LA ESCUELA NUEVA EN EL PERÚ Y EL LEGADO DE JOSÉ ANTONIO ENCINAS
"El maestro
debe luchar a brazo partido porque los gobiernos no se dediquen a imponer la
desigualdad y la injusticia; en todo caso, el maestro será siempre abanderado
de la justicia social".
— José Portugal (1988)
Por: Jorge Luis Choque
Perú: 29/05/2026
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a obra Un ensayo
de escuela nueva en el Perú de José Antonio Encinas constituye uno de los
pilares más importantes del pensamiento educativo latinoamericano del siglo XX.
En ella, el autor no solo teoriza, sino que articula una crítica mordaz al
modelo escolar tradicional —memorístico, autoritario y alienado de la realidad—
para proponer una reforma integral y activa. El valor de su propuesta radica en
que no importó pasivamente las corrientes europeas de la Escuela Nueva, sino
que las reinterpretó desde las venas abiertas de la realidad peruana, cruzada
por la desigualdad y el abandono de la escuela rural.
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| José Antonio Encinas |
Asimismo, fue un
enemigo acérrimo del "comercialismo" y de las instituciones que
prometían formar educadores en cursos exprés de tres meses. Para el pensador
puneño, la docencia no podía reducirse a un frío manual técnico, pues "el
magisterio es ante todo un apostolado que exige una permanente agitación
espiritual".
Frente al viejo
paradigma, Encinas propuso una escuela “democrática, utilitaria y libre”,
donde el conocimiento se construya a partir de la experiencia, el trabajo, la
comunidad y la cultura del niño. Sin embargo, advirtió que ninguna reforma
pedagógica real puede ser superficial; debe transformar estructuralmente tres
ejes fundamentales: “Para que cualquier reforma funcione tenemos que tener
en cuenta tres elementos: Maestro, escuela y estudiante”.
Bajo este enfoque
humanista, el estudiante se convierte en el centro del proceso educativo, la
escuela en un espacio vivo y conectado con el entorno, y el saber en una
herramienta útil para la emancipación social.
En la pedagogía de
Encinas, el docente abandona el rol de simple transmisor de datos para
convertirse en guía y ejemplo moral. Su conocida y a veces malinterpretada máxima
lo define con claridad: “El maestro debe ser un político”. Con esto,
Encinas no se refería a la militancia partidaria, sino al compromiso ético
ineludible del educador con la justicia social y la transformación de su
comunidad.
Esta visión de la educación como un territorio de lucha y transformación fue compartida por otros intelectuales de la época. Gamaliel Churata, sintonizando con el espíritu de Encinas, sentenció con la misma fuerza: “La escuela debe mantenerse en un estado latente de revolución. ¡Triste destino el de los profesores que comprendiendo este deber ejercen su ministerio con holgura paquidérmica! [...] Si hay una responsabilidad ante la naturaleza y la civilización, esa responsabilidad es la del maestro”.
A décadas de su
publicación, Un ensayo de escuela nueva en el Perú no es una pieza de
museo pedagógico, sino un espejo incómodo para el presente. Los problemas que
Encinas denunció —la desigualdad en el acceso, la desatención del mundo rural y
la deshumanización de la enseñanza— siguen siendo tareas pendientes en la
agenda educativa nacional.
El legado de José
Antonio Encinas sobrevive como una referencia indispensable. Nos recuerda que
la educación no es mera instrucción técnica ni un negocio de mercado, sino el
instrumento más potente para construir una sociedad más justa, humana,
inclusiva y transformadora.
Referencias
1.
Encinas, J. A. (s.f.). Un ensayo de escuela nueva en el Perú.
2.
José Antonio Encinas, maestro de maestros. (29 de mayo de 2020). La
Patria.
3.
Un ensayo de escuela nueva en el Perú: análisis y reflexiones. (s.f.). Estudio.
4.
Un ensayo de escuela nueva en el Perú. (s.f.). Librería
El Virrey.
5.
Un ensayo de escuela nueva en el Perú. (s.f.). Casa del
Corregidor.


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