LA PERSPECTIVA POLÍTICA
Escribe:
Milcíades Ruiz
|
M |
uchos no nos damos cuenta del acontecer mundial ni
le prestamos atención. Pero al igual que el clima planetario, el clima político
mundial repercute en nuestro país, tanto como el clima económico, cultural,
etc. Una guerra lejana nos importa poco, pero sufrimos las consecuencias,
porque se interrumpe el intercambio y, por tanto, el abastecimiento. El
conflicto bélico emprendido antojadizamente por el gobierno del presidente
Trump, de EE. UU., contra Irán también lo sufrimos. Veamos.
En
anterior artículo, “cuidado-con-el-clima/” advertí sobre lo
que se veía venir indicando los efectos de la anomalía climática, incluyendo
sismos, como viene ocurriendo en nuestro país, las repercusiones económicas y
alimentarias. Si a esto sumamos, el conflicto EE. UU./ Irán, entonces estaremos
impactados por doble efecto que, conllevan efectos secundarios en cadena. Esto
es lo que encontrará el nuevo gobierno en Perú, en medio de los compromisos
pactados con sus financiadores electorales.
Ya
hemos sufrido el golpe de la guerra en Ucrania, cuando el pan y derivados del
trigo subieron de precio y no han bajado. La escasez de fertilizantes, elevó
los costos de producción, incluyendo alimentos. Gobernaba Pedro Castillo que
prometió solucionar el problema sin cumplir lo ofrecido. Pero ahora, con la
guerra de Trump contra Irán, la situación se ha agravado y ya, el presidente
del Banco Central de Reserva advierte un descenso en el crecimiento económico
peruano, por problemas climáticos en la agricultura y la pesca.
Perú,
importa cerca de un centenar de productos e insumos agrarios, incluyendo más de
70 alimentos e insumos alimenticios que pudiendo producirlos en nuestro país,
la corrupción política mata la producción nacional dando preferencia a lo importado.
Eso nos cuesta más de 5 mil quinientos millones de dólares anuales. Pero ahora
se necesitarán mayor cantidad de dólares para importar y esta necesidad
provocará la subida del precio del dólar.
En
agosto, empiezan las primeras siembras de la campaña agrícola 2026/2027, pero
tal como está la situación, el riesgo es alto para el campesinado, en un 96% de
trabajo familiar y no empresarial. No deberían invertir si no hay condiciones
climáticas favorables ya que, sería muy riesgoso. Además, de afrontar altos
costos de fertilizantes y agroquímicos, el clima hará proliferar abundancia de
plagas y enfermedades vegetales.
Por
otro lado, los costos subirán para los países que nos abastecen, teniendo que
elevar los precios de todo lo que les compramos y sus mayores costos harán
disminuir los pedidos de los países a los que vendemos, haciendo caer las
exportaciones. El precio del pollo sube porque se produce a base de maíz
importado más caro y claro, también los derivados del trigo que casi totalmente
lo importamos. Las amas de casa sentirán el mayor precio del aceite, gas
licuado, como también los transportistas por el precio de los combustibles.
Por la guerra, Irán ha cerrado el estrecho de Ormuz por el que sale gran parte del petróleo mundial y gas, cortando el abastecimiento de los derivados incluidos los fertilizantes. La interrupción genera escasez y eleva los precios. El precio de petróleo crudo Brent ya está por encima de los 90 dólares barril, lo que antes de la guerra con Irán estaba en 60 y si se extiende la guerra podría llegar a 100 dólares barril. La CEPAL, organismo de la ONU para Latinoamérica reporta en julio 2026 lo siguiente:
Dice
la CEPAL: “El choque sobre los precios de la energía y de otros productos
básicos ha generado presiones inflacionarias en la región, como reflejan los
datos más recientes del índice de precios al consumidor (IPC) de abril de 2026.
Por ejemplo, en Chile la inflación en 12 meses pasó del 2,4% en febrero al 4%
en abril, en Guatemala del 1,5% al 3,2%, en Honduras del 3,5% al 5,6% y en el
Perú del 2,2% al 4%.”
“Los
impactos de las hostilidades en Irán presentan además una marcada
heterogeneidad sectorial. Para las empresas de América Latina, Fitch Ratings
señala que los sectores de químicos, farmacéuticos, agricultura, bebidas
alcohólicas, comercio minorista, automotor, aerolíneas y empresas de servicios
públicos como electricidad, gas y agua son particularmente vulnerables. La
exposición común a estos sectores opera principalmente a través del
encarecimiento de insumos energéticos y materias primas, el alza de los costos
de transporte y logística, y la compresión de márgenes en un contexto de menor
capacidad de traspaso a precios ante una demanda debilitada.”
Por
lo expuesto, todo lo señalado hasta aquí, encierra una serie de víctimas de la
guerra de Trump y los conflictos sociales no se harán esperar. Este es el
escenario en el que el gobierno entrante tendrá que actuar. La nueva
administración no está pensando en esto, pero se verá obligada a tomar medidas
bajo presión popular. En esta perspectiva, corresponde a la oposición plantear
las medidas adecuadas en defensa de los intereses populares. La tendencia es
que todo se irá agravando en lo que queda del año.
Eso
significa estar atentos en la evolución de los acontecimientos y sus
repercusiones en las necesidades de los más indefensos. Plantear medidas
efectivas de socorro popular y formular plataformas concordantes para los
pliegos de reclamos coherentes. No perder la oportunidad para sacar provecho
político de cada situación. Será el momento para recuperar la confianza y
fortalecernos políticamente. ¿Estaremos a la altura de las circunstancias?
Ustedes qué dicen. <>
22 julio
2026


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