KEIKO PRESIDENTA
César Hildebrandt
En
HILDEBANDT EN SUS TRECE Nº 784, 29MAY26
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E |
stamos ante el peligro
inminente de caer plenamente en las manos de la mafia fujimorista. Empleo el adverbio
plenamente con deliberada justeza. Porque ya estamos parcialmente en manos del lumpen.
El triunfo electoral de la jefa de esa organización que reclama la herencia de
Alberto Fujimori significará la ocupación de todo el aparato del Estado y la
instauración de un régimen que nos hará maldecir haber nacido en el Perú.
Gobernarán para sus
dadores y crearán alianzas clientelistas que dependerán del presupuesto público
y del grado de obediencia que demuestren alcaldes y gobernadores. Una vasta
red de agradecimientos maliciosos volverá a prevalecer mientras que el
empresariado dado al parasitismo -no el que crea, no el que innova, no el que
pelea cada día para mantenerse formal y diurno- pagará a sus lobistas
congresales.
Seremos otra vez el país
que Alberto Fujimori pudrió hasta el tuétano y habrá los que abran champañas
cuando su hija lo recuerde apologéticamente en Palacio. Será la recaída.
Ese era el país de
Alberto Fujimori. Y ahora su hija está probablemente a punto de ganar la
presidencia que su padre convirtió en shogunato. Volveremos a ser el Perú
donde el orgulloso Manuel Delgado Parker, fundador de RPP, iba a dar consejos
políticos y a concertar políticas informativas con Montesinos y donde su
hermano, el orgullosísimo Genaro Delgado Parker, le pedía al jefe del SIN que
torciera a su favor el juicio por millones de dólares que mantenía con parte de
su familia. Y Montesinos aceptaba, a cambio de que Genaro me borrara de la
pantalla, cosa que sucedía de modo inexorable. Volveremos a ser el país en que
los militares robaban en cada tajada de suministros y donde las mayorías del
Congreso podían obtenerse chantajeando a quienes previamente se había grabado
-en video o en audio- en circunstancias comprometedoras.
| Pese a los agoreros, el triunfo se acerca |
Keiko Fujimori no
necesita a Vladimiro Montesinos, que sigue llamándola, familiarmente, “la
chica”. Ella es su padre y Montesinos a la vez. Lo demostró cuando liquidó a su
hermano, cuando gobernó inconstitucionalmente desde el Congreso, cuando
ordenaba a su bancada darle “aplausos protocolares” a Vizcarra, cuando denunció
un fraude inexistente creyendo que el JNE la secundaría. Ella es Alberto y
Vladimiro en una sola entidad revuelta y dominada por el odio. Y, claro, los
tiempos han cambiado. Tampoco necesita prensa chicha porque con la que cuenta
es más que suficiente. Y tampoco requiere comprar contenidos en las
televisiones porque las televisiones se acuestan con ella de un modo tan
voluntario como ardoroso. De igual modo, ya no necesita convocar a una Blanca
Nélida Colán porque tiene a Tomás Aladino Gálvez, alias Fiscal de la Nación. Ni
requiere asustar al Tribunal Constitucional con eso de “la interpretación
auténtica” porque el TC actual salió de su sistema digestivo. Ni está en la
obligación de buscar al chino Rodríguez Medrano porque la Junta Nacional de
Justicia es antro de su pertenencia. Hasta se dará el lujo de no poner dólares
en el bolsillo de algún parlamentario porque, con los votos de su porcino
aliado, ya tiene mayoría en el Senado (que será su comparsa).
De modo que allá vamos.
Estamos a punto de elegir a la heredera del crimen y a hacerle monumentos y
solemnes desagravios al hombre que huyó del Perú, renunció por fax y quiso ser
senador japonés. El Perú se casará en segundas nupcias con el más vulgar de sus
verdugos. <->


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