CÁNCER TRIUNFANTE
César
Hildebrandt
En
HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 789 3JUL26
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L |
legan apristas a saludar
a Keiko Fujimori. Es el besamanos. Es el besapiés. Es el viejo beso que el
Apra, en trance de agonía, le dio al general Odría “por la gobernabilidad”. Es
un beso de moza imaginaria.
Pero besar a Odría tenía
una razón. El Apra y la Unión Nacional Odriista formarían una coalición
reaccionaria en el congreso de 1963, una alianza que le hizo la vida imposible
al reformista Femando Belaunde. Era un beso estratégico. .
Ahora el Apra no existe,
es un pabellón de sombras. No tiene inscripción, no tiene parlamentarios, no
tiene vela en ningún entierro, excepto el propio, y encima carece de
significado. Porque el Apra no es la socialdemocracia que se disolvió en un mar
de debilidades y corrupción. Hace años que se alejó del centro-izquierda y se
había convertido en una versión mejor fraseada de la derecha monda y lironda.
Ahora va el Apra mustia donde la señora que ganó con las justas y le rinde pleitesía antes de su proclamación. Reconocen sus emisarios a su nueva jefa y no sé -aunque me parece- que atisban oportunidades.
Muerto Haya hace tanto
tiempo, muerto por decisión propia Alan García, el Apra es un orfanato sin
directorio. De modo que los chicos se reúnen en asamblea y deciden acudir,
desesperadamente, donde la señora que no los llamó y que no los necesita. Están
en busca de salvar los muebles y la merienda.
Este sí es el final del
partido que cambió la historia del siglo XX peruano. Es el término de una
época. Es la última escena de un drama que duró 102 años.
La señora que ganó por
27 centésimas de diferencia y perdió en 16 de las 25 regiones del país está
feliz. La cola crece, las llamadas se multiplican, las felicitaciones se
transmiten. La saluda la Casa Blanca, Bukele, Milei. Solo falta Netanyahu.
La señora vuelve a
sentirse internacional, como cuando hacía el trencito con Hugo Chávez en
aquella fiesta inolvidable de Cartagena de Indias. O cuando acompañaba a su
padre mafioso en los viajes a los que debió acudir su santa madre, primera dama
defenestrada por denunciar el robo perpetrado por sus cuñadas. ¡Todo era tan
familiar aquel entonces!
El secretario del SUTEP
también la visita para hablar del tema educativo. Hace bien. Al fin de cuentas,
el SUTEP hizo antes que China, su cuna ancestral, la evolución al capitalismo,
el mercado y la acumulación. Habla bien de ella y de su encumbramiento don Juan
Sheput -eso era inexorable- y la corteja y se muestra Yehude Simón, el
escorpión que mordió a la rana y que sobrevivió nadando muerto.
En la puerta de la casa
de la señora, en el vestíbulo del local partidario, se dejan cartas,
admiraciones, pedidos. Y hay llamadas. Y hay silencios que son discursos y
evasivas que son pronunciamientos. También abundan los teléfonos que ya no
contestan, los saludos que desaparecieron, los correos sin respuesta. Manadas
de olfatos al acecho observan cómo está el viento, de qué lado caerá la lluvia,
cuánto demorará la caravana.
Lo que no saben es que
el fujimorismo actuará como siempre: usará a la gente mientras lo requiera y
luego volverá al ensimismamiento. Así ha actuado siempre. Lo que pretenden
ignorar es que la máquina del fujimorismo no conoce otro norte que no sea el
control de las instituciones, objetivo que ha logrado gobernando de facto y a
la sombra y al que sólo le falta el dominio pleno sobre el poder judicial
(operativo que está en marcha gracias a la servidumbre de la Junta Nacional de
Justicia).
No importa de cuántos
colores se adorne provisoriamente la organización de la señora Fujimori.
Prevalecerá el legado, el ejemplo del padre atroz, el recuerdo seductor de que
todo es comprable, chantajeable, intercambiable, ensobrable. La convicción de
que el Perú es un bufé en las buenas y una carnicería cuando apremian los
tiempos y las calles suenan a malestar. ¿Se imaginan a Cecilia Chacón
preocupándose por los padecimientos de los pobres? ¿A Martha Chávez vigilando
que los uniformados no se excedan en el uso de la pólvora? ¿A Miki Torres
preocupado por el medio ambiente? ¿A Femando Rospigliosi proponiendo algo
vagamente humano? El fujimorismo es el cáncer triunfante. El Perú está en el
INEN. Internado. <>

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