domingo, 12 de julio de 2026

URGEN PREVISIONES PARA ENCARAR CALAMIDADES QUE TRAERA EL ANUNCIADO FENOMENO CLIMATICO

 EL NIÑO Y LOS PRESIDENTES

Carlos Cabanillas León

En PERU21 12JUL26

H

ay un Niño antes y después de Ia descentralización. Ahora hay más presupuesto pero también más burocracia. Una diferencia clave con el vertical centralismo de los 80 y 90.

Fue el más terrible, más desastroso, más letal. No es exagerado decir que El Niño se trajo abajo al segundo gobierno de Fernando Belaunde. Eco nómica y popularmente hablando. El fenómeno fue llamado "la madre de todos los Niños". Fue uno de los diez grandes eventos lluviosos ocurridos en los últimos cinco siglos. Y fue el segundo gran Niño de los tres que hubo en el siglo XX en la costa norte peruana.

El bíblico diluvio arrasó el Perú de noviembre de 1982 a febrero de 1983. Hubo que expropiar casas para construir una defensa ribereña en Piura y Tumbes. Y ambos departamentos quedaron incomunicados. No había acceso por aire, mar o tierra. Las lluvias arrasaron los puentes y activaron varias quebradas de lodo. Los techos de las casas sucumbieron. El chapuzón también destruyó la Panamericana Norte. Hubo más de 1,700 casas inhabitables. Fue la crisis climatológica más grande de la que se tenga memoria. Aún peor que El Niño de1972-1973, que -según la hemeroteca- fue tan brutal que acabó con la preciada pesca de anchoveta. Hubo lluvias torrenciales, huaycos imposibles, inundaciones y maretazos. Y, luego del diluvio, llegaron las enfermedades de siempre. El dengue, las aguas servidas, el cólera. Según la crónica de la época, hubo un decrecimiento de hasta 13% del PBl.

Niño milenario

El fenómeno de El Niño ya azotaba los templos y colapsaba el sistema agrícola de la cultura moche, allá por el siglo Vl d.C. Y a pesar de ello, la prevención ha sido históricamente mínima frente a este flagelo desde que se tiene uso de razón. Algo improbable, considerando que en estas tierras no solo llega El Niño costero, sino también El Niño global. El Niño costero se forma por condiciones atmosféricas locales frente a Ecuador y el norte del Perú. El Niño global, en cambio, implica que se calienta todo el Pacífico sur, desde Australia hasta Sudamérica, y tiene devastadores efectos a escala mundial. Ambos Niños han marcado gravemente la historia política peruana contemporánea. Para este 2026-2027, los pronósticos no son los mejores. Se prevé que el fenómeno de El Niño costero ingrese a una fase de mayor intensidad. Y que coincida en los próximos meses con el desarrollo de El Niño global en el Pacífico central. Esto configuraría un escenario de calentamiento generalizado que podría extenderse por todo 2027. Y esta suma consolidaría un mega-Niño que crearía la tormenta perfecta.

De 1982 a 1997

Si en la costa de 1982 hubo diluvios, en la sierra hubo sequías. Y eso produjo desabastecimiento de productos de primera necesidad. En el mar también se perdieron temporalmente algunas especies. Como la temperatura subió 7 grados centígrados, aparecieron tiburones y cachalotes. Y hubo lobos marinos varados en la playa. El 28 de julio de 1983, Belaunde hizo un balance de los daños en pleno mensaje presidencial. Se contabiliza ion al menos 1'330,000 damnificados y 512 muertos Al final del desastre hubo pérdidas económicas por US $  3,000 millones. Y un saldo de 545,000 damnificados. Belaunde sentenció que el país se vio afectado por el mayor desastre natural en el presente siglo.

La crisis televisada

Nevada en alturas puneñas
Para 1997,Los científicos pronosticaron un cruce entre El Niño costero y El Niño global. Un desastre monstruoso, solo comparable al de 1982. La lección fue aprendida. Y Alberto Fujimori aseguró que la historia no volvería a repetirse. Seis meses antes de la llegada del diluvio, la prevención fue clave, pero siempre con cámaras de televisión presentes. 

Alpacas en medio de la nieve
Fujimori se puso las botas de jebe, se subió al helicóptero y se tomó miles de fotos en el teatro de operaciones. Se embarró los zapatos, se remangó la camisa y acompañó a los deudos. Fue un presidente mediático. Supo aprovechar como nadie los flashes para centralizar todas las acciones en su figura política. Es innegable que su instrumentalización autoritaria del desastre creó escuela, pero también dio resultados tangibles. Ante el inminente caos, la estrategia presidencial combinó tres políticas de emergencia, eficiencia en la prevención, clientelismo y compras de emergencia. Por un lado, repartió plata y se jaló a muchas autoridades locales para manejar los órganos ejecutores. Elaboró un plan pensando como ingeniero, pero con un ojo más puesto en su ilegal segunda reelección. Llevó a cabo sus medidas imponiéndolas al caballazo, aprovechando el centralismo autocrático. Hubo pérdidas por US $ 3,500 millones. Murieron 354 personas, hubo 112 desaparecidos y 746 heridos en todo el país. Se destruyeron 944 kilómetros de carreteras, 350 puentes,200 colegios y 70 centros de salud. Y el Estado invirtió US $ 219 millones.

A pesar del desastre generalizado, el resultado fue palpable. El gobierno repuntó ante la opinión pública porque Fujimori efectivamente redujo el impacto destructivo del mega-Niño, "Por cada US $1 invertido en prevención se ahorrarían US $ 10 en reconstrucción", dijo en su momento, aunque no lo cumplió al pie de la letra. Su conducta vertical y clientelista no fortaleció las capacidades estatales para prevenir y reconstruir. No hubo legado institucional y la sociedad quedó tan expuesta como siempre. Sin embargo, visto a la distancia, ese centralismo vertical y autoritario sin duda sería el mal menor frente a las caóticas respuestas de otros gobiernos.

PPK y Boluarte

PPK afrontó un Niño costero. Le delegó la responsabilidad a la tecnocracia. No enfrentó ia reconstrucción pensando en reducir los riesgos ante un nuevo Niño. La crisis no fue tan devastadora, en parte porque El Niño fue bastante menor al de 97. Aquel 2017 el PBI solo crecería 3% a causa de esos estragos. PPK fue más paliativo económicamente y re activo mediáticamente. Marketeó su campaña de #Una Sola Fuerza y repartió bonos a mansalva. Finalizada la crisis, anunció que el Estado invertiría S/7,000 millones en la reconstrucción del norte. Un total de 13 regiones fueron afectadas por el fenómeno de El Niño costero. Su famosa "reconstrucción con cambios" trató de subsanar los efectos de El Niño.

En El Niño de 2123-2034, Dina Boluarte anunció una inversión de S/. 1,769 millones para prevención por el fenómeno de El Niño. Como PPK, su rol se redujo a dotar de recursos preventivos y paliar económicamente las consecuencias del desastre. Y encima, el Ejército apuró el contrato millonario con una empresa para reparar helicópteros rusos.

En cuanto a El Niño, hay un antes y un después de la regionalización. Ante el cambio en las reglas de juego burocráticas, el Gobierno central delega presupuestos y deja las facultades en manos de los gobiernos regionales y municipales, que son finalmente quienes lidian con el caos. Hay más presupuesto, pero también más burocracia. Una diferencia clave con el centralismo de los 90. <>

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