LA INDOLENCIA POLÍTICA
FRENTE A LA
INSEGURIDAD ALIMENTARIA
Escribe:
Milcíades Ruiz
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L |
as condiciones de vida de las personas, determinan su desarrollo físico
y mental. Quienes cubren sus necesidades alimentarias y nutritivas desarrollan
una vida activa y saludable. Pero, según el grado de desigualdad social entre ricos
y pobres, mientras a unos les sobra, a otros le faltan medios para cubrir estas
necesidades hasta en lo mínimo. La indolencia gubernamental nos hace recortar presupuesto
familiar haciéndonos comer menos y de menor calidad. ¿Por qué lo permitimos?
Muchos,
arrastramos las huellas de la desnutrición desde niños y, la tuberculosis
aumenta en muchas zonas de pobreza, mientras los gobernantes engordan sus
cuentas bancarias. Los partidos políticos gobernantes prefieren alimentar las
arcas de EE UU comprándoles aviones de guerra por miles de millones de dólares,
antes que atender las necesidades de nuestro pueblo. No estamos en guerra
internacional, pero la corrupción no tiene escrúpulos. A las transnacionales extranjeras
que exportan alimentos peruanos, les subsidian el pago de impuestos. Los
exportan desabasteciendo nuestro mercado y, haciéndonos pagar mayores precios,
lo que nos obliga a reducir compras de alimentos.
Los partidos
políticos dominantes en el gobierno del país, saben a través del organismo
oficial INEI, la hambruna que sufren los sectores sociales de menores ingresos,
pero son indolentes. Tampoco los partidos políticos que dicen defender al
pueblo se oponen más allá de las palabras, a las políticas hambreadoras. Veamos
lo que dice el INEI y la FAO (organismo de las NN UU para la alimentación):
En el año 2025, el 30,5% de la población del país se encontraba en situación de insuficiencia alimentaria. Desde moderada hasta severa, según grado de pobreza. Aproximadamente 3 de cada 10 peruanos, sufrieron problemas para alimentarse adecuadamente. Y según área de residencia, la carencia alimentaria fue mayor en el área rural, donde alcanzó al 35,4% de su población, frente al 29,3% registrado en el área urbana. Habitan en el área rural toda clase de profesionales y trabajadores manuales, aunque la mayoría son productores de alimentos. ¿No es esto, una perversidad paradójica?
Por región
natural, la Selva presentó la más grave situación alimentaria, con 35,3%, de su
población flagelada por la falta de poder adquisitivo, seguida de la Sierra,
con 30,5%, y la Costa, con 29,4%. Peor aún, en la parte rural de la selva, la
insuficiencia alimentaria en promedio llegó al 39,0% de su población. Y la
situación más severa está allí. Pueden tener la barriga llena, pero sin los
nutrimentos que el cuerpo necesita para que los órganos funcionen bien.
Incluso en área urbana, la situación de los peruanos descendientes de esclavos africanos traídos por los colonialistas republicanos, sufren lamentables carencias alimentarias.
¿Han
escuchado que algunos de partidos políticos incluyan en sus plataformas de gobierno
reformas para solucionar esta problemática? Pasar hambre, ¿Es un designio de
Dios o, un designio del sistema de gobierno? ¿Mejor es callar y no decir nada?
¿Hay entre nosotros, consciencia política sobre esta situación. Al permitir que
esto suceda, ¿No nos hace cómplices de una indolencia de lesa humanidad? ¿La
alimentación, no es un derecho humano?
Pero, el sistema no tiene moral humana y su esencia es el lucro sin fronteras. Mucha gente muere de cáncer y otros males, por el fraude de alimentos procesados industrialmente y, embasados con sustancias químicas de sabor falsificado, Desde niños, los peruanos llevan la muerte en la lonchera. La estafa alimentaria está en los lácteos adulterados, conservas enlatadas, bebidas y demás alimentos procesados industrialmente que, a la larga causan graves daños a la salud por acumulación contaminante. No se siente en el momento, pero solo reaccionamos cuando ya es tarde.
Podríamos extendernos en esta problemática, porque la trampa del lucro indebido está en todas partes. La sub alimentación es por falta de medios económicos. Nos alimentamos según nuestro grado de pobreza. Pero la pobreza es estructural. En el sistema capitalista, no puede haber ricos sin que haya pobres. Es la razón de ser de su existencia. No tenemos otra opción en esta disyuntiva como el bien y el mal. O estás en un lado pero no en lado contrario. Eso no depende de nuestra voluntad, sino de las condiciones en que nos pone el sistema de dominación social.
Pero,
mientras no podamos cambiar el sistema mundial, por lo menos en nuestro país,
busquemos la equidad que nos aleje de los extremos. Entre los extremos blanco y
rojo, hay tonalidades, según la proporción de colores. Busquemos reducir o,
eliminar, los efectos dañinos a la sociedad. La extrema desigualdad es lo que
causa la sub alimentación y hambre. Es cuestión de dinero. La pobreza monetaria
que causa daños a la sociedad puede ser evitada con el pleno empleo, que
asegure ingresos familiares. Sin ingresos pecunarios, la desgracia llega
inevitablemente. En esta situación, la degenaración humana, arroja los malos
resultados.
El
Perú necesita una política alimentaria protectora de la sociedad en su
conjunto. La alimentación es un derecho humano. Bien podríamos propugnar el
restablecimiento del Ministerio de Alimentación que, por lo menos nos proteja
del fraude alimentario y tome las medidas adecuadas para porteger a la
población de extrrema pobreza. No hay ninguna esperanza de que el próximo
gobierno cambie la situación descrita, pero “el que calla, otorga”.
Ustedes
qué dicen.
30
junio/2026



























