lunes, 25 de mayo de 2026

GRANDES PINTORES PUNEÑOS

 ENRIQUE MASÍAS,

EL PIONERO

El espejo azul del lago, la extensión de la planicie y acaso el eco lejano de los sicuris fueron formando su alma de artista. Nunca fue a una escuela de arte, fue un absoluto autodidacta y se convirtió en el “Padre de la Pintura Puneña”. Hablamos de Enrique Masías Portugal, pintor que nació en Puno, en 1898. Provenía de una familia asentada en Arequipa, vínculo que también le ayudó a madurar tempranamente como artista. Cuando aún era un adolescente, se trasladó con sus padres a la ciudad mistiana, la misma que se convirtió en motivo de muchas de sus pinturas.

Calle de los puentes
En Arequipa, la vida arreciaba y se vio en la necesidad de ayudar económicamente a sus padres. Ingresó a trabajar como ayudante en el estudio fotográfico de Max T. Vargas, en donde aprendió el arte de la imagen. En 1915 participa en el concurso de fotografía organizado por el Centro Artístico Cultural de la Ciudad Blanca, en donde también se presentó Martín Chambi. Pero Enrique Masías Portugal ganó el primer premio. Sin embargo, dejó la fotografía para dedicarse a la pintura. Sus pinceles recogieron los hermosos paisajes del altiplano, en el que fue un pionero; pintó callejas, el frontis e interiores de casonas con una fuerza impresionista cuyos colores quedan vibrando en las retinas.

Se ha dicho que en sus primeras obras aún no se definía su estilo, pero en ellas ya estaban los elementos que lo llevarían a ser uno de los grandes de la plástica puneña. En 1921 expuso en Lima, pero después, en 1922, lo hace por primera vez en Puno. Tenía 23 años de edad. La muestra se realizó en el Salón de Actos de la Sociedad Fraternal de Artesanos de Puno, con ocasión del Centenario de la creación Política de Puno.

Los visitantes admiraron obras como “Balseros del Titicaca”, “Patio del Conde Lemos”, “Chullpas de Sillustani”, “Chullpas de Cutimbo”, concebidas en colores vibrantes que poco gustaron a Gamaliel Churata: “Enrique Masías es amigo de las calles ruinosas, su pintura tiene sentimiento arequipeño, es neurótica, abigarrada, el color produce vértigo”.

Patio de casona arequipeña
Pero la fama Masías Portugal no dejó de crecer. En Lima la revista Mundial y Variedades difundían sus obras. Entonces, el artista, empujado por su alma nómade, empezó a realizar viajes al extranjero: Bolivia, Argentina, Uruguay y España. Como se ha dicho, “Masías llevaba el Sol en la cabeza y la tempestad en el corazón”. Después de su periplo europeo, regresó al Perú en 1927, para luego viajar a Río Janeiro, Brasil, en donde, en 1928, falleció. Tenía 30 años de edad. Su existencia fue fugaz, pero dejó un legado a larga que el grupo Laykakota en los años 30 continuó. El gran artista arequipeño Teodoro Núñez Ureta lo recuerda así: “El Pintor Masías era un tipo alto, moreno, triste al parecer, melenudo, de labios gruesos; me daba la impresión de un personaje salido de una postal de su tiempo”.

Su genio abrió nuevas puertas. <+>

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Fuente: BRISAS BOLETÍN AÑO I - N° 5 - Mayo 2026

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