A LOS CIEN DÍAS: KEIKO FUJIMORI
Y LA IMPROVISACIÓN COMO MÉTODO DE GOBIERNO
Por: Jorge Luis Choque
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os primeros 100 días del
gobierno de Keiko Fujimori no han generado expectativa, sino desazón. Incluso
entre quienes votaron por ella, la percepción mayoritaria es que el país no
avanza: no hay una agenda clara, no hay resultados verificables y no hay una
autoridad capaz de transformar el malestar social en políticas públicas. Según
la encuesta de Datum Internacional, el 47% califica la gestión como regular, el
38% como mala y solo el 10% como buena; además, el 51% considera que la
presidenta no está demostrando capacidad para gobernar (El Comercio, 2026). No
se trata de una simple impaciencia ciudadana: es la evidencia de que un
gobierno que prometió orden y decisión está convirtiendo la crisis en una
rutina.
La improvisación se ha hecho
visible, sobre todo, en la conformación y desempeño del gabinete. Enrique
Castillo advirtió que el Ejecutivo “se asustó frente a la reacción de los
sectores políticos y de la población” y que, por temor a reacciones, “no ha
decidido cosas, no ha emprendido cosas”, lo que ha generado “una inacción en
gran parte de los temas” (El Comercio, 2026). Esa vacilación se agrava cuando
los cargos estratégicos no parecen responder a perfiles técnicos, sino a
cálculos de lealtad política o a una lógica de espectáculo mediático. En ese sentido,
Castillo fue contundente: “No es bueno improvisar a un general del Ejército
como ministro del Interior, insistir en un jurista de talla como político,
convertir a un ingeniero en un líder de las Fuerzas Armadas. No es bueno poner
a un tiktoker como canciller” (El Comercio, 2026).
La ausencia de cuadros
técnicos competentes no es un problema menor: cuando el país enfrenta
inseguridad, efectos del fenómeno de El Niño, crisis fiscal y desconfianza
institucional, el Estado necesita equipos capaces de diseñar políticas públicas
y ejecutarlas con precisión. Richard Arce resumió esa debilidad al afirmar que
“el término podría ser improvisación” y al señalar que el gobierno habría
estado preparado para ganar elecciones, pero no para conducir el país (Canal N,
2026). La falta de coordinación entre la Presidencia del Consejo de Ministros y
los ministerios evidencia que el problema no es únicamente individual, sino
estructural: un gabinete sin dirección política común termina convirtiendo cada
crisis en una oportunidad para la confusión.
La frivolidad comunicacional también ha perjudicado la imagen presidencial. Durante las primeras semanas de gobierno, Keiko Fujimori mantuvo una presencia en redes sociales centrada en aspectos personales, como su vestimenta, accesorios y cuidado personal, en momentos en que la ciudadanía esperaba respuestas frente a la delincuencia y la economía (La República, 2026). Rosa María Palacios reconoció que la presidenta modificó esa estrategia, pero subrayó que el cambio no basta si no se acompaña de resultados: “Matar a la ‘influencer’ debe haberle costado, pero es la única manera de ser presidenta” (La República, 2026). La crítica no es contra el uso legítimo de redes sociales, sino contra la reducción de la función presidencial a una vitrina de regalos, modas y apariencias cuando el país exige decisiones, diagnósticos serios y políticas públicas verificables.
La política de “orden” ha
mostrado, una preferencia por los gestos simbólicos antes que por soluciones
integrales. La sanción de alumnos en colegios estatales ha sido presentada como
uno de los principales aciertos del gobierno, pues el 21% de los encuestados la
identificó como la principal medida positiva de estos primeros 100 días (El
Comercio, 2026). Sin embargo, reducir el tema de la disciplina escolar a una
consigna ignora problemas de fondo: desigualdad, carencias de infraestructura,
violencia, ausencia de apoyo psicológico y debilidad de la carrera docente. Del
mismo modo, la intervención en penales y la promesa de trasladar a delincuentes
peligrosos pueden producir imágenes de dureza, pero no sustituyen una política
penitenciaria seria, una reforma policial efectiva ni una estrategia de
prevención del delito.
La situación se vuelve aún
más peligrosa cuando la mayoría parlamentaria se construye mediante tránsfugas,
pactos oportunistas y la ausencia de partidos políticos con bases ideológicas
reales; en ese escenario, la estabilidad no equivale a legitimidad, pues un
Congreso que se pliega al Ejecutivo no expresa consenso democrático, sino una
alianza de conveniencia que alimenta la corrupción. César Hildebrandt advirtió
que el problema de Keiko Fujimori no se limita a los errores de una gestión
inmediata, sino a un proyecto político que reproduce prácticas autoritarias, clientelares
y corruptas; para el periodista, “el fujimorismo no será jamás el orden, porque
la inmoralidad no trae orden, el cinismo no trae orden, la amnesia premeditada
no trae orden” (Infobae, 2026). Si la gestión continúa siendo percibida como un
mal gobierno, la desazón puede transformarse en eclosión social: no porque la
población sea “ingobernable”, sino porque un Estado que no responde a las
necesidades básicas termina empujando a la sociedad hacia la protesta, la
desesperanza y la ruptura. La mayoría parlamentaria puede permitir aprobar
normas y blindar decisiones, pero no puede sustituir la legitimidad que solo se
construye con resultados, transparencia y respeto por la voluntad ciudadana.
Perú: 6/11/2026
Referencias
1. Canal N. (2026,
5 de noviembre). Richard Arce califica de improvisada la gestión del
gobierno de Keiko Fujimori durante sus primeros 100 días.
2. El Comercio.
(2026, 5 de noviembre). Los 100 días de Keiko Fujimori en el poder: los
aciertos y errores del gobierno de Fuerza Popular.
3. Infobae. (2026,
7 de julio). César Hildebrandt: “No será difícil para Keiko Fujimori hallar
tránsfugas dispuestos a todo y conversos repentinos”.
4. La República. (2026, 13 de septiembre). Rosa María Palacios sobre Keiko Fujimori: “Matar a la ‘influencer’ debe haberle costado, pero es la única manera de ser presidenta”.
5. Prensa Latina. (2026, 2 de noviembre). Encuesta verifica insatisfacción sobre gestión de Presidenta de Perú.

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