UYARIY: SUPERA LOS INTENTOS DE INVISIBILIZARLO
por Jacqueline Fowks
Público, Lima 17/01/2026
El documental Uyariy (Escuchar, en quechua),
sobre las masacres de 2022 y 2023 en Perú cometidas por las
fuerzas del orden en la represión de protestas
antigubernamentales, se estrenó el 8 de enero en solo
cuatro salas de cine comercial del país en horarios inaccesibles,
como las 14.00 de la tarde, en solo dos de las
cuatro ciudades acordadas con los multicines, y sin
publicidad. La indignación del equipo de producción, los
críticos, influencers y el público fue tal en las
redes sociales que los espectadores llenaron las
salas en el estreno para plantarse contra los intentos por
invisibilizarlo, y en una semana el documental pasó de
cuatro a 116 horarios en 14 ciudades.
¿Cómo fue posible desafiar estos intentos? Pequeños colectivos ciudadanos, de ciclistas urbanos, feministas y de derechos humanos, se organizaron para ir en grupo a los horarios inaccesibles del estreno y así presionar a los cines para que programaran más funciones. Pero además, al salir de la proyección, jóvenes emocionados con el contenido del largometraje grabaron vídeos en Instagram y TikTok para recomendar vivamente el filme.
Las masacres de 2022 y 2023 dejaron 50 civiles muertos, entre ellos menores de edad que no participaban en las manifestaciones que tenían como demanda nuevas elecciones y la renuncia de la entonces gobernante Dina Boluarte. Las protestas y las víctimas fueron blanco de desinformación en los medios de comunicación tradicionales de Lima, y esta vez los medios tampoco se interesaron por el maltrato de los cines al documental, pero los principales programas de actualidad en streaming abordaron los intentos de invisibilización y la reacción del público.
El
director del documental, el cineasta peruano-español Javier
Corcuera, ha filmado desde 2000 varios largometrajes sobre
conflictos y violaciones de derechos humanos en el mundo,
pero sus películas nunca habían sido retiradas de programación el
día del estreno, relata a Público.
"Cineplanet,
la única cadena de cines en el sur andino, tenía programado el estreno de
Uyariy el 8 de enero y ese día desapareció de la cartelera sin expresar las
razones, y en Lima otras cadenas de cine la anunciaron solo a las 14.00 de la
tarde y otros dos horarios prácticamente imposibles", detalla Corcuera.
En el
perfil de Instagram del documental, el equipo anunció que
si las salas no corregían los horarios, retirarían la película,
mientras que la Asociación de Víctimas de la masacre del
9 de enero de 2023 en Juliaca, donde se
realizó la mayor parte del rodaje,
emitió un comunicado. Ello
ocurría en vísperas de que se cumplieran tres años sin
lograr justicia. La represión policial de las
manifestaciones en esa ciudad del altiplano
y de población quechua y aymara causó 18
muertos en un solo día, y más de 100
heridos de gravedad.
"En
muy pocas horas se creó una ola inmensa en redes sociales, que sinceramente no
esperábamos, y todas las salas se llenaron a las 14.00 de la tarde, eso sumado
a la indignación ciudadana y de líderes de opinión hizo que en menos de 24
horas el filme estuviera en todas las salas de sur andino y en varias más en
Lima", añade el director.
La
protesta en el cine
El
colectivo Ciclolibres, que promueve el respeto a los ciclistas
urbanos, fue uno de los primeros en organizarse para ir al estreno en bicicleta
en una hora difícil: las 16.00 de la tarde. "Éramos pocos por el
horario, pero fue muy emocionante y un orgullo haber ido porque
apareció Javier Corcuera en la sala: no esperábamos ese gesto
sobre todo en ese día. En ese cine comercial hubo un espacio
para dialogar y escucharnos al final de la película. El documental ha tejido la
memoria entre las voces de las víctimas, los cantos, el lamento, el pesar y la
protesta", comenta Isabel Claros, de Ciclolibres.
Uyariy no solo documenta la represión
letal contra personas desarmadas en Juliaca en 2023:
hace un paralelismo con masacres
similares en la región Puno, a la que pertenece
Juliaca. En 1923, miles de pobladores que exigían sus derechos
a los terratenientes fueron ejecutados en Huancho Lima. Una de las
víctimas fue Rita Puma, a quien el Ejército asesinó por ser
promotora de las primeras escuelas rurales, creadas a escondidas
porque los gamonales prohibían que los campesinos accedan a la educación.
"El documental muestra
que esto mismo ocurrió hace 100 años en una masacre contra mujeres
que defendían sus derechos. ¿Cómo es posible que nos intenten acallar
con estos horarios tan inaccesibles? El acceso a la cultura y a la memoria
siempre se ve restringido en el Perú", reclama Claros.
Para la cicloactivista,
el documental Uyariy puede marcar un hito no
solo en el ámbito cultural, sino por la movilización
ciudadana que desencadenó. "Muchas personas y colectivos de diferentes
partes del país se expresaron porque querían ver la película.
Ese murmullo nuestro fue como un río y nos ha unido",
agrega.
Claros cuenta que redes de cultura de distritos se organizaron para ir en grupo a los cines, como en Pueblo Libre y Villa El Salvador, así como defensoras de derechos reproductivos de la Asamblea Verde.
José
Chañi,
ciclista urbano de la Red Convivencial Vial se sumó
al llamado de Ciclolibres para ir pedaleando al cine, aunque su ruta
fue bastante larga y complicada: desde un distrito donde
los cines aún no han programado el documental: Santa
Anita.
"Por
eso me parece importante que las personas que fuimos al estreno
hayamos volteado la censura, hagamos escuchar nuestra protesta
sobre eso y que no nos callen", añade Chañi.
Casi
todas las proyecciones terminan con el aplauso del público mientras pasan los
créditos y lemas para que el documental llegue a más regiones.
El
cine peruano se abre paso
Corcuera
y casi todos los críticos de cine que han reaccionado al
intento de invisibilizar el documental cuestionan que siempre
los filmes peruanos de géneros no comerciales tienen
dificultades en la programación en las salas.
El
investigador del cine peruano y crítico Emilio
Bustamante sostiene que la reposición y
ampliación de horarios para Uyariy se debe a
"la presión ejercida por los ciudadanos a través de los
medios alternativos y las redes sociales sobre la empresa
exhibidora". El especialista indica que la empresa habría cambiado su
postura "después de comprobar el lleno de la única sala de Puno donde la
película fue estrenada, y por temor al rechazo de una población, como es la del
sur del país, ya bastante sensible a la discriminación de la que es víctima
desde la capital".
Bustamante
señala que la empresa no solo comprobó que podía tener más ingresos
de taquilla por el documental, sino que valoró "el costo de su
desprestigio ante la posibilidad de que la contestataria población del sur del
país le diera la espalda a su programación de otras películas y dejara de
acudir a sus salas".
Para
el crítico de cine, el episodio que ha ocurrido con Uyariy abre
esperanzas de una mayor apertura de las salas comerciales a películas peruanas
no convencionales que aborden temas "políticos" o de
derechos humanos, sea por presión de la ciudadanía o cálculo económico de las
empresas exhibidoras.
El
largometraje de Corcuera se estrenará en el Festival de Málaga en
marzo y luego se exhibirá en salas comerciales de cine en España. El
documental peruano que llegó a más espectadores en salas comerciales fue La
revolución y la tierra de Gonzalo Benavente, con 100.000 personas
durante dos meses de exhibición en 2019. Uyariy ha tenido
35.489 espectadores en su primera semana.
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Jacqueline
Fowks: Escribe desde Perú y publica en IDL-Reporteros y el semanario
Brecha (Uruguay), y es profesora en la PUCP. Fue stringer para El País
(2012-2022). Investiga conflictos sociales medioambientales, DDHH, pueblos
indígenas, desinformación y corrupción. Recibió el premio Periodismo y DDHH en
Perú en 2018.

