viernes, 16 de enero de 2026

IN MEMORIAN

NELSON MANRIQUE

por Nelson Pereyra

Jornada, Ayacucho, 15 de enero de 2026: https://jornada.com.pe/in-memorian-nelson-manrique-opinion/

E

l inicio de semana trajo la noticia del fallecimiento de Nelson Manrique. Sociólogo, historiador y docente universitario, fue una figura ampliamente conocida en el mundo intelectual y en la opinión pública, gracias a sus investigaciones y a sus columnas en “Perú21” —cuando el diario era dirigido por Augusto Álvarez Rodrich— y en “La República”.

Lo conocí en 2001, cuando fue mi profesor de Historia Contemporánea en la Universidad Católica. Desde entonces construimos una sincera amistad, tejida en torno a un interés común: el estudio del pasado como clave para comprender el presente.

En su afán por reivindicar a los campesinos como protagonistas de la historia, Manrique elaboró una extraordinaria tesis sobre la guerra con Chile en el valle del Mantaro. En ese trabajo —publicado en 1981, con ocasión del centenario del conflicto— sostuvo que los campesinos combatieron contra los chilenos movidos por un sentimiento nacionalista. Con esta tesis, Manrique sostuvo una ardua polémica con cierta tradición marxista que los consideraba como integrantes de una clase “tradicional y contrarrevolucionaria”. Por ello, es injusto que se le juzgue como un “comunista resentido” cuando cuestionó el marxismo ortodoxo que destiló racismo hacia el campesinado.

Precisamente, al investigar la historia del país, Manrique advirtió que las relaciones entre los distintos grupos sociales se asentaban en un persistente racismo hacia la población indígena, racismo que se manifestó con crudeza durante el conflicto armado interno. De allí —según su análisis— la brutalidad que Sendero Luminoso desplegó contra comunidades campesinas, así como la dura represión ejercida por las Fuerzas Armadas en la sierra. Para Manrique, este racismo, visible por ejemplo en la relación entre hacendados y campesinos, tuvo un origen colonial: surgió con la conquista, cuando los españoles aplicaron en los Andes las categorías raciales que usaron contra los musulmanes durante la Reconquista de la península ibérica. En consecuencia, el racismo no era para él un fenómeno circunstancial, sino un problema estructural que atraviesa quinientos años de experiencia histórica y llega hasta nuestros días.

Sin embargo, para Manrique lo más preocupante del racismo no es la discriminación en sí misma, sino la existencia de una ideología racista que conduce a la interiorización y naturalización de las diferencias, haciendo que unos seres humanos sean considerados superiores a otros. Si en la Colonia esta ideología se legitimó a través de la religión, desde el siglo XIX lo hizo mediante el discurso científico evolucionista. Hoy, lamentablemente, se ha convertido en una práctica tan común que alcanza incluso al más sereno de los peruanos: rechazamos conscientemente el racismo, pero en la vida cotidiana discriminamos sin advertirlo.

Manrique no solo estudió esta falla estructural de nuestra sociedad, sino también las transformaciones introducidas por la virtualidad. En uno de sus libros más didácticos, “La sociedad virtual y otros ensayos”, sostuvo que la producción posindustrial e Internet han generado cambios profundos en la organización social, al punto de dar lugar a una sociedad virtual paralela a la sociedad real, regida por un tiempo digital y caracterizada por nuevas formas de sociabilidad y de vínculos sociales. Si a inicios del siglo XXI esta sociedad virtual emergía por debajo de la sociedad real, hoy tiende a desbordarla y a ocupar todos los espacios de la vida social.

En sus textos y columnas de opinión, Manrique procuró encarnar la figura gramsciana del intelectual comprometido: aquel que no solo construye nuevas interpretaciones del entorno, sino que contribuye a transformarlo desde la cultura y la educación. Sin duda, su voz y su pluma serán extrañadas en este año que se inicia con una campaña electoral en medio de una prolongada crisis política y de una profunda anomia social.

¡Vuela alto, estimado maestro, colega y amigo!
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 NOTA DEL DIARIO LA REPUBLICA (12ENE26) El destacado sociólogo e historiador Nelson Manrique Gálvez falleció a los 78 años este 11 de enero. Siempre crítico con los problemas sociales y políticos del Perú, fue columnista de La República durante cinco años (2015-2020), espacio donde compartió su análisis e interpretación de la realidad peruana. Manrique nació en Huancayo en 1947. Fue doctor en Historia y Civilización por la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París y licenciado en Sociología por la Universidad Nacional Agraria La Molina. Se desempeñó como profesor principal de la Sección Sociología de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) desde 1985, y fue justamente esta casa superior de estudios, la institución que informó sobre la lamentable noticia la noche del último domingo. "Su trabajo intelectual, así como su permanente disposición al diálogo y a la reflexión colectiva, marcaron a colegas y a varias generaciones de estudiantes. Expresamos nuestras más sentidas condolencias a sus familiares, amistades y seres queridos en este momento de profundo pesar", se lee en el comunicado. Además de su rol como docente y columnista, Manrique Gálvez deja su legado en los libros que escribió. Sus obras más destacadas: La piel y la pluma. Escritos sobre literatura, etnicidad y racismo (CDIAG y SUR, Lima, 1999), La sociedad virtual y otros ensayos (Universidad Católica del Perú, Lima, 1997), Historia de la República (COFIDE, Lima, 1995), Vinieron los sarracenos… El universo mental de la conquista de América (DESCO, Lima, 1993).

ENFOCANDO LA COYUNTURA POLITICA

 SEGUIREMOS PELEANDO

César Hildebrandt

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nª 765, 16ENE26

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l Perú entero es un rehén de la mafia.

Y los mafiosos han decidido que el delincuente que actúa como Fiscal de la Nación desactive los equipos que venían investigando a sus socios (o a ellos mismos, en algunos casos).

Un Poder Judicial adocenado decide que el caso cócteles ya no existe y que los millones de soles que se disfrazaron de donaciones fantasmales jamás pasaron a las manos de Keiko y su pandilla.

Es el país de González Prada, el país de la herida infectada y la pus invencible. La mafia siente que ha ganado y lo pregona en su prensa, lo celebra en su tele, lo dispersa en sus radios, lo cuenta en las columnas infames de sus escribidores.

Y tienen razón: han ganado. Es su momento de gloria lodosa, de victoria hedionda, de bacanal y bividíes colgados.

Mechain en PERU21 (fragmento)
Preside el Congreso Rospigliosi, que es un homenaje a la ruindad. Y dice que preside la república excretada el señor Jen, que se disfraza de sí mismo para planear compras y comisio­nes con un chino acostumbrado a la sordidez. Y decenas de partidos que no son tales sino siglas de Gamarra preparan sus mentiras para ver si les liga algo en las elecciones anarcoides de abril próximo.

Ya no somos un país camino al abismo. Somos el abismo. Somos lo que le pasa a una sociedad sometida a la demolición de los valores. Somos lo que sucede cuando la anomia es la ley. La limpieza nos incomoda, el respeto al prójimo representa un estorbo, la pulcritud de las instituciones que sostienen a la democracia nos resulta un problema de gobernanza mañosa. Somos la cosecha de quienes sembraron la idea de que aquí todo vale. De esa siembra ha nacido el matorral que somos. En su tumba, Alberto Fujimori debe estar orgulloso: el país que él quiso está aquí, el control con el que soñó se ha repetido, el Perú es el califato de cualquier Absalón de su calaña.

Con el TC tomado, la Defensoría del Pueblo en manos de un rufián, la Junta Nacional de Justicia bajo captura, el poder electoral sometido a presión, el poder judicial plagado de rabos de paja, el fujimorismo sociológico no necesita ganar las elecciones. Tiene el Congreso, tiene al mequetrefe del chifa, tiene a la prensa conservadora y tiene garantizado un parlamento bicameral donde, al margen de los nombres de cada bancada, tendrá sumada mayoría y podrá continuar ampliando el chiquero político que ya somos.

Lo de abril será una pantomima y la derecha ya lo sabe. De allí esos aires de arrogancia, ese tufo de perdonavidas, ese escueleo desdeñoso de sus abogados más exitosos.

Ante esto, sólo cabe seguir luchando. No importa lo difícil que parezca, lo inútil que en el fondo sea, lo asimétrica que se presente la batalla. El sur andino no es Lima y en muchas provincias de la costa hay señales de hastío radical. Tendremos que recordar al taita Cáceres y su cam­paña de resistencia ante el invasor. El parentesco con la campaña de La Breña no es arbitrario ni loco: vamos a tener que librar una guerra de gue­rrillas contra gente que dice actuar en nombre del Perú pero que ado­ra a Bukele, se inclina ante Trump, se encomienda a Milei, aprueba el genocidio de Gaza, celebra el bombardeo y secuestro de Venezuela y aceptaría -estoy seguro- que Chile decidiera qué política optar en el caso de la migración venezolana. Tienen tenue la peruanidad, pálido el pasa­porte, camaleónica la identidad. El Perú, para ellos, sigue siendo Potosí. El problema es la cholería alzada y para eso hay harta bala, un montón de columnistas hablando del orden y el progreso, coartadas de calibre 9 milímetros.

Lucharemos hasta que no nos quede voz o papel. Que la derecha se vaya enterando. Tenemos la vaga esperanza de que algún día el Perú dejará de huir de la decencia. <+>

jueves, 15 de enero de 2026

LA NUEVA DOCTRINA DE LA GEOPOLÍTICA ESTADOUNIDENSE

 EL BRUTALISMO

Por: Ignacio Ramonet. RT 14 de enero de 2026


Después del ataque contra Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores, Donald Trump y su asesor de seguridad nacional Stephen Miller han redefinido la doctrina de Estados Unidos en materia de política exterior: imperialismo brutal.

1. En una reciente entrevista con el New York Times, Donald Trump dijo que no se sentía limitado por ninguna ley, norma, control o equilibrio internacionales. “No necesito el derecho internacional”, afirmó.
Trump despreció las normas del orden mundial posterior a la Segunda Guerra Mundial, que Estados Unidos contribuyó a establecer, y las calificó de “carga innecesaria”. “La fuerza nacional –enfatizó– y no los tratados, debe ser el factor decisivo en la geopolítica.”

2. Stephen Miller, asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, en una entrevista reciente en CNN declaró: “El mundo real se rige por las ‘leyes de hierro’ de la fuerza y el poder, más que por protocolos internacionales. Vivimos en un mundo en el que puedes hablar todo lo que quieras sobre sutilezas internacionales y todo lo demás, pero vivimos en un mundo, el mundo real, que se rige por la potencia, que se rige por la fuerza, que se rige por el poderío. Estas son las leyes de hierro del mundo desde el principio de los tiempos”. <> 

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(N del E) Estamos en el imperio de la fuerza bruta

martes, 13 de enero de 2026

CRONICA FILMICA DE UNA MASACRE EN JULIACA, PUNO, PERU

 “UYARIY”:

ESCUCHA, OYE, ESO PASÓ

Christian Reynoso

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l yatiri que atiza el fuego, en la noche profunda, dice que habrá justicia, que esta llegará en cualquier momento. Las personas que lo escuchan no responden, solo miran el fuego y parece que sus pensamientos se pierden en algún pasado trágico o cuando menos doloroso. Son los familiares de quienes fueron asesinados el 9 de enero de 2023, en Juliaca, en manos de las fuerzas policiales enviadas por el gobierno de Dina Boluarte que ya tenía en su haber cerca de 30 muertos en otras regiones del país. La escena corresponde a una de las primeras secuencias de “Uyariy” (2025), película documental dirigida por Javier Corcuera, estrenada recientemente. Pero, realmente, ¿habrá justicia? Es una pregunta que no tiene respuesta no obstante las palabras del yatiri. Al menos por ahora.

“Uyariy” ―escuchar en quechua―, muestra y hace escuchar los testimonios de los familiares de las víctimas, pero también de otros participantes de los hechos: los pobladores y fotoperiodistas que estuvieron presentes aquel día, los brigadistas y los desactivadores de bombas lacrimógenas, los estudiantes universitarios que luego formaron parte de las marchas organizadas desde Juliaca y Puno hacia Lima, entre otros, además del testimonio de Luis Zambrano, párroco de Juliaca, que marca el hilo narrativo y quien apela a hechos históricos del altiplano peruano para concluir que esta historia de violencia y abuso e impunidad, no es nueva, sino más bien repetitiva, mientras muestra casquetes de bombas lacrimógenas que los pobladores llevaron a su parroquia como muestra de la represión. Sin embargo, hay que decir que, el largo pasaje de “Uyariy” dedicado a las persecuciones y muertes ocurridas en 1923, en Wancho Lima, en la provincia de Huancané, resulta un tanto forzado y no logra dialogar con la coyuntura del 9 de enero.

Desde luego, “Uyariy” abraza una postura política, legítima, que es la de mostrar la barbarie policial contra quienes resultaron muertos y el dolor de los familiares. Vidas frustradas de quienes, en la mayoría de los casos, no participaban en la protesta. No obstante, si algo se puede debatir, es la ausencia del otro ángulo de los hechos desde la óptica de los represores o del gobierno. No se menciona, por ejemplo, el caso del suboficial carbonizado, una víctima, al fin y al cabo, que también tiene familiares que lo lloran. En todo caso, poner en cuestión las tensiones que todavía nos confrontan como sociedad desde miradas verticales y antagónicas y que se polarizan en situaciones de crisis política.

Pero es cierto que “Uyariy” tiene la capacidad de indignar y hacer llorar, y produce empatía con las víctimas y un sentimiento de impotencia frente al abuso. Ese tono se marca desde el inicio con las imágenes recopiladas del abuso policial de esos días. Ese es su mejor valor, y se alza como una obra para la memoria, para no olvidar y para saber qué ocurrió. Por ello, en el futuro, sería pertinente que se vea masivamente fuera de las salas de cine. Pero, asimismo, hay que preguntarse si aquella indignación que produce se sostiene más allá de la proyección y puede materializarse en un cambio de mirada permanente. No lo sé, y no sé si eso le compete al film. Por lo menos, a mí me ha resultado vomitivo que, mientras la pantalla mostraba cómo la policía peruana mataba a jóvenes peruanos y sus familiares los lloraban, una gran parte de los espectadores engullía sus pop corns y Coca-Colas con sumo placer. Sus masticaciones se escuchaban altisonantes entre el dolor y la mirada perdida de los familiares en duelo. <>

domingo, 11 de enero de 2026

VENDEPATRIAS : QUE EL PERU SEA UNICO PAIS EN SUDAMERICA SIN EMPESA ESTATAL DE PETROLEO

 VENTA DE FIN DE AÑO

Eloy Marchan

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE N° 764, 9ENE26

C

omplaciendo a la derecha, el gobierno firmó en 31 de diciembre el Decreto de Urgencia que permitirá el desguace y el remate a pedazos de PETROPERU. Se trata del primer episodio de corrupción en el régimen maquinal de Jeri.

La guerra por el crudo se extiende al Perú. La derecha local quiere dar el batacazo final y conseguir la privatización de Petroperú antes del próximo gobierno. La ejecución del plan se le ha encargado a Proinversión. Y las instrucciones han sido precisas: limpiarla de la car­ga laboral, desmembrarla y venderla en partes.

El 31 de diciembre en la noche José Jerí firmó el decreto de urgencia para cumplir uno de los sueños más preciados del gran empresariado local: convertir al Perú en el único país de Sudamérica sin una petrolera estatal.

Jerí publicó el decreto amparándose en las faculta­des que el Congreso le dio en diciembre. Fuentes palaciegas cuentan que el presidente interino no tenía planeado me­terse en el pleito de Petroperú y quien lo convenció fue Ro­que Benavides.

A Jerí y al empresario mi­nero los han visto reunirse seguidamente en un salón privado del Club Nacional. En esas citas, Benavides le habría comentado a Jerí que debía apostar por el proyecto minero Conga. Obediente, el inquilino de Palacio anunció en la última edición de la revista “Cosas” que impulsará Conga.

Benavides también tie­ne intereses en el crudo. Su familia política, los Navarro Grau, son dueños de la cadena de grifos AVA. La compañía lleva siete años en el mercado y ya cuenta con más de 100 estaciones. AVA, según fuen­tes confiables, tiene mucho in­terés en hacerse con algunos activos de Petroperú.

La ministra de Economía, Denisse Miralles, es la mujer orquesta en el operativo para darle el tiro de gracia a Petro­perú. Ella fue quien decidió que el plan se ejecute a través de Proinversión. El presidente del ente, Luis Del Carpió, es su amigo desde hace 15 años y la confianza es absoluta.

Miralles es especialista en la modalidad del caballazo. Cuando estuvo en Proinver­sión como encargada de las obras por impuestos, entre­gó en dos años 130 proyectos OxI valorizados en S/ 2,198 millones a 93 empresas casca­rón que tenían menos de cinco trabajadores o funcionaban en cocheras.

El plan contra Petroperú comienza con el desmembra­miento. Uno de los primeros pasos que están trabajando es crear una nueva compañía y transferir la propiedad de los 56 inmuebles que tiene la petrolera. Luego pondrán los predios a la venta. Los bienes inmobiliarios están tasados en USD 200 millones.

El edificio de 22 pisos y la zona de estacionamientos ubicados en pleno Centro Empresarial de San Isidro, son las joyas de la corona. Se sabe que una empresa hote­lera y un holding de centros comerciales han comunicado que están dispuestos a pagar USD 100 millones por las dos propiedades.

En Proinversión quieren justificar la venta de los in­muebles arguyendo la ne­cesidad de inyectar capital a Petroperú.

“Olvidan que todos los bie­nes de Petroperú son bienes públicos y solo se pueden ven­der vía licitación. ¿Cuanto le tomará hacer todo el proceso? Por lo menos un año. ¿Van a esperar ese tiempo para inyec­tar un dinero que no ayudará en nada? No tiene sentido”, dice César Gutiérrez, expresidente de Petroperú.

Muy apetecible para ciertos capitalistas peruanos
Un segundo paso que cocinan en Proinversión es despedir al menos a 900 tra­bajadores, cerca del 35% del personal. La puntería está en los trabajadores con menos de cinco anos en la empresa y mayores de 50 años.

Perita en dulce para capitalistas chilenos
Los medios de derecha, como “Perú 21” y “El Comer­cio”, ya arrancaron con la cam­paña contra los trabajadores de Petroperú acusándolos de tener beneficios superlativos. Los privilegios existen, pero sacarlos al garrote podría cos­tar caro a las arcas públicas y no solucionará el problema de fondo, de acuerdo con es­pecialistas. La planilla anual de la petrolera sólo supone el 3% del presupuesto anual de la empresa.

El grueso de los egresos de la petrolera, el 85%, se va en la compra de combustible a proveedores nacionales e internacionales.

Rafael Hidalgo, analista económico, señala que la ven­ta de los inmuebles y el recor­te de personal significarán lo mismo que “un Alka-Seltzer en un barril de agua” para el lío en que está metida la petrolera estatal.

“Petroperú es una empresa que tiene una deuda de USD 8,000 millones y todo su patrimonio no llega ni a los USD 2,000. Así se vendieran todos los bienes de Petroperú, incluida la refinería de Talara, que es lo que originó todo, el dinero no alcanza para pagar las acreencias. ¿Quién asumirá el faltante? Todos los perua­nos”, dice Hidalgo.


El lunes último se puso en marcha el plan de despido de personal. Ese día Proinversión envió una carta a Petroperú pidiéndole “con carácter de urgencia” que le transfiera S/ 86.4 millones para cumplir con el decreto de urgencia de Jerí.

En el oficio, firmado por Femando Alarcón Díaz, ge­rente general de Proinver­sión, se le comunica también a Petroperú que dentro de 90 días deben entregar S/ 57.6 millones adicionales para lle­var adelante la reestructura­ción encargada por el inquilino de Palacio.

“La carta que llegó el lunes es inaudita. Una institución pública ordenándole a una empresa estatal que le dé el dinero que tiene en caja para llevar adelante el pian de pri­vatización. ¿Cómo saben en Proinversión que tenemos ese dinero? ¿Por qué no informan primero en qué lo gastarán? Y si tenemos el dinero, la em­presa tiene prioridades. Por ejemplo, comprar combustible para que el país no quede desabastecido”, dice un integrante del directorio de Petroperú.

En la petrolera creen que el dinero es para financiar el des­pido de los trabajadores. Los once sindicatos que tiene Pe­troperú ya empezaron a tomar medidas. Algunos alistan irse a la huelga y otros preparan demandas laborales.

Alberto Arica, asesor legal del SUTPEDARG, el sindicato más grande de Petroperú, se­ñala que están trabajando en una demanda de inconstitu- donalidad contra el decreto de urgencia. “El gobierno de Jerí tenía facultades para legislar en temas económicos, pero se ha metido en asuntos labora­les”, dice Arica.

El abogado señala también que despedir a 900 trabajado­res es un cese colectivo y eso solo es legal cuando una em­presa se declara en quiebra o está en liquidación. “Hay un punto adicional: ¿cómo es que Proinversión se mete a despe­dir trabajadores de Petroperú? Eso es ilegal en cualquier parte del mundo”, dice Arica.

Ni Jerí ni la ministra Miralles consultaron o informaron a Petroperú que iban a emitir un decreto de urgencia que los afectaría directamente. La ac­tual presidenta de la petrole­ra, Elba Rojas Álvarez, llevaba apenas ocho días en el cargo cuando salió el decreto en “El Peruano”.

El último miércoles los cin­co integrantes del directorio de Petroperú se reunieron hasta las 11 de la noche para decidir qué hacer. “Estamos en el limbo. El presidente y la ministra de Economía han encargado el manejo de toda la empresa a Proinversión. Nuestro papel como directores no tiene sentido”, dice un miembro del directorio de Petroperú.

En la reunión acordaron pedir una opinión a un estu­dio de abogados sobre la legalidad del decreto de urgencia. También decidieron elevar al MEF la carta de Proinversión donde les pide con carácter de urgencia S/ 86.4 millones.

Pobre Perú
Los miembros del directo­rio de Petroperú están prohi­bidos de declarar a la prensa y el miércoles fueron obligados a nombrar nueva gerente general de la compañía a la in­geniera Rita López Saavedra. “La ministra Denisse Miralles es quien nos ha prohibido de­clarar a la prensa y quien ha impuesto a López”, dice el informante.

“Si se para la refinería de Talara, quedarán en el aire 15 mil familias y eso será una crisis social (...)”, dice César Gutiérrez.

Rafael Hidalgo señala que Petroperú no se enfrenta a su primera privatización sino a la segunda. “La prime­ra ocurrió en el régimen de Fujimori, donde se remató la flota de cinco buques tanque, la refinería La Pampilla, la dis­tribuidora Solgás, los tanques de almacenamiento, Petromar y las concesiones de los Lote 8 y 10”, dice Hidalgo.

En el directorio de Petrope­rú del miércoles se presenta­ron también los resultados y proyecciones financieras de la compañía. La pérdida del 2025 fue de USD 393millones, pero para este 2026 el estimado era positivo en USD 103 millones, llegando a alcanzar USD 180 millones de utilidades en el 2030. Se prevé que la refinería de Talara este año despliegue toda su capacidad llegando a procesar 95,000 barriles de petróleo al día. Esa es la ga­llina de los huevos de oro. La gallina que se quieren robar a toda máquina.