martes, 29 de septiembre de 2026

ESCRITORES PUNEÑOS. IN MEMORIAM

 CARLOS CALDERÓN FAJARDO

El VUELO INTERRUMPIDO

José Luis Ayala Olazával

Diario UNO. Lima, 27 de setiembre del año 20216

U

no de los escritores peruanos muy queridos por Desirre Lieven era el narrador Carlos Calderón Fajardo, quien por accidente nació en Juliaca en 1946. Falleció a causa de haber sufrido un accidente cuando trasladaba sus libros a su nueva biblioteca. Desirée decía que se trataba de un joven peruano dotado de un gran talento, estando en París conoció a Julio Ramón Riveyro cuando fungía de izquierdista, hasta que su mujer le consiguió un trabajo en la UNESCO.

Carlos conoció a Helba Huara en la chambre de Desirée, sita en la rue de Beaux Art, cerca al bulevar San Michel de Pres en París. Desireé recordaba a Carlos como un joven callado y permanente interesado en la precaria vida de Vallejo. Precisamente “Noche humana”, es un relato destinado a registrar un pasaje de la vida parisina de un grupo de intelectuales que vivían en intensamente la vida.

Helba Huara acogió a Carlos varias veces en su pequeño departamento donde vivía con su hija llamada Elsa Enríquez, quien era dibujante e ilustraba los libros de poesía de Jaques Prevert. Cuando conocí a Helba Huara ya no podía comunicarse debido a que había quedado sorda, debo decir que no conocí a Anais Nin, pero si he leído todos sus libros, cada uno de ellos me ha producido ricos como inolvidables orgasmos.

Carlos estudió sociología en la PUCP. En 1974 ganó el primer premio en el concurso de cuento José María Arguedas. En 1981 ganó el concurso Unanue con la novela La colina de los árboles. En 1984 el premio Gaviota Roja de novela con Así es la pena en el paraíso. En 1985 el premio Hispamérica de cuento, convocado por la Universidad de Maryland, siendo jurados Roa Bastos, Mario Vargas Llosa y Julio Cortazar. En el 2006 fue finalista del Premio Tusquets de novela en España con el texto El fantasma nostálgico.

Fue docente en la Universidad Nacional de Ingeniería durante 25 años. Desde el año 2006 publicó tres libros al año. Es decir que había alcanzado la plenitud de su talento de un escritor dotado. En realidad no se consideraba juliaqueño, decía que tenía grandes recuerdos de Huancané, debido a que su padre fue un militar que sirvió en el Batallón de Infantería B.I. 21. Falleció el 29 de abril de 2015, a los 73 años.

Hay un texto escrito por Carlos que grafica de modo excelente uno de los pasajes más intensos de su fecunda vida, se refiere al Primer encuentro furtivo con Vargas Llosa. “Es el otoño de 1963 en París Julio Ramón Ribeyro me dice: quiero que conozcas a alguien. Cada vez que Julio Ramón me decía algo así yo entraba en pánico. Yo tenía a la sazón 17 años y él siempre quiso formarme a su imagen y semejanza, pero sabía que si lo lograba yo no iba a triunfar como escritor, y por eso que se preocupaba de que conociera escritores importantes y tuviera roce socio-literario. Cuando me decía quiero que conozcas a alguien se me paraban los pelos en punta porque yo era enfermizamente tímido. En casa de Ribeyro conocí a mucha gente, entre ellos a escritores que hablaban mucho, como Donoso y Jorge Enrique Adoum, que me dejaron aún más mudo de lo que ya era. Pero esta vez la persona que quería presentar era ni más ni menos que Vargas Llosa. Él estaba en París y cuando Ribeyro me dijo que había organizado una comida en su casa para presentármelo, de un minuto al otro me convertí en un hombre muy pequeñito y asustado. La cita era en la casa de Julio Ramón en su departamento de la rue de la Reunion. Hasta la calle se llamaba “reunión”. En la reunión íbamos a estar solo los tres, me asusté mucho. Un día me bajé en el metro Nation, y nunca llegué a la cita, me fui al cementerio de Pere Lachiase que quedaba a unas cuadras de la casa de Ribeyro donde estaban enterrados Proust y Oscar Wilde, al que la gente seguía rayando con obscenidades su tumba de mármol blanco. O quizás ni fui al cementerio y me quedé en el bistró de la esquina de la casa de Julio Ramón. La memoria me falla. A veces me acuerdo de mi primer encuentro con Vargas Llosa, que acepté ir cuando Ribeyro me convenció que dos tímidos son más poderosos que un extravertido. Recuerdo que no abrí la boca ni una sola vez, que Vargas no me miró nunca ni me habló. Lo cierto es que aquella ocasión no era que yo no quería conocer a Vargas Llosa, sino quería que este encuentro se produjese cuando yo tuviera suficiente cultura y fama literaria para que no se decepcione de mí. Hasta ahora no lo conozco. Y he perdido ya la esperanza de conocerlo algún día. Y sin embargo siento que lo conozco mucho que ha sido mi amigo desde que empecé a escribir”.

Los libros publicados por el novelista Carlos Calderón Fajardo, son entre otros: El viaje que nunca termina (la verdadera historia de Sarah Ellen). La novia de Corinto. La conciencia del límite último. La colina de los árboles, Noche humana. El fantasma nostálgico, etc. etc. Se ha dicho que preparaba un libro referido a Desireé y Vallejo frente a la guerra civil española, ojalá alguna vez podamos leer ese texto.

Así era Carlos, sin pretensiones de creerse un gran escritor, nunca reclamó al Estado una chamba de diplomático ni agregado, fue docente y escritor. Desgraciadamente murió cuando tenía 74 años y estaba preparado sin duda para escribir grandes libros, como singulares aportes a la literatura latinoamericana. <>



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