POLÍTICA DESPIADADA
Escribe:
Milcíades Ruiz
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L |
os políticos y medios de prensa centran su atención solo en los probables
“huaycos” por exceso de lluvias ocasionado por el mal llamado “El Niño”. No
entienden que el anómalo trastorno climático es causado por la actividad solar
y afecta a todos los planetas del sistema. Entonces, no se les ocurre pensar en
los daños en los ecosistemas del territorio nacional alterando los procesos de
vida, en los hábitats de humanos, animales y plantas, incluyendo los seres
vivos en el subsuelo y atmósfera.
El verdadero
fenómeno de “El Niño” llegará el 21 de diciembre como todos los años, iniciando
al solsticio de verano. Lógicamente, será un verano asfixiante porque se suma
al calentamiento planetario, que ha ocasionado muchas muertes en Europa. Pero
las consecuencias de esta anomalía climática se sentirán dramáticamente en todo
espeto de la vida nacional. En la economía, salud, empleo, industria, etc.,
pero sobre todo en la alimentación de la población. Los más indefensos sufrirán
enormemente.
Es que, los
ecosistemas, son unidades integrales de vivencia y, en nuestro país, los
tenemos en todos los pisos altitudinales de la costa, sierra y selva, con sus
variantes en el norte, centro y sur. Exceso de lluvias en el norte por su
cercanía a la zona ecuatorial del planeta y, carencia de lluvias en el sur por
su ubicación geográfica. El exceso de lluvias ahoga la vida en el subsuelo
donde habitan muchos organismos benéficos para la agricultura. También los
ecosistemas marinos están afectados, lo que repercute en menor producción
alimentaria.
Pero son mayores los daños en la vida sobre la superficie. El exceso de calor hace declinar la reproducción de los seres vivos de los cuales nos alimentamos. El exceso de humedad en el suelo hace caer la floración en frutales y otros cultivos. Si no hay floración no hay fructificación. Pero también de las plantas, viven aves y mamíferos de leche y carne que, serán afectados por el estrés calórico. Sufrirán y nos harán sufrir por la cadena alimentaria. Si no hay pastos por inundación o, por sequía, ganaderos, transportistas y comerciantes lo lamentarán con desesperación.
Recién estamos empezando la temporada de siembras en la campaña agrícola 2026-2027 y ya, los reportes anuncian caída en el crecimiento agropecuario. Las cosechas, en pronóstico reservado, vendrán después de seis meses de la siembra y para entonces, la situación será muy grave, porque no hay condiciones climáticas para que prosperen las inversiones campesinas. El calentamiento atmosférico genera condiciones para la proliferación de plagas y enfermedades que destruyen los cultivos. Ya en julio pasado se advirtió una caída del 19,6% respecto al mismo mes del año anterior en las cosechas de papa proveniente de la pasada campaña agrícola que, ya estaba afectada por la falta de frío.
Una
disminución del abastecimiento de alimentos e insumos industriales procedentes
del agro, elevarán los precios y costos, ocasionando inflación. También las
personas sensibles al calor y a la radiación excesiva sufrirán los efectos. Según
estimaciones del Climate Impact Lab de la Universidad de Chicago, habrá muchas
muertes en varios países de Sudamérica. Este verano podría ser terrible.
Para el trimestre octubre – diciembre de 2026, los pronósticos de las entidades científicas internacionales meteorológicas, prevén el fortalecimiento de las anomalías cálidas que se extienden desde México hasta Chile. Los eventos extremos permanecerán hasta el siguiente año. Se pronostica un evento caluroso de magnitud muy fuerte hasta diciembre superando registros históricos desde 1950.
En el mapa
ilustrativo se puede apreciar la predicción de zonas lluviosas en color verde y
las zonas de reducción de lluvias en color marrón que, afecta a la selva y al
sur.
El Banco Central de Reserva, en su Reporte de Inflación de septiembre. “Panorama actual y proyecciones macroeconómicas 2026 – 2027” calcula las pérdidas en el PBI, a causa de este problema, como se muestra en el siguiente cuadro:
Para el sector agropecuario, el BCRP advierte de un crecimiento negativo del 1,5% y una caída de -30,7 % para el sector Pesca. Proyecta también una inflación mayor al 4% para el 2026, pero creo que se queda corto, para no alarmar a la gente. También el MEF pronostica menor crecimiento, este año y el siguiente.
Pero el
desastre agropecuario está ligado a los negocios en otros sectores en el ámbito
rural, lo que repercute en la economía regional y nacional. Ser agorero no es
bueno, pero es mejor prevenir que lamentar. Lo ideal sería que las autoridades
que deciden en el gobierno nacional, regional y distrital, tomen consciencia de
esta situación y actúen a su debido tiempo. ¿Cuánto se destina a obras coimeras
para prevenir huaycos, y cuánto, para atender este problema humano? ¿Es más
importante, el “Escudo de la Américas” que el “Escudo económico de la población
nacional”?
En el
presupuesto estatal, se ha consignado S/ 167 millones para donaciones a
entidades particulares que no tienen esta emergencia, pero nada para atender la
situación campesina. Se ha consignado S/ 508 millones para la irrigación
CHAVIMOCHIC en favor de las corporaciones transnacionales extranjeras de la
agro exportación y, para las obras del metro 1 y 2 de Lima S/ 1,944 millones.
Sería bueno hacer algunos recortes para destinarlos a la emergencia de la
población rural.
Pero, por la
experiencia histórica, sabemos que los partidos gobernantes no atienden el
clamor popular si no se lucha para ello. Nada es fácil para los oprimidos en un
sistema de dominación social. De allí, el proverbio popular “El que no llora, no
mama”. Dicho de otra manera: “El que no lucha, no se liberará de las
injusticias”. En este caso se requerirá mucho esfuerzo, persistencia y entrega
decidida para obtener los logros deseados. Sin lucha, no hay victorias.
Nada
conmueve a los indiferentes. ¿Es vuestro caso? Disculpen la insistencia.
26
septiembre/2026




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