lunes, 8 de agosto de 2011

Acotaciones históricas: Copacabana, Ccota kjahuaña

Escribe: Guillermo Vásquez Cuentas

Publicado en el diario LOS ANDES, Puno 7 julio 2011.

Uno de los paisajes más hermosos en las orillas del Titicaca, es la localidad de Copacabana, sus rededores y las pequeñas islas frente a ella, una de las cuales antiguamente llamada “Titikaka” se la conoce hoy como la “Isla del sol”. Cada seis de agosto creyentes católicos de Bolivia y de muchos otros países, visitan el santuario que allí existe en el que se encuentra la efigie de la Virgen de la Candelaria de Copacabana. Todo estudio que comporte descripción histórica tiene que reconocer que: Ciudad de Copacabana, su entorno inmediato, e Isla del Sol, constituyen desde tiempos inmemoriales un conjunto indisoluble con riquísimas memorias comunes, sobre las que hay un apreciable acervo bibliográfico entohistórico.

En tiempos antiguos

Los cronistas de la historia peruana durante los siglos XVI a XVIII dedicaron buena cantidad de comentarios y descripciones sobre lo mágico religioso de la cultura andina.

Sobre los primeros tiempos de esa cultura, José Antonio del Busto[i] relata el mito según el que “en el principio todo estaba oscuro, la noche era eterna. Huriacocha, el criador de todas las cosas, no se mostró satisfecho con tanta tiniebla vacía, y para darle formas, hizo el mundo….formó un género de gigantes a quienes mandó viviesen de acuerdo a ciertas normas…pero pecaron los tales y el dios incurrió en indignación y…les envió un diluvio….Pasado éste y seca la tierra, determinó Hiracocha poblarla por segunda vez. Para ejecutar su pensamiento pasó a la isla llamada Titikaka…y desde lo alto de ella creó las luminarias del cielo, empezando por el Sol, Luna y las estrellas”.

“El mundo estaba envuelto en tinieblas y oscuridad, pero un día salió de la isla Titikaka el sol resplandeciente, por lo cual la tuvieron por cosa sagrada”, relata Pedro Cieza de León[ii] al referir un mito sobre dicha isla.

Así, el culto de tiempo inmemorial a Huiracocha como hacedor del universo, está ligado a la isla Titikaka (de Titi=gato montés y por extensión puma y Kkakka=peña, la sagrada peña del puma desde la que “salió el sol” después de las tinieblas) en el Lago de Chucuito, llamado después y hasta ahora como Titikaka por la famosa isla de ese nombre. Cerca de ella está otra isla más pequeña que los antiguos llamaban Coati y que ahora se le conoce como Isla de la Luna, con escasa significación religiosa.

En épocas prehispánicas, la península de Copacabana y la Isla Titikaka sucesivamente formaron parte del territorio de la cultura Chiripa, de la gran cultura Tiahuanaco, del señorío kolla de los Omasuyos; y, finalmente del Imperio de los Incas.

Antes del dominio incásico, los Kollas (llamados “aimaras” desde la invasión española) poblaron por siglos la meseta del Collao y algunas regiones adyacentes a ella. Y, dentro de ese gran ámbito geográfico, dominaron el espacio particular que comprende a la península de Copacabana y sus islas cercanas. Hay quienes calculan que la hegemonía kolla se dio entre los años 1.100 a 1.400 d.C[iii].

Sin duda, fueron los Kollas los que nombraron el centro poblado peninsular ligado a la isla, como Ccota kjahuaña[iv] (del jakke aru [hoy aimara] Ccota=lago, laguna y Kjahuaña=observar, otear, vigilar). Y es que la conformación orográfica del lugar con un alto cerro (hoy llamado del Calvario) que se yergue a orillas mismas del lago, hace que se constituya en un gran mirador con vista privilegiada de su inmensidad azul. Los españoles transpusieron “ccota” por “copa” y “kjahuaña” por “cabana”, tal como lo han hecho con infinidad de términos quechuas y aimaras.

Hoy hay en América –por motivaciones religiosas- muchas ciudades con el nombre de Copacabana, incluyendo a la famosa playa en Rio de Janeiro, Brasil[v].

Visitas y obra de los emperadores incas

Según Rostworowski[vi] Viracocha Inca fue el primer gobernante incaico que tomó contacto con Lupaccas, Omasuyos y Pacajjes. Con los primeros tuvo un acuerdo secreto de mutua colaboración a espaldas de los Hatun kollas, lo que provocó una sangrienta guerra en la que vencieron los Lupaccas capitaneados por su mallku principal Cari. Viracocha Inca llega junto con la paz de postguerra y en su viaje hacia el sur se entrevista con Cari en el lugar conocido hoy como Bebedero. Esta vez no se trató propiamente de una conquista incaica sino de “una alianza entre confederados”, nos dice la historiadora de ascendencia puneña. Si bien Viracocha llega a Tiahuanaco, no hay referencias de que haya visitado Copacabana y la renombrada Isla.

Años más tarde Pachakutec Inca Yupanqui -según Markham “El más grande hombre que la raza aborigen de América haya producido”- después de unirse al ejercito de avanzada que envió a cargo de su general Apo Conde Mayta, libró duras batallas con los Hatun Kollas asentados en la parte norte del lago Titikaka, venciéndolos en Ayaviri y Pucará, dando muerte a su jefe Chuchi Capac e iniciando así la dominación inca en la región. “Al saber la victoria inca, el curaca de Lupaca que residían en Chucuito y que no era menos poderoso que Chuchi Capac, pidió la paz” afirma Rostworowski.

Luego Pachacutec pasó al sur, siempre en son de conquista, terminando de someter así a los señoríos kollas de la gran meseta y aledaños. Con él se afirma aún más la misión asignada a la población de Copacabana: servir a ese “centro religioso y de peregrinaje de altísima importancia para el Imperio Inka” que fue la Isla Titikaka.

Se calcula que la dominación inca duró poco menos que un siglo. Los “señoríos o reinos aimaras”, sea por imposición de la fuerza o sea por pacto en algunos casos, pasaron en conjunto a constituir –como es muy sabido- el Kollasuyo, una de las cuatro partes del Tahuantinsuyo. Si bien la dominación incaica como tal se inicia con Pachacutec, es Tupac Inca Yupanqui quien la consolida con una visita muy mentada a ese Suyo.

De la visita por Túpac Inca Yupanqui a “esta isla y templo tan célebres entre los indios Collas…a los que venían desde Quito, de Pasto, de chile y de los ángulos más remotos de la monarquía peruana”, da cuenta Ramos Gavilán[vii]. Entre las decisiones que tomó este inca para engrandecer el culto en la isla, fue la instauración de una “Casa de las Vírgenes” o Acllahuasi llegando a dejar allí a una de sus hijas “como superiora” o Mamacuna. Dictó asimismo varias disposiciones para el culto, el embellecimiento de los monumentos y las visitas, convalidando y socializando en todo el imperio muchas de las creencias religiosas de los kollas que los cusqueños habían asimilado desde tiempo atrás. En adelante, la isla Titikaka con su famosa peña y un templo que dicen allí se había construido, fue consagrada como un santuario de la mayor importancia.

Huayna Capac visitaría la zona más tarde. El padre Martin de Murúa[viii] dice que este inca impuso a su primo hermano Apo Challco Yupanqui (hijo de tu tío carnal Apo Inca Sucso) como gobernador del conjunto por cierto tiempo. Este Challco dejó numerosa descendencia, vigente hasta nuestro tiempo.

Se sabe que Huáscar en plena guerra civil con Atahualpa, peregrinó raudamente hasta Titikaka, para demandar a los ídolos y a la peña sagrada, apoyo para su causa.

Los mitmacunas y los servicios al culto

Para el servicio del culto y peregrinaje, los incas introdujeron en Copacabana considerables poblaciones de mitmas venidos de distintos lugares del Tahuantinsuyo, lo cual dio origen a una población multiétnica. Ramos Gavilán proporciona una relación de hasta 42 etnias diferentes[ix]. Murúa refiere que los incas poblaron Copacabana con mitmas incluyendo Cañaris y Chachas, “para servir a los sacerdotes y a las huacas de la isla del sol, lugar de continuas y masivas romerías”. Reginaldo de Lizárraga[x] anota que todos los ayllus o naciones avecindadas en Copacabana estaban divididas en Hanansayas e Urinsayas. “los primeros eran lo más principal y los segundos lo menos principal”, aclara.

Las visitas a Copacabana y la Isla Titikaka, por seguramente muchos miles de peregrinos aimaras y en general tahuantinsuyanos, se hacían conforme a ciertas prescripciones que cautelaban no solo las solemnidades sino también el orden. Esto se desprende de las aseveraciones de Alfonso Ramos Gavilán, el cronista más especializado en los cultos religiosos de Copacabana. Precisa este sacerdote que “la más señalada” de las muchas islas existentes en el gran lago es la de Titikaka, donde se alza el templo del sol y que para acceder a Copacabana y luego a la isla, los visitantes debían entrar por las puertas de una larga cerca de piedra que iba de costa a costa en el istmo de Yunguyo, es decir desde la orilla del lago mayor hasta la orilla del lago menor o Huiñaymarka. Había servicio de “porteros y guardas que examinaban a toda la gente que iba en romería a los adoratorios”.

Una vez en Copacabana los peregrinos eran “atendidos, cada uno agasajado según la calidad de su persona, con alojamiento, comida y hasta vestido”. Una gran Colcca almacenaba y proveía los bastimentos que eran ofrecidos obligatoriamente por los kollas de “Omasuyo, Urcosuyo, Chucuito, Larekaja y Yungas”, informa Ramos Gavilán.

Según Lizárraga, la colcca se encontraba en el lugar denominado Locca “a media legua del pueblo de Copacabana”. En ella se almacenaba chuño, charqui, maíz y coca, principalmente.

Indios uros eran los encargados de proporcionar transporte en balsas desde Cochachumi, un embarcadero único entre Copacabana y la Isla, tal como lo hacían en el estrecho de Tiquina.

Lo que encuentran los primeros invasores hispanos

Pedro Sancho[xi], secretario que fue de Francisco Pizarro, cuenta que estando éste en el Cusco envió a Diego de Agüero y a Pedro Martín de Moguer a explorar el Kollasuyo. A su regreso después de cuarenta días, consignaron en su informe que “había una gran laguna como de cien leguas y que la mayor población se encuentra a su alrededor, y en medio de ella hay dos islas pequeñas, en una de las cuales existe una casa del sol que es tenida en gran veneración…están al servicio de este santuario seiscientos indios y más de mil mujeres…”

Por su parte, Ramos Gavilán afirma que los primeros españoles en visitar la Isla del Sol fueron quienes conformaban el grupo dirigido por un Capitán Illescas[xii].

Cieza afirma que en ella “hubo un famoso i riquísimo templo del sol, en memoria de haber salido de allí su primer inca Manco Capac”; lo cual parecería respaldar la conocida leyenda de la fundación del Tahuantinsuyo.

Antonio de la Calancha, refiere que en la isla había un “ídolo de piedra azul vistosa, sin más figura que un rostro feo y el cuerpo como pez”. Durante el proceso de “extirpación de idolatrías” ese y otros ídolos “fueron destrozados y arrojados a la laguna por los cristianos”, dice Ramos. Lo mismo ocurrió con los “gigantes ídolos esculpidos en piedra” que había en Copacabana, los cuales “fueron derribados y sustituidos por cruces de piedra y madera”.

El padre Martín Murúa[xiii] señala que los santuarios más famosos del incario fueron Pachacamac cerca a Lima, Coricancha en el Cusco y la Isla del Sol “…donde hubo antiguamente una frecuentadísima huaca y adoratorio a donde concurrían los indios como en romería… y era el lugar de mayor idolatría que hubo en el Perú”. Agrega que “…es famosa la laguna de Titicaca por estar en su ribera muchos y muy grandes pueblos…”.

En tiempos del coloniaje

Durante la dominación colonial impuesta por los españoles a los pueblos andinos, Copacabana pertenecía al Cusco, hasta que se produjo la fundación de Nuestra Señora de La Paz, en el valle de Chuquiago. Asimismo, después de pertenecer al virreinato del Perú, Copacabana e islas pasaron a ser parte del virreinato del Rio de Buenos Aires, luego de la creación de éste por Real Cédula de 8 de agosto de 1776. Más tarde y básicamente, sobre la Audiencia de Charcas (que abarcó lo que se conocía como Alto Perú) previamente creada en 1559, se erigió la actual República de Bolivia en 1825.

“El Licenciado García de León fue al parecer el primer encomendero de Copacabana por decisión de Vaca de Castro”, nos ilustra el historiador Waldemar Espinoza Soriano en uno de sus escritos[xiv], en el que transcribe un interesante documento bajo el título “Encomienda de [la] Gasca al Licenciado León de sus indios de Copacaguana” fechado el 14 de noviembre de 1548, el mismo que contiene valiosos datos para la comprensión la trayectoria histórica de Copacabana.

Después de García de León, otro encomendero que le sucedió fue –siempre según Espinoza- García de Villalón; luego entre 1574 y 1590 doña María de Salazar y, a fines del Siglo XVI y comienzos del XVII, Alberto de Acuña.

En el documento de encomienda en mención se consigna que en 1548 el jefe de los grupos étnicos de Copacabana era “un orejón del Cuzco llamado Condemayta, el mismo que era asistido por cuatro principales: Chisquicone de la nación Canchi; Huisa de la nación Cana; Pinco de la nación Kolla [Hatun Kolla] y Pasca, sin indicarse nación, pero probablemente de Chachapoyas”.

Poco antes de expedirse el documento de la encomienda, se produjo la visita oficial a cargo del Capitán Gabriel de Rojas. Este visitador establece que existen 738 indios tributarios que con sus familias llegaban a dos mil quinientos pobladores, distribuidos en los pueblos o jatunllajjta de Copacabana e Imsayo, en los “poblezuelos” (sic) de Locca, Carihuaquis, Lupac, Coaquipa, Tonaca y Timacachi; y, en los “poblezuelos de Uros” Tiquina y Cochachumi.

Después del documento de La Gasca, con toda la información que contiene y cuyo análisis y descripción escapan a los límites de la presentes notas, vino el libro histórico del huamanguino Alonso Ramos Gavilán. Que sepamos, en el intermedio no se han encontrado más incunables.

Copacabana hoy

Durante casi todo el periodo colonial (1534 a 1825) Copacabana desarrolla el culto a la Virgen de la Candelaria entronizada el 2 de febrero 1583[xv]. “El 1 de agosto de 1925, año del primer centenario de la Independencia de Bolivia, en ocasión de la celebración del Primer Congreso Eucarístico Nacional, la Virgen de Copacabana fue coronada como Reina de la Nación”, disponiéndose que la festividad coincida con la fecha de celebración de la independencia de ese país: el 6 de agosto.

Demás está decir que los creyentes católicos del hermano país tienen en Copacabana un recurrido centro de peregrinaje y todos -nacionales y extranjeros- tenemos un atrayente y muy visitado destino turístico. <>

Lima agosto de 2

[i] José Antonio del Busto: PERÚ INCAICO. Ed. El Comercio, Lima 2011, p. 153

[ii] Pedro de Cieza de León: CRONICA DEL PERU. PRIMERA PARTE; Capitulo ciii. Ed. Fondo Editorial PUCP, Lima 1986, p. 281

[iii] http://www.copacabana-bolivia.com/copacabana/content/view/13/31/lang,es/

[iv] No nos hacemos problemas aquí -ni en ningún otro sitio- por la escritura del idioma aimara inventada por los “lingüistas” trivocalistas, a la que rechazamos. Al respecto puede verse nuestro artículo “Ah… ¡esos trivocalistas!” publicado en el diario LOS ANDES edición del 15 de junio 2011.

[v] Sobre Copacabana Aymara y Copacabana carioca se han urdido varias explicaciones respecto a la similitud entre los nombres de la Copacabana hoy boliviana y el de la famosa y mundialmente conocida playa y populoso barrio en Rio de Janeiro. La más probable, difundida por el artista boliviano Gil Coimbra Ojopi en su libro “Nuestra Señora de Copacabana”, se apoya en el relato del reiterado visitante al Alto Perú y por tanto a Copacabana junto con comerciantes y exploradores portugueses, el monje benedictino Antonio de Desterro Malheiro, quien en uno de sus viajes en que regresaba de la península ibérica en 1745, fue atrapado en una tempestad marina frente a la costa de Rio de Janeiro con grave peligro de su vida, circunstancias en que clama la ayuda de la virgen de Copacabana, atribuyendo después a un milagro de la deidad, su salvamento. El monje cumplió su promesa de construir una pequeña capilla. En 1749 los anales de Rio de Janeiro la describían como muito frecuentada por romeiros a capella da Sehhora de Copa-Cabana. La capilla fue demolida para la construcción de un fuerte.

[vi] María Rostworowski Tovar: PACHACUTEC. Ed. Instituto de Estudios Peruanos IEP. Lima 2006. p. 101.

[vii] Alonso Ramos Gavilán: HISTORIA DE COPACABANA Y DE LA MILAGROSA IMAGEN DE SU VIRGEN. Texto compendiado por Rafael Sanz. Lima 1837. Imprenta de J. Enrique del Campo.

[viii] Fray Martín de Murúa: HISTORIA GENERAL DEL PERU. Edición de Manuel Ballesteros Ed. Dastin S.L., Madrid 2001, p. 542

[ix] Alonso Ramos Gavilán: Op Cit. P.11

[x] Fray Reginaldo de Lizárraga: DESCRIPCION Y POBLACION DE LAS INDIAS. Capitulo LXVII. Año 1615. Texto tomado de http://www.archive.org/stream/descripcinypobl01romegoog/descripcinypobl01romegoog_djvu.txt

[xi] Pedro Sancho [Pedro Sánchez de la Hoz] LA CONQUISTA DEL PERÚ. Madrid, 1550. Citado por Luis E. Valcárcel en su “Historia del Perú Antiguo”, Ed. Juan Mejía Baca. Lima 1984. Tomo I, p. 266

[xii] Alonso Ramos Gavilán. Op. Cit. P. 22

[xiii] Fray Martín de Murúa: Op. Cit. p. 544

[xiv] Waldemar Espinoza Soriano: Artículo COPACABANA DEL COLLAO. UN DOCUMENTO PARA LA ETNOHISTORIA ANDINA. Boletín Año I Nº 1; Ed. Instituto Francés de Estudios Andinos, 1972.

[xv] Sobre el tema de la virgen de La Candelaria, nos permitimos invitar a quien esté interesado a buscar nuestro artículo “La Candelaria en los pueblos del Perú”, publicado en LOS ANDES el 12 FEB 2006,

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jueves, 4 de agosto de 2011

Exposición de pintores pomateños genera identidad cultural


Escribe: :: YEÍN ARIAS CHURA | LOS ANDES 4AGO2011

La “I Exposición Pictórica y Fotográfica Puma Uta 2011”, se desarrolló con éxito en el centro cívico de la Municipalidad Distrital de Pomata, en la provincia de Chucuito. El acto se desarrolló, específicamente, en la plaza de Armas del “Balcón filosófico del Altiplano”, informó la comisión organizadora, encabezada por la oficina de Promoción Turística de la comuna pomateña.

Cabe resaltar que la primera exposición de pintura pomateña aglutinó obras de maestros jóvenes que van ganando reconocimiento dentro y fuera de las fronteras puneñas; ellos, en sus cuadros, representaron imágenes con visiones totalizadoras de la realidad social de esta parte de la región con la finalidad de generar identidad cultural.

La exposición permitió conocer las potencialidades artísticas, culturales y turísticas de los pueblos, así como facilitó el conocimiento de estas características a los pobladores del ámbito local, regional, nacional e internacional, para luego promover la actividad turística en el distrito de Pomata.

Edwin Romero Calderón, pintor pomateño, fue uno de los artistas que exhibió sus pinturas en esta muestra. “Con una composición en tonos sencillos, se transmite lo paisajístico y bello que inunda a los personajes. Las pinceladas delirantes, asimismo, amalgaman mutuamente en su trasmutación metafísica”, señaló.

José Loza Romero, otro de los participantes de la muestra, manifestó que las tendencias mostradas por ellos presentan una mayor inclinación hacia la figuración y que, en algunos casos, se vinculan al expresionismo de origen telúrico. Miguel Molina Segura, de su parte, indicó que los motivos de su obra nacen a partir de seres cotidianos.

Walter Galindo Quispe, alcalde de Pomata, agradeció a los artistas, profesionales y demás participantes en la presente muestra, por todo el aporte que hicieron. “Esto reafirma y consolida el intercambio institucional y cultural entre nuestros pueblos”, sentenció.

Asimismo, aperturó un libro de visitas para los turistas nacionales y extranjeros, de modo que puedan realizar sugerencias y recomendaciones, a la vez que recordó a los asistentes informarse de actividades de este tipo en la web institucional: munipomata.gob.pe.


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lunes, 1 de agosto de 2011

Costumbres puneñas venidas de tiempo atrás


Primero de agosto : Ch'alla a la "pachamama"

Escribe: Los Andes |

Desde tempranas horas de la mañana de hoy, los propietarios de las viviendas en la ciudad de Puno iniciaron con la tradicional Ch'alla a la "pachamama" como parte de una de las tradiciones más arraigadas en el mundo andino.

La tradición manda que antes que salga el sol, las viviendas deben ser sahumadas y ch'alladas para que de ese modo la prosperidad y la abundancia sigan en la vivienda.

Asimismo, se hizo una ceremonia en el frontis de la iglesia San Juan en la ciudad de Puno, donde además participaron los Sikuris 27 de Junio Nueva Era de la Ciudad Lacustre.

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Celebran ritual de purificación de agua y pago a "pachamama"

Escribe: JOSÉ HUAHUACONDORI

Los Andes 1 agosto 2011

La fiesta, el color y las expresiones culturales más ancestrales no sólo se dan cuando existen motivos positivos y de contento, sino también cuando la necesidad y la fe se conjugan en un pedido unísono a la "pachamama" por nuevos tiempos y nuevas alegrías. Tal fue el caso de los pobladores del distrito de Santiago de Pupuja, en la provincia de Azángaro, el sábado último, cuando le pidieron a la madre tierra que no los abandonara y les concediera, como antes, el recurso hídrico desde sus entrañas.

En medio de una ceremonia por falta del líquido elemental, en el Distrito de Santiago de Pupuja, perteneciente a la provincia de Azángaro, se realizó el ritual de la purificación de agua y pago a la "pachamama". El acto se desarrolló en el lugar histórico de panteón Ccocha del distrito referido, con el apoyo del museo ALCRA Pucará.

Cabe precisar que la carencia de agua en las partes altas de esta zona perjudica a sus habitantes y a sus animales, ya que tienen que trasladarse varios kilómetros en busca del recurso hídrico. Específicamente, se informó que al menos un 85% de la población de este distrito carece de agua.

En tal contexto, se supo que necesitan con urgencia la disposición de las autoridades competentes, de modo que se ponga en marcha el proyecto de perforación de pozos para abastecer con agua a los lugares donde más se necesita.

Jaime Yapo Arapa, alcalde del distrito de Santiago de Pupuja, mencionó que el proyecto fue priorizado en el Presupuesto Participativo del año 2010, el mismo que deberá ser ejecutado en el presente año. De igual forma, dijo que los especialistas realizaron sondeos electromagnéticos, encontrando zonas donde puede haber el agua que abastecería a los pobladores, por lo menos en estas temporadas.

Asimismo, sostuvo que se necesitarán por lo menos 10 millones de soles para concretar este proyecto en pro de la población de ese distrito. “Los pozos que se perforarían podrían brindar más de 16 litros por segundo de agua, lo cual beneficiaría a la población que ahora carece del líquido elemento”, señaló Yapo Arapa.

Con estos motivos fue que desarrollaron, el día sábado, el ritual de la purificación de agua y pago a la "pachamama". Esta actividad se dio con la actuación de los "paccos" de la localidad, con la presencia de las autoridades ediles distritales y los pobladores afectados, quienes oraron con fe para que el todopoderoso no haga faltar este líquido de importancia por más tiempo.

Se informó que, además, en el evento participaron los Chancas de Apurímac, la Estudiantina Grau Wayra P`uqos, también de Apurímac; los Q`anas de Q`eswa Chaca, en una presentación de danzas autóctonas y exhibición de platos típicos y tradicionales de la zona. Todos ellos lucieron disfraces típicos de la zona.

Finalmente, cabe añadir que los "Yachay" del pueblo dieron al evento las características especiales y diferentes al ritual hecho en Pucará; y que, por la cultura viva que se mantiene intacta en Santiago de Pupuja, será tradicional todos los 30 de julio de cada año, con el objetivo de solicitar a la "pachamama" lluvias más constantes y fructíferas, así como el beneficio de buenos frutos en la temporada de cosecha

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Los Sikuris ch'allan a la Pachamama

Moises Barriga

CORREO PUNO 01 de agosto de 2011

Hoy primero de agosto se evoca el Día Internacional del Sikuri, fecha en la que el Instituto Jilata, la agrupación de Sikuris 27 de Junio "Nueva Era" y la UGEL Puno efectúan la ch'alla a la Pachamama (bendición a la tierra) como parte de las tradiciones que coinciden con el inicio de las labores agrícolas.

El frontis del Templo San Juan será el escenario de estas celebraciones que concita la presencia de decenas de artistas y danzarines del siku.

Dicho aniversario también se recuerda en diferentes ciudades del país, así como en Argentina, Chile, Bolivia, Norteamérica y varios países europeos, donde músicos amantes de la cultura andina interpretan un sinfín de melodías haciendo votos para que estas costumbres perduren de generación en generación.

"Actualmente la música sikuriana ha logrado traspasar fronteras. Tanto así que, en Estados Unidos (Nueva York), Colombia (Cali), Chile (Santiago), Argentina (Buenos Aires), Bolivia (La Paz) y varios países de Europa, existen tropas de sikuris que entonan música de la región puneña, afirmó el artista Gavilano De la Cruz.

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Señalakuy: marcando la prosperidad

Escribe: JIMMY M. CAHUANA

Los Andes 1 agosto 2011

El mes de agosto, mes caliente ("qoñi killa"), considerado por muchos como la época de los matrimonios y la suerte, también es una gran oportunidad para los comuneros de la parte alta de Putina. Ellos, a pesar de lo agreste del clima y la dificultad de la geografía, logran significar siempre la llegada del calor y la prosperidad en su principal recurso, la alpaca, en esta temporada del año.

Las tradiciones y costumbres que han permanecido hasta el momento a pesar de la extirpación de las idolatrías de nuestros antepasados por parte de los colonizadores españoles, vuelven a cobrar vida en fechas significativas, como la llegada del primero de agosto, mes caracterizado por ser depositario de miles y millones de esperanzas en la provincia de San Antonio de Putina, en la región Puno.

La comunidad alta de Chijus, distrito de Putina, a la que se llega luego de recorrer un serpenteante camino por casi hora y media, es testigo de una de estas costumbres ancestrales. Los comuneros la llaman “Señalakuy”, o marcado, y es tradicional de este mes en medio de ritos milenarios.

La ceremonia inicia, desde la víspera, con el pago a la “pachamama”, solicitando una serie de deseos a través de un estricto acto protocolar conducido por el "Paqo". Ésta actividad no termina hasta el despacho que se realiza aproximadamente a la media noche, en la parte más alta del sector.

Luego de que los organizadores amanecen en el rito, uno de los partícipes del mismo va a un ojo de agua cercano para recoger el líquido vital sin que haya sido alcanzado por los rayos del sol, allí colocará maíz y harina, productos que servirán para el “Señalakuy” y su realización efectiva.

De su parte, el organizador de la actividad, para asegurar la alimentación de los invitados, sacrifica de una a dos alpacas, enterrando parte de su sangre y menudencias en un hoyo cavado en el patio principal del dueño de la fiesta.

Para el "Señalakuy", el organizador mantiene encerradas a las alpacas y extiende una "lliklla" (manta) conteniendo pedazos de orejas de alpaca, "q’intus" (hojas de coca), monedas antiguas, conchas espondilus, copas y una navaja, todas utilizadas sólo en este tipo de actos solemnes.

Después de algunas oraciones, se procede a levantar hojas de coca destinadas para la Santa Tierra, apus, almas benditas y el agua que servirá para bendecir a los animales.

MATRIMONIO DE ALPACAS

El dueño de la fiesta e invitados, luego de "pikchar" (masticado) hojas de coca, proceden a capturar a las dos alpacas más grandes y una cría del año, denominada “punta uña”, para realizar el “matrimonio de las alpacas”, como acto final de la tradición.

Estos animales son adornados con huairuros o pompones fabricados con lana teñida de alpaca y envueltos con un mantón de seda; luego de esto, se procede a echarles con mixturas y hacerles brindar con vino.

El acto prosigue con frotar monedas antiguas de nueve décimos, al igual que a toda la majada, repitiendo la frase: “traigan plata por su mejor precio”. Los organizadores, utilizando una pequeña navaja, realizan una incisión en la oreja de las “alpacas novios”.

Las gotas de sangre o “kankas”, son recogidas en pequeños vasos conteniendo vino o alcohol, para pintar en la frente de cada uno de los participantes una señal de haber comido la “kanka”.

Así, el “Señalakuy” continúa hasta el mediodía para culminar con la liberación de la majada en medio de una incesante bendición de agua, arroz y confites. La esperanza de ver crecer el número de su ganado y practicar la ancestral tradición de compartir con la "pachamama", se cumple por encima de los 4 mil metros de altura, en medio de suculentos platos y otras costumbres igualmente trascendentales.

Cabe destacar que en la ciudad de Putina, desde muy temprano, las familias harán humear hoy hierbas recogidas durante el viernes santo; asimismo, sahumearán sus hogares con la finalidad de que el ambiente esté caluroso y salgan los malos espíritus.

De otra parte, es de destacar que en la comunidad de Chijus se puede observar un hermoso valle de piedras y pinturas rupestres. Recursos turísticos que hacen que esta tradicional actividad se embellezca todavía más.

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Pobladores se trasladan a los ríos para recoger piedras

Moisés Barriga CORREO DE PUNO

01 de agosto de 2011

Como parte de la costumbre andina, hoy lunes 1 de agosto, los pobladores se trasladan a los ríos circundantes a la ciudad de Juliaca para recoger piedras redondas y planas, que en esta fecha simbolizan dinero.

El historiador Samuel Álvarez Enriquez dijo que las piedras deben ser recogidas antes de que el sol salga y luego ch´allarlas para conseguir prosperidad económica.

Hoy primero de agosto se evoca el Día Internacional del Sikuri, fecha en la que el Instituto Jilata, la agrupación de Sikuris 27 de Junio "Nueva Era" y la UGEL Puno efectúan la ch'alla a la Pachamama (bendición a la tierra) como parte de las tradiciones que coinciden con el inicio de las labores agrícolas.

El frontis del Templo San Juan será el escenario de estas celebraciones que concita la presencia de decenas de artistas y danzarines del siku.

Dicho aniversario también se recuerda en diferentes ciudades del país, así como en Argentina, Chile, Bolivia, Norteamérica y varios países europeos, donde músicos amantes de la cultura andina interpretan un sinfín de melodías haciendo votos para que estas costumbres perduren de generación en generación.

"Actualmente la música sikuriana ha logrado traspasar fronteras. Tanto así que, en Estados Unidos (Nueva York), Colombia (Cali), Chile (Santiago), Argentina (Buenos Aires), Bolivia (La Paz) y varios países de Europa, existen tropas de sikuris que entonan música de la región puneña, afirmó el artista Gavilano De la Cruz.

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domingo, 24 de julio de 2011

Alfonso Torres Luna, maestro, maestro, eterno maestro.


En las profundidades de la pedagogía

Escribe: Jaime Barrientos Quispe | LOS ANDES 24-07-2011

La vida fulgurante de Alfonso Torres Luna fue similar a la del luminoso cometa que surge de súbito en el firmamento y pasa raudamente frente a nosotros e ilumina nuestra oscuridad externa e interna, al tiempo de entusiasmarnos porque su brillante paso nos conmueve hasta el alma, aviva nuestra mente habituada a la somnolencia y sacude nuestro frío corazón, porque todo cometa es maravilla circunstancial y prodigio espectacular y, Alfonso Torres Luna puneño, que vivió solamente 34 años, fue la luz intensa e interna de un cometa que tuvo la virtud de pasar e iluminar para siempre la oquedad puneña de esos años. Y hasta hoy nos ilumina a través de sus libros imperecederos que tocaron realidades nuevas del Altiplano. En su corta vida escribió y pensó más que muchos escritores ye investigadores de oficio y conoció de paleontología, geología e historia, geografía, limnología y arqueología que aplicó a la realidad puneña. Ningún saber le estuvo vedado y todos los conoció a fondo.

Ahora internémonos en la vida de un hombre de mente resistente al devaneo y de voluntad productiva como pocas, con carácter de aula abierta, con días de libro tras libro y con noches de insomnio y esfuerzo creativo que bocetaron una personalidad trascendente que es ejemplo eterno que plasmó amor sideral a Puno y sus diversas heredades que para él fueron epifanía y sinfonía en sus casi 7 lustros de vida plena.

TODO QUE ES NADA

Sigmund Freud, el viejo y laberíntico sicoanalista vienés, afirmó que existen tres profesiones imposibles de ser plenamente dominadas y son la del gobernante, la del psicoanalista y la del educador. Esa imposibilidad y su inmensa complejidad provienen de las dificultades propias de esas ocupaciones que abrigan estudios, temas y realidades cambiantes y no bien definidas. Para el caso de la educación, Freud afirma que la mayoría de los maestros tienen efectiva vocación por lo imposible al pretender captar la verdad, asirla y estrujarla diariamente en su afán de convertirse en demiurgos y lograrlo solo en un fulgurante momento y luego, terminada la lección y acabada la sesión, volver a la chatura de la rutina donde el educador retoma la condición de ser evanescente frente a la absorbente y presente realidad que da las espaldas a sus asertos creativos, expositivos y educativos. Y entonces y según Freud ser educador no es algo concreto, es la obra de un escultor que esculpe en el aire y modela figuras a paletazos en una columna de humo. Ser maestro tiene oficio de artificio y de anfibio de circunstancias que aspira aire, respira agua con piel de pulmón y corazón de reptil y se solaza despatarrado en la arena.

Una metáfora de Hölderlin nos recuerda que “Los educadores forman a sus educandos como los océanos forman a los continentes, retirándose en una pleamar infinita y reiterativa”, pese a que la mayoría de alumnos buscan independencia y les dicen a sus profesores: “Ayúdame a hacerlo solo”. Es decir: “No pienses por mí, no decidas por mí, ayúdame a ser yo mismo”, pero eso es difícil, porque la tendencia de los océanos es anegar la tierra. Y la de los educadores y los padres es imponer su forma de pensar y de sentir. Y el maestro es un escultor que pretende replicar su forma en el ánima de sus semejantes, para el caso, discípulos de temporada.

Otra tarea difícil que complejiza la profesión de maestro es que el educador trabaja con seres humanos que, digamos, son “materiales” fusibles de altísima delicadeza y de sensible variabilidad que actúan sobre la base de emociones, sentimientos, concepciones, valores, ideas y hasta prejuicios y lentitudes… ¿Quién los sabe manejar?, pocos, y quienes lo hacen reproducen sus estilos, manías, peculiaridades y amplifican su personalidad. El maestro es la obra y el alumno el texto y hasta el pretexto. El maestro impone copias porque trabaja con “materiales” heterogéneos de alta, altísima variabilidad que no obedecen a las leyes de la lógica, sino de una pedagogía mutable, plástica y hasta elástica. Por ejemplo, los ladrillos que un albañil coloca en las paredes de una construcción, sea para edificar un muro o sea para revestirlo como mural responden a las leyes de la gravedad y acatan esa ley inmutable a cualquier hora y en cualquier lugar. Pero, lo mismo no se puede decir cuando se trata de construir en la mente del alumno un andamiaje de conceptos, que para retenerse, afirmarse y consolidarse requieren, a veces, de una reprimenda que en varios casos tiene como respuesta reacciones negativas de retraimiento y rebeldía, de rabia y desaliento. No hay leyes. Por lo dicho, pocas tareas en la vida tienen más complejidad que la educación, por su misma naturaleza tan paradojal.

EL MAESTRO DE HOY FRENTE A LOS DE AYER

Dice Constantino Carvallo, que ser educador es una extraña mezcla de actividad intelectual y negocio del espectáculo: “El profesor quiere ser escuchado, contemplado y obedecido. El maestro se siente Dios en el sexto día, porque su obra diaria es la construcción y modelado de otro hombre. Ser maestro también es oficio de vampiro: bebe del vigor, la alegría y la inocencia de los otros. Total, un buen maestro es quien mantiene una relación asimétrica con sus alumnos: da y no espera recibir”.

La tarea aún es difícil porque existe una diversidad entre los destinatarios del proceso. Cada alumno es diferente, es único, es irreemplazable: tiene su ritmo de aprendizaje, su estilo propio, su motivación, su capacidad, su contexto. Y eso no es todo, encontramos otra dificultad no menor, vivimos y padecemos de la cultura neoliberal que contradice casi todos los presupuestos valorativos de la educación. Los grandes ejes del liberalismo son la competitividad, el individualismo y la obsesión por la eficacia y el exitismo.

Hasta el lenguaje es complejo, expresa Miguel Santos en su libro: La pedagogía contra Frankenstein, porque muchas de las palabras que utilizamos en el discurso educativo están llenas de connotaciones peligrosas como calidad, educación, mejora, libertad, participación…y lo grave es que no procedemos en función a lo que reclamamos y exigimos cuando utilizamos esas palabras.

A pesar de todas estas dificultades, la tarea de la educación es muy hermosa. Porque se trabaja con personas, porque tiene naturaleza optimista, tiene productos y cosechas casi inevitables para el desarrollo de las personas y de las sociedades.

Ante este río de reflexiones sobre el rol del educador, echamos una breve mirada a la pedagogía puneña y en ella encontramos una lista de educadores que trascendieron en obra y pensamiento. Uno de ellos, es Alfonso Torres Luna, pero ¿Qué sabemos de Alfonso Torres Luna a 110 años de su nacimiento? Poco. ¿Qué sabremos luego cuando se cumpla 100 años de su muerte? Incógnita.

Lo mínimo que debemos saber sobre la vida y obra de este maestro ejemplar se debe organizar y sustanciar desde ahora, especialmente a través de encuentros y reuniones que galvanicen y entusiasmen a la juventud y la motiven con la investigación histórica y con la ecuación de que ciencia más puneñismo suman saber y trascendencia.

Los aportes intelectuales y la prontitud de cómo nos involucramos y buceamos en la vida de este puneño superior y en su vasta producción intelectual, nos ayudarán en la cruzada de internalizar su obra logrando que la mente de estudiantes y educadores se proyecte y dimensione. En todo caso, la mejor manera de restaurar el verdadero pensamiento Alfonsino, es leyendo, citando e introyectando, los escritos de Alfonso Torres Luna.

TORRES LUNA MAESTRO QUE NO USÓ LA PEDAGOGÍA PARA ANGUSTIAR

Alfonso Torres Luna dedicó su vida al estudio de la educación del Perú, al estudio sociológico, etnológico, histórico, geográfico y económico de Puno, con sólida preparación académica y entrega total al trabajo de educador e investigador. Estuvo provisto de una excepcional agudeza mental que le permitió calar hondo en la historia de Puno y del Perú. Y fue sobre todo un profesor que no impuso estilos de vida ni pretendió modelar a sus discípulos como hoy lo hacen los profesores de la actualidad que calcan recetas e imponen conductas, Él pensó, escribió y a través de sus obras influyó su entorno, fue una enzima que propició reacciones y motivó personas.

Alfonso Torres Luna, albergó el propósito de presentar ideales, tal vez dispersos y distribuidos en un repositorio, pero que conociéndolos nos permite mostrar la herencia patrimonial del remoto pasado puneño. Ahí están el cimero “Puno histórico” que aborda temas e inquietudes que la misma “Monografía de Puno” de Emilio Romero no incluye y, tenemos, también el libro “La meseta y el lago Titicaca” que inaugura la primera explicación técnico científica de la formación geológica de esa maravillosa cuenca. Ambos son textos de obligada lectura que, en toda su vastedad, versación y manejo de documentación inédita, se convierten, aún hoy, en admiración de propios y extraños. No obstante, su restringida divulgación, conspira a robustecer la formación de una sólida conciencia social e identidad regional. ¿Quiénes y cuántos han leído esos libros ineludibles? La respuesta puede ser desalentadora por la exigüidad de lectores y por la poca proyección de esas obras medulares e imprescindibles.

Alfonso Torres Luna, junto a su esposa Consuelo Ramírez Figueroa de Torres Luna, educadora como él, hicieron una puesta en común para forjar un pensamiento regional integral y coherente. Problematizaron, reflexionaron, meditaron, sintieron y escribieron sobre Puno que fue la masmédula de su inspiración y por eso trascendieron la pedagogía y educaron para la liberación al instrumentar. Eso es su gran mérito. Ambos, consiguieron un lugar en la historia y en la pedagogía regional. Y entonces, Freud, Carvalho y otros analistas y sicologistas quedan con sus argumentos estériles ante la fuerza y la acción de un escritor que fue maestro sin imponer verdades ni esclavizar voluntades.

En Alfonso y Consuelo, en sus obras y en su unión de pareja rescatemos la surgencia, que deja de ser contradictoria, de ese ser llamado maestro que lo es porque no impone, sino suscita, que no aherroja, sino libera pensamientos. No olvidemos que a casi 75 años de la muerte de ese ínclito puneño y poco después de fallecida su compañera, una parte de sus cenizas descendieron a la eternidad del lago Titicaca que ya los tiene en su seno, convertidos en música, amanecer y enseñanza inmortal. Otra parte de sus cenizas, se encuentra en el Glorioso Colegio Nacional San Carlos y otro tanto en el Colegio Alfonso Torres Luna de Acora que lleva su nombre.

Hace 47 años el 21 de julio de 1964 se creó el colegio acoreño que lleva su nombre y donde, pese a la poco difusión de sus obras las 43 promociones de estudiantes aimaras de Acora no olvidan fácilmente a quien dio nombre a su colegio y diferencia cultural a su existir. A la luz de los hechos, Alfonso Torres Luna, en su corta existencia demostró una verdadera vocación de maestro. Vocación que en el actual magisterio regional es casi imposible visualizar.

MAESTRA VIDA Y DIESTRA EXISTENCIA

A 75 años de su partida, cuando trabajaba por la educación del país, el destino lo apartó de la vida y el escritor e investigador se fue sin miedo, pese a que entre sus proyecciones había gran cantidad de obras proyectadas sobre las edades geológicas del Altiplano, las rebeliones indígenas, la historia de las ideas en Puno y muchos otros temas más. Tenía como dijimos solo 34 años y desde ese tiempo una losa y muchas lágrimas de condolidos circunstantes cubren su memoria para siempre.

Alfonso Torres Luna nació en Puno el 2 de agosto de 1901 y falleció el 22 de abril de 1935. Fue hijo de José Torres, natural de Arequipa y de Asunción Luna, nacida en Bolivia. No conoció a su padre y con su madre enferma tuvo que trabajar desde muy niño para actuar como sustento de la familia.

Empezó a trabajar a los 11 años como amanuense en una notaría de Juez de Paz y en la Beneficencia Pública. Luego trabajó en la Biblioteca Nacional, en la sección de Compaginación y ordenamiento de pergaminos. Ahí es donde encontró fuentes bibliográficas que avivaron su interés por el saber y nutrieron los temas que desarrolló en su famoso “Puno histórico”. En 1923 se graduó de Normalista en el Instituto Pedagógico Nacional y al año siguiente lo nombraron Director de la Sección Primaria del Colegio San Carlos de Puno.

El 12 de julio de 1926 contrajo matrimonio con la poeta y maestra María Consuelo Ramírez Figueroa. Con ella, luego de un año de matrimonio viajó a Juli, como comisionado escolar y Director del Centro Escolar Nº 891. Se sabe que trabajó con el Dr. Raúl Porras Barrenechea en las “Mediciones de límites del Perú con Bolivia”.

En 1929 recibió su título de bachiller en la Facultad de Ciencias Físicas y Naturales de la Universidad San Agustín de Arequipa, con el trabajo: “Los peces del lago Titicaca”, al poco tiempo se graduó de Doctor en la misma universidad con el trabajo “Coordenadas geográficas de Puno”. Toda su ilustre versación la concentró en analizar e interiorizar la realidad altiplánica, y ese es un mérito singular

Luego, de ello viajó a Lima como maestro auxiliar del Instituto Pedagógico Nacional, allí creó y fue precursor de varios temas pedagógicos y fue el primero en introducir el ‘Cine educativo’, en la pedagogía con dibujos que él mismo diseñaba. Elaboró las primeras ‘Pruebas objetivas para exámenes’ y organizó el ‘Primer censo de maestros diplomados’; además de crear el primer ‘Proyecto de Escalafón General de Maestros’.

En 1934 se gradúo de Doctor en la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de San Marcos, con el trabajo “Fundación del Imperio Incaico”.

En su corta vida de existencia escribió los siguientes libros y que fueron editados por su esposa Consuelo Ramírez de Torres Luna:

“Puno histórico” (1968)
“La meseta y el lago Titicaca” (1968)
“Segundo libro para Maestros Rurales” (1941)
“El problema del aborigen peruano” (1941)

Reza un cimero poema de Francisco de Quevedo y Villegas que dice: “Polvo serás por la ley severa, pero más allá del polvo, serás amor que dura en las cenizas, polvo enamorado aún serás”. Pensando en ese poema, diremos que la última voluntad del recordado educador fue regresar a su terruño y hundirse en las azules y ondeadas aguas de su natal Titicaca, como un día emergió Manco Cápac y Mama Ocllo para fundar el Incario.

Alfonso Torres Luna fue un maestro que se proyectó como pocos e iluminó como ninguno y al cual hay que honrar reeditando su obra y contextuándola con el comentario y el aggiornamento crítico de los actuales historiadores, geógrafos, educadores, etc., que hay en la vitrina académica de Puno y el Perú. ¿Cómo es posible que su obra medular no sea conocida, no solo por el gran público, sino por los mismos profesores encargados de difundir el saber?

CAFE UCHUÑARI

El café más raro también es peruano

Café producido en la selva de Puno. La mejor manera de probarlo es en exprés. Es un café un poco espeso, con mucho cuerpo y un aroma fabuloso, menos ácido de lo normal. Es cremoso y hasta se siente un poquito de chocolate en él. Es un café muy especial.

Solo se producen 250 kilos de este café al año, que pasa primero por el sistema digestivo de tres coatíes. ¿Su precio? 46 kilos de café en verde llegan a costar 1.380 dólares, mientras que esa misma cantidad de un café regular se vende a 130. Solo lleva un año produciéndose en el Perú, en Puno y por un solo agricultor.

Este café no tiene nada que envidiarle al Kopi Luwak, un café muy especial de Indonesia, que es el café más caro del mundo. Un 'diferente' proceso por el que pasa este café también ha sido implementado en Puno y ha salido como resultado el café Uchuñari.

LA HSTORIA DEL CAFÉ UCHUÑARI

Hace un par de años, el hijo de Luciano Sacaca, un productor de café en el sector de Santa Fé, distrito de San Pedro de Putina Punco en Puno, caminaba entre los árboles luego de un baño en el río, cuando escuchó mucho ruido. Vio en un nido a tres pequeños COATÍES, mamíferos de nariz alargada, que viven en toda la ceja de selva y reciben el nombre de Uchuñari. Al día siguiente los volvió a ver y se dio cuenta que eran huérfanos y que la madre pudo haber sido asesinada por algún cazador. Así que decidió llevárselos a casa y se volvieron sus mascotas.

Primero los alimentó con un biberón. Luego, un poco más crecidos, comenzaron a comer fruta, entre ellas las cerezas de donde sale el café.

Después de una convención cafetalera en Bélgica, la gente de Cecovasa ( Central de Cooperativas del Valle de Sandía) conoció el café Kopi Luak de Indonesia, aquel que pasa primero por el aparato digestivo de un animal parecido a un gato. Ya de regreso, Luciano Sacaca le dijo a Miguel Paz, Gerente de Ventas de Cecovasa, "jefe, en mi chacra tengo esos animalitos". ¿Podría funcionar igual?

Hicieron la prueba con un kilo de semillas de café que estos coatíes - que no son exactamente la misma especie que los animales de Indonesia, pero son parecidos - comieron y expulsaron. Se comen la cereza, procesan la pulpa y botan la semilla del café cuando defecan.

Los productores lavaron bien las semillas, las secaron y enviaron las muestras a clientes. A algunos no les gustó mucho la idea, mientras que a otros les pareció que tenía potencial. Y comprobaron que consiguieron un café de buena calidad con un sabor muy especial.

UNA VEZ EN LIMA

A David Torres, experto catador de café y dueño del café Arábica Espresso Bar en Miraflores al principio no le pareció la idea, pero luego lo probó y la cosa cambió.

"Lo que yo puedo notar en este café" - dice David, "es que es tiene mucha menos acidez que el común de los cafés".

Él, a su vez, entregó el café al nuevo restaurante la Casa Faustina, donde la dueña y cocinera Noemí Cristóbal creó un postre para este café específico llamado la "Casita del Uchuñari".

UN EXPERTO NATURAL

El uchuñari o coatí es un gran conocedor de café, sólo elige las mejores ciruelas y es que el animalito de la gran nariz solo come el café que ya está maduro.

Los tres uchuñaris de Luciano Sacaca eligen muy bien las cerezas de donde salen las semillas.

A PROBAR SE HA DICHO

La mejor manera de probarlo es en espresso, es un café un poco espeso, con mucho cuerpo y un aroma fabuloso, menos ácido de lo normal. Es cremoso y hasta se siente un poquito de chocolate en él. Es un café muy especial.

Si usted, estimado lector, no se decide a probarlo debido al proceso por el que pasa, déjeme contarle que no es como se lo imagina.

David Torres, el experto catador explica que las semillas expulsadas por el animal todavía están rodeadas del pergamino, una cáscara, una protección natural. Cuando él las recibe, retira esa cáscara y las tuesta. En este proceso, el café alcanza temperaturas de 230 grados centígrados, suficiente para matar bacterias, si todavía le quedan dudas.

El experto dice que cuando está tostando este café puede sentir olores poco comunes como las hortalizas y las legumbres. Cuando el café está en el sistema digestivo del animal tiene definitivamente contacto con los ácidos que a su vez están procesando frutas y el mismo mucílago del café. Esto genera cambios en las enzimas que luego son sentidos en el sabor, menos acidez y en nuevos aromas.

Cortesía: MercadoLíder




Luciano Sacaca

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