DEFENSA DE LA CRONIVELA
José Luis Ayala Olazával.
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libro “La tarde que regresó el Huáscar”, es una creación literaria. Viene a ser
el resultado de la fusión entre crónica y novela. Se trata entonces de una
cronivela, hecho que ha causado curiosidad y extrañeza, debido a que se refiere
a la intensión de entrelazar la crónica y la novela. La idea es conseguir una
nueva versión literaria. Se refiere a la vez al hecho de liberar a ambos
géneros frente a la dictadura académica, que impone modelos así como esquemas
rígidos.
La novela es fundamentalmente una narración literaria, cuenta un tema de
carácter ficcional. Aparecen varias historias que ocurren en determinados
lugares y tiempos. El novelista narra hechos que ocurren en el tiempo para dar
vida a los personajes. La novela tiene por objeto narrar una serie de hechos
que los actores deben seguir, para retratar a una determinada sociedad, así
entretiene a sus lectores.
La crónica es un texto que relata acontecimientos y hechos relevantes, se
refiere a sucesos reales en forma cronológica. El cronista usa recursos
literarios y estilo propio, narra un hecho real no ficcional. De modo que la
cronivela, viene a ser una conquista cultural para narrar, sin tener en cuenta
la dictadura que impone la academia, al señalar como se debe escribir una
novela o una crónica.
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| Pintura que se conserva en museo chileno |
Uno de los primeros textos literarios del español es Amadis de Gaula, se
trata de una alucinante narración en búsqueda de un género para hallar un
esquema, una forma de narrar que sea a la vez imaginativa, real y creíble.
Tanto la crónica como la novela son dos géneros que han llegado al límite de la
expresión literaria. Es hora de renovar no solamente los conceptos literarios,
sino la esencia misma del género. No se trata de antinovela, menos sustituir a
cada uno de los géneros.
En el libro “La tarde que regresó el Huáscar”, la cronivela tiene su máximo
esplendor, debido a que es posible ilustrar el argumento o contenido, sobre
todo con documentos y otros recursos extra literarios. El tema es la guerra del
Perú contra Chile, contienda que provoca ese país para sobrevivir a una crisis
espantosa y recurre al apoyo de Henrry Kissinger, el pretexto es detener el
avance del comunismo en América y la presencia de Cuba.
Ahora es posible tener acceso a documentos desclasificados y, tener información
fehaciente de la guerra de Inglaterra contra el Perú. Chile tuvo un gran
ejército con los préstamos de la banca inglesa. Menos mal que no han desaparecido
los documentos pertenecientes a James G. Blaine, secretario de Estado de los
Estados Unidos, quien en 1881, ante el Senado, durante el mandato del
presidente James A. Garfield, dijo: "Chile jamás habría entrado una sola
pulgada dentro de la guerra, si no hubiera sido por el respaldo del capital
inglés" y agregó: “era un completo error hablar de dicho conflicto como de
una guerra entre Chile y Perú. Es una guerra de Inglaterra contra el Perú, con
Chile como instrumento. Asumo la responsabilidad de esta afirmación".
La supuesta guerra se desarrolla durante el gobierno del general Juan Velasco
Alvarado. El Perú tiene un ejército moderno y el pueblo apoya una acción de
reivindicación histórica. Nunca antes se había logrado la unidad pueblo-Fuerza
Armada.
El Perú derrota a Chile en poco tiempo debido a la calidad de armamento
moderno, poderosos tanques, aviones capaces de destruir grandes cuidades en
contados minutos. Pero sobre todo debido a que cuenta con un ejército
ideologizado y pueblo que lo apoya.
Al vencer la guerra el Perú, Arica como Tarapacá vuelven a ser territorio
peruano, como lo fueron antes de 1879. Un hecho importante es que el Estado
Peruano, instituye juicios a los traidores al servicio de Chile.
Ningún historiador peruano, ha encarado la agresión de Inglaterra al Perú, todo
por falta de ética y valentía, debido al temor de ser censurado o ser castigado
por la cultura oficial.
Finalmente son enjuiciados Mariano Ignacio Prado, que siendo presidente huyó
para no perder la fortuna que tenía en y era a la vez general del ejército
chileno. Nunca antes se enjuició a traidores como Miguel de Iglesias, Lizardo
Montero, Nicolas de Piérola, Mario Arenas Merino, Manuel de la Encarnación
Vento, Simón Antay, además a tantos otros traidores como Quintin Quintana,
Teodoro Élmore, Segundo Leyva, Agustin Belaúnde, Nestor Campero, etc, etc.
El escritor debe tener convicciones éticas y morales al servicio de la
reconstrucción de la verdad de los hechos, analizar y asumir un acto de ética y
pedagogía. Cuando se repiten los mismos argumentos falsos, no hacen más que
traicionar a la memoria social de un pueblo cansado de falacias.
Que vengan nuevos historiadores que se ocupen de descolonizar una mentalidad
derrotista y humillante. Es necesario la llegada de jóvenes historiadores, que
analicen el pasado y no teman en decir la verdad histórica. Solo la verdad nos
hará libres para reconstruir una memoria plagada de falsedades, mentiras e
imposturas. <>

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