EL AÑO NUEVO ANDINO
Y LA REIVINDICACIÓN
DE LA COSMOVISIÓN EN PUNO
Por: Jorge Luis Choque
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l Año Nuevo Andino en el Perú, celebrado cada 21 de junio coincidiendo
con el solsticio de invierno, posee raíces ancestrales profundas sustentadas
por la ciencia. Las investigaciones arqueológicas, físicas y astronómicas
dirigidas por la doctora Ruth Shady Solís en la Civilización Caral, de 5,000
años de antigüedad, demostraron que sus impresionantes edificios piramidales
—como la Pirámide Mayor, la Pirámide Menor y la Pirámide Central— fueron
orientados hacia la puesta del Sol en el solsticio de invierno. Esta
observación de los astros permitía a los antiguos pobladores regular sus
actividades agrícolas, marcando un hito astronómico donde el Sol se encuentra a
su mayor distancia de la Tierra, produciendo la noche más prolongada del año,
lo cual señala el fin de la cosecha y el inicio de un nuevo ciclo de siembra.
Valorar este acontecimiento exige adentrarse en el debate sobre la
existencia de una filosofía andina genuina y la importancia de conocer su
cosmovisión. Defensores como Josef Estermann sostienen que el mundo indígena
posee una racionalidad y epistemología particulares estructuradas en
dimensiones como la Pachasofía (cosmología) y la Runasofía (antropología),
mientras que Francisco Miró Quesada la califica como una "Filosofía
Sapiencial". Aunque críticos como David Sobrevilla argumentan que se trata
de un pensamiento colectivo precolombino y no de una filosofía teórica,
pensadores como el cusqueño Mario Mejía Huamán afirman que la filosofía andina
está en proceso de elaboración, sustentada en el idioma quechua para organizar
el mundo y en una concepción del tiempo donde el hombre camina de espaldas al
futuro, otorgando trascendencia al pasado mediante ritos y ceremonias.
La lógica del
desarrollo andino se cimienta en la complementariedad de opuestos o yanantin,
un principio relacional y simbólico que concibe el cosmos como la coexistencia
paralela de realidades complementarias como el hanan (arriba) y el urin
(abajo). Esta estructura mental se traduce en la vida cotidiana a través del ayni
o reciprocidad, un engranaje de fuerzas colectivas que ha logrado una poderosa
institucionalización legal y pedagógica en el sur del país. En el departamento
de Puno, la reivindicación histórica de esta fecha —denominada Machaq Mara
en la lengua aimara y Musuq Wata en quechua— goza de un impulso oficial
decisivo gracias al Proyecto Curricular Regional (PCR), promoviendo que las
instituciones educativas y públicas adecúen sus funciones para participar
solemnemente en los saludos al sol.
En la región de
Puno, esta festividad se manifiesta como una poderosa expresión de cultura viva
que congrega a comunidades locales y líderes espirituales en espacios sagrados
como las orillas del lago Titicaca y en los apus tutelares. Antes del amanecer,
los participantes realizan ceremonias de ofrenda a la Pachamama (Madre
Tierra) depositando hojas de coca, granos y flores para augurar la prosperidad
del nuevo ciclo agropecuario. La transmisión intergeneracional es un aspecto
central de la jornada; las familias involucran activamente a niños y jóvenes en
la preparación de los rituales, asegurando la vigencia de sus costumbres frente
a las influencias externas y fortaleciendo la identidad cultural del altiplano.´
Perú: 19/06/2026


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