SEMBRANDO LA RUTA DE LA REPRESIÓN
Por Gustavo Espinoza M.
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uando el Municipio de
Lima, en coordinación con los portafolios del Interior y de Defensa “cerró” el
centro de la capital v movilizó blindados por las principales avenidas de Lima
para intimidar a los manifestantes el pasado 19 de junio custodiándolas por más
de cinco mil uniformados, no estaba dando sólo el primer paso. Objetivamente,
estaba sembrando la ruta de la represión como una suerte de advertencia.
Inmediatamente después ocurrió la denuncia
presentada por el Procurador del Estado para Asuntos de Orden Público, Moisés
Vega De la Cruz, contra Claudia Cisneros, Hernando Cevallos y otros bajo la
acusación de “incitar a la alteración del Orden Público”.
Este hecho, que luce francamente intolerable y merece
el repudio definido e inmediato de todos los sectores interesados en preservar
las libertades más elementales que aún penosamente subsiste en el país, fue el
segundo paso en la escalada autoritaria que peligrosamente se está
construyendo.
Ambas acciones no son sino un punto de avance en lo que habrá de ser la “estrategia del oficialismo” apenas se confirme “la victoria” de Keiko Fujimori en los comicios pasados, obtenida gracias al voto de peruanos en el exterior.
Por lo pronto, para ir cimentando la vía de la represión, ya se están afirmando alarmantes conductas punitivas que deben ser enfrentadas con firmeza. A la matanza de 5 jóvenes comuneros registrada en una Aldea de Colquibamba, en Huancavelica, se ha sumado el asesinato del adolescente Cubas Bazalar, de 17 años detenido por la policía de Manchay que lo sometiera previamente a repudiables y humillantes actos que han sido denunciados por sus padres; se ha sumado el caso de la escolar atacada por una mujer policía encargada de dar charlas referidas al “trato” que se debe dar a los jóvenes a fin de atender su situación y defenderlos del accionar delictivo.
A estas tropelías de las “autoridades”
recientemente denunciadas, hay que sumar el caso del Capitán de los Servicios
de Inteligencia del Ejército, Gary Chiroque, intervenido cuando cobraba coimas
en Pataz; y la denuncia en tormo a la adquisición de 31,045 pistolas israelíes
con sobreprecio, hecha por el Ministerio del Interior a través de la empresa
IWI; en tanto que se registran 3,875 policías investigados por violencia
de genero.
Se añaden así elementos que andan juntos desde
hace un buen tiempo en el país: Corrupción y Represión, ambos inherentes a la
Mafia que opera con descaro, y que hoy se siente poderosa e imbatible gracias
al respaldo que recibiera de la “mayoría parlamentaria” del Congreso de la
República, y después de la decisión del Jurado Nacional de Elecciones,
desestimando las denuncias presentadas contra cómputos registrados en mesas de
los Estados Unidos y Argentina, sospechosamente trajinadas.
Por si no bastaran las Leyes “Pro-Crimen” que
Fuerza Popular se niega a derogar, el Congreso Unicameral resolvió una vez más
exculpar de toda responsabilidad a los uniformados que usen sus “armas de
reglamento” contra civiles en manifestaciones públicas.
Seguidamente, la misma instancia parlamentaria
resolvió sustraer del fuero judicial a los miembros de las instituciones
castrenses acusados por cualquier delito, asegurando que esos casos se vean
exclusivamente en el Fuero Privativo correspondiente. Vale decir, el Fuero
Militar.
Para que se tenga una idea de cómo funcionó dicho
Fuero en un caso emblemático, cabe rescoldar lo sucedido con el Sub teniente
Telmo Hurtado, responsable operativo de la Matanza de Accomarca, Santa Rosa y
Llocllapampa en agosto de 1985.
En esa circunstancia -como se recuerda- el
destacamento al Mando de Hurtado. asesino a 69 personas entre niños, mujeres y
varones, acusándolos a todos de “terroristas”. En la circunstancia, asaltó las
Aldeas, incendió las chozas de los campesinos, saqueó las viviendas, violó a
las mujeres, torturó a los niños y finalmente asesinó a todos.
Cuando se denunció el hecho y se exigió
sanciones, el Fuero Privativo Militar actuó: condenó a Telmo Hurtado a 8 días
de rigor por “desacato” y por “no cumplir las órdenes de la
Superioridad”. Y es que consideró que el matar campesinos, no era la
“orden” que la autoridad le había confiado. Por eso entonces, fue la “drástica”
sanción.
Esto, que está ocurriendo en estos días, cuando concluye el gobierno del presidente Balcázar y se abre paso a una nueva “gestión gubernativa” que la clase dominante se empecina en entregar a Keiko Fujimori; es apenas el eslabón de la cadena que habrá de unir a la actual administración con la que se instale en Palacio de Gobierno el 28 de julio próximo si todo sale como ellos quieren.
Y para que eso sea así, el Jurado Nacional de
Elecciones no necesitó darse tiempo para denegar el recurso presentado
por Juntos por el Perú y referido a la votación en algunas Mesas del Exterior.
En apenas horas desestimaron los pedidos no obstante que existían indicios más
que suficientes para cuestionar la autenticidad de la votación registrada en
esas ánforas.
Hoy se tienen informaciones más que precisas de
lo que habría ocurrido, a partir de la noche del domingo 7 para “voltear” los
estimados dados a conocer en el “conteo rápido” por Transparencia y diversas
encuestadoras.
La mediación de la venezolana María Corina
Machado, la sirvienta de Washington; la mano aviesa del secretario de Estado
Marco Rubio y la “presiones” de los Mandatarios del área -Milei, Kast, Paz y
Noboa- habrían concurrido al unísono para “salvar al Perú de las garras del
comunismo”.
Detrás de todas estas pillerías no está sólo la
mano de uno o varios “partidos” de la ultra derecha -como Fuerza Popular- sino
básicamente la mano de Imperialismo, que acciona a través de la oligarquía
local y los medios de comunicación a su servicio.
Lo ocurrido en el Perú ha resultado casi Idéntico
a lo su cedido en Colombia. En los dos países se atribuye la “victoria” a
fuerzas de Ultraderecha por escasísimo margen. Y en ambos casos, es la Casa
Blanca la que saluda “la victoria”. El propio Donald Trump tuvo el desparpajo
de “saludar” a Keiko Fujimori y a Abelardo de la Espriella, que parecieran
“coronar sus sueños” cuando no han hecho sino alcanzar la categoría de
monigotes del Imperio para ser usados a gusto del amo del norte. <>


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