domingo, 4 de octubre de 2026

PUEBLOS PUNEÑOS

 200 AÑOS DE LA CREACIÓN POLÍTICA DE HUANCANÉ 

José Luis Ayala Olazával. 

L

a palabra Huancané proviene del término waqani, que en lengua  aymara significa, lugar donde hay una waqa, un lugar sagrado, waqa (o huaca) en aymara nombra a un sitio donde hay una construcción de carácter religioso, de veneración, de poder religioso o espiritual, en la cosmovisión andina. 

    El español Polo de Ondegardo y Zárate llegó al Perú en 1543, enviado por Hernando Pizarro para administrar, ordenar sus intereses económicos en territorios invadidos por los españoles. Los informes de Polo de Ondegardo son determinantes para escribir la Historia de Huancané.

      En el texto Relación de los fueros de los indios: Conocido como Notables daños de no guardar a los indios a sus fueros (1571), se refiere a costumbres de los pobladores originarios peruanos, señalando además “sus errores y equivocaciones”.

      El cronista quedó admirado no solo por el gran tamaño de la waqa, sino por la cantidad de oro y plata que tenía. Varios años más tarde los curas españoles decidieron destruir la waqa para hacer construir un templo de barro y ponerle el nombre de Santiago. Todavía es posible como signo de vergonzosa coloniedad, ver a un “un indio” bajo las patas del caballo blanco del sanguinario apóstol español Santiago.

        Hasta 1950 cerca a la torre de barro había una waqa donde los campesinos le rendían homenaje a los apus tutelares. El cura fascista español Luciano Cuestas, la mandó a dinamitar. Posteriormente los curas Merynoles, mandaron a destruir la torre que albergaba a la campaña llamada María Angola, se dice que está en un convento de La Florida, EE.UU.   

         Huancané perteneció a la administración colonial del Perú y Argentina, por eso es que quienes quieran estudiar su historia, tienen que acudir a los archivos de Buenos Aires. No es posible escribir una historia de Huancané, sino se recurre a la documentación que hay en Sucre (Bolivia), donde se ha concentrado parte de la documentación del virreinato del Alto Perú.  

     En lo que se refiere a la fundación del distrito de Huancané, todo empieza con el Decreto Supremo firmado por el Libertador Simón Bolívar, emitido el 21 de junio de 1825, bajo el amparo de la Constitución Política de 1823. Dos años más tarde, el 19 de septiembre de 1827, Huancané fue elevado a la categoría de provincia por el presidente José de La Mar. 

       No es posible escribir una Historia de Huancané, si no se discute la mentalidad colonial. Todo empieza con Polo de Ondegardo, Garcilaso de Vega, Huaman Poma de Ayala, Alonso Ramos Gavilán, Modesto Basadre, Juan Bustamante, Santiago Giraldo, Emilio Romero, Augusto Ramos Zambrano, Andrés Espinoza Cordero, Luis Gallegos Arriola y Gilberto Salas Perea. Son distintos los casos académicos de Hernán Amat Olazával, Pablo Macera y Rodolfo Cerrón Palomino,

    Todos los nombrados son personas carentes de una adecuada formación académica, expresan el registro de la memoria colonial y ausencia de instrumentos de análisis. No responden a tres preguntas básicas: ¿Qué hemos sido? ¿Qué somos? ¿Qué debemos o podemos ser? Estamos a la espera entonces de un historiador (a), que descolonice la idea dominante, que nos devuelva la memoria secuestrada, la esperanza de reconstruir una sociedad escindida, rescatar la memoria y el derecho a ser nosotros mismos.

      No se trata de citar a algunas personas aficionadas a la historia, sino de discutir la mentalidad coloniedad, que tanto daño nos ha hecho. Ni pensar en tomar en cuenta muchas tesis de las universidades de Puno, en referencia a la cultura hispano quechua, aymara, escrita por quienes carecen de instrumentos de análisis. Todos los textos están escritos con una mentalidad sumisa y atrapada absolutamente en la sujeción de la concepción intelectual colonial dominante.       

    Huancané tiene una historia que no ha sido hasta ahora estudiada, analizada y menos meditada de acuerdo a los aportes de las ciencias sociales, destinadas a liberarnos de un pasado anclado en el pensamiento colonial. La descolonización es una crítica doctrinaria al Eurocentrismo, es una reflexión en la búsqueda de independencia, es decir, ser auténticos.

      Frantz Fanon inició un proceso de reflexión, luego llegaron Walter Mignolo, Enrique Dussel, Paulo Freire, Aníbal Quijano, etc. Hay una frase famosa de Enrique Dussel: «El que no se atreve a ser inteligente, se hace político». Otra cita referida al pensamiento crítico frente al poder, señala: «La inteligencia filosófica nunca es tan veraz, pura y precisa como cuando parte de la opresión y no tiene privilegios que defender, porque no tiene ninguno».      

¿Cuál es el rol de historiador? Devolvernos la conciencia colectiva secuestrada, la esperanza de construir una sociedad donde impere la justicia social. La teoría central de Enrique Dussel es la Filosofía de la Liberación, un pensamiento crítico y anticolonial destinado a liberar a los pueblos dominados por el sistema en América Latina, frente al dominio del eurocentrismo y el capitalismo brutal. 

        La idea es no repetir las falsedades que ya se han dicho. ¿Es posible escribir la Historia de Huancané a la luz de los nuevos instrumentos de análisis? Por supuesto. Esta es la oportunidad. Ahora o nunca. <>