viernes, 3 de julio de 2026

HILDEBRANDT OPINA: RESULTADOS POLITICO-SOCIALES DEL RECIENTE PROCESO ELECCIONARIO

 CÁNCER TRIUNFANTE

César Hildebrandt 

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 789 3JUL26

L

legan apristas a saludar a Keiko Fujimori. Es el besamanos. Es el besapiés. Es el viejo beso que el Apra, en trance de agonía, le dio al general Odría “por la gobernabilidad”. Es un beso de moza imaginaria.

Pero besar a Odría tenía una razón. El Apra y la Unión Nacional Odriista formarían una coalición reaccionaria en el congreso de 1963, una alianza que le hizo la vida imposible al reformista Femando Belaunde. Era un beso estratégico.               .               

Ahora el Apra no existe, es un pabellón de sombras. No tiene inscripción, no tiene parlamentarios, no tiene vela en ningún entierro, excepto el propio, y encima care­ce de significado. Porque el Apra no es la socialdemocracia que se disolvió en un mar de debilidades y corrupción. Hace años que se ale­jó del centro-izquierda y se había convertido en una versión mejor fraseada de la derecha monda y lironda.

Ahora va el Apra mustia donde la señora que ganó con las justas y le rinde pleitesía antes de su procla­mación. Reconocen sus emisarios a su nueva jefa y no sé -aunque me parece- que atisban oportunidades.

Muerto Haya hace tanto tiempo, muerto por decisión propia Alan García, el Apra es un orfanato sin directorio. De modo que los chicos se reúnen en asamblea y deciden acudir, desesperadamente, donde la señora que no los llamó y que no los necesita. Están en busca de salvar los muebles y la merienda.

Este sí es el final del partido que cambió la historia del siglo XX peruano. Es el término de una época. Es la última escena de un drama que duró 102 años.

La señora que ganó por 27 centésimas de diferencia y per­dió en 16 de las 25 regiones del país está feliz. La cola crece, las llamadas se multiplican, las felicitaciones se transmiten. La saluda la Casa Blanca, Bukele, Milei. Solo falta Netanyahu.

La señora vuelve a sentirse internacional, como cuando hacía el trencito con Hugo Chávez en aquella fiesta inolvidable de Cartagena de Indias. O cuando acompañaba a su padre mafioso en los viajes a los que debió acudir su santa madre, primera dama defenestrada por denunciar el robo perpetrado por sus cuñadas. ¡Todo era tan familiar aquel entonces!

El secretario del SUTEP también la visita para hablar del tema educativo. Hace bien. Al fin de cuentas, el SUTEP hizo antes que China, su cuna ances­tral, la evolución al capitalismo, el mercado y la acumulación. Habla bien de ella y de su encumbramiento don Juan Sheput -eso era inexorable- y la corteja y se muestra Yehude Simón, el escorpión que mordió a la rana y que sobrevivió nadando muerto.

En la puerta de la casa de la señora, en el vestíbulo del local partidario, se dejan cartas, admiraciones, pedidos. Y hay llamadas. Y hay silencios que son discursos y evasivas que son pronunciamien­tos. También abundan los teléfonos que ya no contestan, los saludos que desaparecieron, los correos sin respuesta. Manadas de olfatos al acecho observan cómo está el viento, de qué lado caerá la lluvia, cuánto demorará la caravana.

Lo que no saben es que el fujimorismo actuará como siempre: usará a la gente mientras lo requiera y luego volverá al ensimis­mamiento. Así ha actuado siempre. Lo que pretenden ignorar es que la máquina del fujimorismo no conoce otro norte que no sea el control de las instituciones, objetivo que ha logrado gobernan­do de facto y a la sombra y al que sólo le falta el dominio pleno sobre el poder judicial (operativo que está en marcha gracias a la servidumbre de la Junta Nacional de Justicia).

No importa de cuántos colores se adorne provisoriamente la organización de la señora Fujimori. Prevalecerá el legado, el ejemplo del padre atroz, el recuerdo seductor de que todo es comprable, chantajeable, intercambiable, ensobrable. La convicción de que el Perú es un bufé en las buenas y una carnicería cuando apremian los tiempos y las calles suenan a malestar. ¿Se imaginan a Cecilia Chacón preocupándose por los pade­cimientos de los pobres? ¿A Martha Chávez vigilando que los uniformados no se excedan en el uso de la pólvora? ¿A Miki Torres preocupado por el medio ambiente? ¿A Femando Rospigliosi proponiendo algo vagamente humano? El fujimorismo es el cáncer triunfante. El Perú está en el INEN. Internado. <>

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