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| Bailando |
LA ORDEN DE DISPARAR
Por Gustavo
Espinoza M.
|
S |
iete
días después de haber asumido la Presidencia de la República, Keiko Fujimori
dio por primera vez a la Fuerza Armada la orden de disparar contra multitudes
congregadas en protesta por el alza de precios de los combustibles.
El
hecho quedó registrado el 7 de agosto en las calles de Pucallpa, uno de los
pocos lugares del interior del país en el que la flamante mandataria alcanzara
una votación mayor que la de su adversario, el sicólogo Roberto Sánchez.
Curiosamente
la vida puso a la hija del dictador contra sus propios electores, porque fueron
ellos los primeros en salir a reclamarle por la adopción de medidas
abiertamente antipopulares en la selva peruana.
Pero
ciertamente también para advertir al país, aunque la advertencia incluyó otras demandas:
Tener paciencia y mostrar confianza, porque las cosas “se habrán de resolver
más adelante”.
La
respuesta, esta vez, fue de los transportistas: debe pedirles paciencia a los
choferes asesinados por el sicariato y la extorsión, y confianza a quienes
votaron por usted creyendo que sobrevivirían a la irresponsable decisión de
apoyarla en los comicios del 7 de junio pasado. Lamentablemente no se podrá
esperar que aprendan la lección y no cometan el mismo error en los próximos
comicios. Ellos, ya no podrán concurrir a las urnas.
Como
era previsible la acción desató la ira de muchos, y en pocos días toda la selva
peruana, hasta Loreto. amaneció paralizada. Hoy, 14 de agosto, la protesta ha
crecido y se extiende a cuatro regiones del país, sumando Arequipa, que recibe
el 486 aniversario de su fundación española en medio de marchas populares,
tumultos y protestas.
Este
agitado escenario no debiera sorprender. La crisis nacional es tan severa que
otros hechos de similar o aún mayor dimensión asoman en el horizonte. Por
lo pronto los estudiosos del tema registran ya un dato preciso: 90 homicidios
en 15 días de gestión gubernativa carga ya Keiko Fujimori en la pesada mochila
que no puede esconder.
Y
ello no obstante la suscripción de un acuerdo de “colaboración” en la lucha
contra crimen con el Buró Federal de Inteligencia de los Estados Unidos, el
FBI, que ya opera en nuestro país con la mayor libertad y a la sombra del
“Escudo de las Américas” que la administración de Lima ha recibido con servilismo
inexcusable.
Algunos
creen que la cifra citada es aún muy baja y que debe aumentar. Por eso,
insisten en dotar de armas de fuego incluso a los Serenos de los municipios,
encargados de velar el orden público.
En
otras palabras, buscan resucitar el oeste norteamericano de siglos pasados en
los que los certeros disparos de Red Reader y Tom Mix exterminaban por doquier
a sus adversarios de entonces.
Aunque
en el Edificio Legislativo los parlamentarios no han llegado aún a deslindar
sus diferencias con duros pistoletazos, si han ocurrido hasta enfrentamientos
físicos en la pelea por la posesión de oficinas y escritorios.
Y
es que Fuerza Popular no se acostumbra aún a considerar que, pese a todo, ya no
es propietaria del Congreso y que tiene no sólo el deber, sino la obligación y
la necesidad de compartir el Establo Parlamentario con otras organizaciones que
juegan un rol diferente en la vida del país. Ni la soberbia ni la
prepotencia tienen cabida hoy.
Lo
que si tiene cabida, y se ha disparado espectacularmente en la última quincena,
es el precio de los productos de primera necesidad. El pollo, por ejemplo, que
se vendía antes de Fiestas Patrias a 8 soles, ahora se oferta tranquilamente a
10.50. El kilo de carne de vacuno, que costaba 23 soles, ahora cuesta 30.
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| Operación "Escudo" |
El
costo de vida se ha incrementado entonces en la última quincena por lo menos en
un 10% sin que se haya producido el menor asomo de incremento salarial alguno,
porque incluso el reajuste del Mínimo Vital, pomposamente anunciado en el
mensaje del 28 de julio está en vías de extinción. Por lo pronto, fue remitido
a la “Mesa de Conciliación” del ministerio del Trabajo para que en torno al
tema opinen los empresarios.
En
el mejor de los casos, en octubre o noviembre se concederá una parte de ese
“aumento”. Y la otra, quedara pendiente “hasta que acabe El Niño”.
Si
con las primeras protestas -las de Pucallpa- la reacción del régimen fue
autorizar el uso de armas de fuego, hay que presumir que cuando la resistencia
popular se generalice y las demandan sociales se incrementen, cuando no se
trata solo de combustible, sino también de alimentos; la posición de Keiko será
más delicada.
Y es posible, en ese contexto, que los disparos no vayan al aire, sino al pecho de los pobladores. Tal vez ahí comprendan los que promueven los disparos; que, con la guerra, no se juega. <>
LA ESTAFA ELECTORAL:
REELECCIÓN DISFRAZADA Y
PODER SIN ALTERNANCIA
Por: Jorge Luis Choque
La
ley electoral peruana se ha convertido ya en un instrumento maleable al
servicio del bloque que controla el poder. El caso de Rafael López Aliaga
—quien, según la denuncia pública, utiliza la renuncia estratégica de Luis
Rubio para postular como primer regidor y asegurar su retorno a la Alcaldía de
Lima el 4 de octubre de 2026— plantea una pregunta que excede el expediente:
¿puede llamarse democracia a un régimen que permite sortear la prohibición
constitucional de la reelección inmediata mediante un procedimiento formalmente
válido, pero materialmente orientado a burlar la Carta Magna?
El
problema no se reduce a Lima. De acuerdo con el Instituto Aklla Perú, 135
alcaldes elegidos en 2022 postularían como primeros regidores y 63 candidaturas
principales habrían renunciado para facilitar el retorno de autoridades en
regiones como La Libertad, Loreto y San Martín. Si estos datos son confirmados,
no estaríamos ante casos aislados, sino ante una práctica descentralizada de
captura de las candidaturas mediante renuncias calculadas, vínculos familiares
y acuerdos de cúpula. Como han advertido Fernando Tuesta y Juan de la Puente,
se trataría de una forma de “sacarle la vuelta a la ley”: una reelección
directa en términos materiales, aunque disfrazada de trámite administrativo.
El
JNE no puede limitarse a revisar formularios, plazos y requisitos aislados. El
rechazo de una tacha por razones procedimentales, sin resolver el fondo
constitucional, deja abierta la cuestión decisiva: ¿puede una renuncia
formalmente válida producir una reelección materialmente prohibida? La Fiscalía,
por su parte, no debe sustituir al órgano electoral, pero sí investigar con
imparcialidad cualquier indicio de falsedad, concertación o abuso de poder. La
justicia pierde legitimidad cuando despliega severidad selectiva contra los
opositores y reserva el silencio para los grupos dominantes.
Como
advierte Dennis Thompson, la corrupción institucional no requiere un soborno:
también aparece cuando las instituciones desvían sus funciones públicas para
proteger intereses particulares. Desde esta perspectiva, la “reelección
disfrazada” no sería un vacío legal fortuito, sino una manipulación que
convierte la ley en plastilina al servicio de los poderosos. Gramsci explicó
que el consentimiento político puede ser organizado por partidos, instituciones
y medios de comunicación; por ello, reducir estas maniobras a asuntos técnicos
o descalificar sus críticas mediante el “terruqueo” cumple una función
política: desviar la atención, normalizar la excepcionalidad y presentar como
legalidad ordinaria una posible estrategia de perpetuación del poder.
La
defensa de la democracia exige algo más que votar: requiere proteger la
alternancia, fiscalizar a las autoridades y exigir que la ley sea interpretada
conforme a su finalidad constitucional. Si la derecha considera legítima la
reelección, debe promover una reforma abierta y someterla al debate ciudadano,
no esconderla detrás de renuncias estratégicas. De lo contrario, el voto se
convierte en un espectáculo y la Constitución, en una barrera que solo obliga a
quienes carecen de poder. La democracia no muere únicamente cuando se suspenden
las elecciones; también se degrada cuando las elecciones continúan, pero las
reglas son diseñadas para que los mismos de siempre nunca abandonen el poder.
<>
PRESENCIA DEL POETA PUNEÑO CARLOS OQUENDO DE AMAT EN HUANCANE
ALGUNOS DATOS BIOGRAFICOS
Por: Leónidas Cuentas Gamarra
En su libro PUEBLOS SIN NOMBRE, Huancané 1988
|
E |
l
calendario marcaba el año de 1929, cuándo hizo su aparición por esta comarca,
el Señor Carlos Oquendo de Amat aún no se sabía cómo ni de dónde venía. Era un
personaje misterioso de estatura regular casi alto, de ojos grandes y negros
como las profundidades del Titicaca, de mirada escrutadora y penetrante; de
hombros enjutos y cabello lacio vestido de plomo de pantalones anchos en el bota
píe a la moda de esa fecha, cubierto con un abrigo también plomo, que le caía
sobre Ies pantorrillas, muy largo para protegerse del gélido frío de las punas,
cubierto con un sombrero gacho y alón que hacía juego con su atuendo,
cubriéndole la cabeza hasta media frente. Se distinguía el cintillo negro que
lo contorneaba. Llevaba puestos zapatos de Charol lastimados por el tiempo.
Tiene su andar era lento pero cadencioso como el péndulo de un reloj de pared
que no se cansa de marcar el tiempo que pasa.
¿Quién
era y de dónde venía?. Solo lo sabían sus amigos. Los lugareños decían que lo
había transportado el "Payi", (leyenda de los bohemios noctámbulos
que estando en un sitio, inconscientemente se aparecían en otro lugar a veces
muy lejano de sus lares), hermosa leyenda larga de describir, pero no era así,
era precisamente el personaje de nuestra modesta descripción.
LA CASA DONDE VIVÍA
Era
una casona solariega en donde por las noches solo se oía el bronco y atronador
ladrido de un gigante mastín, en cuya puerta principal de entrada se leía hasta
no hace mucho un pequeño letrero en madera tallada que decía "Ricardo
Villalba". Más en esa fecha ya pertenecía a don Manuel E. Cordero, por haberla
heredado al contraer matrimonio con la viuda del lustroso tallado.
La
Casa está ubicada en el crucero de las Calles Lima y Arica, a una cuadra de la
plaza de Armas, techada toda ella de teja, podía decirse que era la Casa
Rosada, ocupando un cuarto de manzana. Tiene cuatro tiendas sobre la Calle
Lima, dos a cada lado del zaguán una de ellas destinada a la venta de abarrotes
en general, la que le seguía a la venta de telas de toda clase e importadas de
todas partes del mundo; luego entrando el pórtico, a mano derecha otra tienda
para la venta de menudencias provenientes de las haciendas del gamonal y
seguidamente, otra más pequeña que guardaba licores de toda clase, desde el
wisky más apetecido hasta el tremebundo alcohol de cuarenta grados para
emborrachar a la indiada, cuyas tierras iban a pasar a la propiedad del patrón
por una cuartilla de licor y un puñado de coca. El portón de pino oregón o
puerta de calle es el mismo que aún luce en la actualidad, pero con el
deterioro del tiempo que nada perdona.
La
casona se cerraba a las seis de la tarde y no se abría, para nadie sino para
sus dueños. Servía de portero el llamado (Pongo) uno de los
"esclavos" de la gleba, cuya obligación era pernoctar en el llamado
"zaguán" sobre cantos rodados sin más colchón que unos viejos
pergaminos y una cobertura de remiendos que semejaban un mapa de los tiempos virreinales.
Se abrían las puertas a las cinco de la madrugada, girando pesadamente sobre
sus herrumbrosos y chirriantes goznes de acero, para dar salida a la caballería
del, patrón que ocupaba las caballerizas del pesebre ubicado en el fondo de la
casona. A la misma hora salían los "muleros" con la caballada y los
demás "esclavos" portando latas vacías de alcohol para llenar el
barrigudo tinajón con las cristalinas aguas de la "Pajjcha"
(vertiente). Entre tanto la vestal cenicienta "Mitani" encargada de
mantener el fuego sagrado en la mugrosa cocina enhollinada con telarañas se
aprestaba a preparar el desayuno para la familia extensa. Churrascos, huevos
fritos, café con leche, pan, mantequilla y queso en abundantes porciones.
Seguidamente
se abrían las tiendas con sus respectivos dependientes y mancebos. Transponiendo
el zaguán se Llega al primer patio (las casonas antiguas tenían hasta tres y
cuatro patios). El principal, rodeado de inmensas habitaciones que servían como
dormitorios, salones, escritorio y comedores, sin faltar el famoso "cuarto
de alojados" que por algún tiempo le serviría de dormitorio a nuestro
personaje. Indudablemente por razones de amistad el dueño de la casona tenía
relaciones con el poeta, por tanto tenía su lugar para convivir con ellos y
participar de todas sus costumbres.
Por
las noches se le veía en compañía de sus amigos, fomentando tertulias en
pequeñas tiendecitas donde no faltaba el añejo pisco de uva. Se supone que allí
confabulaban para formar el partido comunista, dentro de cuyos personajes
podemos anotar al normalista don Humberto Valencia, de brillante trayectoria
profesional, Vicente Mendoza Díaz cuándo aún era estudiante universitario, sin dejar
de anotar a don Francisco Cuentas Gamarra, Julio Arce Valencia y otros cuyo
recuerdo se pierde en la noche de los tiempos.
En
tanto sus amigos cumplían con sus tareas profesionales u ocupacionales, don
Carlos, contemplaba desde los cerros Santa Bárbara y Pocco-Pacca que abrazan
tiernamente al poblado, su paisaje pintoresco de paleta de pintor; recostado
sobre sus roquedales que le transmitían el perdido mensaje de una tierra
olvidada o la sonrisa coquetona de la hermosa mujer lugareña, de negras trenzas
que se perdían como caminos de ilusión.
Sus
pensamientos se difuminaban en el infinito, columpiados de los picachos
andinos, donde solo habitan los cóndores.
Producida
la caída del Presidente Leguía, los esbirros del nuevo orden lo encarcelaron
vilmente con varios de sus amigos, dentro de una tenebrosa mazmorra ubicada en
la Plaza de Armas, bajo el pretexto de que pertenecían al partido comunista.
Dicen los testigos de esa fecha que fueron maniatados de pies y manos,
amordazados y tirados en el suelo pelado. Crueldad impía por el solo delito de
saber pensar. Dizque cuándo uno de los gendarmes le arrojaba su comida,
reaccionó el león herido, catapultándolo de un plantillazo en el pecho
tirándole al suelo, fuera del calabozo, para luego seguir siendo víctima del
sadismo de los guardianes.
Después
de una corta permanencia, siguió la ruta de su destino al Poblado de Moho
"La Perla del Titicaca "donde fue candorosamente recibido por los
familiares y amigos de su señora madre, la gran matrona doña Zoraida de Amat Machicao,
de hermosa estampa y distinguido abolengo.
Se
dice que allí estuvo alojado en varias casonas de propiedad de los vecinos
notables don Abdón Gálvez Olvea, Santiago Machicao, Miguel N. Angles y otras
personalidades de ese tiempo que se disputaban el honor de hospedarlo, gracias
a sus especiales dotes personales y su talento poético.
En
ese hermoso jardín del Altiplano, colgado del cielo cuál verde pañuelo, su
inspiración poética seguramente se profundizó mucho más, hasta alcanzar las
estrellas y transponer el infinito.
Allímismo
se dice que conoció, al amor de sus amores, la hermosa dama doña Angélica
Basulto, de alta estatura, de andar cimbreante, piernas contorneadas, tez
blanca cabellos rubios coma los de la mazorca del maíz, cintura de rueca y ojos
negros azabache. La cabellera suelta sobre sus hombros acariciaba su busto
escultural. Vivía esta beldad en la casona del distinguido caballero don Eloy
Angles, ubicada sobre la Plaza de Armas, haciendo juego con las flores más
hermosas del mundo.
Tuvo
la oportunidad de conocer varias "Quintas" (pequeños predios pintorescos
aledaños a la población). Tenía preferencia por la Quinta
"Milli-Milli",donde inclusive pernoctaba, por su encanto misterioso.
No
podía ser menos, ya que desde allí contemplaba el horizonte encendido de fuego,
saturado del perfumado ambiente que expelían las rosas, violetas, tulipanes,
orquídeas y los gigantes pensamientos de ropaje aterciopelado, rodeado del
néctar embriagador de los habales en flor.
No
podía ser menos, cuándo despertaba al compás de la sinfonía eterna del trinar
de los juguetones jilgueros, huraños gorriones y jacarandosos ruiseñores.
Cuánta inspiración para el gran poeta, magnificada por el embrujo de las notas
de las zampoñas expectoradas por mil años de esclavitud.
Su
estancia por estos lares, obedecía al invalorable deseo de conocer la tierra de
sus ancestros. Esto explica su estancia en, Moho, a la par que pretendía
detener cuándo menos los estragos de su dolencia, ya que para aquellas épocas
era común y corriente comentar a las gentes, que los tebecianos se curaban en
las alturas con el gélido frío de sus punas. De allí el dicho popular "a
Jauja”
Si
Carlos Oquendo de Amat había nacido poeta mártir, todo su cúmulo de
experiencias y otros sitios de la República, a través de su corta existencia,
apenas sí le dieron la oportunidad de cristalizar su estro en sus "Cinco
Metros de Poemas".
Huancané 3 de
Marzo de 1993
Y LA AYUDA A ENVENENAR MAS A LA POBLACION
José
Ignacio Reaño
"La
flamante presidenta ha anunciado que se ha firmado un convenio con Coca-Cola
Perú y Arca Continental Lindley, según el cual la empresa norteamericana
quedaría exonerada por un monto de 1000 millones de dólares, por cinco años o
más, del pago de impuestos.
Es
decir, con el canje y convenio de impuesto por inversión, más de 3 mil millones
de soles dejarían de ingresar a nuestras arcas. Según estimaciones, Coca-Cola
paga al Estado peruano un promedio en impuestos de 200 millones anuales.
Bien,
ahora que alguien me explique la utilidad y necesidad pública de este acuerdo.
Más aún si a cambio la Coca Cola ofrece que cerca US$ 500 millones se
destinarán a acondicionar los pequeños comercios (entiéndase a pintar bodegas
con sus logotipos y anuncios, y regalarles una congeladora y una mesa); además,
a mejorar la "cadena de valor local", es decir, hacer más eficiente
la distribución de sus propios productos comprando camiones, javas, accesorios,
etc
Todo
lo cual, tal como se pinta, en el fondo sólo redundará en beneficio de la
empresa que mejorará sus ventas con el auspicio del Estado peruano y a costa
del recorte del pago de impuestos. Algo que incluso podría resultar
inconstitucional, pues estaríamos ante una forma encubierta y sutil de
exoneración.
Demás
está decir que la Coca-Cola es una bebida causante de muchos males en sectores
más vulnerables. Asimismo la principal responsable de la contaminación
planetaria por causa del plástico.
Que
algún experto me explique, por favor, ¿cuál era la urgencia y necesidad de este
convenio, y quien en realidad gana: nuestro país o la "generosa"
Coca-Cola company?"
Por Jorge Luis Choque
|
A |
pocos días de asumir el mandato, la presidenta
Keiko Fujimori anunció una inversión de más de 1.000 millones de dólares de
Coca-Cola Perú y Arca Continental Lindley, incluyendo un proyecto de agua y
alcantarillado en Pucusana por 90 millones mediante Obras por Impuestos (OxI),
sumado a donaciones de agua y mantas (Presidencia de la República del Perú,
2026).
El entusiasmo
oficial no debe postergar las preguntas de fondo: ¿cuánto de ese monto es
inversión real y cuánto crédito tributario? ¿Responde el proyecto a una
urgencia pública o al posicionamiento de una corporación?
Obras por Impuestos no significa que la empresa “regale” una obra al Estado. Es un mecanismo mediante el cual la compañía financia y, eventualmente, ejecuta un proyecto priorizado por una entidad pública; posteriormente recibe un certificado emitido por el Ministerio de Economía y Finanzas que puede utilizar para pagar hasta el 50% del Impuesto a la Renta correspondiente, según las reglas vigentes.
Por tanto, se
trata de un adelanto de recursos privados a cambio de un reconocimiento
tributario. Esta modalidad puede ser útil cuando acelera proyectos necesarios y
evita la lentitud de la inversión pública. Pero también presenta riesgos: puede
orientar la infraestructura hacia zonas estratégicas para la empresa, reducir
el margen de decisión presupuestaria del Estado y generar dependencia de
corporaciones con capacidad para influir en las prioridades públicas.
El problema central de la
participación empresarial radica en el riesgo de que la conveniencia
corporativa reemplace la planificación estatal, desviando las prioridades
públicas hacia proyectos orientados a la visibilidad y la rentabilidad privada
en lugar de atender a las poblaciones más vulnerables; a ello se suma que la
celeridad en la ejecución no justifica flexibilizar el control gubernamental,
pues, tal como advierte la Contraloría en diversos proyectos de saneamiento,
construir más rápido no garantiza la eficiencia técnica ni la protección de los
recursos públicos.
La
responsabilidad social empresarial tampoco debe confundirse con el cumplimiento
de las obligaciones tributarias. Carroll (1991) sostuvo que la responsabilidad
empresarial posee dimensiones económicas, legales, éticas y filantrópicas. Una
donación puede aliviar una emergencia, pero no reemplaza el pago de impuestos
ni la obligación estatal de garantizar servicios públicos permanentes.
Los impuestos financian hospitales, escuelas, agua potable, seguridad y transporte. Las donaciones, en cambio, suelen ser temporales, selectivas y dependientes de la voluntad de una empresa. Por eso, convertir una entrega de agua o mantas en el principal símbolo de una política contra la pobreza significa reducir un problema estructural a una ceremonia de asistencia.
La OECD (2023) ha señalado que la evasión, la informalidad y la complejidad del sistema tributario limitan la recaudación peruana y la capacidad del Estado para financiar servicios esenciales. En este contexto, toda alianza con grandes corporaciones debe estar acompañada de contratos públicos, información tributaria clara, evaluación independiente, control de costos y rendición de cuentas.
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| Aberrante comienzo de proceso desperuanizador |
Guillermo O’Donnell (1998) explicó que una democracia necesita mecanismos de accountability horizontal: instituciones autónomas capaces de controlar las decisiones del poder. Ese principio debe aplicarse también a las alianzas con el sector privado. No basta con inaugurar obras; es necesario demostrar que fueron priorizadas correctamente, que no existen conflictos de interés y que la ciudadanía recibió el mejor resultado posible.
En conclusión, el uso distorsionado e
irregular del mecanismo de Obras por Impuestos termina postergando el
desarrollo estructural en desmedro de los verdaderos intereses nacionales,
configurando un modelo donde el beneficio tributario privado prevalece sobre la
planificación estatal. En ese sentido, el régimen de Keiko Fujimori ejemplifica
este «carnaval de entregas» al más puro estilo noventero cuando, a menos de
quince días de haber asumido el poder, estrena su agenda económica firmando un
publicitado acuerdo con la transnacional Coca-Cola que prioriza la imagen
corporativa sobre la soberanía fiscal del país. <>
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Referencias
1. Carroll, A. B. (1991). La pirámide de la responsabilidad social corporativa: Hacia la gestión moral de las partes interesadas de la organización. Horizontes empresariales, 34 (4), 39–48. https://doi.org/10.1016/0007-6813(91)90005-G
2. Ministerio de Economía y Finanzas. (s. f.). Preguntas frecuentes: Obras por Impuestos. Gobierno del Perú.mef.gob
3. O’Donnell, G. (1998). Responsabilidad horizontal en las nuevas democracias. Revista de Democracia, 9(3), 112–126.
4. OCDE. (2023). Encuestas económicas de la OCDE: Perú 2023. Publicaciones de la OCDE. https://doi.org/10.1787/081e0906-es Presidencia de la República del Perú. (2026, 4 de agosto).
5. Presidenta Fujimori: inversión de más de US$ 1,000 millones de Coca-Cola Perú y Arca Continental Lindley confirma confianza en el país. Gobierno del Perú
VER SU TRAYECTORIA, COPIANDO EN SU NAVEGADOR EL SIGUIENTE ENLACE:
https://drive.google.com/file/d/1vZVsYLZB9414H9B5WCp3EglJ6f1orUMh/view?usp=sharing
URIEL MONTÚFAR:
PRESERVANDO LA MEMORIA VIVA
DE LOS ANDES
Soledad Quartucci REPÚBLICA LATINA 6AGO26
|
P |
![]() |
| Uriel Montùfar |
Nacido
en Puno, Perú, y conocido profesionalmente como Uriel Montúfar creció en la
sierra andina, donde el lago Titicaca, las imponentes montañas y las
tradiciones de las comunidades quechua y aimara dan forma a la vida cotidiana.
Criado en una familia quechua y rodeado de comunidades aimara, Montúfar
reconoce que este rico entorno cultural influyó profundamente tanto en su
visión del mundo como en su visión artística.
“Crecí
en un lugar donde la naturaleza y la cultura se funden en una sola”,
afirma. “El tiempo transcurre a un ritmo
diferente, y la vida gira en torno a la comunidad, las fiestas tradicionales,
los ciclos agrícolas y una profunda conexión espiritual con la Pachamama”.
Esa crianza le enseñó a observar con paciencia y respeto, cualidades que se han
convertido en la base de su obra. Montúfar se esfuerza por contar historias
sobre la memoria, la identidad y la resiliencia cultural del pueblo andino.
Su
afición por la fotografía comenzó a temprana edad, impulsado por el deseo de
preservar aquello que veía desaparecer gradualmente. Pronto comprendió que una
fotografía podía convertirse en un testimonio para las generaciones futuras.
“Comprendí que la fotografía podía preservar
la memoria de las comunidades”, explica. “Lo que más me cautivó fue su
capacidad para conmover a la gente sin una sola palabra”. Desde ese momento,
supo que la cámara se convertiría en su lenguaje: una forma de conectar con los
demás y contar las historias de la tierra que lo forjó.
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| The big flute of Layo, Cusco |
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| Diablo Caporal en Festividad Candelaria |
Aunque al principio fue en gran medida autodidacta —aprendiendo a través de la práctica, los libros y el estudio del trabajo de otros fotógrafos—, más tarde complementó su formación con talleres y cursos especializados. Aun así, cree que su mayor aprendizaje lo ha obtenido en otros ámbitos.
“Mi verdadera
formación ha sido trabajar sobre el terreno y convivir con las comunidades que
fotografío”,
afirma.
Actualmente,
el trabajo de Montúfar se centra en la fotografía documental y artística,
explorando la identidad andina, el patrimonio cultural, la espiritualidad, las
fiestas tradicionales, los paisajes y la perdurable relación entre las personas
y la naturaleza. Cada proyecto se fundamenta en el respeto, la confianza y una
auténtica conexión humana.
“Creo que una
imagen puede convertirse en un puente entre culturas”, afirma, “y ayudar a la gente a reconocer la belleza
y el significado de aquello que a menudo pasa desapercibido”.
Trabajar
en proyectos documentales a largo plazo en regiones remotas de Perú presenta
desafíos importantes. Las oportunidades de financiación y los espacios de
exhibición son limitados fuera de los principales centros culturales del país.
Sin embargo, Montúfar cree que la distancia también se ha convertido en una de
sus mayores fortalezas, permitiéndole desarrollar relaciones más profundas y
crear obras más significativas.
Una
de las mayores recompensas ha sido ver cómo historias nacidas en pequeñas
comunidades andinas resuenan en audiencias de todo el mundo.
“Cada
reconocimiento internacional que he recibido lo siento como un reconocimiento
para las personas que aparecen en mis fotografías”, afirma.
Para
Montúfar, la preparación es tan importante como el momento de tomar una
fotografía. Antes de coger su cámara, dedica tiempo a investigar, escuchar y
entablar relaciones.
“La confianza se
construye mucho antes de que aparezca la cámara”, explica.
Su
objetivo no es simplemente crear fotografías impactantes, sino capturar la
emoción, la humanidad y la identidad de manera que los espectadores sientan que
están presenciando una historia real.
Entre
sus proyectos más importantes en curso se encuentra Candelaria:
Senderos de Fe , una exploración documental a largo plazo de la Fiesta
de la Virgen de Candelaria. El proyecto examina las intersecciones entre fe,
identidad, memoria y patrimonio cultural vivo a través de la fotografía y el
cine documental.
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| Carrera en Langui |
Una
imagen de "Jinetes del viento y la altitud" marcó un
punto de inflexión en su carrera. La fotografía, que muestra a jinetes de las
comunidades andinas de Langui y Layo enfrentándose al vasto paisaje montañoso,
confirmó algo que él sospechaba desde hacía tiempo: las historias locales
poseen un significado universal.
Una
de sus experiencias más memorables tuvo lugar después de pasar varios días
documentando a un anciano bailarín durante la Fiesta de la Virgen de la
Candelaria. Al final del tiempo que pasaron juntos, el hombre le dijo en voz
baja: «Gracias por escucharme antes de fotografiarlo».
Esas
palabras se le han quedado grabadas desde entonces.
«Confirmaron que el
verdadero trabajo documental comienza mucho antes de apretar el obturador», reflexiona
Montúfar. «Escuchar, comprender y generar
confianza son tan importantes como la habilidad técnica».
Si
pudiera darle un consejo a su yo más joven, sería muy sencillo.
“Ten
paciencia y confía en tu propia visión. No sigas las tendencias ni tomes
fotografías solo para complacer a los demás. Las imágenes más significativas
surgen cuando fotografías aquello que realmente amas y comprendes de verdad.”
Actualmente,
Montúfar continúa desarrollando Candelaria: Senderos de Fe en
formatos fotográficos y cinematográficos, a la vez que prepara Fe y
Fuego, una exposición multimedia dirigida al público internacional.
Asimismo, mantiene su compromiso con proyectos colaborativos que fortalecen la
memoria cultural y la narrativa visual en las comunidades andinas.
De
cara al futuro, espera profundizar en sus exploraciones a largo plazo sobre el
patrimonio, la identidad y el territorio, al tiempo que expande la fotografía
documental a través de instalaciones audiovisuales y narraciones inmersivas.
En última instancia, sin embargo, su mayor ambición va más allá de cualquier exposición o premio.
“Mi sueño es crear
una gran memoria visual de los Andes mediante la combinación de fotografía,
cine documental, archivos históricos y testimonios orales”, afirma. “Espero que este trabajo ayude a las futuras
generaciones a comprender la extraordinaria riqueza cultural de nuestras
comunidades, a la vez que genere un diálogo con el público de todo el mundo”.
Para Uriel Montúfar, cada fotografía es más que una imagen. Es un acto de escucha, un gesto de respeto y una forma de asegurar que la memoria viva de los Andes perdure. <>
LO CHOLO EN EL PERÚ
Escribe:
Edwin
Sarmiento
Revista SOMOS
|
E |
n
julio de 2006 el Fondo Editorial del Congreso de la República organizó un
coloquio sobre “lo cholo en el Perú”, un tema del que se habla mucho desde el
siglo pasado, pero que no ha perdido vigencia. Sobre todo, ahora que las
Fiestas Patrias nos invitan nuevamente a reflexionar sobre los lazos que nos
unen y las diferencias que nos separan, a nosotros, los nacidos en esta hermosa
tierra del Sol. En contenido concebido del evento, alcanza varios asuntos a
examinar. Veamos:
El
racismo existe, pero no es tan fuerte como hace tres décadas, no señor. La
vergüenza de ser cholo es menor en quienes hemos ocupado en nocturnidad y sin
alevosía Lima a partir de las migraciones
sucesivas de provincianos a quienes “las
locas ilusiones nos sacaron de mi pueblo para venir a conocer la capital”.
Ah, tiempos. Ahora yo choleo, tú
choleas, él cholea. Todos nos sentimos cholos, incluyendo al congresista
electo Víctor Andrés García Belaúnde,
aristocrático él, pero tiene el orgullo de ser peruano y ser feliz, que uno
huele que no es cholo, pero él dice sentirse orgullosamente cholo, como le
confesara a este periodista. Pero, ¿qué es ser cholo en el Perú? El sociólogo Gonzalo Portocarrero nos explicó que es
una condición que se vive todavía con incertidumbre. Es reconocerse
descendientes de esa plebe mestiza que hace siglos se fue asentando en el
territorio nacional. ¿Recuerdan a Garcilaso
de la Vega, nuestro cronista? Él explicó que
“…al
hijo de negro y de india o de indio y negra dicen mulato y mulata. A los hijos
de estos llaman cholo; es vocablo de las
Islas de Barlovento; quiere decir perro,
no de los castizos sino de los muy bellacos y gozones; y los españoles usan del
por infamia y vituperio”. Está en los “Comentarios Reales”.
Portocarrero,
profesor en la Pontificia Universidad Católica del Perú, dice que el cholo no
tiene aún muy definidas sus raíces, no sabe si está cambiando hacia Occidente o
está permaneciendo en los Andes. Será por eso que mis tías en Lucanas solían
decirme de chiquito que nosotros éramos diferentes a los “otros” que no sabían
lo que eran, como una manera muy andina de marcar distancia y notificarnos que
no éramos cholos para nada. Qué bonita familia. El apellido, el color de la piel, el idioma, las costumbres entre
otros, definen los rasgos de lo que conocemos como cholo. Éste se define también
a partir de lo indígena y de lo criollo occidental. Portocarrero advierte
cierto sentimiento de orfandad en quienes se sienten cholos por lo mismo que
son excluidos y a veces muy malamente en el entorno social.
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| Dina Paucar |
“…se
le llama cholo a alguien que viene de los pueblos indígenas, que habla muy bien
su lengua materna y trata de aprender el castellano, que confunde la ‘e’ con la ‘i’ y la ‘o’ con la ‘u’ y que hace esfuerzos notables para desprenderse de sus
hábitos culturales indígenas y adoptar los occidentales. De esa confusión
deriva otro insulto: “cholo motoso”.
Lo biológico y lo cultural se combinan y mezclan, pero el componente cultural
es el más importante”.
En
el coloquio sobre “lo cholo en el Perú”, Cholos o no, los legisladores tendrán
la oportunidad de escuchar en su propia casa, los muchos enfoques que se han
elaborado para entender mejor nuestras raíces sociales y culturales. Iluminados
por las sabias palabras de los estudiosos más enjundiosos del medio, los padres
de la patria verán el rostro, color tierra, de la realidad peruana y muchos se verán
a sí mismos reflejados en el análisis de lo que los sociólogos llaman en su
extraño neologismo el “laberinto de la
choledad”. Se tiene previsto que el evento se hable sobre lo cholo y la
nueva modernidad, la cultura y la
identidad chola, lo cholo y la esperanza religiosa, los pagos al cerro,
Sarita Colonia y los misayocs urbanos. La familia, las mujeres, el amor y la
sexualidad cholas tampoco estarán ausentes en las mesas de discusión.
Asimismo, está previsto que se hable también de la comida y el mestizaje. Se conozca qué es una pachamanca, saber si la comida criolla es chola y si aquello que adorna su mesa todos los días, mi querido señor o señora, es un plato que en su origen fue tan cholo como las hojas de atajo que crecen en los Andes. Es necesaria la presencia de
Isabel Álvarez, Bernardo Roca Rey, Cucho La Rosa, Gastón Acurio y Rodolfo Hinostroza para que digan una vez más que la comida peruana es la más variada y la más rica del mundo. Y también chola, por supuesto. Para cocinar contamos con carnes y verduras de toda clase. Nuestra topografía muy especial nos permite tener faunas y floras poco menos que inagotables. Imagínese. Tenemos pescado de río, pescado de mar y pescado de lago. ¿Y cómo no citar a nuestra papa que se transforma, en la mesa, en platos distintos, como es el caso del muy andino chuño blanco que, hervido con leche y con queso tierno, es uno de los platos más originales y sabrosos del mundo? ¿Y qué decir del olluco y la oca? ¿Sabía usted que el chupe, en cualquier forma que se sirva, lleva en su origen el signo distintivo de su choledad? ¿Desde el chupe de camarones, hasta los grandes chupes de tierra adentro como el chairo, el chaque, el timpusca, el pebre, el chupe de ollucos, el chupe de conejos y el chupe de habas?
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| Chupe de camarones |