sábado, 24 de octubre de 2026

COREOGRAFIA POPULAR: HUAYÑO

 EL HUAYÑO PANDILLERO

EJE TRANSVERSAL DE NUESTRO MESTIZAJE

Javier Salas Ávila (*)

T

odas las manifestaciones culturales, siempre han estado construidas por las poblaciones de menos poder económico, político y social, en las diferentes colectividades de nuestros territorios.

Muchas veces en el Virreinato, la autoridad colonial ordenaba que los pobladores Incas participaran de diferentes actos culturales artísticos a pedido de la autoridad colonial que, a su vez disponía como debían de vestir y qué debían de bailar e interpretar.

Tras el advenimiento de la Republica, el poblador citadino de las recientes urbes, quien era al mismo tiempo el menos pudiente, fue quien generó las propuestas de una liberación cultural, aprovechando que las prohibiciones exageradas de la Colonia ya se habían retirado.

De ese modo, habiendo quedado muy arraigadas las festividades religiosas dejadas por los españoles: las clases medias y menos pudientes de las ciudades, empezaron a pragmatizar sus alegrías y sus devociones a través del canto y el baile; naciendo con esto, nuevas formas musicales y danzarías que de manera sincretizada, se fueron creando y permaneciendo en las nuevas colectividades urbanas del Perú republicano.

Con relación al Huayño Pandillero, residente vital de los carnavales puneños, sin duda, fueron aquellas bases menos pudientes, las que dieron los primeros pasos en la construcción de este baile, que en primera instancia se representaba en el caso de las mujeres con el traje acostumbrado de las Señoras que vendían en el mercado o traían productos de pan llevar a las antiguas casas coloniales puneñas.

Se tiene que decir que las mujeres puneñas, ya vestían el traje español pollera, sombrero y mantón, no solo para defenderse del frio si no para acomodarse a las nuevas costumbres de vestimenta.

La mujer campesina, seguía vistiéndose con sus ropas ancestrales pero la chola citadina, tomo la imposición de la fuerza social de entonces de agiornarse a los tiempos; y esa fue la clásica vestimenta de la cholita puneña citadina, que anduvo desde entonces con ese traje que la identifica a lo largo del tiempo.

Es ahí donde nace la pandilla y el “cholo” pandillero, para estar a tono con la elegancia de su cholita, luce saco y sombrero, a la usanza de los caballeros de entonces. Fue así como se configuró dicha Vestimenta a la hora de los Carnavales para bailar lo que luego se conoció, primero como sobrenombre desde las clases pudientes, LA PANDILLA.

Antes, hacia los años finales del siglo IX el huayño ya se tocaba con instrumentos llegados de España, se desechó la Quena y la Zampoña y por el contrario, se tocaban Mandolinas, precisamente con el aporte de las primeras familias Italianas llegadas a Puno, la guitarra también se hizo puneña y se empezó a tocar ese huayño “reaparecido” y que era más o menos homogéneo en todo el Sur. La prueba está en la grabación de 1928 de la Estudiantina Luis Duncker Lavalle que grabaría huayños cuyo tempo era rápido (92 ppm ) y que sin duda, a ese ritmo se acomodó el paso de la Pandilla de entonces, eso es irrefutable.

EL INGRESO DE LOS HACENDADOS

Añamuro Chambi
Cuando nace La Lira como agrupación organizada para bailar y festejar el carnaval puneño, a fin de poner más orden, elegancia y uniformidad, son los hacendados y grupos de puneños citadinos de prestancia social, que encontraron en la pandilla una bonita manera de cortejar y empezaron a entusiasmarse con dicho Baile.

Pero no querían bailar al paso de ese huayño apurado que interpretaba Alberto Rivarola con su Conjunto, a inicios del siglo XX, y se fueron forjando, ensayo tras ensayo, lo que yo diría, el paso de los señores encopetados, que querían lucirse con más elegancia, garbo y prestancia, de acuerdo a su posición social, y de esa manera, empezó a “ralentizarse” la velocidad (tempo) buscando en la música el respaldo necesario, y de ese modo y en esa búsqueda vienen los compositores como Víctor Masías, Eladio Quiroga, Cástor Vera, que le dan al huayño pandillero un tempo más lento (75 ppm) y más concordante al paso más garboso de los hacendados ya insertos en el Carnaval.

Lo interesante aquí, es que ese Huayño no pierde su esencia puneña, y por el contrario se aleja del tempo del huayño sureño (cusqueño, arequipeño etc.) y engarza sus ritmos sobre el pie rítmico y los compases del SIKURI, y aparece un huayño más lento, algunos dicen, más de salón y en esa coyuntura, Don Carlos Cornejo Roselló Vizcardo, como Presidente de la Lira, junto a otros distinguidos intérpretes del huayño, marcan con solvencia la textura y estructura de los pasos del huayño, para mostrarlo con más estética y uniformidad al público que se concitaba a las fiestas febrerianas.

A raíz de esta circunstancia social, y con el afán de alejarse de la cosmogonía rural y mostrar raíz eminentemente citadina, solo se permiten instrumentos de cuerda europeos, Mandolinas napolitanas (había muchas en Puno) guitarras, etc. se impulsó luego la construcción del GUITARRÓN PUNEÑO, para cubrir la parte más baja de las tesituras instrumentales. No se permitían instrumentos de percusión y aerófonos andinos como la Quena y la Zampoña. En alguna foto inserta en el libro CASTOR VERA “EL ALMA MUSICAL DE PUNO”, el Dr. Augusto Vera muestra una Estudiantina con un Clarinete, más pareciera, diría yo, de algún músico circunstancial o de la Banda del Ejercito, que apoyó en los Carnavales a fin de fortalecer la sonoridad del grupo.

LOS TIEMPOS CAMBIAN

 Los hacendados ya no existen, y la población se ha horizontalizado de alguna manera, y no lo digo con alegría, por el contrario, con la nostalgia que siento cuando ya no encuentro al Puno de los techos de teja con inmensos patios solariegos con piedritas de Amantaní, donde la pintura, la literatura, los pensamientos ilustrados y el arte en general, se combinaban con los manjares más exquisitos de las cocinas puneñas.

Ahora, con el crecimiento poblacional, en cierta forma se han homogenizado las posibilidades de participación en el baile del carnaval y con ello se ha favorecido el acrecentamiento -en la práctica- de dicha manifestación coreográfica.


No se puede dejar de mencionar un dato social muy importante; han migrado a la ciudad de Puno, olas grandes de jóvenes de las diferentes provincias, por razones de estudio y esos jóvenes, en lugar ir a marchar en favor del Hip hop, el reggaetón, la cumbia sureña y el huayño con arpa, etc. han logrado consubstanciarse con los encantos del Huayño Pandillero, vivo emblema de nuestra cultura, y ahora se baila pandilla, en Puno, Juliaca, Ayaviri, Macusani, Crucero y en otros lugares, justamente a cargo de jóvenes, que han tomado la posta para bailar la Pandilla con orgullo puneño.

Pero como sabemos, toda expresión coreográfica, es una respuesta a tu cosmovisión, tus costumbres, tus modos, tu lenguaje, tu ejercicio y manejo de la estética y en general, tu cultura y tu socio emocionabilidad.

Al paso de los años, hemos perdido parte del garbo de la Pandilla de los años 60 y hoy en día, el paso de la cholita se ha circunscrito a un giro constante, en vaivén y a un esfuerzo de batir la pollera, como si ese detalle fuera el más importante. Batir la pollera no tiene ningún sentido coreográfico, ni estético, por el contrario, le quita belleza al baile de la cholita. La pollera debe moverse acompañando el paso de la dama, su alegría, su disfrute al lado de su pareja, y entonces, los malos ejemplos cunden y se masifican y se distorsiona el marco teórico coreográfico de la pandilla, que es una danza eminentemente de cortejo y de enamoramiento, donde ambos, después de la marinera, disfrutan juntos, la unión de sus querencias y el amor por su tierra.

En los años 90, experimenté en carne propia lo que la música pandillera estaba forjando, buscábamos los huayños más alegres, para cantarlos con unción y disfrutar así, de nuestro acervo, en esa dirección y por esa razón, el año 2010 y para acompañar a la APAFIT, compuse “Pandillero Bandido”, y con esa entrega musical, se abrió una nueva etapa en el estilo interpretativo musical del huayño del Carnaval. Hoy en día, varios compositores han seguido la línea, y ahora contamos con huayños nuevos que están engalanando nuestras fiestas pandilleras, siendo cantados a todo pulmón inclusive por los danzarines.

Con relacion al Orgánico de las Estudiantinas de Carnaval (configuración instrumental) se han unido Aerófonos de madera y metal e instrumentos de percusión, lo cual ha enriquecido la sonoridad, a fin de atender la demanda, dada la presencia de muchísimas más parejas de baile, que necesitan de mayor volumetría para disfrutar en las calles de la música que les acompaña.

No es cierto que no deben de existir instrumentos de Percusión. Para que el mensaje musical sea pertinente y holístico, se deben de dar cabida a la mayor cantidad de familias instrumentales, cuidando siempre la cordofonía inicial y sin saturar de sonoridades extrañas al formato original, más bien recomiendo a los directores musicales que cuiden mucho la sobresaturación de Idiófonos que pueden llegar a inestabilizar, el sonido original del estilo puneño.

Larga vida a la PANDILLA.

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(*) Pedagogo, Músico, Compositor e investigador cultural.

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A propósito del Huayño, siguiendo la temática en que se inscribe el trabajo del músico maestro Javier Salas Avila, creemos que siempre es posible su reivindicación frente a actitudes despectivas que respecto a sus manifestaciones como música y danza, emanan de ciertas capas sociales. Nunca dejaremos de insistir que el Huayño como estampa coreográfica popular domina orgullosamente en el Perú y algunos países vecinos, a despecho de la agresión cultural que por obra de los medios de comunicación soporta en nuestra realidad social. Por eso traemos a colación -una vez más- un “Escrito por la puneñidad” sobre el asunto, de nuestro Director.

BAILE NACIONAL: ¿MARINERA O HUAYÑO?.

Por:  Guillermo Vásquez Cuentas

Desde hace algún tiempo, se advierte en algunos medios artísticos y “culturales” el esfuerzo por vender la idea de que el baile representativo del Perú es la Marinera.  Esta afirmación, que de entrada rechazamos por incorrecta, merece algunos comentarios. Pues es tan incorrecta como alguna norma administrativa oficial de rango menor, que anda por ahí otorgando a la Marinera un status de privilegio.

Creemos que un “baile nacional”, para ser considerado como tal, responde o debe responder con la mayor fidelidad posible a las esencias del ser nacional.

Al respecto y por ahora, nos referimos sólo a dos aspectos de la realidad peruana a cuya luz podemos examinar la situación de nuestra coreografía popular: En primer término, las profundas raíces históricas de colectividad nacional que nos hacen distinguibles en los pueblos del mundo; y en segundo término, la práctica consuetudinaria y permanente por las mayorías nacionales de la música y danza que podrían erigirse como representativas de esa colectividad nacional. 

¿Cumple la Marinera frente a ambos aspectos, los mínimos, naturales y lógicos requerimientos para ser considerada como “baile nacional”?. Pensamos que no y creemos, además, que es el Huayño la expresión musical y coreográfica que cumple largamente las exigencias para ser considerado el Baile Nacional.  Veamos por qué:

Desde el punto de vista histórico

La Marinera, al igual que las Cuecas boliviana y chilena, es hija de la samacueca o zamacueca, baile traído y desarrollado por los negros venidos en la época colonial. Se la conocía también como baile de tierra, tondero o mozamala. Esta cueca -que se denominaba “Chilena” por razones que francamente ignoramos- bailada en buques de nuestra armada en momentos especiales de nuestra conflictiva historia con el país vecino del sur, pasó a denominarse, por eso, como “Marinera” gracias a la propuesta de corte pariotico del escritor y periodista peruano Abelardo Gamarra Rondó, conocido con el seudónimo de "El Tunante", en marzo de 1879, tras iniciarse la guerra chilena de rapiña llamada “del Pacífico”.

Con el tiempo, esa versión ya peruana de la cueca, cada vez con renovados desarrollos, llegó a ganar ciertos círculos y salones de algunas ciudades de la costa peruana, sobre todo en Lima y en el norte, así como en algunas ciudades en la sierra.

El Huayño (según Bertonio el término vendría del aymara “huayñusiña”: emparejarse hombre y mujer enamorándose y alegrándose) se extendió por los confines del ámbito territorial que ocupó la cultura andina desde los tiempos preincaicos, pasó con perfiles nítidos por el incario, se consolidó y extendió aún más durante la dominación española pese a la persecución de los desfacedores de idolatrías, y llegó hasta nuestros días invicto, enriquecido, siempre vigente y diversificado en estilos regionales y locales.

En efecto, el Huayño puneño, “pandillero”, cadencioso (en el que los puneños tenemos a la Marinera como un agradable entremés), no es el cajamarquino rítmico y saltarín, ni el melancólico y sentimental Huayño ayacuchano, ni es el pletórico “huaylars” huancaíno; así como tampoco el alegre y pastoril “carnavalito” (nombre del huayño en el norte argentino) no es el brioso y a la vez amoroso “sanjuanito” ecuatoriano. Todas ellas y algunas otras, son variantes de estilo que sin embargo no pierden la línea característica fundamental del antiguo Huayño, bien metido en la historia sociocultural de esta parte del planeta.

En la práctica cultural

El pueblo baila Huayño
Objetivamente, la ejecución de la Marinera como baile, no ha podido superar un elitismo indudable y al parecer intencional, tal vez por algunas rigurosidades coreográficas que son exigibles en su práctica. Entidades de variado tipo y significación, identificables en Lima y ciudades del norte del Perú, así como circunscritos grupos de nuestra sociedad, cultivan esta danza. Lo masivo que podría presentar la Marinera estaría dado por los  públicos que concurren a expectar periódicos concursos en coliseos deportivos de esas ciudades o  que asisten a presentaciones en teatros y otros locales similares, lógicamente cuando los programas contienen demostraciones de Marinera.

En cambio, el Huayño es cultivado, practicado y desarrollado todos los días por millones de personas, en las casas, calles, plazas y campos de todo el espacio andino. En las mismas ciudades en las que se baila la Marinera, el Huayño, conserva e incrementa la adhesión mayoritaria del pueblo a contrapelo de la machacona aculturación extranjerizante. La producción discográfica y fonográfica en nuestro país, comparativamente hablando, es muy largamente favorable al Huayño, no sólo frente a la Marinera (sensiblemente mínima) sino también frente a otras manifestaciones musicales nacionales o foráneas, lo cual dice mucho de su arraigo en los más gruesos sectores poblacionales.

Por cierto, estos comentarios no desmerecen en absoluto la belleza coreográfica de la Marinera y todas las virtudes que se puedan adjudicar a esta hermosa expresión folklórica. Pero todo eso no basta ni bastará para erigirla en “Baile Nacional”, porque esa calificación no condice con la realidad histórica del Perú de siempre ni con la realidad cultural del Perú de hoy.

Por todo lo expuesto, resulta inconveniente para la forja de la identidad nacional –factor crítico de la seguridad integral de la nación- propugnar como propio lo que en puridad de verdad es importado, así como sostener la idea de que los actos culturales de circunscritas minorías puedan asumir la representatividad de una manifestación cultural mayoritaria, masiva y realmente popular.

 De paso, resulta impropio que en instituciones que proclaman una identidad cultural serrana o andina, ciertos presentadores de espectáculos promuevan y proclamen a la Marinera como baile nacional, porque eso no corresponde a lo que en verdad nos distingue a los peruanos.

EL HUAYÑO ES EL BAILE NACIONAL, QUÉ DUDA CABE.

LA CALIENTE COYUNTURA POLITICA EN EL PERU

 SE CONSUMÓ EL GOLPE:

EL SENADO MANDA

Américo Zambrano

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE N° 803, 23OCT26

L

os fujimoristas encontraron la fórmula para volver a burlar el marco constitucional. A partir de ahora, contra lo que dice la “carta magna”, serán los senadores quienes legislen y serán los diputados los extras de las película. Ahí está el detalle.

No fue un topo ni un traidor solita­rio. Fueron cinco senadores de dos bancadas opositoras los que terminaron votando con el fujimorismo y le dieron a Keiko Fujimori este miérco­les 21 la mayoría que necesi­taba para controlar el Sena­do, la cámara más poderosa del Congreso bicameral.

Tres de ellos pertenecen al Partido Cívico Obras, de Ricardo Belmont, y dos al Partido del Buen Gobierno de Jorge Nieto Montesinos. La ruptura de la oposición no ocurrió de un día para otro. Hubo conversaciones y reuniones entre dirigentes durante varios días.

Pero fue la intervención de un operador político del viejo fujimorismo la que terminó inclinando la balanza, des­pués de que las negociaciones del premier Luis Galarreta no consiguieran los resultados esperados. Se trata de José Chlimper Ackerman, uno de los asesores más influyentes de la presidenta. Ricardo Belmont, líder de Obras, ha reconocido que se reunió con él antes de que sus senadores cambiaran de bando. Según dijo, son amigos desde hace cuatro décadas. El encuentro tuvo lugar en el departamen­to de Chlimper, en Miraflores. “Me invita a conversar y converso con él. Y le digo: nosotros no vamos a ceder en todo, pero vamos a destrabar la cancha”, contó Belmont.

Según fuentes consultadas por este semanario, Chlimper también buscó contacto con Jorge Nieto, líder del Partido del Buen Gobierno, la segun­da bancada que terminó apor­tando votos al oficialismo.

El presidente del Consejo de Ministros, Luis Galarreta, había recibido el encargo de conseguir que la Cámara de Diputados aprobara las 66 facultades legislativas soli­citadas por el Ejecutivo, o al menos la mayor cantidad posible.

Para ello se reunió con dis­tintas bancadas opositoras, entre ellas Ahora Nación y Juntos por el Perú. Pero sus gestiones fracasaron. La opo­sición, que controla Diputa­dos, redujo de 66 a 20 las facultades. Fue la primera gran derrota política del gobierno en el Congreso.

Para evitar otro revés en el Senado, la mandataria re­currió a Chlimper, un viejo cuadro del partido que fue ministro de Agricultura de Alberto Fujimori y conoce desde hace décadas los entre­sijos del poder. A diferencia de Galarreta, Chlimper tiene experiencia en negociaciones políticas y llegada a dirigentes de otras agrupaciones y a me­dios de comunicación.

Las gestiones de Chlimper no fueron anunciadas por Palacio ni formaron parte de las reuniones públicas encabezadas por el premier. Su intervención se conoció después, cuando la ruptura la oposición ya se había consumado.

Las primeras grietas aparecieron antes de la votación, viernes 16 los voceros de cuatro bancadas se reunieron durante varias horas en despacho de la senadora Lourdes Alcorta, de Renovación Popular. Participaron miembros de Fuerza Popular, Ahora Nación, Buen Gobierno y Renovación Popular.

Discutieron qué hacer con las siete facultades que el fujimorismo pretendía recuperar en el Senado y que la Cámara de Diputados había rechazado.

Alcorta asegura que aquella noche acordaron respaldar el pedido del gobierno. “Hicimos un pacto de unidad”, dijo. Se­gún su versión, Flavio Figallo, vocero del Buen Gobierno, se comprometió a respetarlo, pero al día siguiente envió un mensaje advirtiendo que el entendimiento estaba en peligro.

El senador Alfonso López Chau, líder de Ahora Nación, tiene una versión distinta. Asegura que se había plan­eado aprobar primero las 20 facultades autorizadas por Diputados y discutir después las otras siete, una por una. “El señor Figallo y yo dijimos que no”, asegura.

El lunes 19 se produjo la primera ruptura formal. Los senadores de la oposición habían decidido no asistir a la Comisión de Constitución para impedir que hubiera quorum mientras no se acla­raran los límites del Senado para modificar lo aprobado por Diputados dos semanas atrás.

Obras había participa­do en esas coordinaciones. Pero Roger Astucuri, uno de sus senadores, se hizo pre­sente en la sesión y permitió que el fujimorismo sacara adelante el predictamen de las siete facultades adicionales.

Daniel Barragán, también senador de Obras, es el se­cretario general del partido y responde directamente a Belmont. Había participado directamente en las conversa­ciones opositoras, pero llega­do el momento se alineó con el oficialismo. Según afirma ahora, su partido no había pactado votar contra las fa­cultades sino que cuestionaba la conducción de Carlos Mesía en la comisión. “No, no es un pacto”, respondió cuando este semanario le preguntó si Obras había llegado a un acuerdo con el fujimorismo.

La cercanía de Barragán con Fuerza Popular, sin em­bargo, no sería reciente. Una exdirigente de Obras que par­ticipó en la fundación del par­tido recuerda que Barragán solía poner al fujimorismo como ejemplo de disciplina interna. “Keiko habla y todos obedecen. Así tiene que ser el partido Obras”, decía Barra­gán, según esa versión. Tam­bién asegura que Barragán mencionaba con frecuencia algunas reuniones sosteni­das con el fallecido congre­sista fujimorista Hernando Guerra García.

En la votación del miérco­les, Barragán, Roger Astucuri y Walter Gago, de Obras, respaldaron al fujimorismo. Juana Ticona se abstuvo y Agripina Flores no asistió a la sesión por problemas de salud.

Cuatro días antes, el 17 de octubre, María Barragán Co­loma, hermana del senador, había sido designada asesora de confianza de la presidenta ejecutiva de EsSalud, Elizabeth Tomás Gonzales. Barra­gán niega haber intervenido en su nombramiento. Según fuentes de Obras consultadas por esta revista, el senador también tiene aspiraciones de convertirse en ministro de Keiko Fujimori antes de fin de año.


En el Partido del Buen Gobierno, el senador Jorge Gavidia anunció horas antes del pleno que votaría a favor del dictamen. Otro integrante de ese partido, Juver Flores, que había sido candidato al Congreso por Fuerza Popular en 2016, hizo lo mismo. Los otros cinco senadores de la bancada optaron por abs­tenerse, pese a que habían cuestionado el procedimiento seguido por el Senado.

En julio, después de reunir­se con Keiko Fujimori, Jorge Nieto anunció que su partido sería un fiscalizador responsa­ble. “Seremos oposición y es­tableceremos un trato en fa­vor de los intereses del Perú”, declaró entonces. Tres meses después, ninguno de sus siete senadores votó contra el dictamen del oficialismo.

El fujimorismo consiguió así los votos que necesitaba para desconocer lo resuelto por Diputados, imponer siete facultades que esa cámara había rechazado y quebrar así la oposición. Con esa nueva mayoría, Keiko Fujimori ha logrado controlar el Senado.

El abogado y excongre­sista Fernán Altuve asegura que el Senado ha sentado un precedente que le permitirá modificar a su antojo los proyectos aprobados por Diputados, sin necesidad de devolverlos a esa cáma­ra. En los hechos, sostiene, los diputados han quedado relegados a presentar leyes que los senadores podrán cambiar como quieran. “Sus funciones han quedado redu­cidas a proponer proyectos, pero la potestad legislativa de decidir ha quedado en el Senado”, afirma.

Altuve sostiene que el Se­nado, ahora con una mayoría favorable al gobierno, solo podía aprobar o rechazar el texto remitido por Diputados, además de introducir correc­ciones formales que no altera­ran su contenido. Incorporar siete facultades que habían sido expresamente recha­zadas excede, según explica, los límites establecidos por la Constitución. “Eso es una desnaturalización en toda la regla y en toda la ley”, dice.

La mayoría fujimorista se amparó en una interpretación promovida por Carlos Mesía, presidente de la Comisión de Constitución del Senado. Se­gún esa lectura, los senadores podían recuperar facultades rechazadas por Diputados siempre que estuvieran vinculadas con las materias gene­rales que esa cámara había autorizado. Con ese argumento, el oficialismo reincorporó las siete disposiciones que habían quedado fuera del proyecto. Según diversos abogados con­sultados por esta revista, el Senado se atribuyó faculta­des que la Constitución no le concede.

Altuve lo llama, sin rodeos, dictadura senatorial. “El Senado lo que quiere es usurpar la potestad legislativa solo para sí. Y esa usurpación es en sí misma un acto dictatorial”, asegura. A su juicio, la cámara alta se ha atribuido la capaci­dad de decidir por ambas cámaras, pese a que la reforma constitucional estableció un Congreso bicameral. No una unicameralidad encubierta.

Con una mayoría oficialis­ta en el Senado, según Altuve, el gobierno de Keiko Fujimori puede hacer de ahora en ade­lante ‘lo que le dé la gana”. Si Diputados aprueba una ley, el Senado podría modificarla sustancialmente sin que los diputados tengan oportuni­dad de pronunciarse sobre la nueva versión. “Cualquier proyecto de ley que mande la Cámara de Diputados, el Senado ya se ha atribuido la potestad de cambiarlo como le dé la gana”, advierte.

Un escenario posible después de lo sucedido esta semana es que los diputa­dos se nieguen a legislar. El abogado recuerda que una crisis entre ambas cámaras paralizó el Congreso entre 1947 y 1948, durante el go­bierno de José Bustamante y Rivero. En aquella ocasión, el Senado dejó de sesionar para bloquear a una Cámara de Diputados dominada por el Apra. El enfrentamiento terminó impidiendo el fun­cionamiento normal del Con­greso. El presidente recurrió entonces a decretos del Poder Ejecutivo para dictar normas que requerían la intervención del Parlamento.

La reciente victoria en el Senado, sin embargo, no ha conseguido fortalecer al premier Luis Galarreta. Su fracaso para reunir los vo­tos en Diputados dejó en evidencia sus limitaciones como negociador y debilitó su autoridad al frente del gabinete. Según Altuve, los días de Galarreta como pre­sidente del Consejo de Mi­nistros estarían contados.

Altuve compara las formas en que el fujimorismo consi­guió los votos de Obras y Buen Gobierno con los episodios de transfuguismo político del año 2000, durante las postri­merías del régimen de Alberto Fujimori, y de 2016, cuando Pedro Pablo Kuczynski llegó a la Presidencia sin mayoría en el congreso. “Ahora estamos repitiendo la misma historia. Esos escenarios terminan mal”, asegura. El golpe parlamentario que el fujimorismo preparaba desde las semana pasada ya se ha consumado <>

viernes, 23 de octubre de 2026

HILDEBRANDT REFLEXIONA SOBRE REALIDAD MUNDIAL

 SOMOS LOS POSCIVILIZADOS

César Hildebrandt

Tomado de HILDEBRANDT EN SUS TRECE N° 803  23OCT26

G

ánsteres de la política internacional gobier­nan el mundo, preparan guerras, extorsiones, masacres. Y tienen virreyes en los extramu­ros, líderes de segunda que repiten el mito de que el egoísmo convertido en virtud es lo me­jor que nos ha podido pasar.

¡Cómo extraño a la derecha de aquel civilismo planetario que profería ideas y tenía modales! ¡Qué asqueroso es Milei, qué supurado se le ve a De la Espriella, que rufián heredero está a punto de gobernar Brasil!

Décadas que parecen siglos atrás, uno tenía que escuchar las grabaciones clandestinas mandadas a hacer por Richard Nixon para enterarse de las vulgaridades de la Casa Blanca. Ahora tenemos a Trump, que el otro día le dijo a una periodista: "¿Eres estúpida? Sí, eres estúpida”. Es el mismo sujeto que se jactaba de sus habilidades manuales y venéreas y de la facilidad con que decía someter a las mujeres. El mismo que fue usuario del harén adolescente de Jeffrey Epstein. El mismo que hoy bombardea países y trama con Netanyahu, otro criminal de guerra, la desaparición final de Gaza y su conver­sión en la “Riviera del Oriente Medio”.

Un Zavalita ecuménico debe estar preguntán­dose cuándo fue que el mundo se fue a la mierda, cuándo fue que las normas se borraron, el honor fue echado por la borda, el crimen se exhibió como éxito y miles de millones de pobres diablos avalaron con su silencio y hasta con sus votos esta liquida­ción del orden más elemental.

Somos los poscivilizados de una era que aún no tiene nom­bre. Somos lo que queda de una red de relaciones y transaccio­nes que costaron dos guerras mundiales. Vivimos en las ruinas de ese proyecto de convivencia y hemos aceptado que una ma­fia fascista tome las riendas en nombre del darwinismo social.

En Francia pelean los jóvenes que ya se dieron cuenta de la trampa en que cayeron. En Italia, con menos audacia, ha empezado la resistencia. Y cuando surgen esas voces, la prensa de la usura sale a decir que la violencia no se puede tolerar y que al vandalismo hay que pararlo a cualquier costo. Pero la peor violencia y el más in­soportable vandalismo es haber creado un mundo en el que el abismo social se ha agrandado y donde los ricos son cada vez más obscenamente ricos. Un mundo que está en peligro porque lo hemos roto y maltratado con nuestra simiesca creencia de que las cifras de crecimiento económico no pueden detenerse.

No necesitamos a Gramsci, que peleaba por la hegemonía de los valores y la cultura. Necesitamos a los partisanos que se enfrentaron a Mussolini. Porque salir de este pudridero planeta­rio costará barricadas y levantamientos.

La derecha fascista que hoy desembarca en España y cubre casi toda Latinoamérica es barro sedimentario y paciente. Em­pezó a crearse con la implosión del socialismo real, se cimentó con el fin de la Unión Soviética y se envalentonó cuando Chi­na convirtió la revolución en un catálogo de Temu.

Esa derecha arrogante y eventualmente asesi­na sintió que el mundo era suyo, que los gran­des obstáculos habían desaparecido y que ahora nadie discutiría la dictadura del capital y el trazo casi religioso de la mano invisible.

Juan Pablo II ayudó en la tarea. Colaboraron los tanques (orugados) del pensamiento conser­vador. Fueron decisivas las redes sociales, encargadas de ad­ministrar la estupidez, la frivolidad y la desinformación.

La derecha fascista que autoriza moralmente la masacre de Gaza y que hoy tolera que se reinstauren virreinatos pro­yanquis en el subcontinente creyó, siguiendo a su matriz europea de raíces germánicas, que todos los semáforos esta­ban en verde para crear el mundo con el que siempre había soñado, un mundo donde los dilemas dejaran de existir, las dudas fueran desterradas y sólo quedara el neoliberalismo y el fin de la historia.

Ahora ni neoliberalismo tienen. Esta selva, en la que se discute con gritos y de rama en rama, no se parece a la pax romana en la que prevalecerían las reglas y la supremacía del dis­curso conservador. Trump ha terminado con eso y ha edificado esta pocilga neoyorquina donde se asalta en los corredores, se mata en el ascensor y se convoca a las bandas que pien­san en los grandes repartos del petróleo, las tierras raras, la inteligencia artificial al servicio del miedo y la dominación. Es un mundo condenado por la codicia y la adoración de la muerte. Es el mundo que hay que sacudir en las calles, los parlamentos, la prensa, las iglesias y donde sea posible dejar constancia de nuestra amenazada humanidad.  <■>

DERECHOS FUNDAMENTALES DE LA PERSONA HUMANA

LA EDUCACIÓN PERUANA ENTRE EL DERECHO Y EL NEGOCIO

Por: Jorge Luis Choque

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a promulgación del Decreto Legislativo N.° 882, Ley de Promoción de la Inversión en la Educación (1996), marcó un punto de inflexión en el sistema educativo peruano al legalizar la creación y funcionamiento de instituciones educativas privadas con fines de lucro. Aunque la norma se presentó como un mecanismo para ampliar la oferta educativa, en el fondo fue para desplazar la educación desde su condición de derecho fundamental y servicio público hacia una lógica de mercado, en la cual la calidad, el acceso y la permanencia dependen crecientemente de la capacidad económica de las familias. Como advierte Molinero Nano, la educación peruana adquirió un carácter “binario”, pues sigue siendo reconocida como derecho y servicio público, pero fue convertida también en un bien de consumo supeditado a las reglas del mercado.

El D. Leg. 882 no originó por sí solo la desigualdad educativa, pero consolidó un modelo de privatización por defecto. Al permitir el lucro en la educación básica y superior, el Estado erosionó su rol de garante universal y trasladó la carga económica a las familias, eludiendo su responsabilidad bajo el discurso formal de la gratuidad. Como señala Ricardo Cuenca (2020), la norma legalizó de forma efectiva el lucro en todos los niveles educativos. En consecuencia, mientras los sectores de mayores ingresos acceden a instituciones con infraestructura óptima, mejor calidad pedagógica y acompañamiento, los sectores vulnerables quedan relegados a escuelas públicas sobrecargadas o a una oferta privada de bajo costo con severas deficiencias de calidad y regulación.

Desde la dación del DL 882, el número de II.EE. privadas creció de manera sostenida y acelerada. Un estudio del Ministerio de Educación constata que, durante el período analizado, el número de instituciones educativas privadas a nivel nacional aumentó en 54%, mientras que los locales escolares públicos crecieron solo en 32% (Ministerio de Educación, 2016). Esta expansión evidencia que el mercado educativo se expandió más rápidamente que la capacidad del Estado para garantizar una oferta pública suficiente, equitativa y de calidad. La consecuencia fue una mayor dependencia de las familias respecto de servicios privados, incluso cuando estos ofrecían condiciones precarias de infraestructura, docencia y acompañamiento pedagógico.

Hoy, casi un tercio de los estudiantes de Educación Básica Regular estudia en instituciones privadas y, en Lima, esa proporción alcanza a la mitad de la matrícula (Ñopo, s. f.). No se trata, por tanto, de un fenómeno marginal ni exclusivo de los sectores de altos ingresos: una parte importante de familias de bajos recursos destina una porción significativa de sus ingresos al pago de colegios privados de bajo costo, muchas veces por la percepción —o la necesidad práctica— de que la escuela pública no ofrece garantías suficientes. De este modo, el DL 882 consolidó un sistema segmentado, en el que el acceso a mejores oportunidades educativas depende del poder adquisitivo de las familias.

La falta de supervisión en el crecimiento de la educación privada favoreció la proliferación de colegios informales e inadecuados, amparados por un marco normativo laxo (Ley N.° 26549) que permitió que 7 de cada 10 centros privados en Lima operaran sin la infraestructura debida (Educación Internacional, 2017). Aunque el D.S. N.° 005-2021-MINEDU buscó corregir esta informalidad, la Ley N.° 32562 lo derogó, manteniendo un vacío legal que aún desprotege a los estudiantes y evidencia que los intereses del mercado educativo han primado sobre el derecho a una educación de calidad.

En definitiva, la privatización por defecto de la educación peruana no es un accidente ni una consecuencia inevitable de la escasez: es una decisión política de clase que posterga el derecho a la educación de la población más vulnerable para favorecer la expansión de un negocio educativo. Mientras el discurso oficial califica a la educación de “esencial”, la práctica revela una escuela pública en abandono —con locales inadecuados, brechas de cobertura y condiciones cada vez más deplorables— y traslada a las familias la carga de pagar por una alternativa privada, muchas veces precaria. Así, el D. Leg. 882 no solo abrió la puerta al lucro educativo: consolidó un modelo en el que el Estado se desentiende de su obligación de ofrecer un servicio público digno y deja que la desigualdad social determine quién puede ejercer efectivamente el derecho a aprender. <>

 Referencias

Cuenca, R. (2020, 21 de enero). Ricardo Cuenca: “Hay que presentar con datos los problemas educativos”. RED CLADE.

1.     Educación Internacional. (2017, 31 de octubre). Proliferación de la educación privada en el Perú: Una agenda pendiente.

2.     Flores Barboza, J. C. (2012). El Decreto Legislativo N.° 882 y la desnaturalización de la Universidad peruana. Aporte Santiaguino, 5(1), 94-102.

3.     Freire, P. (2005). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.

4.     La República. (2026, 14 de septiembre). Plan Nacional de Educación: Keiko Fujimori anuncia reforma de la currícula “sin ningún tipo de ideología”.

5.     Ley N.° 26549, Ley de los Centros Educativos Privados. (1996, 4 de diciembre). Diario Oficial El Peruano.

6.     Ministerio de Economía y Finanzas. (s. f.). Inversión en infraestructura escolar y sus efectos en el rendimiento educativo: Informe final.

7.     Ministerio de Educación. (2016). La trayectoria reciente y situación actual de la educación privada en el Perú.

8.     Ministerio de Educación. (2021, 1 de enero). Colegios privados tendrán hasta cinco años para adecuarse a las condiciones del nuevo reglamento.

9.     Ministerio de Educación. (2026). Resolución Ministerial N.° 307-2026-MINEDU.

10. Molinero Nano, V. (2009). El derecho a la educación en el Perú en tiempos neoliberales. Educación, 18(35), 23-40. Pontificia Universidad Católica del Perú.

11. Ñopo, H. (s. f.). Educación privada: regular antes para no lamentar después. GRADE.

12. Presidencia de la República del Perú. (1996). Decreto Legislativo N.° 882, Ley de Promoción de la Inversión en la Educación. Diario Oficial El Peruano.

 

jueves, 22 de octubre de 2026

ANALIZANDO LA COYUNTURA MUNDIAL

EUROPA Y PERÚ ACTUAL

Escribe: Milcíades Ruiz

E

n la historia política mundial, Francia ha liderado las ideas de liberación social desde que explosionó como “Revolución Francesa”. Ha sido fuente de inspiración para movimientos de liberación anti colonialistas y, referente de libertades democráticas, acogiendo en su seno a muchos políticos perseguidos por dictaduras. Hoy está, pasando por un momento político crítico que ya repercute en otros países y, podría extenderse al nuestro. Veamos por qué.

Por su alto nivel de vida y desarrollo nacional, no es común que los países europeos afronten estallidos sociales violentos de protesta masiva, de sectores sociales que exigen justicia social, como sucede en Latinoamérica. Tampoco lo es, la represión policial a niveles alcanzados hasta ahora, ni se plantea la intervención de las fuerzas armadas para combatir los reclamos sociales. Entonces, qué está pasando para que las llamas de la rebelión política, se extienda a Italia, España, Bélgica, Albania, Portugal.

La ira social ha ocasionado fuertes enfrentamientos con las fuerzas del orden. Hay violencia, incendios, saqueos, vandalismo, miles de detenidos y muchos daños en Francia. El gobierno ha tenido que recurrir a “Toques de queda” selectivos. Según la Confederación General del Trabajo (CGT), uno de los principales sindicatos de Francia, alrededor de 800.000 jóvenes, trabajadores, desempleados y jubilados se sumaron a las manifestaciones por todo el país. En Primera línea está el gremio de profesores, pidiendo mejoras en el sector educación.

A ello, se suman demandas de aumento de salarios y pensiones, restablecer el impuesto sobre los altos patrimonios, gravar a multimillonarios y multinacionales, medidas contra el fraude y la evasión fiscal, atención urgente a las demandas de la juventud. Pero lo que tienen de común estas protestas europeas, son el aumento del costo de vida, dificultades para acceder a vivienda y educación, falta de oportunidades laborales y descontento político contra sus gobernantes.

Como verán, todas estas demandas están en nuestra agenda política como carbón apagado que, como el Ave Fénix podría renacer de sus cenizas, al contagio con las revueltas europeas. El fantasma de los cuatro suyos podría cobrar vida. También aquí se pide eliminar el subsidio tributario a las corporaciones transnacionales agroexportadoras y otras evasiones. Como también reclamamos una política tributaria equitativa y los que más ganan, aporten más, a fin de que el presupuesto público aumente en beneficio de los más necesitados, etc.

También hay creciente descontento social contra los gobernantes y las políticas educativas anunciadas por el fujimorismo. Peor será cuando al amparo de las facultades legislativas se gobierne a “manu militari”, prescindiendo del Poder Legislativo. La conducción estatal viene dando muestras de intolerancia política y autoritarismo. Sin embargo, no la tiene fácil en el legislativo ni la tendrá en los sectores populares.

No existe ningún hecho que no tenga antecedentes y consecuencias. El asunto está en ubicar las causas si queremos acertar en nuestro diagnóstico. En este caso, las causas de los disturbios sociales europeos son fundamentalmente económicas, en el contexto de un viraje multipolar en el sistema de dominación mundial. China ha copado gran parte del mercado mundial de bienes, servicios, inversión, tecnología, etc. Esto ha descuadrado el orden mundial establecido, ocasionando pérdidas de dominio a EE UU y Europa.

En la Unión Europea, existe gran temor de que Rusia extienda sus dominios, afectando sus intereses. Entonces, ante la invasión rusa a Ucrania, decidieron comprarse el pleito ajeno, apoyando con dinero, armamento de guerra, tecnología, represalias y sabotajes de toda índole contra Rusia, para hundirla y hacerle perder la guerra. Contaban con el apoyo de EE. UU. Los cálculos estratégicos fallaron y, en vez de arruinar a Rusia, este se ha fortalecido, ha crecido económicamente y, está ganando la guerra contra Europa.

Por el contrario, los países de la UE, tuvieron que utilizar fondos públicos y endeudarse para apoyar a Ucrania. Se hicieron recortes presupuestales para darle fondos a Ucrania que por un lado generó corrupción en las donaciones y préstamos, mientras que, por otro lado, los países europeos entraron en déficit presupuestal. Carecen de dinero para atender las demandas de la población que ha quedado afectada por la inflación ya que las represalias y sabotaje contra Rusia han ocasionado escasez. Se cortó el abastecimiento de petróleo, gas y otros combustibles rusos, haciendo perder capacidad adquisitiva a la población, pero también mayores gastos estatales.

Para remate, EE. UU., apremiado por su pérdida de poder ante China y teniendo una gigantesca deuda pública que supera el valor de su PBI anual, prefirió retroceder en su apoyo a Ucrania y entenderse con Rusia, abandonando a sus aliados europeos. En la estrategia estadounidense, está recuperar el terreno perdido ante China, mediante represalias arancelarias y otras medidas. Pero esto, afecta la economía de sus aliados europeos.




Inesperadamente, los judíos norteamericanos forzaron a EE. UU., a apoyar militarmente a Israel, en sus afanes expansionistas. Hicieron una alianza de guerra contra Irán y los cálculos estratégicos fallaron teniendo que retroceder vergonzosamente. Irán controla gran parte del abastecimiento de petróleo y derivados en el estrecho de Ormuz, que se cortó con la guerra, afectando las economías europeas y mundiales.

A estas dificultades se sumó el desbarajuste climático que, ha afectado críticamente, el abastecimiento de alimentos e insumos industriales, descalabro financiero, alta inflación y otras consecuencias económicas. El crecimiento económico europeo será casi nulo este año. La reducción en el crecimiento mientras la población crece, significa desempleo, pérdida de ingresos y todos los males de la recesión. Los países europeos han perdido equilibrio económico y no tienen liquidez sostenible.

Todo este conjunto de factores y de mal manejo político, vienen contribuyendo a la crisis social que afronta Europa. Si los gobiernos son rebasados, se abrirá una nueva revolución que podría acabar con el orden establecido y surgiría uno nuevo, más acorde con la justicia social. En esta perspectiva, deberíamos estar atentos a la evolución internacional para no estar desprevenidos y actuar como corresponda.

La misma lógica dialéctica rige en el plano nacional. Los antecedentes del momento actual y de la trayectoria política fujimorista, dejan muchas dudas de mejoramiento social con el nuevo gobierno. Si la estrategia de gobierno falla por discordancia con la realidad social y económica, lo hechos derivarán en rebeldía social. Conociendo los antecedentes antidemocráticos del fujimorismo, de corrupción, terrorismo de estado, sometimiento político de las fuerzas armadas, empoderamiento del narcotráfico, violación de los recechos humanos, esterilización forzada, compra de parlamentarios de la oposición, compra de pequeños medios de prensa y sobornos mediáticos, nos hace pensar en una perspectiva desalentadora.

En todo caso, la depresión mundial nos arrastrará perjudicando nuestra economía. Lo ideal es que, conforme crece la población laboral, deberá crecer en la misma proporción el empleo, para evitar los males de un desbalance. Igualmente, conforme crece la población tiene que crecer la economía y el presupuesto estatal. De lo contrario se generan desequilibrios que redundan en pobreza, incapacidad de conocimientos laborales y, una masa desocupada, sin ingresos que, es empujada a la delincuencia común y creciente criminalidad. Este no es un asunto policial y por más que se recurra a operativos, la inseguridad ciudadana se extenderá.

La actual administración estatal encontró una situación laboral en que la tercera parte de la población peruana en edad de trabajar estaba desocupada. Más del 70% de la población ocupada trabaja en las MYPES con tope de 10 asalariados. Pero esta situación ha empeorado con el calentamiento planetario ocasionado por el sol. Daniel Hermoza, director de Mypes Unidas del Perú, estima que las mypes afrontarán pérdidas por S/ 3.000 millones y, destrucción inicial de aproximadamente 150.000 puestos de trabajo.

El sector pesca, ha tenido una caída del 30% con una pérdida de 78.000 empleos en producción y exportación de harina y, aceite de pescado, haciendo caer también, los ingresos estatales y la economía nacional. Igual podemos decir de los demás sectores productivos y de servicios que, viene perdiendo muchos miles de empleos. La caída del conjunto de sectores, la creciente inflación, el desempleo masivo empujarán a una mayor delincuencia conforme avance la crisis actual. Los reclamos sociales se irán incrementando.

Pero lo peor está por llegar, como regalo navideño. El próximo 21 de diciembre, nuestro planeta se inclinará 23 % con el solsticio de verano, poniéndonos de cara al sol. Como todos los años, es la fecha de llegada del “Fenómeno del Niño” que dura hasta marzo del año siguiente, ocasionando desastres naturales de mayor dimensión. Estaremos en un horno por el doble calentamiento. Nuestros organismos hervirán y quienes tengan problemas cardiacos, respiratorios, diabetes estarán en peligro.

La escasez de alimentos, será mayor, porque los cultivos y crianzas se deteriorarán agobiados por el estrés calórico. Epidemias como el “dengue” proliferarán causando muchas muertes. Si seguimos sumando casos se podrá avizorar una situación desesperante como la que está viviendo Europa en su otoño. Para nuestro otoño, los sectores más afectados reclamarán atención estatal a sus demandas y podrían generar condiciones de rebeldía social como sucede actualmente en Europa

Planificar preventivamente para actuar oportunamente, sería una buena alternativa. Salvo mejor parecer.

Octubre 21/ 2026

martes, 20 de octubre de 2026

REFLEXIONES DE HILEBRANDT SOBRE EL PERU

 ES DIFÍCIL AMAR AL PERÚ

César Hildebrandt

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE N° 802  16oct26

E

s difícil amar a ún país que se arrodilla ante los Es­tados Unidos de Trump. Que premia la estupidez. Que tiene un comercio carnal con la corrupción. Que hace de la ley un papel inútil. Que presume de haber nombrado a un delincuente en el cargo de Fiscal de la Nación. Que está convencido de que la miseria de muchos es inexorable.

Es difícil amar a un país que vota por quien se proclama he­redera de un hombre que huyó del cargo de primer mandatario para refugiarse en Japón, repi­tiendo de algún modo la fuga en 1879 de Mariano Ignacio Prado, a quien perdonaron después de su regreso y uno de cuyos hijos fue presidente en dos oportunidades.

Es difícil amar a un país que está enamorado del desorden. Que conspira con todo su talento para que la burocracia se pudra, los gobernadores entren a saco, la policía actúe muchas veces en pandilla.

Es difícil amar a un país que ignora gran parte de su pasado y que tropieza con la misma piedra desde su fundación como república. Que permite que un hom­bre que adoptó un alias porcino se burle de la ley. Que tolera que la Constitución sea ultrajada en manada y reformada 60 veces por quie­nes precisamente condenan cualquier intento de convocar a una asamblea constituyente.

Es difícil amar a un país que llama héroes a quienes masacraron comunidades indígenas enteras tratando de restaurar un orden que fue el perfecto pretexto para la locura criminal de Sendero Luminoso.

Es difícil amar a un país que se pregunta qué hacer con lo ilegal, que sueña con ganar concursos mundiales de comida mientras renuncia a darle valor agregado al cobre que exporta, que permite los intereses de usura de los bancos, que habla por lo general un dialecto anómalo remotamente parecido a aquel con el que escribía Valdelomar.

Es difícil amar a un país que tiene una Junta Nacional de Justicia donde impera la venganza bandolera, un Tribunal Constitu­cional en barraganía con la depravación, un Jurado Nacional de Elecciones sometido a la extorsión de la derecha.

Es difícil amar a un país que decide que la educación no es prioritaria, que la salud no es principal, que la seguridad no es vital. Y que lleva a la presidencia a una señora que no entiende la naturaleza de los problemas y que por eso no puede encontrar solución a ninguno de ellos.

Es difícil amar a un país que no vota en la ONU por el derecho del Estado palestino a pronunciarse en la asamblea general. Que no tiene la dignidad de imponerle a los Estados Unidos los mismos aranceles que ese país nos morrocoyo en violación flagrante del TLC firmado.

Es difícil amar a un país en el que su mayor autoridad ha­bla del tamaño del pelo y el largo de las faldas como parte de una revolución en las normas de la educación mientras cientos de colegios se caen a pedazos y se sigue incumpliendo la norma constitucional del 6%.

Es difícil amar a un país en el que la derecha defiende sus encomiendas y privilegios y demoniza a sus adversarios usando la tele­visión prostituida, la prensa aga­chada y las redes sociales urgidas de penicilina.

Es difícil amar a un país en el que Femando Rospigliosi cree ser un señor respetable y donde César Acuña anuncia su retiro de la po­lítica (como si alguna vez hubiese estado en ella).

Es difícil amar a un país que reza por el Papa al mismo tiempo que condena a niñas y adolescentes a tener hijos surgidos de una viola­ción. Y aún es más difícil amar a un país en el que la anemia infantil de menores de tres años sigue es­tando por encima del 40%.

Es difícil amar a un país que ve correr la sangre por las calles y no puede comprarle ni siquiera pistolas a la policía. Que no ha castigado a quienes dispararon a matar en diciembre de 2022 y enero de 2023. Que no ha derogado las leyes que favorecieron a las organizaciones criminales en relación a la extinción de dominio y la facultad legal de allanar un domicilio.

Es difícil amar a un país en el que una ebria que mata a un hombre mientras conducía pague su crimen con cuatro meses de carcelería.

Es muy difícil amar al Perú. Pero se le ama.  <>