LA IRA DESATADA Y UN SALTO AL VACÍO.
Por
Gustavo Espinoza M.
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A |
ntes de irse a Naciones
Unidas, en un acto celebrado el 20 de septiembre en la Plaza de La
Bandera, Keiko Fujimori estalló en ira y amenazó a más de la mitad del país -es
decir a todos sus opositores- con usar “la mano dura” para imponer sus
políticas. En la ONU, en un discurso pequeño y aldeano orientado apenas a
limpiar el rostro de los asesinos, repitió la misma monserga recibiendo a
cambio el aplauso caluroso de los 8 diplomáticos peruanos que trabajan en las
oficinas de nuestro país en ese organismo.
En realidad, su pistola
verbal estaba cargada desde antes. Y se había puesto en acción desde el 8 de
septiembre cuando Donald Trump anunció al mundo que había decidido incorporar
al Perú al “Escudo de las Américas”, lo que fuera ratificado por su secretario
de Estado desde Caracas al día siguiente e informado oficialmente al país por
Keiko Fujimori en agradecimiento por haberla hecho “presidente constitucional
de las República” violentando los comicios el 7 de junio.
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| El poder real está detrás de la presidenta |
Quienes quieren poner en
evidencia la incapacidad del régimen para cambiar ese escenario, suelen
recordar que la señora había prometido que “desde el primer día” cambiaría la
situación peruana e impondría el orden y la ley. Nada de eso ha ocurrido.
Lo único que se ha registrado
ha sido un alza de decibeles en los gritos de la precaria inquilina de Palacio,
que no puede contener la furia ante cada despropósito que fluye de su gestión
gubernativa, a la par que un alza desmesurada de precios de los alimentos y
artículos de primera necesidad en los mercados.
Y es que cada día la realidad
le da un portazo en la cara y pone al descubierto sus mentiras y precariedades.
Ella dijo, por ejemplo, que “El Escudo de las Américas” era apenas un
compromiso internacional para combatir el crimen y la delincuencia.
Así lo sustentó, además, el
funcionario de la embajada de los Estados Unidos, que funge hoy como Canciller
peruano y lo elogió Bernie Navarro, el embajador USA, que cada día mete su
cuchara en cuanto plato encuentra.
Después se ha confirmado lo
que era obvio: que se trataba de un “acuerdo” económico y productivo que
compromete toda nuestra riqueza -incluido el cobre, el oro y el litio- además
de las “tierras raras” que la administración yanqui busca obsesivamente por
contener minerales que requiere con urgencia para la fabricación de armas de
destrucción masiva y otras similares.
Expulsado recientemente de
Afganistán y obligado a salir con el rabo entre las piernas de Irak, el
gobierno de los Estados Unidos cae en una desesperación galopante y se proclama
dueño de todo el continente americano. Por eso apunta hacia la minería, pero
también a nuestra biodiversidad y nuestra riqueza acuífera.
Por si eso fuera poco, el
acuerdo alude también al TIAR, el tristemente célebre Tratado Interamericano de
Asistencia Recíproca, que es un convenio militar, de muy ingrata recordación y
que diera lugar a convalidar intervenciones militares norteamericanas contra
Estados Soberanos de nuestro continente.
Consciente de su debilidad,
el gobierno yanqui agita un cotarro alborotado como si fuera un gallinero. En
él, Donald Trump pretende cumplir el papel de la mamá gallina en tanto sus
polluelos -Nasfura, Noboa, Milei, De la Espriella, Katz y Fujimori- buscan
perpetuarse bajo una ala protectora que hace agua ahora que caen sus alfiles
más preciados: Cerimedo, Diaz-Rosillo, Damián Valenzuela y otros.
Y claro, ahora Keiko se
siente montada sobre el TIAR -engendro siniestro de los más duros años de la
“guerra fría”- y alza la voz para “advertir” al pueblo peruano que ya “se le acaba
la paciencia”. En verdad, es al pueblo al que se le acaba la paciencia.
La primera señal de ello, lo
dio recientemente la población de Loreto que desarrolló durante varios días una
masiva huelga contra el régimen sin arrancarle sino tan sólo débiles
paliativos. En las próximas semanas habrá nuevas expresiones de la repulsa
ciudadana a la política oficial. Por lo pronto, se inició en Jicamarca cuando
el pretendió desalojar de sus viviendas a modestos pobladores de la zona.
En su desesperación el régimen
recurre a la clásica escopeta de dos cañones. Por un lado “negocia” con
sectores vacilantes de la oposición para “salvar” a sus ministros más
cuestionados, como los titulares del Interior, Defensa y Educación, sobre los
que pende mociones de censura que habrá de ser en cualquier momento
reactivados. Por otro, busca callar a Cesar Hildebrandt lanzando contra
él denuncias infames. Vano empeño, sin duda.
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| Prensa calla en cien idiomas ante el caso Hildebrandt |
Por lo demás, Accomarca, Umaro, Bellavista, Llocllapampa, Cayara, Pomatambo, y otros lugares, son tan reales y viven tanto en la memoria de los pueblos como el Grupo Colina y las matanzas de Barrios Altos, La Cantuta, El Santa. Pativilca y los Penales en 1985, 1986 y 1992.
Finalmente, el Congreso
resolvió delegar facultades legislativas al Ejecutivo en dos materias
definidas: la inseguridad ciudadana y las acciones para enfrentar “El Niño”.
Puso fin así a la trampa urdida por el gobierno para favorecer ilegalmente a
sus “allegados” y cómplices, devolviendo favores electorales.
Que no se alegre el
oficialismo, esa no es ninguna victoria de Keiko sino apenas una licencia para
dictar disposiciones que serán revisadas luego.
El peligro, es otro, el que
deriva de la exaltación de los temores por parte del régimen. Eso bien puede
derivar en un salto al vacío. El pueblo no habrá de tolerarlo. <>


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