SOBRE TODO, NO PERDER EL VOTO
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estas elecciones generales compiten 36 candidatos a la Presidencia de la
República y 38 listas para elegir a senadores y diputados, un récord mundial:
más participantes que en un campeonato nacional de fútbol. Están llamados a ir
a las urnas 27’325,432 votantes, de los cuales
7’822,555 de Lima Metropolitana.
¿Por qué tantos candidatos?
Es el resultado de nuestra evolución
política en el curso de la vida republicana, en la que se advierten tres
períodos determinados por ciertas tendencias prevalentes: en el siglo XIX el de
los caudillos militares y civiles; en el siglo XX el de los partidos políticos,
con cierta ideología y proyectos favorables a las clases sociales que los animaban:
y en el siglo XXI el de los aventureros políticos, personajes carentes de
ideología y proyectos, pero ávidos de llegar a los puestos de mando del Estado
para beneficiarse con los elevados sueldos y las prebendas y comisiones que
podrían obtener de los grupos económicos que les financian las campañas
electorales haciendo, desde los poderes del Estado, lo que a esos grupos les
convenga. Este último período comenzó al finalizar el siglo XX con las
candidaturas de Vargas Llosa y Fujimori.
Hay, desde luego, excepciones en este
esquema, pero, por lo general, los electores no están preparados para verlas. Y
esto también cuenta en los cálculos de quienes dirigen las campañas políticas de
los aventureros para extraerles su voto.
El debate entre los candidatos a la
presidencia de la República en dos tandas fue una buena muestra de la ineptitud,
desconocimiento o indiferencia de casi todos ellos en relación a las funciones
de la presidencia de la República. Hablaron como si en el ejercicio de esta se
pudiera hacer todo lo que quisieran: disponer aumentos de sueldos y salarios,
ordenar pagos, actividades, abstenciones, creación de impuestos, etc., etc.,
como si el poder de mandar perteneciese exclusivamente a la presidencia de la
República y no hubiese Poder Legislativo ni Banco Central de Reserva. Casi
todos ellos demostraron no haber advertido que la presidencia de la República
en el Perú se ha desvalorizado frente al Poder Legislativo el que en los
últimos diez años ha vacado a seis presidentes y nombrado a otros tantos.
Algunos de esos candidatos son o han sido parte del Poder Legislativo y su
acción ha sido nula o nefasta para los intereses del pueblo.
Como quiera que sea, en las elecciones ad
portas ¿a quiénes preferir para presidente y vicepresidentes y para
senadores y diputados?
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| Roberto Sanchez |
En la lista de senadores de esta agrupación
postula Javier Donayre Rojas con el nº 23. Es un antiguo
dirigente sindical muy consecuente, que viene luchando por la causa de los
trabajadores desde la década del setenta del siglo pasado. Ha hecho los
estudios de derecho y se ha recibido de abogado. Es un buen padre de familia
con un hogar bien constituido. Lo conozco personalmente y sé de su valía. Creo,
por lo tanto, que, de llegar al Congreso de la República, será el ponente más
calificado para preparar y presentar los proyectos de ley destinados a mejorar
la situación de los trabajadores.
Los trabajadores de todo el Perú deberían
tomar nota de estas opciones para contar con alguien que los represente en la
presidencia y en el Congreso de la República, liberarse de la alienación impartida
con la propaganda electoral para votar por los candidatos de derecha u otros
aventureros y utilizar su voto provechosamente o, por lo menos, no perderlo. <>
(Comentos,
4/4/2026)

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