Y LA PROMESA INCUMPLIDA
(PARTE II)
Por: Jorge
Luis Choque
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L |
a
independencia del Perú no fue el nacimiento glorioso de una república
plenamente libre, sino el punto de partida de una larga impostura histórica. Se
proclamó la libertad, pero se conservaron los privilegios; se enarboló la
patria, pero se dejó intacta la desigualdad; se celebró la emancipación, pero
el país siguió gobernado por élites incapaces de construir una ciudadanía real.
Conviene decirlo sin rodeos: el Perú independiente nació con una deuda moral y política con su propio pueblo. La ruptura con España no destruyó el orden colonial; apenas lo redistribuyó entre nuevos administradores del poder. Cambiaron los nombres, los símbolos y los discursos, pero la estructura social siguió castigando a los mismos de siempre: indígenas, campesinos, afrodescendientes, mestizos y sectores populares que fueron útiles para la guerra, pero prescindibles para la república.
La
historia oficial insiste en un relato limpio, heroico y conveniente. Pero la
verdad histórica es menos decorosa: la independencia fue también una
negociación entre élites, una salida calculada para evitar una transformación
social profunda. Muchos criollos no quisieron liberar al país; quisieron
conservarlo bajo su control. Temían más al pueblo movilizado que al dominio
español, y por eso prefirieron una emancipación sin revolución, una patria sin
redistribución y una república sin pueblo.
Ese
es el pecado de origen que todavía nos persigue. La república peruana nació
débil no por accidente, sino porque fue concebida desde arriba, para pocos y
contra muchos. Desde entonces, el poder político se ha repetido como una
maquinaria de exclusión: centralismo, racismo, clientelismo, captura del Estado
y desprecio por las mayorías. El problema no es solo que la independencia no
cumplió su promesa; es que buena parte de sus herederos nunca quisieron
cumplirla.
Tampoco
en el terreno económico hubo verdadera emancipación. El Estado republicano
terminó convertido en botín de grupos privilegiados que administraron la
riqueza pública como si fuera propiedad privada. La corrupción no es una
desviación reciente: es una tradición de larga duración, una forma de entender
el poder como saqueo y no como servicio. Por eso el país avanza con una mano
mientras la otra roba lo que debía sostener a millones de peruanos.
Y
mientras tanto, el discurso patriótico sigue funcionando como anestesia. Cada
julio se repiten los himnos, los desfiles y los brindis solemnes, pero se calla
lo esencial: el Perú sigue siendo un país profundamente desigual. Se habla de
unidad nacional, pero se tolera el abandono de regiones enteras. Se invoca a
los héroes, pero se traiciona su ejemplo. Se celebra la libertad, pero se
convive con la pobreza, el racismo y la impunidad. Ese falso nacionalismo es
una coartada para no cambiar nada.
La
independencia no fracasó solo por lo que no hizo en 1821; fracasa cada vez que
la reducimos a una ceremonia vacía. Una república que no garantiza justicia
social, dignidad y representación auténtica no merece llamarse plena. Y un
Estado que convierte la memoria en espectáculo mientras abandona a su gente no
construye nación: administra frustración.
Por
eso hay que decirlo con claridad: el Perú no necesita más patrioterismo de
escenario ni más funcionarios que confundan el poder con privilegio. Necesita
una refundación ética de su vida pública. Necesita romper con la lógica del
abuso, del centralismo y de la corrupción que han deformado la promesa
republicana desde su origen. La independencia será una verdadera victoria solo
cuando deje de ser una fecha ceremonial y se convierta en una realidad social para
todos.
La
patria no puede seguir siendo una palabra usada por quienes la vacían de
contenido. Si la independencia fue una promesa, entonces la historia del Perú
sigue siendo la historia de una deuda pendiente. Y esa deuda no se salda con
discursos, sino con verdad, justicia y decisión política. <>
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Basadre, J. (1944). La promesa de la vida peruana. Juan Mejía Baca.
Bonilla, H., & Spalding, K. (1972). La independencia en el Perú: Las palabras y los hechos. Instituto
de Estudios Peruanos.
Manrique, N. (2006). La participación criolla e indígena en la independencia.
Quiroz, A. W. (1987). La deuda defraudada: Consolidación de 1850 y dominio económico en el
Perú. Instituto Nacional de Cultura.
Pontificia Universidad Católica
del Perú. (2018). Las élites criollas en la Independencia.
Perú,
24/07/2026

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