domingo, 1 de noviembre de 2026

ACTUALIDAD POLITICA AMERICANA

 LULA: GRAN VICTORIA POPULAR

Por Miguel Muñante

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a victoria de Luiz Inácio Lula da Silva es mucho más que un triunfo electoral: representa una derrota de la extrema derecha brasileña, un respaldo a la soberanía nacional y un acontecimiento de enorme trascendencia para América Latina y el equilibrio mundial. Con el 51,79 % de los votos y más de 64 millones de sufragios, Lula derrotó a Flávio Bolsonaro, revirtiendo los resultados de la primera vuelta. En un continente sometido a crecientes presiones políticas, económicas y geopolíticas, Brasil se consolida como un importante contrapeso frente a las pretensiones de hegemonía estadounidense.

La analista política Laura Arroyo identifica tres enseñanzas fundamentales de este triunfo que merecen especial atención.

La primera es la radicalidad política.

Lula no renunció a su identidad ni ocultó su vinculación histórica con los trabajadores. Su campaña demuestra que la disputa electoral exige confrontar proyectos políticos, defender convicciones y recuperar la iniciativa ideológica, en lugar de asumir que toda victoria depende de desplazarse hacia el centro.

La segunda es la tecnopolítica.

En tiempos en que las plataformas digitales constituyen escenarios decisivos de confrontación ideológica, la izquierda no puede abandonar las redes a la manipulación informativa, los algoritmos y las campañas de desinformación. La movilización digital desempeñó un papel importante en la remontada electoral brasileña.

La tercera es la militancia popular.

Ninguna victoria nace exclusivamente de una campaña publicitaria. Detrás del triunfo estuvieron las organizaciones sociales, los movimientos populares, los estudiantes y miles de militantes que trabajaron en las calles, los barrios y las redes. La organización colectiva sigue siendo una fuerza insustituible para transformar la realidad.

El significado geopolítico de esta victoria.

La continuidad de Lula fortalece la participación de Brasil en los BRICS y su apuesta por un orden internacional multipolar. En un escenario dominado por la confrontación económica y tecnológica entre China y Estados Unidos, el país reivindica su derecho a mantener relaciones con ambas potencias sin aceptar imposiciones ni subordinaciones.

Los BRICS representan una oportunidad para ampliar la cooperación Sur-Sur, diversificar los mecanismos financieros y comerciales y reducir la dependencia de las estructuras tradicionales del poder económico mundial. No constituyen todavía una alternativa homogénea al orden dominante, pero expresan el surgimiento de nuevos espacios de negociación internacional. Brasil posee, además, una posición estratégica para intervenir diplomáticamente en las tensiones comerciales entre Washington y Pekín. Su fortaleza económica, sus recursos naturales y sus relaciones internacionales pueden contribuir a ampliar los márgenes de autonomía latinoamericana.

La lección fundamental es clara: la soberanía nacional exige organización popular, independencia económica y voluntad política. También que es posible resistir la ofensiva de la extrema derecha, pero también plantea un desafío histórico: que América Latina debe de convertirse en sujeto de su propio destino, no basta con ganar elecciones: es necesario transformar las relaciones de poder que perpetúan la dependencia, la desigualdad y la subordinación de nuestros pueblos. <>