lunes, 30 de marzo de 2026

COMO VEN EL PROCESO ELECTORAL PERUANO DESDE EUROPA

 PERÚ:  36 CANDIDATOS PARA UN CARGO DEVALUADO

INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR •30 DE MARZO DE 2026

P

erú, que ha tenido ocho presidentes desde 2016, casi todos destituidos por el Congreso, acudirá a las urnas el 12 de abril para votar entre 36 candidatos, la oferta política más desproporcionada de la región.

En un contexto internacional marcado por las tensiones impulsadas por Donald Trump, el destino político del cuarto país más extenso de la región y su quinta economía resulta clave para los equilibrios políticos regionales.

Un 66% de sus exportaciones corresponde a metales: oro, plata, zinc, estaño o tungsteno. Tras Chile, Perú es el segundo exportador mundial de cobre, un recurso estratégico imprescindible para la transición energética.

Pese a contar con niveles de desaprobación cercanos al 90%, el Congreso se ha convertido en el verdadero centro del poder al instaurar, de facto, un sistema parlamentario. Lo ha hecho recurriendo a un artículo de la Constitución que permite destituir al presidente por “incapacidad moral permanente”, una fórmula deliberadamente ambigua que, en la práctica, queda al arbitrio de la mayoría parlamentaria. El legislativo ha transformado así la presidencia en una figura casi decorativa, sin necesidad de reforma constitucional, asamblea constituyente ni consenso social.

La primera “vacancia” fue traumática. La segunda, menos. Las siguientes, ya un procedimiento rutinario. Paradójicamente, la devaluación de la figura presidencial ha contribuido a sostener el dinamismo económico al blindar al Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) frente a injerencias políticas. Su presidente, Julio Velarde, en el cargo desde 2006, ha sido ratificado por diez mandatarios distintos. En este contexto, el marco macroeconómico permanece estable pese a la caída recurrente de gobiernos. De hecho, los mercados han llegado a interpretar la debilidad política como un factor de estabilidad.

El caso peruano muestra que la anarquía política puede coexistir con la ortodoxia fiscal. En 2025, la inflación fue del 1,7%, la más baja de la región, con un crecimiento del 3,2%, pese a la extrema impopularidad de Dina Boluarte, destituida en noviembre. Cuando el Congreso destituyó en febrero a su sucesor, José Jerí, el dólar apenas reaccionó. Los peruanos se han habituado a considerar a sus presidentes como figuras transitorias. En el Rule of Law Index del World Justice Project, el país ocupa hoy el puesto 90, frente al 60 que registraba entre 2015 y 2018.

A menos de un mes de las elecciones, los tres principales candidatos concentran apenas el 29% de la intención de voto, mientras que un 42% del electorado sigue indeciso. Saben que, sea quien sea el ganador, gobernará sin mayoría parlamentaria y bajo la amenaza constante de la “vacancia”. Los candidatos mejor posicionados –Rafael López Aliaga y Keiko Fujimori– se mueven en torno al 11%–13%, en un escenario tan fragmentado como el que llevó al poder en 2021 a Pedro Castillo, un exmaestro rural que fue destituido en diciembre de 2022 tras intentar un golpe de Estado. López Aliaga y Fujimori compiten por el mismo electorado, concentrado en Lima y la costa norte. El rechazo a López Aliaga –exalcalde de Lima y admirador de Nayib Bukele– supera el 57%, mientras que el de la heredera del fujimorismo alcanza el 77%.

En 2021, a estas alturas, Castillo apenas contaba con un 2% de intención de voto y terminó ganando en segunda vuelta gracias al respaldo de las regiones andinas. Por ahora, no se vislumbra un outsider con capacidad de replicar ese fenómeno. Las tres veces que Keiko Fujimori ha llegado a la segunda ronda, ha sido derrotada por el frente antifujimorista, probablemente el mayor actor político del país.

Por la izquierda destaca Alfonso López Chau (6,5%), exrector universitario con opciones de alcanzar la segunda vuelta si mantiene su tendencia ascendente. Sea cual sea el resultado, el verdadero vencedor será el restituido Senado, que no podrá ser disuelto por el presidente y concentrará amplias competencias, entre ellas la designación de los miembros del Tribunal Constitucional y del directorio del BCRP, así como otros cargos clave del Estado.

Nadie parece cuestionar el peculiar sistema político resultante: presidencial en teoría, parlamentario en la práctica y disfuncional en la gestión cotidiana. Tras el breve mandato de Castillo, los principales grupos parlamentarios –de derecha e izquierda– comprendieron que podían gobernar mediante acuerdos que neutralizan al Ejecutivo.

 Entre 2016 y 2025, la economía peruana solo dejó de crecer en 2020, debido a la pandemia. El auge de los precios del cobre y otros metales, exportados en gran medida a China, ha permitido reducir a la mitad la población que vive con menos de 8,30 dólares al día desde 2001. La elevada informalidad (70%) actúa como amortiguador social.

Entre enero de 2015 y diciembre de 2025, la minería ilegal generó flujos estimados en 11.969 millones de dólares, lo que representa un 44% de la economía delictiva, según datos oficiales.

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