miércoles, 6 de noviembre de 2019
domingo, 27 de octubre de 2019
ESCRITORES PUNEÑOS: CHRISTIAN REYNOSO
CHRISTIAN REYNOSO:
“COMO ESCRITOR,
TENGO LA NECESIDAD DE INTERPELAR”
Entrevista con
Christian Reynoso, quien ha publicado “La tempestad que te desnuda”, novela en
donde expone la violencia contra la mujer y los avatares sociales, morales y
legales que debe enfrentar.
Pedro
Escribano LA
REPUBLICA 27
10 2019
El
escritor Christian Reynoso es puneño y libro tras libro
está constituyendo una ciudad mítica: Lago Grande, un escenario de
sucesos políticos y sociales como ocurre en Febrero Lujuria, que
recrea toda la convulsión de la festividad de la Virgen de la Candelaria, o El
rumor de las aguas mansas, sobre el linchamiento colectivo de un alcalde.
Ahora, con su nueva novela, La tempestad que te desnuda (Peisa),
aborda el tema de la violencia contra la mujer, pero esta vez, antes que épico,
expone el mundo interior, el carácter psicológico de los personajes.
Silvana Oblitas es
una bailarina con éxito. Se enamora de un rockero, Mariano Santander, y su vida
se parece a la música, una felicidad. Pero todo se quiebra, pues su pareja se
convierte en agresor. Un día la viola después de golpearla. Ella no da más, se
separa y decide abortar. Sus amigas Yuyu,
Carol, Killa y Almudena, su directora, constituyen su fortaleza.
¿Acaso hay una
excesiva intromisión de la coyuntura en tu novela, por ejemplo, el tema la
violencia de género? ¿No es muy ex profeso, cotejable?
No es así. En esta
novela, cuando empecé a escribirla, tenía pensado hacer una novela sobre la violencia
en general, más allá de la violencia, digamos, política
que es el tema que ha marcado la literatura peruana de los
últimos diez o quince años. Entonces, yo quería hacer un tema de la violencia
en general. Eran tres historias, una de ellas tenía que ver con el tema de la
violencia contra la mujer, la violencia de género. Pero, en el mismo
proceso de ir armando las historias, esta tercera historia se fue decantando,
ganó un poco de peso. Decidí dejar de lado las otras y ampliar esta historia.
Pienso que también
como escritor y ciudadano algo tengo que decir a través de mi literatura, mis
libros, en tanto veo lo que pasa en el país. Yo sí siento un compromiso de que
a través de mi arte pueda explorar ciertos temas, tópicos que me tocan e
indignan. La coyuntura también se presta para pensar lo que me dices, pero lo
que interesa es la historia que se cuenta, la ficción. Yo tuve bien claro que
no iba a hacer un panfleto, digamos, no es una defensa férrea de una situación
contra la mujer, más bien es mostrar esa realidad y cuestionarla, explorarla. Es
decir, plantear al lector los dos escenarios, a partir de los personajes.
¿Has querido
decantar o afirmar personajes femeninos? Silvana, Carmen, Yuyu, Carol, Killa.
¿La heroicidad de la novela está de la mano de las mujeres?
Eso sí ha sido
pensado. En la literatura del Perú, los hombres escriben sobre personajes
varones; y las mujeres crean personajes femeninos. Entonces, un poco quise
romper eso. Sí, para mí ha sido un reto construir personajes femeninos, meterme
en la cabeza de una mujer y crear su perfil y todo lo que puede pensar, sentir,
en un contexto de violencia física, pero también psicológica. Además, en un
contexto donde el tema del aborto no es legal, hay una condena moral, social.
Entonces, cómo una mujer, en este caso Silvana Oblitas, el personaje, responde
frente a eso. Eso es lo que he intentado crear, acercarme, construir.
Expones situaciones
legales, morales. Silvana agredida, se separaba y reconciliaba con su abusador.
Los seres humanos
somos contradictorios. Actuamos y decidimos cosas inspirados en la sinrazón. A
veces las pulsiones, las pasiones, los arrebatos, hacen que tomemos decisiones
o para bien o para mal. Eso es atractivo para mostrar un personaje literario.
No quería hacer un personaje plano, llevado por la razón, por lo políticamente
correcto. Prefería que ese personaje tuviera sus contradicciones, sus caídas,
sus levantes y pudiera seguir adelante.
Silvana, cuando
quiere abortar, enfrenta dos situaciones. Primero, ante su amiga, que le
censura su decisión por cuestiones religiosas y morales. Segundo, ante su
abogada, que le cuestiona por razones legales.
Claro, entonces,
ella tiene que tomar una decisión, pero, por supuesto, escucha las diferentes
posiciones. Pero, finalmente ella es la que decide. Creo que esta novela es una
poética de la resistencia a poder tomar decisiones y que se respeten sobre mi
cuerpo, sobre lo que quiero para mi futuro. Entonces, Silvana encarna esa
resistencia. Por eso, el epígrafe de la novela es una frase de Jhon Updike, que
tiene que ver con el tema de la resistencia.
Paradójico. Silvana
dice resistir, pero Mariano, su agresor, prefiere huir, aunque, claro, nunca de
su conciencia.
Exacto. Yo no
quería que Mariano, finalmente, quede preso, que es lo políticamente correcto
que todos esperarían, pero no. He preferido que el castigo que va a tener sea
un castigo interior, como el dolor que siente en los testículos. Es decir, de
manera simbólica, sería una afectación a su virilidad, a su hombría. Es peor,
me parece, que él deba vivir con ese castigo por el resto de sus días y que
además eso le haga pensar en el suicidio, como se sugiere. Son personajes
antagónicos y cada uno tiene una manera de enfrentar esa realidad, marcados por
una situación de violencia y realidad.
¿No cree que el
narrador de repente ha sido muy explícito en algunas cosas? Ha impuesto un
realismo que de alguna manera ha dañado el curso imaginativo de la historia…
Puedes ser, como no
puede ser. Eso ya responde al proceso creativo, al tono de la escritura, a las
imágenes que quieres mostrar.
Ocurre, por
ejemplo, cuando el narrador argumenta explícitamente. Creo que leyendo la
historia uno advierte lo que después explica el narrador. Creo que ha sido muy
enfático.
Es válida esa
lectura. Pero es cuestión de opciones.
Hay un peso
realista, incluso estadístico. Tantas violaciones, abortos, hay en el Perú.
Es parte del
realismo que yo he decidido hacer. En mis anteriores novelas también he hecho
eso. Me siento cómodo en la novela realista, que, como escritor, pueda
cuestionar, informarte, interpelarte en una situación así.
Interesante el rol
de Yuyu, la amiga, sobre todo cuando reprime sus pulsiones eróticas cuando baña
a Silvana cuando está herida. Entre líneas, se plantea el amor diferente.
Hay muchos
escritores que me han dicho que Yuyu les agrada mucho, más que Silvana, como
personaje secundario de la novela. Quería hacer un guiño a ese amor, a esa
situación de amor, pues no hay que tener prejuicios.
A eso iba, me
pareció excelente esa exposición disimulada del amor diferente.
Claro, en ellas de
por medio está la amistad y es como una piedra en el camino que no deja fluir
esas pasiones, esas pulsiones, pero está ahí. Tal vez eso se pueda en alguna
otra historia más adelante ampliar, o insistir con el personaje. Eso es también
lo que plantea la novela, este mundo de ficción, que no son historias acabadas.
Hay guiños para
deducir que Lago Grande es Puno, sin embargo la historia no está anclada a
temas telúricos, por el contrario, es una mirada a los problemas que ha traído
la modernidad a los Andes.
Yo quería hacer una
historia absolutamente contemporánea. No importa si pasa en Lago Grande o en
Lima, porque no quería que el espacio geográfico tuviera más peso que la
historia misma de los personajes y cómo ellos desarrollan sus acciones. El mundo
de afuera, de manera interna, pero también externa. El ambiente está sutilmente
señalado. Pero también Almudena y otros son personajes que ya vienen de mis
anteriores novelas y establecen vasos comunicantes y así crean un universo. Eso
me resulta a mí muy motivador, atractivo. Voy a seguir ampliando ese
microcosmo.
viernes, 25 de octubre de 2019
LA COYUNTURA LATINOAMERICANA: CHILE
LECTURAS INTERESANTES Nº 926
LIMA PERU
25 OCTUBRE 2019
LAS LECCIONES DEL SUR
César Hildebrandt
Tomado de
HILDEBRANDT EN SUS TRECE N° 465, 25OCT19
A
|
la derecha le encantó el 5 de febrero de 1975, cuando los
descontentos, con los apristas a la cabeza, quemaron el diario “Correo”,
saquearon tiendas y se expusieron a las balas salvajes de la policía.
-El pueblo está
harto, carajo -gritaban en los cafés.
Gobernaba
Velasco y había que decirle vela verde al régimen que había acholado al Perú.
A la derecha le
fascina el pueblo que sale a las calles y derriba gobiernos, siempre y cuando
eso pase en Túnez o en Libia o en Egipto.
-La gente ha
demostrado su poder -dicen entonces.
La derecha se
excita casi sexualmente cuando un Congreso de comadrejas conservadoras y
mañosas se tumba, con un banal pretexto estadístico, a Dilma Rousseff y
encumbra a un sinvergüenza como Michel Temer.
-Bien sacada
estaba la Rousseff, que era la mandada de Lula -comentaban sus escribas.
-La democracia
ha vuelto a Brasil -reflexionaban.
La derecha ama
al pueblo que dio vivas a Manuel Prado, que reconoció el orden sanguinario
impuesto por Odría y que, antes, guardó silencio por la caída de Billinghurst y
fue comparsa de Benavides y Sánchez Cerro y nuevamente Benavides. Eso sí que
era pueblo: los Olaechea de todas las generaciones sabían domarlo. Y cuando
había indomables, allí estaban los jueces, los catastros, los otrosíes, las
minúsculas para hacer su trabajo. Y si los indomables insistían, los muy
estúpidos, pues allí estaba la muerte con cara de capitán y las balas con cara
de cabo y el entierro clandestino con cara de soldado raso. Era un mundo feliz.
Cuando Chile
intentó dejar de ser el país secuestrado por la vieja oligarquía heredera de
los pelucones -el proyecto ancestral de Diego Portales-, un día llegó el
ejército que se había meado entre los escombros humeantes de Chorrillos y
empezó a matar gente como si fueran los cholos de San Juan, los cholos de
Miraflores, los cholos de Huamachuco y hasta los cholos burlados de aquella
Arica jamás devuelta.
Fueron años de
caravanas de la muerte, de picana en los huevos, de palos en la vagina, de
interrogadores que no querían respuestas sino agonías, de chacales que el mismo
chacal habría rechazado (Neruda dixit). Miles de muertos, miles de
desaparecidos, miles de exiliados: una generación sumergida en sangre.
-Qué macho
Pinochet, carajo -decían en Lima en los clubes donde las cholas seguían
prohibidas de bañarse en la playa.
-Cómo no
tenemos uno así igual -suspiraban limeñamente.
-Chile siempre
nos llevará la delantera -reconocían placenteramente.
La plutocracia
chilena, la que le hizo la guerra a Balmaceda y obtuvo su suicidio en el siglo
XIX, la que le hizo la guerra a Allende y obtuvo su suicidio en el siglo XX, no
quería esta vez que se cometieran los errores del pasado. Esta vez sí que sería
para siempre. Chile sería un país
inmóvil, atado eternamente a la dictadura de
la élite. La profecía de Fukuyama se cumpliría en el Chile de Pinochet: la
historia habría terminado. Para eso estaban las Fuerzas Armadas, aquel ejército
invencible que había matado civiles tomados como “prisioneros de guerra” tras
el golpe, aquella Fuerza Aérea que había misileado La Moneda, aquella Armada
que había prestado algunos de sus buques gloriosos como centros de reclusión y
de tortura. La vieja oligarquía chilena creyó mineralizar el país con la
Constitución pinochetista, el ancla que dejaría al país en el único
embarcadero de la felicidad: el liberalismo impuesto por las bayonetas.
![]() |
| Piñera y su guerra |
De modo que los
ricos, que habían olido el peligro de las chusmas de Allende, financiaron el
paisaje que pintó Milton Friedman, que bendijo el puerco de Escrivá de Balaguer
y que suscribió, penosamente, Jorge Luis Borges.
Los ricos se
hacían cada vez más ricos. Y los pobres aguantaban mientras las clases medias
trataban de entrar al porche de la fiesta. Todo estaba bien atado en el Chile
de Pinochet y todo estuvo atadísimo cuando Pinochet mejoró el mundo con su
muerte. Franco creyó que dejaba todo bajo arreglo y se equivocó. Pinochet no
cometió ese error. Chile no sería la España anarquizada por la democracia
pueblerina que llegó después de la muerte del Caudillo.
Y así fueron
llegando los gobiernos de la Concertación y ni Lagos ni Bachelet se atrevieron
a meterse con la Constitución de Pinochet y con el orden de cosas impuesto por
la dictadura y respaldado por los uniformados. Un Baquedano espectral, tan
invisible como poderoso, lo controlaba todo.
Chile era el ejemplo
de las derechas reunidas de América Latina. Todos los Bolsonaro de este
subcontinente lo tenían como ejemplo de sensatez, orden y éxito.
La derecha
peruana adoraba a Pinochet. Le habría regalado Tacna si la hubiese pedido y si
de ella habría dependido entregarla.
-El liberalismo
ha demostrado que es el modelo insuperable -decían.
Pero algo se cocinaba en Chile. La desigualdad era de las más inicuas del mundo, la sociedad de consumo ofrecía sus manjares, sus viajes y sus máquinas en la tele pero los sueldos estaban por debajo de los sueños, la educación privada era muchas veces inaccesible y la pública fe sacaba la vuelta a la oficial gratuidad, las AFP ganaban como nunca y los medicamentos costaban como siempre, las pensiones eran de hambre. Y mientras los barrios altos se convertían en guetos de la abundancia y exhibición de la demasía, el rencor acumulado zumbaba como abeja por las calles comunes.
Hasta que el segundo Piñera, más bruto que nunca, más oligarca y ajeno que jamás, dijo otra vez “que se jodan” y mandó subir el precio del metro de Santiago.
Abrió el corcho este hombrecito indigno, siete leguas por debajo de Jorge Alessandri, y lo que olió no fue un carmenere de la región central sino el antiguo olor de la explosión social, el mismo y arduo aroma a descontento que todos percibieron en Iquique, el año 1907, cuando el general Silva Renard masacró a 300 salitreros que protestaban por las duras condiciones de trabajo y los salarios de hambre.
A este hombre, entonces, a Piñera, ante las manifestaciones y saqueos -la violencia anecdótica y fatal que responde al despojo brutal de la esperanza-, no se le ocurrió mejor idea que volver a llamar a los generales a ver si algún Silva Renard lo sacaba del apuro.
No funcionó. Porque el miedo ha huido de Chile.
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| SI NO HAY SOLUCIÓN |
![]() |
| LA LUCHA CONTINÚA |
Rugen los
chilenos reclamando lo que les pertenece. Lo que les quitaron a la fuerza desde
1973. Lo que les siguieron quitando todos estos años.
Y a este pueblo
digno que ha despertado, la podre derechista del Perú le llama “peón del
castro-chavismo”.
Cuando Pinochet
se rodeaba de masas acarreadas en buses públicos y salía a leer lo que los
Chicago Boys le preparaban, entonces “el pueblo sabía quién era su líder”.
Ahora que Chile
ha dicho basta, entonces es que los comunistas internacionalistas deben estar
metiendo su cuchara.
En esta columna
dijimos desde hace mucho tiempo y hasta el cansancio que el modelo liberal, en
modo bestia, fue impuesto en Chile y en Perú por sendas dictaduras. El trolismo
nos respondió con sus desmanes y los comentaristas oficiales prefirieron no
tocar el tema.
Ahora sí que se abre el debate. La ira de los pueblos es la que hace
la historia. Es la ira que liberó a Norteamérica del imperio británico, la que
independizó América, la que descolonizó Asia y parte de África. La que nos
habrá de librar de la dictadura liberal que nos castiga con su monotonía y su
infalibilidad plagada de mentiras. ▒
jueves, 24 de octubre de 2019
DANZA EMBLEMÁTICA DE LA CIUDAD DE PUNO
MARINERA Y PANDILLA PUNEÑA
Enrique Cuentas Ormachea
(…)
Es la expresión más cabal del modo de ser, sentir, de amar y de divertirse de los puneños. Se baila en carnavales, lo que hace que estos sean ansiosamente esperados, durante un largo período lleno de preparativos, emociones y ansiedades. Da prestancia a la fiesta que dura ocho días y que sólo es tal, cuando las Pandillas llenan de luz y colorido las calles de la ciudad.
Bailada primitivamente por la cholada o por cholas y, señoritos en busca del amor furtivo, ha llegado a todos los niveles sociales, la hemos visto figurar en programas de festejos patronales anteriores a 1,880 y actualmente no hay reunión para bailar, danza indígena, mestiza o aristocrática que no termine con la clásica marinera y pandilla puneña.
Cholas versallescamente ataviadas y cholos embozados por mantones de manila, danzan al son de marineras y huaynos pandilleros ejecutados por las famosas estudiantinas puneñas.
La coreografía, extensa, complicada, quizá pueda decirse que barroca, es muy vistosa y se ejecuta por parejas que danzan elegantemente a la voz del varón de la primera pareja, que ha heredado el nombre de Bastonero, del antiguo director que con un bastón de Jilakata en la mano, ordenaba las figuras y los giros de la danza, sin tomar parte en ella.
(…)
ver video en este enlace https://www.facebook.com/Punoenvideos/videos/1598432530200350/
Enrique Cuentas Ormachea
(…)
Es la expresión más cabal del modo de ser, sentir, de amar y de divertirse de los puneños. Se baila en carnavales, lo que hace que estos sean ansiosamente esperados, durante un largo período lleno de preparativos, emociones y ansiedades. Da prestancia a la fiesta que dura ocho días y que sólo es tal, cuando las Pandillas llenan de luz y colorido las calles de la ciudad.
Bailada primitivamente por la cholada o por cholas y, señoritos en busca del amor furtivo, ha llegado a todos los niveles sociales, la hemos visto figurar en programas de festejos patronales anteriores a 1,880 y actualmente no hay reunión para bailar, danza indígena, mestiza o aristocrática que no termine con la clásica marinera y pandilla puneña.
Cholas versallescamente ataviadas y cholos embozados por mantones de manila, danzan al son de marineras y huaynos pandilleros ejecutados por las famosas estudiantinas puneñas.
La coreografía, extensa, complicada, quizá pueda decirse que barroca, es muy vistosa y se ejecuta por parejas que danzan elegantemente a la voz del varón de la primera pareja, que ha heredado el nombre de Bastonero, del antiguo director que con un bastón de Jilakata en la mano, ordenaba las figuras y los giros de la danza, sin tomar parte en ella.
(…)
ver video en este enlace https://www.facebook.com/Punoenvideos/videos/1598432530200350/
PINTORES PUNEÑOS DE HOY
ERNESTO
APOMAYTA CHAMBI
ARTISTA PLÁSTICO Nacido en Acora, Puno, a 4.000 metros sobre el nivel del mar, en el
altiplano puneño, desde infante su visión se extendió, desde esa altura, a
todos los confines del mundo, asumiendo con responsabilidad aquello frase
inmortal que “el arte nace del pueblo y va hacia el pueblo”, agregando que la
cultura se expresa de diversas formas, con él a través de la pintura, en esencia
murales, y es una herramienta que hay que cultivar a diario pues no solo
comunica y resuelve necesidades a la par de compartirla sin ambages porque
conduce al entendimiento entre los seres humanos, con mensaje de paz y justicia
social.
En su larga trayectoria, que emergió de manera natural desde
que salió del vientre materno, se identificó con el dibujo y los colores,
graficando las costumbres y los atractivos poblanos hasta el Lago Titicaca y
también la ciudadela Machu Picchu, con trazos seguros y firmes, entre otras
obras, para luego, a pesar de no hablar la lengua castellana en los primeros
tiempos de la educación primaria, fue superando, a paso urgido y sin rubor, los
contratiempos para culminar la secundaria y acceder a la Escuela de Bellas Artes;
al egresar encontró en el Instituto de Bellas Artes de Beijing, en la entonces
lejana China, un lugar académico para enriquecer su creatividad y talento
natos, aprendiendo incluso el idioma mandarín; de ahí con su arte ha emprendido
un largo periplo de décadas para mostrar su habilidad y destreza por Europa,
América del Norte, Brasil y, por cierto, en Perú.
Prueba manifiesto de ello y de agradecimiento, es su
intención de realizar un mural de la ciudadela Machu Picchu y de la Gran
Muralla China a China, porque son símbolos de dos culturas milenarias, teniendo
en consideración los 70 años de la fundación de la República Popular China, los
170 años de la presencia china en Perú y los 48 años de relaciones diplomáticas
sinoperuanas.
El currículum vitae de Apomayta Chambi es extenso tanto
nacional como internacionalmente, tanto en exposiciones individuales como
colectivas, los premios y reconocimientos que ha recibido, su papel de docente
y la bibliografía publicada por la elaboración de sus tesis para optar los merecidos
títulos que respaldan su carrera artística.
Apomayta Chambi continúa cultivando y difundiendo cultura
más allá de las fronteras nacionales, pues reafirma que la cultura no tiene
límites, que siempre hay que compartirla sin egoísmos ni intereses subalternos,
y que el conocimiento pleno es una necesidad de toda humanidad.
(Extractado de FACEBOOK)
miércoles, 23 de octubre de 2019
CINE: HISTORIANDO LOS CAMBIOS POLITICOS
"LA REVOLUCIÓN Y LA TIERRA"
Jorge Frisancho NOTICIAS SER 2019-10-20
El buen
recibimiento que ha tenido La revolución y la tierra, el
documental sobre la reforma agraria decretada 50 años atrás por el general Juan
Velasco Alvarado, dirigido por Gonzalo Benavente con guion suyo y de Grecia
Barbieri, es síntoma de algo significativo. Fuera de ámbitos académicos y del
recuerdo vivo de sus protagonistas, hay un enorme vacío de memoria sobre ese
momento crucial de la historia peruana, especialmente en Lima y en otros
contextos urbanos, y junto a él hay un considerable deseo de información,
debate y discurso.
Jorge Frisancho NOTICIAS SER 2019-10-20
El buen
recibimiento que ha tenido La revolución y la tierra, el
documental sobre la reforma agraria decretada 50 años atrás por el general Juan
Velasco Alvarado, dirigido por Gonzalo Benavente con guion suyo y de Grecia
Barbieri, es síntoma de algo significativo. Fuera de ámbitos académicos y del
recuerdo vivo de sus protagonistas, hay un enorme vacío de memoria sobre ese
momento crucial de la historia peruana, especialmente en Lima y en otros
contextos urbanos, y junto a él hay un considerable deseo de información,
debate y discurso.
Quien haya
visto el filme lo habrá notado: a salas llenas o casi llenas, públicos
multigeneracionales observan con mucho interés las imágenes y escuchan el
relato propuesto por los cineastas, lo comentan, lo debaten incluso. En la
función que yo atendí, con mucho público joven, se escucharon varios “ala, no
sabía” y más de un “¿ves? Es como te había dicho”. La sensación general era de
descubrimiento y asombro. Es como si los muros de contención que las voces
oficiales de la vida nacional han querido erigir durante los últimos 40 años
alrededor de ese complejo proceso se estuvieran quebrando, y una nueva manera
de verlo, largamente embalsada, empezara a fluir por sus agujeros.
Haber
respondido a esa necesidad es ya un logro importante de La revolución y
la tierra, y no soy el primero en señalarlo. Ciertamente es posible hacerle
observaciones al relato general que la película ofrece tanto del Gobierno
Revolucionario de las Fuerzas Armadas como de la reforma agraria que ejecutó
(Alfredo Quintanilla, por ejemplo, ha planteado algunas aquí mismo),
pero ese no es un demérito. Al contrario: como ha escrito Carlos Monge,
esta película es una invitación al debate sobre un tema en el que campean las
rigideces maniqueas y los prejuicios simplificadores, y eso hay que saludarlo.
La intención explícita de Benavente (junto a Barbieri, que
también hizo la dirección de arte, el editor Eduardo Pinto, y el resto del
equipo) es desestabilizar los consensos hegemónicos y generar preguntas en la
audiencia; en ese camino, llega bastante lejos.
Pero me
interesa señalar, además, algo que en mi opinión es un logro formal de La
revolución y la tierra, sobre el cual no he visto mucho énfasis entre
comentaristas y críticos. Todos notan el abundante uso que esta película hace
de material fílmico de archivo y metraje de cintas peruanas clásicas, pero
tienden a verlo como un complemento, una galería de ilustraciones más o menos
ad-hoc, valiosa como ejercicio de rescate, pero secundaria al contenido
principal. Así lo entienden, por ejemplo, tanto Mónica Delgado como Sebastián
Pimentel, ambos críticos a los que siempre vale la pena escuchar.
Esta vez
discrepo, sin embargo. En mi lectura, las imágenes de archivo que puntúan La
revolución y la tierra no son solo ilustraciones de lo que dicen los
varios opinantes ni se limitan a graficar los hechos que la película narra,
sino que demarcan y determinan de manera fundamental lo que Benavente está
tratando de decirnos.
Esto es así,
por dos razones. La primera es que el vacío de memoria que aquí se intenta
llenar es específicamente un vacío de memoria visual, algo sobre lo
que la película insiste en momentos puntuales y cuya ausencia lamenta. El punto
no es únicamente hacer una narrativa contrahegemónica del velasquismo y de la
reforma agraria, sino proponer su imagen, y proponer incluso la imagen de una
historia más amplia y abarcadora, de lo que es el Perú y lo que somos los
peruanos. Una imagen de sí misma es algo de lo que nuestra sociedad carece. Que
deba hacerse con fragmentos, sobre la base de un archivo incompleto, descuidado
e inestable, lleno de ausencias y bajo permanente amenaza de desaparición, es
ya en sí mismo un señalamiento del problema.
La segunda
razón por la que me parece que el uso de estas imágenes en La
revolución y la tierra es central a su mensaje se relaciona con el
tipo de imágenes de las que estamos hablando. O mejor dicho, con la forma en
que esta película tiende a homogeneizar los distintos tipos de archivos con los
que trabaja. En La revolución y la tierra, las imágenes de ficción,
los clips documentales, los
noticieros y varios otros modos de trabajo visual
ocupan básicamente un mismo territorio y funcionan como parte de un mismo
programa comunicativo. No se hace una distinción estricta entre el registro de
hechos y la invención de imágenes, y esto no debilita la narrativa, sino que la
refuerza. Al fin y al cabo, de lo que se trata es de mostrar una historia en
construcción, a sabiendas de que toda narrativa histórica es entelequia y
artificio, y que depende, a un nivel muy básico, de un imaginario.
Más aún, mi
impresión es que La revolución y la tierra nos invita no solo
a debatir sobre Velasco, la reforma agraria y el proyecto revolucionario, sino
a construirlos. Nos llama a imaginarlos de nuevo, en función a las
necesidades y demandas de un presente que —como la película claramente sugiere
en sus planos finales— no ha terminado de aprender las lecciones de la historia
y mucho menos ha cerrado las heridas que la atraviesan.
La revolución
y la tierra sigue
en cartelera. Definitivamente, vayan a verla.
EJERCITANDO LA CRITICA POLÍTICA
Reflexiones desde la Tribuna Libre
La clase
política dominante, si quiere durar, tendría que ser efectiva actora y agente
promotora del bienestar general mediante la atención a las aspiraciones
populares mayoritarias, que esperan la plasmación de históricas
reivindicaciones económicas, sociales, étnicas y culturales, nacidas desde la
misma invasión europea hace cerca de 500 años y combatidas sin tregua por el
dominio civilista, prácticamente hasta nuestros días.
LA CLASE POLITICA, HOY
Escribe: Guillermo
Vásquez Cuentas
Publicado en la revista
BRISAS, JULIO 2019, págs. 15 a 17
L
|
os
analistas de la actualidad peruana coinciden en lo inédito y al mismo tiempo crucial de los
hechos y fenómenos que prevalecen con inusitada velocidad en la
lucha por el poder político del Estado y en su ejercicio y
administración a cargo de las instituciones oficiales, en la presente histórica
coyuntura. Veamos.
El paulatino
develamiento de la espantosa corrupción que había estado creciendo desde hace
varias décadas en las entrañas del poder real al amparo del secretismo y de una
pretendida impunidad, corre parejo con la no menos grave problemática
económico-social que el país confronta.
Prisión
preventiva, fuga al exterior, pase a la clandestinidad y hasta suicidio,
combinados con extracción masiva de nuestros recursos naturales, contaminación
de cuerpos de agua esencial para la vida humana, escandalosa precariedad en
salud y educación, altos sueldos de una burocracia dorada socialmente
insensible, bajos ingresos de las mayorías poblacionales, delincuencia cada vez
más feroz y extendida, política internacional digitada desde la potencia
dominante, son, todos, titulares frecuentes en aquellos medios de comunicación
comprometidos en diverso grado con las masas de ciudadanos de a pie.
Ambas
situaciones problemáticas, la política y la social, serán determinantes para
la configuración de la nueva realidad peruana que debe emerger en el país en
los próximos años, con la renovación de líderes y dirigentes nuevos y
comprometidos con las mayorías nacionales, pero sobre todo con la nuevas
reglas de una nueva carta política nacional, exigida a gritos la situación
constituyente que vivimos, para reemplazar los estatutos abortados en octubre
de 1993 para imponer el neoliberalismo salvaje a rajatabla.
![]() |
| CORRUPCIÓN PROBADA |
El momento
histórico se presenta excepcional por la cantidad y diversidad de hechos y
fenómenos, frente a los cuales nuestros estadistas, las autoridades
gobernantes y los políticos no podridos que todavía detentan parcelas del
poder y especialmente los que buscan acceder a ellas (léase candidatos a cargos
públicos no incursos en imputaciones de corrupción), deben agudizar su lucidez
para no perderse en la enmarañada urdimbre de acontecimientos; pero sobre
todo, dejando confrontaciones momentáneas entre compadres llamados Ejecutivo y
Congreso, deben tomar posiciones claras de cara al pueblo, sobre sus
necesidades y aspiraciones de fondo, de importancia decisiva, cada vez más
exigidas orientadas a refundar la república.
Los conspicuos
integrantes de nuestra clase política decadente, deben darse cuenta de que
ningún peruano -salvo que esté comprometido- puede dar las espaldas al proceso
justiciero que llevan a cabo el Poder Judicial y la Fiscalía de la Nación y de
que en el futuro inmediato y mediato ese proceso solo deberá detenerse cuando
la salud moral de la nación se halle totalmente restablecida, es decir cuando
la ética política repose sobre el rechazo total y completo de la falsa
creencia en la impunidad, de esa que en años pasados y hasta hace poco socapó
tantos crímenes contra los derechos humanos, contra los intereses nacionales,
contra el Estado y contra la sociedad.
Las distintas
formas de inconducta corrupta y ventajista que infortunadamente pretenden
afirmarse en las estructuras nacionales por obra de los políticos de todo
pelaje, tienden a contaminar el quehacer político administrativo no solo dentro
de las ramificaciones de los gobiernos, sino también dentro de las
instituciones sociales privadas de todo tipo, sean empresariales, gremiales,
representativas, asociativas, comunales; y de ese efecto de imitación contaminante
hay abundantes pruebas a lo largo y ancho del territorio nacional.
Creemos
firmemente que La lucha contra la corrupción no debe darse solo en las alturas
y vericuetos del poder político de Estado, sino que debe darse también con
fuerza en el seno de las organizaciones sociales de derecho privado y de
variada índole que existen en la sociedad peruana.
La clase
política dominante, si quiere durar, tendría que ser efectiva actora y agente
promotora del bienestar general mediante la atención a las aspiraciones
populares mayoritarias, que esperan la plasmación de históricas
reivindicaciones económicas, sociales, étnicas y culturales, nacidas desde la
misma invasión europea hace cerca de 500 años y combatidas sin tregua por el
dominio civilista, prácticamente hasta nuestros días.
En ese marco
histórico, los políticos nacionales y locales deben tener en debida cuenta,
además, que el Perú, Puno y otras regiones, han cambiado en cuanto a las
fuentes poblacionales más influyentes, es decir, de aquellos sectores de donde
surgen con mayor efectividad las voluntades para constituir el poder legítimo
mediante el voto democrático.
En uno y otro
comienzan a imponerse los “hombres color de la tierra” portadores de una rica
cultura surgida y construida autónomamente desde milenios, que pese a la
imposición de mistificaciones, deformaciones y persecuciones, persiste en sus
líneas fundamentales a través de los siglos.
Los políticos
que no participan de los propósitos generalizados de cambio social integral y
participativo, se adscriben al mundo de lo que les sigue pareciendo, pero que
comenzó a dejar de ser como ellos quisieran que sea, hace buen tiempo.
Es hora de
apurar los imprescindibles cambios.
Junio 2019
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| "El poder emana del pueblo" |
sábado, 19 de octubre de 2019
NOTICIAS DE LA TIERRA NUESTRA
NOTIPUNO19OCT19
COMUNIDADES QUECHUAS Y AIMARAS SERÁN ATENDIDAS POR PIAS LAGO
TITICACA I
Andina
19OCT19.- En el marco de la Octava Semana de la Inclusión Social, el Ministerio
de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS) inicia su IV Campaña de Acción Social
para acercar más de 19,000 servicios articulados, bajo un enfoque de
pertinencia cultural, a comunidades oriundas de los pueblos quechuas y aimaras
a través de la Plataforma Itinerante de Acción Social (PIAS) Lago Titicaca I en
la región Puno.
El
Programa Nacional PAIS, que pertenece al Ministerio de Desarrollo e Inclusión
Social (Midis), tiene por objetivo acercar los servicios del Estado a las
poblaciones asentadas en zonas más alejadas y vulnerables de las zonas rurales
y de la Amazonía que viven en condición de pobreza y pobreza extrema mediante
dos modalidades, fija y móvil. La primera a través de los Tambos y la segunda a
través de las Plataformas Itinerantes de Acción Social (PIAS).
Se tiene
previsto que durante 30 días, el equipo a bordo de la Plataforma Itinerante PIAS
Lago Titicaca I estará conformado por entidades del Estado, tales como la
Dirección Regional de Salud Puno, el Seguro Integral de Salud (SIS), Reniec,
Banco de la Nación, Devida, Ministerios de Educación, de la Mujer y Poblaciones
Vulnerables, Cultura y programas sociales del Midis como Juntos, Sisfoh y
Pensión 65.
El
ámbito de intervención de esta plataforma móvil contempla 13 puntos de
atención, entre los que destacan las comunidades quechuas como Isla Taquile,
Isla Amantaní o el Centro Poblado de Cottos y comunidades aimaras como
Unicachi, Isla Soto, Centro Poblado Umuchi, entre otros.
200
PERSONAS PODRÁN VISITAR LAS CHULLPAS DE MOLLOCO POR UN SOL
La República 16 10 2019.- Buscan promover la visita
de atractivos turísticos de la ciudad de Puno.
Con el fin de promocionar diferentes atractivos
turísticos, 200 personas podrán visitar las Chullpas
de Molloco pagando apenas un sol. Dicha actividad es promovida por la
Subgerencia de Turismo y Comercio Exterior de la Municipalidad Provincial
de Puno.
La visita se realizará el próximo 9 de
noviembre a las 9:00 horas y el punto de concentración será el Parque de la
Cultura. El traslado gratuito estará a cargo de la comuna provincial de Puno y
el ingreso al sitio arqueológico costará apenas un
sol, dinero que será revertido a favor de la comunidad que habita en
el lugar.
Las Chullpas de Molloco es un sitio arqueológico ubicado en
el distrito Ácora. Se trata de un asentamiento preinca de
la cultura Lupacas. Cuenta con diez chullpas de la época prehispánica de
material lítico del lugar y 20 cistas subterráneas.
Esta iniciativa se denomina “Visita Molloco por 1 sol” y
forma parte del programa de actividades por el 351º Aniversario de
fundación de la ciudad de Puno. Las inscripciones son hasta el 31 de
octubre en la oficina de la Subgerencia de Turismo y Comercio Exterior
de la Municipalidad Provincial de Puno y solo han dispuesto 200 cupos.
FAMILIAS DE PUNO Y CUSCO SON PREMIADAS POR “CONSERVACIÓN DE LA AGROBIODIVERSIDAD”
La República 17 10 2019.- Gobierno Nacional reconoció
la labor de familias para la conservación de la agobiodiversidad. Al igual que
Puno y Cusco también fue reconocida Huancavelica. Recibieron premio en el marco
del Día Mundial de la Alimentación.
En el marco del Día Mundial de la Alimentación,
los ministerios de Agricultura y Riego y del Ambiente reconocieron
con el “Premio Nacional por la Conservación de la Agrobiodiversidad” a
familias conservacionistas de Puno, Huancavelica y Cusco, por su
labor en la protección y recuperación de cultivos de maíz, papa y granos
andinos.
Se trata de una distinción que revalora y promociona a
los agricultores, sus familias y sus comunidades, quienes en la actualidad
continúan realizando esforzadas labores de conservación de los valiosos
recursos genéticos de la agrobiodiversidad.
La ministra del Ambiente, Fabiola Muñoz, resaltó el aporte
que brindan los conservacionistas en beneficio de nuestro patrimonio
natural, a través de sus conocimientos ancestrales que permiten
contribuir a la seguridad alimentaria.
Asimismo, los Andenes de Cuyocuyo, en el
distrito de Cuyocuyo, provincia de Sandia (Puno) fue reconocido como la primera
zona de agrobiodiversidad del país, por su importante contribución como reserva
alimentaria y de diversidad cultural.
Agricultores conservacionistas premiados:
-Julio Constantino Paco Jove y a su esposa Delfina Amanda
Peralta Illanes. Conservacionistas de 93 cultivares de quinua en la comunidad
campesina de Chaupi Sahuacasi, provincia de Azángaro, en Puno.
-Juan Quispe Huamán. Productor conservacionista de 60 ecotipos
de maíz adaptados. Pertenece a la comunidad de Choquecancha, distrito de Lares,
en Cusco.
-Dámaso Pariona Ordóñez y a su esposa Renalda Solano de
Pariona. Conservacionistas de más de 250 variedades de papas nativas y miembro
de la comunidad de Laria, en Huancavelica.
REVALORARON
CULTURA ARTÍSTICA MEDIANTE LA DANZA EN TINTIRI 2019
Miles de pobladores, se dieron cita al majestuoso lugar
turístico y ecológico del Santuario de Tintiri, ahí se desarrolló el VII
CONCURSO DE DANZAS AUTÓCTONAS (categoría “A”) Y XII FESTIVAL DE DANZAS MACRO
REGIONAL (categoría “B”) a 8 Kms de Azángaro.
Después arduo esfuerzo de concurso de danzas, los ganadores resultaron: primer lugar en la categoría “A” la danza de Chajmay de la comunidad de Layocota con 86.77 y recibió trofeo más 6 mil soles, segundo lugar danza Papa Tarpuy de Punta Jallapisi con 86.67 recibió trofeo más 4 mil soles y el tercer lugar danza Carnaval de Muñani de la comunidad Unión Villa Mercedes recibió trofeo más dos mil soles y en la Categoría “B” primer lugar Carnaval de Santiago de la comunidad de San Mateo de Cuturi con 91.22 recibió un trofeo más 7 mil soles, segundo lugar Challpas de Pisacoma de la I.E.S Distrito de Pusi – Huancané con 91.00 recibió trofeo más 5 mil soles y el tercer lugar Wifalas de San Francisco Javier de Muñani de la I.E.S. Industrial Muñani con 90.23, recibió trofeo más 3 mil soles.
Después arduo esfuerzo de concurso de danzas, los ganadores resultaron: primer lugar en la categoría “A” la danza de Chajmay de la comunidad de Layocota con 86.77 y recibió trofeo más 6 mil soles, segundo lugar danza Papa Tarpuy de Punta Jallapisi con 86.67 recibió trofeo más 4 mil soles y el tercer lugar danza Carnaval de Muñani de la comunidad Unión Villa Mercedes recibió trofeo más dos mil soles y en la Categoría “B” primer lugar Carnaval de Santiago de la comunidad de San Mateo de Cuturi con 91.22 recibió un trofeo más 7 mil soles, segundo lugar Challpas de Pisacoma de la I.E.S Distrito de Pusi – Huancané con 91.00 recibió trofeo más 5 mil soles y el tercer lugar Wifalas de San Francisco Javier de Muñani de la I.E.S. Industrial Muñani con 90.23, recibió trofeo más 3 mil soles.
Flavio Mamani Hancco alcalde de Azángaro, anfitrión de la
organización del evento, dijo más allá de organizar el certamen de arraigo
cultural, formaremos comisión de gestión para recuperar la puesta en valor de
nuestro patrimonio cultural el templo Tintiri y realizar la gestión ante el
ministerio de cultura para restaurarlo.
En entrega de premiación, enfatizó, que estamos también inmersos en promover y mantener vigentes las costumbres andinas, ricas en su expresión cultural, mediante la danza, la música, el canto y otros, y hoy hemos realizado el pago a la pachamama con la fin de conservar las costumbres ancestrales que se realizan para la producción agrícola, ganadera y mucho más.
En entrega de premiación, enfatizó, que estamos también inmersos en promover y mantener vigentes las costumbres andinas, ricas en su expresión cultural, mediante la danza, la música, el canto y otros, y hoy hemos realizado el pago a la pachamama con la fin de conservar las costumbres ancestrales que se realizan para la producción agrícola, ganadera y mucho más.
Quienes ganan también de este tipo de actividades son los hermanos comerciantes, en donde se genera desarrollo económico local.
Como parte de este evento también se pudo apreciar, diversión en la parte recreativa (juegos mecánicos), trotes a monta de caballos de paso, exhibición y venta de la gastronomía (comida) de la tierra de Aswanqharis y otros servicos.
EMPEDRADO
COLONIAL DE PLAZA ES CUBIERTO CON CEMENTO
Liubomir Fernández,
LA REPUBLICA 18 10 2019
En Puno, empedrado de Plaza de Armas es cubierto con obra
pese a que se acordó que vestigio sea protegido con vidrio. Municipio aseguró
que obras son supervisadas por Cultura.
El empedrado colonial de la Plaza de Armas, que
data de 1850, fue cubierto con cemento. El vestigio iba a ser recubierto con
vidrio especial para que sea apreciado por el público. Ese fue el compromiso
del municipio de Puno y la Dirección Desconcentrada de Cultura,
en junio pasado.
Pese al acuerdo, el municipio recubrió todo
el cuadrante de la plaza de Puno con cemento.
La República buscó la versión del gerente
municipal, Fredy Vilcapaza. Este aseguró que la intervención se ejecuta con
la supervisión de Cultura. “Existe un técnico que está todo el
tiempo supervisando. Nosotros estamos cumpliendo la ley”, dijo.
El arquitecto Arturo Gómez señaló que el Colegio de
Arquitectos tiene que pronunciarse. Advirtió que el vaciado de
concreto actual del piso supera el nivel de la vereda. La altitud será mayor
porque aún falta colocar la piedra tallada, que tiene un espesor de
aproximadamente cinco centímetros.
Sobre el tema, Fredy Vilcapaza aseguró que la altura no debe
generar alarma porque la ejecución actual solo representa un primer
componente. La segunda etapa supone intervenir sobre las calles de
alrededor de la plaza para que alcance el mismo nivel. Precisó que los trabajos
se ejecutan de acuerdo al expediente técnico.
viernes, 18 de octubre de 2019
ESCRITORES PUNEÑOS: LUIS ERNESTO MURGUIA SANCHEZ

Dr. Luis Ernesto Murguía Sánchez, etnógrafo puneño, nació en Ayaviri, provincia de Melgar. Magister en Antropología por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Formado en la Universidad Nacional de San Agustín UNSA. Con estudios en la Universidad ESAN, Instituto de Gobierno y Gestión Pública de la Universidad San Martín de Porres y UNESCO-CRESPIAL. Docente universitario con experiencia en trabajo de campo, etnografía, ecología, construcciones socio-culturales, tradición oral, ritualidad, simbolismo.
El material que se difunde, ha sido tomado
del libro Q'IPICUENTOS,
Amarilis Indiana Editores, Huánuco 2019,
con autorización de su autor.
PROEMIO
Desde el viejo cajón de
sastre la antropología horada las insondables experiencias humanas; registra,
testimonia e interpreta las construcciones y elaboraciones socioculturales;
aproxima tiempos y espacios en una conjunción múltiple, dialéctica y en espiral
hacia la comprensión de lo otro en la mismisidad.
De las fuentes, la menos
invasiva a la vez profunda, el mito y el relato oral constituye el mayor
repositorio del enriquecimiento del pensar: de ellos interesa el sentido
simbólico, recreativo y afectivo que pretende alcanzar.
A través de la cultura oral y
la narrativa elaborada por hombres y mujeres de imaginación creadora forjada a
lo largo del tiempo, pretendemos acercar al niño una pequeña parte del universo
cultural cordillerano; el mismo, contempla una adyacencia al mundo de la
creación y el origen de la humanidad a través de los animales o de los animales
personificados en hombres; seguido, ingresar a las tierras del altipampa, el
poder de los apus, la instauración
del orden instituido a través de la fuerza invisible y omnipresente del amor en
los andes representado en el símbolo dominante wallata; luego, la insurgencia de los ayaj – huayras en relación a la conquista y expansión del Estado Inca. Líneas adelante, explora la
dimensión afectiva y humana de la rica y abigarrada creación y elaboración
cultural naturalizada en la ternura y las prescripciones que hacen posible la
instauración del orden en medio del aparente caos que es la vida. Sigue la
entronización de los símbolos de la empresa evangelizadora y el dominio
español, reinvención y resignificación de símbolos por parte del pueblo
indígena; además, la ruptura del orden instituido.
Los relatos corresponden al
área cultural quechua del altiplano puneño, fueron recopilados por maestros
rurales, ex hacendados, pequeños y medianos propietarios que conformaron la
élite local. Las voces primigenias fueron transmitidas en lengua quechua, con
el tiempo intertextualizaron con el español para conformar una polifonía de
voces que en conjunto constituyen la urdimbre cultural de la sociedad ganadera
del altipampa.
Las razones que motivaron la
selección de los textos se hallan en la configuración del rostro nuevo de la
sociedad rural puneña en particular de la provincia de Melgar, donde cada vez
es frecuente la menor presencia de almas creativas debido a la migración de la
élite local por efectos de la reforma agraria, los procesos de integración con la sociedad
mayor, la globalización que tiende a uniformizar, borrar la diferencias y diluir
la diversidad: De otro lado, rescatar lo valioso de la buena escritura dado la
claridad de la narración, argumentación y matización; herencia de prohombres de
la “Tierra de escritores, poetas e intelectuales, músicos y artistas”; destaca Gabino
Pacheco Zegarra 1846 - 1903, quien fue abogado, músico, dramaturgo, poeta,
novelista, quechuologo, político, catedrático en la Universidad de San Marcos –
Lima (1870) y Universidad de Salamanca España (1890), diplomático en Europa, publicó
el diccionario y gramática de la lengua quechua, poemas, autos sacramentales,
yaravíes, waynos, novelas, dramas, entre otros, destaca “Ollantay” drama en verso quechua del tiempo
de los incas, publicado en Madrid, Biblioteca Universal, año 1886.
Finalmente, los relatos
pretenden mantener los rasgos esenciales de la oralidad, el disfrute, la
libertad y el interés por avivar la inteligencia; en tal sentido, procuramos
solazar un estilo oral a través de la escritura.
Luis
Ernesto Murguía Sànchez
LOS CHUCHULAYAS
El
origen de la vida y de los depredadores en el imaginario popular
En
el paraíso junto a dios vivían los chuchulayas;
unos depredadores (cóndores, ukumaris[1]
y atuq). no lo dejaban tranquilo,
entraban, salían, se comportaban mal, eran malcriados, groseros, protagonizaban
escenas eróticas, comían insaciablemente y lo atormentaban demasiado. Dios
cansado del su mal comportamiento ordenó que bajaran a la tierra. Los chuchulayas se resignaron y empezaron a phuscar: hilar, sogas de paja. Luego.
Dios los soltó. A medida que bajaban daban vueltas y vueltas agarrados de la
soga dándose de insultos y risas. De pronto miraron a todas partes y de miedo
miccionaban por aquí y por allá a semejanza de los rollos de sogas que
torcieron. Llegaron a la tierra y se multiplicaron en los mismos lugares y en
la cantidad en que miccionaron.
Llegado
a la tierra los insultos prosiguieron y subieron de tono hasta convertirse en
gritos; el aullido del atuq, los
gruñidos del ukumari y graznido del
cóndor fueron tan fuertes que de pronto vieron surgir a hombres y mujeres y
demás seres que acompañaron por siempre a los chuchulayas.
Para
sobrevivir se dedicaron a cazar animales, con el tiempo se hizo difícil, los
chuchulayas aumentaban mientras disminuían los animales que servían para
alimentarse; el clima se volvió insoportable, las lluvias empezaron, luego, las
nieves no cesaban, subían más y más, el frío era intenso que puso en peligro la
vida de los cóndores, ukumaris y los atuq.
De
pronto, la intensidad del frio fue disminuyendo gracias a la voluntad de Qoyllur riti (señor de la nieve
resplandeciente), esto hizo posible que hombres, animales y chuchulayas se reprodujeran, tomaran
nombres distintos y cada uno haga lo que tiene que hacer, es decir, pelear,
llorar y reír; vivir juntos.
Al
pasar el tiempo, los chuchulayas no
podían seguir viviendo en el desorden y el caos, nuevamente estaba en peligro
su existencia; en coincidencia con ese momento difícil, nuevamente vino una
nueva ola de frio, esta vez para terminar con los chuchullayas, todo ello a
consecuencia que se olvidaron de dios;
resulta que esta vez dios estaba lejos, imposible de alcanzarlo y estar cerca
de él; entonces, no tuvieron mejor idea que rogar nuevamente a dios, quién
compadeciéndose envió a la Virgen de las
nieves para aplacar el sufrimiento y calme las desgracias. Desde ese entonces,
en agradecimiento por los dones enviados por dios los chuchulayas empezaron a acompañar las novenas de la fiestas
patronales.
A las fiestas patronales los chuchulayas no podían ir con las manos
vacías, para ello tenían que hacer el chacu
(captura de amínales con cerco humano); más tarde empezó la captura de
animales al son de tambores, pinquillos, reventazones de warak’as (hondas), en medio del chacu
pelearon con los oscollos (gatos montés), mataron a las chitas (crías de oveja), pero al retornar trajeron a sus
zorros muertos y heridos, a los que murieron los disecaron
para llevarlos a la fiesta y su espíritu reviva junto a la alegría.
Llegado la fiesta de la
Virgen de las nieves, los chuchulayas
vinieron de todas partes junto a sus animales, estaban presentes los machu (viejo), la paya, (vieja), uywa michej
(pastores de ganado), los tocaq
(músicos), varayok (autoridad
tradicional), atuq (zorro), ukumari (oso de anteojos o del bosque de
neblina), alpaca, llama, vicuña, cóndor, oveja y la vaca.
Los machus en sus espaldas cargaban chitas
(crías de oveja), osccollos, (gato
montés) atuq (zorros); en las manos warakas
(hondas) de guerra que las hacían reventar de cuando en cuando para asustar y
tranquilizar a los demás; ellos eran los encargados de guiar y conducir a los chuchulayas por donde les da la gana
haciendo figuras y mofándose de los demás. La paya (vieja) mujer del chuchulaya
que eran hombres vestidos de mujer iban phuscando
(hilando) alegremente. Los tocaq
(músicos) llevaban sombreros cargados de plumas de wallata, pariguana,
bandurrias y patos silvestres; además, llevaban enaguas desarrapadas, joyas
preciosas con incrustaciones; en seguida aparecieron tocando mamas, uñas (pinquillos grandes y pequeños) imitando los silbidos,
graznidos y cantos de las aves. En medio del tumulto encontraron al chaqra alcalde o varayok de campo (autoridad tradicional) para presidir la entrada
de los chuchulayas; él llevaba un
sombrero adornado con flores milagrosas uchuqhaspa,
panti panti, jallu jallu, vara de San José con los cuáles calmaban sus males
y curaban las enfermedades; también lleva la vara de autoridad para mandar.
El otro grupo lo formaba la uywa michij (pastora de ganado) vestía
pollera y chamarra de color negro con vivos colores contrastantes, rojo, verde,
naranja, morado. Los atuq que en el
fondo eran los mistis (hombre blanco). También los ukumaris (oso del bosque de neblina) quienes son warmi munachi (lascivos), de afición
inmoderada por la sexualidad y las mujeres llevaban la quilla (mancha blanca
que lleva en la frente) para deslumbrar y seducir a las mujeres; no contento
con ello, sacaban su lengua hasta la mitad para atraer y seducir; despertar la
lujuria; encender el fuego y hacerse irresistible. También estaban las alpacas,
llamas, vicuñas, vacas y ovejas.
Una vez que todos estaban
juntos, emprendieron rumbo, alcanzaron el camino de herradura; seguido bordearon
cerros y quebradas, atravesaron chilliwares (pajonales) y pampas; tras un largo camino llegaron al
lugar donde hacían la fiesta de la Virgen de la nieves; dicen que ahí había una
iglesia, se realizaba una misa con el taita cura; cuando llegaron a la puerta
de la iglesia a los chuchulayas no
los dejaron entrar por malcriados, ellos no tuvieron más remedio que esperar en el
atrio sin dejar de estar atentos a todo lo que ocurría al interior de la
iglesia.
Terminada la misa y procesión,
los chuchulayas entraron en escena,
se pusieron a bailar, los tocaq (músicos)
tocaron sus pinquillos, así las mamas y uñas vibraron; los demás chuchulayas decían: ana nayja, ana nayja, anayja, anayja en claro signo de cansancio;
la música siguió y siguió con distintas e infinitas variaciones llamadas
ascensia y pasión. De pronto aparecieron los machus
(viejos) cargados con pukuchus (crías de ovejas disecadas), imitaban el balido de las ovejas, decían jai jai,
jai, jai, chutay, chutay (jala, jala), entretanto, los machos menorcitos cargaban
atuq, osqollos gritaban hinaman,
hinaman, (acá, allá),( acá, allá), aysiri,
aysiri (levanta, levanta). La paya (vieja) de los chuchulayas se remangaba la pollera, mostraba el trasero y lanzaba pedos
(ventosidades). Los machus hacían
escenas eróticas y de zoofíla, unas veces como machos, otras como hembras,
además, toda clase de perversiones. Así, los machus tenían relaciones sexuales con los cóndores, los atuq
con los ukumari provocando la ira de dios.
En ese instante las
autoridades presididas por el varayoq llegaron; a su lado izquierdo estaba el chana, en medio el qollana, a la derecha el segundo
qollana, las pastoras junto a sus
llamas, alpacas, vicuñas, ovejas, vacas, toros, terneros se acercaron y
participaron del quintu, ofrenda con
hojas de coca dirigida a la pachamama
(madre tierra) para pedir permiso y el chacu resulte bien; en ese instante las
pastoras recogieron a sus crías, las señalaron (marcaron) con taqu (resina roja), a los machos diseños
en forma de poncho, a las hembras figuras de lliqlla (manta) para luego llevarlas a un lugar seguro.
Se dice que pronto empezó el chacu, los chuchulayas dirigidos por los machus
agitaron sus warakas (hondas)
producían estruendos, los atuq se
espantaron, corrían de un lado a otro perseguido por los machus y las pastoras, las chitas
(crías de oveja) peleaban con los atuq
para no dejarse comer, pero finalmente, los atuq
mataron a las chitas y las dejaron tiradas en el campo; en ese entonces, desde
su cueva el ukumari irrumpió, bajó y
subió los cerros, corrió por las pampas, hizo gracias, rio incansablemente diciendo
“jajai, jajai, luego, apareció desafiante,
bailaba, reía, perseguía a las alpacas y vicuñas, sacudía las patas para ver si
estaban muertas o vivas, de nuevo persiguió a las doncellas, las laceaba y
arrastraba para la cópula.
En ese mismo instante del
cielo el cóndor fue bajando poco a poco, conforme bajaba se escuchaba un sonido
sordo que decía wichch wichch, estaba
lujosamente vestido, llevaba una chalina blanca y una enorme cresta; al llegar
se paró sobre las chilliwas, atacó del
oqhoti (esfínter) a los toros y a las
vacas, sacó las tripas, los tumbó y comió; lo mismo hizo con el caballo. Luego
de haber comido se sentó, parecía una mujer con varias y grandes polleras;
terminado su digestión, aleteó y aleteó para perderse por los cielos.
Los atuq se acercaron para atacar a las chitas (crías) y comer las
sobras, pero a lo lejos son vistos y descubiertos por las pastoras quienes de inmediato agitaron
sus warakas, lanzaron piedras, enviaron a los perros para ahuyentar a los atuq; cuando las pastoras se acercaron
vieron que unos animales estaban muertos, otros mal heridos, entonces lloraron desconsoladamente, arrodillaron e imploraron a dios y a los Apus; pero en ese instante, nuevamente
los machus avanzaban y avanzaban pronunciando aypatiquiña, aypatiquiña, jaiy, jaiy, lari, lari, taripay, taripay;
phaway, phaway, taripay lari, taripay lari” /alcanza, alcanza, corre,
corre, alcanza al zorro, alcanza al zorro) para terminar de espantar al zorro;
pero sin embargo, luego de ver lo ocurrido, la muerte del ganado, el daño
producido, los machus se embriagaron
de pena hasta perder el equilibrio y la razón; pero aun así entre pastoras y los
machus cargaron al ganado herido y
muerto en un kallapo (camilla de
entierro) para luego perderse y desaparecer de la escena.
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