. Como protector de la Confederación, aspiró a mejorar el comercio con el fomento de un mercado común interno.

Los comerciantes de Puno, Cuzco y en especial Arequipa se vieron beneficiados por la liberación de barreras aduaneras. Arequipa vio resurgir los antiquísimos lazos de comercio lanero con Bolivia, era la oportunidad para ampliar su mercado y convertirse en intermediario entre el altiplano y la Gran Bretaña.

En este contexto, la sierra adquiría supremacía frente a la costa, en especial la sierra sur sobre el norte. Se le inflingía así un duro golpe al centralismo limeño.

La liberación de puertos en el Perú (zonas francas), significó la asfixia de la economía chilena, en especial para el puerto de Valparaíso que se convirtió en el descanso para varios barcos mercantes que venían al Perú. Este hecho decidió a Chile destruir la Confederación, pues amenazaba su proyecto expansionista al norte y su autonomía en el Océano Pacífico.

Chile encontró eco en la oligarquía de Lima y de la costa norte que se opusieron totalmente a la Confederación, pues tenían intereses comerciales con el país del sur. La costa norte del Perú, siempre tuvo una economía proteccionista, reclamaba elevadas tarifas aduaneras para las mercancías importadas con la finalidad de proteger las nativas y mantener un comercio cerrado con Chile.

Por citar un ejemplo, del Callao salía azúcar para Valparaíso a cambio de trigo chileno. Una política liberal como la que Santa Cruz implantó suponía la llegada masiva de trigo y azúcar a bajos precios ―¡era la ruina! Gamarra y Salaverry supieron interpretar estos sentimientos y aprovecharse de ellos.

A estas razones de tipo económico, se unieron las de tipo ideológico. La oligarquía peruana enmascaró sus sentimientos racistas con un discurso nacionalista que rechazaba a Santa Cruz bajo la figura del “invasor”, “conquistador”, “extranjero”, “el indio” que gobernaba al Perú.

Nunca la clase gobernante peruana estuvo tan colérica, pensaban que el Perú estaba compuesto por sólo la minoría de criollos que deseaban gozar de todo, incluso del gobierno Veían con desprecio al mestizo, al cholo y al negro.

Santa Cruz como hijo de una cacica aborigen representaba a estos sectores postergados; en aquel tiempo, tener rasgos indígenas era un estigma. Uno de sus principales detractores fue Felipe Pardo y Aliaga, quien satirizara su figura con epítetos como:

“Alejandro guanaco” ( en alusión al conquistador Alejandro Magno)

"Jetiskán” (en alusión a Gengis Khan) o “Cholo jetón”.

Dentro de esta forma de pensar, el indio debía servir. El racismo era parte de la vida pública y reflejaba también el temor al indio. Sin embargo, Santa Cruz, no perseguía la idea de crear una república india, ni restaurar el imperio incaico; tenía el objetivo de unir la Confederación con Europa.

A manera de Conclusión

Si bien es cierto, la Confederación fue una gran idea, no lo fue dividir al Perú en dos. Teniendo como base la correspondencia de Santa Cruz, hoy se piensa que a pesar de sus virtudes, a la larga se habría parcializado por Bolivia. La división en estado Nor-Peruano y Sur-Peruano fue hecha al Perú y no a Bolivia. Este fue el peligro para nuestro país, pues a la larga todo indica que Bolivia se fortalecería con el estado Sur Peruano por razones económicas, culturales, históricas, etc.

En cambio, muy alejado se encontraba el estado Nor Peruano. Y como ya lo describimos, sus intereses eran otros. Por esto se explica que aquí en el Norte se pusiera fin a la Confederación en la Batalla de Yungay (20 de enero de 1839).

Fue un proyecto que no tuvo el tiempo suficiente para consolidarse y se presentó como un proyecto personal: el de Santa Cruz. Eliminado este personaje de la escena política, se eliminó la Confederación. <>

sábado, 24 de octubre de 2026

COREOGRAFIA POPULAR: HUAYÑO

 EL HUAYÑO PANDILLERO

EJE TRANSVERSAL DE NUESTRO MESTIZAJE

Javier Salas Ávila (*)

T

odas las manifestaciones culturales, siempre han estado construidas por las poblaciones de menos poder económico, político y social, en las diferentes colectividades de nuestros territorios.

Muchas veces en el Virreinato, la autoridad colonial ordenaba que los pobladores Incas participaran de diferentes actos culturales artísticos a pedido de la autoridad colonial que, a su vez disponía como debían de vestir y qué debían de bailar e interpretar.

Tras el advenimiento de la Republica, el poblador citadino de las recientes urbes, quien era al mismo tiempo el menos pudiente, fue quien generó las propuestas de una liberación cultural, aprovechando que las prohibiciones exageradas de la Colonia ya se habían retirado.

De ese modo, habiendo quedado muy arraigadas las festividades religiosas dejadas por los españoles: las clases medias y menos pudientes de las ciudades, empezaron a pragmatizar sus alegrías y sus devociones a través del canto y el baile; naciendo con esto, nuevas formas musicales y danzarías que de manera sincretizada, se fueron creando y permaneciendo en las nuevas colectividades urbanas del Perú republicano.

Con relación al Huayño Pandillero, residente vital de los carnavales puneños, sin duda, fueron aquellas bases menos pudientes, las que dieron los primeros pasos en la construcción de este baile, que en primera instancia se representaba en el caso de las mujeres con el traje acostumbrado de las Señoras que vendían en el mercado o traían productos de pan llevar a las antiguas casas coloniales puneñas.

Se tiene que decir que las mujeres puneñas, ya vestían el traje español pollera, sombrero y mantón, no solo para defenderse del frio si no para acomodarse a las nuevas costumbres de vestimenta.

La mujer campesina, seguía vistiéndose con sus ropas ancestrales pero la chola citadina, tomo la imposición de la fuerza social de entonces de agiornarse a los tiempos; y esa fue la clásica vestimenta de la cholita puneña citadina, que anduvo desde entonces con ese traje que la identifica a lo largo del tiempo.

Es ahí donde nace la pandilla y el “cholo” pandillero, para estar a tono con la elegancia de su cholita, luce saco y sombrero, a la usanza de los caballeros de entonces. Fue así como se configuró dicha Vestimenta a la hora de los Carnavales para bailar lo que luego se conoció, primero como sobrenombre desde las clases pudientes, LA PANDILLA.

Antes, hacia los años finales del siglo IX el huayño ya se tocaba con instrumentos llegados de España, se desechó la Quena y la Zampoña y por el contrario, se tocaban Mandolinas, precisamente con el aporte de las primeras familias Italianas llegadas a Puno, la guitarra también se hizo puneña y se empezó a tocar ese huayño “reaparecido” y que era más o menos homogéneo en todo el Sur. La prueba está en la grabación de 1928 de la Estudiantina Luis Duncker Lavalle que grabaría huayños cuyo tempo era rápido (92 ppm ) y que sin duda, a ese ritmo se acomodó el paso de la Pandilla de entonces, eso es irrefutable.

EL INGRESO DE LOS HACENDADOS

Añamuro Chambi
Cuando nace La Lira como agrupación organizada para bailar y festejar el carnaval puneño, a fin de poner más orden, elegancia y uniformidad, son los hacendados y grupos de puneños citadinos de prestancia social, que encontraron en la pandilla una bonita manera de cortejar y empezaron a entusiasmarse con dicho Baile.

Pero no querían bailar al paso de ese huayño apurado que interpretaba Alberto Rivarola con su Conjunto, a inicios del siglo XX, y se fueron forjando, ensayo tras ensayo, lo que yo diría, el paso de los señores encopetados, que querían lucirse con más elegancia, garbo y prestancia, de acuerdo a su posición social, y de esa manera, empezó a “ralentizarse” la velocidad (tempo) buscando en la música el respaldo necesario, y de ese modo y en esa búsqueda vienen los compositores como Víctor Masías, Eladio Quiroga, Cástor Vera, que le dan al huayño pandillero un tempo más lento (75 ppm) y más concordante al paso más garboso de los hacendados ya insertos en el Carnaval.

Lo interesante aquí, es que ese Huayño no pierde su esencia puneña, y por el contrario se aleja del tempo del huayño sureño (cusqueño, arequipeño etc.) y engarza sus ritmos sobre el pie rítmico y los compases del SIKURI, y aparece un huayño más lento, algunos dicen, más de salón y en esa coyuntura, Don Carlos Cornejo Roselló Vizcardo, como Presidente de la Lira, junto a otros distinguidos intérpretes del huayño, marcan con solvencia la textura y estructura de los pasos del huayño, para mostrarlo con más estética y uniformidad al público que se concitaba a las fiestas febrerianas.

A raíz de esta circunstancia social, y con el afán de alejarse de la cosmogonía rural y mostrar raíz eminentemente citadina, solo se permiten instrumentos de cuerda europeos, Mandolinas napolitanas (había muchas en Puno) guitarras, etc. se impulsó luego la construcción del GUITARRÓN PUNEÑO, para cubrir la parte más baja de las tesituras instrumentales. No se permitían instrumentos de percusión y aerófonos andinos como la Quena y la Zampoña. En alguna foto inserta en el libro CASTOR VERA “EL ALMA MUSICAL DE PUNO”, el Dr. Augusto Vera muestra una Estudiantina con un Clarinete, más pareciera, diría yo, de algún músico circunstancial o de la Banda del Ejercito, que apoyó en los Carnavales a fin de fortalecer la sonoridad del grupo.

LOS TIEMPOS CAMBIAN

 Los hacendados ya no existen, y la población se ha horizontalizado de alguna manera, y no lo digo con alegría, por el contrario, con la nostalgia que siento cuando ya no encuentro al Puno de los techos de teja con inmensos patios solariegos con piedritas de Amantaní, donde la pintura, la literatura, los pensamientos ilustrados y el arte en general, se combinaban con los manjares más exquisitos de las cocinas puneñas.

Ahora, con el crecimiento poblacional, en cierta forma se han homogenizado las posibilidades de participación en el baile del carnaval y con ello se ha favorecido el acrecentamiento -en la práctica- de dicha manifestación coreográfica.


No se puede dejar de mencionar un dato social muy importante; han migrado a la ciudad de Puno, olas grandes de jóvenes de las diferentes provincias, por razones de estudio y esos jóvenes, en lugar ir a marchar en favor del Hip hop, el reggaetón, la cumbia sureña y el huayño con arpa, etc. han logrado consubstanciarse con los encantos del Huayño Pandillero, vivo emblema de nuestra cultura, y ahora se baila pandilla, en Puno, Juliaca, Ayaviri, Macusani, Crucero y en otros lugares, justamente a cargo de jóvenes, que han tomado la posta para bailar la Pandilla con orgullo puneño.

Pero como sabemos, toda expresión coreográfica, es una respuesta a tu cosmovisión, tus costumbres, tus modos, tu lenguaje, tu ejercicio y manejo de la estética y en general, tu cultura y tu socio emocionabilidad.

Al paso de los años, hemos perdido parte del garbo de la Pandilla de los años 60 y hoy en día, el paso de la cholita se ha circunscrito a un giro constante, en vaivén y a un esfuerzo de batir la pollera, como si ese detalle fuera el más importante. Batir la pollera no tiene ningún sentido coreográfico, ni estético, por el contrario, le quita belleza al baile de la cholita. La pollera debe moverse acompañando el paso de la dama, su alegría, su disfrute al lado de su pareja, y entonces, los malos ejemplos cunden y se masifican y se distorsiona el marco teórico coreográfico de la pandilla, que es una danza eminentemente de cortejo y de enamoramiento, donde ambos, después de la marinera, disfrutan juntos, la unión de sus querencias y el amor por su tierra.

En los años 90, experimenté en carne propia lo que la música pandillera estaba forjando, buscábamos los huayños más alegres, para cantarlos con unción y disfrutar así, de nuestro acervo, en esa dirección y por esa razón, el año 2010 y para acompañar a la APAFIT, compuse “Pandillero Bandido”, y con esa entrega musical, se abrió una nueva etapa en el estilo interpretativo musical del huayño del Carnaval. Hoy en día, varios compositores han seguido la línea, y ahora contamos con huayños nuevos que están engalanando nuestras fiestas pandilleras, siendo cantados a todo pulmón inclusive por los danzarines.

Con relacion al Orgánico de las Estudiantinas de Carnaval (configuración instrumental) se han unido Aerófonos de madera y metal e instrumentos de percusión, lo cual ha enriquecido la sonoridad, a fin de atender la demanda, dada la presencia de muchísimas más parejas de baile, que necesitan de mayor volumetría para disfrutar en las calles de la música que les acompaña.

No es cierto que no deben de existir instrumentos de Percusión. Para que el mensaje musical sea pertinente y holístico, se deben de dar cabida a la mayor cantidad de familias instrumentales, cuidando siempre la cordofonía inicial y sin saturar de sonoridades extrañas al formato original, más bien recomiendo a los directores musicales que cuiden mucho la sobresaturación de Idiófonos que pueden llegar a inestabilizar, el sonido original del estilo puneño.

Larga vida a la PANDILLA.

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(*) Pedagogo, Músico, Compositor e investigador cultural.

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A propósito del Huayño, siguiendo la temática en que se inscribe el trabajo del músico maestro Javier Salas Avila, creemos que siempre es posible su reivindicación frente a actitudes despectivas que respecto a sus manifestaciones como música y danza, emanan de ciertas capas sociales. Nunca dejaremos de insistir que el Huayño como estampa coreográfica popular domina orgullosamente en el Perú y algunos países vecinos, a despecho de la agresión cultural que por obra de los medios de comunicación soporta en nuestra realidad social. Por eso traemos a colación -una vez más- un “Escrito por la puneñidad” sobre el asunto, de nuestro Director.

BAILE NACIONAL: ¿MARINERA O HUAYÑO?.

Por:  Guillermo Vásquez Cuentas

Desde hace algún tiempo, se advierte en algunos medios artísticos y “culturales” el esfuerzo por vender la idea de que el baile representativo del Perú es la Marinera.  Esta afirmación, que de entrada rechazamos por incorrecta, merece algunos comentarios. Pues es tan incorrecta como alguna norma administrativa oficial de rango menor, que anda por ahí otorgando a la Marinera un status de privilegio.

Creemos que un “baile nacional”, para ser considerado como tal, responde o debe responder con la mayor fidelidad posible a las esencias del ser nacional.

Al respecto y por ahora, nos referimos sólo a dos aspectos de la realidad peruana a cuya luz podemos examinar la situación de nuestra coreografía popular: En primer término, las profundas raíces históricas de colectividad nacional que nos hacen distinguibles en los pueblos del mundo; y en segundo término, la práctica consuetudinaria y permanente por las mayorías nacionales de la música y danza que podrían erigirse como representativas de esa colectividad nacional. 

¿Cumple la Marinera frente a ambos aspectos, los mínimos, naturales y lógicos requerimientos para ser considerada como “baile nacional”?. Pensamos que no y creemos, además, que es el Huayño la expresión musical y coreográfica que cumple largamente las exigencias para ser considerado el Baile Nacional.  Veamos por qué:

Desde el punto de vista histórico

La Marinera, al igual que las Cuecas boliviana y chilena, es hija de la samacueca o zamacueca, baile traído y desarrollado por los negros venidos en la época colonial. Se la conocía también como baile de tierra, tondero o mozamala. Esta cueca -que se denominaba “Chilena” por razones que francamente ignoramos- bailada en buques de nuestra armada en momentos especiales de nuestra conflictiva historia con el país vecino del sur, pasó a denominarse, por eso, como “Marinera” gracias a la propuesta de corte pariotico del escritor y periodista peruano Abelardo Gamarra Rondó, conocido con el seudónimo de "El Tunante", en marzo de 1879, tras iniciarse la guerra chilena de rapiña llamada “del Pacífico”.

Con el tiempo, esa versión ya peruana de la cueca, cada vez con renovados desarrollos, llegó a ganar ciertos círculos y salones de algunas ciudades de la costa peruana, sobre todo en Lima y en el norte, así como en algunas ciudades en la sierra.

El Huayño (según Bertonio el término vendría del aymara “huayñusiña”: emparejarse hombre y mujer enamorándose y alegrándose) se extendió por los confines del ámbito territorial que ocupó la cultura andina desde los tiempos preincaicos, pasó con perfiles nítidos por el incario, se consolidó y extendió aún más durante la dominación española pese a la persecución de los desfacedores de idolatrías, y llegó hasta nuestros días invicto, enriquecido, siempre vigente y diversificado en estilos regionales y locales.

En efecto, el Huayño puneño, “pandillero”, cadencioso (en el que los puneños tenemos a la Marinera como un agradable entremés), no es el cajamarquino rítmico y saltarín, ni el melancólico y sentimental Huayño ayacuchano, ni es el pletórico “huaylars” huancaíno; así como tampoco el alegre y pastoril “carnavalito” (nombre del huayño en el norte argentino) no es el brioso y a la vez amoroso “sanjuanito” ecuatoriano. Todas ellas y algunas otras, son variantes de estilo que sin embargo no pierden la línea característica fundamental del antiguo Huayño, bien metido en la historia sociocultural de esta parte del planeta.

En la práctica cultural

El pueblo baila Huayño
Objetivamente, la ejecución de la Marinera como baile, no ha podido superar un elitismo indudable y al parecer intencional, tal vez por algunas rigurosidades coreográficas que son exigibles en su práctica. Entidades de variado tipo y significación, identificables en Lima y ciudades del norte del Perú, así como circunscritos grupos de nuestra sociedad, cultivan esta danza. Lo masivo que podría presentar la Marinera estaría dado por los  públicos que concurren a expectar periódicos concursos en coliseos deportivos de esas ciudades o  que asisten a presentaciones en teatros y otros locales similares, lógicamente cuando los programas contienen demostraciones de Marinera.

En cambio, el Huayño es cultivado, practicado y desarrollado todos los días por millones de personas, en las casas, calles, plazas y campos de todo el espacio andino. En las mismas ciudades en las que se baila la Marinera, el Huayño, conserva e incrementa la adhesión mayoritaria del pueblo a contrapelo de la machacona aculturación extranjerizante. La producción discográfica y fonográfica en nuestro país, comparativamente hablando, es muy largamente favorable al Huayño, no sólo frente a la Marinera (sensiblemente mínima) sino también frente a otras manifestaciones musicales nacionales o foráneas, lo cual dice mucho de su arraigo en los más gruesos sectores poblacionales.

Por cierto, estos comentarios no desmerecen en absoluto la belleza coreográfica de la Marinera y todas las virtudes que se puedan adjudicar a esta hermosa expresión folklórica. Pero todo eso no basta ni bastará para erigirla en “Baile Nacional”, porque esa calificación no condice con la realidad histórica del Perú de siempre ni con la realidad cultural del Perú de hoy.

Por todo lo expuesto, resulta inconveniente para la forja de la identidad nacional –factor crítico de la seguridad integral de la nación- propugnar como propio lo que en puridad de verdad es importado, así como sostener la idea de que los actos culturales de circunscritas minorías puedan asumir la representatividad de una manifestación cultural mayoritaria, masiva y realmente popular.

 De paso, resulta impropio que en instituciones que proclaman una identidad cultural serrana o andina, ciertos presentadores de espectáculos promuevan y proclamen a la Marinera como baile nacional, porque eso no corresponde a lo que en verdad nos distingue a los peruanos.

EL HUAYÑO ES EL BAILE NACIONAL, QUÉ DUDA CABE.

LA CALIENTE COYUNTURA POLITICA EN EL PERU

 SE CONSUMÓ EL GOLPE:

EL SENADO MANDA

Américo Zambrano

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE N° 803, 23OCT26

L

os fujimoristas encontraron la fórmula para volver a burlar el marco constitucional. A partir de ahora, contra lo que dice la “carta magna”, serán los senadores quienes legislen y serán los diputados los extras de las película. Ahí está el detalle.

No fue un topo ni un traidor solita­rio. Fueron cinco senadores de dos bancadas opositoras los que terminaron votando con el fujimorismo y le dieron a Keiko Fujimori este miérco­les 21 la mayoría que necesi­taba para controlar el Sena­do, la cámara más poderosa del Congreso bicameral.

Tres de ellos pertenecen al Partido Cívico Obras, de Ricardo Belmont, y dos al Partido del Buen Gobierno de Jorge Nieto Montesinos. La ruptura de la oposición no ocurrió de un día para otro. Hubo conversaciones y reuniones entre dirigentes durante varios días.

Pero fue la intervención de un operador político del viejo fujimorismo la que terminó inclinando la balanza, des­pués de que las negociaciones del premier Luis Galarreta no consiguieran los resultados esperados. Se trata de José Chlimper Ackerman, uno de los asesores más influyentes de la presidenta. Ricardo Belmont, líder de Obras, ha reconocido que se reunió con él antes de que sus senadores cambiaran de bando. Según dijo, son amigos desde hace cuatro décadas. El encuentro tuvo lugar en el departamen­to de Chlimper, en Miraflores. “Me invita a conversar y converso con él. Y le digo: nosotros no vamos a ceder en todo, pero vamos a destrabar la cancha”, contó Belmont.

Según fuentes consultadas por este semanario, Chlimper también buscó contacto con Jorge Nieto, líder del Partido del Buen Gobierno, la segun­da bancada que terminó apor­tando votos al oficialismo.

El presidente del Consejo de Ministros, Luis Galarreta, había recibido el encargo de conseguir que la Cámara de Diputados aprobara las 66 facultades legislativas soli­citadas por el Ejecutivo, o al menos la mayor cantidad posible.

Para ello se reunió con dis­tintas bancadas opositoras, entre ellas Ahora Nación y Juntos por el Perú. Pero sus gestiones fracasaron. La opo­sición, que controla Diputa­dos, redujo de 66 a 20 las facultades. Fue la primera gran derrota política del gobierno en el Congreso.

Para evitar otro revés en el Senado, la mandataria re­currió a Chlimper, un viejo cuadro del partido que fue ministro de Agricultura de Alberto Fujimori y conoce desde hace décadas los entre­sijos del poder. A diferencia de Galarreta, Chlimper tiene experiencia en negociaciones políticas y llegada a dirigentes de otras agrupaciones y a me­dios de comunicación.

Las gestiones de Chlimper no fueron anunciadas por Palacio ni formaron parte de las reuniones públicas encabezadas por el premier. Su intervención se conoció después, cuando la ruptura la oposición ya se había consumado.

Las primeras grietas aparecieron antes de la votación, viernes 16 los voceros de cuatro bancadas se reunieron durante varias horas en despacho de la senadora Lourdes Alcorta, de Renovación Popular. Participaron miembros de Fuerza Popular, Ahora Nación, Buen Gobierno y Renovación Popular.

Discutieron qué hacer con las siete facultades que el fujimorismo pretendía recuperar en el Senado y que la Cámara de Diputados había rechazado.

Alcorta asegura que aquella noche acordaron respaldar el pedido del gobierno. “Hicimos un pacto de unidad”, dijo. Se­gún su versión, Flavio Figallo, vocero del Buen Gobierno, se comprometió a respetarlo, pero al día siguiente envió un mensaje advirtiendo que el entendimiento estaba en peligro.

El senador Alfonso López Chau, líder de Ahora Nación, tiene una versión distinta. Asegura que se había plan­eado aprobar primero las 20 facultades autorizadas por Diputados y discutir después las otras siete, una por una. “El señor Figallo y yo dijimos que no”, asegura.

El lunes 19 se produjo la primera ruptura formal. Los senadores de la oposición habían decidido no asistir a la Comisión de Constitución para impedir que hubiera quorum mientras no se acla­raran los límites del Senado para modificar lo aprobado por Diputados dos semanas atrás.

Obras había participa­do en esas coordinaciones. Pero Roger Astucuri, uno de sus senadores, se hizo pre­sente en la sesión y permitió que el fujimorismo sacara adelante el predictamen de las siete facultades adicionales.

Daniel Barragán, también senador de Obras, es el se­cretario general del partido y responde directamente a Belmont. Había participado directamente en las conversa­ciones opositoras, pero llega­do el momento se alineó con el oficialismo. Según afirma ahora, su partido no había pactado votar contra las fa­cultades sino que cuestionaba la conducción de Carlos Mesía en la comisión. “No, no es un pacto”, respondió cuando este semanario le preguntó si Obras había llegado a un acuerdo con el fujimorismo.

La cercanía de Barragán con Fuerza Popular, sin em­bargo, no sería reciente. Una exdirigente de Obras que par­ticipó en la fundación del par­tido recuerda que Barragán solía poner al fujimorismo como ejemplo de disciplina interna. “Keiko habla y todos obedecen. Así tiene que ser el partido Obras”, decía Barra­gán, según esa versión. Tam­bién asegura que Barragán mencionaba con frecuencia algunas reuniones sosteni­das con el fallecido congre­sista fujimorista Hernando Guerra García.

En la votación del miérco­les, Barragán, Roger Astucuri y Walter Gago, de Obras, respaldaron al fujimorismo. Juana Ticona se abstuvo y Agripina Flores no asistió a la sesión por problemas de salud.

Cuatro días antes, el 17 de octubre, María Barragán Co­loma, hermana del senador, había sido designada asesora de confianza de la presidenta ejecutiva de EsSalud, Elizabeth Tomás Gonzales. Barra­gán niega haber intervenido en su nombramiento. Según fuentes de Obras consultadas por esta revista, el senador también tiene aspiraciones de convertirse en ministro de Keiko Fujimori antes de fin de año.


En el Partido del Buen Gobierno, el senador Jorge Gavidia anunció horas antes del pleno que votaría a favor del dictamen. Otro integrante de ese partido, Juver Flores, que había sido candidato al Congreso por Fuerza Popular en 2016, hizo lo mismo. Los otros cinco senadores de la bancada optaron por abs­tenerse, pese a que habían cuestionado el procedimiento seguido por el Senado.

En julio, después de reunir­se con Keiko Fujimori, Jorge Nieto anunció que su partido sería un fiscalizador responsa­ble. “Seremos oposición y es­tableceremos un trato en fa­vor de los intereses del Perú”, declaró entonces. Tres meses después, ninguno de sus siete senadores votó contra el dictamen del oficialismo.

El fujimorismo consiguió así los votos que necesitaba para desconocer lo resuelto por Diputados, imponer siete facultades que esa cámara había rechazado y quebrar así la oposición. Con esa nueva mayoría, Keiko Fujimori ha logrado controlar el Senado.

El abogado y excongre­sista Fernán Altuve asegura que el Senado ha sentado un precedente que le permitirá modificar a su antojo los proyectos aprobados por Diputados, sin necesidad de devolverlos a esa cáma­ra. En los hechos, sostiene, los diputados han quedado relegados a presentar leyes que los senadores podrán cambiar como quieran. “Sus funciones han quedado redu­cidas a proponer proyectos, pero la potestad legislativa de decidir ha quedado en el Senado”, afirma.

Altuve sostiene que el Se­nado, ahora con una mayoría favorable al gobierno, solo podía aprobar o rechazar el texto remitido por Diputados, además de introducir correc­ciones formales que no altera­ran su contenido. Incorporar siete facultades que habían sido expresamente recha­zadas excede, según explica, los límites establecidos por la Constitución. “Eso es una desnaturalización en toda la regla y en toda la ley”, dice.

La mayoría fujimorista se amparó en una interpretación promovida por Carlos Mesía, presidente de la Comisión de Constitución del Senado. Se­gún esa lectura, los senadores podían recuperar facultades rechazadas por Diputados siempre que estuvieran vinculadas con las materias gene­rales que esa cámara había autorizado. Con ese argumento, el oficialismo reincorporó las siete disposiciones que habían quedado fuera del proyecto. Según diversos abogados con­sultados por esta revista, el Senado se atribuyó faculta­des que la Constitución no le concede.

Altuve lo llama, sin rodeos, dictadura senatorial. “El Senado lo que quiere es usurpar la potestad legislativa solo para sí. Y esa usurpación es en sí misma un acto dictatorial”, asegura. A su juicio, la cámara alta se ha atribuido la capaci­dad de decidir por ambas cámaras, pese a que la reforma constitucional estableció un Congreso bicameral. No una unicameralidad encubierta.

Con una mayoría oficialis­ta en el Senado, según Altuve, el gobierno de Keiko Fujimori puede hacer de ahora en ade­lante ‘lo que le dé la gana”. Si Diputados aprueba una ley, el Senado podría modificarla sustancialmente sin que los diputados tengan oportuni­dad de pronunciarse sobre la nueva versión. “Cualquier proyecto de ley que mande la Cámara de Diputados, el Senado ya se ha atribuido la potestad de cambiarlo como le dé la gana”, advierte.

Un escenario posible después de lo sucedido esta semana es que los diputa­dos se nieguen a legislar. El abogado recuerda que una crisis entre ambas cámaras paralizó el Congreso entre 1947 y 1948, durante el go­bierno de José Bustamante y Rivero. En aquella ocasión, el Senado dejó de sesionar para bloquear a una Cámara de Diputados dominada por el Apra. El enfrentamiento terminó impidiendo el fun­cionamiento normal del Con­greso. El presidente recurrió entonces a decretos del Poder Ejecutivo para dictar normas que requerían la intervención del Parlamento.

La reciente victoria en el Senado, sin embargo, no ha conseguido fortalecer al premier Luis Galarreta. Su fracaso para reunir los vo­tos en Diputados dejó en evidencia sus limitaciones como negociador y debilitó su autoridad al frente del gabinete. Según Altuve, los días de Galarreta como pre­sidente del Consejo de Mi­nistros estarían contados.

Altuve compara las formas en que el fujimorismo consi­guió los votos de Obras y Buen Gobierno con los episodios de transfuguismo político del año 2000, durante las postri­merías del régimen de Alberto Fujimori, y de 2016, cuando Pedro Pablo Kuczynski llegó a la Presidencia sin mayoría en el congreso. “Ahora estamos repitiendo la misma historia. Esos escenarios terminan mal”, asegura. El golpe parlamentario que el fujimorismo preparaba desde las semana pasada ya se ha consumado <>

viernes, 23 de octubre de 2026

HILDEBRANDT REFLEXIONA SOBRE REALIDAD MUNDIAL

 SOMOS LOS POSCIVILIZADOS

César Hildebrandt

Tomado de HILDEBRANDT EN SUS TRECE N° 803  23OCT26

G

ánsteres de la política internacional gobier­nan el mundo, preparan guerras, extorsiones, masacres. Y tienen virreyes en los extramu­ros, líderes de segunda que repiten el mito de que el egoísmo convertido en virtud es lo me­jor que nos ha podido pasar.

¡Cómo extraño a la derecha de aquel civilismo planetario que profería ideas y tenía modales! ¡Qué asqueroso es Milei, qué supurado se le ve a De la Espriella, que rufián heredero está a punto de gobernar Brasil!

Décadas que parecen siglos atrás, uno tenía que escuchar las grabaciones clandestinas mandadas a hacer por Richard Nixon para enterarse de las vulgaridades de la Casa Blanca. Ahora tenemos a Trump, que el otro día le dijo a una periodista: "¿Eres estúpida? Sí, eres estúpida”. Es el mismo sujeto que se jactaba de sus habilidades manuales y venéreas y de la facilidad con que decía someter a las mujeres. El mismo que fue usuario del harén adolescente de Jeffrey Epstein. El mismo que hoy bombardea países y trama con Netanyahu, otro criminal de guerra, la desaparición final de Gaza y su conver­sión en la “Riviera del Oriente Medio”.

Un Zavalita ecuménico debe estar preguntán­dose cuándo fue que el mundo se fue a la mierda, cuándo fue que las normas se borraron, el honor fue echado por la borda, el crimen se exhibió como éxito y miles de millones de pobres diablos avalaron con su silencio y hasta con sus votos esta liquida­ción del orden más elemental.

Somos los poscivilizados de una era que aún no tiene nom­bre. Somos lo que queda de una red de relaciones y transaccio­nes que costaron dos guerras mundiales. Vivimos en las ruinas de ese proyecto de convivencia y hemos aceptado que una ma­fia fascista tome las riendas en nombre del darwinismo social.

En Francia pelean los jóvenes que ya se dieron cuenta de la trampa en que cayeron. En Italia, con menos audacia, ha empezado la resistencia. Y cuando surgen esas voces, la prensa de la usura sale a decir que la violencia no se puede tolerar y que al vandalismo hay que pararlo a cualquier costo. Pero la peor violencia y el más in­soportable vandalismo es haber creado un mundo en el que el abismo social se ha agrandado y donde los ricos son cada vez más obscenamente ricos. Un mundo que está en peligro porque lo hemos roto y maltratado con nuestra simiesca creencia de que las cifras de crecimiento económico no pueden detenerse.

No necesitamos a Gramsci, que peleaba por la hegemonía de los valores y la cultura. Necesitamos a los partisanos que se enfrentaron a Mussolini. Porque salir de este pudridero planeta­rio costará barricadas y levantamientos.

La derecha fascista que hoy desembarca en España y cubre casi toda Latinoamérica es barro sedimentario y paciente. Em­pezó a crearse con la implosión del socialismo real, se cimentó con el fin de la Unión Soviética y se envalentonó cuando Chi­na convirtió la revolución en un catálogo de Temu.

Esa derecha arrogante y eventualmente asesi­na sintió que el mundo era suyo, que los gran­des obstáculos habían desaparecido y que ahora nadie discutiría la dictadura del capital y el trazo casi religioso de la mano invisible.

Juan Pablo II ayudó en la tarea. Colaboraron los tanques (orugados) del pensamiento conser­vador. Fueron decisivas las redes sociales, encargadas de ad­ministrar la estupidez, la frivolidad y la desinformación.

La derecha fascista que autoriza moralmente la masacre de Gaza y que hoy tolera que se reinstauren virreinatos pro­yanquis en el subcontinente creyó, siguiendo a su matriz europea de raíces germánicas, que todos los semáforos esta­ban en verde para crear el mundo con el que siempre había soñado, un mundo donde los dilemas dejaran de existir, las dudas fueran desterradas y sólo quedara el neoliberalismo y el fin de la historia.

Ahora ni neoliberalismo tienen. Esta selva, en la que se discute con gritos y de rama en rama, no se parece a la pax romana en la que prevalecerían las reglas y la supremacía del dis­curso conservador. Trump ha terminado con eso y ha edificado esta pocilga neoyorquina donde se asalta en los corredores, se mata en el ascensor y se convoca a las bandas que pien­san en los grandes repartos del petróleo, las tierras raras, la inteligencia artificial al servicio del miedo y la dominación. Es un mundo condenado por la codicia y la adoración de la muerte. Es el mundo que hay que sacudir en las calles, los parlamentos, la prensa, las iglesias y donde sea posible dejar constancia de nuestra amenazada humanidad.  <■>

DERECHOS FUNDAMENTALES DE LA PERSONA HUMANA

LA EDUCACIÓN PERUANA ENTRE EL DERECHO Y EL NEGOCIO

Por: Jorge Luis Choque

L

a promulgación del Decreto Legislativo N.° 882, Ley de Promoción de la Inversión en la Educación (1996), marcó un punto de inflexión en el sistema educativo peruano al legalizar la creación y funcionamiento de instituciones educativas privadas con fines de lucro. Aunque la norma se presentó como un mecanismo para ampliar la oferta educativa, en el fondo fue para desplazar la educación desde su condición de derecho fundamental y servicio público hacia una lógica de mercado, en la cual la calidad, el acceso y la permanencia dependen crecientemente de la capacidad económica de las familias. Como advierte Molinero Nano, la educación peruana adquirió un carácter “binario”, pues sigue siendo reconocida como derecho y servicio público, pero fue convertida también en un bien de consumo supeditado a las reglas del mercado.

El D. Leg. 882 no originó por sí solo la desigualdad educativa, pero consolidó un modelo de privatización por defecto. Al permitir el lucro en la educación básica y superior, el Estado erosionó su rol de garante universal y trasladó la carga económica a las familias, eludiendo su responsabilidad bajo el discurso formal de la gratuidad. Como señala Ricardo Cuenca (2020), la norma legalizó de forma efectiva el lucro en todos los niveles educativos. En consecuencia, mientras los sectores de mayores ingresos acceden a instituciones con infraestructura óptima, mejor calidad pedagógica y acompañamiento, los sectores vulnerables quedan relegados a escuelas públicas sobrecargadas o a una oferta privada de bajo costo con severas deficiencias de calidad y regulación.

Desde la dación del DL 882, el número de II.EE. privadas creció de manera sostenida y acelerada. Un estudio del Ministerio de Educación constata que, durante el período analizado, el número de instituciones educativas privadas a nivel nacional aumentó en 54%, mientras que los locales escolares públicos crecieron solo en 32% (Ministerio de Educación, 2016). Esta expansión evidencia que el mercado educativo se expandió más rápidamente que la capacidad del Estado para garantizar una oferta pública suficiente, equitativa y de calidad. La consecuencia fue una mayor dependencia de las familias respecto de servicios privados, incluso cuando estos ofrecían condiciones precarias de infraestructura, docencia y acompañamiento pedagógico.

Hoy, casi un tercio de los estudiantes de Educación Básica Regular estudia en instituciones privadas y, en Lima, esa proporción alcanza a la mitad de la matrícula (Ñopo, s. f.). No se trata, por tanto, de un fenómeno marginal ni exclusivo de los sectores de altos ingresos: una parte importante de familias de bajos recursos destina una porción significativa de sus ingresos al pago de colegios privados de bajo costo, muchas veces por la percepción —o la necesidad práctica— de que la escuela pública no ofrece garantías suficientes. De este modo, el DL 882 consolidó un sistema segmentado, en el que el acceso a mejores oportunidades educativas depende del poder adquisitivo de las familias.

La falta de supervisión en el crecimiento de la educación privada favoreció la proliferación de colegios informales e inadecuados, amparados por un marco normativo laxo (Ley N.° 26549) que permitió que 7 de cada 10 centros privados en Lima operaran sin la infraestructura debida (Educación Internacional, 2017). Aunque el D.S. N.° 005-2021-MINEDU buscó corregir esta informalidad, la Ley N.° 32562 lo derogó, manteniendo un vacío legal que aún desprotege a los estudiantes y evidencia que los intereses del mercado educativo han primado sobre el derecho a una educación de calidad.

En definitiva, la privatización por defecto de la educación peruana no es un accidente ni una consecuencia inevitable de la escasez: es una decisión política de clase que posterga el derecho a la educación de la población más vulnerable para favorecer la expansión de un negocio educativo. Mientras el discurso oficial califica a la educación de “esencial”, la práctica revela una escuela pública en abandono —con locales inadecuados, brechas de cobertura y condiciones cada vez más deplorables— y traslada a las familias la carga de pagar por una alternativa privada, muchas veces precaria. Así, el D. Leg. 882 no solo abrió la puerta al lucro educativo: consolidó un modelo en el que el Estado se desentiende de su obligación de ofrecer un servicio público digno y deja que la desigualdad social determine quién puede ejercer efectivamente el derecho a aprender. <>

 Referencias

Cuenca, R. (2020, 21 de enero). Ricardo Cuenca: “Hay que presentar con datos los problemas educativos”. RED CLADE.

1.     Educación Internacional. (2017, 31 de octubre). Proliferación de la educación privada en el Perú: Una agenda pendiente.

2.     Flores Barboza, J. C. (2012). El Decreto Legislativo N.° 882 y la desnaturalización de la Universidad peruana. Aporte Santiaguino, 5(1), 94-102.

3.     Freire, P. (2005). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.

4.     La República. (2026, 14 de septiembre). Plan Nacional de Educación: Keiko Fujimori anuncia reforma de la currícula “sin ningún tipo de ideología”.

5.     Ley N.° 26549, Ley de los Centros Educativos Privados. (1996, 4 de diciembre). Diario Oficial El Peruano.

6.     Ministerio de Economía y Finanzas. (s. f.). Inversión en infraestructura escolar y sus efectos en el rendimiento educativo: Informe final.

7.     Ministerio de Educación. (2016). La trayectoria reciente y situación actual de la educación privada en el Perú.

8.     Ministerio de Educación. (2021, 1 de enero). Colegios privados tendrán hasta cinco años para adecuarse a las condiciones del nuevo reglamento.

9.     Ministerio de Educación. (2026). Resolución Ministerial N.° 307-2026-MINEDU.

10. Molinero Nano, V. (2009). El derecho a la educación en el Perú en tiempos neoliberales. Educación, 18(35), 23-40. Pontificia Universidad Católica del Perú.

11. Ñopo, H. (s. f.). Educación privada: regular antes para no lamentar después. GRADE.

12. Presidencia de la República del Perú. (1996). Decreto Legislativo N.° 882, Ley de Promoción de la Inversión en la Educación. Diario Oficial El Peruano.