CONTRABANDO POLÍTICO
Escribe: Milcíades Ruiz
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ace poco más de tres meses que
la lideresa del fujimorismo asumió el mando del aparato estatal. Todas las
expectativas se centran sobre su desempeño, sin considerar atenuantes. No es su
gobierno, como se suele decir autoengañándonos. Un país se gobierna mediante
leyes que, es atribución exclusiva del Poder Legislativo. Actualmente, son 6
partidos políticos los que gobiernan el Perú. Veamos cómo lo hacen.
Son 60, los miembros del Senado y 130 los diputados. En el senado, la
derecha tiene el 50% de la votación asegurada con Fuerza Popular (22) y,
Renovación Popular (8). Lo restante lo cubren 4 partidos supuestamente de
izquierda, centro izquierda y, centro derecha. Juntos por el Perú (14), Ahora
Nación (4), Buen Gobierno (7) y, Obras (5). En la Cámara de Diputados la
derecha tiene el 43% de los votos asegurados, (41 de FP y 15 de RP). El 57%
restante, lo cubren los diputados de JPP (32), Ahora Nación (10), Buen Gobierno
(18) y Obras (14), (que ya ha dado muestras de entenderse con el fujimorismo,
habiendo sido aliado de “Perú Libre” y del ex presidente Pedro Castillo.
Como se podrá apreciar, en el Congreso de la República, el fujimorismo
es el más numeroso, pero sin tener mayoría en las votaciones, motivo por el cual,
tiene que buscar arreglos negociados con partidos afines para ganar votaciones
y así, lograr las leyes de su interés. Los partidos de derecha tienen intereses
comunes en cuanto a conservar y fortalecer el sistema de dominación vigente. No
sucede lo mismo con los cuatro partidos de la presunta oposición que, lo
cuestionan solo en parte y tienen precariedad ideológica, oportunismo y hasta
figura un ex jefe policial.
En estas condiciones, la estrategia fujimorista busca captar
adhesiones y abstenciones De esta forma, el fujimorismo tendría el poder
absoluto y podríamos decir entonces, gobierno fujimorista. Las abstenciones en
la oposición, inclinan la balanza en favor de la derecha. Veamos esto, con un
caso de la vida real, sucedido el 28 de octubre pasado:
Desde que asumió su mandato la actual presidenta, tenía que trabajar
hasta fin de año, con el presupuesto del gobierno anterior, lo que impedía
cumplir los compromisos pactados con sus auspiciadores electorales. Tampoco
podía utilizar fondos públicos no presupuestados y, sin financiamiento.
Entonces, la estrategia ha sido solicitar al Congreso un Crédito Suplementario
al presupuesto 2026, bajo el pretexto de atender mayores gastos por los
peligros de “Fenómeno El Niño”, la seguridad ciudadana y otras necesidades
supuestamente urgentes.
Solicitó, S/. 8,228´414,502,00 (OCHO MIL DOSCIENTOS VEINTIOCHO
MILLONES CUATROCIENTOS CATORCE MIL QUINIENTOS DOS SOLES), para cuatro rubros:
S/ 702,9 millones para atender efectos de “El Niño”; S/ 2.308,6 millones para
garantizar la continuidad de los servicios; S/ 3.620,2 millones para inversión
pública y equipamiento; y S/ 1.596,7 millones para el pago de deudas y
sentencias judiciales.
Pero, si vemos el desagregado nos daremos cuenta que, para
congraciarse con las fuerzas armadas y con Trump, en el marco del “Escudo de
las Américas”, el fujimorismo asigna la mayor parte para Defensa y Seguridad,
incluyendo la compra, en beneficio de EE UU, de aviones caza como si
estuviésemos en guerra, asegurando el pago de la primera cuota por un monto de
S/ 1.000 millones de soles. Un contrabando suplementario.
Esta compra había sido suspendida por el gobierno anterior, por las
irregularidades y alto costo injustificado. Pero para la lideresa fujimorista,
esto es más urgente e importante que, atender los desastres de “El Niño”, que
tiene una asignación menor, tan solo setecientos millones. Pero hay otros
contrabandos, con nuevos proyectos con obras de infraestructura para sus
auspiciadores electorales que, confirman un estilo de gobierno, como era
costumbre en el gobierno de su padre.
Pero a lo que voy es, a la aprobación de su contrabando como ley de
crédito suplementario. En la Cámara de Diputados la derecha tiene asegurado 56
votos propios, pero votaron a favor 83 (27 más de otras bancadas). En contra
solo 10, teniendo JPP 32 diputados y 10 “Ahora Nación”. Abstenciones 27, fueron
más que la ridícula cifra en contra. En el Senado, votaron a favor, 37, a pesar
que la derecha solo tiene 30 votos propios. Votaron en contra 10, teniendo JPP
14 y AN 4. Las abstenciones fueron 6. ¿Qué nos dice esta votación? ¿De dónde
salieron los votos inconsecuentes?
No cabe duda de que hubo arreglos previos y, así será el estilo de
gobierno en todo el periodo de mandato fujimorista. Entonces las fuerzas populares
tendrán de luchar también contra las inconsecuencias de los representantes que
han elegido. Pero, así como el fujimorismo desarrolla una estrategia política,
corresponde a las fuerzas populares contraponer una estrategia contraria con la
suficiente fuerza para contrarrestar y anular las perversidades fujimoristas.
Todo crédito suplementario se traduce en déficit fiscal y
endeudamiento (interno y externo). ¿Quiénes pagarán lo que cuesta dicho
crédito? No saldrá de los bolsillos de los gobernantes sino, de los gobernados.
Próximamente, se debatirá el nuevo presupuesto para el año 2027, pero tal como
van las cosas, los ingresos estatales van a la baja. Si el nuevo presupuesto es
deficitario, cargaremos con doble carga. El fujimorismo lo hará con el voto de
la presunta oposición.
Todo esto, contrasta con la perspectiva económica negativa que se
avizora, tanto a nivel nacional como en el contexto internacional. En los
siguientes meses se agravarán los problemas derivados del calentamiento del
sistema planetario que, han trastornado los procesos biológicos de la seguridad
alimentaria. A ello se sumará el calentamiento estacional por el solsticio de
verano que da origen al fenómeno de “El Niño” en Perú, desde navidad hasta
marzo de cada año.
Ya tenemos déficit productivo en alimentos y no habrá cosecha hasta el
año siguiente. La baja oferta se traduce en alza de precios. Según el INEI, el
mes de octubre pasado, el Índice de Precios al Consumidor a nivel nacional
subió 0,56%, acumulando en los diez meses del año un alza de 4,60%. Cada vez
muy por encima del rango meta del 3%. Pero la situación empeorará en los meses
siguientes.
Mientras esto sucede en nuestro país, en el contexto mundial en el que
estamos, también las perspectivas son desalentadoras. Para el fujimorismo, la
derrota electoral de Trump en EE UU lo deja mal parado. Pero también los
problemas mundiales dificultarán su accionar. Hay caída en el crecimiento
mundial y alta inflación. Eso, significa desaceleración del movimiento
económico internacional, baja inversión extranjera y nacional, inflación,
desempleo, etc.
El sistema de dominación mundial, sustrae las riquezas de los países
dominados para empoderar a los países dominantes. Lo hace a través del
comercio, inversiones onerosas, organismos internacionales, sumisión política,
prensa internacional y, otros mecanismos imperceptibles para los pueblos
desprevenidos que, no logran visualizar el esclavismo económico en que nos
encontramos. Ignoran que nuestras vidas dependen de las decisiones de amos
mundiales.
Si los países dominantes, tienen inflación que eleva precios y costos,
entonces nos trasladan el problema cargándolo a nuestra cuenta en la
importaciones y exportaciones. Las clases dominantes nacionales, a su vez,
trasladan los daños a las clases dominadas. La inflación, empieza a ahogarnos,
pero “la pita se rompe por el lado más débil”. Los más pobres, siempre son los
que cargan los desatinos de sus opresores, porque no tienen a donde correr
traslado de sus penurias.
Se anuncia que, a nivel mundial los precios de los productos básicos
aumentarán un 23% en 2026. Los precios de la energía subirán un 32%, los
precios de alimentos básicos aumentarán un 18%. Nuestro país, importa unos 28
productos agrícolas y 22 productos pecuarios. Si la soya sube de precio las
amas de casa pagarán más por el aceite y también otros consumidores de sus
derivados. Pero también importamos insumos y materiales de todo tipo para la
construcción, manufactura, medicina, etc.
Entonces, el panorama se va oscureciendo y tendremos que ajustarnos
hasta que no quede nada por ajustar. Los que tienen menores ingresos
languidecerán con sus pequeños hijos y los que no tienen ingresos migrarán al
narcotráfico, a la delincuencia y la criminalidad. El desborde delictivo no se
contendrá con medidas represivas, porque es un fenómeno estructural político
social. Solo se combate la consecuencia manteniendo la causa que lo origina.
De nada vale copiar el modelo represivo de El Salvador. Un país más
pequeño que el departamento de Ica, con tan solo 6 millones de habitantes. Sus
métodos, son cuestionados por organismos de derechos humanos, ya que son muchas
las arbitrariedades cometidas. Se aumenta el número de cárceles y de
prisioneros, pero a un costo altísimo que no resuelve la causa del problema. No
solamente se multiplica los gastos para mantener la población penal, sino
también para equipamiento, personal de vigilancia, consumo de combustible y
otros gastos operativos
Pero, además se multiplican los presupuestos de infraestructura y
equipamiento del creciente andamiaje judicial, fiscalías, trasporte, etc. Llega
a un punto que no es sostenible, porque la emanación sangrienta es
incontenible, al no anular las causas del desborde social. Este camino es
aberrante porque “el remedio es peor que la enfermedad”. En este andar el
fujimorismo contará con el voto aprobatorio de sus presuntos enemigos
políticos.
Estamos pues, expuestos a este sistema de gobierno. Lo que no se logra
por las buenas, se buscará hacerlo por las malas. Ante esta perspectiva
pesimista, del escenario nacional y mundial, ya sabemos cómo responderá el
gobierno actual. Sabiendo esto, tenemos que prepararnos para lo peor. No llorar
sobre leche derramada. Es preciso organizar la resistencia y planificar la
lucha contra lo que se viene. Salvo mejor parecer.
Noviembre 6/2026.


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