200 AÑOS DE LA CREACIÓN POLÍTICA DE HUANCANÉ
José Luis Ayala Olazával.
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palabra Huancané proviene del término waqani, que en lengua aymara
significa, lugar donde hay una waqa, un lugar sagrado, waqa (o
huaca) en aymara nombra a un sitio donde hay una construcción de carácter
religioso, de veneración, de poder religioso o espiritual, en la cosmovisión
andina.
El español Polo de Ondegardo y Zárate llegó al Perú en 1543, enviado por
Hernando Pizarro para administrar, ordenar sus intereses económicos en
territorios invadidos por los españoles. Los informes de Polo de Ondegardo son
determinantes para escribir la Historia de Huancané.
El cronista quedó admirado no solo por el gran tamaño de la waqa, sino
por la cantidad de oro y plata que tenía. Varios años más tarde los curas
españoles decidieron destruir la waqa para hacer construir un templo de
barro y ponerle el nombre de Santiago. Todavía es posible como signo de
vergonzosa coloniedad, ver a un “un indio” bajo las patas del caballo blanco
del sanguinario apóstol español Santiago.
Huancané perteneció a la administración colonial del
Perú y Argentina, por eso es que quienes quieran estudiar su historia, tienen
que acudir a los archivos de Buenos Aires. No es posible escribir una historia
de Huancané, sino se recurre a la documentación que hay en Sucre (Bolivia),
donde se ha concentrado parte de la documentación del virreinato del Alto Perú.
En lo que se refiere a la fundación del distrito de Huancané, todo empieza con
el Decreto Supremo firmado por el Libertador Simón Bolívar, emitido el 21 de
junio de 1825, bajo el amparo de la Constitución Política de 1823. Dos años más
tarde, el 19 de septiembre de 1827, Huancané fue elevado a la categoría de
provincia por el presidente José de La Mar.
No es posible escribir una Historia de Huancané, si no se discute la mentalidad
colonial. Todo empieza con Polo de Ondegardo, Garcilaso de Vega, Huaman Poma de
Ayala, Alonso Ramos Gavilán, Modesto Basadre, Juan Bustamante, Santiago
Giraldo, Emilio Romero, Augusto Ramos Zambrano, Andrés Espinoza Cordero, Luis
Gallegos Arriola y Gilberto Salas Perea. Son distintos los casos académicos de
Hernán Amat Olazával, Pablo Macera y Rodolfo Cerrón Palomino,
Todos los nombrados son personas carentes de una adecuada formación académica,
expresan el registro de la memoria colonial y ausencia de instrumentos de
análisis. No responden a tres preguntas básicas: ¿Qué hemos sido? ¿Qué somos?
¿Qué debemos o podemos ser? Estamos a la espera entonces de un historiador (a),
que descolonice la idea dominante, que nos devuelva la memoria secuestrada, la
esperanza de reconstruir una sociedad escindida, rescatar la memoria y el
derecho a ser nosotros mismos.
No se trata de citar a algunas personas aficionadas a la historia,
sino de discutir la mentalidad coloniedad, que tanto daño nos ha hecho. Ni
pensar en tomar en cuenta muchas tesis de las universidades de Puno, en
referencia a la cultura hispano quechua, aymara, escrita por quienes carecen de
instrumentos de análisis. Todos los textos están escritos con una mentalidad
sumisa y atrapada absolutamente en la sujeción de la concepción intelectual
colonial dominante.
Huancané tiene una historia que no ha sido hasta ahora estudiada, analizada y menos meditada de acuerdo a los aportes de las ciencias sociales, destinadas a liberarnos de un pasado anclado en el pensamiento colonial. La descolonización es una crítica doctrinaria al Eurocentrismo, es una reflexión en la búsqueda de independencia, es decir, ser auténticos.
Frantz Fanon inició un proceso de reflexión, luego llegaron Walter Mignolo, Enrique Dussel, Paulo Freire, Aníbal Quijano, etc. Hay una frase famosa de Enrique Dussel: «El que no se atreve a ser inteligente, se hace político». Otra cita referida al pensamiento crítico frente al poder, señala: «La inteligencia filosófica nunca es tan veraz, pura y precisa como cuando parte de la opresión y no tiene privilegios que defender, porque no tiene ninguno».
¿Cuál es el rol de historiador? Devolvernos la conciencia colectiva
secuestrada, la esperanza de construir una sociedad donde impere la justicia
social. La teoría central de Enrique Dussel es la Filosofía de la Liberación,
un pensamiento crítico y anticolonial destinado a liberar a los pueblos
dominados por el sistema en América Latina, frente al dominio del eurocentrismo
y el capitalismo brutal.
La idea es no repetir las falsedades que ya se han dicho. ¿Es posible escribir
la Historia de Huancané a la luz de los nuevos instrumentos de análisis? Por
supuesto. Esta es la oportunidad. Ahora o nunca. <>


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