domingo, 19 de abril de 2026

PROCESO ELECTORAL PERUANO 2026: ANALISIS DE COYUNTURA

 EVALUACIÓN ELECTORAL 2026.

Héctor Béjar.

PERÚ VOTA CON EL ESTÓMAGO VACÍO Y LA CABEZA SITIADA

El Perú no vota “mal”. El Perú vota como vive.

Y lo que vive —aunque incomode a los opinólogos de televisión— es un país fracturado, precarizado y cansado de que lo gobiernen como si fuera una hoja de Excel… o un botín.

En 2026, con 35 candidatos y ninguno capaz de entusiasmar siquiera a una quinta parte del país, el mensaje es brutal: no hay representación, hay sobrevivencia electoral. La primera vuelta no ha sido una fiesta democrática, ha sido una feria de desconfianzas. Y ahí están, otra vez, los mismos fantasmas disputándose el poder: Keiko Fujimori encabezando con voto duro, Rafael López Aliaga cabalgando el miedo, intentando recoger los pedazos de un país que no se resigna a seguir siendo colonia interna. Pero cuidado: esto no es una pelea de candidatos. Es una pelea de país.

LA GRAN MENTIRA: “EL PERÚ GIRA A LA DERECHA”

No. El Perú no gira a la derecha. El Perú oscila como un péndulo enfermo porque nadie resuelve lo esencial.

Miremos la historia reciente:

• 2001: caída del fujimorismo → ilusión democrática

• 2006: miedo al cambio → retorno conservador

• 2011: promesa nacionalista → giro popular

• 2016: restauración tecnocrática → continuidad neoliberal

• 2021: rebelión rural → irrupción plebeya

• 2026: fragmentación total → crisis de representación


¿CONCLUSIÓN? NO HAY HEGEMONÍA. HAY EMPATE HISTÓRICO.

Un empate entre un país que exige dignidad y otro que exige orden. Entre el hambre y el miedo. Entre el abandono y la represión.

EL DATO QUE NO QUIEREN QUE MIRES

Mientras los candidatos gritan “seguridad” y “mano dura”, el Perú real sigue funcionando así: Más del 70% de la economía es informal, casi 3 de cada 10 peruanos son pobres, en el mundo rural, la informalidad roza el 85%, esto no es una estadística, es una sentencia,

LA MAYORÍA DEL PAÍS VIVE FUERA DEL ESTADO, PERO VOTA DENTRO DE ÉL.


Y entonces ocurre lo inevitable: el voto deja de ser ideológico y se vuelve existencial, el que vive del día a día, vota por quien le prometa sobrevivir mañana, el que teme perder lo poco que tiene vota por quien le prometa orden hoy, eso explica por qué el mismo pueblo puede votar por un maestro rural un año… y por un candidato de mano dura al siguiente.; no es incoherencia. ES LUCHA DE CLASES SIN CONCIENCIA ORGANIZADA.

DERECHA: EL NEGOCIO DEL MIEDO

La derecha —en todas sus versiones— ha entendido algo mejor que nadie: el miedo es más rentable que la esperanza, por eso la campaña no habló de desarrollo, ni de modelo económico, ni de redistribución, habló de crimen, de caos, de castigo, y claro, en un país donde te pueden extorsionar por trabajar, la promesa de “orden” suena tentadora… aunque venga envuelta en autoritarismo.

PERO AQUÍ ESTÁ LA TRAMPA: OFRECEN MANO DURA SIN TOCAR LAS CAUSAS DEL DESORDEN. No dicen nada de economía ilegal, desigualdad territorial, abandono estatal, informalidad estructural, es decir, ofrecen apagar el incendio… sin dejar de echar gasolina.

IZQUIERDA: VERDAD SIN PODER

La izquierda, por su parte, sigue diciendo verdades incómodas, que el modelo excluye, que el país está fracturado y que la riqueza no se redistribuye

Pero no logra convertir esas verdades en hegemonía política.

¿Por qué? Porque llega tarde, dividida, sin estructura territorial sólida en todos los niveles, y muchas veces desconectada del miedo cotidiano de la gente, Mientras la derecha grita “te van a robar”, la izquierda responde “cambiemos la Constitución”, uno habla al instinto, el otro, a la razón y en un país en crisis… gana el instinto.

El Perú profundo no es de izquierda ni de derecha, es otra cosa.

Es un Perú desconfiado del Estado, golpeado por la pobreza, atravesado por racismo y centralismo y acostumbrado a sobrevivir sin nadie. Ese Perú vota, pero no cree, participa, pero no se siente representado, elige, pero no se siente parte, por eso cada elección parece una ruleta rusa.

LA VERDAD INCÓMODA

El problema del Perú no es Keiko. No es López Aliaga.

El problema es que EL MODELO NECESITA POBRES, PERO LOS POBRES YA NO QUIEREN SEGUIR SIÉNDOLO, y cuando esa contradicción no se resuelve… explota políticamente.

A veces como protesta, a veces como castigo y a veces como miedo organizado.

¿Y AHORA QUÉ?

Si en la segunda vuelta pasan dos derechas, no será porque el país “eligió eso libremente”.

Será porque la izquierda no logró construir alternativa sólida, el sistema bloqueó cambios estructurales y el miedo ganó la batalla cultural.

Pero ojo, eso no resuelve nada, solo posterga el conflicto.

Porque el Perú real —el que no sale en la televisión— sigue ahí, trabajando en informalidad, viviendo al límite, esperando algo más que promesas.

EL VOTO COMO SÍNTOMA

El voto peruano no es la causa de la crisis, es su síntoma.

Y MIENTRAS NO SE TRANSFORME LA BASE MATERIAL DEL PAÍS —LA DESIGUALDAD, LA INFORMALIDAD, EL CENTRALISMO, LA EXCLUSIÓN— SEGUIREMOS EN LO MISMO:

UN PAÍS QUE VOTA CADA CINCO AÑOS… PERO NO DECIDE NUNCA SU DESTINO".

PROCESO ELECTORAL PERUANO 2026: CANDIDATOS VICEPRESIDENCIALES

 BRÍGIDA CURO

ANTE LOS EMBATES DEL CLASISMO Y EL RACISMO

Por Nury García* 17/04/2026

 “Cuando se es mujer, y del sur, comunera, agricultora, indígena, el castigo es más rápido, más duro y más cargado de desprecio. Pero esto no es solo respecto a Brígida Curo, es sobre quiénes podemos entrar a la política sin ser consideradas intrusas porque no cumplimos cierto “perfil social””.

17 de abril, 2026.- Los calificativos que se hacen sobre Brígida Curo, segunda vicepresidenta de R. Sánchez refleja un profundo clasismo y racismo. Allí no vemos una discusión sobre la preparación que se debiera tener para cargos tan altos sino la selectiva reacción de una candidata o candidato del mundo rural o popular, sin estudios “superiores”: “¿Cómo va a gobernar a alguien así?”. Es decir: “gente como ella no deberían estar ahí!”.

Para muchos, salirse de “su” lugar justifica las burlas por su nivel educativo, sospechas por sus ingresos, desprecio por venir de regiones como Puno, por no hablar como se esperaría, por no haberse “blanqueado” con los diplomas de rigor.

Esa es la cuestión de fondo, que cuando aparece alguien con una trayectoria fuera de los circuitos tradicionales, el debate deja de centrarse en su capacidad real y se desplaza hacia su “nivel”. Eso no es una crítica política, es la muestra de una política degrada.

Una cosa es esperar cierta preparación, experiencia, capacidad de gestión, conocimiento del Estado; otra cosa es que ello sea un filtro social en que el título vale más que la trayectoria, el lenguaje pesa más que la experiencia, el origen define la supuesta capacidad.

De ese modo, ya no se evalúa quién puede gobernar sino quién merece hacerlo. Y tal “merecimiento” sigue orientando y perpetuando jerarquías muy claras, como lo urbano sobre lo rural, Lima sobre regiones, una élite “formada” sobre el mundo popular. Entonces, no es casual que se tolere más a “políticos” con estudios, pero incompetentes o corruptos y miserables

Además, cuando se es mujer, y del sur, comunera, agricultora, indígena, el castigo es más rápido, más duro y más cargado de desprecio. Pero esto no es solo respecto a Brígida Curo, es sobre quiénes podemos entrar a la política sin ser consideradas intrusas porque no cumplimos cierto “perfil social”.

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Nury García es socióloga, educadora popular, marxista defensora de la comunidad.

¿SOLO LOS INSTRUIDOS?

Eland Vera

Es muy positivo que se discuta si las personas sin instrucción profesional, de procedencia rural, de status social bajo o de identidad indígena, merezcan acceder a funciones de representación política. Y es que, se pone en debate el núcleo de la representación y nuestra capacidad para respetar e interpelarnos ante el otro.

Se afirma que los ciudadanos deben "estar preparados" para gobernar. E inmediatamente asociamos preparación a instrucción profesional. Evidentemente, es una parte de la preparación, pero a mi juicio, hay factores superiores al título universitario. Como la capacidad de dirigir/liderar voluntades, como la velocidad de reacción ante la incertidumbre, como la inteligencia para elegir alternativas, como el sentido ético de las funciones, como la capacidad de escuchar y aprender del humilde y el sabio, como la capacidad de trabajo sin desmayo, como la astucia en las decisiones. Y las dos capacidades que más valoro: ser más para servir mejor, y trabajar por desterrar la injusticia.

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 NOS PREFIEREN CHOROS, NO CHOLOS.

Por: Chola soy

Hay algo que no estamos queriendo admitir.

Cuando una mujer andina, quechua, campesina, indígena (como Brígida Curo) decide entrar a la política, se rompen varios esquemas al mismo tiempo, de quién “debería” gobernar, de cómo “debería” verse el poder y de quiénes han tenido siempre la palabra.

No es que sorprenda una candidatura. Lo que incomoda es quién la encarna.

Brígida Curo, ni muchas de nosotras respondemos a ese molde tradicional.

Durante años hemos visto pasar autoridades con discursos técnicos, hojas de vida impecables y trayectorias que parecían incuestionables. Y aun así, eso nunca generó la misma duda o cuestionamiento como ahora.

Entonces, ¿qué es lo que realmente está en discusión?.

He visto demasiados comentarios intentando bajarle el peso a la candidatura de Brígida Curo. Que si no tiene estudios superiores, que si “no da la imagen”, que "cómo alguien así va a representar al país". ¿Alguien así cómo?.

Porque cuando una persona es blanco, de ciudad, con título universitario, nadie cuestiona si “se ve” como autoridad. Nadie duda si pertenece a ese espacio. Pero cuando es una mujer y es indígena, quechua, campesina, marrona, ahí sí aparecen todos los filtros.

Y lo más evidente: la vara no es la misma para todos.

Ahí tienen a Rafael López Aliaga soltando frases con contenido sexual, comentarios racistas y clasistas… y el nivel de indignación no es ni de cerca el mismo. No se le cuestiona si “representa bien” al país por cómo habla o por lo que dice. No se pone en duda su lugar en la política.

Pero a Brígida Curo y a las mujeres indígenas, andinas, quechuas y campesinas, sí.

Se nos mide por nuestro origen, nuestro acento, nuestra apariencia, por no haber pasado por los espacios que históricamente han sido privilegio de unos pocos y lo disfrazan de “exigencia”, de “preparación”, de “nivel”.

No necesitamos normalizar nuestra presencia. Nuestra presencia ya es legítima.

Este país ha tenido de sobra políticos con maestrías, doctorados y apellidos reconocidos… y eso no evitó corrupción, racismo, clasismo, abuso de poder.

Entonces no, no es un tema de títulos.

Es cómo nos ven.

De dónde venimos.

Qué idioma hablamos.

Es racismo.

Es clasismo.

Y mientras no se diga así de claro, se va a seguir repitiendo lo mismo: cholear, terrukear, excluir, minimizar y ridiculizar a quienes no encajamos en ese molde tradicional de poder.

Una mujer indígena, quechua, aymara, campesina en política no “debería sorprender”.

Lo que debería incomodar e indignar es que, en pleno siglo XXI, todavía haya quienes miran con extrañeza que ocupemos espacios que siempre nos han pertenecido tanto como a cualquiera.

Todavía hay quienes nos relacionan con el delito antes que con el poder.

Porque claro, nos prefieren choros, no cholos. <>

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𝐏𝐑𝐎𝐍𝐔𝐍𝐂𝐈𝐀𝐌𝐈𝐄𝐍𝐓𝐎 𝐈𝐍𝐒𝐓𝐈𝐓𝐔𝐂𝐈𝐎𝐍𝐀𝐋

𝐄𝐋 𝐑𝐀𝐂𝐈𝐒𝐌𝐎 𝐍𝐎 𝐄𝐒 𝐎𝐏𝐈𝐍𝐈Ó𝐍: 𝐄𝐒 𝐔𝐍 𝐃𝐄𝐋𝐈𝐓𝐎 𝐘 𝐔𝐍𝐀 𝐇𝐄𝐑𝐈𝐃𝐀 𝐇𝐈𝐒𝐓Ó𝐑𝐈𝐂𝐀

𝐋𝐎𝐒 𝐇𝐄𝐂𝐇𝐎𝐒

Entre el 15 de abril de 2026, en el contexto de las Elecciones Generales del Perú, el streamer Cristopher Puente Viena ("Cristorata"), con cerca de 700 mil seguidores, lanzó en vivo ataques racistas y discriminatorios contra la población de Puno, Cusco y Ayacucho. Sus expresiones incluyeron términos como "serranos de mi***a", "andinos burros", "por la altura no les llega el oxígeno al cerebro", además de la amenaza de enviar una bomba contra nuestros pueblos y el anuncio de que dejaría de consumir mote y cuy como expresión de desprecio hacia nuestra cultura.

En ese mismo contexto digital, Jorge Alexander Quispe ("Bebote" / "Esbebote"), también con presencia masiva en redes, emitió comentarios calificados como racistas y discriminatorios hacia los votantes de las regiones andinas. Estos hechos no son aislados: en redes sociales circularon durante esos días múltiples expresiones de odio contra la población andina del sur del país por parte de otros usuarios y creadores de contenido, evidenciando un patrón de racismo estructural que se activa cada vez que el voto del sur andino incomoda a ciertos sectores.

𝐍𝐔𝐄𝐒𝐓𝐑𝐀 𝐏𝐎𝐒𝐈𝐂𝐈Ó𝐍

Desde IDECA rechazamos de manera categórica e irrevocable estos actos de racismo y discriminación. Lo que ocurrió no es crítica política ni ejercicio de la libertad de expresión: es discriminación racial agravada, tipificada como delito en el Artículo 323 del Código Penal peruano, con penas de hasta cuatro años cuando se usan plataformas digitales o medios masivos. Lo respaldan también el Convenio 169 de la OIT, la Declaración de la ONU sobre Derechos de los Pueblos Indígenas y el artículo 2, inciso 2 de nuestra Constitución.

Las disculpas públicas no extinguen la responsabilidad penal. No son suficientes.

Las poblaciones quechuas, aymaras y uros no somos ciudadanía de segunda. Nuestro voto, nuestra lengua, nuestra alimentación, nuestra cosmovisión y nuestra identidad no son motivo de vergüenza ni de burla. Son la memoria viva de este país. Insultarnos por cómo votamos o por lo que somos reproduce siglos de colonialismo. No lo vamos a normalizar.

𝐋𝐎 𝐐𝐔𝐄 𝐄𝐗𝐈𝐆𝐈𝐌𝐎𝐒

Exigimos a la Fiscalía Penal Especializada en Derechos Humanos acumular todas las denuncias presentadas, investigar a todos los involucrados —incluyendo a Jorge Alexander Quispe ("Bebote")— e identificar a quienes emitieron expresiones similares en redes, hasta alcanzar una sentencia condenatoria que siente precedente.

Exigimos a la Defensoría del Pueblo pronunciarse de manera urgente y específica sobre estos hechos, y convocar al Comité Nacional de Lucha Contra el Racismo y toda Forma de Discriminación. Su silencio hasta hoy resulta inaceptable.

Exigimos al Congreso de la República legislar con urgencia sobre discursos de odio en plataformas digitales, estableciendo responsabilidades claras para creadores de contenido con audiencias masivas.

Exigimos a las plataformas digitales —Kick, YouTube, TikTok y otras— aplicar mecanismos efectivos de moderación y sanción del contenido racista en español, con sensibilidad hacia las realidades andinas e indígenas.

Exigimos al Estado peruano garantizar políticas públicas de reparación simbólica y valorización de las identidades y culturas de los pueblos originarios.

𝐀 𝐋𝐀𝐒 𝐂𝐎𝐌𝐔𝐍𝐈𝐃𝐀𝐃𝐄𝐒 𝐃𝐄 𝐏𝐔𝐍𝐎 𝐘 𝐃𝐄𝐋 𝐒𝐔𝐑 𝐀𝐍𝐃𝐈𝐍𝐎

A nuestros hermanos y hermanas quechuas, aymaras y uros, y a todos los pueblos del sur andino: no estamos solos. Lo que se vivió no fue un simple insulto en internet, fue racismo. Un racismo que sigue presente entre nosotros y que no podemos seguir ignorando.

Nuestro voto, nuestras lenguas, nuestras montañas y nuestros lagos son parte de lo que somos como país. Señalar el racismo, decir quién lo ejerce y hacernos responsables como sociedad, es necesario para que no se repita.

¡𝐉𝐚𝐥𝐥𝐚𝐥𝐥𝐚 𝐏𝐮𝐧𝐨!

¡𝐊𝐚𝐮𝐬𝐚𝐜𝐡𝐮𝐧 𝐏𝐮𝐧𝐨!

¡𝐏𝐮𝐧𝐨 𝐬𝐞 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐞𝐭𝐚!

¡𝐁𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐫𝐚𝐜𝐢𝐬𝐦𝐨!

Instituto de Estudios de las Culturas Andinas — IDECA Puno, Perú

18 de abril de 2026

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viernes, 17 de abril de 2026

PROCESO ELECTORAL PERUANO 2026. ANALISTAS DE COYUNTURA

 EL RETRATO DEL PERU

 Por Gustavo Espinoza M.

B

ien podría decirse que el prolongado  proceso electoral peruano iniciado el 12 de abril y cuyos resultados aún no se conocen plenamente, tuvo la virtud de mostrar de manera gráfica el verdadero rostro del país. Fue, en efecto un espejo del Perú y lo mostró con una crudeza pocas veces registrada en el escenario nacional.

 ¿Cuáles han sido los principales rasgos puestos en evidencia en esta circunstancia?  Veamos:

 En primer lugar, una “clase política” muy deteriorada   que debió recurrir a la dispersión electoral para “captar” votos, dado que los actores principales del proceso carecen realmente de respaldo ciudadano. Se registraron, por eso, 35 opciones presidenciales, cifra sin parangón en la historia del Perú y sin comparación en América Latina.

 La inmensa mayoría de estos “candidatos” alcanzaron entre el 1 y el 3% de los votos, lo que confirma la orfandad en la que surgieron y se promovieron a costa, apenas del dinero público y privado de entes interesados en alentar la dispersión.

  El que los candidatos que pasen a una segunda vuelta electoral lo hagan orillando un promedio del 15% de votos, muestra la precariedad real de las figuras que han venido representando al país en las últimas décadas, y más precisamente desde los años 90 del siglo pasado. Nadie -ni persona ni partido- es capaz de aglutinar por si solo la voluntad popular. Nadie puede cautivar multitudes ni ganar voluntades. Todos asoman como pequeñas expresiones de una crisis política que no tiene salida en los términos de la dominación capitalista.

 El segundo elemento que debe subrayarse es un hecho muy importante: Estos comicios han servido para limpiar el escenario nacional barriendo parte de la Mafia oscura que tiene acogotado al país. En efecto, César Acuña, José Luna, la camarilla dirigente del APRA, el núcleo de Acción Popular, “Somos Perú” y capillas menudas como las de los vice almirantes Cueto y Montoya, o gentes como Cavero o Tudela han sido simplemente borrados por el electorado peruano en una acción profiláctica encomiable. Pero más aún, otros “alto mandos” como los generales José Williams Zapata, Roberto Chiabra, Wolfang Grosso y otros, no lograron entusiasmar a nadie con sus discursos cargados de odio y violencia,

 El caso de “Perú Libre” merece otra reflexión. Se trata de un partido que se proclama revolucionario y aún más, se dice “marxista- leninista -Mariateguista” y que asume revindicar el socialismo. Objetivamente ha sufrido una muy dura derrota. Es verdad, como sostiene Vladimir Cerrón, que ha perdido en un partido en el que no le permitieron entrar en la cancha, pero es verdad también que sumó un accionar extraordinariamente errático desde el 2021 hasta la fecha. Su peor aporte, fue pactar con la Mafia, y en particular con el fujmorismo, al que le dio el control absoluto de los órganos del Estado como el Tribunal Constitucional y la Junta Nacional de Justicia, y la Fiscalía de la Nación y hasta le facilitó todas sus truhanerías a lo largo de los años, a cambio de prebendas de orden personal y familiar.

 Por lo demás, PL escindió gravemente al movimiento popular al considerar como el “enemigo principal” del pueblo peruano a sectores progresistas, a los que denominó “caviares” con la complacencia de la reacción. Esa política de confusión ayudó objetivamente a la clase dominante a quebrar cualquier resistencia a su política antinacional y anti obrera. 

 El tercer elemento que fluye del escenario que comentamos, fue la distancia que separa a la capital, del resto del país, Una es la opinión de Lima, y otra la del Perú real, el mundo provinciano y rural, que no sólo asoma diferente, sino sobre todo contestatario y contrapuesto a la expresión formal del Perú Republicano. Aunque en Lima tampoco han sido altos los niveles de votación avanzados por unos u otros, si han tenido un signo distinto. En Lima se ha impuesto “la derecha”, y en la gran mayoría del interior del país, ha ganado “la izquierda”.

 Sobre todo, el sur andino, la sierra central y la costa septentrional del país ha votado mayoritariamente por los partidos y movimientos de corte progresista y liberador, en tanto que en la antigua capital del virreinato ha primado la adhesión a las fuerzas empeñadas en perpetuar el “modelo” de dominación que hoy padecen los peruanos.

 El cuarto elemento de esta crisis se perfila a partir del tipo de lenguaje usado por los candidatos. Objetivamente se impuso el lenguaje tremendista y violento. Ganó espacio el discurso represivo y autoritario. Y logró mayor receptividad quien propuso implantar la Pena de Muerte, construir nuevas cárceles, aplicar la Cadena Perpetua, crear campos de concentración en la selva y privar a los actuales reclusos de alimentos, vestidos y visitas.

 Y claro, todo eso, en medio de la burla a los Derechos Humanos, a la justicia plena, a las garantías individuales y a las libertades ciudadanas.  En otras palabras, ganaron la batalla los portavoces del terror, en tanto que quedaron completamente a la defensiva los que tuvieron -aunque no plantearon- una salida democrática y popular a la crisis. Fue casi una competencia de propuesta de ese corte, que llevó a alguno a demandar la creación de Tribunales Especiales, jueces sin rostro, condenas a muerte hasta sin “el debido proceso”. En el extremo. desde “la izquierda” se propuso crear un “Comando de aniquilamientos” para acabar con los delincuentes,

 No se trataba de acabar con la miseria, ni el atraso, la ignorancia, la enfermedad o el analfabetismo; ni terminar con la mala educación, ni la precariedad en la salud, ni con la escasez de vivienda, o de empleo, con la informalidad o con la violación de los derechos laborales. No. Eso, estuvo ausente. El tema era acabar con los delincuentes

 La sociedad punitiva y carcelera tomó el mando de las propuestas en los debates, sin que hubiese fuerza alguna capaz de colocar las cosas en su verdadero lugar: el drama del Perú es la dependencia y el subdesarrollo, el sometimiento al Gran Capital, la fuga de sus recursos naturales y la precariedad de la educación y la salud, la falta de empleo y la exigua atención a la mano de obra y a la promoción de nuevas generaciones de peruanos que “patean latas” sin encontrarte ocupación alguna. 

Y deplorable fue ausencia total de una definición en materia de política internacional. Pese a que la Constitución establece que la política exterior la dirige el presidente de la República, los candidatos a este puesto eludieron definirse en la materia por no chocar con las posiciones de la clase dominante y el imperialismo. No obstante, la gravísima crisis regional que vive América Latina estuvo ausente.  El miedo hizo que no se hablara de Cuba ni de Venezuela, que se callara en todos los idiomas respecto a las bravuconadas de Donald Trump en el escenario mundial. Fue solo el miedo “a perder votos” lo que silenció una definición que lucía indispensable.  

Roberto Sanchez
 Y el quinto rasgo que asomó trágicamente fue el de la división de las fuerzas progresistas o de “izquierda”, que levantaron hasta 4 fórmulas presidenciales contando a Perú Libre, pero cuya votación de base se extendió hasta otros segmentos más bien “moderados” o de “centro” como Jorge Nieto o Ricardo Belmont, que asomaron puntualmente en un escenario confuso y desorientado.

 Esa fuerza unida bien podría haber arribado en la primera ronda electoral a un 30% de los votos, ganando largamente a cualquier candidato de la derecha. Y consolidado en esa unidad podría fácilmente llegar a un 50% y ofrecer un cambio real al país. Esta vez no fueron diferencias políticas ni ideológicas las que separaron a unos de otros. Ni siquiera partidistas. Simplemente personales, vinculadas a objetivos individuales de quienes querían alcanzar un puesto en las listas presidenciales o parlamentarias para ”avanzar” en objetivos propios.  Aunque algunos lo hayan logrado en el plano individual, en muy poco tiempo los trabajadores podrán comprobar que también esta vez fueron engañados. 

 Todo indica, finalmente, que los resultados electorales arrojan una victoria precaria de Keiko Fujimori con algo más del 16% de los votos y un segundo lugar para Robert Sánchez con un 12.5%. Podría ocurrir incluso que Nieto pase al tercer lugar y Porky quede cuarto. Eso abrirá la compuerta para una confrontación mayor. De ella, nos ocuparemos después. <>

OPINION: HILDEBRANDT SOBRE COYUNTURA POLITICA ELECTORAL 2026

 LA SEÑORA QUERRÁ QUEDARSE

César Hildebrandt

En: HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 778, 17MAR26

L

os discos rayados sonaban toc, toc, toc cuando tropezaban con el surco defectuoso.

Así suena el Perú: toc, toc, toc.

¿Estamos en el 2016 y la dama de la dictadura volverá a competir con PPK, que ahora es Porky?

¿O estamos en el2021y la dama de la dictadura volverá a competir con Pedro Castillo, que ahora es Roberto Sánchez?

Estamos en 2026 y nos estamos remedando otra vez.

No salimos del círculo, nuestros viajes terminan en el mismo puerto. Volvimos a ser la obstinación en el error. ¿Por qué? Porque nuestra política está podrida y está en manos de quienes la degradaron. Y no la van a soltar.

Creimos por un instante que esta vez sí saldríamos del túnel. Pero no emergió nadie del tamaño del reto, ningún partido que nos esperanzara, ninguna idea fuerza que nos sacara de la sombra.

Y aquí estamos. Otra vez. Toc, toc, toc. La vieja desazón de un país que siempre imita lo peor de su pasado.

Ahora tenemos que elegir entre una señora asociada carnalmente al crimen y unos señores a los que no les compraríamos un carro de segunda mano.

El señor López Aliaga es un hombre extraño porque pudiendo ser sobrio siempre anda en demasías y pudiendo ser claro y ordenado se expresa como un loco. Es extraño porque pudiendo ofrecer lo posible, prefiere pro­meter lo sideral y ama las frases ridículas salidas de un patriotismo inflamatorio. Es extraño porque modera sus tentaciones castigán­dose con púas y es capaz, siendo empresario, de desconocer con­tratos exponiendo a la ciudad (que abandonó) a indemnizaciones que no se podrán pagar. Es un hombre extraño porque trae trenes tan viejos como sus fobias de matamoros franquista. Pero la suerte es que de López Aliaga nos podremos librar con relativa facilidad.

El señor Roberto Sánchez tiene un concepto diminuto de la lealtad y es capaz de cualquier asociación, pero esos no son sus peores defectos. Lo peor de Sánchez es que cree que la eco­nomía es una bóveda que hay que abrir porque los demonios la cerraron y ya es tiempo de repartir esos tesoros. El pobre hombre [sic] no tiene idea y a veces, encima, escucha los consejos dopados de Antauro Humala, que está convencido de que el festival de Woodstock no ha terminado, que Cáceres es fuente de inspiración ideológica y que el tronar de los fusilamientos con que sueña será la redención del país. Pero la suerte es que de Roberto Sánchez nos podremos librar con relativa facilidad.

De la señora, en cambio, no nos espera, si ganara, un episodio quinquenal. Nos espera “una era”. La dama de la dictadura está convencida de que un periodo presidencial es un plazo mezquino para traer el orden y el progreso y está dispuesta a cambiar el artículo 112 de la Constitución para permitirse, por lo pronto, la reelección inmediata. Eso sólo podrá ser obtenido replicando la fórmula de su padre: reconcentrar el poder, neutralizar a los adversarios, lograr el apoyo de los grandes medios de prensa. Los métodos para lograr todo eso serán, previsiblemente, los mismos: el uso sin escrúpulos de los fondos públicos, el empleo del poder judicial secuestrado (“barrido”, como dice Rospigliosi) y unas alianza de hierro con la clase empresarial que esté dispuesta a unas nueva aventura autocrática.

Ni en López Aliaga ni en Sánchez hay un gen mesiánico que nos permita imaginarlos como conspiradores dispuestos a todo con tal de permanecer en Palacio. La señora, en cambio, viene de un ADN continuista y de un partido que cree tener un des­tino manifiesto dictado por la voluntad popular. No es difícil pensarla, acosada por las manifestaciones en el sur, saliendo una noche en la tele unánime para anunciar que ha decidido, junto a los militares y aconsejada por el bien común, disolver el Congreso y asumir el control total. Toc, toc toc.

Eso es lo que está en juego. <:>

miércoles, 15 de abril de 2026

COMO HAS CAMBIADO NIETO, PELÓN

 

LECTURAS INTERESANTES Nº 785
Remite:  gvasquezcuentas@yahoo.es   punoculturaydesarrollo@gmail.com
LIMA – PUNO - PERU            16 OCTUBRE 2017
METAMORFOSIS
Escribe: Ricardo Velazco
En “HIDEBRANDT EN SUS TRECE” Nº 368, 13OCT17, pp, 9,10

El ministro de Defensa, Jorge Nieto Montesinos, uno de los hombres más cercanos al presidente Pedro Pablo Kuczynski, alguna vez creyó que la revolución era la única forma posible para alcanzar un país más justo y que la lucha armada era una alternativa. El sociólogo fue un activo dirigente de la nueva izquierda radical que dominó el escenario político durante la década de los 70 y la primera mitad de los 80.
Nació en Arequipa el 29 de octubre de 1951. Su padre fue un oficial del Ejército y su madre, prima de Vladimiro Montesinos, ama de casa. Pese a crecer en un hogar de ideas “progresistas”, su mayor influencia política fue su tío, el poeta y candidato a la vicepresidencia por Izquierda Unida, Luis Nieto Miranda.
Luego de pasar por la gran unidad escolar Francisco Bolognesi, su vida universitaria se inició en la Universidad Nacional San Agustín (UNSA), donde estudió Derecho a principios de los años 70. En 1972 se muda a Lima para continuar sus estudios en la Universidad Católica. Aquí no tardó mucho en sumarse a los movimientos estudiantiles y perfilar un carácter de liderazgo que lo llevó a presidir la Federación de Estudiantes de la PUCP con el apoyo de la agrupación Vanguardia Revolucionaria, dirigida en ese entonces por un joven Javier Diez Canseco. Al año siguiente Nieto cambió el Derecho por Ciencias Sociales y se hizo conocido con el apelativo de “Coco”.


En la PUCP Nieto perteneció a los rezagos del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), aquel partido fundado por Luis de la Puente Uceda y convertido en grupo guerrillero durante los años 60. Ahí se codeó con conocidos rostros de la izquierda, entre ellos el exparlamentario andino Alberto Adrianzén Merino, el exdiputado Agustín Haya de la Torre y la excongresista Rosa Mavila.
“Era bastante activo e inteligente. Tenía que serlo. En esa época, como no había huelgas en la Universidad Católica, tenías que destacar académicamente o los estudiantes no votaban por ti para dirigente. No existía el activista profesional dedicado exclusivamente a la mili-tancia”, señala Haya de la Torre de la Rosa, reincorporado a un sector contestatario del Apra.
Durante su paso por el Consejo Universitario de la PUCP, el ministro de Defensa llegó a compartir espacios políticos con otros estudiantes como Alan García y Martha Chávez, una simpatizante en aquella época de las ideas de izquierda y estudiante de Derecho.
Además de alumno aplicado, Nieto también mostró habilidades netas para convertirse en uno de los líderes juveniles del convulso ambiente de los setenta que dominó en las universidades. “Le gustaba mucho la lectura y era muy locuaz. También era muy buen orador”, recuerda Agustín Haya de La Torre.
Mavila coincide con esta descripción y añade que el ahora ministro “siempre tuvo una forma de pensar muy táctica. Tenía visión para hacer buenos análisis de la coyuntura. La voluntad política también era algo con lo que había nacido. En una ocasión nos dijo que él podía llegar a ser presidente del Perú”, recuerda Mavila.
Por ese tiempo Nieto y sus compañeros de agrupación habían rechazado alinearse con las corrientes de Moscú o Pekín, decantándose por la revolución cubana de 1959, las protestas de mayo de 1968 en Francia y las manifestaciones en Estados Unidos contra la guerra de Vietnam, hechos históricos por los que Nieto mostraba profunda admiración. “Aunque nunca entablamos una conexión real con los cubanos como sí lo hicieron otras organizaciones, había mayor simpatía por el Che Guevara y Fidel Castro. Por el contrario, Nieto era un gran crítico del velasquismo pese a que este era progresista. Eso era normal, pues Velasco había intervenido las universidades. La región estaba plagada de dictaduras militares”, cuenta Haya de la Torre.
En 1974 sucedieron tres hechos que marcaron la vida estudiantil de Nieto Montesinos. Con motivo de las visitas de presidentes latinoamericanos por el sesquicentenario de la batalla de Ayacucho, fue parte del grupo de dirigentes juveniles que fueron apresados para evitar posibles disturbios. Según una fuente muy cercana a Nieto, el ministro de Defensa pasó un mes detenido en el penal de Lurigancho. Poco tiempo después acabó sus estudios de sociología e ingresó al Partido Comunista Revolucionario (PCR), organización liderada por Manuel Dammert, actual congresista de Nuevo Perú. Ahí, sin saberlo, se cruzaría con otros izquierdistas que posteriormente también terminarían ligados al gobierno pepekausa: el ministro del Interior, Carlos Basombrío, el exministro de Economía, Alfredo Thorne, y el parlamentario de Peruanos por el Kambio Gino Costa.
“Teníamos una idea, bastante errada, de la destrucción del Estado porque no había una visión global de las cosas. En realidad éramos un grupo heterodoxo, principalmen­te mariateguista, que tenía muy claro los temas del dogmatismo y del voluntarismo radical gue­rrillero”, dice Rosa Mavila sobre aquella etapa.
El liderazgo de Dammert al frente del PCR no duró mucho tiempo. Hacia mediados de la dé­cada, luego de la caída de Velasco y el ascenso al poder de Francisco Morales Bermúdez, Nieto Mon­tesinos, acompañado de Agustín Haya de la Torre, Jorge Béjar, Manuel Córdova y otros, renun­ció al movimiento para fundar uno nuevo: el Partido Comunista Revolucionario “Trinchera Roja”. En 1977 dicha agrupación se alió a Vanguardia Revolucionaria y al MIR para fundar un frente denominado Unión Democrática Popular (UDP). Los dos objetivos angulares de la alianza fueron la salida de los militares del poder y la unificación total de la izquierda. Fracaso absoluto: los militares se fueron cuando quisieron y la izquierda nunca dejó de subdivi­dirse.
“En ese tiempo había la idea de que la democracia era inviable en el Perú. Incluso había voces que decían que nunca más iba a ha­ber un parlamento ni elecciones. Previamente Velasco había sido el primer gobernante en cerrar el Congreso por completo. En ese contexto una idea muy fuerte era que, efectivamente, el Perú se di­rigía a una confrontación armada porque no había manera de que los militares dejaran el poder. Se temía que se quedaran por 20 o 30 años más”, dice Agustín Haya de la Torre.
Ese mismo año la UDP y Nieto Montesinos, como uno de sus di­rigentes, participaron activamente en la organización del gran paro del 19 de julio del 77, aprovechando su influencia en la Confederación Campesina del Perú, la Federación de Trabajadores de la Industria Me­talúrgica y el magisterio.
Uno de los personajes con los que Nieto compartió actividades políticas dentro de la UDP por esos días fue nada menos que con Víctor Polay Campos, futuro lider del te­rrorista Movimiento Revoluciona­rio Túpac Amaru (MRTA). El paso de Polay por UDP, según señalan varios consultados, fue muy breve. Participó tímidamente en pocos de­bates y se retiró silenciosamente.

La vida para los miembros de la UDP durante los últimos años de la dictadura militar no fue fácil. Hasta el cambio de gobierno permane­cieron en la semiclandestinidad y sus reuniones, también ilegales, se llevaban a cabo los fines de semana en un local prestado por la FEPUC cerca de la Iglesia de la Merced en el centro de Lima.
Habiendo participado de la Asamblea Constituyente de 1978, la UDP preparó candidatos para las primeras elecciones libres en doce años celebradas en 1980. Nieto Montesinos fue selecciona­do para postular como diputado por el Callao, pero los votos no le alcanzaron. Dos años después, en 1982, obtuvo una beca de estudios a México que lo alejaría del Perú pero no de su coyuntura. Entre 1986 y 1987 colaboró con algunos artículos para la mítica revisa izquierdista “El zorro de abajo”, dirigida por Carlos Iván Degregori.
En el país del norte obtiene el grado de magíster en Ciencia Políti­ca por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y un doctorado en el Colegio de Mé­xico. Los títulos le sirvieron para obtener un puesto en la UNESCO, donde ocupó el cargo de Director de la Unidad para la Cultura De­mocrática y la Responsabilidad. Allí, el tiempo y el rodillo de la socialdemocracia europea, sumados a las comodidades de la sociedad del “bienestar”, limaron cualquier arrebato radical en “Coco Nieto”.

 “Aunque ser ministro de Defen­sa luego de haberse enfrentado a los militares suena paradójico, para mí lo más extraño es verlo en un go­bierno de derecha como el de PPK. Podría haber esperado verlo en una gestión hasta del APRA, sobre la que él ha escrito, pero con PPK la unión era impensable”, sentencia Agustín Haya de la Torre. <>

lunes, 13 de abril de 2026

ASI VA EL PROCESO ELECTORAL PERUANO

 ELECCIONES 2026. PRIMER CONTEO RAPIDO INTEGRAL

EN EL SUR: ROBERTO SÁNCHEZ ARRASA CON 20.8% Y KEIKO FUJIMORI SE DESPLOMA CON 6.9%

Ricardo Belmont obtuvo la segunda mayor votación en la Macroregión Sur con 14% y Alfonso López Chau con 11.6%.

Por Redacción El Búho | 13 abril, 2026

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os resultados del Conteo Rápido Integral correspondiente a las Elecciones 2026, elaborado por Ipsos Perú por encargo de Transparencia con la colaboración del National Democratic Institute (NDI), ya tienen cifras desagregadas por macroregiones. Al 95.7% de actas procesadas (991 mesas recibidas de una muestra de 1,037), el comportamiento del voto en el Sur del país muestra diferencias abismales respecto al promedio nacional. Mientras que a nivel nacional Keiko Fujimori lidera con 17.1%, en la zona sur su respaldo cae a solo 6.9%.

El desglose por macroregiones (Lima, Norte, Centro, Sur y Oriente) evidencia que el candidato de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, es el claro favorito en el sur. En el Sur obtiene un contundente 20.8%, muy por encima de su rendimiento nacional (12.4%) y de sus resultados en otras regiones como Lima (3%) o el Norte (15.9%). En contraste, Rafael López Aliaga, que a nivel nacional suma 11.3%, apenas alcanza el 5.9% en el sur.

Ricardo Belmont y Alfonso López Chau en la macroregión Sur

Otro dato llamativo de las Elecciones 2026 en el sur es el desempeño de Ricardo Belmont, del Partido Cívico OBRAS. Mientras que su votación nacional es de 10.2%, en la macroregión Sur sube hasta el 14%, superando ampliamente a figuras como López Aliaga y Jorge Nieto. Incluso se acerca al segundo lugar regional, ocupado por Roberto Sánchez. Alfonso López Chau, de Ahora Nación, también tiene un buen desempeño en el sur con 11.6%, muy superior a su promedio nacional (7.4%).

Por el contrario, Jorge Nieto (Partido del Buen Gobierno) se queda en 9.7% en el sur, por debajo de su 10.7% nacional. Carlos Álvarez (País para Todos) es el menos votado en la zona sur con solo 4.1%, mientras que la categoría OTROS suma un altísimo 27% en esa macroregión, lo que refleja una fragmentación extrema del voto.

Participación ciudadana supera la de 2021

A nivel nacional, el Conteo Rápido Integral de las Elecciones 2026 también arroja datos comparativos con la primera vuelta de 2021. La participación ciudadana alcanza el 81.3% (+/-1.8), muy por encima del 70.048% registrado por la ONPE hace cinco años. Los votos en blanco disminuyeron del 12.364% al 9.7% (+/-0.6), y los votos nulos bajaron del 6.340% al 4.1% (+/-0.3). Estas cifras confirman una mayor concurrencia a las urnas y una leve reducción del voto protesta.

El Conteo Rápido Integral al 95.7% de Ipsos para las Elecciones 2026 se basa en una muestra probabilística, polietápica y estratificada de 1,037 actas de mesas de sufragio, con cobertura nacional y de residentes en el extranjero. El nivel de confianza es del 95%, y los márgenes de error son individuales para cada candidato (por ejemplo, +/-1.0 para Keiko Fujimori, +/-1.3 para Roberto Sánchez). Desde 2001, Ipsos Perú ha registrado diferencias por debajo de 1 punto porcentual respecto a los resultados oficiales de la ONPE.

 Comparativo de votación: Nacional vs. Macroregión Sur

Conteo Rápido Integral – Ipsos / Transparencia (al 95.7%)

Candidato

Partido

Total Nacional (%)

Macroregión Sur (%)

Diferencia (Sur – Nacional)

Keiko Fujimori

Fuerza Popular

17.1%

6.9%

-10.2%

Roberto Sánchez

Juntos por el Perú

12.4%

20.8%

+8.4%

Rafael López Aliaga

Renovación Popular

11.3%

5.9%

-5.4%

Jorge Nieto

Partido del Buen Gobierno

10.7%

9.7%

-1.0%

Ricardo Belmont

Partido Cívico OBRAS

10.2%

14.0%

+3.8%

Carlos Álvarez

País para Todos

8.0%

4.1%

-3.9%

Alfonso López Chau

Ahora Nación

7.4%

11.6%

+4.2%

OTROS

22.9%

27.0%

+4.1%

Los márgenes de error para cada candidato a nivel nacional son: Keiko Fujimori +/-1.0, Roberto Sánchez +/-1.3, Rafael López Aliaga +/-1.2, Jorge Nieto +/-0.9, Ricardo Belmont +/-0.5, Carlos Álvarez +/-0.5, Alfonso López Chau +/-0.5. La macroregión Sur comprende los departamentos del sur del Perú según la estratificación de Ipsos.

 En procesos electorales, el voto rural suele ser el último en procesarse. En ese contexto, y de acuerdo con el conteo de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), el candidato Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, lidera en cinco regiones que forman parte de este segmento: Puno, Amazonas, Ayacucho, Huancavelica y Cajamarca.

Por ejemplo, en Cajamarca mantiene una ventaja considerable, pues con el 9% de los votos procesados supera a Fujimori por más de 20 puntos porcentuales. Asimismo, en Puno se ubica en el primer lugar con el 20% de respaldo, seguido por Belmont. De igual manera, en Amazonas también se impone sobre Fujimori, aunque con una diferencia más ajustada de tres puntos porcentuales.

En tanto, en Ayacucho lidera por encima de Alfonso López Chau, quien ocupa el segundo lugar. Finalmente, en Huancavelica, Sánchez registra una amplia ventaja frente a Belmont, superándolo por más de 30 puntos porcentuales. <:>