POR EL RESPETO A NUESTRA SOBERANÍA
Por Gustavo Espinoza M.
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n la medida que se ha ido agravando la crisis
política en nuestro continente, ha crecido en los predios de la clase dominante
de aquí un servilismo abyecto que ha tenido por lo menos la virtud de mostrar
en todo su esplendor el rostro repulsivo de quienes ejercen funciones de Poder
y se parapetan como si encarnaran el verdadero sentimiento nacional.
Recientemente el Canciller peruano hizo un viaje
relámpago a los Estados Unidos. La Resolución que autorizó tal providencia dijo
que el titular de Torre Tagle se ausentaría del Perú para sostener un encuentro
con el secretario de Estado de los Estados Unidos a fin de intercambiar
opiniones referidas al escenario continental. Era esa una manera sutil de
esconder una realidad: el Canciller iba a Washington para que lo pusieran al
día, y le explicaran qué política exterior debía aplicar el Perú en la
coyuntura actual.
Ocurrió sin embargo que nuestro ilustre
diplomático no fue recibido por Marco
Rubio. Quizá tuvo otras tareas, o quizá distintos compromisos, pero por una
elemental cortesía debió delegar su representación a otro burócrata de su
Despacho. Pero eso tampoco ocurrió
Nuestro benemérito funcionario hizo lo que tuvo
más a la mano: un encuentro con Corina
Machado, a la que -claro está- le rindió desmedida pleitesía. La señora
Machado no representa a nadie. Ni siquiera al gobierno al que más ama que le ha
dicho sin tapujos que no jugará ningún papel en Venezuela porque allí no la
quiere nadie y nadie la respeta, admitiendo entonces que en julio del 2024 no
ganó ninguna elección.
¿Para qué entonces nuestro Canciller fue a
“dialogar” con ella?. Tan solo para llenar su agenda. Y decir, al volver, que
había hablado con alguien. Y no se había limitado a ver la caída del sol en los
parques contiguos a la Casa Blanca.
Mientras esto sucedía en Washington, a Lima
arribada el nuevo embajador de los Estados Unidos, Mr. Bernie Navarro, un ciudadano de origen hispano enviado precisamente
por Marco Rubio para que le organice su visita de marzo próximo a Lima. A
diferencia de otros embajadores que deben esperar incluso semanas para
presentar sus credenciales, el diplomático yanqui no tuvo que hacer antesala.
Mr. Navarro presentó credenciales al día siguiente
de su arribo y sólo horas después le dio a José
Jerí sus primeras instrucciones: de ahora en adelante no habrá de comer
chifa, sino hamburguesas al estilo norteamericano, vale decir, comida chatarra.
Ya lo sabe la cocina de Palacio. El señor Navarro -o Míster Navarro, como
seguramente le habrán de decir- fue recibido en un país en el que sus
anfitriones están todos acusados por diversos delitos. Para no ser menos, él
también está procesado por delito de peculado. A la par, entonces.
Pero para que eso no irrite a nadie, el gobierno
USA dio a conocer una decisión que se esperaba: Estados Unidos le confirió al Perú la categoría de “mejor amigo, fuera
de la OTAN” en suelo americano.
En otras palabras, principal cómplice para sus acciones militares contra los
otros países de la región.
Es bueno que se tome en cuenta eso: El mejor amigo
para tareas militares. No para educación, ni salud, Tampoco para atender
problemas de la alimentación, empleo, desarrollo o trabajo. No. Para temas
militares, Vale decir, para la guerra, para la muerte, para el choque armado
contra otros países hermanos. Para eso, Washington nos quiere. No para la paz.
El ministro de Defensa y el presidente del Consejo
de ministros han coincidido en una declaración insólita: Han asegurado que el
Perú comprará aviones de guerra, pero que esa adquisición se producirá “dentro de los alcances de la estrategia de
defensa de los Estados Unidos”. Una manera práctica de decir que no se
compraran aviones ni a los rusos ni a los chinos. Solo a los yanquis. ¿Estamos
entonces obligados a supeditar nuestra política de Defensa a la política de
Defensa de USA?, ¿Somos colonia o más bien un “Estado Libre Asociado”, como
Puerto Rico?
Pero lo inaudito, y lo más vergonzoso, asoma como
telón de fondo de todo: Desde inicios del 2026, dos países de América Latina
han sido violentamente agredidos. Venezuela sufrió un ataque militar sobre
Caracas y otros puntos del país. Le bombardearon edificios y le atacaron
unidades militares, ubicaciones estratégicas; le secuestraron al Presidente de
la República y a su esposa y se los llevaron como quien se los roba para
mostrarlos “esposados” al mundo..
Algunos países han protestado por este hecho
porque han condenado la violación de la soberanía de un Estado, la
Independencia de un país, el derecho de un pueblo a tener su propio gobierno.
Así han hablado México, Brasil,. Colombia, España, Chile, Uruguay, y otros.
Pero el Perú no ha dicho una palabra.
Como si nada hubiese ocurrido, como si ese hecho se hubiese producido en otro
planeta.
Pero, hay más, Estados Unidos ha “descubierto” que
la principal amenaza a su seguridad
nacional, proviene….¡de Cuba!. Esa pequeña isla del mar de las Antillas es
el más peligroso enemigo de los Estados Unidos. No tiene ojivas nucleares, pero
posee infinita dignidad, un arma muy peligrosa para la Casa Blanca. Por eso ha
dispuesto sancionar a los países que le proporcionan petróleo, en una decisión
que tiene nombre propio: México y Venezuela. Y es que quiere impedir que Cuba funcione. Quiere estrangularla, para que muera
de inanición,
El Perú le debe a Cuba muchísimo. Nos dio su sangre en mayo del 70, nos ayudó también en agosto del 2007, nos asistió cuando la pandemia del COVID. Nos proporcionó Brigadas Médicas en diversas ocasiones, nos formó más de 2 mil profesionales de la Medicina, ¿Cuánto le costó eso al Estado Peruano? Absolutamente nada, Eso nos lo dio Cuba porque su pueblo y su gobierno entendieron el sentido de una palabra maravillosa: Solidaridad.
Pues bien, ‘¿Ha protestado el gobierno peruano por
lo que Estados Unidos le está haciendo a Cuba? ¿Ha enviado alguna ayuda a Cuba en
esta dramática circunstancia? ¿Ha pronunciado siquiera una palabra de aliento
en apoyo a ese pueblo hermano tan cruelmente agredido? No. Nada, No existe Cuba. Tampoco existe la palabra
Solidaridad, El señor Jerí ha borrado esa palabra de su diccionario,
Lo que sí ha surgido es la “seria preocupación” de
Washington por nuestra Soberanía,
“amenazada” -según dicen- por el Gobierno Chino y el Puerto de Chancay.
Como a una amante dejada al olvido, la Casa Blanca se muere de celos y nos
llama con angustia.
No hay que olvidar que aquí, durante muchos años,
la Internacional Petroleum Company no permitió que flameara la bandera peruana
en “su” campamento. Allí sólo ondeaba la bandera de los Estados Unidos, hasta
que fue arreada el Dia de la Dignidad, un 9 de octubre de 1968, Eso sí fue
respeto a nuestra Soberanía. <>


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