viernes, 2 de octubre de 2026

DESDE EL GOBIERNO FUJIMORISMO CONTRA ATACA A PERIODISTA INDEPENDIENTE

 DEFENSA Y JUSTICIA

César Hildebrandt

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 800 2OCT26

D

os exponentes del peor periodismo en un canal que es fango puro, auxiliados por documentos que no prueban nada sino su mala fe, lanzan un presunto reportaje “que será el fin de César Hildebrandt”.

Después hacen un conversatorio autofágico donde fin­gen que el contenido ha sido decisivo para decretar nuestra defunción moral. Yacemos, según ellos, en tierras sin mi­sericordia.

Erasmo Wong, a quien le hemos dedicado más de una nota en relación a sus trampas empresariales y financieras, aplaude en nuestro imaginado velorio.

Los fujimoristas, más de negro que nunca, se regocijan.

Los innumerables reclusos de nuestras cárceles de papel de cada viernes celebran y cuentan chistes.

Hace fiesta y añade mugre propia el débil mental vocero del gobierno criminal de los Estados Unidos. El emisario del pedófilo que ensucia la Casa Blanca se mete en el asun­to como si fuera barra brava del gobierno de Keiko Fujimo­ri. Está seguro de que el Escudo de las Américas le da un estatuto comparable al de virrey de la India. Es el imperia­lismo en traje de tetudo.

La chusma de las redes sociales reverbera el mensaje y lo convierte en epitafio.

La embajada israelí de seguro que está alegre. El hombre del spa, también. El homófono Garlitos Espá debe haber fe­licitado a su jefe.

La gentita a la que hemos descubierto en estos años de investigaciones y rastreos cree poder asesinarnos simbóli­camente. Es el Plan Bermuda en versión excrementicia.

Pero aquí estamos. Más limpios que nunca. Viejos en el arte de la resistencia. Ilesos. Dis­puestos a enfrentar con hechos, documentos, correos electrónicos y cuentas entregadas a la SUNAT cualquier investigación que quiera em­pezar Tomás Aladino Gálvez y su equipo al ser­vicio del gobierno.

Siento decepcionar a algunos coleguitas que, siempre atormentados por el color panza de burro de sus largas ca­rreras, han simulado compadecerse de nosotros.

No aparenten condolencias, coleguitas. Cuánto quisie­ran, en el fondo, que este semanario tuviera las manchas de vuestros periódicos y las hilachas de vuestros fustanes.

La verdad es sencilla. El señor Fernando Guerra Sotelo, el contador que nos presta servicios externos porque no podemos pagar a alguien estable, no cumplió debidamen­te su rol y le entregó, intermitentemente, cinco boletas de pago a una persona en quien parecía confiar. No lo hizo para evadir impuestos porque se pagó hasta el último centa­vo de los montos que figuran en esos documentos, sino por­que, encimado ante los plazos después de estar a punto de incumplirlos por desidia, nece­sitaba reunir esos montos bajo un solo nombre en vez de tra­mitar las decenas de boletas de los agentes que habían hecho los depósitos correspondientes. Pero eso es todo. Allí aca­ba el asunto: los impuestos fueron honrados escrupulosa­mente y eso consta en documentos que tiene en su poder la SUNAT. Que la persona en quien confió el señor Guerra hiciera lo que hizo, es un asunto que atañe al señor Guerra.

Expiar la extrema ingenuidad y la suma dejadez demora un poco. Y hacer las cosas a espaldas del semanario es algo que no enriquecerá su hoja de vida. En todo caso, nos acusan de “simular una venta” por la que pagamos todos los im­puestos que esa operación suponía y en donde los montos procedían, como consta en registros, de liquidaciones rea­les de los canillitas. ¿Qué lógica tiene eso? Y nos remiten a cinco boletas, pero no hablan de las decenas de miles que, a lo largo de estos 16 años, tuvimos que emitir.

Erasmo Wong
Esta es una campaña detrás de la cual está el go­bierno. Dolosos allegados a “Willax” se están jactando de que el Ministerio Público ya ha abierto una investigación en contra nuestra ¡y por lavado de activos! Sí: el mismo cargo del que ha sido exonerada la actual presidente de la república. Y los malandrines a cargo de las vociferaciones mayores han insinuado que “lavado de activos” es poco, que se trataría de “organización criminal”. Nos quieren en la cárcel, como estuvo su lideresa, como acabarán ellos cuando la decencia regrese a la política de este país con vo­cación de estercolero.

Quieren hacer con nosotros lo que hicieron con Javier Diez Canseco, a quien acuchillaron por un proyecto de ley que, remotamente, hubiera favorecido a su hija, poseedora de unas míseras acciones de Backus.


No podrán, pero se les va la vida en el esfuerzo. Somos un medio de prensa que la mafia política desea sacar del camino. Tenemos un juicio por millón y medio de dólares, una incursión de SUNAFIL que se frustró porque no en­contraron nada irregular, y ahora viene esto.

Sabíamos que la llegada del fujimorismo al poder signi­ficaría para nosotros la tormenta perfecta y estamos pre­parados. Los miles de lectores que acceden al semanario y los cientos de miles que ven nuestro podcast saben que no somos asustables y que seguiremos en nuestra modesta tarea. Nuestro trabajo es sencillo: publicar lo que sea digno de saberse siempre y cuando sea verdad. Eso duele y crea rencores armados y fobias de baja estofa.

Y han querido enlodar a Rebeca Diz, que es la persona más fanáticamente escrupulosa que conozco. Por eso, cuando se enteró de la fal­ta de prolijidad del contador, pegó un grito de 6 grados en la escala gallega de la ira.

Rebeca es editora, gerente y todóloga en este semanario que sobrevive gracias a ustedes. Es una persona maravillo­sa y no hay derecho para que una tropa infecta de difama­dores intente mancillar su imagen. Lo diría así no fuera la esposa que me cayó del cielo. <>

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