EE.UU. BUSCA INCREMENTAR SU INFLUENCIA POLITICA DOMINANTE EN EL PERÙ Y NEUTRALIZAR LA PRESENCIA CHINA EN SU ECONOMÌA.
Tomado
de Facebook
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8 de septiembre de 2026, tras la llegada del secretario de Estado estadounidense
Marco Rubio a Lima, la Embajada de China en el Perú difundió una serie de
mensajes en respuesta a las críticas de Washington sobre la presencia económica
china en el país. Rubio había cuestionado los proyectos respaldados por China y
afirmó que podían pasar por alto marcos legales peruanos, afectar la
transparencia y generar riesgos para la seguridad de datos. Beijing respondió
que “China nunca ha actuado con cálculos geopolíticos, nunca ha interferido en
los asuntos internos de otros países y nunca ha exigido a otros países que
tomen partido o elijan un bando”, y remató: “El hemisferio occidental no es el
‘patio trasero’ de nadie. Los países de América Latina tienen el derecho
soberano de elegir libremente a sus socios”.
Beijing puso sobre
la mesa los números de su relación con el Perú.
La
Embajada china sostuvo que las inversiones acumuladas de empresas de su país en
territorio peruano superan los US$30.000 millones y afirmó que se realizan de
manera transparente y conforme a la legislación peruana. Además, señaló que
China lleva 12 años consecutivos como principal socio comercial del Perú y que,
desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio en 2010, el Perú
acumula un superávit comercial de aproximadamente US$52.000 millones frente a
China. En el caso de Chancay, la propia embajada sostiene que el puerto fue
construido mediante inversión empresarial y mecanismos de financiación de mercado,
sin generar deuda para el Estado peruano; desde su inauguración comercial ha
movilizado más de US$3.600 millones en importaciones y exportaciones, más de
500.000 TEU y habría generado más de S/1.600 millones en ingresos tributarios
para el Perú.
China
incluso utilizó la relación directa con los peruanos como parte de su
argumento. En sus mensajes, la representación diplomática recordó que China
permite a los peruanos viajar por turismo sin necesidad de visa, mientras
cuestionó las dificultades que enfrentan los ciudadanos peruanos al solicitar
visados para determinados países. Beijing también aseguró que sus inversiones
han generado empleo, ingresos fiscales y actividad económica en el Perú, y
sostuvo que todas las inversiones y operaciones extranjeras en territorio
peruano deben estar sometidas a la jurisdicción del Estado peruano. El mensaje
llegó justamente cuando Estados Unidos buscaba profundizar su relación con
Lima: durante la misma semana, Rubio anunció la incorporación del Perú al
“Escudo de las Américas”, mientras Washington intenta aumentar su influencia
estratégica en un país donde China mantiene una presencia económica cada vez
mayor.
El
Perú queda así en medio de una competencia cada vez más abierta entre las dos
mayores potencias del mundo. Estados Unidos está reforzando con Lima su
cooperación en seguridad, defensa y lucha contra el crimen organizado, mientras
China mantiene una enorme presencia comercial, minera, tecnológica y portuaria,
con Chancay como uno de sus proyectos más importantes en Sudamérica. La
respuesta de Beijing deja claro que no piensa abandonar sus intereses
económicos en el país y que considera que corresponde exclusivamente al Perú
decidir con quién comercia, invierte y coopera. La situación coloca al Perú en
una posición inédita: Washington lo considera un socio estratégico de seguridad
y Beijing lo considera uno de sus principales socios económicos en América
Latina. El verdadero desafío para Lima será aprovechar esta competencia entre
potencias para atraer inversión, tecnología y desarrollo, sin permitir que la
rivalidad entre Washington y Beijing termine condicionando las decisiones
soberanas del Estado peruano. <>

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