LA INTELECTUALIDAD PUNEÑA
EN LOS AÑOS 50
Por Emilio Romero.
"LOS ANDES" sábado 19 de
diciembre de 1953. Tomado de Revista Peruana «SUR»
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L |
os
puneños se caracterizan por un fervor idealista y una gran voluntad de
superación. El fervor idealista, casi visionario, parece una consecuencia del
paisaje. El puneño no vive encerrado entre altas montañas. Su paisaje es plano,
quizá el plano más extenso del País: el Perú. La mirada se extiende hacia todos
los horizontes, como en las estepas, en los desiertos o en el Océano. Ningún
obstáculo se presenta ante la mirada, que no sea el azul del cielo o los
perfiles de gigantescas nubes blancas.
Los puneños no viven entre cerros, no están
encerrados. Tienen horizontes infinitos en torno y acaso por ello, cada uno
busca también horizonte infinito en su camino.
Si Puno tuviera un gran núcleo de
concentración urbana, tendría una Universidad, Academias, Escuelas Técnicas,
sólo entonces irradiaría sobre América la fuerza mental que en el remoto pasado
iluminó la edad prehistórica desde toda la región andino-peruana.
La era de prosperidad de Puno pertenece al
año 2.000. A partir del tercer milenio, la altiplanicie del Titicaca volverá a
ser, como en remotos tiempos, un núcleo de cultura directriz continental.
Nosotros estamos ahora en la prehistoria de Puno. Nos diferenciamos de nuestras
viejas chullpas y monolitos, solamente en que aquéllos tienen en el corazón una
momia seca, pero nosotros tenemos una llamarada de ideales y de esperanzas.
Cuando nos demos la mano en una gigantesca cadena, iluminaremos al mundo desde
ese altísimo pedestal y una nueva ley habrá en la tierra.
Los intelectuales, poetas, músicos y
artistas de la sierra de hoy, son precursores valiosos de un futuro mejor.
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| El joven DANTE NAVA |
Los poetas del medio siglo XX se caracterizan
por un sentido afirmativo y casi eufórico de lo vital. No hay en ellos ninguna
nota dolorida, ni el odioso pastiche del indio tocando la quena, ni una fingida
lágrima por la opresión del cura o del gobernador.
Todo es vida, fuerza y optimismo en la
poesía puneña. Y cuando hay lirismo, es tan fino y saludable como un ojo de
agua entre los cerros mirando al cielo. En una palabra, no hay poetas llorones
en Puno.
Alejandro Peralta, tan conocido en América, es un lírico admirable. Sobre el paisaje maravilloso del altiplano, desfilan las figuras indias de Peralta, llenas de gracia y de alma. Nadie como él ha
llevado al verso el colorido,
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| Emilio Vasquez |
Alejandro Peralta, el inolvidable cantor de
“Ande”, sigue trabajando y nada raro será que nos regale pronto con un libro
nuevo.
Luis Rodríguez o Luis de Rodrigo, el gran poeta, de fuerza lírica indudable y de
fuerza mental, tan conocido dentro y fuera del país, es también una expresión
de vida y de energía. Nada de lamentos ni de sonrisas virreynales. Luis de
Rodrigo es un ejemplo de vigoroso poeta puneño que sigue trabajando como
Peralta, sobre un escritorio y con libros de contabilidad para ganarse el pan,
sin dejarse vencer por los infortunios. Todo lo contrario con una tenacidad
digna de admiración, y a mayor trabajo rutinario, más fuerza para levantar el
alma.
Emilio
Vásquez,
otro hombre fuerte, maestro, ensayista y poeta es también como los anteriores
un ejemplo de energía.
Ya no están de moda los profesores de energía
en este siglo tan agitado y violento. Pero poetas como éstos, son hombres de su
tiempo y sus cantos son del futuro.
J.
Alberto Cuentas
es un poeta altivo, con orgullo de estrellas y perfil de montañas. Su obra es
conocida en todo el país y su lealtad al espíritu es indestructible. Sus poemas
son bellos y grandes.
Carlos
Dante Nava
es un caso interesante y digno de admiración. Hijo de padre y madre italianos,
nacido en Puno, canta a la mujer india y la exalta, como un poeta del
renacimiento italiano. Pero la mujer que canta y que él ve con el colorido
canela de la india, no es india, es simple y bellamente una mujer. Por este
camino Carlos Dante Nava, universaliza a la mujer aymara del altiplano, la despoja
del chullo o anaco. Así desnuda la besa y la posee y luego le canta un poema.
Nava es uno de los más brillantes poetas que ha dado Puno, poeta que no sólo
hace versos sino que los vive. Su personalidad literaria está aún poco
difundida pero seguramente una recopilación y edición de sus versos, le dará
una aureola de prestigio continental que bien lo merece.
Aurelio
Martínez
es el poeta que está más adentro de la raíz profunda del hombre del altiplano.
Está a un paso del dolor de la tragedia, pero siguiendo la tragedia de la
poesía puneña, el ambiente se convierte de un dolor vecino en grito de
rebeldía. Sus poemas tienen los claro-oscuros de un cuadro de Zurbarán. Lo
español sangriento e iluminado de fuego con lo indio de piedra y de eternidad,
construye en sus poemas una escalinata de granito.
Solamente menciono a los poetas que han
persistido en publicar sus obras, y que han conservado el prestigio del
recuerdo de ellas.
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| J. Alberto Cuentas Zavala |
Emilio Armaza, autor de Falo, elogiado en su hora por Alcides Arguedas, Franz Tamayo y J. Santos Chocano; Ernesto More autor del bellísimo “Hespérides”, el malogrado Luis N. Echevarría, que pese a sus detractores fue un poeta verdadero, quizá el último romántico de los poetas puneños y Juan Jiménez Franco, delicado y hondo lírico que no quiso vivir, por haber nacido fuera de su tiempo.
Yo sé de los nuevos también, pero no
escribo de lo que no conozco bien y es por este motivo que en esta oportunidad
me limito a los poetas de mi tiempo.
LOS ESCRITORES
Los escritores puneños forman también una pléyade admirable. Pero el escritor de hoy no puede como el poeta estar ubicado por razón de su nacimiento. El poeta tiene raíces profundas en el suelo y sus grandes ramas pueden extenderse bajo el azul de su cielo. El escritor en cambio es un tipo móvil. El que no es móvil, humano y universal, todavía no está cuajado. El escritor de hoy debe pertenecer a la humanidad, aun cuando escriba en un oscuro poblacho del mundo.
A esa categoría de universalidad y humanidad, pertenecen hoy los escritores nacidos en Puno: José Antonio Encinas, Federico Guillermo More, Ernesto More, Emilio Armaza, Emilio Vásquez, Gamaliel Churata, Lizandro Luna, Francisco Pastor, Carlos Camacho Trillo, Mateo Jaika, José Arguedas, José Portugal, Manuel A. Quiroga, Vladimir Bermejo y Víctor Villar.
LOS PINTORES
Puno es una academia natural de pintura.
Maestros son el lago, el cielo y la estepa. Sus colores invaden los corazones
de los elegidos y se transforman en bellos cuadros. Amadeo Landaeta es el animador del grupo “Laykakota”, que ha dado
figuras sobresalientes como Carlos
Rubina, Francisco Montoya Riquelme, Coyla, José Flores, Florentino Sosa y
otros.
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| Jorge Huirse Reyes |
Así como en Puno hay una Academia de
pintores natos, intuitivos y admirables, también puede decirse que todos son
músicos. La música popular es bella y admirable y buena prueba de ello
representan Jorge Huirse, Alberto
Rivarola, Rosendo Huirse, Víctor Echave. Pocas regiones del Perú, salvo la
colosal concentración musical de carácter comercial de Lima con sus “Coliseos”,
tendrá tantos grupos de estudiantinas como Puno. Y a la cúspide de esta
pirámide, cuyas bases están enraizadas en el pueblo, se encuentra el nombre de Teodoro Valcárcel.
Los grandes escritores, novelistas, poetas,
pintores y músicos, se forjan en las grandes urbes, luchando como de trinchera
en trinchera, desde la pobre desván de la pensión hasta la calle, el café, la
editorial, el teatro, la redacción de un diario o la “peña”. En ese ambiente
hay estudiantes, institutos, universidades, masas, resonancias y ruidos, luces
deslumbrantes y sombras.





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