lunes, 23 de diciembre de 2024

LITERATURA PUNEÑA: CRONICAS DE VIVENCIAS

 MI PRIMER AMOR

(Relato en primera persona)

Augusto Dreyer Costa

D

urante las larguísimas vacaciones de colegio de mi época, que empezaban en navidad y se extendían casi interminablemente hasta fines de marzo, en el mes de febrero mi madre decretaba la mudanza de toda la familia de nuestra casa en Puno a El Manto, la finca que ella tenía a 5 km de la ciudad, para pasar allí unas cuatro semanas disfrutando de la naturaleza y obligandonos a tomar  leche al pié de la vaca para fortalecer nuestra salud, algo que mi hermana y yo detestábamos.

La mudanza incluía a Rosa la cocinera y Jesús nuestro joven mayordomo, ambos cargados de ollas y utensilios de cocina, ropa de cama, manteles y todo lo necesario para pasar en la finca unas largas vacaciones campestres. Temporadas que para mi eran las más lindas y apasionantes vacaciones que podía uno podía desear. También iba con el grupo el perrito Fifi, la mascota de la familia.

Nuestra familia no era grande, mi madre, mi hermana y yo, el benjamín de la familia. Mi padre no participaba de esas vacaciones familiares. El optaba por desafíos más fuertes y prefería sus largos viajes de “estudio” como él los llamaba, dibujando, pintando y fotografiando. Durante esos viajes mi padre recorría por meses los lugares más recónditos no solamente del Perú sino también de otros países andinos como Bolivia, Ecuador y Colombia buscando temas y lugares para plasmarlos en sus cuadros y fotos.

Rosa, nuestra cocinera, era una huérfana que desde pequeña trabajó para mi mamá, de habla quechua y nacida en Huancané, no sabía leer ni escribir. Era gorda y bajita, algo renegona y de pocas palabras. Muy buena cocinera sobre todo de platos puneños como la sajta de gallina y el chairo. También preparaba platos “alemanes” inventados por mi padre. Jesus, al que llamabamos Chucho, empezó a trabajar con mi mamá de joven. Era mestizo y había estudiado unos pocos años en la infame ”Sección Indígena” del Colegio Nacional San Carlos, así que leía y escribía en castellano y además hablaba fluidamente quechua y aymara. Era inteligente y astuto, aprendía y hacía todo con rapidez y destreza, desde reparar los primus hasta domar potros en El Manto. Completamente leal a su patrona no quería al gringo alemán que había robado el corazón a su ama y no le gustaba recibir órdenes de él. Con el paso de los años esa actitud de Jesús hacia mi padre se convirtió en un soterrado rencor.

Rosa vestía con pollera y chompa de lana y usaba el típico sombrero hongo puneño. Para caminar tanto en casa como en la calle usaba cómodas y calientes pantuflas de gruesa lana. “Chucho” iba siempre bien vestido con los ternos que le compraba mi madre para jóven mayordomo de la casa. Para salir a la calle se ponía su carasaco, es decir un saco de cuero de color marrón que orgullosamente lucía en sus salidas. Mi madre hablaba con ellos en quechua, idioma que hablaba con fluidez y les tenía mucho cariño. Rosa y Jesús de tanto vivir y trabajar juntos acabaron durmiendo en la misma cama, compartiendo sus vidas en una habitación que había en el patio trasero de nuestra casa. Probablemente se casaron, pero nadie supo a ciencia cierta si pasaron por la iglesia para tal fin hacerlo. Mis padres tampoco eran grandes creyentes y salvo en las primeras comuniones de mi hermana y la mía, nunca los vi entrar a una iglesia.

Jesús y Rosa estaban razonablemente bien pagados por su trabajo. Gastaban poco y con sus ahorros compraron un terrenito en la calle Pedro Vilcapaza, no muy lejos de Arco Deustua. Con el tiempo construyeron una casa pequeña pero confortable, un poco al estilo de la nuestra, vivienda a la que se mudaron cuando dejaron de trabajar para nosotros a principios de los 60,

Ese periodo de mi niñez hasta los 9 años fue probablemente el más feliz de mi vida. El Manto era un lugar precioso, de buen clima y con una fantástica vista de la bahía de Puno y parte del lago Titicaca. En febrero, los campos estaban cubiertos de verde, los sembríos de papa y otros productos del altiplano crecían aceleradamente con la lluvia, los ganados estaban gordos, la gente contenta. El enorme caserío de casi una hectárea era prácticamente un parque de diversiones para mí y mi hermana dos años mayor que yo. Los enormes colles, las construcciones y antiguas maquinarias de la época colonial para el procesamiento de plata y el arroyito que atravesaba el caserío, nos servían para nuestros interminables juegos y travesuras. Habían tres pozas de amalgamación hechas de cal y piedra, en dos de las cuales retozaban ranas, sapos y renacuajos. La más grande nos servía como una piscina de aguas heladas, necesitandose de mucho coraje para nadar en ella.

La casa de la hacienda que nos albergaba era una larga construcción orientada hacia el norte, por lo que todas las habitaciones eran soleadas con vistas al enorme caserío. Era rústica pero práctica. Construida en adobe, con pisos de madera y techo de antigua calamina gruesa patinada por los años, no era ni bonita ni tenía lujos en su interior,  pero servía perfectamente para albergarnos durante nuestras vacaciones. En el Manto no había electricidad pero abundaba el agua fresca de manantiales. Nos alumbrábamos con lámparas a kerosene y velas La comida se hacía en un fogón y con bosta de llama, en las noches, y para dormir, nos cubríamos con gruesas mantas de lana de oveja.

En El Manto vivían y trabajaban cuatro familias de lo que en esa época se llamaban “colonos”, las cuales no ganaban sueldo pero tenían derecho a tener un poco de ganado y cultivar algunas parcelas de terrenos que les permitía sobrellevar su pobreza. Eran familias grandes y cada una tenía varios hijos de diversas edades. Cuando llegábamos a pasar nuestras vacaciones, los niños de nuestra edad, con curiosidad y timidez entraban al caserío para saludarnos y restablecer amistades. A la mayoría ya los conocíamos, algunos eran nuestros amigos de vacaciones y nos alegrábamos  todos de vernos de nuevamente. El contraste era muy grande, ellos vestían ropas viejas y muchos caminaban sin zapatos, se notaba que no comían suficiente y que la vida era dura para ellos, tenían que pastear los animales y hacer infinidad de labores para ayudar a sus padres. La mayoría no iban a la escuela, hablaban entre ellos en quechua o aymara y nos hablaban en un limitado castellano. Sin embargo la niñez lo compensaba todo y jugábamos juntos como si no existieran diferencias alguna entre nosotros.

Entre ellos se encontraba Natalia, una linda chiquilla quechua algo menor que yo, alegre, de rostro risueño, cabello revuelto de color azabache e intensos ojos negros. Vestía con una blusa desgastada, almilla o chaqueta corta ajustada al cuerpo de rústica bayeta, pollerita de lana raída por el uso y ojotas de llanta de carro en sus pequeños pies. Natalia era hija de Esteban Chambilla, a quien todo el mundo llamaba cariñosamente Estico quien era conocido por su jovialidad, entusiasmo y su dedicación en el cuidado del ganado vacuno. Natalia, su hija, heredó el carácter de su padre y era dulce como la miel de abejas silvestres y alegre, grácil y delicada como un colibrí en vuelo. Era mi amiguita preferida y siempre la buscaba para jugar y estar junto a ella.

Mi madre aceptaba de buen agrado nuestras relaciones de amistad con los hijos de los colonos, aunque había un par de ellos que estaban vetados de jugar con nosotros y de entrar en el caserío por la reputación que tenían entre la gente de la zona. Entre ellos había un chico cuyo nombre no recuerdo, que andaba con una cacha (tirapiedras) de madera en la mano, matando con ella sapos, pájaros y cuanto animal pequeño se ponía al alcance de su rústica arma. También se decía que torturaba a las crías de pájaros y a las lagartijas que caían en sus manos, aunque probablemente eran tan solo un rumor malintencionado.

Las 110 hectáreas de El Manto ofrecían infinidad de posibilidades de diversión y entretenimiento para un niño curioso, movido y travieso como yo. El ahijadero, de buenas y tupidas pasturas destinadas al ganado vacuno era el lugar ideal para perseguir mariposas y charchasuas (libélulas) y esconderse de todos. Junto con mis temporales amiguitos trepábamos los roquedales en búsqueda de las las pequeñas e inofensivas culebras y las rápidas y escurridizas jararankos (lagartijas) con las que jugábamos un rato y cuyas colas se quedaban en nuestras manos en su afán de escapar. Mis amiguitos campesinos me enseñaron a comer los jugosos y riquísimos sancayos, frutos de los pequeños cactus que crecían en las zonas secas. Me gustaba jugar con las crías de las ovejas, también con los terneros pequeños, razón por la que algunas veces volvía con garrapatas en el cuerpo, bichos que mi madre se encargaba de retirar con pinzas. Con mi hermana trepábamos los longevos y enormes colles y colgábamos rústicos columpios en sus fuertes ramas.

En las noches, después de cenar jugábamos con nuestra madre a las damas y sobre todo al para nosotros apasionante Ludo, que para sorpresa y alegría nuestra ella generalmente “perdía”. Leíamos a la luz de la lámparas cuentos y libros para niños, mi madre tocaba en el gramófono los tangos que tanto le gustaban y a veces se ponía a bailarlos sola. Nosotros, Rosa y Jesús éramos su escaso público, mientras que en las ventanas de la sala se podían ver las tenues siluetas de algunos de los colonos acompañados de sus hijos que atraídos por la música curioseaban lo que sucedía en casa de la patrona. Nos acostábamos temprano y dormíamos como piedras en el silencio de la noche, interrumpidos ocasionalmente por los lejanos ladridos de los perros y los cantos de los gallos al amanecer. Algunas veces nos despertábamos sobresaltados por el estruendo de los truenos, los destellos de los rayos y el rugir de una tormenta que pasaba encima de la comarca.

En El Manto existían varios socavones de la época de Malika (la noble aymara hija del cacique de Laykakota y la princesa Inca Cusi Coyllur) y de su esposo el aventurero andaluz José Salcedo. Se dice que en 1657, para evitar que el indeciso José Salcedo dejara Puno en pos de fortuna en otros lados, Malika le reveló el secreto para desaguar las minas de Laykakota (laguna embrujada en aymara) ubicadas debajo de una laguna interior que existía entre los cerros Cancharani y Cerro Negro. Con la explotación de esas riquísimas minas de plata y la fundación del Asiento Minero San Luis de Alba de Laicacota, José Salcedo y su hermano se convirtieron en los hombres más ricos y poderosos del Virreinato del Perú de esa época. Tales riquezas generaron envidia y, sobre todo, gran recelo en Lima, por lo que en 1668 el virrey Pedro Antonio Fernández de Castro, Conde de Lemos, ordena la ejecución de los hermanos Salcedo, además del embargo de sus bienes y la destrucción de la ciudad de San Luis de Alba. Más de tres mil hogares fueron incendiados, el terreno de la ciudad fue asolado echándole sal, más de cien personas fueron ejecutadas y más de dos mil fugaron del lugar. Las tradiciones cuentan que Malika mandó anegar de nuevo las minas en venganza del trágico final de su esposo. Se dice también que Malika logró huir a un lugar secreto en el Cusco para librarse de la ira de los malvados españoles.

A los 8 años me enamoré de la linda Natalia y pasaba los días ensimismado, pensando en la dulce niña, contemplando la posibilidad de casarme con ella en el futuro. Sentimientos y sueños que jamás dí conocer a mi amada Natalia, tampoco a nadie de mi familia por temor a sus reacciones, menos a mis amigos en Puno ya que me hubiera vuelto el hazmerreír de ellos.

Con el fallecimiento de mi madre a los 48 años, la vida familiar se trastocó completamente. Con su trágica partida la pena y la tristeza nos invadieron, con su ausencia la alegría se esfumó de nosotros, la aflicción se instaló en nuestras vidas. Con su inesperada partida las vacaciones en El Manto se acabaron definitivamente. A partir de allí nuestro padre nos llevaba de vacaciones a Arequipa, Mollendo y Lima, seguramente con el ánimo de hacernos olvidar la pena en lugares en donde no estaban presentes los recuerdos de nuestra querida madre. Esos viajes nunca me terminaron de gustar, el calor y gente tan distinta a la serrana no eran de mi agrado, el comportamiento y hablar de los limeños me parecía presuntuoso y afectado. La nostalgia por las vacaciones de antaño era demasiado grande como para disfrutar en esos nuevos lugares ajenos a mi querido Puno y el precioso Titicaca.

"Malika" Grabado del artista puneño Franciso Montoya Riquelme, 1944
A Natalia la veía solo esporádicamente cuando mi padre iba a El Manto conmigo para revisar el ganado y ordenar ciertos trabajos y charlar con Estico al que estimaba mucho. Era obligación de los colonos el enviar una persona de cada familia para servir en nuestra casa una semana bajo el denigrante e injusto sistema conocido como pongueaje. Cuando Natalia tenía 11 o 12 años venía algunas veces a servirnos en la casa de Puno, sus tareas eran lavar la ropa, ayudar en la limpieza y otras labores domésticas. Durante esa semana la dulce Natalia comía y vivía con nosotros y dormía en una pequeña habitación en el patio trasero. Yo consentía que la trataran así sin atreverme a reclamar a mi padre por la condición humillante de ella. El pongueaje, creado durante la dominación colonial española en el mundo andino era el trabajo gratuito que el indígena estaba obligado a prestar al hacendado del cual dependía. Esa abusiva y explotadora práctica prevaleció en las haciendas peruanas hasta la reforma agraria de 1953. En las haciendas puneñas estuvo vigente durante cerca de 16 años más.

En uno de los turnos que Natalia cumplía en nuestra casa, quise hacer una broma a mi padre y hermana arañando con mis dedos la barra de mantequilla servida para el desayuno. Rosa y Jesús de inmediato culparon a Natalia y mi padre sin pensarlo dos veces la despidió. Natalia dejó la casa entre lágrimas de indignación por la injusticia y nunca más puso sus pies en ella. Yo me dejé llevar por mi cobardía y no confesé mi estúpida trastada ni hice nada por detener el injusto despido, algo que recuerdo con enorme vergüenza mientras escribo de lo sucedido hace 60 años atrás.

Algunos años después Natalia se casó con el trabajador y muy hábil albañil quechua de la zona de El Manto de nombre José Dimas. Al poco tiempo la nueva pareja me compró un terreno en la antigua finca en el cual construyeron poco a poco su hogar. En 1982, con José Dimas y dos peones escogidos por él, acometí la restauración de la antigua casona de mi madre que quedaba a un lado de la catedral de Puno conocida como “Casa del Corregidor de Orellana” que heredé de ella. Durante los trabajos Natalia, de cerca de 35 años, venía trayendo recados, a veces comida, para su esposo y conversábamos un poco.

Años después, en el año 1994, cuando yo vivía en el extranjero hice un viaje al Perú y, por supuesto, volví a Puno en donde los visité por sorpresa en su casa en lo que fuera un irreconocible y urbanizado El Manto. Natalia se había transformado en una bella mujer, alegre y risueña como siempre, pero con una intensa mirada que revelaba una personalidad segura y decidida. Seguía vistiéndose como antaño, con pollera, blusa y almilla de lana, complementados con un fino sombrero puneño y sandalias de cuero, todas prendas de buena factura. Natalia y José tenían juntos algunos hijos, no me acuerdo bien de cuantos, pero recuerdo que se les veía despiertos, saludables y muy bien educados. Nos alegramos mucho por el reencuentro, nos tomamos unas cervezas y hablamos de los viejos tiempos. Al despedirme de ellos, Natalia, en voz baja para que nadie escuchara me dijo: “señor Augusto, yo no fui quien arañó la mantequilla”.

Copenhague, diciembre del 2024

OPINION: EN EL CONTEXTO DE LA POLITICA PERUANA

 RESILIENCIA POPULAR

PARA RESURGIR

Escribe: Milciades Ruiz

T

oda persona que reacciona ante el sufrimiento de los grupos humanos indefensos, asume una posición política. De algún modo, repudia el sistema de dominación que lo ocasiona. Surgen así, los ideales que impulsan a la militancia política, según el grado de convicción. Visto el proceso a la inversa, tendremos explicación al deterioro político, ubicando las perturbaciones.

Resiliencia es la capacidad de una persona o, de un grupo, para resistir, sobreponerse a la adversidad y seguir proyectándose en el futuro a pesar de las dificultades. Al finalizar el año 2025, tengo confianza en la resiliencia de nuestras filas, por su sensibilidad y coraje. Nuestra historia política está plena de heroísmo, porque nos rebelamos contra todo abuso social, enfrentando a los opresores que detentan el poder de la fuerza bruta.

Tenemos una misión revolucionaria. Activemos nuestros ideales, con optimismo realista, para superar la caída en nuestras condiciones de vida política. Tenemos la ventaja de la sustentación dialéctica que nos da seguridad ideológica de ir en la dirección correcta. Por ello, sabemos que no hay acción sin reacción. Si accionamos, habrá reacciones y, la sumatoria en la cantidad nos dará el cambio a la calidad de nuestro accionar.

Es el movimiento el que activa las interacciones. A mayor movimiento, tendremos mayor calidad grupal e institucional. Lo vemos en el deporte y en nuestra vida cotidiana. Como en la economía, si no hay movimiento ocurre recesión, en la política, sucede igual. La inactividad institucional, congela todo, y nos saca del escenario político.

La historia nos dice que, enarbolar los derechos de los oprimidos, generó un gran movimiento social con la revolución francesa, porque caló en el sentimiento de un pueblo pobre, oprimido y cansado de las injusticias, de un sistema absolutista monárquico. Similar es la situación de la mayoría nacional en nuestro país, segregada por su origen nativo, aunque estamos bajo otras condiciones históricas.

Suele suceder en todo proceso revolucionario cuando las ideas reivindicativas reaccionan ante el sufrimiento popular. Pero el pueblo asume las banderas y lucha por ellas, cuando siente que son las suyas. Estas, no están en los textos ideológicos, ni en los dogmas, ni en los escritorios. Están en la realidad viviente. Allí, está la fuente energética de nuestra reactivación.

Los Censos del 2017 revelaron que, 5 millones 771 mil 885 personas se auto identificaron como indígenas u originarias de los Andes, lo que equivalen al 24,9% de la población censada de 12 y más años de edad. Están en todos los departamentos del país, principalmente en Lima 23,7%, (1´330,894 peruanos), Puno 14,9%, (857,312), Cusco 12,4% (716,013), entre otros.

El 60,2% (13´965,254) se identifica como mestizo o, cholo. Cholos y nativos andinos somos el 86%, en tanto que, el 1% es de origen amazónico y, 3,6% (828,841) son afrodescendientes. Pero todos en conjunto, los marginados somos el 90%, sin derechos de justicia social, sin derecho de justicia política, sin derechos de justicia económica. Todos, impedidos de acceder a la oficialidad de las fuerzas armadas, a cargos diplomáticos, y a otras exclusividades sociales.

Incluso, aunque el 5,9% se identifica como blanco (1´366,931), la mayoría de ellos, también sufre las inequidades del sistema y tampoco están de acuerdo con las injusticias del régimen imperante. Muchos luchan junto a nosotros por una sociedad más justa y equitativa. ¿Por qué un afroperuano no puede ser vicealmirante de la naval? ¿Por qué, un nativo amazónico no puede ser autoridad judicial ni en su propio suelo? ¿Por qué, no enarbolar sus derechos?

Claro está que, estamos condicionados por el sistema para mantenernos en la indiferencia, frente a las desigualdades. Nos adormecen con el neuro marketing político para no reaccionar ante la impunidad de los opresores. Los psicosociales políticos nos condicionan al conformismo y, a la pasividad. Nos predispone a deponer nuestra lucha social y, orienta nuestra preferencia electoral por las opciones políticas de nuestros enemigos.

¿Por qué, si la mayoría de origen nativo y africano está en Lima, terminamos eligiendo a un alcalde metropolitano de las filas contrarias? ¿Por qué, la representación política en el Parlamento no refleja la real composición demográfica de la población peruana? ¿Por qué, los pobres, los marginados, los nativos, no tienen derecho a la representación política? Pues, porque lo permitimos.

Si predomina lo ilógico, es porque hay factores distorsionantes. Si nuestra conducta social está condicionada por el sistema, haremos lo contrario a nuestros intereses y los oprimidos, siempre elegirán como gobernantes a sus opresores. Entonces, nuestra lucha es también contra las condicionantes que están en toda la estructura jurídica y administrativa del estado que, el sistema tiene bajo sus control.

Bueno pues, hay mucho por analizar y formular estrategias de recuperación. Ideas, puede haber muchas, pero que sean efectivas en la práctica, es lo más importante. Muchas cosas se pueden hacer en nombre del pueblo, pero sin el pueblo, todo será vano. Si no podemos acceder por ahora, al gobierno nacional, por lo menos capturemos el primer peldaño y desde allí, avanzar a los peldaños superiores.

Salvo mejor parecer.

19 diciembre 2024

sábado, 21 de diciembre de 2024

FOTOS DE ALMANAQUE: BRISAS DEL TITICACA, DANZAS DEL ALTIPLANO PUNEÑO

 





HISTORIA POLITICA DEL PERU: COMO Y POR QUÉ CAYO EL PROFESOR CASTILLO

 BALADA DESDE BARBADILLO

Rodrigo Núñez Carvallo

En: HILDEBRANDT EN SUS TRECE N° 714, 20DIC24

M

e pongo en la cabeza del profesor. La vida es morosa en esas húmedas serranías de Puña. El mundo queda lejos de la chacra. Los días pasan amodorrados y se apagan temprano. La monotonía solo es interrumpida por el chillido de los escolares de recreo. Más allá, en el pueblo vecino de Tacabamba, hay una escuela normal que alumbra el futuro pero que no cuenta con electrici­dad ni maestros dedicados. Sólo hay que cumplir con la formalidad burocrática de tener un título y postular al ministerio. Es un camino para salir de la pobreza, uno de los pocos. El otro es el delito. Obtuviste la plaza, le cuenta su mujer que vuelve de ver los resultados en la regional de educación y viene alegre porque ella también ha su­perado el simulacro de examen, luego del regalo de unos cuyes y un costal de maíz amarillo para que el director de la Ugel alimente a sus pollos...

La vida discurre cansina en el aula. No hay libros, no hay biblioteca, a lo más un cartón que funge de pizarra y unos perió­dicos viejos para limpiar las lunas rotas. El sueldo es magro. El profesor enseña bue­namente lo que puede, más se la pasa ha­blando de la injusticia y de la dirigencia del Sutep que es solo una costra de maestros panzones y argolleros. Han traicionado la huelga por un plato de lentejas, argumenta en una asamblea provincial a la que asis­te usufructuando de su licencia sindical. De esta miseria no saldremos jamás si no nos metemos a la política, sentencia otro. Mejor cola de ratón que se vuelve león con el tiempo, replica un tercero.

De regreso a su pago recuerda que él ya ha intentado ser alcalde de Tacabamba por el partido de Toledo. Pero es jodido por falta de recursos. Y aunque perdió la elección, el bichito de la figuración lo ha atacado como la tristeza a las arvejas. Unos años después contempla su foto en una manifestación cuando es derribado por una turba de policías en plena aveni­da Abancay. Allí me he vuelto conocido, coordinaba con autoridades y parlamen­tarios, reconoce, y una frágil vanidad lo envuelve. Ya vendrá mi hora, dice, mien­tras conduce su fracción sindical con un verbo destemplado. Los hemos dejado desnudos a los del Sutep, asegura. Pero las protestas son como el mar, que va y viene, piensa mirando por el bus de Chota Express que lo traslada hasta su pueblo. A lo lejos ya se distingue Tacabamba en descoloridos tonos pajizos porque es estío. La tierra y las ilusiones están secas pero las chacras pronto despuntarán con las primeras lluvias.

Un impensado día del 2019 un som­brío personaje baja de una camioneta y hablan a la sombra de unos eucaliptos. Necesito que estés en la plancha presi­dencial, argumenta el visitante. El aporte de los maestros a la causa de Perú Libre es fundamental. El profesor lo consulta con su almohada y con su mujer. Ella dice que sí, que es una oportunidad única, él duda. ¿Podré? Yo no soy leído, no conoz­co de muchas cosas de la política. Se aprende en el camino, replica ella. Nos sacarías de este vallecito sin futuro, piénsalo. Nuestros hijos tendrían un mejor destino. La idea se le queda re­verberando en el cerebro y acepta con tan mala suerte que debe reempla­zar al cabeza de la lista que no puede postular por una condena judicial... ¿Y ahora qué hago? -dice el profesor frente al espejo desde donde alcanza a divisar a su mujer. Seguir nomás, replica ella. Es el destino. Como en una tragedia griega, todas las circunstancias se confabulan. Una mano negra lo lleva en caravana por todos los rincones del país. Su verbo atrabiliario no es obstáculo para dialogar con esperanzas frustradas y demandas largamente insatisfechas. Miles y miles de indios y mestizos lo reciben enfervorizados, colman los cerros, atiborran las plazas, por fin uno de los nuestros catapultado por la historia. El profesor se lanza a la tri­buna con el limitado léxico que tiene y las metáforas de las que dispone. Se enfunda un sombrero de ganadero, se sube al caballo, aunque este sea chúcaro. Nunca ha visto tanta gente junta, como la que avizora en Juliaca, en Cusco, en Arequipa. Videos con su figura inundan las redes, la gente se ve reconocida en él. Los canales abren las compuertas y los noticieros se detienen en su menuda presencia.


A una semana de la pri­mera vuelta su nombre por primera vez aparece en las portadas de los diarios de circulación nacional y en las proyecciones esta­dísticas. El profesor rural se enfrenta en Chota con la candidata maligna con más determinación que argu­mentos, y logra esquivar el primer escollo, su falta de destreza para la oratoria. Viene el debate final y logra sortearlo con dificultad recurriendo a dos o tres conceptos que alimentan la imaginación popular. En la primera vuelta obtiene casi un 18 por ciento de las preferencias y entonces Hybris se apodera del candidato. Son días de desmesura, de transgresión y de exce­so. Los estadios se llenan y la derecha se asusta. Tiene a la peor candidata al frente, la maligna, y hace delirar a los desesperanzados con un presunto gobierno para los pobres y una asam­blea constituyente. Nunca ha vivido una epopeya de esa magnitud... Los astros se conjugan para favorecerlo, la pachamama acude en su auxilio y los apus se pasan la voz. Hasta la clase media se deja acunar por ese verbo tumultuoso y limítrofe. Hay que apoyarlo. Medio país se sube a la carreta que hala su montura... ¿Soy yo?, se pregunta cuando medio millón de altiplánicos lo esperan en las faldas de una montaña. Detrás, su mentor agazapado se ríe con desvergüenza y se soba las manos al ver el fruto de su instinto. El poder, ese maná que surge de las masas, ya no es un espejismo. El profesor se ha puesto una camisa incombustible que lo hace inmune a los ataques. La maligna desespera y se adelanta a celebrar los primeros resultados. El sueño avanza. Más de medio país se pone de su lado y le da la victoria, estrecha pero contunden­te. 50.12% versus 49,88%. Fraude -grita la maligna, pero nadie le cree las mentiras que sus voceros retras­miten hasta el hartazgo para enlodar el proceso-. Su vicepresidenta en la boleta le advierte, aquí hay mucho ca­maleón. Tú solamente debes hacerle caso a nuestro jefe y de paso me man­da decirte que soy la indicada para el ministerio de inclusión y poblaciones vulnerables.

El 28 de julio del 2021, fe­cha del bicentenario, el Congreso y Palacio lo espe­ran con toda la parafernalia de la pompa oficial. Me siento de alguna forma encarcelado, se dice. ¿Qué hago acá? -se pregunta entre lámparas de cristal de bohemia y pisos de mármol-. Pero los proble­mas no han hecho más que empezar. La noche anterior a la juramentación aún no está listo el gabinete, pues  las diferencias con su mentor explotan. El profesor se ajustará la banda pero las riendas del caballo las tiene su ayo, que es el dueño de las siglas.

Las negociaciones son fatigosas, no tiene poder real, le imponen ministros y no tiene a quien consultar. Lo enciman desde Perú Libre. Nada con los caviares, clama su tutor y guía. Desconfía de él, le dice su mujer.

Durante los primeros días sospecha hasta de su sombra y tanta zalamería de la gente lo sorprende. Se siente abrumado por la multitud de pedidos y demandas. Encima llegan los amigos a exigirle un puestito por su colaboración y hasta los parientes lo ajochan. Sus cuñados y sobrinos le traen a gente que quiere hacer negocios. No tengo ni idea de cómo se gobierna, explica, pero como dice mi mu­jer, todo se aprende. Los días pasan y más me confundo. No tengo equipo ni gente de confianza, recién lo comprendo. Debo emprestármelos. Llega cansado a la cama todas las noches, pero no puede dormir, confiesa. Al final son una recatafila de re­uniones cuyos temas casi no comprende. Además, el primer ministro que le han endilgado es una nulidad y solo sabe ha­cer declaraciones altisonantes que luego debo remendar. Aceptaré a la gente que me proponen, esos que llaman caviares, no sé por qué, parecen más preparados. Por lo menos son discretos y eficientes, pero cuando me reúno con ellos mi jefe salta hasta el cielo. Te he dicho que nada con esa gente. El jefe jode y tiene una representación de casi 38 congresistas.

Siento que me tiene envidia. Una vaina. El presidente avanza sin brújula con una oposición de derecha que no le da respiro. Largas colas esperan su presencia en las puertas del jirón Sarratea, que ha sido su local de campaña, para pedirle favores. Ya no puedes gobernar desde allí, le advierten. El presidente sólo puede despachar desde Palacio. Un día se despierta y se da cuenta de que manos fantasmales han copado sus ministerios y organismos estatales. Están a saquear las arcas. Debes sacar a todos... comenzando por el inútil del premier que carece de la más elemental maña. Crisis ministerial, anuncian los periódicos. Una mujer asume el premierato de ese conglo­merado de progres que han manejado el Estado en el interinato de Sagasti. Mirtha intenta poner orden, cambiar funciona­rios, poner freno al mentor. Hay que salvar al profesor, dicen al unísono la iglesia, el periodismo decente, los millones de votantes que están expectantes. Pero el presidente es errático, no entien­de las sutiles reglas de la política. El Estado no se puede manejar con el criterio de una escisión sindical. En su diccionario no existe la palabra coherencia. A ratos se impacienta, no sabe contestar a la derecha que avanza en su complot. “El presidente ha traicionado a las mayorías” -grita su mentor, que tampoco tiene mu­chas luces.

El jefe me ha conmina­do a dejar Perú Libre, se queja el presidente en la reunión del ga­binete. Necesitamos fabricar un mínimo consenso democrático, delinear estrategias, potenciar los programas sociales, para no perder nuestra base so­cial, explica la premier Mirtha. El profesor mira el infinito. ¿Y la Constituyente? No tenemos los votos en el Congreso, por lo demás una Asamblea para elaborar una nueva constitución no es un programa político. Tampoco es el mo­mento, interviene el minis­tro de economía, que apunta a mantener el crecimiento económico con confianza y reformas. Luego este se queja de que se han metido por la puerta falsa una serie de burócra­tas e impresentables a los cuales hay que expectorar. Es imposible conducir al presidente, dice Mir­tha cuando se ve rebasada por los acontecimientos. El profesor no le hace caso, dice sí en el gabinete, pero sale de la sesión y hace lo que quie­re. Tres meses después se da cuenta de que debe renunciar. El hombre del sombrero se enfrenta a la más inson­dable soledad política...

Los caviares me han quitado su apo­yo porque dicen que no les hago caso, le informa apesadumbrado a su mujer. Ha­brá que recurrir al zorro viejo, el anciano abogado que es tu amigo, y a la tacneña que es expeditiva y ha demostrado que te tiene lealtad. Nos comprometemos a hacer un gabinete de guerra, sino nos liquidan, dicen ambos, al momento de aceptar el encargo.

Todo marcha patas arriba, la gran prensa no cesa de atacarlo todos los días. Negociados, persona­jes sin formación que se atrincheran en las oficinas públicas para medrar de licitaciones y minis­terios, comisiones y prebendas. No es difícil denunciar el desgobierno. El presidente se ha dejado rodear por una gavilla de impresentables que surgieron en su entorno por arte de birlibirloque. Los derrotados del 2021 preparan su venganza. Ubican a una delincuente en la sede de la Fis­calía de la Nación y desde allí la Tía Vane dispara acusaciones constitu­cionales e investigaciones sucesivas. Hay que empapelar al presidente, es la consigna. Si no nos adelantamos, nos van a dar un golpe, evalúa el presidente del Consejo de Ministros.

La vicepresidenta se suma a su po­sición como ministra de inclusión. Una serie de ayayeros hacen lo mismo. Al otro lado del espectro también cons­piran. Hay que bajárselo, deciden, a cualquier precio. Las reuniones secretas de la oposición más dura se suceden. La situación se encrespa. Si tú te vas, yo también me voy, tienes mi lealtad indeclinable, dice la vicepresidenta con afectación. Profesor, el parlamento lo va a vacar -anuncia el anciano doctor ante el círculo más cercano. Es cuestión de días. El ministro del Interior le ex­presa sus respetos y dice que ya tiene convencida a la cúpula policial y el de defensa ofrece el apoyo de las FF.AA. para defender al gobierno. Intempesti­vamente, la vicepresidenta renuncia al ministerio aduciendo cansancio. Gra­cias, profesor, por la confianza deposi­tada. Todo está casi listo. En la madru­gada del 7 de diciembre le anuncian que todo está coordinado. A las diez de la mañana el presidente graba su mensaje. Disolver el poder legislativo, que nos impide gobernar. Una hora después, el discurso que le ha preparado la ministra Chávez es retransmitido por cadena nacional. Lo oigo y me jalo los pelos. ¿Qué barbaridad estás cometiendo? El presidente tembloroso se deposita en una silla y comprueba que los planes fueron fatuos. Los militares no reconocen el pronunciamiento, el parlamento se reúne destempladamente en el hemiciclo y declara la vacancia. El presidente ha cometido un flagrante golpe de Estado y llaman a la vicepresidenta que espera complaciente su apurada juramentación vestida de amarillo patito. El traje lo tenía listo desde que la maligna conversó con ella en la clandestinidad y le ofreció la presidencia con algunas condiciones: hay que desmontar el ré­gimen del profesor y te aseguramos tu permanencia hasta el 2026, contarás además con la aquiescencia del líder de Perú Libre.

Fujifascistas del congreso: "un indio provinciano no puede gobernarnos"

El profesor escapa. Baja raudamente hacia el patio de desamparados y se sube a un auto con su mujer y su escolta rumbo a la embajada de México para asilarse. En la avenida Wilson es interceptado por un par de carros policiales pues hasta su chofer lo ha traicionado al dar su ubicación. Lo bajan a la fuerza y lo apresan. Todos celebran el fin de la intentona, comenzando por su mentor. La vía del poder tiene sinuosos caminos.

Al día siguiente, explota la rebelión del sur andino. Se levanta la ciudadanía que se siente defrauda­da. Cuando el poder lo tienen los pobres nos lo extirpan con balas. Dina se reúne con el Estado Mayor de la conspiración. Su asesor, Otárola, recluta gente para improvi­sar un gabinete. Hay que meter bala, argumenta, porque si nos ven débiles no cesarán su protesta. Mano dura, presidenta, dice un viejo y oxidado tribuno que oficia de consejero. Sa­caré al ejército, dice el general Gómez de la Torre, jefe del ejército. Esto es terrorismo, dice la oscura vicepresidenta del parlamento, emisaria de la maligna y convocada de urgencia a Palacio.

Los fusiles de guerra atacan a los pobladores de Ayacucho, Apurímac, Cusco, Puno y Arequipa. Se mata a niños y jóvenes indiscriminadamente. Hay que eliminarlos para que escar­mienten, dice un general encargado de la represión en Huamanga. La dan­za de la muerte no cesa durante dos largos meses, cuando el agotamiento alcanza a los alzados. Bala a los indios, exigen los empresarios y los comer­ciantes. El profesor llora en la celda de la Diroes, casi al lado de la que alberga al padre dictador de la maligna. Los meses pasan. Qué pasó, se pregunta en sus largos insomnios. Felizmente mi mujer y mis hi­jos están a buen recaudo, protegidos por el gobierno mexicano. Los extraña. Ya son dos años de ausencia y no creo que salga en mucho tiempo. No maté a nadie, no robé a mano armada, no mentí, le asegura a su abogado. Pero en mí se condensa el odio de los ricos de este país, añade, mientras a lo lejos se escuchan unos gritos ahogados de poco y fieles seguidores que piden su restitución. <:>

viernes, 20 de diciembre de 2024

ANALIZANDO LA CALIENTE COYUNTURA POLITICA PERUANA

 P R O S T I T U C I Ó N

César Hildebrandt

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE N° 714, 20DIC24

¿

¿A quién le puede sorprender que el puterío esté en el Congreso?

Yo no tengo nada en contra de la prostitución, que me parece un capitalismo de bajo vientre y un emprendedurismo bíblicamente sudoroso.

A mí lo que me da risa es que haya gente que finja escan­dalizarse porque en el Congreso de los delincuentes haya un servicio delivery de muchachas a cambio de firmas, nombra­mientos y encubrimientos.

¿Qué querían? ¿Que en el Congreso de los delincuentes reinaran las normas de los caballeros y los modales de Jane Austen?

Los delincuentes con curul han imitado a los mineros ilegales (y también con curul), que después de esparcir mercurio y sacar oro van a los catres de campaña de los burdeles itinerantes.

Si Pablo Macera dijo que el Perú era un burdel, el Con­greso de los delincuentes ha confirmado de modo práctico ese diagnóstico venéreo. Está probado: potentes señoritas, orquestadas por gentuza puesta por el partido de César Acuña, ofrecían sus destrezas a quienes las requerían. Y algunas de ellas grabaron sus faenas con esos celulares del neorrealismo bajo el puente. Esas escenas han sometido al terror a algunos cuantos de sus usuarios.

Estas damas estaban en planilla y recibían pagos especiales por su rendimiento en horas extras.

Pero ellas cumplían deberes, deberes que debían cumplir hasta llegar al último cuartucho.

El asco es que tenían un jefe, un encumbrado que las administraba. El vómito es que esos menesteres no eran un secreto para los miembros de la mesa directiva.

Pero -repito-: no nos hagamos los sobrecogidos por la noticia. En un Congreso dominado por el hampa, lo que se ha revelado es una emanación natural, una consecuencia, el fluido corporal de una institución podrida hasta la médula.

A mí lo que me preocupa es que estén hablando de esto y no hayan dicho nada de la prostitución política del Congreso del hampa.

Es puterío político -y de los más sórdidos- abrir bolsillos y piernas en el afán fenicio de legislar para el crimen, la con­veniencia de las bandas, la amnistía encubierta de asesinos, los privilegios tributarios de ciertos sectores, la degradación de la educación superior, los fueros de la minería canalla y sicaria, la informalidad del transporte, el entorpecimiento en la labor de jueces y fiscales.

Putos y putas del Congreso decidieron, en pandilla, sos­tener por interés propio a este gobierno ilegítimo que nos conduce a la polarización más peligrosa. Y putos y putas del Congreso vendieron su alma a la codicia y se prestaron a ser operadores de diversas mafias.

¿De qué prostitución hablamos, entonces?

Propongo que hablemos de la ma­yor, la que más nos afecta, la que está creando este clima de resentimiento generalizado que intentará -y con razón- la gran venganza del 2026.

Prostituir la política, como han he­cho este Congreso y este gobierno de esperpentos, es fabricar monstruos. Y el problema con los monstruos es que, a la larga, resultan inmanejables. El monstruo que están creando podrá aparecer en las elecciones disfrazado de grito, tumulto y redención. Si la heredera de la corrupción homicida del fujimorismo cree que eso le con­viene, se equivoca otra vez. Dudo a estas alturas que el fujimorismo llegue siquiera a la segunda vuelta.

Prostituir los partidos políticos es matar la democracia. Prostituir el sistema de representación es deste­rrar lo más íntimo del contrato social. Prostituir el Congreso es sembrar una rabia que bien podría conducimos a la anarquía y la explosión social. El Congreso y el vil gobierno de Boluarte creen que están levantando los cimientos de un neoliberalismo sin escrúpulos y para la eternidad. Rospigliosi está seguro de que ha contribuido a decretar el fin de la historia peruana.

¡Pobres diablos! Lo que han hecho y siguen haciendo es convocar a una revolución popular que desinfecte el país y le devuelva a la política el sentido de servir a todos los peruanos de bien. <:>

jueves, 19 de diciembre de 2024

PARA LA HISTORIA DE LA INDEPENDENCIA EN PUNO

 DEFENSA DE PUNO

LUEGO DE LA JURA DE LA INDEPENDENCIA

Escribe: Carlos Portugal Mendoza

E

steban Catacora ha puesto nombre a los miles de puneños, aymara, quechuas y mestizos, que como “cívicos”, “guerrilleros” o “montoneros” participaron en la independencia. Descubierto entre las cartas que formaron parte de la Biblioteca de Sesquicentenario de la Independencia (1971), fue motivo de referencia por numerosos autores (Dumbar, 1971; Sala, 1989; Cáceres-Olazo, 1999). Pero por alguna razón, su figura se perdió nuevamente. Aquí lo recordamos como uno de los principales personajes de la independencia.

Esteban Catacora fue nombrado por el mismo José Antonio de Sucre, comandante de guerrillas del Ejercito Libertador, como consta en la carta del 28 de diciembre de 1825 en la cual Catacora acusa recibo de dicha designación. Se desconoce la fecha de su nacimiento, pero su apellido y el lugar desde donde enviaba sus misivas, indican que pertenecía a los Catacora de Acora (Puno). Se trata de una familia de origen Lupaqa cuyos miembros fueron caciques de ese pueblo aymara al menos desde el año 1567 (Ayala, 2009). Entre sus miembros estuvo nada menos que Basilio Catacora Heredia mártir de la independencia de Bolivia quien participó en las Juntas de La Paz en 1809.

Tomàs Catacora, descendiente de Esteban Catacora Carbajal 
Como lo cuenta el mismo Esteban Catacora en una misiva a Rudecindo Alvarado el 27 de enero de 1824, tenía para entonces ya una larga y sacrificada experiencia de lucha por la independencia: 

“(He) empleado mi vida desde ahora diez y seis años en solo el beneficio de la emancipación del país, sirviendo siempre de jefe y sin admitir sueldo alguno en campaña viva. Sacrificando mi honra, familia, y haberes, aprovechando cuantas ocasiones se me han presentado, por ejemplo, mi compromiso con la Junta Tuitiva de la Paz (1809); mi servicio de Teniente Coronel y Comandante de Caballería en el Ejercito del General Pinelo, cuando el año catorce (1814) a pesar de Balde Hoyos (Intendente) se tomó la Paz; mi servicio en la expedición sobre Arequipa (1814) que la hizo el finado Don Mateo Garcia Pumacagua, que llevándome de su ayudante de campo para dar la batalla al General (Francisco) Picoaga me colocó en la división de la izquierda (en la batalla de la Apacheta, Arequipa) con cuyo motivo fui el primero que canté la gloria y merecí el premio de Coronel; mi servicio cuando los señores generales don Andrés Santa Cruz y Don Agustín Gamarra el año veintitrés arribaron a la costa de Moquegua (1823), donde auxilie al ejército con víveres, he hice propios a menudo a mi costa, avisando los movimientos del ejercito enemigo; mi servicio cuando ya el ejército del sur ingresó al Desaguadero (1823) en donde el general en jefe Don Andrés Santa Cruz después de haberme continuado en el grado de Coronel me hizo la gracia de gobernador de este partido y en todo el tiempo que paro en aquel punto, como el día que le presentó la batalla a (Jerónimo) Valdez (batalla de Zepita, 25 de agosto de 1823) me tuvo a su lado, ocupándome en infinitas comisiones. Otros muchos (sacrificios) me debe la Libertad, cual total referencia omito por calificarla con documentos y porque mi taciturnidad no quite tiempo a vuestra señoría” (1).

El mes de enero de 1825 sería de intenso trajín para el Teniente Coronel Esteban Catacora, pues Puno estaba a punto de caer nuevamente en manos de los realistas. “Barbarucho” Valdez, jefe realista a las órdenes de Pedro Antonio Olañeta, avanzaba hacia Puno tras desconocer la capitulación de Ayacucho. De acuerdo con cartas enviadas en ese mes de enero, Catacora solicitó contar con 25 “lanzas” (lanceros) al Pueblo de Acora en los primeros días de enero, coordinó desde Lampa con Rudecindo Alvarado por recursos e informó que había desplegado 60 voluntarios a Desaguadero y 12 a Tiquina. Además, el 18 de enero explicó a Alvarado que tenía “Bomberos y Espías” tratando de averiguar el número de las fuerzas españolas tras Desaguadero, labor en la que incluso conto con el apoyo de su mujer y sus familiares, logrando informar sobre las fuerzas de “Barbarucho” y proponiendo que las fuerzas de la “indiana” se ubiquen en la retaguardia del enemigo.

Desde el cuartel general en Acora, Rudecindo Alvarado escribió el 13 de enero de 1825 al prefecto de Puno:

“…por si la superioridad de las fuerzas de Olañeta me obliga a retirarme hasta reunirme al ejército (libertador que venía con Sucre desde el Cusco), será bien que los patriotas procuren salvar con anticipación sus personas e intereses” (El sol del Cuzco N°6, 5 de febrero 1825).

Es decir, señala que sus fuerzas se retirarían de Puno y aconseja lo mismo a los vecinos de la ciudad. De esta manera todo el armamento, avituallamiento y otros materiales son llevados por Alvarado a Lampa, finalmente el 15 de enero él mismo se retira de la ciudad quedando unas pocas fuerzas en la ciudad de Puno a cargo del oficial Videla.

“Barbarucho” ocupa Puno ese mismo 15 de enero. Al respecto Alvarado dice:

 “…Todos los habitantes han abandonado sus casas para hacerles la guerra a los españoles, y nunca han manifestado con más entusiasmo el disgusto que les cause verse sujetos a un gobierno tan detestable” (El sol del Cuzco N°6, 5 de febrero 1825).

Las fuerzas realistas permanecen en la ciudad de Puno hasta el 17 de enero, fecha en que se retiran hacia Desaguadero, desertado unos 100 hombres, muchos de los cuales se sumaron a las fuerzas patriotas.

En Carta a Sucre del 22 de enero de 1825, Rudecindo Alvarado al explicar estas deserciones proporciona información sobre la participación de los guerrilleros:

“…Tampoco les agrada (a los soldados realistas) verse sin cesar perseguidos de las partidas de paisanos que voluntariamente se ofrecen a ello y es de esperarse a la vista del ejercito Libertador le quedaran a Olañeta muy pocos defensores” (El Sol del Cuzco N° 6, 5 de febrero 1825).

Aimaras en pie de lucha

Dice en la misma comunicación a Sucre:

“Los habitantes de Puno señor general se han manejado del modo más brillante, pues han hecho cuanto podía esperase del pueblo más patriota, y si la execrable conducta de las tropas que se llaman leales solo excita indignación y el odio que merecen; la de los Puneños es digna de imitarse”.

Los hechos narrados hasta aquí destacan la actuación del Teniente Coronel Esteban Catacora y de los guerrilleros puneños en la independencia de Puno. Por otro lado, el temperamento patriota y la reacción de los puneños frente a las tropas realistas de Barbarucho, dan mayor credibilidad a que la independencia de Puno fue producto de la rebelión popular junto con la defección de las fuerzas realistas tras la capitulación de Ayacucho, tal como lo contó otro guerrillero patriota, el boliviano Santos Vargas (Vargas, 2018).

Bibliografía

Ø   “LA ACCIÓN PATRIÓTICA EN LA EMANCIPACIÓN, GUERRILLAS Y MONTONERAS”. Tomo V, 6 vols. Colección documental de la Independencia del Perú. Volumen Comisión Nacional de Sesquicentenario de la Independencia del Perú CNSIP. Editorial: CNSIP, Lima 1971-1976, 1976.

 Ø  Las cartas de Esteban Catacora pueden consultarse desde el motor de búsqueda de Narra la Independencia desde tu Pueblo. https://archivocolectivo.org/narra/pagina/inicio

 Comentario

Podría decirse que los Catacora constituyen una estirpe aimara al servicio de la independencia, con una ideología aún no abordada, la del significado de la independencia o la emancipación para los aimaras y quechuas rebeldes, muy distinta a la ideología de los San Román. (José Luis Velásquez Garambel)

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Nota

( 1) La escritura del texto ha sido adaptada al uso actual. Se ha precisado entre paréntesis fechas y otros datos.

NUEVAS UNIVERSIDADES ("COMO CANCHA") EN EL PERU. CUATRO EN PUNO

LAS 20 UNIVERSIDADES

CREADAS EN EL PERÚ

E

l Congreso de la República aprobó la creación de 20 universidades nacionales en 15 regiones del país, con el supuesto y pretendido fin de buscar la ampliación de las posibilidades de acceso a la educación superior en zonas con menor oferta académica; entre las que destacan Puno, Lambayeque, Arequipa y Lima.

Según se ha indicado en los actos legislativos, el licenciamiento de estas instituciones deberá cumplir con los lineamientos establecidos, asegurando la calidad educativa y la correcta implementación de su estructura académica, que incluye departamentos, escuelas profesionales y unidades de investigación y posgrado.

¿Dónde estarán ubicadas estas 20 universidades y qué programas académicos ofrecerán?

1. Puno: Universidad Nacional Amazónica de Sandia (UNAS)

• Medicina Humana /• Enfermería /• Psicología /• Ingeniería Agroindustrial /• Ingeniería de Inteligencia Artificial y Sistemas /• Ingeniería de Recursos Energéticos /• Lenguas, Traducción e Interpretación /• Ciencias Políticas y Gestión Pública

2.  Ayacucho: Universidad Nacional Autónoma Bicentenario del Perú Parinacochas Coracora (UNABIP)

• Ingeniería Agrícola /• Ingeniería Agrónoma /• Ingeniería Ambiental /• Ingeniería Civil /• Ingeniería de Industrias Alimentarias /• Ingeniería Zootecnia /• Derecho y Ciencias Políticas /• Enfermería /• Sociología / / Economía /• Medicina Humana /• Medicina Veterinaria /• Turismo y Administración

3.  Arequipa: Universidad Nacional Autónoma de Camaná

• Ingeniería Agroindustrial /• Ingeniería Pesquera /• Ingeniería de Minas y Metalurgia /• Administración de Empresas /• Ciencias Contables /• Educación /• Enfermería


4. Lambayeque: Universidad Nacional Autónoma de Chiclayo

• Medicina Humana /• Ingeniería Industrial /• Ingeniería Civil /• Ingeniería Geológica /• Ingeniería de Seguridad Industrial /• Ingeniería de Sistemas /• Derecho y Ciencias Políticas

5. Lambayeque: Universidad Nacional Autónoma de Olmos

• Administración /• Agronomía /• Contabilidad /• Enfermería /• Industrias Alimentarias /• Ingeniería Civil /• Medicina Humana /• Negocios Internacionales

6. Ucayali: Universidad Nacional Autónoma de Padre Abad de Ucayali

• Ingeniería Mecánica y Eléctrica /• Ingeniería Ambiental /• Administración de Empresas /• Contabilidad /• Odontología /• Ingeniería Pesquera /• Medicina Humana /• Ingeniería Petrolera

7. Puno: Universidad Nacional Chiriguana de Huancané

• Ingeniería de Minas /• Ingeniería de Telecomunicaciones /• Ingeniería de Inteligencia Artificial y Sistemas /• Enfermería /• Psicología /• Trabajo Social /• Economía /• Ciencias Políticas

8. Puno: Universidad Nacional de Ayaviri (UNAY)

• Ingeniería Agroindustrial /• Ingeniería Textil /• Ingeniería de Inteligencia Artificial y Sistemas /• Economía / • Enfermería /• Medicina Humana /• Odontología /• Psicología

9. Apurímac: Universidad Nacional de Chincheros

• Arquitectura /• Ingeniería Ambiental y Sanitaria /• Ingeniería Agropecuaria /• Medicina Humana /• Enfermería /• Gestión Empresarial /• Educación

10. Cusco: Universidad Nacional de Chumbivilcas

• Ingeniería Civil /• Ingeniería Agropecuaria /• Ingeniería Económica /• Ingeniería Industrial /• Ingeniería de Minas /• Medicina Humana /• Enfermería /• Psicología /• Zootecnia /• Medicina Veterinaria

11. Junín: Universidad Nacional de Jauja

• Ingeniería Civil /• Medicina Humana /• Obstetricia /• Ingeniería de Recursos Hídricos /• Ingeniería Ambiental /• Economía /• Turismo /• Derecho /• Medicina Veterinaria

12. Ica: Universidad Nacional de Nasca (UNASCA)

• Ingeniería Química /• Ingeniería de Minas /• Ingeniería Pesquera /• Ingeniería Industrial /• Administración /• Contabilidad /• Negocios Internacionales /• Turismo

13. Junín: Universidad Nacional Intercultural de Pangoa (UNIP)

• Pedagogía Intercultural /• Ingeniería Civil /• Ingeniería Eléctrica /• Ingeniería Agrícola /• Ingeniería de Germoplasma Andino y Amazónico / Ciencias Biológicas /• Medicina Tropical /• Contabilidad /• Turismo

14. Moquegua: Universidad Nacional Juan Vélez de Córdova de Moquegua

• Ingeniería Industrial /• Ingeniería Civil /• Ingeniería de Minas y Metalurgia /• Ingeniería Geológica /• Ingeniería Agrícola /• Ingeniería de Industrias Alimentarias /• Odontología /• Contabilidad

15. Puno: Universidad Nacional Pedro Vilcapaza de Azángaro (UNAPEV)

• Ingeniería Agropecuaria /• Ingeniería Agroindustrial /• Ingeniería de Sistemas /• Ingeniería en Artesanía Industrial /• Economía /• Enfermería /• Psicología

16. Amazonas: Universidad Nacional Tecnológica de Utcubamba

• Medicina Humana /• Enfermería/• Medicina Veterinaria /• Ingeniería Ambiental /• Ingeniería Civil / • Ingeniería Geológica /• Ingeniería Industrial /• Ingeniería Agrícola /• Agronomía /• Zootecnia

17. San Martín: Universidad Nacional Tecnológica del Alto Mayo

• Agronomía /• Turismo /• Investigación Genética /• Educación /• Ingeniería en Energías Renovables /• Ingeniería Mecatrónica /• Turismo /• Medicina Humana /• Ingeniería Civil

18. Huancavelica: Universidad Nacional Tecnológica Nuevo Occoro

• Ingeniería Informática /• Ingeniería Zootécnica en Camélidos /Ingeniería Agroalimentaria /• Educación /• Ingeniería de Minas /• Ingeniería Ambiental /• Enfermería

19. La Libertad: Universidad Nacional Tecnológica La Esperanza

• Administración de Empresas /• Arquitectura /• Contabilidad /• Educación /• Ingeniería Agropecuaria /• Ingeniería Alimentaria /• Ingeniería Ambiental /• Ingeniería Civil /• Ingeniería Eléctrica /• Ingeniería Electrónica /• Ingeniería Industrial /• Ingeniería Mecánica /• Ingeniería Química /• Ingeniería de Sistemas

20. Lima: Universidad Nacional Científica y Tecnológica del Ejército Peruano (UNCITEP)

• Medicina Humana / • Ingeniería Administrativa / • Ingeniería Aeronáutica / • Ingeniería de Software /• Ingeniería de Telecomunicaciones /• Ingeniería Electrónica /• Ingeniería Mecánica

En el reciente anuncio sobre las carreras disponibles, se destaca que únicamente tres universidades ofrecerán la carrera de Derecho: la Universidad de Jauja, la Universidad Nacional Autónoma de Chiclayo y la Universidad Nacional Autónoma Bicentenario de Parinacochas. Además, resulta llamativa la ausencia de programas en ciencias sociales en diversas instituciones educativas. <:>

  

lunes, 16 de diciembre de 2024

PARA ENTENDER LA REALIDAD MUNDIAL ACTUAL

 DIÁSPORA CHINA,

POTENCIA GLOBAL

Xi Jinping utiliza la diáspora china como palanca para aumentar su influencia a nivel global. Los países de Latinoamérica, especialmente Perú, se benefician económicamente del estrechamiento de estos lazos, pero, como ya sucediera en países del sudeste asiático, también sirven como punta de lanza para las injerencias del PCCh.

Luis Esteban G. Manrique

En POLTICA EXTERIOR 12 de diciembre de 2024

Los astutos responden a las circunstancias, pero solo los sabios saben adaptarse a los tiempos”. Proverbio que suele citar el presidente chino, Xi Jinping.

E

n un extenso artículo que publicó en el diario oficial El Peruano con motivo de su asistencia al foro de la APEC en Lima –donde inauguró el megapuerto de Chancay, construido por la naviera china Cosco con una inversión de 3.500 millones de dólares–, Xi Jinping trazó un paralelismo muy detallado entre las civilizaciones china y la surgida en el antiguo Perú.

La Gran Muralla y el Qhápac Ñam, el sistema de calzadas que unía el Tahuantinsuyo, fueron creadas por descendientes de los mismos ancestros asiáticos, lo que hace que chinos y peruanos sientan una profunda afinidad mutua que explica, señala, la fluida integración de los inmigrantes chinos en el país andino desde que en 1855 llegaron los primeros, la mayoría cantoneses. 

“Aquí a los restaurantes chinos se les llama chifas” (comer en mandarín), recordó. Lima y San Francisco tienen los más antiguos chinatowns de la costa del Pacífico, construidos por los culíes que tendieron las primeras vías férreas de California y entre Lima y La Oroya, a 3.745 metros sobre el nivel del mar, en 1869. 

Debido a que casi todos eran hombres jóvenes, terminaron uniéndose a peruanas. Sus descendientes, los tusán crearon la famosa fusión culinaria que describió Xi, que en la cumbre eclipsó a Joe Biden, el cual llegó con dos Boeings y una escolta de 600 marines y dos helicópteros Black Hawk. 

El código secreto civilizatorio

Para confirmar lo que llamó el “código secreto civilizatorio” que une al Perú y China citó al amauta [sabio en quechua] José Carlos Mariátegui, que en sus célebres Siete ensayos (1928) escribió que “espiritual y étnicamente” el país andino estaba más cerca de Asia que de Europa. 

En esos mismos días, CGTN, la televisión pública china, emitió un documental –De la Gran Muralla a Macchu Picchu– que recordaba que un dicho mandarín equipara ir al Perú, en las antípodas de China, con “recorrer el mundo”. En otro pasaje, se muestra una exhibición en el museo de Jinsha (Sichuán) de piezas del antiguo reino Shu, que floreció hace 3.000 años, al lado de otras de los reinos Chimú, Chavín, Sipán y Mochica de la misma época en la costa peruana en la que las iconografía de ceramios y máscaras metálicas es extrañamente similar.

Un seguidor del amauta, Abimael Guzmán, líder de la guerrilla maoísta Sendero Luminoso que provocó una guerra que se cobró 70.000 vidas entre 1980 y 1995, creía también en ese viejo parentesco civilizatorio y feudal, que creyó confirmar cuando en 1965 y 1967 viajó a la China de Mao en plena revolución cultural, cuando Radio Pekín tenía transmisiones en quechua y aymara. Según escribe Julia Lovell en Maoism (2019), Guzmán fue uno de los pocos miles de activistas políticos latinoamericanos que recibieron entrenamiento militar en China. 

De Shanghái a Chancay

A Xi se le vio sonriente y exultante en Lima y Río de Janeiro durante la cumbre del G20, en su sexta visita a la región desde 2013. No era para menos. Chancay, que se escribe con los sinogramas de dinero y victoria, es una pieza clave de la Franja y la Ruta (BRI), el macroproyecto de infraestructuras que Pekín lanzó en 2013 y que desde entonces ha construido carreteras desde Costa Rica a Jamaica y hasta un cable interoceánico de fibra óptica entre China y Chile. 

Crecimiento sostenido de la economía china
En tiempos virreinales, la plata peruana salía del Callao hacia Acapulco, Manila y Shanghái, que la dinastía Qing (1644-1912) convirtió en la puerta oceánica de China. Hasta bien entrado el siglo XIX, la moneda más atesorada en Asia fueron los reales de a ocho, el llamado spanish dollar, la primera divisa de uso global.

En el siglo XXI, Chancay, con una bahía de 17,8 metros de profundidad, parece destinado a ser el epicentro del comercio exterior entre el Pacífico asiático y suramericano por su capacidad para acoger buques de gran tonelaje. Hasta ahora, buques más pequeños debían descargar en Manzanillo (México) o Long Beach (California). La apuesta china en Chancay es, como todas, a largo plazo.

En 2000, el mercado chino representaba menos del 2% de las exportaciones latinoamericanas. En la década siguiente, el comercio bilateral creció a una tasa media anual del 31% hasta alcanzar en 2023 los 480.000 millones de dólares, con Brasil, Chile y Perú como sus principales socios. 

El gobierno de Lima, por prudencia geopolítica, sin embargo, no aceptó incorporar al puerto de Chancay como un eslabón de la BRI. En el China Index del taiwanés Doublethink Lab, que analiza datos de 82 países para medir la influencia de la República Popular, el país ocupa el quinto lugar, al lado de Suráfrica. 

El cuerno de la abundancia

La integración en la cuenca del Pacífico ha sido muy provechosa para la economía peruana. Desde que en 1998 ingresó a la APEC –un foro de cooperación concebido en 1989 por Australia y Japón y que hoy tiene 21 miembros que suman el 60% del PIB mundial– su comercio exterior con sus socios ha aumentado a una media anual del 12%, de 7.500 a 78.000 millones de dólares (66% del total). 

En Lima, el primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, recordó que en 2024 se celebra el 125 aniversario de la inmigración japonesa al Perú, donde residen 200.000 de sus descendientes, la tercera comunidad nikkei del mundo, y que fue Alberto Fujimori (1990-2000) quien integró al Perú en la APEC.

Pero la ventaja china es abrumadora. Desde 2009 es su principal socio comercial. Entre 2010 y 2023 el país cuadruplicó sus exportaciones (60% cobre) al gigante asiático, hasta los 25.000 millones de dólares  (37,5%) con un superávit a su favor de 13.000 millones. China es el mayor inversor en minería, con 11.400 millones en el 20% de los proyectos peruanos, entre ellos la mina de Las Bambas de MMG, que produce 300.000 toneladas de cobre anuales. 

En 2023, Three Gorges Corporation  y Southern Power Grid pagaron casi 6.000 millones de dólares por Luz del Sur y Enel, con lo que se hicieron con el monopolio de la electricidad de Lima y casi la mitad de los activos y de la distribución de energía eléctrica del país.  

Dragones y vicuñas

Pero con niveles de desarrollo tan desiguales, la competencia china ha sido devastadora para el textil y el calzado peruanos, incapaces de competir con el dumping chino. El impacto socioambiental de sus operaciones extractivas en zonas de alta biodiversidad y territorios de comunidades nativas es considerable.

Según las asociaciones de pescadores artesanales, cientos de barcos con bandera china entran irregularmente en aguas del litoral peruano, donde depredan el calamar gigante y otras especies. El TLC con China (2009) no incluye, a diferencia del firmado con la UE, exigencias o estándares ambientales o laborales. 

El último US-China Security and Economic Review del Congreso advirtió que el PCCh está empeñado en absorber la región en su ‘bloque sinocéntrico’. Según el Atlantic Council, si China invade Taiwán, su Armada cuenta con una red de 38 puertos gestionados o de propiedad de Cosco y otras navieras chinas que se extienden desde el Egeo al canal de Panamá y que podrían plantear serios problemas logísticos a la hora trasladar flotas o suministros al Indo-Pacífico. 

Las redes del dragón

El frente diplomático no es menos importante. Según el Global Diplomacy Index del australiano Lowy Institute, la red diplomática china superó a la de EEUU en 2019. En 2023, tenía 274 delegaciones, entre embajadas y consulados, frente a las 271 de Washington, que solo lleva ventaja en Europa (78:73), América del Norte y Centroamérica (40:24). CGTN tiene el doble de corresponsalías que CNN. 

Los overseas chinese, dispersos desde Tailandia a Canadá, son otra baza importante de las relaciones internacionales de Pekín. En las Américas, son la mayor minoría asiática. En Perú, sin contar a los tusán, entre ellos Erasmo Wong, dueño de una de las mayores fortunas del país, viven unos 60.000. En Brasil, donde su presencia se remonta al imperio portugués, que los llevaba desde Macao, son casi un cuarto de millón; en Canadá 600.000 y casi 1,6 millones en EEUU.  

Los han

Según la leyenda, los han, la etnia mayoritaria china, son descendientes del Huangdi, el emperador amarillo que habría reinado hace unos 5.000 años. Sun Yat-sen, primer presidente de la República de China (1912-1949) solía hablar de la “sangre común” de los han. En 2014, el propio Xi dijo que pese al paso de las generaciones, los tusán nunca olvidaban qué sangre corría por sus venas. 

De los 281 millones de emigrantes a escala global, la china es la tercera diáspora (10,5 millones, dos veces más que en 1990), después de India (18) y México (11,2). Si se añaden los tusán hasta la cuarta generación, es la mayor del mundo. 

Hace medio siglo, Asia albergaba al 90% de los overseas chinese; hoy solo 70%. El 25% vive en las Américas y casi la mitad en países desarrollados del Norte Global. Unos 30 millones (60-70%) viven en países del Sureste asiático. 

Según escribió Amy Chuan en World on fire (2003), en 2000, pese a ser solo el 2% en sus países adoptivos, los tusán controlaban el 60% del sector privado filipino: aerolíneas, banca, hoteles… En Indonesia, el 80% de las compañías cotizadas en bolsa; en Malasia, el 70% de la capitalización de la bolsa de Kuala Lumpur y en Tailandia todos menos tres de los grandes grupos económicos. 

Según el Economist, el 75% de los 369.000 millones de dólares en activos de las mayores fortunas del Sureste asiático son propiedad de familias de origen chino, muy unidas por organizaciones comunitarias que funcionan como cámaras de comercio y entidades benéficas o crediticias, incluidas sus versiones criminales: las llamadas tríadas o gangster tongs





Del tercer al primer mundo 

En ningún otro país la influencia de los overseas chinese es mayor que en Singapur, el único país del mundo, fuera de Taiwán, de mayoría étnica han (74%). En Downtown Core, la hoy ciudad-Estado alberga el mayor centro financiero del Sureste asiático. Tras su independencia de la federación malaya en 1965, durante 30 años gobernó con mano de hierro Lee Kuan Yew, descendiente de cantoneses y al que Deng Xiaoping –que visitó por primera vez la entonces colonia británica en 1920– consideraba uno de sus maestros. 

En 1978, en su primera visita oficial a Singapur, Lee, que tituló su autobiografía From third world to first (2000) convenció a Deng de que si los cantoneses habían tenido tanto éxito en Singapur, a China le iría aún mejor si imitaba su apertura comercial y economía de mercado. Hoy el PIB per cápita de Singapur, que ha duplicado el tamaño de su economía cada 20 años, ronda los 85.000 dólares, pese a carecer de recursos naturales, fuera de su cosmopolita población y su estratégica posición en el estrecho de Malaca entre el Índico y el Pacífico, corazón marítimo del Sureste asiático.

En 2010, Lee y Xi descubrieron un busto de Deng en Singapur. Xi Zhongxun, padre del presidente chino, dirigió las reformas en Guangdong, la provincia vecina a Hong Kong y Macao y con mayor número de emigrantes, desde Saigón y Yakarta a La Habana y El Callao. 

Las injerencias del dragón

El problema es que en los últimos años, Pekín ha cruzado varias líneas rojas en sus intentos de aumentar su influencia en Singapur, que desde 2020 ha aprobado varias leyes contra “injerencias extranjeras”. En 2023, las esgrimió por primera vez contra Philip Chan, un empresario inmobiliario singapurense nacido en Hong Kong, columnista del Lianhe Zaobao y miembro del comité político consultivo del PCCh en asuntos relacionados con la diáspora.

Durante una de sus visitas a Pekín, Chan dijo que los overseas chinese debían “contar bien” la historia de la República Popular, apelando a una solidaridad étnica que pone nerviosos a muchos. El éxito tiene un precio: la sinofobia. En el yakartazo, el golpe de 1965 que derrocó al régimen de Sukarno, las turbas arrasaron los chinatown de Sumatra, Java y Borneo. En Camboya en 1975, los pogromos antichinos de los jemeres rojos de Pol Pot en Phnom Penh se cobraron las vidas de unos 200.000 camboyanos de etnia han

Vectores de influencia

En los sondeos de Latinobarómetro, solo el 35% tiene una buena opinión del sistema político de la República Popular o del PCCh, que tiene filiales en los órganos ejecutivos de Alibaba, MGG, Cosco, Huawei y otras corporaciones estatales y privadas chinas. Según el Economist, cada año el partido invierte entre 7.000 y 10.000 millones de dólares en propaganda política en el exterior, buena parte de ellas dirigida a los overseas chinese, objetivo habitual de sofisticadas campañas de persuasión y vigilancia para detectar a potenciales disidentes. 

Según uno de sus lemas, el PCCh no tiene fronteras. Los embajadores chinos son miembros del partido. Desde 2020, el FBI ha acusado a 16 ciudadanos chinos residentes en EEUU de actividades intimidatorias contra inmigrantes de ese origen. En Canadá, EEUU y Australia, grupos chinos se han hecho con el control de los más importantes medios en mandarín. 

El más importante en Canadá, donde el 4,3% de la población es china o tusán, es el Sing Tao Daily, hoy parte del imperio mediático Sing Tao. En The sentinel state (2024) Minxin Pei escribe que el PCCh controla hoy el mayor sistema de vigilancia pública de la historia. Según Freedom House, representantes de 36 países han participado en cursos de capacitación del gobierno chino sobre cómo controlar los medios y la información en internet.