miércoles, 18 de marzo de 2026

ARTE POPULAR TRADICIONAL PUNEÑO

 EN EL DIA DEL

TORITO DE PUCARÁ

Por REDACCIÒN DE PUNO CULTURA Y DESARROLLO: Texto condensado de escritos de Leonardo Huargaya Apancho, Francisco Stastny, José María Arguedas, Diana Gonzales Obando, José Portugal Catacora, Elard Serruto Dancuart, Camila Vela, Millard Llanque. 

E

Día Nacional del Torito de Pucará se celebra cada 18 de marzo en Perú, instituido para revalorar esta pieza de cerámica como símbolo de protección, prosperidad y fertilidad en los hogares andinos. Esta festividad destaca la tradición puneña y el arte de los artesanos, declarada Patrimonio Cultural de la Nación en 2019.

Tan colorido como el folclore nacional, el torito de Pucará ocupa un lugar sobresaliente en el código cultural colectivo: conforma la lista de piezas cuya carga simbólica se relaciona con la protección y prosperidad.

El torito pucareño representa la fusión de lo europeo y de lo peruano autóctono. la figura es extranjera y la interpretación de ella es peruana. Representa la síntesis de la sabiduría popular de España y el Perú. dos países igualmente antiguos e igualmente dotados para la creación artística.

La silueta de este mamífero, adornada con trazos y flores, roba la mirada de oriundos y foráneos y, además, en el sur peruano no solo es protagonista en las mesas de los hogares, sino también en los techos y puertas. ¿Por qué la fuerte creencia ha posicionado a esta cerámica como una de las más queridas?

Orígenes

Después de que los españoles, para luchar contra practicas nativas de idolatría, prohibieran todas las costumbres y tradiciones del Tawantinsuyo, las Illas y las Conopas rituales (llamas, alpacas y las vicuñas en piedra o cerámica, propiciatorias de la fertilidad y la abundancia) sirvieron de modelo para la progresiva y ulterior transformación de la alpaca en el torito. Al ser prohibidas las conopas, los ceramistas pucareños decidieron cambiarlas por los toros. En su versión actual el Torito de Pucará tiene menos de cien años, pero bajo otros rasgos es por lo menos milenario.

Evolución
El toro fue traído al Perú por los españoles e impresionó mucho a los antiguos peruanos por su aspecto majestuoso y por la gran utilidad que presta para el trabajo y la alimentación del hombre. los pobladores lo convirtieron en un ser que poseía fuerzas misteriosas benéficas.

Posiblemente a principios del si­glo XIX, las conopas empiezan a fabricarse con forma de toro, aunque todavía las patas no se representan (por su uso como cantimploras) los artesanos continúan la tradición incaica. Estos primeros toritos de cerámica bruñida, y a ve­ces vidriada, son sumamente rús­ticos, pero están listos para echarse a correr estrenando su nueva figu­ra, pues avanzado el siglo XIX ya se yerguen sobre pequeñas patas.

De llama a toro

En los años 1920 curas de la Iglesia Santa Isabel de Pucará emprendieron el dictado de breves cursos de cerámica, motivando a los artesanos a que incursionen en la elaboración de elementos decorativos de uso en los toros de lidia, adaptándolos en los cuerpos del torito de Pucará, que hasta ese momento no había evolucionado en la presentación de adornos en la cabeza ni en la superficie corporal.

Los hacedores de Ch'ecca Pupuja
Con el transcurso de los años la forma de toro es mucho más nítida; los cuernos sobresalen, las patitas se levantan un poco y aparece el característico morrillo. El torito de Pucará está dejando el aspecto de manso buey. Su evolución se completará duran­te el siglo XX, cuando se adorne con una graciosa enjalma, le pinten círculos concéntricos, a veces trencen sus crines, lo figuren con la lengua colgante, los cuernos enhiestos, los ojos brotados.


Propagación

La difusión de este objeto cultural, artístico popular cobró cierta intensidad desde que para ello se aprovechó del ferrocarril del Sur Arequipa-Juliaca-Cusco que pasa cerca del pueblo de Pucará, en cuya estación ferroviaria empezó a ser vendido, aunque no se producía allí, sino en la comunidad de Checca Pupuja (Azángaro, Puno). Pucara, sin embargo, le otorgó su nombre debido a que desde allí se inició su comercialización. Debe anotarse que las técnicas de cerámica de Ch’ecca Pupuja han sido declaradas oficialmente como Patrimonio Cultural de la nación.

Por lo demás la difusión aprovechó también las ferias localizadas en diferentes puntos de la región, tales como la gran feria comercial de la Virgen del Carmen, el 16 de julio o la de Vilque.

A partir de los años 1950 para adelante se incorporan nuevas variantes y estilos del Torito de Pucara, incluyendo en la actualidad a los toritos de colores y con cúmulos de adornos que no hacen sino distorsionar los orígenes de este objeto artístico cultural emblemático del Perú, conocido en todo el mundo.

Simbolismo

En la actualidad el toro se ha convertido en una bella y amigable artesanía que da suerte y protege la casa en el campo o que adorna los hogares urbanos bajo una gran variedad de formas y colores. Es así una muestra del ancestral del genio artístico de los hombres y mujeres del altiplano.

Actualmente es común colocar toritos de Pucará en pares sobre los techos de las casas para que las protejan y a todos los que habiten en ella. Esta dualidad instaurada por el pensamiento andino se ha mantenido por siglos y, en Pucará los artesanos se han preocupado por representar en estos animalitos toda la tradición, cargada del sincretismo de un pasado indígena y colonial que aún se mantiene vivo. También existe la costumbre de enterrar al torito cerca de la casa, para la generosidad de los frutos, las manadas y los rebaños.

Modelo tradicional
Los toritos traen felicidad, bienestar y protección a los que habitan sus casas. Se los considera además símbolos de la identidad andina. Sus lenguas afuera, la cola enroscada propia de los toros bravos y las decoraciones rojas en el cuerpo, los toritos representan la fuerza y el vigor.

No sólo vigilan los hogares, también bendicen los matrimonios desde los arcos ornamentales o cuidan a los animales desde las esquinas de los corrales. Pero su función principal sigue siendo, sin duda, la protección de las familias. Por eso son colocados en las cumbreras de las casas

Asi pues, el "Torito de Pucará" ha tenido una extraordinaria suerte, porque su fama ha bajado de las estepas puneñas y ha traspuesto los lindes de la patria. <>

No hay comentarios:

Publicar un comentario