miércoles, 11 de febrero de 2026

LA DEVALUACIÓN DEL DÓLAR DEBILITA LA ECONOMÍA NORTEAMERICANA

 LA DECADENCIA DEL DEPREDADOR

Escribe: Milcíades Ruiz

E

l pueblo trabaja sin estar informado de que, en el mundo, suceden hechos que lo involucra, pero se le oculta. Lo cierto es que, el poderío de EE UU, el peor enemigo de los pueblos latinoamericanos, cuyos abusos son repudiados, viene decayendo sostenidamente. Según sus propias estimaciones, en la primera mitad de 2025, la pérdida de valor del dólar, fue del 11%, la mayor en más de 50 años, desde 1973 y, se espera que, para fines del 2026, podría depreciarse un 10% adicional. ¿Qué tiene que ver esto, con nosotros?

Tiene mucho que ver. Desde 1944, somos prisioneros del dólar. Tras la derrota de Hitler que desató la segunda guerra mundial, la economía europea quedó destrozada. Esto no sucedió con EE UU ya que la guerra no llegó a su territorio y sacó provecho de esa ventaja. Sus fábricas, instalaciones viales y población, no fueron bombardeadas ni sus tesoros saqueados. Vendió aviones, buques, tanques, alimentos etc. a los países europeos en guerra, haciendo un gran negocio. Pero los europeos quedaron endeudados extremadamente y sin capacidad de pago.

EE UU reunió a los países deudores en el balneario de Bretton Woods (Nueva York), condicionando el problema de la deuda bajo sus intereses. Uno de los principales enganches fue imponer a los 44 países representados, la obligación de adoptar el dólar como divisa internacional y moneda comercial para todos los negocios internacionales. Esta medida se extendió a todos los países del mundo. Es allí que, empieza a funcionar la vampirezca succión de riqueza extraída a todos los países en beneficio de EE UU y nos convirtió en esclavos del dólar.

Fue así como se creó la necesidad mundial de comprar dólares para cubrir fondos estatales y obtener toda clase de mercadería importada, transporte internacional, estudios en el extranjero, etc. etc. La mayor demanda del dólar hizo elevar automáticamente su valor, generando riqueza para EE UU. A mayor demanda su precio sube y tenemos que poner más monedas nuestras, dando mayor valor agregado al dólar y devaluando nuestra moneda. Si esto lo hace toda la población mundial, es de imaginar la inmensa riqueza que EE UU viene captando por más de 80 años.

Todo el pan que comemos es de trigo importado comprado con dólares, como todos los fideos, galletas y demás harinas procesadas. Todos los insumos para la crianza de pollos, para fertilizar cultivos, para combustible de motores, vehículos, y más de mil tipos de mercancía extranjera, tenemos que adquirirlos comprando dólares, de manera directa e indirecta. Así, nuestra moneda se ha venido devaluando constantemente por el sobreprecio del dólar. Hasta hemos tenido que cambiar nuestra moneda por pérdida de valor, como sucedió en el gobierno de Alan García, en que pagábamos los pasajes de bus con varios billetes y los ahorros quedaron sin valor.

Pero esta prisión ha empezado a derrumbarse. Algunos países, ya no están negociando con dólares, sino con monedas propias y los bancos centrales desconfiando del dólar, prefieren guardar sus reservas en oro y otras monedas. EE UU viene utilizando aranceles como medida de extorsión política contra países que no se sometan a sus mandatos, aumentando mayores impuestos a las ventas extranjeras en su mercado y así, captar fondos. Pero con ello, agrava la situación, porque disminuye el abastecimiento encareciendo la vida interna y, reduciendo el movimiento económico, con lo cual, el dólar pierde valor.

 


En sus perspectivas de la economía mundial, el FMI, publicado en enero 2026, estimó que el mundo seguirá estancado en su crecimiento económico por tercer año consecutivo (3%). El crecimiento de EEUU, en el 2024 fue solo del 1,8 y, en el 2025 bajó a 1,7. A menor crecimiento, mundial y norteamericano, menor es la circulación monetaria, el dólar se debilita y EE UU deja de percibir valor agregado, por tipo de cambio desfavorable.

La participación del dólar en las reservas de los bancos centrales ha disminuido notablemente en los últimos 20 años. Así, mientras que en 2001 la moneda estadounidense representaba el 72,7 % de las reservas mundiales, en 2025 este porcentaje cayó al 56,3 %. La depreciación del dólar impactará en los consumidores estadounidenses, empresas, inversores y, en toda la economía yanqui. Por ejemplo. será más caro para ellos, viajar al extranjero.

La creciente preocupación por el crecimiento, la inflación y la deuda pública también impactará negativamente al dólar. La persecución de migrantes debilita el mercado laboral, encareciendo costos. La política arancelaria del presidente Trump está provocando que los inversores abandonen masivamente los activos estadounidenses, lo que está provocando una caída del valor de los bonos, las acciones y la propia moneda.

Hay preocupación entre los más adinerados que tienen sus fortunas en dólares. Cada caída del dólar hace disminuir sus fondos. Esta semana, el multimillonario Ray Dalio, del fondo de cobertura (hedge fund) más grande del mundo, aseveró que el sistema monetario de EE.UU. se encuentra próximo al colapso e instó a tomarse en serio las posibilidades de una guerra civil en el país. Dijo que tanto los bancos centrales, como los fondos soberanos están recurriendo al oro como refugio ante este peligro y que, los conflictos comerciales en el mundo están generando "guerras de capital".

Por la desconfianza en la economía yanqui, los tenedores de bonos del Tesoro de EE.UU. buscan deshacerse de estos. China que era el mayor tenedor mundial, ya se deshizo hasta casi a la mitad de los mismos, bajando a 683.000 millones de dólares en noviembre pasado, el nivel más bajo desde 2008. Igual están haciendo otros acreedores de la deuda estadounidense.

En el Perú, la devaluación del dólar también es evidente.

 

Por último, la depreciación del dólar hace bajar la rentabilidad de las exportaciones y el fisco recauda menores montos para el presupuesto nacional. Pero también, el dólar barato favorece las importaciones y la mayor rentabilidad de los grupos de poder importadores, como el grupo Romero a través de su empresa corporativa ALICORP. Los menores costos no se reflejan en el precio de los derivados del trigo, aceite comestible y una serie de productos fabricados con insumos importados que siguen costando igual.

De esto, nada dicen las empresas periodísticas que, son sufragadas por las empresas de los grupos de poder. La leche evaporada y otros productos lácteos, procesados fraudulentamente con leche en polvo importada, sigue costando igual. El grupo Gloria financia a las empresas periodísticas con avisaje y, lo mismo hace el grupo Romero, el mayor importador de trigo, soya y otros insumos. Sería largo enumerar los casos.

Es que la prensa maneja la opinión pública. Pero la prensa está en manos de empresas internacionales y nacionales que, lucran con este negocio, sin importar la moralidad. Reciben de sus auspiciadores, pagos para ocultar la verdad, para tergiversar las noticias y manejan el negocio siguiendo métodos neurológicos con los que inducen conductas masivas de acuerdo a su conveniencia. De este modo, generan miedo, entusiasmo, rechazos, conformidad, etc. Los resultados electorales dependen de este manejo mediático.

Pero el mundo está cambiando y la tendencia es que la hegemonía de EE UU va llegando a su fin. Un nuevo orden mundial se está gestando y el monopolio monetario del dólar será insostenible. Por más que EE UU recurra a la fuerza y a sus amenazas, el proceso histórico es irreversible. El país, no puede ir contra la corriente. La dominación internacional y nacional vigente están en contra de la renovación. Quieren conservar el modelo de desigualdad imperante porque les favorece. Quieren que el Perú, siga bajo el dominio de EE UU.

Sería bueno que los candidatos se pronuncien sobre esta temática, pero están en otra onda, donde la hipocresía abunda. En esta campaña electoral, la prensa ya viene orientando el voto popular a favor de los candidatos de los grupos dominantes. El pueblo mayoritario está por el cambio, pero no tiene acceso al poder. Abrir las compuertas para que ejerza su legítimo derecho de gobernar es nuestra tarea. Salvo mejor parecer. <>

Febrero 10/ 2026

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