100 AÑOS DEL BOLETÍN TITIKAKA
Christian Reynoso
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agosto de 1926, hace 100 años, se editó el primer número del llamado Boletín
Titikaka, en Puno. En verdad era el “Boletín” de la Editorial Titicaca. Una
publicación de cuatro páginas en tamaño A4, destinada a difundir el éxito de
las publicaciones de dicha editorial y a informar de las que vendrían
posteriormente. Fue así como nació este boletín bajo la batuta de los hermanos
Arturo y Alejandro Peralta Miranda (el primero de ellos más conocido como
Gamaliel Churata), sin saber que inauguraban una revista ―un boletín― que,
durante los siguientes cinco años alcanzaría una dimensión hispanoamericana y
se convertiría en una de las más importantes de la vanguardia indigenista.
El
primer número consigna comentarios acerca del libro de poesía “Ande” (1926), de
Alejandro Peralta, con la intención de ponerlo en valor más allá del ámbito
local. Se anuncia la próxima aparición del poemario “Falo” (1926), de Emilio
Armaza. Se incluyen los poemas “Egolatría” de la chilena María Rosa Gonzáles e
“Invitación profunda” de la mexicana María del Mar. Se anuncia que el libro “23
de mayo” de Víctor Raúl Haya de la Torre está en prensa en Argentina.
Finalmente, se transcribe un artículo aparecido en el vespertino “Crítica” de
Buenos Aires, que recoge las impresiones que Emilio Armaza ha dado en esa
ciudad respecto de las vanguardias literarias en el Perú. Pone a “Trilce”
(1922), de César Vallejo, en un lugar especial.
Se publicaron 35 números del Boletín Titikaka entre 1926 y 1930 (o 34, en razón de que existen dos ediciones del número 25) y sus páginas fueron variando del tono inicial divulgativo a una propuesta literaria y acaso política en la que el pensamiento indoamericanista se imponía como eje de una estética y forma de ver el mundo desde el sur andino. La América India como base de una resistencia a lo occidental. De esta forma, el Boletín traspasó las fronteras locales y reunió en sus páginas a diversos autores latinoamericanos. Su contenido gráfico, asimismo, estuvo determinado por el uso del grabado en manos de Diego Kunurana (Demetrio Peralta, el tercer hermano), junto a otros artistas.
Hoy
en día el Boletín Titikaka es referente insoslayable en los estudios sobre las
vanguardias, y comparte la importancia de otras revistas peruanas como
“Amauta”, dentro de un extenso panorama de revistas de la época, pero su
alcance y su propuesta ideológica lo hace particular. Se han editado al menos
tres ediciones facsimilares de los números completos (que registran un error de
compaginación en un par de hojas, en comparación con la edición que se
encuentra en la BNP, como he advertido en un artículo, en 2017). Hay que decir
que la lectura y estudio del Boletín Titikaka resulta fundamental para conocer
las claves del movimiento literario que se gestó a fines del veinte y comienzos
del treinta en el Perú e Hispanoamérica. <>

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