URIEL MONTÚFAR:
PRESERVANDO LA MEMORIA VIVA
DE LOS ANDES
Soledad Quartucci REPÚBLICA LATINA 6AGO26
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| Uriel Montùfar |
Nacido
en Puno, Perú, y conocido profesionalmente como Uriel Montúfar creció en la
sierra andina, donde el lago Titicaca, las imponentes montañas y las
tradiciones de las comunidades quechua y aimara dan forma a la vida cotidiana.
Criado en una familia quechua y rodeado de comunidades aimara, Montúfar
reconoce que este rico entorno cultural influyó profundamente tanto en su
visión del mundo como en su visión artística.
“Crecí
en un lugar donde la naturaleza y la cultura se funden en una sola”,
afirma. “El tiempo transcurre a un ritmo
diferente, y la vida gira en torno a la comunidad, las fiestas tradicionales,
los ciclos agrícolas y una profunda conexión espiritual con la Pachamama”.
Esa crianza le enseñó a observar con paciencia y respeto, cualidades que se han
convertido en la base de su obra. Montúfar se esfuerza por contar historias
sobre la memoria, la identidad y la resiliencia cultural del pueblo andino.
Su
afición por la fotografía comenzó a temprana edad, impulsado por el deseo de
preservar aquello que veía desaparecer gradualmente. Pronto comprendió que una
fotografía podía convertirse en un testimonio para las generaciones futuras.
“Comprendí que la fotografía podía preservar
la memoria de las comunidades”, explica. “Lo que más me cautivó fue su
capacidad para conmover a la gente sin una sola palabra”. Desde ese momento,
supo que la cámara se convertiría en su lenguaje: una forma de conectar con los
demás y contar las historias de la tierra que lo forjó.
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| The big flute of Layo, Cusco |
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| Diablo Caporal en Festividad Candelaria |
Aunque al principio fue en gran medida autodidacta —aprendiendo a través de la práctica, los libros y el estudio del trabajo de otros fotógrafos—, más tarde complementó su formación con talleres y cursos especializados. Aun así, cree que su mayor aprendizaje lo ha obtenido en otros ámbitos.
“Mi verdadera
formación ha sido trabajar sobre el terreno y convivir con las comunidades que
fotografío”,
afirma.
Actualmente,
el trabajo de Montúfar se centra en la fotografía documental y artística,
explorando la identidad andina, el patrimonio cultural, la espiritualidad, las
fiestas tradicionales, los paisajes y la perdurable relación entre las personas
y la naturaleza. Cada proyecto se fundamenta en el respeto, la confianza y una
auténtica conexión humana.
“Creo que una
imagen puede convertirse en un puente entre culturas”, afirma, “y ayudar a la gente a reconocer la belleza
y el significado de aquello que a menudo pasa desapercibido”.
Trabajar
en proyectos documentales a largo plazo en regiones remotas de Perú presenta
desafíos importantes. Las oportunidades de financiación y los espacios de
exhibición son limitados fuera de los principales centros culturales del país.
Sin embargo, Montúfar cree que la distancia también se ha convertido en una de
sus mayores fortalezas, permitiéndole desarrollar relaciones más profundas y
crear obras más significativas.
Una
de las mayores recompensas ha sido ver cómo historias nacidas en pequeñas
comunidades andinas resuenan en audiencias de todo el mundo.
“Cada
reconocimiento internacional que he recibido lo siento como un reconocimiento
para las personas que aparecen en mis fotografías”, afirma.
Para
Montúfar, la preparación es tan importante como el momento de tomar una
fotografía. Antes de coger su cámara, dedica tiempo a investigar, escuchar y
entablar relaciones.
“La confianza se
construye mucho antes de que aparezca la cámara”, explica.
Su
objetivo no es simplemente crear fotografías impactantes, sino capturar la
emoción, la humanidad y la identidad de manera que los espectadores sientan que
están presenciando una historia real.
Entre
sus proyectos más importantes en curso se encuentra Candelaria:
Senderos de Fe , una exploración documental a largo plazo de la Fiesta
de la Virgen de Candelaria. El proyecto examina las intersecciones entre fe,
identidad, memoria y patrimonio cultural vivo a través de la fotografía y el
cine documental.
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| Carrera en Langui |
Una
imagen de "Jinetes del viento y la altitud" marcó un
punto de inflexión en su carrera. La fotografía, que muestra a jinetes de las
comunidades andinas de Langui y Layo enfrentándose al vasto paisaje montañoso,
confirmó algo que él sospechaba desde hacía tiempo: las historias locales
poseen un significado universal.
Una
de sus experiencias más memorables tuvo lugar después de pasar varios días
documentando a un anciano bailarín durante la Fiesta de la Virgen de la
Candelaria. Al final del tiempo que pasaron juntos, el hombre le dijo en voz
baja: «Gracias por escucharme antes de fotografiarlo».
Esas
palabras se le han quedado grabadas desde entonces.
«Confirmaron que el
verdadero trabajo documental comienza mucho antes de apretar el obturador», reflexiona
Montúfar. «Escuchar, comprender y generar
confianza son tan importantes como la habilidad técnica».
Si
pudiera darle un consejo a su yo más joven, sería muy sencillo.
“Ten
paciencia y confía en tu propia visión. No sigas las tendencias ni tomes
fotografías solo para complacer a los demás. Las imágenes más significativas
surgen cuando fotografías aquello que realmente amas y comprendes de verdad.”
Actualmente,
Montúfar continúa desarrollando Candelaria: Senderos de Fe en
formatos fotográficos y cinematográficos, a la vez que prepara Fe y
Fuego, una exposición multimedia dirigida al público internacional.
Asimismo, mantiene su compromiso con proyectos colaborativos que fortalecen la
memoria cultural y la narrativa visual en las comunidades andinas.
De
cara al futuro, espera profundizar en sus exploraciones a largo plazo sobre el
patrimonio, la identidad y el territorio, al tiempo que expande la fotografía
documental a través de instalaciones audiovisuales y narraciones inmersivas.
En última instancia, sin embargo, su mayor ambición va más allá de cualquier exposición o premio.
“Mi sueño es crear
una gran memoria visual de los Andes mediante la combinación de fotografía,
cine documental, archivos históricos y testimonios orales”, afirma. “Espero que este trabajo ayude a las futuras
generaciones a comprender la extraordinaria riqueza cultural de nuestras
comunidades, a la vez que genere un diálogo con el público de todo el mundo”.
Para Uriel Montúfar, cada fotografía es más que una imagen. Es un acto de escucha, un gesto de respeto y una forma de asegurar que la memoria viva de los Andes perdure. <>





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