viernes, 10 de abril de 2026

PROCESO ELECCIONARIO PERUANO 2026: PUNTOS DE VISTA

 PUEDE SER

LA CUARTA DERROTA

César Hildebrandt

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 777, 10ABR26

L

a segunda vuelta será con la nariz tapada.

Otra vez.

Por enésima vez.

El Perú es el país del realismo mágico.

Aquí yace José Arcadio Buendía y vuelan mariposas amarillas. Y Remedios desaparece con el viento de las sábanas.

Aquí se premia la canallada, la vocación dictatorial, la herencia purulenta. Aquí se felicita a la responsable mayor de las leyes que el crimen ha aplaudido. Aquí se vota por quien se burla de tu confianza y te habrá de traicionar.

Los chilenos antes que Piérola.

Miguel Iglesias llevado por Alan García al panteón de los próceres.

Los populachos de diver­sos vestuarios.

Pumacahua combatien­do a Túpac Amaru II.

Los monarquistas crio­llos luchando contra la independencia pero simu­lando que eran republica­nos cuando hablaban con Bolívar.

Los peruanos que lucha­ron al lado de los chilenos para traerse abajo la poderosa Confederación Perú-boliviana.

Los que estuvieron con Pezet a la hora en que los españoles volvieron para tomar las islas Chincha.

Los que defendieron a Mariano Ignacio Prado después de que se largara del país siendo comandante en jefe durante la guerra con Chile.

Los militares peruanos que desertaron del morro de Arica: Carlos Agustín Belaunde, Manuel Revollar, Pedro Hume.

Etcétera. Un largo etcétera.

Y ahora esto: la Dama del Caos prometiendo el orden que su padre convirtió en siniestra dictadura. Y teniendo éxito en su ci­nismo, en su apuesta por la amnesia popular, en su convicción de que la indignidad la ama.

Ganará el partido que el año 2016 decidió gobernar desde el Congreso y tramó la defunción política de PPK. Podrá jactarse de las cifras obtenidas este domingo el partido que desconoció la derrota del 2021 y gobernó con Dina Boluarte desde diciembre del 2022. El triunfo en primera vuelta será para el partido que ideó las leyes que dificultan la colaboración eficaz, entorpecen la interceptación telefónica de los jueces y la policía o hacen imposible la sorpresa en los allanamientos criminales.

Es como si el Perú exhibiera ante el mundo una masiva vocación por la sordidez.

Después de este domingo quizá muchos se expliquen por qué en estas tierras la minería ilegal es un poder que compra prensa y congresistas y por qué la policía es parte del problema. Y por qué, en suma, la corrupción se ha instalado en el Estado al punto de significar 24,000 millones de soles anuales, el 2,4% del Producto Bruto Interno.

Tenemos una democracia sin partidos, un simulacro de renovación a través de las elec­ciones y una oligarquía consistente que está detrás de una ficticia economía de mercado. Por eso los oligopolios nos exprimen y los monopolios deciden sin que nadie los controle. Por eso seguimos teniendo una anemia de 43% en niños menores de tres años.

Pero lo peor no es la desigualdad y la corrupción endémicas. Lo peor es lo que tenemos por políticos, los partidos que padecemos, el elenco vil que merodea el poder. De esas fuentes malogradas sale la economía ilegal, el desastre de la gestión pública, las leyes que nos están hundiendo desde el punto de vista fiscal. De esa raíz podrida ha emergido el Congreso de los delincuentes, el Tri­bunal Constitucional secuestrado por gentuza, la Junta Nacional de Justicia copada por el fujimorismo, la Defensoría del Pueblo al servicio de la mafia congresal, la Fiscalía de la Nación que la corrupción recuperó recientemente.

Todo eso se premiará paradójicamente este domingo. El país se dispara al pie (como tantas otras veces). Y una organización con vocación autoritaria y tendencia a entrar a saco en la hacienda del Estado se prepara para concentrar el poder más amenazante que alguien pueda imaginar. Un poder que, como ha dicho el repug­nante Femando Rospigliosi -vocero directo de la seño­ra Fujimori-, servirá para “barrer” con lo que queda de decente y rebelde en el Poder Judicial, la cota que la banda no ha podido tomar todavía.

Habrá que votar en la se­gunda vuelta con la nariz ta­pada pero con la convicción de que al fujimorismo hay que detenerlo otra vez. Lo que cabe ahora es una gran cruzada nacional para impedir que una pandilla que viene del saqueo y el asesinato cante victoria, se apodere del Estado, persiga a los opositores y compre conciencias y prensa como hizo en los 90.

El éxito de la señora este domingo podría ser su cuarta catástrofe electoral en la segunda vuelta. Muchos que no lo hicieron pensarán ahora qué se propone hacer la señora que traicionó a su madre, a su hermano y hasta al venerado padre que intenta remedar.

No importa quién pase con ella a la segunda vuelta porque nin­guno de los que pelean por ese puesto -por más debilidades que tengan y por más contradicciones que los minen- amenaza con secuestrar el país, cosa que ella sí hará porque el fujimorismo es incompatible con la democracia y sólo funciona como arrasamiento.

La buena noticia es que el miedo que suscita, el repudio que convoca, la náusea que produce en amplísimos sectores del país pueden producir su cuarta gran derrota. Sí, señora: no cante usted victoria antes de tiempo. Sí, Rospigliosi: guarde usted las patas de cabra por ahora.

Apure, Leiva, apure. <:>

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