viernes, 3 de julio de 2026

MUY MERECIDA CONMEMORACIÒN

 6 DE JULIO

DÍA DEL MAESTRO PERUANO

Jorge Luis Choque

 

C

ada 6 de julio, el Perú rinde homenaje a sus maestros. Más allá de los actos protocolares, las ofrendas florales y los discursos oficiales, esa fecha debería ser, sobre todo, un momento de reflexión nacional. Celebrar al maestro sin mirar la realidad en la que trabaja equivale a aplaudir en medio del abandono. En un país marcado por la carencia de infraestructura educativa, la desigualdad socioeconómica, la anemia y la desnutrición infantil, y la precariedad de los servicios públicos, el maestro peruano sigue siendo uno de los pilares más firmes de la esperanza colectiva.

Ejercer la docencia en el Perú no es una tarea simple ni ornamental. Se trata de una vocación que con frecuencia se desarrolla entre techos rotos, aulas sin ventilación, materiales insuficientes, conectividad limitada y estudiantes que llevan en sus cuerpos y hogares el peso de la pobreza. En ese escenario, el maestro no solo transmite contenidos curriculares: alimenta la imaginación, sostiene emocionalmente, orienta, protege y abre horizontes. Su trabajo constituye una forma cotidiana de resistencia frente al abandono estatal.

José Antonio Encinas advirtió que el maestro no puede reducirse a un simple funcionario subordinado, sin voz ni dignidad; su postura crítica sobre la deshumanización del magisterio permanece vigente en el contexto peruano contemporáneo (Encinas, 1926/1999). Encinas denunciaba la degradación del docente cuando lo definía como “un paria que vegeta dentro de la rutina como sistema” o como “conductor de rebaños” —imágenes que todavía describen, de modo doloroso, la mirada con que muchas veces el Estado percibe al magisterio (Encinas, 1926/1999).

Paulo Freire recuerda que “enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su producción o construcción” (Freire, 1970/2005, p. 34). Esta perspectiva dignifica al docente como sujeto que acompaña procesos humanos complejos, y no como mero repetidor de contenidos. En la misma línea teórica, Lev Vygotsky sostuvo que “lo que el niño puede hacer hoy con ayuda, mañana podrá hacerlo por sí solo”, lo que sitúa al maestro como mediador imprescindible en los procesos de desarrollo psicológico y aprendizaje (Vygotsky, 1978/1987, p. 86).

No es posible hablar de calidad educativa sin atender la presencia de anemia y desnutrición infantil, ni sin reconocer las profundas brechas económicas y sociales que afectan con mayor dureza a los sectores más pobres. ¿Qué puede hacer una escuela si el estudiante llega con hambre, cansancio o enfermedad? ¿Qué puede lograr un maestro si el Estado no garantiza las condiciones mínimas para el aprendizaje? En ese sentido, la cuestión deja de ser solamente pedagógica y se torna ética y política: la indiferencia de los gobernantes no es neutral, pues perpetúa la desigualdad y condena a miles de niños y niñas a iniciar su trayectoria educativa con desventaja.

Encinas también rechazó la improvisación y el mercantilismo en la educación, advirtiendo contra una formación docente superficial que convierte la enseñanza en una ocupación de trámite (Encinas, 1926/1999). Su crítica mantiene vigencia: el error en educación no afecta a un solo individuo, sino a generaciones enteras. Cuando el Estado tolera la precariedad, la improvisación o la mediocridad en la escuela, el daño resulta colectivo y profundo.

A pesar de las carencias, el maestro peruano persevera: en ciudades y zonas rurales, en escuelas visibles y olvidadas, docentes siembran futuro con paciencia, creatividad y entrega. La pandemia mostró esto claramente; muchos sostuvieron la continuidad educativa con recursos mínimos, reinventando prácticas y asumiendo tareas más allá de su contrato. Quedó en evidencia una verdad que la política suele olvidar: sin maestros no hay un país justo.

Por eso, este Día del Maestro no debería reducirse a una ceremonia de cortesía. Debe ser una jornada de reflexión nacional, porque el docente peruano convierte su profesión en un acto de amor, inteligencia y sacrificio. Celebrar al maestro implica defender su dignidad, mejorar sus condiciones laborales, garantizar escuelas seguras, combatir la desigualdad y dejar de tratar la educación como un asunto secundario.

Como señalaba Encinas, el magisterio es un apostolado que exige permanente agitación espiritual: esa imagen define al verdadero maestro como alguien que no se resigna, que piensa, interpela y transforma (Encinas, 1926/1999). El maestro no solo enseña a leer y escribir; enseña a mirar la realidad, a nombrar la injusticia y a imaginar un país distinto. En ese sentido, su labor es profundamente política —no en la medida en que milite por un partido, sino porque forma conciencia, ciudadanía y humanidad.

Hoy, con tantas aulas sin condiciones dignas, rendimos homenaje a quienes mantienen su fe en los estudiantes y en la educación transformadora. El Perú les debe algo más que una fecha: les debe respeto, justicia y una política educativa acorde a su sacrificio. Como dijo Ricardo Dolorier, “Ser maestro en el Perú es una forma peligrosa de vivir; es una heroica forma de morir”, frase que resume la precariedad y entrega que hoy definen la profesión.

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REFERENCIAS:

1.       Encinas, J. A. (1999). El maestro y la escuela: ensayos sobre educación (ed. y selección de textos). Lima: Fondo Editorial [Reedición de obras publicadas originalmente en la década de 1920].

2.       Freire, P. (2005). Pedagogía del oprimido (30. a ed.). Madrid: Siglo XXI Editores. (Obra originalmente publicada en 1970).

3.       Vygotsky, L. S. (1987). Pensamiento y lenguaje (2. a ed.). Madrid: Ediciones Akal. (Obra traducida y publicada en español; edición citada por convención académica).

4.       Ministerio de Educación del Perú. (2021). Informe sobre la situación educativa en el Perú: brechas y desafíos post‑pandemia. Lima: MINEDU.

5.       Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). (2020). Encuesta Nacional de Hogares: indicadores de pobreza y salud. Lima: INEI.

 

HILDEBRANDT OPINA: RESULTADOS POLITICO-SOCIALES DEL RECIENTE PROCESO ELECCIONARIO

 CÁNCER TRIUNFANTE

César Hildebrandt 

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 789 3JUL26

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legan apristas a saludar a Keiko Fujimori. Es el besamanos. Es el besapiés. Es el viejo beso que el Apra, en trance de agonía, le dio al general Odría “por la gobernabilidad”. Es un beso de moza imaginaria.

Pero besar a Odría tenía una razón. El Apra y la Unión Nacional Odriista formarían una coalición reaccionaria en el congreso de 1963, una alianza que le hizo la vida imposible al reformista Femando Belaunde. Era un beso estratégico.               .               

Ahora el Apra no existe, es un pabellón de sombras. No tiene inscripción, no tiene parlamentarios, no tiene vela en ningún entierro, excepto el propio, y encima care­ce de significado. Porque el Apra no es la socialdemocracia que se disolvió en un mar de debilidades y corrupción. Hace años que se ale­jó del centro-izquierda y se había convertido en una versión mejor fraseada de la derecha monda y lironda.

Ahora va el Apra mustia donde la señora que ganó con las justas y le rinde pleitesía antes de su procla­mación. Reconocen sus emisarios a su nueva jefa y no sé -aunque me parece- que atisban oportunidades.

Muerto Haya hace tanto tiempo, muerto por decisión propia Alan García, el Apra es un orfanato sin directorio. De modo que los chicos se reúnen en asamblea y deciden acudir, desesperadamente, donde la señora que no los llamó y que no los necesita. Están en busca de salvar los muebles y la merienda.

Este sí es el final del partido que cambió la historia del siglo XX peruano. Es el término de una época. Es la última escena de un drama que duró 102 años.

La señora que ganó por 27 centésimas de diferencia y per­dió en 16 de las 25 regiones del país está feliz. La cola crece, las llamadas se multiplican, las felicitaciones se transmiten. La saluda la Casa Blanca, Bukele, Milei. Solo falta Netanyahu.

La señora vuelve a sentirse internacional, como cuando hacía el trencito con Hugo Chávez en aquella fiesta inolvidable de Cartagena de Indias. O cuando acompañaba a su padre mafioso en los viajes a los que debió acudir su santa madre, primera dama defenestrada por denunciar el robo perpetrado por sus cuñadas. ¡Todo era tan familiar aquel entonces!

El secretario del SUTEP también la visita para hablar del tema educativo. Hace bien. Al fin de cuentas, el SUTEP hizo antes que China, su cuna ances­tral, la evolución al capitalismo, el mercado y la acumulación. Habla bien de ella y de su encumbramiento don Juan Sheput -eso era inexorable- y la corteja y se muestra Yehude Simón, el escorpión que mordió a la rana y que sobrevivió nadando muerto.

En la puerta de la casa de la señora, en el vestíbulo del local partidario, se dejan cartas, admiraciones, pedidos. Y hay llamadas. Y hay silencios que son discursos y evasivas que son pronunciamien­tos. También abundan los teléfonos que ya no contestan, los saludos que desaparecieron, los correos sin respuesta. Manadas de olfatos al acecho observan cómo está el viento, de qué lado caerá la lluvia, cuánto demorará la caravana.

Lo que no saben es que el fujimorismo actuará como siempre: usará a la gente mientras lo requiera y luego volverá al ensimis­mamiento. Así ha actuado siempre. Lo que pretenden ignorar es que la máquina del fujimorismo no conoce otro norte que no sea el control de las instituciones, objetivo que ha logrado gobernan­do de facto y a la sombra y al que sólo le falta el dominio pleno sobre el poder judicial (operativo que está en marcha gracias a la servidumbre de la Junta Nacional de Justicia).

No importa de cuántos colores se adorne provisoriamente la organización de la señora Fujimori. Prevalecerá el legado, el ejemplo del padre atroz, el recuerdo seductor de que todo es comprable, chantajeable, intercambiable, ensobrable. La convicción de que el Perú es un bufé en las buenas y una carnicería cuando apremian los tiempos y las calles suenan a malestar. ¿Se imaginan a Cecilia Chacón preocupándose por los pade­cimientos de los pobres? ¿A Martha Chávez vigilando que los uniformados no se excedan en el uso de la pólvora? ¿A Miki Torres preocupado por el medio ambiente? ¿A Femando Rospigliosi proponiendo algo vagamente humano? El fujimorismo es el cáncer triunfante. El Perú está en el INEN. Internado. <>

martes, 30 de junio de 2026

ASPECTOS CRUCIALES DE LA REALIDAD SOCIAL PERUANA

LA INDOLENCIA POLÍTICA

FRENTE A LA INSEGURIDAD ALIMENTARIA

Escribe: Milcíades Ruiz

L

as condiciones de vida de las personas, determinan su desarrollo físico y mental. Quienes cubren sus necesidades alimentarias y nutritivas desarrollan una vida activa y saludable. Pero, según el grado de desigualdad social entre ricos y pobres, mientras a unos les sobra, a otros le faltan medios para cubrir estas necesidades hasta en lo mínimo. La indolencia gubernamental nos hace recortar presupuesto familiar haciéndonos comer menos y de menor calidad. ¿Por qué lo permitimos?

Muchos, arrastramos las huellas de la desnutrición desde niños y, la tuberculosis aumenta en muchas zonas de pobreza, mientras los gobernantes engordan sus cuentas bancarias. Los partidos políticos gobernantes prefieren alimentar las arcas de EE UU comprándoles aviones de guerra por miles de millones de dólares, antes que atender las necesidades de nuestro pueblo. No estamos en guerra internacional, pero la corrupción no tiene escrúpulos. A las transnacionales extranjeras que exportan alimentos peruanos, les subsidian el pago de impuestos. Los exportan desabasteciendo nuestro mercado y, haciéndonos pagar mayores precios, lo que nos obliga a reducir compras de alimentos.

Los partidos políticos dominantes en el gobierno del país, saben a través del organismo oficial INEI, la hambruna que sufren los sectores sociales de menores ingresos, pero son indolentes. Tampoco los partidos políticos que dicen defender al pueblo se oponen más allá de las palabras, a las políticas hambreadoras. Veamos lo que dice el INEI y la FAO (organismo de las NN UU para la alimentación):

En el año 2025, el 30,5% de la población del país se encontraba en situación de insuficiencia alimentaria. Desde moderada hasta severa, según grado de pobreza. Aproximadamente 3 de cada 10 peruanos, sufrieron problemas para alimentarse adecuadamente. Y según área de residencia, la carencia alimentaria fue mayor en el área rural, donde alcanzó al 35,4% de su población, frente al 29,3% registrado en el área urbana. Habitan en el área rural toda clase de profesionales y trabajadores manuales, aunque la mayoría son productores de alimentos. ¿No es esto, una perversidad paradójica?

Por región natural, la Selva presentó la más grave situación alimentaria, con 35,3%, de su población flagelada por la falta de poder adquisitivo, seguida de la Sierra, con 30,5%, y la Costa, con 29,4%. Peor aún, en la parte rural de la selva, la insuficiencia alimentaria en promedio llegó al 39,0% de su población. Y la situación más severa está allí. Pueden tener la barriga llena, pero sin los nutrimentos que el cuerpo necesita para que los órganos funcionen bien.

 Pero la severidad más apremiante de carencia alimentaria, estuvo y está, en las comunidades nativas que son las que más padecen hambre por desnutrición. Precisamente allí, en sus territorios, donde hay más riqueza petrolera y de gas, que los partidos gobernantes han dado en concesión a consorcios inversionistas extranjeros. Paradójicamente, los beneficiarios de estas concesiones se llevan los volúmenes de dinero obtenido al extranjero, dejando en hambruna a los peruanos ancestrales despojados de su territorio milenario. ¿Cómo puede haber tanta maldad gubernativa?

 Pero en general, el hambre azota en todo el territorio donde superviven los peruanos más auténticos. Así, maltratan los descendientes colonialistas a la población nativa.

 No es casualidad que, en los departamentos de la selva peruana, donde abundan depredadores extranjeros de riquezas, incluyendo hidrocarburos, minería, narcotráfico y maderas, abunda el hambre y la tuberculosis. Ver los siguientes mapas oficiales.

Incluso en área urbana, la situación de los peruanos descendientes de esclavos africanos traídos por los colonialistas republicanos, sufren lamentables carencias alimentarias. 

¿Han escuchado que algunos de partidos políticos incluyan en sus plataformas de gobierno reformas para solucionar esta problemática? Pasar hambre, ¿Es un designio de Dios o, un designio del sistema de gobierno? ¿Mejor es callar y no decir nada? ¿Hay entre nosotros, consciencia política sobre esta situación. Al permitir que esto suceda, ¿No nos hace cómplices de una indolencia de lesa humanidad? ¿La alimentación, no es un derecho humano?

Pero, el sistema no tiene moral humana y su esencia es el lucro sin fronteras. Mucha gente muere de cáncer y otros males, por el fraude de alimentos procesados industrialmente y, embasados con sustancias químicas de sabor falsificado, Desde niños, los peruanos llevan la muerte en la lonchera. La estafa alimentaria está en los lácteos adulterados, conservas enlatadas, bebidas y demás alimentos procesados industrialmente que, a la larga causan graves daños a la salud por acumulación contaminante. No se siente en el momento, pero solo reaccionamos cuando ya es tarde.

Podríamos extendernos en esta problemática, porque la trampa del lucro indebido está en todas partes. La sub alimentación es por falta de medios económicos. Nos alimentamos según nuestro grado de pobreza. Pero la pobreza es estructural. En el sistema capitalista, no puede haber ricos sin que haya pobres. Es la razón de ser de su existencia. No tenemos otra opción en esta disyuntiva como el bien y el mal. O estás en un lado pero no en lado contrario. Eso no depende de nuestra voluntad, sino de las condiciones en que nos pone el sistema de dominación social.

Pero, mientras no podamos cambiar el sistema mundial, por lo menos en nuestro país, busquemos la equidad que nos aleje de los extremos. Entre los extremos blanco y rojo, hay tonalidades, según la proporción de colores. Busquemos reducir o, eliminar, los efectos dañinos a la sociedad. La extrema desigualdad es lo que causa la sub alimentación y hambre. Es cuestión de dinero. La pobreza monetaria que causa daños a la sociedad puede ser evitada con el pleno empleo, que asegure ingresos familiares. Sin ingresos pecunarios, la desgracia llega inevitablemente. En esta situación, la degenaración humana, arroja los malos resultados.

La situación alimentaria descrita, es una problemática estructural del sistema de gobierno. Como tal, se requiere de medidas estructurales que contrarresten dichos daños. Los programas sociales del neoliberalismo no son solución. Cada año aumentan los presupuestos para los comedores populares y ollas comunes, pero la situación alimentaria nacional sigue empeorando. En las actuales condiciones, la producción de alimentos es irrentable para el campesinado, porque la corrupcción de los partidos gobernantes da preferencia a la importación de alimentos que, siendo subsidiados en el país de origen, causa la ruina de los productores peruanos. De allí la paradoja de sub alimentación de estos.

El Perú necesita una política alimentaria protectora de la sociedad en su conjunto. La alimentación es un derecho humano. Bien podríamos propugnar el restablecimiento del Ministerio de Alimentación que, por lo menos nos proteja del fraude alimentario y tome las medidas adecuadas para porteger a la población de extrrema pobreza. No hay ninguna esperanza de que el próximo gobierno cambie la situación descrita, pero “el que calla, otorga”.

Ustedes qué dicen.

30 junio/2026
 

PARA LAS PERSPECTIVAS DE LA ACTIVIDAD MINERA EN LA ECONOMIA PERUANA

 LOS METALES,

¿EL NUEVO PETRÓLEO?

INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR • 29 DE JUNIO DE 2026

E

l mundo ha entrado en la era de los metales y las tierras raras de la mano de la inteligencia artificial y la transición energética. Se trata de una de las grandes transformaciones económicas del siglo XXI, con profundas implicaciones geopolíticas.

El índice de precios de metales y minerales del Banco Mundial, que agrupa materias primas como el cobre, el aluminio, el níquel, el zinc, el estaño o el mineral de hierro, se ha disparado un 39% en los últimos doce meses y alcanzó en mayo de 2026 un máximo histórico en términos nominales. Solo desde comienzos de este año el indicador acumula un incremento cercano al 20%, reflejo de una demanda extraordinariamente intensa y de unas crecientes restricciones de oferta.

Algunos metales se han convertido en auténticos símbolos de esta nueva era. El estaño, indispensable para la fabricación de semiconductores y las soldaduras empleadas en prácticamente todos los dispositivos electrónicos, ha registrado uno de los comportamientos más espectaculares. Su precio en la Bolsa de Metales de Londres superó los 59.000 dólares por tonelada a comienzos de 2026, un récord histórico que casi duplica el registrado apenas dos años antes. Los analistas consideran que el crecimiento de la demanda seguirá manteniendo el mercado bajo presión.

El níquel ofrece una historia diferente pero reveladora. El metal es fundamental para determinadas baterías de vehículos eléctricos y para la producción de acero inoxidable. Tras sufrir un fuerte ajuste por el exceso de oferta procedente de Indonesia, el precio se ha recuperado parcialmente en los últimos meses. Tanto la economía digital como la transición energética son intensivas en minerales. La construcción de centros de datos requiere enormes cantidades de cobre para el cableado y de aluminio para las estructuras y los sistemas de refrigeración. Al mismo tiempo, la electrificación de la economía multiplica la demanda de metales conductores. El Banco Mundial prevé que los precios de la mayoría de los metales industriales continúen aumentando entre 2026 y 2027, especialmente los del cobre, el estaño, el aluminio y el níquel, y considera poco probable una fuerte corrección en los precios. La oferta mundial es incapaz de responder con suficiente rapidez.

Esta situación ha reforzado el poder geopolítico de China. Pekín domina gran parte de las cadenas de suministro de minerales estratégicos. Controla una elevada proporción de la capacidad mundial de refinado de tierras raras, litio, níquel y otros metales críticos, además de mantener posiciones muy relevantes en la producción y el procesamiento de cobre y aluminio. Durante dos décadas ha desarrollado una estrategia deliberada de aseguramiento de recursos mediante inversiones mineras en África, América Latina y Asia, creando una dependencia que hoy preocupa profundamente a las economías occidentales y que le sirvió para responder a EEUU durante la guerra comercial.

Washington y Bruselas siguen tratando de recuperar terreno y han adoptado una política industrial activa. Washington ha impulsado incentivos fiscales para atraer inversiones en minería y procesamiento de minerales críticos, además de promover acuerdos con países productores como Canadá, Australia o Chile. La UE ha aprobado la Ley Europea de Materias Primas Fundamentales para aumentar la extracción y el procesamiento dentro del propio continente, diversificar las fuentes de suministro e impulsar el reciclaje.

Europa, sin embargo, se enfrenta también al elevado coste de la energía. La industria metalúrgica es una de las más intensivas en consumo energético y los elevados precios de la electricidad en Europa han provocado el cierre o la reducción de la producción de numerosas plantas de aluminio, zinc y otros metales. Europa aspira a reforzar su autonomía en minerales críticos para liderar la transición energética, pero esa misma transición está erosionando parte de su capacidad industrial. Sin una energía competitiva y abundante, será muy difícil reconstruir una cadena de suministro propia de metales estratégicos.

Los metales industriales, junto con las tierras raras, están llamados a desempeñar un papel geopolítico comparable al que el petróleo ha ejercido durante el último siglo. Cuando el shock energético de la guerra en Oriente Medio se disipe, probablemente quedará más claro que el próximo mercado decisivo será el de los minerales críticos. ●

domingo, 28 de junio de 2026

CLAMOROSA IRRESOLUCIÒN DE UN CRIMEN CONTRA EL MEDIO AMBIENTE ALTIPLANICO PUNEÑO, ANTE EL CONFORMISMO DE SU PUEBLO

 ARSÈNICO, MERCURIO Y BACTERIAS FECALES: LO QUE ESCONDE LAS AGUAS DEL TITICACA.

Mayte Ciriaco y Lorena Obregón

En EL COMERCIO 28JUN26, págs. 12 y 13

ALERTA, Este especial periodístico –desarrollado por 47 estudiantes de 12 distintas carreras de la Universidad de Ciencias Aplicadas y de la Universidad del Pacífico con El Comercio-revela la crisis ambiental y humana que el lago más alto del mundo esconde bajo su superficie.

En YOUTUBE. Buscar documental : Sawa aru – palabra tejida

 

A

rturo Ticona camina tres horas para recorrer 13 kilómetros a más de 3.800 metros de altitud. Lo hace pa­ra llegar a la posta médica más cer­cana. Sus riñones ya no funcionan. Los médicos del hospital Honorio Delgado de Arequipa le dijeron que “la causa era la contaminación” del río Coata, en Puno, y que no tiene cura. “Me dijeron que necesito un trasplante de riñón, pero cuesta. Y yo no tengo los medios económi­cos”, relató. ‘“Tienes que seguir tu tratamiento hasta el día que te vayas’. Nada más me dijeron”.

La historia de Arturo refleja una realidad que se repite en toda la cuenca. Entre el 2004 y agosto del 2025, la región de Puno regis­tró 987 muertes asociadas a en­fermedades vinculadas al consu­mo de agua contaminada. En ese mismo período, se contabilizaron 478.612 casos de enfermedades vinculadas a problemas en la cali­dad del agua. Más de la mitad de los afectados fueron niños de 0 a 11 años (60,72%). Hoy, unas 42.000 personas que viven en las orillas e islas del Titicaca siguen dependiendo del lago para beber, alimentarse y sostener su economía.

Eso es lo que revela “Bajo la superficie: la cri­sis que esconde el lago Ti­ticaca”, un especial perio­dístico de datos desarro­llado por el Laboratorio Universitario de El Co­mercio. El proyecto cru­za más de una década de información oficial de la Autoridad Nacional del Agua, el Instituto del Mar del Perú, el Ministerio de Salud, el Ministerio del Ambiente, el Ministerio de Vi­vienda, la Contraloría General de la República, entre otros.

Los datos son contundentes. Hay más de 150 puntos identifi­cados de vertimiento, pasivos mineros y otras fuentes de afectación ambiental distribuidos en ocho cuencas hidrográficas. El río Ra­mis llega al Titicaca con concen­traciones de hierro 35 veces por encima de lo que el Estado Peruano considera seguro para el ser humano. En la intercuenca Azángaro, el mercurio -un metal que daña el sistema nervioso, los riñones y puede causar la muerte- supera el límite permitido 2.153 veces. El río Coata, que abastece a comuni­dades enteras de Capachica y Coa­ta, arrastra cada año más de 4.000 toneladas de residuos sólidos y un volumen de aguas residuales -es decir, desagüe sin tratar- equiva­lente a llenar más de 300 piscinas olímpicas. La bahía interior de Pu­no recibe al menos 15 descargas directas de aguas servidas que contienen bacterias fecales como ‘E. coli.’, que causa diarrea severa, deshidratación y puede ser mortal en niños y adultos mayores.

El impacto en la salud es visible, aunque las autoridades lo reconocen a medias. Fiorella Luna Lino, coor­dinadora regional de la Estrategia de Metales Pesados de la Dirección Regional de Salud de Puno (Diresa), sostuvo que la institución tiene “po­blación expuesta” pero no “intoxica­da”: para declarar una intoxicación, explicó, se requiere que el paciente presente síntomas clínicos específi­cos, algo que según la Diresa no ocurre todavía. Sin embargo, los propios tamizajes de la institución cuentan otra historia: entre el 70% y el 72,3% de los niños y gestantes muestreados en Capachica, Coata y Huata tienen arsénico –un metal cancerígeno- en la orina por encima del valor de refe­rencia. El arsénico tiene efectos pro­gresivos; su daño es lento, acumu­lativo, y puede tardar diez o 15 años en manifestarse como cáncer, insuficiencia renal o daño neurológico.

Cuando se le preguntó qué pueden hacer las personas expuestas, la respuesta de la fundonaria fue que “la única remediación es que la persona se aleje del fac­tor de riesgo”. Es decir, irse. Abandonar sus tierras, sus animales, su modo de vida. Para miles de familias que no tienen adonde ir, esa no es una opción. Y el presupuesto para el programa de tamizajes, seguimiento y atención de población expuesta a metales pesados tampoco alcanza: la red de salud Puno opera con una base de 16.000 soles anuales y en el 2025 solo llegó al 17% de su meta de atención. “No es suficiente. Tengo que mencionarlo una vez más, es poco”, admitió Luna Lino.

El Estado prometió actuar. El proyecto Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Titicaca comprometió más de S/860 millones para construir plantas de trata­miento en Puno y Juliaca. Las obras. Las obras comenzaron en el 2021, acumula­ron observaciones de la contraloría por deficiencias técnicas y pagos por trabajos no ejecutados, y el contrato fue anulado en el 2023 sin que se tra­tara una gota. El Proyecto Especial Binacional Lago Titicaca duplicó su presupuesto entre el 2017 y el 2026, pero la contraloría reporta obras paralizadas desde el 2014.

Cómo se hizo

<<Bajo la superficie” ’,es también el primer especial producido con anima­ción 3D de El Comercio. El forma­to permite al lector recorrer visual­mente la ruta de la contaminación, desde el río dé Juliaca hasta la orilla del lago donde termina afectando la salud de las personas, como si siguiera el mismo camino que recorre el agua. El especial incluye un mini­ documental con imágenes aéreas y registro en campo.

El proyecto fue desarrollado por 47 estudiantes de 12 carreras distintas de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y la Universi­dad del Pacífico, que pertenecen al Laboratorio Universitario: Diseño Profesional Gráfico, Comunicación y Periodismo, Ciencias Políticas, Humanidades Digitales, Comuni­cación Audiovisual y Medios Inte­ractivos, Comunicación y Publi­cidad, Ingeniería de Sistemas de Información, Ciencias de la Com­putación, Ingeniería de Software, Comunicación e lmagen Empresarial e Ingeniería Empresarial.

Durante el desarrollo de los proyectos, los estudiantes partici­pan en sesiones de periodismo de datos, narrativas digitales e inteli­gencia artificial, acompañados por la líder del laboratorio y el equipo editorial.

Ese cruce de disciplinas no es un detalle menor: permite que una misma redacción estudiantil combine reporteo, análisis estadístico, mode­lado 3D y diseño de interacción sin depender de proveedores externos, algo que pocas redacciones logran reunir bajo un mismo techo.

En el mundo existen laboratorios universitarios de periodismo de datos con un espíritu similar, como Big Local News, de Stanford, o el Knight Lab, de Northwestern, pero casi to­dos operan dentro de facultades de periodismo, no en la redacción de un medio comercial. El Laborato­rio Universitario de El Comercio es uno de los pocos modelos de este tipo en la región: un espacio alojado en la propia redacción de un diario nacional, donde los estudiantes de carreras tan distintas como Inginieria de Software y Ciencias Políticas producen, de inicio a fin, un especial con respaldo editorial. 

Cuando atenderse queda demasiado lejos

Para las familias de Puno, enfer­marse es un laberinto geográfico y económico. Según datos de la OCDE e lNEI, el 40% de la po­blación regional reporta nece­sidades médicas insatisfechas -el doble que en Lima-, lo que obliga a los pacientes a recorrer largas distancias o asumir cos­tos inalcanzables. Esta vulnerabilidad histórica se agrava en las comunidades cercanas al Titicaca debido a una amenaza silenciosa y acumulativa: la exposición prolongada a metales pesados presentes en los ríos de la región.

Las dificultades se intensifi­can en las zonas rurales, donde una posta suele ser el único vín­culo con el Estado. De los 871 establecimientos de la región, 128 están fuera de servido o en baja provisional. Cuando el centro local cierra, las alternativas se reducen a viajar por horas. En situaciones complejas como el cáncer, la escasez llega al ex­tremo de haber un solo médico oncólogo para 300 pacientes en el Hospital ni de Essalud Puno, obligando a los enfermos a retra­sar diagnósticos o, peor, abando­nar tratamientos.

La raíz de este escenario es una omisión de información en las plataformas oficiales, lo que oculta la magnitud real de la crisis. Distri­tos como Azángaro y Huancané ni siquiera figuran en el portal de Susalud, y en Juliaca ningún esta­blecimiento está registrado como Ipress ante Essalud. Este vado institucional deja desamparadas a miles de personas; un abandono crítico que en distritos periféri­cos como Pisacoma y San Antonio condena a 6 de cada 10 ciudada­nos a no tener ningún tipo de se­guro al cual acudir. <>




viernes, 26 de junio de 2026

OPINION: ANALIZANDO LA SECUELA QUE DEJA EL PROCESO ELECTORAL PERUANO 2026

NI COMPONENDAS NI PACTOS

César Hildebrandt

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 788, 26JUN26

L

os fujimoristas proclaman ahora que serán dia­logantes y amplios. Hasta hablan de un gabinete plural y técnico.

Claro, la moderación es un lujo que pueden darse provisionalmente porque lo más arduo del trabajo sucio ya fue hecho por el Congreso que ellos presiden.

Cómo no van a tener maneras suaves si la Junta Nacional de Justicia es un basurero, el Tribunal Constitucional un mingitorio y la Defensoría del Pueblo una conserjería. Cómo no van a simular una voz convocadora cuando las leyes de la impunidad ya fueron dadas y cuan­do alias Fiscal de la Nación está a su servicio. Cómo no van a tener mirada de gentiles cuando un poder judicial atemorizado ve caer, uno tras otro, a quienes plantearon la resistencia como salida.

La maquinaria pesada del congreso del hampa demolió las casas que le eran ajenas. Ahora viene la arquitecta con cara sonriente a hablamos del futuro común, la reconciliación y los nuevos tiempos.

Fujimori vuelve encarnado en su hija
Recuerdo 1990, cuando la izquierda de pacotilla que seguíamos teniendo creyó que el chinito era una opción y que había que apoyarlo. Recuerdo al mi­nistro de agricultura y a la ministra de educación jurando como miembros del gabinete de Alberto Fujimori. ¡Cuánta ingenuidad! ¡Cuánta yuca!

Al poco tiempo, Fujimori se deshizo de todo lastre, empezando por la izquier­da que había votado por él y siguiendo por el evangelismo que había hecho campaña en calles y plazas, y adoptó el programa del Fondo Monetario Internacional. El show se había convertido en shock. Después dio el golpe de Estado y le ofreció al Perú la deshonra. Las calles aplaudieron.

Ahora es lo mismo porque la heredera es, moralmente, calco y copia de su padre. Y ahora, otra vez, un ejército de tragaldabas, una legión de olfativos oportunistas, una masa de sanchos montados en asnos de todos los pelajes, miran qué puerta se entreabre, qué puente colgante se vislumbra, qué sueldo público aparece en alguna partida de emergencia.

El drama del fujimorismo es que no puede conquistar adeptos porque carece de ideales, programa, metas. Lo que hace es reclutar beneficiarios expectaticios y con eso no se hace un partido sino una federación de apetitos. La gente que votó por Fujimori por miedo a la inseguridad ya fue retribuida en el mejor estilo de la mafia: la ley Rospigliosi sobre el fuero militar-policial garantiza que los uniformados que maten en el ejercicio de su labor serán juzgados por el colegaje. A eso le llaman el regreso del orden.

Ese es el fujimorismo en su esencia: mi­litares con licencia para matar, civiles abocados a favorecer a la riquería donante, legisladores atentos a las demandas de los empresarios que enfrenten algún problema. Y mucha prensa adicta y mermelera que seguirá los pasos de la presidenta y hará de cada viaje a la pobreza (en helicóptero) una gesta digna del rey Midas.

La señora Fujimori tiene que entender que le ha ganado por un puñado de votos (44,000 cuando escribo estas líneas) al peor candidato del menú electoral. Le ha ganado míseramente a al­guien que tenía el estigma del antaurismo en la frente y en la cabeza el sombrero de quien había querido ser el Fujimori de la izquierda rampante. Ha vencido con las justas a quien fue acri­billado por una vasta campaña de la prensa escrita, la televisión telepronteada y la radio chueca.

La oposición no reside en el Congreso, donde ya se vislum­bran canjes precoces, agendas escritas al alimón y táperes con carnecita. Nos importa un rábano qué decidan los líderes dispuestos a la claudicación y los parlamentarios que quieran repetir el papel de los Niños de Acción Popular. La oposición tie­ne más de nueve millones de do­micilios, más de nueve millones de carnés de identidad, más de nueve millones de convicciones ciudadanas.

Y esos más de nueve millones de miradas atentas no quieren componendas ni pactos con quienes destruyeron las insti­tuciones en los 90 y reivindican ahora al hombre que produjo ta­maña devastación.

El Pacto de la Moncloa fue posible cuando Adolfo Suárez desmontó el edificio dictatorial de Francisco Franco, a quien ha­bía servido en distintos cargos. Si Suárez no hubiera renegado en los hechos de la dictadura en la que actuó, el parto de la reconciliación española habría sido imposible. La señora Fuji­mori -al lado de la senadora Martha Chávez y de otras sombras notorias- no se arrepiente de nada y proclama el buen gobierno de su padre. Es triste y vergonzoso. Es como si María del Carmen Franco Polo, la hija del caudillo, hubiese ganado estrechamente las elecciones en España. Es como si Inés Lucía Pinochet Hiriart estuviese a punto de entrar a La Moneda por mandato popular. Es como la serpiente que se muerde la cola, imagen que también representa al infinito. <>

ENFOQUES SOBRE LA REALIDAD POLITICA EN EL PERU ACTUAL

 LA PAZ DE LOS SEPULCROS   

 Por Gustavo Espinoza M. 

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ecientemente, la mayoría parlamentaria del Congreso Unicameral aprobó, por un margen estrecho un proyecto de Ley presentado por Fuerza Popular -el nuevo “Partido de Gobierno”- y a través del cual se resolvía que los integrantes de la institución castrense y la policía sólo debían responder -en el caso de Comisión de Delitos- ante sus propios compañeros de armas en el fuero privativo correspondiente. En otras palabras, deberán ser juzgados por sus pares Institucionales.

 Antes era así cuando las instituciones armadas eran consideradas como una suerte de recinto sagrado y sus miembros tenían derecho a disponer del  cuerpo, la salud y aún la vida de los civiles que caían bajo sus garras en una u otra circunstancia.

 Por eso la gente recuerda el caso del Subteniente Thelmo Hurtado, que en agosto de 1985 incursionó en diversos parajes de Ayacucho al mando de su columna, una de las Brigadas Tigre que dirigía en ese entonces el general José Williams Zapata, después consagrado “Héroe de la Patria”.

 En Accomarca, Santa Rosa y Llocllapampa capturó a 69 personas la mitad de los cuales eran niños. Luego de saquear la aldea, incendiar las viviendas, violar a las mujeres y robar las pertenencias de los campesinos, encerró a todos en una casucha de paja a la que prendió fuego disparando adicionalmente fusilería de metralla para exterminarlos.  

 Hecha la denuncia ante un Parlamento recién estrenado se exigió la investigación del caso. Antes que el Senado se abocara a ella, por disposición del Comando Conjunto de la Fuerza Armada el caso fue “ventilado” en el Fuero Privativo Militar que, en efecto, considero “reprochable” la acción de Hurtado y le impuso una “severa sanción”.

 8 días de rigor por “abuso de autoridad” y “desacato” fue la Pena dictada, Obviamente, los jueces militares consideraron que el  Sub Teniente había cometido “abusos” y “rebasado” órdenes, porque ninguna de ellas incluía matar niños.  Eso, no se le había indicado.

 Fue una lucha larga y difícil que incluyó debates en tormo a los llamados “delitos de función”. Para los uniformados, tales delitos se cometían cuando actuaban en misión de servicio, es decir, cuando realizaban operativos dispuestos por la superioridad o aún por iniciativa propia, pero lo hacían “en cumplimiento de su función” militar o policial.

 Esta percepción implicaba una visión sesgada: el uniformado podía realizar cualquier acción y justificarla alegando que estaba en “misión de servicio”. Era suficiente.

 Las cosas cambiaron cuando los parlamentarios de Izquierda Unida plantearon el tema desde otra óptica: ¿La que se cumple vistiendo el uniforme  en una acción policial o militar, o más bien la que es compatible con la tarea asignada a los integrantes de una institución del Estado?

 ¿Es “función de servicio” torturar a una persona? ¿Violar a una mujer?  ¿Golpear a un niño?. Ciertamente que esas no son funciones oficiales que se podrían encomendar a un subordinado y que ninguno podría tampoco considerarla inherente al “servicio” que brinda al país. Practicar esas acciones constituye simplemente un delito recogido en el Código Penal y que debe ser sancionado de acuerdo a ley, independientemente de quién sea el autor del hecho. 

 Objetivamente considerar que un miembro de la institución policial o armada “puede” o “tiene derecho” a realizar acciones de esta naturaleza, es algo que se ha impuesto bajo el imperio de regímenes dictatoriales. Ocurrió en efecto bajo el fascismo, en los años 30 del siglo pasado, o cuando la dictadura de Odría, pero también en regímenes formalmente “democráticos” como Manuel Prado o Belaunde. Y más precisamente en las administraciones envilecidas y  corruptas de las últimas décadas: Fujimori, García, Merino, Boluarte o Jerí.

 Si ahora se busca reeditar el debate para justificar la aprobación de dispositivos seudo legales que amparen la interpretación perversa de lo que constituye “delitos de función” es porque se busca “preparar” el aparato del Estado para la comisión de delitos de ese orden.

 En otras palabras, se busca generar acciones que luego se habrán de justificar alegando que se trataba de acciones en las que “hubo excesos” que deben ser visto por… “el Fuero Privativo”.  

 Dos expresiones se habrán de usar mucho más adelante. Una de ellas será precisamente esa: “hubo excesos”, como si fuera “un exceso” matar, torturar o violar.

La otra expresión que se habrá de usar mucho dice: “En un confuso incidente… ” y luego se añadirá el hecho: “murieron dos dirigentes”,  “quedaron golpeados los trabajadores de una empresa” o “se incendió un local sindical”

 Todo eso está orientado a imponer un lema que hoy se promueve en América Latina. En Honduras Nasry  Asfura, electo por presión de Donald Trump,  llevó como consigna de campaña  dos palabras: “orden” y “seguridad” que repitió aquí Keiko Fujimori. Tras ellas se esconde un mensaje antiguo: Ora et Labora

 Se trata de un viejo Slogan de la Orden de San Benito. Resume la idea benedictina, que reclama la oración y el trabajo como un equilibrio entre la actividad manual y el pensamiento. En verdad, ese lema fue distorsionado para convertirlo en una suerte de castigo desde los años del medioevo: Ora  y Labora, reza y trabaja, sin protesta ni reclamo.

 Pues si. Eso es lo que hoy se busca. Promover r un equilibrio perfecto entre la producción y el silencio. Trabaja y calla. No te quejes. Simplemente ora para que cuando partas de este mundo, vayas al Paraíso donde hallarás la felicidad eterna…. El sinónimo de eso, es la paz de los sepulcros. <>