107 AÑOS DEL NACIMIENTO DE
LUIS GALLEGOS ARRIOLA
Eduardo H.
Paredes Chukiwanka.
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n 10 de octubre de 1919, Luis Gallegos Arriola vio la
primera luz de la vida, en el tradicional y legendario Barrio Santa Bárbara de
la ciudad de Ilave, siendo sus padres don Justo Gallegos Bermejo y doña
Maximiliana Arriola, quienes a Luis y sus 6 hermanas brindaron en sus primeros
años de vida todo su cariño y abnegación. Lucho quedó huérfano de Padre a los 8
años de edad, hecho doloroso que menguó el espíritu de Luis, pero lo formó con
temple para superar las adversidades de la vida.
El 10 de octubre de 2019, la Municipalidad Provincial
de Puno, la Dirección Desconcentrada de Cultura de Puno y el Colectivo
Cultural, Puno, Cultura y Folklore, ofrecieron un homenaje en vida a Luis
Gallegos Arriola, al cumplirse el Centenario de su nacimiento, fue un día
memorable, en el cual Don Lucho estaba muy lúcido, alegre y contento de ver
como no sólo los Directivos e integrantes de las instituciones organizadoras,
sino además Autoridades, Directivos de organismos culturales, gremiales,
educativos, se adhirieron junto a lo más selecto de la población puneña al
homenaje que se ofrecía a un centenario escritor, profesor, periodista,
funcionario público y gran amigo de todos.
Ese 10 de octubre de 2019 fue una digna celebración de
fructífera vida, donde todos expresamos los sentimientos afectuosos y
admirativos a don Luis Gallegos y que nos reunimos a su alrededor, en armonioso
grupo, que con goze intenso del espíritu virbrábamos para saludarlo por 100
años de vida y su bien apreciada producción literaria y que con especial
Maestría utilizaba las palabras más expresivas de nuestro idioma, para dar a
conocer los sentimientos, expresiones y anhelos de los puneños.
A don Luis Gallegos lo conocía a través de sus
artículos periodísticos, libros y referencias de amigos, pero cuando por
razones de reestrcturación de instituciones estatales, él se incorporó al
Ministerio de Agricultura - Región Agraria Puno, donde yo laboraba, iniciamos
una relación cordial indestructible que superó las fronteras laborables y solo
se interrumpió cuando próximo a cumplir los 101 años de vida, voló a la
inmensidad donde moran los inmortales.
Fuimos compañeros inseparables en los periplos, ya sea
por fértiles pampas, cumbres escabrosas, en la calurosa selva, ya sea a pie, a
caballo o en vehículos diversos. Los viajes y estadías campestres se hacían más
alegres y divertidos, por su chispa siempre hilarante. En uno de esos viajes,
ya casi a media noche y cuando el sueño nos vencía, me dice "Eduardito,
hoy por fin estoy gozando de un gran deseo, me encuentro muy contento en cama y
puedo ver directamente la luna recorriendo el cielo y yo contando las estrellas
del firmamento", yo le contesté: "deberías estar cansado y no
contento", porque luego de varias horas de caminata llegamos a un lugar,
donde había 4 paredes y un poncho, que pusimos como puerta de nuestro
dormitorio, habíamos acampado en una cabaña de la lejana Corani y el techo, si
es que se podía decir así, de nuestro hospedaje, era un resto de pajas de ichu,
esparcidas y que permitían estar en cama y ver el bello firmamento, aunque el
frío nocturno e invernal nos congelaba.
Luis o Luchito, como me permitió llamarlo, fue un árbol
de un bosque encantado, cuyas hojas han trasmitido sus cuentos, sus novelas,
sus artículos periodísticos, sus investigaciones sociales y antropológicas, que
con el viento altiplanico de Puno, se han dispersado por el Perú y el mundo.
Ése arbol estaba cargado de frutos de voces caudalosas,
polifónicas y eternas y donde hubo nidos de los kellunchos, que en sus cuentos
saludaban a la mañana y al lucero y se alejaban a las cumbres cordilleranas
andinas.
Luchito, no solo laboró en Puno, también en Lima y en
el centro de Perú y en los departamentos de La Paz, Cochabamba, Oruro y Potosí
del ahora Estado Plurinacional de Bolivia.
Algunos de los cuentos que escribió, fueron:
Barlovento, Cuentos de Qoññi K'ucho, Las voces del viento, Las minas del
diablo, Las plagas y el olvido, Tiempos de amores en Saucamarca, El
Cojudiometro y los mejores cuentos. Entre las novelas biográficas: Manuel Z.
Camacho y su escuela de Utawilaya, Lorenzo Cotillo y su tiempo, La fiesta de la
tía Braulia, El coronel de la espada virgen, Memorias de un profesor, Agonía y
muerte de José Salcedo, Los Paredes y la fiesta de las vicuñas, El camarada
Vicente, Pasaron las gaviotas - violencia y muerte en el altiplano puneño.
El 20 de agosto 2020, se apagó la vida de Luis Gallegos
Arriola. Mi permanente recuerdo y homenaje a un amigo muy apreciado, que debe
estar en el cielo, novelando a los personajes que moran ahí, aunque él me
decía: No comprendo por que todos quieren ir al cielo, allí se las pasan de rodillas
y rezando, sin distracción, mientras que en el infierno están las mejores
artistas de cine y de los cabarets, siempre bailando y gozando y sus ocupantes
viendo y participando de esas fiestas.
Luchito me dijo que, le le pasaron el dato que, en el
infierno están muchos mineros informales, pero que no pierden el tiempo,
siempre están abriendo zanjas, cavando túneles, buscando los minerales
preciosos y que tienen la ayuda de los alojados en el infierno, quienes ayudan
a los mineros a profundizar las zanjas, pero con la intención de debilitar las
nada lujosas instalaciónes del infierno, con la finalidad de que pudieran
colapsar, de tal forma que sean inhavitables y tendrían que desocupar y tenían
la esperanza que los llevarían al purgatorio, donde es más soportable y
continuar con su actividad minera.
10 de octubre 2026

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