jueves, 9 de abril de 2026

PROCESO ELECTORAL PERUANO 2026: PUNTOS DE VISTA

 PARTIDOCRACIA ELECTORAL

Milcíades Ruiz

M

ientras el mundo enrumba hacia un cambio en las relaciones de poder internacional que, permita la libre determinación de los pueblos, nuestro país se enfrasca en una pugna política electoral, de partidos políticos por tomar las riendas del país. Un nuevo gobierno nacional, a definirse en los siguientes días, pero sin cambio en las relaciones de poder. Parece que todo seguirá igual, sin cambio estructural, reciclando las arbitrariedades que el pueblo detesta. Cunde la desesperanza.

Es que, desde el siglo XIX hasta la actualidad, se gobierna el país, mediante un sistema electoral que da el privilegio exclusivo, a los partidos políticos, aunque no sean representativos de los sectores nacionales de nuestra sociedad. Fue una decisión de la aristocracia de la dominación colonialista, proveniente de Europa. Ella, tomó las riendas de la república y no permitió, que la población nativa, acceda ni siquiera a los gobiernos locales de sus pueblos comunitarios.

Los dueños originales del territorio patrio, herederos del Tahuantinsuyo, no eran considerados peruanos, como sí, lo eran los descendientes colonialistas de la dominación extranjera. A los aborígenes, se les denominaba simplemente indios o “naturales” y, por tanto, no tenían ningún derecho a participar en ningún nivel de gobierno de la república de los peruanos.

    A sus marcaaaaas......
Así nació la supuesta democracia política en nuestro país. Segregacionista desde sus orígenes y, aunque posteriormente se hicieron algunas concesiones electorales, su esencia no ha cambiado. El monopolio político que da exclusividad a los partidos políticos se mantiene, con muchas trampas fraudulentas. Ellos han gobernado mayormente el país, durante ya más de 150 años hasta ahora y, son los responsables de haber puesto al país en las condiciones en que ahora se encuentra.

Los altos índices de pobreza, las desigualdades sociales y demás injusticias, es el resultado de ese monopolio gubernativo, segregacionista y hegemónico. Pero se insiste en un sistema que ha dado malos resultados. Lo más vergonzoso, por execrable, es que, muchos participamos puerilmente de esta farsa de la dominación. Nos aunamos, nos adaptamos y hasta defendemos un estado de derecho injusto.

Esta trampa segregacionista, nos ha alienado de generación en generación, para aceptar y rendir culto a un sistema político arbitrario, claramente antidemocrático. Como las distintas ideologías religiosas, que se implantaron en diversos continentes con fines de dominación, el catolicismo llegó al área andina, como parte aliada de la conquista y la dominación colonialista. La sumisión ante los dominadores ha formado parte de nuestra educación y conducta social.

Ahora mismo, EE UU e Israel, han iniciado una guerra para tomar Irán, atacando incluso a las escuelas. Al menos 175 personas entre niñas, niños y profesores murieron en el ataque contra la escuela primaria iraní de Minab, el primer día de la agresión militar. Ante esta barbarie, pastores evangélicos acudieron a la Casa Blanca para orar en apoyo al presidente Donald Trump y en su presencia, el pastor Tom Mullins dirigió la plegaria y dijo: «Rezo por tu gracia y tu protección para él. Rezo por tu gracia y tu protección para nuestras tropas y todos los hombres y mujeres que sirven en nuestras fuerzas armadas. Y padre, te rogamos que sigas dándole a nuestro presidente la fuerza que necesita para liderar nuestra nación mientras regresamos a una sola nación bajo Dios».

Así pues, somos robotizados y, actuamos por reflejo condicionado, frente a la ideología de la dominación. La educación política empieza desde muy temprano para rendir culto a los valores capitalistas. Ser rico adinerado es un ideal supremo. Idolatrar a una democracia que no es tal y, aceptar sin protestar, las arbitrariedades del poder político son deberes cívicos. Toda rebeldía social es negativa, aunque tengamos la razón. Toda injusticia se justifica como un designio supremo y, “Bienaventurados los que sufren hambre y sed de justicia porque de ellos, será el reino de los cielos”.

En estas condiciones, es un sacrilegio pensar en cambiar los dogmas trasplantados en nuestra mentalidad. Ni se nos ocurre eliminar dicho monopolio político, porque nuestro esquema mental está condicionado para aceptarlo como justo. El sistema vigente es sagrado y los “anti sistema” que intenten profanarlo cometen terrorismo. A muchos, no les gustará lo que vengo diciendo, pero me arriesgo a decir lo que para otros es un pecado.

También, como en la revolución francesa de 1789, tenemos el hábito de pensar políticamente con el esquema único de derecha e izquierda. Hemos adoptado una realidad ajena, pero en nuestra realidad concreta, el campesinado no elige a sus dirigentes por ser de izquierda o, derecha. Tampoco en las organizaciones sociales de base se elige a los líderes por ser de izquierda o, derecha. No necesitan de partidos políticos para elegir a sus dirigentes. Hay pues, una discordancia ideológica entre los partidos políticos y la dinámica popular. El pueblo repudia por igual a quienes trafican con la fe popular, sean de izquierda o, de derecha.

Nuestro vocabulario politizado, es muy distinto al habla del pueblo. Y si uno repara en los programas de gobierno de los partidos políticos, solo encuentra “parches”, como solución a la problemática nacional. Pero los “parches” no cambian el sistema de opresión que, es lo que el pueblo desea. Entonces no hay coincidencia política entre los partidos y el sentir popular. Por ejemplo, ofrecen “fortalecer la agricultura familiar”, ignorando que esta, es un maleficio de los partidos políticos que han gobernado el país.

En el 97,6% de las unidades agropecuarias, trabajan sin
remuneración, niños y niñas, adultos y madres de familia con su bebé a la espalda, abuelos, yernos, nueras, etc. No reciben salario, no tienen vacaciones, no reciben dominical ni aguinaldos, no tienen seguro social, tampoco descanso prenatal ni post natal, ni reciben pago por horas extras, ni pensión por jubilación. Trabajan así, porque no tienen dinero para pagar salarios a terceros. Los jóvenes huyen de la agricultura familiar porque es un martirio. ¿Esta desgracia, ofrecen fortalecer los políticos, y no, erradicarla?

Hay partidos que ofrecen una nueva constitución sin cambiar previamente el sistema político fraudulento y segregacionista. Hablan de “Un nuevo pacto social” como si fuese un arreglo mafioso de bandos opuestos, pero lo que se necesita no es una capitulación, sino la eliminación de la dominación. Ya estamos viendo los resultados del pacto entre Perú Libre (Marxista Leninista) y el fujimorismo, en el Parlamento. La experiencia de otros países que han alcanzado una nueva constitución, sin cambiar el sistema político, nos dice que solo es cambio de ropaje que, viste un cuerpo minusválido que permanece igual. Esta consigna, tampoco es un clamor popular. Pregunten a cualquier vecino y lo comprobarán.

Por otro lado, la opinión pública es manipulada por las empresas periodísticas. Se elige un candidato presidencial por su carisma, creyendo que cumplirá lo que promete. Pero no es el presidente el que gobierna. Se acostumbra decir, “el gobierno del presidente tal” pero es una falsedad. Se gobierna un país mediante leyes y esta no es una atribución presidencial sino, del poder legislativo. Es el Congreso de la República el que gobierna. El presidente es solo un administrador del aparato estatal que, cumple y hace cumplir lo dispuesto por el Poder Legislativo. Si el partido político no tiene mayoría parlamentaria fracasará.

Con los hábitos políticos deformados, nadie elige a un partido político por su plan de gobierno. Tampoco este, tiene validez porque, terminadas las elecciones, este plan pasa al olvido y, el nuevo gobierno se rige por los intereses de la dominación. Este incumplimiento del plan de gobierno, es un delito contra la fe pública, pero nadie cuestiona su impunidad. Así está hecho el sistema político nacional para burlar a los electores.

No hay escrúpulos y todo está degenerado. Según estudios recientes de la Universidad del Pacífico, los partidos políticos utilizaron inteligencia artificial (AI) en la redacción de sus planes de gobierno. El partido “Fe en el Perú” en un 100%, seguido de “Fuerza y Libertad” (92%), Partido Demócrata Verde (91%), Partido Morado (91%), Integridad Democrática (90%), etc. Fuerza Popular, partido de los fujimoristas, habría utilizado IA para la redacción del 44% de su plan de gobierno. Dirán que, es una técnica legítima, pero lo artificial no tiene consciencia y, se gobernará con IA en favor de los opresores.

Pero, después de todo, más allá del poder político, está el poder real. Esto significa que los partidos políticos gobernantes, actúan subordinadamente como testaferros o sicarios, de los poderes fácticos de la dominación nacional e internacional. De lo contrario, sufrirán las consecuencias: Bloqueos de todo tipo, represalias, acoso difamatorio y, hasta el asesinato. La honestidad política es incompatible con los intereses de la dominación capitalista.

Entonces, podría decirse: ¿Para qué sufragar si sabemos que seremos burlados? Este es el dilema que nos ofusca. Entonces, el electorado opta por el mal menor. En el proceso electoral del 2021, los electores habilitados fueron: 25,287,954 (100%), pero solo asistieron a votar 17,713,716 (70%). Hubo un ausentismo del 30% y es posible que esta vez llegue a la tercera parte del electorado. Prefieren pagar la multa, por no votar.

Del total de votos emitidos, 17,713,716 (100%), solo el 81.3% fueron válidos. Casi la quinta parte eran en blanco (12.364%) y, viciados o nulos (6.340%). De este modo, los votos no válidos (18.784%), sobrepasaron al partido ganador “Perú Libre” que, solo obtuvo el 15.382% de los votos emitidos (10,8% del electorado). Esto confirma lo poco representativo que son los partidos gobernantes.

Pero es parte de nuestra realidad, y debemos afrontarla con entereza. No por ello, vamos a abdicar de nuestra ideología. Luchar por los ideales conlleva pensar y actuar con certeza para obtener los triunfos que nos conduzcan a lo que anhelamos. Nos ha tocado vivir esta etapa del proceso social y deberíamos asumir el reto que nos depara la historia. Las circunstancias se presentan favorables y desfavorables a lo largo del proceso histórico de la humanidad. Del manejo de las circunstancias depende el éxito.

Izquierda o derecha
Si en épocas pasadas del proceso histórico, hubo el apogeo de Izquierda Unida y otros frentes electorales, fue porque hubo condiciones favorables. Esas condiciones no son las de ahora. El mundo evoluciona y el carácter procesal del desarrollo social hace que las circunstancias varíen, por intervención de fuerzas desequilibrantes. Ahora tenemos supremacía de poderes antipopulares, pero toda supremacía puede ser desplazada por otra supremacía contraria. En esta dirección deberíamos trabajar.

Si nos proponemos, podemos lograr un sistema político distinto al actual, para lograr una mayoría electoral popular. Podríamos promover que los colegios profesionales, federaciones y confederaciones, asociaciones sectoriales de costa, sierra y selva, organizaciones laborales y, económicas, reclamen su derecho a la participación en el gobierno de sus respectivos ámbitos. Pero ni siquiera lo intentamos. Crear condiciones favorables es parte de la estrategia, sin esperar que lleguen del cielo.

Si las condiciones que afrontamos actualmente son adversas, tenemos que actuar con pericia para superarlas. Reconstruir nuestras filas para forjar poder popular no es tarea de corto plazo. Las circunstancias favorables pueden ayudar, si nuestra capacidad es creciente. La unidad de las fuerzas populares es el resultado de un proceso y no, el inicio. Si estamos dispuestos a responder al llamado de la historia, en la época que nos ha tocado vivir, podremos desarrollar la capacidad requerida. Salvo mejor parecer. <>

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