jueves, 9 de julio de 2020

GRANDES MUSICOS PUNEÑOS


LOS MASÍAS:
ESTIRPE CON GENES PORTADORES DE VOCACIÓN POR EL ARTE MUSICAL
Escribe: Guillermo Vásquez Cuentas*
N
o hay carnaval sin “pandilla” en la ciudad del lago. Y no hay pandilla sin marineras y huayños pandilleros. Y estas melodías y cantares, no han surgido por generación espontánea. Son obra artística trabajada por personas de carne y hueso, pero sobre todo seres sensibles dotados de talento natural para la creación ritmos, acordes, arpegios, que organizados estéticamente llegan al oído y luego al cerebro humano, haciendo posible que se mani­fieste la magia plástica -y también estética- de la danza.
Como no podía ser de otra manera en una “tierra de artistas” como la nuestra, abundan también ese tipo especial de personas a los que se denomina “músicos”, muchos de los cuales partiendo de la condición de ejecutores instrumentales, llegan a las jerar­quías de arreglistas, compositores, orquestadores, etc.
Muchos de ellos se aglutinan en familias que siguen con fidelidad ciertas tradiciones. Una de esas conocidas familias entregadas al arte musical son los Masías.
Víctor Masías Rodríguez, cabeza del “clan”, funda en 1924 la “Estudiantina Masías”. Durante varios años se mantuvo activa, hasta que –según informaciones de la época- en 1931 decidieron ampliar además de su membresía, su campo de actividades para abarcar lo coreográfico y lo dramático, pasando a denominarse “Conjunto Obrero Masías de Arte Vernacular” (Álbum de Puno, Puno 1937. Editado por José G. Herrera y Manuel A Gonzales Ormachea). Ese mismo año, con motivo de los festejos de 28 de julio, hacen una exitosa presentación de sus logros en el antiguo Teatro Municipal.
Al año siguiente, 1932 tiene lugar en Yura, Arequipa, el Concur­so de Bailes, Música y Trajes Regionales organizado por Luis S. Blaisdell para el Club Arequipa. El conjunto Masías obtiene el primer lugar, iniciando así el prestigio de la danza y música pu­neñas, dentro y fuera del país.
En 1934 se celebra el IV Centenario de la Fundación Española de la ciudad del Cusco. Los Masías venciendo muchos obstácu­los participan en los actos celebratorios y se hacen acreedores de Medalla de Plata y Diploma de Honor, después de ofrecer cuatro funciones. Félix Paniagua, registra el siguiente comentario del diario “El Sol” de la ciudad imperial: “Habiendo llegado el entu­siasmo de los cusqueños a un grado máximo -el único- caso que se registra en la vida teatral de los pueblos del Perú, que no ha­llando la forma de premiar más significativa y elocuentemente la magnífica y lujosa presentación de nuestros artistas y al mérito del arte puneño, arrojaron los espectadores de platea puñados de moneda al escenario, durante ¡a representación de uno de sus preciosos y más llamativos cuadros”.
Emilio Vásquez (“La Pandilla Puneña”, Lima 1947, p. 118), re­fiere lo siguiente: “… visitó a Lima el Conjunto de Arte Verna­cular “Masias”. Y lo hizo con ocasión de realizarse el Concurso Coreográfico de Amancaes, de 1934, auspiciado por el Concejo del Rímac. En esa oportunidad se hizo presente la “pandilla puneña” ante el público de la capital. Por cierto que ganó todos los honores que se disputaba en dicho concurso. Pero se ganó algo más: la nombradía nacional más relievada. La pandilla se consagró como la danza nacional de más valimento estético y social del Sur del Perú. Y como el Sur del Perú está sindicado como la zona peruana de mayor prestancia artística popular, es claro que la danza, ob­jeto de este ensayo (la pandilla), debe ser considerada en primer lugar, entre las valorizaciones expresivas del sentimiento colec­tivo del Perú.”
CONJUNTO MUSICAL MASIAS a mediados del siglo pasado

Otro Gran Concurso Nacional de Cantos y Bailes y Trajes Regio­nales se realiza en 1935, esta vez en Lima, con motivo de conme­morarse el Cuarto Centenario de la fundación española de esa ca­pital. El Concejo Municipal de Puno, designa como representante del arte vernacular de Puno al Conjunto Masías. El Conjunto compite con 39 entidades del mismo carácter llegados de diferen­tes partes del país. Al final ocupa el primer puesto, recibiendo el premio “Presidente de la República”, medalla de oro y cada uno de sus componentes un diploma de honor.
El conjunto Masías, el primero de su clase que sale al extranjero, viaja en 1936, a la República de Bolivia, en cuya capital ofreció tres funciones en su Teatro Municipal, funciones que, “…a decir de la prensa del altiplano, fueron plenas de emoción y espiritua­lidad artísticas, que decía muy alto de los que, cómo los del grupo Masías, se preocupan por cultivar lo netamente autóctono en sus diferentes manifestaciones” (A. Gonzales O, en Álbum de Puno).119
En 1937, logran disponer de local propio: un Salón de Actos es­trenado el 4 de febrero de ese año. Los padrinos del bien fueron la señora Beatriz de Barrionuevo y el señor Pedro L. Repetto. Dicho acto, constituyó todo un acontecimiento social-artístico y en ese Salón se han ofrecido varias audiciones por el Conjunto, así como homenajes de reconocimiento a distintas personalida­des del mundo intelectual y social, desde su inauguración hasta 1950, aproximadamente.
El Touring Automóvil club del Perú organiza un nuevo concurso de Música, danzas y teatro Popular en mayo de 1939 en la ciudad de Cusco. Nuevamente, el Conjunto Masías se alza con la Meda­lla de Oro y su actuación es objeto de elogiosos comentarios en la prensa local.
En años siguientes la actividad institucional se hace más esporá­dica, aun cuando se cumple con actuaciones en homenaje a dis­tintas figuras de la artística puneña.
Una familia entregada al arte musical.
El matrimonio Rosendo Masías-Matilde Rodríguez, tuvo al me­nos tres hijos: Víctor, Rosa Victoria y Enrique Masías Rodríguez.
Víctor Masías Rodríguez, nacido el 23 de diciembre de 1900 en Puno, fue músico autodidacta, compositor sobresaliente, alter­nando esta entrega artística con su trabajo en la Corte Superior de Justicia de Puno, durante 35 años. Fue el fundador, mentor y alma del “Conjunto Obrero Masías de Arte Vernacular”. Bajo su dirección el conjunto hace las presentaciones en Lima, Cusco, Arequipa y La Paz (Bolivia), de las que dimos cuenta en párrafos anteriores.
“Cultor y creador de grandes manifestaciones musicales, voca­les, coreográficos, poéticos y del teatro costumbrista trilingüe, ex­traídos del ambiente Regional de esencia folklórica del altiplano peruano. Se presentó en los escenarios de las mejores salas de espectáculos nacionales e internacionales, cosechando el aplauso y la crítica saludable de entendidos folkloristas y periodistas”, señala Félix Paniagua Loza (“COMPOSITORES Y MUSICOS PUNEÑOS”, Puno 1990 pp. 56 a 58).
Falleció en Arequipa el 20 de abril de 1973, dejando una pro­ducción de marineras, huayños y kajelos, muy apreciada por los melómanos del género pandillero.
Hay que decir que en base a éste Conjunto se forma en 1963 el Centro Musical “Theodoro Valcárcel”, que posteriormente y hasta 120 el momento pasó a denominarse “Centro Musical y de Danzas Theodoro Valcárcel”. Integrando el cuerpo de músicos de esta ins­titución, en 1965, don Víctor Masías Rodríguez participa en las notables presentaciones de los “Theodoros” en el Palacio de Las Bellas Artes de la ciudad de México.
Víctor Masías Rodríguez casó en primeras nupcias con Alejandri­na Hinojosa Gámez, que fue su aliento constante y tenaz colabo­radora en su obra artística. En esa unión nacieron Julia, Augusto y Julio Masías Hinojosa. En segundas nupcias, después del falle­cimiento de su primera esposa, casó con Felicitas Saavedra, ha­biendo procreado a Hugo y Nancy Masías Saavedra. Don Víctor tuvo además otra hija: Juana Masías Enríquez.
Julia Masías Hinojosa, desde muy niña desarrolló sus dotes de cantante y bailarina, cautivando al público limeño en 1934, oca­sión en que obtuvo una medalla de oro. Julia casó en Puno con César Arroyo Catacora y entre los hijos de este matrimonio es­tán Víctor Arroyo Masías, también músico, integrante del Centro Musical y de Danzas “Theodoro Valcárcel”, ex director del “Con­junto Musical Los Jockers de Puno”. Integra también el recien­temente conformado Centro Musical “Augusto Masías Hinojosa”. Su hermano Julio Arroyo Masías, es músico guitarrista egresado de la Universidad de Tucumán Argentina y radicado actualmente en Cusco. Es el director del “Centro Musical Augusto Masías”, integrado por los sobrinos de este eminente músico puneño, con­junto que ha grabado ya el disco “Puno Vive”, muy comentado.
Augusto Masías Hinojosa, nació el 1 de setiembre de 1932. Con­trajo nupcias con doña Zenobia Salvatierra. Frutos de este matri­monio son sus hijos Omar, Freddy y Alvaro. Fallecido hace rela­tivamente poco, fue el que contribuyó a ganar mayor nombradía a esta familia de músicos artistas puneños. Es el más conocido de la familia de músicos Masías, fue ejecutante y compositor de reconocido talento. De muy joven, en 1947 fue propulsor de la “Estudiantina Carolina”. Estudió la guitarra en Argentina y en Bolivia la guitarra y la mandolina. Junto con Edgard Valcárcel y Augusto Vidangos, estudió en el Conservatorio Nacional de Mú­sica en Lima, hasta 1953, pasando luego a Argentina en donde siguió estudios de guitarra. De allí fue a residir a La Paz Boli­via, en donde durante 1955 y 1956 fue conspicuo integrante de la Orquesta Filarmónica “1° de Mayo” de esa ciudad altiplánica, en donde también formó el Trío “Trovadores del Sur”, “El Dúo los Monarcas”, “El Dúo los Porteños”. A su retorno a Puno en 1957, fundó el “Cuarteto Masías” que dejó un “LP” y pasó a integrar 121 el Centro Musical Theodoro Valcárcel del que llegó a ser su di­rector durante el periodo 1962 a 1979, dejando grabados cuatro discos de larga duración. Aquí alternó con consagrados músicos, entre ellos Eladio Quiroga, Alberto Rivarola, Carlos Rubina Bur­gos, Néstor Molina y con su padre don Víctor Masías. Fue Profe­sor y Director de la Escuela Superior de Bellas Artes de Puno y 
Augusto Masias Hinojosa , talentoso autor de IMILLITA
y de cien compsiciones de sabor uneñísimo
 
profesor de Música en la Gran Unidad Escolar “San Carlos” de Puno. Augusto Vera Béjar (Música, danza, Tradición y Persona­jes Puneños. Lima, 2006 p. 119) declara haber sido su alumno en este centro de estudios. Augusto integró también el Conjunto de Cámara de Puno dirigido por Virgilio Palacios Ortega. En 1979 pasa a radicar en Arequipa, ciudad en la que funda varios con­juntos musicales, entre ellos “Los Alferados”, el “Centro Musical Dunker Lavalle”, el “Centro Musical Víctor Masías Rodríguez” y la “Estudiantina Departamental Sinfónica Puno”. Además, fue integrante y director de la Orquesta Sinfónica de Arequipa. Es larga la lista de sus creaciones que perennizan marineras, car­navales, valses, boleros y huayños. Entre estos destacan “Alejan­drina” -en honor a su Madre- e “Imillita”, bello canto de amor, tal vez el pandillero más celebrado y popularizado de toda su obra. Dedicó uno de los valses a su tío “Enrique Masías” quien a decir de Francisco Montoya Riquelme (Revista del Instituto Americano de Arte N° 4 pp. 24-25) fue “insigne pintor puneño”, con amplia –pero desconocida- ejecutoria en el trabajo artístico.
Uno de los hijos de Augusto, Omar Masías Salvatierra, es profe­sor en la Universidad de Tucumán, Argentina, y activo concertis­ta con guitarra.
Julio Masías Hinojosa, el otro hijo de don Víctor Masías Rodrí­guez, es eximio ejecutor de múltiples instrumentos musicales, compositor y arreglista, fundó y dirigió la Orquesta Universitaria Puno que amenizó muchas fiestas en la ciudad y otras localidades de la región. Fundó con sus parientes y dirigió también el grupo “Los Jokers”, ejecutantes de música variada. Como no podía ser de otra manera, fue músico integrante del Centro Musical y de Danzas Theodoro Valcárcel. Integró en Arequipa el conjunto “Los Cóndores” así como el “Cuarteto Masías” conformado por él, su hermano Augusto (Director) y los hermanos Enrique y Máximo Mallea Masías. En la actualidad Julio Masías Hinojosa es Direc­tor del Coro de la Universidad Santiago Antúnez de Mayolo de Huaraz, habiendo grabando un exitoso disco compacto. Además es también Director del Coro de Cesantes y Jubilados del Sector Educación de Huaraz.122
Juana Masías Enríquez, la otra hija de Víctor Masías Rodríguez, casó con Luis Hinojosa Gámez, su cuñado y yerno. Luis es mú­sico que integró el “Conjunto Obrero Masías” y en su momento fue fundador y también integrante del Centro Musical “Theodoro Valcárcel”. Como tal, formó parte de la delegación que viajó a México en 1965. Hijo de este matrimonio es Ruperto Hinojosa Masías (cariñosamente apodado como “Rupeco”), hábil, experto y conocido “contrabajista” de ese centro musical y de muchos con­juntos que cultivan música variada en Puno.
Rosa Victoria Masías Rodríguez, hermana de Víctor Masías Ro­dríguez preside otra de las ramas Masías. Ella casó con Emilio Mallea Castillo y ambos fueron padres de nueve hijos entre los que destacan Enrique, Máximo, Jorge Fidel y César Guillermo Mallea Masías.
Enrique Mallea Masías, profesor jubilado, gran guitarrista y can­tor es el mayor de la familia. Integró también el Centro Musical Theodoro Valcárcel, el “Cuarteto Masías” y “Los Cóndores”. “En nuestro caso –nos informó hace poco- la vena y afición a la música nos viene por partida doble, tanto por Masías como por Mallea. Juana Mallea fue cantante y pianista oficial y notabilísima en el Palacio Quemado en La Paz cuando su tío Bautista Saavedra Mallea era presidente de Bolivia en el periodo 1920-1925. Primo cercano de ella era José Félix Mallea, también músico, quien ave­cindado en Puno tuvo un hijo: Emilio Mallea Castillo, mi padre, quien nos enseñó muchos secretos en la ejecución de instrumen­tos musicales”.
Máximo Mallea Masías (“Marajhá”), integró los conjuntos y cen­tros que su hermano Enrique conformó. Estudió música en la Conservatorio Dunker Lavalle de Arequipa, del que más tarde fue Director logrando que se esa casa de estudios se elevara a la categoría de Escuela Superior. Tiene concluido para pronta publicación, su obra “Heptafonía de la música incaica”. Aunque ejecuta varios instrumentos tiene predilección por el violín. Sus hermanos Jorge Fidel y César Guillermo Mallea Masías son mú­sicos bateristas, el último radicado en Argentina.
Formulamos fervientes votos para que los jóvenes Masías reci­ban este legado y mantengan las tradiciones familiares, lo cual será de provecho para la música puneña.
(*)Publicado en LOS ANDES 13 de marzo del 2011

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