EN EL DIA DEL
TORITO DE PUCARÁ
Por REDACCIÒN DE PUNO CULTURA Y DESARROLLO: Texto condensado de escritos de Leonardo Huargaya Apancho, Francisco Stastny, José María Arguedas, Diana Gonzales Obando, José Portugal Catacora, Elard Serruto Dancuart, Camila Vela, Millard Llanque.
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l Día
Nacional del Torito de Pucará se celebra cada 18 de marzo en
Perú, instituido para revalorar esta pieza de cerámica como símbolo de
protección, prosperidad y fertilidad en los hogares andinos. Esta festividad
destaca la tradición puneña y el arte de los artesanos, declarada Patrimonio
Cultural de la Nación en 2019.
Tan colorido como el folclore nacional, el torito de Pucará ocupa un lugar sobresaliente en el código cultural colectivo: conforma la lista de piezas cuya carga simbólica se relaciona con la protección y prosperidad.
El
torito pucareño representa la fusión de lo europeo y de lo peruano autóctono.
la figura es extranjera y la interpretación de ella es peruana. Representa la
síntesis de la sabiduría popular de España y el Perú. dos países igualmente
antiguos e igualmente dotados para la creación artística.
La
silueta de este mamífero, adornada con trazos y flores, roba la mirada de
oriundos y foráneos y, además, en el sur peruano no solo es protagonista en las
mesas de los hogares, sino también en los techos y puertas. ¿Por qué la fuerte
creencia ha posicionado a esta cerámica como una de las más queridas?
Orígenes
Después
de que los españoles, para luchar contra practicas nativas de idolatría, prohibieran
todas las costumbres y tradiciones del Tawantinsuyo, las Illas y las Conopas
rituales (llamas, alpacas y las vicuñas en piedra o cerámica, propiciatorias de
la fertilidad y la abundancia) sirvieron de modelo para la progresiva y
ulterior transformación de la alpaca en el torito. Al ser prohibidas las conopas, los ceramistas pucareños decidieron
cambiarlas por los toros. En su versión
actual el Torito de Pucará tiene menos de cien años, pero bajo otros rasgos es
por lo menos milenario.
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| Evolución |
Posiblemente a principios del siglo XIX, las conopas
empiezan a fabricarse con forma de toro, aunque todavía las patas no se
representan (por su uso como cantimploras) los artesanos continúan la tradición
incaica. Estos primeros toritos de cerámica bruñida, y a veces vidriada, son
sumamente rústicos, pero están listos para echarse a correr estrenando su
nueva figura, pues avanzado el siglo XIX ya se yerguen sobre pequeñas patas.
De llama a toro
En
los años 1920 curas de la Iglesia Santa Isabel de Pucará emprendieron el dictado
de breves cursos de cerámica, motivando a los artesanos a que incursionen en la
elaboración de elementos decorativos de uso en los toros de lidia, adaptándolos
en los cuerpos del torito de Pucará, que hasta ese momento no había evolucionado
en la presentación de adornos en la cabeza ni en la superficie corporal.
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| Los hacedores de Ch'ecca Pupuja |
Propagación
La
difusión de este objeto cultural, artístico popular cobró cierta intensidad
desde que para ello se aprovechó del ferrocarril del Sur Arequipa-Juliaca-Cusco
que pasa cerca del pueblo de Pucará, en cuya estación ferroviaria empezó a ser
vendido, aunque no se producía allí, sino en la comunidad de Checca Pupuja
(Azángaro, Puno). Pucara, sin embargo, le otorgó
su nombre debido a que desde allí se inició su comercialización. Debe anotarse que
las técnicas de cerámica de Ch’ecca Pupuja han sido declaradas oficialmente
como Patrimonio Cultural de la nación.
Por
lo demás la difusión aprovechó también las ferias localizadas en diferentes
puntos de la región, tales como la gran feria comercial de la Virgen del Carmen,
el 16 de julio o la de Vilque.
A
partir de los años 1950 para adelante se incorporan nuevas variantes y estilos
del Torito de Pucara, incluyendo en la actualidad a los toritos de colores y con
cúmulos de adornos que no hacen sino distorsionar los orígenes de este objeto artístico
cultural emblemático del Perú, conocido en todo el mundo.
Simbolismo
En
la actualidad el toro se ha convertido en una bella y amigable artesanía que da
suerte y protege la casa en el campo o que adorna los hogares urbanos bajo una
gran variedad de formas y colores. Es así una muestra del ancestral del genio
artístico de los hombres y mujeres del altiplano.
Actualmente es común colocar toritos de Pucará en
pares sobre los techos de las casas para que las protejan y a todos los que habiten
en ella. Esta dualidad instaurada por el pensamiento andino se ha mantenido por
siglos y, en Pucará los artesanos se han preocupado por representar en estos
animalitos toda la tradición, cargada del sincretismo de un pasado indígena y
colonial que aún se mantiene vivo. También existe la costumbre de enterrar al torito
cerca de la casa, para la generosidad de los frutos, las manadas y los rebaños.
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| Modelo tradicional |
No sólo vigilan los hogares, también bendicen
los matrimonios desde los arcos ornamentales o cuidan a los animales desde las
esquinas de los corrales. Pero su función principal sigue siendo, sin duda, la
protección de las familias. Por eso son colocados en las cumbreras de las casas
Asi
pues, el "Torito de Pucará" ha tenido una extraordinaria suerte,
porque su fama ha bajado de las estepas puneñas y ha traspuesto los lindes de
la patria. <>




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