jueves, 9 de abril de 2026

PROCESO ELECTORAL PERUANO 2026. PUNTOS DE VISTA

 DEL TERRUQUEO A

"GENTE DE MIERDA":

EL SUICIDIO POLÍTICO DE PORKY EN ABANCAY, APURÍMAC

Por: Jaime Antezana Rivera

E

l candidato presidencial de Renovación Popular Rafael López Aliaga, alias Porky, literalmente se suicidó políticamente en Abancay, capital de Apurímac. Ante el repudio masivo de los abanquinos a su presencia en esa ciudad, en el que le tiraron huevos y basura contra su caravana y le decían "delincuente" y "asesino" (por las ejecuciones extrajudiciales en Andahuaylas y otras zonas del sur), Porky hizo lo que ningún candidato de la derecha o ultraderecha había hecho, por lo menos, en las campañas electorales desde mayo de 1980.

Así fue, en un discurso desafiante y descontrolado, Porky con el micrófono en la mano dijo: "...a Porky se le enfrenta de frente, ¡carajo¡. Hasta ahí parecía un discurso desafiante contra el repudio propio de una campaña polarizada desde 2016. Pero, Porky fue -como advertimos- más allá. "Por culpa de esa gente, me van a disculpar, de mierda...el Perú no camina", espetó. Así, Porky pasó del terruqueo a expresar su desprecio y odio contra no solo contra los abanquinos sino contra los ciudadanos del sur y, en general del país.

En efecto, la frase "gente de mierda" condensa el racismo, el clasismo y la discriminación histórica de la élite criolla y blanca contra los descendientes de las culturas aimaras, chankas y quechuas que pueblan las regiones del sur andino. Descendientes, dicho sea de paso, que hoy pueblan todo el país. En consecuencia, esa frase de odio llegará a lo más recóndito del Perú y tendrá un impacto electoral devastador contra la candidatura de Porky.

Su caída en las encuestas, poco creíbles para muchos, parecen estar a la base de esa frase, dicho pese a decir "me van a disculpar". Ese es el principal factor. Hay en ella, sin embargo, otro factor: el rechazo -menos masivo y sonoro- en Arequipa, en donde su evento parecía una capilla con pocos fieles, el rechazo con huevos y calificativos de asesino y terruqueador en Huamanga, Ayacucho, el repudio con huevos, el cerco al local donde iba realizar su evento proselitista y la quema de banderas y pancartas en Juliaca, Puno. En esta última provincia de Puno, ya empezó a expresarse en términos de odio contra los aimaras y quechuas de esa región.

Ensamblando los hechos: el repudio masivo en Abancay y, después, en Andahuaylas, en donde lo botaron y quemaron sus banderas y afiches, ha sido el corolario que sacó lo que realmente piensa Porky de los ciudadanos del sur: que son "gente de mierda". Es una expresión de desprecio condensado frente al rechazo abrumador en el sur. Ese desprecio racista, clasista y discriminador fue ostensible en el terruqueo a los manifestantes en Lima, entre enero y febrero de 2023, en la justificación de las masacres de Huamanga, Andahuaylas y Juliaca y los asesinatos en Pichanaquí (Junín), Cusco, Arequipa, Chao (La Libertad) y Lima y en la prohibición a ingresar a la plaza San Martín.

En suma, lo que Porky dijo a los hombres y mujeres del sur en Abancay no fue una frase de un cerdo embriagado o tras un "tiro" de cocaína de alta pureza. "Gente de mierda" es la respuesta al repudio legítimo de quienes vinieron a Lima a protestar contra la vacancia y libertad de Pedro Castillo, su libertad y -siendo inviable tras el intento de golpe de Estado- reposición en la presidencia y fueron recibidos con represión policial (varazos, bombas lacrimógenas, detenciones) y, hasta la fecha, no han logrado justicia y reparación para sus muertos y heridos.

En conclusión, más allá del repudio y lapidación en el sur andino y de la sierra central (Junín, Huánuco y Pasco), el impacto simbólico que tendrá la frase "gente que mierda) en la sierra del norte (Áncash, la sierra liberteña, Lambayeque, Cajamarca y Amazonas, Porky al pasar del terruqueo al desprecio por los ciudadanos de los andes sureños ha sellado su suerte: el suicidio político a una semana y días de la primera vuelta de las elecciones.<>

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