martes, 3 de noviembre de 2026

A PROPOSITO DEL DIA JUBILAR DE LA CIUDAD DE PUNO

 PUNO 358 ANIVERSARIO: 

CELEBRA, RECLAMA Y RESISTE

Por: Jorge Luis Choque

C

ada 4 de noviembre, se conmemora la fundación española de Puno, villa de San Carlos establecida en 1668 por el virrey Pedro Antonio Fernández de Castro, Conde de Lemos. Más allá del debate historiográfico sobre la fecha exacta de su reconocimiento como ciudad, la festividad no puede limitarse a la solemnidad protocolar ni al mero recuerdo del surgimiento de Manco Cápac y Mama Ocllo desde las sagradas aguas del Titicaca debe ser, ante todo, un acto de afirmación geopolítica e histórica. Puno no es un territorio marginal, sino la cuna de la matriz cultural andina y un baluarte vivo de la soberanía nacional. Reconocer su peso estratégico es asumir que la integración y el proyecto republicano del Perú seguirán incompletos mientras el altiplano permanezca postergado.

La fuerza de Puno radica en su vigorosa cultura viva, un pilar fundamental que sostiene la identidad y la memoria colectiva del país. Como capital del folclore peruano y cuna de pensadores, creadores y educadores de la talla de José Antonio Encinas, Carlos Oquendo de Amat, Gamaliel Churata, Emilio Romero Padilla, Mateo Jaika, Teodoro Valcárcel y Rosendo Huirse en la música, y Víctor Humareda en la pintura la región ha demostrado históricamente una inagotable capacidad para articular pensamiento crítico, arte y sabiduría ancestral. No obstante, este incalculable patrimonio intangible no debe servir de fachada para ocultar la deuda histórica que el Estado tiene con su gente. La riqueza cultural puneña exige una correspondencia material a la altura de su legado.

Hoy, la dignidad del altiplano se enfrenta al golpe severo de brechas estructurales indignantes e impostergables. Resulta inaceptable que una tierra tan pródiga mantenga a más del 70% de sus niños menores de tres años sufriendo de anemia y enfrente profundas carencias en salud e infraestructura, ocupando los últimos lugares en competitividad nacional. A esta crisis social se suma el flagelo ambiental que asfixia al lago Titicaca, contaminado por la falta de saneamiento adecuado y la demora indolente en la concreción total del proyecto PTAR Titicaca. Atender estas demandas no es una concesión ni un acto de caridad; es un deber básico de justicia distributiva y de salud pública.

Cuando el pueblo puneño sale a las calles y hace uso de la protesta social, ejerce un derecho legítimo frente a décadas de abandono e indiferencia institucional. Pretender criminalizar o estigmatizar estas movilizaciones pacíficas tildando de “vándalos” o “terroristas” a trabajadores, agricultores, estudiantes y comerciantes es una aberración política que solo profundiza la fractura nacional. Quienes se movilizan en el altiplano no buscan la destrucción del país, sino el acceso efectivo a derechos fundamentales: carreteras transitables, hospitales equipados, agua potable, educación de calidad y un trato de equidad como peruanos de pleno derecho.

Frente a este escenario, la responsabilidad no recae únicamente en la capital; exige también un compromiso firme y autocrítico desde el propio territorio. Las autoridades regionales y locales de Puno deben asumir su rol con absoluta honestidad, eficiencia y visión de futuro, superando la improvisación y la corrupción que frenan la ejecución de los recursos públicos. La gestión descentralizada tiene que traducirse en proyectos de saneamiento, infraestructura médica y fortalecimiento educativo alineados con el Plan de Desarrollo Regional Concertado al 2034, demostrando competencia y liderazgo ético en favor de su población.

En esta encrucijada entre la grandeza de su pasado y la urgencia de su presente, la ciudadanía puneña está llamada a ejercer un rol activo, vigilante y propositivo, entendiendo que el verdadero patriotismo no se agota en el orgullo festivo de sus fechas jubilares, sino en la defensa del medio ambiente, el fortalecimiento comunitario y la vigilancia constante a sus autoridades. La histórica fuerza contestataria del altiplano debe madurar hacia una capacidad organizativa impecable que transforme el descontento en desarrollo integral, superando la dolorosa contradicción entre ser cuna de nuestra identidad cultural y padecer indicadores sociales deplorables. Esta transformación exige un compromiso firme entre el Estado central y los gobiernos locales: un poder nacional que escuche sin estigmatizar y presupueste con equidad, y autoridades regionales estrictamente auditadas por un pueblo consciente de su poder histórico; solo cuando las aguas del Titicaca vuelvan a estar limpias y la infancia altiplánica crezca sana y con oportunidades, el aniversario de Puno dejará de ser una promesa pendiente para convertirse en el triunfo de la justicia social en el Perú. <>

 Referencias

1.     Agencia Andina. (2026, 1 de noviembre). ¿Por qué es ideal visitar Puno en noviembre? ¿Qué tesoros turísticos y culturales posee?

2.     Convoca. (s. f.). Lago Titicaca, la cloaca de Puno.

3.     INEI / ENDES (2024-2025): Encuesta Demográfica y de Salud Familiar, Indicadores de anemia y desnutrición infantil en Puno.

4.     Instituto Peruano de Economía. (2026). Índice de Competitividad Regional – INCORE 2026.

5.     Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento. (2021). PTAR Titicaca: Inician obras de megaproyecto que contribuirá a la descontaminación del lago.

6.     Perú. (2022, 2 de marzo). Puno: conoce 5 datos curiosos de la capital del folclore peruano.

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