EL NIÑO Y LOS PRESIDENTES
Carlos Cabanillas León
En PERU21 12JUL26
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H |
ay
un Niño antes y después de Ia descentralización. Ahora hay más presupuesto pero
también más burocracia. Una diferencia clave con el vertical centralismo de los
80 y 90.
El
bíblico diluvio arrasó el Perú de noviembre de 1982 a febrero de 1983. Hubo que
expropiar casas para construir una defensa ribereña en Piura y Tumbes. Y ambos
departamentos quedaron incomunicados. No había acceso por aire, mar o tierra.
Las lluvias arrasaron los puentes y activaron varias quebradas de lodo. Los
techos de las casas sucumbieron. El chapuzón también destruyó la Panamericana
Norte. Hubo más de 1,700 casas inhabitables. Fue la crisis climatológica más
grande de la que se tenga memoria. Aún peor que El Niño de1972-1973, que -según
la hemeroteca- fue tan brutal que acabó con la preciada pesca de anchoveta. Hubo
lluvias torrenciales, huaycos imposibles, inundaciones y maretazos. Y, luego
del diluvio, llegaron las enfermedades de siempre. El dengue, las aguas
servidas, el cólera. Según la crónica de la época, hubo un decrecimiento de
hasta 13% del PBl.
El
fenómeno de El Niño ya azotaba los templos y colapsaba el sistema agrícola de
la cultura moche, allá por el siglo Vl d.C. Y a pesar de ello, la prevención ha
sido históricamente mínima frente a este flagelo desde que se tiene uso de razón.
Algo improbable, considerando que en estas tierras no solo llega El Niño
costero, sino también El Niño global. El Niño costero se forma por condiciones
atmosféricas locales frente a Ecuador y el norte del Perú. El Niño global, en
cambio, implica que se calienta todo el Pacífico sur, desde Australia hasta
Sudamérica, y tiene devastadores efectos a escala mundial. Ambos Niños han
marcado gravemente la historia política peruana contemporánea. Para este
2026-2027, los pronósticos no son los mejores. Se prevé que el fenómeno de El
Niño costero ingrese a una fase de mayor intensidad. Y que coincida en los próximos
meses con el desarrollo de El Niño global en el Pacífico central. Esto
configuraría un escenario de calentamiento generalizado que podría extenderse
por todo 2027. Y esta suma consolidaría un mega-Niño que crearía la tormenta
perfecta.
De
1982 a 1997
Si
en la costa de 1982 hubo diluvios, en la sierra hubo sequías. Y eso produjo
desabastecimiento de productos de primera necesidad. En el mar también se
perdieron temporalmente algunas especies. Como la temperatura subió 7 grados
centígrados, aparecieron tiburones y cachalotes. Y hubo lobos marinos varados
en la playa. El 28 de julio de 1983, Belaunde hizo un balance de los daños en
pleno mensaje presidencial. Se contabiliza ion al menos 1'330,000 damnificados y
512 muertos Al final del desastre hubo pérdidas económicas por US $ 3,000 millones. Y un saldo de 545,000
damnificados. Belaunde sentenció que el país se vio afectado por el mayor
desastre natural en el presente siglo.
La
crisis televisada
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| Nevada en alturas puneñas |
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| Alpacas en medio de la nieve |
A
pesar del desastre generalizado, el resultado fue palpable. El gobierno repuntó
ante la opinión pública porque Fujimori efectivamente redujo el impacto
destructivo del mega-Niño, "Por cada US $1 invertido en prevención se ahorrarían
US $ 10 en reconstrucción", dijo en su momento, aunque no lo cumplió al
pie de la letra. Su conducta vertical y clientelista no fortaleció las capacidades
estatales para prevenir y reconstruir. No hubo legado institucional y la
sociedad quedó tan expuesta como siempre. Sin embargo, visto a la distancia,
ese centralismo vertical y autoritario sin duda sería el mal menor frente a las
caóticas respuestas de otros gobiernos.
PPK
y Boluarte
PPK
afrontó un Niño costero. Le delegó la responsabilidad a la tecnocracia. No
enfrentó ia reconstrucción pensando en reducir los riesgos ante un nuevo Niño.
La crisis no fue tan devastadora, en parte porque El Niño fue bastante menor al
de 97. Aquel 2017 el PBI solo crecería 3% a causa de esos estragos. PPK fue más
paliativo económicamente y re activo mediáticamente. Marketeó su campaña de
#Una Sola Fuerza y repartió bonos a mansalva. Finalizada la crisis, anunció que
el Estado invertiría S/7,000 millones en la reconstrucción del norte. Un total de
13 regiones fueron afectadas por el fenómeno de El Niño costero. Su famosa
"reconstrucción con cambios" trató de subsanar los efectos de El Niño.
En El Niño de 2123-2034, Dina Boluarte anunció una inversión de S/. 1,769 millones para prevención por el fenómeno de El Niño. Como PPK, su rol se redujo a dotar de recursos preventivos y paliar económicamente las consecuencias del desastre. Y encima, el Ejército apuró el contrato millonario con una empresa para reparar helicópteros rusos.
En
cuanto a El Niño, hay un antes y un después de la regionalización. Ante el
cambio en las reglas de juego burocráticas, el Gobierno central delega
presupuestos y deja las facultades en manos de los gobiernos regionales y
municipales, que son finalmente quienes lidian con el caos. Hay más
presupuesto, pero también más burocracia. Una diferencia clave con el
centralismo de los 90. <>



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