jueves, 17 de marzo de 2011

Proyecto minero Santa Ana buscará plata a más de 4 mil metros de altura




Escribe: VÍCTOR ORTEGA VARGAS | LOS ANDES, Puno 17MAR2011

El proyecto Santa Ana, ubicado en la provincia de Chucuito, Juli, en el distrito de Huacullani se encuentra sobre los 4 mil 200 metros sobre el nivel del mar, y cuya zona de influencia se encuentra en los centros poblados de Ingenio, Cóndor Ancocahua y Ancomarca, lugar donde se pretende extraer plata.
Este yacimiento de argento cuyas reservas son de 63.2 millones de onzas de plata, tiene, según los estudios de exploración que realiza la minera canadiense responsable del proyecto Bear Creek Company, una vida útil de once años.
Anualmente estima una producción de 4.6 millones de onzas de plata al año. Según estimaciones de la propia empresa el promedio anual de canon y regalías mineras que produciría esta producción superarían los 15 millones de soles, que beneficiarían al municipio distrital de la zona, al provincial y al gobierno regional.
Dinero que serviría además para poder mejorar las condiciones de vida de las cinco comunidades aledañas al entorno del proyecto, y que desde el año 2002 están trabajando mancomunadamente en trabajos de generación de empleo, mejoramiento ganadero, agrícola y de salud en las poblaciones junto a la empresa.
Wilfredo Gómez Arias, jefe de Relaciones Comunitarias del proyecto, señala que el proyecto generaría además miles de puestos de trabajos directos e indirectos. Los más beneficiados serían los pobladores de la propia zona, a quienes desde ya se les brinda capacitaciones en caso entre en operación la mina.
CUIDADO DEL MEDIO AMBIENTE
Otro aspecto importante y que más preocupa a la población del lugar, es el mantenimiento y cuidado del medio ambiente. La región Puno y en especial sus poblaciones indígenas siempre se han mostrado recelosas del uso de sus recursos y sus tierras para proyectos de gran magnitud, temiendo que las aguas de sus ríos sean contaminadas y que sus pastos nunca más puedan ser cultivados.
Sin embargo, los especialistas del proyecto realizan monitoreos constantes a las aguas de los ríos que discurren por la zona, cuentan con más de 50 puestos de control de aguas, y cuentan además de ello con su propio centro meteorológico con el cual dan cuenta de los cambios del clima.
El proyecto minero usaría en caso de concretarse su construcción agua que bajo un moderno sistema de minería responsable evitaría el uso desmedido del recurso, y que reciclaría el agua para todos sus procesos.
Francisco Tamayo Ángeles, jefe del área de Relaciones Públicas y Comunicaciones del proyecto indica que la población fue oportunamente informada respecto al Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto y que no generará ningún inconveniente en la naturaleza.
Recalca además que el proyecto se encuentra apenas en su etapa de exploración, razón por la que hasta ahora no se puede hablar de una minera. De concretarse finalmente la aprobación del proyecto este se ubicaría en la parte más alta del distrito de Huacullani, sobre los 4 mil 200 metros sobre el nivel del mar.
CONOCIENDO SANTA ANA
Los Andes viajó hasta la zona para conocer el sitio exacto donde operaría la mina Santa Ana. Del campamento minero, ubicado a 2 kilómetros del distrito de Huacullani, se recorre un largo trajín en camioneta.
Cerca de quince minutos dura el recorrido, donde las únicas que pueden sortear las vallas de la naturaleza escarpada de la zona, son las camioneras doble tracción. Empinadas subidas que luego se convierten en páramos eriazos.
Al llegar a la zona donde se pretende construir el yacimiento minero que a propósito será a tajo abierto, se percibe un frío que cala los huesos y fulmina el organismo. El ingeniero encargado de guiar el grupo señala que nos encontramos sobre los 4 mil 200 metros sobre el nivel del mar.
En este punto es casi imposible respirar, el intenso frío y el viento de la cordillera lo hace imposible. En el lugar se han registrado socavones que fueron aprovechados por los españoles durante la Colonia.
Brear Creek, la compañía que pretende asentarse en esta zona no fue la primera en descubrir estos yacimientos de plata, antaño los primeros españoles que llegaron a Puno cavaron más de 170 pequeños y rústicos socavones en donde explotaban la tierra de manera artesanal.
Hoy la tecnología de punta de la minería del siglo XXI, usa perforadores que penetran la tierra hasta 200 metros. Con esos estudios de suelos los especialistas pueden conocer que clase de metales se encuentran en la zona para poder explotarlos.
De pronto el guía apunta una loma en medio de la nada, y dice que en ese sector se pretende asentar el yacimiento. Su construcción tardaría unos seis meses y de concretarse el proyecto, éste entraría en funcionamiento a mediados del año 2012.
Juan Pérez Mamani, poblador de la zona señala que el proyecto los ayuda en las tareas de agricultura y ganadería. Incluso hasta han creado una academia preuniversitaria en el lugar, tres estudiantes de la zona, hijos de los pobladores han ingresado a la universidad.
Pese a ello, algunos pobladores se mantienen reacios a aceptar el proyecto. Aluden la poca falta de información de parte del proyecto y que las comunidades son las que deben aprobar el asentamiento de esta en la zona. Finalmente ellas tienen la palabra.
Por otro lado, cinco comunidades se benefician con los trabajos que les dan el proyecto minero. 89 familias de Ancocahua, 40 de Ingenio y otro tanto de Ancomarca trabajan en tareas de limpieza, cuidado de vías, entre otras áreas.
La empresa ha asegurado a gran parte de estos trabajadores, les provee de alimentación, medidas de seguridad y pagos puntuales. Son casi las 12 del medio día y una densa capa de nubes cubre de pronto el cielo.
Y de pronto comienza a caer la lluvia, mientras que el guía explica los procesos que llevaría a cabo la mina de asentarse en el lugar. La lluvia es insoportable y cobijados apenas por los cascos que debemos usar por medidas de seguridad, retornamos a las camionetas para enrumbarnos nuevamente al campamento minero.
En el lugar se encuentra el consejero por la provincia de Chucuito Juli, José Cormillumi Quispe, quien dice que en caso la empresa minera inicie sus operaciones, espera que lo hagan con la máxima responsabilidad.
“Mientras se ejecute una minería responsable y sin contaminación para el beneficio de las poblaciones, creemos que esta puede operar”, sin embargo dice que la decisión final se conocerá el próximo 22 de marzo, fecha en la que se reunirán los pobladores de las cinco comunidades aledañas al proyecto, y quienes decidirán en una asamblea comunal si finalmente permiten que la minera opere en la zona.

lunes, 14 de marzo de 2011

Los Masías: Estirpe con genes portadores de vocación por el arte musical





Escribe: Guillermo Vásquez Cuentas |
Los Andes 13MAR2011

No hay carnaval sin “pandilla” en la ciudad del lago. Y no hay pandilla sin marineras y huayños pandilleros. Y estas melodías y cantares, no han surgido por generación espontánea. Son obra artística trabajada por personas de carne y hueso, pero sobre todo seres sensibles dotados de talento natural para la creación ritmos, acordes, arpegios, que organizados estéticamente llegan al oído y luego al cerebro humano, haciendo posible que se manifieste la magia plástica -y también estética- de la danza.

Como no podía ser de otra manera en una “tierra de artistas” como la nuestra, abundan también ese tipo especial de personas a los que se denomina “músicos”, muchos de los cuales partiendo de la condición de ejecutores instrumentales, llegan a las jerarquías de arreglistas, compositores, orquestadores, etc.
Muchos de ellos se aglutinan en familias que siguen con fidelidad ciertas tradiciones. Una de esas conocidas familias entregadas al arte musical son los Masías.

Los iniciadores de la divulgación del arte coreográfico popular puneño.
Víctor Masías Rodríguez, cabeza del “clan”, funda en 1924 la “Estudiantina Masías”. Durante varios años se mantuvo activa, hasta que –según informaciones de la época- en 1931 decidieron ampliar además de su membresía, su campo de actividades para abarcar lo coreográfico y lo dramático, pasando a denominarse “Conjunto Obrero Masías de Arte Vernacular” (Álbum de Puno, Puno 1937. Editado por José G. Herrera y Manuel A Gonzales Ormachea). Ese mismo año, con motivo de los festejos de 28 de julio, hacen una exitosa presentación de sus logros en el antiguo Teatro Municipal.
Al año siguiente, 1932 tiene lugar en Yura, Arequipa, el Concurso de Bailes, Música y Trajes Regionales organizado por Luis S. Blaisdell para el Club Arequipa. El conjunto Masías obtiene el primer lugar, iniciando así el prestigio de la danza y música puneñas, dentro y fuera del país.
En 1934 se celebra el IV Centenario de la Fundación Española de la ciudad del Cusco. Los Masías venciendo muchos obstáculos participan en los actos celebratorios y se hacen acreedores de Medalla de Plata y Diploma de Honor, después de ofrecer cuatro funciones. Félix Paniagua, registra el siguiente comentario del diario "El Sol" de la ciudad imperial: "Habiendo llegado el entusiasmo de los cusqueños a un grado máximo -el único- caso que se registra en la vida teatral de los pueblos del Perú, que no hallando la forma de premiar más significativa y elocuentemente la magnífica y lujosa presentación de nuestros artistas y al mérito del arte puneño, arrojaron los espectadores de platea puñados de moneda al escenario, durante ¡a representación de uno de sus preciosos y más llamativos cuadros".
Emilio Vásquez (“La Pandilla Puneña”, Lima 1947, p. 118), refiere lo siguiente: “… visitó a Lima el Conjunto de Arte Vernacular "Masias". Y lo hizo con ocasión de realizarse el Concurso Coreográfico de Amancaes, de 1934, auspiciado por el Concejo del Rímac. En esa oportunidad se hizo presente la "pandilla puneña" ante el público de la capital. Por cierto que ganó todos los honores que se disputaba en dicho concurso. Pero se ganó algo más: la nombradía nacional más relievada. La pandilla se consagró como la danza nacional de más valimento estético y social del Sur del Perú. Y como el Sur del Perú está sindicado como la zona peruana de mayor prestancia artística popular, es claro que la danza, objeto de este ensayo (la pandilla), debe ser considerada en primer lugar, entre las valorizaciones expresivas del sentimiento colectivo del Perú.”
Otro Gran Concurso Nacional de Cantos y Bailes y Trajes Regionales se realiza en 1935, esta vez en Lima, con motivo de conmemorarse el Cuarto Centenario de la fundación española de esa capital. El Concejo Municipal de Puno, designa como representante del arte vernacular de Puno al Conjunto Masías. El Conjunto compite con 39 entidades del mismo carácter llegados de diferentes partes del país. Al final ocupa el primer puesto, recibiendo el premio "Presidente de la República", medalla de oro y cada uno de sus componentes un diploma de honor.
El conjunto Masías, el primero de su clase que sale al extranjero, viaja en 1936, a la República de Bolivia, en cuya capital ofreció tres funciones en su Teatro Municipal, funciones que, “…a decir de la prensa del altiplano, fueron plenas de emoción y espiritualidad artísticas, que decía muy alto de los que, cómo los del grupo Masías, se preocupan por cultivar lo netamente autóctono en sus diferentes manifestaciones” (A. Gonzales O, en Álbum de Puno).
En 1937, logran disponer de local propio: un Salón de Actos estrenado el 4 de febrero de ese año. Los padrinos del bien fueron la señora Beatriz de Barrionuevo y el señor Pedro L. Repetto. Dicho acto, constituyó todo un acontecimiento social-artístico y en ese Salón se han ofrecido varias audiciones por el Conjunto, así como homenajes de reconocimiento a distintas personalidades del mundo intelectual y social, desde su inauguración hasta 1950, aproximadamente.
El Touring Automóvil club del Perú organiza un nuevo concurso de Música, danzas y teatro Popular en mayo de 1939 en la ciudad de Cusco. Nuevamente, el Conjunto Masías se alza con la Medalla de Oro y su actuación es objeto de elogiosos comentarios en la prensa local.
En años siguientes la actividad institucional se hace más esporádica, aun cuando se cumple con actuaciones en homenaje a distintas figuras de la artística puneña.

Una familia entregada al arte musical.
El matrimonio Rosendo Masías-Matilde Rodríguez, tuvo al menos tres hijos: Víctor, Rosa Victoria y Enrique Masías Rodríguez.
Víctor Masías Rodríguez, nacido el 23 de diciembre de 1900 en Puno, fue músico autodidacta, compositor sobresaliente, alternando esta entrega artística con su trabajo en la Corte Superior de Justicia de Puno, durante 35 años. Fue el fundador, mentor y alma del “Conjunto Obrero Masías de Arte Vernacular”. Bajo su dirección el conjunto hace las presentaciones en Lima, Cusco, Arequipa y La Paz (Bolivia), de las que dimos cuenta en párrafos anteriores.
“Cultor y creador de grandes manifestaciones musicales, vocales, coreográficos, poéticos y del teatro costumbrista trilingüe, extraídos del ambiente Regional de esencia folklórica del altiplano peruano. Se presentó en los escenarios de las mejores salas de espectáculos nacionales e internacionales, cosechando el aplauso y la crítica saludable de entendidos folkloristas y periodistas”, señala Félix Paniagua Loza (“COMPOSITORES Y MUSICOS PUNEÑOS”, Puno 1990 pp. 56 a 58).
Falleció en Arequipa el 20 de abril de 1973, dejando una producción de marineras, huayños y kajelos, muy apreciada por los melómanos del género pandillero.
Hay que decir que en base a éste Conjunto se forma en 1963 el Centro Musical "Theodoro Valcárcel", que posteriormente y hasta el momento pasó a denominarse “Centro Musical y de Danzas Theodoro Valcárcel". Integrando el cuerpo de músicos de esta institución, en 1965, don Víctor Masías Rodríguez participa en las notables presentaciones de los “Theodoros” en el Palacio de Las Bellas Artes de la ciudad de México.
Víctor Masías Rodríguez casó en primeras nupcias con Alejandrina Hinojosa Gámez, que fue su aliento constante y tenaz colaboradora en su obra artística. En esa unión nacieron Julia, Augusto y Julio Masías Hinojosa. En segundas nupcias, después del fallecimiento de su primera esposa, casó con Felicitas Saavedra, habiendo procreado a Hugo y Nancy Masías Saavedra. Don Víctor tuvo además otra hija: Juana Masías Enríquez.
Julia Masías Hinojosa, desde muy niña desarrolló sus dotes de cantante y bailarina, cautivando al público limeño en 1934, ocasión en que obtuvo una medalla de oro. Julia casó en Puno con César Arroyo Catacora y entre los hijos de este matrimonio están Víctor Arroyo Masías, también músico, integrante del Centro Musical y de Danzas "Theodoro Valcárcel", ex director del “Conjunto Musical Los Jockers de Puno”. Integra también el recientemente conformado Centro Musical "Augusto Masías Hinojosa". Su hermano Julio Arroyo Masías, es músico guitarrista egresado de la Universidad de Tucumán Argentina y radicado actualmente en Cusco. Es el director del “Centro Musical Augusto Masías”, integrado por los sobrinos de este eminente músico puneño, conjunto que ha grabado ya el disco “Puno Vive”, muy comentado.
Augusto Masías Hinojosa, nació el 1 de setiembre de 1932. Contrajo nupcias con doña Zenobia Salvatierra. Frutos de este matrimonio son sus hijos Omar, Freddy y Alvaro. Fallecido hace relativamente poco, fue el que contribuyó a ganar mayor nombradía a esta familia de músicos artistas puneños. Es el más conocido de la familia de músicos Masías, fue ejecutante y compositor de reconocido talento. De muy joven, en 1947 fue propulsor de la “Estudiantina Carolina”. Estudió la guitarra en Argentina y en Bolivia la guitarra y la mandolina. Junto con Edgard Valcárcel y Augusto Vidangos, estudió en el Conservatorio Nacional de Música en Lima, hasta 1953, pasando luego a Argentina en donde siguió estudios de guitarra. De allí fue a residir a La Paz Bolivia, en donde durante 1955 y 1956 fue conspicuo integrante de la Orquesta Filarmónica “1° de Mayo” de esa ciudad altiplánica, en donde también formó el Trío "Trovadores del Sur", "El Dúo los Monarcas", "El Dúo los Porteños". A su retorno a Puno en 1957, fundó el “Cuarteto Masías” que dejó un “LP” y pasó a integrar el Centro Musical Theodoro Valcárcel del que llegó a ser su director durante el periodo 1962 a 1979, dejando grabados cuatro discos de larga duración. Aquí alternó con consagrados músicos, entre ellos Eladio Quiroga, Alberto Rivarola, Carlos Rubina Burgos, Néstor Molina y con su padre don Víctor Masías. Fue Profesor y Director de la Escuela Superior de Bellas Artes de Puno y profesor de Música en la Gran Unidad Escolar "San Carlos" de Puno. Augusto Vera Béjar (Música, danza, Tradición y Personajes Puneños. Lima, 2006 p. 119) declara haber sido su alumno en este centro de estudios. Augusto integró también el Conjunto de Cámara de Puno dirigido por Virgilio Palacios Ortega. En 1979 pasa a radicar en Arequipa, ciudad en la que funda varios conjuntos musicales, entre ellos “Los Alferados”, el “Centro Musical Dunker Lavalle”, el “Centro Musical Víctor Masías Rodríguez” y la “Estudiantina Departamental Sinfónica Puno”. Además, fue integrante y director de la Orquesta Sinfónica de Arequipa. Es larga la lista de sus creaciones que perennizan marineras, carnavales, valses, boleros y huayños. Entre estos destacan “Alejandrina” -en honor a su Madre- e "Imillita", bello canto de amor, tal vez el pandillero más celebrado y popularizado de toda su obra. Dedicó uno de los valses a su tío “Enrique Masías” quien a decir de Francisco Montoya Riquelme (Revista del Instituto Americano de Arte N° 4 pp. 24-25) fue “insigne pintor puneño”, con amplia –pero desconocida- ejecutoria en el trabajo artístico.
Uno de los hijos de Augusto, Omar Masías Salvatierra, es profesor en la Universidad de Tucumán, Argentina, y activo concertista con guitarra.
Julio Masías Hinojosa, el otro hijo de don Víctor Masías Rodríguez, es eximio ejecutor de múltiples instrumentos musicales, compositor y arreglista, fundó y dirigió la Orquesta Universitaria Puno que amenizó muchas fiestas en la ciudad y otras localidades de la región. Fundó con sus parientes y dirigió también el grupo “Los Jokers”, ejecutantes de música variada. Como no podía ser de otra manera, fue músico integrante del Centro Musical y de Danzas Theodoro Valcárcel. Integró en Arequipa el conjunto “Los Cóndores” así como el “Cuarteto Masías” conformado por él, su hermano Augusto (Director) y los hermanos Enrique y Máximo Mallea Masías. En la actualidad Julio Masías Hinojosa es Director del Coro de la Universidad Santiago Antúnez de Mayolo de Huaraz, habiendo grabando un exitoso disco compacto. Además es también Director del Coro de Cesantes y Jubilados del Sector Educación de Huaraz.
Juana Masías Enríquez, la otra hija de Víctor Masías Rodríguez, casó con Luis Hinojosa Gámez, su cuñado y yerno. Luis es músico que integró el “Conjunto Obrero Masías" y en su momento fue fundador y también integrante del Centro Musical "Theodoro Valcárcel". Como tal, formó parte de la delegación que viajó a México en 1965. Hijo de este matrimonio es Ruperto Hinojosa Masías (cariñosamente apodado como “Rupeco”), hábil, experto y conocido “contrabajista” de ese centro musical y de muchos conjuntos que cultivan música variada en Puno.
Rosa Victoria Masías Rodríguez, hermana de Víctor Masías Rodríguez preside otra de las ramas Masías. Ella casó con Emilio Mallea Castillo y ambos fueron padres de nueve hijos entre los que destacan Enrique, Máximo, Jorge Fidel y César Guillermo Mallea Masías.
Enrique Mallea Masías, profesor jubilado, gran guitarrista y cantor es el mayor de la familia. Integró también el Centro Musical Theodoro Valcárcel, el “Cuarteto Masías” y “Los Cóndores”. “En nuestro caso –nos informó hace poco- la vena y afición a la música nos viene por partida doble, tanto por Masías como por Mallea. Juana Mallea fue cantante y pianista oficial y notabilísima en el Palacio Quemado en La Paz cuando su tío Bautista Saavedra Mallea era presidente de Bolivia en el periodo 1920-1925. Primo cercano de ella era José Félix Mallea, también músico, quien avecindado en Puno tuvo un hijo: Emilio Mallea Castillo, mi padre, quien nos enseñó muchos secretos en la ejecución de instrumentos musicales”.
Máximo Mallea Masías (“Marajhá”), integró los conjuntos y centros que su hermano Enrique conformó. Estudió música en la Conservatorio Dunker Lavalle de Arequipa, del que más tarde fue Director logrando que se esa casa de estudios se elevara a la categoría de Escuela Superior. Tiene concluido para pronta publicación, su obra “Heptafonía de la música incaica”. Aunque ejecuta varios instrumentos tiene predilección por el violín. Sus hermanos Jorge Fidel y César Guillermo Mallea Masías son músicos bateristas, el último radicado en Argentina.
Formulamos fervientes votos para que los jóvenes Masías reciban este legado y mantengan las tradiciones familiares, lo cual será de provecho para la música puneña.

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viernes, 4 de marzo de 2011

SE CONSTITUYE APAFIT LIMA


La Agrupación Puno de Arte Folklórico y Teatro, APAFIT, entidad nacida en la ciudad de Puno, próxima a cumplir cincuenta años de vida institucional, tiene ganado notable prestigio como alta escuela pionera de la danzas nativas del altiplano preparadas y adecuadas para su exhibición ante públicos selectos y populares, y cuyos logros en este campo han estimulado la fundación de entidades con similares cometidos en Puno, Lima, propagándose además en múltiples centros de enseñanza en diversos puntos de nuestro Perú.
"Para toda persona residente en esta ciudad capital, que ha participado en diversas épocas en las actividades cumplidas por APAFIT, así como para toda persona que simpatiza y se identifica con la historia institucional o que admira y ama los valores y manifestaciones de la rica cultura puneña, resulta imperioso contribuir a la preservación de las mejores tradiciones forjadas por la APAFIT en el campo del arte dancístico folklórico durante su ya larga existencia.
En atención a las consideraciones anteriors, un grupo de personas radicadas en la Capital del Perú, ligadas a Apafit Puno, acordaron constituir una asociación cultural con la denominación de Agrupación Puno de Arte Folklórico y Teatro Lima, que podrá usar las siglas APAFIT LIMA, con la exclusiva finalidad de cultivar, fomentar, promover y difundir actividades asociativas y culturales vinculadas al arte coreográfico popular de la región de Puno, y en general a las múltiples manifestaciones culturales que se dan en dicho ámbito y en el país.

La inflación en Puno fue de 6.39% durante el 2008



Los Andes | Puno | 17/01/2009


La inflación acumulada en los doce meses del año 2008 en la región de Puno, fue de 6.39% según el Índice de Precios al Consumidor (IPC), por tanto, la variación promedio mensual fue de 0.52%, informó el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

La inflación de Puno fue inferior al registrado a nivel nacional, que si tuvo un cifra total de 6,65%. Tal cifra está muy por encima del 3,93% con el que cerró el 2007 y del 1,14% del 2006 en todo el país.

FACTORES
Al interior del gran grupo de alimentos y bebidas, que todo el año tuvo una gran dinámica en los precios, se observa que el grupo tubérculos y raíces incrementó en 3.73%, causado por la suba de precios de la papa, olluco, yuca y otras tuberosas.

Igualmente incrementó los precios de carnes y preparados de carnes en 2.88%, estos incrementos se debieron a la fuerte demanda de productos cárnicos por fiestas de Navidad y Año Nuevo. Además, se tuvo un ligero incremento en el consumo de ropas, juguetes y demás artículos por las fiestas de fin de año.

DICIEMBRE
El INEI, publicó además que en el mes de diciembre del año 2008, se tuvo como resultado un incremento de 0.35% en el Índice de Precios al Consumidor (IPC).

De los ocho grandes grupos de consumo que integran la canasta básica de consumo, dos de ellos presentaron incremento en los promedios de precios en los rubros de los bienes y servicios que lo conforman, así tenemos que el gran grupo de alimentos y bebidas, muestra en diciembre un aumento de 0.88%; y esparcimiento, diversión, servicios culturales y de enseñanza 0.07%.

En tanto que tres tuvieron un comportamiento retroactivo, siendo estos: transportes y comunicaciones que disminuyó en 0.83%, alquiler de vivienda, combustible y electricidad 0.21% (ambos debido a la disminución de los precios de los combustibles de uso vehicular y doméstico) y el tercer gran grupo que disminuyó es otros bienes y servicios en 0.04%

Indicaron que los grandes grupos que se mantuvieron invariables son: vestido y calzado; muebles, enseres y mantenimiento de la vivienda; y finalmente cuidados personales y conservación de la salud.

jueves, 24 de febrero de 2011

Los cuentos homicidas de Javier Núñez


Walter L. Bedregal Paz

La colección de narrativa breve SERIE PRESAGIO incluye un nuevo libro a su catálogo que ya cuenta con 8 títulos. Con entusiasmo, la crítica y el público lector celebran la aparición de Asesinas, segundo libro de cuentos de Javier Núñez, publicado por el Grupo Editorial Hijos de la lluvia, Lima 2010. Este libro se presentará el día viernes 25 de febrero en la CASA DE LA CULTURA de la Municipalidad Provincial de Puno. El lector podrá sentirse bien servido, puesto que en el autor hay una inflexión progresiva, sus respectivos textos retoman, como suele decirse, una nueva mirada al cuento puneño, pero que influye lo que antes podía denominarse la preocupación formal e implica una verdadera reflexión, en el texto, ahora con la tendencia erótica más elaborada.
Los escritores puneños de la última generación, entre poetas y narradores, son proclives a este género –el erótico–, no es un misterio que la novela sigue ejerciendo el imperio, con los impactos que a veces produce y la mistificación respectiva a que arrastra. No quiero dar ejemplos, hacer citas, trozar el texto; quiero deslizarme a su alrededor para sugerir cómo se constituye mi propio espacio de lectura. Porque cuando acertamos con la voz del narrador la historia se cuenta sola. Hay un punto muy hermoso en el momento de la escritura, y es ese punto en el que parece que realmente el escritor desaparece de ahí. La voz del narrador está tan viva, cuenta tan suelta, ligada a saber qué lugar escondido de nuestra conciencia, que el autor desaparece completamente. Lo cual tiene que ver con el libro que Javier Núñez nos entrega ahora (y quién sabe qué relación tiene este tema con el otoño o el invierno, o simplemente para entendedores con la mujer, su sensualidad, el sexo y la muerte).
Asesinas, incluye ocho cuentos: El crimen, El tobogán, Una aventura con Christian Rivera, Los ojos de Cleopatra, Hotel El Búho, La asesina, Lagrimas para Ariadna, Sybil Vane, Stephanie, Líneas de sangre. Los críticos podrán ahora decir si se trata de cuentos vinculados al género del erotismo, podrán decir, asimismo, como nouvelles constituyen un acontecimiento –y que mejor en época de festividad en la ciudad lacustre de Puno (La fiesta de la Virgen de la Candelaria),– como ya se conocía la escritura del autor:

La conocí a las doce de la noche cuando terminaba la Parada Folklórica de Trajes de Luces. A esa hora, y en fiestas de esta índole, siempre hay diablesas ebrias para recogerlas. En ocasiones anteriores tuve la suerte de llevármelas al hotel. Por eso siempre recorro los sitios donde terminan los pasacalles en busca de bailarinas mareadas. A la semana siguiente pienso ir al Carnaval de Juliaca. Me han dicho que allá las danzarinas beben a jarras incalculables y terminan bailando marinera con sus ropas íntimas en las manos.[1]
Del narrador vamos a hablar siempre. El narrador es todo. Porque es el narrador el que cuenta las historias que escribimos. El autor cuenta la historia a través del narrador. Es su voz la que cuenta la historia. Y es su voz, no la del autor. Es importante que sea así, que tenga su propia vida separada de nosotros –y más unida a nuestras entrañas que a nuestro cerebro, a ser posible–. ¿Cómo encontramos, entonces, esa voz del narrador que nos lleve tan de la mano hasta cierto punto en el que parece que llega a desaparecer?:

Empecé con mi oficio de asesina a los 18 años, cuando Fernando Bueno me sacó la vuelta. Aún no olvido la noche del crimen, aunque ya pasaron cuatro años. Lo amaba con pasión desenfrenada; fue el amor de mi vida. Pero este maldito me falló, me pagó mal… Tuve que matarlo, no me quedaba otra opción… La noche que debuté de asesina, naturalmente, era novata en estas cuestiones… Por poco se me fue de las manos; a duras penas logré acabar con él.[2]
Bueno, en primer lugar (o en segundo lugar, lo mismo da en este caso) tenemos que tener claro desde un punto de vista general cómo funcionan los distintos tipos de narradores y para qué sirven. Esto es algo que realmente ya sabemos de manera instintiva porque venimos escuchando historias desde que somos niños. ¿Quién de nosotros no ha contado lo que le ocurrió una vez que se fue a una excursión en bici y se encontró con…? Aunque no escribamos sí contamos historias. Así que viene bien ordenar un poco eso que sabemos y ponerle nombre.
Lo otro a tener en cuenta es que para encontrar la voz del narrador tenemos dos herramientas importantes a nuestro alcance. La primera es la intuición, y la segunda, es doble: la prueba y el error. La intuición es algo que se desarrolla, que se educa, porque tiene que ver con la sensibilidad y el criterio literario. Ahora nuestra intención puede no acertar mucho, bien, pero con el tiempo (y sobre todo con las lecturas) se acabará de afinar. Cuánto más intuición tengamos, más acertaremos con el narrador de una manera casi natural.
En la segunda herramienta, la de prueba y error, está gran parte del aprendizaje. Hay que probar las cosas para saber si funcionan, oírlas en voz alta, escuchar cómo suenan. ¡Sobre todo tratándose, en este caso, de una voz! Nada como probar un narrador, o dos, o tres, para descartar el que menos sirva. Si no comparamos narradores es difícil, al principio, saber cuál nos sirve mejor para esa historia que tenemos en la cabeza.
Como suelen decir los maestros del arte de narrar: el narrador tiene ojos, además de voz. ¿Qué nos queda entonces después de escuchar la voz? Pues más claro imposible: la vista. Es decir, por un lado es importante fijarse cómo suena la voz que cuenta la historia, cómo es su tono de cálido, de frío o de seco, o de cariñoso, o de cómico… Todas las características que podemos sacar de la voz del narrador son abstractas, y por tanto conecta con la emoción, con el sentimiento. Y son, obviamente, bastante subjetivas. ¿Cómo es el tono de la voz, su volumen…? Acertar con el tono perfecto es como afinar un instrumento, las cuerdas no pueden estar ni muy sueltas ni muy tirantes, tienen que estar en su justa medida.
Por otro lado nos interesan los ojos del narrador porque es importante ver dónde se sitúa para contar la historia. Desde dónde, físicamente en el espacio, nos cuenta la historia. Ese lugar desde donde cuenta el narrador marcará, por tanto, la distancia a la que se encuentra de los personajes. No es lo mismo contar la historia de Juvenal, mirando a Juvenal desde sus botas de vaquero —como si tuviéramos la altura de un niño minúsculo, para el que todo el mundo que le rodea es enorme y casi deforme desde ahí abajo—, que contarla desde la planta décima de un edificio mientras Juvenal es una de las cientos de personas que en ese momento cruzan la avenida.
Entonces este aprendizaje de la escritura con criterios textuales los asume Javier Núñez en todas sus etapas; con el cómo y el dónde, y con nuestro narrador ya tenemos bastante camino andado. Quedaría el quién, que nos daría, claro, para otro tipo de clasificaciones (primera o segunda persona, o tercera del plural, o...), pero eso ya es otra historia. En consecuencia, Javier Núñez posee, como buen narrador, el espíritu adecuado para traducir la condición humana, con su voz y sus ojos afinados de hombre contemporáneo en el altiplano puneño, tenemos ya más que ventaja sobre la historia que narra. Estos nuevos cuentos de Núñez nos confirman otra vez el nivel escriturario que este joven narrador está desarrollando en el contexto de la narrativa puneña.
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[1] Salomé y otros cuentos. Grupo Editorial Hijos de la lluvia. Lima, 2009. Cuento Salomé
[2] Asesinas. Grupo Editorial Hijos de la lluvia. Lima, 2011. Cuento Stephanie.

¿Cuánto exportó Puno en el 2010?


Escribe: Edgar Cutipa Quispe
LOS ANDES 24FEB2011

Cada fin de año y al comienzo de otro periodo, todos hacemos algunas evaluaciones y análisis de lo obtenido hasta el momento, pero siempre reflexionando sobre los logros de un año más de ardua labor. En esa tendencia, es casi ineludible analizar sobre nuestro andar en la parte económica como sociedad cohesionada y altiplánica, nuestra región (Puno) en el 2010 exportó un total de 527 millones 100 mil dólares, un 50,9% más a lo obtenido el año precedente (2009 - US$ 359,0 millones).

Estos datos se desprenden de los estudios mensuales que realiza el Banco Central de Reserva (BCR) sobre la actividad económica de nuestra región y el país. Lo preocupante es que el 98,9% de nuestras ventas al exterior están representados por productos tradicionales, es decir, minerales y otros commodities, nuestro principal bien exportado es el oro, estaño y en productos agropecuarios el café, este último creció en más de 140%, seguramente por la buena performance del café Tunki, considerado el mejor del mundo.

Si hablamos de mercados, Suiza fue el principal comprador con el 81% de participación, pero solamente nos adquirió oro (materia prima), pues esta nación es uno de los principales exportadores de joyas y relojes de lujo en el mundo, como los Rolex, Adee Kaye, Audemars Piguet, Bulgari, Cartier, Corvette, Ebel, Frederique Constant, Geneve, Montblanc, Paul Picot, Rado, Swatch, Swiss Army y Tissot, solo para citar algunos. En segundo término esta Colombia (14%), con la compra de estaño, seguido por otros productos (7,9%).

El 2010 nuestra región logró sobrepasar el 1% del total nacional, llegando a representar el 1,5% del universo de exportaciones de nuestro país, cuyos envíos alcanzaron los 35,402 millones de dólares, 31.1% más respecto a similar período del año anterior. Luego de estos resultados, sin duda, cabe realizar una profunda reflexión sobre nuestro papel primario exportador, continuamos dependiendo de los metales, aún no se promueve la transformación de nuestros productos regionales, por lo menos, no a gran escala, ¿Qué debemos hacer para que este panorama cambie?

Qué hacer
Desde distintos sectores empresariales hay necesidad de capacitación especializada, acceso a mercados, asistencia técnica, desarrollo de productos y financiamiento oportuno y a la medida. Estas brechas deben ser cubiertas por las instituciones públicas y privadas con competencias en los ítems descritos líneas arriba, también es indispensable que nuestras autoridades regionales y locales puedan promover las inversiones privadas en el altiplano, no es posible que aún sigamos oponiéndonos a algunos proyectos privados, pero con respeto a las normas ambientales y sociales.

También es necesario mejorar los factores físicos (infraestructura precaria, telecomunicaciones deficientes), factores económicos (economías de subsistencia, mercados restringidos, elevados costos de transacción, deseconomías de escala, débiles procesos tecnológicos), factores socioculturales (informalidad, analfabetismo, pobreza, discriminación y maltrato, exclusiones de género) y factores institucionales.

martes, 8 de febrero de 2011

La otra capital de Arguedas...



CORREO de Puno, 08 de Febrero del 2011

PUNO | Si a José María Arguedas le impresionó tanto, en su época, sólo los más de dos mil bailarines, trescientos músicos y apenas 27 conjuntos, ¿cuál sería su expresión de esta versión Candelaria 2011, en la que participan más de treinta mil danzarines y cinco mil músicos, que convocan a miles de extranjeros que llegan desde diferentes lugares del mundo para disfrutarla?. La respuesta es obvia. Por eso Correo, en homenaje a quienes le han dado continuidad a la fiesta de la Candelaria, publica esta galería de fotos no sólo para la historia, sino a la memoria de Arguedas.

HISTORIA. A mediados de la década de los sesenta del siglo pasado, José María Arguedas describía a Puno diciendo “No creemos que exista en América un acontecimiento comparable, en cuanto y danzas y música, con la fiesta de la Virgen de la Candelaria de Puno”. Estaba extasiado y regocijado de tanta belleza que desfilaba por sus agudos ojos andinos para continuar diciendo: “Más de dos mil bailarines y trescientos músicos actuaron en el Estadio ante una multitud de veinte mil personas. De los 27 conjuntos, seis procedían de los pueblos y 21 de los barrios de la ciudad”.

No contento con ello, reflexionaba admirado y rendido ante la magia artística de los puneños: “Y le dije al Prefecto de Departamento, mientras lo observábamos: Estos desfiles en los campos Elíseos de París o en la Quinta Av. de Nueva York causaría deslumbramiento y despertaría en los espectadores inquietudes jamás suscitadas antes en el corazón y la conciencia de esos públicos. Estas palabras son más vigentes cuando en nuestro país se llegue al convencimiento de que nuestras danzas y música continúan siendo, por su originalidad y riqueza, lo que de veras “vale un Perú”, que constituye una creación humana.

VISIONARIO. Más de cuatro décadas después, los puneños de diferentes generaciones recordamos estas visionarias reflexiones que empezaban a generar en los peruanos y extranjeros el deseo de conocer esa “Otra capital del Perú”, pero mejor digamos la “Otra Capital del taita José María Arguedas”, que hoy se muestra orgullosa al mundo.

Si a Arguedas le impresionó tanto, en su época, sólo los más de dos mil bailarines, trescientos músicos y apenas 27 conjuntos, ¿cuál sería su expresión de esta versión Candelaria 2011, en la que participan más de treinta mil danzarines y cinco mil músicos que convocan a miles de extranjeros que llegan desde diferentes lugares del mundo para disfrutarla?

Seguros estamos que simplemente volvería a escribir para decirle al mundo lo que de verdad es Puno cuando celebra la fiesta de su patrona, la Virgen de la Candelaria, para la que bailan. Y, como dijimos en anterior oportunidad, él debe estar contento en el panteón de nuestra cultura, debe estar riendo, debe estar danzando como nosotros.

José María Arguedas estaría tan feliz de ver que no fue necesario llevar este desfile a campos Elíseos de París o a la Quinta Avenida de Nueva York para causar deslumbramiento y despertar en esos espectadores inquietudes jamás suscitadas antes en el corazón y la conciencia de ellos.

Y es que es el mundo el que se extasió y cada año son más los hermanos extranjeros los que vienen a desfilar para los puneños y a rendirse ante la patrona y Manita de los altiplánicos.

En efecto, desde diferentes latitudes y países, nuestros hermanos vienen a compartir la música del antiquísimo siku y pinkillos, que embelesaron los oídos de tan notable peruano -Arguedas- para luego embelesar al Orbe entero que seguirá invadiendo la conciencia y el corazón del planeta para convertirlos en puneños, en hijos de la Pakarina del mágico Titikaka.

Esta al tiempo que nuestro José María Arguedas, desde la eternidad, seguirá reflexionando para el mundo, diciendo: “Mientras tanto la Capital Simbólica de la Danza Latinoamericana, que es la ciudad de Puno, donde los doctores, los llameros, los choferes, los enfermeros, los industriales y obreros danzan con excepción del señor rector de la Universidad del Altiplano, que es un tecnólogo muy occidentalizado seguirán trasformando y creando trajes, danzas, mudanzas coreográficas. Y ojalá sigan haciéndolo con medida, auténticamente, para su propio regocijo, sin dejarse obsesionar por la conquista de Lima y otras metrópolis, para dar curso a la carga de tempestades de energía de silencio, de casi insoportable belleza que el altiplano, el lago y el cielo de Puno sigue alimentado en la criatura humana que trabaja en tanta altura, sobre el verdadero techo del Nuevo Mundo”.

INTERROGANTE. En honor a la verdad, no sabemos por qué razones, en el año del Centenario del Nacimiento de José María Arguedas, la Federación Regional de Folklore y Cultura de Puno no le haya rendido merecido homenaje a un hombre que de verdad definió primigeniamente a Puno como la Capital del Folklore Peruano. ¿Ignorancia? ¿Mezquindad? No lo sabemos, pero ante tal olvido los puneños de verdad rendimos homenaje de gratitud a José María Arguedas en esta fiesta que lo inspiró a llamarnos hijos de la Otra Capital del Perú.

viernes, 4 de febrero de 2011

Notas para el debate sobre el desarrollo de Puno



Escribe: Guillermo Vásquez Cuentas
Publicado en LOS ANDES oct 2010

Hacia un nuevo “Modelo de Desarrollo”

Sabido es que nuestro subdesarrollo regional tiene como causa el “modelo” o “patrón de crecimiento”, basado en una estructura productiva primario-extractiva (agricultura, ganadería, minería) con escaso valor agregado y limitados eslabonamientos con la actividad manufacturera y de servicios. El lento crecimiento de la exportación de ciertos productos del agro y mineros que se viene operando, no hace sino confirmar el modelo.

Ese modelo ha generado, mantenido o apenas modificado en décadas una realidad global de Puno con muchos y complejos datos, entre ellos –lejos de alguna pretensión exacta y exhaustiva- los siguientes:

Economía periférica y subordinada a centros extra-regionales; incipiente industrialización e informalidad predominante en las pequeñas y pocas empresas de transformación; escaso apoyo financiero y tecnológico al incremento de la producción y productividad agropecuaria, pese a ser principal componente del PBI Departamental (entre el 25% y 30% de participación); deficiente organización y potenciación de la producción ganadera y lanera de las provincias altas; limitada e insuficiente organización y formalización productiva y gremial de la pequeña minería y minera artesanal (especialmente en La Rinconada y Ananea); insuficiente oferta de servicios turísticos aún a pesar de la ampliación de la infraestructura hotelera que se viene alcanzando; comercio informal y evasor de las obligaciones tributarias extendido en la zona de frontera; escaso desarrollo científico tecnológico evidenciado en la desvinculación de las universidades y centros superiores con la evolución y requerimientos socio económicos de la región; precaria atención a los graves problemas de contaminación ambiental, particularmente en el Lago Titicaca y en la cuenca de los ríos Crucero-Azángaro-Ramis; etc.

Todo ello mencionando aproximativamente y de pasada solo algunos de los deprimentes rasgos de la problemática social: Pobreza que cubre las más amplias capas de la población, un tercio y más de la cual presenta niveles de pobreza extrema o crítica; bajos ingresos reales (ingreso mensual per cápita de S. 350), altos índices de desempleo y subocupación; analfabetismo (15%), emigración (28%), desnutrición crónica (50%) reducida infraestructura de servicios básicos dada la carencia y/o insuficiencia de servicios de agua potable y alcantarillado en la gran mayoría de centros poblados (60%), cobertura limitada de servicios eléctricos no obstante los avances logrados en la última década (coeficiente de electrificación 40%); permanente ofensiva cultural foránea, que busca desparecer y desvirtuar, valiéndose del sistema educativo, la rica y multifacética cultura del poblador altiplánico, etc. etc. Y, por supuesto, hay más.

Si todo lo anterior es así, como lo es, entonces corresponde en estricta lógica buscar la superación o el mismo reemplazo de ese modelo.

En esta línea de pensamiento, expresando una opinión -como puede haber y hay muchas- nos permitimos afirmar que el futuro desarrollo debería de tener como base sustentatoria a las principales ciudades de la región y a la zona de ceja de selva y selva del departamento.

En consecuencia, una nueva Concepción Estratégica Global del Desarrollo Regional de Puno, en nuestra modesta opinión, debe priorizar el impulso de un patrón de crecimiento que combine de manera interactuante dos amplios campos de acción desarrollista:

Por una parte, fin permanente del modelo debe ser la afirmación e incremento del dinamismo de los circuitos económicos comerciales provenientes de La Paz, de Iquique y de Arequipa, para consolidar el gran eje Desaguadero-Ilave-Puno–Juliaca-Azángaro como el centro de gravedad regional, que explote debidamente su interconexión con la vía interoceánica -que en determinado tramo será parte de dicho eje- posibilitando vínculos comerciales con los países asiáticos del océano pacífico a través de puertos del sur peruano no solo a Brasil sino especialmente a la región de Puno.

El motor para alcanzar la finalidad de consolidación que acabamos de indicar, pensado como su objetivo principal, vital o nuclear (sin ser el único) debería ser la creación de una Zona Económica Especial de Desarrollo, cuya constitución y estatuto legal vise las reales necesidades del desarrollo regional sin privilegiar los intereses fiscales centralistas como ahora ocurre. La misión de este organismo debe ser no solo incentivar la actividad comercial y propender a la formalización de los agentes comerciales, sino especialmente promover la pequeña industria a partir de la búsqueda de mayor valor agregado en toda clase de productos que la región exporta o exporte en el futuro.

Por otra y a la par de lo anterior, el nuevo patrón de crecimiento tener como otro de sus fines permanentes, la superación del actual desaprovechamiento de los ingentes recursos naturales de toda clase existentes en de ceja de selva y selva del departamento, situación agravada por la precariedad o inexistencia de carreteras de penetración a dichas zonas. Frente a ello el nuevo modelo debería considerar una reasignación global e intensiva de recursos financieros disponibles para su empleo en el aprovechamiento sostenido del potencial de recursos naturales que ofrece dicha zona.

El objetivo central motor para facilitar la consecución de tal fin, debería ser la construcción del gran trapecio vial que cubriría casi toda la zona de ceja de selva y selva, y que quedaría formado, por un lado con el tramo de la vía interoceánica que pase por la zona en mención, por otro la carretera Sina–Yanahuaya, por otro la carretera Cuyo-cuyo-Crucero y luego por una “carretera marginal de la selva puneña” que partiendo de Putinapuncu llegue a la capital del distrito de San Gabán. En la construcción de esta nueva vía clave para nuestro desasrrollo debería ponerse todos los empeños por su calidad estratégica puesto que serviría de base de encuentro para todas vías de penetración que van por pequeños valles, como Coaza, Phara-Limbani o Patambuco.

En la concepción estratégica que apenas hemos bosquejado, si bien se tiene como base la consolidación del gran eje indicado y la explotación de la ceja de selva y selva de Puno, no se excluye ni limita las acciones de desarrollo que deberán impulsarse en otros múltiples campos de actividad económica regional, entre ellos: el cultivo extensivo e intesivo de quinua, la truchicultura, la ganadería alpaquera, producción de leche y sus derivados con pastos cultivados y alfalfa, entre muchos otros.

Las potencialidades aprovechables

Además de los nombrados en párrafos anteriores, podríamos señalar también el gran potencial hidroenergético que ofrece el flanco oriental de la cordillera de Los Andes, particularmente en el tramo denominado Cordillera de Carabaya. No hay cifras sobre el caudal total que discurre por los ríos que parten de esta cordillera y van a la cuenca amazónica, pero todos sabemos que es considerable. Solo en un tramo del Rio San Gabán se ha estimado la construcción de cuatro centrales hidroeléctricas (una de las cuales ya está en operación) con un total de 500 MW. La ideada CH de Inambari (Proyecto C. H. INA 200 ) sobrepasaría los 1,300 MW. Y hay muchas otras posibilidades para establecer caídas netas de agua para mover muchas turbinas. Habría pues suficiente energía para contribuir a la cobertura de la demanda interna y vender de los excedentes a ese gran mercado potencial que es Brasil, lo que sería el gran negocio peruano y puneño en este siglo.

La ganadería vacuna de engorde es una ya tradicional y típica actividad de cientos de miles de hombres y mujeres del agro puneño. Para elevar los ingresos de esa considerable parte de la población rural, aparece la necesidad de impulsar el mejoramiento de las variedades de ganado y la introducción de tecnologías de crianza y alimentación. Con esto se podría incrementar sensiblemente y a corto plazo, la producción de vacunos para su exportación en pié a los mercados tradicionales, con miras a comercializar a mediano plazo la carcasa de esta especie, procesada industrialmente.

En una región en la que se originó la domesticación de la papa, como es la de Puno, han hecho bien los pobladores de Chijichaya (El Collao) en tecnificar la producción de tunta, chuño blanco o moraya y exportarla. Iniciativas empresariales como esa, deben convocar atención y apoyo de los entes competentes y ser imitada en los casos del charqui y chalona, por ejemplo.

El caso de la quinua merece mención especial en razón que esta gramínea ha pasado a tener gran demanda interna y externa con precios que ameritan largamente la promoción de su cultivo extensivo e intensivo, puesto que familias campesinas minifundistas serían beneficiarios primarios y directos con su exportación tecnificada. Si en el caso de los camélidos y de la trucha se han creado sendos “proyectos especiales”, las condiciones actuales de la quinua justificarían la creación de uno que promueva la obtención de más y mejores rendimientos en su cultivo y su consecuente adecuación a las exigencias de los mercados.

No destacamos la siempre presente posibilidad de explotación de los grandes recursos mineros, especialmente auríferos de existentes en la gran ladera de la Cordillera de Carabaya, porque las experiencias en este campo han sido funestas para el medio ambiente y para la preservación de nuestros recursos naturales. Ahí está el caso de la criminal contaminación de las aguas del río Crucero-Azángaro-Ramis, el más importante afluente de Lago Titicaca y el más extenso de la meseta altiplánica y en cuyo recorrido pasa por decenas de nutridos asentamientos indígenas que no pueden utilizar sus aguas por estar envenenadas con ácidos, hierro y mercurio en valores por encima de establecidos para el consumo humano, para el riego de vegetales, para la vida de especies ícticas y para bebida del ganado.

En cuanto al uranio de Carabaya calculado tentativamente en 200,000 toneladas, debe decirse que en las posibles exploración y explotación se advierte los seguros e inminentes daños a la población rural, su hábitat, ecosistemas, ganadería alpaquera y no son pocas las denuncias sobre la posible contaminación radioactiva y la muerte de niños en las zonas que durante parte de la década de los 80 exploró el IPEN. Si bien se trata de una riqueza natural apreciable, su aprovechamiento deberá hacerse con la conformidad de las poblaciones de la zona y siempre que se haga de manera responsable, racional, cumpliendo estrictamente normas de control ambiental y sometiendo la explotación en sus diversos procesos a una auditoría permanente altamente especializada.

El Perú aparece en las estadísticas como segundo productor mundial de estaño. Ese estaño sale de la única mina de ese metal que hay en el país denominada San Rafael explotada por la empresa Minsur y con reserva comprobada de 11.3 millones de TM de mineral. La inmensa acumulación de capital que tal explotación ha generado no tiene sino muy limitados beneficios para la región Puno, debido, entre otras causas a la constitución legal de la empresa en la ciudad de Lima con el subsecuente abono de regalías en esa capital. La producción de la mina de San Rafael, ha permitido proyectar y construir al Grupo Brescia -al que pertenece Minsur- a un costo de US$ 30 millones, una fundición de estaño en Pisco, denominado FUNSUR; y, recientemente, efectuar una gran inversión no en el Perú, menos en Puno, sino en Chile.

En el tema de la minería, creemos que debe erigirse como gran política regional que, toda explotación de minerales por la gran minería o por la minería artesanal, para ser viable, debe garantizar totalmente un impacto ambiental nulo en contra del poblador puneño y la naturaleza y sobre todo beneficiar efectiva y preferentemente a la población del territorio en que los recursos se encuentran.

Los factores étnicos aymaras y quechuas

Ya es tiempo de que en todas las instancias administrativas del Estado en general y de la región Puno en particular, en las cuales se procesan y adoptan las decisiones políticas sobre desarrollo regional, partan del hecho incontrastable de que los indígenas, indios y cholos, constituyen las amplias mayorías poblacionales en Puno. Esta verdad de Perogrullo, sin embargo, ha sido continuamente soslayada por los planificadores del desarrollo puneño en todas las épocas, dado que en los estudios e investigaciones no se han utilizado enfoques, ópticas, perspectivas, puntos de vista desde los intereses de las masas indígenas, sino desde los intereses de los círculos burocráticos, que –salvo en tiempos recientes- siempre fue casi totalmente integrada por blancos o blanco-mestizos. Por tanto los diagnósticos de la realidad puneña así como los productos de la labor de planeamiento –aparte de sus defectos o bondades intrínsecas- estuvieron (¿o siguen siendo?) sesgadas y socialmente condicionadas por las necesidades e intereses de esa reducida capa social-burocrática, premunida de visiones localistas e inmediatistas orientadas a cautelar la permanencia de su status.

De ahí que pensemos que el “factor étnico” (es decir los indígenas puneños) estrictamente no tiene que ser “aprovechado” a favor del desarrollo regional, sino que tiene que ser él mismo, objeto primero y prioritario de los esfuerzos en pro del desarrollo integral. Como fin y no como medio. En definitiva, el desarrollo de las mayorías indígenas será el desarrollo de Puno. Este reconocimiento debería haber sido -y debe serlo- el punto de partida para la elaboración de cualquier concepción estratégica y cualquier planeamiento del desarrollo en nuestra región.

Proyectos en el agro

El diseño y aplicación de estrategias para el desarrollo económico y social de Puno, han incidido en la búsqueda de posibilidades de manera preferente en la parte de sierra, en el altiplano, sobre todo en su agricultura, ganadería y comercio. Sin embargo, permítasenos -en vía de ampliación de lo esbozado al principio- referirnos a uno de los aspectos del potencial regional poco explotado y que puede constituirse en factor competitivo para el futuro desarrollo de Puno: la zona geográfica de Ceja de Selva y Selva del departamento, que forma parte del territorio de las provincias de Sandia y Carabaya. Ambas provincias cuentan con importantes ventajas comparativas no sólo por su potencial de recursos naturales sino además por las notables posibilidades de incorporación de nuevas tierras al agro.

Sandia y Carabaya son espacios de expansión económica, con una baja densidad poblacional, y por su ubicación geoeconómica serán un punto estratégico macrorregional e internacional para la interconexión bioceánica Atlántico-Pacífico, a través de la Carretera Interoceánica, que partiendo de Brasil cruzará el norte del departamento rumbo a las costas y puertos en Arequipa y Moquegua.

La zona cuenta con microclimas tropicales, por lo que en ella puede desarrollarse una actividad productiva agrícola, especializada, la misma que se iniciaría con cultivos transitorios como el maíz, la yuca y el arroz, abarcando posteriormente aquellos cultivos que tienen gran demanda nacional e internacional como son el café, el cacao, arroz, caña de azúcar, camu-camu y frutales. La última etapa de este ciclo se cerraría con la agroindustria, desarrollando plantas industriales en el eje Sandia-Juliaca para la transformación y obtención de valor agregado en los productos naturales. En el caso del café puede darse el incremento de la actual exportación de café, cuyo mejoramiento se viene operando con sonado éxito gracias a la participación de órganos internacionales especializados. Como se sabe, el café puneño ha alcanzado prestigio mundial.

La actividad pecuaria aprovecharía las praderas de pastos naturales que bajan hacia Inambari y el Tambopata, con capacidad para albergar miles de cabezas de ganado.

El establecimiento progresivo de una agroindustria basada en el cultivo intensivo y transformación de frutales de toda clase y el cacao para orientarla hacia mercados de países del pacífico, encierra muchas posibilidades. Los pobladores de las aéreas cocaleras, encontrarían en el desarrollo de esa subregión puneña actividades que concreten la legalidad y el uso sostenible de los recursos naturales.

“En suma, los puneños no tendríamos por qué lamentar el cuadro social deprimente e injusto de pobreza generalizada que agobia a nuestro pueblo, porque la explotación racional de los ingentes recursos de sus zonas selváticas, sobraría para construir su bienestar”, dijimos en un trabajo anterior.

Puno no es pues un departamento con recursos humanos y naturales insuficientes como para aspirar a una situación de bienestar general con ciertos niveles de autonomía. Antes bien, sus riquezas son enormes y diversas, pero estamos lejos de que ellas sean íntegramente usadas en su desarrollo.

Otras posibilidades utilizables

En realidad Puno cuenta con notable variedad de posibilidades para sustentar su progreso. Señalemos por ahora solo algunas:

El turismo ofrece halagüeñas perspectivas de mayor progreso al logrado hasta la fecha. El año pasado (2009) poco más de 250,000 turistas extranjeros visitaron Puno y se espera que en el presente año esa cifra sea mucho mayor, pese a la crisis financiero-económica que afecta a todos los países, entre ellos a los que tradicionalmente han sido el origen de nuestros visitantes. Deberán ampliarse y mejorarse los lugares y actividades que constituyen atractivos turísticos, junto con la infraestructura de servicios de forma que gane en capacidades para atender la creciente afluencia de visitantes nacionales y extranjeros. La muestra de las ricas y variadas manifestaciones del arte popular del altiplano peruano ante los ojos de los visitantes, debería ocupar lugar preferente entre las tareas virtualmente pendientes de los agentes del turismo puneño.

La artesanía asentada en la utilización de fibra de alpaca y dirigida a su exportación principalmente a Europa, si bien muestra destacables avances, estos pueden ser largamente superados mediante la conquista de mercados asiáticos, previo afinamiento del aspecto organizativo de los productores artesanales y adaptación de tecnologías adecuadas a este tipo de actividad.

Creemos que hay filones interesantes en los pequeños y medianos talleres de metalmecánica, de telas y ropa, de calzado, bebidas, papel, etc., existentes en varias ciudades, pero muy especialmente en Juliaca. A partir de ellos, evolucionado hacia formas asociativas, puede empezar a construirse mayores estructuras industriales, que incrementen los modestos logros que ahora pueden mostrar. La Zona Especial de Desarrollo en el gran eje puneño a que nos hemos referido antes, debe jugar rol preponderante en el impulso a la actividad industrial en una localidad que tiene evidente vocación para ello.

La acuicultura y dentro de ella la truchicultura encierra potencialidades exportadoras cualitativa y cuantitativamente expectantes. Recientes datos así lo confirman. No obstante deben sopesarse los posibles efectos desfavorables de su práctica extensiva en los cuerpos de agua en los que se realiza esta actividad.

Hay, por supuesto, varias otras actividades económicas que esperan promotores y emprendedores, entre ellas, el tratamiento semi-industrial a las hierbas medicinales y a los derivados lácteos.

La problemática financiera

Mal crónico de nuestra burocracia regional es el bajo porcentaje que muestra la ejecución de sus presupuestos. Atribuimos como causa de ese hecho las insuficiencias en la preparación técnica y profesional del personal de los entes ejecutores, así como su poca experiencia en tareas de gobierno. Ello se agrava con el desembolso a veces tardío de los montos presupuestales por las autoridades centrales de economía y finanzas, lo cual dificulta cumplir cronogramas previstos.

Creemos en la capacitación permanente de los cuadros burocráticos del Estado y del Gobierno Regional con la finalidad de potenciar sus capacidades y otorgar mayor dinamismo y efectividad al gasto público. En esa línea de pensamiento debería examinarse la posibilidad de crear una Escuela de Estadistas, en la que los funcionarios y quienes pretendan serlo se adiestren teórica y prácticamente, antes de asumir cargos de responsabilidad, en gobernabilidad, administración y gerencia del ente público regional.

En cuanto a la inversión privada, esta parecería mostrarse reticente a operar en la región puneña porque sus expectativas del rendimiento del capital -demasiado altas- no tienen posibilidades de ser satisfechas dada la realidad regional. A ello se suma la escases de proyectos e incluso la ubicación geográfica y hasta el clima.

La Reforma Agraria y su secuela

La liquidación del estado de servidumbre en que se encontraban muchos miles de familias indígenas, por efecto del régimen latifundista, fue sin duda un gran hecho histórico de justicia social que bastaría y sobraría para justificar el proceso de reforma agraria desencadenado en 1969, independientemente de algunas consecuencias no deseadas en la producción agraria regional.

Es por demás sabido que la Reforma Agraria fue concebida como un proceso llamado a culminar en el desarrollo humano de los hombres del campo, en periodo más o menos lato. No consistía únicamente en liquidar el latifundio entregando la tierra a quienes la trabajaban, sino que buscaba impulsar la actividad agraria, consolidarla en lo económico productivo y, a la par, mejorar sustancialmente la calidad de vida del campesino, abrumadoramente indígena.

Lamentablemente ese proceso fue truncado casi en sus inicios, por efecto de los vaivenes propios de la vida política nacional, acarreando los problemas por todos conocidos. A la aparición y agravamiento de esos problemas contribuyeron personas y entidades que se aprovecharon política y económicamente del supuesto o real “fracaso” de esta reforma central en el proceso de cambios estructurales que inició el gobierno de la Fuerza Armada en 1968.

El tema es amplísimo. Ha sido y sigue siendo motivo de estudios críticos que no van a terminar. Por tal razón, tratar el tema en unos cuantos párrafos resultaría inconducente a una apreciación global y justa del tema.

El centralismo limeño

Desde nuestro punto de vista, la mejor propuesta de reforma política (más que meramente administrativa) es la refundación del Perú como república federal. Una República Federal Plurinacional, en cuanto condiga con las características básicas de nuestra sociedad: multiétnica, pluricultural, multilingüe.

Solo así las distintas regiones del Perú, entre ellas la de Puno, dotadas de la autonomía suficiente, podrán construir un destino promisorio para la futuras generaciones de puneños.

Debe liquidarse el Estado centralista unitario, porque responde solo a los intereses de la ya tradicional clase política peruana, escasamente renovada en los recientes lustros, acostumbrada a decidirlo todo desde Lima, a acaparar el poder y usarlo en provecho de sus propios contextos sociales.

También en este caso el tema da para mucho. Conforme evolucionen las ideas políticas en nuestro país el tema de la federalización de nuestro Estado, promovida por puneños desde los primeros tramos del siglo pasado, ha de cobrar vigencia incremental hasta hacerse realidad algún día.

El despertar de una conciencia de identidad indígena que se viene operando en las masas puneñas viene preñado de conflictos potenciales que se van manifestando en las coyunturas. La búsqueda de reconocimiento, las aspiraciones colectivas de reivindicación de derechos secularmente postergados y los naturales deseos de acceder a posiciones de poder, serán causa de luchas étnicas y políticas que tendrán que enfrentar este y los próximos gobiernos.

La clase política generalmente capitalina, la de antes y la de ahora, es la que menos derecho tiene para criticar la eclosión social campesina, no solo en Puno sino en el Perú, por ser la causante solidaria de la situación de atraso, de injusticia en que se debaten las mayorías indígenas, y en nuestro caso, las mayorías poblacionales de la región puneña.

En ese contexto, es pues cierto que la gobernabilidad desde Lima tendrá dificultades si es que no empieza en serio a ceder parte del poder político del Estado a las provincias del Perú profundo.

Chile no pierde de vista al Titikaka

La zona Norte de Chile se caracteriza por tener un clima árido en extremo y es considerada la región más desértica del planeta. En esta zona, la necesidad de agua es crítica. En la zona de Arica se han batido varios récords mundiales de escasez de precipitaciones. Cientos de miles de Has de tierras entre la línea fronteriza de La Concordia y el río Loa, pasando por el desierto de Atacama, no pueden ser incorporadas a la actividad agraria por falta de agua. La que se aprovecha por los pocos ríos que bajan de la cordillera andina y las que se toman de las filtraciones que vienen de la gran meseta, están lejos de ser suficientes.

En esa situación, la existencia –muy cerca de esos desiertos- de un inmenso vaso de agua suspendido a casi 4 mil metros de altitud, tiene que generar las más acendradas ambiciones.

Por tal razón, las aspiraciones de Chile de acceder al altiplano y aprovechar los recursos hídricos de la gran cuenca del Titicaca, para fines energéticos y de riego, son harto conocidas en todo el continente. Vienen desde 1922 en que el gobierno de ese país, esa vez al parecer con la buena disposición del de Bolivia, proyectaba derivar aguas de la cuenca para general 180,000 Kw e irrigar las pampas del Tamarugal. La pretensión se vuelve a hacer pública en 1950 en la IV Conferencia Mundial de Energía en Londres y con algunas variantes la repite en la V conferencia realizada en Brasil en 1954, proponiendo generar 1’700,000 Kw e irrigar 200,000 Has. En Chile y en el Perú .

Chile nunca ha dejado de lado esa aspiración. Antes bien ha inscrito entre sus objetivos nacionales uno que reza “Marcha a la montaña”, que debe leerse como acceso a las tierras altas, a la meseta collavina, seguramente en reconocimiento a la proyección geopolítica según la cual el altiplano peruano-boliviano y su riqueza hídrica determinarán el futuro del Perú y Bolivia e influirán en buena medida el destino de Chile.

Las tensiones que se generan de esos propósitos y vienen de Chile y Bolivia ponen a Puno en el centro de una situación potencialmente conflictiva.

Parece innecesario decir que sin agua, no hay vida ni cultura y que, quien controle el agua controlará la vida, el poder. Los chilenos lo saben bien y para efectivizar el aserto vienen montando una máquina de la muerte, invirtiendo miles de millones de dólares, tal vez para usarla en la coyuntura futura precisa, con la supuesta justificación de preservar su espacio vital.

Nuestro país está obligado a impedir esa aventura, adoptando las previsiones de una defensa nacional eficaz y haciendo que la comunidad internacional acondicione un sistema de relaciones que signifiquen real disuasión a la agresión de un Estado a otro.

El futuro de Puno

El Gobierno de la Región Puno, como todo organismo social o institución-cuerpo, para el cumplimiento de su razón de ser, cual es –en este caso- buscar permanentemente el desarrollo integral de los pueblos de la Región, requiere disponer de dos elementos fundamentales para procesar y encausar su acción política: Primero, el conocimiento profundo, cabal, íntimo de la realidad regional; y, segundo, una utopía, un sueño, una visión anticipada, una imagen deseada y deseable de una situación ideal de la Región, a configurarse progresivamente en un determinado lapso futuro.

Sin ambos elementos, la acción política del Gobierno Regional devendrá ineficaz y hasta en contraproducente con los propósitos permanentes de impulsar el progreso regional sostenido. ¿Por qué?

Porque, de un lado, sin el debido conocimiento de la realidad regional no estarán debidamente identificadas las verdaderas limitaciones y posibilidades para la forja y logro de ese siempre ansiado progreso, ni habrá luz clara sobre las reales necesidades, intereses y aspiraciones de los pueblos de la Región.

De otro lado, la creación y uso de los medios y recursos disponibles (siempre escasos) no se aplicarán racional y metódicamente en dirección a la configuración de la imagen objetivo idealizada, porque ella no existe, sino que se malgastarán en el uso a veces dispendioso, pero casi siempre improductivo, repetitivo, “cortoplacista”, insulso, dirigido preferentemente a la atención de las demandas de emergencia presentista. Es decir, el empleo de los recursos en la lucha política inmediatista, antes que en la acción política trascendente.

El conocimiento de la realidad, obviamente requiere del levantamiento científico de un diagnóstico integral, que las distintas aproximaciones realizadas en los últimos cincuenta años no han logrado satisfacer a plenitud. Cierto es que los funcionarios planificadores que han pasado sucesivamente por las oficinas del edificio que se levantó en el antiguo lugar de la Casa de Piedra, han presentado y siguen presentando “diagnósticos” y “visiones estratégicas” sobre el futuro puneño, a los jefes ejecutivos de los diversos organismos que se han turnado como ocupantes transitorios del edificio en mención; pero es igualmente cierto que tales “diagnósticos” y “visiones” más que basados en trabajosos estudios de campo han sido o son el producto de la especulación oficinesca de datos recolectados de aquí y de allá; y encima de todo ello, socialmente sesgada, como dijimos antes.

Al cambiar el membrete del organismo y al cambiar (a veces no) los funcionarios encargados de esta vital tarea, los nuevos “diagnósticos” eran reformulaciones de los anteriores, con remozadas estructuras y algunos datos actualizados. Sin embargo, resultaban “estudios” de gomero y tijeras, pues párrafos íntegros de documentos anteriores se copiaban en los “actuales”. Las pruebas abundan.

En el departamento de Puno no se ha hecho pues, hasta ahora, un gran estudio científico multidisciplinario de alto nivel, que abarque con la profundidad y amplitud debidas todos y cada uno de los aspectos de la realidad regional puneña. Ese conocimiento íntimo, cabal y total, científicamente obtenido es la inmensa tarea pendiente y gran desafío para todo Gobierno Regional.

En cuanto al segundo aspecto, que debe resultar en consecuencia del anterior y que está referido a la formulación de un proyecto integral para dibujar el futuro de la Región en su gran diversidad de aspectos, ha corrido igual suerte. Este es pues un segundo gran desafío, que debe enfrentarse, para que no andemos sin rumbo, erráticos, contradictorios, con acciones puramente coyunturalistas.

Lima octubre 2010

ALBA, ALBAZO, ALBAS




Escribe: Guillermo Vásquez Cuentas

Como se sabe, en 1532 se produce la invasión española al Estado tahuantinsuyano. Con ello, la influencia de la Iglesia Católica penetró con fuerza en el Perú de esos tiempos. Se inicia y desenvuelve un complejo proceso de modificación de la totalidad de la vida social de sus masas humanas originarias.

Hay quienes sostienen que las creencias religiosas y los cultos impuestos por el Imperio incaico empezaron muchos a desaparecer pero los más a transformarse mediante la fusión bicultural. En este sentido, como producto del sincretismo religioso cultural una suerte de nueva y sincrética religión andina hizo su aparición, teniendo como eje al culto a los santos patronos y las fiestas públicas en honor a ellos.

Otros señalan que se mantuvo un dualismo entre religión oficial cristiana y la religión autóctona clandestina, en el que ambas, coexistentes y yuxtapuestas, mantuvieron y aún mantienen su individualidad.

Hechos patentes de la realidad social apoyan una y otra tesis. El tema está lejos de dilucidarse y este no es el sitio ni el momento para incidir teóricamente en ellas desde una determinada posición.

Lo que sí se puede afirmar es que, en uno u otro caso, la antropología cultural, la arqueología y la etnohistoria han probado la aparición (desde los inicios del Perú colonial) de nuevas instituciones y prácticas, que en el campo de la religiosidad se expresaron, entre otros efectos, en las fiestas populares, públicas, en cuyas actividades celebratorias, ritos y ceremonias se acompañaba –tal como aún hoy ocurre- danzas, instrumentos musicales y vestimentas conforme a los usos y costumbres vigentes según el tiempo y en el espacio de nuestro país y su historia.

Se dice también con profusión, que muchas de las instituciones, prácticas y costumbres de corte religioso, tal como ocurrió en otros campos, provinieron de la metrópoli hispana.

En este pequeño trabajo queremos referirnos a las “Albas”, aquellas fiestas religiosas, mezcla de culto, danza y música, que se realizaban y realizan al rayar las primeras luces de la alborada, en distintas localidades americanas, peruanas y puneñas, como parte de las festividades de santos patronos marcadas por la influencia ibérica.

“Albas” en España

El alba o alborada, la madrugada, es el antecedente y parte del “rayar o despuntar el día”, el lapso “mágico” del amanecer, del momento previo de aparición del sol y del comienzo de un nuevo día. En todas las religiones, con mayores o menores diferencias, se ha tenido al alba como reinicio recurrente de la vida, como símbolo de renovación cotidiana de la permanencia individual y colectiva de la gente en el mundo.

En la España secularmente católica, es abundante la información abierta que ofrece la comunicación electrónica sobre la asociación entre culto y alborada. Encontramos que la más famosa de estas expresiones es la celebración del “Misterio de Elche” como la representación de la ascensión a los cielos de la Virgen María. Ese día (el 15 de agosto) se celebra por toda España, especialmente en Elche, la víspera, “una fiesta llena de fervor popular, con música y danzas, que empieza muy de madrugada con quema de fuegos artificiales por toda la ciudad”.

Las “Fiestas de Alba” en Tormes, provincia de Salamanca, son igualmente famosas por sus pasacalles con gigantes y cabezudos. En Liste, provincia de Girona, en Carbajales, provincia de Zamora en Castilla, en El Poyo de Aliste en Zamora, en Aspe, Valencia, y en muchos lugares más las fiestas en honor a la virgen (Asunción, De los Arboles, De las Nieves) son iniciadas hasta hoy invariablemente con albazos.

“Albas” en algunos países

En México es conocida la costumbre de visitar en grupo por la mañana muy temprano, a un amigo el día de su cumpleaños o a jóvenes casaderas, cantando la famosa pieza musical “Las Mañanitas”, ellos mismos o con “mariachis”.

En Ecuador, el “Albazo” es un género musical y al mismo tiempo una danza popular que tienen su origen en la costumbre de despertar a la población de una localidad, “a ritmo de una banda musical, cohetes, bombardas, quemaditos (tragos típicos) anunciando en el alba del día, el inició de una festividad”. Algarabía, música, baile y cohetería, se amalgaman en la ocasión.
Según los mismos ecuatorianos (el investigador Tobar Donoso) “la voz Albazo, es un peruanismo” originado en Huancavelica, mencionado ya en fuentes del siglo XVII. Señalan que el cronista Jiménez de la Espada, lo hace mención en 1881, como “El Albacito” aclarando que “con ese yaraví despiertan los indígenas a los novios al otro día de casados”.
Como danza presenta una modalidad indígena y otra mestiza. A ambas acompaña banda de músicos que recorren las calles durante el alba, sobre todo en los pueblos de Chimborazo, Pichincha y Tungurahua.

“Albas” en los pueblos altoandinos del Perú

La gran mayoría de las miles de fiestas que se celebran a lo largo del territorio del Perú, se organizan en torno de un santo patrón en fecha registrada en el calendario católico. Las formas de organización, los procesos de preparación y ejecución, el carácter mestizo o autóctono, difieren de región a región de distrito a distrito, de comunidad a comunidad.

En número, hay una evidente primacía de lo mestizo, de lo fusionado o sincrético. Ello se debe a que lo autóctono, lo originario, lo indígena, fue objeto de intensa persecución por el tiempo que duró la colonia y parte de la república.

Hacia la segunda mitad del siglo XVIII, con la llegada de la dinastía de los borbones al control del poder político hispano, el tratamiento de las fiestas y festejos públicos fue objeto de políticas persecutorias, debido a que los nuevos funcionarios borbónicos “ilustrados” y “modernizadores” que arribaron a las colonias americanas, vieron en la música y danza indígenas muestras de primitivismo y atraso, por lo que –en aplicación de sus juicios racionalistas- debían desaparecer.

Pese a la sañuda persecución de esas expresiones del arte popular, no obstante ser productos del sincretismo cultural, es decir tener parte de español, las fiestas de madrugada, las “fiestas del alba” pervivieron un tanto “a escondidas”. Indios, cholos y alguna capa de mestizos, hicieron de ellas en muchos pueblos altoandinos, ocasión para el regocijo a despecho de los controles de las autoridades coloniales.

Desde esos lejanos tiempos las celebraciones religiosas que han adoptado la denominación de “alba”, “albazo” o “albas”, han subsistido formando parte de las tradiciones festivas de nuestros pueblos.

“Albas” en la nación aimara

La costumbre de llevar a cabo estas celebraciones se ha dado básicamente, no exclusivamente, en territorios que pueden considerarse como ocupadas desde antiguo por pueblos diseminados en el amplio espacio físico de la nación aimara. Así, gran parte del altiplano boliviano, el norte de Chile, la zona de sierra de los departamentos de Tacna y Moquegua y el sur aimara circunlacustre del departamento de Puno, todos estos últimos en el Perú, han mantenido fielmente la realización de “Albas” como parte de los programas de festividades patronales.

Demás está decir que en la zona aimara de Bolivia, las “Albas”, con ésta u otra denominación sucedánea, forman parte del modo de ser del indígena, el cholo o el mestizo que se identifican como aimaras. Allí están los ejemplos de Huaycho, Torata, Achacachi, Carancas, Charasani y muchos otros ejemplos cuyo tratamiento descriptivo rebasaría nuestro cometido de situarnos básicamente en nuestro medio.

Lo mismo puede decirse de Chile, país en el que aimaras de las localidades particularmente serranas de Antofagasta y Tarapacá, no han perdido el deber innato de ser consecuentes con el cultivo y mantenimiento de mores o costumbres tradicionales que definen su legado y prosapia étnico-cultural aimara. No podemos dejar de señalar como ejemplo, entre las “Albas” de muchos pueblos desde Copiapó a Arica, a aquella que destaca nítidamente: la Fiesta de la Tirana, cerca de Iquique.

En el pedazo de mundo que acabamos de señalar, las “Albas” o “Albazos”, se han caracterizado siempre por una especial asociación entre creyentes religiosos reunidos en fiesta y “tropas” o conjuntos de Sikuris, es decir de tocadores del “siku” o zampoña, los cuales aportan a la reunión la música para el baile. Son pues, los encargados de llenar de ritmos y alegría los amaneceres.

Excepciones hay, por supuesto, ya que en algunos lugares, son bandas de instrumentos metálicos de viento, los que cumplen las tareas de amenizar esas madrugadoras reuniones.

“Albas” en Puno

En Puno la capital, las más esperadas “Albas” tienen tiempo en la madrugada del día de víspera de la “octava” de la Festividad de la Virgen de La Candelaria, desde las 3 de la mañana. Y tienen su lugar inicial, desde hace años, en el “Cerrito de Huajsapata”. Allí músicos, acompañantes y espectadores degustan los “Qoñis” y “ponches” que el respectivo alferado o “albero” invita con proverbial generosidad. En cierto momento, todos gozan de la hermosa visión del sol que nace y hace el nuevo día.

Desde este emblemático roquedal los sikuris Mañazos, Juventud Obrera, Zampoñistas Lacustre y otros (según devociones y compromisos anuales), luego de esperar el amanecer tocando y bailando (y haciendo bailar), bajan en medio del estruendo de cohetones que se expande por el cielo de la ciudad, y van al encuentro de las 6 de la mañana en que se celebra la primera Misa de Alba, en el Santuario de la Virgen Candelaria.

En el ámbito regional, una de las “Albas” de mayor nombradía, es la de Conima, distrito de la provincia de Moho, distinguida por la participación de varios conjuntos de sikuris, los cuales se caracterizan por el hecho de que cada sikuri acompaña la ejecución de su siku con su respectivo “bombo largo”.

En Yunguyo, la parte musical en las “Albas” de la festividad de “Tata Pancho” (San Francisco de Borja) es compartida por conjuntos de sikuris y bandas.

En Juli las “Albas” forman parte del programa de celebración de la festividad de La Inmaculada Concepción (8 de Diciembre). El desaparecido maestro Ubaldo Castillo Espezúa las describe así: “Son las primeras horas del día de vísperas y las notas musicales y armoniosas de las zamponas juleñas van des¬pertando de su sueño reparador a la apacible población. Los conjuntos van tomando su ubicación en la plazuela del Templo de San Juan. Ahora en el atrio de San Pedro. Conforme llegan las comparsas se oyen las notas de “Solteritos”, “Zampoñas”, “3 de junio”, “Bajada del Arco” y otras melodías que van ejecutando cada uno de los conjuntos. Los Misti Sicus, Juventud Juleña, Juventud Catacorina, 24 de Agosto, Zam¬poñas de oro, han empezado su contrapunto. En ciertas ocasiones no faltan los sicuris de llave u otros distritos que se han trasladado para rendir su tributo a la Virgen Patrona de Juli. Cada uno de los conjuntos va interpretan¬do los huayños más escogidos de su repertorio. Los característicos ponches van circulando entre los integrantes para contrarrestar el frío matinal...”

“Albas” en Ilave

En fiesta de San Miguel Arcángel, santo patrono del pueblo, cumplidos los actos religiosos conocidos como “novenas” que se inician a mediados de setiembre, se abren paso las “Albas ilaveñas” que se realizan en la madrugada del día 28 se ese mes. Es entonces cuando se da la amena emulación entre los conjuntos de sicuris que, como en ningún otro pueblo, ganaron justa fama como ganadores de muchos concursos departamentales de sikuris.

La amplia plaza principal da también constante bienvenida anual a conjuntos visitantes de Acora, Juli, Yunguyo, así como de Camilaca y Cairani de Tarata.
En esos tiempos no muy lejanos era el conjunto “Motorizada” –vigente hasta hoy aunque transformado- el que convocaba la mayor expectación. Personajes ya legendarios en el arte del siku, mistis y cholos, lo integraban. El conjunto mantuvo por años una interpretación única, vibrante, armoniosa del sicumoreno estilo Ilave, que hoy siguen algunos conjuntos como el de la Universidad Mayor de San Marcos.
Cuando la larga “tropa” seguida de numeroso acompañamiento llegaba a las cuatro de la mañana en punto a una de las esquinas de la Plaza San Miguel, provista de faroles y de un inmenso lienzo en el que aparecía una llanta o neumático con alas, pintada sobre un fondo blanco, el público madrugador no podía ocultar su beneplácito y aplaudía a más no poder. La hermosa conjunción de sonidos (sikus arca, ira, ch'ili, malta; tambor, bombo único, platillos y triángulo) inundaba los aires de la plaza, llenándola de huayños que ellos mismos compusieron y ensayaron con antelación y que más tarde serían difundidos por estudiantinas puneñas.
Con el tiempo aparecieron nuevos conjuntos. El “Sicuris 29 de setiembre”, que ganó varios concursos departamentales, el Conjunto Zampoñas Santa Bárbara, Conjunto Folklórico Cahuide, Zampoñistas Obrero, Los Choclos, “Cerros Nevados”, Juventud San Miguel, Conjunto San José, Agüita de Cusupi, Melodías. Tales agrupaciones que protagonizaron, cada una en su momento, las glorias del sikuri de esa tierra.
El Centro Cultural Melodías es el que más lauros ha dado al Sikuri ilaveño al ganar el primer lugar en los concursos departamentales de los años 1986, 1988, 1991, 1993, 1996, 1997 y 1999 y segundo lugar en 2000 y 2001, todos organizados por la Federación Regional de Folklore y Cultura de Puno. En 1989 obtuvo el Primer Puesto ganando el Premio Presidente de la República, en el Concurso Regional de Zampoñas Tacna-Perú.
“Melodías” en sus tres discos de larga duración, muestra los resultados de su trabajo innovador de la temática musical propia de los sikuris “con nuevas armonizaciones, contrapuntos, modulaciones y matices, además de imprimir fuerza telúrica del ritmo festivo y alegre de los viejos (y recordados) zampoñeros Ilaveños”.
Las “Albas” y los sikuris son la unidad llamada a permanecer en los tiempos actuales y en los venideros. Nada podrá contra ella.

Lima, febrero 2011

lunes, 28 de junio de 2010

Theodoro Valcárcel siempre presente

Escribe: Guillermo Vásquez Cuentas | Opinión - 00:01h

Theodoro Valcárcel es, como se sabe un músico cuya gran calidad artística-musical lo sitúa en la Historia de la Música Peruana como “uno de los más destacados y talentosos iniciadores de la actividad creadora académica musical del Perú del presente siglo”, para no citar sino la opinión de Nelly Suares de Velit, que fuera Directora del Conservatorio Nacional de Música.

¿Cuándo nació?

Varias publicaciones que contienen sinopsis biográficas de Theodoro Valcárcel registran como año su nacimiento alguno de los últimos del siglo XIX. Entre esas publicaciones están el Diccionario Histórico Biográfico de Milla Batres, la biografía escrita por Enrique Mamani Fernández, así como muchos escritos y artículos periodísticos.

Las Enciclopedias Salvat y Sopena -que son citadas como fuente “autorizada” en forma recurrente en muchos ensayos y artículos sobre la vida y obra de quien fue destacadísimo compositor musical peruano y puneño- refieren que el natal de Theodoro fue el 19 de octubre de 1900. La Guía Musical del Perú de Carlos Raygada pone puntos suspensivos a la cifra 189... La Enciclopedia de Tauro del Pino registra erradamente el año 1902; año que, al parecer, ha sido recogido por la enciclopedia de Internet Wikipedia, en la que se consigna como fecha de nacimiento el 19 de octubre de 1902.

Los actos importantes basados en fechas, tienen que fundarse en la verdad de los hechos que fluyen de documentos incontrovertibles. Theodoro Valcárcel Caballero nació el 23 de octubre de 1896. Esta real fecha de su natalicio se acredita con copia de la respectiva Partida de Nacimiento que obra en la Municipalidad de Puno.

Theodoro o Teodoro

En el documento en mención se nota que el “nombre de pila” del ilustre músico ha sido registrado como “Teodoro”, sin la letra “h” entre la “t” inicial y la “e” que le sigue. En cierta época se planteó la posibilidad de que la “h” fuese un error de escritura que –como ha ocurrido en muchos casos- ganó legitimidad en su uso reiterado por críticos, comentaristas y periodistas poco avisados. Sin embargo, consultas que absolvieron muchos de sus parientes y descendientes, nos hicieron conocer que la interposición de la letra “muda” fue obra de la voluntad de nuestro personaje, expresada en sus primeras presentaciones públicas y cuando aprobó la impresión de sus primeras partituras.

Si esa fue su voluntad, a nadie le está permitido contrariarla. ~