ENRIQUE MASÍAS,
EL PIONERO
El
espejo azul del lago, la extensión de la planicie y acaso el eco lejano de los
sicuris fueron formando su alma de artista. Nunca fue a una escuela de arte,
fue un absoluto autodidacta y se convirtió en el “Padre de la Pintura Puneña”.
Hablamos de Enrique Masías Portugal, pintor que nació en Puno, en 1898.
Provenía de una familia asentada en Arequipa, vínculo que también le ayudó a
madurar tempranamente como artista. Cuando aún era un adolescente, se trasladó
con sus padres a la ciudad mistiana, la misma que se convirtió en motivo de
muchas de sus pinturas.
 |
| Calle de los puentes |
En
Arequipa, la vida arreciaba y se vio en la necesidad de ayudar económicamente a
sus padres. Ingresó a trabajar como ayudante en el estudio fotográfico de Max
T. Vargas, en donde aprendió el arte de la imagen. En 1915 participa en el
concurso de fotografía organizado por el Centro Artístico Cultural de la Ciudad
Blanca, en donde también se presentó Martín Chambi. Pero Enrique Masías
Portugal ganó el primer premio. Sin embargo, dejó la fotografía para dedicarse
a la pintura. Sus pinceles recogieron los hermosos paisajes del altiplano, en
el que fue un pionero; pintó callejas, el frontis e interiores de casonas con
una fuerza impresionista cuyos colores quedan vibrando en las retinas.
Se
ha dicho que en sus primeras obras aún no se definía su estilo, pero en ellas
ya estaban los elementos que lo llevarían a ser uno de los grandes de la
plástica puneña. En 1921 expuso en Lima, pero después, en 1922, lo hace por
primera vez en Puno. Tenía 23 años de edad. La muestra se realizó en el Salón
de Actos de la Sociedad Fraternal de Artesanos de Puno, con ocasión del
Centenario de la creación Política de Puno.
Los
visitantes admiraron obras como “Balseros del Titicaca”, “Patio del Conde
Lemos”, “Chullpas de Sillustani”, “Chullpas de Cutimbo”, concebidas en colores
vibrantes que poco gustaron a Gamaliel Churata: “Enrique Masías es amigo de las
calles ruinosas, su pintura tiene sentimiento arequipeño, es neurótica,
abigarrada, el color produce vértigo”.
 |
| Patio de casona arequipeña |
Pero
la fama Masías Portugal no dejó de crecer. En Lima la revista Mundial y
Variedades difundían sus obras. Entonces, el artista, empujado por su alma
nómade, empezó a realizar viajes al extranjero: Bolivia, Argentina, Uruguay y
España. Como se ha dicho, “Masías llevaba el Sol en la cabeza y la tempestad en
el corazón”. Después de su periplo europeo, regresó al Perú en 1927, para luego
viajar a Río Janeiro, Brasil, en donde, en 1928, falleció. Tenía 30 años de
edad. Su existencia fue fugaz, pero dejó un legado a larga que el grupo
Laykakota en los años 30 continuó. El gran artista arequipeño Teodoro Núñez
Ureta lo recuerda así: “El Pintor Masías era un tipo alto, moreno, triste al
parecer, melenudo, de labios gruesos; me daba la impresión de un personaje
salido de una postal de su tiempo”.
Su
genio abrió nuevas puertas. <+>
________________
Fuente:
BRISAS BOLETÍN AÑO I - N° 5 - Mayo 2026
No hay comentarios:
Publicar un comentario